SI LA VIDA TE DA DRAGONAS NO HAGAS LIMONADA (EN SERIO NO LO HAGAN)

Las horas transcurrían con normalidad por el Yorosuya donde las Dragonas no hacían más que estar en la sala viendo la TV, leyendo la Shonem Jum o comer Sukonbu debido a que el permanentado no se encontraba por ninguna parte y es que les había dicho que debía terminar un trabajo que un viejo amigo le había solicitado urgentemente y al parecer la paga era muy tentadora como para dejar ir esa oportunidad -¿Por qué Gin Chan no habrá querido que vayamos con él?- decía Elma con el trozo de alga en su boca y la mirada perdida en el techo al lado de Kanna que solo apoyaba sus brazo con flojera en su mentón.

–Quizás se trataba de algo muy peligroso- contesto esta con sus ojos de pez muerto mientras Tohru no hacía otra cosa que sacar hipótesis sobre que Gintoki le era infiel.

–debe estar en alguna esquina revolcándose con alguna vieja barata, apenas llegue lo someteré y veré en sus recuerdos más profundos y oscuros- declara esta sin vergüenza alguna.

-¿Cómo puedes decir eso de Él? Gin Chan no sería capaz de eso- Elma solo termino por defender al samuray al ponerse a la defensiva encabronando aún más a Tohru.

–¿y de cuando aquí te preocupa lo que le pase… Elma?- preguntaba con notorio tic en su ojo la rubia que logro que su amiga se pusiese un poco colorada al actuar así.

–bu… bue… bueno es nuestro jefe, si algo le pasa quien nos alimentara- fue lo único que dijo esta al estar más nerviosa de lo usual.

–por eso digo que Gintoki nunca se fijaría en alguien como tú, el necesita a una mujer fuerte y trabajadora que pueda estar a su lado, no una que se coma todos sus dulces- declaro Tohru con cierto ego ante la notoria molestia de su amiga.

-¿así? Pues Gintoki no se enamoraría de un fenómeno que aparte de acosarlo en las noches huele su ropa interior cada vez que la lava mientras se lo pone como mascara- recrimino Elma dando un golpe bajo a Tohru que solo quedo en shock al escuchas pues se suponía que nadie debía saber eso.

Kanna solo podía soportar la discusión al estar en medio de ellas; por otro lado Lucoa solo dejo la revista a un lado al tener una idea para levantarles el ánimo –se me ocurre algo- comento esta hacia las 2 dragonas que ya estaban agarrándose de los cabellos.

–qué tal si vamos a verlo en su trabajo, pero con la sorpresa de que no se entere, así sabremos lo que hace a nuestras espaldas- indico este con cierta malicia en sus palabras ante el asombro de todas que sin nada más que hacer solo asintieron.

Caminando por las calles era Lucoa quien guiaba al grupo entero que solo la miraban confundida, claro que querían espiar al permanentado bueno para nada de su jefe pero algo iba mal –Lucoa ¿se puede saber cómo buscaremos a Gin Chan? Con el tamaño de esta población y su peculiaridad de meterse en lugares que no conocemos sería algo muy difícil para nosotras- declaro Tohru con los hombros encorvados.

–es cierto, ni con el buen olfato que tenemos lo podremos encontrar, huele a dulcería pero… no ayuda en nada que nosotros también desprendamos el mismo olor que Gin Chan- fue Elma esta vez que ya se notaba rendida por la situación solo Kanna caminaba con normalidad escondiendo las ansias de encontrar al samuray.

–respecto a su ubicación, solo digamos que es mi intuición femenina- añadió la rubia mayor guiñando el ojo escondiendo la verdad sobre que había dibujado una runa en el cuerpo de Gintoki, poco después habían llegado a un lugar que al parecer parecía ser un burdel con cierta diferencia a la de los demás, aquí habían hombres que actuaban como si fuesen mujeres hasta en la vestimenta dándoles un escalofrió profundo a Tohru junto a las demás a excepción de Kanna que no sabía lo que pasaba.

–es imposible que Gin Chan este aquí ¿verdad?- Tohru no se podía creer que su jefe tenia aquellos fetiches tan extraños mientras Elma solo tenía un semblante oscuro por lo que veía, ante los ojos de todos se mostraba un Bar de Okamas donde se suponía debía estar Gintoki.

–qué clase de enfermo entraría aquí, es imposible- dijo Elma toda alarmada sacudiendo los brazos con paranoia sin ver como un grupo de hombres entraban como si nada haciendo comentarios sobre lo bien que la pasarían ahí adentro, Elma solo tenía la mandíbula que se le caía por los suelos en lo que Tohru golpeaba su cabeza contra el pavimento de la calle como loca asustando a los que pasaban por ahí.

–bueno, bien dicen que no debemos juzgar a la gente por cómo piensan- decreto un poco nerviosa Lucoa junto a las demás que dudaban si debían en entrar.

–voy a entrar- decreto Kanna dando el primer paso alertando a las demás que quisieron agarrar a la pequeña que solo se escabullo entre los brazos de todas entrando al bar, sin muchas opciones todas decidieron entrar a sacar a la pequeña antes de un posible trauma irremediable mas solo tropezaron con un trabajador de lugar ganándose un pequeño choque.

–Disculpa, no nos fijamos por donde… íbamos…- Elma al fijarse bien quien era pudo divisar junto con todas que se trataba de Katsura pero… parecía algo… diferente.

–Zura ¿eres tú?- decía Tohru nerviosa al tener al frente al terrorista vestido de mujer.

-Zura janai, Zurako da- respondió este algo distinto a su frase de siempre mientras Kanna se lo quedaba viendo maravillada por el cambio repentino de aspecto -¿Qué hacen aquí? pensé que Gintoki les había dado el día libre- añadió este hacia las demás que solo temblaron por ese afirmación a excepción de Lucoa que ya venía preparada.

–solo venimos a ver en lo que trabaja Gin Chan, pensé que sería algo bueno para que a futuro nosotras también podamos ayudarlo- logrando su objetivo, Lucoa vio como el ceño de Zura cambiaba.

–Supongo que es válido, aunque no creo que sea buena idea, en este lugar las mujeres no son muy bien recibidas- señalo este hacia el fondo donde los hombres tenían como compañeras de mesas a otros con el mismo aspecto y características de Zura.

–Sí, ahora veo porque no somos muy bien recibidas- relato Elma con un tic en el ojo considerando destruir ese lugar por perturbar la moral más de lo que hacia los demás establecimientos.

–pero si buscan a Gintoki… él está en el segundo piso atendiendo a un cliente, justo iba para allá- indico este poniéndose labial en los labios mientras se relucía las pestañas dejando con un mal sabor de boca a todas que solo retrocedieron con una sonrisa algo forzada.

–bueno, al menos sabemos dónde está, lo malo es que no podemos dejar que nos vea- dedico Elma un tanto nerviosa de seguir viendo a Katsura con ese aspecto, juraría que el personaje de mujer le quedaba como anillo al dedo incluso la dragona llego a pensar que se veía mucho más femenina de lo que ella podría llegar a ser.

–tendremos que usar "Bloqueo de percepción" así Gin Chan no nos vera- pronuncio Tohru realizando la magia en lo que todas se volvían invisibles.

–Entonces síganme- mando Zura yendo a una de las habitaciones del segundo piso seguido de las Dragonas que tragaron duro por lo que podría esperarles.

Al abrir la puerta el olor a alcohol se hizo presente con un toque de velas aromáticas que acompañaba el ambiente; varios hombres seguramente negociantes muy bien reconocidos se encontraban en la sala de invitados tomando alcohol mientras en el centro de todos estos hombres se encontraba una figura parecido a Gintoki que estremeció a las Dragonas al verla –Oh Zura, trae las bebidas que ya no puedo entretenerlos más tiempo- replico el de cabellera plateada pateando a un empresario borracho en la cara por pasarse de listo al querer levantarle la yukata en sus piernas.

-Zura janai, Zurako da- reclamo este aventando el alcohol a la cara de su compañero quedando cubierto de alcohol –olvide decirles que su nombre ahora es Paako- señalo este hacia Gintoki que yacía en una esquina golpeando a todos los hombres que se le acercaban con caras enfermas, si las miradas matasen las Dragonas hubieran matado a todos los que estaban presentes por el simple hecho de tener fantasías eróticas con Gintoki.

Zura a pesar de no verlas si podía sentir donde estaban al notar la intensa sed de sangre de las amigas de Gintoki que solo seguían en su sitio por no querer que su jefe las viera en esos lugares, por otro lado Zurako veía la escena comiendo palomitas mientras en el techo Elizabeth grababa lo que pasaba para venderlo y sacar ganancias de los degenerados con esos fetiches, pudo seguir así si no fuera porque la mirada maliciosa de Lucoa se posara en Katsura indicándole de manera indirecta que lo ayudase de inmediato si no quisiese quedar peor que el permanentado.

Pronto Zura trago duro y sin más alternativa silbo lo más fuerte que pudo llamando la atención de los empresarios depravados logrando que Gintoki tomase la oportunidad y saliese de aquel rincón pisando las caras de los clientes dejando a la mayoría inconsciente –si arman alboroto tendremos que llamar a Saigou Tokumori- con solo mencionar ese nombre los pocos Negociantes se asustaron al oír esas palabras guardando la compostura por si acaso el gerente del bar andaba cerca.

Katsura suspiro de alivio al sentir que las Dragonas se tranquilizaban poco a poco hasta sentir un golpe en la cabeza por parte de Paako –no pensabas en dejarme a mi suerte ¿verdad?- replico este hacia su compañero de trabajo que solo asintió estando en el suelo para levantarse poco a poco.

–No hubiera podido hacerlo aunque quisiera- contesto este limpiándose el polvo de su ropa.

-¿Qué dijiste?- Gintoki solo volteo su cuello un poco al no haber podido escucharlo con claridad.

–que me choque con un piedra- indico este ya más tranquilo junto a Gintoki hasta que un pequeño sismo sacudió el piso para después tranquilizarse si no fuera porque unas manos salieron del suelo agarrando los pies de Zurako y Paako saliendo de entre los escombros del suelo un hombre alto y fornido que azoto las cabezas de ambos contra el piso.

–perdonen a nuestras Okama, están un poco oxidadas desde su retiro- declaro Saigou Tokumori haciendo una reverencia de disculpa junto a Zurako y Paako que tenían la cabeza enterrado en el suelo, las cosas no pudieron ponerse peor si no fuera porque Tohru estaba a punto de estallar en cólera queriendo sacar a Gintoki de ahí lo más rápido posible y eso era fácil de detallar al ver como esta rasgaba la pared de al fondo con sus garras reprimiendo sus impulsos aunque no duraría mucho más aun cuando Lucoa la jalaba de la espalda pese a que esta estaba tentada de hacer lo mismo.

