LA CONSENTIDA DE PAPÁ SIEMPRE SERA LA CONSENTIDA DE PAPÁ (NO IMPORTA QUE TENGAS MAS DE 500 AÑOS)

Los días pasaban con normalidad y pese a que todo aparentaba estar normal es que aún no conocían a sus nuevos integrantes, las dragonas junto a Gintoki hacían cualquier trabajo que se les presentase por la puerta, desde buscar a un gato perdido hasta aceptar trabajos de ayudar a familias británicas en otras ciudades o continentes en busca de objetos antiguos y malditos como una máscara que transforma en vampiros a la gente.

Trabajar para gremios mágicos en otro mundo, visitar el Santuario de Athena para ayudar al patriarca, viajar por el espacio a Namekusei, llegar por accidente a la sociedad del alma al competir por quien aguantaba más la respiración y hasta perderse en una guerra ninja por un loco de ojos rojos que recibió su merecido al meterse con la princesa de la luna y sus sailors guardianes.

Sí, todo era un desmadre al lado de ese grupo para nada parejo, para empezar Tohru y Elma siempre discutían sobre cualquier cosa como si fueran hermanas siendo Tohru la que casi siempre iniciaba las peleas mientras Elma la acusaba con Gintoki.

Kanna que aparentaba ser la tranquila del grupo pero que en realidad era quien más energía tenia al estar siempre en el regazo del permanentado siendo considerada la mini Gintoki al ser una copia casi exacta de él al imitar cada uno de sus hábitos como el hurgarse la nariz en cualquier lugar y compartir el gusto por la lectura de la Shonem Jump junto a sus ojos de pez muerto todos pensaban que era la hija del Shiroyasha.

Y por último Lucoa quien era la otra adulta del grupo quien era calmada y gentil con la que Gintoki salía a tomar siendo ella misma la encargada de traerlo de sus borracheras para cuidarlo siendo casi como la madre que todas acudían para defenderse del samuray que al contrario de Lucoa parecía el típico padre enojón con más canas que arrugas pero que gracias a su cabellera se le era imposible ver.

El distrito de Kabuki había recuperado al Yorosuya, el Yorosuya que siempre debió ser, mientras que el bar de Otose había ganado buena reputación gracias a Fafnir, un dato curioso era que todas por extrañas razones se habían vuelto adictas al azúcar casi como su jefe, no era de extrañar que al entrar a la casa el aire este impregnado de un suave aroma a caramelo.

Justo ese día todos estaban haciendo lo suyo pero la diferencia era que Kanna se la pasaba viendo a los niños que acudían a la escuela desde el balcón de la entrada y eso Gintoki lo pudo notar, antes de siquiera pensar en eso un cliente toco el timbre donde fue atendido por Tohru para luego proseguir a explicar su problema –sé qué hacemos cualquier trabajo… pero esto- Elma solo bufaba con molestia por ese pedido.

–Aunque me duela admitirlo esta vez estoy deacuerdo con ella, esto es ridículo- Tohru solo se giró hacia la cocina mientras Lucoa conversaba con Gintoki en una esquina sobre el repentino trabajo

–que se le va hacer, oye viejo aceptamos- proclamo Gintoki junto a Lucoa que solo asintió; sin mucho que decir ambos dejaron a cargo a Elma y a Tohru en lo que ellos salían a realizar el trabajo.

Solo consistía en asistir a clases y hacerse pasar por la hija de aquel anciano por un tiempo para engañar al sistema, fue una buena oportunidad que el permanentado aprovecho en beneficio de Kanna quien se mostraba más hiperactiva de lo habitual –con que ya has asistido a las escuelas antes, al menos diré que tienes experiencia para lidiar en esos lugares- expreso Gintoki con aburrimiento leyendo la lista de útiles tan caras que la institución pedía, personalmente él pensaba que las escuelas y las empresas conspiraban para sacarle dinero a los padres.

–Debe ser divertido ir a aprender ¿a qué escuelas fuiste Gin Chan?- pregunto Lucoa curiosa si por lo menos su jefe había asistido a esos sitios viendo como este poso su vista de pez muerto en el cielo.

–lo poco que recuerdo es que siempre dormía en clases- contesto este hurgando su nariz tranquilamente llegando a una tienda antigua cubierta de polvo –solo compraremos un cuaderno y un lápiz- rompiendo la lista de útiles pronto Gintoki se ganó una mirada de reproche por parte de Kanna que no estaba para nada contenta.

-¿creo que ella no está muy convencida que digamos?- señalo Lucoa poniéndose a la altura de la pequeña

–Esos no son lindos- indico la albina mirando los diseños tan simples de los útiles de esa tienda.

-¿de verdad? Recuerdo que a mí me gustaba el lápiz que pintaba negro, era la moda en mis tiempos- sin nada más que decir, Gintoki y Lucoa siguieron caminando hasta llegar a una gran tienda repleta de niños malcriados que pedían a diestra y siniestra los útiles de aquella tienda –ni hablar- hablo el permanentado intentando correr sin mucho éxito al estar siendo sujetado por Lucoa que lo agarraba de su ropa.

–no les parece un poco caro, no es que quiera comprar en otro lugar o algo así es solo que…- con solo ver el precio del cuaderno, Gintoki palidecía al imaginar el monto total que tendría que pagar por todos los útiles de la escuela.

–si es por el dinero, no te preocupes Gin Chan, yo pagare- añadió Lucoa deteniendo los pensamientos suicidas de Gintoki que la miro de reojo al escuchar esas palabras.

-¿tu? La que siempre se la pasa comprando pasteles y dulces ¿tu?- seguía señalando Gintoki sospechando de algo en ella.

–por supuesto, encontré este dinero en uno de tus cajones, con esto pagaremos- finalizo Lucoa con una sonrisa que duro unos segundos en silencio donde ambos miraron como Kanna se había escogido unas crayolas nada baratas alertando de inmediato a Gintoki que salto hacia la pequeña por la espalda para detenerla en sus comprar más fue detenido por Lucoa que lo sujetaba por la espalda con ambos brazos asombrándose por la fuerza sobre humana que su jefe tenia al tratarse del dinero.

Gintoki ni siquiera quiso acercarse a la caja a ver la factura prefiriendo quedarse a llorar en un rincón en posición fetal al pensar en los ahorros de su corta vida. Camino a casa el permanentado llevaba bolsas de útiles mientras Kanna y Lucoa caminaban al frente –maldición, para la próxima vez esconderé el dinero bajo tierra, ni un gracias recibí- se quejaba este pateando una botella en el suelo hasta sentir como Kanna lo tomaba de la mano llamando la atención de su jefe que solo volteo hacia ella que mantenía su vista al frente.

–ella quiere decirte gracias- grito a lo lejos Lucoa agitando la mano al tiempo que Gintoki se percató en el rostro sonrojado de vergüenza de la pequeña que se incrementó al ver la risa engreída de su jefe que la miraba con burla.

–G… R… A… C… I… A… S…- deletreo este a los oídos de la pequeña ocasionando que Kanna agarre con fuerza la mano de Gintoki mientras se retorcía en el suelo como un niño malcriado por sentir como su mano era destrozada por la pequeña que lo llevaba a rastras hacia la casa al paso de Lucoa que solo los miraba tranquilamente preguntándose que haría de cenar Gintoki.

Mientras ellos caminaban no se percataron que estaban siendo vigilados a gran distancia con lo último en tecnología por los policías del Shinsengumi al comando de Hijikata y Nobume quienes habían sido asignados para capturar a Shiroyasha vivo o muerto –no parece que la otra rubia este con él, todo normal por el momento- comento Hijikata siguiendo vigilando notando algo distinto en el ambiente, había perdido de vista a aquella mujer voluptuosa que acompañaba al par de albinos.

–joder ¿Dónde está? ¿Estaba ahí hace solo un segundo?- decía este siguiendo con su búsqueda inútil al ver que no podía haberse escondido o subir a algún edificio, aquella calle era totalmente abierta y nadie podía esconderse, o eso quería creer el al no poder localizarla a aquella mujer.

–todos, buscad a la mujer lasciva de inmediato ¿no es posible que haya desaparecido tan fácilmente?- ordeno Hijikata que no quitaba su vista de los binoculares, mas nadie le hizo caso al quedar paralizados por lo que estaba sucediendo.

-¿Cuál mujer lasciva?- susurro una voz a los oídos de Hijikata que de inmediato tuvo un escalofrió que le sacudió la medula espinal, ignorando el miedo intento atacar a la persona de atrás inútilmente al ver como aquella mujer que buscaba había parado su espada con un dedo rompiéndola, por instinto salto hacia atrás pero no por temor, sino por cautela.

–(Logro burlarnos a todos y se escabullo a mi espalda y logro parar mi espada, todo eso con aquella sonrisa)- pensó el comandante demoniaco que recibió otra espada de sus subordinados.

–No vine para luchar, solo a conversar- describió Lucoa con su habitual expresión tranquila que si bien no era amenazador si era sospechoso.

-¿Por qué debería creerte? Es mas ¿Por qué siquiera deberíamos tener esta conversación?- Hijikata pese a no conocer la naturaleza de la mujer al frente reconocía cuando alguien era fuerte y sus instintos gritaban que meterse con aquella mujer era peligroso.

