EL MATRIMONIO SIGNIFICA QUE TENDRÁS MALOS ENTENDIDOS (TODA TU VIDA)

Siendo un día viernes, Kanna había asistido a clases por órdenes de Lucoa, si quería seguir yendo a la escuela tendría que asistir por lo menos unas 4 veces al mes y al parecer había ido en un buen día. La profesora de turno les informo a la última hora que el fin de semana habría un festival deportivo y que todos debían traer a sus padres, específicamente a Papá y a Mamá, no falto un segundo para que todos los niños saltasen de sus asientos para ir directo a sus casas y avisar a sus padres.

Solo Kanna se había quedado sola en el salón con la interrogante sobre ese evento, había asistido a uno que otro evento como ese en el pasado pero… aún seguía sin comprenderlo del todo, con mucha ilusión decidió contarle la notica a las demás Dragonas y a su jefe.

Pero llegando a casa no escucho las palabras que quería escuchar –Lo siento Kanna, mañana estaré ocupada en Yoshiwara. Hinowa me llamo para hablar sobre unos asuntos importantes- fue la declaración de Lucoa que yacía organizando unos documentos en un sobre.

Si la rubia revisaba papeles firmados significaba que el asunto debía ser serio; cuando se lo pidió a Tohru solo pudo ver como esta estaba postrada en la cama con la temperatura muy alta inclusive para una Dragona como ella, al parecer había agarrado un resfriado que la dejaría en la cama durante unos días –no te preocupes, todavía puedo…- queriendo pararse de la cama inútilmente, Tohru dio un fuerte estornudo que delataba su estado médico, simplemente mal y por mucho que quería salir de la cama se le dificultaba el hacerlo.

Gintoki por otra parte solo veía sentado desde su sillón como la pequeña lucia cabizbaja mientras se acurrucaba sobre Sadaharu al no conseguir lo que quería –tranquilízate Kanna, no es para tanto. Mañana nos divertiremos solo nosotros 2- intento este animarla inútilmente porque el semblante decaído de la pequeña seguía en su rostro hasta que escucharon como la puerta de la entrada se habría.

Al parecer Elma había salido por unas hierbas para hacer la medicina de Tohru, después de todo la medicina convencional de los humanos no era para nada efectiva en los Dragones como ellas –ya llegue- tan pronto entro a la sala se topó con la mirada suplicante de Kanna mientras el permanentado dormía en su sillón con una revista en su cara como de costumbre.

Poco después Kanna prosiguió a informarle su problema a Elma sobre el festival deportivo –por favor, te lo suplico- pidió Kanna haciendo sus mejores ojos de cachorro esperando una respuesta afirmativa de Elma que solo trago duro, después de todo parecía que la pequeña tenia puesta todas sus esperanzas en ella por alguna razón.

–no creo poder ir Kanna, tengo que preparar la medicina de Tohru y ver que su estado mejore en los próximos 3 días. Lo siento- la excusa era válida, después de todo alguien debía encargarse de Tohru mañana pero eso era algo que a Gintoki le molestaba.

–Kanna, no entiendo porque quieres traer más gente, acaso no es suficiente con el querido Gin San- decía este en su misma posición con la revista en la cara hacia la albina que estaba hecha bolita en una esquina siendo lamida por el enorme perro blanco como único consuelo.

–bueno, el asunto es que me dijeron que debía llevar a mis padres y… solo tengo a Gin Chan… así que me falta una…- sin poder terminar sus palabras Elma la tenía agarrando de las manos con delicadeza y mirada firme.

–Por supuesto que te acompañare- pronto los ojos de Kanna se agrandaron de alegría levantando el pulgar hacia Gintoki que las miraba de forma acusatoria.

–Que no se suponía que debías cuidar a Tohru… ¿Elma?- la mencionada solo escupió hacia un lado con oír ese nombre –la verdad no sé porque me impresiono, lo que quiero saber es porque cambiaste de parecer, hace poco parecías muy dedicada a cuidar a Tohru-

Elma solo inflo su pecho con orgullo –ella siempre dice que no necesita de mi ayuda o que estoy muy gorda, siempre se la pasa insultándome- arremetía esta con varias venas de ira que resaltaban de su rostro asustando un poco a Gintoki que solo sudaba a cantaros en su sitio, jamás pensó que una simple pregunta lo llevaría a esa situación

–tranquilízate Elma, quizás ella no lo quiso decir… de esa manera- fue lo único que se le vino a la mente al permanentado que estaba por saltar por la ventana debido a la situación nada cómoda.

–Pero eso ya no importa, mañana será mi gran día y nadie ni nada lo arruinara- dedico esta con energía misma que su jefe no sabía de donde sacaba, así que solo volteo su atención hacia la otra Dragona.

–Kanna ¿Qué fue lo que le dijiste?- esta solo prosiguió a informarle sobre lo que necesitaba y el asunto del festival deportivo, de alguna manera Gintoki entendió las circunstancias de la pequeña y el ¿Por qué? Estaba tan insistente –¿y si decimos que soy padre soltero? Las familias de 2 son muy comunes hoy en día- con solo decir eso sintió como una enorme aura depresiva inundaba el ambiente.

Mirando hacia la cocina estaba Elma a punto de clavarse un cuchillo en su garganta alertando a Gintoki que se lanzó sobre está impidiendo la acción de Elma que lloraba desenfrenadamente casi inundando la casa.

Pasaron unos buenos momentos en los que Gintoki la tranquilizo aceptando que ambos llevarían mañana a Kanna –Elma, Kanna. Vayan a dormir si quieren despertar temprano, yo hare unas cosas para mañana- dedico el permanentado saliendo a la calle junto a Sadaharu, las mencionadas solo obedecieron y fueron a dormir puesto que ya eran alrededor de las 10 de la noche, o eso quisieron hacer si no fuera porque Tohru se la pasaba pataleando toda la noche, Elma la hubiera golpeado para que se tranquilizase pero la felicidad del siguiente día gano sobre sus pensamientos homicidas.

Al día siguiente Elma fue la que se levantó primero despertando cuidadosamente a Kanna para no despertar a Tohru y Lucoa que dormían plácidamente, después de todo eran las 6 de la mañana y Elma quería que ese día fuera perfecto, solo se preguntaba dónde estaba Gintoki, no lo encontró durmiendo así que tal vez ya se había levantado antes que ellas, grande fue su sorpresa al ver que este se encontraba durmiendo mientras usaba a Sadaharu como almohada en la sala, estuvo a punto de darle un sermón bien merecido si no fuera porque a la vista, justo en la cocina se encontraba barios Bentos de comida ya listos, incluso la ropa deportiva de Kanna y un vestido estaban ordenados y planchados para que ambas los usasen.

Elma solo esbozo una sonrisa hacia Gintoki que roncaba como abuelo con una enorme burbuja en su nariz que crecía y se achicaba con su respiración –no tenías que hacerlo… tonto- susurro esta por lo bajo mientras tapaba a este hasta su cuello con una cobija.

Pasaron un par de horas donde Elma se encargó de alistar lo demás, Gintoki solo despertaba bostezando, después de todo no estaba al 100% al dormir tan tarde, solo vio como Kanna y Elma estaban ya listas en la puerta platicando sobre como seria ese evento –oh Gin Chan, date prisa o llegaremos tarde- pedía Elma gentilmente pero con cierta vergüenza hacia su jefe que se le quedo viendo por unos buenos momentos aun con los ojos somnolientos, todos los días lo saludaba de la misma manera pero esa mañana, tenía algo peculiar.

–Elma ¿de dónde sacaste ese vestido?- pregunto este confundido, es cierto que le había dejado las prendas para que ella se los pusiera pero no exactamente esas.

Elma vestía un mini vestido Cheongsam oriental color negro adornado de pequeños bordados dorados de Dragones sobre la tela con un escote considerablemente apretado y un pequeño agujero en este que resaltaba la línea entre sus 2 enormes senos; en si el vestido le cubría desde su cuello hasta un poco más abajo de su intimidad apretándole un poco las caderas resaltando en el transcurso sus delgada figura dejando muy poco a la imaginación y unos tacones negros con unas medias transparentes tan largas que la cubrían hasta la mitad de sus muslos.

No hacía falta resaltar que la Dragona se moría de la vergüenza por estar vistiendo ese atuendo tan revelador y atrevido, Gintoki por instinto mismo volteo hacia el cuarto donde se encontraban durmiendo Tohru viendo por unos instantes a Lucoa que sea reia detrás de la puerta –(esa degenerada…)- pensaba Gintoki detenidamente pensando en la rubia mayor que se partía de la risa en la otra habitación al ser ella la culpable de su situación actual.

No importa como lo mirase Elma vestia lencería… y al parecer una muy provocativa. Pero decidió ignorarla para resolver el problema en frente –quítate ese traje Elma, si sales así a la calle parecerás una exhibicionista o una pervertida- mando este perezosamente mientras pasaba a un lado de ella, pensando que había despertado a tiempo para impedir que Elma saliese en esas ropas diminutas y ahorrarse las miradas de lobos hambrientos de los hombres que caminaban por todo Edo.

Mas su tranquilidad se fue al tacho cuando escucho la declaración de Elma –¿perdón?- pregunto este hacia la Dragona que por obra de un milagro, tenía la respiración tranquila y al parecer toda la vergüenza se esfumo de ella –¿estas consiente de cómo estas vestida? Pareces una pervertida, oye ¿me estas escuchando?- decía este un tanto desesperado de ver como sus palabras no tenían efecto alguno al ver como Elma tenía un rostro serio.

–ya te dije que no, siempre que quiero usar algo lindo para ti me dices que no. Pero cuando Tohru lo hace tu no le dices nada, no es justo- recrimino está molesta por el comportamiento de su jefe que tenía una gota en su nuca y antes de siquiera contestar esa acusación Elma paso por su lado ligeramente molesta agarrando de la mano a Kanna –iré al festival vestida así, te guste o no te guste- enfatizo está saliendo de ahí malhumorada dejando a Gintoki ligeramente consternado.

De aquí cuando ella se mostraba así; por lo usual era amable y gentil como una hermana mayor con las demás y como una hija obediente para él pero… al parecer había amanecido con el pie izquierdo, al menos ese era el punto lógico del samuray que prosiguió a seguirlas, dejarlas solas no era una opción y más aun con el cambio hormonal de Elma.

Tal y como predijo Gintoki, por las calles donde caminaban este veía como Elma se llevaba las miradas de todos el público masculino y la de la mayoría de las mujeres que veían con envidia y celos como la dragona presumía su figura con aquel atuendo revelador y para rematar daba la impresión que ya había tenido una hija al tener de la mano a Kanna que lucía feliz por como todo había salido como ella quería, al menos en un sentido.

Pero no duro mucho la felicidad de la pequeña hasta que unos hombres mayores les cerraron el camino, claras eran sus intenciones sucias con solo observar como los viejos miraban lascivamente el cuerpo de Elma –dime preciosa ¿no quieres que tu hija tenga un nuevo padrastro?- a continuación la mayoría empezaba a silbar mientras babeaba con cada movimiento que hacia la azabache.

–estoy casada- fue la única respuesta de esta que ponía a Kanna mas cerca de ella mientras levantaba su brazo enseñando una sortija de oro puro adornado con pequeños diamantes, el grupo entero de en frente salto de entusiasmo al momento en que llamaron a los demás de sus compañeros que salían de los callejones o basureros.

–veras preciosa, mis muchachos y yo necesitamos compañía, pero tal parece que encontramos más de lo que buscábamos, así que ¿Cuánto cobras por hora?- fue la burla de uno de los tantos hombres que no tenían pensado hacer nada bueno con Elma.

–a mi marido no le gustara para nada el cómo me hablas, así que pide perdón o te ira muy mal- ordeno esta hacia el sujeto que le había dirigido la palabra pero que se reia descontroladamente.

–eres el tipo de mujer que me gusta, está decidido, te hare mía maldita mujerzuela… todos a ella- grito este como loco mientras se reia pero… nada pasaba, el repugnante hombre volteo hacia atrás topándose con una desagradable escena, todos sus compañeros tenían el rostro desfigurados, algunos tenían espuma en su boca debido a la fuerte lesión que recibieron, sin tener la oportunidad de gritar, este recibió un fuerte golpe en su entrepierna dejándolo en el suelo inconsciente igual que el resto.

Pronto una de las vecinas que había presenciado lo ocurrido empezó a marcar a la policía, entre tanto Elma lucia satisfecha por cómo habían resultado las cosas al ver a su jefe en frente como miraba con pereza hacia los degenerados en el piso –maldición, es por esto que no quise que vistieras así- fueron las únicas palabras de Gintoki mientras se rascaba la nuca de su cabeza notando como Elma y Kanna pasaban a un costado suyo –¿ni un gracias? Al menos pueden esperarme para caminar juntos- proclamo este con los ojos entrecerrados queriendo alcanzarlas más solo escucho la risilla de Elma

-¿Qué es tan gracioso? Por si no te has dado cuenta, aparecerán más como ellos queriéndote hacer cosas malas… tonta- recrimino el permanentado llegando a alcanzarlas más solo se sorprendió por la expresión de su amiga, no estaba ni molesta ni feliz, simplemente estaba tranquila como si se tratase de otra persona.

–eso nunca pasara- fue la simple respuesta de esta que hizo que la ceja de Gintoki se levantara en señal de no comprender nada –porque tu estarás ahí para protegerme… después de todo… soy tu esposa ¿recuerdas?- indico está levantando su mano izquierda enseñando la sortija de compromiso que llevaba en su dedo anular mientras el permanentado por instinto mismo miro hacia abajo dándose con una gran sorpresa.

–¿cuándo fue que…?- se había dado cuenta que también traía un anillo de matrimonio en su mano derecha igualito al que tenía puesto Elma.

–Otose me dijo que toda pareja de recién casados debe tener un anillo de compromiso, si vamos a ser los padres de Kanna hay que hacerlo bien- recalco esta con una mirada sincera lo cual petrifico a su jefe, ni siquiera le dio la oportunidad de reclamarle o negarse como él siempre lo haría.

De hecho, Gintoki estaba hecho un manojo de nervios por aquella declaración, pero solo vasto con ver la mirada inocente y curiosa de Kanna para que se tragase su orgullo, después de todo había escuchado por propias palabras de Tohru que Kanna no tuvo los mejores padres del mundo; a no ser que el que te abandonen a penas nazcas sea un gran mérito fraternal.

Esa niña al menos se merecía un ambiente familiar para que creciera por un buen camino y no terminase hecho una basura de la sociedad que todo mundo odie… como él.