Sin embargo uno de los clientes queriendo aprovecharse de la situación rodo su brazo por el cuello de Paako mientras le enseñaba un fajo de billetes poniendo de los nervios a este que solo tenía fría la mirada, eso fue la gota que desbordo la paciencia de Elma que estando a punto de destruir el lugar sin importarle las reglas de su clan, vio como la pequeña Kanna ya no se encontraba a su lado, más bien estaba cerca de la escena donde posiblemente iban a violar a Gintoki pero que afortunadamente Kanna evito al patear al sujeto donde más le duele dejándolo en el suelo con una expresión algo horrorosa al no poder gritar si quiera dejando a todos asustados por lo sucedido a excepción de Zurako que tenía una idea de lo que había pasado.

Falto poco para que los otros clientes reclamasen por el trato ofrecido hasta que Saigou decidió tomar cartas en el asunto abatiendo a todos los clientes sacándolos por los aires con su fuerza –no sé lo que le paso al otro sujeto pero… nadie se mete con mis compañeras- añadió este con ferocidad mientras abrazaba con fraternidad a los otros 2 que solo resistían inútilmente ante la vista de las Dragonas que no sabían si estar furiosas o tranquilas por la situación del permanentado.

–Chicas, sé que les he pedido mucho este día pero tengo que ir a recoger a mi hijo, pero les encargo el lugar hasta que vuelva- declaro este saliendo del local sin siquiera dejarles elegir a los otros 2 que solo suspiraron.

–porque no me sorprende… Paako, yo atenderé abajo tu limpia este lugar- mando Zurako ante su compañero que solo se le genero unas venitas en su mejilla por el disgusto sujetándolo por el vestido.

–No pienso limpiar este lugar y mucho menos hacerte caso después de que me rociaras con la bebida, ahora por tu culpa apesto a alcohol- recrimino este ante la mirada tranquila de Zurako.

–bien, baja tú mismo y atiende a todos esos pervertidos, estoy seguro que te ira bien- con solo oír eso Paako quedo helado al tener que pasar por ese infierno.

–Pensándolo mejor, eres mucho más femenina que yo- confirmo el permanentado arreglándole el vestido empujándole por la puerta quedando aparentemente sola en la enorme habitación.

Por otro lado las demás que observaban se tranquilizaron al saber que La virginidad de Gintoki lucia sana e intacta –seguimos sin saber porque Gintoki se ofreció a este tipo de trabajos- todas afirmaron ante las palabras de Elma que solo lucia pensativa, aunque de pronto vieron como su jefe empezaba a levantarse de su sitio para empezar a limpiar el lugar a la antigua como todo un experto ante sus compañeras que lejos de intervenir solo lo observaban en silencio como este seguía con sus rutina dejando el lugar reluciente junto a la reparación del techo roto.

–con eso debe bastar- menciono este cansado de tanto restregar sentándose en el suelo apoyándose contra una columna del lugar mientras en su frente todas lo veían fijamente en especial las palmas de sus manos que lucían muy demacradas por el trabajo.

–debió esforzarse para terminar así- añadió Elma fijándose en las ampollas que este tenía demostrando que había estado trabajando horas extras sin ellas estos días, quizás en trabajos pesados pensó Tohru.

–deberíamos volver a casa- sintiéndose culpable todos estaban por voltear más vieron como la pequeña albina se acercaba a Gintoki para acariciarle la cabeza lentamente donde sin querer el permanentado esbozo una diminuta sonrisa que alarmo a las presentes creyendo que las había descubierto.

–oye Paako, ya puedes irte- grito una voz desde abajo para alivio de las Dragonas que vieron como Gintoki prosiguió a retirarse de ahí cogiendo un sobre de la mesa que tenía escrito su nombre, saliendo del local Gintoki prosiguió a retirarse del lugar no sin antes tomar un pequeño desvió por unos callejones siendo seguido de cerca por sus amigas que lo espiaban desde una distancia segura.

–no creen que es raro que todavía siga usando ese traje- indico Elma con una gota en su nuca ante la afirmativa de Tohru pero Lucoa y Kanna eran otro cuento, la dragona mayor tenia tapones en su nariz por el simple hecho de ver a Gintoki vestido de esa forma mientras que la pequeña parecía tener estrellas en sus ojos al ver como su jefe tenía casi el mismo aspecto que Zura.

De repente alguien cubierto con una capucha apareció delante de Gintoki aparentemente siendo otro Samuray al tener una espada en su cintura –¿es necesario el disfraz?- pregunto de manera irónica el peli plateado hacia el misterioso hombre que solo le lanzo un pequeño paquete.

–No creo que estés en posición de decirme eso- contesto este viendo el aspecto de Gintoki para nada masculino.

–Acabo de salir del trabajo, no me culpes- Gintoki solo se rascaba la cabeza saliendo de ahí

–Trabajar horas extras no es lo tuyo y mucho menos el tener que hacer trabajos pesados- pregunto este ante el suspiro del permanentado que con pereza estiraba sus brazos.

–No le veo el problema, yo trabajo para ti y todos ganamos- contesto este saliendo de ahí no sin antes agarrar otro objeto que el desconocido le aventó.

–Considéralo una paga extra por tu trabajo, no todos los hombres que conozco trabajan hasta romperse las manos- índico la figura quitándose la capucha revelando una larga cabellera azul mientras Gintoki veía que aquel objeto era un ungüento para sus heridas de las manos.

–ohhh, ¿pero que tenemos aquí? la comandante del Mimawarigumi… la sádica, nada amable, maltratadora, malvada y peligrosa Nobume se preocupa por mí. Eso es tan tierno; que lindura- decía este con burla cubriéndose la boca con su brazo para ocultar su risa.

No sin antes ver como la peli azul lo agarraba del rostro y lo encajaba contra la pared donde Gintoki cayo sentado recostado contra la pared mirando con miedo como Nobume posicionaba su pierna contra el muro acercando su rostro escalofriante hacia el de Gintoki que no paraba de tartamudear pensando que se había ganado una paliza o quizás un castra miento gratis por cabrearla.

–di que lo sientes- ordeno está cruzando sus ojos con los de este mientras que le sujetaba de su barbilla obligándolo a verla fijamente que sin perder tiempo asintió con la cabeza al no poder siquiera hablar por el terror que vivía en esos momentos –bien, con eso basta, ahora desaparece de mi vista- con solo oír eso Gintoki se entumeció.

–si mi capitán- contesto este en pose de general saliendo de ahí a paso lento pero firme como si se tratase de un robot dejando a Nobume que solo bufo molesta por el comentario de Gintoki retirándose de ahí dejando un poco pasmadas a las Dragonas por lo sucedido.

–podrá ser una humana pero hasta a mí me asusto- decía Elma a espaldas de Lucoa junto a Kanna mientras Tohru solo trago duro, no pensó conocer a otro humano con esa personalidad en aquellos sitios, aunque por el momento todas tuvieron que regresar a casa para no levantar sospechas y sobre todo para confrontar a Gintoki por los trabajos extras que hacía a sus espaldas.

Por otro lado Gintoki caminaba con toda la calma del mundo contando las ganancias del día pensando si había sido sabio comprar lo que llevaba en una bolsa, aunque primero tendría que ir a cambiarse y en buena hora ya había llegado a la puerta de su casa donde apenas abrió noto que todo estaba oscuro –al parecer salieron, al menos podre descans…- sin poder continuar las luces se prendieron revelando a todas las Dragonas con los brazos cruzados mirándolo con reproche.

A pesar de ello Gintoki solo tenía una expresión perezosa pasando de largo tomar su preciada leche con fresas topándose con que Kanna se la estaba tomando en sus narices –ok, voy a ignorar eso- restándole importancia fue a por unos dulces en la cocina pero estos solo explotaron ante el permanentado que tenía la boca abierta por perder su suministro de pudin para el mes viendo hacia el fondo que fue Tohru quien lo había hecho mientras lo miraba con una sonrisa malvada casi rozando lo retorcido logrando intimidar más que enojar a Gintoki que ya trazaba un plan de escape.

Pero sin verlo venir, Elma ya se encontraba bloqueando la puerta en lo que las piernas del samuray se llenaban de adrenalinas por lo que vendría –¿Dónde estabas?- fueron las palabras que Lucoa expreso con extrema autoridad hacia su jefe que de inmediato se arrodillo ante la mayor de todos los presentes.

–¿Qué?... yo solo- sin poder continuar su palabrería Kanna le arrebato de su bolsillo el sobre donde contenía todo su dinero entregándosele a Lucoa.

–¿a qué se debe tanto dinero Gin Chan? Espero no hayas olvidado las deudas de este mes- recalco Lucoa abriendo lentamente sus ojos intimidando a Gintoki pues la rubia mayor lo hacía cuando de verdad se cabreaba y eso era todo un logro para el permanentado ya que según Tohru fueron pocos los que hicieron perder toda la paciencia de Lucoa en el pasado.

Pronto las demás empezaron a rodear al samuray viéndolo con una mirada juguetona pero a la vez macabra que para muchos significaría peligro, Lucoa solo observaba la escena con diversión hasta notar una bolsa yacía en el mueble –esto es…- al observar se veía la foto de algunos vestidos que al parecer Gintoki se aseguró de marcar con un diferente color –esperen un momento- todas al escuchar eso voltearon hacia la rubia mayor que se acercaba hacia Gintoki que yacía en el suelo sangrando por la cabeza donde Kanna lo mordía.

–Tohru, Elma miren esto- Lucoa les arrojo el sobre y ambas dragonas vieron lo misma que ella, Gintoki no entendía lo que pasaba pero agradeció por el descanso que le dieron, si no fuera porque pronto vio como aquel trio de chicas se juntaron en círculo empezando a susurrar por lo bajo mientras el peli plateado las observaba aun con Kanna que le mordisqueaba por la cabeza.

Finalizada la conversación de aquellas 3 estas empezaron a saltar por todo el lugar con una notoria sonrisa de oreja a oreja mientras le daban las gracias a Gintoki sin parar, por el contrario, este ya tenía una idea de lo que pasaba –No debiste haberte molestado Gin Chan, si nos hubieses avisado te hubiéramos ayudado en tu trabajo con… - anuncio Lucoa con el brazo hacia arriba deteniéndose en su última palabra tapándose la boca con nerviosismo mientras que todas las demás se petrificaron.

Gintoki al parecer quería escuchar nuevamente esa afirmación por estar un poco sordo –puedes repetírmelo… por favor- Gintoki sin poder oírlo recibió no obtuvo respuesta y antes de siquiera poder reclamar Kanna lo tacleo por la espalda poniéndose a revolcar en la espalda de este con la misma expresión de siempre aunque se mostraba ansiosa, por otra parte.