–bueno, solo pido unos minutos de su tiempo. La verdad es que desde hace un buen rato me ha estado molestando algo, sentía como nos observaban y en lo personal no me importa pero… les pido que no lo vuelvan a hacer, es molesto para las demás y para Gintoki- proclamo Lucoa sentándose en el borde del edificio.

–primero que nada ¿Qué tienes que ver con ese imbécil?- dijo sin rodeos Hijikata apuntándole con su espada ganando un silencio que solo el viento podía romper… sin darse cuenta se encontraba incrustado en el piso del techo ante la mirada incrédula de todos que pronto vieron como el cuerpo de su comandante dio una retorcida de dolor demostrado que su cuerpo no estaba para nada bien mientras Lucoa seguía con su habitual sonrisa materna.

–(Imposible, no pude ver sus movimientos nuevamente)- pensaba Hijikata escupiendo sangre apretando sus dientes para callar el mas mínimo sonido de dolor y no mostrarse débil ante la mujer en frente.

–no te preocupes, no es nada grave, tan solo te di una advertencia- proclamo Lucoa parándose de su sitio.

–tú no eres normal, esos cuernos en tu cabeza ¿acaso eres de algún clan como los Yato?- el adicto a la mayonesa pese a estar lastimado se las arregló para mantenerse de pie y preguntar recibiendo una risa pequeña de la rubia que no pudo evitar carcajear un poco enojando a los policías.

–ni siquiera vale la pena explicarte de dónde vengo, solo soy una yorosuya nada más y nada menos pero… - contesto esta como si nada con notorio orgullo en sus palabras –no puedo permitir que lastimen o si quiera se acerquen a Gin Chan mucho menos tolerar que hablen mal de él frente a mí- todos los presentes empezaron a insultarlo como a cualquier criminal basura callándose al toque por orden de su comandante que fijo su vista en la rubia.

-¿Por qué?- fue lo esté pregunto curioso mirando con atención como poco a poco los ojos cerrados de aquella rubia se habrían lentamente dejando atrás su personalidad calmada siendo reemplazada por una seria.

–porque de lo contrario tendría que matarlos- fue lo único que dijo, sin embargo fue suficiente para callar a los subordinados de Hijikata por aquellos ojos tan peculiares de la rubia, sin duda eran hermosos y el tono de color diferente de cada uno adornaban la expresión seria de Lucoa –o al menos eso querría decir… pero Gintoki se molestaría conmigo si llegara a hacerles algo- el peli negro pese a estar hipnotizado por aquellos ojos regreso a la compostura al fijarse en como la rubia dio un leve toque con su pie al suelo que se destruyó por completo.

Haciendo que la parte del techo donde toco se viniera abajo alertando a todos pues ahí se encontraba Kondo que salía de los escombros herido en el hombro por una roca –deberían entrenar más su sigilo, podía escuchar la respiración de ese hombre todo el tiempo y el sudor de tus hombres no ayudaba para nada… aunque… tu no lo haces nada mal niña- de las sombras a espaldas de Lucoa la figura de Nobume estaba posicionada para desenvainar y ejecutar su esgrima.

-¿Cuándo fue que… ?- ni siquiera Hijikata y los demás de su escuadrón se percataron que Nobume estaba por atacar a la rubia. A pesar de ser descubierta, la peli azul mantenía su posición desafiante mirando como poco a poco los ojos de Lucoa volvían a cerrarse recobrando su expresión alegre.

–creo que ya debo irme, Gin Chan necesitara ayuda en la cocina pero… - expreso Lucoa dándoles la espalda al Shinsengumi y estando a punto de saltar del edificio giro su rostro cruzando miradas con Nobume –un par de manos extras nos vendría bien- en menos de un segundo Lucoa y Nobume habían desaparecido sin que nadie se diese cuenta.

Pronto los campaneros de Hijikata empezaron a gritar a los 4 vientos sobre cómo la comandante del Mimawarigumi había sido capturada por orden de Shiroyasha –acaso se burla de nosotros- el adicto a la mayonesa solo rompió su cigarrillo por la ira al sentir como aquella civil lo subestimaba más tuvo que despejar su mente y ayudar a su comandante herido

Tan pronto ambas desaparecieron Nobume solo parpadeaba queriendo aclarar su visión y fijarse si no estaba alucinando al mismo tiempo que el hombre en su frente lo imitaba -¿acaso no conoces el espacio privado?- fue la pregunta de Gintoki hacia la mujer que estaba a solo centímetros de él gracias a Kanna que cargaba en su pecho.

Ambas miradas escarlatas chocaron en confrontación con la misma expresión muerta, pudo seguir así si no fuera porque Lucoa apareció atrás de Gintoki tocándole el hombro –perdona la demora, tuve que encargarme de algo- fue la respuesta de la rubia ante el suspiro de su jefe.

–siempre y cuando no perturbes a los niños por mi está bien pero porque la trajiste- indico este hacia Nobume que no paraba de mirarlos con la misma expresión muerta.

–bueno, pensé en invitarla a cenar, espero no sea mucha molestia— el peli plateado fuera de estar furioso por esa respuesta tan solo hecho un reojo a la chica de uniforme blanco.

–y si intenta matarme- Lucoa solo se apuntó con su pulgar hacia su pecho.

–estas en buenas manos- aun con ello Gintoki no estaba muy convencido de esa propuesta y antes de reprocharle a Lucoa esta solo saco de su escote unos boletos para el evento de "Candy Candy" de la próxima semana donde estaría presente el creador de la leche de fresa, al menos eso era la información que Nobume alcanzo a leer sin poder sentir en que momento la pequeña que Gintoki cargaba en su brazos la agarraba de su mano.

–Gin Chan, acepta esos boletos- no hizo falta decir eso pues Gintoki ya estaba guardando esos boletos en su bolsillo mientras Lucoa sonreía por su victoria

–(es rápida para ser una niña)- analizo Nobume observando a Kanna pensando que detrás de esa cara tierna se encontraba alguien peligroso, sin embargo fue sacado de sus pensamientos al sentir como la pequeña empezaba a caminar al lado de Gintoki y Lucoa en compañía de ella.

En ese momento tenía varias opciones como el de negarse a ir con ellos y enfrentarlos, negarse y escapar o seguirles y obtener información acerca de las demás chicas que Shiroyasha había adoptado. Las 2 primera parecían imposibles al no poder enfrentarse a solas con el peli plateado y mucho menos con aquella rubia –por cierto Nobume… a ti te gustan estas cosas ¿no?- señalo Gintoki llamando la atención de la asesina que con solo olerlo se le hizo conocido el aroma dulce.

Se trataba de una caja de donas que Gintoki sacaba de sus compras ofreciéndole aunque dudando un poco acepto –no está envenenado si es lo que crees- señalo este adelantándose a la chica que sin revisar si quisiera las condiciones de las donas las devoro como una ardilla.

–Gin Chan ¿Qué acaso hoy Tohru no dijo que cocinaría donas para la noche?- con tan solo oír a la rubia mayor, Nobume no pudo evitar un tic en el ojo, por otro lado las pupilas de Gintoki se abrieron de par en par al saber lo que eso significaba.

–lo siento mucho pero Nobume no podrá acompañarnos, quizás ella quiera regresar a cas…- volteando poco a poco veía como Nobume era quien cargaba a Kanna con una mueca de felicidad mientras humo como vapor salía por su nariz.

–sería muy descortés de mi parte negarme a su invitación- fueron las primeras palabras que esta dijo encabronando a Gintoki que puso su brazo en el hombro de esta

–¿que no debes estar en otro lugar golosa? ¿Quizás con papeleo o cualquier otra cosa que te aleje de nuestras donas?- Nobume solo volteo con una tétrica mirada que competía con la de Gintoki y antes de que inicie una riña Lucoa cargo al permanentado en su hombro como un costal.

–Aquí el único goloso eres tu Gin Chan- replico está agarrando con fuerza por los pataleos que hacia su jefe con justa razón, pues solo mirar la sonrisa arrogante de Nobume fue suficiente para sacarlo de quicio.

–no la conoces Lucoa, ella es casi tan glotona como Kanna, las donas están en peligro- repetía una y otra vez este sin resultado alguno ante las miradas de los demás que los miraban por la calle como si fuese lo más natural del día.

-¿ahora que hicistes Gintoki? ¿Cuántas veces vas a perder contra Lucoa? ¿Pareces un bebe cargado por su madre?- eran los comentarios de algunos que pasaban por su lado mientras Gintoki solo parecía maldecirles mientras la rubia mayor solo reia por las muecas de disgusto de su jefe que a pesar de aplicar toda su fuerza Lucoa no parecía si quiera inmutarse.

Caminando de regreso al Yorosuya Nobume vio como varias personas salían del bar de Otose totalmente ebrias –parece que a Fafnir le va bien con el negocio- comento Lucoa viendo de lejos a su amigo peli negro vestido de mayordomo mientras atendía la barra del bar en compañía de Tama.

–últimamente ese lugar está muy lleno, es muy difícil disfrutar un trago con tanta gente- formulo Gintoki para proseguir a abrir la puerta de su casa pero parando en el último momento donde los presentes vieron como algo con la potencia de un proyectil empujo al permanentado hacia la calle encajándolo contra la pared donde este logro atrapar el objeto con sus manos para pronto escuchar el rugido de una bestia que provenía de la casa.

