SI TIENE TETAS ¿CUÁL ES EL PROBLEMA? (EL CAPITULO DE LA PLAYA POR SUPUESTO)

Volviendo de un pequeño trabajo, Gintoki caminaba tempranamente por las 6 de la mañana al tener que ir a ser turno por la noche a una fábrica de explosivos para reemplazar el puesto de Katsura –De veraz necesito unas vacaciones, ni yo mismo puedo creer que esté trabajando hasta estas horas- reclamaba este pateando las latas vacías de refrescos tirados por la calle hasta que varios periódicos guiados por el viento se pegaron a la cara de este que empezó a luchar con los papeles para quitárselos de encima.

Fijándose que uno se atoro en una de sus botas, mirándolo más de cerca pudo ver que después de todo el cielo lo había escuchado –no es lo que esperaba pero estoy satisfecho- viendo a ambos lados de la calle se aseguró que no hubiera nadie para luego correr rápidamente para la casa.

Mientras tanto Tohru y las demás despertaban perezosamente notando como el lugar de su jefe faltaba pero había uno nota al lado de Kanna –"tomare prestado a Gintoki ATT: Katsura Zura- Elma suspiro con cansancio al leer la nota y antes de que siquiera vayan a buscar a Gintoki este ya estaba a la entrada de la casa al parecer muy agitado pues tomaba grandes bocanadas de aire.

-¿sucede algo Gin Chan?- se preocupó Elma de ver el estado de su jefe pero cambio de opinión cuando vio como este formaba una sonrisa confiada,

–Buenas noticias… nos vamos a la playa- grito este con notoria alegría saltando de un lado para el otro como loco sosteniendo un papelito en su mano. Kanna con solo escuchar esas palabras también empezó a saltar al ritmo de su jefe destruyendo casi la sala.

–No quiero arruinarles el momento pero… no tenemos dinero suficiente para ir- indico Tohru cabizbaja mostrando como salían polillas de la caja fuerte de la casa pero solo recibió un pequeño papel en sus manos.

–Gin Chan ¿a quién asesinaste para obtener estos boletos?- Lucoa no podía creer que su jefe tuviera tanta suerte como para encontrarse 5 boletos exactos para ellos.

–para serte sincero esto es como un Dejabu o debería decir Karma, hace tiempo estuve a punto de ganar la lotería pero mi boleto fue destruido en una persecución policial- comento este ya estando vestido con solo su Short rojo y una camisa de verano blanca al lado de Kanna que también vestía ropa de baño de su edad.

–está decidido, vamos a la playa… lastima por el tonto que perdió estos boletos –mando Tohru, al mismo tiempo en el cuartel del Shinsengumi Kondo estornudo de la nada –debo estar resfriándome, ahora… ¿dónde abre dejado los boletos de Otae?- decía este rebuscando su cuarto como loco por terror a la mujer

Mientras tanto Gintoki y las demás solo estaban apretados en el tráfico y eso que aún era las 8 de la mañana –lo que nos faltaba, ahora no llegaremos a tiempo- replicaba Elma maldiciendo y gritando groserías para que los conductores de adelante avancen.

–Yo podría destruir todo lo que está en frente pero alguien… no quiere que lo haga- Gintoki solo capto la indirecta de Tohru dándole un zape en la frente.

–El que destruyas todo para mí también es tentador, pero al menos piensa en lo que nos perjudicaras- Lucoa solo sonrió por la palabrería madura de este.

–No sabía que también considerabas el bien común de los demás Gin Chan- por lo contrario solo vio como Kanna junto a Gintoki estaban con papel y lápiz sacando cuentas.

-¿sabes cuánto tendríamos que pagar por la morgue de esos inútiles? Por mi los votaría al rio pero es muy difícil deshacerse del cadáver- decía este mientras Tohru asentía como comprendiendo la situación ante Lucoa que solo se retractaba de sus palabras –a todo esto ¿Qué no se supone que pueden volar? ¿Por qué no solo se trasforman?- replicaba Gintoki limpiándose el sudor de la frente sintiendo como Tohru apoyaba sus brazos en su cabeza por atrás

–porque así es más divertido- el permanentado solo volteo viendo como todos se encontraban montando la pobre moto que Gintoki había hecho reparar, no habían podido traer a Sadaharu debido a que el gran perro no había querido moverse de la casa decidiendo descansar todo el día hasta que Gintoki y las demás volvieran.

–creo tener la solución, vi que en la Televisión los humanos suelen darle más prioridad a los vehículos que llevan a algún herido con lesiones muy graves o quizás…- de repente todas voltearon hacia su jefe que apenas si había escuchado algo al estar hurgándose la nariz.

–no me gusta para nada esa mirada- al poco rato se amontonaron entre ellos llamando la atención de los conductores por el terrible escándalo de estos que superaba al del tráfico.

Poco después una camilla turbo salió disparada por los aires mientras Kanna sostenía un micrófono –habrán paso a una emergencia- de repente todos veían como una joven estaba tendida en la camilla mientras destrozaba con fuerzas la muñeca de un permanentado al compás que inhalaba y exhalaba exageradamente siendo atendida por raras enfermeras que estaban sentadas en la enorme camilla.

–Esta madre está por dar a luz- añadió Lucoa vestida como enfermera junto a todas excepto Elma quien se había ofrecido "voluntariamente" para ese papel.

-¿es que acaso no se les ocurrió nada mejor que esto?- gritaba un perjudicado Gintoki al tener que aguantar el agarre de Elma quien miraba con malicia a Tohru.

–¡tú! ¿En qué diablos pensabas al inyectarme eso?- gritaba una eufórica Elma con dolores en el vientre observando como la rubia menor sostenía una jeringa.

–esto es un líquido que simula los dolores de parto, deberías agradecérmelo, ahora lo pensaras 2 veces antes de traer a un niño a este mundo- se defendía está riendo de manera malvada, mas no veía como Gintoki era quien la pagaba caro.

-¡y tu maldito permanentado!- la mirada punzante y amenazante de Elma pronto se pozo en un asustado Gintoki que al parecer olvido todo el dolor de su brazo por ver que ahora el peligro se posaba en el –¡si algún día me haces pasar por esta situación al menos espero que me des unas quintillizas que no pienso parir por gusto a un solo hijo!- gritaba está jaloneando a Gintoki exigiéndole que sus futuros partos sean en cantidad.

–pero yo solo…- como si hubiera cavado su propia tumba sintió como los finos dedos de Elma empezaron a estrangularlo.

–¿¡dijiste pero!? ¡Escúchame animal, si algo sale de mis entrañas y tiene tus ojos de pez muerto entonces tú tendrás que hacerte responsable de mi hijo!- Elma solo parecía un animal rabioso empezando a golpear a su jefe que no hallaba el momento para siquiera poder replicar, entre tanto los carros de toda la carretera les habrían paso sintiendo lastima por el peli plateado.

–Aguanta un poco más, desde aquí ya veo el mar- aclaraba Tohru divirtiéndose del estado de Elma.

Terminado el ajetreo, hacer todo el espectáculo en la carretera había valido la pena al haber podido llegar a la playa con notoria facilidad, salvo que Gintoki se encontraba siendo atendido por una avergonzada Elma que apenas si podía dirigirle la mirada después de todo lo que le había dicho y el sentir como Tohru se mofaba solo lo empeoro –ahora por tu culpa ya no podre casarme- la rubia menor solo sonrió por esa respuesta.

-¿pues cual crees que fue el plan?- Lucoa estaba por interrumpir pero el despertar violento de Gintoki interrumpió la discusión.

–soñé que tomaba un café con unos ponis satánicos y que Doraemon me quería matar. Kanna estaba ahí pero era toda una adulta y…- decía este paranoico al no poder recordar lo sucedido.

–solo fue un sueño Gin Chan, solo eso- añadió Kanna neutralmente mostrándose tal cual niña de primaria entre tanto Tohru guiaba a su jefe y a todas al Hotel donde se quedarían por una noche.

Al llegar al enorme lugar Gintoki estaba con toda la jeta que se le caía hasta el suelo, se le era imposible creer que el papel en sus manos era un boleto todo pagado en el mejor hotel de la zona y lo mejor era que tenía zona VIP –Gin Chan, solo di donde escondiste el cuerpo- señalaba Lucoa mirándolo acusatoriamente a su jefe que no paraba de temblar por lo que había obtenido, Tohru y Elma solo veían las edificaciones como si fuese lo más normal del mundo.

–no está mal el lugar, pero yo los hubiera llevado a un mejor sitio- decía Tohru alardeando de sus zonas que ella había conquistado en la guerra a lo que Elma solo asentía para no empezar una pelea.

–Gin Chan… mira- señalaba Kanna hacia un gran tumulto que se había originado en la recepción donde al parecer había una gran discusión.

–sería más conveniente venir más tarde. No creo que podamos…- Lucoa dejo de hablar cuando Gintoki mando a volar de una patada a varias personas que estaban alrededor de la discusión como chismosos –Gin Chan, no creo que deberías…- sin terminar su regaño Lucoa se percató en como Kanna también había empezado a mandar a volar a la gente a diestra y siniestra hasta que ambos alvinos abrieron un camino hasta la recepcionista que más que discutir y dialogar el problema con el cliente esta se encontraba siendo gritada e insultada por una mujer muy conocida para las presentes.

De un solo tirón la repisa de atención se quebró por el enorme puño que una castaña le había dado -¿Cómo es eso de que no me van a devolver mi dinero?- la señorita recepcionista aun siendo intimidada por la mujer gorila parada al frente empezaba a tartamudear.

–pero señorita, el que haya perdido sus boletos fuera de nuestros establecimientos corre por su propia cuenta- contestaba está ganándose una espada en el cuello por una chica con parche en el ojo.

–Ten más cuidado cuando te la dirijas- indicaba Kyuubei a lo que la encargada solo asentía con temor a ese par de lunáticas.

–se supone que debo estar asegurada en el sistema, nosotros somos conocidos del Shogun- impartió Otae empezando a descontrolarse, solo Kondo trataba de tranquilizarla pero parecía empeorarlo con cada palabra que salía de su boca, mientras que Hijikata y Tsukuyo permanecían neutrales a la situación y antes de que Otae empezase a destruir el hotel, una cabellera plateada hizo acto de presencia a solo unos metros de ahí, la castaña y los demás solo se le quedaron viendo estáticos por verlo en ese tipo de lugares.

-¿Qué tanto me ven? Resuelvan el problema que la cola se está alargando por aquí- señalo este hacia atrás donde la gente empezaba a hartarse de tanto esperar.

-¿y se supone que estás trabajando aquí?- pregunto sin ninguna pisca de sensibilidad Tsukuyo que lo veía de pies a cabeza llegando a la conclusión que estaba ahí por motivos del trabajo.

–si estas como conserje del hotel, será mejor que vuelvas luego de que Otae termine de romper las cosas- concluyo Hijikata sin mirarlo si quiera.

–Toshi, ya déjalo, no tiene nada de malo barrer los pisos por un poco dinero- defendió Kondo quien a pesar de no estar en buenos términos con Gintoki respetaba el trabajo honesto pero las chicas del permanentado no estaban para tener que aguantarlos un minuto más.

–Gin Chan, será mejor que tomes las llaves de nuestro cuarto y salgamos de aquí si no quieres asistir a un velorio mañana- demando con una sonrisa forzada Tohru que era sostenido por Lucoa para que esta no cometiese algo violento. Rápidamente Gintoki planto sobre lo que quedaba de la mesa 5 boletos VIP que la recepcionista tomo temblorosamente entregándoles las llaves de la habitación.

–Su habitación está en la última planta del edificio, disfruten su estadía en nuestras Suites recién inaugurada- Gintoki estaba con un tic en su ojo con solo escuchar esas palabras.

–eso quiere decir que…- de repente varios mozos y sirvientas aparecieron de la nada formando un camino hacia un ascensor privado que conducía al último piso ante todos que solo miraban con atención lo que sucedía, al parecer se trataba de gente muy importante eran los pensamientos de la mayoría.

–por aquí caballero- dedico una hermosa sirvienta hacia Gintoki que apenas dio un paso sintió una enorme presión en su hombro que por poco y se lo destroza.

–Gintoki ¿de dónde obtuviste esos boletos?- siendo Otae la culpable, a la distancia Tsukuyo revisaba los boletos y esta solo abrió los ojos con sorpresa.

–desgraciado ¿Cuándo robaste esos boletos?- Hijikata estaba por contestar con espada ante el permanentado que no paraba de sudar al pensar en algún plan para salir de ese lio, pero de repente otra espada hizo acto de presencia justo en el cuello de Hijikata como amenaza.

