HAY COSAS QUE NO PUEDES ENTENDER (INCLUSO ENCONTRANDOLAS)
Otro día mas era otro día más de trabajo para los Yorosuya que estaban trabajando en una zona de construcción menos Kanna quien se había tomado el día libre por órdenes de Gintoki así que había decidido asistir a la escuela y justamente se había encontrado con Seita que la acompañaba de regreso a casa –vaya que la maestra es muy mala, mira que dejarnos tanta tarea para el fin de semana- Kanna solo asentía en afirmación con su mirada de pez muerto.
–Sí, es mucha tarea- Seita solo la vio mientras tomaba una gran bocanada de aire armándose de valor
–te vez muy bonita con esa ropa, veo que decidiste copiarle a tu papá- sin entenderlo mucho Kanna solo se fijó en su vestimenta que consistía en la misma que el tonto de Gintoki pero a su medida aunque con el cierre hasta el cuello por orden del mismo permanentado que le había dicho que ella aún era muy joven para tener el pecho al descubierto.
–Gracias- se limitó a decir está haciendo una pose muy Guay al tocar su espada de madera que yacía en su cintura mientras Seita tuvo un pequeño derrame nasal por lo linda de su compañera.
–estaba pensando, si te gustaría… salir mañana… ya sabes… como amigos- con solo decir eso logro que los pasos de la albina se detuvieran en seco asustando al castaño que creyó haber echado a perder su oportunidad de salir con ella.
–Está bien- fue lo único que dijo la albina logrando que Seita recobrase su seguridad de golpe.
–te espero en el parque de aquí cerca, mañana a las 10 de la mañana, es una promesa- sin importarle mucho Kanna solo acepto en silencio notando como ya había llegado a su casa…
YOROSUYA
-y eso fue lo que paso- había dicho Kanna quien había relatado su historia no pudiendo notar la sonrisa fingida de su jefe que la había escuchado con toda la atención del mundo al tiempo que el pudin en sus manos se destrozaba por la fuerza que este hacía en sus puños. Todas las otras dragonas solo permanecían expectantes por la situación –bien por ti Kanna, asegúrate de pasarla en grande- enfatizo Lucoa queriendo molestar a su jefe en el acto.
–Sí, sería bueno demostrar que eres toda una señorita, después de todo es tu primera cita con un chico- esta vez fue Tohru que no había pensado muy bien las cosas al hablar.
–No sé qué decir, pensé que ella sería la última de nosotras en tener una cita- añadió Elma rascándose la cabeza, solo Gintoki permanecía en silencio poniendo nerviosa a Lucoa que ya sabía el motivo.
–con que así son las cosas… pero mañana tenemos mucho trabajo por lo que no creo que puedas ir ¿verdad?- soltó este con una sonrisa de oreja a oreja como lo más normal del mundo si no fuera porque sus parpados estaban hinchados de cólera y las venas en su rostro no ayudaban en nada, viéndolo venir Lucoa salto de su sitio ante todos.
–que yo sepa no tenemos ningún trabajo para mañana, además… nosotras 4 seriamos más que suficientes para arreglar un trabajo, así que puedes divertirte todo lo que quieras- Gintoki estaba por replicar pero vio como Tohru y Elma se la llevaron hacia el baño para prepararla para su cita dejando a Gintoki y Lucoa en el cuarto donde este mantenía su sonrisa hasta que vio como Kanna cerraba la puerta del baño.
–Crecen tan rápidos- susurro Lucoa para sí misma con una sonrisa maternal sin venir la embestida que Gintoki realizo dejándola arrinconada con la pared.
–Se puede saber ¿qué estás haciendo?- grito Gintoki poniendo sus brazos en la pared impidiendo que la rubia pueda escapar mientras la miraba desde abajo puesto que él era relativamente más alto que ella.
–ara ara pareciera que estas celoso Gin Chan- se burlaba esta por las acciones que involuntariamente su jefe hacía.
–¿celoso yo? No me vengas con eso, no quiero que ningún mocoso de mierda se acerque a Kanna ni ahora ni nunca- contradijo este levantando la voz.
–y… se puede saber ¿Por qué? Exactamente, tal y como estamos ahora tu pareces el acosador- pregunto esta como ronroneo plantándole cara a Gintoki quien podía ver fijamente los ojos de colores de Lucoa tan de cerca.
–que pregunta es esa, quiero proteger su inocencia y no me importa matar a esos mocosos calenturientos que solo ven a Kanna como un pedazo de carne. Mejor aún, los castrare yo mismo si se atreven a tener pensamientos sucios con mi pequeña y para quedar claro esta pose no significa nada- grito este casi como lunático logrando imaginar al bastardo que había tenido la osadía de haber invitado a la pequeña albina a una cita respondió este con una sonrisa desquiciada perdido en sus fantasías homicidas sin ver venir el empujón de Lucoa.
Gintoki solo forcejeaba con ella tratando de quitarla de encima olvidando que ella lo superaba en fuerza –no niegues que estas celoso, pareces un padre que no quiere que su hija tenga un novio- este sin querer aceptarlo seguía con sus forcejeos.