Las Dragonas quisieron aprovechar la intromisión de Kanna intentando salir de ahí sin contar en como la Espada de madera de su jefe pasaba por la mejilla de Elma clavándose en la puerta –así que… ¿espiando a la gente? no debe ser la primera vez- recalco Gintoki las veces en las que caminaba por las calles o incluso cuando se bañaba pensando que no había nadie en casa, todo eso lo pensaba con varias venas resaltadas por su mejilla.

–Fue idea de Elma, ella quiso acosarte todos los días- delato Tohru señalando hacia su amiga que pego un fuerte chillido de desesperación quien tomo por el cuello a su amiga rogándole para que diga la verdad y no la metiese en problemas pero Gintoki solo ignoro eso y las paso de largo bajándoles el susto de ver como caminaba hacia Lucoa que se hacía bolita conforme el permanentado se le acercaba.

–puede que ellas 2 sean capaces de hacer todo esto pero… la forma tan organizada en cómo se movieron todo el día solo pudo ser obra tuya, Tohru y Elma no son ni capaces de ir a hacer un recado- las otras al oír ese comentario de su jefe solo bajaron la cabeza en señal de que era cierto, a pesar de tener ya experiencia haciendo recados y convivir con los humanos; los terrícolas de ese mundo eran un tanto bruscos al expresarse y eso para ellas era hostilidad por lo que Gintoki en la mayoría de veces tenía que ir junto a ellas para que la situación no se saliese de control.

Mientras pensaban en eso, Lucoa solo miraba a su jefe sudando un poco en el proceso al tener en mente que Gintoki no era un simple humano que dejaría pasar por alto lo que hizo aunque… su comportamiento serio de repente cambio, solo vio como este le dedicaba una sonrisa pasando a retirarse al cuarto donde dormían, Lucoa pensó que todo se había acabado hasta que un gran escalofrió se produjo en su columna vertebral corriendo lo más rápido posible viendo como los tablones de madera en el techo estaban abiertos.

Pronto escucho el sonido de varias botellas abriéndose. En la mesa pequeña de la sala Lucoa encontró a todas sentadas junto a Gintoki que terminaba por destapar la última botella de Sake que había encontrado por accidente hace unas semanas –ohhhh Lucoa Chan, ven y acompáñanos en familia, estamos por empezar a ver la película que Kanna eligió para nosotros y no te preocupes por lo que paso, estas perdonada- proclamo este con una risa infantil ante la alegría de las demás que solo comían palomitas de maíz que Gintoki les había preparado.

–Gin Chan nos trajo algo de tomar, tenemos el mejor jefe del mundo ¿cierto Lucoa?- repitieron todas al mismo tiempo mientras una sonrisa sádica adornaba el rostro del permanentado que bebía el Sake que exclusivamente la rubia mayor había comprado de la otra parte del mundo específicamente de Escocia.

–(bien jugado Sakata Gintoki)- pensaba Lucoa sin prestarle atención a las demás que la rodeaban que al voltear en dirección hacia donde Lucoa miraba solo vieron a un sonriente Gintoki que les agitaba la mano –(es el demonio)- pensaba está viéndolo tomar su propiedad y lo peor es que ella no podía decir nada sin exponerse a ser ella quien lo había comprado con el dinero que todos ganaron en el trabajo.

–¿Qué ocurre Lucoa Chan? Si no quieres acompañarnos no importa, será más para nosotros- arremetió el permanentado mofándose de la rubia mayor que tenía un tic involuntario en su ojo al presenciar como un simple humano había logrado lo que ningún otro ser pudo… sacarla de quicio sobrepasando sus límites, juraría que era como tener en frente a un niño pequeño que se burlaba de ella al cometer su travesura sin que lo atrapasen aunque este era un niño con algo más de 20 años que se había salido con la suya.

De alguna manera quería agarrarle del cuello y ahogarlo en el alcohol que se tomaba si no fuera porque Tohru que estaba a su lado rio por lo bajo al ver la cara que tenía su amiga -¿Qué es tan gracioso Tohru? ¿Qué Gin chan estará a 3 metros bajo tierra o que lo dejare sin descendencia?- decía este con una sonrisa algo espeluznante que solo hizo reír más a Tohru.

–no es eso, si no que ahora te noto más feliz que antes- declaro está yéndose a sentar con todos en el sofá dejándola pensativa por esas palabras.

-¿Feliz?... – mirando de reojo donde estaba el permanentado con todas se encontraba Elma y Tohru peleando por el control donde Gintoki intervenía cual Padre amargado reprendiéndolas cediéndole el control remoto a Kanna siendo la consentida de la casa… reflexionando lo escuchado por su amiga solo pudo esbozar una sonrisa dejando todo su mal humor para encaminarse hacia los demás que la esperaban sentadas guardándole su sitio preferido.

Varios días después Gintoki se hallaba caminando solo por unos barrios bajos medio ebrio después de ir a jugar al Pachinko y beber uno que otro trago perdiendo casi todo su dinero mientras reia de oreja a oreja que al menos la suma de su deuda en las apuestas sobrepasaban lo que había pagado así que de cierta manera había jugado gratis casi todas las partidas.

Volteando a la esquina choco con una persona que cargaba varios suministros al parecer para un bar, al aclarar la vista Gintoki de repente vio la figura de un hombre con cabellos negros y ojos rojos –ahhhh eres tu… pensé por un momento que era la vieja de Otose, te digo que has adoptado incluso su manera de caminar- la extraña figura solo bufo ante la insolencia del Samuray.

–me sorprende que Otose te permita vivir, honestamente yo en su posición te exterminaría- contesto este fulminándolo con la mirada mas no parecía surgir efecto al ver que el permanentado se encontraba durmiendo en el suelo como todo buen borracho después de visitar un bar Mientras el otro sujeto solo tenía venas de ardor ante el insulto del humano por dejarlo con la palabra en la boca.

En el Yorosuya las 3 dragonas se encontraban esperando que su jefe regrese pronto, solo Kanna se encontraba durmiendo en el sillón de Gintoki estando tapada con una manta –ya es muy tarde ¿y si esos sujetos volvieron a atacar a Gin Chan?- declaro una Elma con el ceño fruncido rompiendo el lápiz que tenía en su mano pensando en aquellos sujetos molestos con trajes negros.

–no te preocupes, Gin Chan debe estar por ahí tomando con Hasegawa- indico Tohru planchando la ropa de Gintoki y ordenándola con la de los demás.

–a Gin Chan no le alegrara que su ropa este con tu baba- recrimino Elma viendo la acción de su amiga que solo continuaba con su labor, por otro lado Lucoa solo se divertía viendo lo que pasaba hasta oír los golpes de la puerta.

–Supongo que yo abriré- la rubia se paró a atender notando que las otras 2 estaban muy ocupadas discutiendo sobre la ropa, al abrir la puerta se topó con su jefe y un conocido.

Ya adentro Lucoa dejo el cuerpo tieso de su jefe durmiendo en su cama junto a Kanna en el cuarto de atrás –de verdad apreciamos que hayas traído a Gin Chan a salvo… Fafnir- agradeció Elma haciendo una reverencia ante el otro Dragón que solo paso a tomar la bebida caliente que le ofrecieron.

–Deberían tener más cuidado por donde dejan a su humano- reprendió este hacia todas que solo se rascaron la cabeza con despreocupación.

–Bueno… la próxima vez me asegurare de acompañarlo- Tohru paro ahí mismo al ver que el traje de Fafnir tenía una pequeña gota de sangre.

–maldición, uno de esos gusanos me ensucio- Fafnir solo prosiguió a limpiarse con magia notando el repentino cambio de sus compañeras.

–por casualidad no te habrás topado con…- y antes de seguir con la afirmación Fafnir solo afirmo con la cabeza.

–en efecto, camino aquí tuve un encuentro con un grupo de humanos, los hubiera dejado vivir pero actuaron de una manera tan engreída y arrogante que me enfermaba solo con verlos, aparte intentaron matar a su humano- añadió el peli negro dando en el clavo del disgusto de las presentes.

–No cabe duda, son ellos- interfirió Elma apretando sus nudillo con fuerza ante la irritación de Tohru que se paró de golpe con notoria irritación.

–tranquilízate Tohru- ordeno de inmediato la rubia mayor ante los impulsos asesinos de su amiga que solo apretaba sus mandíbulas con irritación al no poder hacer nada.

–Somos Dragones, yo sola puedo exterminarlos a todos, no veo problema con matarlos- arremetió esta con ira en sus palabras hacia la fuerza policial de Edo.

–no eres la única que quiere atacarlos, pero si lo hacemos Gin Chan jamás nos lo perdonara- indico Elma tranquilizando la ira de su amiga que amenazaba con estallar en cualquier momento, después de todo lo que dijo Elma era cierto, Gintoki aún tenía la idea de recuperar la confianza de esos sujetos que una vez fueron amigos suyos.

Fafnir sintiendo que ya no tenía motivo para estar ahí prosiguió a retirarse agradeciendo por el café, una vez a fuera siguió su camino hacia la taberna de Otose notando que aún seguía con las luces prendidas, al llegar se encontró al humano de sus compañeras bebiendo unas copas mientras era reprendido por Otose y sus hijas hasta que todos lo vieron llegar.

–se supone que Tohru te dejo durmiendo con Kanna ¿Cómo saliste?- pregunto este sin mucho interés pero sabiendo que la fuerza de la pequeña era superior a la de los humanos.

–Buena pregunta, aquí tengo la respuesta- señalo el permanentado hacia su pecho donde había un pequeño bulto escondido debajo de su yukata.

–de veras que eres un idiota, traer a esa pequeña a estas horas de la noche- grito Katherine arrojándole una botella al permanentado que se rompió en su cabeza.

–abuela, esto no se ira a mi cuenta ¿verdad?- indico este con nerviosismo ante la mirada fulminante de su casera que solo fumaba estando más molesta con él por lo que hizo con Kanna que con la bebida.

–bueno, pensaba venir solo pero ella no se despegaba, apretaba tanto que pensé que me iba a sacar mis órganos, incluso ahora me está apretando- decreto este hacia Kanna que se aferró más a su pecho provocando que Gintoki soltase sangre como grifo abierto por la boca ante todas.

–es normal su reacción, después de todo apestas a alcohol dulce- opino Fafnir acomodando algunas cajas del almacén.

–Elma tenía razón, pareces un amargado solo relájate un poco- contesto el Yorosuya con pereza sin quitar la vista de su vaso vacío mientras arrullaba a la albina en su pecho para que no lo estruje como muñeco de trapo hasta que todos vieron como por la puerta entraba Tama que venía desde el taller de Gengai con algunos repuestos para la barra del bar.