Con un gran suspiro de derrota, atrajo a Elma a su costado para enrollar su brazo derecho con el de ella sorprendiéndola por esa acción -¿Gin Chan?- decía esta con un notorio sonrojo al sentir como su jefe voluntariamente la había acercado hacia él de esa manera tan romántica.

–tu misma lo dijiste ¿no? Somos los padres de Kanna, así que iremos al festival de esta forma te guste… o no te guste- dedico este maliciosamente queriendo devolverle las mismas palabras que esta le dijo justo antes de salir pero… Elma se había pegado tanto a su cuerpo que el brazo de Gintoki se había hundido entre los 2 pechos de su amiga que lucía totalmente satisfecha con un gran sonrojo en sus mejillas al tener lo que quería.

–Que no se suponía que debías enojarte o algo así, esto no es lo que tenía en mente- índico Gintoki algo nervioso por la situación.

–a veces cuando planeas una cosa, te sale totalmente diferente- añadió está dirigiéndole la mirada más hermosa que alguien le haya dado; claro que la gente que pasaba no dejaba de mirarlos en especial a Elma por como vestía ese atuendo mientras abrazaba del brazo al permanentado que mantenía la vista al frente para no desmayarse.

Solo Kanna se mantuvo al margen por no saber lo que pasaba –los adultos son complicados-

FESTIVAL DEPORTIVO

Apenas llegaron, la envidia del público no se hizo esperar al mirar como Elma había venido vestida, en especial el público femenino que estaban que devoraban con los ojos a la Dragona mientras esta tenía una gran sonrisa, poco o nada le importaba lo que las demás piensen de ella, estaba con Gintoki y eso le era más que suficiente; de hecho, de alguna forma le gustaba ser el centro de atención en todo ese lugar lleno de familias.

Pronto las competencias darían inicio ya que se escuchó por la alta voz de la escuela que ordenaba al alumnado para prepararse para el festival –ve y diviértete, nosotros estaremos apoyándote desde las gradas ¿cierto Gin Chan?- decía Elma poniéndose de cuclillas para estar a la altura de Kanna sin percatarse de que el vestido pegado a su cuerpo, ahora estaba completamente unida a ella resaltando su figura sexy y mejor aún para el jefe de la Yorosuya que tenía una vista perfecta de la parte posterior de su amiga que parecía querer tentarlo o provocarlo intencionalmente al posicionarse de esa forma.

–Elma, creo que sería mejor irnos a sentar- proclamo este estando detrás de ella viendo a todos lados como los hombres querían asaltar sobre su amiga, quería llevársela de ahí hacia las gradas al ver que llamaban la atención de la mayoría de gente que pasaba.

–los veré en el almuerzo- pronto Kanna prosiguió a retirarse dejando al dúo que la miraba desde lejos entrar al Gimnasio con sus compañeros.

–supongo que nosotros nos sentaremos por allá- señalo Elma hacia unos lugares vacíos entre las gradas donde podrían ver perfectamente las actividades de los niños, entre tanto, el permanentado tenía perdido la vista como si estuviese concentrado en encontrar a alguien con la mirada, alguien sumamente peligroso no solo para el sino para Elma y Kanna, rápidamente fue sacado de sus pensamientos al sentir que era jalado de su brazo por su compañera.

–vamos rápido, nos ganaran si no nos apresuramos- repitió está yendo junto a su jefe que solo ladeo la cabeza queriendo olvidar lo que pensaba, había venido para acompañar a Elma y Kanna y eso es lo que haría, pasado los minutos todos los padres de familia vieron el desfile de cada Aula junto a una pequeña ceremonia de inauguración donde el representante de su aula diría un juramento, cosas de las escuelas que no le interesaba a Gintoki que solo comía el algodón de azúcar que había comprado.

Solo cuando Kanna salió como representante de su aula para juramentar fue cuando Gintoki puso su máxima atención, eso sería lo más normal para un padre al ver a su hija adoptiva realizar algo en público, solo que Gintoki se veía como uno de esos fanáticos de Idols pero con la característica de que traía puesto mercancía con el rostro de la albina mientras que Elma a su lado, para sorpresa de todos realizaba los mismos movimientos de su "Esposo" con una sonrisa levantando unos pompones de colores como si fuese una animadora en apoyo de Kanna que miraba a lo lejos levantando su pulgar en afirmación.

–tus padres sí que son divertidos- declaro Seita que había estado viendo desde hace un buen rato el comportamiento tan alegre de su amiga.

–sí, son los mejores- contesto esta con energía viendo como aquel dúo seguía con sus porras.

Finalizado la pequeña ceremonia prosiguieron con la temática principal de los deportes que realizarían los niños; cuando le toco participar a Kanna no se hicieron esperar las porras por parte de Gintoki y Elma en especial con esta última que cada vez que hacia un movimiento el mini Cheongsam oriental recalcaba sus pechos y las caderas para la buena vista del público masculino que prestaba más atención a la Dragona que a sus hijos.

Claro que luego eran brutalmente madreados por sus esposas por ver a otras mujeres jóvenes y peor aun cuando esta estaba "Casada" a la distancia Kanna participaría en carrera de 3 piernas y para ello tuvo que juntarse a un compañero que curiosamente el único disponible era Seita –demos nuestro mejor esfuerzo- declaro este a lo que la albina solo asintió con la cabeza sin darse cuenta que a la distancia Gintoki los miraba con unos binoculares rompiéndolos en el proceso.

–ese maldito mocoso…- viendo a todos lados pudo divisar cierta figura familiar que le metió los dedos en sus ojos, se trataba de Hinowa quien había asistido al evento deportivo con ayuda de Zenzou que estaba inmerso en su revista de la Jump de esa semana.

–parece que nuestros hijos participaran juntos ¿Qué ironía no?- decía Hinowa mofándose de la actitud de Gintoki que apretaba los dientes con una gran sonrisa.

–ya se me hacía raro que Kanna terminase con Seita- recrimino Gintoki uniendo cabos sueltos, todo era plan de esa mujer.

–Gin Chan, ya le toca a Kanna- señalo Elma jalándolo de su ropa para luego dirigir su mirada hacia donde estaba la albina aparentemente compitiendo en equipo junto a Seita, sin embargo eso no le era de agrado al permanentado que estaba por saltar de las gradas para separar al hijo de Hinowa de su pequeña –tranquilo Gin Chan, solo es un juego- decía Elma tratando de tranquilizarlo al sostenerlo de la cintura mientras Zenzou asomo sus ojos para ver qué era lo que pasaba.

–por otro lado, que curioso que estés con tan bella señorita. El evento decía que los alumnos tenían que traer a sus padres- canturreo por lo bajo y antes de que siquiera Gintoki diese una respuesta coherente, Elma se paró frente a él.

–es un placer volverla a ver, mucho gusto somos los padres de Kanna- dedico esta gentilmente con una reverencia formal ante los ojos de Hinowa que miro el tamaño de los pechos de la dragona, concluyo que habían crecido desde la última vez que la vio.

–no es lo que parece, solo estamos…- pronto todos los hombres alrededor lo miraron a muerte si se atrevía a ser llorar a tan bella dama como la azabache a su lado que lo miraba preocupada por lo que diría –estamos… estamos casados- fue lo único que se le vino a la mente por cómo iban las cosas y no era un buen momento para armar un escándalo con los otros padres de familia.

Hinowa solo miro el anillo que tenía Gintoki al igual que Elma –bien por ustedes 2, Gintoki asegúrate de tratarla como se merece. Si tienes a una compañera de vida tan bella como ella debes serle fiel y en tu caso agradecer- fue la declaración amigable de Hinowa hacia Gintoki que por alguna razón se sintió insultado ¿Cómo que dar gracias?

Pero al menos debía admitir que Elma era la chica más inocente que había conocido para la edad que tenía aunque empezaba a cambiar de parecer al verla de reojo, no tenía un mal cuerpo y tampoco era como las otras viejas gorilas u obsesionadas que le lanzaban cuchillos a la cabeza o que te golpeaban sin ningún arrepentimiento –por cierto Elma ¿Dónde conseguiste esa ropa?- fue la pregunta del millón que la hizo sonrojar.

–vera, fue Gin Chan quien…- con solo decir eso el mencionado que estaba perdido en el análisis de la dragona recibió un fuerte golpe en su estómago que lo dejo en el suelo mientras humo salía del puño de Hinowa.

-¿sabes? El hecho de que sea tu esposa no significa que puedas hacerla vestir con tus gustos tan enfermizos en público- recrimino esta con su típica sonrisa pero con ciertas venas en su rostro, mientras Zenzou asomo sus ojos para ver qué era lo que pasaba

–Parece que todo volvió a la normalidad- comento este tranquilamente volviendo a su lectura tranquila.

Desde ahí todo transcurrió con normalidad donde Kanna por extrañas razones siempre terminaba siendo la pareja de Seita en cada deporte que era de 2, Gintoki agitando su espada a diestra y siniestra con Elma a su lado que lo mantenía a raya abrazándolo por la cintura mientras aprovechaba el momento para manosear a su jefe en lo que este hacia su berrinche, después de todo una Dragona tenía sus necesidades que debía satisfacer cada cierto tiempo.

Hinowa por otro lado lucia serena pero por lo bajo escondía los sobornos que le hizo a los profesores para juntar a esos 2 a la distancia –(Seita, debes aprovechar cada momento para cortejar a Kanna)- eran los pensamientos de Hinowa observando como un nuevo evento iba a empezar, al parecer se trataba de "La búsqueda de un tesoro" que era en grupos de 2

–si logramos encontrar el tesoro, nuestra clase ganara ¿estas lista Kanna?- pregunto este hacia su compañera que le devolvió la mirada determinada al mismo tiempo en que sonaba el silbato.

–hagámoslo- contesto está yendo junto a Seita para recibir el papel que indicaba lo que debían encontrar, la mayoría de niños rápidamente lo leyeron y salieron en búsqueda de su respectivo objeto más Seita y Kanna seguían en el mismo sitio.

–¿sucede algo?… Seita- el mencionado solo trago en seco por lo que decía el dichoso papel, Kanna lo tomo y no le vio ningún problema, solo ladeo su cabeza en busca de lo que se requería para ganar hasta toparse con lo más cercano que buscaba, solo requirió para que levantase la mano hacia Gintoki que miraba a ambos lados para ver si era el a quien llamaba.

–creo que nos está llamando Gin Chan- dedico Elma curiosa de lo que pasaría por lo que tuvo que ir junto a su jefe llegando hasta el profesor que revisaba si el tesoro coincidía con lo que el papel pedía.

–ustedes 2, esto no es lo que pedía el papel, debían traer algo que representase a un demonio y a un ángel- mando el profesor logrando que Kanna bajase la cabeza en señal de haber fracasado en la búsqueda, cosa que no iba a dejar pasar por alto Gintoki que miraba con ojos de desquiciado al profesor mandando una señal indirecta que si no la hacía ganar a su pequeña no volvería a ver el amanecer otra vez, por otro lado La señorita de cabello corto que venía con el loco del permanente lucia de lo más feliz junto a un aura tranquilizadora, muy diferente a la del sujeto que lo miraba con desquicio.

–Ustedes ganan, el demonio es el señor y el ángel es la señorita- fue la declaración del profesor al revisar nuevamente lo que pedía el papel en sus manos siendo agarrado por la camisa por Gintoki que lo jaloneaba en lo que Elma lo controlaba por atrás.

Trascurrido unos juegos más, se informó por el alta vos que tomarían un receso para que todos descansasen, Seita se retiró alegremente con su familia mientras Kanna buscaba con la vista a Gintoki y Elma, hasta verlos a lo lejos debajo de un árbol donde el peli plata traía los bentos de comida en cantidad.

Ya sentados, Gintoki prosiguió a repartir la comida equitativamente como siempre lo hacía, sin embargo todo el mundo miraba asombrado como toda esa comida iba a ser devorada por esos 3 –no podrá acabar, perderá su figura si come tantas calorías- fue el comentario de una madre a la distancia viendo con satisfacción como aquella mujer de cabello corto con cola de reptil y cuerno en su frente estaba por entrar al mundo de las "Grasas" sin embargo…

Pasado algunos minutos ambas dragonas habían devorado todo como si fuese una merienda borrando la sonrisa de las demás que fue vista por Gintoki que poco a poco formaba una sonrisa maliciosa –que ¿celosas?- dijo este maliciosamente ante todas las presentes, si las miradas matasen Elma estaría en grave peligro. Después de todo, la comida que Elma había ingerido no había hecho ningún cambio en su cuerpo, su voluptuosa y fina figura seguía intacta

–Necesito una de esas- fueron las últimas palabras de un pobre hombre que miraba hacia las dragonas sin saber que su esposa estaba detrás.

Finalizado el almuerzo de todas las familias, Gintoki junto a las dragonas estaban satisfechos con la comida, menos mal que este se había anticipado una noche antes para preparar la comida sabiendo de antemano como comía Kanna cuando se emocionaba, rápidamente la pequeña estaba por retirarse al escuchar la campana que daba aviso para las finales del festival de deporte.

–Los veré después- Gintoki solo alcanzo a esbozar una sonrisa por las palabras de la pequeña

–acábalos, no tienes por qué reprimirte- seguidamente Kanna desapareció entre la multitud de personas dejando al dúo recostado en el árbol.

–si utiliza toda su fuerza el festival acabara demasiado rápido- el peli plata a su lado solo ladeo la cabeza suspirando en el proceso, después de todo tenía razón, Kanna debía contenerse al jugar con esos mocosos, quizás había sido irresponsable de su parte el haberle dicho eso a la albina… espera ¿Qué?

De cuando aquí él se preocupaba tanto por haber tomado una decisión, él no era del tipo de personas que actuaba con responsabilidades a no ser que la situación lo demande pero… pronto volteo su cabeza mirando atentamente donde se encontraba, no era su oficina de trabajo ni mucho menos la guerra.

Se encontraba en el patio de una escuela rodeado de niños y familias, un lugar completamente ajeno al que siempre estaba acostumbrado como lo era su trabajo o sus ratos de ocio; sin querer volteo sus ojos hacia su compañera que no hacia otra cosa más que ordenar y limpiar las cosas que él y Kanna habían ensuciado al comer.

Viéndola detenidamente; ella sería la mujer ideal de cualquier hombre, un buen partido como dirían todos; ella era lista, amable, razonable, atenta y todo lo que un hombre querría… pero ahí estaba, al lado de un bueno para nada que apenas tenía para comer o pagar la renta, había veces en las que se preguntaba el ¿Por qué? Todas seguían con él.