–mientras este con vida nadie va a desflorar a mi niña- contesto este dándole un cabezazo para salir de ese agarre más para la rubia fue un leve choque entre sus frentes mientras miraba como su jefe apretaba sus dientes por la fuerza que hacía.
–entonces prométeme una cosa y te ayudare a sabotear la cita de Kanna- planteo está llamando la atención de su jefe que aún no se rendía –si lo que dices es correcto eso quiere decir que mientras tu tengas rostro yo tendré donde sentarme ¿correcto?- con esa declaración Gintoki quedo mudo y sin querer pozo su vista en los glúteos de esta que resaltaban más de lo debido gracias a que llevaba su misma ropa y los pantalones negros se pegaban demasiado a la parte trasera de Lucoa realzando sus enorme, redondos y firmes glúteos.
Gintoki resistió como un campeón hasta el final pero de todas formas cayo desmayado por la situación y la excitación del momento –aún tengo el toque femenino- comento Lucoa para sí misma llevando el cuerpo de su jefe a la cama.
Fue así como la noche pasó y mientras dormían Gintoki tenía las pestañas abiertas de par en par con grandes ojeras en su rostro pensando en el desafortunado al que le meterá su Bokuto de madera por atrás y sin querer se durmió con los ojos abiertos de tantas formas de pensar sobre esconder el cadáver de un niño.
Una vez despierto se levantó bruscamente de la cama al recordar que hoy era el día, rápidamente se vistió esperando aun encontrar a Kanna desayunando en la mesa pero… en ese momento Gintoki sintió el verdadero terror, estaban todas haciendo sus cosas pero Kanna no se encontraba –buenos días Gin Chan, dormiste mucho- señalo Tohru hacia el reloj donde faltaban 5 minutos para las 10 de la mañana –tu desayuno estará listo en unos minutos así que…- velozmente Gintoki salió pitando de ahí dejándolas con duda por sus acciones.
-¿y ahora que le pasa? Hoy no sale la Jump y tampoco hay oferta en el súper mercado- decía Elma tratando de razonar siendo Lucoa la única que lo sabía.
–Tohru, Elma saldré a hacer unas cosas, no me esperen para el almuerzo- con calma Lucoa se ajustó su yukata y el Bokuto de madera a su cintura para salir de la casa.
–Bien, tenemos la casa para nosotras solas- dijeron al unísono ambas dragonas empezando a rebuscar las cosas de Gintoki como secretos íntimos y vergonzosos
En otro sitio Kanna estaba sentada alrededor de una fuente mirando como las madres paseaban con sus hijos logrando que esta solo suspirase con neutralidad –disculpa la tardanza, no pensé que llegarías más temprano que yo- de entre la gente salió Seita vistiendo algo más formal observando como Kanna seguía usando la misma ropa que el Samuray de pelo plateado.
–Estoy bien, llegue hace poco- contesto Kanna con simpleza sin percatarse de cómo era observada a la distancia por su jefe que estaba listo para desmembrar a Seita.
–así que ese pequeño de Yoshiwara cree que le pondrá un dedo a Kanna, pues no en mi guardia Hijo de put - con grito de guerra salto de unos arbustos hacia el par de niños, sin embargo una fuerte tacleada lo mando hacia unos arbustos que por fortuna no llamo la atención de los niños que ni lo notaron.
Al abrir los ojos Gintoki solo sintió que le faltaba el aire mirando cómo era asfixiado por el enorme par de melones que Lucoa tenía firmemente como pecho –no intentes detenerme, que sea hijo de Hinowa no me importa- recalco este con los caninos de sus dientes muy notorios.
–venga Gin Chan, son solo niños socializando eso no puede ser tan malo- indico la rubia tratando de persuadir a su jefe para que no cometa una locura en plena vía civil, este a regaña dientes miro desde lejos como Kanna y Seita solo conversaban amigablemente.
–está bien…- susurro este por lo bajo logrando zafarse del agarre de su amiga que solo sonreía victoriosa –pero si ese chiquillo se pasa de la raya yo mismo lo castrare- Lucoa solo le respondió con la mejor de sus sonrisas.
–Entonces seremos el policía malo y el policía bueno- Gintoki estaba por reclamar pero acepto de inmediato la propuesta.
–vamos, esos 2 se están alejando- indico Gintoki saliendo del arbusto junto a Lucoa y antes de que siquiera esta diese un paso su jefe se paró delante suyo metiendo sus manos en el pecho de esta que por reacción agacho la mirada con vergüenza.
–Gin Chan… estamos en público, al menos espera a que lleguemos a casa, todavía no estoy lista- decía esta sonrojada a mas no poder regresando a la realidad sintiendo como el permanentado la miraba con cara extraña.
–deja de delirar solo te subía el cierre, no quiero que te empiecen a mirar con caras extrañas- contesto este mientras la rubia miraba que su escote antes abierto ahora estaba cubierto por el cierre que su jefe le subió hasta el cuello –no te atrases… tonta- añadió este dándole un pequeño golpe con los dedos en la frente a esta.