Gintoki estaba por saludar a su amiga hasta que de un soplo Fafnir se encontraba ayudando a cargar los materiales que la peli verde traía consigo –debes descansar, viniste de muy lejos- añadió Fafnir como si fuese una orden que Tama acepto, y en menos de unos segundos el peli negro ya había acomodado los repuesto para la barra para ponerse a atender a Tama en todo sentido.

Le servía agua, acomodaba su asiento, limpiaba el polvo de su rostro, la peinaba y un sinfín de cosas que Tama se lo permitía y que dejaban a Gintoki incomodo mientras su bebida caía al suelo –bueno… al parecer se llevan muy bien- opino el peli plateado no queriendo involucrarse con aquellos 2 hasta que vio como Otose le aventó un ladrillo a la cabeza de Fafnir.

–no empieces a exagerar, recuerda lo que paso la última vez- ordeno Otose con un genio de mil demonios hacia el Dragón que por extrañas razones trago duro al recordar la golpiza que le dio Otose demostrando que meterse con esa mujer a esa edad no era para nada recomendable; increíblemente mientras Otose gritaba sus maldiciones al aire hacia Fafnir, era Tama quien intercedía por el al contradecir a Otose con su vocabulario diciendo que esa no era manera de tratarlo, al finalizar Tama solo regresaba a su asiento junto a Fafnir dedicándole una sonrisa diciéndole que ya todo estaría bien mientras ella estuviese ahí y que Otose a pesar de ser como es también era una muy buena madre con ella y Katherine.

Más al fondo se encontraba Gintoki con un tic nervioso en ambos ojos por lo que sucedía, en primera y las más notoria era ver como aquel Dragón oscuro que según Elma era uno de los más poderosos y crueles de su mundo temido y respetado por ambas facciones capaz de traer el Armagedón y una maldición tan oscura que acabaría con la raza humana… se encontraba con la expresión de un niño con su madre.

Y en segunda como era posible que Otose lo había sublevado en tan solo unos meses, con cara de WTF miro con malos ojos al alcohol en su vaso –creo que ya bebí demasiado- queriendo salir de ahí justo antes de pasar por la puerta Tama le dedico un "adiós" simple como a cualquier amigo, todo parecía bien si no fuera porque la dócil mirada de Fafnir regreso a ser la misma de siempre con aquellos ojos rojos rasgados que empezaron a intimidarlo solo por el hecho de entablar conversación con Tama lanzándole una esfera oscura que hizo palidecer a Gintoki.

Pensando que sería muy peligroso si lo recibía así, este empezaba a esquivarlo como pudiese impresionando a Fafnir por esos reflejos tan buenos del jefe de sus amigas a pesar de no poseer ninguna magia y en un último disparo Gintoki retrocedió hasta ponerse detrás de la barra gritándole que se detenga y antes de seguir nuevamente con la correteada Gintoki cayó al suelo inconsciente con pequeñas líneas de sangre en su cabeza dejando ver a Otose con una jarra de vidrio rota al estamparlo con la cabeza del permanentado.

–eso sí que ira a tu cuenta… imbécil- reprimió Otose hacia el peli plateado tirado en el suelo mirando el techo, Fafnir solo trago duro al saber que él seguía… pero de repente el pequeño bulto en el pecho de Gintoki se movía revelando a Kanna quien despertaba al compás que se tallaba los ojos mirando su entorno y a su jefe inconsciente en el suelo –Fafnir, quiero ver el lugar impecable para el amanecer y sin magia- amenazo Otose con la mirada hecha una furia para que este aprendiese a valorar el trabajo a mano.

A penas empezó a limpiar junto a Tama que se ofreció a ayudarlo vio como Kanna agarraba una escoba y empezaba a barrer –tu puedes irte, fue el inútil del permanente quien causo esto- anuncio Otose viendo como la pequeña la ignoro para seguir con su actividad con la escoba, Otose solo bufo y salió del lugar indicando que cerrasen apenas terminasen de limpiar.

–Kanna Chan, no te preocupes por nosotros, puedes irte a dormir- dedico Tama neutralmente ante la negativa de esta quien solo levanto el brazo señalando hacia su jefe inconsciente para luego dirigir su dedo hacia su pecho.

–los amigos se ayudan- anuncio esta con energía siguiendo con su trabajo, Tama solo sonrió para ponerse a ayudar a la pequeña pero Fafnir solo se quedó ahí en silencio llegando a una conclusión.

Tras haber terminado de limpiar Tama se ofreció a preparar Leche con chocolate para Kanna antes de que vaya a dormir dejando a ambos dragones solos por unos momentos que parecían eternos. Kanna solo jugueteaba con sus dedos impaciente de probar esa bebida dulce aunque el peli negro a su lado no se hallaba muy bien sin dejar de pensar en la situación de ese mismo instante hasta que decidió dejar de callar sus preocupaciones –Kanna… crees que es lo correcto-

Pregunto este llamando la atención de la pequeña que al instante dejo su juego con los dedos -¿Qué quieres decir?- Fafnir sin cambiar expresión solo suspiro en señal de decepción.

–sabes bien de lo que hablo, la convivencia con ese humano… temo que se le están apegando demasiado- proclamo este mirando de reojo hacia Gintoki que parecía aun dormir por el golpe en la cabeza –en menos de un siglo ese humano morirá… no… ni siquiera llegara a la siguiente década… lo sabes ¿verdad?- Kanna solo quedo en silencio ante esas palabras pero su expresión tranquila no había cambiado en lo absoluto, mantenía los mismos ojos de pez muertos que su jefe los cuales Fafnir noto y pensó que sería inútil hablar sobre un tema delicado con alguien tan pequeña como ella.

–Estas equivocado- fue la respuesta de la pequeña quien levanto la vista dejando inmóvil a su compañero que ni se molestó en voltear.

-¿en qué te basas para afirmar tus palabras?- pregunto este girando su cuello viendo que la pequeña seguía en su sitio.

–Porque él me lo prometió- fueron las palabras de la pequeña que abrieron los ojos de Fafnir pero que nuevamente volvieron a la normalidad tras asumir lo escuchado.

-¿y en verdad le crees? ¿Qué siempre estará contigo?- arremetió este queriendo que la pequeña albina comprendiese la realidad de la situación -¿Qué acaso esa no fue la misma promesa que te hizo Kobayashi?- dijo este tocando un punto muy sensible de la pequeña que con solo oír eso agacho la cabeza cubriendo sus ojos con sus flequillos no queriendo recordar los hechos del pasado mientras acumulaba pequeñas lagrimas junto al apretón de sus nudillos.

–¿acaso quieres volver a perder a un ser querido nuevamente… Kanna?- menciono el dragón negro esperando que la pequeña recapacite sobre sus acciones más solo logro que esta soltase toda el agua que se había acumulado en sus ojos mientras apretaba los dientes intentando no dejar salir los gemidos de su llanto ante Fafnir que solo suspiro pensando que quizás había sido muy duro con ella.

Después de todo aún era una niña y antes de retractarse sintió un leve soplo en su nuca volteando de inmediato sin ver a nadie pero fijándose en como el rincón donde se suponía debía estar el peli plateado se encontraba vacío, girando su cuello velozmente veía como aquel humano se encontraba consolando a la pequeña en su pecho que no paraba de llorar –(increíble, por solo un instante pudo moverse más rápido que mis ojos)- analizo el azabache afilando su mirada ante la entrada de Tama que llegaba con la bebida de Kanna.

Gintoki los acompaño por unos momentos pero viendo que ya era media noche prosiguió a retirarse de ahí con Kanna en brazos que dormía tras haber bebido su chocolate con leche y justo cuando estaba pasando al lado de Fafnir se detuvo en seco -¿quieres algo?- pregunto este ante el permanentado quien le devolvió la mirada afilada.

–la verdad no me importa lo que hablaban tú y Kanna o sobre quien era esa tal Kobayashi pero… no vuelvas a hacer llorar a mi pequeña- concluyo este saliendo de ahí dejando a ambos solos, Tama se preparaba para cerrar el local, sin embargo Fafnir seguía pensativo sobre lo último dicho por Gintoki, esas palabras las diría cualquier humano pero… aquel tono, esa presencia, ese porte y aquella expresión eran muy diferentes al de Gintoki.

Era casi como si otra persona hubiera dicho esas palabras tan siniestras que incluso las tomo como amenaza, una amenaza que quizás podría convertirse en realidad –creo haber escuchado ese nombre antes ¿Sakata Gintoki?… no… Shiroyasha- concluyo este formando una leve sonrisa de afecto.

Dentro de la Yorosuya se encontraba Gintoki arropando a la pequeña en su cama junto a él sin despertar a las demás –si quieres puedes dormir hasta tarde, mañana no tenemos trabajos pendientes- proclamo Gintoki metiéndose a la cama junto a ella, después de todo no había suficiente espacio e irse a dormir al sofá era una pésima idea sabiendo que de todas formas la pequeña se escabulliría para dormir con él, en recelo Tohru haría lo mismo, Elma la seguiría por competencia y Lucoa por no aburrirse también se les uniría así que quiso evitarse malentendidos y antes de cerrar los ojos sintió como la pequeña lo jalaba de su manga.

-¿Qué pasa Kanna?- esta solo se quedó en silencio sentada en sus rodillas mirándolo fijamente.

–Gin Chan…- este solo habría los ojos con ardor en sus pupilas al querer mantenerse despierto.

–ya hemos hablado sobre el baño, debes ir siempre antes de dormir o tendremos un accidente que me involucrara a mí- Kanna solo negó con la cabeza logrando que su jefe se sentase en su sitio hurgando su nariz como de costumbre hasta sentir como Kanna chocaba su cabeza con su hombro.

–¿siempre estará conmigo… con nosotras?… ¿verdad?- Gintoki no movió ni un dedo ni aparto la vista de en frente manteniendo su mirada de pez muerto teniendo al menos una idea de lo que hablaron Fafnir y ella.

–ya te lo dije ¿cierto? Los Samuray no hacen promesas que no puedan cumplir- fue lo único que dijo este siendo las palabras que esta quería escuchar.

–Entonces, yo también seré una Samuray- anuncio esta enérgicamente cambiando la expresión de sus ojos a unos orbes más alegres y cristalinos.

–lo que tú digas, solo durmamos- ordeno este cayendo para atrás quedando seco en un instante siendo sus ronquidos una prueba de eso, Kanna solo palmeaba sus mejillas con ánimo cambiando su mirada hacia el Bokuto de madera de su jefe con estrellitas en los ojos.

