NOTAS DEL AUTOR: Seguramente se estarán preguntando ¿Por qué Gintama? Porque juntarlo con las dragonas de Kobayashi si ambas series no tienen nada en común ¿Quién sería el demente que cometería semejante locura al escribir sobre esos 2 animes? Bueno señores ese demente soy yo, hace mucho que termine de ver Gintama y como cualquier fan empecé con los ships, claramente desde un principio la pareja que shippeaba era el GinKagu, supongo que fue inevitable para mí, incluso me surgían diferentes ideas para unir a esta pareja en un fic a futuro… pero eso cambio, me obsesiones tanto con la pareja que empecé a buscar indicios sobre si el GinKagu seria Canon dentro del manga llevándome con gratas sorpresas… con todo el pesar de mi corazón y la información que leí, llegue a la conclucion que el GinKagu jamás seria Canon por obvias razones, dentro del fandom de Gintama la pareja más popular era el OkiKagu y eso sinceramente me desagradaba, al menos eso es lo que decía, cada vez que empezaba a buscar historias sobre Gintoki mayormente eran trágicas donde este moría o simplemente se sacrificaba por los demás, me dolía incluso leer algunas historias donde Kagura le hace NTR con Okita pero como el masoquista que soy seguía leyendo hasta que un día… fue cuando tuve esa maravillosa idea ¿Qué pasaría si yo escribiese una historia donde Gintoki tenga a otras compañeras? Siempre eh pensado que Gintoki se merecía más de lo que tiene, llegue a aceptar que el GinKagu jamás será Canon y es por eso que escribí esta historia. Y por supuesto sobre las Dragonas, todos sabemos que Kobayashi no es eterna y en algún momento morirá por su condición humana así que esta historia será a partir de muchos años después de la muerte de Kobayashi y después de la derrota de Utsuro. Sin nada más que explicar disfruta la lectura :v
NO HAY NIÑAS MALAS CON PERMANENTE NATURAL (NO ES LEGAL… AUN)
Gintoki solo podía disfrutar de la comodidad de su cama, había pasado un tiempo desde que pudo conciliar el sueño como lo había hecho a noche y todo parecía ser gracias a la chica dragón pero eso era algo que el Samuray nunca lo admitiría expresamente, pudo haber continuado con su sueño si no fuera por la tremenda explosión en su casa que venía de la cocina, pronto sus sentidos se fijaron en que Tohru ya no se encontraba a su lado y viendo la hora tan temprana decidió ignorarlo.
–no es nada, quizás un pequeño accidente- decía este cerrando los ojos hasta una segunda explosión –bien, se lo descontare de su salario- murmuro este yendo a revisar el desastre de su compañera topándose con su cocina hecha trizas y la poca comida que el quedaba hecha carbón sin rastro de la culpable.
–esa mocosa- de un momento a otro Gintoki golpeo la alacena a su costado rompiendo la puerta para encontrarse a una Tohru temblorosa del miedo con los ojos llorosos pensando en que iba a recibir un castigo o algo peor.
–perdón, pensé en utilizar mis llamas pero lo destroce todo- ante esa declaración Gintoki solo la golpeo en la cabeza con el periódico enrollado a manera de sermón.
–ahora tendremos que ir de compras- señalo el permanentado con flojera sin ver en qué momento Tohru se encontraba lista en la puerta con su Bokuto de madera y una amplia sonrisa.
–si no te conociera y ese es el caso, diría que lo planeaste todo- anuncio este poniéndose sus botas siendo seguido de Tohru quien sostenía su canasta para las compras.
Ambos se encontraban caminando por el distrito comercial de Kabuki donde Tohru disfrutaba del paseo observando los puestos diferentes de ventas que había por el alrededor mientras que Gintoki sufría una crisis existencial, de aquí cuando el madrugaba para hacer las compras a las 6 de la mañana, se suponía que a esas horas el debería estar en la comodidad y la calidez de su cama estando acurrucado como bebe pero en lugar de eso…
Estaba ahí siendo "Responsable" en lo que respecta a comida pero aun con todo eso ya no había vuelta atrás –viendo nuestro dinero solo compraremos agua, pan y un poco de dulces- afirmo el samuray notando que su dinero escaseaba hasta ver como Tohru a la distancia se encontraba comprando en una tienda un enorme pescado, pronto su columna sintió recorrer un frio que por poco y lo congela.
Corriendo lo más rápido posible para evitar la compra que no pudo evitar donde Tohru vio cómo su jefe llegaba con la cara pálida tartamudeando ante el vendedor que solo lo ignoro en lo que Gintoki no tuvo más opción que seguir con las compras -¿Por qué hiciste eso? Ahora apenas si tenemos para agua- rechino este desesperado mirando al cielo rogando que le cayera un millón del cielo.
–Tranquilo, el vendedor fue muy amable al regalarnos el pescado, además nos puso un pescado de mas, mira- señalo está mostrando como tenían 2 enormes pescados bien fileteados sin mostrar una espina, Gintoki solo permaneció mudo unos segundos pensando que era un sueño pero el olor no mentía.
–Dime, acaso lo sobornaste o algo así- dijo este monótonamente acusándola con la mirada hasta que llegaron a la siguiente compra –maldición, en momentos como este comer cerdo sería una bendición- comento Gintoki para sí mismo observando el puesto de comida en donde casualmente también estaba Tohru –ni se te ocurra- corrió Gintoki llegando justo cuando el señor de la tienda había otorgado a Tohru unos trozos finos de cerdo con costillas.
–Oh señor Sakata, justo a tiempo, le estamos envolviendo su orden- anunciaba el vendedor felizmente.
