LA WAIFU HA LLEGADO (MENUDA PRESENTACION)
Apenas abrió los ojos aun con la visión borrosa Gintoki se dirigió al baño por notorias urgencias de todo hombre por la mañana –la cabeza me duele ¿Qué paso ayer?- decía este orinando en la tasa tranquilamente sobándose los ojos sin percatarse en como la regadera estaba abierta –maldición, le dije a Tohru que cierre el caño si iba a bañarse- hablo este terminando su trabajo para ponerse a cepillar los dientes pero sin poder encontrar su cepillo por todo el sitio y su visión borrosa no ayudaba
-¿estás buscando esto?- pronto Gintoki recibió en sus manos el cepillo ya con el dentífrico listo
–gracias…- Gintoki estaba por seguir con su rutina si no fuera porque a su lado estaba Lucoa vistiendo solo una toalla mientras se secaba la cabeza después del baño
–Disculpa si utilice tu cepillo sin permiso, pero como recién me instale Kanna me lo dio- contesto esta tranquilamente con los ojos cerrados en lo que el permanentado procesaba la información de la noche pasada
–Lucoa… - la dragona mayor solo asintió con una sonrisa -¿acaso esa es mi toalla?- pregunto este con un tic en el ojo mirando como la rubia tubo un tic nervioso como si se tratase de un niño a quien le hubiesen descubierto su travesura mirando como el peli plateado llevaba su mano a la frente frotándose la cien –ok, para la próxima avisa que te estas bañando- comento este siguiendo con su trabajo de cepillar sus dientes impactando a Lucoa
–(me vio medio desnuda y aun así no tiene la reacción que yo espere)- Gintoki terminando de limpiarse miro a Lucoa con sus ojos de pez muerto
–ahora dirás "¿acaso mi cuerpo no tiene ninguna reacción en ti?"- musito el samuray con su mano en el mentón en una pose JOJO
–¿acaso mi cuerpo no tiene no tiene ninguna reacción en ti?- repitió Lucoa asombrándose en como ella dijo lo mismo que Gintoki dijo mientras Gintoki se retiraba tranquilamente cerrando la puerta y cuando ya no pudo verla su cuerpo dio un fuerte espasmo donde muchos litros de sangre salieron por si nariz y boca
–eso estuvo cerca, no creo haber podido durar mucho con ella ahí dentro- decía este con notoria vergüenza en sus mejillas por haber visto a la rubia en una prenda hasta que sintió como Kanna y Tohru ya despertaban saludando al permanentado quien traía corchos de papel en su nariz diciendo que se había golpeado con la puerta.
Pronto Tohru empezó a hacer el desayuno como de costumbre en lo que Kanna leía la Shonem Jump y Lucoa junto a Gintoki miraban la TV hasta que se escuchó unos toques en la puerta donde Gintoki atendió a una señora de avanzada edad pidiendo un trabajo en el campo que Gintoki hubiera rechazado pero el ver que sus bolsillos solo contenían aire no tuvo más opción
-buenas noticias, iremos al campo- comento Gintoki hacia las demás que estaban sentándose en la pequeña mesa del centro -¿al campo?- pregunto Kanna curiosa del nuevo trabajo que le ofrecieron a su jefe
–bien, es hora de lucirme, Gintoki no es por presumir pero como Diosa antigua también se me da muy bien la cocina y la tierra- comento Lucoa con determinación en su ser sin percatarse en como Tohru había guardado un profundo silencio con la cabeza gacha donde Gintoki solo trago duro por lo que vendría a continuación
–ohh, entonces crees cocinar mejor que yo… Lucoa- la ex diosa solo volteo topándose a una Tohru con su brazo demostrando poderío junto a una espeluznante aura en su atrás, Lucoa fuera de intimidarse solo abrió los ojos lentamente adornada de su sonrisa
–no lo creo, afirmo que Gintoki y Kanna degustara más de mi comida que la tuya- declaro está chocando su frente con la de su vieja amiga mientras Gintoki solo sudaba a cantaros sin poder decidirse en quien daba más miedo de aquellas 2, solo Kanna aprovechaba el Bug comiéndose el desayuno de todos de un solo bocado
–Que dé comienzo… la competencia de almuerzo- dijeron ellas al unísono dando por iniciado la prueba que según ellas Gintoki tendría que ser el juez junto a Kanna. Ambos albinos solo contemplaron como por arte de magia Tohru modifico la Yorosuya en un sitio apto para la competencia
–hacer tanto problema por un simple almuerzo… de ser así no hubiéramos llevado nada- comento Gintoki bostezando ganándose una reprimenda por parte de Tohru a lo lejos –claro que si a ustedes se les antoja yo no soy nadie para interferir- anuncio este nerviosamente, seguidamente Kanna le entrego un folleto que decía que el concurso sería de solo 1 ronda
–Bien, si es un concurso de almuerzo que gane la mejor- Gintoki pronto se alzó como comentarista mientras Kanna toco la campana –el plato será de libre elección- un eufórico samuray dio por comenzado el torneo donde una gran ventisca inundo el cuarto para poco después desaparecer
–Sigámoslas- dijo la pequeña transformándose en un Dragón blanco para subir a Gintoki en su cabeza y perseguir a las otras 2 hacia el mercado más cercano. Era bien sabido que los mercados del distrito de Kabuki no eran para nada tranquilos y mucho menos los días de oferta pues la gente se amontonaba como si se tratase de hormigas a la miel en especial las madres y amas de casa que peleaban por los mejores ingredientes para la casa pero eso no bastaría para frenar a las dos nuevas invitadas que estaban paradas frente a las tiendas que más bien parecía una guerra en las trincheras
–Puedes renunciar si es que aún lo deseas- Tohru solo giro hacia Lucoa frunciendo el ceño
–y permitir que Gin Chan sea envenenado, ni hablar- contesto está logrando generar una vena en la frente de Lucoa que solo vio como Tohru empezó a moverse a grandes velocidades mientras ambas eran observadas desde el cielo
–Increíble, la concursante Lucoa está dejando muy por atrás a la concursante Tohru, pareciera la carrera de la liebre y la tortuga- grito Gintoki desde el cielo ganándose la atención de Tohru que lo miro con cara de muerte
–¿acaso dijiste que voy perdiendo… Gin Chan?- pero sin inmutarse Gintoki solo señalo hacia la figura de Lucoa que poco a poco desaparecía como niebla
–todo este tiempo estabas hablando con su imagen reflejada- contesto Kanna dejando pasmada a Tohru que abrió sus pupilas de par en par
–pero para lograr eso ella tendría que… - la rubia menor solo pudo voltear hacia la sección de frutas pegando sus ojos en la veloz figura de Lucoa que le sonreía a la distancia como vencedora en lo que Tohru habría sus parpados –… correr a la velocidad de la luz- concluyo esta con asombro al ver como su amiga se lo había tomado tan apecho para usar su máxima velocidad sin dudarlo
–te lo dije ¿no? Que yo ganaría- De inmediato Tohru solo apretó sus colmillos con notoria frustración al subestimar a su amiga generando grandes ondas de aire comprimido que destrozaban el suelo donde estaba parada
–esto se pondrá feo- dijo Gintoki por lo bajo al ver como la expresión de su amiga cambio drásticamente logrando igualar la velocidad de Lucoa corriendo por todo el centro comercial ante la vista de todos los clientes que no sabían lo que pasaba con aquellas 2 extrañas siluetas que arrasaban con todo en su camino llevándose lo mejor de lo mejor entre los ingredientes de cada tienda
–si no fuera por esto no podría verlas- susurro Gintoki acomodándose los lentes de contacto en sus ojos que Kanna había hecho para el a base de sus propias retinas de Dragón, ya abajo ambas rubias se veían fijamente.
