LOS DULCES SON PARA COMPARTIR (TE ARREPENTIRAS DESPUES)

Llegada la mañana todos se levantaron habiendo dormido muy bien a excepción del señor samuray que maldecía a Tohru, de por si no saldría de la cama aun si ella lo amenazara con desintegrarlo pero el aromático olor de un desayuno hecho por la rubia y el hecho de sus tripas retorciéndose de hambre lo saco de la cama y valla que valía la pena, pues en la pequeña mesa veía como Kanna y Tohru lo esperaban para desayunar.

Un dato curioso fue ver como ellas no peleaban por la comida como él estaba acostumbrado en el pasado –veo que te luciste Tohru- comento Gintoki con la boca lleno de comida

–esta delicioso- prosiguió Kanna imitando al peli plateado al hablar con la boca llena y pedir otra ronda para sorpresa de Tohru que solo acato a la orden sirviendo otra porción, así prosiguieron hasta terminar y limpiar la mesa, Gintoki por raros motivos se encontraba lavando los platos mientras ellas miraban la TV tranquilamente con el estómago lleno, debía demostrar que no era un inútil y mucho menos que una niña hiciera su trabajo.

Todo iba muy bien hasta que escucho un ruido extraño que provenía de la puerta, por lo general alguien tocaría la puerta pero esos lo estaban forzando, Tohru se percató de eso y apunto de aniquilar al sujeto vio como Gintoki se dispuso hacerse cargo, al poco tiempo un enorme sujeto de color blanco entro dejando con curiosidad a Kanna por ese ser hasta que vio como de una patada Gintoki mando a volar al animal cosa u objeto que sea eso hacia la calle

–Si ella está aquí él también lo está- concluyo Gintoki viendo por el agujero de su casa a Elizabeth quien aparentemente estaba encima de un sujeto aplastándolo

–Por lo visto tu animo ha mejorado, eso me alegra- musito el hombre debajo de Elizabeth hasta sentir como alguien caía encima de él y su pingüino mostrando a Tohru con el ceño fruncido

–pensaba tener un día agradable con Gin chan, hasta que llegaron ustedes- indico la rubia mostrándose un poco enojada mientras Gintoki los miraba junto con Kanna quien veía a Elizabeth como un enorme peluche

–Zura, yo que tu correría lo más rápido posible- proclamo este notando como Tohru se preparaba para lanzarse en cualquier segundo

-Zura janai, Katsura da y solo he venido a ver como estabas- pronuncio este sin poder venir la patada voladora y los pisotones de la chica con cola de reptil, Elizabeth solo opto por mirar, ni loco intervendría en la pelea contra la sádica rubia.

Después de una madreada Katsura era sanado por Elizabeth mientras Gintoki solo esperaba a escuchar las estupideces de su amigo mientras Tohru serbia un poco de té y Kanna comía Sukonbu mirando fijamente a Elizabeth como si de comida se tratase –Kanna, ni se te ocurra comerte esa cosa, te dará indigestión- advirtió el permanentado en lo que la pequeña solo bufo con notoria decepción

–Está bien- dijo la pequeña para alivio de la mascota de Katsura quien veía a su antiguo compañero de armas lucir más… feliz que como lo dejo hace unas semanas

–¿a qué debemos su visita? Si no viene a ofrecernos trabajo puede largarse- comento Tohru sin guardarse nada mientras Gintoki alistaba a Kanna para salir a la calle en busca de Gengai, al parecer tenía que ir a recoger un paquete

–Lo siento Zura pero estaré ocupado, regresa otro día- índico el permanentado siendo lo menos brusco pero había perdido la confianza en su amigo después de que este lo traicionase al unirse a los demás

–Gin Chan ¿has visto mis caramel…?- sin poder continuar, Kanna veía como Gintoki tenía las mejillas hinchadas como si de una ardilla se tratase mostrándolo como el culpable

–kanna… yo… no es lo que parece- decía este notando como la pequeña empezaba a formar pequeñas lágrimas en sus ojos al ver que no quedaba ninguno de sus caramelos, por lo general Gintoki esperaría una tremenda paliza pero solo obtuvo un llanto silencioso de Kanna lo cual lo hizo sentirse más culpable que de costumbre y solo pudo ver como Tohru la consolaba

–Gin Chan, tienes que devolverle sus dulces- mando la rubia extendiéndole la mano como si cobrase algo

-¿Cómo puedes ponerte del lado de la glotona? Ella fue quien se tomó mi última botella de leche con fresas- señalo este hacia la pequeña quien tuvo un tic nervioso en su cola ante esa acusación volteando lentamente la cabeza

–Kanna ¿eso es cierto?- pregunto Tohru mirándola tétricamente hacia la pequeña que veía como Gintoki tenía una sonrisa triunfante al ver como la pequeña era regañada –tu tampoco te salvas, ambos se disculparan y devolverán lo que robaron- animo Tohru con una sonrisa tétrica que ni el peli plateado quiso contradecir

–ahora dense un abraso de reconciliación- pidió la dragona para mal gusto de Gintoki quien quiso replicar mas solo vio como la mirada de su amiga se ensombrecía y sin perder tiempo abrazo a Kanna y esta le devolvió el abrazo, ambos solo temblaban con temor mirando a Tohru para que quedase satisfecha mientras ambos albinos no paraban de sudar balas ignorando olímpicamente que Katsura tenía la boca abierta de par en par por estar viendo eso

Fue como si lo de hace semanas nunca hubiese existido en la mente de Gintoki, hasta salir de ese aspecto al recibir un zape en la cabeza por Elizabeth quien tenía su cartel escrito en la mano –"no me avergüences"- donde Katsura veía como todos lo miraban como si fuese lo más raro de ahí

–Tus amigos dan miedo Gin chan- recalco Tohru con asco alejando a Kanna de los presentes donde Katsura sintió como su dignidad se desmoronaba por aquella rubia que se ponía detrás de Gintoki

Camino a Gengai el trio caminaba tranquilo, eso querrían decir si no fuera porque Katsura los estaba siguiendo por detrás –y si es un espía de esa mujer del otro día- comento Tohru sospechando del terrorista Joui

–no tiene caso preocuparte por eso, solo ignórenlo y se ira, siempre lo hago- contesto Gintoki con aburrimiento mientras se limpiaba la nariz con su dedo como de costumbre en lo que Tohru estaba por replicar por el peligro

–Tohru, estaremos bien, tranquilízate- dedico Kanna mientras también se hurgaba la nariz junto a Gintoki para sorpresa de la rubia que veía como la pequeña se parecía cada vez más al samuray

–bien, llegamos- anuncio el permanentado ante el taller de Gengai quien estaba trabajando en algunos de sus proyectos de robot hasta notar la presencia ruidosa y escandalosa que Gintoki hacia junto a sus amigas que quedaron maravilladas con el lugar lleno de robot que había construido el anciano en su vida

–no me digas que andas de niñero, esas mocosas van a romper mis cosas- indico Gengai viendo como ambas chicas levantaban las maquinas con una mano como si no fuese gran cosa el masivo peso que sostenían asustando al anciano por sus máquinas

–Oigan, no rompan nada que luego soy yo el que tendré que pagar- reclamo Gintoki desde lejos hasta que Tohru y Kanna regresaron a su lado

–está bien ¿al menos puedo quedarme con esto?- preguntaba Tohru encima de una moto convencional

–no veo porque no, además ese es el paquete que vengo a recoger- concluyo el permanentado revisando que la moto estuviese en buen estado siendo observado por Gengai que lo miraba de manera extraña

-¿te encuentras bien Gintoki?- pregunto sin rodeos el anciano con su actitud neutral llamando la atención de los presentes

–si es por lo que paso antes, te aseguro que no tiene nada que ver con ellas- contesto este seriamente saliendo de ahí pasando a un lado del viejo que solo dio una enorme sonrisa sin que nadie lo notase dirigiendo su mirada hacia las acompañantes del samuray que no sabían lo que pasaba hasta que el viejo les dirigió la mirada

–ustedes… más les vale no hacerle daño- fueron las palabras dirigidas hacia Tohru y Kanna que no entendieron lo que les quiso decir hasta escuchar el llamado de peli plateado que ya arrancaba con la moto