–supongo que… gracias- Gintoki solo bufo por el comportamiento sumiso de esta y la tomo de la mano para empezar a correr tras los niños.
–eres muy lenta, vamos que se nos están escapando- menciono el samuray sin poder ver como Lucoa lo miraba, casi como un padre que se preocupaba por ella, irónicamente se suponía que ella era mayor que él pero decidió no pensar en eso.
Ambos adultos se la pasaron todo el día espiando la cita de Kanna desde lugares estratégicos que Gintoki usaba a la perfección hasta que finalizo en un almuerzo donde Seita y Kanna regresaron al parque sentándose en una de las bancas –fue muy divertido pasar el día contigo- explayo Seita con cansancio pero feliz.
–Fue divertido- se limitó a decir Kanna volteando su rostro mientras Seita se fijaba que era la primera vez que apreciaba detenidamente los ojos de su compañera.
–Kanna… te… tengo… tengo algo que decirte- apenas audible la pequeña albina solo le prestó atención en lo que este tardaba en expresarse, y pudo haber sido así si no fuera porque un hombre extraño vestido con cajas los interrumpió.
–ohhh, pero si es la pequeña de Gin San ¿Qué haces por estos lugares?- Seita solo lo maldecía por haber echado a perder su valor de declararse a Kanna.
–Hola Madao- contesto Kanna levantando el brazo como saludo.
–¿Ya se conocían?- decía Seita con asombro.
–Sí, él es amigo de Gin Chan y Lucoa, los 3 siempre salen a beber y apostar aunque siempre pierden- Seita solo se quedó gélido por esa afirmación de la albina.
–creo que interrumpí su cita, salúdame a tu Papá de mi parte, y tu chico. Si yo fuera tu tendría más cuidado, a Gin san no debe gustarle que se metan con su hija- grito este a la lejanía teniendo toda la razón del mundo pues el mencionado se encontraba a solo unos metros de ahí con una máscara de hockey conocida con machete en mano mientras Lucoa lo contenía como podía.
Kanna solo se paró de su asiento para retirarse dejando a Seita cabizbajo por la reacción de esta –supongo que… adiós- declaro este casi como un susurro viendo como la sombra de esta se daba vuelta.
–el paseo no termina hasta que te acompañe a tu casa ¿cierto?- fue lo único que dijo Kanna logrando que el castaño recuperase la moral.
–tienes razón, aunque debería ser yo quien te acompañe a tu casa- así, ambos prosiguieron a platicar sobre la escuela y demás cosas llegando hasta la casa de Seita donde este la invito a tomar al menos un vaso de agua, apenas abrió la puerta una espada de madera estuvo por incrustarse en rostro si no fuera porque Kanna lo evito a tiempo.
–ohhh pero que descuidado soy, pensé que era un ladrón- señalo Gintoki mientras se forzaba a reír cómicamente al lado de Lucoa que solo se mantenía al margen mientras su brazo rodeaba la cintura de su jefe para impedir que este se mueva de su lugar y mate al muchacho.
–Seita, no me dijiste que tendrías una CITA- recalco esta cada letra de esa palabra odiosa logrando que Gintoki se ganase su atención.
–basta mamá, solo Salí un rato con Kanna, eso es todo- pedía este sonrojado mientras que el permanentado trataba por todos los medios soltarse de su amiga.
-¿Qué te parece? Los niños crecen tan rápido, muy pronto Seita podría ser tu Yerno- con esas palabras Gintoki escupió la bebida de la boca tratando de no atorarse.
–pero que mal chiste Hinowa, pensé que tenías sentido del humor- decía este deslizando su mano hacia un Kunai de por ahí para arrojárselo a Seita.
–creo que mejor nos vamos, gracias por todo- dedico Lucoa jalando a rastras a Gintoki que miraba con ojos rojos hacia Seita que solo sudaba por las probabilidades de sobrevivir a su primera platica con él, Kanna por otro lado se despidió formalmente para unírsele a su jefe dejando a Hinowa más que satisfecha por las reacciones de Gintoki
Por el camino a casa Gintoki solo gritaba y maldecía al mocoso de Hinowa alegando que al encontrarlo solo y desprevenido le cortaría la cabeza, mas solo sintió como la pequeña albina lo tomo de la mano mientras este se calmaba y miraba hacia atrás –creo que ella solo tiene ojos para alguien- la afirmación de Lucoa encabrono al permanentado que se puso a la altura de la pequeña.
–vamos Kanna, solo dime quien es esa persona que te gusta en secreto, prometo llevarme bien con ese tipejo bueno para nada- pidió este casi suplicando mientras Lucoa solo tenía una gota de sudor en su nuca.
–No parece que seas muy listo Gin Chan- susurro esta por lo bajo al ver que su jefe no era capaz de ver en las emociones de Kanna.