Ellas eran mil veces mejor y venían de mundos completamente ajenos a los que una vez imagino, de seguro habría cientos de sujetos más fuertes y apuestos que podían usar magia y que venían de familias adineradas o prestigiosas, o cualquier cosa por el estilo eso era seguro.

Hasta el día de hoy seguía haciéndose esa pregunta no pudiendo encontrar una respuesta clara… estaba perdido en sus pensamientos cuando no se dio cuenta de que tenía a Elma recostada en su hombro desde hace un buen rato, fue la respiración de esta que lo saco del trance en el que se encontraba, quizás en el pasado le habría exigido su espacio personal pero ahora, por descabellado que suene, tenerla así se le había hecho costumbre desde hace 5 años.

Era increíble cómo había volado el tiempo desde que las conoció por accidente, desde aquel día su vida había cambiado radicalmente en todos los aspectos, tal vez en el pasado había vivido aventuras que muy pocos podrían contar como anécdotas de su vida… sin embargo, solo él podría decir que conoció a seres de otros mundos, decir que conocía lugares con los cuales solo la gente podía imaginar o soñar como inmensos castillos que levitaban por los aires sin tener nada abajo más que nubes.

Claro que aparte estaba Nobume que siempre los acompañaba en aventuras a través de otras dimensiones, nunca podría agradecerles lo suficiente por estar con alguien tan mediocre como el, pero no podía decírselos o de lo contrario Tohru, Elma y las demás se les subiría el ego hasta las nubes hasta actuar de manera engreída, con solo pensar en eso su rostro formo una sonrisa involuntaria

De repente Elma lo tomo de la mano apretándola con cuidado, acto que desconcertó al peli plata por el comportamiento de esta, solía ser cariñosa y gentil con el pero aquel ambiente que se había formado era muy distinto a los anteriores, solo el silencio era presente –¿sabes?... Jamás creí acabar de esta forma- dedico esta con cierta melancolía en sus palabras, Gintoki por su parte solo guardo silencio escuchando con atención.

–hubo una vez en la que viví una vida pacifica como esta, fue hace mucho tiempo en otro mundo parecido al tuyo, recuerdo que Tohru y las demás estaban en la misma situación que yo aunque… ellas tenían a una persona especial con la cual siempre compartían momentos juntos, al contrario de mi- declaro esta cabizbaja mientras Gintoki la miraba de reojo, había escuchado que Tohru y las otras habían convivido con otros humanos antes que él pero Elma, ella jamás menciono que había vivido con otro humano aparte de el mismo.

–de alguna manera… tenia envidia… en el momento en que llegue, yo pensé que eras igual a las demás personas que habitaban por toda la faz, no me sentía un Dragón ni tampoco un humano, me sentía un juguete por el que nadie preguntaría si desaparece, tanto tiempo en soledad perdí la ilusión. Pensé que el mundo era cruel que no tenía compasión- fueron las palabras de esta al momento en que abrazaba sus piernas y hundía su cabeza entre ellas.

–contigo fue diferente… yo… sentí calor, el abrazo de una persona es tan acogedor, conseguiste calentar mi corazón que estaba helado por el maltrato y por todo lo que he pasado. Pensé que nunca sería capaz de querer a nadie pero me demostraste que aún hay personas que valen, me acogiste cuando estaba sola y eso lo valoro… pudiste calmar mi dolor… sacarlo todo. Era todo tan distinto como si fuera otro mundo, no paro de pensar que estar contigo ha sido suerte… siento que no lo merezco, no estoy acostumbrada a esto, tengo miedo que te vayas y me dejes… por supuesto, pero cuando pienso en eso tú me abrazas por las caderas y siento que no pasara nada y mi tranquilidad regresa. Nos compras ropa incluso cuando no la pedimos… quiero serte de ayuda aunque no tenga muchas fuerzas, así que trabajera mucho para ayudarte cuando pueda… me has dado un hogar, un sitio donde estar tranquila, sentirme a gusto, tener otra vida… las marcas en mi mente no son más que un recuerdo de todo lo que pase para llegar a este momento… siento que al fin soy capaz de sonreír- era la primera vez que lo hablaba con alguien y de alguna manera le hizo sentir bien que sea el permanentado quien la haya escuchado.

Por el contrario este solo había estado jugando con las plantas a su alrededor molestando a Elma en el proceso –te estoy contando algo personal, puedes por lo menos prestarme atención- riño está viendo que su jefe seguía en el mismo juego con las flores así que volteo su rostro molesta cruzada de brazos, no era como Tohru que al molestarse lo arreglaba con golpes a la primera, aunque tenía ganas de molerlo a golpes por ser tan insensible con ella.

No tardo mucho su enojo hasta sentir como era tomada de la mano por su acompañante –déjame ¿Qué haces?- en un intento por deshacer el agarre, empujo al permanentado hacia atrás con tanta fuerza que incluso este choco con el árbol fuertemente cayendo sentado –me iré a casa, puedes decirle a Kanna que me encontraba mal- indico está molesta dando media vuelta para salir de ahí dejando a todo el mundo sorprendido por cómo había actuado.

Gintoki solo suspiro con cansancio bajando su vista a lo que agarraba en su mano –¿y ahora qué hago yo con esto?- sin mucho más que hacer se retiró en dirección de Kanna para ver lo que quedaba del evento deportivo, por mucho que querría arreglar las cosas con Elma no podía dejar sola a la pequeña en un día tan importante para ella, de lo contrario Otose lo correría de su departamento por como trataba a Kanna.

Mientras que por otro lado, por las calles de Kabuki caminaba Elma con el ceño fruncido, había compartido algo muy íntimo y personal con la persona que creyó la reconfortaría pero pareciera que solo la ignoro o no le importo lo que ella dijo –es un tonto, y todavía con lo bien que pensé que lo pasaríamos hoy- refunfuñaba está pateando las latas de bebidas por el suelo a diestra y siniestra hasta que sin querer visualizo el rostro de su jefe en la siguiente botella ocasionando que su ira aumente al grado de patearla fuertemente sin pensar en las consecuencias.

Pues apenas toco la lata en el piso esta salió disparada a tal velocidad que chocaba con los muros y rebotaba por todas partes poniendo en peligro a todos –creo que me excedí- a punto de detener lo que inicio vio como el pequeño proyectil estaba por impactar en la cabeza de un bebe en los brazos de su madre a la distancia que no veía el peligro.

Elma solo palideció al ver eso y estando a punto de saltar hacia el pequeño, paro en seco al ver como un sujeto con capucha salió de la nada parándose en frente de la madre deteniendo en el acto el proyectil que ella había lanzado golpeándolo con una especie de paragua, la madre del pequeño solo le agradeció al extraño por haberla salvado a ella y a su bebe.

No obstante Elma se acercó hacia ellos pidiendo disculpa por ser ella la culpable de haber pateado la lata, pronto todo siguió con normalidad por la calle –lamento haberte involucrado- dedico Elma haciendo una reverencia hacia el extraño encapuchado que solo ladeo la cabeza sin comprender nada.

–¿Fuiste tú la que lanzo esa cosa?- Elma avergonzada de sus actos solo golpeo su cabeza contra el pavimento al exagerar en su reverencia como si la hubiesen descubierto en un delito.

–lo siento mucho, actué sin pensar- el desconocido solo la miro de reojo, no parecía ser alguien normal por como vestía.

–Pareces muy divertida… y fuerte ¿Cuál es tu nombre?- la otra solo levanto su rostro confundida por la petición.

–bueno mi nombre es Elma… - esto último lo dijo casi susurrando al recordar lo que paso hace unos minutos, pero todas las dragonas del yorosuya habían aceptado llevar el apellido de su jefe por petición de Tohru, al parecer su amiga quería crear un ambiente familiar donde Gintoki se sienta cómodo con ellas.

El sujeto desconocido pese a tener el rostro cubierto por la capucha y vendas se notaba una gran sorpresa y sonrisa retorcida que apenas podía disimular –Elma ehhh… de casualidad ¿no conocerás a un tal samuray de pelo plateado? Vive por aquí- Elma solo quedo atónita por ese comentario ¿Qué tan popular era ese permanentado como para que casi toda la gente lo conociera.

–no, yo vivo sola… - instintivamente paro al último momento deteniendo la palabra que estuvo a punto de salir de su boca, después de todo aún estaba molesta con Gintoki por cómo había actuado con ella –solo eh escuchado sobre el- termino de decir esta mientras el desconocido bajaba la adrenalina que su cuerpo sentía en esos momentos.

–ahora es tu turno ¿Quién eres? No pareces ser de por aquí- pregunto Elma mirando como este empezaba a desenvolver las vendas de su rostro lentamente, poco a poco se veía como caían unos mechones naranjas por su rostro pálido como si fuera de porcelana.

–normalmente no suelo decirle mi nombre a nadie pero tú serás la excepción, muy pocas personas son capaces de patear con tremenda fuerza- al finalizar se veía el rostro de un chico de 24 años de piel cristalina, tenía los ojos azules y el pelo naranja algo largo por lo que lo llevaba recogido con una trenza teniendo un solo mechón de pelo que sobresale de la parte superior de la cabeza llevando una vestimenta de origen oriental.

Lo más característico que Elma podía notar era esa sonrisa que tenía –Solo llámame Kamui- indico el joven peli naranja acomodando su paraguas al sentir que eran las 12 del mediodía.

–no está lloviendo ¿Por qué el paraguas?- este solo exhalo de cansancio.

–Pues no me agrada mucho el sol que digamos- fue lo único que respondió, Elma se le hizo raro esa respuesta, pero a ella como que no le importaba mucho esas cosas.

–bueno, yo me tengo que retirar- a punto de salir de ahí, Kamui empezó a seguirla por unas 3 cuadras –Kamui ¿necesitas algo?- el mencionado solo seguía con esa sonrisa hasta caer de espaldas alertando a la dragona que lo miraba debilitado.

–a decir verdad no he comido en algunos días, mi viejo me castigo por pelearme con mi hermana- contesto este sintiendo como su cuerpo era levantado hasta ser puesto bajo la sombra de un puesto de comida.

–no soy doctora pero puedo decir que tu fatiga no solo se debe a que no hayas comido nada, debe ser el sol ¿cierto?- Kamui solo miro el cielo y viendo donde se encontraban no dudo en aprovechar la oportunidad que tenía.

–disculpe camarera, queremos ordenar todo lo del menú y una jarra enorme de agua- pidió este llamando la atención del cocinero que solo levanto el pulgar en afirmación de su pedido asustando a Elma con esas palabras.

–espera un minuto, no tengo suficiente dinero para pagar todo eso- por el contrario Kamui disfruto el verla tan asustada.

–te tengo, dijiste que no tenías suficiente para pagarlo, así que deduzco que desde un inicio me ibas a invitar a comer- dedico este con una sonrisa de niño al haberse salido con la suya, Elma por el contrario estaba que hervía de ira por tener que pagar la comida de un extraño cuando apenas si ella y las demás tenían dinero para comer en la noche hasta que… recordó que ese dinero era el que Gintoki había ganado trabajando como chofer hace algunos días por la noche.

Aun podía recordar como Gintoki termino con unas ojeras tan grandes que parecía un zombi –sabes que, la comida corre por mi cuenta- contesto esta con una sonrisa maquiavélica al imaginar el tipo de expresión que pondría Gintoki al perder todo el dinero que había ganado, quería darle una cucharada de su propia medicina por no haberla escuchado durante el almuerzo –señor, que sea doble porción, yo también quiero lo mismo- el chef que anteriormente se mostraba tranquilo paro en seguida hasta que unas poderosas llamas se apropiaron de sus ojos, clara características de su pasión como cocinero al tener que hacer su trabajo para sus clientes.

La gente alrededor solo podía ver como esos dos jóvenes devoraban a diestra y siniestra todo ese cerro de comida y para finalizar ambos tomaron cada uno una enorme jarra de agua hasta el fondo sin pudor alguno quedando ambos totalmente satisfechos –la comida de la tierra sin duda es la mejor, estoy que reviento- decía Kamui con una gran barriga limpiándose los dientes con un palillo de madera percatándose que Elma no estaba en su mis situación.

A decir verdad ambos ingirieron la misma cantidad de comida pero al parecer ella seguía con la misma figura que antes, de hecho, el traje negro ajustado que llevaba no parecía estar queriendo romperse, ni siquiera su vientre parecía haber crecido después de todo lo que había comido –de verdad eres impresionante, no engordaste nada después de todo eso- fue el comentario de este hacia su compañera que lucía feliz por cómo había pasado la tarde.

Había pasado tiempo desde que comió algo así y poco o nada le importaba si Gintoki la regañara, si las demás decían algo diría que fue Gintoki quien se gastó el dinero en el Pachinko –viendo por lo pálido y delgado que estabas, dude si podías comer todo el Menú pero al parecer no tienes fondo- indico esta al ver que Kamui recuperaba su estado normal con unas cuantas flexiones, viendo la hora, Elma se percató de que ya eran alrededor de las 2 y las 3 de la tarde, quizás debía volver a casa pero no pudo por sentir como era jalada de su muñeca hacia otra dirección.

–ven sígueme, te enseñare algo espectacular- fue el único comentario de Kamui hacia Elma que no pudo hacer mucho debido a su naturaleza amable por pertenecer a la facción de la luz.

–no puedo, debo regresar a casa pronto o se preocuparan por mí- indicaba esta gentilmente para no ofenderlo.

–descuida, solo nos estamos divirtiendo- contesto este dando un gran salto para llegar a unos tejados junto a Elma al sostenerla de la mano, esta tuvo que cerrar los ojos debido al gran ocaso del sol a la lejanía, después de todo se encontraban a una gran altura del suelo donde se podía ver un pequeño festival por parte del Shogun.

Elma por otro lado tenía el rostro de niña al ver tantas luces de colores y dulces que veía a la lejanía –no sabía que habría un festival- Kamui solo rio por lo bajo levantando su paraguas para taparse del sol como era costumbre.

–es normal, a este festival solo ingresan unas cuantas personas, al parecer es una celebración de bienvenida para la tonta de mi hermana- con solo escuchar eso, Elma se desilusiono al pensar que no podría ingresar como los otros.

–Supongo que no importa- seguidamente vio como el peli naranja bajo al suelo dirigiéndose hacia dicho festival dejándola sola.

