Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. Por el contrario, la trama es completamente mía.
¿Dulce o Amargo?
Rin estaba decidida a entregarle sus chocolates a ese hombre frío y hostil del que había comenzado a enamorarse, quizás solo estaba envuelta en su locura, pero ¿eso que más daba? ¿no se trataba de eso el amor? ¿de hacer locuras?
Pronto se dará cuenta que las cosas no siempre resultan según lo planeado, y aprenderá que el amor puede ser dulce o amargo.
Parte I: San Valentín
Era 14 de febrero, San Valentin, día de los enamorados, o como quisieran decirle. Y a diferencia de años anteriores ese año si había alguien que le gustaba, y no era cualquiera, nada más y nada menos que su jefe.
Por muy tonto que pareciera se había enamorado de su jefe. Bueno, no era su jefe directamente, era el jefe de su jefe, o algo así. Rin era la asistente de Jaken, el vicepresidente de la compañía, y algunas veces ella debía encargarse de algunos pedidos del presidente, ya que este no contaba con asistente, porque ninguna era capaz de soportar tres días en el cargo.
Sesshoumaru Taisho, dueño de Baku's Corp, era un hombre frío y hostil, alguien a quien la mayoría de los empleados solía temer. Rin no le temía por supuesto, y de más estaba decir que lo admiraba.
La razón por la cual ella seguía en el puesto de asistente del vicepresidente era un misterio, ya que al igual que el dueño se había ganada una fama de ser injusto con quienes consideraba inferiores. Y la verdad era que varias veces llegaba diciéndole que era una muchacha tonta que no sabía lo que hacía y que no debería estar en un lugar como ese. Pero ella hacía de oídos sordos a sus comentarios y seguía haciendo su trabajo lo mejor que podía. Suponía que no lo haría tan mal, ya que de ser así ya la habrían echado, ¿no? Después de todo, ya cumpliría los ocho meses trabajando allí.
Y las veces que Jaken la criticaba o le llamaba la atención no había sido por su trabajo, sino por su forma de arreglarse.
—Deberías dejar de peinarte como una niña de cinco años —le dijo en una ocasión cuando ella llegó llevando casi todo el cabello suelto excepto por un mechón que había sujetado a un lado de su cabeza y se movía vibrante con cada movimiento. A sus 24 años a ella le encantaba—. Trabajas para un gran empresario, deberías vestirte a la altura —siguió regañándola.
—Jaken —era la voz del presidente. Había interrumpido al hombre en su discurso, llamándolo a su oficina.
Y aquello se había repetido en varias ocasiones, cada vez que Jaken le llamaba la atención o la reprendía por hacer supuestamente algo mal, aparecía Sesshoumaru y les interrumpía.
No podía decir que solo por eso se había comenzado a sentir atraída por él. Sesshoumaru aunque era un hombre serio y exigente tenía un lado amable, que al parecer solo ella podía ver, pues cuando lo comentaba con alguien más de la compañía la miraban como si se hubiese vuelto loca, o le preguntaban si no se había confundido con el hermano menor del presidente.
Ella, por supuesto no les prestaba atención, sabía lo que sabía.
En más de una ocasión, de las muchas veces que se tuvo que quedar horas extras para terminar con las exigencias de su jefe, Jaken, Sesshoumaru había aparecido y se había ofrecido a llevarla a su casa con la excusa que ya era demasiado tarde. Él bien podía dejar que ella llamase un taxi, como ella le hizo saber, pero Sesshoumaru se rehusó, e insistió en llevarla, utilizando tal tono autoritario que era imposible negarse. Y algunas veces incluso la llevaba a cenar antes de dejarla en su casa.
Y ocasionalmente, cuando Jaken no estaba en la oficina, Sesshoumaru la invitaba a almorzar, de forma algo brusca, pero lo hacía. Claro que en un principio se sintió bastante cohibida ante esos actos, pero poco a poco los pequeños gestos hicieron que comenzara a enamorarse.
Como ya había notado que Sesshoumaru no era de comer dulces, pues siempre pasaba del postre cuando salían a comer, estuvo practicando toda la semana como hacer chocolates caseros para dárselos, pero no cualquier chocolate, chocolate amargo. Los había armado en moldes de corazón, y, solo por un pequeño impulso, media luna. Los organizó y envolvió en una caja alargada, de las que suelen usarse para guardar corbatas, y la decoró con un lazo en color morado. Quizás el lazo estaba de más, pero se le hacía muy simple el ver la caja sola.