Caminando unas cuantas cuadras más, el trio estaba pasando por un pequeño puente encima del rio donde pudieron proseguir su camino de no ser porque Kanna miro algo que flotaba en el agua –Gin Chan mira- señalo la pequeña hacia un enorme perro color blanco que flotaba a la deriva por el canal del rio, Lucoa apenas se percató del animal vio como Gintoki le entrego a Kanna para aventarse y salvar al perro logrando sacarlo del rio.
–Esto está mal, no parece que este muy bien y por su aspecto parece que no ha comido en semanas- confirmo Lucoa al analizar al enorme perro.
-¿puedes curarlo?- pregunto este alarmado por el estado del animal observando como su amiga empezaba a curar las heridas del enorme perro que cambio las expresiones de dolor por la de tranquilidad –Lucoa ¿Por qué no despierta?- seguía preguntando este paranoico de lo que le podría pasarle.
–Tranquilo, está fuera de peligro, solo se desmayó- confirmo esta al ver como Gintoki cargaba al enorme perro para llevárselo a casa.
Devuelta con todas, Tohru y Elma los recibieron y obedecieron de inmediato las ordenes de Gintoki de preparar un lugar acorde a las necesidades del perro en su espalda; después de eso solo quedaba esperar la reacción que haría el animal, Gintoki paso el resto del día cuidándolo en silencio para sorpresa de las demás que solo lo acompañaban en la sala, con solo ver la expresión de Gintoki se podía ver que el enorme perro era muy especial para este –¿todo bien Gin Chan?- decía Tohru preocupada por su jefe.
Este solo asintió en silencio suspirando con una rabia inmensa al ver el estado de su fiel amigo –antes de que me pregunten algo, este perro que ven aquí salvo mi vida en muchas ocasiones y estuvo conmigo en los peores momentos, su nombre es Sadaharu- relato este cabizbajo.
-¿pero cómo acabo así? Aunque Lucoa sano sus heridas, debajo de su pelaje aún hay muchas cicatrices algunas incluso son recientes- Gintoki solo frunció el ceño por las palabras de Elma, después de todo era cierto.
–lo sé, y eso es lo que más me molesta. La última vez que lo vi estaba perfectamente bien pero… después que me contaron que lo habían capturado y llevado con esos malditos… no pensé que esto acabaría así… debí ir por él y rescatarlo… todo es mi culpa- decía este apretando los dientes con frustración, Tohru estaba por hablar hasta todos vieron como el enorme perro empezaba a abrir los ojos lentamente como si inspeccionara el lugar donde estaba hasta toparse con la figura de Gintoki generándole un gran alivio.
–Sadaharu ¿Qué fue lo que te paso? ¿Quién te hizo eso?- preguntaba el permanentado con la esperanza de que este hablara pero este simplemente empezó a lamerlo con las pocas fuerzas que tenía alargando su cuello lo suficiente como para dejar ver una correa común y corriente pero que para Gintoki fue más que suficiente para hervirle la sangre –ese canalla… como pudo- decía Gintoki arrancando la correa de Sadaharu que siempre Utilizaba Okita para someter a otros, sin embargo fue sacado de sus pensamiento al ver como la cabeza de Sadaharu caía al suelo sin energía.
–Aún está muy débil, necesita comer y descansar- proclamo Elma acomodando al enorme perro en la cobija de la sala, Kanna solo acariciaba al enorme animal mientras hundía su rostro en el pelaje de este.
–¿Podemos quedárnoslo?- Gintoki solo asintió iluminando la mirada de la pequeña quien se acomodó con Sadaharu, el permanentado estaba preocupado de que las Dragonas se quejarían de tener a un animal tan grande en casa pero… este veía como estas empezaron a cuidar a Sadaharu con cuidado y cariño.
–Gin Chan, podrías pasarme las vendas que están encima del estante- pedía Lucoa para sonrisa de Gintoki que también se unió al cuidado de Sadaharu.
Pasaron las horas y la tarde llegó acompañado de una torrencial lluvia que caía como diluvio, Mientras Sadaharu dormía Gintoki y las demás permanecían alertas por cualquier reacción que tuviese este –es muy bonito cuando duerme, casi hasta parece un peluche- comento Elma fascinada por el perro que dormía en su frente.
–Ahora que tenemos una boca más que alimentar deberemos trabajar más- añadió Lucoa con entusiasmo ante las energías de todas alegrando al samuray por la aceptación que todas le dieron a su antiguo amigo.
–aunque por el momento tendremos que quedarnos en casa, la lluvia no cesara hasta mañana-indico Gintoki para luego poner su dedo en la boca de Tohru que estaba lista para despejar el cielo.
–qué tal si vamos a la cabaña de mi padre, está en unos bosques hermosos- anuncio Elma logrando que el grupo entero se anime –incluso podremos llevar a Sadaharu con nosotras- Gintoki solo formo una sonrisa a lo que todas aceptaron la propuesta donde Tohru ayudaba a abrir un portal a Elma ya que esta aún era inexperta sobre la ubicación exacta de esa cabaña.
