Este fic participa en el minirreto de febrero para La Copa de la Casa 19/20 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.
beteado por Robinfleur
NOCHES DE ENSUEÑO
La primera noche Morag no pudo conciliar el sueño, al sentir beso que le había dado Oliver Wood en la mejilla.
Una noche estrellada,
a la sombra de la Luna,
el amor encontraba
su origen en la cuna.
La siguiente vez, la había llevado a la orilla del lago donde rieron mucho y, finalmente, llegó la parte en la que él le confesó que la amaba.
El fuego ardía
en el corazón sin par.
El león rugía
a la orilla del mar.
Sus corazones Gryffindor se habían unido. La tercera noche se escaparon al baño de los prefectos donde, entre burbujas, sus cuerpos desnudos se dejaron llevar.
Pronto esa relación escaló. Sin darse cuenta, llevaba dos años de noviazgo con el capitán del equipo de quidditch de Gryffindor.
La despedida, al llegar el último curso de Oliver, fue muy dolorosa para ambos. Prometiéndose seguir en contacto y que siempre se reunirían en las salidas a Hogsmeade de Morag.
Su media naranja
estaba ahí en frente.
El besó sellaba
la promesa del amante.
Cuando la guerra contra Voldemort comenzó, los dos estaban a salvo; siendo ambos sangre pura pudieron vivir en paz.
Morag tranquilizó a sus padres cuando insistió en cursar su último año escolar. Era la única forma de poder reunirse con Oliver.
En la última semana de abril, ella pidió un permiso para poder faltar a clase. Sentía la necesidad de estar con él. Casi al final de su semana sabática, ambos recibieron un mensaje de apoyo a la Orden del Fénix. Decididos, la pareja fue a luchar en 2 de mayo al castillo.
Ahora la noche,
habría de acabar.
La luz salía
de las ruinas por allá.
El lado de la luz había vencido a Voldemort.
Ese día entero
de su amor disfrutarían.
Ni siquiera las sombras
separarlos podrían.
Salieron de las ruinas y se unieron a las celebraciones, pese a que Oliver tenía un hematoma en la pierna y Morag llevaba un brazo entablillado.
Los días pasaron, después del destrozado amanecer, y ambos más felices no podían ser.
Las noches pasaban
con sus días por igual.
El amor correspondido.
Su destino decidido está.
Vivieron en armonía y tuvieron dos hijos: Mark y Alicia Wood.
La libertad no les faltaría jamás, y su amor llegaría a la eternidad.
