NOTAS DEL AUTOR: Antes que nada de seguro se estarán preguntando ¿Qué marcas son esas que tiene Gintoki en su cuerpo? ¿Son un Power Up? De seguro estarán pensando que esa parte no tiene sentido, pero… los que vieron la película "Gintama Kanketsu-hen - Yorozuya yo Eien Nare" sabrán de lo que hablo, alerta de spoilers desde aquí… como sabrán Gintoki fue infectado por ese virus en la guerra JOUI y que fue evolucionando y como tal elimino a la humanidad en un 95%. Llegando al extremo de hacer una máquina del tiempo para traer a su yo pasado y así morir en manos de este, bueno, en esta historia si paso todo eso salvo por un pequeño detalle, Gintoki aún conserva rastros de esa enfermedad en su cuerpo ¿Qué creían? ¿Qué por cambiar un acontecimiento del pasado el presente y futuro no se iba a cambiar? Seamos sinceros, los viajes en el tiempo son muy complicados y de ante mano sabemos que no siempre funcionaran a nuestro favor tal es el caso de aquí donde Gintoki pese a que cambio el futuro aun tiene rastros de Emmi en su cuerpo, solo quería dar eso para aclarar… y si aún no has visto la película de Gintama ¿Qué esperas? Ve a haberla

LO QUE QUIERES NO ES LO QUE CONSIGUES (HAS EL ESFUERZO)

Desde el incidente en el colegio de Kanna, todo se había puesto patas arriba, todo el distrito Kabuki fue testigo de cómo una de las naves del Shogun disparo a quema ropa contra todos ellos sin importarles las vidas que se perderían en el proceso, así como el heroico acto de Elma de protegerlos al desviar el mortal rayo hacia el cielo, al parecer alguien había grabado y difundido el video por todo Kabuki en una enorme pantalla.

Aunque no fueron todos, la mayoría si pudo ver lo que sucedió esa tarde más la grabación no incluía la disputa entre Kamui y Gintoki, solo reprodujo cuando Elma actuó, seguidamente el Shinsengumi y el Mimawarigumi habían destruido la enorme pantalla dado que eso crearía represalias en contra del Shogun, pero ya estaba hecho.

Todo Kabuki intento levantarse en un golpe de Estado contra la familia real de Edo por lo sucedido, si no fuera porque Elma y las demás los tranquilizaron de alguna u otra manera explicando que todo fue un mal entendido, que aquel rayo de energía fue un error de sistema y por azares del destino ella se encontraba por ahí e hizo lo que tuvo que hacer.

Felizmente esa explicación basto para bajar las llamas de todo el pueblo pero aun así no cambio mucho la imagen que tenían del Shogun. Por el otro lado, no se hicieron espera las alabanzas y Gracias por parte de todos hacia la dragona de un solo cuerno por haberlos protegido dejándola como una heroína frente a todos tanto como viejos como a niños, aparte de que todos especularon que Elma y las dragonas eran Amantos.

Todo el mundo empezó a respetarla no solo a ella, sino que la misma Yorosuya había ganado reputación gracias a Elma y sus actos. Cada día los trabajos eran más frecuentes con muy buenas pagas, ni Otose podía creer que el tonto del permanentado le había pagado todos los meses de renta atrasados, casi incluso pensó que lo habían reemplazado otra vez con algún otro androide rubio, ni siquiera el Shinsengumi o el Mimawarigumi tenía tanta influenza como lo tenían Gintoki y las dragonas en esos momentos.

Aunque claro no todo fue risas y halagos hacia Elma quien tarde o temprano tenía que confrontar a Tohru sobre lo sucedido con Gintoki aquella tarde y que mejor momento que una agradable cena donde todos habían estado sentados en la mesa de la sala disfrutando la comida que Lucoa preparo, todo parecía ser de lo más normal si no fuera por una cosa.

Debido a que Gintoki y Kanna habían ganado el concurso de Madre e Hija la escuela le entrego unas medallas a la pequeña en esos momentos que sin ningún tipo de delicadeza se lo puso para luego ofrecérselo a Elma quien por ese acto paso a atorarse con la comida dándose fuertes golpes en el pecho intentando pasar lo que había comido junto a Gintoki que estaba en las mismas condiciones mientras sudaban a balas por lo que estaba haciendo Kanna en esos precisos momentos.

Después de todo Elma había acordado con este decir la verdad en el momento adecuado a diferencia de Gintoki quien opino que sería mejor no decirles nada, mas solo se resignó al ver la cara de desaprobación de la dragona, quería evitarse tener que salvar a Kamui de Tohru si se enteraba que lo enfrento a puño limpio el otro día, claro que Elma pensaba diferente a su jefe pensando que Gintoki estaba demasiado avergonzado como para contar que ambos se habían besado, el primero por pedido de Elma y el segundo por voluntad de Gintoki.