Por un lado Tohru respiraba con un poco de dificultad al tener que moverse a la misma velocidad que Lucoa mientras que esta estaba tan normal como en una carrera amateur –haz mejorado desde nuestra última carrera pero todavía tienes que controlar los latidos de tu corazón y mejorar la capacidad de tus pulmones, pierdes mucho oxigeno con cada paso que das- musito Lucoa aconsejando a la menor que solo tenía una sonrisa
–solo debo aguantar un poco más- decreto esta para sí misma, a lo lejos en los tejados Gintoki y Kanna comían helado disfrutando del escándalo de todas las señoras que veían con asombro hacia ambas rubias al descubrir que ellas habían causado todo el alboroto
–si no mal recuerdo lo último en una comida viene a ser el… postre- proclamo Gintoki generando una sonrisa confiada en el rostro de Tohru que para Lucoa significaba problemas y antes de siquiera emprender la carrera ambas observaban como un gran número de policías del Shinsengumi y el Mimawarigumi formaban dos enormes filas formando un camino extenso hacia una tienda de postres apartando a las demás compradoras que no se atrevieron a intervenir al saber lo que se avecinaba.
Se trataba de gente muy poderosa relacionada con el Shogun y otros políticos así como la misma policía que daba paso hacia distinguidas mujeres que caminaban de lo más natural frente a las demás mujeres que solo rechinaban de ira al ver como aquella creída se quedaría con las mejores cosas del mercado jugando de manera sucia –vaya, ha pasado mucho tiempo desde nuestra última visita ¿no? Kyuubei- pregunto una sonriente Otae hacia su confiable amiga que solo caminaba con los ojos cerrados
–no debimos venir, en casa tenemos los mejores condimentos y las más finas carnes, aquí solo encontraras basura. Tampoco sé porque trajiste a esos buenos para nada- respondió esta de mala gana señalando hacia Hijikata y Kondo que lideraban a sus escuadrones -pero también trajiste a las Hyakka- nuevamente la chica con parche en el ojo bufo al ver como Tsukuyo las vigilaba desde atrás
–me pareció bien invitar a todos, para que puedan divertirse antes que vengan Okita y Kagura de su viaje, después solo serán puras obligaciones formales, vamos hay que disfrutar del presente- Otae solo codeaba a su amiga que tenía las mejillas infladas para pronto carcajear, pero de un momento a otro varios de los policías del Shinsengumi y el Mimawarigumi salieron volando contra las paredes quedando inconscientes alertando a todo el mundo por un presunto ataque terrorista
-¿se tratara de Katsura?- opino Kondo con su espada lista para pelear –no, no es su estilo pelear a mano limpia y más aún cuando le superan en número, se trata de alguien diferente- tan pronto fijaron su vista en dirección de donde salieron volando sus compañeros divisaron la figura de una mujer voluptuosa con una vestimenta demasiado provocativa que solo se limpiaba las manos
–No era mi intención dejarlos así pero ellos quisieron arrebatarme mis compras- declaro esta de manera tranquila agarrando sus cosas para marcharse hasta que un gran puñado de policías la rodeo apuntándole con la espada
–no tan deprisa, quedas arrestada por insubordinación y revelarte contra la ley… - grito uno de los policías que trago duro al verla tan de cerca con esas ropas –y también por ir contra la moral- Lucoa solo volteo preocupada por no querer llamar la atención fijándose en cómo estaban por arrestarla recordando que Tohru podría ganarle.
Otae solo suspiro al ver que se trataba de una simple alborotadora nada mas –parece que Tsukuyo está de buen humor- contemplo Kyuubei hacia la cortesana que detuvo la mano del policía que estaba por arrestar a la rubia voluptuosa
–no tan rápido, dada su condición de mujer nosotras seremos quienes actúen- aclaro Tsukuyo intimidando al hombre que solo se puso a un lado para no meterse con la cortesana de la muerte, Lucoa pensó en estar a salvo hasta que Tsukuyo fijo su vista en su pecho
–Esto, muchas gracias por todo pero mis ojos están aquí- señalo la Dragona sintiendo como la cortesana la miraba de manera siniestra en especial en su busto apretando uno de sus pechos que no cabían en su mano
–Debes ser muy popular con los hombres ¿verdad?- interrogo esta con molestia poniendo incomoda a Lucoa que no sabía lo que pasaba
–no sé de qué hablas, solo vivo con un hombre- añadió la Dragona poniendo verdaderamente furiosa a Tsukuyo por tales dote desperdiciado en una mujer casta y virgen como la mujer en frente pero más encabronada estaba Otae a lo lejos quien no paraba de mirar el busto de Lucoa con irritación tanto así que su brazo se encajó en la pared asustando a todos
–tranquilízate Otae, no importa tus pechos pequeños lo que cuenta es tu interior- indico Kyuubei logrando que su amiga la mirase con malicia
–no estoy enojada ¿Por qué debería estar celosa de aquella vaca virgen con pechos enormes? ¿Por qué parece una buena esposa y ama del hogar?- contesto está armando un escándalo siendo contenida inútilmente por su amiga que la jalaba por la espalda a su amiga que se acercaba de manera peligrosa hacia Lucoa que sudaba por la incomodidad del momento hasta que una de las tantas puertas de helado se habría dado paso a dos albinos que cargaban un barquillo de helado de fresas cada uno
–recuérdame descontártelo de tu paga- dedico Gintoki caminando con Kanna de la mano para no perderla de vista, todos los oficiales estaban mudo de ver como uno de los criminales más peligrosos del Shogun actual caminaba como si fuese lo más normal del mundo frente a toda la policía de Edo, ni siquiera Katsura lo haría pues siempre se movía con disfraces
-¿Lucoa? ¿Qué haces ahí? Ya terminaron de hacer las compras- dijo Gintoki con su notoria tranquilidad lamiendo su helado ignorando olímpicamente la presencia de Tsukuyo y la de las demás
–Gin Chan, si, ya casi terminamos solo que me topé con un pequeño problema- contesto está rompiendo con suma facilidad las esposas de sus manos poniéndose al lado del samuray y salir de ahí, o eso hubieran querido si no fuera porque Hijikata y Kyuubei se lanzaron sobre el permanentado con intenciones homicidas pero siendo frenados por una corriente de aire que arraso con todos los policías demostrando a otra chica con traje de sirvienta
–eso no es justo Lucoa, persuadir a los jueces va en contra de las reglas- Tohru solo lucia molesta también ignorando a la multitud de policías del Shinsengumi mientras Hijikata y Kondo cambiaron a una expresión seria al tener en frente a aquella chica que casi los acaba el día anterior. Gintoki por otra parte solo veía como los comestibles que ambas dragonas compraron a pesar de ser muy pocas eran de las más caras del mercado logrando generarle un tic nervioso en su ojo al pensar en su escaso dinero
–ustedes 2 ¿de dónde sacaron el dinero para comprar?- preguntaba un Gintoki con una vena en sus cejas logrando que Tohru solo sude por esa pregunta mientras que Lucoa admitió que por una extraña razón todo se lo dieron gratis sin pagar
–esto… yo… veraz… ¿dinero?... – tartamudeaba Tohru sudando a mares presenciando como los ojos de Gintoki se ensombrecieron mientras la pequeña albina le pasaba una correa –Kanna ¿Por qué haces eso?- Tohru sin poder replicar fue perseguida por Gintoki quien pensaba en castigarla ante las miradas incrédulas de todos los presentes hasta que varios Kunai casi impactan en Gintoki quien los desvió con su Bokuto de madera descubriendo que la causante de ese ataque era Tsukuyo y su escuadrón de cortesanas
–O eres muy valiente o muy tonto para venir a la boca del lobo- proclamo Hijikata percatándose de cómo Gintoki volteo lentamente hacia ellos como si no fueran la gran cosa
-¿Cuándo llegaron aquí?- pregunto el permanentado hurgando su nariz agachando la cabeza por el ladrillo que le fue arrojado
–Gin Chan ¿conoces a estas personas?- pregunto Lucoa mientras Gintoki solo afirmo con la cabeza
–Son unos conocidos- contesto este ganándose una mirada asesina por parte de todos en especial de Otae