-¿Qué crees que estás haciendo… Nobume?- la mencionada no tenía ni una expresión en su rostro siendo sus ojos afilados los únicos con algo de vida en ella.

–Eso debería preguntártelo yo ¿Qué tenían pensado hacer con tu espada?- Lucoa solo se mantenía al tanto de lo que estaba sucediendo mientras que con ambas manos sostenía a Elma y Tohru por sus colas.

–no hace falta una investigación para saber que los boletos de este tipo fueron robados, él nunca podría pagar esos boletos y que curiosamente a nosotros se nos perdió- el comandante del Shinsengumi solo trago duro al escuchar las palabras de su compañero sin percatarse que Tohru se había liberado del agarre de la rubia y estaba lista para mandar un zarpazo hacia Otae de no ser porque Nobume la detuvo al cortar el suelo viviéndolo frenando a la dragona.

–Tohru, permíteme que sea yo quien arregle este problema- ordeno la comandante del Mimawarigumi ante la rubia menor que estaba por replica hasta que sintió como Kanna la tomaba de la mano pidiéndole de manera silenciosa que confiara en ella.

–es acaso esto una traición… Nobume- reclamo Tsukuyo a lo lejos fumando su pipa.

–no, solo hago lo que cualquier policía haría, frenar una discusión pública por unos tontos boletos- contesto está devolviéndole la misma mirada que ellos le dirigían –además, no tienen pruebas suficientes para acusarlo de ese crimen y no puedo permitir que involucren a civiles por sus tontas suposiciones- esas palabras fueron suficientes para que Kondo y los demás recapaciten sobre la situación.

–Tuviste suerte- Hijikata solo envaino su arma yéndose de ahí mal humorado con los otros.

–tomaremos las habitaciones restantes del 3 piso- Kondo solo suspiro por el resultado pero al menos no se irían con las manos vacías, Otae solo era jalada entre Tsukuyo y Kyuubei para que no ocasionase más problemas de los que ya tenían dejando a Nobume en ese lugar.

Una vez se fueron la peli azul solo suspiro de alivio al poder frenar a sus compañeros de trabajo pero solo recibió un pequeño abrazo en sus piernas siendo Kanna la causante –ohhh ¿tu también eres una Samuray?- preguntaba la pequeña con estrellas en sus ojos al verla blandir su arma a lo que esta solo miro hacia Gintoki que asentía desesperadamente con la cabeza.

–si… también soy una… samuray- concluyo esta mientras Kanna pasaba a su rostro de contemplación sacando su Bokuto de madera de quien sabe dónde.

-¿sabes? Gin Chan también me está enseñando a ser una Samuray- con solo decir eso los ojos de Nobume se abrieron con asombro por esa declaración, Elma sujetaba fuertemente a su jefe que estaba por reclamarle a la peli azul por si fuera a reírse de él mas solo obtuvo algo inesperado-

–entonces tienes un grandioso maestro, y espero estar ahí cuando te conviertas en una gran samuray que me supere- por tal declaración Kanna saltaba de alegría blandiendo el Bokuto de madera alocadamente mientras que en su imaginación ella era una grandiosa guerrera Joui dentro de una gran guerra para salvar su país.

Entre tanto Nobume solo sintió como la mirada del permanentado se pozo en ella -¿Qué?- declaro esta secamente, Gintoki la observo de pies a cabeza y solo bufo mirando a otro lado molesto.

–sé que lo hicistes para hacerme enojar- la peli azul solo paso a pararse a su lado.

–solo dije la verdad, después de todo ambos compartimos también al mismo maestro- Gintoki con solo escuchar esas palabras esbozo una diminuta mueca de nostalgia mientras que Tohru empezaba a impacientarse.

–no nos dejen fuera de la conversación ¿y quién era ese humano al que llamaban maestro?- decía Tohru exigiendo respuestas con las mejillas infladas.

–a juzgar por como hablan de él, debe ser un gran hombre, me gustaría conocerlo- admiro Elma curiosa del hombre que educo y enseño a su jefe pero solo vieron como la mirada de Nobume negó a sus peticiones.

–el falleció hace mucho tiempo- fue la respuesta del permanentado que dejo mudas a las demás por haber preguntado algo tan delicado.

–lo siento mucho, no debimos… preguntar sobre eso- añadió Lucoa queriendo calmar la situación que había en el ambiente.

–yo me retiro a mi cuarto- Nobume solo paso a irse hacia el ascensor dejando al Yorosuya un tanto cayados por lo que habían dicho.

–dense prisa, luego de dejar las cosas quiero ir a la playa- señalo Gintoki cargando a Kanna en su hombro siendo seguido de las otras que salieron de sus pensamientos al pensar como habría sido conocer al maestro del tonto de su jefe, quizás hubiera sido una buena experiencia para todas

EN LA PLAYA

No tardaron mucho al desempacar, todas solo siguieron el ejemplo de su jefe quien boto sus cosas al sofá de la habitación por lo que ahora se encontraban frente al inmenso mar rodeado de gente en la mayoría jóvenes calenturientos e irresponsables que venían ahí para huir de sus responsabilidades en la humilde opinión de Gintoki que solo yacía tirado en la arena debajo de una sombrilla intentando descansar si no fuera porque de repente un pequeño codo se encajó en sus entrañas despertándolo abruptamente –¿Kanna? Pensé que estarías nadando o algo así- se limitó a decir este limpiándose la delgada línea de sangre de sus labios viendo como la pequeña luchaba para abrocharse su lazo del traje de baño en la espalda que curiosamente tenía el mismo diseño de olas con blanco y celeste que el usaba en su yukata.

–Este mar no es muy diferente de los de los demás mundos- se fijó Elma al oler el aroma salado de las aguas por toda la costa.

–Por lo general me agrada más el mar de la sangre, hay muchas bestias para cazar y lo mejor es que ahí no hay tanta gente como aquí- la declaración de Tohru había acertado, mucha gente se encontraba por el alrededor ¿y quién los culparía? Con tremenda calor quedarse en casa era lo mismo que ir a un Sauna.

Por otro lado Gintoki solo tenía puesto el ojo en el cielo ignorando olímpicamente el hecho de que Elma y Tohru tenían puesto sus trajes de baño con aquel mismo diseño de olas blancas y celeste luciendo muy provocativas ante la mirada de cualquier hombre a excepción de Gintoki que solo sentía los ojos pesados por la jornada nocturna por culpa de Katsura.

–Necesito ayuda Gin Chan- pedía Kanna al no poder amarrarse el agarre de su traje de baño por debajo de la espalda y no pensaba dejarlo descansar si este no la ayudara.

–está bien, date la vuelta y sujeta tu cabello- ordeno este arreglando a la pequeña para que no tuviera problemas durante el resto del día añadiéndole una trenza para gusto de la pequeña –listo- afirmo el permanentado mientras Kanna empezaba a mirarse a un espejo que creo en la palma de su mano admirando la habilidad de Gintoki con el cabello.

Este por el contrario quiso volver a dormir pero solo sintió como una mirada aplastante lo perforaba por la nuca a solo unos metros –Tohru ¿dejarías de verme con esas ganas de matar? No le hecho nada malo a Kanna… aun- susurro este por lo bajo porque lo único malo que le haría a la pequeña sería dejarla sin ningún pretendiente o algún amiguito de por ahí, aunque Tohru no lo tomo tan bien como digamos.

–ohhhhh entonces ahora dices que te gustan las pequeñas- Gintoki solo salto de su sitio para poner su frente con la de Tohru en una pelea por ver quien tenía la razón.

–que yo no soy ningún lolicon mocosa, a mí me gustan las mujeres mayores y con pechos, mucho pecho- contesto este ante la sonrisa maliciosa de Tohru.

–¿ahhhh si? ¿Qué hay de mí? Tengo todo lo que tú quieres en este par, si lo pides amablemente serán todos tuyos incluso te dejare estrujarlos y apretarlos tan fuerte como quieras y como bono extra podrás frotar tu cosa en ellos- declaro Tohru agachándose lo suficiente para lograr que sus pechos rebotasen en su lugar mientras sus caderas resaltaban más por cómo estaba parada.

Eso solo logro que Gintoki tuviera unas cuantas venas resaltantes en su rostro ante la actitud de la rubia menor y eso lo vio Elma que estaba a solo unos pasos de ver como Gintoki iba perdiendo la discusión con Tohru –ya chicos, no hemos venido a pelear si no a divertirnos, quizás un poco de helado ayude a calmar la situación- propuso Elma para que la situación no se saliese de control, solo noto que Gintoki bufo con sarcasmo para luego inflar su pecho y ponerse firme ante Tohru que la veía desde más abajo al ser Gintoki más alto que ella.

–no me hagas reír…- Tohru solo rechino con los dientes por esa respuesta por parte de su jefe –presumes que tienes buenos atributos, eso es cierto y no te lo negare, cualquier mujer desearía tener la voluptuosidad que tú tienes pero olvidas una cosa- la rubia sin percatarse vio como el permanentado se encontraba apretando uno de los bustos de Elma que estaba tan sorprendida como su amiga.

–no eres la única con un buen cuerpo… si dependiera de mi diría que el pecho de Elma es mucho más grande que el tuyo- con solo decir eso Tohru en vez de dirigirle una mirada de muerte a Gintoki se la mando a Elma que empezaba a agitar las manos en negación pero deteniéndose al emitir un pequeño gemido por lo bajo pero lo suficientemente fuerte para Tohru que contaba con unos oídos extremadamente sensibles.

-¿presumes de tener unas buenas caderas? Es claro que incluso Elma las tiene más redondas y firmes que las tuyas- como si no fuera poco el agarrar uno de los senos de la dragona, Gintoki cargo a Elma en su hombro como un saco logrando una buena vista de las nalgas de esta que solo se tapaba la cara con vergüenza al tener las mejillas coloradas aunque por otro lado le gusto que Gintoki dijera que su cuerpo era más sexy y hermoso que el de su amiga y rival, por otro lado Tohru apretaba sus dientes queriendo descargar toda su ira… pero con Elma, esta solo rogaba que la bajasen y fuesen por lo menos a un lugar más privado, al menos ahí si dejaría que Gintoki le hiciera lo que quisiese como cualquier fantasía sexual.

Y antes de que las cosas se saliesen de control, un gran tumulto de gente empezaba a rodear a una persona que caminaba libremente sin vergüenza con la poca ropa que llevaba puesto exponiendo mucha piel –así que a mi Gin Chan le gusta las mujeres con muy buenas proporciones…- Tohru y Gintoki dejaron de pelear para mirar en dirección de aquella persona.

–esa voz… tu…- de todo el tumulto de gente salía una hermosa rubia que llevaba puesto un micro bikini que dejo a casi todos los hombres muertos o mutilados por sus esposas por ver a otra mujer.

–resulta que yo tengo todo lo que tú quieres… Gin Chan- arremetió está guiñándole un ojo hacia su jefe que sintió escalofríos recorrerle su espina dorsal.

Felizmente fue salvado cuando sintió como un Kunai se clavaba en su cabeza botando sangre como si de una pileta se tratase, la culpable se hallaba a solo unos cuantos metros de ahí actuando como si no hubiera hecho nada, siendo acompañada por otros a los que no le cayó nada bien para Tohru el verlos ahí –siendo enorme la playa y tenían que venir justamente aquí… roba impuestos- descargo Tohru con notoria molestia queriendo descargar su rabia con ellos pero Gintoki no lo tomaría muy bien sin fijarse como los oídos de Hijikata se movían a voluntad propia.

-¿Cómo fue que me dijeses?- el adicto a la mayonesa se había encabronado no por toparse con los Yorosuya sino de que las chicas del permanentado habían adoptado las costumbres de este e inclusive la manera de insultarlo como lo hacía Gintoki.

–lo que escuchaste hombre mayonesa, o es que acaso aparte de estúpido eres sordo- contesto la rubia menor logrando encabronar a Hijikata que era retenido por Kondo que le decía que ese no era un buen lugar para entrar en discusión, mientras tanto, Otae a lo lejos no podía ocultar su envidia por el busto que tenían las chicas del Yorosuya en especial el de la rubia mayor que se llevaba la mirada de todos los hombres al mismo tiempo que se le insinuaba a Gintoki.

El permanentado solo prosiguió a sacarse el arma que se incrusto en su frente para mirar hacia la culpable –se que no te caigo bien, de hecho a nadie de ustedes le caigo bien…- con solo decir eso una pelota de playa le dio de lleno en su mejilla tumbándolo en la arena con el ardor en su cara por el impacto –corrección, a casi todos les caigo mal- corrigió este mirando como Nobume se hacia la despistada silbando hacia otro lado tranquilamente.