–las espero en casa- indico este acelerando su moto pensando que las dos podrían seguirle el ritmo, después de todo podían volar en su forma Dragón aunque realmente solo quería escapar a comprar la Jump de esa semana, pronto se dio cuenta que seguía en el mismo lugar –Are ¿Qué extraño? Juraría ya estar por la esquina- volteando para atrás vio como Kanna agarraba la parte posterior de la motocicleta mientras Tohru le sonreía de manera amigable

–espero no te vayas por ahí solo, puede ser peligroso- Gintoki solo palideció al verla de esa manera y concluyo que no podía hacer nada hasta ver como Gengai levantaba su brazo

–no espero que me pagues pero al menos me harías un favor, lleva estos paquetes al Bakufu, esos perros pidieron una entrega y además puedes cobrar la paga, no es mucho después de todo- Gintoki estaba por rechazar la petición pero recordó que estaba bajo de dinero y no había tenido trabajo en los últimos días

–bien, lo haremos, ya escucharon tenemos trabajo- indico este sin ver venir como ambas dragonas se subieron a su moto quedando algo apretados mientras Gintoki intentaba sacarlas a la fuerza –ustedes pesan demasiado y además pueden volar- replico este forcejeando con Tohru quien solo lo abrazaba por la espalda con fuerza

–pero si lo hacemos toda la gente se dará cuenta que somos dragones- contesto está fijándose en como Gintoki ceso en su agarre, había dado un buen punto y solo volteo hacia el anciano que no entendía de lo que hablaba

Sin pensarlo mucho Gintoki tomo el paquete y arranco con ambas no queriendo dar explicaciones –más rápido Gin Chan- grito Kanna de la emoción pues estaba en la parte delantera justo debajo de Gintoki frente al timón mientras Tohru estaba sentada en la parte de atrás abrazando el estómago de Gintoki para sostenerse mientras el permanentado sentía como sus costillas eran trituradas sin fijarse que se había metido en el sentido contrario de los carriles de la calle para su susto pero adrenalina para Kanna y Tohru que vieron como Gintoki intentaba esquivar cada auto causando un desmadre en toda la calle

A fuera del palacio del Shogun los guardias jugaban cartas sin tener que hacer otra cosa hasta que vieron a lo lejos hubo una cadena de explosiones que venía hacia el castillo, tomando precauciones cerraron las puertas enormes de madera con la seguridad de que se trataba de un ataque terrorista, todo permaneció en silencio y todos pensaron que el peligro había pasado, sin contar de que la enorme puerta de madera maciza seria desintegrada por un enorme rayo carmesí que desintegro todo a su paso casi destrozando el palacio del Shogun y entre todo esa destrucción salió disparado un objeto que se estrelló en el suelo dejando un gran cráter alrededor.

Todo se llenó de silencio mientras los guardias se posicionaban por si se trataba de algún criminal Joui mas solo vieron como un peli plateado se encontraba en el suelo con los ojos en espiral mientras una pequeña le daba descargas en su pecho como si fuera un desfibrilador en lo que una rubia estaba de brazos cruzados

–Por eso dije que dobláramos a la izquierda, mi izquierda- recalco esta hacia el samuray que despertó al toque respirando con notaria rapidez recordando los sucesos de hace unos segundos mirando a Tohru y abalanzarse contra ella

–cómo pudiste, casi morimos en esa explosión y todo solo porque viste a un conocido tuyo- regaño este viendo como Tohru señalaba como su cabello se quemaba mirando como Gintoki se revolcaba en el suelo pidiendo auxilio donde Kanna lo correteaba para ayudarlo

–rápido Gintoki, metete aquí- señalo la rubia abriendo su boca con saliva –sabes, prefiero quemarme que meterme ahí adentro- comunico este tranquilamente sintiendo como Kanna lo roseaba con un balde de agua fría que había por ahí ante los ojos de los montones de guardias que los rodeaban pero siendo ignorados por el trio que solo discutía acerca de la ruta que debieron tomar.

Antes de que Gintoki y Kanna discutieran en medio de ellas se plantó una lanza que se les fue lanzada como advertencia notando como cientos de guardias se preparaban para atacar para colmo del samuray que solo escupió a un lado, ese era uno de los motivos por el que no quiso venir –Gin Chan, entrégales el paquetes y vámonos deprisa, hoy vi oferta de pescado en la tienda- opino Tohru haciendo las cuentas en su mente por si alcanzaba para unos postres para Kanna y Gintoki, a veces le encantaba mimarlos de alguna manera

–ya la escucharon, solo venimos a dejar un paquete y nos iremos para que nadie salga herido- anuncio Gintoki frente a toda la caravana del shogun que lo miraban con malos ojos en especial a Gintoki pero no tenían motivos para apresarlos así que solo abrieron un camino donde Gintoki pensó que los dejarían pasar más vio cómo dos siluetas aparecían caminando lentamente hacia el las cuales el samuray reconoció de inmediato

–Estaba teniendo un espléndido día con Otae hasta que apareciste, pensé que estabas muerto con la herida en tu corazón- musito una chica con un parche en su ojo mirando fijamente hacia el trio al lado de una chica visiblemente plana

–tranquila Kyuubei, Gin Chan no sería tan tonto para venir así nada más, quizás solo quiera que lo encerremos en la celda- opino la peli café con una sonrisa hacia el samuray que tenía una notoria expresión de ira en sus ojos y esto fue notado por Tohru que no comprendía muy bien la situación hasta ver como el puño de Gintoki ejercía tanta presión que parecía iba a explotar.

Este por el contrario considero el abalanzarse sobre todos esos guardias y hacerles escupir la ubicación de Kagura y Okita mas su mano fue envuelta por otra más pequeña y tibia que la de el –Gin Chan, regresemos a casa- dedico Kanna aplacando la ira de Gintoki que solo suspiro y formo una sonrisa que tranquilizo a Tohru observando como su jefe arrojaba el paquete de Gengai frente a Kyuubei y Otae

–el viejo dijo que habría una paga por entregar el paquete, denos nuestra paga y prometo no destruir su fortaleza- anuncio Tohru de manera seria ante todo el ejercito que rompió en risas frente a Tohru que por poco y se carga a todos los presente si no fuera porque Gintoki la sujetaba por la cintura con fuerza

-¿de veras creen que llegarían tan lejos? Tenemos al clan más fuerte del universo en las filas de nuestro ejército, además el legendario Umibouzu está de nuestra parte, ustedes no son nada- eran los comentarios que se escuchaba del ejercito del Shogun riéndose del trio del medio mientras Gintoki sujetaba por la cintura a ambas dragonas ya que Kanna también se molestó por esos comentarios y quiso liquidarlos

–¿acaso son tus nuevas amigas? ¿Qué se supone que son, acaso las recogiste o algo así?- pregunto Kyuubei mostrando interés sobre las nuevas compañeras de su enemigo

–para tu información enana, soy una dragona y vivimos con el- contesto la rubia sin lograr cambiar la expresión de la chica en su delante

–¿una dragona? Gintoki no cabe dudas que vas por ahí recogiendo a cualquier chica que vive en fantasías- Tohru estaba con muchas ansias de asesinarla y Kanna solo se la pasaba mirando a la castaña para luego voltear hacia Gintoki señalando a Otae

–Gin Chan, creo que ese gorila se escapó del zoológico- Tohru no entendió mucha esa descripción pero Gintoki solo estaba que se aguantaba la risa, por lo que esta solo prosiguió a analizar a la castaña llegando a la misma conclusión

–Tienen razón, parece más una gorila que una persona- concluyo la rubia logrando que Gintoki explote de risa ganándose una mirada asesina de la mencionada

–di lo que quieras pero soy mucho más madura y mujer que tu- Tohru estaba por contestarle, sin embargo sintió como uno de sus senos era apretado y masajeado por la mano de Gintoki mientras que este con su otra mano señalaba los grandes bultos de Tohru que solo rebotaban entre sus manos además de que cabían a la perfección en la enorme palma del permanentado