–Tu… después de lo que hiciste… aun tienes cara para decir eso- bufo esta con notorio odio hacia el Samuray que solo volteo a verla con aburrimiento y luego a darle la espalda
–Pero que perra más escandalosa- fueron las palabras que salieron de los labios del samuray los cuales Kyuubei no se los tomo muy bien estando ya detrás lista para rebanar al samuray de un solo tajo, sin embargo rápidamente dio un salto hacia atrás
-¿pero porque? Ya lo tenía- susurro Kondo alerta por el movimiento de Gintoki
–No, fue esa mujer- alerto Hijikata hacia Tohru que estaba frente a Gintoki con la guardia baja
–Para ser una simple humana pudiste eludir mi ataque- contemplo Tohru sonriente al ver como las manos de la chica con el parche no dejaban de temblar mirándola con miedo en sus ojos
–(Si no me hubiera apartado me habría matado sin dudarlo)- pensó esta detenidamente siendo auxiliada por los del Shinsengumi
–díganme una cosa ¿acaso son Amanto?- pregunto Hijikata apuntándola con la espada llamando la atención de Tohru y las demás
–eso explica su comportamiento, no son de por acá y no conocen lo que ese sujetó hizo- indago el adicto a la mayonesa mientras Gintoki solo suspiro por ese comentario de el
–no solo eso, sino que además obligas a esas chicas a vivir contigo para protegerte, de verdad que eres un cobarde- profundizo Otae con veneno en sus palabras
–lo más seguro es que se alejen de él, es un tipo muy peligroso, será mejor que vengan con nosotros para enviarlas a casa- indico Kondo extendiéndoles las manos hacia ellas perdonando incluso a la pequeña pensando que había actuado bajo órdenes del peli plateado para luego escuchar una carcajada profunda proveniente de Tohru
-¿Qué es tan gracioso?- Tsukuyo sin comprender ese acto vio como la risa de Tohru paro dando a conocer su enorme risa espeluznante adornada con sus dientes filosos
–¿de verdad creyeron que Gin Chan nos obligaría a vivir con él?- contesto Tohru tranquilizándose en su risa
–vivimos con él por voluntad propia- esta vez fue Kanna quien parecía algo molesta por toda las palabrerías en contra de Gintoki mientras Lucoa veía como esas 2 defendían al peli plateado sin dudarlo y sin querer so rostro genero una sonrisa sincera
Tsukuyo estaba por rematar hasta que vio como la mujer voluptuosa salió frente a Tohru con una actitud seria dejando su naturaleza tranquila pasmando a todos
–puedo ver que ustedes son conocidos de Gin Chan y lo conocen quizás mejor de lo que nosotras lo conocemos ahora- anuncio Lucoa con sinceridad mientras Tohru intento replicar más fue interrumpida por su mayor –pero… somos nosotras quienes ahora vivimos con él, por lo tanto ustedes no tienen de que preocuparse- Hijikata sin aguantar las burlas de esa mujer corrió en dirección de Lucoa para someterla y arrestarla fijándose en como esta mantenía bajo control sus emociones a pesar de tener la hoja de la espada a milímetros de su cuello hasta sentir la razón de la actitud de la rubia mayor
-¿Quién te dijo que podías molestarla?- fueron los susurros que Hijikata escucho teniendo a Gintoki detrás suyo con una semblante amenazador recibiendo un golpe en su mejilla que lo mando a estrellar con el muro de al lado alertando a los oficiales que estaban por actuar más fueron detenidos al ver como Kanna los miraba fijamente y ellos ya sabían de ante mano lo aterrador que podía ser la niña del Shiroyasha
–no sé porque vinieron pero nosotros solo venimos por unas compras… ah, y mucho cuidado, no dejen que Otae les cocine a no ser que quieran intoxicarse- sin nada más que decir Gintoki se retiró con todas dejando mal humorados a todos ahí a excepción de la gente con su negocio y las demás señoras que circulaban la calle, después de todo querían ver como el ego de a mocosa de los Shimura se destrozaba.
Por el camino Gintoki cargaba las compras mientras Lucoa parecía verdaderamente feliz en lo que Tohru y Kanna caminaban por delante –te noto diferente, acaso piensas que ya ganaste- comento Gintoki por el comportamiento de su nueva compañera
–lo he comprobado- fue lo único que dijo mientras Gintoki no comprendía nada –ahora sé porque ocurrió el cambio repentino de Tohru, pensé que solo eras un capricho más de ella pero… hoy me demostraste porque ella esta tan interesada en ti- contesto la Dragona mayor generando un sonrojo leve en su acompañante riéndose por esa expresión de su nuevo jefe –te vez lindo cuando te sonrojas- opino Lucoa ganándose una riña de Gintoki que solo volteaba el rostro con vergüenza al caer en los juegos de ella.
Finalizando el torneo ambas competidoras tenían muy buenos platos presentes ante Gintoki y Kanna que disgustaron de la comida -¿y bien? ¿Quién gano?- preguntaron ambas al unísono ante la creciente duda de ellas
–Ninguna- articulo Gintoki para posteriormente ser agarrado del cuello por una sonriente Tohru que escondía sus malas intenciones
-¿Qué? Acaso dijiste que no gane- replicaba esta un tanto enojada percatándose en como Gintoki señalaba hacia Kanna
–La ganadora de este concurso somos nosotros- índico Gintoki ganándose un coscorrón por parte de Lucoa
–Eso acaso no va en contra de las reglas Gin Chan- dedico esta de manera espeluznante mientras Kanna negó con la cabeza
–nosotros ganamos- contesto esta de manera tranquila al lado de un postre enorme con una extraña forma
–Admiren… nuestra obra de arte… el cañón Neo Armstrong Cyclone Jet Armstrong- confirmo Gintoki con una sonrisa triunfante mirando la cara de asombro de ambas mujeres, después de eso hubo un silencio que para Gintoki no era nada bueno –(caray metí la pata)- pensó rápidamente ideando un plan de fuga
–es increíble, ni siquiera a mí se me hubiera ocurrido- pronuncio Tohru con estrellitas en los ojos admirando la forma del postre ante la incredulidad de su jefe que volteo con una mirada acusadora hacia Lucoa que solo atino a sacar la lengua confirmando las sospechas del samuray al saber que Tohru no había recibido la "Charla" con sus padres que todo niño quiera o no tenía que tener, fue ahí cuando Lucoa codeo a Gintoki llamando su atención
–quería ponerte a prueba pero creo que no será necesario así que…será un gusto vivir contigo… jefe- susurro está formando una amigable sonrisa que Gintoki devolvió
–al menos puedo decir que serás útil, aunque te advierto que de vez en cuando la pasaremos mal- indico Gintoki con burla queriendo lucirse, sin embargo sus oídos escucharon como un objeto rompió la barrera del sonido acercándose hacia ellos –y aquí es donde tú dices "Todo es parte de la prueba" ¿verdad?- siseo Gintoki con carisma levantando su dedo al techo donde una masa cual proyectil se estrelló contra su pequeña casa casi demoliéndola.
Menos mal el impacto solo destrozo el piso no pasando hasta el primer piso de Otose, pese a que el cráter humeante se encontraba a espaldas de Gintoki este no volteo teniendo una idea de lo que se trataba –después de tanto tiempo no pensé encontrarte nuevamente en estas condiciones… Tohru- declaro una figura femenina saliendo de la madera del piso con un físico muy notable casi igual al de Tohru o incluso más confrontándola con la mirada donde la rubia contesto de la misma manera.
El ambiente era tan silencioso que se podría cortar la tensión con un cuchillo, aunque fue interrumpido por el tremendo zape que la nueva invitada recibió en su cabeza quedando enterrada en el piso de madera ante una impactada Tohru al ver que el culpable era su querido Gin Chan quien no estaba de buen humor -¿Qué rayos…?- apenas levantando la vista se topó con la enigmática figura del permanentado con aura de los mil demonios
–escucha, no me importa si seas amiga de Tohru pero eso… - señalando hacia el enorme agujero de su techo –no se quedara así mocosa- añadió este enfatizándolo con sus labios mientras apretaba con su mano las mejillas de aquella chica que solo se helo por esa mirada pues le recordó a la de su padre cuando ella cometía una travesura de pequeña.