Llegando el amanecer Gintoki seguía con sus ronquido hasta que abrió los ojos por mero instinto viendo su despertador que apenas eran las 6 de la mañana –maldición, esas mocosas de verdad que me han influenciado- comento este a la deriva sintiendo que ya no podía atrapar el sueño y mucho menos ponerse cómodo en la cama por lo que obligatoriamente tuvo que levantarse de la cama fijándose en cómo era el único en el cuarto.

–Algo anda mal- se dijo así mismo al recordar que hoy era el día en que él se encargaría de levantarlas y tratándose de ellas no podía significar nada bueno para su ser, al encaminarse a la sala se topó con algo fuera de los límites de lo normal al menos desde punto de vista.

–Buenos días Gin Chan- saludaron todas inclinando la cabeza ante su sonriente jefe con rostro azul que de inmediato les dio un coscorrón en la cabeza a todas en fila.

–veo que te diste cuenta, honestamente no pensé que lo harías tan rápido- se reia Lucoa con el chichón humeante en la cabeza.

–Y quien no se daría cuenta, están usando mi ropa sin permiso- grito este muy histérico por la que pasaba ante sus ojos viendo como las dragonas usaban su característica yukata blanca y botas negras.

Técnicamente usaban su misma ropa aunque versión femenina pues en la parte del pecho Gintoki se dejaba abierto el cierre un poco por problemas de ventilación y ellas lo tenían abierto de la misma manera obteniendo una buena vista de su busto apretado en especial el de Lucoa que parecía iba a romper el cierre en cualquier momento y ni hablar de la parte trasera que las Dragonas poseían donde resaltaba sus finas curvas que si querían podrían ir a presumirlo.

Inclusive tenían una réplica exacta de su sable de madera atada a sus cinturas pero fue sacado de sus pensamientos ante la risilla de Tohru y eso no pasó desapercibido por el permanentado que volteo su mirada hacia el cesto de ropa sucia donde se suponía debía estar llena para lavarlo pero… no había ni una prenda a la vista –Tohru, puedo preguntar en ¿Dónde está mi ropa interior?-

Ordeno este con las cuencas de sus ojos saliéndose mientras agarraba por las mejillas fuertemente a la rubia menor que solo mantenía su sonrisa bajándose levemente su pantalón dando a la vista su prenda íntima color rosado con adorno de fresas logrando palidecer al peli plateado que paro la mano traviesa de Tohru arreglándola como la encontró –no sientas pena Gin Chan, tu olor es tranquilizante y un tanto embriagador- comento Lucoa sentada como siempre en el sofá de la sala.

–no me digas que tu… todas están…- su vista se posó en Kanna que no comprendía la gravedad del asunto y en Elma quien estaba roja como un tomate mirando hacia otro lado mientras friccionaba ambas piernas con vergüenza –pero puedo saber de quien fue esta brillante idea- indico este con venas muy resaltantes en su frente siendo Tohru quien señalaba a Kanna que posaba con su propio Bokuto de madera ante el espejo –ya en serio ¿Quién fue?- volvió a preguntar recibiendo la misma afirmación.

–Esta mañana Kanna despertó más temprano de lo usual y dijo que tú le diste tu aprobación para ser una Samuray y luego sucedió una cosa que llevo a la otra y ahora estamos aquí- resumió Lucoa como si nada.

–puede que sea cierto, no recuerdo muy bien a qué hora dormí pero eso no les da derecho de vestir toda mi ropa y cuando digo toda es toda- Todas solo dieron un paso atrás excepto Kanna quien solo lo miraba a los ojos siendo un duelo de miradas, las otras solo estaban nerviosas por como resultaría eso hasta que ambos empezaron a hurgarse la nariz con la misma mirada de pez muerto.

-es como si Kanna fuese la hija ilegítima de Gin Chan- opino Elma sudando por la situación provocando que Tohru empezase a golpear a su jefe.

-¿con quién me estas engañando maldito demonio pervertido?- rugió esta encima de este que solo recibía los golpes sin entender la situación siendo interrumpidos por el timbre.

–Yo atiendo- Lucoa se encamino hacia la puerta topándose a unos viajeros que sin ninguna palabra le dieron un rollo para después salir dejando a la rubia confusa por esa acción –¿Qué es esto?- poniéndose a revisar el rollo esta llamo a todos los presentes leyendo en voz alta ante la despreocupación de Gintoki–parece ser un cartel de trabajo, aquí especifican que necesitan los servicios de un Samuray con experiencia-

De inmediato Kanna tomo el pergamino con asombro pensando que sería una buena oportunidad para recorrer el camino del Samuray, los demás solo veían como la ilusión de la pequeña crecía con creces para luego mirar fijamente hacia el peli plateado que estaba intentando escabullirse más solo se resbalo justo antes de salir por la puerta por la intervención de la cola de Tohru que lo sujeto por la pierna.

–vamos Gin Chan, será divertido nosotras nos encargaremos de todo esta vez- pidió Tohru jalando de la ropa de su jefe que solo intentaba apartarla con las manos pero claramente era imposible.

–Aquí dicen que nos pagaran muy bien si logramos cumplir el trabajo- recomendó Elma sosteniendo el monto de la paga logrando que el interés de Gintoki despierte.

–solo será un día y además Kanna tiene ganas de ser una Samuray ¿Qué mal podría pasarnos?- dijo irónicamente Lucoa ante las quejas de su jefe que finalmente aceptó a regañadientes.

Más tarde Lucoa se arrepentiría de sus palabras al ver en la situación en la que se habían metido –debiste leer quien era el cliente- indico Tohru con enojo en sus palabras al descubrir quiénes eran los que solicitaron el encargo.

–Mientras paguen lo prometido supongo que no habrá problemas- Elma se encontraba en la misma posición que Tohru queriendo realizar el trabajo rápidamente y salir de ahí, todos estaban de mal humor a excepción de Kanna quien era la más motivada de todas dando pequeños brincos.

–sigo sin entender porque vinieron vestidas así, se ven demasiado… - viéndolas de reojo Gintoki no pudo evitar tener un leve sonrojo en las mejillas al ver como las Dragonas hacían gala de su figura provocativa al estar vestidas como él.

–no me molestaría que me vieses un poco más…- dedico una ronroneante Lucoa poniendo nervioso a su jefe que con toda la voluntad del mundo aparto la vista de su amiga que parecía divertirse con las reacciones de su jefe.

–eso no es justo…- y antes de que siquiera Tohru pueda hacer una de sus escenas donde involucraba celos por Gintoki este rápidamente abrocho los cierres de todas las dragonas al notar que había varios hombres al acecho en aquel lugar que no paraban de ver a las Yorosuya.

Después de todo se encontraban a las a fueras del palacio del Shogun que contaba con una gran campo abierto para las prácticas de su ejército donde al parecer una gran multitud de personas que se hacían llamar Samuray vinieron por la oferta del trabajo pero al parecer para Gintoki esto le resulto de lo más normal del mundo actuando de una manera relajada más de lo usual

–No deberíamos prepararnos para una prueba o algo así- Elma veía como los demás practicaban con sus espadas o meditaban en su lugar como un pequeño calentamiento.

–es verdad, no podemos dejar que esos sujetos nos lleven la delantera Gin Chan, debemos entrenar- proclamo Tohru jalando de la manga a su jefe arrastrándolo por todo el campo llegando al centro, cosa que llamo la atención de los demás sujetos que los veían con muy mala cara.

–oigan, ustedes 2 par de fenómenos, vuelvan a casa, aquí no hay lugar para ustedes- indico un hombre de gran corpulencia sosteniendo un enorme sable en su hombro –mire eso jefe, al parecer pertenecen a un circo de tontos- proclamo otro sujeto más enano señalando hacia las otras dragonas que llevaban el mismo atuendo que Gintoki –que hayas traído mujeres a este lugar quiere decir que eres más tonto de lo que supuse- hablo otro de la multitud que se iba formando alrededor de Gintoki y Tohru.

–aunque… ¿Cuánto por la rubia de allá? sabes soy un hombre generoso así que solo danos a tus hembras y hare como si nada hubiese pasado- añadió este señalando a Lucoa mientras acercaba su horrible rostro hacia Gintoki para intimidarlo pero este solo mantenía la misma cara aburrida de siempre.

Solo volteo su rostro hacia Kanna que estaba con Elma y Lucoa indicándole que venga, la pequeña solo obedeció saltando entre las cabezas de tantos hombres llegando hasta su jefe ocasionando la risa de todos los hombres al ver a la niña –Kanna ¿quieres aprender a ser una Samuray?- pregunto este poniéndose a su altura viendo como los ojos de su pequeña se iluminaban como estrellas.

–Enséñame Gin Chan- decía esta con asombro al ver como Gintoki desenfundaba su Bokuto de madera para que luego Kanna hiciese los mismo movimientos.

–El alcance de nuestras espadas… indica la extensión de nuestro reino- Tohru solo quedo pasmada por esas palabras que decía su jefe.

–Nuestro… propio reino- esta solo miraba la espada en sus manos extendiéndola por encima del cuello de Gintoki –si eso es cierto, entonces estas dentro de mi reino y por lo tanto me perteneces- recalco Tohru con una amplia sonrisa poniendo nervioso a este.

–espera, eso no fue lo que quise decir- tan pronto dijo eso sintió como Kanna extendía su espada por un lado de su pierna –pero bueno, es que acaso me están escuchando- Gintoki les llamaba la atención pero al parecer era ignorado por ambas dragonas que se miraban fijamente como si se peleasen por una presa, sin verlo venir Tohru lanzo un tajo tan fuerte que la presión del aire se encargó de hacer volar a todos los que estaban en esa dirección.

Seguidamente Kanna empezó a imitarla logrando el mismo resultado, así continuaron por unos buenos momentos dejando a todos muy mal heridos a excepción de Gintoki que se las arreglo usando el cuerpo de los demás como escudo –vámonos de aquí, el dinero no paga por estar con estas locas- gritaron los pocos consientes cargando a sus compañeros saliendo de ahí a toda prisa dejando el campo totalmente desierto.

A los pocos segundos apareció un helicóptero que descendió mostrando a unos hombres de traje negro –bien señores ¿Dónde están los maestros espadachines?- rugió con alegría un gorila que salió disparado esperando encontrar varios candidatos topándose solo con una gran capa de humo y todo el sitio destruido.

–Kondo ¿seguro que este es el lugar?- pregunto el Hijikata prendiendo un cigarrillo como de costumbre ante la afirmativa de su comandante –para colmo Nobume está retrasada y este polvo no ayuda para nada- reclamo el azabache enojado con el culpable de haber destruido el campo de práctica, al terminar la polvareda vio como dos siluetas cansadas y agitadas se miraban entre si y apenas reconoció la figura del medio tuvo idea de lo que pasaba.