–No, escuche tal parece que habido un error, vera ella…- sin poder proseguir Gintoki, pudo observar como su pedido ya estaba listo
–bien señor Sakata, vuelva pronto, estos precios no se dan todos los días- contesto este dándole una boleta que el samuray leyó para averiguar el precio y el tipo de para cardiaco que le daría por la cifra de los números que curiosamente apenas llegaban a 10 Zenin.
-¿sucede algo malo Gin Chan?- preguntaba Tohru preocupada por el comportamiento extraño de su jefe que solo tenía los ojos abiertos de par en par al mirar el recibo.
–(es una broma ¿verdad? Prácticamente nos está regalando la carne… acaso será)- pensaba Gintoki para mirar fijamente a Tohru que tan solo le sonreía donde llego a una teoría –Tohru, acompáñame por favor- pidió este tomándola de la mano ante la emoción de la dragona que sin resistirse siguió su camino, fue así que Gintoki pudo comprobar como todo vendedor "Masculino"
Le vendía sus productos a Tohru prácticamente a el precio de gratis, sin desperdiciar esa oportunidad Gintoki aprovecho el día al máximo paseándose por todo el lugar junto a Tohru ante la vista de todos ignorando el hecho de que Tohru le agarraba de la mano sin vergüenza alguna –es muy raro ver a jóvenes como ellos tan activos estos días- murmuraba una anciana de por ahí viendo la emoción del dúo que hacía de las suyas.
Terminando las compras ambos sostenían enormes bolsas de comestibles mientras se sentaban en una banca de por ahí –ok debo admitir que este día no puede mejorar más de lo que ya está- anuncio el samuray chupando una paleta en su boca hasta fijarse en como su compañera miraba con curiosidad una tienda de dulces que curiosamente era la misma donde Gintoki comía sus preciados Parfait pero donde también tenía problemas de no haber pagado la cuenta.
Gintoki iba por irse pero no podía ignorar la mirada embobada de Tohru hacia aquellos postres, bueno ¿Quién podría resistirse a un buen helado con fresas? Pensaba el permanentado notando que tenía el dinero justo para ella –Tohru ve y cómprate lo que quieras- ordeno este dándole todo el dinero que tenía ante la incredulidad de la dragona que estaba por reprochar que eso era todo lo que tenían
–encontraremos un trabajo antes de estar en problemas, además tu misma dijiste que no teníamos que preocuparnos por el dinero- contradijo Gintoki ante la mirada de Tohru quien aprovechó el momento para ir a comprarse un postre ante la vista del samuray que solo dio un gran suspiro de satisfacción –esto es demasiado bueno para ser cierto- susurro este haciendo memoria de las cosas buenas que le habían pasado desde que Tohru había llegado a su vida, y eso que solo había pasado un día.
Pudo seguir pensando en eso hasta que un ruido de vidrios romperse lo despertó, venían justamente de donde Tohru había ido a comprar –estará bien, es una dragón con el poder del apocalipsis ¿Qué podría salir mal?- añadió este temblando un poco viendo como del techo salía una tremenda llamarada hacia el cielo donde Gintoki palideció y más rápido que el viento.
Corrió llegando hasta la puerta del local enfundando su espada más preocupado por los tontos que habrían hecho enfurecer a Tohru topándose con su compañera quien pisaba sin misericordia el cráneo de un hombre que yacía en un pequeño cráter –Tsk dame una buena razón por la que no debería matarte aquí mismo gusano- exigió Tohru con una mirada tétrica logrando que todo el mundo palideciera menos Gintoki quien no quería llamar la atención.
–oye Tohru, ya fue suficiente que importa si haya robado o matado a unos cuantos hombres- declaraba el permanentado mientras el hombre debajo del pie de Tohru se arrastraba con miedo detrás de Gintoki.
–esa niña está loca, solo dije que el Parfait no era tan bueno- declaro este señalando hacia Tohru quien solo desato unas enormes garras en sus dedos logrando un terror enorme en el hombre que solo se inclinó ante Gintoki quien se encontraba dándole la espalda pidiendo que controle a esa mujer
–Tohru… me harías los honores- dedico este entregándole su Bokuto de madera a la rubia quien solo formo una sonrisa sádica junto a Gintoki quien rompía una botella de vidrio y lo apuntaba hacia el pobre hombre quien recibió su merecido, nadie desprestigiaba a tan exquisito postre frente a ellos y salía con vida
Llegando a casa ambos ordenaron las enormes compras que habían hecho, cabe decir que la refrigeradora del Samuray estaba al tope con toda tipo de comida pero Gintoki y Tohru solo suspiraron al mismo tiempo -¿ocurre algo?- pregunto el peli plateado ante la negación de Tohru quien sin poder controlarlo emitió un sonido de hambre al no poder comer el postre que quería observando como su jefe caminaba hacia la nevera y sacaba lo que a sus ojos era un milagro
–Este es el último, logre traerlo de la tienda sin que nadie se diera cuenta- ofreció este dejándoselo en la mesa con una cuchara para que la rubia comiese a gusto mirando la tele en lo que el salía al bar de Otose.
Dejando a la rubia comiendo felizmente su postre Gintoki supuso que podría descansar un poco e ir a tomar unas copas pero… no estaba mentalmente listo para lo que vendría, ya en el bar todo era normal a excepción de una pequeña de pelo blanco y lavanda con ojos azules vistiendo un vestido de capelet blanco con un cuello peludo, una blusa rosa, una falda blanca con volantes y zapatos de muñeca rosa atándose el pelo en trenzas, cada una adornada con tres cuentas de color azul oscuro.
