"Este fic participa en el minirreto de marzo para La Copa de la Casa 19/20 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".
historia beteada por robin fleur
La primera noche, Luna creyó que era un sueño simple. Aparecía un joven y apuesto muchacho acompañado por dos personas más. La primera, un varón también joven que usaba gafas, ojos color café y pelo desordenado; la segunda era una chica de la misma edad que los otros dos, con el cabello pelirrojo y ojos verdes, que sufrieron un bulto entre los brazos.
—Yo soy un blanco fácil —decía el apuesto muchacho—. Elegid a Peter y no se le contaremos a nadie.
Sus padres interrumpieron su ensoñación cuando la despertaron para felicitarla por su séptimo cumpleaños. Con la emoción, Luna se olvidó de ello.
Dos días después de la muerte de su madre, volvió a soñar con aquel muchacho. En su rostro se apreciaba el paso del tiempo y mostraba el remordimiento en sus ojos.
El hombre se transforma en un perro para escapar de una prisión en medio del mar, nadando hasta tierra firme y poner después rumbo al sur.
La escena cambió y Luna volvió a olvidarse de él cuando se despertó.
La tercera vez fue un día antes del inicio del Torneo de los Tres Magos. Esa vez, ella voló desde Hogwarts hasta Londres, para entrar a hurtadillas al Ministerio de Magia. Después se vio envuelto en una cruel batalla, evitando los maleficios de los mortífagos, aunque resultó levemente herida. Estaban en el Departamento de Misterios cuando vio a Sirius Black (pues ya había averiguado la identidad del muchacho) cayendo a través de un misterioso velo, donde se oían voces susurrantes.
Una figura encapuchada y vestida con una túnica negra se presentó casi al final del sueño.
—Te mostró una parte del futuro identificado el encapuchado.
—Lo sé —respondió Luna—, pero no puedo evitarlo, ¿o sí? —Preguntó, esperanzada.
—Claro que puedes, pero, si lo haces, el destino del mundo mágico tal y como lo conoces cambiará —afirmó la figura, antes de desaparecer.
Esa visión fue el tiempo más grabado cuando estaba despierta. Aunque, según pasaban los meses (más, sabiendo que no podría evitarlo), podría olvidarse de él ... voluntariamente.
