Egyptian Guitar by Kaiba Kisara
Chapter XVIII: Intoxicated
Seto Kaiba caminó con Ishizu de regreso al hotel, la ciudad de noche estaba llena de luces de locales que contaban una historia llena de pasado y presente. Ishizu disfrutaba de esas caminatas, una sonrisa en su rostro.
La habitación ya estaba hecha, impecablemente limpia. Ishizu decidió tomar otro baño mientras Seto aprovechó para salir por su cuenta.
Era extraño no estar cerca de la ojiazul.
Avanzó por las escaleras hasta que se detuvo en el piso de la ojiazul, llevando su mano hacia la puerta de la mujer y, sorprendentemente, ésta se encontraba abierta. El lugar estaba limpio, ordenado. Sin embargo su celular se encontraba allí en la cama, el CEO tuvo un mal presentimiento.
Kisara jamás saldría sin él.
Seto salió de la habitación mientras comenzaba a hablar por su celular.
"Sí... Necesito la información de Marik Ishtar... y su ubicación. También de con quién se encuentra. Y que sea lo más pronto posible" y guardó el aparato en su bolsillo.
Regresó a la habitación encontrándose con Ishizu en la cama, suavemente se recostó a su lado, mirando hacia el balcón, las cortinas bailaban suavemente por la brisa nocturna.
Y de su mente no podía alejarse el recuerdo la Kisara, de aquella noche juntos. De su suave cuerpo junto al suyo.
Intentó con desesperación dormirse pero lo único que lograba era dar vueltas en la cama, despertando a Ishizu.
"¿Seto, qué sucede?"
"No puedo dormir"
"Eso es evidente pero ¿qué te pasa?"
"Intento decidir algo"
"Seto..." suspiró, recostándose a su lado.
"Duerme..." acarició su cabello y pudo notar la diferencia entre el cabello oscuro de Ishizu con el celeste de Kisara.
Así como pudo notar la diferencia entre ella y su prometida. Kisara era dulce, suave pero elegante, con esa pizca de inocencia. Ishizu era recta, firme y tranquila. Quizá como Kaiba, versión mujer.
El CEO pudo cerrar los ojos, hundiéndose en sus sueños, pensando que la mujer a su lado era Kisara.
Entonces escuchó su voz riendo, ambos estaban rodeados por un pequeño estanque, sus ropas eran diferentes, egipcias. Avanzó hacia ella, tomándola en sus brazos para cubrirla de besos y caricias. Allí fue cuando el celular del CEO comenzó a sonar, despertándolo y causándole un amargo sabor en la boca.
"Uh" Ishizu se volteó, acostumbrada a este tipo de situaciones.
"Seto Kaiba" contestó, un poco de mal humor asomándose en su voz, "¡¿QUÉ?! ¿Estás seguro? ¡Gracias!"
"¿Algún problema?"
"Ishizu... tenemos que hablar..."
"Uhmmm..." la egipcia se sentó observando a Kaiba quien se vestía rápidamente, "¿vas a irte? ¿Qué sucede?"
Seto se maldijo mentalmente.
"Ishizu..." tuvo que tranquilizarse para no salir corriendo, "todo... Escucha yo... no puedo con esto, tengo que contarte la verdad"
Y fue así como Seto le contó desde que se encontró con Kisara en el museo. Una entrada fría, en ese entonces en verdad no quería conocerla pero algo dentro de él le gritaba saber más de ella. Y así fue como consiguió toda la información de la peliazul. Entonce empezó a decirle cómo se fue enamorando de ella.
Los ojos de la egipcia seguían clavados fijamente en Seto, sin poder creerlo.
"No fue planeado, Ishizu... Ella aparecía en mis sueños"
"¿Qué?"
"Ella aparecía en mis sueños. Llámale destino o no sé... pero simplemente así fue"
Ishizu simplemente estaba tratando de unir toda la información que Seto le había dicho en una sola oración.
"La amas... y eso no ha cambiado desde entonces"
Seto volteó hacia ella, confundido.
"Ella siempre ha estado a tu lado... Ella es tu destino. Es por eso que no tenía ninguna visión"
"Aquí es donde se supone deberías gritarme"
"Quizá..." lo miró a los ojos fijamente, "¿qué sucede?"
"Kisara no está con Marik. Está desaparecida desde esta mañana"
"Pero Marik dijo-"
"Quizá tu hermano tenga algo que ver con esto"
La egipcia asintió, tomando sus ropas y siguiendo al CEO. Un silencio extraño entre ellos. Sin embargo la egipcia estaba más intrigada en lo que Kaiba había estado soñado, y de las visiones que ella había dejado de tener desde hacía un tiempo.
"¿Y cuál es el plan? ¿Volar hasta Dubai?"
"No creo que haya salido del país, la verdad"
"Entonces..."
"Es tu hermano, tú lo conoces mejor"
La egipcia asintió. Su hermano era tranquilo pero misterioso, siempre actuaba de maneras extrañas pero lo conocía y no era capáz de hacerle daño a alguien como Kisara. Al menos eso esperaba.
"Creo saber donde puede estar"
Y entonces una visión le hizo detenerse. Era Kisara y un brillo blanco la cubría, sus brazos extendidos frente a Seto, protegiéndolo. Después todo regresó a la normalidad.
"¿Ishizu, Ishizu estás bien?"
"¡Tenemos que darnos prisa!"
La mujer conducía con dirección a la casa que ha pertenecido a los Ishtar por generaciones, si su hermano estaba desaparecido quizá su refugio era las tumbas familiares ocultas bajo la tierra.
Ishizu oraba a los dioses que su estudiante estuviera bien.
La egipcia tenía un extraña sensación en su pecho.