Gintoki solo podía sentir la profundidad de aquellos orbes penetrarle hasta que Tama llego –oh Gintoki, espero no te moleste pero esta niña está buscando a alguien, le dije que ustedes podrían ayudarla- anuncio la peli verde trayendo de la mano a la pequeña albina que solo movió su pequeña nariz como si oliese al samuray
–No hace falta, ya tengo lo que quería- murmuro esta por lo bajo ante la confusión de Gintoki quien solo siguió su camino
–si ya tienes lo que quieres, regresa a casa te puedes perder por estos lugares- indicaba Gintoki sentándose en la barra a punto de ordenar algo pero solo vio como esa pequeña se subía a la silla de su lado –este no es un lugar para niñas como tú, regresa a casa- dedico Gintoki encontrándose nuevamente con esos ojos de la pequeña que no paraban de analizarlo hasta que escucho un susurro
–¿qué? Dijiste algo- preguntaba este hasta notar como la pequeña tomaba aire para dirigirse hacia el
–Deja en paz a Tohru por favor- fueron las palabras que salieron de sus labios tomando por sorpresa a Gintoki que solo doblo los parpados creyendo entender las cosas
–hubieras empezado por ahí, no sabía que Tohru tenía una amiga- dedico el samuray tranquilamente tomando un sorbo a su bebida ignorando a la niña quien no lo tomo muy bien por lo que se aventó contra el permanentado sentándose en su regazo para agarrarlo de su ropa y empezar a jalonearlo en lo que Gintoki intentaba sacársela de encima con delicadeza.
Pero descubrió que la pequeña tenía más fuerza de lo que pensaba, pudieron seguir discutiendo sin contar que alguien abría la puerta del bar lentamente –esto se pondrá bueno- anuncio Katherine junto a Otose comiendo palomitas en lo que Tohru entraba felizmente esperando encontrar a su jefe
–Gin Chan, ya ordene las compras restant…- sin poder seguir hablando observo como una pequeña estaba sentada en el regazo del samuray aparentemente abrazándolo como si fuera de su propiedad casi desvistiéndolo por los jaloneos que tenían
–menos mal Tohru, tu amiga empezó a atacarme, dile que me suelte- pidió Gintoki recibiendo un pequeño golpe de la pequeña en la mejilla y uno que otro arañazo con patadas en las costillas mientras que todos en el bar solo veían la espeluznante sonrisa de la rubia en la puerta que emitía tendencias homicidas hacia el samuray peli plateado.
–tan pronto me despisto y ya me engañas con otra… Gintoki- decía está moviéndose a una gran velocidad llegando hasta su víctima sin poder ver el rostro de la niña puesto que Gintoki se encontraba de espaldas y casualmente cubría el rostro de la pequeña albina.
–nee Tohru, como que de pronto tu mano se puso más pesada- indico este sintiendo como el agarre de la rubia le destrozaba el cráneo para luego sacar sus enormes garras que terminaron por incrustarse en Gintoki donde empezó a azotarlo contra el suelo repetidamente y hubiera continuado de no ser porque reconoció a la pequeña de inmediato.
Dejando el lio de lado, todos estaban sentados en la barra, claro que Tohru y la pequeña tomaban jugo ante el fastidio de Katherine –este lugar parece más una guardería- comento esta mientras Gintoki bebía su trago con el rostro cubierto de sangre pero al parecer no le importaba pues mucho peor era cuando Sadaharu le mordía
–y bien Tohru, presentaras a tu amiga- indico Otose fumando su cigarrillo analizando a la pequeña de pies a cabeza, obviamente era conocido de la rubia
–ella es Kanna Kamui es una amiga mía- pronuncio la rubia en lo que todos se quedaron callados mirándola
–y supongo que era la señorita Tohru a quien buscabas- decía Tama resolviendo el asunto recibiendo una afirmación de la pequeña quien terminaba su jugo
–supongo que la buscabas para llevarla a casa- anuncio Gintoki mirándola de reojo al ver que se trataba de una niña rondando los 8 años por lo que hizo lo más lógico del mundo darle un coscorrón a Tohru dejándole un gran chichón en la cabeza mientras ella se quejaba
–debería darte vergüenza, hacer que una niña se preocupe por ti, pudiste haberla puesto en peligro Tohru- replico Gintoki llamándole la atención a la rubia que solo bajaba la cabeza al ser reprimida por el samuray que aprovechaba para vengarse por la anterior paliza que le había dado Tohru contra el piso notando como Kanna se acercaba hacia el con una mirada tranquila aparentemente molesta con el
–tu morirás- anuncio esta con una enorme aura asesina pasmando incluso a Gintoki que estaba por defenderse al tomar la advertencia en serio pero… solo recibía pequeños y débiles golpes que apenas si los sentía aunque por breves momento había sentido que su vida corría peligro después de todo aún era una dragona igual que Tohru.
–Asunto arreglado, Kanna encontró a Tohru así que podrá retirarse de aquí- musito Gintoki tranquilamente notando un leve tic nervioso en la pequeña logrando lo que quería -¿Qué pasa? ¿Acaso… no tienes adónde ir? Nee mírame cuando te hablo- preguntaba Gintoki tétricamente con su mirada de pez muerto detrás de Kanna que volteo su mirada con aparente nerviosismo por esas palabras mirando con suplica hacia Tohru para que la ayudase contra Gintoki
–Entonces se quedara contigo- ordeno Otose borrando la mirada mimada del rostro de Gintoki
–que yo ¿Qué? Que no es más simple enviarla de regreso- reprochaba el permanentado con su pulso del corazón a full
-Gin Chan, de hecho, será inútil regresarla, ella esta… exiliada- explico Tohru con delicadeza jugando con los dedos ante el nerviosismo de su jefe que pronto cambio su actitud de reproche para dirigir su mirada hacia una llorosa Kanna donde poco a poco le contaban su estado actual.