–Gin Chan, no tan fuerte- pedía Tohru dejando salir pequeños gemidos, entre tanto Otae solo miraba la escena estando totalmente enojada de por ver las indirectas que Gintoki le mandaba

–podrás lardear que eres una Dama de cuarta, pero Tohru tiene algo que tu o tus amiguitas jamás tendrán- proclamo Gintoki dando un último apretón al busto de Tohru que solo tenía una mirada lasciva en su rostro dándole plena confianza de que avance al siguiente nivel si no fuera por un pequeño paquete que cayó del cielo a los pies de los Yorosuya

–Esto es…- Gintoki sin poder creerlo vio a lo lejos en la cima de una torre del castillo a Katsura

–es la paga por completar el encargo de Gengai- anuncio este al lado de Elizabeth que levantaba su letrero "buen trabajo" era lo que decía mientras Gintoki solo veía el fajo de dinero junto a Tohru y Kanna que sonrieron de par en par a excepción de la primera que solo pudo quedarse con las ganas de sabroseare a Gintoki

-¿Qué se supone que estás haciendo Katsura? Acaso planeas revelarte y convertirte nuevamente en criminal- proclamo Kyuubei con fuerza hacia el otro samuray

–no sé de qué hablas, en lo que a mí respecta siempre he sido un noble criminal en busca de la restauración de su país, nunca me uní a ustedes- Katsura solo dirigió su mirada hacia Gintoki que lo veía desde el suelo con notoria seriedad

–Esto no cambia las cosas Zura- replico Gintoki cargando a Kanna entre sus brazos preparándose para escapar junto a Tohru

-Zura janai, Katsura da. Nos volveremos a ver Gintoki- enfatizo este con una sonrisa saltando de la torre junto a Elizabeth en paracaídas siendo perseguido por todos los guardias dejando a Tohru y los demás solos

–Tu amigo sí que es popular- anuncio Tohru estirando sus músculos al notar que no habría a nadie a quien enfrentar

–primero vayamos a comprar la Jump- índico el permanentado ante la felicidad de Kanna quien se había vuelto aficionada a aquella revista

–Bien, pasaremos por el mercado y preparare la cena- pronto fueron interrumpidos por un sable que apunto hacia el cuello de Gintoki por la espalda

–no puedo dejar que una rata como tu este libre por Edo, vendrás conmigo quieras o no- amenazo Kyuubei junto a Otae que se limitaba a observar

–si eres inteligente bajaras esa espada y te retiraras, de lo contrario no seré responsable de lo que llegase a pasarte- advirtió el samuray sin siquiera mirarla encolerizando a la mujer que con un fuerte agarre estuvo a punto de cortar la garganta del permanentado si no fuera porque unos delicados dedos sujetaban la filosa hoja como si nada dejando con la boca abierta a Kyuubei.

Pues según ella había entrenado con tanta fuerza que podría estar a la par con el primer oficial del Shinsengumi pero ahí mismo aquella chica con traje de sirvienta la detuvo con los dedos mientras que sus flequillos le tapaban el rostro impidiendo ver su expresión –te lo preguntare de nuevo ¿Qué planeabas hacerle a Gin Chan?- decía una Tohru penetrando con su mirada de muerte hacia la atacante de su jefe que sin mucho jaloneo cayo sentada hacia atrás sin poder articular ni una palabra por el miedo intenso que vivió frente a la rubia siendo rápidamente auxiliada por su compañera Otae

-¿Qué fue lo que le hiciste Gintoki? Responde animal- anuncio con notorio enojo la castaña fijándose que su amiga lucia muy pálida y sin contenerse quiso abofetear al samuray pero en lugar de eso recibió un golpe en su mejilla que la mando a revolcar en el suelo a varios metros ¿el culpable? Tohru le había asestado un fuerte golpe sin remordimiento para sorpresa de Gintoki que se quedó estupefacto por lo sucedido viendo como Otae pese a ver recibido un golpe de Tohru se levantaba con dolor agarrándose su mejilla hinchada

–Tan bajo has caído que dejas que las mujeres hagan el trabajo sucio por ti Gintoki- amenazo esta con ira sin notar como la pequeña albina se posicionaba frente al samuray

–si te metes con Gin Chan, te metes conmigo y si te metes con los yorosuya entonces te metes con nosotros- proclamo Kanna sosteniendo su mirada tranquila ante la impresión de Otae que no se tragaba lo que escuchaba

–lo que oíste, somos los Yorosuya- indico Tohru con orgullo hasta sentir como su cabeza era acariciada por el permanentado mientras este revoloteaba con sus mechones rubios

–puedes ser orgullosa cuando te lo proponen ¿no?- comento este con una sincera sonrisa que Tohru no había visto hasta ahora pero pronto vio cómo su jefe era tacleado por detrás por la pequeña Kanna que por poco y le quebraba las vértebras de la espalda

–si esto es por los dulces te prometo que te daré Sukonbu llegando a casa- añadió este encorvándose como anciano para sentir como la pequeña le pedía que la cargase –bien tu ganas- indico este sintiendo como Kanna se acurrucaba en su pecho mientras su otro brazo era tomado por Tohru

–Vayamos de compra, esta vez pienso prepararles mi especialidad- proclamo esta con entusiasmo ignorando olímpicamente las miradas de muerte de Otae y las amenazas que esta lanzaba como veneno

El resto del día la pasaron mejor que como comenzaron, Gintoki junto a las dos dragonas habían comido hasta llenarse y ahora se encontraban en la pequeña sala mientras Kanna leía la Jump tirada en el sofá, Tohru aparentemente miraba la TV y Gintoki se preparaba para darse un baño relajante –no entren, estaré ocupado- indico este cerrando la puerta y meterse a la bañera, no era la mejor pero al menos era lo suficientemente grande para el así que sin más se hundió en el agua de la bañera.

Todo estaba en calma, ni siquiera recordó su encuentro fastidioso con Otae y su amiga, podría quedarse todo el día así pero pronto escucho como la puerta del baño crujió y eso no significaba nada bueno –Gin Chan- se escuchó una voz bastante familiar para el Samuray que sin perder tiempo tranco la puerta aplicando fuerza para que Tohru no entrase golpeando a alguien en el proceso

-¿Por qué hiciste eso? Solo quería entrar- recrimino la rubia fuera del baño tapándose la nariz roja por el golpe con la puerta del baño

–y encima lo preguntas, estoy desnudo ¿Qué otra razón existe para que no entres?- Regaño el permanentado rojo de la vergüenza por lo que pudo haber pasado hace unos momentos

–pero podría serte de utilidad, podría limpiar tu espalda además, no dijiste lo mismo cuando me tocaste los senos- clamo esta con entusiasmo logrando que su jefe se avergonzara más de lo que ya estaba queriendo salir del baño lo más rápido posible

–ni se te ocurra entrar aquí, solo ve con Kanna y haz otra cosa, mis Kintama y yo te lo agradeceremos- pidió este con una venita de cólera haciendo notar su incomodidad

–pero Kanna está justo aquí, fue ella quien sugirió que podríamos bañarnos todos juntos para ahorrar agua- declaro Tohru con naturalidad mientras la pequeña albina ya se encontraba como vino al mundo frente a la puerta del baño, Gintoki solo tenía el rostro en shock por esa declaración, jamás pensó en que aquella niña haría eso pero tenía que regresar a la realidad

–no importa de quien haya sido la brillante idea de meterse al baño, solo váyanse y olviden que tuvimos esta conversación- pidió este martillando la puerta con madera y clavos tratando de prevenir que esas dos entrasen más fue inútil al ver como la fuerza inhumana de la pequeña destruía la puerta en pedazos

–lo siento por la puerta, enseguida la reparare- dedico Tohru con una sonrisa reparando el daño ante los berrinches de Gintoki que pedía que salieran mientras les arrojaba lo que tenía al alcance sin salir del agua para no mostrar su "dignidad" aunque fue inútil pues estas solo empezaron a desnudarse como si fuese lo más normal del mundo para infarto de Gintoki que en pánico estuvo a punto de arrancarse los parpados de los ojos pero era detenido por Tohru contra quien forcejeaba inútilmente.