Gintoki pudo someterla si no fuera porque Lucoa lo tranquilizo contándole que en realidad se trataba de una vieja amiga suya. Ya estando más calmado el ambiente todos se encontraban sentados frente a la nueva Dragona que solo había clavado su mirada en el suelo no queriendo levantarla pues si no se encontraría con la sonrisa triunfal de su Amienemiga frente a ella y para empeorar las cosas aquel hombre con cabello plateado la comía con los ojos -¿y bien? Al menos dinos tu nombre- ordeno Gintoki penetrándola con los ojos mientras esta se paraba como soldado
–Sí, mi nombre es Elma, un placer…- se presentó esta agachando su cabeza por mero instinto ante la mirada escarlata del hombre frente a ella
–tranquilo Gin Chan, si te preocupas por los daños puedo volver todo a la normalidad- indico Lucoa tocando su mano como buen gesto logrando su cometido mas no teniendo la reacción que quería en Gintoki pues este solo seguía mirando a Elma como si quisiese despojarla de todos sus ahorros
-¿Qué se supone que haces aquí? si no mal recuerdo la última vez dijiste que estarías ocupada por lo menos durante 500 años- pronuncio Tohru golpeando la mesa con una amplia sonrisa ante su enemiga que solo apretaba los dientes con frustración por el miedo que la invadía pero más aún por su orgullo destruido por un simple humano frente a su rival.
Sin embargo rápidamente la cara de Tohru quedo incrustada contra la mesa demostrando ser que Gintoki lo había hecho al agarrarla de la cabeza choqueando a Elma que se puso pálida –Tohru… espero no olvides que este desastre se debe a que tu AMIGA vino a visitarte por lo tanto también es tu responsabilidad- ordeno un Gintoki un tanto encabronado ante la rubia que solo temblaba por la mirada de padre furioso de su jefe mientras este era calmado por Lucoa poco a poco pero pudo lograr que las 2 dragones más jóvenes se escabullan a la esquina de la casa escuchando las maldiciones de Gintoki hacia ellas hasta que se tranquilizo
Tan pronto la ira de Gintoki se fue Elma paso a explicar sus intenciones en ese mundo –déjame ver si entendí, estas aquí para llevarte a Tohru de regreso a casa porque según sus leyes ustedes los dragones no pueden alterar el orden de las cosas y el que estén aquí significa peligro- proclamo Gintoki recibiendo un si por parte de Elma quien solo sudaba junto a Tohru esperando la respuesta de aquel hombre que se hurgaba la nariz mientras Kanna lo imitaba estando sentada en su regazo
–Me niego- fue lo que escucho Elma que demostró preocupación por esa respuesta
–Pero… es primordial que ella regrese, está rompiendo la ley- reclamo está siendo botada a un lado por Tohru que se abalanzo contra Gintoki para abrazarlo con lágrimas cómicas en sus ojos
–muchas gracias Gin Chan, prometo no defraudarte, te quiero Gin Chan- eran las palabras de Tohru que dejaba escapar en su delirio estando a punto de aplastar a su jefe que se quedaba sin aire
–Lo siento pero eso no podre aceptarlo, Tohru vendrá conmigo aun si eso requiere la fuerza- proclamo esta desafiante apuntándolos con su tridente en mano, Tohru estaba por ponerse a la defensiva aunque rápidamente Gintoki se posiciono frente a ella con su mano descansando en su yukata
–Pues empieza cuando quieras- Gintoki solo bajo su mano lentamente hacia su Bokuto de madera en su cintura
–no creas que será sencillo conmigo humano- respondió esta de manera bizarra, lamentablemente el ruido de su estómago quito la seriedad del acto cayendo al suelo con un dolor de estómago muy evidente por el hambre y eso lo sabía Gintoki después de tantas hambrunas en su vida, Tohru estaba que se partía de risa frente a una debilitada Elma que solo se hizo bolita para escapar de las burlas de su rival hasta sentir como una vara la picaba en la cabeza
–Oye, no ensucies mi piso, ten- decía el permanentado entregándoles una caja de Sukonbu que había encontrado entre las ropas de Kanna
–¿me estas ayudando?- esa respuesta solo fue respondida por un golpe con los dedos en la frente por parte del samuray
–No, te estoy envenenando, por supuesto que si tonta- Elma solo recibió aquel bocado un tanto amargo pero lo suficiente como para engañar el hambre por un buen rato
–pero Gin Chan, ella podría atacarte por la espalda, yo la conozco- replico Tohru señalando hacia Elma que se molestó por esa descripción
–Pero bueno, que clase de imagen tienes de mi Tohru- recrimino está molesta chocando sus frentes como tales rivales ante la mirada de Lucoa que solo comía los dulces de Gintoki y Kanna, después de todo era lo único comestible que abundaba en la casa
–(si sigo así me convertiré en una adicta a los dulces)- pensó la Dragona mayor tomándose una jarra de leche con fresas mientras Kanna la miraba a lo lejos con la boca abierta apretando su vaso de agua que termino por romperse, por otro lado Gintoki solo se alistaba para cumplir con el encargo que acepto en la mañana
–Oigan- llamo este hacia todas que lo miraron –van a venir o que… tenemos trabajo- anuncio este para luego ser seguido por todas a excepción de Elma que solo agacho la cabeza pensando que se quedaría esperando hasta que terminen con su trabajo
–Suerte para la próxima- susurro Tohru por lo bajo hacia su rival que solo hizo un mohín con molestia hasta escuchar unas extrañas palabras de aquel sujeto
-¿Qué?...- pregunto Elma incrédula por esas palabras
–dije que vendrás con nosotros, no tengo con quien dejarte así que nos acompañaras- proclamo este de manera natural mientras Tohru apretaba sus colmillos con enfado con su jefe –ya cálmate, quizás hasta ayude mucho más que tu- Gintoki sin querer hirió el orgullo de Tohru que quedo petrificada por ese comentario de su jefe pero logrando de alguna manera arreglar la autoestima de Elma
–apresúrate o te dejaremos- saliendo del trance Elma se apresuró a pararse y seguir a todo el grupo de Gintoki que se dirigía hacia el campo pero para eso tendrían que pasar por varias calles, calle donde el grupo del permanentado era observado de mala manera pues este escuchaba a las viejas chismosas susurrando sobre cómo era posible que tan bellas señoritas estuviesen con un vago como él, que de seguro las habría amenazado con algo íntimo para que trabajasen para él.
Pero sin duda lo que lo sacó de quicio fueron los comentarios de los hombres que miraban a las Dragonas como si se tratase de carne fresca porque al parecer ellas eran nuevas por el vecindario y sus ropas no ayudaban para nada hacia su imagen, Gintoki sin querer volteo hacia atrás topándose con la gran vista que su grupo le otorgaba donde veía como los pechos de todas rebotaban con solo dar un paso –lo juro, apenas tenga dinero tengo que comprarles ropa- comento este para sí mismo llamando la atención de Elma
–Sucede algo- pronuncio está muy cerca del samuray que sin querer queriendo sus ojos pasaron frente al busto de Elma
–Nada, solo me preguntaba si tu cola también era comestible- mintió este con lo primero que se le vino a la mente dando un golpe mental a Tohru que lo escuchaba desde atrás con sus agudas orejas
–bueno, no sabría decirlo pero… supongo que si- contesto esta un tanto apenada por esa pregunta, después de todo nadie en su vida le había dicho si ella era comestible y sin notarlo en su mano ya tenía un pedazo de su cola muy parecido a los pescados –(maldición ¿en qué momento lo hice?)- pensó esta con su brazo extendido hacia Gintoki que sudaba a mares pues no pensaba que su conversación se saliese de control
–(esto pinta mal, no puedo decir que no, si lo hago puede que sea recienta y por su aspecto apuesto a que hará un drama, espero no sea venenoso como el de Tohru)- nerviosamente acepto la carne que Elma le ofrecía y estando a punto de darle un mordisco Tohru salto del aire notando el trozo de la mano del peli plateado
–Gin Chan, si tanto quieres carne de Dragón yo con gusto te la daré- Gintoki palideciendo ante esa advertencia tosió lo más fuerte que pudo al punto de sacar algo rojo de su garganta
–Es una pena, acabo de resfriarme así no podre comer adecuadamente- a lo lejos Kanna y Lucoa veían con facilidad a través del engaño de Gintoki quien traía Kétchup escondido en su brazo
–Al menos intenta resistir- comento Lucoa percatándose en como Kanna a su lado ejecutaba la misma táctica
–Por favor, ayúdame- murmuro esta mientras Lucoa tenía algunas gotas de sudor en su frente
–aprendes mucho de Gin Chan- comento está cargando a la pequeña que solo quiso descansar antes del trabajo por ya tener experiencia en los problemas que solía meterse junto a su jefe y que pronto Lucoa y Elma experimentarían junto a ellos.