–¿me estás diciendo que la exiliaron por una travesura?- afirmo Tohru pensando que Gintoki haría lo correcto al ver su mirada de compasión hacia la albina pero… -hay unas bancas cerca del parque, toma este cartón será tu amiga desde ahora- indicaba el samuray recibiendo un golpe en la cabeza por parte de Tama
–Discúlpenlo, como sabrán ha estado bebiendo- anuncio la peli verde con su habitual expresión neutral
–Gintoki, de veras podrías dejar de lado a esta pequeña- preguntaba Otose sin reproche ante la actitud negativa de Gintoki quien solo bufo de mal humor para ver a Tohru decaída sabiendo cuál sería su decisión, luego giro su cabeza hacia la pequeña dragona que tenía su pequeño rostro lloroso intentándose hacer la fuerte ante su situación complicada y sin querer cruzo miradas con ella entrando en sus más antiguos recuerdos.
Específicamente cuando era un huérfano a la deriva en un mar de cadáveres frescos. Suspirando volteo su mirada con resignación ante la insistencia de todos –bien la cuidare, pero trabajara en la Yorosuya junto con nosotros, no me importa que sea una niña- anuncio Gintoki rendido ante todas mientras Tohru festejaba por la decisión tomada
–Gracias- dedico la pequeña dragona mirando hacia abajo aun con sus ojos un poco llorosos hasta ver como el permanente peli plateado se ponía a su altura al ponerse de cuclillas limpiándole las lágrimas con sus dedos
–listo, te ves mejor así- opino Gintoki sin cambiar de expresión hasta recordar que tenía algo en sus bolsillos ofreciéndole un bocadillo a base de algas maceradas en vinagre –puede que no te guste así que…- antes de seguir explicando Gintoki sintió como toda su mano era engullida por la pequeña donde este la agito por todo el lugar pensando que lo comería
–Tohru, llévate a estos 2, espantaran a mis clientes si siguen así- ordeno la vieja de Otose a lo que la rubia obedeció cargando a Gintoki en su espalda mientras este sostenía a Kanna en el aire quien devoraba el Sukonbu.
El trio había llegado a casa y Tohru estaba más feliz que nunca al tener a Kanna nuevamente viviendo con ella mientras Gintoki solo permanecía en su escritorio tomando una taza de leche con fresas al ver como la pequeña dragona devora la comida de su refrigerador –supongo que se lo pasare por esta vez- dedico este cayendo dormido en su escritorio, el saber que tenía que cuidar a otra dragona de verdad lo había estresado así que decidió relajarse.
Claro que eso fue imposible, todo el día Kanna se la pasó recorriendo toda la casa hasta aburrirse y apenas si era medio día –Tohru ¿acaso le diste azúcar o alguna jeringa de adrenalina?- preguntaba este por la energía de Kanna que parecía no tener fin
–bueno, es normal para alguien de su edad, tan solo necesita estirarse un poco- opinaba Tohru arreglando la ropa de ambos en el armario desocupado
–Tohru ¿no hay ningún pendiente para hoy verdad?- preguntaba Gintoki parándose de su lugar estirando los músculos ante su confundida compañera
–no que yo sepa, tienes algo en mente- dedico esta intrigada ante su jefe que solo ajusto su cinturón
–sacare a Kanna a jugar, al menos debe conocer los alrededores- indico este con su típica actitud aburrida ante la sonrisa de su compañera
–genial, yo también voy y se exactamente dónde ir- esta declaración puso de los nervios a Gintoki que sintió como Kanna se agarraba a su mano en lo que Tohru conjuraba un portal que se habría en el suelo de su casa hacia otro lugar tragando al trio en una especie de vórtice donde el samuray quedo pasmado por la experiencia que estaba viviendo.
Al abrir los ojos los 3 se encontraban en un gran colina debajo de un enorme árbol donde podían apreciar un enorme pradera de flores y pasto por todo el lugar, no parecía haber montañas alrededor y mucho menos un cielo común pues este tenía un tono de color arcoíris como si se tratase de una aurora boreal mientras el clima denotaba que se acercaba el atardecer –¿al menos seguimos en la tierra?- preguntaba este viendo como Tohru y Kanna lo ignoraban al estar jugando entre la hierba como si lo que les rodease fuera lo más común del mundo.