Mientras Kanna se acomodaba en la pequeña bañera sentándose entre las piernas de Gintoki en lo que este se cubría los ojos con una vergüenza que jamás había tenido en su vida, había pasado por todo tipo de humillación pero esa sin duda lo marcaria de por vida y más aún se encontraba con su problemas más letal, le costaba mucho trabajo controlar a su amiguito de abajo al tener que imaginarse a la vieja de Otose en bikini pero sabía que eso no funcionaría para siempre

Y la opción de escapar corriendo se fue al caño al sentir como Tohru con una palmada en su espalda le incapacito las piernas –listo, con eso no podrás moverte por un tiempo- indico Tohru con una sonrisa al inmovilizar a su jefe que solo peleaba por irse de ahí

–acaso no se dan cuenta de lo que hacen ¿nunca les dieron "la plática" que se supone que sus padres debieron decirles- contradijo Gintoki en su berrinche hasta sentir un codazo en su estómago que lo tranquilizo

–Gin Chan haces mucha bulla- atino Kanna demostrando ser la culpable al estar cansada de los lloriqueos de su jefe

–no es tan grande pero diría que encajamos los 3 perfectamente- anuncio Tohru entrando a la tina con una toalla sentándose en la espalda de Gintoki quien empezaba a tararear la canción de "Doraemon" con los ojos abiertos de par en par por lo que estaba sucediendo más fue callado al sentir los generosos pechos de la rubia contra su espalda.

Al menos tenía una toalla pero eso no le quitaba la incomodidad que el samuray sentía y que por poco pierde la cordura si no fuera porque pronto noto que Kanna levantaba su cabello hacia un lado logrando mostrar su pequeña espalda –Gin chan, creo que quiere le laves la espalda- indico la rubia como si fuera lo más normal del mundo y antes de que su jefe replicase sintió otro codazo por parte de la pequeña que por poco y le sacaba el relleno

–quizás es la forma en como quiere que le pagues por haberte comido sus dulces- dedico la rubia fregando la espalda de un ya más tranquilo Gintoki que solo trago duro por la posición en la que se encontraba

–bien lo hare, pero prometan que no dirán nada de esto a nadie, maldición el solo decir eso pareciera que las estuviera chantajeando- lloriqueo este al escuchar lo que salía de su boca poniéndose a lavar la espalda de Kanna. Tohru lo lavaba por detrás y el bañaba a Kanna, hasta tuvo que lavarle la cabeza porque según Tohru la pequeña no sabía hacerlo correctamente, según Gintoki tuvo que enseñarle correctamente para que lo haga sola.

Mientras Tohru hacia que el agua de la regadera los limpiara queriendo evitar el tema de las desagradables cicatrices aun frescas que marcaban a su jefe mientras teñían el agua del baño con un tono carmesí producto de la sangre que aún se filtraba por las heridas pero la curiosidad gano más que el silencio –Gin chan, sobre tu espalda… tu- de inmediato el permanentado solo bufo por ese comentario

–si es muy grande para que lo laves lo hare yo después- contesto este sin saber de lo que hablaba su compañera

–no es eso, esas marcas que tienes ¿Cómo te las hicistes? No es normal que no cicatricen… - proclamo está bajando su tono de vos al último momento al ver que había tocado un tema delicado por como Gintoki guardo silencio, incluso Kanna se quedó más quieta de lo normal al escuchar eso

–no es que no quiera contarles sobre mi pasado, pero no necesito tu lastima- contesto este secamente tratando de formar una sonrisa falsa que Tohru lo tomo a modo que no quería seguir con la conversación

–entiendo- fue lo único que dijo Tohru dejando el ambiente en total silencio, la incomodidad y la vergüenza pronto abandonaron los pensamientos de Gintoki que sin querer vio como los ojos de su compañera se llenaron de culpa y Gintoki se fijó que era demasiado sensible para ser una dragona del apocalipsis así que sin más opto por animarla al menos en lo que podía

–Tohru… serias tan amable de lavarme la cabeza, estoy un poco ocupado con Kanna así que…- tratando de sonar lo más desinteresado no pudo ver venir cuando la rubia se levantó en sus rodillas para tener más acceso a su labor sin percatarse en como sus pechos se acomodaban en los hombros de Gintoki que seguía con su expresión aburrida demostrando un claro dominio sobre sus más bajos instintos… o eso se podría decir hasta que una leve línea roja salió de su nariz

Terminando el baño Tohru se puso a cocinar la cena mientras Gintoki enseñaba a Kanna sobre las calles de Kabuki para que esta no entrase a sitios malos a través de un mapa mal dibujado por el adicto del azúcar de su jefe –no te preocupes por ella, si se pierde puede transformarse y venir volando directo aquí- atino Tohru sirviendo la comida en la mesa

–lo sé, pero me preocupan más los niños tontos que quieran meterse con ella- respondió este recordando a los mocosos de los brabucones que había por el barrio

–en todo caso ella les dará una golpiza para que nunca se les olvide- anuncio la rubia levantando a Kanna apreciando como la pequeña tenía un pedazo de pan en la boca

–Nhe Kanna ¿ese pan no será…?- un ligero shock golpeo el pecho de Gintoki al apreciar como toda la comida de la mesa se lo había comido la pequeña mientras Tohru veía como la cara de su jefe en vez de estar furioso le resaltaba una sonrisa de niño y no podía comprender el ¿Por qué?

A su lado Kanna solo estaba satisfecha por su travesura hasta que su rostro empezó a sudar de golpe cuando Gintoki se acercó a la nevera y abrió un compartimiento que se suponía solo Kanna conocía –ya que estas llena, supongo que Tohru y yo comeremos esto, después de todo esto no es de nadie ¿verdad?- arremetió Gintoki con una sonrisa sádica hacia la pequeña que miraba hacia otro lado con los ojos llorosos no queriéndole dar el gusto a su jefe de mofarse hasta que de un zape Tohru tranquilizo a Gintoki plantándole en el suelo

–gracias Tohru- decía la pequeña con brillo en sus ojos que desapareció al escuchar un sorbo que provenía del permanentado, al acercarse vio como este tomaba su preciada leche de fresas con desesperación terminando con una sonrisa burlona

–yo gano- fue lo que dijo hasta ver como Tohru encajo su brazo en el piso de madera sacando una notoria cantidad de chocolates y caramelos dejando a su jefe frio como el alba ¿Cuándo lo había descubierto? Mas pálido se puso cuando se los ofreció a Kanna que sin dudarlo los devoro frente a Gintoki que solo era contenido por la espalda por Tohru que reia por el espectáculo de su jefe, era como si cuidase a un niño

–si tanta hambre tienes, podemos retomar lo de esta mañana Gin Chan- clamo está desabrochando su vestido mostrando su pecho al descubierto mientras este solo la roseo con agua de una manguera

–Controla tus hormonas degenerada- replico este tratando de contenerla con lo que fuera. En la hora de dormir Gintoki solo permanecía en posición fetal en su cama susurrando tan bajo que parecía que maldecía a alguien aunque poco le importo a Kanna que se metió entre las sabanas del samuray para acomodarse mientras Tohru solo sonreía un poco nerviosa al sentir que las maldiciones eran más para ellas que para Kanna,

Tohru no pudo cerrar los ojos al escuchar la pregunta de su jefe -¿Cómo fue tu vida… Tohru?- fue lo que dijo Gintoki que no quitaba su vista del techo mientras Kanna utilizaba su brazo como almohada, la rubia solo suspiro en lo que se acomodaba en su cama

–te lo diré… solo si tú también me cuentas tu pasado- contesto esta con una sonrisa a lo que Gintoki acepto

–pues bien… como empezar, nada se acerca de mis padres biológicos así que supongo que soy huérfano. Cuando era niño, siempre iba de un lugar a otro. En una ocasión, fui encontrado por un hombre que más tarde se convertiría en mi maestro- índico Gintoki recordando su infancia con Shouyou notando como Tohru lo miraba con estrellitas en los ojos

–Ohhhh tu infancia se parece mucha a la mía, yo también crecí en campos de batalla, para ser más exacta peleaba contra los arcángeles de Dios, eran unos tipos molestos hasta que fueron eliminados por la facción oscura- comento está tocándose el mentón pensando como su padre los había acabado en un instante