EN EL CAMPO…
Ya siendo alrededor de las 2 de la tarde el grupo entero salía de entre las entrañas de la tierra que Tohru y Elma habían cavado –no puedo creer que existan ese tipo de criaturas en este mundo- pronuncio Elma al recordad a esos bichos asquerosos gigantes que a pesar de destrozarlos aparecían más, era como cortar una cabeza pero dos más la reemplazaban
–bienvenida a mi mundo- añadió Kanna pasando a su lado con su habitual mirada como si eso ya fuese algo natural en su día a día mientras Gintoki cargaba en su espalda a Lucoa que más que asustada parecía perturbada por lo que vivió ahí abajo
–esa vieja, se olvidó de decirme que tendríamos que lidiar con un ejército de insectos para limpiar esta zona- declaro este saliendo a la superficie junto con todas que respiraban agitadas, pese a tener el poder de destruir el mundo no estaban aún acostumbradas a hacer trabajos de esa categoría pero ese era la definición de la Yorosuya la cual Gintoki había creado
–a comer- fueron las palabras que alegro a todos que pronto se sentaron a los pies de un gran árbol con una vista a la ciudad de Edo, Tohru se encargó de servir el almuerzo a todos mientras Elma tenía la saliva que se le escapaba por su boca al ver la cantidad de comida que hicieron Tohru y Lucoa por la mañana, lamentablemente Tohru le había servido poco más que una miseria
–lo siento ¿querías más?- pregunto esta con sarcasmo riendo por lo bajo hasta sentir un jalón de orejas por parte de Gintoki
–Tohru… - replicaba un Gintoki regañando a la rubia que en un último intento devoro toda la comida llenándose la boca hasta las mejillas –pero si serás una… - sin poder hacer nada el permanentado vio una oportunidad ante la risa triunfal de Tohru que sin sentir nada vio cómo su jefe reia como un ganador al sostener en sus manos gran parte de la cola de Tohru
–tengo entendido que para mí esto quizás sea venenoso pero para ustedes debe ser como comer cualquier cosa ¿verdad?- Lucoa solo asintió dándole la razón mirando como Gintoki prendía una hoguera asando la carne de Tohru –puede que no sea el mejor sabor pero al menos no tendrás hambre- anuncio este hacia Elma que solo trago duro pues jamás pensó en siquiera comer algo del cuerpo de su rival, de verdad, jamás de los jamases ni en 1 millón de años pero ahí mismo un simple humano lo había logrado en menos de lo que ella podría hacerlo
–no te quejes Tohru, fuiste tú quien me obligo a hacerlo- la rubia solo lloraba a aluviones por ese acto
–no estoy llorando por eso, si no que quería que fueras tu quien probara mi cola- respondió esta de manera infantil. Un buen rato después Elma y Gintoki se quedaron asando la carne en lo que Kanna y las demás se aseguraban de cobrar su trabajo en la granja a lo lejos
–bien, ya debe de estar, asegúrate de no atragantart… - Gintoki solo vio como Elma devoraba la carne como si no hubiese un mañana demostrando su hambre ante Gintoki que si querer también sintió más hambre, saliendo de sus pensamientos noto como Elma con notoria vergüenza le ofrecía algo entre sus manos
–Toma, no quiero tener que deberte un favor- susurro esta por lo bajo entregándole un pedazo de su propia carne a Gintoki quien solo lo recibió con tranquilidad empezando a comerlo de la misma manera que ella acabándolo rápidamente
-¿sabes? No sabes tan mal, no sabía exactamente que ustedes los dragones eran venenosos- opino este con su mirada perezosa logrando generar un gran sonrojo que Elma escondió con su cabello recapacitando en lo dicho
–espera ¿Qué? ¿Quieres decir que tú tampoco sabias si la carne de Tohru era venenosa?- pregunto esta con incredulidad y nerviosismo
-¿Cómo les fue? Esa vieja les dio la paga completa ¿verdad?- grito un Gintoki lleno de alegría queriendo cambiar de tema ante las notorias intervenciones de Elma
–No puedo creer que me hayas usado como experimento Gintoki- gritaba Elma en su arrastre agarrando la pierna del peli plateado
–no digas que no lo disfrutaste mientras comías, además, todavía estas viva- replico este corriendo por todo el campo queriendo desligarse de Elma quien botaba lágrimas de lo asustada que estaba por haber ingerido algo peligroso, todo eso mientras Tohru yacía en posición fetal en el árbol siendo consolada por Lucoa
–Así que ellos piensan que soy venenosa ehhh- repetía esta mientras Lucoa solo tenía unas gotitas de sudor en su cabeza por las acciones de Tohru
–Parece que se lo tomo a pecho- Kanna solo miraba como su jefe no paraba de correr con Elma pegada a sus piernas pensando que no llegarían a tiempo para su Dorama de las 9
YOROSUYA
Había llegado la noche y todo el grupo estaba en la sala pensativa mientras Elma sudaba a cantaros por la respuesta de Gintoki –ni hablar- repitió este por enésima vez para luego sentir como Elma saltaba a su pecho llorando como nunca
–por favor, no tengo a donde ir, con mi experiencia no podre ser capaz de aguantar en este mundo- suplicaba está poniendo ojos de cachorros siendo jalada por Tohru de los pies
–Ya lo oíste, no es no- Lucoa solo los miraba con atención pareciéndole muy divertido el espectáculo frente a ella y el ver como Gintoki manejaría la situación
–prometo ser de ayuda, hare lo que sea- decía Elma a los pies de Gintoki, después de todo no tenía muchas opciones y sería mejor quedarse con conocidas que vagar por ahí sola y a pesar de su experiencia viviendo sola en el mundo humano ese lugar no era para nada amigable.