Estaba más que obvio que ambos pensaban diferentes pero no esperaban que fuese Kanna quien empezase con aquel tema delicado, no se hizo esperar las preguntas de la rubia menor quien empezó a preguntar y de ser necesario revisar los recuerdos de esos 3, sin tener más opciones Gintoki paso a explicar las cosas tal cual sucedieron; desde que Kanna llego de la escuela pidiendo que la acompañasen al evento deportivo hasta la disputa que tuvo con Kamui que se terminó arreglando con una "Agradable Conversación"

No estaba tan loco como para firmar la sentencia de extinción de todos los Yatos a mano de Tohru, de eso se encargaría él personalmente, con forme iba narrando los hechos no hizo falta mencionar que Tohru estaba que se contenía las ganas de lanzarse sobre Elma para descuartizarla de la peor manera posible que alguien pudiese pensar, solo podía imaginarse los gritos de esta mientras que le arrancase las entrañas tajada por tajada; y no, no era porque se hubiese enterado del beso entre ambos.

Sino que mientras Gintoki narraba la historia a su lado yacía Elma sentada muy pegada a este con las mejillas rojas y el rostro mirando hacia abajo como si se sintiese culpable como si ella también hubiese tenido algo que ver en esa historia pero lo que más le cabreaba a Tohru era ver como Elma sujetaba con fuerza la mano de Gintoki mientras que este al parecer… también contestaba de la misma manera presionando la mano de Elma o… quizás no se había dado cuenta y solo actuó por instinto dado que estaba muy concentrado en detallar lo que paso evitando tocar el tema de su pelea con el hermano mayor de Kagura con el fin de no tocar nada que involucre su pasado y… lo que sucedió entre Elma y el, claro que a esta última no se lo tomo muy bien por ver como Gintoki no explico nada del beso entre ambos y su agarre en la mano del Samuray era prueba de eso.

Al final todo parecía bien mas no esperaban que Tohru se abalanzase sobre Elma con intenciones para nada buenas donde Gintoki tuvo que intervenir separándolas en el momento pero la gota que derramo el vaso de la cordura de Tohru fue el enterarse que Elma estaba inscrita en el registro de Hogares como la madre biológica de Kanna y por ende también pasaba a ser la esposa y cónyuge de Gintoki.

Y para meterle más candela al fuego, esos 2 llevaban anillos de compromiso en sus manos de oro puro con una sortija de diamante que fue cortesía de Elma quien era la más feliz en esos momentos por haber ganado terreno sobre Gintoki quien desde un principio no se opuso en la idea de ser el padre legal de Kanna pero para ello debía cumplir el requisito de tener una mujer que sea su esposa y como aquella noche cuando regresaban del festival de deporte, la escuela asumió que Elma era la madre de una de sus estudiantes por lo que lo anotaron en la ficha de vida de Kanna y así la información se subió al sistema de Edo.

Ahora el estado civil de Gintoki paso a ser de soltero a Casado, ni el mismo podía creer que eso pasara pero ¿Quién era el para juzgar? Además, no tenía muchas ganas de ir a reclamar a una organización por algo que no le afectaba directamente, después de todo, su vida seguía con normalidad, claro que Tohru se hundió en las bebidas pasando casi todo el día en el bar de Otose maldiciendo la maldita gripe que le dio justo ese miserable día donde pudo haber acompañado a Kanna y Gintoki al festival y quedar inscrita en los registros públicos como Esposa de Gintoki.

De verdad que le fue un trago amargo el digerir que ahora Elma estaba casada con Gintoki… SU Gintoki, seguía con la mentalidad de que eso no era justo, ella lo había visto primera, Elma llego al último, simplemente no era justo, aunque no todo era malo, pese a que Gintoki y Elma estaban casados la actitud del permanentado no había cambiado mucho que digamos, seguía comportándose igual que siempre, a diferencia de Elma quien cambio radicalmente al saber que ella ahora era la señora Sakata.

Fue desde ese momento que ella empezó a actuar más madura de lo usual llegando al extremo de siempre estar pendiente de las necesidades de Gintoki como lo era su alimentación, vestimenta, economía y muchas cosas más que haría una mujer por su hombre tanto así que llego al extremo de aprender a dormir con él en las mismas sabanas debido a que alguien con cola de dragón verde esmeralda y rubia… había destrozado la cama de Elma esperando que su plan funcione y que Elma se fuese a dormir a la sala pero no.

Kanna tenía que sugerir que un Papá y una Mamá debían compartir la cama como se dictaba en las sagradas escrituras "o al menos eso es lo que le había dicho Hinowa cuando visito Yoshiwara" claro que Gintoki se negó desde un principio pero el ver la desilusión de la pequeña albina lo hizo sentir culpable al destrozar sus ilusiones de tener la familia perfecta por lo que al final había cedido y que mejor para Elma a quien se le hizo una eternidad el tener que esperar la noche para dormir junto al permanentado nervioso por tener que hacer eso.