–pero eso no significa que me estén arrojando sus cosas a la cabeza- exploto un encabronado Gintoki harto de que Tsukuyo o cualquier otro tonto le arrojase algo a la cabeza.

Menos mal Elma quiso aliviar las cosas y que mejor que pedirle a su jefe un favor –Gin Chan ¿podrías ponerme bloqueador solar?- pidió esta gentilmente para ser empujada violentamente por Tohru.

–el hecho de que actúes posesiva conmigo no quiere decir que te pondré bloqueador- recrimino Gintoki viendo venir la indirecta de Tohru que solo sonrió con malicia.

-¿Quién dijo que tú me pondrías bloqueador solar?- contesto esta para levantar a su jefe del suelo, voltearlo y arrancarle su polo dejando su espalda al descubierto mientras que este luchaba por salir de ahí pero solo era recompensado por los golpes que Tohru le mandaba a la cabeza.

–Lucoa… ayuda- este solo abrió los ojos notando como la mayor empezaba a recostarse a su lado tranquilamente.

–después de que terminen contigo, yo si necesitare tu ayuda- Gintoki solo poso su mirada en la espalda de Lucoa y por unos instantes tuvo una imaginación lasciva pero fue devuelto a la realidad cuando Tohru se tronaba los nudillos lista para "arreglar" la espalda de su jefe y que quizás no vuelva a caminar.

–Elma…- volteando hacia la otra dragona, esta solo yacía inconsciente tirada en la arena por la tacleada de su amiga.

–prometo ser gentil- declaraba Tohru pero… en vez de aplicar cuidadosamente la crema en la espalda de su jefe, esta parecía aplicarle un poco más de fuerza tanto como para hacer sonar los huesos de este que aguantaba el dolor de sus articulaciones apretando los dientes –ehhhhhh si dices que mis pechos son más grandes que los de Elma quizás te perdone- Gintoki solo miro hacia la otra dragona inconsciente en la arena para luego dirigir su mirada hacia la rubia y empezar a reírse con descontrol con algunas lagrimillas provocando que Tohru empezase a saltar sobre su espalda.

De todas formas ya estaba cabreada por las burlas de Gintoki, Lucoa seguía en su sitio junto a Kanna quien también quería jugar de esa manera con su jefe, pronto la rubia mayor sintió un suave tirón de su ropa de baño -¿no crees que ya fue demasiado? A ese paso le destrozara las vértebras- siendo Nobume la que le pregunto, Lucoa solo contesto con una sonrisa.

–tranquila, Tohru no hará nada que atente con la vida de Gintoki… supongo- con solo decir eso Tohru dio un fuerte pisotón a la cabeza de su jefe que quedó inconsciente por varios minutos. El tiempo en el que estuvo fuera de sí, vasto para que Tohru se las ingeniase en crear un buen castigo para su jefe al haberla comparado con Elma, al abrir los ojos Gintoki, lo primero que noto era que no podía mover su cuerpo y que al parecer todo el mundo había crecido.

-¿muy cómodo… Gin Chan?- decía arrogantemente Tohru al tiempo que este habría los ojos abruptamente notando como la mayoría de su cuerpo a excepción de su cabeza estaba bajo arena, y como a unos metros Kanna se encontraba con los ojos vendados mientras agarraba un palo de madera –no me gusta para nada a donde lleva esto- volteando su mirada hacia Nobume y Lucoa que solo parecían disfrutar el espectáculo.

-¿es que acaso no piensan hacer nada? La cabeza de su querido Gin Chan corre peligro- a pesar de los gritos de este ambas mujeres no movieron un musculo.

–lo haces muy bien- añadió Nobume extendiéndole el pulgar y justo antes del reclamo del samuray Tohru ya había dado por iniciado el juego de aplastar la sandía mientras la desesperación de Gintoki aumentaba, ser golpeado por otras razas superiores era una cosa pero… tener que aguantar las madrizas de esa pequeña… ni siquiera quería pensarlo.

–Kanna, soy yo, quítate esa venda de los ojos- gritaba sin resultado alguno al ver como la pequeña tenía en los oídos algodón.

–no te escuchara- Tohru solo se mofaba mientras Kanna ya estaba a solo centímetros de Gintoki.

–¡lo admito!- fue el grito del permanentado que ceso el avance de la pequeña para confort de Tohru que solo lucia satisfecha por el resultado.

–Sabía qué harías lo correcto- por otro lado Gintoki respiraba agitadamente al ver muy de cerca su muerte pero Lucoa solo chasqueo la lengua silenciosamente.

–Escuche eso- grito un insultado samuray que estaba siendo liberado por Kanna que habría sido parte de la broma.

–y ¿Qué fue lo que te hizo recapacitar Gin Chan?- Tohru no podía aguantar más la duda y solo pregunto sin pensar.

–pues… en algo tienes razón. En estos momentos tú no eres para nada plana- con solo oír esa respuesta Tohru formo la sonrisa de una niña que se había salido con la suya empezando a saltar de emoción mientras presumía sus pechos ante el resto del público femenino, eso y que Elma empezaba a despertar preguntando de lo que se perdió, Gintoki por otro lado solo suspiro en alivio de no tener que ir al hospital.

–Supongo que pensaste en aquella chica de allá al decir que Tohru no era la más plana de aquí ¿verdad?- indico Lucoa hacia Otae que estornudo al mero instante en que la mencionaron.

–no, la verdad solo mire lo más cercano a mí y pues… mire a tu costado- fue la respuesta de este sin percatarse de lo que había dicho.

–Gin Chan, creo que será mejor que te disculpes- este sin poder verlo venir, sintió como un pie se clavaba en su cabeza enterrándolo más de lo que ya estaba –justo por eso…- menciono Lucoa viendo como Nobume restregaba su pie en la cara de Gintoki con tanta fuerza que este salpico sangre desde su nariz.

–ohhhh entonces dices… ¿que los míos no son lo suficientemente grandes para ti?- Gintoki con venas marcadas en su cara fijo su vista en ella.

-¿y eso que? No es como si te importase el cómo este tu cuerpo o lo que yo piense de ti- con solo decir eso, la comandante del Mimawarigumi desenvaino su espada de quien sabe dónde lo habrá sacado apuntando hacia el permanentado que sudo por lo que vendría después –ya mencione que desde aquí te vez muy linda con ese traje de baño- fueron las últimas palabras de Gintoki después de que Nobume empezase a azotar su espada en la cabeza de este que solo dio un fuerte grito de horror por toda la costa. Tras la brutal golpiza que el Yorosuya sufrió, este solo yacía debajo de una sombrilla con el rostro censurado, siendo cuidado por Elma que estaba a su lado leyendo un libro, mientras que por otro lado…

Tohru se encontraba haciendo cola para comprar helados para todas pero… para mala suerte de ella se encontró con Hijikata y Tsukuyo que estaban ahí por la misma razón para luego empezar a pelear por los últimos helados que quedaban.

A la distancia Kanna miraba con curiosidad debatiéndose si debería ir a jugar con Tohru y las demás o quedarse y jugar con Gintoki al doctor, hasta que de repente Lucoa llego con una gran idea entre manos –¿quieren acompañarnos a jugar un juego?- pidió amablemente Lucoa hacia Kondo y los demás de su grupo que dudaron en aceptar.

–tranquilos, solo jugaremos en aquel lugar- indico esta hacia un lugar donde había un campo abierto y una red en el medio.

–si es un juego, supongo que está bien- fue la contestación de Kondo siendo regañado por Otae y Kyuubei al aceptar un juego amistoso contra ellos en Voleibol.

–para emparejar las cosas jugaremos algunas de nosotras jugaran en su equipo y viceversa- decreto Lucoa con una sonrisa maternal siendo muy difícil para Kondo el retractarse.

Así empezaron a repartirse por equipos llegando al total de 2 -¿Por qué me toco en el equipo de este fumador empedernido? Apesta a Mayonesa- Tohru solo estaba que rechinaba los dientes por su mala suerte y más aún al ver que a Elma le toco junto a Gintoki que no sabía lo que pasaba ahí.

-¿Cómo te a través mocosa? Te hare cometer Seppuku- contesto este con enfado hacia Tohru que solo le sacaba el dedo del medio en respuesta logrando sacar de las casillas a Hijikata mientras Gintoki miraba a la distancia con una pisca de orgullo hacia la dragona.

–el equipo que haga 5 puntos será el ganador- fue lo que anuncio Lucoa siendo esta el árbitro del juego junto a Kanna pues no se mostraba muy interesada en jugar con algo tan frágil como ellos, al menos así lo veía la pequeña. Dando paso al primer encuentro donde el primer equipo era formado por Tsukuyo, Gintoki, Elma y Kondo contra el equipo enemigo que era conformado por Tohru, Hijikata, Nobume y Kyuubei.

–Si… yo me voy- fue la respuesta rápida de Gintoki al dar media vuelta pero, pronto sintió como varios Kunai se clavaron en su cabeza.

–¿Acaso tienes miedo de perder una simple ronda?- fueron las palabras de Tsukuyo que el permanentado escucho fuerte y claro.

–veo lo que tratas de hacer y te diré que eso no funcionar…- sin terminar sus palabras, Gintoki sintió el terrible impacto de una pelota en su mejilla que lo mando a varios metros hacia atrás.

–Punto para el equipo Mayonesa- anuncio Lucoa mientras Kanna anotaba el punto en un pizarrón al tiempo que Gintoki levantaba su mirada aburrida hacia Tohru, aunque esta señalo con su dedo hacia Nobume que tenía el balón en sus manos.

–el juego ya empezó- botando el balón hacia el cielo, Nobume lo pateo en dirección de Gintoki que seguía con la expresión aburrida a pesar de tener el objeto redondo a solo centímetros de su rostro cuando… el balón salió disparado hacia arriba con tal fuerza que la arena alrededor se levantó por el impacto.

-¿estás bien Gin Chan?- el samuray solo suspiro con desdén al lado de Elma.

–Muy bien, si quieren jugar… jugaremos- fue lo único que dijo llamando la atención de Kondo –oye gorila, necesito tu ayuda- apenas escucho este entendió lo que Gintoki quería hacer.

–es todo tuyo Yorosuya- fue la respuesta rápida de Kondo al golpear el balón hacia Gintoki que lo esperaba con su Bokuto de madera.

–te lo regreso- justo después con espada en mano golpeo el balón en dirección de Tohru que solo esperaba en su sitio tranquila, aunque… de un momento a otro el balón cambio de dirección hacia Nobume que estaba por contestar el lanzamiento.

–(tonto, aun con la fuerza que golpeaste ella te lo regresara sin ningún problema)- eran los pensamientos de Hijikata hasta ver la sonrisa burlona de Gintoki a lo lejos; tan pronto como Nobume estaba por tocar el balón, este se movió dándole de lleno en la cara tumbándola en el piso dejando con la boca abierta a todos los presentes por lo sucedido.

–Punto para nosotros- fue lo único que dijo Gintoki con una sonrisa de oreja a oreja algo retorcida.

–Nobume ¿estás bien?- Tohru intentaba que esta recapacitase dándole pequeñas bofetadas en la cara hasta que de golpe esta se paró con firmeza y una mirada amenazante hacia el equipo contrario en especial a Gintoki.

–Genial, ahora sí que estamos muertos- proclamo Tsukuyo al notar el comportamiento de su compañera.

–nhaaa, ella está bien, además… le arregle la cara- fueron las palabras que sacaron de quicio a Nobume quien pronto sintió como su mejilla se hinchaba.

–Kyuubei, lánzame el balón, Tohru tu vienes conmigo- ordeno esta seguido de que la chica con el parche obedeciese sin rechistar al no querer llevarla la contraria en esos momentos para luego ver como Nobume y Tohru saltaban y ya en el aire ambas patearon el balón con tal fuerza que el objetivo ya era claro.

–no te preocupes Yorosuya, yo me encargo- añadió Kondo poniéndose al frente con ambos brazos cruzados mientras Elma volteo hacia Gintoki que levanto los hombros en respuesta de no saber nada.

De un solo impacto el balón choco contra la hombría de Kondo que ni se inmuto puesto que seguía en su posición retrocediendo unos pocos metros hacia atrás logrando parar el ataque de sus adversarias impresionando a todos ahí -¿pero qué diablos tiene ahí abajo?- decía Tohru rechinando los dientes con impotencia al ver que un humano había detenido su lanzamiento.

–oye Kondo ¿estás bien?- preguntaba Gintoki con un tic en el ojo por ver como su compañero seguía de pie aparentemente sin cambiar su posición.