–esperen, me olvide de Nobume se suponía que hoy debíamos encontrarnos en el parque para jugar- Gintoki solo miro el clima para despiste de Kanna
-¿de verdad crees que estará esperando? Está lloviendo mucho no creo que este en el parque- comento este para berrinche de la pequeña –escucha, Nobume no ira al parque con este clima, mira como está el cielo- decía este abriendo la puerta sin siquiera mirar quien se encontraba detrás de la puerta pero la reacción de alegría de Kanna le dio la respuesta
–Está aquí ¿verdad?- Tohru y Elma solo asintieron mientras este sentía como Nobume le botaba su gabardina blanca mojada a la cara como si nada.
–no te desaceras de mi tan fácilmente tonto- dicto Nobume hacia Gintoki que solo exprimía el atuendo de esta.
–ya que estas aquí porque no nos acompañas- pidió Lucoa generándole dudas a la mencionada.
PLANO DESCONOCIDO
Cruzando el portal de otra Dimension todos entraron a otro mundo donde abundaba la vegetación en especial la de enormes pinos que cubrían las vastas montañas que sobresalían en la punta donde estaban adornados con el blanco de los hielos y para mejorar las cosas la cabaña de Elma era sumamente moderna aunque solo tenía un piso de altura pero se situaba encima de un inmenso lago cristalino sostenido por gruesos troncos que hacían ver que la casa flotaba por encima del agua que ante la vista de Gintoki y Nobume era una completa maravilla de la naturaleza.
No había rastro alguno de presencia humana al ver que ningún área estaba depredada por el hombre siendo ellos los únicos en ese mundo con los animales que Vivian por ahí… -Elma, si sabes que por estas zonas llueve en esta época del año ¿cierto?- de repente las nubes fueron tornándose grises para desgracia de ellos dándole la razón a Tohru.
Elma estaba cabizbaja al olvidar ese pequeño detalle hasta que vio la sonrisa maravillada que tenían Nobume y Gintoki por el gran paisaje que sus ojos veían, después de todo parecía que estuviesen en un lugar de fantasías –a veces les envidio chicas- comento este ante la confusión de todas
–poder ver este tipo de lugares, es algo que muy pocos humanos han hecho ¿cierto? Visitar y conocer lugares con los cuales la gente solo sueña- proclamo la peli azul sintiendo como las gotas de la lluvia le caían al rostro.
–a decir verdad… eres el primer hombre al que traigo a casa- susurro por lo bajo una sonrojada Elma que jugaba con los dedos sin ver venir el abrazo fraterno que el permanentado le dio entre la lluvia mientras Nobume caía de rodillas sin poder creer aun en donde estaba parada.
–lo siento, es solo que sentí la necesidad de hacerlo, la verdad es que… muchas gracias- Gintoki solo levanto su rostro hacia las demás –gracias a todas, si no las hubiera conocido no estaría parado aquí con ustedes- Tohru solo ladeo la cabeza ante el comportamiento tan sentimental de su jefe.
–si tanto les preocupa ese detalle, los llevaremos a ti y a Nobume a muchos lugares más, todavía falta visitar la casa de la playa que tengo en otro sitio- mostro la rubia con energía un holograma de una rara estructura de piedra que sobresalía en medio del inmenso mar teniendo una casa en la punta de la piedra a base de maderas y lianas.
–yo también los llevare a mi sitio favorito, está por mis dominios así que no habrá problemas si nos alocamos- anuncio Lucoa formando la silueta de un humilde hogar hecho de maderas y piedras que estaba al borde de una enorme catarata rodeada de una abundante vegetación con un pequeño muelle.
–lo vez, con nosotras podrán visitar cientos de lugares maravillosos como este- Nobume solo negó la cabeza por las palabras de Tohru.
–no es eso, si Gintoki les da las gracias es porque le dieron algo que pensé nunca obtendría… una familia… una verdadera familia, por darle la oportunidad de vivir estos momentos- respondió esta con sinceridad al tiempo que Gintoki enfatizaba su abrazo hacia Elma que estaba muy colorada por la posición en la que se encontraba sintiendo como su ropa empezaba a hacerse transparente por culpa de la lluvia y sus hormonas no la ayudaban para nada.
Pronto sus brazos por mero instinto se colocaron alrededor de la ancha espalda del samuray que no opuso resistencia –abrazo familiar- grito una feliz Kanna, donde todas formaron un pequeño círculo mientras jugaban a ver quién era el que abrazaba más fuerte mientras Elma solo maldecía por lo bajo por haber interrumpido su momento con Gintoki hasta que un pequeño lengüetazo de Sadaharu la despertó.
–tú también eres parte de los Yorosuya… Sadaharu- anuncio Gintoki feliz de que su fiel amigo ladre con energía y el ver lo bien que se llevaba con todas al lamerlas en la cara como gesto de amabilidad.