–Vamos, que estas esperando ¿una invitación?- tan solo escuchar eso, Elma no tardo en ingresar al festival junto a Kamui notando que era algo diferente a los que habia asistido… ¡Todo en ese lugar era sumamente lujoso! Desde los simple puestos de juego hasta los puestos de comida todo parecía ser parte de la realeza, incluso juraría que el premio de consuelo si perdías en un juego era el equivalente al salario que Gintoki podía reunir en un mes.

–y eso que aún no has visto lo mejor, mira por ahí- señalaba Kamui hacia una gran carpa donde la comida era gratis si vencías a los competidores en lucha a puño limpio, al parecer los de la clase fina disfrutaban de ver pelear a otros desde sus asientos, ambos no tardaron en inscribirse en dicho evento donde por obvias razones arrasaron con todos competidores con suma facilidad.

Después de eso solo empezaron a recorrer el festival buscando más eventos como ese donde Kamui se sorprendía de que la chica era tan fuerte a diferencia de las demás que había conocido, no era para nada delicada y al parecer tampoco nada aburrida. Ella no podía estar quieta en el mismo lugar, al parecer era demasiado hiperactiva cuando se trataba de comer gratis.

Pasaron las horas y a juzgar por la posición del sol eran las 5 de la tarde y ambos jóvenes habían dejado por los suelos todo el festival destinado a la inauguración de bienvenida de una persona aparentemente importante –no puedo creer que golpeaste a ese tipo solo por un camarón- se reia Kamui al recordar que unos tipos de fina vestimenta intentaron agarrar unos bocados de la mesa donde él y Elma habían estado comiendo.

–no me culpes a mí, tu eres quien dijo que cada persona tenía su propio banquete, además, no todos los días tengo esta oportunidad- decía esta acusatoriamente –a decir verdad, debo darte las gracias. De verdad necesitaba distraerme- añadió está más relajada con la vista perdida en el ocaso del sol sin importarle lo demás.

-¿con que un día malo? Si… a todos nos pasa- este solo se limitó a relajarse en la banca con tranquilidad notando como Elma empezaba a alejarse del lugar.

–gracias por todo Kamui, pero debo volver o si no Gin Chan me castigara- fueron las únicas palabras que alcanzo a decir esta mientras Kamui seguía en lo suyo con una sonrisa tranquila hasta procesar lo que había escuchado "Gin Chan me castigara" muy pocas personas usaban ese honorifico y solo había una persona a la cual podía pertenecerle ese apodo.

Sin perder tiempo logro alcanzar a Elma en la esquina encontrándola confundida por como había corrido tan rápido hacia ella –ese tal Gin Chan… no será acaso un samuray- susurro este por curiosidad lo suficientemente bajo como para que solo ella lo oyera.

–bueno, si… trabajamos en el Yorosuya- proclamo esta nerviosamente por ver como el muchacho se acercaba tanto hacia ella.

–eso quiere decir que ustedes son conocidos ¿verdad?- Elma solo asintió con incógnitas en su cabeza ¿Qué querría un desconocido de su jefe?

Kamui por otra parte, no podía creer la suerte que tenía al haberse topada con esa joven, sin duda alguna el viento soplaba a su favor y no iba a dejar pasar esa oportunidad de poder tener su revancha contra el Señor Samuray –¿sabes dónde se encuentra?- la otra solo asintió señalando hacia donde iba, al parecer el festival de deporte de Kanna estaba terminando justo a esas horas.

–Sí, de hecho me dirigía hacia ellos- contesto está llamando la atención del peli naranja.

-¿dijiste ellos?- sin mucho que pensar, este solo pudo pensar que el Señor Samuray se encontraba acompañado de Katsura o Jirocho, de ser así el trabajo se le complicaría más al tener que enfrentarlos a ambos al mismo tiempo.

–la verdad, es que Gin Chan se encuentra con Kanna, hoy era su festival en la escuela y Gin Chan y yo la acompañamos pero…- sin poder terminar si quiera su oración sintió como Kamui la tomo por los hombros con una expresión que se le hizo extraña a Elma, juraría que por breves momentos sintió un ansia de matar muy grande por parte de Kamui.

–entonces solo esta con una niña ¿cierto?- más contento no podía estar, mas tendría que ocultar sus verdaderas intenciones hasta que ella lo guiara hacia el –te parece si te acompaño, a decir verdad hace mucho que no veo al señor Samuray, el cuido a la molestia de mi hermana por algunos años y la verdad es que quisiera darle las gracias como es debido- la otra al escucharlo, solo se entusiasmó más de lo que esperaba, desde que conoció a Gintoki nunca lo vio como alguien que tuviera muchos amigos pero en su delante estaba lo que podría ser un posible "Amigo" del cual ni su jefe sabia.

–entonces deberías acompañarme, si eres amigo de Gin Chan, también eres mi amigo- ofreció esta gentilmente hacia Kamui que solo le contesto con una sonrisa típica de él rozando el sadismo.

Pasaron algunos minutos y estaban por llegar a la escuela de donde varias familias salían con sus respectivos hijos, a decir verdad, Elma se sentía un poco mal por como había abandonado a Gintoki y Kanna desde el mediodía cuando fue ella la quien quiso acompañarlos, Kamui noto la preocupación de esta y sospechoso que algo había pasado como para que alguien como ella dejara a Gintoki en este sitio.

Lo que no entendía era que hacia el samuray en un lugar como este, la única explicación posible era que estaba haciendo algún trabajo en ese lugar como conserje o profesor aunque lo último era menos probable.

Pero Elma había mencionado a una tal Kanna que estaba siendo cuidada por el señor samuray ¿quizás…? No… sonaría muy loco pensar que el samuray de pelo plateado tuviese una hija a esas alturas y además no podía imaginarse a la loca de la madre por haber escogido a alguien como el samuray de pelo plateado –te noto decaída, que tal si le hacemos una broma al señor samuray, de esa forma quizás se le quite la cara de aburrido que siempre trae- indico este divertidamente hacia su compañera que cambio su rostro triste por uno total lleno de energía al pensar hacerle una broma a su jefe.

De esa forma no estaría tan enojada con ella al irse de esa manera tan irresponsable. Pero se había olvidado que Kanna estaría con Gintoki y ella lo alertaría de cualquier cosa que Kamui intentaría –no creo que podamos hacerlo Kamui, Kanna tiene muy buenos sentidos y nos descubrirá cualquier tipo de broma- decía este cabizbaja por el plan fallido aunque a Kamui no le importo mucho si esa tal Kanna lo descubriese, con tal, solo era una niña pero nuevamente vio como Elma pareció recordar algo importante.

–casi lo olvidaba, con esto ella no podrá utilizar adecuadamente sus sentidos como el olfato, la vista o el oído- declaro está sacando un polvo blanco que servía de somnífero para los de su especie y en casos extremos como Droga que las dejaría inconsciente por un buen tiempo, el peli naranja sin dudarlo mucho tomo la bolsa entera que tenía Elma.

–con esto funcionara, tu solo debes traerlo a este sitio, mientras tanto yo prepare todo, cuando de la señal tendrás que salir de ahí, no querrás mancharte en pintura roja- mencionaba Kamui sonando muy convincente para la ingenuidad de Elma que no capto la indirecta de este.

–de verdad que eres muy listo, Gin Chan jamás se lo esperara. Si todo sale bien volvamos a salir un día de estos- anuncio está felizmente de haber encontrado a un nuevo amigo con cual pasar el rato, Kamui por el contrario solo quedo en silencio por unos segundos pero nuevamente regreso a su sonrisa habitual.

–Claro- fue lo único que dijo para salir de ahí rápidamente mientras Elma buscaba a su jefe y Kanna que se encontraban limpiando algunas cajas de balones en el salón de la pequeña.

–ohhh Kanna, ya regrese- dedico está sintiendo como la albina se pegaba a sus piernas en un abrazo aguantándose unas pequeñas lagrimas mientras Gintoki seguía ordenando algunas cajas para luego ponerse a consolar a la pequeña.

–tranquila Kanna, Elma solo fue a casa porque se sentía un poco mal- a Elma solo se le formo un nudo en la garganta al ver como Gintoki mentía para cubrirla y que Kanna no se enojara con ella.

-¿Qué fue lo que paso?- Gintoki solo señalo por la ventana hacia unos carteles donde decía "carrera de madre e hija" solo bastaba con leer eso para tener una idea de cómo pudo haberse sentido Kanna toda la tarde.

–tranquila, de todas formas ambos ganamos todos los primeros puestos ¿no es así?- proclamo enérgicamente Gintoki levantando a Kanna de la cintura hasta el techo mostrando las medallas de primeros puestos de la carrera y de otros juegos.

-¿Cómo lo hicieron? Quiero decir… yo no estuve… aquí- indico esta con culpa en sus palabras creyendo que Gintoki había buscado otra mujer con la cual reemplazarla.

–No fue nada fácil pero, tengo mis métodos- de repente algunos maestros pasaron al lado del salón platicando sobre un buen padre que se había disfrazado de mujer para participar con su hija durante toda la tarde.

Segundos después la cara de Gintoki se puso roja como el tomate sudando a mares por como ahora la gente lo veía –entonces tu…- Gintoki solo se puso a suplicar que no le dijera nada de eso a Tohru o Lucoa, no quería que esas 2 se burlasen también de él; la dragona mayor lejos de estar riéndose de él, estaba conmovida por el acto de su jefe y aunque pareciera estúpido y ridículo ante los ojos de cualquiera lo que había hecho Gintoki, para ella fue algo muy noble el hacer eso por Kanna después de todo no todos los padres se disfrazaban de mujer por sus hijas.

–quizás deberíamos volver a casa, ya es un poco tarde- señalo Gintoki hacia el sol que se empezaba a ocultar en el atardecer hasta que Elma despertó de su trance para reponer su sonrisa en su rostro al recordar la travesura que había preparado con Kamui.

–Casi me olvido, necesito de tu ayuda para mover unas cosas detrás de la escuela- proclamo esta con energías llevando de la mano a su jefe en lo que este cargaba a la albina en su hombro.

Caminando por unos pasillos Gintoki se detuvo para ponerse a buscar algo en sus bolsillos –espero no se haya arruinado, ten- Elma solo miro como Gintoki le entregaba una cadena de flores que él y Kanna tenían en sus muñecas.

–Esto es…- Kanna salto encima de ella en un sorpresivo abrazo hacia Elma que correspondió con cuidado.

–te lo quería dar en la hora del almuerzo pero te enojaste y te fuiste, hice 3 para cada uno de nosotros, como me dijiste que a veces sentías envidia de Tohru y las demás pensé en que esta vez ellas sintiesen envidia de nosotros… quiero decir nosotros, si nosotros. Pero por favor no se lo digas a las demás o empezaran a molestarme que haga más para ellas y la verdad es muy complicado hacer una de esas- dedico este mirando a otro lado nerviosamente con un leve sonrojo de vergüenza en su rostro por ocultar sus verdaderas intenciones, no quería parecer más afeminado de lo que ya se sentía al hacer ese acto, mientras Elma solo había quedado en silencio por tal declaración.

Estaba equivocado con él, Gintoki siempre la escucho desde el principio hasta el final, se sentía como una estúpida por haberlo tratado de esa manera y abandonarlo a él y a Kanna en un día tan importante para ellos 2 ¿Qué clase de esposa hace eso? Se suponía que ella quería ser mejor que Tohru o Lucoa si es que estas algún día se declarasen ante el peli plata para poder quedarse con Gintoki ella sola pero… sus acciones de hoy habían demostrado lo contrario tanto que sentía una punzada en su pecho.

Quizás eso era a lo que los humanos llamaban "culpa" pronto sintió como el permanentado la agarraba de la muñeca para ponerle la cadena en su brazo –listo, no me culpes si luego nos confunden como pareja- anuncio este galantemente queriendo sacarla de las casillas pensando que ese comentario la molestaría pero… en lugar de hacerla enojar solo sintió como esta lo empujo contra los casilleros robándole su primer beso…

La sensación era indescriptible como para que Gintoki lo explicase, solo podía sentir los carnosos labios de Elma presionando contra los suyo fuerte y torpemente, se podía notar como ambos eran principiantes en cuanto a besar se refería el caso pues no hubo lujuria ni pensamientos pervertidos de por medio, solo un beso sincero y limpio. Lo que casualmente las mujeres llamarían "un sentimiento puro" siempre se había burlado de Shinpachi llamándolo virgen cuando él también lo era pero ahora…

Podía presumir que había perdido la virginidad de sus labios con una chica, y no una simple y cualquiera, sino una tan hermosa como lo era Elma; esta por el contrario no encontraba tampoco palabras para expresar su gran amor, tan solo quería vivir toda la eternidad estando en aquellos brazos con ansias de despertar para volver a mirar otra vez esos ojos que brillaban como la sangre llenando todo su corazón, era su sol que iluminaba su ser que alimentaba su alma de amor y deber.

–(quiero vivir en tus brazos… llevarte con mis alas a un futuro en donde estén nuestros nombres tallados en un corazón)- pensó está sintiendo instintivamente como era rodeada por la cintura atrayéndola hacia el para ayudarla a llegar a sus labios al ser ella más pequeña que el con su única mano disponible por estar cargando a Kanna en la otra que los miraba con estrellitas en los ojos preguntándose si algún día ella también podría intentarlo con Gin Chan que miraba divertido como Elma se ponía de puntillas para alcanzarlo.

Pasaron algunos minutos donde Elma tuvo que dejar respirar a Gintoki por tal repentino beso, se lucia que ambos estaban agitados y con un leve hilo de saliva que los unía. La dragona lo miraba con una rostro suplicante y sonrojado pidiendo más de lo que había sentido, quería volver a sentir ese sentimiento del cual solo Gintoki podía ofrecerle, rodeándolo con sus brazos el amplio cuello del permanentado, Elma lo obligo a verla directamente a los ojos –quiero vivir a tu lado… quiero morir en tus labios… tomar de tus manos, decir que te amo hasta el último día- sin nada más que decir, Elma empezó a besarlo con más energía mientras Gintoki le correspondía cada caricia que la Dragona le ofrecía.

Inexplicablemente conforme pasaba el tiempo este sentía como las manos de Elma se ponían más atrevidas al manosearlo por todo su cuerpo y este no se iba a quedar sin hacer nada, aún tenía un brazo libre el cual lo guio hasta posarlo en uno de los enormes glúteos apretados que Elma traía en su parte posterior donde consumo cuidado paso a pellizcarlos, acariciándolos y amasándolos como si se tratase de preparar la masa de la harina para mandarla al horno atrayéndola hacia si mismo provocando que la Dragona cesase en sus caricias para concentrarse en el placer que su cuerpo experimentaba por el simple contacto de las manos de Gintoki.