–¡Elma… ¡ ¡vuelve aquí que aún no termino!- grito una Tohru hecha una furia revelando sus notorios dientes de Dragón hacia su amiga que se encontraba de la misma forma queriendo devolverle el golpe a la rubia pero era retenida por Gintoki quien la sujetaba por su estómago mientras Tohru se mofaba ante Elma que estaba por disparar un láser de su boca que fue desviado al cielo gracias al peli plateado que se tumbó al suelo junto a Elma para apuntar hacia el cielo dejando a Kabuki como si de fuegos artificiales se tratase.

–se puede saber que está pasando- comento Gintoki cargando a Elma de su vientre mirando hacia Tohru que solo trago duro junto con su amiga, seguidamente empezaron a relatar el conflicto encabronando más aun a Gintoki que les dejo un chichón a ambas en la cabeza que solo estaban arrodilladas ante su jefe que las comía con la mirada.

–casi destruyen el lugar solo porque Elma se vistió con mi ropa… de verdad que ustedes no tienen remedios, ambas dense la mano y discúlpense- mando este hacia las asustadas dragonas que pensaban en negarse hasta que vieron como Gintoki se sacaba su cinturón mirándolas directamente al trasero así que sin perder el tiempo ambas se abrazaron con una sonrisa enorme de miedo al recordar cómo se ponía Gintoki con esa arma en sus manos.

Y ni que decir cuando este tenía alguna chancla –bien, supongo que eso basta, Elma sobre lo de mi ropa lo hablaremos más tarde- finalizo este ante el enorme sonrojo de la dragona que solo miraba hacia el suelo.

–Gin Chan, tengo hambre- hablo Kanna a un costado del permanentado que veía como esta ya estaba comiendo su quinta caja de chocolates que juraba lo había escondido entre el armario.

–iré por la cena, tal vez quiera ponerte cómoda para comenzar- indico Lucoa confundiendo a Nobume que miraba con atención el nuevo comportamiento de Shiroyasha, no era para nada igual a la que solía tener antes de conocerlo y mucho menos a la actitud depresiva que tuvo cuando ocurrió el problema con Kagura y Shinpachi.

Era alguien completamente nuevo pero igual a la vez, el solo verlo regañando a aquellas 2 chicas junto a aquella pequeña albina se sentaba en su regazo mientras que Lucoa yacía en la cocina manteniendo su sonrisa maternal –parecen una familia- fueron los susurros de Nobume que llamaron la atención de todos los presentes que la veían con cara extraña.

Pronto Tohru y Elma empezaron a mirar con ojos de muerte hacia Nobume –Gin Chan ¿Quién te dijo que podías traer a tus amiguitas?- el permanentado solo estaba siendo arrinconado en una esquina, literalmente. Y antes de que le rompan uno que otro hueso Lucoa levantó la mano contando como se le había ocurrido la idea de invitarla, aunque eso no evito las miradas asesinas de Elma y Tohru que sonreían con gran esfuerzo jurando que sus mejillas se les acalambrarían observando como la desconocida se sentaba en el medio de Lucoa y Gintoki para alejarla de aquellas 2.

Todas frente a un enorme plato vacío en la mesa -¿debo suponer que la cena está ahí?- pregunto Nobume ante la risilla de Lucoa que con solo chasquear los dedos, varias donas aparecieron en el plato vacío como si se tratase de una montaña que casi tocaba el techo, Tohru solo estaba con el pecho inflado con orgullo por su creación culinaria mientras Nobume tenía la misma expresión que Kanna al ver todas esas bolas de masa para ella.

–(Un momento, algo anda mal)- fue el pensamiento de Nobume quien veía como nadie había movido un dedo, apenas si respiraban.

–Nobume, si quieres comer no te contengas- grito un eufórico Gintoki abalanzándose sobre la comida pero rápidamente tacleado por Elma quien lo arrojo a la pared donde Tohru aprovecho para meter su mano que sin mucho esfuerzo fue detenida por Lucoa que la levanto y la arrojo hacia la ventana obteniendo la oportunidad de tomar su premio sin contar que de sus pies Gintoki y Elma la habían jalado con tal fuerza que ella salió casi volando de la casa si no fuera porque se agarró de la puerta de madera que se destrozó.

Sin quedarse atrás Kanna tomo por el cuello a su jefe y encajarlo en el piso mirando desafiante a Elma que solo chasqueo con la lengua mientras Gintoki forcejeaba con la pequeña al tiempo que Tohru salió disparada junto a Lucoa mostrando un ambiente donde era comer o perder –Nobume, déjame aquí… salva las donas- reclamo este con poco aire por la presión de la pequeña albina.

Sin embargo, esta ya se encontraba comiendo el dicho dulce como ardilla sin percatarse en como todos la veían con ojos rojos, queriendo atacar todos se quedaron quietas al ver la mirada siniestra que Nobume tenía en su rostro, era demasiado grotesco tanto como para desalentar a Tohru y Kanna que solo miraban entre lágrimas como aquella chica lo devoraba todo sin dejar nada, Lucoa solo se fijó como Gintoki no paraba de verla con una mirada acusatoria con cierto aire de "Te lo dije" que la rubia solo sudaba a mares sin poder imaginarse que las cosas se le saldrían de control.

Ni ella quiso interferir para detener a Nobume que parecía una serpiente devorando lo que había preparado. Pasaron los minutos y Nobume solo suspiro al tener el estómago lleno limpiándose sus dientes con un palillo mirando en dirección de una esquina como todos los demás tenían un aura depresiva mientras el estómago les rugía –acabo que ni queríamos- susurro Elma acompañando en el llanto a Kanna que no había probado bocado alguno.

La comandante del Mimawarigumi solo se avergonzó por cómo había actuado, aunque de por si se sentía un poco culpable al ver las lágrimas de la pequeña albina que no paraba de reclamar a Gintoki por sus donas en lo que este solo escupía sangre al sentir las "caricias" que la pequeña daba a sus pulmones al golpearlos con fuerza.

Aunque todos vieron con sorpresa como Nobume se ataba el cabello en una cola vistiendo un delantal en la cocina –quizás no sea mucho pero quiero devolverles el favor- indico esta ante la mirada incrédula de Gintoki.

–Al menos compra los ingrediente tu misma- mas este fue callado por un cuchillo que rozo su entre pierna siendo Nobume la culpable –aunque pensándolo mejor, nuestra cocina alguna vez fue el centro de químicos raros por lo que no habría diferencia…- esta vez el cuchillo se encajó en su frente dejando pequeños hilos de sangre que chorreaban.

–Puedes intentarlo pero no será mejor que la mía- arremetió Tohru con ego.

–daría lo que fuera para que alguien te haga pisar tierra- mando Elma con desgana empezando nuevamente la riña entre las dos, Nobume solo las veía pelear notando como la pequeña Kanna traía un pequeño banco para ponerse a su altura y verla cocinar.

A esta no parecía importarle que la mirasen aunque esos ojos tan expresivos de la pequeña quedaban embobados por como mesclaba la crema y el azúcar –eres sorprendente- fue el elogio de Kanna que llamo la atención de la otra que paro su acción.

-¿quieres ayudarme?- pregunto está viendo las estrellas de emoción de la albina que solo asintió ayudando a la asesina a cocinar en lo que Lucoa y los demás limpiaron la mesa, sin siquiera proponérselo Nobume parecía una más del lugar al hablar con normalidad con Elma y Tohru, estas 2 solo contestaban cada pregunta que la Mimawarigumi les hacía, hasta le rebelaron que eran Dragonas de otro mundo.

Al principio no les creyó para nada pero luego de ver cómo estas se transformaban en aquellas criaturas de los cuentos de hadas Nobume comprendió la realidad, ni todo el Bakufu o el ejercito de la tierra o los piratas del espacio podrían capturar a Shiroyasha mientras este estuviese con aquellas chicas.

Lejos de tener miedo por ellas sintió simpatía con todas ellas al sentir que confiaban en ella al contarle tremendo secreto, fue Kanna quien mejor empezó a llevarse bien con ella mostrándole varias cosas acerca de ella mientras Nobume le ponía toda la atención del mundo, incluso Elma y Tohru se encontraron a una nueva rival al ver que no se trataba de una simple humana, quizás podían superarla en fuerza y velocidad pero cuando se trataba de inteligencia Nobume demostraba ser más experimentada al poder ganarles en varios juegos de mesa y estrategia.

La tarde paso y Nobume miro el reloj de la casa –ya es tarde, debo irme- hablo esta encaminándose a la puerta volteando una última vez hacia todos que solo la miraban irse –Gracias… - fueron las únicas palabras que esta dijo apenas audible para las dragonas en especial para Lucoa que solo formo una sonrisa por la faceta de Nobume que ya se retiraba.

–Gin Chan ¿vendrá a visitarnos?- pregunto Kanna esperanzada de ver a la amiga de su jefe.

–quizás… algún día- fue la respuesta de este que solo se paró a recoger y limpiar el lugar en lo que las demás se habían puesto su ropa de dormir para ponerse a ver la TV excluyendo a Gintoki que no se encontraba presente.

En otro lugar Nobume llegaba a su apartamento, el ser comandante de una fuerza policial de Edo traía sus ventajas, entrando a su casa todo parecía de lo más normal si no fuera por un extraño objeto pequeño en su mesa, en su trabajo lo común seria que fuera una bomba de algún grupo criminal, hasta que prendió la luz y vio que se trataba de una bandeja de donas con una carta pintada con crayones de manera infantil –pero cuando…- apenas se dio cuenta, alguien se encontraba sentado a unos metros de ella mirándola fijamente.