Lo pudo ver solo al contemplar como Otose y Katherine habían doblegado a Fafnir como mesero en el bar de abajo, siendo así ¿qué posibilidades tenia ella de sobrevivir en Kabuki? –Solo fíjate en cómo vivimos, estoy atrasado en la renta y además estaremos muy apretados en el cuarto para dormir- señalo Gintoki viendo como Elma no se rendía al sujetar con fuerza su pierna
–por favor no me abandones- dijo esta en un último intento sin saber que esas palabras fueron algo muy delicado para Gintoki que se mantuvo en silencio por unos segundos recordando las últimas palabras que le dedico a Kagura estando en el suelo al borde de la muerte
FLASH BACK
Era un día lluvioso y el ambiente demostraba ser la estación espacial de Edo donde solo habían 4 personas, 1 de ellas se arrastraba por los suelos lentamente pese a su lamentable estado queriendo llegar a los pies de la única mujer presente –Kagura… tienes… que escucharme- intentaba hablar el pobre hombre aun con el profundo corte en su garganta parándose poco a poco en sus débiles piernas destrozadas mientras se apoyaba con su espada junto a la lluvia que corría por su melena plateada
–Jefe, pensé que había quedado claro que ella no quiere volverte a ver nunca más, acaso ese agujero en tu pecho no fue suficiente- decía un hombre peli café con uniforme negro
–Gin San, haz caso a Sougo y retírate de una vez, tus palabras no cambiaran nada- contesto un joven con gafas con paraguas parado frente al hombre que alguna vez admiro
–quítate… Shinpachi- ordeno Gintoki respirando entre cortado sintiendo que en cualquier momento perdería el conocimiento, los golpes de Kamui por poco y le destrozaban la espinar dorsal
–no lo hare, tu rostro solo hará que Kagura se ponga triste- Shinpachi sin contenerse mando un fuerte golpe al rostro del peli plateado que salió volando contra las barandas pero sin caer al suelo su mirada firme no se apartaba de la puerta de la nave donde Kagura lo veía con lágrimas de odio hacia su persona, sin perder tiempo Sougo se lanzó en contra de Gintoki acertándole varias cortadas por su cuerpo sin que este pudiese defender siquiera, su cuerpo ya no daba para más pues su cuerpo ya había superado su límite de resistencia hace mucho tiempo, el solo ver que se sostenía con su Bokuto era un verdadero milagro.
Este por el contrario pensaba en todo lo que tuvo que hacer para llegar hasta ahí, la vida se le acortaba desde que empezó, lo sabía en el momento en que comenzó ya que fue traicionado por sus aliados, amigos y hermanos que nunca creyó, sus suplicas no se oían en el fervor de la batalla pues a él le dolía como le dejaron tirado e indefenso dejándolo a merced de sus ataques sin pretexto.
El recuerdo que tenia de todos esos traidores, el primero en saber de esos moradores, de sombras que abarcan esta deshonra. Dejar a un amigo solo entre las hordas entre las espadas de amigos que truenan, hubo tantas cosas que quiso hacer, tanto momentos que no pudo tener, aunque para Sougo eso no le importaba quien seguía acertándole cada cuchillada sin llegar a matarlo demostrando su sadismo al ver como aquel gran guerrero se retorcía de dolor frente a sus ojos.
Ya no ocultaba sus verdaderas intenciones al querer acabar con Gintoki; queriendo matarlo en el próximo movimiento con un tajo por la espalda, sin embargo al último momento el peli plateado contesto la estocada con su brazo que casi fue rebanado pero aguantando lo suficiente para agarrar la hoja con fuerza inmovilizando a Okita quien solo aprecio el rostro de una bestia que lo miraba con sed de sangre a punto de perforarle el cráneo con su Bokuto… sin embargo.
La espada de madera no alcanzo a dar en el blanco al chocar con un paraguas generando una risilla en Okita que aprovechando el instante enterró su espada en su adversario que no podía creer lo que veía, la dueña de aquel paraguas había sido Kagura quien había ayudado a Okita, sin poder si quiera pensar cayó al suelo resistiendo su peso en una sola rodillas levantando el rostro poco a poco hacia la chica que alguna vez considero una hija
–debes escucharme… Kagura… Sougo… el… - sin poder terminar de decirlo sintió como un cálido brazo perforaba su corazón hasta el fondo abriendo los parpados de par en par al divisar la figura bermellón de su pequeña que en esos momentos le dedicaba una fría mirada de odio y rencor
–no vuelvas a acercarte a mi… asesino- fueron las palabras que esta le otorgo destrozando el corazón a Gintoki con sus propias manos dejando atrás el sonido de los latidos mientras que este sin poder si quiera explicarlo empezó a llorar como nunca antes en su vida lo había hecho.
Lejos de sentir dolor en su pecho hizo un último esfuerzo en ver la figura de la única mujer por la cual sintió algo en su vida "Amor" por su pequeña Kagura que se alejaba de él subiendo a la nave dejándolo a merced de Okita quien veía como el temible Shiroyasha había caído hasta el fondo, verlo en la humillación absoluta siendo el quien se lleve todo lo que Gintoki había trabajado por años.
Sus amigos, rivales y hasta la mujer que amo –¿sabes? Es la primera vez que te veo llorar de esa forma tan patética, si te sirve de consuelo apenas lleguemos de nuestra luna de miel prometo invitarte a la boda… jefe- Okita preparando su espada para rematarlo, en ese tejado se preguntaba el ¿Por qué? ¿Acaso lo merecía? No lo sé tal vez, se sentía como un inútil, indefenso y callado.
El miedo de él se había apoderado, de repente noto como lo apuñalaban uno de sus enemigos que se regocijaba, le pidió ayuda a Shinpachi mas solo miraba como unos deudores, los ojos de Gintoki habían perdido ya su vida, en la espada de su enemigo la esperanza ya no tiene cabida, fue sintiendo la presión en el lado derecho de su corazón, su sangre brotaba entre sus desechos, cuando lo empalo aún estaba vivo, Shinpachi lo vio y solo dijo "Lo siento" fue perdiendo la visión poco a poco, se priva del aire y así va muriendo lento quien con aun último aliento susurro
"Por favor… no me… aban… dones" hacia la Yato que solo le daba la espalda yéndose de ahí sin mirar hacia atrás donde de un pequeño empujón, Okita mando a Gintoki por el vacío directo a caer a un basurero de algún callejón alrededor… así perdió su espada, le cortaron sus alas para quedar en la nada, su vida si pasaba mientras lo asesinaban pues los traidores desertores aquí lo dejaban.
FIN DEL FLASH BACK
Esas palabras resonaban en su mente con gran pesar y no pudo evitar sentir esa misma sensación con Elma, no sabía nada de ella pero inconscientemente no quería que nadie pasase por esa terrible experiencia que el paso.
En el mundo real Tohru chasqueaba los dedos frente a Gintoki que despertó de golpe como si hubiese visto un fantasma fijándose como todas lo veían esperando su respuesta, logrando tranquilizarse y calmando sus emociones con un gran suspiro entre dientes miro a Elma que solo lo miraba con esperanzas en los ojos –tu ganas, puedes quedarte- hablo este hacia Elma que sin soltar su pierna empezaba a botar lágrimas de agradecimiento hacia el permanentado que solo movía sus piernas queriendo sacársela de encima mientras sin fijarse en como Tohru dejaba salir su instinto asesino hacia Elma por apegarse demasiado a Gintoki
-¿Por qué tu… ?- Lucoa percatándose de que algo malo pasaría decidió actuar rápido
–Gin Chan ¿quizás Elma y tu deberían ir a hacer el encargo que yo acepte?- comunico esta hacia ambos que la miraron al mismo tiempo
–Rápido- hablo Kanna desviando un mortal rayo que salió de la boca de Tohru alertando a Gintoki que levanto a Elma con una mano saliendo rápidamente de ahí.