Pero si se trataba de Kanna el haría todo lo que se encuentre a sus manos y eso fue algo que Tohru tomo en cuenta pero no podía borrar esa sonrisita de su rival al acomodarse en los brazos de su Gin Chan, inclusive esta había adoptado el comportamiento maternal con Kanna quien por extrañas razones también contesto con la misma alegría y eso era algo lógico, la única figura materna que alguna vez tuvo fue Kobayashi pero ella ya no estaba entre ellos.

Sin embargo Elma estaba ahí y al parecer lograba un excelente trabajo como figura materna para Kanna, después de todo ella solo veía a Tohru como su hermana mayor… si… todo parecía haber tomado un rumbo diferente… muy diferente para Lucoa quien también se había visto afectada por lo sucedido, jamás pensó que una inocente broma se saliese de control hasta tal punto donde ella misma fuese quien le entregase en bandeja de plata a Gintoki para Elma.

No podía pensar en otra cosa más que Hackear el registro de viviendas del sistema de Edo para ponerse a ella como madre biología de Kanna, y para colmo solo faltaba unos días para la fecha a la cual los humanos llamaban Navidad donde varias familias pasaban por su costado rodeando todo el centro comercial, al parecer le había tocado hacer las compras y Lucoa acepto de buena gana pero solo para poder distraerse del tremendo problemón que había causado encontrándose en medio del centro comercial.

Sin poder evitarlo la imagen de aquellos 3 se plasmó frente a ella mientras Elma actuaba de manera muy acaramelada pegada a Gintoki y sosteniendo a Kanna dulcemente pero lo que casi le dio un infarto fue ver el pequeño bulto que Elma traía en su vientre donde residía una nueva vida.

Sin poder evitarlo Lucoa pego un fuerte grito hacia el cielo llamando la atención de los que pasaban por ahí quienes la miraban raros al ver el comportamiento de esta, Lucoa por otro lado agradecía que esa imagen fuese solo parte de su imaginación pero como iban las cosas esa escena empezaba a cobrar vida y no estaba muy lejos de hacerse realidad.

Para esos momentos aun no era tarde el rectificar sus acciones, solo tendría que encontrar el momento perfecto y todo volvería a la normalidad y que mejor momento que el día festivo de Navidad, así Elma no le guardaría rencores si es que ella se quedase a Gintoki como suyo, estaba tan distraída pensando en una estrategia que no se dio cuenta cuando choco con alguien conocido –disculpa, no mire por donde camine- tratando de sonar lo más arrepentida posible, Lucoa se fijó que era Nobume con quien había tropezado.

–oh Lucoa, es raro verte sola por aquí- era común que estas 2 se encontrasen, la mayoría de veces por petición de la dragona pero Nobume no esperaba verle ese día tan especial del año y en especial al verla un tanto deprimida, Lucoa sin tener muchas opciones y queriendo contarle a alguien lo que sentía termino por redactar todo lo que había sucedido dentro del Yorosuya mientras estaban sentadas en una banca.

Al principio Nobume no lo creyó para nada, inclusive lo tomo como un chiste ¿Cómo podría creer que ese bueno para nada, tonto, irrespetuoso, vago, apestoso, oportunista, sin modales y poco Ético podría contraer nupcias con alguien.

Claro que ella lo respetaba como amigo y un verdadero hombre pero no podía creer que alguien se fijase en él y mucho menos Elma que era como un pan de Dios, era todo lo contrario al Samuray del permanente, ambos eran polos apuestos pero aun así… es que no podía asimilarlo, se suponía que la única mujer en la que Gintoki pensaba era en… Kagura… para infortunio de este.

Nobume había recibido noticias sobre que la peli naranja estaría en Edo en estos días acompañado de toda su familia y no sabía cómo explicárselo a Gintoki sin llegar a lastimarlo, después de todo el objetivo de Gintoki era recuperar a todos… ¿cierto? –así que ese tonto ya tiene pareja, bien por el- a pesar de sonar fría, la voz de la asesina no parecía normal a como Lucoa lo recordaba.

–parece que no estás muy convencida con lo que te conté ¿sucede algo?- Nobume seguía con la misma expresión seria pero no pudo evitar fruncir el ceño frente a la rubia que obtuvo la respuesta que quería –debes tranquilizarte, si no te conociera bien diría que estas… ¿celosa?- solo vasto esas palabras para que el filo de la espada de Nobume estuviese tan cerca de la yugular de la dragona que la más leve respiración provocación provocaría un corte limpio seguido de una hemorragia masiva.

–por favor ¿de verdad crees que me fijaría en alguien tan patético como el?- anuncio esta con notoria frialdad en sus palabras envainando su espada mientras Lucoa mantenía su inusual sonrisa, después de todo, sabía que no lo había hecho a propósito además de que el tajo fue muy débil como para provocarle la muerte o herirla, la rubia estaba por comentar algo más si no fuera porque se escuchó un fuerte estruendo del otro lado del distrito comercial llamando la atención de la dragona.