–Yoooo- fue lo que dijo Gintoki levantando su brazo mientras leía una revista de por ahí, pronto Nobume dirigió su mano hacia su espada en la cintura luciendo amenazante.

–¿Qué quieres?- Gintoki solo dejo su lectura luciendo aburrido pese a ser posiblemente atacado.

–Unos minutos de tu tiempo- Nobume solo levanto 3 dedos de su mano indicándoles que tenía 3 minutos y contando.

–no sé cuáles sean tus razones para hacer lo que hicistes hoy, lo más lógico sería pensar que tienes ordenes de matarme y que quieres información sobre nosotros pero… - caminando hacia la nevera saco un bote de helado que lucía nuevo para ponerse a comer –eso sería lo último que quisiera pensar- dijo este llamando la atención de la otra.

-¿Qué quieres decir?- Gintoki solo prosiguió a abrir la ventana del balcón sin perder de vista a la chica.

–Kanna se mostró muy entusiasmada contigo, hasta diría que le fascinas. Lo que quiero decir es que Kanna cree que eres su amiga y no solo ella sino todas las demás- la mirada de Nobume de pronto se suavizo bajando la mirada por breves momentos, momentos donde los ojos de Gintoki se afilaron logrando intimidarla, quizás lo había visto pelear con anterioridad pero en esos momentos ella era su objetivo –no te pediré que te alejes de ellas puedes ser su amiga si así lo quieres… sin embargo…- de un momento a otro Nobume palideció al ver una extraña sonrisa en Gintoki que no parecía para nada natural aquella expresión.

Simplemente parecía otra persona –haz llorar a Kanna y te matare- el ambiente era pesado, no solo eso, el cuerpo de Nobume no podía siquiera respirar al ver como Gintoki la había amenazado con una sonrisa sincera pero lo más escalofriante es que vio la imagen de aquel ser que había infundido el miedo tanto en la tierra como en el espacio, aquel hombre que Shiroyasha había derrotado así como también había sido su maestro, cayendo al suelo tratando de respirar sintió como el peli plateado la ayudaba a levantarse poco a poco.

–¿estás bien? Parecía que viste a un fantasma- indico este notando como Nobume recobraba el aliento poco a poco siendo recargada en el mueble–en fin, solo vine a dejarte eso, Kanna quería dártelos pero supongo que no pudo, bueno…- sin siquiera terminar su frase Nobume lo arrincono contra la pared agarrándolo de sus hombros con fuerza.

–espera un minuto ¿dijiste que solo viniste a dejarme algo? ¿Qué acaso no viniste a amenazarme?- preguntaba está seriamente con el sudor que caía por su frente.

–¿de qué hablas? En ningún momento recuerdo haberte amenazado, solo te encontré en el suelo sin aire- contesto este con la cara azul impactando a la mujer en frente que lo soltó para caer sentada hacia atrás.

–dime algo ¿enserio no recuerdas lo que paso hace unos momentos?- Gintoki solo puso una cara de no entender nada confirmando las sospechas de Nobume que solo dio una débil sonrisa mientras Gintoki la miraba con nerviosismo.

–creo que ya debería irme… Tohru me matara si no sabe dónde estoy- a punto de salir por la terraza hacia el otro techo Nobume lo detuvo.

–Gintoki, sé que eres un mal ejemplo de hombre pero nunca harías llorar a tu familia así que dime…- este solo volteo con una venita que resaltaba en su frente.

–pero que imagen tienes de mi- resoplo este agitando su brazo hacia ella.

-¿de verdad lastimaste a Kagura?- este pregunta fue un poco amargo para el peli plateado que solo agacho su vista con pesar generando en Nobume un poco de alivio.

–no tienes que contestar, tu silencio me basta…- Gintoki queriendo explicar las cosas con desesperación vio como Nobume levanto su brazo ofreciéndole el mango de su espada –considera esta mi disculpa por no creer en tu palabra, mi espada no volverá a apuntarte nunca más, si es necesario peleare a tu lado- confirmo esta con decisión ante un Gintoki en Shock por lo que pasaba, de aquí cuando la temible asesina del Mimawarigumi le hablaba con un tono tan sumiso y arrepentida.

–¿eso quiere decir que tú crees en mí? ¿De verdad?- Nobume solo asintió en confirmación ante la alegría de Gintoki que solo saltaba de alegría gritando que todo se resolvería si ella y el hablaban ante el Shogun y los demás políticos hasta ser interrumpido.

–que yo te crea no quiere decir que los demás lo harán, quizás conmigo pudiste hacerlo pero no será tan sencillo con todos los demás, recuerda que Sougo les lavo el cerebro con sus palabras para que te odien- pronto la alegría de Gintoki fue reemplazada por un semblante apagado haciéndose bolita en el suelo, después de todo recién era el principio y con Nobume al menos era algo, después de todo ella jamás lo ataco en el pasado y mucho menos en aquella ocasión donde todos lo intentaron matar, por supuesto que ella estaba en otro lado.

–Sin embargo…- Gintoki solo volteo su vista con Nobume que se puso de rodillas para ponerse a su altura –yo seré tus ojos y oídos en el palacio, cuenta con ello- hablo esta con determinación confundiendo al permanentado.

-¿Por qué haces todo esto por mí? De todos los que creí que me ayudarían no había pensando en ti- Gintoki de repente se fijó en como esta partía por la mitad una dona para entregársele.

–este es un gesto que solía hacer con Isaburo, si te comparto mis donas… considérate importante en mi vida- Gintoki solo acepto con un poco de dudas aun sin entender como de repente ella decía que le creía de un día para el otro –además… no eres el demonio que me contaron que eres, un padre amoroso que se preocupa por sus niñas y esposa jamás podría ser un demonio- sin comprender esas palabras Gintoki solo se rascaba su cabeza con su mirada de pez muerto.

–Está bien que parezca viejo pero aun no consigo formar una familia- contesto este aburrido ante la risilla de esta.

–quizás no te hayas dado cuenta, pero al verte actuar de esa manera frente a Tohru y Elma parecías un padre regañando a sus hijas, el cómo dormía Kanna en tu regazo con total libertad luciendo tan indefensa te hacia ver como un abuelo junto a su nieta y el cómo hablabas y llevabas la contraria con Lucoa era la viva imagen de un marido discutiendo con su esposa sobre el nombre de su bebe- Gintoki pronto tuvo un leve sonrojo de vergüenza al escuchar esa declaración de como ella lo veía y posiblemente de como el resto lo veía.

Nobume solo paso a retirarse a adentro tranquilamente ante los gritos de Gintoki sin siquiera haberse dado cuenta que entre las nubes Lucoa lo había visto todo quedando satisfecha por haber incluido a aquella jovencita, a excepción que no pudo ver lo que sucedió dentro del apartamento de Nobume –no fue mala idea confiar en ella ¿verdad Fafnir?- de pronto el otro Dragón solo bufo con molestia.

–pensé que tendríamos que matarla- resumió este ante las risas de su amiga volviendo con ella al Yorosuya mientras Nobume yacía en su cocina apreciando el dibujo que Kanna le había hecho de ella sentada junto a todos en la mesa generándole una risilla pegando el dibujo en su nevera, aunque no podía quitarse de la cabeza la silueta de ese hombre que había aparecido atrás de Gintoki –Utsuro…- fue el nombre que esta susurro en profundo silencio.

AL DIA SIGUIENTE…

Gintoki tuvo que madrugar un poco más temprano por el estúpido horario de las escuelas, se suponía que los niños debían dormir más para crecer grandes y fuertes ¿Qué acaso el no merecía dormir un poco más? Eran los pensamientos de este que sentía envidia hacia Tohru y las demás por aun estar durmiendo sin ninguna preocupación bien calientitas en su cama sin despertador o trabajo pendiente que las molestase.

Solo él tuvo que despertarse a las 4 de la mañana para preparar la lonchera siendo Kanna quien lucia entusiasmada al estar siendo peinada por su jefe que le hacía los últimos retoques a su cabello –con eso debería bastar, ahora apresurémonos no querrás llegar tarde en tu primer día- Kanna solo miraba las enormes ojeras de Gintoki que parecía un zombi.

Tras llegar a la escuela todo lucia normal con el ambiente lleno de niños y niñas corriendo y jugando –vendré a recogerte a la salida, aléjate de los mocosos ellos son basura, si alguien te hace algo tu regrésale el doble de daño, si vas a dormir en clase pon un libro en frente siempre funciona, si te metes con pandillas derrota al más grande, si tienes problemas toca este silbato y vendré enseguida, si te sientas al último nadie te molestara, recuerda… solo son 8 horas de tortura y luego serás libre- fue el discurso de Gintoki hacia la pequeña que solo asintió enseñando el pulgar para seguido entrar a su aula dejando a un Gintoki tranquilo.

Pero que apenas dejo de verla corrió lo más rápido hacia un árbol para subirse y ver por la ventana donde era el salón de Kanna; afortunadamente el árbol estaba lo suficientemente cerca para ver lo que sucedía adentro y mucho mejor al tener una piedra que según Lucoa lo hacía invisible por casi 20 horas hasta para los dragones pero solo en caso de emergencia y que mejor emergencia para usarlo en ese momento.