–Yorosuya… te encargo el resto- declaro este cayendo al suelo botando una gran cantidad de espuma por la boca dejando en claro que si había recibido daño en una parte muy pero muy delicada para los hombres.

-¿aun quieres seguir con esto?- esta vez fue Tsukuyo quien solo se limitó a levantar el balón.

–alístate Elma, esto se volvió personal- tan pronto como dijo eso está solo asintió en positivo, pronto Gintoki sintió como Tsukuyo se posicionaba a su lado.

–no lo malinterpretes, solo ayudare en el juego- Gintoki solo sonrió por esa respuesta, cosa que no le agrado a Tohru ni a Elma, en especial a Elma quien se suponía que era la debía ayudar a su jefe en esos momentos.

–Pues vamos allá- con solo decir eso Tsukuyo arrojo unas bolas de humos creando una cortina muy densa para la vista humana pero no para la de una Dragona que podía verlos claramente detrás de todo ese espectáculo.

–Aquí vienen- Tohru jalo del brazo a Hijikata impidiendo que este quedara hecho brochetas por los Kunai que por poco y le daban.

–se suponía que esto solo era un juego- el adicto a la nicotina se fijó que esos Kunai llevaban papeles explosivos que detonaron al instante creando una gran distracción.

-¿Dónde estás?- Nobume intentaba ver a todas partes pero nada funcionaba hasta que de un gran soplo la cortina de humo desapareció dando a la vita que Gintoki y las demás ya no se encontraban.

-¿desapareció?- decía Hijikata mirando a todos lados pero de repente Tohru poso su vista en el cielo donde se encontraba una gran bola de agua condensada que Elma había creado con ayuda del mar a sus espaldas.

–espero que les guste…- grito un eufórico Gintoki mirando directamente a Nobume que solo trago duro por lo que veía –…porque no hay devoluciones- termino de decir Elma, pero esta miraba a Tsukuyo, así ambos dejaron caer la enorme cantidad de agua sobre todos.

–como si fuera a dejarlos ganar- en ese momento Tohru concentro magia en su boca que se abrió disparando una gran llamarada que termino por dividir la esfera acuática que de todos formas cayo en la playa pero no en el lugar de juego creando un gran arcoíris en todo el lugar mientras varias gotas caían como si de lluvia se tratase en pleno día soleado.

Hijikata que estaba tirado en la arena contemplando el espectáculo en el cielo no pudo evitar dirigir su mirada hacia Tohru que se encontraba mirando el cielo mientras las gotas del agua salada recorrían por todo su cuerpo voluminoso, eso y contando que Hijikata se encontraba maravillado por la vista tan erótica que tenía desde su posición en el suelo admirando por primera vez en su vida una figura femenina fuera de lo normal que poseía Tohru sintiendo lo que unos dirían "Amor a primera vista".

–oye… oye inútil reacciona… ¿ya te moriste?- decía Tohru una y otra vez hacia Hijikata que volvía a la normalidad pestañando varias veces sin saber cuánto tiempo estuvo así –te quedaste como tonto mirándome- anuncio esta disgustada con el policía que volvía en "si".

–te equivocas, estaba mirando otra cosa- contesto esté intentando prender un cigarrillo pero su encendedor se había estropeado.

–dicen que un 70% de los humanos desarrolla cáncer en los pulmones por culpa de esto- Tohru levanto su brazo hacia el cigarrillo de Hijikata prendiendo una pequeña mecha en su dedo logrando que el tabaco prenda –no queremos que dejes de fumar por mucho tiempo ¿verdad?- aclaro la rubia con mirada maliciosa hacia este que solo estaba perdido en la mirada de Tohru notando como esta proseguía a retirarse y separar la pelea de Gintoki y Nobume

Desde el otro lado de la cancha había una disputa por decidir quién había ganado el partido amistoso siendo Nobume quien lucía tranquila pero siendo Gintoki el que estaba fuera de sus casillas –saben que… técnicamente el partido fue anulado, nadie gano- intervino Lucoa logrando que la miradas de ambos se posaran en ella.

–Lucoa Chan, ya mencione lo linda que te vez hoy- canturreaba Gintoki acercándose hacia la mayor logrando lo que quería al ver como se sonrojaba.

-¿acaso vas diciéndole eso a cada chica que se te cruza por el camino?- pronto las orejas de Gintoki se movieron ante esa acusación por parte de Nobume.

–Eso no es cierto- respondió este agitadamente con ciertos hilos rojos en las iris de sus ojos.

-¿Qué acaso no recuerdas que me dijiste lo mismo?- pronto los pataleos de Gintoki cesaron por esa respuesta, su mirada se tornó aburrida como era de costumbre y miro en dirección de Lucoa, para nuevamente mirar a Nobume haciendo lo mismo por varios segundos.

–no lo sé, es como comparar un niño con un adulto- opino este mirando más que todo como el Pecho de Lucoa sobrepasaba con facilidad al de Nobume, sin embargo fue sacado de su evaluación al sentir como Nobume le agarraba del rostro con su típica actitud fría.

–espera Nobume, recuerda que después de lo que le hicistes quizás haya perdido la memoria- comento Elma recordando que su jefe deliro varias veces cuando estuvo al cuidado de este, Nobume deshizo su agarre.

–debo haber estado muy asustado como para haber dicho eso- comento Gintoki con alivio intentando recordar lo que había hecho pero sin saber en lo que se había metido, pronto sintió como Nobume posiciono su pie en la cabeza de este con tal fuerza que se escuchó el crujido de los hueso.

–¿Ahora ya lo recuerdas?- decía esta secamente pero pronto sintió un dolor agudo en sus pies, al disiparse la arena se veía como Gintoki le estaba mordiendo su pie.

–Pues como olvidarlo, pero ahora no estoy debajo de la arena- fue la respuesta de este que intento levantarse pero solo pudo divisar la sonrisa burlona de Nobume que con gran fuerza introdujo una pequeña parte de sus dedos en la boca de Gintoki que abrió los ojos con sorpresa.

–desde esta posición diría que lo disfrutas, hasta me atrevo a decir que eres el mejor perro guardián que he tenido y el primero que tiene el privilegio de hacer esto conmigo, vamos solo di que lo disfrutas- decía esta de manera sádica dejando salir su verdadera naturaleza hacia Gintoki que retiro el pie de su boca para tomar aire rápidamente pero dejando una delgada línea de saliva, mirando hacia un lado noto como Elma lo miraba ensombrecida.

–no es lo que parece, no soy uno de esos fetichistas de los pies- grito este queriendo calmar la situación más solo vio como Elma empezaba sonrojarse mientras le estiraba la pierna derecha.

–si eso te gusta, entonces yo…- Gintoki sintió como el poco orgullo que tenia se derrumbaba y todo por culpa de esa mujer.

–y nisiquiera tuve que esforzarme- decreto Nobume con una sonrisa satisfactoria viendo como Gintoki se abalanzó sobre ella empezando una riña entre ambos solo que en esta ocasión era Gintoki quien estaba encima de Nobume sujetándola de los hombros totalmente inquieto

-más te vale darles una explicación contundente que el que lo va a pagar voy a ser yo- sabia de ante mano cómo eran Elma y las demás, Gintoki no podía darse el lujo que esa mocosa abajo suyo crease rumores sobre sus gustos y menos con Elma presente que ella lo tomaba literal pero su acción se vio detenida por Lucoa.

–calma, calma el que tengas gustos tan raros como esos con Nobume no cambia quien eres- Gintoki solo hervía al ver que también Lucoa pensaba de esa manera.

–pero si serás una…- su mirada aún seguía fija en Nobume que se mofaba y se divertía por cómo se comportaba Gintoki con las demás.

–bien parare, pero ninguna palabra de esto a Tohru- menciono Gintoki frustrado de no poder desquitarse con Nobume.

–Tienes mi palabra- contesto Elma junto a Lucoa pero… el silencio de Nobume no dejaba tranquilo al permanentado.

–Al menos le podemos coser la boca- pidió este amablemente mientras Lucoa negaba con la cabeza

Ya era el medio día y todo el grupo del Yorosuya salía de un restaurante, al parecer todas estaban satisfechas por el almuerzo, todas caminaban con normalidad hablando de lo que harían a continuación pero… de entre toda la multitud, Gintoki pudo reconocer una silueta, casi igual de familiar que Katsura y Sakamoto o quizás… alguien peor.

No queriendo pensar en eso solo lo olvido, vino a descansar no a preocuparse por lo que solo prosiguió a caminar con las demás –esperen ¿Dónde está Kanna?- las demás solo voltearon a ver a su jefe que buscaba con la mirada preocupada a la pequeña albina –no te preocupes, estará bien- Tohru solo trataba de tranquilizarlo pero Gintoki no cambio de expresión.

–Gin Chan, ella estará bien, tal vez se fue a explorar un poco por la playa- analizo Elma con una sonrisa de confianza que contagio al samuray quien solo suspiro, Kanna estaría bien, después de todo ¿Quién sería tan tonto como para meterse con la pequeña?.

Mientras tanto al otro lado de la playa, Kanna caminaba en solitario comiendo los crustáceos que salían de la arena tranquilamente, hasta que algo a la distancia le llamo la atención, en un gran puente de madera se encontraban varios hombres corpulentos rodeando a una persona sentada en medio del puente

–se ve que no eres de por aquí, pero por estos lugares los extraños como tu deben pagar para poder deambular-

-Este lugar es nuestro territorio, será mejor que no hagas nada estúpido si no quieres problemas-

-qué bonita espada, parece muy costosa-

Eran los comentarios de todos esos pandilleros que tenían puesto su mirada en el forastero queriendo intimidarlo al superarlo en números pero era muy difícil ver la expresión del extraño puesto que llevaba un sombrero de paja que le cubría casi todo el rostro a excepción de su mentón –debes mirarnos cuando te dirijamos la palabra maldito engreído- antes de que siquiera lo agarrase de su ropa, el pandillero sintió como un roca lo golpeo en la cabeza lo que lo forzó mirar hacia el culpable.

Pronto sus compañeros y el miraron hacia el otro extremo del puente donde había una pequeña albina sosteniendo una diminuta piedrecilla –fuiste tú quien me lanzo eso mocosa- el pandillero solo camino hasta estar frente a la culpable que lo miraba desde arriba.

–Esa pobre niña no sabe en lo que se ha metido- comento uno de los agresores riendo a carcajadas por esperar a ver como la niña lloraría.

–no creas que me contendré solo porque seas mujer, te destrozare ese hermoso rostro, puedes culpar a tu padre por no haberte educado- este solo tronaba sus nudillos viendo como la mirada de terror a la que estaba acostumbrada por parte de sus víctimas, no aparecía en el rostro de la pequeña, en lugar de eso solo tenía la mirada aburrida comparable a la de un pez muerto.

–Gin Chan me dijo que si me topaba con hombres como tú, no los matara- Fueron las palabras que dijo Kanna mirando como los demás pandilleros a la distancia se morían de risa.

–esa niña está más que muerta- declaro un hombre feo y gordo que se burlaba al ver que la niña seria brutalmente golpeada por su compañero –pero regresando a lo nuestro, espero que cooperes y nos des todo lo que llevas, de lo contrario quedaras igual que aquella niña- añadió un viejo con la nariz puntiaguda amenazando al hombre sentado que solo extendió su brazo agarrando suavemente su Katana a punto de intervenir pero… de repente todos escucharon un crujido grotesco.

Al voltear todos miraron con asombro como aquel pandillero enorme estaba incrustado en una casa con todo su cuerpo maltrecho y la mirada en blanco producto de una severa contusión cerebral. Todos miraron hacia la culpable que lucía de lo más normal mientras se hurgaba la nariz como cualquier niño –quizás no tenga permitido matarlos… pero Gin Chan me dijo que si alguien me hacía algo se le regrese el doble de daño- Todos solo miraban con miedo como la niña caminaba hacia ellos lentamente, inclusive el forastero sentado en el puente se tomó la molestia de mirar hacia la niña con su único ojo visible.

A simple vista parecía como cualquier niña de 9 años vistiendo un traje de baño común y corriente, sin embargo… aquellos cuernos en su cabeza y la cola que traía en su parte trasera la delataban –solo es una niña, todos a ella- grito uno de ellos para que todos los demás se abalanzasen con violencia sobre la pequeña que sin pestañar, se deshizo de todos ellos al golpearlos con un golpe ascendente para que luego los cuerpos inconscientes de sus agresores cayeran pesadamente sobre el suelo o al rio.