–Nada inusual, solo derribaran un viejo restaurante- proclamo esta al mismo tiempo en que a Lucoa se le prendía un foco en la cabeza.

–creo que ya sé cómo solucionar este problema- Nobume actuaria con tranquilidad pero ver a la dragona abrir los ojos realmente le daba escalofríos, hasta donde ella sabía Tohru y Elma eran poderosas, no quería imaginarse el nivel superior que tendría una dragona adulta ya experimentada en el campo de batalla, sin mucho más por lo que pensar, sintió como Lucoa la jalo del brazo en dirección de aquel enorme ruido, tal parece que quedaría involucrada en otra aventura de los Yorosuya nuevamente.

Mientras tanto con Gintoki y las demás, estos acababan de llegar de un trabajo jornalero en las montañas al oeste de Edo, para las dragona quizás no fue mucha demanda en esfuerzo debido a su condición sobre humana pero de aquí a que estés eliminando arañas y gusanos en cavernas oscuras era otra cosa, solo Gintoki estaba en el mueble agotado por el sobre esfuerzo pensando en las cantidades de veces que estuvo cerca de ser convertido en comida para larvas si no fuera por la ayuda de Tohru y Elma.

Si, quizás eso del aumento de los trabajos les había caído bien pero eso no quitaba que ya no tenía tantas libertades como antes, no podía quejarse, ahora podía comprarles ropa y comida a todas por igual, aunque claro, Kanna siempre se llevaba la mejor marca aunque esta no lo supiese, quizás la estaba malcriando o mimando más de la cuenta pero… si ella era feliz él también lo era.

Solo que para esos momentos estaba tumbado en el mueble sin fuerzas como para siquiera ponerse a leer la revista Jump de esa semana, apenas cuando agarraba sueño la puerta del frente termino explotando como si una bomba se tratase –atendemos de lunes a viernes así que vayan a molestar a otra parte- dedico Gintoki sin molestarse en abrir los ojos.

Tohru salió del baño un tanto encabronada por el tonto que los molestaba a tan temprana hora de la mañana incluyendo a Elma –¿adivinen que?- todo mundo se le quedo viendo raro pues había traído a Nobume y eso solo significaba algo.

–no quiero viajar a otra Dimension… en especial con ella- dirigió Gintoki hacia Nobume para luego voltearse en su sitio dándoles la espalda sin poder ver como esta le dirigía una mirada de muerte.

–vamos Gin Chan no tienes que comportarte así, Nobume es una gran amiga- trato de animarlo Elma sentándose a su lado poniendo la cabeza del permanentado en su regazo gentilmente.

–como si convertirte en Tanuki y abandonarte en un mundo lleno de depredadores fuera algo de amigos- anuncio este recordando la vez que se convirtió en un mapache de pelaje plateado por culpa de Nobume quien le roció una extraña agua de un manantial para seguido ocultarlo en una bolsa y terminar en otro mundo ajeno, aun recordaba cuando tenía que escapar de tiburones que caminaban en 4 patas y correr de enormes bestias que lo miraban como un aperitivo.

–pero al final pudimos encontrarte y traerte a la normalidad y todo gracias a Nobume quien nos dijo tu paradero- hablo Elma mientras la mencionada silbaba mirando a otro lado como si no supiese nada acerca de eso.

–pero si serás una… ¿acaso también no les dijiste que la culpable de que se destruyera el Santo Grial fue culpa tuy… ?- sin poder continuar en su acusación Nobume le metió una enorme dona en su boca para que se callase y no terminase el cuento, no quería que todas se enterasen que también había sido la culpable de haber revivido a un tal Freezer pensando que era una refrigeradora.

Tanto así quería ocultarlo que ya incluso estaba amordazando a Gintoki al asfixiarlo por el cuello con ambos brazos por atrás hasta que fue Elma la que al final tuvo que separarlos agarrando por atrás a Gintoki que agitaba su espada en contra de una tranquila Nobume que lo miraba con superioridad sin notar como una mirada punzante por parte de Tohru iba dirigido hacia Elma que no sabía cuánto tiempo más duraría ese calvario.

Ella daría lo que fuera por ser la que tenga tanta confianza con el permanentado, desde que volvieron los 3 de ese festival surgieron esas confianzas entre esos 2. Nobume por otro lado seguía sin poder creer lo que veía, en frente de sus ojos aquel intento de hombre era atendido por Elma que parecía disfrutar el momento sin tener en cuenta o quizás ni se daba cuenta de cómo Tohru afilaba sus garras.

–antes de que se maten, tengo algo que decirles- proclamo Lucoa interfiriendo con una venita en su cabeza harta de que no la prestasen atención, no tardo un par de minutos máximo donde termino por aclarar lo que tenía en mente para esa noche en navidad donde Gintoki y las demás estaban indecisos por hacer eso aunque no es que tuviesen muchas opciones después de todo.