Ni siquiera tomo en cuenta que estaba dejando salir esos extraños ruidos frente a Kanna que solo se limitaba a mirar por no saber nada de eso, tan solo miraba como Elma hundía la mitad de su rostro sonrojado en el pecho de Gintoki con los orbes de sus ojos mirando por completo hacia arriba intentando ahogar sus gemidos en las ropas de su pareja mientras sus brazos se sostenían del cuello de este al no poder soportar su propio peso en sus piernas que temblaban a mas no poder.

Incluso podía jurar que algo más salía de ella y que no era sudor pues sentía como su entrepierna se humedecía conforme las caricias de Gintoki se incrementaban –quiero imaginar una vida contigo, cuando sienta frio que seas mi abrigo… derrite la escarcha de mis emociones porque si te marchas no habrán ocasiones que me hagan sentir el calor del amor, el máximo elixir de un dulce sabor- yendo más allá de un simple beso, tanto Elma como Gintoki aumentaban el frenesí de sus labios siendo Elma la que más dominaba pues sus manos se encargaban de memorizar cada centímetro del cuerpo de Gintoki mientras sus labios devoraban los de su pareja que poco o nada podía hacer frente a Elma quien parecía estar en celo por como lo besaba de una manera desenfrenada al introducirle su lengua dentro de su jefe explorando cada rincón de este como si lo reclamase para ella y solo para ella.

Como si su vida dependiese de eso mas esta sabía que el tiempo con él la hizo más sabia pudiendo comprender que no basta con quererlo, ella tan solo quería verle feliz para siempre. Gintoki por otro lado quería plasmar su sonrisa y sentir como lo hipnotizaba su solo existir pero este se separó lentamente… no se había separado por falta de aire, sino por haber recordado a otra persona, la primera mujer que le había robado el corazón, la niña luchona e inmadura de cabellera bermellón… Kagura

Gintoki salió del trance volviendo en si –Elma, ya es tarde, vayamos a recoger lo que está detrás de la escuela y volvamos- este solo prosiguió a caminar junto a Kanna mientras Elma los seguía con la cabeza gacha, había imaginado que Gintoki la volvería a besar y la despojaría de su ropa para proceder con el ritual de fertilidad que los humanos llamaban "relaciones sexuales" aunque estaba demasiado nerviosa como para pensar en eso y por otra parte claro se sentía frustrada por no continuar lo que empezaron.

Pero como dijo Gintoki, ahora ella tendría algo que solo ella podía presumirles a las demás "haberle robado el primer beso a Sakata Gintoki" era la única mujer viva que había logrado tal hazaña llegando al extremo de casi haberlo "Hecho" con el así que poco o nada le importaba los berrinches o quejas que Tohru haría a futuro, sentía que era capaz incluso de enfrentarse al mundo con solo tenerlo a su lado, concluyendo, en esos momento no se arrepentía de nada.

Estando absorta en sus pensamientos olvido que lo llevaba hacia una "broma" que Kamui había elaborado detrás de la escuela y ya estaban a punto de llegar a dicho lugar donde sin querer pasaron al lado de una habitación oscura donde una mano misteriosa jalo a Elma hacia el salón tapándole la boca alertándola a tiempo para que esta neutralizase a su atacante que termino en el suelo sorprendido de la fuerza de la chica.

Su capitán le había dicho que era fuerte pero no tanto como para ganarle en fuerza a un Yato como el –tranquila, el capitán me ordeno mantenerte a salvo, soy Abuto el subcomandante- añadió este sorprendentemente relajado aun por cómo se encontraba.

-¿Subcomandante? ¿Mantenerme a salvo? ¿Qué?- eran las preguntas de esta hacia el susodicho Abuto que lo miraba perplejo, que tan grande seria la broma como para necesitar ayuda de tantos hombres… tras razonar detenidamente, Elma se percató que podía oler a otros sujetos a parte de Gintoki y Kanna.

-¿Qué acaso no te dijo nada del plan?- nuevamente la cabeza de la dragona toco suelo al sujetar fuertemente por el brazo al Yato.

–¿plan? ¿Cuál plan? ¿Explícate?- ordenaba está torciéndole el brazo lo suficiente como para romperlo pero la expresión de Abuto no cambiaba.

–ya sabes, sobre asesinar al samuray del permanente, el tipo que pasaba cargando a una niña- tan pronto escucho eso los latidos de Elma cesaron, había escuchado bien, no podía ser un error.

Ahora todo encajaba, la insistencia de Kamui por acompañarla a ver a Gintoki, el que lo llevase a una parte alejada, todo… -el somnífero…- con solo pronunciar eso, sus piernas se movieron lo más rápido posible en dirección de los 2 sin embargo… una mano lo sujeto el tobillo lo suficientemente fuerte como para hacerla perder el equilibrio por unos segundos mas no la detuvo.

–es muy peligroso que vayas niña- grito fuertemente Abuto en un intento de detenerla más esta lo superaba en fuerza pudiendo llegar a salir del edifico topándose con la figura de Gintoki y Kanna que caminaban en medio de todo el terreno tranquilamente sin percatarse del peligro en el que se encontraban, fue a partir de ahí donde todo iba en cámara lenta para Elma.

A pesar de sus capacidades físicas ya era muy tarde como para que ella llegase al lado del Samuray, ni siquiera Lucoa hubiera podido ir mucho más allá que la velocidad de la luz, y en un intento de alcanzarlos estiro su brazo desesperadamente observando como Gintoki la miraba por el hombro impactado y asustado por lo que sus ojos presenciaban, se trataba de Kamui quien yacía a un costado de Elma apretando un botón rojo en la palma de su mano con una sonrisa sádica digna de él.

A continuación hubo una gran explosión tan fuerte que término por destruir el sitio entero junto a los vidrios de las casas alrededor generando un gran cráter atrás de la escuela que de milagro se sostenía en pie aun después de recibir el tremendo impacto del fuego, ahora solo el humo se levantaba hacia el cielo despejando la zona desierta donde no se miraba más que enormes piedras levantadas del suelo tiradas por doquier.

–(esas bombas tenían la potencia suficiente como para reventar el bunker de seguridad del Shogun, el capitán de verdad lo quiere muerto)- pensaba detenidamente Abuto analizando la situación y el comportamiento tan extraño de su superior, Kamui siempre fue un hombre de pelea justa y a mano limpia pero… el que haya planeado todo eso no era propio de él.

–sospeche que intentarías ayudarlo así que tome precauciones. Abuto hizo un muy buen trabajo al mantenerte lejos de la explosión y el polvo que me diste fue más efectivo de lo que pensé, ni siquiera tú te diste cuenta de la pólvora y los explosivos que puse por todo el campo, aunque… me sorprendió mucho que ese polvo tapase todo olor, incluso nuestros sentidos se vieron afectados con solo olerlo- Abuto que se recuperaba del jaloneo que tuvo que pasar paso a acomodar su prótesis del brazo del cual Elma por poco destruye.

Está por el contrario yacía en Shock por lo que había visto hace apenas un segundo, la última mirada que Gintoki le dedico fue una como si lo hubiesen apuñalado por la espalda. Y para empeorar las cosas, unas pequeñas flores caían de la nada las cuales Elma reconoció al instante, eran las mismas que Gintoki había hecho para ella y Kanna.

No cabe decir que una furia indescriptible se había acumulado dentro de ella y sabía perfectamente con quien descargarla, presa del odio y antes de que asesinase a Kamui un objeto salió disparado de entre el poco humo que quedaba con la suficiente potencia insertándose en la pared de la escuela rozando el hombro del peli naranja que apenas pudo ver venir el ataque y esquivarlo a tiempo, de lo contrario ahora sería brocheta, esa espada de madera por poco y le atravesaba el corazón.

–sabía que con eso no ibas a morir…- como si de un juego del destino se tratase, el viento soplo fuertemente alejando la polvareda de la explosión revelando la figura demacrada y cansada del samuray peli plateado que cayó al suelo apoyándose en una rodilla mientras respiraba agitadamente sosteniendo a Kanna inconsciente en sus brazos, ni siquiera el sabia como ambos estaban vivos pero… si sabía que en esas condiciones no le ganaría al joven Yato que lo miraba con sed de sangre.

Sus condiciones de por sí ya era muy lamentables: la mayor parte de su cuerpo estaba completamente quemada incluyendo la mitad de su cara dejándolo con un solo ojo para ver, el brazo con el que sostenía a Kanna estaba completamente roto, ambas piernas tenían el tejido musculoso desgarrado con heridas abiertas, sumándolo a eso estaba perdiendo sangre rápidamente debido a sus heridas.

Felizmente Kanna no había sufrido ningún daño pues la explosión no la había alcanzado al ser Gintoki quien la cubrió con su cuerpo, solo se había desmayado pero eso no quitaba el hecho de que Gintoki no estuviese más rabioso que un perro con el hermano de Kagura que lo miraba divertido a la lejanía –de seguro estarás pensando "¿Cómo paso esto?"- Gintoki solo lo fulminaba con la mirada queriendo darle una paliza tan grande que al verlo nadie lo reconocería.

Sin perder el tiempo vio como Elma se acercaba hacia el ayudándolo a reincorporarse al poner el brazo de Gintoki por su cuello –Gin Chan yo…- siendo interrumpida, Kamui arrojo a los pies de estos la bolsa que se suponía debía contener el polvo que Lucoa había creado para usar en caso de emergencia contra otro Dragón que apareciese por ahí.

–bueno, todo esto no se hubiese podido realizar sin la ayuda de tu amiguita- Elma solo abrió los ojos de par en par por tal acusación llegando a tener un pequeño tic nervioso, Gintoki por otro lado no dejaba de tener la mirada pegada en la bolsa que Kamui le había arrojado, era la misma que Elma poseía.

–Gin Chan, no es cierto, él…- nuevamente Kamui la interrumpió al sacar de sus bolsillos unas fotos donde aparecían él y Elma disfrutando y jugando en algún festival de por ahí, eso le cayó como un balde de agua fría.

–me rompes el corazón Elma ¿pensé que éramos amigos?- este solo prosiguió a botar las fotos delante de Gintoki que no podía creer lo que estaba viendo ¿Qué había pasado después de que ella se fuera? Elma por el contrario estaba completamente avergonzada como si una esposa hubiera engañado a su marido con otro hombre, a simple vista pareciera que ella lo había abandonado en el almuerzo para irse a divertir con el.

–no lo pienses mucho, date cuenta ¿Quién fue la que te guio a este lugar sabiendo que era una trampa? ¿Quién me dio aquella droga para ocultar el olor de los explosivos y el material inflamatorio? La respuesta la tienes a tu costado- sin aguantar las mentiras, Elma estaba a punto de disparar energía pura de su brazo en dirección de Kamui pero… toda su ira y desprecio por el Yato se esfumo en un segundo.

Ahora solo el miedo la carcomía cuando se dio cuenta del como Gintoki la miraba, no era una de Shock, simplemente la veía como una completa desconocida a la cual nunca debió acoger en su hogar, poco a poco la desesperación fue llenando a Elma que no encontraba la forma de explicarle a Gintoki que ella nunca tuvo la intención de hacerle daño mucho menos lastimarlo, tanto era el estrés de la Dragona que la energía en la palma de su mano desaparecía lentamente –no es lo que tú crees… puedo explicarlo... ¿Gin Chan?...- sin previo aviso la bolsa que Kamui había arrojado a los pies de estos, exploto en una nube de humo denso que alerto a Gintoki que de un rápido movimiento, empujo fuertemente a Elma separándola de él.

Para cuando esta se dio cuenta, Kamui estaba frente a ella con el Bokuto de madera encajado en la pierna izquierda del peli plata, por instinto propio, Elma se lanzó a reventarle la cabeza al Yato pero… su cuerpo ya no reaccionaba como antes por lo que esta cayo pesadamente al suelo con notoria dificultad para respirar, la cabeza le daba vueltas y su visión se distorsionaba al grado en que ya no era capaz de ponerse de pie ni de distinguir la silueta de su enemigo.

-¿sorprendida? Fue bueno idear un plan para neutralizarte si es que acaso quisieses ayudarlo ¿Qué crees que tenía la bolsa que exploto hace unos segundos?- Elma abrió los ojos de par en par al unir los cabos sueltos, eso explicaba la razón por la que Kanna había caído inconsciente y el que ella apenas si pudiese mantener la conciencia, el ambiente mismo estaba infectado de la droga y hace poco ella había respirado directamente la sustancia de la pequeña explosión de la bolsa.

Sorpresivamente su cuerpo no pudo soportarlo más y cayó al suelo apenas consiente, al parecer Kamui pudo mejorar la droga en unos pocos minutos, lastimosamente ya no le quedaba nada de esa sustancia. Había caído por completo en su trampa y ahora se encontraba pagando las consecuencias -¿adónde crees que estas mirando maldito?- el cuerpo de Kamui salió volando 20 metros hasta chocar con un árbol pero recomponiéndose en el acto mientras se tocaba la mejilla lastimada.

–no esperaba menos de ti, después de todo esas heridas no deben representar nada en comparación con nuestro anterior encuentro, para ser franco no esperaba que siquiera pudieses caminar tras romperte la columna- reafirmo este sacando su paraguas sabiendo lo que se avecinaba.

–lamentaras no haberme matado aquel día- de un solo tiro, Gintoki se desincrusto su Bokuto en la pierna para mirar hacia Kamui que se relamía los labios por haber estado esperando esa oportunidad

Pronto, varias presencias aparecieron por doquier con la misma vestimenta que Kamui mientras le apuntaba con algo parecido a un paraguas. Gintoki sin perder tiempo golpeo fuertemente el suelo donde estaba parado provocando que grandes rocas sobresaliesen del suelo debido a la presión del golpe de Gintoki con su Bokuto, aunque las rocas bloquearon la mayoría de los proyectiles, algunos habían impactado en el samuray que empezaba a sentir como sus venas estaban por estallar debido a la presión sanguínea que tenía su cuerpo –con eso te desangraras más rápido, no creíste que vendría sin un plan cierto. De entre todos mis enemigos solo tú me has obligado a tener que elaborar un plan para matarte-

Involuntariamente, el peli plata cayo de rodillas mientras que sus venas empezaban a reventar violentamente esparciendo aquel liquido rojo por todos lados llegando incluso al rostro de Elma que yacía a unos pasos de el en un estado catatónico al oír el grito de dolor de Gintoki, este por el contrario solo apretaba los dientes fuertemente para disimular el dolor y no darle el gusto al Yato de verlo en esas condiciones.