Solo Nobume se mantenía al margen al no querer interrumpirlos hasta que se fijó en como Gintoki le habría los brazos, no, no solo él lo hacía –no nos dejes aquí esperando, tu también eres una de nosotras- anuncio Lucoa atrayéndola de la mano hacia todos.
–Somos una familia- respondió Kanna abrazando las piernas de Nobume quien se alarmo por el acto pero al verla solo la levanto entre sus brazos.
–Es irónico, nunca pensé que tú me considerarías parte de tu familia- se burlaba esta del permanentado que choco su frente con la de ella dejándole un chichón por burlarse de el.
–¿Qué paso con eso de decirme Gin Chan? Supongo que no tienes las agallas suficientes para llamarme así en público- está por lo contrario solo le piso el pie con fuerza mientras el samuray se aguantaba el dolor.
–si tanto quieres que te llame así, por mí no hay problema… Gin Chan- contesto la peli azul sin percatarse de la mirada desquiciada de Tohru por la confianza que tenía con Gintoki.
–será mejor pasar adentro- comento Lucoa corriendo hacia la cabaña junto con todas para cubrirse de la lluvia.
Ya adentro Gintoki no podía creer lo lujoso que ere ese sitio al contar con varios dormitorios y ni que decir de la elegancia de la sala o la cocina que aunque carecían de la tecnología de su mundo lo compensaban con lo bien implementada que estaba, casi parecía como si el padre de Elma fuese el presidente de los –se te ve más animado Gin Chan, eso me gusta- alardeo Tohru trayendo la fruta preferida para comer en tiempos de lluvia.
–yo quiero mandarina- pidió Kanna quien ya había secado a Sadaharu mientras el perro blanco corría por la casa jugando con la pequeña, Elma solo prosiguió a acomodarse dentro del Kotatsu junto con todos mientras pelaban mandarinas pasando una agradable tarde mirando por la enorme ventana como la lluvia caía en el lago y los arboles como si se tratase de una de las maravillas de la naturaleza –no hay lugar como el hogar- dijeron todos al unísono finalizando con un ladrido de Sadaharu
JUSTAMENTE ESA TARDE EN KABUKI
Específicamente en el bar de Otose también seguía la lluvia y por lo visto solo tendría los clientes habituales de siempre –en la televisión dijeron que iba a estar soleado- anuncio Otose decepcionada de la chica del tiempo, los otros 3 solo atendían a los clientes como de costumbre, solo Fafnir se mantenía limpiando en la barra junto a Tama que organizaba las bebidas.
–es todo por hoy, Katherine se encargara de lo demás- proclamo Tama para disgusto de la mencionada que rechinando los dientes acepto, después de todo había perdido la apuesta de la otra noche y ahora tenía que pagar horas extras.
–Otose, iré a comprar algunas cosas- Fafnir solo veía como la peli verde tomaba un paraguas mientras salía, pronto su vista se pozo en Otose que solo asintió ante el pedido de este.
–no se metan en problemas- corrigió esta hacia Fafnir que ajustaba su traje, este solo proseguía con cautela vigilando que a Tama no le pasase nada y así fue, todo parecía transcurrir con normalidad hasta fijarse que esta se detuvo en medio de la calle.
–Puedes salir Fafnir- el peli negro solo abrió los ojos ligeramente saliendo de su escondite por la espalda de este
-¿lo sabias?- pregunto este secamente a lo que ella solo asintió
–puede que no pueda distinguir el olor de la cosas, pero la fragancia de tu cabello es igual a la mía- indico está sacando un champú de sus bolsas –pensé que te gustaría así que Salí a comprar para los 2- el peli negro seguía con su mirada de siempre acercándose hacia ella.
–dame las bolsas, deben estar pesadas- Tama solo asintió para luego ambos ponerse a caminar -¿Qué estás haciendo?- pregunto este por el acercamiento de su compañera hacia el.
–no traes un paraguas y estas mojado, te resfriaras- contesto está compartiendo el paraguas con Fafnir y para ello necesitaba acercársele un poco, el azabache se lo permitió para darle el gusto a Tama de ayudarlo.
-¿sabes? Eres más fácil de entender que el resto de los humanos- comento sin querer Fafnir siguiendo con su caminar concentrado sobre las amenazas que podría haber a la vuelta de la esquina.
–Tienes miedo- esas palabras frenaron los pasos del Dragón que volteaba su rostro hacia Tama que no quitaba la vista de en frente.
–¿de qué?- la peli verde solo le dirigió su mirada tranquila ante los ojos fríos de Fafnir que esperaba una respuesta –de morir…- ambos solo se quedaron ahí parados pero Fafnir frunció el ceño ante esa respuesta que no tenía lógica.
–No soy un humano que se preocupe por esas tonterías, mi longevidad es mayor a la de ellos incluso a la tuya- con esa respuesta pensó haber ganado la discusión, pero la sonrisa de Tama no lo hacía ver así -¿Qué es tan gracioso?- pregunto este a la defensiva mientras Tama lo veía con ojos de compasión por el.