De alguna manera el samuray permanentado solo tomo una gran bocanada de aire y se recostó contra el árbol admirando el paisaje, después de todo no todos los días uno tenía la suerte de poder ver la majestuosidad de una nebulosa en el cielo, pero sin poder cerrar los ojos vio como Tohru y Kanna se lo quedaron viendo fijamente -¿Qué raro? Pensé que estarías más sorprendido por viajar a otra dimensión- recalcaba Tohru notando como la mirada de su jefe no cambiaba en lo absoluto
–vayan a jugar pero no se alejen demasiado, no quiero tener que ir a buscarlas más tarde- mando Gintoki cerrando los ojos mientras se ponía una hierba en su boca disfrutando el viento en su cara sintiendo como los pasos de sus compañeras se alejaban bajando la colina pensando que por fin podría descansar hasta que un fuerte estruendo agito todo el terreno
–debe ser un temblor- susurraba este sin abrir los ojos en lo que otro movimiento violento resquebrajo la tierra –un terremoto, debe ser un maldito terremoto- decía este con unas venitas de ira en su rostro queriendo ignorar el problema sin contar como pronto todo el desastre paso a darse en el cielo donde fuertes vientos golpeaban el suelo violentamente colmando la paciencia de Gintoki quien abrió los ojos topándose con una descomunal pelea frente a él viendo como en el cielo aparecían ondas de choque producidas por dos bolas de energía que se movían a una increíble velocidad para descender al suelo fuertemente mostrando a Tohru y Kanna que forcejeaban en un campo totalmente destruido
–ya se les pasara- opino Gintoki cerrando los ojos nuevamente no queriendo intervenir en un problema de mujeres mientras tomaba nota mental "jamás pero jamás de los jamases nunca de los nunca definitivamente no las haría enojar" fueron los pensamiento del peli plateados quien espero hasta que las dragonas quedaran satisfechas regresando aparentemente con una sonrisa en sus rostros al lado de Gintoki que no se molestó en mirarlas para saber que él tendría que lavar la ropa de ambas
–Fue un buen estiramiento, debiste unirte Gin Chan, habría sido más divertido contigo- hablo Tohru animadamente ante el rostro pálido de Gintoki que solo sudaba a cantaros
–es que quieren matarme, pensabas matarme ¿verdad? Como podrías hacerle eso a tu querido Gin Chan- hablaba este con notorio nerviosismo agitando los brazos al cielo para luego ponerse de cuclillas y agarrarse la cabeza en lo que su saliva se escapaba de su boca actuando con paranoia, pudo seguir así hasta sentir como la pequeña mano de Kanna pasaba por su cabeza acariciando sus rizos plateados
–parece que le caíste bien Gin Chan- opino Tohru yendo con ellos mientras los 3 se recostaban contra el enorme árbol descansando de todo el lio hasta que el estómago de Gintoki sonó por el hambre
–ohh disculpen ahorita se caya- declaro el samuray golpeando su estómago sin mucho éxito hasta que la pequeña lo ayudo golpeándolo con tanta fuerza que este juraba casi le hace vomitar su desayuno –gracias, avísame la próxima vez que me ayudes Kanna- indico este con una delgada línea carmesí en sus labios notando como Tohru buscaba algo en sus bolsillos
–tomen, vi que les gustaba mucho y me ocurrió traer un poco- anuncio la rubia ofreciéndoles Sukonbu a los dos que sin dudarlo los 3 se lo metieron en la boca para luego todos recostarse en la hierba tranquilamente
–Esa estrella se parece a Kanna- opino Gintoki señalando el firmamento con su dedo.
–Cuál de todas, hay muchas- aclaro la rubia intentando buscar lo señalado
–esa estrella se parece a Gin Chan- dedico Kanna imitando a Gintoki al hablar con la boca llena dejando pensativa a Tohru al verlos, si no fuera por la diferencia de especies ella podría decir que Gintoki y Kanna parecía padre e hija pues ambos tenían el cabello del mismo color plateado, la misma expresión tranquila y por así decirlo los mismos modales o más bien eso era algo que Kanna estaba aprendiendo de Gintoki pareciéndole divertido
-¿así? Miren esa estrella se parece a nosotros- anuncio Tohru uniéndose al juego de ambos ante la puesta del sol siguiendo así casi toda la tarde hasta llegar la noche donde decidieron irse pero al regresar Gintoki noto algo raro, seguía siendo de tarde por lo que Tohru le explico que el tiempo en diferentes dimensiones es totalmente distinto por lo que apenas si habían pasado unos minutos en su mundo
Y para empeorar las cosas unas molestas invitadas tocaron la puerta para contratarlos en arreglar unos problemas en Yoshiwara y notando que aún faltaba para el anochecer aceptaron, además de que necesitaban el dinero ya que Kanna había devorado toda la despensa de Gintoki teniendo apenas agua y azúcar.
Caminando por la calle Kanna hablaba con Gintoki sobre los diferentes tipos de caramelos mientras este se sorprendía por ver que la niña también tenía cierta pación por los dulces en lo que Tohru sentía que alguien los seguía pero decidió ignorarlo, cual quiera que intentara dañar a Gintoki ella lo destrozaría sin piedad.
Mientras miraba como aquellos 2 conversaban en lo que Gintoki le explicaba lo que había en cada calle, llegando las 2 dragonas miraron como ese sitio Yoshiwara pareciera ser un distrito subterráneo donde entraron.
Apenas pusieron un pie en ese sitio Tohru pudo observar como su jefe la tomo de la mano atrayéndola hacia el mientras que cargaba a Kanna posesivamente en su otro brazo, no tardo mucho para que Tohru se diera cuenta el "porque" Gintoki había hecho eso, al parecer el trabajo de las mujeres no consistía plenamente en algo bonito pues veía como todas las cortesanas atraían a hombres hacia pequeñas habitaciones, así que sin querer saber lo demás Tohru solo se aferró al brazo de Gintoki con la mirada baja y cierto asco por ese trabajo.
–No tengas miedo, este lugar no siempre fue así- susurro este por lo bajo tranquilizando de cierta manera a la rubia llegando así por fin hacia una pequeña casa donde les esperaba un niño acompañado de una hermosa mujer en silla de ruedas
-¿Quién es ella Gin Chan?- Kanna miraba como parecían estar relacionados con el samurái al saludarlos a la distancia.
–Son unos conocidos, les debo un favor- indico el permanentado hasta que Hinowa les invito a pasar a tomar un té y discutir el problema notando las miradas amenazantes de Tohru y Kanna
–y bien ¿Cuál es el problema? Algún criminal vendiendo droga, otro Yato con delirios de Housen u otra fuga de poción del amor- mencionaba el samuray con aburrimiento mirando atentamente como Seita conversaba con Kanna, pareciera que su sentido paterno se activara con cualquier niño que se acercara hacia la pequeña dragona
–no es nada de qué preocuparse, solo unos problemas con algunos clientes de por ahí, pensaba en pedirte ayuda pero… no pensé que estarías ocupado- dedico amablemente Hinowa mirando de reojo hacia Tohru que solo tomaba su bebida con aburrimiento y aparentemente molesta por perder tiempo
-¿te refieres a ellas? solo están cansadas nada más, si ves que Tohru empieza a destruir la calle avísame- indico Gintoki ganándose una rabieta de su compañera ante los ojos de la cortesana que sin querer dio una risilla
–y tú de que te ríes, no es mentira lo que dice si quisiera destruiría tu mund…- sin poder continuar Gintoki le tapó la boca con nerviosismo
–Ignórala, no durmió muy bien ¿verdad Tohru?- pregunto este con los ojos abiertos queriendo evitar esos temas del fin del mundo hasta notar como su compañera tenía su mano en su boca sacándola de sus fauces llena de baba.