–bueno, tu turno ¿Cómo fue tu vida? ¿Tienes padres?- pregunto este ante la rubia quien solo esbozo una sonrisa decaída

–no puedo quejarme, he tenido una buena vida, pero…- pausando un momento Gintoki se dio cuenta de la reacción de Tohru

–si no quieres continuar lo entiendo, quizás haya sido un trago muy amargo- indico este cerrando sus ojos hasta que un brusco movimiento lo despertó viendo como la rubia estaba frente a su rostro con determinación

–No fue un trago amargo, fue el mejor trago que tuve en mi vida, ella… era especial para mí pero mi familia… - añadió está recordando a su vieja amiga de antaño

–Con que también perdiste a alguien especial, tranquila, con el tiempo te acostumbraras- comento este llamando la atención de Tohru

–acaso tu… también- mirando a su jefe que se volteaba para el otro lado con Kanna regresando a su expresión de pez muerto

–no solo yo… todos en algún momento de la vida, han perdido a alguien querido la mayoría en la guerra, ninguno es la excepción- proclamo este secamente ante la confusión de Tohru

–nunca tuve problemas con las guerras, mi problema era mi papá siempre queriendo decidir por su cuenta sobre mi futuro, pocas veces lo he escuchado decir que me quiere comparado con lo que me hizo- contesto esta con cierto desprecio escuchando como el samuray esbozo una sonrisa de burla ante las palabras de la rubia –no es correcto burlarse de la opinión de la gente- comento está seriamente pero Gintoki seguía con su burla que no termino hasta unos segundos después

–puede que tengas razón respecto a tu familia pero…- pronto su actitud despreocupada enfatizo una triste sonrisa –si tienes a alguien a quien decir papá ¿Qué más puedes desear? Yo siempre he querido una familia quizás como la tuya… es irónico ¿no? La gente que no tiene algo lo aprecia más que el que lo tiene- contesto este como si nada cerrando los ojos poco a poco queriendo dejar la plática ahí mismo dejando muda a su compañera que no supo que decir pues no pudo argumentar contra esa lógica.

Mas no pudo hacerlo al sentir como Kanna tiraba de su polo penetrándolo con la misma mirada de pez muerto que la de el –para ser una niña puedo decir que tú también has sufrido, incluso más que yo- Kanna solo bajo la mirada pues su jefe de alguna manera tenía razón, había odiado las guerras desde que nació y una razón para hacerlo era que Tohru siempre quedaba envuelta y resultaba herida, para ella ver a su figura de hermana mayor en peligro era una sensación terrible y parecía que Gintoki había experimentado de primera mano el conflicto de una guerra.

Tohru por otra parte notaba como era excluida de la conversación viendo como Gintoki le prestaba más atención a Kanna, el permanentado estuvo por acomodarse hasta sentir otra tirada de su manga –Tohru, si quieres ir al baño puede ir sola, ya estas grande para que Kanna o yo te acompañemos- la rubia solo negó con la cabeza notándose un tanto triste casi como si sufriera al hablar

–es solo… yo… sobre lo que hablábamos- sin poder continuar Gintoki solo empezó a acomodarla en su cama como si de una niña se tratase, cual quiera que viera eso diría que era como ver a un padre arropando a su hija que se había asustado con alguna película de terror, ya estando tapada Tohru solo miro con curiosidad como su jefe terminaba de acomodar su enorme cola de Dragón entre las sabanas

–escucha, en vez de verte sufrir a causa de como eras, preferiría verte sufriendo por el esfuerzo a cambiar- Tohru solo se quedó quieta estática al escuchar eso, nadie la había hablado así en su vida, no percibió ni una pisca de malicia en las palabras de Gintoki quien solo se paraba hacia la cocina por agua dejando a las 2 dragonas.

Pronto Tohru sintió como una pequeña mano la acariciaba la cabeza tratándose de Kanna quien parecía consolarla –Gin Chan no lo hizo de mala gana, el solo se preocupa por ti- indico esta también yéndose a la cocina a tomar agua en lo que su amiga recordaba sus experiencias del pasado, sin duda alguna Gintoki era todo lo contrario a Kobayashi pero a la vez tan igual, casi como los lados de una moneda y eso de alguna manera… la hizo sentir mejor.

Ya en la cocina Gintoki había mentido y se encontraba pelando mandarinas para él y para Kanna quien no paraba de mirarlo –si seguimos así no tendremos nada para el invierno- comento este mientras le arrojaba a la pequeña albina pedazos de la fruta que ella atrapaba en el aire con agilidad, justo en el último bocado Kanna y Gintoki pararon cuando vieron como una ya recuperada Tohru se la paso un buen rato en el teléfono antiguo de la casa aparentemente hablando con alguien para luego venir hacia ellos con una sonrisa fuera de lo normal inclusive un tanto escalofriante

–Hoy, ¿te encuentras bien?- ambos albinos solo sudaron por lo que podría pasar porque inclusive Kanna no había visto esa faceta de la rubia

–Gin Chan se me ha ocurrido algo increíble, creo que ya estás listo para conocer al resto de mi familia, vendrán mañana- en ese momento Gintoki sintió el verdadero terror, tendría a mas dragones en su casa y posiblemente unos nada amistosos y por mero instinto cogió unas maletas

–voy por unos cigarrillos, enseguida vuelvo- intentando abrir la puerta noto que esta no cedía por más fuerza que aplicase y en desesperación mando un punta pie que apenas si rasguño la madera –debe ser un chiste, pareciera que estuviera en una jaula- mirando hacia Kanna quien solo comía su mandarina con tranquilidad mientras Tohru solo sonreía

–no tienes por qué alarmarte, la señora Otose me dio permiso de remodelar la casa y puse un hechizo para que en las noches nadie pudiese entrar o salir, así ningún ladrón podrá entrar- terminando en una gran pose, Gintoki solo podía asentir con la cabeza riendo de manera nerviosa mientras aplaudía velozmente

–no crees que es muy pronto como para que vengan, digo, ni siquiera hemos preparado una bienvenida adecuada ¿verdad?- pálido cual fantasma Gintoki buscaría cualquier excusa para salir de ese problema

–ya me encargue de eso, Tama se ofreció para ayudarme en la bienvenida y Otose me dio permiso, creo que quiere conocerlos- con las esperanzas por los suelos procedió a sentarse en el Kotatsu y comer junto a Kanna la fruta en frente

–Nee Tohru, son felices viviendo aquí conmigo- fue el comentario que hizo el samuray totalmente asustado por la respuesta pues de eso dependía su vida ya que si los "amigos" de Tohru pensasen que la trataba mal quizás no vería el siguiente amanecer, pero no pudo darse cuenta que sin querer había tocado un tema algo sensible para ellas que guardaron silencio y eso significaba peligro

–Me robas mis dulces- acuso la pequeña albina mirando hacia otro lado logrando que Gintoki emanase pequeñas venas en su cara, de todo lo que le podía acusar tenía que ser justo de eso

–créeme que lo volvería hacer y a propósito… estas engordando- todo se llenó de un enorme silencio, Gintoki solo permaneció tranquilo de la misma forma que Kanna quien prosiguió a pararse y caminar pero justo en el movimiento de sus pies se escuchó el chirrido de la madera que parecía crujir bajo los pies de la albina que pronto cedieron dando lugar a un enorme agujero –te lo dije- fueron las palabras que Kanna escucho desde abajo hecha bolita con los ojos llorosos por el estado de su cuerpo

–Menos mal que Otose salió esta noche, diremos que fue un mapache- comento Gintoki ayudando a Kanna a salir y si podía quizás arreglar su autoestima. Tohru veía todo esto y sin querer se le formo una sonrisa al poder apreciar los nuevos gestos que Kanna hacia al lado del señor samuray, ya sellado el agujero Gintoki no soporto ver como la pequeña pasaba todo el rato en la balanza con los ojos lagrimosos al ver que si había aumentado unos kilos de más que para desgracia del samuray veía como la albina era apaciguada por Tohru quien la engreía con unos vasos de leche de fresa que los había encontrado por ahí