Solo uno quedo consiente que yacía tirado frente a la pequeña mirando con horror como una menor de edad poseía tal fuerza -¿Quién demonios eres monstruo?- El forastero sentado a solo unos metros solo se mantuvo al margen de lo que sucedía pero por mero interés volteo su rostro para prestar atención a la respuesta.

–mi nombre es Sakata… Kanna Sakata- quizás para el maleante esas palabras no significaran mucho, pero para el otro que había estado escuchando tuvieron un gran impacto, la sonrisa espeluznante debajo de su sombrero era prueba de ello con solo mirar la pequeña figura de Kanna que se retiraba de ahí.

-dijiste que te llamabas Sakata ¿verdad?- la albina solo volteo su mirada con curiosidad mientras el hombre con su ojo izquierdo vendado se paraba de su lugar, a simple vista solo llevaba un yukata púrpura con mariposas amarillas fumando una pipa delgada –de casualidad tu padre no será… Sakata Gintoki- ante la afirmación, Kanna solo guardo silencio al pensar que ese hombre seria algún conocido de su jefe, y como ya había tenido experiencia lidiando con los amigos del permanentado solo se limitó a observarlo.

-¿Quién eres?- tras la pregunta, Takasugi solo bufo con pesadez al ver que la niña no era tan inocente, mas sin embargo, seguía siendo solo una niña.

– ¿tu padre no te hablo de mí? Que descortés de su parte, pero seguro debes de conocer a Zura. Los 3 éramos viejos amigos- al hacer memoria, Kanna recordó que Katsura en alguna ocasión le hablo sobre un hombre que lucho codo a codo con Gintoki y él en el pasado, pero que por desgracia se perdió en un mal camino.

–Shinsuke Takasugi, ese es tu nombre. El tío Zura me conto un poco sobre ti- el samuray tuerto solo exhalo al fumar su pipa dándose caminando hacia la pequeña hasta estar frente a ella.

–entonces creo que yo… vendría a ser tu tío- con solo verla a los ojos, no había duda que esa enana era la hija de Shiroyasha; la expresión, el temple, la cabellera plateada, la mirada de pez muerto e inclusive el maldito olor a caramelo que la niña desprendía le hacía recordar a su viejo compañero de armas, sin embargo… aun tenia duda de quién podría ser la madre de la pequeña, sus ojos eran azules y no rojos como los de su padre por lo que las opciones se reducían a muy pocas mujeres.

Estaba tan concentrado en ese tema que no se dio cuenta cuando el resto de su tripulación del Kiheitai estaba a su espalda –Shinsuke Sama, el barco esta por partir- Takasugi solo dio media vuelta mientras que Kanna se fijaba como los demás le hablaban con respeto al peli negro, incluso pudo percibir el miedo en aquellos hombres.

–Kanna ¿cierto?- la mencionada salió de su mundo percibiendo como la sonrisa demente de aquel hombre se posaba en ella –no te interesaría ir a dar una vuelta conmigo- propuso este esperando que la albina accediera de buena manera, de lo contrario recurriría a acciones más violentas.

Felizmente eso no ocurrió gracias a la intervención de uno de los compañeros de Takasugi que salió de entre los hombres a espaldas del líder del Kiheitai, por su apariencia, Kanna lo califico como alguien normal y simple, llevaba un peinado Mage y usa un Kimono de color gris con bordes sepia –Señorita, espero que considere la oferta de acompañarnos, una niña como usted no puede andar sola por ahí. Somos conocidos de su padre así que todo estará bien- todo los presentes se mantuvieron en silencio, inclusive Takasugi que solo esperaba el resultado.

–Comida- fue lo único que dijo Kanna confundiendo al resto de la tripulación a excepción de Takechi Henpeita, quien era el estratega del Kiheitai y sabia lidiar con las niñas mejor que nadie.

–si esas son tus demandas… que tal esto- sacando unos dulces de su bolsillo para ofrecérselos a la pequeña que los observo con anhelo y los devoro de un solo bocado –si vienes con nosotros habrá más que solo unos simples dulces- arremetió el viejo Takechi logrando que los ojos de la niña brillasen al imaginarse todo lo que podría comer, pero Takasugi solo rio por lo bajo al obtener lo que quería.

–si no te conociera diría que si eres un lolicon- Takeshi movió las orejas al oír esa acusación.

–No soy un lolicon, soy un feminista eso es algo muy diferente Shinsuke Dono- el mencionado solo volteo para dar indicaciones diferentes a las previstas, al parecer tendrían una nueva invitada a bordo.

–alisten el cargamento restante y preparen a los demás. Y por favor… sean amables con Kanna- todos los subordinados asintieron y partieron a prepararse para abordar el barco y salir de la tierra por órdenes de Takasugi –será mejor que me sigas pequeña, odiaría si tu padre se enterase que te lastimaste- Kanna por compromiso solo asintió y empezó a seguirlo sin saber en lo que se estaba metiendo

Ya a bordo de la tripulación del Kiheitai, el barco empezó a zarpar por los aires metiéndose mar adentro para perder a los que les estaban siguiendo, al parecer Takasugi había asesinado a unas personas importantes de la mafia y el Bakufu, por lo que su cabeza tenía un alto precio vivo o muerto; las cosas a bordo podrían haber sido de las más normales pero cierta rubia tenía intenciones homicidas hacia Kanna que por órdenes de Takasugi estaba en una habitación enorme engullendo todo lo que Takeshi le mandaba para comer.

–maldito enfermo, tenías que pegarle tus degenerados deseos a Shinsuke Sama- decía está disparando al cuerpo de su superior mientras la rubia vaciaba todo el cargados de sus pistolas en el ante Bansai que tocaba su shamisen reflexionando sobre las acciones de su líder, tomar como rehén o prisionera a la hija de Shiroyasha no era para nada conveniente en esos momentos cuando nuevamente todo el gobierno iba tras ellos, aunque el ver a Matako mas cabreada más de lo normal no era usual.

–ya basta, piensa en lo que hemos obtenido, no todos los días puedes capturar la hija de Shiroyasha- Matako dirigió su enojo hacia Bansai pero este uso como escudo a su compañero caído en el suelo.

–a quien diablos le importa si es hija de ese estúpido permanentado o no, lo que me enfurece es ver que esa enana se pase de lista con Shinsuke Sama- los dos hombres no entendían a lo que esta se refería hasta que por la ventana dos figuras le llamaron la atención, se trataba de Takasugi sentado en la proa del barco viendo fijamente como la pequeña albina que ahora llevaba puesto un Kimono antiguo pero normal casi parecido al de Takasugi y como esta miraba maravillada como aquel barco surcaba los cielos en lugar del mar ignorando olímpicamente como cierta rubia a la distancia planeaba su asesinato con lujo de detalle mientras arañaba la pared metálica como si fuese papel.

–cálmate Matako, es solo una niña. No te puedes comparar con ella- aunque Takeshi intentaba ayudar, la rubia no lo tomo tan bien esas palabras.

–Esa maldita enana, si cree que puede quitármelo está muy equivocada- los celos por parte de esta eran tan evidentes que hasta un ciego podía verlos.

–ahora que lo recuerdo, Shinsuke fue quien ayudo a cambiarle de ropa cuando llegaron- indico Bansai tranquilamente sin siquiera mirar como el enojo de su compañera crecía.

–te equivocas en eso, Shinsuke la trajo de la mano para que Kanna no se perdiera o intentara escapar- todas esas declaraciones estaban empeorando la capacidad de razonar de la rubia que empezaba a desenfundar sus pistolas sintiendo como Takeshi la agarraba por la espalda inútilmente.

–todo es tu culpa, no sé cómo introdujiste a Shinsuke Sama en tus fetiches por las niñas pero me encargare de aquella mocosa yo misma- Bansai solo miraba con la situación sin mucho interés, ya que su total atención estaba centrada en Takasugi ¿Qué planeaba con secuestrar a aquella niña? ¿Acaso atraer al samuray peli plateado para una última lucha? ¿O quizás… algo más? Eran las interrogantes que pasaban por su mente.

A fuera del barco, donde se encontraban Takasugi y Kanna, el mayor no perdía detalle de los movimientos de la pequeña; la estudiaba con la mirada su respiración, sus pasos, sus latidos, todo en general. En busca de algo para utilizarlo en contra de ella, la idea de asesinar a la hija de su viejo amigo era muy tentadora pero… que tal… si la pequeña se unía a su bando y trabajase para él. Lavarle el cerebro para moldearla a su viva imagen adoctrinándole en todas sus ideas sobre este mundo corrupto, la niña había demostrado habilidad al poder vencer a esos pandilleros en el puente por cuenta propia a pesar de su estatura y edad.

Con un poco de entrenamiento en la espada por parte de él, Takasugi crearía una perfecta arma de guerra para combatir contra el Bakufu. Más de la nada volvió a la realidad cuando se fijó como Kanna tenía toda su atención en una pequeña mariposa que estaba atrapada en la red de una araña que se acercaba para devorar a su presa, antes de que el arácnido inyectase su veneno la albina había liberado a la mariposa.

-¿Qué haces?- Kanna solo volteo hacia el hombre mayor que le dirigía una mirada siniestra acompañado de unos ojos despiadados que chocaron con los ojos de pez muerto de la pequeña –te acabo de hacer una pregunta, responde- ordeno este mientras Kanna se paraba de su lugar teniendo en el extremo de sus dedos a la pequeña mariposa.

–Acaso ¿debía dejarla morir?- Shinsuke solo contesto con un profundo "Si"

-si alguien va morir de todas formas ¿me pides que no haga nada?- el mayor solo respondió con un silencio sepulcral dejando en claro su respuesta.

–efectivamente, no tiene ningún sentido, ya tenga sueños y esperanzas… ya sea que viva una vida feliz… o mueras asesinado por aquellos a los que consideraste familia alguna vez… todos deben morir- Kanna solo abrió los ojos por tales palabras, a pesar de haber vivido más que cualquier persona promedio, seguía teniendo la mentalidad de una niña por lo que esas palabras de alguna manera la golpearon inconscientemente en su razón nublando su juicio por breves momentos.

Después de todo desde que era muy pequeña la dañaron, desde que sus padres la abandonaron y el ver como una madre se la arrebataron, nunca fue la misma su carisma de princesa la hizo ser alguien tan fuerte que ni la justicia le pesa, ya no besa ni acaricia a su madre por las noches, una vida sin sentido y de tiempo un derroche.

Kanna ya no reia ni tampoco lloraba, los recuerdos compartidos le hicieron sentir especial, codiciada por las facciones considerada letal, lo mejor de ambas razas en una sola persona, aunque era muy pequeña pudo crecer y seguir, conseguir una vida… algo por lo que vivir.

Pese a todo siendo una chica que quería aprender, ella alguna vez pensó en lo mismo cuando era atacada por otros humanos –entonces ¿la vida no tiene sentido? ¿Nacer no tuvo sentido? ¿Nuestros compañeros caídos tampoco? ¿Acaso no sirvieron de nada? Piensa en la gente perversa que controla este mundo, seres codiciosos que no dudarían en vender a su madre por poder. Date cuenta de la realidad, este es un mundo cruel donde solo sobreviven los más fuertes, aquellos que quieren la cabeza de tu padre- esas palabras bastaron para romper la cordura de Kanna, sin la experiencia y la edad adecuada, ella era fácilmente influenciable por los demás, y para mala suerte Takasugi era aquel con el dominio perfecto de las palabras capaz de persuadir incluso a la gente más preparada.

Kanna solo agacho la mirada encontrando interrogantes y hechos de los cuales todos concordaban con lo que Takasugi decía, desde que empezó a vivir con Gintoki, nunca se preguntó la razón por la que la gran mayoría odiaba a su jefe de manera injustificada, o porque al menor descuido aquellos de la policía intentaban matarlo o capturarlo alegando que este había hecho algo atroz, su mente estaba tan perturbada que buscaba confort en cualquier recuerdo feliz pero que de inmediato era reemplazado por una agria bofetada de la realidad, estuvo a solo milímetros de cruzar la línea de la razón y la locura…

Si no fuera porque entre los miles de recuerdos, uno especial se posó en su conciencia, aquel recuerdo tan triste que la pequeña intento olvidar hace tantos años, el día en que una preciada amiga murió frente a sus ojos sin que pudiera hacer nada, aquella noche cuando una anciana Kobayashi cerraba los ojos con una gran sonrisa al estar satisfecha con la vida que había tenido.