–Los humanos son raros, creen que el orden y el caos son fuerzas opuestas y quieren controlar lo incontrolable- Fafnir no estaba a gusto y la mirada que Tama hacia no ayudaba para nada, sentía como si lo insultasen.
–los humanos son solo la lacra que Dios creo, esas patéticas criaturas nunca debieron existir solo mira lo que han hecho hasta ahora. Donde quiera que vayan solo causan destrucción y son las únicas criaturas que disfrutan matándose entre sí, son parásitos comparados conmigo, su mera existencia no es más que un simple parpadeo para mí- pero a pesar de todo su argumento Tama seguía dirigiéndolo esa mirada de compasión acompañada de esa sonrisa maternal logrando impacientar a Fafnir que luchaba por aplacar su ira.
–tienes razón…- con esas palabras todo rastro de ira dentro de Fafnir cesaron viendo como Tama bajo la mirada acariciando un gato callejero que le maullaba –pero hay gracia en sus fallas… y es lo que tú no vez- la peli verde no necesitaba ver a su amigo para saber que este estaba completamente enojado o peor aún.
–no, estas equivocada, los humanos son solo basuras que engañan y explotan a los suyos para obtener sus objetivos… son una raza condenada- inconscientemente el peli negro había levantado la voz al punto de gritarle a Tama y lograr que la gente al alrededor se aleje de ahí mientras Tama acariciaba al felino para tranquilizarlo.
–si… están condenados- contesto está dejando ir al felino hacia un callejón para encarar al peli negro que estaba al borde de hacer algo que después lamentaría, nadie en todos sus años de existencia lo había contradicho de esa manera tan absurda sin fundamento y aun así Tama seguía con toda esa tranquilidad que la caracterizaba.
–pero algo no siempre es bueno porque dure… creo que los humanos son especiales porque… ellos mismos son lo que hacen que su vida sea especial, le dan un sentido a su existir que ni tu ni yo podremos hacer jamás. La vida es difícil lo reconozco, siempre enfrentándonos a miles de circunstancias, cuanta tolerancia y maldita arrogancia. Que me hizo comprender que tengo que crecer… quiero ser algo mas y que el mundo sepa que soy capaz… de surgir y luchar… porque jamás me rendiré, pueden decir lo que quieran, no me quedare a escuchar su pensar pues sus palabras no me hieren- contesto esta impecablemente dejando mudo a Fafnir, cerrando los ojos al ver que no podría coincidir con ella, este solo prosiguió a ponerse al lado de Tama.
–eres terriblemente ingenua… Tama. Yo más que nadie sé que la vida es dura y que se quiere libertad debemos cortar nuestras ataduras. No basta con tener un sueño e irse en contra del sistema. Se debe trabajar más fuerte para cumplir nuestros ideales sin dejar que los prejuicios sociales nos calen- describió este mientras su compañera solo asentía con la cabeza con una sonrisa prosiguiendo a retirarse del lugar dejando a Fafnir con la sombrilla viendo como la peli verde desaparecía a la distancia.
De repente un sonido obligo a sus ojos a ver hacia el callejón donde el gato se había metido, ahí mismo vio como una pequeña niña de 6 años le daba al animal lo único que tenia de comer que consistía en un pedazo de pan y un poco de leche que el minino consumía poco a poco.
A la distancia el peli negro veía con atención la acción de la pequeña, en ningún momento sintió que la niña se arrepintiera de su acción o divagase en darle de comer al felino, en lugar de eso estaba sonriendo con solo ver que el animalito le agradecía al pegarse a su pierna con ronroneos y eso era lo que Fafnir no entendía ¿Cómo era posible eso? ¿Acaso la niña no sabía que ahora ella era la que tendría que pasar el hambre? ¿Tendría más comida con la cual sustentarse? Eran las preguntas que surgían en su cabeza tratando de analizar la situación y hallar un resultado lógico pero no había nada, la niña al parecer era huérfana al no encontrar otros humanos con esos rasgos y por su complexión se demostraba que no había tenido una buena alimentación desde que nació demostrando síntomas de anemia y desnutrición crónica pero aun así…
Esa pequeña lo había dado todo y parecía disfrutarlo –los humanos son demasiado tontos- fue lo único que dijo este saliendo del callejón confundiendo a la pequeña que no entendía lo que pasaba hasta notar como las grandes bolsas llena de comestibles y suministros fue abandonada ahí por el azabache que se retiraba tranquilamente no sin antes escuchar a la distancia como la pequeña le agradecía el gesto de amabilidad mientras agitaba su mano en compañía del minino.
Fafnir solo siguió con su caminar ignorando a la niña hasta cruzar por unas cuantas calles sintiendo como Tama estaba justo a su espalda con una notoria sonrisa triunfal ante su compañero que solo suspiro con derrota –¿lo viste verdad?- la femenina solo asintió en señal de afirmación.