–No es por nada pero sabes delicioso- comento la rubia relamiendo sus labios ante la paranoia de Gintoki que tenía el rostro azul alejándose de Tohru un poco
–Gin Chan, tengo hambre- anuncio Kanna a un lado jalándole de su ropa para sorpresa de Gintoki que escuchaba como el estómago de la pequeña rugía por algo de comida
–si gustan tú y tus amigas pueden quedarse a cenar- opino la cortesana con amabilidad la cual Gintoki acepto, después de todo tenía que calmar el hambre de la pequeña hasta que escucharon como la puerta de la casa era destruida y varios hombres armados salieron armados mientras un viejo calvo con lentes que era el líder salía de entre ellos
–Hinowa, espero no hayas olvidado nuestro asunto a discutir- anuncio este con brusquedad ante la mirada temblorosa de la cortesana recordando que ese tipo tenia rehenes a su disposición
–Eres un monstruo- grito Seita ganándose una mirada demente del jefe de la pandilla quien ordenó matarlo, Tohru estaba lista para actuar de no ser porque vio como Gintoki tomo del rostro al sujeto que intento matar a Seita y enterrarlo en el suelo violentamente
–Ustedes deben ser nuevos en el vecindario así que les daremos la bienvenida- indico Gintoki en lo que Tohru y Kanna se ponían a su lado
-¿y quién diablos son ustedes?- rugió un matón lanzándose con su espada hacia Tohru que solo utilizo sus dedos parando el ataque y golpearlo en el rostro dejándolo inconsciente
–Somos los Yorosuya- enfatizo la rubia mientras se ponía a repartir golpes junto a Kanna y Gintoki contra aquella banda dejándolos tirados por los suelos de la calle
Hinowa solo estaba ahí petrificada, había conocido pequeños que sabían defenderse y veía que Tohru podía hacerlo sin ninguna dificultad pero el ver los movimientos de la pequeña la impresionaron, ninguna cortesana de Yoshiwara podría moverse con esa agilidad de Kanna
–Supongo que esos son todos- anuncio Gintoki mirando como los guardias femeninos de por ahí los apresaban y se los llevaban
–Eso fue demasiado fácil- admitió Kanna quien lo había tomado a manera de juego entrando a la casa de Hinowa junto con Gintoki
–Esperen, falta uno- concluyo Tohru levantando la mano atrayendo la atención de Gintoki quien vio cómo su compañera enterraba su puño en la pared de un edificio sacando a una mujer ninja que el samuray reconoció de inmediato
–Tohru, deshazte de esa cosa y luego lávate las manos- ordeno el permanentado en lo que Tohru se preparaba para incinerarla mientras aquella mujer gritaba haciendo un escándalo en plena calle
–Si me tocas un solo cabello, Kagura jamás te lo perdonara- enfatizo la mujer ninja logrando detener la caminata de Gintoki en lo que Tohru noto ese cambio repentino de su jefe –seguro te preguntaras que estoy haciendo aquí, bueno pasaba por aquí y…- sin poder terminar su frase fue callada por una mirada sombría de Gintoki
–No me interesa en lo más mínimo lo que estés haciendo; Tohru, saca la basura- ordeno este mientras la rubia solo enfatizo una sonrisa por la expresión del samuray
–A la orden Gin Chan- contesto está acumulando una gran masa de energía en su boca en dirección a Sarutobi quien silbo tan fuerte como sus pulmones lo podían, al parecer estaba pidiendo refuerzos
–hubiera sido más gentil contigo Gintoki pero no me dejaste opción- anuncio Ayame hacia los presentes que pronto se vieron envueltos por varias cortesanas pertenecientes a la organización Hyakka de Yoshiwara, Sarutobi solo enfatizo una sonrisa burlona hasta sentir como su cuerpo era lanzado por los aires violentamente
–Muere de una vez- dedico Tohru a punto de carbonizarla, no tenía nada en contra de la mujer peli lila pero si le causaba problemas a Gintoki, ella no lo pasaría por alto más escucho un fuerte grito de mando
–alto- tan pronto escucho eso cientos de Kunai llovieron sobre Tohru quien solo chasqueo los dedos tan fuerte que neutralizo el ataque por la presión del viento ante la impresión de las cortesanas que solo se alistaban para una segunda ronda de Kunai, mas fueron detenidas al ver como su líder pasaba en medio de todos ellas, era una mujer de cabello rubio con una cicatriz en la frente y la mejilla izquierda con un cuerpo delgado en forma de reloj de arena usando un kimono negro. Su cabello se hace como un paquete en la parte superior y se mantiene unido por dos Kunai pequeños.