-¿Qué diablos haces aquí?- pregunto de inmediato Hijikata hacia Gintoki que se encontraba en el suelo con toda su ropa hecha harapos.

–Si, a mí también me da gusto verlos- contesto este levantándose del suelo.

–más importante aún…- Kondo había entrado a la conversación con voz neutra pero de mando sorprendiendo a Hijikata por la iniciativa que había tomado -¿Por qué están disfrazadas como tú?- fue la pregunta que hizo este señalando hacia Elma y las demás que venían hacia ellos con suma cautela.

–En serio no tengo ganas de decirlo- y como por arte de magia Kanna apareció frente a ellos.

–Gin Chan me está enseñando a ser una Samuray- proclamo está levantando la mano como un gesto de afirmación ante los Shinsengumi que solo parpadearon con incredulidad.

-¿enseñarte… el?- enfatizo el adicto a la mayonesa mirando de reojo al jefe de la Yorosuya encambronándolo en el acto para luego dirigir su mirada hacia las demás notando que se habían vestido igual que el permanentado.

–Crees que no puedo enseñarle, estás pensando eso verdad- Gintoki solo rechinaba los dientes por ver como lo subestimaban.

–Eso no viene al caso, se suponía que hoy habría una reunión de varios sujetos que entrevistaríamos para hacerse cargo de nuestros escuadrones por un día- Lucoa estaba por contestar pero Gintoki le tapó la boca de inmediato pero no puedo evitar que Elma lo contase todo sacando de quicio al azabache.

–solo esto nos faltaba ¿Qué piensan hacer al respecto? Tengo hombres a punto de entrar por esa puerta esperando a unos verdaderos maestros para que los entrenen- declaro Kondo desesperado por lo que haría hasta sentir la confianza que Tohru emanaba a su atrás.

–Sé que no estamos en buenos términos pero… déjenos hacernos cargo de esto- arremetió la rubia menor señalándose con el pulgar al pecho rebotando un poco en el acto logrando que Hijikata por breves momentos perdiese la cordura.

–prometemos que la Yorosuya se encargara de formar buenos soldados- esta vez fue Elma quien lucía emocionada que incluso modifico su tridente para que pareciese una espada de un auténtico Samuray dejando muy pensativos a los oficiales del Shinsengumi que meditaban sobre la oferta pero fueron interrumpidos al sentir una mano en el hombro.

–Yo estaré supervisándolas, así que pueden irse tranquilos- los dos solo voltearon el rostro viendo a Nobume que había llegado al lugar y lo pensaron nuevamente.

–Bien, si tú te quedas no creo que nada pase- afirmo Kondo con energía fijándose como de repente la otra rubia mayor de las Yorosuya abrazaba cariñosamente a Nobume hundiéndola entre sus pechos.

–Creo que ya he fumado demasiado- dedico el adicto a la mayonesa botando su tabaco al ver como su compañera temida incluso en el Bakufu lucia tan normal con esa acción.

–Vendremos mañana por la mañana- relato Kondo despidiéndose a secas siendo Hijikata quien solo paso a un lado de Gintoki que se había limitado a estar en silencio.

–esto no cambia nada- fueron los susurros que Gintoki escucho para sí mismo sintiendo como ambos oficiales se marchaban a otro lugar y en lugar haber contestado la amenaza solo tomo a Kanna por la cintura para correr lo más rápido hacia unos árboles de la zona confundiendo a los presentes.

Nobume no entendía la situación al observar como Elma, Tohru y Lucoa se pusieron a comer a gusto unos dulces muy familiares pero que inoportunamente tenían una forma esférica con un hoyo en el frente -¿acaso es una… dona?- Nobume solo podía quedárselas viendo como degustaban el sabor de aquel manjar acabándoselas en el transcurso.

–lo siento, Kanna y Gin Chan se antojaron unas donas por el camino y compramos unas cuantas más para esta tarde- respondió Elma tocándose su mejilla con delicadeza al saborear el azúcar en su boca.

–si no mal recuerdo Gin Chan y Kanna tienen la caja quizás ellos te den una…- más rápido que el viento Nobume se lanzó en dirección a donde estaban Gintoki y la pequeña encontrándolos con una escena demasiada lúgubre desde su perspectiva, en su presencia ambos albinos se habían estado devorando todas las donas quedándose quietos al verla con un tic en el ojo.

–Nobume, que bueno encontrart…- intentando sonar convincente con una amplia sonrisa Gintoki no logro su objetivo al sentir como la comandante del Mimawarigumi se subía encima de él tumbándolo en el suelo para ponerse a golpear el estómago de este sin que este pudiese defenderse al tenerla sentada encima suyo como animal salvaje ante la vista nerviosa de Kanna que pensaba que sería la siguiente al tener las manos temblorosas por la golpiza que su jefe recibía, poco tardo para recibir la fría mirada de esta indicándole solo una cosa.

Seguidamente Kanna estaba desenterrando las donas que había querido esconder mientras Nobume seguía con la tortura hacia Gintoki al tenerlo con una correa en el cuello como perro estando este en 4 y peor aún el tener que estar cargándola en su espalda –te juro que iba a convidar, solo que…- su mirada se fijó en Kanna que nerviosamente desvió la mirada siguiendo su trabajo con la pala dejando a Gintoki a su suerte hasta que de repente.

Sintió como Nobume se posiciono en una buena pose para darle un sentón tan fuerte que por poco y le rompía las vértebras de su espalda –los perros como tú no hablan, solo ladran cuando sus dueños les ordenan- decía está a la par que una aura oscura la rodeaba.

–ya basta Nobume, de todas formas ni sabían tan bien- eso fue la gota que derramo el vaso de la cordura de la peli azul oscuro que sin decir nada enrosco sus piernas alrededor del estómago del permanentado con tanta fuerza que este juraba poder vomitar sus órganos internos.

–Muy bien, serás mi perro hasta mañana ¿alguna objeción?- Gintoki no pudo objetar nada al sentir como el filo de una pequeña daga se posicionaba en su garganta muy cerca de su yugular logrando que este se ponga azul como el cabello de esta, Kanna al presenciar todo eso obtuvo una nueva experiencia que creyó nunca olvidaría mientras estuviese viva.

Al breve rato el trio volvió hacia las demás que no creyeron lo que veían, Gintoki solo les hacía señas para que estas lo ayudasen mas solo obtuvo otro resultado -¿y cómo hago para que yo lo tenga así?- era la pregunta de Tohru que anotaba todas las indicaciones de Nobume.

–Enséñeme maestra- pidió Elma haciéndole una reverencia dejando a Gintoki como tonto al dejarlo hablar solo.

–estaremos bien… creo- añadió Lucoa ante la desesperación de su jefe que solo soportaba el berrinche de Nobume.

Más tarde las puertas se abrieron dando paso a varias tropas del Shinsengumi así como el Mimawarigumi y como si faltara también se encontraban el escuadrón completo de Cortesanas encargadas de velar por Yoshiwara.

–valla que son artos, me recuerda a las tropas Germánicas del Este que elimine en el pasado- rápidamente Gintoki y Nobume voltearon sus rostros hacia Tohru que fue callada por un golpe en el estómago por parte de Elma.

–lo siento, ella solo hablaba de cuando éramos niñas ¿no es verdad Tohru?- la rubia recuperaba poco a poco el oxígeno en sus pulmones.

–sí, solo recordaba cosas de mi vida, no es como si hubiese extinguido civilizaciones enteras solo por capricho- nuevamente Tohru se ganó otro golpe de Elma en la cabeza dejando a Gintoki y Nobume y al resto de las 3 facciones en silencio, Gintoki solo miro hacia Lucoa que sudaba con una risa nerviosa afirmándolo de manera indirecta que si era cierto pero fue devuelto a la realidad cuando sintió como Nobume aplicaba fuerza en su agarre a las costillas de este al seguir sentada sobre él.

Como si fuera por obra de arte, todos los policiales tanto del Shinsengumi como el Mimawarigumi e incluso las cortesanas de Yoshiwara veían con suma impresión y asombro como el poderoso y temido Shiroyasha había sido sometido por la Comandante de la tropa de los Oficiales del Mimawarigumi, estos solo se sentían orgullosos de pertenecer a esa facción ante el talento y valor de su comandante mientras que los pertenecientes al Shinsengumi tenían la boca abierta por tal escena.

Ni siquiera sus superiores habían logrado ganarle un duelo al permanentado pero aquella chiquilla lo había doblegado hasta el punto de tratarlo como su perro y no solo eso, también había reclutado y puesto bajo su mando a las amigas del Shiroyasha las susodichas "Amanto de alto peligro" que habían ocasionado varios problemas por todo Edo.

Sin más fueron interrumpidos cuando Nobume les llamo la atención –bien caballeros, como ya sabrán sus jefes están en otro lugar haciendo quien sabe qué y la verdad a mí no me importa, pero eso no quiere decir que se tomaran el día libre como los vagos que son. Estas señoritas se han ofrecido como voluntarias para entrenarlos por un día, puede que no sea mucho pero créanme… que desearan que solo haya sido 1 hora de entrenamiento- pronto hubo murmureos entre las tropas sobre el grupo de Elma y Nobume estaba por callarlos hasta que vio a Kanna dar un paso adelante dando la cara a todos manteniendo su mirada de pez muerto.

Los del Shinsengumi ya habían tenido experiencia al lidiar con ella en el pasado pero los del Mimawarigumi solo la vieron como una niña más del montón -¿y tú que haces aquí? vuelve con tu Madre mocosa- replico uno de los hombres burlándose de la pequeña mas no consiguió ninguna reacción de esta enfureciéndolo en el acto -¿es que no me oíste? Este no es lugar para las niñitas que piensan en princesitas y castillo- el hombre desenvaino la Espada como amenaza pero Kanna seguía con la misma expresión cosa que ocasiono el ataque brusco del hombre.

Algunos intentaron detener a su compañero al utilizar la fuerza bruta con solo una pequeña pero ni siquiera pudieron moverse cuando una gran presión se hizo presente levantando una gran cantidad de polvo en el ambiente, al disuadirse la mayoría de los presentes solo sudaba por lo que veían, el puño de la pequeña estaba extendido mientras que en esa dirección se hallaba una gran destrucción dirigida hacia las montañas incinerando todo lo que había estado en su paso menos al hombre que había retado a Kanna que solo yacía inmóvil aunque consiente, no podía expresar ni una reacción de asombro o miedo, solo estaba ahí como si su mente se hubiese desconectado del mundo

De todos los presentes El grupo de Gintoki y Tohru permanecían como si nada, incluso Nobume permanecía callada por la habilidad de la pequeña y solo pudo imaginarse el poder superior de las otras mayores, agradecía en lo profundo de su corazón que aquellas niñas estuviesen con el tonto y despreocupado de Gintoki que con alguna influencia negativa para ellas –si hacen todo lo que ellas digan, puede que algún día sean capaces de hacer lo mismo- indico Gintoki aun estando como perro llenando de una mínima esperanza a los que habían presenciado el acto.