–es en tiempos de crueldad y desesperación, donde la verdadera naturaleza cruel y sanguinaria del humano surge- su compañero solo escuchaba con atención hasta sentir como Tama se aferraba a su brazo con delicadeza alarmando al Dragón –pero también es el preciso momento donde las personas demuestran su amor por los demás, donde demuestran la fortaleza de los vínculos que los unen como familia y que ni nada ni nadie puede romper… y es por ellos que quiero superarme y tener un futuro pleno, a su lado mis amigos siempre han sido mis soportes y si es que están conmigo no hay barrera que me importe solo conozco a una persona de ese calibre; es tonto, despistado, vago, mal educado y casi siempre se la pasa holgazaneando… fueron sus virtudes las que lo llevaron a la perdición y la traición- describió está siendo más clara que el agua ante Fafnir que solo pensó en el tonto de Gintoki.
–él lo dio todo por los que el considero su familia y amigos sin esperar nada a cambio pero al final… la vida le escupió en la cara- relataba esta con melancolía sobre los sucesos del pasado mientras Fafnir imaginaba las circunstancias que Gintoki tuvo que haber vivido.
–por fortuna… hoy conocí a otra persona de ese calibre- indico la peli verde mirando a los ojos rojos de este –tengo fe en que cambiaras tu forma de pensar Fafnir Dono- esas palabras parecieron que tuvieron un gran efecto en este que solo abrió los ojos de par en par al recordar a alguien que pensó haber olvidado hace mucho tiempo.
–Takiya…- susurro este por lo bajo al recordar a su viejo compañero que le había enseñado tanto y que no pudo hacer nada por el
–espero que no creas que mi concepto de los humanos cambio por esa niña- Tama solo suavizo la mirada y bufo muy cerca de él que este sintió como si ella tuviera una respiración como el de las personas.
-¿entonces porque estas llorando?- pregunto inocentemente está muy cerca de él viendo como una lagrimilla se había escapado del ojo derecho de Fafnir que abrió sus ojos con sorpresa sintiendo como Tama le limpiaba con suavidad viendo como Fafnir regresaba a su actitud fría mientras Tama entendía la indirecta de su amigo, así ambos emprendieron el camino a casa.
–fue divertido- fueron las palabras que este dijo sin quitar la mirada del camino llamando la atención de Tama.
-¿Por qué?- pregunto esta con inocencia siguiendo el ejemplo de este de mirar hacia el frente.
–descubrí que puedo llorar- Tama solo sonrió por esa afirmación mientras se pegaba al brazo de este con comodidad acomodando el paraguas para ambos caminando por las calle desiertas de Kabuki debido a la torrencial lluvia pero que para ambos fue algo agradable estar en ese momento solo ellos sin interrupciones de nadie.
EN LA CABAÑA DE LA OTRA DIMENCION
El tiempo seguía con parcialidad y el grupo entero seguía estando cómodamente en el Kotatsu frente a una enorme chimenea que Tohru había creado sin permiso de Elma pero que esta no le prestó atención –no puedo creer que el tiempo sea relativo en este mundo con el de nosotros- decía una impresionada Nobume al escuchar que podría quedarse años en ese sitio y que apenas si pasarían horas en Edo.
–créelo, es más rápido cuando lo aceptas- musito Gintoki echado boca arriba sin apartar la vista de la ventana de cristal donde la lluvia caía al lago, Kanna estaba de la misma forma acompañándolo mientras estaba sentada sobre el estómago del Permanentado.
–¿Por qué no armamos un Teruterubouzu? Escuche que son muy buenos para alejar a la lluvia- opinaba Tohru ante todos que solo voltearon para verla por como había saltado de su sitio con la idea en mente.
–Yo no…- sin si quiera poder replicar Gintoki sintió como Tohru empezaba a jalarlo del pie hacia la mesa para empezar con las manualidades de aquel muñeco –empiezo a creer que no tengo voz ni voto- dijo este sarcásticamente obligado a participar en esa actividad, como adulto que era fue el que obtuvo más cortes con las tijeras pese a ser un trabajo inicial.
–He visto tus destrezas con la espada pero esto…- indicaba Nobume reprochando las habilidades del peli plateado que usaba una simple tijera de preescolar.
–ya estoy oxidado para estas cosas- decía este al compás que las agujas de coser se hincaban en sus dedos.
Finalizado los muñecos la mayoría podía presumir que había hecho un muy buen trabajo siendo el de Kanna el más notorio, Gintoki por el contrario se la andaba comparando su trabajo con el de las demás teniendo como resultado un tic nervioso en su ojo al ver que su trabajo parecía haberlo sacado de la basura –ahora solo falta colgarlos- indicaba Tohru recogiendo el trabajo de todos y amarrarlos en un pequeño lienzo bajo el techo cerca de la enorme ventana con vista al lago.
–no esta tan mal, se parecen a nosotros- dedico Lucoa con tranquilidad al lado de todos viendo a los muñecos que tenían cierta apariencia con sus dueños hasta había una que se parecía a Sadaharu.
–Me gusta la lluvia- fue lo único que dijo Kanna volteando hacia los demás que disfrutaban del goteo incesante del cielo mientras se acomodaba en el regazo del permanentado.