–No te preocupes, te comprare más mañana- comento esta mientras Gintoki solo suspiro por el cansancio parpadeando por la molestia en sus ojos fijándose en como el sol ya había salido

–que bien, nos pasamos toda la noche jugando- describió este escuchando las risillas de su amiga

–te vez gracioso con ese maquillaje- Gintoki sin comprender nada se tocó el rostro y se fijó en como sus ojos ahora tenían ojeras demasiados vistosas

–¿te has visto en un espejo? Pareces un payaso- señalo el samuray hacia las pequeñas ojeras que la rubia también tenía, no tan notorias como los de su jefe pero si vistosas para los demás

–al menos ella sí pudo dormir, la llevare a su cuarto- pronto Tohru se llevó a la pequeña dejando a Gintoki en la sala con las cuentas del mes pero con la flojera se le quito las ganas y pensó en salir a comprar la revista de la Shonem Jump de esa semana

–Tohru, saldré por unos momentos, quedas a cargo- indico este acomodándose sus botas y su Bokuto de madera como siempre lo hacía, saliendo a la calle todo era de lo más normal, gente con sus negocios y uno que otro brabucón peleando en los callejones de Kabuki, un día como cualquier otro para las personas excepto para Sakata Gintoki quien ahora pensaba en cómo lidiar con los amigos de Tohru.

Si eran amigos de ella quizás no podrían ser tan malos ¿verdad? Todo eso lo pensaba sentado comiendo un helado en las bancas de algún parque de por ahí, sin darse cuenta en como varias personas empezaron a rodearlo por todo el perímetro desenvainando sus espadas para atacar apenas escuchen la orden, sin embargo sus presencias eran tan monotoma que Gintoki ni se molestó en darle en importancia, tenía mejores cosas que hacer y ese era quizás evitar el Armagedón a causa de Tohru y sus amigos.

Pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por uno de los sujetos que lanzó un dardo tranquilizador –lo tengo- fueron los susurros de esta persona que vio como la aguja se clavó en el pecho del samuray mientras todos los escondidos salían dejando ver a varios uniformados de color negro y blanco –se lo dije capitán, no era necesario que ustedes viniesen y se ensucien las manos, nosotros el Shinsengumi y el Mimawarigumi pondremos tras las rejas a este sucio perro traidor- hablo uno de los oficiales ordenando a los demás que recojan el cuerpo del samuray mientras los 3 oficiales de alto rango miraban como procedía la operación de captura

–parece ser que se ha vuelto débil, antes nos hubiera querido matar apenas nos hubiese visto- corrigió un hombre fumando un cigarrillo con un encendedor con forma de mayonesa

–no, observa bien Toshi, el aún no ha perdido- señalo un hombre fornido demostrando ser el comándate del Shinsengumi hacia los subordinados encargados de levantar al samuray, no se movían, solo permanecían ahí sin moverse para que poco a poco cayesen al suelo inconscientes

–con que aún no pierdes tus colmillos… Shiroyasha- dedico una hermosa joven con ojos tan cortantes como los de Gintoki siendo ella la líder del Mimawarigumi viendo fijamente hacia la figura del líder del Yorosuya que ni levanto el rostro, solo se escuchaba el silbido del viento, nadie decía nada, pocos tragaban saliva al tener que enfrentarse al legendario Shiroyasha quien tenía fama de ser un Samuray tan fuerte como para rivalizar con el clan Yato.

Mas solo vieron como este les devolvió la mirada con una mirada aburrida y muerta parándose de su lugar para estirar los músculos –a la próxima que intenten sedarme procuren en apuntar- anuncio Gintoki señalando la revista de la Shonem Jum en su pecho que lo había protegido de la aguja para luego darles la espalda y retirarse más fue detenido por las espadas de los subordinados que le cortaron el paso

–Mi problema no es con ustedes- Gintoki solo ponía su brazo listo para desenvainar su espada de madera hasta sentir como una fría hoja de metal estaba posicionada en su espalda apuntando su corazón desprotegido

–creo que si es nuestro problema, cuando te metiste con Sougo te metiste contra el Shinsengumi- indico Hijikata con notorias ansias de venganza que el permanentado veía

–ten cuidado donde tocas, no querrás una lucha a muerte con espadas- Hijikata sintió como el arma de su contrincante ya estaba a solo centímetros de su pulmón izquierdo y antes de que siquiera reaccionar ente el tajo de Gintoki que venía desde arriba una tercer espada irrumpió el conflicto demostrando ser el capitán de Hijikata… Kondou Isao quien junto a su compañero habían detenido el mortal tajo de Gintoki quien salto hacia atrás por instinto tocándose la parte afectada sintiendo como tenía un pequeño corte en su garganta

–Nobume… - apenas susurro ese nombre Gintoki empezó a chocar espadas contra la joven que mantenía la serenidad igual que su rival, ella sola no representaba una amenaza para Gintoki a pesar de su habilidad con la espada pero contra esos 2 más que se unieron contra él, contando con que su cuerpo aun no había sanado del todo tenía las de perder

–que pasa Shiroyasha, no me digas que tu cuerpo llego a su límite- rugió Hijikata dando una potente estocada junto a Kondo que Gintoki apenas si pudo bloquear a tiempo con sus débiles brazos que aún tenían los cartílagos desgarrados produciendo que su cuerpo saliese volando por los aires a gran fuerza

–maldición, fue un mal momento para confiarme- susurro este pestañando para encontrarse a Nobume a solo milímetros de su rostro

–es el fin- proclamo está golpeándolo en el estómago sacándole todo el aire para luego sentarse en sus hombros enroscando sus piernas en el rostro de Gintoki que empezó a asfixiarse donde Nobume aprovecho la inercia de su cuerpo para aplicar un suplex hacia Gintoki que salió disparado al suelo levantando una cortina de humo

–Ni eso pudo matarlo- analizo Hijikata viendo como el peli plateado permanecía en pie apoyándose con su Bokuto de madera respirando muy agitado

–su cuerpo no resistirá mucho más, captúrenlo de inmediato- ordeno Kondo a sus hombres que con un grito de guerra fueron a por un debilitado demonio blanco que solo apretaba los dientes con impotencia, quizás si su cuerpo aun estuviese en óptimas condiciones los habría acabado con un poco de esfuerzo

–Debemos irnos, nuestro trabajo termino- recalco Hijikata fumando un cigarrillo como de costumbre junto a Kondo que con una mirada de pena empezaron a alejarse del lugar

–Yo no estaría tan segura- fueron las palabras que ambos hombres escucharon por parte de Nobume quien observo como los brazos de sus hombres fueron cruelmente mutilados, pronto solo se escucharon gritos de agonía e intentos por parar el sangrado de todos sus hombres

–Apenas si tenía fuerza para levantarse, no es posible que haya hecho eso- corrigió este alterado desenvainando nuevamente al igual que sus compañeros

–tranquilízate Toshi, debe estar muy herido para continuar- dedico Kondo apuntando su espada hacia el polvo

–no… no fue el, mire fijamente- todos hicieron caso a Nobume fijando su vista hacia una silueta de una joven rubia con traje de sirvienta quien tenía sus brazos manchados de sangre al lado de una pequeña albina quien ayudaba a Gintoki a permanecer en pie a pesar de su pequeño tamaño, todos veían estupefacta do como esas civiles habían interrumpido en asuntos del Gobierno, los únicos al tanto de la situación eran los capitanes y comandantes de cada división al escuchar el informe de Yagyuu Kyuubei de como 2 civiles con características de Amanto siempre acompañaban a Gintoki Sakata y eran extremadamente territoriales

Tohru solo los veía con una expresión sombría, solo pocos resistieron mientras que el resto o bien quedaba petrificado por el terror o mojaron sus pantalones por el tremendo deseo de sangre de la rubia mayor en lo que Kanna se aseguraba que Gintoki no estuviese seriamente dañado dando un asentimiento con su cabeza que Tohru entendió –Kanna, regresa a casa con Gin Chan en lo que me ocupo de este problema- mando está provocando que de sus dedos sus uñas se tornasen garras tan largas como navajas