–solo me quedo porque me preocupa que termine incendiando la escuela, nada más, solo eso- se repetía este una y otra vez sin quitar la vista del salón, hasta ahora todo marchaba con normalidad. Adentro en el salón los niños solo veían con estrellitas a la nueva ingresante.

–atención todos, tendremos una nueva compañera, su nombre es Sakata Kanna- con solo decir ese nombre de pronto todo mundo se le quedo viendo con asombro y admiración ganándose alabanzas, Gintoki solo tocaba su mentón pensativo.

–apoko mi apellido es tan genial- hablaba este para sí mismo mirando con aburrimiento como las clases seguían con normalidad, Kanna respondía casi todas las preguntas que la profesora hacia a los demás mientras Gintoki se la pasaba criticando al sistema educativo alegando que en sus tiempos era mucho mejor la educación.

Estirando sus brazos sin fijarse en cómo había golpeado algo que cayó al piso, no hubiera importado si no fuera porque se trataba de Tohru quien miraba a todos lados queriendo encontrar al culpable hasta que Gintoki se hizo visible para que esta lo viese y le explicase porque estaba ahí, así que decidieron ver en secreto que tal le iba a Kanna en la escuela.

Pasaron los minutos y ahora tocaba clases de deporte, para empezar los niños tenían que realizar pruebas físicas para nada exigentes donde Kanna rompía los records al ganarles a todo en velocidad y fuerza al poseer más resistencia que ellos, todo eso mientras Gintoki y Tohru la espiaban detrás de un matorral de arbustos –así que tú también querías ver como estaba Kanna, eso es lindo- estas palabras solo avergonzaron al peli plateado que miro para otro lado queriendo ocultar su sonrojo hasta escuchar el grito de ovación que provenía de los niños.

–es increíble, su cuerpo es demasiado ágil, no por nada debe ser hija de ese Samuray, sin duda se parece a su papá, es muy fuerte, miren ese potencial- eran los comentarios de los demás al ver como la peli blanca esquivaba con destreza cada balón que le aventaban del equipo contrario que constaba de los jóvenes de años superiores.

–toma esto- lanzo un joven más alto y corpulento lanzando el balón tan rápido que cualquier niño hubiera resultado con la nariz fracturada pero Kanna no era cualquier niña, sin esfuerzo alguno detuvo el balón para devolvérselo con el doble de fuerza logrando que aquel joven salga volando al otro extremo del campo inconsciente ante la sorpresa de todos que quedaron mudos por tal fuerza.

–Gin chan dijo que si me hacían algo se les devolviera el doble- pronto todos sus compañeros la cargaron como una campeona al poder vencer a los más grandes de la escuela, por otro lado Gintoki tenía un semblante de orgullo hacia la pequeña mientras Tohru hacia lo mismo al ver que Kanna se había establecido en la cima de la jerarquía de la escuela–esa es nuestra niña- hablaron ambos con el pulgar arriba.

Culminando las clases con la despedida de la profesora Kanna estaba alistando sus cosas para marcharse –parece que nos preocupamos por gusto, Kanna parece tener todo bajo control- indico Tohru estirando sus brazos que estaban medio adormecidos junto a su jefe que estiraba sus piernas.

–Quizás tienes razón, solo debí confiar en ell…- sin siquiera terminar sus palabras Gintoki quedo mudo por un buen rato preocupando a Tohru que lo miraba extraño.

-¿sucede algo? De repente te quedaste callado Gin Chan- comento está mirando en la misma dirección que el samuray topándose con un grupo de jóvenes de años superiores que rodeaban a Kanna con notorias intenciones de hacerle daño.

–al fin, pagaras por lo que nos hicistes en la clase de deporte- hablo uno de los jóvenes corpulentos crujiendo sus nudillos junto a los demás que reían sin parar ante la mirada aburrida que Kanna tenía, eso los molesto aún más donde un chico la levanto del cuello apuntándole con su puño asustando a las demás compañeras de Kanna que no podían hacer nada más que mirar.

–Esa mirada tuya, es idéntica a la de tu papá pero eso no quiere decir que no podamos lastimarte- concluyo uno de ellos con una risa arrogante ante las demás niñas que solo temblaban por aquellos brabucones, mientras tanto, Tohru solo miraba divertida la situación.

–pobres tontos, no saben en lo que se meten ¿verdad Gin Chan?- opino esta no obteniendo respuesta nuevamente hasta fijarse en como Gintoki tenía su Bokuto en su brazo con sed de sangre hacia aquellos mocosos, nadie tocaba a su pequeña no señor no en su guardia, a punto de lanzarse a cortar a aquellos jóvenes hubo la intervención de un niño que se las arregló para golpear al más grande de los bravucones tumbándolo en el suelo.

-¿ya decía yo que algo andaba mal?- Tohru que también estaba por intervenir se le hizo conocido la imagen de aquel niño

-¿Qué acaso ese niño no es de Yoshiwara?- señalo la rubia hacia Seita que estaba parado frente a Kanna, Gintoki que a pesar de ver a Seita su rabia no disminuía al ver en peligro a la pequeña.

–deberían tener vergüenza, meterse con niñas pequeñas no es muy maduro- Seita a pesar de no poder con todos al menos quiso intentar defender a la pequeña al reconocerla aunque fue en vano sino hasta recibir un golpe en su mejilla que lo hizo caer para atrás.

–quítate Seita si no quieres salir herido tú también- dijo un joven alto y delgado hacia el castaño que solo los miraba desde el suelo quien por instinto cerro los ojos fuertemente al ver que otro golpe se dirigía hacia él, lo curioso fue que el doloroso golpe nunca llego.

Al abrir los ojos se topó a la pequeña albina deteniendo el puño de bravucón con un dedo -¿estás bien?- pregunto esta hacia el castaño que no creía lo que veía, los demás mocosos al ver esa acción solo tragaron duro mas todos se lanzaron para golpearla, antes de que Seita si quiera le advirtiera los cuerpos de los bravucones cayeron al suelo con varios chichones en su cabeza donde la pequeña Dragona solo se limpiaba las manos como si hubiera sacado la basura ante las miradas de asombro de sus compañeras y la de Seita que solo la felicitaron al haber enfrentado a ese grupo de tontos.

-¿puedes caminar?- pregunta Kanna extendiéndole una mano a hacia Seita quien con solo verla quedo petrificado por la figura de la pequeña y aquella luz de la ventana solo la hacía ver más… ¿hermosa? Fueron pocos los segundos donde este quedo embobado hasta que Kanna lo ayudo a levantarse fijándose en como Seita no paraba de mirarla –disculpa, ya puedes soltar mi mano- pidió amablemente esta donde el castaño solo tiro un grito nervioso soltando de inmediato a la albina con las mejillas rojas pidiendo disculpas.

Seita sin querer queriendo se había ganado un poderoso enemigo que quería destriparlo de inmediato con su espada de madera, lo único que evitaba una masacre en la escuela era Tohru que lo sujetaba por la cintura mientras Gintoki agitaba su espada gritando maldiciones y lisuras contra el castaño por querer ligar son su pequeña niña, Tohru tuvo que usar gran parte de sus fuerzas para frenar y llevarse a su jefe a la estrada del colegio y esperar a Kanna.

Pasaron los minutos y vieron como Kanna venia junto a un gran grupo de compañeras conversando con Seita, de repente Tohru sintió la presencia asesino de Gintoki que no podría soportar un solo segundo más el ver como ese mocoso de Hinowa coqueteaba con Kanna y antes de cometer una locura Tohru lo tomo de su mano ejerciendo fuerza para tranquilizarlo poco a poco al punto de que el permanentado fingía una sonrisa que parecía la de un psicópata.

Tan pronto Kanna diviso a los 2 adultos fue corriendo hacia ellos saltando a los brazos de Gintoki que la recibió con tranquilidad y cierta felicidad de ver que aún era ella, pero de repente Seita llegaba para saludarlo topándose con la mirada de pez muerto que Gintoki le dirigía mientras se ponía posesivo sobre Kanna al envolverla en su brazo ante la risilla nerviosa del castaño que no comprendía lo que pasaba.

–discúlpalo, aun no supera la etapa de padre celoso- confirmo Tohru alegremente como de costumbre notando como una pequeña se acercaba hacia Seita como una amiga de confianza.

–pensé que no saldrías ¿todo bien?- pregunto una pequeña de ojos verde oscuro que no obtuvo respuesta de Seita que seguía comparando a Kanna con Gintoki llegando a la conclusión de que Kanna era la hija perdida del samuray, la mirada de ambos albinos era la prueba absoluta hasta que regreso a la realidad por los chasquidos de su compañera

–Izumí eres tú, perdón no te preste atención- concluyo este pestañeando ante su compañera que con curiosidad miro a Kanna, era todo lo contrario a fea y lo mejor parecía ser su pequeña cola en su cintura y cuernos en su cabeza que la hacían ver adorable, no tardo un segundo en ganarse la atención de Izumi que quedo embobada con la albina, pudo seguir con eso si no fuera por la mirada agresiva de Gintoki.

–Veraz que conversar con Kanna no será tan fácil- comento Seita hacia su amiga que solo tenía las mejillas infladas.

–No puedo creerlo, acaso ella es tu hija- pregunto esta hacia el permanentado que deshacía su mirada de muerte siendo reemplazada por una de shock sin saber que responder.

–pues yo… eh… ella- sin tener una idea de lo que decir su compañera decidió intervenir.