–déjame ver si entendí, hay un festival en el distrito comercial y la tienda que logre tener mejores ganancias recibirá un súper regalo de navidad ¿verdad?- sin muchas ganas, Gintoki volvió a su lugar cómodo entre las piernas de Elma –ni hablar, no tenemos nada que vender y mucho menos un local para participar, además todos están ocupados- siendo este el único negativo sobre la idea, a Nobume no le quedó otra que intervenir, de las únicas presentes ella era la única quien lo ponía en su lugar cuando actuaba como un niño malcriado o se negaba a levantar de la cama.

Casi siempre que se encontraban ella actuaba como su niñera y ese momento parecía ser uno de esos –vas a participar y punto- ordeno sombríamente la asesina a lo que el permanentado contesto con un rotundo no sin saber que Nobume no andaba muy de buenas ese día, pronto su cuerpo fue envuelto en sogas sin siquiera poder mover las piernas para ser cargado por Tohru en su hombro.

–esta es una de las muchas razones por la cual deseo que te de una intoxicación de comer tantas donas- comento este empezando a discutir con Nobume mientras Tohru solo seguía caminando un tanto nerviosa por la discusión de esos 2, debía admitir que algunos humanos daban miedo cuando se enojan pero fue sacada de sus pensamientos hasta toparse con Elma en su delante.

–Tohru, puedes dejarme a Gin Chan a mí, debe estar un poco pesado desde que comió aquel pescado la otra semana- dedico Elma gentilmente como siempre lo hacía pero como que Tohru no se lo tomo muy bien.

–¿ahhh? La que está cargando a Gin Chan soy yo no tu- a pesar de saber que Elma no lo hizo con intenciones negativas de alguna manera sentía que le quitaban lo que por derecho le pertenecía, como si un león joven le empezase a quitar el territorio y las hembras a otro león ya viejo, no quería admitirlo pero se sentía amenazada por Elma por primera vez.

–pero el…- intentando replicar, Tohru se puso a la defensiva al extender sus garras de la palma de las manos como si ya estuviese esperando ese momento.

-¿el qué? ¿Ibas a decir que él es tu esposo?- incluso para Tohru decir esas palabras le dejaban un agrio sabor en la boca, por otro lado con Elma, quizás sea muy ingenua con ciertas cosas pero sabía cuándo alguien le buscaba pelea y con Tohru casi siempre lo era, quizás en el pasado ella hubiera cedido ante su amiga pero si se trataba del samuray del permanente ella no lo dejaría ir tan fácilmente, antes muerta que permitir que Tohru le ponga sus garras a SU esposo.

–oh ho ¿tienes algún problema con eso? Agradecería mucho que le quitaras las manos a MI marido… Tohru- indico esta tajantemente enseñando el anillo de compromiso en su dedo aguantándose las ganas de restregarle en la cara como había disfrutado ser la primera en saborear los labios sabor fresa de Gintoki mientras le metía la lengua hasta la garganta siendo rodeada por los fornidos brazos de este bajo la noche.

Sin embargo tenía que ser cautelosa de lo contrario Gintoki podría enojarse con ella, según Katsura y Madao, a las parejas no les gusta que vayan por ahí contando sus intimidades por lo que supuso que su jefe tampoco, al parecer se había tomado las molestias de investigar las tradiciones humanas donde convivían la hembra y el macho.

Antes de que se arme la bronca Gintoki desapareció del hombro de Tohru –ya que discuten tanto por quien lo lleva, seré yo quien lo cargue- ambas dragonas miraban como Lucoa tenía en su hombro a Gintoki que al parecer seguía discutiendo con Nobume sobre que no debería comerse la comida de él cuándo lo visitase, ambas solo se resignaron pues sabían que discutir con Lucoa era en vano ya que la rubia mayor era algo así como el predador máximo dentro y fuera de la Yorosuya por lo que las más jóvenes tenían que cederle la presa que en este caso vendría a ser el samuray aunque claro.

Lucoa sabía que esa carta no siempre la podría usar, con solo ver que esas 2 hervían de celos con verla tenía que tener en cuenta que tarde o temprano Elma y Tohru intentarían quitarle la corona y el puesto en la jerarquía

Caminando unas cuantas cuadras más, llegaron a lo que parecía ser su destino, todo el grupo se encontraba frente a un enorme edificio en ruinas que apenas si se sostenía en pie a pesar de los años, a simple vista se podía ver que la madera estaba totalmente desgastada y ni hablar del lúgubre ambiente que tenía el lugar –¿Lucoa? Esta casa se parece a la de esa bruja harpía que vive en el pantano- decía Tohru pasando sus dedos por la puerta de la entrada notando como la entrada cayo en pedazos con solo tocarla.

–llegamos a tu casa Nobume, al menos invítanos a pasar- la mencionada sabía que el peli plata solo quería sacarla de quicio pero aun así no toleraba sus insultos, no era una dragona para estar soportándolo, y sin ninguna delicadeza tomo el cuerpo de este para arrojárselo contra la estructura que no tardo mucho para venirse abajo aplastando el cuerpo del permanentado.