–No creo que lo hagan en un día pero… si les prometemos que serán más fuertes de lo que son ahora- musito Elma de manera seria ante Tohru quien lo tomo como una competencia.

–ohhh, entonces ¿quieres ver quien entrena mejor?- pregunto Tohru como un reto que Elma estaba por negar.

–que sea así, cada una de ustedes tendrá sus propios batallones para entrenar. Tohru estará a cargo del Shinsengumi, Elma se responsabilizara del Mimawarigumi y Kanna con Lucoa entrenaran al escuadrón de Yoshiwara- afirmo Nobume con voz de mando ante la afirmación de todas.

–esto ¿y que pasa conmigo? Que acaso el buen Gin Chan no debería entrenar a alguien, me conformo con solo mirar- decía este de manera graciosa sintiendo como esta se levantaba de su espalda poco a poco, pronto sus esperanzas de pararse se vinieron abajo cuando sintió un sentón en su espalda por parte de las gruesas caderas de Nobume que aplico más fuerza a sus piernas sujetándose a las costillas de este.

–no recuerdo haberte dado permiso para hablar- añadió está sujetando su correa con fuerza mientras que la mayoría de los hombres presentes tuvieron un accidente en su nariz al presenciar por primera vez en su vida el comportamiento sádico pero sexy de la comandante Nobume que expresaba con Gintoki, alguno que otro tuvo envidia de ser pisoteado por los tacones de esta mientras Lucoa solo asentía con la cabeza como una especia de orgullo hacia la peli azul.

Fue así como cada una de las dragonas se llevó a su batallón a un diferente lugar pero… Gintoki no contaba con que se los llevarían a otro lugar del mundo mediante esos portales dejándolo a él con Nobume solos en el lugar –Nobume, sé que no tengo permiso para hablar pero… de verdad me urge ir a un baño, tome demasiada leche de fresa esta mañana así que… si podrías…- intentando zafarse de su jinete esta solo bufo y le estrecho la mano, Gintoki solo quedo como hielo al ver lo que esta le ofreció.

–una buena dueña se preocupa por su perro- indico Nobume con una botella de plástico mientras el permanentado solo quedo en Shock por el comportamiento de su amiga, de modo que todo el día tuvo que aguantar los caprichos de está sirviéndole como silla hasta que llego el otro día.

Era de mañana y todo el lugar permanecía en calma, Hijikata junto a Kondo llegaban de la larga reunión con los altos mandos seguidos de Tsukuyo quien había sido invitada como parte de la fuerza militar de Edo pero no encontraron nada de nada por todo el lugar, los 3 pudieron explotar de ira por la impertinencia de haber dejado a Gintoki a cargo del entrenamiento de sus hombres –se los dije, no debieron involucrar a ese vago bueno para nada, de seguro se encuentra durmiendo en alguna banca del parque- Tsukuyo arremetió con todo inhalando su vicio de fumar, Hijikata también la siguió.

–maldición, debí saber que esto pasaría, solo un tonto contrataría a los Yorosuya hoy en día- maldijo el adicto a la nicotina masticando el cigarrillo ante el suspiro de decepción de Kondo.

–porque esa cara, no me digas que de verdad esperabas algo de el- pregunto secamente Otae quien venía llegando junto a Kyuubei que solo se limitó a sonreír por lo sucedido -te lo dije, ese sujeto escaparía a penas se fueran así que…- extendiendo su mano hacia Kondo este solo saco algo de su bolso arrojándoselo, se trataba de un pequeño fajo de dinero.

-¿y ahora que haremos? No sabemos dónde se los llevo ese idiota- decía Otae con tono acido pero preocupada lo cual Kondo noto y solo guardo silencio. Pudieron seguir hablando tonterías y suposiciones sobre Gintoki hasta que notaron como a lo lejos del recinto del Shogunato en el sexto piso una de las puertas del se habría rebelando a una figura muy familiar para los presentes.

Se trataba de Nobume quien había salido a la terraza para estirar sus extremidades tras la larga noche en el palacio, todo podría decirse que era normal si no fuera porque la peli azul solo traía puesto una camisa blanca que cubría apenas lo esencial, esta sin pudor alguno estiraba sus brazos tan alto como podía dejando ver sus tonificadas piernas junto a sus gruesos muslos y pequeños pies, como si no fuera poco los movimientos de Nobume eran lo suficientemente necesarios para dejar ver su ropa interior de tono oscuro logrando una vista de sus hermosos pechos que no eran ni muy grandes ni muy pequeños que adornaban su escote y la cereza del pastel era el ver como Nobume hacía gala de sus impresionantes caderas angostas que hacían ver muy bien su pequeña cintura siendo sus caderas anchas las más resaltantes que se recorrían hasta sus muslos.

Sin duda alguna una hermosa joven con buenas proporciones y que lo mejor era que aún estaba en su etapa de crecimiento por lo tanto su cuerpo aún estaba inmaduro. Todo eso lo pensaban los hombres presentes que no apartaban la vista de la increíble vista que tenían –de aquí cuando esa mocosa creció tanto- proclamo Hijikata dejando caer su tabaco mientras Kondo solo tenía la boca abierta por lo que veía hasta que de un palmazo en la cabeza lo obligo a regresar a la realidad siendo Otae la responsable quien le pisaba el rostro con una sonrisa espeluznante.

–Estoy segura que me comparabas con esa mujerzuela en tu cabeza ¿verdad maldito gorila?- reia está siguiendo con sus pisotones, Hijikata pudo zafarse de sus fantasías sintiendo como las mujeres a su alrededor lo miraban con decepción hiriéndolo de alguna manera su orgullo.

–la próxima vez que nos encontremos le hablare sobre el pudor, no es correcto que esa jovencita se exhiba de esa manera- comento Tsukuyo con desinterés guardando su pipa.

–pues yo creo que es el milagro de la pubertad- cerca de ellos se encontraba Katsura usando unos binoculares para una mejor vista alertando a todos por su aparición.

–pero cuando fue que…- Kyuubei estaba por desenvainar su espada hasta ver la mano en señal de alto por el criminal Joui.

–no estoy de ganas para ver tus pechos planos así que porque no vas a jugar a otra parte- tan pronto como dijo eso, Katsura fue envuelto en pisotones junto a Kondo por menospreciar sus proporciones, solo Hijikata se mantenía sereno ante la circunstancia.

–todos actúan como niños, da igual si aquella niña tenga un buen cuerpo o no, eso no la hace más mujer que ustedes, además… no pensé que te gustaban las menores de edad, por lo general siempre te veía detrás de la chica del puesto de Ramen- se dirigió Tsukuyo hacia Katsura que dejo de ser pisoteado sosteniendo una sonrisa como el solo podía hacerlo.

–no me malinterpretes, es cierto que tengo un fetiche con las viudas pero… de verdad creíste que solo miraba a Nobume- contesto este confiadamente ante la impresión de los demás, Tsukuyo tomo los binoculares para ver la misma imagen de Nobume pero esta vez había algo diferente, había algo o mejor dicho alguien que estaba a su lado y no era precisamente la persona en el lugar oportuno, tras los binoculares se veía una permanente plateada dándole unos masajes a la espalda de la comandante del Mimawarigumi y se veía que esta lo disfrutaba pues estaba recostada en una larga silla exponiendo su espalda desnuda

Tsukuyo solo seguía mirando al par mientras sus manos destrozaban los binoculares con notorias represalias en contra de Gintoki –ese animal, no puedo creer que se atreva a estar con otra mujer- susurro la rubia apretando los dientes ante la confusión de los presentes que solo veían como la ira hervía por la cabeza de su compañera hasta que un fuerte chillido los saco de ese trance al fijarse en la pervertida de las gafas que también había estado viendo la escena.

-¿Cómo se atreve esa zorra de quinta? Gintoki es solo mío- irónicamente todos supusieron lo peor al ver el estado de ánimos de aquellas 2 y más aún por el comportamiento de Sachan que parecía un perro rabioso al cual le habían quitado su hueso.

Por mera curiosidad todos se turnaron para mirar por los binoculares reaccionando de diferentes maneras, sin embargo Katsura solo miraba su reloj –ya va siendo hora de que lleguen- de repente 3 agujeros aparecieron de la nada de donde salían las compañeras del Yorosuya con normalidad con la misma apariencia del día anterior.

–ya llegamos- saludo Kanna levantado el brazo ante la incredulidad de Hijikata que salió disparado listo para reclamar el paradero de sus hombres.

–si te refieres a los inútiles de tus subordinados, ya están llegando- decreto Tohru haciendo un chasquido donde el pelotón del Shinsengumi salía ordenadamente como una tropa formal realizando un saludo militar muy icónico –me tome la molestia de llevarlos a una Dimension post apocalíptica donde la humanidad se ha visto obligada a refugiarse en murallas para sobrevivir de unos seres enormes que ellos llaman titanes. Ahora por lo menos puedo decir que tienen una visión de la vida y créeme, alguno de ellos tiene tendencias suicidas así que mantenlos observados en especial a el- proclamo Tohru con orgullo señalando hacia Yamazaki que lucía paranoico pero alerta a su alrededor con 2 espadas en mano y un equipo tridimensional.

Hijikata solo los inspecciono de pies a cabeza analizando que por la firmeza en la mirada de sus ojos debieron haber pasado por mucho –es como el batallón que siempre quise, casi parece un regalo de navidad- murmuraba Hijikata con gran orgullo hacia su tropa.

Elma a lo lejos solo tosió gravemente para llamar la atención –sí que bueno, aprendieron la importancia de la vida pero no se compara con lo que yo logre- se señaló esta hacia sí misma señalando hacia los Mimawarigumi empapados de sangre y vísceras desprendiendo un olor a putrefacción –no tenía idea de que capacidad podían desarrollar los humanos en un solo día así que opte por llevarlos al máximo, los arroje a una ciudad repletos de muertos vivientes come carne, haber como sobrevivían, la verdad pensé que solo unos cuantos iban a sobrevivir pero me sorprendieron cuando actuaron como equipo y escaparon de los bombardeos nucleares en Raccon City- declaro Elma con notoria inocencia.

Katsura solo se tocó el mentón pensando en su estadía por aquella ciudad, Kyuubei se acercó hacia los hombres vestidos de uniforme blanco que parecían tener la vista perdida –tranquila estarán bien después de que borre de sus mentes el canibalismo- Kyuubei solo parpadeo ante esa afirmación pensando que solo lo decía para quedar genial.