–ella es nuestra hija, me presentare soy la madre de Kanna, la señora Sakata- termino de decir Tohru con una amplia sonrisa que dejo mudo el ambiente y más aun a Gintoki que sintió un golpe en su moral ante tal declaración, antes de poder reclamar Seita e Izumi se quedaron embobados por tal revelación de la rubia en frente de ellos mientras comparaban cada centímetro del trio.

–No es por ser mala pero pudiste haber encontrado algo mejor que eso- señalo la pequeña hacia Gintoki que solo se encabrono un poco por esa afirmación.

–Tohru ¿de verdad lo elegiste a él o solo perdiste una apuesta?- dedico Seita con una expresión de pena hacia Tohru, Gintoki sin poder aguantar encaro a los niños con una sonrisita de demente en su rostro con varias venas en su cara amenazando con estallar.

–haber mocosos ¿Qué tiene de malo que Kanna sea mi hija? Piensan que no podría darle varios hijos a Tohru, si me lo propongo podría repoblar un continente solo con Tohru en una noche sin protección alguna- arremetió este hacia los pequeños que tenían una expresión de aburrimiento ante los parloteos de Gintoki mientras que por otro lado Tohru tenía la baba que se le caía del hocico al imaginarse a ella reproducirse con Gintoki durante toda una noche mientras su jefe le daba duro contra el muro sin compasión alguna donde esta gritaría solo su nombre hasta el amanecer.

–Gin Chan, no te molestes en esperar. Podemos hacerlo en estos momentos- indicó Tohru sacándose poco a poco los tirantes de su vestido alertando al permanentado que salto sobre ella para impedir que haga una escena así en público, aunque a vista de todos no parecía ser nada decente pues parecía que Gintoki estaba desvistiendo a Tohru.

–Los jóvenes de hoy en día cada vez son más calientes, parecen conejos en primavera- eran los comentarios de las madres con sus niños que pasaban por ahí tapando los ojos de sus hijos, Gintoki solo hervía de vergüenza por lo que estaba pasando hasta sentir como Seita y su amiga le clavaban los ojos.

–Pervertido- dijeron ambos pequeños rompiendo el poco orgullo del permanentado que prosiguió a agitar a Tohru con nerviosismo en lo que Tohru parecía disfrutarlo.

–Esto de ser madre es divertido- anuncio Tohru ante los jaloneos de su jefe que sin percatarse sintió como era tomado de la cintura por alguien que lo levanto de su cintura hacia una columna.

–lo escuche todo, no tiene caso que me mientan- reclamo una voz familiar para Gintoki que solo volteo mirando a Elma que parecía tener algunas lagrimillas cómicas de sus ojos.

–escucha, no sé de qué hablas así que si podrías bajarme con cuidado- pidió este ante Elma que solo lo apretó más a su cuerpo de manera posesiva.

–¡Aquí la única madre de Kanna soy yo!- anuncio esta tan fuerte que sin proponérselo había llamado la atención de todos alrededor.

–un momento ¿Qué no se suponía que la madre de Kanna era ella?- señalo Izumi hacia Tohru que tenía una mirada de pocos amigos dirigida a Elma.

–Eso quiere decir que ella es…- Elma solo interrumpió a Seita completando la frase.

–así es, yo soy la amante de Sakata Gintoki… soy la verdadera señora Sakata- pronuncio esta con nerviosismo ante la sorpresa de todos que tenían la jeta de la boca hasta al suelo por la tremenda noticia anunciada.

–Elma, se suponía que estarías realizando las compras no aquí arruinando mi momento- reclamo Tohru hecha un demonio.

–si alguien va a reproducirse con Gin Chan y repoblar un país entero he de ser yo, mi época de apareamiento está cerca además de que mis caderas son más anchas que las tuyas, así podre resistir los partos de mis hijos- contesto está hecha un manojo de nervios confrontando a Tohru que solo alargo sus garras de sus brazos al tiempo que Elma le apuntaba con su tridente en mano.

Pudo haber ocurrido una lucha terrible si no fuera por la intervención de alguien inesperado que entraba a escena –ustedes 2 actúan como unas niñas, aquí la verdadera madre y matriarca Sakata soy yo- proclamo Lucoa levantando su dedo al cielo como victoriosa mientras Elma se fijaba que ya no sostenía a Gintoki al fijar su mirada en como Lucoa estaba cargando al permanentado como una princesa.

–no estaría mal darle unos cuantos de miles de hermanitos a Kanna, las dragonas maduras de mi especie como yo tendemos a capturar a un macho sano y fuerte para no soltarlo durante un mes entero, por otra parte no me molestaría darte mi virginidad- añadió la rubia mayor susurrando lo último con un toque sexy hacia el samuray.

–mátenme por favor- suplicaba este tapando su rostro en los pecho de Lucoa que sin querer hicieron "Boing" una y otra vez por el llanto de Gintoki ya con su orgullo por los suelos ante las miradas desaprobatorias de todas las mujeres que pasaban por ahí y los constantes halagos e insultos de los hombres al considerarlo un feo con mucha suerte o un tonto muy afortunado al poder elegir entre aquellas bellezas en especial con la rubia de ropa muy apretada que dejaba muy poco a la imaginación con su ropa tan diminuta.

Claro que eso les costaba una golpiza por sus esposas que estaban a su lado –que acaso yo no tengo voto- dedico Gintoki entre sollozos recibiendo una mirada de muerte de las Dragonas.

–Duérmete cariño en lo que tú "Esposa y amante" arregla las cosas- decía Lucoa hundiendo el rostro de Gintoki entre sus enormes pechos. Volviendo al tema de discusión Izumi y Seita junto a todos los padres de la escuela estaban con la intriga de quien era la verdadera madre de Kanna y que mejor que preguntarle directamente.

–Kanna ¿solo tú puedes aclarar la verdad ¿Cuál de ellas es la esposa de Gin San?- pregunto Seita con fervor.

–no dudes, una de ellas deber de ser la auténtica señora Sakata- reclamo el director de la escuela a lo lejos donde todos voltearon con la mirada punzante callando al director de inmediato.

Kanna solo poso su mirada sobre las 3 dragonas que le sonreían con confianza pensando que Kanna elegiría a una de ellas sin contar que la pequeña caminaba lentamente hacia Gintoki ante la mirada de todos que solo tragaban duro por lo que estaba por pasar. Mas nadie de los presentes vio venir lo que paso a continuación, se trataba de Kanna quien había saltado a los brazos de Gintoki que aún se encontraba siendo cargado con Lucoa –yo shoy su esposha- fueron las palabras de la pequeña que dejo mudo a todo el mundo que tuvieron un licuado de nervios en cadena al escuchar esa frase mientras Gintoki no sabía lo que pasaba al estar fuera de la realidad por breves momentos.

–halo, policía, tenemos un lolicon en las puertas de nuestra escuela- llamo la profesora de Kanna por el teléfono alertando al permanentado que solo empezó a ser golpeado por todas las madres de alrededor mientras Tohru, Elma y Lucoa discutían sobre quien iba a reproducirse primero con Gintoki con un juego de "piedra, papel o tijera" donde siempre salían en empate en lo que Kanna era entrevistada por la prensa que no paraba de hacerle preguntas sobre sus situación con el líder de la Yorosuya.

–yo duermo con el- contesto esta sin querer empeorando la situación del permanentado que se ganó la golpiza de su vida por todos los hombres casados presentes en ese momento aunque uno que otro lo miraba con estrellas en los ojos a lo lejos demostrando orgullo con su pulgar al cielo y pena por otro Lolicon mas en Edo.

No fue hasta que el Shinsengumi llego en estado de alerta pensando en encontrar a uno que otro terrorista más no un montón de problemas sobre lolicones, un hombre infiel y problemas de moralidad por parte de Lucoa –haber ¿Qué está pasando aquí?- reclamo Hijikata entrando a escena con su cigarrillo buscando al causante del problema topándose con aquellas mujeres problemáticas que parecían estar discutiendo algo.

Aquella pequeña albina que parecía ocupada lidiando con la prensa y con la figura de Gintoki que escapaba de una horda del FBI, no podía creer que incluso tuvo que pelear con la ONU para no permitir que los se llevasen al criminal número 1 de Japón.

Tan pronto termino de pelear con el FBI Hijikata y los demás del Shinsengumi notaron como Gintoki no opuso resistencia, asumieron que algo malo le había pasado al ver la expresión en su rostro que reflejaba decepción de si mismo –acabemos con esto- pidió el permanentado extendiendo sus brazos para ser esposado mientras las demás solo continuaban con su competencia de reproducción.

–señor, no parece que las otras interfieran- opino uno de los policías ante Hijikata que solo estaba irritado por lo que pasaba agarrando del cuello de la ropa a Gintoki.

-¿crees que esto es un chiste? Crees que somos unos inútiles para que te entregues así como así- rugió con fuerza el adicto a la mayonesa ante aquellos ojos de pez muerto siendo tranquilizado por Kondo quien había llegado de inmediato al recibir la noticia que habían capturado a Shiroyasha fácilmente.

–No hagas nada tonto Toshi, yo tampoco puedo creer esto pero solo míralo, no parece que quiera resistirse- Hijikata solo dejo su agarre escupiendo a un lado dando la orden de que arresten a Gintoki pero fue inútil pues estos quedaron inconscientes apenas dieron un paso ¿la razón? Una joven se había entrometido al estar parada en la rama de un árbol.