–Eso solucionara el problema de limpiar- de un chasquido, Lucoa hizo desaparecer los escombros del edificio quedando solo un gran terreno vacío donde Gintoki se limpiaba el polvo.

–no crees que los dueños se enojen- todas empezaron a ver a Lucoa con un rostro de acusación mas esta solo mostro un documento que alguien le había dado acreditando que ese lugar le pertenecía –no quiero saber cómo fue que lo obtuviste- declaro Gintoki mirándola como si ya no fuera una dragona y mucho menos como un ser humano bajándole los ánimos a la dragona mayor que tenía el rostro azul por tal acusación.

–pero si fue Nobume quien me los dio- Gintoki volteo su rostro lentamente hacia la mencionada que empezaba a molestarse por como la veía.

-¿con cuánto te estafo?- tras decir eso la cabeza de Gintoki fue a parar contra el suelo quedando enterrado a manos de Nobume mientras Kanna intentaba sacarlo del pavimento.

–supongo que eso resume el cómo lo obtuviste- y antes de que siquiera Tohru tronase los dedos para que un nuevo local apareciera Gintoki apareció rápidamente deteniendo a la dragona.

–por lo general no tendría problemas con que hicieses aparecer mágicamente un edificio nuevo pero… no es un buen momento- Tohru volteo hacia todos lados percatándose en como un pequeño puñado de personas los veía de reojo desde diferentes ángulos como si tratasen de espiarlos o algo parecido.

–será acaso… ¿Kamui?- Elma estaba por actuar si no fuera porque Gintoki la detuvo a tiempo, las dragonas no sabían actuar con delicadeza y no estaba de humor para tener que enfrentarse a un país entero nuevamente.

–Lucoa, si vamos a empezar con esto, lo haremos a la manera antigua… con sangre, sudor y capaz un poco de mocos- rápidamente sintió como su cabeza era golpeada por la vaina de la Katana de Nobume.

–Lo que dijo el idiota, desde que sucedió lo de Kamui los altos mandos han dado órdenes de vigilarlos- de un solo movimiento todo el cuerpo de Nobume fue enterrado dejándola solo con la cabeza a fuera.

-¿y no serás tú una espía? Es mucha coincidencia que estés con nosotros después de decir eso- proclamaba Gintoki en cuclillas frente a la comandante del Mimawarigumi que a pesar de su rostro sin emociones era muy notorio las venas marcadas en su mejilla alertando que en cualquier momento explotaría contra Gintoki que no dejaba de picarla con un pedazo de madera.

–si no hay de otras, supongo que un poco de trabajo duro no hará daño- rápidamente Tohru hizo aparecer muchos materiales de construcción recibiendo las miradas acusatorias de Gintoki y la otra desde el suelo, al parecer Tohru no había captado la idea de no usar magia.

–Será un largo día- tras decir eso Gintoki y las demás se pusieron a trabajar como mulas en pleno invierno, quizás el frio no era un problema para las dragonas pero para esos 2 si que lo era.

Martillar, golpear, cargar, barrer, cortar, atornillar, etc. Eran muchas de lo labores que todos tuvieron que hacer incluido Kanna que se mantenía con energía al comer los insectos que había por ahí, al parecer las arañas eran sus favoritas y en más de una ocasión Gintoki termino como una lata de soda con fugas debido a que "Nobume no sabía usar la pistola de clavos" que siempre terminaban insertados en el cuerpo del Samuray que temía por su vida, esa mujer realmente era terrorífica si se lo proponía.

Sin darse cuenta que mientras todas trabajaban eran observadas por el Shinsengumi a cargo de Hijikata que pasaba de rato en rato tratando de adivinar los negocios en los que se metía el grupo de Gintoki pero disimuladamente no apartaba la vista de Tohru quien trabajaba como es debido sin distraerse con el resto, algo que Hijikata respetaba en ella pero notaba como no podía llevarse bien con aquella otra muchacha de pelo corto.

Indirectamente le recordaba a él y a Okita cuando apenas el Shinsengumi empezaba a cobrar vida por aquellos años –debo de dejar de pensar en eso, volveré más tarde- con esas palabras se retiró del lugar con celular en mano donde tenía varias fotos de Tohru trabajando –son solo para investigación, no hay nada de malo en tener unas cuantas de mas- se decía este mentalmente tratando de tranquilizarse sin fijarse en como Tohru desde lo alto de la construcción lo veía raro.

–Gin Chan, ese tipo a estado observándonos un buen tiempo ¿lo elimino?- este por el contrario miro a Hijikata alejarse suspirando en el transcurso.

–Mala hierba nunca muere Tohru- esta capto el mensaje y lo dejo pasar, lo que había entendido era que Hijikata era como las plantas y aunque lo eliminase otro más surgiría del suelo.