Todo se mantuvo en un silencio sepulcral hasta que Gintoki decidió dar media vuelta cargando a Kanna que no se resistió, más bien le agarro el gusto de que la cargaran pues Gintoki desprendía un olor a dulcería –Hinowa, apreciamos su hospitalidad pero nos vamos- fue lo único que dijo empezando a salir de ahí seguido de su compañera hasta que varios Kunai les bloquearon el camino
–Temo que no es tan simple Sakata Gintoki, según el Bakufu tienes una orden de captura- anuncio la rubia con cicatriz ordenando a sus subordinadas que apresasen al samuray
–Gintoki es mi invitado, no te entrometas Tsukuyo- mando Hinowa con el ceño fruncido ante su antigua amiga que solo la veía con indiferencia
–Oye Tsukki, solo apresa a esas 2 de ahí, a Gintoki déjamelo para mí- menciono Sarutobi lista para lanzarse sobre el permanentado sin esperarse como la rubia con traje de maid se empezaba a encabronar
-nee Gin Chan, no quieres que las elimine- pedía Tohru con aburrimiento señalándolas mientras Gintoki empezaba a limpiarse las orejas donde varias cortesanas se acercaban a apresarlos pero todas fueron golpeadas quedando inconscientes por la mano de Kanna quien se había despertado
–No puedo dormir, no hagan bulla- reclamo esta con indiferencia para volverse a acurrucarse en el pecho de Gintoki quien solo suspiro con cansancio
–Ustedes más vendrán con nosotras, cualquiera que esté relacionado con Sakata Gintoki será apresado- ordeno Tsukuyo notando como el samuray no le hacía caso por estar meciendo a la pequeña en sus brazos
–¿y si nos oponemos?- comento Gintoki sin dirigirle la mirada causando el enojo de Tsukuyo quien a punto de dar la orden vio como Sarutobi se lanzó hacia el samuray con una soga
–tu eres todo mío Gintoki- grito la ninja sin percatarse en como pleno cielo fue golpeada en la nuca cayendo al suelo inconsciente, no había sido Tohru pues esta la habría matado sin dudarlo, sin embargo un hombre salía al lado de Gintoki aparentemente inofensivo con un peculiar peinado
–perdónenme si interrumpo algo pero… que no se supone que ustedes están a cargo de este lugar- comento el extraño hombre que se recostaba contra la pared seguido de una enorme explosión en la dirección de las cárceles de Yoshiwara donde varios presos escapaban
-¿Qué significa esto Zenzou?- pregunto irritada la rubia líder que miraba con mala cara hacia el ninja quien solo se limitó a sonreír
–Tic Tac Tic Tac el tiempo corre perras- menciono este con sarcasmo saliendo victorioso porque luego se escucharon más explosiones en esa dirección
–Maldito, ya nos las pagaras, Sarutobi, en marcha- ordeno Tsukuyo saliendo de ahí junto con todas ante los berrinches de su compañera quien insistía en quedarse para capturar a Gintoki hasta que finalmente desaparecieron
–Hubiera sido más fácil si yo me hubiera hecho cargo- índico Tohru estirando sus brazos sin perder de vista al nuevo invitado
–Pensé que estarías encerrado en tu casa leyendo la Jump- menciono Zenzou tranquilamente ante el silencio de Gintoki que no apartaba la vista de Kanna
–Pues pasaron muchas cosas, ahora tengo que lidiar con estas 2- señalo el samuray hacia sus compañeras esbozando una pequeña risilla para alivio del ninja
–bien, tendremos mucho que conversar adentro, claro si nos lo permite Hinowa- añadió Zenzou mirando a la cortesana que solo afirmo
–Por supuesto, Seita ve y prepara las bebidas- ordeno la madre hacia su hijo que solo obedeció en lo que todos entraban a la casa
-¿otro amigo Gin Chan?- pregunto Tohru con clara desconfianza hacia el ninja que solo tenía dificultades para sentarse por su problema de hemorroides
–en cierto sentido diría que si- contesto este mientras acomodaba a Kanna en su regazo pues la pequeña no quiso desprenderse de él, así pasaron toda la tarde donde Gintoki le hablo sobre sus nuevas invitadas y como ahora tenía que lidiar con ellas hasta que llego la noche donde antes que Gintoki se retirase Zenzou lo paro
–escucha, esas 2 que vinieron por ti no son las únicas que van por tu cabeza, yo me quedare por aquí para asegurarme que a Hinowa y su hijo no le hagan nada, pero no puedo decir lo mismo de ti- murmuro el ninja advirtiéndole del peligro hacia Gintoki que no cambiaba su expresión de pez muerto
–Se cuidarme- contesto este saliendo de ahí junto con Kanna en brazos
–Si te preocupa que nos vuelvan a atacar, la próxima vez yo los matare- hablo divertidamente Tohru siguiendo a Gintoki dejando pasmado a Zenzou
–Esa niña no sabe el rollo en el que se ha metido- proclamo el ninja viendo como el samuray y su compañera desaparecían a la vista
–estarán bien, esas niñas son más duras de lo que parecen- añadió Hinowa con frescura ante el ninja quien solo suspiro
–Por lo que veo Gintoki ya olvido a la Yato- ante Hinowa quien solo negó con la cabeza
–No lo creo, Gin San no es del tipo que olvidaría ese tipo de asuntos tan fácilmente- dedico esta decaída
–pero… el que este cuidando de esas 2 es un cambio- enfatizo Zenzou con una ligera risilla recordando a Tohru y a Kanna –de alguna forma ya no se le nota la cara de tonto de antes- anuncio el ninja saliendo de ahí dejando a Hinowa con su hijo
-¿Quién sabe? Capaz un clavo saca otro clavo- hablo la cortesana para sí misma
–oye Mama ¿crees que Gin San venga de nuevo con su novia?- preguntaba Seita con entusiasmo ante su madre quien solo vio hacia la luna
–Si te interesa Kanna, Gintoki puede que no lo tome muy bien- comento está logrando que su hijo se asuste por imaginar al samuray queriendo matarlo por querer conversar con Kanna
Volviendo a casa Gintoki no pudo tener tiempo para ponerse a pensar sobre lo que sucedió en la tarde pues ahora tenía un problema, bueno ahora tenía dos problemas muy serios –Gin Chan no quiero dormir ahí- señalo Kanna con ojos llorosos negándose a dormir en el armario
–Kanna, no hay más espacio en la habitación de Gin Chan, ahí dormimos nosotros- decía Tohru intentando que Kanna se desprendiese de la ropa de Gintoki
–No se supone que tu deberías dormir en el armario y dejar a Kanna tomar tu cama, ya eres grande para dormir sola- comento Gintoki hacia Tohru quien sudaba a mares
–Eso no es justo, yo llegue primero- arremetió la rubia poniéndose su ropa de dormir y meterse a su cama negándose a salir dejándole el problema
–Por favor- suplico la pequeña mirándolo con ojos llorosos hacia el permanentado que no pudo mandarla al closet
–Tu ganas, dormirás con nosotros así que Tohru, compartirás la cama con ella- indico este hacia su compañera que estaba por protestar pero en eso Gintoki sintió como Kanna se aferró a su brazo –hoy, no me hagas esto ¿no querrás que el querido Gin Chan valla a prisión verdad? Suéltame, por favor suéltame, Tohru ayúdame- anuncio este agitando su brazo con desesperación notando como Tohru se molestó con él por querer mandarla a dormir al closet
–no me dejaras aunque me arranque el brazo ¿verdad?- dedico Gintoki sin muchas esperanzas ante la monstruosa fuerza de la pequeña por lo que ante las burlas de Tohru que se divertía viéndolo luchar en vano decidió dormir con ella, no había nada de malo si solo le daba la espalda.