–si hubiese acompañado a Gin Chan nada de esto hubiera pasado- amenazo la rubia dando un paso al frente provocando un presión de aire que destrozaba el piso junto a la vegetación a su alrededor se marchitaba asustando a los hombres del Shinsengumi y Mimawarigumi que tenían el presentimiento que esta vez no solo iban a perder un brazo

–no retrocedan, tenemos la ventaja- grito Hijikata estando al frente junto a Kondo mientras Nobume observaba desde la rama de un árbol los movimientos de Gintoki

–bien, si todos se avientan tan solo los partiré a la mitad- antes de que Tohru diese un zarpazo Gintoki le agarro el brazo con fuerza deteniendo la posible muerte de todos ahí

–cálmate y analiza tu entorno- anuncio Gintoki sin quitar la vista de sus enemigos en lo que Tohru escuchaba los gritos de niños jugando alrededor del parque y el sonido de los animales dispersados por el lugar, sin querer hubiera asesinado a inocentes de no ser porque Gintoki la detuvo a tiempo –solo son unos amigos, vamos a casa- indico Gintoki levantando a Kanna en sus brazos viendo la notoria frustración de su compañera

–Como puedes decirme eso Gin Chan, como puedes llamar amigos a esos malditos, estuvieron a punto de matarte- replicaba Tohru con notorio odio hacia Kondo y su escuadrón que aparentaban mantenerse firmes

–Dijiste que tus amigos vendrían a visitarnos, pues que estamos esperando- contesto Gintoki sin voltear su rostro sin percatarse como Hijikata mordió su cigarrillo irritado

–crees que los dejaremos escapar así como así, te llevaremos ante el Shogun vivo o muerto- grito encolerizado el Vice Comandante del Shinsengumi que a los 3 pasos sintió como sus pulmones empezaron a fallar sintiendo como tenía un corte profundo en su pecho –(¿Cuándo fue que…?)- pensando cayó al suelo con dificultades para respirar viendo borroso desde el suelo la imagen gigante de la espalda de Gintoki

–no son los únicos con ganas de matar a alguien, no tengo nada contra ustedes pero… - volteando poco a poco mirándolo fijamente con sus ojos carmesí Gintoki dejo escapar sus verdaderas intenciones –Okita Sougo… a ese maldito lo atravesare con mi espada, eso se los prometo- hablo dejando helado el ambiente, ni siquiera Tohru hablo al percatarse que su jefe guardaba un profundo rencor contra el dueño de ese nombre

–Vámonos Tohru- ordeno Gintoki mientras la rubia caminaba a su lado. Pronto uno de los policías del Mimawarigumi escondidos entre los arboles salto con su espada listo para matar a Gintoki que ni se inmuto ante el ataque sorpresa pues la pequeña entre sus brazos atrapo al atacante estrangulándole la garganta con su agarre estando parada en una rama no permitiendo que el oficial respirase al no poder tocar tierra

Ante la mirada de todos que veían como la pequeña escondía tanta fuerza solo pudieron indagar que se trataba de un amanto –debe tratarse de una Yato, no, los Yato tendrán la piel pálida y una enorme fuerza pero jamás una cola- analizaba Nobume con su mano en el mentón mientras los demás estaban horrorizados por el estado de su compañero en manos de la pequeña, tanto así era la agonía del policía que los dedos de Kanna penetraban su carne fácilmente permitiéndole gritar todo lo que quisiese ante los ojos de Kondo

–bájalo de una vez mocosa- grito el comandante del Shinsengumi poseído por el odio ante la mirada de pez muerto de la pequeña que ni se inmutaba por esos gritos

–si tú lo dices- contesto esta para alivio de Kondo y Hijikata que veían como su camarada caía al suelo más su alivio se convirtió en miedo al ver el estado de su compañero –lo solté como me dijeron pero… no especularon si sea vivo o… muerto- señalo está sosteniendo la espina dorsal y el cráneo del policía del Shinsengumi como un trofeo encima de aquella rama para horror de todos que quedaron con la boca abierta al ver de lo que una niña era capaz.

Pronto Kanna arrojo los restos a los pies de Hijikata –eres una…- intentando verla a los ojos se topó con la misma mirada muerta de Gintoki, parecía una copia exacta del samuray peli plateado en una versión más pequeña

–Vuelve a lastimar a Gin Chan y destruiré todo lo que amas en esta vida- amenazo Kanna bajando del árbol para acomodarse entre los brazos de Gintoki quien solo la acogió

–No la castigaras Gin Chan ¿verdad?- preguntaba Tohru temerosa de que su jefe haya visto la naturaleza posesiva de Kanna

-¿Por qué habría de hacerlo? Los actos de un niño… siempre serán las de un niño- proclamo este saliendo de ahí junto a una conforme Tohru que lo acompaño no sin antes sacarle la lengua como insulto a los policías mientras Hijikata apretaba sus nudillos con odio y la poca paciencia de Kondo desaparecía al haber visto el brutal asesinato de su compañero frente a sus ojos y no haber podido hacer nada.

Solo Nobume se mantuvo al margen y pudo entender que aun si Shiroyasha estuviese débil y desprotegido, mientras estuviese con esas chicas sería casi imposible el acercársele

Camino a casa Tohru se la paso revisando los órganos a Gintoki con su visión mágica para visualizar el interior de su jefe –déjalo ya, no me golpearon tan fuerte, estoy perfectamente bien- continuo este picándole los ojos a Tohru

–Solo me percataba que estuviese bien- lloriqueo esta cómicamente en el suelo

–debes tener más fe en mí, se requiere mucho más para matarme- respondió este con una sonrisa ridículamente grande señalando la billetera de uno de sus atacantes que pronto fue devorada por la pequeña en sus brazos para colmo del permanentado –vamos Kanna escúpelo, no puedes comerte todo lo que veas- decía este metiendo su mano en la boca de Kanna buscando lo que quedaba del dinero sin fijarse en como sus palabras habían afectado a Tohru pues apenas escucho "muerte" muchas imágenes del pasado golpearon su conciencia

–Tohru… Tohru responde; Kanna ayúdame a ver si está bien- ambos albinos se le acercaron al rostro de la rubia quien despertó del trance pegándose al brazo del peli plateado mayor que no entendía lo que sucedía

–Te protegeré… - susurro esta apenas audible para ella sin que Kanna o Gintoki pudiesen escucharlo

-¿Qué? Perdón no escuch… - sin poder continuar Tohru lo corto

–Dije que te protegeré- contesto esta con más fuerza mirando al suelo sobresaltando a Gintoki que sudo un poco por esa declaración

–bien, bien haz lo que quieras- concluyo este rascándose la cabeza siguiendo su camino dejándola un tanto triste mirando el suelo, tal parece que sus palabras se lo había tomado a broma hasta que sintió como su mano era tomada por alguien –solo procura no lastimarte, la medicina de hoy en día es muy cara- añadió Gintoki cogiendo de la mano de la rubia para seguir caminando mientras que con la otra cargaba a Kanna, este acto basto para que Tohru quedase satisfecha, su jefe no podrá ser el más responsable o mucho menos el más atento con los demás pero tenía cierta faceta en su ser como si se tratara de un brillo plateado y para Tohru el que Gintoki mostrara esa brillo de su ser solo con ella hacía sentir especial.

Ya llegado al Yorosuya el samuray noto como su compañera había decorado el ambiente un tanto… ¿medieval? y hasta Tama se encontraba terminando los arreglos –Tohru Sama, lo hice tal y como me dijo- la rubia solo asintió en agradecimiento invitándola a quedarse más esta rechazo por esta ocupada en atender el bar de abajo

-iré a recostar a Kanna en el mueble ¿Qué tanto demoraran tus amigos?- pregunto este acomodando a la pequeña en el sofá notando como Kanna agarraba con fuerza su yukata

–no deben tardar mucho, de hecho deben estar a la vuelta de la esquina- respondió esta con alegría ante Gintoki que agitaba su brazo para soltar a la albina menor hasta que escucharon unos golpes en la puerta –deben ser ellos, yo abro- indico Tohru con determinación, Gintoki por otro lado solo seguía peleando con Kanna hasta que la puerta se abrió mostrando a un enorme Dragón negro con cuernos cual toro que bufo en la puerta; Tohru pensó en cerrar la puerta rápidamente para que su jefe no se alterase y luego ordenarle a Fafnir que se transforme en su versión humana mas no pudo hacerlo al ver como Gintoki había salido disparado contra la puerta producto de que Kanna lo lanzara al estar peleando por el único Strawberry de la mesa.