–los humanos sí que son raros- así pasaron los días de trabajo donde a pedido de Kanna la construcción debía ser algo más llamativo y pues, como no era la única con mentalidad infantil Gintoki también la apoyo afirmando que los perros también pudiesen entrar o inclusive trabajar dentro del local, así Sadaharu también estaría con ellas, así fue como el tan esperado día llego y para mejorar las cosas era el 24 de diciembre.

Pudieron haberlo terminado antes pero debido a las "maravillas" que se les ocurrían a esos 2 de Kanna y Gintoki tardaron un poco más de lo esperado, inclusive Nobume se vio en vuelta en todo eso faltando varios días al trabajo por ayudar a los Yorosuya, solo había una cosa que no habían pensado –nhe Gintoki, planearon como hacer que la gente viniese ¿verdad?- ambos humanos estaban parados frente a la puerta preguntándose el "¿Por qué?" nadie venía a comprar a la tienda.

Digo, los acabados del local eran perfecto, los trazos de la pintura en los dibujos de los dragones eran divinos pero al parecer no era suficiente –con esa cara no los culpo por no intentarlo- hablo Gintoki mirando la fría e inexpresivo rostro de su amiga que ahuyentaba a todo posible cliente.

–Mi rostro no tiene nada de malo, es tu cara de pez muerto lo que los ahuyenta- ambos empezaron a chocar frentes con fuerza para ver quién era el que tenía la razón.

–por si no lo has notado, los hombres huyen de ti con solo olerte ¿has probado siquiera la ducha?- esas palabras no hicieron más que enardecer la ira de la otra que empezó a agarrarlo del cuello.

–para que lo sepas, muchos matarían por estar en la posición en la que estas, no muchos han podido ser mis perros por un día- el permanentado solo bufo con arrogancia ante esa declaración.

–¿lo dice alguien que ha estado con las mismas ropa interior por 3 días seguidos? Por eso era el olor ¿no?- sin poder evitarlo las mejillas de esta se colorearon de rojo suave muy visible para un día nevado donde el blanco lo cubría todo.

Por instinto propio cerro las piernas dándole la razón a Gintoki que sonreía triunfal aunque fue recompensado por un fuerte golpe en el estómago que lo tumbo en el suelo donde apenas abrió los ojos sintió como esta se ponía encima suyo para ponerse a golpearlo salvajemente adornando la nieve con la sangre de este mientras espantaba a la poca gente que pasaba por el lugar donde las madres tapaban los ojos a sus hijos para pasar rápidamente por ese lugar.

Minutos después Nobume estaba exhausta por moler a Gintoki a golpe limpio en lo que este a pesar de tener el rostro deforme tenía la sonrisa de triunfador, Lucoa y las demás solo los veían como si fuera lo más interesante del mundo, tenían que hacer algo o de lo contrario ni podrían competir en el concurso del distrito comercial –podemos intentar algo, lo vi en otros lugares- Tohru había llamado la atención de todos con esas palabras –pero… necesitaremos de un chivo expiatorio para lograrlo- tras decir eso todas centraron su mirada en Gintoki que convulsionaba debajo de Nobume, minutos después el samuray se encontraba frente a la puerta aparentemente como siempre sin embargo…

-de verdad creen que lograremos atraer cliente con esto- y no era para menos pues Gintoki traía puesto un vestido corto con mini falda mostrando su abdomen, quizás para una chica eso si se vería bien pero para alguien como el... como decirlo sin ofender al protagonista "repulsivo" inclusive su cabello plateado estaba recogido en 2 coletas con el rostro maquillado.

–hmp creo que el rojo es mi color- comento para si mismo Gintoki aplicándose un pinta labios color escarlata mientras Elma y Tohru tomaban fotos a diestra y siniestra desde cualquier Angulo de este.

–Sí, tú sigue así, esto va para el álbum- declaro Tohru con la nariz sangrando por ver a su jefe en esas ropas y ni hablar de Elma que estaba en las mismas circunstancias pero esta se encontraba fotografiando por debajo de la falda del permanentado

–NICE- término de decir está sacando su pulgar en aprobación.

–veo que no les va muy bien, quizás con nuestra ayuda puedan…- sin poder terminar su frace Katsura recibió una patada voladora en el rostro por parte de su viejo compañero de armas.

-¿zura? Pensé que estarías en prisión para estos momentos- el mencionado solo se limpiaba la nieve e encima mirando al grupo de Gintoki.

-Zura janai, Katsura da- Kanna solo paso a saludar y jugar con Elizabeth para entretenerse en lo que los adultos resolvían el problema.

Tras una breve explicación Katsura entendió el plan y tenía la estrategia perfecta para llamar la atención de los clientes –muy bien, manos a la obra- llamando a Elizabeth para que lo ayudara, el dúo de los Joui se había encerrado junto a todos en el local dando un tremendo portazo a la puerta que termino por dar la curiosidad a unos cuantos que de milagro se encontraban por ahí.