Solo podía sentir como este se acercaba hacia el lentamente llegando a estar al frente de el –debiste saber que esto pasaría cuando casi mataste a mi madre- con esas últimas palabras, Kamui estaba a punto de encajar su puño en el pecho de este que no podía hacer nada en las circunstancias en la que estaba, ni siquiera Elma podría ayudarlo pero… como si de un milagro se tratase, una fuerte embestida mando a impactar a Kamui contra la escuela, Gintoki abrió los ojos con sorpresa y jubilo al escuchar esos ladridos de rabia del único perro capaz de hacer eso.

–¿Sadaharu?...- el enorme perro se puso a la defensiva frente a su dueño mirando en dirección donde el Yato se levantaba tranquilamente mirándolos con una sonrisa.

-¿con que aquí estabas? Kagura se pondrá feliz de verte cuando te lleve con ella- apenas dio un paso, este paso a escuchar un sonido raro que provenía del permanentado que se mecía de un lado a otro como si su cuerpo se fuese a caer en cualquier momento.

Sin importarle mucho, este se abalanzo con la idea de destrozar al peli plata aunque para ello tenga que aplastar primero al enorme perro blanco que le bloqueaba el camino, de un solo movimiento el Yato golpeo al animal apartándolo de su vista pero… grande fue su sorpresa al darse cuenta que Gintoki ya no se encontraba arrodillado en ese lugar –atrás de ti- fue la única advertencia de Abuto que este escucho volteando lentamente topándose con unos ojos tan rojos como la sangre a solo centímetros de su rostro.

A pesar de haber puesto el paraguas como su defensa, este no pudo soportar el tremendo impacto de la Katana de madera que termino por destruir el arma de Kamui de un solo tajo pero que este logro parar con ayuda de sus manos –patético- en menos de un segundo, Gintoki sentía como una enorme presión en su caja torácica le rompía algunas costillas mandándolo a encajar contra el muro violentamente, la patada de Abuto realmente le había causado un gran daño pero no había tiempo de quejas, con solo escuchar un chasquido de Kamui, vio como varias sombras salían de entre los escombros dispuestos a matarlo.

–Maldición- fue lo único que pudo decir al tener que bloquear varios ataques con su único brazo disponible, pues en el otro sostenía a una inconsciente Kanna. Al verlos detenidamente, este se percató que sus atacantes también eran Yatos y que pertenecieron al Harusame, las cosas se habían complicado para él pues cada vez que golpeaba y derrotaba a uno de ellos, la velocidad de su cuerpo se reducía lentamente.

–si tan solo mi brazo…- por un desliz de sus pies, uno de sus atacantes estaba por perforarlo por su lado izquierdo y lo peor es que en ese costado llevaba a Kanna, sin mucho que pensar, este recibió a propósito el ataque siendo su estómago el cual sea perforado en lugar de a Kanna.

Sin terminar ahí, Gintoki sintió como una tremenda punta pie se encajó en su mandíbula mandándolo al cielo sin haber tenido la oportunidad de ver a su atacante –todavía no- con mucha agilidad, Kamui ya estaba por detrás del peli plata que recuperando la conciencia a tiempo.

Pudo bloquear con su Bokuto el golpe devastador del joven que si bien no lo alcanzo si tuvo la suficiente potencia para hacerlo retroceder algunos metros –así es como debe ser Shiroyasha- reia un incontrolable Kamui que no daba tregua alguna a Gintoki que solo podía defenderse y esquivar los mortales golpes del Yato que gracias a una brecha de su oponente, logro atinarle un tremendo cabezazo que el peli plata lejos de caer hacia atrás, le devolvió el favor con la misma fuerza donde ambos quedaron con sus frentes destrozadas mientras se miraban amenazantemente –si soltaras a la niña, esto podría haber sido más divertido- rápidamente Gintoki logro encajarle un codazo en el cuello de este no sin antes romperle una pierna con una poderosa patada que el samuray no logro soportar y termino siendo mandado al lado contrario de su oponente que sin muchas dificultades se había incorporado para seguir con su ataque contra un ya debilitado Gintoki que apenas podía seguirle el ritmo.

Eso y que también tenía que lidiar contra Abuto y los demás Yato que no dejaban de atacarlo a diestra y siniestra –ya no puedo ver…- al parecer la suerte no había estado de su parte, el único ojo que le quedaba termino siendo cubierto por la sangre que se escurría entre su cabellera plateada.

-¿sucede algo?- reconociendo esa voz, Gintoki solo logro cortar el aire escuchando como provenía una risilla por su espalda –te has vuelto lento señor samuray- rápidamente sintió como la poca resistencia que le quedaba se desvaneció al sentir un poderoso golpe en su pecho que si bien no le perforo si le quito todo el aire de sus pulmones logrando que su cuerpo saliese disparado como un proyectil contra toda la escuela destruyendo lo poco que quedaba de la estructura no sin antes haber soltado a Kanna que termino tendida en el suelo a merced del escuadrón de Yatos.

Kamui solo miraba a la niña de arriba hacia abajo, no había duda. Esa mocosa compartía similitudes idénticas a las de Shiroyasha causándole gracia por lo que estaba sucediendo, que mejor que lastimar a esa niña para romper psicológicamente a su adversario que yacía tirado entre los escombros.

Lo que vino a continuación fue una de las escenas más insólitas que alguien pudiera contemplar en su vida. Sadaharu, a la velocidad que su cuerpo se lo permitía, había bloqueado con su cuerpo la munición disparada por el paraguas de Kamui, Sin embargo, lo más increíble de todo fue que el enorme perro aún seguía gruñéndole mientras su enorme cuerpo cubría al pequeño cuerpo de Kanna –perro tonto, pensé que los perros protegían a sus dueños no a desconocidos- con ese comentario, el peli naranja prosiguió a seguir disparando el resto de su munición en el cuerpo de Sadaharu que seguía en el mismo lugar sirviendo como escudo.

Poco después el enorme animal solo cayó tendido al suelo con los ojos pesados pero habiendo cumplido su cometido y prueba de ello era su débil sonrisa en dirección de los escombros. Uno de los sicarios lanzó la pierna para darle una fortísima patada hacia el perro pero… todo se tranquilizó cuando vieron una figura caminar hacia ellos tranquilamente contra el viento.

-¿Qué creen que le hacen a mi perro?- todos quedaron atónitos con lo que veían, se trataba de aquel samuray con pelo plateado pero había algo diferente en él, sus heridas eran mucho peores que antes sin embargo, su piel entera estaba cubierta por manchas purpuras que asemejaban a garabatos, pronto uno de los Yato se aventó contra este pensando derrotarlo por lo débil que estaba pero solo vasto un golpe con su pie de manera que la pierna del sicario rebotó hacia atrás pegando de lleno a uno de sus compañeros y lanzándolo contra un montón de basura.

El tipo debió de quedar inconsciente porque ya no se movió y el de la patada, que había perdido el equilibrio, fue dando tumbos y moviendo los brazos en el aire hasta ir a estrellarse contra una gran roca que le dio de lleno en la cabeza y le hizo rebotar hacia atrás como una pelota. Mientras tanto, un tercer esbirro había tomado velocidad e intentaba propinar, en plena carrera, un terrible puntapié a Gintoki por la izquierda. Pero este paró el golpe con su Katana de madera, descargándoselo sobre el empeine. El tipo emitió un grito horrible y, al tiempo que su pierna izquierda empezaba a sangrar abundantemente, su mano y su pie derechos colgaban, exánimes, como los animales desollados que se veía en las carnicerías suspendidos de un gancho.

Mientras, otros dos sicarios se echaban a la carrera contra el peli plata con los puños extendidos; el primero se llevó un tremendo golpe de la estocada en las costillas que lo dejó sin respiración y, el segundo, en el brazo con el que iba a batir, de manera que ambos quedaron a un tiempo vacilantes permitiendo que este aprovechara esos breves segundos para propinar, a uno, un tremendo cabezazo en la cabeza que lo hizo desplomarse contra el suelo como un pelele sin conocimiento y, al otro, una patada brutal en el estómago que lo catapultó hacia atrás encogido sobre sí mismo. Ninguno volvió a moverse.

Kamui estaba sorprendido por como su enemigo había realizado esas acciones pero más le impactaba esas extrañas marcas por el cuerpo del samuray que no lo dejaban tranquilo, se había enfrentado a él en el pasado pero nunca había demostrado esa peculiaridad, y antes de que la pelea se alargara. Kamui levanto su brazo dejando las cosas claras para sus subordinados, esa pelea ahora solo era del capitán y de nadie más, Gintoki capto la idea y estaba más que satisfecho, pero tendría que darlo todo en ese último ataque o de lo contrario perdería definitivamente contra ellos.

–un solo golpe, eso lo definirá todo- ambos solo tomaron impulso quedando cara a cara. Cada quien tenía sus motivos para matar al otro pero para Gintoki, ese solo era el principio del mismo infierno, acorralado por una trampa que en el pasado lo había marcado; estaba obligado a combatir descontrolado y actuar como un demonio inclemente y despiadado, sacrificando aquel tranquilo corazón en contra de una masacre que no tenía razón.

La admiración total y la confianza dada a sus compañeros lo hicieron batallar en un sangriento terreno insano creyendo ciegamente en ellos lo daría todo y pelearía junto a sus camaradas codo a codo… pero un vil embustero, con un plan rastrero se escondió sigiloso entre sus compañeros y en su pecho una cruenta puñalada fue enterrada por aquellos hermanos que tanto amaba.

Y fue esperando 5 años. Un periodo feliz y largo pero al fin llegaría a ese momento anhelado en su boca el amargo sabor de aquella traición y el odio en su corazón se volvía una explosión, sus pensamientos se ahogan en un tremendo rencor que fructifica con creces hacia ese maldito traidor. Pues este mismo juraría vengarse de la humillación hacia lo cual el atesoraba y darle muerte sin piedad aquel malnacido rufián, viviendo sin hacer estragos estaba decidido a recuperar de una vez todo el tiempo perdido mas no esperaba que esos demonios vinieran a destruir la calma tendiéndole una trampa atacándolo y sembrando miedo por todo el alrededor.

Y finalmente llegaría la hora que había esperado, ya frente a frente con su adversario el duelo ha comenzado queriendo cuestionarle el comportamiento de sus anteriores camaradas cuando en el todos confiaban. Con su fría mirada esperaba el ataque enemigo para desatar su furia y al fin comenzar con el castigo donde se dispondría seriamente a hacerlo pedazos.

En solitario se enfrentó a todo ese escuadrón recibiendo un golpe destructor con rencor y vigor, infringiendo gran dolor seria acorralado sin ningún pudor. Atravesándole su cuerpo, lo torturaron y sin dejarle tener más opciones él tendría que asesinarlos y así Gintoki daría el primer paso para cumplir su anhelada venganza sin dejarle a sus rivales la más mínima esperanza.

Sin contenerse más, el Samuray cargo con todo hacia Kamui pero gracias a que dominaba la batalla cuerpo a cuerpo, Kamui lanzo su puño queriendo acertar un buen golpe en su oponente para luego rematarlo, no tardo mucho para que Gintoki contestase el ataque defendiéndose con su Bokuto y empujar con tal fuerza a Kamui a 4 metros y luego arrojarse sobre el azotando su espada contra la palma de la mano de Kamui pues este lo había agarrado a tiempo como para conectar un potente izquierdaso en la mandíbula de su oponente mandándolo contra los escombros del segundo piso de la escuela.

Todos simplemente miraban a la distancia esperando ver como el edificio se destruía mas solo escucharon el resonar de la espada de Gintoki que hacía eco por todo lado, no se podía ver nada pero los sonidos a la distancia eran suficientes como para decir que ambos contrincantes estaban en una brutal pelea donde al parecer era Kamui quien llevaba la ventaja, pues poco después se vio como un fuerte estruendo termino con un objeto que salió despedido por todo el lugar atravesando los muros hasta quedar insertado en la última pared del lugar donde el humo dejo ver al samuray agotado y cansado por haber tenido que seguir el ritmo del Yato.

Aunque Kamui tampoco estaba muy bien que digamos, tenía varios fierros incrustados en su espalda pero su mirada no había cambiado y como toda una bestia, se abalanzo contra el samuray que solo sonrió por esa acción, de un solo pisotón, las tablas debajo de Kamui se despegaron en dirección a golpear al Yato que tuvo que defenderse para no quedar como brocheta debido a que todo en el lugar parecía ser filoso y peligroso si no percibía el ambiente al alrededor.

En un arranque de furia cogió un enorme peñasco lanzándoselo con la intención de que este la aplastase, sin muchas opciones, Gintoki no tenía a donde escapar, era un corredor angosto y su única opción era parar el pedazo de concreto o ser aplastado por este, haciendo hasta lo imposible, Gintoki dio una fuerte estocada en contra de la enorme roca esperando destruirla más lo único que consiguió fue destrozarse por completo su brazo derecho, sin importar cuanta fuerza le puso, la enorme piedra siguió su camino con aplastarlo y en un último intento por sobrevivir a la situación, utilizo la única extremidad disponible que aún faltaba por romper… su cabeza.

Dio de lleno con la roca frenándola en el proceso pese a la enorme fuerza con la cual había sido lanzada, incluso Kamui estaba impresionado por como había respondido su rival, y con una sonrisa sádica dio de lleno un poderoso golpe impulsando la piedra tan fuerte que termino por romperse transmitiendo toda la energía de quiebre directamente en la cabeza del permanentado que ni su cabezazo pudo soportar tal presión terminando estampado con la enorme pared en su espalda como si de un trapo se tratase.

Por inercia su cuerpo cayó al suelo pesadamente acompañado de la desintegración de la enorme roca y la pared de atrás que se hacía añicos, Kamui formo una sonrisa arrogante aunque… por alguna extraña razón veía que la sonrisa burlona de Gintoki no desaparecía, es más, este se ponía de pie nuevamente apoyándose en su Bokuto temblando al no poder controlar sus músculos debidamente –prefiero el Harakiri antes que morir frente a mi rival- siguiendo de pie tras la batalla, con su Katana se dispuso a destruir a ese canalla manteniéndose frio en situaciones tensas junto al filo de su espada cortara todas las puertas… quizás pierda la vida algún día, pero le da igual luchar es su alegría.