CALLES DE KABUKI
Ya por las calles todos miraban al dúo en especial a Elma al confundirla con alguien de la realeza por como vestía y agarraba su tridente -¿Gin Chan? ¿Adónde vamos?- preguntaba esta curiosa del nuevo trabajo al ver que ya era de noche
–Ustedes sí que son rápidas en llamarme así ehhh, bueno, según Lucoa es ahí- apunto esta hacia unos callejones donde no pareciese que había nadie –buenas, vinimos por el trabajo- indico el permanentado gritando a todo los sitios oscuros mientras Elma levantaba su tridente con alerta a cualquier cosa
–Quédate detrás mío, yo me ocupare- pronuncio la dragona con un semblante amenazador, Gintoki solo suspiro al ver como de un solo movimiento Elma había cortado en 2 perfectas mitades el enorme edificio ante su jefe que tenía un tic en el ojo
–espero nadie nos haya visto, no creo poder pagar los daños- ambos solo escucharon como un hombre salía de entre los escombros junto a una criatura que parecía un enorme pato
–Alto, alto solo soy yo… -gritaba un asustado hombre que Gintoki reconoció de inmediato en lo que Elma lo apuntaba con su tridente y antes de interrogarlo vio cómo su jefe lo pateaba sin parar dejándolo en el suelo
–Mátalo Elma- señalo este con su dedo mientras la Dragona aparecía por atrás como si se tratase de un Stand espiritual
–Tranquilo Gintoki, soy yo Katsur…- sin poder terminar su frase Gintoki enterró su bota en la cara de este
–Elma, él es Zura un criminal, Zura, ella es Elma- presento este saliendo de ahí con la intención de no meterse en los asuntos de Katsura siendo seguida por la peli negra
- Zura janai, Katsura da- añadió este escupiendo a un lado lo que se suponía eran unas cuantas muelas mientras Elizabeth miraba todo comiendo unas palomitas
–No sé cómo engañaste a Lucoa pero estas mal si piensas que te ayudaremos en tus golpes de Estados- comento el permanentado ante el Jouishishi que solo aclaraba su garganta
-bueno, admito que no fue nada fácil engañarla, ni con mi mejor disfraz lo hubiera logrado de no ser porque dije que era tu amigo- admitió este ganándose una severa mirada de Gintoki que estaba por desenvainar su espada
-¿Qué quieres Zura?- pregunto este sin rodeo viendo como este señalaba hacia Yoshiwara no sin antes sentir como una afilada arma estaba posicionada en su pecho
–No lo entiendo muy bien pero está claro que no eres un amigo de Gi Chan, intenta algo en nuestra contra y borrare tu mera existencia de esta Dimension humano- fueron la amenaza que Katsura recibió de los fríos ojos de Elma que reflejaban un vacío eterno dejándolo paralizado.
Pasaron varios minutos de explicación por parte de este, Gintoki y Elma aceptaron solo por la paga escuchando el plan de Katsura el cual consistía en destruir una vieja planta de químicos que se había instalado en Yoshiwara ¿la razón? Eran una amenaza para las tropas de Katsura pues descubrieron que estos comercializaban con el Shogun, a Gintoki no le sorprendió la corrupción del Estado pero si el saber que Katsura se lo había tomado personal el trabajo
–Esto es ridículo, Elma puede destruir esos almacenes sin necesidad de hacer esto- reclamo Gintoki negándose a hacer el trabajo sucio de Katsura
-ya lo hubiera hecho pero dado que para este plan necesitamos a dos, la mejor opción es que tú y ella hagan de señuelo en lo que yo coloco las minas- ordeno Katsura mirando hacia un callejón como Elma no paraba de temblar al escuchar el plan
–es demasiado vergonzoso, que hay de malo en que lo destruya desde el cielo- añadió esta con las mejillas a rojo vivo
–si fuera así de sencillo no necesitaría vuestra ayuda, si la planta de químicos es destruida sin cuidado dispersara una airé toxico que acabara con todo aquel que lo respire- respondió Katsura, Elma solo cayo al saber que de esto dependían vidas inocentes así que sin más acepto; el plan era muy sencillo, Katsura destruirá la planta de químicos perfectamente mientras Gintoki y Elma actuaban como cebo al pasear por Yoshiwara siendo vigilados por las fuerzas del Shogun desde las sombras al tener puesto el ojo en Gintoki quien era altamente peligroso para el gobierno desde el punto de vista de Katsura
¿El problema? Era que Elma y Gintoki debían actuar como una pareja que estuviese interesado en pasar un buen rato en Yoshiwara y para golpe de gracia Hinowa se había enterado del plan al ser Katsura quien se lo había contado requiriendo de sus servicios como cortesana de alto rango –vamos sal de ahí, no tenemos toda la noche- gritaba Gintoki a fuera de la casa de Hinowa comiendo Dangos junto a Seita
–te reirás de mí, estoy segura- contesto esta con notoria vergüenza en sus palabras no queriendo mostrarse en público
–por favor ¿Qué tan malo puede ser?- Gintoki ya estaba llegando hasta su límite de paciencia al estar ahí por más de media hora y si no terminaban el trabajo rápidamente Tohru vendría a por él y el resto solo sería historia
-¿prometes no reírte?- propuso Elma recibiendo un si por parte de su jefe escuchando como su compañera salía poco a poco de la otra habitación acompañada de Hinowa
–listo Gin San, ella ya está lista para ti- indico Hinowa en lo que este volteaba su rostro topándose con la figura de Elma que vestía un hermoso vestido de cortesana que solo Hinowa podía utilizar, los ojos de pez muerto de Gintoki no cambiaron de expresión aunque no podía negar que Elma era atractiva teniendo un físico envidiable para cualquier chica y esa actitud de inocencia y vergüenza en su rostro la hacían ver aún más hermosa
-¿no piensas elogiarla? Vamos Gin San admite que al menos te dejo sin aliento- jugueteo Hinowa causando que el samuray tenga un leve sonrojo apenas visible pero que desapareció al ver como Seita miraba embobado a la Dragona
–Bien, admito que hiciste un buen trabajo con ella- fue lo único que dijo este mientras Elma era guiada por Hinowa hacia Gintoki
–hagan su mayor esfuerzo- pronuncio la dama en silla de ruedas viendo como Gintoki y Elma se alejaban en lo que Seita temblaba en la silla preguntándose si lo que vio fue una ilusión, el niño juraría que por breves momento Gintoki lo miro con una cara desquiciada solo por haber estado mirando a Elma.
Sin saber a dónde ir ambos solo caminaban por las calles de Yoshiwara sin saber que rumbo tomar pues Elma no sabía a donde caminar y los lugares que Gintoki conocía no eran para menores de edad, aunque lograron su cometido al estar siendo vigilados desde los tejados por varias cortesanas del Hyakka y la policía militar, sin embargo solo el permanentado se había dado cuenta y no su compañera al estar sumamente nerviosa
–Elma, tranquilízate si no, no funcionara- susurro Gintoki al oído de su acompañante que solo dio un fuerte tirón hacia arriba demostrando que nunca había hecho eso y para empeorar las cosas algunas guardianes de Yoshiwara estaban pasando por ahí y Gintoki no podía permitirse toparse con ellas o de lo contrario estarían rodeados en menos de un segundo por lo que de un movimiento jalo a Elma a un callejón tomándola por la cintura escondiéndose entre las sombras que lo hacían parecer una pareja más de las tantas en ese lugar.
La improvisación había funcionado –bien, parece que logramos burlarlas- hablo Gintoki percatándose como se alejaban los guardias mas no contaba como Elma estaba con los ojos llorosos sonrojada a mas no poder por la acción de su jefe
–ni siquiera hemos formalizado y ya quieres… hacerlo- decía esta con vergüenza confundiendo las cosas ante un nervioso Gintoki que solo tenía una vena en su ceja
–no lo malinterpretes, acabo de salvar nuestros pellejos- contesto este al mismo instante en que un Kunai pasaba muy cerca de su cabello arrancándole unos cabellos callando a ambos
–me pareció haber escuchado a una rata pero solo eres tu… Gintoki- pronuncio Tsukuyo desde los tejados bajando ágilmente llamando la atención de la pareja en frente suyo mientras Gintoki solo maldecía su suerte
–Escucha, no tengo tiempo para esto, solo haz que no nos vistes- con esperanzas, Gintoki solo pensaba salir de ahí antes que las demás viniesen a ese lugar
–me crees lo suficientemente estúpida para dejarte ir- rugió esta de manera agresiva sosteniendo varios Kunai en sus manos
–Bueno… eso es debatible- contesto el samuray en lo que recibía el ataque de la mujer con cicatriz
–Gin Chan cuidado- el ataque pronto ceso con el sonido de las armas de Tsukuyo que caen al suelo siendo Elma quien lo había hecho
–Tu ¿Cómo conseguiste ese vestido?- pregunto la rubia teniendo una idea de lo que diría
–Fue Hinowa ¿algún problema con eso?- respondió Elma luciendo amenazante, mas Gintoki las interrumpió al cargar a Elma de la cintura y saltar sobre Tsukuyo para llegar a los tejado al escuchar los pasos del escuadrón que venía como apoyo de Tsukuyo
-¡Gintoki!- fue el grito que la pareja escucho aun estando un poco alejados
–si peleamos con ellas el plan de Zura se ira al diablo- indico Gintoki sintiendo como era perseguido por varias patrullas desde el suelo
-¿Qué vamos a hacer Gin Chan? esto no era parte del plan- señalo está observando como varias cortesanas los perseguían en especial aquella rubia que la miraba de una manera abrupta
–Gintoki ¿Cuántas mujeres necesitas para calmarte maldita bestia?- grito una enojada Tsukuyo que le arrojaba sus Kunai a diestra y siniestra hacia Gintoki que solo corría como alma que lleva al diablo llegando a una ruta sin escape donde solo saltar y arrojarse al suelo a más de 50 metros era la única opción
–Elma, dime puedes transformarte en Dragón y volar- preguntaba Gintoki hacia su compañera que solo asintió y antes de si quiera hacerlo se escuchó un ruido a la distancia demostrando que Katsura había logrado su cometido, las Hyakka llegaban y se habían topado también con la tremenda explosión a la distancia empezando a culpar a Gintoki y Elma que solo los habían esperado sentados al borde del precipicio de casas.