A media tarde el regalo aún seguía guardado en el cajón de su escritorio, pues Sesshoumaru no se había presentado en la empresa. Por un momento pensó en dejarlo en su oficina al llegar, pero el saber que Jaken entraba cuando necesitaba algo le quito la idea de la cabeza. Lo que menos quería era que Jaken le dijese algo al respecto. Suficiente podía tener si era rechazada por Sesshoumaru.
Vio la hora en su teléfono y suspiró, sabiendo que ya ese día no vería a su jefe indirecto. Ella sabía que eso solía suceder, pero tenía la esperanza de verle ese día y entregarle el regalo personalmente.
Y sabía que ya no lo vería hasta el lunes, al ya interponerse el fin de semana y ella no tener que ir a trabajar a menos que se lo soliciten, cosa que no había ocurrido.
—Ya me voy, muchachita. Me reuniré con el Señor Sesshoumaru —informó su jefe al salir de la oficina—.
—Espere, Señor Jaken, tenga —le extendió una bolsa de chocolates que había comprado.
No es que sintiera algo por Jaken, pero había tres tipos de chocolates a entregar en San Valentin: Honmei-choko que era para regalar a la persona que se gusta, Giri-choko que se entrega por obligación, y el Tomo-choko que se entrega a los amigos.
El que entregaba a Jaken no era otro que el Giri-choko, pues sentía la necesidad de entregarle algo al tratarse de su jefe. Así como luego le haría llegar un Tomo-choko a su amigo Kohaku.
—¿También te dejas llevar por estas tonterías? —el hombre negó con la cabeza, pero de igual forma tomó los chocolates—. Espero que no se te ocurra darle chocolates al Señor Sesshoumaru —le dedicó una mirada severa—. Puedes retirarte en cuanto termines de gestionar el informe de Stock C.A que te pedí —añadió.
—Muy bien. Gracias, Señor Jaken —lo despidió Rin. No le diría que ya tenía el informe porque sabía que le encargaría algo más de último momento.
Y no es que se quejara, pero esas cosas las debía hacer él. Ella había aprendido a hacerlos por ensayo y error, guiándose principalmente de los que en su momento realizó Sesshoumaru.
Pacientemente esperó que pasaran treinta minutos, tiempo que daba por si en tal caso Jaken tuviese que regresar a buscar algo, para tomar el regalo que había preparado y llevarlo hasta la oficina del presidente. Si Jaken veía que le dejaba los chocolates quizás él mismo los botaba por pensar que Sesshoumaru los rechazaría tajante, pero ella prefería valorarlo por si misma. Además, creía que el presidente no era tan iracundo como demostraba.
Dejó la caja sobre el escritorio, y cuando ya se daba media vuelta para salir, recordó que no le había puesto nada que indicara su nombre. Tomó un post it y el bolígrafo de Sesshoumaru y escribió una pequeña nota.
Se que no le gustan las cosas dulces, pero espero que estos chocolates sean de su agrado. R
Pensó en terminar la nota poniendo el clásico "con amor", pero descartó la idea de inmediato, si él los rechazaba ella podía dar la excusa de que fueron un regalo de amigos, como agradecimiento a las veces que la había invitado a salir o llevado a su casa.
Una vez lista la nota la pegó sobre la caja y salió de la oficina, recogió su bolso del escritorio y fue hasta el ascensor. Ahora solo quedaba esperar la reacción de su jefe indirecto.
Continuara…
.
¡Hola, hola, gente linda! I am back! Se que me desaparecí durante mucho, pero mucho tiempo, pero entre que no tenía internet, había fallas de extensas fallas de luz y otros tantos factores, no me había dedicado a escribir como se debe. Pero este año me propuse hacerlo, me he mudado de país y tengo nuevas metas y oportunidades.
Les traigo este pequeño regalo de San Valentin, que se que posiblemente se vayan a sentir timadas, fue lo que mi interior quiso sacar.
Esta historia contara con dos partes, de modo que el siguiente capítulo será el último y espero que sea más extenso jajajaja
¿Qué me dicen? ¿Les gusto? ¿Esperaban algo mas dulce? Ojalá les haya gustado como me gusto a mi escribirlo, de verdad estaba muy emocionada con la idea de traerles algo fresco.
En relación a mis otros pendientes, ya comenzare a dedicarme a ellos uno por uno.
¡Gracias infinitas por su apoyo y su paciencia, son los mejores!
PD: la segunda parte será publicada para el 14 de marzo, que es cuando se celebra el White Day.
PD2: No me odien.
PD3: Yo los amo.