–dejando eso de lado ¿Qué se supone que hicieron ustedes 2?- pregunto Tsukuyo hacia la rubia mayor que venían con Kanna –nada fuera de lo común, todo tranquilo y pacifico… los llevamos a la 2 guerra mundial de otro mundo… esa civilización era casi a la vuestra con muchas leyes y todo eso, además Kanna se divirtió mucho con la otra niña que vestía como soldado ¿no es así Kanna?- la mencionada solo asintió con delicadeza.

–la próxima vez invitare a Tanya a tomar él te- proclamo la albina recordando a su nueva amiga Loli Nazi que conoció en la guerra, Tsukuyo solo trago duro por esa respuesta percatándose de cómo sus compañeras de Yoshiwara traían puesto uniforme de alguna república.

Todos estaban por hacer preguntas acerca del entrenamiento hasta que Nobume venía llegando calmando a sus compañeros con el azote de unas correas largas –no se suponía que estarías vigilándolos, era tu deber que todos ellos…- Otae no pudo terminar su reproche porque esta lanzo un cuchillo rápidamente por la mejilla de la castaña directo hacia la cabeza de su subordinado que rápidamente bloqueo el objeto punzante con la espada sorprendiendo a todos por lo sucedido, Kondo y Hijikata habían estado a punto de detener el ataque por ver que era demasiado rápido para alguno de sus subordinados pero al parecer estaban equivocados.

–¿eso responde a tu pregunta? Porque a mi parecer ellos están en optimas forma- dedico esta fríamente -¿o tu qué opinas… Gin Chan?- susurro está jalando la cadena y con ello apareció el permanentado amordazado y envuelto en cadenas con los ojos abiertos de par en par acompañado de notables ojeras con su cuerpo tieso como el cemento.

-¿Cómo que Gin Chan? ¿Desde cuando tienes tanta confianza con él?- preguntaba con sospechas Tsukuyo hacia su compañera que le devolvió una gélida mirada.

–Eso a ti no te incumbe, yo llamo a quien quiero como quiero o es que acaso estarás celosa- arremetiendo con todo la rubia de los Kunai iba a responder si no fuera porque Kondo la detuvo.

–Ya basta, lo único que importa es que ellos cumplieron con su trabajo- añadió el gorila logrando apaciguar las cosas.

–y bueno ¿Dónde está la paga?- pregunto inocentemente Lucoa extendiéndoles el brazo logrando que Kondo sude por esas palabras.

–un trato es un trato, Kondo… dale la paga por el trabajo- resumió Hijikata sin señal alguna de su comandante.

–seguimos esperando la paga- fue esta vez Tohru quien tenía una sonrisa con sus ojos cerrados logrando incomodar a Hijikata puesto que estaba muy cerca de él y el traje que llevaba no ayudaba mucho al ser idéntico a la vestimenta del permanentado.

Kondo por otra parte rebuscaba su cartera con temor sin resultado alguno –verán, el dinero que tenía aun lo tengo pero no aquí, si regreso puedo…- siendo callado por el enorme tridente que lo rozo en la mejilla que envió Elma estando en el mismo estado que su amiga.

–Que desafortunado, no tienes nuestra paga ¿Qué deberíamos hacer?- propuso está caminando lentamente hacia ellos si no fuera porque un fajo de billetes salió hacia el cielo donde Kanna por instinto lo atrapo revelando que era la paga acordada.

–Eso debería bastar ¿no?- decreto Nobume siendo ella quien lo había lanzado sin percatarse de que Gintoki había logrado zafarse de las cadenas y a punto de escapar por el muro varios Kunai se clavaron en su cabeza como advertencia.

-¿Dónde crees que vas animal? Aun no explicas que hacías masajeándole la espalda a Nobume- Gintoki con solo recordar eso se estremeció de pies a cabeza, no podía ni siquiera responder esa acusación y para empeorar las cosas Tohru y las demás se unieron a la conversación.

–ohhh ¿acaso no quieres que tus amiguitas se enteren de lo que andabas haciendo?- preguntaba esta de manera maliciosa mientras Gintoki solo pensaba en cómo salir de esa situación, no le importaba lo que pensaran los demás pero si Tohru o Elma se llegasen a enterar de lo que Nobume lo obligo a hacer

-yo le dije a Gin Chan que ayudara a Nobume a relajarse- proclamo Lucoa entrando a la charla sorprendiendo a Nobume por esa afirmación –hace días que visitaba a Nobume en su oficina y note que sus articulaciones estaban muy rígidas así que pensé en que debería recibir unos masajes- añadió la rubia mayor como si nada ante los demás que aún no se tragaban el cuento.

-¿con que eso hacías cuando salías?- Gintoki fue silenciado por un golpe en la cabeza de parte de Otae que aun quería escuchar más de Lucoa.

–se ve que eres nueva por estos lados, pero aquí no le creemos a las mujerzuelas como tú- respondió la castaña con su característica sonrisa asustando a Gintoki por lo que había dicho, con solo levantar la mirada vio que su amiga estaba realmente ofendida por el insulto de Otae.

–Nosotras mejor nos vamos, Gin Chan será mejor que te cubras- dedico Tohru agarrando a Kanna por la cintura y cogiendo a Gintoki mientras Elma hacia lo mismo con Nobume para empezar a correr lo más rápido que podía asustando a los demás por esa reacción.

–Esperen un momento, no nos dejen su problema o lo que sea- grito un eufórico Hijikata sudando por la situación, si esas 2 corrían de esa manera con el tonto de Gintoki por temor a la rubia mayor significaba que Lucoa era la más fuerte de ellas por Jerarquía de poder.

Pronto Lucoa tomo aire amenazando con hacer explotar toda la ciudad… sin embargo esta solo dejo salir el aire por su boca como si intentase controlarse volviendo a su sonrisa natural –con que mujerzuela ehhh… es la primera vez que me lo dicen de esa manera- enfatizo está mirando el cielo –debe ser una forma de insulto en vuestra cultura pero… al menos soy la mujerzuela de un solo hombre- contesto esta ante la duda de todos que no entendían sus palabras más solo vieron como el brazo de esta se levantaba poco a poco en dirección de Tohru y los presentes lo tomaron como una amenaza.

-¿Qué intentas hacer?- Kyuubei estaba por desenvainar ante el mínimo movimiento de la rubia en su frente que solo genero un pequeño orbe negro en la palma de su mano como si fuese un pequeño vórtice que de inmediato arrastro el cuerpo de Gintoki hacia ella exactamente a su mano.

–de verdad creyeron que destruiría el lugar, aunque quisiera no podría- delato está mirando hacia Nobume como si fuese ella el motivo del control de sus emociones –lo único que hice fue atraer el cuerpo de Gin Chan, después de todo soy SU Mujerzuela ¿lo recuerdan?- esto lo dijo mirando directamente hacia Tsukuyo mientras sostenía a Gintoki como su trofeo personal, esta acción hizo enfadar a Tsukuyo que sin importarle mucho se abalanzo sobre Lucoa pero siendo retenida por Hijikata sabiendo de ante mano que no duraría contra ella.

–(controla la gravedad… es peligrosa)-, de repente fueron interrumpidos por la llegada de Tohru y Elma que venían con lágrimas cómicas en sus ojos.

–Lucoa por el amor de Dios no le hagas nada a Gin Chan, si quieres exterminar este mundo al menos déjanos llevar a Gin Chan a otro lugar- pedía Elma a rastras suplicando a Lucoa de manera graciosa mientras el Permanentado no entendí nada de nada.

–Creo haber escuchado mal o destruirás todo el planeta Lucoa Chan- decía este sudando a full por la adrenalina.

–por supuesto que no, al menos no por el momento- Gintoki al escuchar eso se relajó hasta que dio un fuerte grito.

-¿Cómo que por ahora? ¿Sabes lo difícil que es conseguir la Jump? piensa en los escritores y el maldito degenerado que escribe esta historia- pedía este desesperado por lo que sucedería.

–Gin Chan, no es un buen momento de romper la 4 pared, podrían demandarnos por derechos de autor- decía Tohru con una gota en su nuca.

-¿Qué no se supone que este es solo un fanfiction? Lo único que se destruiría seria esta historia- hablo Elma cruzado de brazos por la situación recibiendo un coscorrón en la cabeza.

-¿y donde se supone que estamos? Si la historia se acaba es el fin para nosotros así que no hagas enojar al estúpido Gintoki aun siendo sujetado por Lucoa.

–Gin Chan…- pronuncio Nobume señalando hacia el cielo.

–Creo que te escucho- dedico Kanna mirando como el cuerpo de su jefe ahora contaba con algo extra.

-¿pero qué narices me hicieron?- grito este mas asustado que de costumbre notando que en su trasero ahora tenía una cola de reptil y su cabeza tenían un par de cuernos como si fuera un carnero.

–No lo sé, te ves lindo cuando pareces uno más de nosotras- replico Lucoa babeando con solo verlo muy cerca de él.

–Eso te pasa por insultar al autor, fijo que ahora nos termina por tu culpa y nos manda a una temporada inconclusa- relato Elma tocándose el mentón.

–o quizás nos mate a todos para darle más trama a la historia, eso es muy común hoy en día- decía Tohru chocando sus puños.

–Pues yo creo que se quedó sin ideas, ya sabemos cómo es el gorila de flojo, no me sorprende que nuestro autor no sepa de lo que nos pasa- esta vez fue Nobume quien intervino.

–lo que sea ¿Qué no se supone que ya deberíamos cortar el episodio? Esto solo parece relleno- decreto Gintoki pataleando a esa altura desde el suelo.

–Yo puedo resolver ese problema- indico Nobume golpeando a Gintoki en su estómago dejándolo inconsciente –listo, si no hay protagonista no hay continuación- mando está tranquila siguiendo así con la discusión de las dragonas mientras los demás solo veían expectantes la situación.

-¿de quién diablos se supone que hablan?- pregunto Otae con una venita en su frente.

–Ni siquiera tuvimos tanto tiempo al aire como ellos- menciono Kondo desilusionado por lo que pasaba.

–Pues yo estoy feliz, ahora sí que tenemos a un verdadero ejercito- señalo este hacia sus tropas que no se habían movido ni un milímetro.

–Creo que ya se van- relato Kyuubei mirando con todos como la pequeña albina de Gintoki rompía el muro para salir caminando con todos los Yorosuya.

–Vayamos a casa y preparemos unos dulces- grito con entusiasmo Tohru seguida de los demás que la siguieron a toda carrera mientras Gintoki solo forcejeaba por el agarre de Lucoa que lo llevaba como a un bebe entre sus brazos.

-¡¿pero qué clase de autor tenemos?!- grito el samuray de cabello plateados siendo sus gritos escuchados en todo Kabuki.