Ese recuerdo fue el que tranquilizo y calmo el ataque de pánico que Kanna padecía a causa de Takasugi, este por el contrario lucia satisfecho de haber logrado su objetivo pero… de repente se fijó como la respiración de la pequeña se volvía estable -¡no es así!- como si se tratara de alguien completamente nueva, Kanna levanto su rostro con la misma mirada inexpresiva pero son cierto brillo inusual

-¡somos nosotros quienes le damos sentido! ¡Solo los vivos podemos pensar en los que perecieron! ¡Cuando llegue nuestro turno, moriremos y entregaremos nuestro sentido a los vivos!- Takasugi escuchaba con la mirada ensombrecida sin mover ningún musculo moviendo su brazo hacia su Katana estando arto de seguir escuchando a esa niña frente suyo -¡esa es la única forma de resistirse en este cruel mundo!- fueron las últimas palabras de la albina pues aunque era muy pequeña creció con un apoyo, Gintoki la ayudo a salir de ese hoyo.

De diferente raza y sangre pero casi como hermanos, sintiendo lo que sienten los seres humanos, apoyándola con todo enseñándole el perdón pudiendo despertar y ver de nuevo el sol, poco a poco fue tomando una decisión, hechos que la fueron cambiando, haciéndola fuerte se fue encariñando con ese humano siguiéndolo por cualquier callejón, perdiendo del tiempo toda la noción.

Nunca perdería su esencia verdadera, da igual las influencias, por eso decidió vivir bajo el manto de aquel Samuray porque nunca perdió lo que ella guardaba -¿quieres decir que deben ser perdonados? Gente como la que intento matar a tu padre… ¿deberían seguir vivos?- esas palabras pegaron un fuerte golpe emocional en Kanna que abrió los ojos un poco por tal sorpresa pero rápidamente recobro su mirada tranquila.

–sí, incluso gente como ellos, merecen una segunda oportunidad- a pesar de haber sonada convencida, las palabras de Kanna sonaron con gran duda en su garganta.

-4 años- susurro por lo bajo el samuray tuerto llamando la atención de la pequeña que levanto la vista con intriga –en 4 años la vida como la conoces cambiara, el 10 de octubre la vida de Gintoki correrá peligro- tal afirmación puso a la defensiva a la pequeña que afilo la mirada provocando que sus ojos azules mostraran su iris rasgada como la de los reptiles.

–¿es una amenaza?- pregunto esta amenazantemente que incluso Takasugi noto y vio el aura asesina de la pequeña impresionándolo, que a esa edad pueda desprender un olor a muerte significaba que era toda una prodigio en cuanto a ese arte y por lo visto… ella ya le había arrebatado la vida a muchas otras personas por lo que "experiencia" era algo que le sobrabava a esa enana.

–es una advertencia, pensaba decírselo en persona pero ya que me tope contigo, me ahorraste las molestias de ir hacia el- respondió este dándole una bocanada a su pipa al momento en que la nave empezó a ser atacada por cañones, se trataba de naves enemigas pertenecientes a las distintas mafias a las que Shinsuke visito en su estadía en Edo, y al parecer los superaban 100 a 1.

Grandes navíos de guerra surcaban los cielos apuntando al Kiheitai listo a la orden de disparar sus cañones y abordarlos; mientras que Takasugi lucia de lo más normal a pesar de la situación crítica en la que estaba, notando como sus subordinados hacían todo lo posible para alejarse del rango de fuego de sus enemigos –esto es malo, si seguimos así pronto nos alcanzaran- contemplaba el estratega del Kiheitai, Takechi sabía que solo podían contestar el fuego enemigo… al parecer la situación no era favorable.

–Shinsuke Sama, sus órdenes- pidieron varios subordinados que se habían reunido en la proa del barco esperando instrucciones de su líder, y antes de que este pudiese hablar, todo el mundo veía como aquella niña se subía al borde del barco casi al precipicio con total tranquilidad.

–bájate de ahí niña, es peligroso- grito uno que otro de los tripulantes de la nave al ver que la mocosa no tenía sentido común, mas esta solo volteo para mirarlos a todos que lucían paranoicos por la situación en la que se encontraban, la desesperación era algo muy calificable para ellos pensaba Kanna, pero dejarlos morir en ese lugar no era una opción, no después de que esa gente la había alimentado y eso lo valoraba ella, al menos eso es lo que le había dicho el samuray permanentado "si te dan algo, asegúrate de devolvérselo el doble" y eso aplicaba tanto para los golpes como para las buenas acciones.

-¿Qué crees que haces… niña?- todos se helaron por esas palabras, la tripulación entera veía como su líder no estaba de buen humor y eso era malo… para ellos.

–me encargare de esas naves- fue la simple respuesta de esta que hizo tragar en seco a los oyentes ¿acaso esa enana no sabía a quién se estaba dirigiendo? Todos supusieron que la niña era valiente o muy tonta por lo que hacía, por otro parte Takasugi tenía el ceño fruncido, por mucho que Gintoki haya entrenado a esa pequeña, el acabar con toda esa flota de guerra por su cuenta era casi imposible para alguien como ella pero había algo en aquellos ojos muertos de la albina que la hacían diferente al resto de tontos imprudentes que atacaba sin un plan a lo loco.

Más bien se trataba de alguien que ya había pasado por esa situación cientos de veces, como si ya estuviese acostumbrado a esa situación desde el momento de su nacimiento, sin embargo, pronto salió de sus pensamientos al fijarse en como la albina se echó para atrás cayendo al gran vacío frente a todos que quedaron mudos pensando que la niña se había suicidado al estar aterrada por la situación mientras Takeshi quiso impedir que la niña cometiese ese acto inútilmente al no poder llegar a tiempo.

–tal parece que… no era tan especial como creíamos- eran las palabras de Bansai que se acercaba hacia su líder que no había quitado su vista del borde donde Kanna se había lanzado fuera del barco, pese a eso todos los presentes seguían esperando ordenes de su líder quien solo esbozo una sonrisa.

–Shinsuke Sama, si no hacemos algo destruirán la nave- pedía Matako obteniendo la misma respuesta, hasta que se escuchó una fuerte explosión a lo lejos que llamo la atención de la tripulación entera del Kiheitai, veían como uno de aquellos navíos de guerra era destruido y consumido en llamas desde el interior.

–La hija de un demonio… siempre será un demonio- proclamo Takasugi con una sonrisa retorcida al mirar a lo lejos a la culpable de toda esa destrucción, en toda esa destrucción era notable la silueta de una figura pequeña teñida de sangre, se trataba de Kanna quien a diestra y siniestra aplastaba a sus oponentes como si fuese lo más fácil del mundo, por mero instinto pensaba contenerse contra sus agresores pero no pensó que esos humanos fueran tan blandos como para que uno de sus pequeños golpes los atravesase por error.

Ella se basaba en que la mayoría de personas tendrían cierta resistencia ya que ella de vez en cuando golpeaba a su jefe y este aguantaba fácilmente, pero bueno… para eso estaba la practica -15 barcos, quedan 85- añadió esta para luego desprender unas pequeñas alas de su espalda y emprender vuelo hacia su siguiente objetivo donde la esperaban armados.

A lo lejos todo el Kiheitai estaba en Shock, una simple niña estaba eliminando toda esa flota y al parecer no había sudado ni una gota, la mayoría festejaba de que se habían librado de un enfrentamiento, algunos se quedaron en silencio por la situación, pocos entendieron la gravedad del asunto mientras que Takeshi, Matako y Bansai miraban con asombro y terror el espectáculo a sus ojos, pronto todo el Kiheitai se quedó en silencio, ya no celebraban ¿la razón?

Fueron los gritos que inundaron los cielos, la mayoría era de hombres suplicando clemencia o rogando por su vida, todos los presentes se suponía que debían estar acostumbrados a ese tipo de sonido, después de todo habían torturado y asesinado una que otra vez pero… que una niña de 8 años cause esos gritos en un combate no era normal, las naves enemigas hacían explosiones en cadena sin siquiera poder incendiarse por completo.

Uno que otro cuerpo se veía que caía por la borda pero que de inmediato era desmembrado por Kanna, quien a la lejanía dedujo que si dejaba evidencia de cuerpos o alguien vivo podrían ir a por ella y las demás. Estar tantos años en guerra con lo humanos de alguna manera la influencio en los otros mundos donde había estado.

Solo quedaba el buque de guerra, la nave ms grande quien preparaba un enorme cañón de energía con dirección al barco del Kiheitai donde toda la tripulación quedo helada, aquella arma los incineraría en unos segundos y escapar ya no era una opción. Casi todos entraron en pánico a excepción de su líder quien miraba complaciente la actitud de Kanna en batalla –Shinsuke ¿de verdad tienes tanta fe en esa niña?- había sido Bansai quien lo interrumpido de sus pensamientos, no era normal que su jefe actuara así.

–solo mira y observa, estamos en presencia de una verdadera bestia- Matako y los demás no pudieron ver cuando la pequeña albina estaba parada en la punta del barco del Kiheitai esperando el momento en que aquella gente dispare.

–oye no te quieras lucir frente a Shinsuke Sama, baja de ahí- gritaba Matako algo preocupada por la niña, pese a ver visto su naturaleza seguía siendo una niña.

Y sin más avisos una enorme ráfaga de energía purpura se disparó de aquel cañón con gran potencia por todo el vasto cielo que estaba por impactar con el Kiheitai… pero nunca pensaron en que toda esa potencia había parado en seco, se trataba de Kanna quien estaba reteniendo toda aquella energía con ambas manos mientras utilizaba la nave como soporte para sus pies que se hundieron un poco debido a tal enorme presión del disparo ante la vista de toda la tripulación que a su atrás miraba incrédulo de que alguien sea capaz de poder detener la energía pura con la palma de sus manos desnudas.

El barco contrario que había disparado con tremenda potencia, agoto casi toda su energía por lo que termino por disipar el disparo de energía quedándose con una terrorífica sorpresa, una niña, una simple niña había detenido su ataque y para empeorar las cosas había condensado la energía del disparo en una esfera de energía pura que se iba achicando poco a poco -¿pero qué… está haciendo?- era la pregunta de todos los presentes que veían como la esfera de energía había alcanzado el tamaño de una simple manzana en la palma de la mano de la albina que sin dudarlo se la comió dejando a todos boqui abiertos y en un estado WTF.

Esa mocosa se había metido a la boca energía pura y actuaba como si estuviera satisfecha al botar un pequeño eructo –Takeshi, golpéame si esto es un sueño- hablo la rubia de las pistolas queriendo regresar a la realidad topándose que su superior miraba con lágrimas de alegría hacia la pequeña como si hubiese encontrado a la niña definitiva.

–al parecer, no es un sueño- describió Bansai quien ya se había hecho un corte en su mano al haber pensado en lo mismo.

–esto aún no termina- añadió Takasugi fríamente a lo que los demás volvieron a mirar a la pequeña que saltaba en su lugar sin razón aparente.

–destruyo una flota entera ella sola, detuvo el disparo de un arma de energía como si nada ¿Qué más puede hacer esa mocosa?- grito eufóricamente Matako sin poder ver venir como a la distancia Kanna abrió la boca dejando ver unos pequeños colmillos dejando salir un enorme rayo eléctrico mucho más grande y potente que termino por cubrir todo el cielo cegando a los presentes por varios minutos.

Al terminarse todo el Kiheitai habría sus ojos poco a poco con el alma que se les salía por su boca, toda la flota enemiga había desaparecido sin dejar rastro, no había la menor presencia del enemigos mientras Kanna descendía tranquilamente hacia la proa del único barco en el cielo quedando al medio de todos –ahora estamos a mano- fue lo único que dijo mirando directamente hacia Takasugi que se había mantenido en silencio.

No era tan tonto como para pelear con la pequeña después de haberla visto en acción, pero al menos una duda se le quitó de encima, esa niña no era humana por lo que dedujo que su amigo se había relacionado con algún Amanto muy fuerte, incluso más poderoso que el clan de los Yato, Takasugi sin poder evitarlo recordó al joven Yato que lo había acompañado durante un tiempo en su viaje de destruir Edo; pero si se ponía a comparar a Kamui con Kanna la diferencia era muy lógica.

Tener a esa pequeña de su lado sin duda sería una muy buena estrategia, pudo haber seguido pensando en eso pero uno de sus subordinados alarmo a todos al señalar que una segunda flota se aproximaba a lo lejos, Kanna solo parpadeo al escuchar eso sin embargo su atención se la llevo aquel samuray de un ojo que la sujeto por el cuello de su yukata –nuestra conversación tendrá que posponerse, por ahora… ve y cuida que el tonto de tu padre no muera- decreto Takasugi arrojándola por la borda ante todos que quedaron impactados por esa acción de su jefe.