Pelear contra rivales poderosos lo tensa más debe defender a los que de verdad le importan siendo un guerrero noble de los que ya no quedan. Ama a su familia y no le frena cualquiera, lo llaman Shiroyasha… el demonio blanco, su Katana como arma y su campo de batalla la misma vida

Kamui solo apretó los dientes con notoria ira y se lanzó dispuesto a terminar lo que él había comenzado, más el permanentado solo formo una sonrisa burlona mientras Kamui se acercaba más y más sin percatarse del aliado natural de su oponente "El sol" Kamui sabía perfectamente que el sol era enemigo de todos los Yato, y que esa fue la única razón por la que Gintoki pudo derrotar a Hosen, pero nunca considero en que donde y cuando estaba parado, tarde fue su reacción al ver la figura demacrada de Gintoki que le sonreía mientras el sol en el ocaso a su espalda hacia acto de presencia, como una destellante granada cegadora.

Los rayos del sol habían golpeado directamente las retinas del Yato obligándolo a cerrar los ojos por breves segundos, segundos donde Gintoki estampo una poderosa estocada contra el pecho de Kamui corriendo por todo el lugar con el honor por delante y la Katana a su lado. Demostrando la fuerza del samuray que nunca ha sido derrotado peleando con todo contra los que lo desafiaron, la nobleza de sus actos acabara con lo malvado pues la victoria es lo de menos, el sonido de metales chocando lo eleva al cielo obligando a los Dioses a ponerse de su lado, con una fuerza así jamás será derrotado, recuerden… lo bueno siempre gana a lo malvado.

-Todo principio tiene un fin y eso es lo que hay, tomad esta estocada como el legado de un Samuray- con un último empujón Gintoki termino arrastrando consigo al Yato que no se puso en la posición correcta para frenar la estampida de su oponente que lo lanzo por la ventana hacia donde los demás se encontraban observando, el cuerpo de ambos había caído pesadamente contra el suelo, ambos estaban cansados pero para Gintoki, el poder levantarse en esas condiciones de verdad fue una proeza y sin importarle nada prosiguió su camino queriendo terminar ya con ese encuentro.

Al parecer ambos habían coincidido en ideas, ambos simplemente lanzaron un tajo con sus respectivas armas con tal fuerza que ambas terminaron hechas pedazos lo que significaba una cosa, la victoria de Kamui estaba asegurada al ver que su contrincante ya no podría atacarlo, es así como este velozmente arremetió con un golpe directo confiado de tener la batalla ganada al ver que este cerro los ojos resignado sin contar la serenidad del peli plata que antes de recibir el golpe de lleno en su cara, este abrió los ojos de par en par contestando de la misma manera, Kamui no podía creer lo que pasaba.

Aquel débil humano se había atrevido a atacarlo mano a mano pues ambos habían chocado sus puños violentamente a tal velocidad que el único sonido presente fue un CRACK desagradable dando a entender que ambos se habían destrozado el brazo por completo pero… todos los presentes quedaron atónitos al ver cómo había terminado el encuentro pues solo vieron un cuerpo salir disparado quedando gravemente herido. Aquel sonido tan grotesco pertenecía a Kamui quien tenía el brazo a punto de ser mutilado frente a su adversario que lo miraba con superioridad con el brazo extendido quedando Gintoki como ganador de ese enfrentamiento.

Tal estruendo había alertado a Elma y a Kanna que empezaban a despertar y ver el terreno destrozado, fue ahí cuando todos los sucesos de la tarde golpearon las mentes de ambas dragonas, donde buscaron con la mirada a su jefe topándose con una desagradable imagen.

Poco a poco las marcas moradas en el cuerpo de Gintoki fueron creciendo hasta cubrir su rostro y extremidades dándole un aspecto demoniaco frente al resto de su escuadrón. Abuto quien se había mantenido al margen, siempre había visto a ese Samuray como alguien diferente al resto pero ahora… hasta el mismo podía ver que Shiroyasha ya no tenía un corazón tranquilo sin maldad, solo lleno de odio y tempestad corrompido por una traición, que buscara venganza sin dudar, todo su rencor lo iba a descargar con la estúpida humanidad.

-¿Qué están esperando? Vengan a atacarme o si lo prefieren, yo iré a por ustedes- con solo dar un paso al frente, los demás Yatos retrocedieron asustados de lo que veían, su comandante había sido vencido y al parecer al Samuray todavía le quedaban fuerzas para pelear pese a su condición y por si faltaba, aquellas dos mujeres habían despertado y al parecer la mayor se disponía a ayudar al samuray aunque…

Antes de que siquiera Elma pudiese hacer algo, la fría mirada de Gintoki se posó en ella indicándole solo una cosa –esta no es tu pelea- Elma se quedó petrificada con esas palabras, no era el mismo Gin Chan que ella conocía y quería, era como alguien completamente diferente pero igual a la vez, como si en el cuerpo de su jefe habitasen más de una entidad.

Kanna por el contrario solo se quedó inmovilizada por el miedo que recorría su cuerpo, ver a su figura paternal tan herido y con esa sonrisa sádica en sus ojos realmente la habían perturbado, pues pese a ser ella una dragona seguía siendo una niña y como toda menor, su cuerpo se encontraba paralizado por el pánico –tranquilos, sabía que algo como esto pasaría- al levantar la mano, Abuto había dado la señal del plan "B" poco después, del cielo bajaba un enorme barco con un gran cañón que apuntaba hacia ellos pero su blanco era Gintoki que miro asombrado el colosal tamaño de aquel buque de guerra.

–Realmente quieren matarme- atino a decir este con sarcasmo mientras daba una pequeña risilla.

–nada personal Shiroyasha, pero las ordenes vienen de muy arriba. Ya sabes a lo que me refiero- Gintoki solo bajo la mirada con una sonrisa triste al sabes de quien se trataba, al parecer las cosas con Kagura no se habían calmado desde la última vez que la había visto.

–ella… ¿está bien?... ¿Dónde está?... ¿Cuándo volverá?- eran las preguntas de Gintoki hacia Abuto que lo miraba con pena y lastima, no lo había conocido lo suficiente como para decir que él era responsable y culpable por los cargos en su contra pero… podía decir plenamente que ese hombre jamás haría algo que lastimase a su familia, mas sin embargo, tenía la responsabilidad de al menos contestar esa pregunta.

Por el contrario, Elma que no estaba al tanto de la situación, no sabía quién era dueño de aquel nombre que Gintoki preguntaba pero al verlo con esa preocupación supuso que era alguien importante para el permanentado –respóndeme por favor- pedía Gintoki casi a suplicas dando pequeños paso hacia el Yato mayor que tenía el rostro tapado por la sombras de su cabello hasta ser agarrado fuertemente de la ropa de su cuello por el samuray que lo miraba directamente a los ojos exigiendo una respuesta aumentando la fuerza de su agarre esperando intimidarlo.

Aunque su enojo le duro poco al sentir como un pequeño cuerpo se aferró a su pierna lastimada, al bajar la mirada, pudo ver a Kanna quien estaba abrazando su pierna mientras lloraba desconsoladamente –por favor Gin Chan… detente… vamos a casa- rogaba está derramando lágrimas de dolor haciendo sentir a Gintoki peor de lo que se sentía en esos momentos, había hecho llorar a Kanna y eso era algo imperdonable pues él se sentía responsable con ella, mucho más que con las otras dragonas ya que Kanna era la menor del grupo y siempre estaba a su lado porque ambos se necesitaban.

El para tener a alguien que siempre lo necesite y ella porque no quería estar nuevamente sola –será mejor que te olvides de Kagura- esas palabras le devolvieron a la realidad a Gintoki que volvió a mirar con enojo y preocupación a Abuto.

–no, ella… ella… solo esta confundida, si le explico las cosas quizás…- decía Gintoki desesperado por escuchar algo positivo de su situación mas las palabras que siguieron le quebraron la realidad.

–Ella tiene un hijo- fue la simple respuesta del Yato. Le había dado el golpe de gracia que definitivamente acabaría con las esperanzas de Shiroyasha y así lo hizo. Gintoki solo deshizo su agarre con los parpados caídos con el rostro pálido, y no era para menos, en menos de un segundo le habían arrebatado todo sueño y esperanzas de poder recuperar su vida pasada.

Abuto solo dio media vuelta retirándose de ahí no sin antes mirar una última vez hacia ese gran guerrero temido y respetado por todos aquellos que sobrevivieron a la gran guerra Joui considerado como un guerrero –valora lo que tienes Shiroyasha, sal de aquí y huye lejos. No permitas que esa niña… termine como tú, ese es mi único consejo- declaro Abuto retirándose de ahí esperando volver a encontrarlo pronto si es que sobreviviese al disparo del barco que estaba a punto de disparar.

Con Gintoki, este yacía en el suelo abrazado de Kanna mientras que su mirada perdida estaba encajada en el suelo, sus ojos ya habían perdido el brillo, el único consuelo que tenía era Kanna quien permanecía a su lado llorando sin parar, ya no le importaba nisiquiera que aquel rayo de energía lo golpease en esos momentos.

Solo quería cerrar los ojos, solo eso… y fue así que sin más, el buque de guerra disparo en contra de él, un rayo de energía tan enorme que aunque lo evitase, este terminaría por arrasar con todo el distrito de Kabuki y una buena parte de Edo… parecía ser el fin y este lo aceptaba con una sonrisa, solo deseaba que Kanna saliese de ahí junto a Sadaharu y lo abandonase para que se salvasen… después de todo… ya no tenía motivos para empuñar la espada…

Hasta que de repente… una persona se había parado frente a Gintoki interponiéndose entre él y el mortal ataque aéreo -¿Qué crees que haces? Has algo útil y saca a Kanna y Sadaharu de aquí- ordeno un frio Gintoki mas solo fue ignorado por esta persona –oye ¿me estas escuchando? Te dije que te fueras de aquí- grito un encolerizado Gintoki que termino por asustar a Kanna que se aferró más a él.

–los protegeré- inconforme por la respuesta, Gintoki solo apretaba los dientes con ira por esas palabras.

–¡es que no me escuchaste, te dije que te largues, coge a Kanna y salid de aquí!- grito este desesperado y asustado de que algo le pasase a Kanna o… inclusive a ella.

– ¡y yo te dije que los protegeré!- Elma lo había cayado gritando más fuerte que él – ¿que acaso ya lo olvidaste?- Gintoki solo abrió los ojos con ingenuidad a lo que se refería.

–dijiste que sería tu esposa por un día… y como tal debo responder- tras decir eso… el recorrido del enorme rayo ceso por la intromisión de algo, mejor dicho alguien. Se trataba de Elma quien había detenido el enorme rayo de energía con ambas manos mientras todo alrededor salía volando por los cielos, incluso a la distancia se veía como si fuese un gran resplandor, Gintoki miraba asombrado como toda esa energía era detenida por esta pero aun así era notoria su preocupación, no sabía qué hacer, su cuerpo le dolía a mares y ya no le respondía como antes puesto que aquellas marcas en su cuerpo desaparecieron de la nada.

Estaba por tirar la toalla si no fuera porque Elma y el chocaron miradas –Gin Chan… puede que no entienda por lo que estés pasando y quizás nunca lo sepa… pero… incluso alguien tan tonta como yo puede hacer esto- tomando todo el aire que sus pulmones le permitían, Elma reunió el coraje suficiente para expresar lo que sentía en esos momentos, quizás era tarde… pero no por eso dejaría de intentarlo -Si tu caes yo te levantare, si lloras te hare reír, si te sientes solo estaré contigo, si sufres entonces te confortare, si te hacen daño te protegeré, si te enfermas te sanare, si te odias yo te amare, si mueres entonces te acompañare, si eres feliz con otra… entonces… te apoyare- reuniendo la suficiente fuerza, Elma desvió el mortal ataque hacia el cielo donde termino por explotar en medio del firmamento llevándose consigo media nave enemiga que los había atacado.

Las fuerzas enemigas no podían creer que existiera alguien con esa fuerza, solo les quedo retroceder y retirarse, la nave no podría disparar nuevamente debido a los daños y aun si pudiese, esa mujer podría redirigirlos hacia ellos.

Mientras las naves enemigas desaparecían, el lugar donde se encontraba la escuela ahora solo eran escombros y entre las piedras se encontraba Elma, esta habría poco a poco los ojos topándose con un claro desierto con montículos de piedra por doquier, pero algo no encajaba, pese a estar tirada en el suelo esta se sentía algo extraño, no estaba ni duro ni rocoso, era más como una sensación suave y acolchonada, sentía como alguien respiraba muy cerca de su cuello y como algo la rodeaba por la cintura.

Al abrir completamente los ojos grande fue su sorpresa al ver en donde estaba, su cuerpo entero estaba sobre Gintoki quien había servido como amortiguador para ella y Kanna, que estaba entre los pechos de Elma y el pecho de Gintoki, la dragona mayor por instinto intento moverse mas solo sintió como el brazo de su jefe no la dejaba alejarse por más que ella intentara pararse.

–si sigues moviéndote así, de verdad que me voy a desmayar- Elma se percató que este tenía heridas por todo el cuerpo y la mayoría eran letales para un ser humano como el, sintiendo que su cuerpo ya no estaba bajo los efectos de la droga amordazadora, esta intento curarlo con los pocos conocimientos básicos que tenía a su disposición quedando anonadada por lo que estaba presenciando, el cuerpo de Gintoki se recuperaba rápidamente más sin embargo, no se debía a la magia que ella estaba utilizando.

El cuerpo mismo de Gintoki estaba regenerando el tejido muerto y reparando los cartílagos dañados colocando cuidadosamente las articulaciones en su lugar, era como una especie de regeneración de la cual solo el samuray poseía –que raro, imagine que dolería más de lo usual- fue lo único que pronuncio este sentándose poco a poco con ayuda de Kanna que lo miraba de arriba abajo para ver que su cuerpo ya no se encontraba tan grave como antes.

–Gin Chan ¿te sientes mejor?- pregunto Kanna mirando como el peli plata estiraba su brazo para ver cómo se encontraba.

–pues yo creo que Elma hizo un muy buen trabajo- fue lo único que este pronuncio para sentir como la pequeña albina se abalanzo a su pecho rompiéndole un par de costillas, Gintoki estaba por reclamarle por hacer eso pero… con solo sentir los latidos de esta, se notaba que había estado muy preocupada por el más de lo que podría imaginar, quizás podría dejárselo pasar por esta vez –tranquila Kanna, estoy bien… al menos mucho mejor que tu escuela- añadió este mirando cómo había sido destruido por ese disparo.