ya acostado con Kanna a su lado solo pudo escuchar los reproches de Tohru sobre que ella también tenía el legítimo derecho de dormir con el tanto como Kanna, esto vasto para que Gintoki la reprendiese diciéndole que ella era una niña grande para dormir sola y además que ella no lo ayudo cuando Kanna se aferró a él mientras la pequeña solo le hacía gestos de victoria hacia Tohru que solo apretaba los dientes con impotencia al ver la sonrisa triunfante de su amiga al salirse con la suya y sus caprichos.
Ya en media noche el permanentado seguía sin conciliar el sueño –nee Gin Chan, yo también tengo frio- añadió la rubia por enésima vez hacia su jefe que empezaba a tener ojeras sintiendo como Kanna se acomodaba en su pecho gentilmente para susto de Gintoki quien vigilaba la puerta por si la ONU entraba
–ella puede ser muy despreocupada, a juegos enganchada, solo quiere dormir y comer en su almohada- Gintoki solo volteo ante esas palabras
-al menos ahora sé que ella es como cualquier niña hiperactiva- fue la declaración de este mas Tohru solo sonrió ante esa respuesta
–Kanna se caracteriza por ser muy tranquila de aspecto muy risueño y cara de chiquilla…- quiso continuar con la descripción de su amiga más su jefe la interrumpió
–pelo como el mío y ojos muy hermosos, bajita de estatura con poca figura. Y para rematar es un Dragón- Tohru solo rio por lo bajo, no había pasado ni un día y este ya la había descrito casi igual a lo que ella pensaba
–aunque no lo creas, contra su pereza ella solo quiere vivir, una buena vida y ser una niña feliz, la comida basura a veces la vuelve regordeta, vive así su mundo pero siempre respeta a todos, en especial a su familia- no tardo en que Gintoki pestañase ante esas palabras
–¿tú crees?- su compañera tan solo asintió
-ella te tiene gran aprecio, hoy intento hacer lo correcto, es solo que ella no quiere ver morir a sus amigos, es por ello de su actitud un poco fría- no hacía falta para decir que Kanna había tenido percances en su pasado, y no uno cualquiera pues con solo verle los ojos a la pequeña era más que suficiente, incluso su comportamiento.
El y ella bromearon todo el día, busco a Tohru para su protección, mas la rubia a su lado tenia fe en que Gintoki sea más que un simple jefe para Kanna… un padre que la guie en cada acción
–aunque es muy perezosa tiene un gran poder oculto, aunque a veces en las batallas se ha visto asustadiza pero si se viene arriba machaca con palizas- y es que era cierto, Gintoki había apreciado como la pequeña se había librado de todas sus atacantes sin ayuda de nadie, quizás su cara de póker esconda más que una simple tormenta, una fuerte relación que esa pequeña cimienta, pensando en ellos como su familia algo disfuncional pero como un engranaje lento que auxilia
–cuando ha necesitado demostrar su poder, ha arrasado la batalla casi sin querer, cuando fue abandonada sus lágrimas caían, ella no pudo con lo que sus ojos veían- levantando el brazo para tranquilizarla, Gintoki demostró que no hacía falta decir otra palabra
–esta pequeña tiene un corazón que no le cabe en el pecho, no puedo ni imaginar sus lágrimas cayendo en el cuerpo maltrecho de esa persona especial para ella que se le fue arrebatada, es triste pero lo ha perdido, nunca más la tendrá consigo… más a pesar de ese dolor y el tormento interno te prometo que ella seguirá luchando para salir de ese infierno- Tohru solo cayo al estar satisfecha con esa respuesta, tal parece que no todos los humanos eran malo hoy en día, tal vez si pudo encontrar uno que valiera la pena y de verdad que se sacó la lotería al encontrarlo solo para ella
Pudo seguir fantaseando de no ser porque una dormida Kanna empezaba a moverse entre las sabanas golpeando en el proceso a Gintoki –será una larga noche- comento este para sí mismo siguiendo con la conversación de Tohru hasta el amanecer