–Shinsuke Sama ¿Por qué hizo eso? Con su ayuda pudimos haber vencido fácilmente al enemigo- decía uno que otro subordinado ganándose una mirada asesina por parte de Takasugi.

–tan bajo hemos caído como para hacer luchar a una niña nuestras batallas. El Kiheitai no se esconderá detrás de una niña, alisten la nave que partimos de inmediato- hablo este con autoridad hacia sus hombres que obedecieron sin rechistar, antes de partir Takasugi dio un último vistazo al cielo despejado fumando su pipa ejerciendo su retorcida sonrisa pensando en solo una cosa… Kanna… -seria descortés de mi parte no ir a saludar a mi sobrina… cierto Gintoki- murmuro por lo bajo este último nombre al momento en que la nave se dirigía hacia el espacio para escapar de sus perseguidores

Con Kanna, esta seguía cayendo hasta que toco el mar hundiéndose poco a poco pensando en lo dicho por Takasugi, por más que trataba no podía dejar de pensar en aquellas palabras que ese Samuray tuerto le había dejado clavado en su memoria, sin duda las amistades de su Tutor eran muy raras, pudo haber seguido inmersa en esos pensamientos de no ser porque un pequeño pescado paso cerca suyo logrando agarrarlo con su boca sin fijarse que una pequeña cuerda venía con aquel pez, al mero rato sintió como su cuerpo era levantando a la superficie.

Llegado arriba, Kanna se encontraba colgando de una caña de pescar mientras sus ojos de pez muerto se cruzaban con otro par de ojos de su mismo calibre –Gin Chan…- sin poder decir nada más el peli plateado la lanzo nuevamente al mar.

–Negativo, no es ningún pez- proclamo este hurgándose la nariz perezosamente sin ver la expresión nerviosa que tenían las demás.

–Gin Chan, esa era Kanna- indicaba Elma con unas gotas de sudor en su nuca.

–tal vez por eso no hay peces por esta zona- añadió este poniendo sus dedos en el mentón a manera de pensar sin poder ver venir el enorme golpe de la pequeña que salió dispara del agua dejándolo sin aire.

-¿Dónde estabas Kanna? Pensábamos que te quedaste en la playa- decía Tohru convertida en Dragón siendo ella el único punto firme donde las demás estaban paradas.

–hace pocos sentimos que liberaste un poco de tu Energía ¿estás bien?- Lucoa se encargaba de registrar que esta no tuviese ningún daño en lo que Kanna contaba su historia mientras que Gintoki se revolcaba encima de Tohru por el dolor del golpe pero paro en seco cuando cierto nombre se hizo presente.

-¿Takasugi?...- decía Elma confundida junto con todas al no saber quién era ese hombre pero… Gintoki sabía perfectamente quien era.

–Gin Chan ¿sucede algo?- pregunto deliberadamente Tohru preocupada por su jefe quien había cambiado su respiración para luego levantarse de su lugar y posar su mirada en el cielo.

–Kanna, cuéntame más- añadió este sin quitar la vista de la puesta del sol.

Pasaron varios días desde la aventura de Kanna a bordo del Kiheitai donde Gintoki se había mostrado… raro, y justamente en ese momento se había dado una pequeña escapadita a beber en un puesto solitario debajo de un puente, tenía que meditar sobre el hecho de que Takasugi había estado en Edo y no lo haya querido matar, desde su último encuentro Gintoki juraría que su viejo amigo intentaría algo en su contra pero…

Que no le haya hecho nada a Kanna demostraba lo contrario, quizás se debió a que él no sabía la relación que tenía con Kanna o quizás… eran tantas las ideas que se hacía Gintoki que no pudo fijarse que una persona no agradable se había sentado a su derecha pidiendo un trago y unas botanas con mayonesa extra, tuvieron que pasar unos buenos segundos para que ambos se diesen cuenta de quién era el que estaba a su lado –Jefe, pido mi orden para llevar- declaro Gintoki queriendo salir rápidamente de ahí, ya tenía suficientes problemas al pensar en lo que Takasugi le haya dicho a Kanna y no quería tener que lidiar con Hijikata.

Sin embargo fue detenido por el hombro –si sabes que esto no terminara bien ¿verdad? Tengo muchas cosas pendientes y no me encuentro muy bien que digamos- decía Gintoki bajando su mano hacia su Bokuto de madera y rápidamente voltear hacia el policía y atacarlo, sin embargo este se encontraba agachando la cabeza hacia Gintoki que tenía un tic nervioso por lo que sucedía.

Pasaron varios minutos donde Hijikata explico su problema hacia el permanentado que tenía su mirada pegada a su bebida –así que… quieres mi ayuda para cubrirte en el evento de Anime de mañana y no puedes pedírselo a tus subordinados por miedo a la vergüenza, a la pareja de gorilas porque solo empeorarían las cosas, a la loca de los Kunai y tampoco a la gorda de las donas- resumió Gintoki aburrido de hasta respirar.

–sí, básicamente, mañana es un día importante en mi vida, mejor dicho en la vida de Toshi y necesito de tu ayuda- pidió Hijikata casi suplicante, Gintoki odiaba cuando la otra personalidad del policía salía a flote, un apasionado con el tema Otaku o Idols que no tiene nada que ver con el.

–no lo sé, mañana es nuestro día libre y pensaba ir con Tohru a ser unas compras…- sin poder seguir hablando Hijikata le paso un fajo de billetes ante la mirada perezosa del otro –no soy alguien que se mueva con el dinero ¿sabes?- pronto el adicto a la nicotina paso otro rollo de dinero -¿con quién crees que estas tratando? Puede que sea pobre pero conservo mi dignidad- nuevamente Hijikata paso un rollo más grueso de dinero – ¿a qué hora empieza tu evento?- decía Gintoki poniéndose a contar todo el fajo de billetes mientras que Hijikata lo miraba con acusación.

–de verdad no comprendo como Tohru no puede ver tus artimañas- Gintoki solo volteo mirándolo con indiferencia.

-¿Qué tanto me miras?- el permanentado solo lo ignoro y volvió a contar su dinero –acaso ¿quieres que lleve a Tohru a la convención con nosotros?- anuncio este bebiendo un poco de su trago notando la reacción nerviosa de su compañero.

–bueno… yo…- tartamudeaba este por lo bajo sin poder articular palabra alguna.

–La llevare con su vestido de sirvienta- confirmo Gintoki al momento en que Hijikata le habría un maletín lleno de dinero.

–Si por favor- Gintoki no entendía las intenciones del general del Shinsengumi pero decidió ignorarlo, dinero era dinero.

–bien, solo espero no hagas que me arrepienta de esto- saliendo de ahí se dirigió a casa, tenía el presentimiento de que mañana sería un día muy agotador.

AL DIA SIGUIENTE

Y así fue, Gintoki estaba con Tohru a las a fueras del evento y ya veían como los puestos estaban listos para vender -¿Por qué teníamos que venir Gin Chan? Se suponía que hoy seriamos tu y yo- señalaba la rubia haciendo un puchero infantil ante la indiferencia de su jefe que veía como todos esos jóvenes desperdiciaban su dinero en diferentes artículos, lo gracioso era que le recordó cuando acompañaba a Shinpachi a comprar los discos de aquella idol Terakado Tsuu.

Sin duda le traía viejos recuerdos pero fue interrumpido por un golpe en la espalda por parte de Tohru –perdón, te veías como un fantasma y pensé que estabas muerto- aclaro está cargando al permanentado en su hombro como saco –lo mejor será irnos- aclamo está feliz hasta que se tropezó con alguien –fíjate por donde vas ¿estas ciego o qué?- gritaba Tohru malhumorada por el accidente viendo que se trataba del adicto a la nicotina de los Shinsengumi pero… algo diferente.

Más bien su vestimenta era diferente a lo usual de su uniforme –no sé si esto es divertido o triste- Gintoki despertaba del golpe y noto a Hijikata vestido como Toshi.

–Tohru, hagas lo que hagas no lo mates, está en una etapa… algo complicada- fue lo único que dijo el permanentado mientras la rubia solo bufo con indiferencia ante Hijikata que parecía nervioso ante ella.

–lo que sea- contesto este bajando a su jefe para luego seguir a Toshi en su modo hikkikomori, llegado a un gran puesto donde habían varios artilugios basados en la Idol Tsuu que Toshi admiraba con gran pasión.

–Gintoki, tu hazte cargo de las ventas en lo que yo y Tohru controlamos el orden de las colas- fue la orden de este que para nada le agrado al permanentado.

–espera, yo quiero estar con Gin Chan- pedía Tohru alarmada de irse a otra parte, después de todo la única razón por la que estaba ahí era por petición de Gintoki.

–Bueno, supongo que será por unas cuantas horas- dijo el permanentado moviendo la mercadería que vendería al público, asqueándose de una que otra cosa preguntándose como la juventud compraba esas cosas.

–está bien, solo cuídate- pronuncio Tohru cabizbaja retirándose con Toshi a hacer los otros labores.

Ambos se encargaban de controlar la enorme cola de fanáticos que había en el lugar para mantener el orden durante el evento –no sé porque estamos haciendo esto, solo basta con uno de nosotros- arremetió la rubia sosteniendo una pancarta que indicaba el fin de la cola mientras a su lado Hijikata fumaba como de costumbre.

–no creas que esto será trabajo fácil, se pondrá peor es por eso que le pedí a tu jefe que te trajera- susurro este por lo bajo sin percatarse en como Tohru se ahogaba con el olor a nicotina debido a su nariz más sensible que el de los humanos.

-¿Cómo podría ponerse peor? Todos aquí están muy tranquilos- contesto esta sin saber que había involucrado la mala suerte, de repente el suelo empezó a temblar mostrando a un gran Tsunami de personas que venían por la puerta principal como si de animales se tratase.

–¿tenías que hablar?- con sarcasmo en sus palabras pronto ambos fueron engullidos por el mar de gente que se esparcía por todo el sitio mandando a volar a todos los presentes, Hijikata sentía como toda esa gente empezaba a aplastarlo tanto así que incluso lo obligaban a cerrar un ojo por la apretadera que había dificultándole la visibilidad.

–quítense y respeten la fila malditos, los hare cometer Seppuku- gritaba el azabache queriendo liberar sus extremidades sin mucho éxito pero de un empujón lo logro, pero aún muy alto costo -¿pero qué? Se siente muy suave, como si de unos bollos se tratase… y de los grandes- decía este recobrando la vista poco a poco para toparse con algo que le helo la sangre, ahí mismo estaba tocando uno de los pechos de Tohru, está por el contrario no podía darse cuenta debido al tumulto de gente mientras Hijikata tenía cierta línea de sangre bajando por su nariz, pronto dejo esos pensamientos al recibir un codazo en su cabeza desmayándose por el momento vivido.

Más tarde este despertó agitadamente tumbado en un banco viendo para todos lados -¿Cómo? ¿Qué fue lo que paso?- decía este tocándose el rostro como si tuviese un fuerte dolor para luego ser empapado por un balde de agua fría cortesía de Tohru.

–te caíste y te tuve que traer aquí ¿de verdad no eres un inútil?- preguntaba está acomodándose las manos en su cadera mirándolo con desaprobación.

–por supuesto que no soy un inútil- reclamo este notando como el enorme disturbio se había calmado, ya no era una lucha campal por los artículos que se vendían -¿adónde me trajiste? Este no es el lugar- indico el azabache con los dedos en su mentón.

–solo los tranquilice, fue difícil pero nada que un buen golpe no resuelva ¿verdad chicos?- pregunto esta hacia todo el público que voltearon el rostro asustando a Hijikata, casi todos tenían el rostro desfigurado e inclusive algunos estaban censurados –esos malditos, si pudiera los destruiría a todos pero… Gin Chan se enojaría conmigo si lo hiciera- hablo la rubia estando de mal humor.

-¿pero qué rayos pudieron hacerte para que los golpees así?- sin saberlo, esa pregunta irrito más aun a Tohru que apretó sus nudillo con tal presión que las venas en su cuerpo se resaltaron violentamente al oír eso.

–uno de esos bastardos me toco el seno, no pude ver quien era así que me encargue de cada uno, pero si llego a encontrar al maldito…- Tohru estaba con ansias de matar, le habían tocado una parte sensible que solo un hombre tenía el derecho de poder meter su cara o estrujarlo, el solo pensar que Gintoki se enterase la llenaba de vergüenza como si una esposa engañase a su marido cuando este salía a trabajar.