Tohru solo los miraba con los ojos cerrados abriendo la puerta dejando ver a un hombre de cabello largo y lacio con traje de mayordomo teniendo ojos rojos que podían cambiar de color y tamaño dependiendo de su rabia y su rostro ligeramente sombrío –es por estas razones que quisiera acabar con este mundo- musito este ante la vista de Gintoki que al verlo pudo ver que si era amigo de Tohru, supuso que se le pego eso de vestir como mayordomo

-¿con que tú eres el nuevo compañero de Tohru?- Gintoki pudo sentir lo pesado que eran sus palabras con cierta hostilidad hacia su persona

–y debo suponer que tú eres uno de sus amigos- contesto Gintoki chocando miradas con Fafnir, pudo ocurrir un duelo de miradas si no fuera porque se escuchó nuevamente unos golpes en la puerta

–yo abro- indico Tohru dejando pasar a una mujer alta, voluptuosa y de piel clara, con pechos enormes teniendo el pelo largo, ondulado y rubio de un color turquesa en los extremos. Ella tenía heterocromía, donde un iris tiene una coloración diferente de la otra. Su ojo izquierdo es negro en el exterior y amarillo en el interior, con una pupila verde, hendida. Su ojo derecho es verde en el exterior con diseños y negro en el interior con una pupila amarilla, con hendidura. Como Tohru ella mantiene sus cuernos en su forma humana pero no retiene su cola o decide mantenerla oculta, un tanktop negro que expone su estómago, pantalones cortos de jean, unos calcetines altos y negros con zapatos rosados.

Fafnir solo vio a su vieja amiga por instantes para luego percatarse en como Gintoki nunca quito su vista de el –supongo que gano- comento el peli plateado burlándose de Fafnir quien maduramente suspiro en derrota al subestimar que Gintoki voltearía por la presencia de la nueva invitada

–Mucho gusto, soy Fafnir amiga de Tohru- se presentó este

–claro, yo soy Sakata Gintoki su Tutor- contesto este generando una sonrisa apenas visible de Fafnir por ese comentario para luego sentarse en el sofá, el samuray al menos había arreglado las cosas con él y ahora veía a la nueva amiga de Tohru

–Ella es Quetzalcoatl- hablo Tohru presentando a la rubia mayor

–Mucho gusto, Lucoa también está bien- agrego está ante un choqueado Gintoki que comparo a Lucoa con Tohru

–Ustedes los dragones deben comer mucho, apoko Kanna crecerá así de… grande- comento este con un tic en el ojo queriendo borrar esa imagen de su cabeza, pronto todos se instalaron y Gintoki aun tenia aquel tic en su ojo notando como su pequeño hogar ahora estaba un tanto… lleno por así decirlo

–Debí saber que esto pasaría- comento el samuray escuchando otro sonido en la puerta –Tohru, no me digas que invitaste a mas amigos- recibiendo una negativa se fijó en cómo eran Otose junto a Katherine y Tama que venían a saludar a los invitados

–ustedes deben ser los amigos de Tohru- comento Otose fumando un cigarrillo como de costumbre saludando a Lucoa que devolvió el saludo de manera amable sin ver la enorme envidia que Katherine le tenía por su cuerpo –hey tú, debes tener mucho ego para no saludar a los ancianos- proclamo Otose hacia Fafnir que estando molesto por aquella actitud mostro una sombría expresión hacia Otose que fuera de estar asustada o pasmada dirigió una mirada de mando que ni Fafnir pudo competir mientras los presentes solo veían con incredulidad que el oscuro y casi siniestro Dragón que había aniquilado razas enteras y destruido civilizaciones solo por entrometerse en su camino estaba siendo adiestrado por aquella anciana

–Mucho mejor, el respeto debe ir por delante mocoso- hablo una Otose con los ojos rojos ante peli negro que sudaba un poco por la presencia de Otose

–Ni los Dragones pueden con la vieja- comento Gintoki ganándose un golpe por parte de Otose que le abrió el cráneo

–No creas que no me he olvidado de ti vago- resoplo esta audazmente ante las féminas que vean como aquella anciana impartía orden

–Tienes muy buenos amigos Tohru- dedico Lucoa con una sonrisa sincera viendo como su amiga le devolvía el gesto como si fuese lo más común del mundo.

Pasaron las horas y en todo ese tiempo la mayoría había contado anécdotas de sus pasados en especial Otose de sus días de juventud cuando conoció a su marido y demás cosas, fue ahí cuando Fafnir y Lucoa vieron lo que jamás pensaron ver en Tohru nuevamente "alegría" de vivir en un humilde hogar con personas normales y lo más notorio que en todo ese tiempo no se había separado del peli plateado, pronto la noche llego y con ello el sueño –bien, supongo que debemos irnos- ordeno Otose a sus hijas

–Esto no cambia nada, tendré mi revancha- decía un Gintoki todo borracho quien había perdido un juego de video que Fafnir había traído consigo

–Tienen algún lugar donde quedarse- preguntaba Tohru hacia sus amigos que negaron

–No te preocupes por nosotros, estaremos bien- respondió Lucoa amablemente sin darse cuenta que Otose los había escuchado

–Si no tienen un lugar a donde quedarse…- esas palabras fueron más que suficientes para poner cuerdo a Gintoki que se paró de golpe frente a todos

–ni hablar, ya tengo 2 bocas que alimentar- grito este paranoico de lo que sucediese ante la risilla de la vieja de su casera

–pues yo les iba a ofrecer quedarse conmigo pero ya que estas tan animado también ayudaras- musito esta

–Maldita vieja- resoplo un Gintoki queriendo abalanzarse sobre ella siendo retenido por la espalda por Tohru

–me vendría bien un poco de ayuda en el bar- propuso Tama levantando unos platos de la mesa pero tropezando sin querer al piso donde rápidamente fue atrapado por Fafnir de manera elegante

–Ten más cuidado- dijo este ayudándola a levantarse y siendo el quien la ayude a limpiar la mesa

–pues yo me quedare con el mayordomo, podrá ayudar en el bar junto a Tama ¿estás bien con eso mocoso?- pregunto Otose hacia el peli negro que solo asintió

–bueno entonces yo…- Lucoa quien estaba alegre de poder quedarse junto a Tohru para cuidarla, más veía como Gintoki le extendía un cartón con plásticos

–Si te apresuras en el parque puedes ganar un buen lugar debajo de la banca pero no se lo digas a Madao, él no sabe de ese lugar- decía Gintoki recibiendo un zape en la cabeza por parte de Katherine

–se quedara contigo, considera esto el pago de la mitad de tus rentas atrasadas- dedico Otose pisando la cabeza de Gintoki ante las negativas de este mientras Tohru consolaba a Lucoa

–en todos mis años de existencia los hombres siempre me adoraban como una Diosa aun si no se los decía pero el… - nuevamente rompió en llanto en el hombro de su amiga que solo le daba palmaditas en su espalda

–Tranquila, con el tiempo te acostumbraras a Gin Chan- hablo Kanna comiendo los dulces de Gintoki observando como esta peleaba sobre la situación de Lucoa, tal parece que el Yorosuya crecía y las peleas y risas que Gintoki extrañaba volvían

–Poco a poco parece que los va olvidando- señalo Tama con una sonrisa

-¿dijiste algo Tama?- pregunto Fafnir recibiendo una negativa de esta al escuchar como Gintoki perdía la discusión contra Otose

–no puedo creer que ese humano pueda siquiera discutir y aguantar tanto contra la señora- anuncio Fafnir con respeto hacia Gintoki en lo que este solo vomitaba por la ventana por mucho alcohol siendo ayudado por Kanna

–Bienvenida a los Yorosuya Lucoa- grito una alegre Tohru de como su familia crecía más y más.