–no se molesten en tocarlo, nosotros nos haremos cargo- mando Nobume chasqueando los dedos donde el Mimawarigumi apareció tomando la custodia de Gintoki.

-¿Qué estás haciendo Nobume? Él es nuestro prisionero- corrigió Kondo mirando fijamente hacia la otra comandante que le dirigió el gesto.

–corrección, él es nuestro prisionero- señalo está subiendo a la patrulla donde tenían a un Gintoki que tenía la vista clavada en el piso, a simple vista parecía que quería morirse.

–no importa, de todas forma estará tras la rejas- comento Hijikata yéndose junto a todos sus compañeros y Kondo perdiendo de vista a la patrulla de Nobume que se alejaba a lo lejos mientras que esta solo bufaba en su sitio no creyendo que eso haya funcionado.

-se puede saber que estás haciendo, entregarte a esos tontos es tu sentencia de muerte- opino Nobume quien yacía conduciendo mientras Gintoki solo balbuceaba cosas sin sentido –si no fuera porque escuche el anuncio de tu captura no hubiera podido ir por ti, ahora el problema es cómo sacarte de este rollo- Nobume solo pensaba en las circunstancias en la que se encontraba hasta ver como Gintoki estaba por cometer Harakiri.

–Perdóname Kanna, no quería que esto terminase así- grito este siendo detenido por la otra que por poco y se estrellaban en dirección al cuartel que el Shinsengumi y el Mimawarigumi compartían.

Llegado ahí Gintoki no tuvo más opción que entrar en una reja ubicada en el sótano más profundo que imagino, aunque eso no le importo mucho, después de todo antes de bajar Nobume le dijo que lo ayudaría a escapar pasase lo que pasase, queriendo cerrar los ojos para descansar y dejar de pensar en lo que había pasado en la tarde se dio con la sorpresa de una voz irritante.

–no esperaba verte tan pronto Gintoki, veo que te atraparon- comento un criminal Joui familiar.

–De verdad que eres molesto zura- respondió Gintoki abriendo sus ojos perezosamente en dirección de la otra celda en frente.

-Zura janai, Katsura da- Gintoki sin prestarle más atención solo se volteo queriendo conciliar sueño si no fuera por la interrupción de una ninja peli morada.

–genial, lo que me faltaba, la maldita acosadora- replico este hacia la pared agradeciendo mentalmente que estaba dentro de aquellos barrotes.

-¿Cómo pudiste engañarme Gintoki? Pensé que teníamos algo especial ¿Qué tienen esas mujerzuelas que yo no?- lloriqueaba la ninja frente a la celda de este que solo rogaba por un momento de silencio pero esto basto para llamar la atención de Katsura.

–Quizás un poco de dignidad… esa sería la respuesta Ayame- respondió Katsura ganándose una mirada asesina de la ninja.

–como te atreves, soy lo suficientemente digna para estar con Gintoki- replico esta ante la risa de Katsura quien veía como su oportunidad de escapar se aproximaba al ver como la peli morada estaba por abrir la puerta de su celda si no fuera por la presencia de Hijikata y Tsukuyo quienes entraban bajando las escaleras.

–Ni se te ocurra Sarutobi ¿Qué no ves que está engañándote?- fue Tsukuyo quien hablo deteniendo a su compañera mientras Katsura solo chasqueaba la lengua.

–Admito que fue muy astuto de tu parte Katsura pero… sigo sin entender porque él no hace nada- dirigió Hijikata hacia Gintoki que solo yacía recostado hacia la pared puesto que en ningún momento volteo para verlos.

–vaya sorpresa, no pensé que tendría el privilegio de tener visitas tan amigables- contesto este secamente donde Hijikata quería entrar a molerlo a golpes pero según las reglas no podía y si lo hacia este se defendería y quizás escaparía.

–Solo vinimos a avisar que mañana será su ejecución publica- indico Tsukuyo esperando algún indicio de súplica o ruego mas solo fue interrumpida por Gintoki y Katsura

–oye Zura, mañana saldré con Lucoa a tomar y apostar con Hasegawa ¿te apuntas?- pregunto este como si nada.

–déjame ver mi agenda… creo que estaré libre por las 8- esto solo enfureció a los otros 2 fuera de la celda.

–No actúen como si no estuviéramos aquí- Hijikata estaba por perder la paciencia con aquellos 2 si no fuera por Tsukuyo quien lo sujetaba.

–bien, le diré a Fafnir también, quizás luego pasemos por el Arcade y juguemos unas rondas- recalco nuevamente la conversación Gintoki rebalsando la paciencia incluso de Tsukuyo quien abrió la celda para ir e frente al permanentado y agarrarlo del cuello contra la pared –hey, esto es abuso de autoridad, quiero un abogado- mencionaba el permanentado con el rostro exaltado.

–creo que Elma menciono haber estudiado Derecho unos cuantos años ¿quizás ella quiera ser tu abogada?- contesto Katsura frente a Tsukuyo que perdiendo la paciencia por los juegos estúpidos de esos 2 le mando una bofetada a Gintoki que resonó por todo el lugar, después de eso solo hubo silencio.

–deja de jugar idiota ¿te parece esto un chiste? Para mañana en la tarde estarás muerto, deja de hablar de esa tales Elma o lo que sea porque no vendrán a rescatarte- recalco esta ya harta de las estupideces del samuray frente suyo.

–Entonces quienes son las que están bajando las escaleras- señalo este hacia atrás donde Tohru y las demás bajaban tranquilamente admirando el lugar para sorpresa de Hijikata quien pensaba que los guardias darían alerta si un intruso entraba a la fuerza.

–Gin Chan, volvamos a casa que mañana es sábado- indio Tohru queriendo descansar el fin de semana sin más trabajos.

-¿Qué haces ahí Zura?- pregunto Elma viendo al terrorista que las saludaba.

–Pensé que estarías con Ikimatsu a estas horas- Lucoa solo prosiguió a comer un Sukonbu que tenía por ahí.

-Zura janai, Katsura da- Hijikata solo alerto a las demás por medio de su radio sin obtener respuesta.

–No te molestes, a estas alturas deben estar durmiendo- comento Elma sin muchas molestias.

–Ahora… te importaría quitar tus sucias manos de prostituta de mi Gin Chan- amenazo Tohru hacia Tsukuyo que ni se inmuto por el insulto al ya estar acostumbrada a esas palabras desde niña.

–¿Como que tu Gin Chan? no es tuyo- añadió Elma con una vena en su frente hacia su amiga rival.

–calma, calma no olvides a lo que vinimos, solo tomaremos lo que es nuestro y nos iremos- Lucoa logro parar la pelea reclamando al samuray que solo tenía un tic en el ojo.

-¿Cómo que soy de ustedes? No soy propiedad para que lo sepan- gritaba un Gintoki pataleando cayendo al suelo al ver que Tsukuyo sacaba sus Kunai de su yukata siendo detenida por Hijikata.

–es inútil, solo morirás en vano…- menciono este sabiendo de ante mano lo aterrador que podía ser la pequeña albina que solo tallaba los ojos somnolienta, no quería ni imaginar de lo que eran capaces las mayores hasta que se le vino una idea.

–si quieren tanto a este tío ¿Por qué no jugar por su libertad?- fue lo que dijo el adicto a la mayonesa ganándose la atención de las chicas en especial de la pequeña.

–si, jugaremos y nosotros venceremos, de seguro deben tener miedo- fue la estrategia de Hijikata al querer manipularlas.

–miserable humano, debería enviarte al Hades- indico Elma ofendida que un humano que no sea Gintoki le hable así.

–espera un momento Elma, esto se pone interesante- proclamo Lucoa abriendo sus ojos haciendo galas de sus pupilas que ponían nervioso a Hijikata pero recuperando la compostura prosiguió a explicar que el juego se basaría en jugar en equipo conformado por el número de personas que quieras donde el objetivo era golpear con el balón a los del equipo contrario hasta que no quedase nadie, fue asi que Lucoa acepto en nombre de las demás.

–como gusten, gloria eterna al vencedor, vergüenza eterna para el perdedor- concluyo la rubia mayor ante la mirada triunfal de Hijikata que no sabía en lo que se metía.

–Si ya acabaron salgan de aquí, intento dormir- replico Tohru dentro de la celda acurrucándose con Gintoki ante la mirada en shock de Tsukuyo y Hijikata.

–si no mal recuerdo la razón por la que lo arrestaron fue por cargos de ligar con menores… que bajo Gintoki- comento Katsura al otro extremo de la celda.

–no es como si pudiese evitarlo, siempre se escabulle en las sabanas- dijo este hacia sus antiguos compañeros que tenían cara de "WTF" mientras Elma y las demás prosiguieron a meterse a la celda.

–hazme campo que yo también debo dormir, no empujen que no hay sitio para todas, Gin Chan puede estar sobre mí- eran los comentarios de las chicas que se acomodaban para dormir junto al samuray que tenía una gota de sudor en la cabeza.

–si saben que pueden irse a dormir a casa y venir al otro día, este sitio no es muy grande que digamos- decía Tsukuyo aguantando las ganas de matar a esas chicas inclusive a la pequeña sin excepciones al ver que las dragonas lo habían atrapado en un abrazo de oso.

–ni se molesten en querer sacarla, es inútil ya lo intente- proclamo Gintoki con notoria pereza en sus palabras al tener a Elma y Tohru en su izquierda y derecha, a Kanna en su regazo y por ultimo estaba sentado en las piernas de Lucoa mientras su cabeza utilizaba los pechos de esta como almohada, a decir verdad para el eran los suficientemente acogedoras para confundirlas como almohadas.