–sí que se pudran, son unos degenerados- gritaba Hijikata a lo loco aventando basura a todos mientras palidecía por haber sobrevivido a una muerte segura de milagro, si no se hubiese desmayado Tohru lo habría desmembrado como a un animal –(mierda, si se entera que fui yo estoy acabado, no solo yo si no la reputación del Shinsengumi)- pensaba este totalmente alterado pero mejor seguir fingiendo que haber muerto.

Así pasaron unas buenas horas donde ambos se mantuvieron avanzando con la fila hasta el cansancio, los 2 estaban deshidratados y ya era medio día, sin lugar a dudas era un horno el estar parados ahí mismo

AL OTRO LADO DE LA CIUDAD

Se encontraban Katsura y Elizabeth ayudando a Kanna en su tarea de la escuela, al parecer la pequeña tenía una tarea de investigación sobre insectos y el ver que su jefe y Tohru habían ido a ser otra cosa decidió pedirle ayuda a su Tío Katsura como ella lo llamaba, el Joui sin mucho que hacer aparte de dar un golpe de estado al gobierno aceptó la invitación de la pequeña y justamente se encontraban en un gran parque –Kanna, creo que encontré lo que buscabas- la mencionada salió de unos arbustos para mirar que se trataba de unos escorpiones debajo de una piedra, tenía que admitir que Katsura era bueno encontrando insectos mejor que ella, Zura por el contrario se mostraba orgulloso de lo que hacía.

–"abre bien la boca"- decía el cartel de Elizabeth mientras Katsura aventaba al cielo los insectos que encontraba y Kanna los atrapaba en el aire devorándolos de un mordisco por casi 3 minutos. Al terminar notaron que ya no había ni una mendiga cigarra por los alrededores

–"de alguna manera eso es perturbador"- decía el cartel del pelicano mirando como la pequeña masticaba lo que parecía ser unas arañas de por ahí para luego sacar su libreta.

–Las arañas son más suaves que los escorpiones- anotaba esta con unos pequeños dibujos en su cuaderno, Katsura incluso le daba observaciones y consejos, solo Elizabeth verificaba que Kanna no se enfermase.

–Listo, al siguiente parque- señalo Katsura junto a Elizabeth que llevaba de la mano a Kanna para que no hiciese algún desmadre, no se arriesgaría con la niña del samuray plateado

EN EL EVENTO HIKKIKOMORI

Tras un largo día de actuar como pastores de un rebaño de ovejas, Hijikata y Tohru estaban sentados en una banca con la lengua hacia a fuera, sin duda alguna necesitaban agua en especial Tohru debido a su condición de Dragón/reptil –acabo de recordar por qué estos eventos no deben ser subestimados- concluyo Tohru estando sin energía alguna, agradecería que Gintoki la llevara luego a alguna fuente de agua.

–ya terminamos aquí, será mejor ir a buscar a ese inútil- propuso el hombre mayonesa logrando que Tohru frunciendo el ceño.

–no es un inútil y su nombre es Gin Chan- defendió esta rápidamente olvidando la calor que tenía.

–si como digas- contesto el otro poniéndose en marcha junto a la rubia al puesto donde se suponía debía estar el permanentado topándose con la sorpresa que ya no se encontraba ahí logrando irritar a Hijikata –ese maldito, solo tenía una cosa que hacer- Tohru solo busco con la mirada logrando reconocer cierta cabellera plateada a lo lejos, sin poder ver en qué momento Hijikata se encontraba golpeando a Gintoki por haber dejado el puesto abandonado.

–No te pedí mucho, solo una cosa y tenías que fallar- arremetía Hijikata hacia Gintoki que señalo hacia su alrededor enseñando que la mayoría iba con la mercadería que se suponía Gintoki iba a vender.

–Hace mucho que termine de vender tus cosas tarado- reprendía Gintoki intentando zafarse al azabache de encima.

–Lo siento ¿pero qué hacías aquí?- fue lo único que dijo el azabache intentando desviar el tema al notar que Tohru se acercaba viendo a alguien más

–Fafnir, no sabía que volviste a esos gustos, honestamente pensé que los habías dejado- declaro esta hacia su compañero que se intrigo al verla.

–¿Se conocen?- decía Hijikata viendo como Tohru conversaba amigablemente con el otro azabache del puesto.

–Trabaja en el bar de Otose, es conocido nuestro- respondió Gintoki limpiándose el polvo para luego recoger sus compras.

–Si necesitas otro tomo solo avisa- aconsejo Fafnir tranquilamente, después de todo era el único cliente que tenía en todo ese lugar.

–a todo esto ¿Qué se supone que vendes?- Hijikata cogió uno de los libros del puesto para quedar en silencio por varios segundos.

–hagas lo que hagas no los leas en voz alta, son maldiciones reales y efectivas- advirtió la rubia con paranoia de que el adicto a la Nicotina elevase la voz, mientras que este miraba en estado de Shock aquellos escritos diabólicos, incluso podía sentir la maldad en esas páginas, comparadas a las maldiciones que Sougo le hacía de pequeño, las de aquel sujeto llamado Fafnir era mucho mejores e incluso decía como hacerlas paso a paso, hasta por ahí creyó ver una libreta con un título extraño que decía "Death Note"

–oye que esto no es peligroso, si alguien los comprase sería muy peligroso- reclamo Hijikata preocupado de que esos libros se distribuyesen por todo Edo, en manos equivocadas seria el fin de una era pero en eso… un sudor frio recorrió su vertebra al mirar a lo lejos como Gintoki se iba caminando con varias bolsas en sus manos –Fafnir ¿cierto? Que se llevó ese idiota- señalo hacia Gintoki que apresuraba el paso.

–se llevó mis mejores libros, dijo que les daría un buen uso, hablo algo acerca de destruir al Shinsengumi, al Mimawarigumi y a cierto clan. Lo normal- contesto el azabache para ver como Hijikata empezaba a corretear a Gintoki para incinerar esos libros.

Al final de cuentas todo lo que compro Gintoki termino hecho cenizas a manos de Hijikata que respiraba agitadamente con un lanzallamas en su espalda –vamos Gin Chan, si te preocupa eso en casa Elma y yo haremos más maldiciones para ti- trataba de consolar Tohru logrando que su jefe levantase la mirada ya más tranquila.

–qué más da, supongo que será a la antigua- Tohru no entendió la indirecta pero pronto sus sentidos la avisaron de algo, hecho que su jefe noto –Tohru, hoy me escuchas- llamaba este viendo como la rubia señalaba hacia varios jóvenes disfrazados

–Gin Chan ¿Por qué no me dijiste que había seres de otros mundos?- Gintoki no comprendió la respuesta así que solo parpadeo unas cuantas veces mirando en la misma dirección.

–apoko esa bruja es real- menciono este mirando detenidamente a una jovencita que vestía provocativamente ante los ojos de los hombres –quizás quiera una foto conmigo- añadió Gintoki pensativamente para luego sentir como su cabeza era estrellada con el suelo violentamente varias veces.

–la única mujer que puedes ver soy yo, esa es solo una bruja fea con un hechizo de ilusión- gritaba Tohru con voz de ultratumba que alejaba a los que pasaban.

–entonces que me dices de esa chica disfrazada de zorro- señalo el permanentado hacia una señora voluptuosa que era nada más que menos una mitad humana mitad Kitsune y que no era para nada fea, solo un poco mayor que Tohru.

Pero claro que la rubia no lo tomo nada bien pues levanto a Gintoki del suelo para ejecutar un suplex Alemán que por poco y destroza a Gintoki que seguía con la misma mirada –que tiene esa vieja que no tenga yo, si yo soy tu leal esclava sexual- solo bastaron esas últimas palabras para que todo el mundo quedase callado, mirando detenidamente hacia Gintoki que poco a poco se ponía nervioso por lo escuchado.

–Tohru, no es un buen momento para hablar sobre eso, no aquí por favor- pidió este amablemente sintiendo como Hijikata lo agarraba del cuello furiosamente.

–así te quería atrapar puerco, ya se me hacía extraño que vivieras con ella y no intentases nada maldito degenerado- pronto varios hombres empezaron a insultar a Gintoki sobre cómo era posible de tratar a alguien tan hermosa como Tohru mientras las mujeres consolaban a la rubia que parecía como si hubiese sufrido un gran trauma; no hace falta mencionar que la reputación de Gintoki se fue al caño después de la escena que hizo Tohru, ahora al menos lo pensaría 2 veces antes de ver a otras mujeres en compañía de Tohru.

Esta por el contrario lucia satisfecha al lograr que su jefe pasara tiempo de calidad con ella sentados en un banco, claro que agradecería que Hijikata no estuviera ahí mirándolos de reojo –así que… eres una Amanto- dedico el hombre mayonesa al momento en que Gintoki le tapó la boca a su amiga para que no hablase sobre que era una dragona, no quería lidiar con más problemas.

–Tohru, dijiste que aquí hay harta gente parecida a ti, porque no sacas tu verdadera forma- propuso el permanentado alegrando a la rubia que solo asintió para despegar un par de alas y su cola de Dragón, cosa que sorprendió a Hijikata que se cayó para atrás por la sorpresa.

–no me dijiste que podía hacer eso- replico este levantándose del suelo.

–nunca preguntaste- fue la rápida respuesta de Tohru sin percatarse en cómo estaba llamando la atención de la mayoría del publico

-disculpa, puedo tomarte una foto-

-yo también-

-y yo-

Eran las peticiones de una larga cola de aficionados que por poco y aplastaban a Tohru nuevamente si no fuera por Hijikata que los intimido con la mirada manteniéndolos a l margen –si quieres sacarse una foto con ellas, tendrán que hacer una muy larga fila, entendieron mocosos- añadió este severamente mientras Gintoki empezaba a cobrar a los fotógrafos por cada foto de Tohru –son 5000 por cada foto, tómalo o déjalo- fue la ganga de Gintoki que hizo hacer crecer aún más la fila por una foto de Tohru.

–pero si serás un…- decía Hijikata cabreado por el comportamiento del permanentado, pero el ver que Tohru se esforzaba posando para las fotos lo cayo, si ella lo aceptaba quien era el para impedírselo.

Después de 6 horas de arduo trabajo el trio lucia cansado por todo lo que tuvieron que hacer, menos Gintoki que lucía feliz por los billetes en sus bolsillos –será mejor regresar a casa Gin Chan, Lucoa debe estar preocupada- afirmo la rubia cansadamente saliendo de ahí junto a su jefe.

–Esperen- Hijikata solo miraba al suelo debido a lo que estaba a punto de pedir.

-¿Qué quieres ahora? Si quieres el dinero de las ventas lo deje en tu puesto- contesto el permanentado perezosamente limpiándose la nariz con unos billetes.

–no es eso tonto, yo solo… quería…- el comandante a la nicotina no podía creer que cayera tan bajo, hablar de esa manera tan ridícula por algo como eso, sin duda su escuadrón se burlaría de el por cómo se comportaba.

–Habla rápido, nuestro Dorama está a punto de comenzar- recalco Tohru con prisa mirando como el azabache sacaba una cámara.

–Pido una foto contigo- hablo formalmente haciendo una reverencia el general del Shinsengumi asustando al par que lo miraba.

–Todo ese alboroto por una foto, de verdad que eres extraño- analizo Tohru llevando su mano a la cara por lo que tenía que soportar.

–bien, dame la cámara, así terminaremos más rápido- pidió Gintoki calibrando la cámara mientras Tohru se posicionaba junto a Hijikata que solo se puso más nervioso de lo que ya estaba, el solo quería una foto de Tohru, nunca pensó que su petición fuese una foto con Tohru.

–Bien, miren a la cámara- ordeno Gintoki posicionándose en lo que Hijikata se daba bofetadas mentalmente por su comportamiento tan absurdo frente a la rubia de coletas y traje de sirvienta.

–ni se te ocurra ir mostrando esa foto por ahí- fue el único comentario de Tohru cruzada de brazos mirando a otro lado, entre tanto Hijikata solo suspiro, aquella chica sí que era directa en lo que decía.

–si tú lo dices- contesto este para luego ver venir el flash de la cámara.

Luego de eso Gintoki y Tohru se marcharon dejando a Hijikata que ordenaba las cosas de su puesto de venta estando sentado mientras fumaba un cigarrillo como su costumbre manda, molestosamente después su teléfono sonó, al parecer se trataba de Kondo que lo necesitaba urgentemente en el cuartel, ya colgando solo disfruto el olor del tabaco para luego posar su mirada en su teléfono móvil –no hay nada de malo, en esto, solo es una amiga, si solo una amiga- se repetía este una y otra vez dejando el móvil a un lado dejando su ver su fondo de pantalla donde estaba la foto que se tomó con Tohru hace unos momentos.