Pronto Tsukuyo llego y no le fue muy agradable ver a Gintoki abrazando a Elma –¿Qué hacen aquí? no deberían estar allá investigando la explosión- indico el permanentado con mirada aburrida
–sí, lo que él dijo- esta vez fue Elma quien se unió a la conversación estando nerviosa al sentir el brazo de un hombre por su cuello
–Gintoki ¿explícame esto?- preguntaba Tsukuyo con ira señalando a Elma que miraba a ambos lado asegurándose que fuera ella la que señalaban
-¿yo?- Elma solo se señaló así misma con interrogantes en su cabeza mientras su jefe solo escupió a un lado por ese comentario
–pues yo…- sin poder terminar su amiga lo interrumpió
–teníamos una cita- grito una avergonzada Elma que se había desahogado ante ese grito dejando en silencio el lugar en especial a Tsukuyo que apretó sus dientes ante esa respuesta y con violencia se abalanzo sobre Elma quien estaba por reaccionar si no fuera por Gintoki quien se interpuso parando el ataque de la cortesana al tener enterrado el Kunai en su mano
–no la involucres en esto Tsukuyo- hablo Gintoki fríamente ante la mujer enojada que no paraba de mirarlo con furia, rápidamente Gintoki la empujo cogiendo a Elma por atrás.
Lanzándose así hacia atrás ante la mirada incrédula de todas que pensaron que el samuray pensaba en suicidarse –es un buen momento para transformarse Elma- grito Gintoki sujetando sin querer uno de sus pechos sin querer por la tremenda velocidad con la que caían, Elma perdiendo los estribos dejo salir su verdadero ser ante los ojos de miedo y pánico que veían, frente a ellos una colosal bestia de gran tamaño emprendía vuelo hacia las nubes con Gintoki sentado en su cabeza
–me despido y les deseo suerte… brutas- grito Gintoki de la emoción al estar por los cielos dejando de ser visto al mezclarse con las nubes desapareciendo junto a Elma mientras Tsukuyo y las demás tenían abierta las bocas con el rostro pálido por lo que habían visto
-¿Qué rallos… fue eso?- decía la rubia lentamente con asombro y miedo al pensar que las demás amigas de Gintoki también podían transformarse, solo pensarlo le helo la sangre.
Por las nubes Gintoki solo se aferraba a Elma no queriendo caer al vacío –agradecería que te tranquilizaras Elma- pidió está a los oídos de una avergonzada Dragona por los gritos que hizo hace unos momentos
–lo siento, casi arruino el plan- contesto esta con pena mientras Gintoki solo la miraba con sus ojos de pez muerto, no estaba acostumbrado a tener que lidiar con gente inocente y de buen corazón
–date más crédito, si no fuera por ti en estos momentos me estarían sacando del pavimento con una espátula- propuso el samuray desviando su vista hacia las nubes que se abrieron como un telón mostrando la enorme ciudad de Edo adornada con las innumerables luces por la noche dejándolo en silencio por unos momentos
–¿Gin Chan?- Elma solo vio cómo su jefe volvía en si con una risa
-¿te llamas Elma verdad?- recibiendo un si por parte de esta que trago duro por el cambio repentino del permanentado –gracias- fue lo único que escucho mientras esta sin querer queriendo se emocionó tanto que sin querer volvió a su forma humana teniendo a Gintoki sentado en sus hombros saliendo del banco de nubes
–te cansaste- dijo el samuray con su vista al frente
–No- contesto esta con la misma actitud
-¿Cuántos metros?- pregunto este con una sonrisa nerviosa
-¿de verdad quieres saberlo?- Elma sin querer admitirlo había perdido el control de su poder al no tener bajo control sus emociones
–va a doler- fue lo único que Gintoki pudo articular cayendo en picada junto a Elma perdiéndose nuevamente en el cielo sin notar que se habían estrellado frente a casa llegando en un instante al Yorosuya.
Pronto Elma ayudo a Gintoki mirando como su jefe tenia los pelos de punta por el viaje improvisado –recuérdame ponerte cinturón para la próxima- confirmo este con los ojos abiertos de par en par siendo guiado por Elma a casa, todo parecía normal mirando como las luces estaban apagadas, después de todo ya era algo tarde, entrando poco a poco de puntillas escucharon como la silla de Gintoki giraba lentamente para luego escucharse un chasquido que dio paso a la luz que mostro a una Tohru cruzada de brazos y piernas mirándolos de pies a cabeza
–Gin Chan ¿adónde fuiste?- lejos de ser una conversación normal Gintoki podía sentir como su vida dependía de lo que dijese y para colmo empezó a tartamudear –dije… ¿adónde fuiste… Gin Chan?- enfatizando su pregunta, las pupilas de Tohru se afilaron con una expresión sombría que paralizo al samuray sin saber que decir
–Fuimos a una cita- fueron las palabras que Elma respondió ante las amenazas de Tohru dejando helado el ambiente
-¿Qué tu que… ?- Tohru estaba por asesinar a Elma al ver que no mentía ya que esta venia vistiendo un hermoso vestido que asumió Gintoki debió comprárselo –espero lo hayas disfrutado porque no volverás a gozar de eso- arremetió Tohru chocando en fuerza contra Elma que tampoco se quedaba atrás.
Lucoa que se había despertado por el alboroto calmo el alboroto explicando que ese había sido el trabajo que ella había aceptado, Gintoki sin mucho que decir se preparó para dormir si no fuera por un problema, nuevamente Tohru empezó a pelear con Elma diciéndole que ella dormiría en el sofá porque la habitación era muy pequeña ante la irritación de Gintoki que las tranquilizo con un zape en la cabeza de ambas
–dejen de pelear, Tohru, ella dormirá aquí con nosotros, Elma, evita cualquier pelea con Tohru. Acaso no pueden ser como Kanna que ya está dormida- hablo este para ambas que solo asintieron mientras miraban como la pequeña dormía cómodamente esperando a Gintoki en la cama.
Lucoa apago las luces yéndose todas a dormir generando un gran silencio de tranquilidad para el permanentado, o eso quiso pensar hasta sentir como Kanna lo jalaba de la manga –Gin Chan ¿quiero ir al baño?- añadió la pequeña moviendo las caderas con energía ante el permanentado que tenía clavada su mirada en el techo sin mirar siquiera en como todas las demás lo habían dejado a su suerte al fingir que habían dormido.
Pensando en cómo su vida había dado una vuelta de 360 grados en menos de una semana al conocer a Tohru en un bar –Gin Chan…- suplico Kanna sobando sus piernas al aguantarse las ganas siendo tomada en los brazos de Gintoki rápidamente
–no mojes las sabanas Kanna- grito un eufórico Gintoki llevándola al baño rápidamente ante las risillas de sus amigas que solo prosiguieron a dormir, vivir con el señor Samuray no era tan malo después de todo.