–Me consta, cuando quieren algo siempre lo consiguen- fue Katsura quien hablo al recordar el empeño de esas chicas en especial la de Elma.

–como pensé, solo eres una bestia que quiere tener placer sexual- grito una roja Tsukuyo saliendo de ahí muy encabronada por lo que había visto, no porque estuviera celosa.

–oye Hijikata… sabes algo de Kagura- esta fue la pregunta del millón de dólares que solo congelo el ambiente donde el adicto a la nicotina prosiguió a retirarse.

–lo último que me informaron era que estaba en un crucero por el espacio junto a Umibouzu, su hermano el pirata Kamui y…- sin poder decirlo Gintoki lo dijo por el.

–Sougo… ¿verdad?- concluyo este ante la afirmativa de Hijikata que solo cerró la puerta de la celda dejando un ambiente muy tenso.

–lolicon…- aclaro Katsura molestando a Gintoki que cambio de expresión.

–Cállate Zura, al menos no soy fetichista con mujeres casadas- reclamo este queriendo darle sus pataditas en la cabeza.

–si pero al menos voy por lo legal, tu corrompes a menores- dijo este en defensa suya ante la furia de Gintoki que solo lo miraba con los parpados bien abiertos más fue tranquilizado por un golpe de Kanna que le indico que no se moviera dejándolo inconsciente ante la mirada divertida de Katsura, ese era el Gintoki que había conocido y que había extrañado, de alguna manera dejarlo al cuidado de aquellas dragonas fue una sabia decisión y Katsura les estaría profundamente agradecido por ayudar a su amigo a superar ese trauma en el que él había participado hace unos meses.

Lucoa solo vio ese comportamiento tan extraño de Katsura pero le restó importancia al dormir plácidamente utilizando a Gintoki como frazada mientras lo acomodaba entre sus pechos para mayor comodidad reposando su mentón sobre el cuello del permanentado.

Ya de mañana algunos guardias bajaron para despertar al prisionero y sus compañeras topándose con la dolorosa sorpresa de que a la pequeña no le gustaba ser despertada tan de madrugada, aunque ese tiempo les sirvió al Shinsengumi de prepararle para el juego.

Fue así como el tiempo paso hasta las 10 de la mañana donde Gintoki y las demás subían las escaleras de la prisión quejándose sobre qué tipo de prisión era esa si ni desayuno le daban a los prisioneros, Katsura ya no se encontraba cuando despertaron así que asumieron que había escapado durante la noche.

Al salir a la superficie exactamente en el patio se toparon como todos los policías de las divisiones se encontraban alrededor del campo como espectadores ante el juego de sus capitanes y comandantes –atención todos, a continuación se realizara el juego por la cabeza de Shiroyasha, el equipo militar del Shogun contra… los Yorosuya- aclamo Nobume siendo ella la que intervendría como árbitro en ese juego.

–al menos no nos quejaremos que el árbitro esta comprado- comento Gintoki hurgándose la nariz como todas las mañanas viendo que el equipo enemigo se constituía de Hijikata, Kondo, Tsukuyo, Kyuubei, Sarutobi y una decena de policías, pero de repente Gintoki sintió como una cadena salía del suelo agarrándolo del cuello siendo jalado hacia al lado de Nobume.

–Por cuestiones de reglas Gintoki no podrá participar por ser calificado como premio- ordeno Nobume ante las riñas del permanentado que intentaba zafarse de esas cadenas quien solo podía escuchar las burlas de todos los presentes al ver que unas simples civiles se enfrentarían a la elite de la policía de Edo, Tohru solo se contenía para no destruir el lugar, Elma se debatía si todavía quería pertenecer a la facción de la luz, Kanna que solo miraba con atención los balones en frente suyo mientras Lucoa solo sonreía como de costumbre donde las 4 escucharon un pedido de Gintoki por el alta voz.

–Hagan lo que hagan no los vayan a matar, controlen su fuerza- pidió Gintoki sentándose junto a Nobume ante la frustración de sus amigas que no podían matar a sus rivales.

–que comience el juego- tan pronto dio inicio el juego varios balones salieron disparados del suelo al aire donde sin perder tiempo Tsukuyo los atrapo a todos en el aire para pasárselas a sus compañeros de equipo que con gracia y firmeza agarraron los balones teniendo la iniciativa del juego.

–vamos Kyu Chan- gritaba una animada Otae apoyando a su amiga que solo sonrió por ese gesto donde junto a los otros 3 lanzaron los balones por diferentes ángulos que para los demás parecía imposible esquivar y mucho menos detener, solo si contabas con un buen entrenamiento quizás se podría salir de esa situación, o al menos eso pensaba la mayoría hasta ver con sus propios ojos como aquellas chicas esquivaban todos los tiros como si se tratase de respirar.

–nuestro turno- proclamo Tohru lanzando un balón con tal fuerza que nadie logro ver como la esfera había rozado la mejilla de Kondo impactando en algunas oficinas de su atrás dejándolas destruidas –perdón, creo que falle, aunque no volverá a pasar- dedico Tohru con una sonrisa fingida junto a las demás que también agarraban sus balones sin percatarse en como Hijikata formaba una sonrisa al apretar un interruptor en su mano dando paso a máquinas de artillerías pero que estas disparaban balones, en total 4.

–sabía que algo como esto podría pasar, debieron acabar con nosotros cuando tuvieron oportunidad- reia el adicto a la nicotina al apretar el gatillo junto a todos disparando una ráfaga de pelotas que sería casi imposible de evadir para una persona, grande fue su sorpresa al ver como Lucoa se posicionaba frente a todas.

–creo que nos estas subestimando humano- deleito está rechazando cada pelota con solo el desliz de sus dedos a una mayor velocidad impactando a los presentes por tal demostración de habilidad de la rubia que termino por desviar los proyectiles a todo el lugar destruyendo los alrededores del cuartel dando así fin a la munición de las armas y a una tranquila Lucoa que tenía el dedo botando vapor pero que lo calmo con un soplo.

–esos balones no eran comunes, estaban hechos de plomo, ellos no querían ganar solo querían matarnos- analizo Gintoki seriamente al fijarse del material de las pelotas.

–Fue entretenido aunque ahora es nuestro turno- proclamo Elma junto a las demás que estaban a punto de lanzar si no fuera porque Nobume bajo la bandera para el lado de las dragonas.

–se acabó, los Yorosuya son los ganadores- decidió está dejando a todos en silencio por esas palabras, no falto para que Hijikata reclamase hasta ver a aquellos ojos escarlatas de Nobume que lo miraban sin expresión–el resultado está más que claro, ellas los superaron en todo, si esto continua terminaras con agujeros en tu cuerpo- mando esta ante la risilla triunfal de Lucoa que solo suspiro al ver que todo termino.

–acabo de recordar- proclamo Tohru sacando un paquete de su bolsillo -si no mal recuerdo Otose nos dio un encargo que entregar a las aguas termales, debemos darnos prisa- Gintoki al escuchar a Elma solo bostezo de cansancio pero sin tener muchas opciones lo acepto.

–Quizás podamos usar las aguas termales, escuche que son buenas para la piel- opinaba Lucoa caminando con todas al tanto que le agradecía con una sonrisa a Nobume por haber detenido el juego, esta solo devolvió el gesto volviendo a sus actividades de papeleo.

–¿Qué son baños mixtos?- fue la pregunta de Kanna que Gintoki quiso evitar a toda costa a pesar de la insistencia de la pequeña.

–Hay cosas que aún no debes saber- fue la respuesta de este caminando a la par de todas saliendo del rango de visión de los policías que no creían lo que habían visto

–lo teníamos, estuvimos tan cerca de capturar a Gintoki- susurraba Hijikata decepcionado de los resultados de la disputa.

–si no podemos ganarles en fuerza ni en inteligencia… nuestra única opción es jugar sucio- fueron las palabras que expreso Otae quien se puso a un lado de Kondo para ayudarlo a levantarlo –al menos hasta que Kagura y los demás regresen, será imposible acercarnos a Gintoki- completo esta con una mirada fría y calculadora

ALGUNOS DIAS DESPUES

Gintoki se encontraba tomando en el parque comiendo un helado hasta que de repente algo se le vino a la cabeza –maldición, nos olvidamos de zura- pensó este con preocupación para luego restarle importancia a su compañero mientras que este yacía en la misma celda de la prisión.

-Zura janai, Katsura da- dijo este sin pensar estando cavando un túnel bajo tierra llegando al otro extremo de Edo donde Elizabeth lo esperaba con un letrero que decía "¿lo lograste?" a lo que el otro solo contesto con una afirmación –objetivo cumplido, ese lugar será destruido en 5… 4… 3… 2… 1…- de repente se escuchó un fuerte explosión que provenía del cuartel general del Shinsengumi donde casi todos quedaron tostados con el lugar hecho cenizas y una encabronada Otae que se había estado duchando maldiciendo a Katsura por ser el único capaz de hacer algo como eso.

A lo lejos Elma y Tohru sonreían por los fuegos artificiales en plena mañana junto a Gintoki que solo sonrió al tener una idea de lo que había pasado –al menos debería invitarle la siguiente ronda de tragos- comento el peli plateado regresando a su descanso