La menor solo se limpió los ojos al escuchar un sonido reconocible solo para ella, se trataba de un libro que había estado buscando hace ya algunas semanas, se trataba de un libro para colorear de su serie favorita –si dejas de llorar, te llevare a Yoshiwara para que lo termines de colorear con Seita y tus demás amigos- declaraba este enérgicamente tratando de tranquilizarla pero solo recibió murmuras por lo que se acercó más hacia esta.

–deja de fingir… por favor- dijo por lo bajo está logrando que su jefe abriera sorprendido los ojos no obstante recupero su semblante serio.

–creo que estas malentiendo las cosas, no estoy fingiendo, estoy bien. Elma sano la mayoría de mis heridas así que…- este solo paro de hablar al ver la reacción de la pequeña, estaba apretando sus nudillos fuertemente mientras temblaba con impotencia por como actuaba el peli plata.

–si estás bien… ¿Por qué estas llorando?... Gin Chan- este simplemente las miraba extraña, hasta que sintió como algo goteaba, al mirar su mano, vio pequeñas gotas de agua como si de lluvia se tratase, no lo podía creer. Ni si quiera se había dado cuenta en qué momento se había puesto a llorar, a pesar de ello se lo limpio con su manga rápidamente escondiendo su rostro.

–maldición, esos tontos de verdad me golpearon muy fuerte- empezó a reírse este mientras aún seguía tallándose los ojos queriendo detener el agua que salía de su cara… Elma, esta simplemente se había quedado callada por como su jefe estaba actuando, no había duda de que estaba haciéndose el fuerte cuando en realidad estaba totalmente destrozado por dentro y lo peor, no podía hablar debido a la vergüenza que sentía en esos momentos, no podía ni siquiera mirarlo a la cara, todo ese problema había sido culpa suya, ni siquiera encontraba las palabras adecuadas para disculparse.

Quería gritarle y decirle la verdad, que ese maldito la había engañado y utilizado para acercarse a él, estaba tan absorta en sus pensamientos y sentimientos de culpa que no se había dado cuenta cuando se fijó que Kanna acariciaba la cabeza del permanentado, tal y como una pequeña hermana lo haría con su hermano mayor, Gintoki por el contrario no decía nada, solo aceptaba ese pequeño confort que la dragona le brindaba, la pequeña por el contrario giro su rostro encarando a Elma que solo pudo bajar la mirada, después de todo, le había arruinado el día a Kanna a pesar que dijo que ella sería su madre por un día.

Pero la mirada de la albina no demostraba ni ira o enojo con ella, el mensaje era claro, si no arreglaba las cosas con Gintoki en esos momentos… quizás nunca más se le presente esa oportunidad, si quería hacerlo era el momento… pero ¿Cómo?… haciendo lo primero que se le vino a la cabeza, esta se le acerco lentamente hacia los 2, Gintoki por otra parte, seguía con ambos brazos en su rostro, queriendo que la tierra se lo tragase, no quería aceptar la verdad ¿Cuántas probabilidades había de que Abuto le haya mentido?

Si, quizás haya sido una mentira de mal gusto para que se molestase y ellos se riesen de él, quizás solo lo dijo para fastidiarlo o burlarse como le habían indicado, sin embargo, la tranquilidad como había hablado Abuto no era normal en el ¿y si resultaba que Kagura ya había tenido un hijo? Eso querría decir que Sougo le haya hecho…

Con solo pensar en eso, sintió como un nudo se formaba en su garganta que no le dejaba respirar, no podía si quiera tomar una bocanada de aire.

La imagen de Kagura siendo profanada por ese Sádico le golpeaba su conciencia, tanto así que sus propias manos empezaban a rasguñar su propio rostro queriendo arrancarse la piel como si esa acción solucionara todo, incluso Kanna empezó a asustarse por el comportamiento de Gintoki, estaba por perder la poca cordura que le quedaba, incluso estaba tentado en ir personalmente a preguntar a Otae y las demás sobre el paradero de Kagura aunque para eso tenga que cortarlos o romperles algunos huesos. Su cabeza era remolino de emociones negativas donde la menor palabra podría incitarlo a hacer algo de lo que quizás se arrepienta toda su vida pero…

En un instante todo se esfumo, no sentía nada, ni dolor, odio u amargura. Solo sentía un confort que su cuerpo jamás experimento, era como tocar la mejilla de Dios, si tendría que describir la emoción que sentía, la paz era lo más cercano que en esos momentos, al abrir sus ojos… se topó con lo que pensó era algo suave y en efecto lo era.

Su cara estaba entre los pechos de Elma quien lo abrazaba fuertemente mientras ella también lloraba junto a él empapando la melena plateada de su jefe –te lo dije. Que si tú sufrías yo te confortaría- esas simples palabras bastaron para romper algo muy dentro de Gintoki, la burbuja en la que se había refugiado todo este tiempo se había reventado y sin poder contenerlo más… Gintoki empezó a llorar como nunca antes en su vida pudo haber imaginado, sus quejidos eran acompañados de lamentos y penas que se había estado aguantando todo ese tiempo y ahora por fin… era libre de poder expresarlas, nadie podría juzgarlo ni señalarlo.

Sumándole a eso, Kanna se abalanzo sobre Gintoki esperando poder ayudar en algo, por más mínimo que sea… y así fue. El samuray que siempre se había mostrado desinteresado con aquellos ojos de pez muerto carentes de emociones que todo el mundo malinterpretaba, ahora estaba completamente indefenso ante 2 dragonas dejando salir todas las emociones negativas que había estado guardando por no haber querido mostrarse débil ante todos.

Los 3 siguieron así por unos buenos momentos donde Gintoki había mojado por completo el pecho de Elma por lo que sin querer su mejilla había resbalado hasta dejarse caer sobre los muslos de Elma mientras que esta jugaba con sus ondulados cabellos bajo la luz del único poste de luz que había quedado en pie por todo el campo. Pese a que la noche ya estaba sobre ellos a ninguno de los 3 le importo, Kanna que se las había arreglado para terminar en los brazos de su jefe con la excusa del frio mientras Elma solo disfrutaba el tacto con el permanentado aparte de que la respiración de este se encontraba muy cerca de su parte intima, no lo podía evitar, después de todo ella también era mujer.

Poco a poco Gintoki fue rodando entre los muslos de Elma para terminar boca arriba contemplando la dulce mirada materna de la dragona que apenas podía ver debido a que sus enormes pechos le tapaban un poco el rostro desde esa posición –Elma yo… lo siento… yo…- tartamudeando en sus palabras, no sabía que decir frente a la mayor, había llorado en su pecho por más de una hora y eso fue algo embarazoso para él, no sabía que figura ahora ella tenía de él, jamás se había mostrado como lo había hecho hoy, y eso era testigo Sadaharu.

El enorme perro se había acurrucado con los 3 brindándoles calor gracias a su pelaje, Elma lo había curado en el proceso -¿podemos estar así? Solo un momento más- pidió este mirando hacia otra parte recibiendo un asentimiento por parte de esta, pasaron algunos minutos y los 3 seguían en la misma pose pero… Elma tenía muchas preguntas ¿Quiénes eran esos sujetos? ¿Por qué lo habían querido matar? Y lo más importante ¿Quién era aquella mujer por la cual Gintoki perdió todo uso de razón con solo escuchar ese nombre? ¿Quién era Kagura? Sin embargo, no podía tocar ese tema, no al menos por ahora…

-tu siguiente frase será "¿Quién es Kagura?" ¿Verdad?- está sin poder creerlo, solo bajo la cabeza en afirmación ¿tan fácil era leer sus expresiones? Gintoki no perdía tiempo exhibiendo esa habilidad, incluso esto llamo la atención de Kanna quien seguía recostada en los brazos de este.

–hace mucho, antes de que las conociera. Yo también vivía con alguien especial, tenía muchos compañeros de todo tipo, teníamos nuestras diferencias pero siempre terminábamos riendo. Creo que a eso se le llamaba familia- con esa declaración, Elma no pudo evitar pensar en Hijikata y los demás con los cuales casi siempre se topaban al salir de casa –hasta que ese día ocurrió…- de repente, las imágenes de cuando se enfrentó a sus compañeros y a Sougo por un crimen que él no cometió, lo golpearon sin piedad en la conciencia provocando que este cerrase sus ojos por tan agrios recuerdos, hasta que sintió el tacto de Elma.

Recordó que no todo había sido malo hasta ahora –sabes… tengo envidia- declaro este sonriendo tristemente por haber tenido una imagen a futuro.

-¿envidia? ¿A qué te refieres Gin Chan?- Elma solo paso a tener un rostro de curiosidad por el comportamiento tan repentino de este.

–le tengo envidia al hombre… que algún día te robe el corazón- fue la simple respuesta de este acompañada de una sonrisa burlesca, y no solo a él, sabía que algún día aparecería alguien más joven, inteligente, fuerte mucho mejor que él o algún típico viejo amigo de las dragonas. No podía evitarlo, de alguna manera, el haberlas tenido bajo su cuidado todo este tiempo le creo un sentimiento paterno.

Y como todo padre sentía celos de que sus hijas dejasen el nido para irse con otro hombre, lo había aceptado, él no pudo evitar que Kagura creciera, tampoco podía obligar a las Dragonas a quedarse siempre con él.

Ellas tenían el derecho a ser felices con el hombre que ellas quisiesen, su único deber era el de apoyarlas y guiarlas, sonaba gracioso, desde su perspectiva pensaba en Lucoa como la hermana mayor que nunca dejo la casa de sus padres por no querer trabajar, en Tohru como la rebelde e hiperactiva chica que podía hacer amigos donde fuera, en Kanna como la menor y más adorable a la que tendría cuidar de los viejos buitres asalta cunas y finalmente Elma, la típica niña de buenos sentimientos e ingenua como pan de Dios que todo hombre querría corromper.

Sí que se había vuelto viejo, pensaba como todo un anciano y no pudo evitar dar una risilla por lo bajo, o eso quiso hacer si no fuera porque de repente, unas gotas le cayeron al rostro -¿pero de que estas hablando?… tonto… si el hombre que me robo el corazón está en mis muslos- dijo esta finalmente echándose a llorar en silencio, se le había confesado al peli plata sabiendo de ante mano que él no la correspondería, al parecer esa tal Kagura era muy importante para Gintoki y eso ella no podría borrarlo.

Gintoki por otra parte no sabía qué hacer, era la primera vez que se le confesaban y a pesar de que era un adulto no tenía experiencia alguna. Kanna que había estado siendo testigo de todo eso, tuvo que intervenir o de lo contrario su jefe haría algo estúpido y lastimaría a Elma o viceversa.

Lo había visto un par de veces en los doramas pero siempre funcionaba, sin mucha delicadeza, agarro las manos de Gintoki y Elma siendo ella la que estuviera en el centro –el deber de los padres es cuidar a su hija ¿cierto?- ambos se quedaron sorprendidos por como actuaba Kanna, pero Gintoki solo dio una sonrisa por lo bajo, seguidamente dio un gran suspiro y cargo entre sus brazos para sentar a Kanna en su cuello y enroscar su brazo con el de Elma apegándola más a él sonrojando en el proceso a la dragona mayor mientras Sadaharu caminaba al lado de ellos ladrando como todo buen perro.

–¿Gin Chan?- confusa por esa acción, Elma sentía latir a mil su corazón aun si eso no era posible, pero dentro de su ser agradecía el gesto.

–el día aún no ha terminado ¿verdad… señora Sakata?- esta solo pudo ver como Gintoki enseñaba el anillo de compromiso entre sus dedos frente a Elma, no podía creer lo que escuchaba, de alguna manera Gintoki correspondía a sus sentimientos, no del todo pero si eso significaba que tenía alguna oportunidad de ser la mujer de ese Samuray bueno para nada… entonces sería la mujer de ese Samuray bueno para nada.

Estaba tan feliz que había perdido la noción del tiempo y ahora se encontraban caminando por el centro de Kabuki rodeada por los brazos del único Hombre que de verdad se había ganado su corazón aunque aún se sentía culpable por las cosas que habían sucedido esta tarde -¿estás seguro de esto Gin Chan? Quiero decir, por mi culpa tú casi…- como si se tratase de una ilusión, Elma había sido silenciada al tener sus labios siendo presionados por los de señor Samuray.

El beso ya no era tan puro como lo había sido en la escuela, ahora se podía apreciar un poco más de pasión en los movimientos de Gintoki que había cerrado los ojos al hacer eso, no estaba seguro de lo que se hacía en esas circunstancias y eso fue lo primero que se le vino a la mente, pronto su preocupación paso a sorpresa al sentir como Elma fue mucho más atrevida que él, esta le había metido la lengua en su boca y ahora ella exploraba todo su interior mientras esta lo manoseaba con lujuria.

Quizás la calentura del momento se le había subido a la cabeza porque no le importo que la gente que pasaba los viera a plena luz de la noche y las pocas ropas no ayudaban mucho que digamos.

Y sin que ninguno se diera cuenta, el adicto a la nicotina junto a Otae y las demás como la cortesana de Yoshiwara, la mujer del parche en su ojo y el comandante que parecía Gorila en vez de humano. Estaban prácticamente con la boca abierta por lo que veían, Tsukuyo estaba por entrometerse al querer matar a Elma pero una mano brusca la detuvo –será mejor no intervenir, no es un buen momento- exclamo Abuto quien traía consigo a Kamui en su brazo, la rubia estaba por reclamar pero todos llegaron a la misma conclusión.

Con esa evidencia era más que seguro que Gintoki jamás recuperaría a Kagura… o al menos eso era lo que pensaban por lo que prosiguieron a retirarse como si hubiesen ganado la guerra, solo Abuto se quedó allí unos momentos notando como ultrajaban al permanentado hasta que Kanna, a la distancia, giro su cabeza cruzando miradas con Abuto enseñándole su pulgar como si fuera un "Gracias"

Este solo sonrió por lo bajo y paso a retirarse, pensar que esa niña fuese un monstruo que podría enfrentarse a un batallón completo del Harusame o la mafia, quizás lo que le había dicho Takasugi no parecía mentira del todo.

Kanna por otro lado solo miraba como Elma dejaba sin oxígeno a Gintoki por seguir con el beso a lenguas –(me debes una grande Elma)- termino de pensar está soñando que cuando ella también sea grande, Elma y las demás también la ayudarían a robarle un beso a su querido "Padre" solo tendría que ser paciente hasta entonces.