Pasado unos minutos al parecer el plan había dado frutos, el enorme restaurante tenia algunas personas aunque… no todo les había venido en bandeja de plata -¿Por qué tenemos que vestir así?- fue la declaración de Nobume viendo como las demás dragonas se miraban al espejo fascinadas del tremendo trabajo estético de Katsura por haberlas maquillado al punto en el que ni se reconocían puesto que si antes eran hermosas naturalmente ahora parecían Diosas caídas del cielo y testigo de eso era Gintoki que traía tapones en la nariz al igual que Katsura pues el solo verlas en esas prendas los llevaba por las nubes y en especial a Gintoki que no sabía cómo reaccionar.

La brillante idea de vestir a todas de sexys Mamanuelas había rendido frutos –Gin Chan… ¿Qué tal… me veo?- Elma fue la primera en preguntar con notoria vergüenza por el conjunto que le toco usar.

Y Gintoki guardando toda la compostura del caso se dio una bofetada mental para recapacitar y ocultar su perversión sin saber que dentro de su ser agradecía el estar cazado con alguien del calibre de Elma, Tohru sin quedarse atrás fuera de actuar tímida adopto una actitud más coqueta con el permanentado que no podía cambiar la vista de sus cuerpo –Gin Chan, mis ojos están aquí pero si quieres… después nosotros 2…- decía Tohru pegándose al cuerpo de Gintoki demostrando su enorme voluptuosidad en su pecho arrinconándolo poco a poco contra el muro a Gintoki que tenía la mirada de un ciervo frente a una loba que lo único en lo que pensaba era en devorárselo mental y físicamente.

–(piensa, di algo por el amor de Dios)- pensaba este mientras temblaba al tener muy de cerca a Tohru que ya de por sí solo faltaba que se bajase la falda porque más claro que el agua no podría ser excepto que su jefe no se encontraba en sus cabales como para si quiera respirar hasta que Tohru fue apartada por Elma.

–Suéltalo Tohru- pidió seriamente esta mientras la rubia la miraba con desdén como si hubiese esperado ese momento.

–¿ahhh? no recuerdo que tuviera que pedirte permiso para hablar con Gin Chan- Elma por el contrario se notaba que ahora si estaba furiosa más que celosa.

-¿hablar? De aquí cuando hablar se convirtió en coquetear con mi Marido- Tohru sonrió por lo bajo con lo dicho.

–tu misma lo dijiste porque en lo que a mí respecta yo puedo ser su amante, el amante posteriormente puede convertirse en pareja de Gin Chan así que no me vengas a decir que no lo sabias- ambas estaban por encambronarse más de la cuenta si no fuera porque Lucoa que las hecho a un lado poniéndose frente al permanentado que se encontraba mirando hacia arriba debido a que por el momento se había encogido y ahora Lucoa parecía ganarle en estatura.

–estoy segura que prefieres a las Milfs que a las niñas ¿Qué me dices? Gin Chan… - esto último lo dijo en susurro cerca de la oreja de este que sudaba a balas por lo que vivía en esos momentos, en su libreto jamás decía que eso iba a pasar.

–no recuerdo que el Gorila nos haya convertido en un Ecchi, si seguimos así terminaremos como un Hentay- decía Katsura mirando a lo lejos con notoria preocupación sobre el rumbo de la historia hasta que Elizabeth le mostro su pancarta de Ikimatsu en lencería –bueno, el Hentay no es tan malo cuando te le acostumbras- el enorme pingüino solo veía como su compañero se apoderaba de su pancarta pero saco uno nuevo.

–"enfermo"- era lo escrito en este nuevo pancarta mirando a Katsura y las demás que estaban por violar al permanentado, solo él y Kanna se mantenían al margen, claro que Kanna estaba tomada de la mano del enorme pingüino por petición de este, sabía que si la dejaba libre esta era capaz de hacer lo mismo con el idiota del permanente natural provocando que la historia se vaya al caño por culpa del FBI y los asuntos legales para luego sacar nuevamente su letrero –"a las Lolis se las mira pero no se toca, recuérdenlo muchachos"-

Pues la estrategia de Katsura era simple, las chicas se encargarían de atender a los clientes como camareras tomándoles la orden, claro que esto podría verse como si fuera algo normal como en cualquier restaurante pero la diferencia de este local yacía en que la persona que pasaba las puertas del enorme local era transportado a una Dimension donde lo único que había era un inmenso océano tranquilo color cristalino donde incluso se podía ver los enormes peces que albergaba este ambiente rodeado de hermosos y coloridos arrecifes de coral.

¿pero cómo podría la gente disfrutar de su comida sin caer al agua o tener tierra firme? Pues la respuesta era muy simple, ya que las aguas del océano permanecían tranquilas estas funcionaban como si fuese un suelo o soporte que con un poco de magia funcionaban como un suelo normal permitiendo que la gente caminase por encima del agua sin llegar a mojarse, las mesas solo constaban de una gran pieza de vidrio que levitaba en el aire a suficiente altura para que la persona disfrutase de su plato mientras se sentaba en una elegante silla también de cristal que podía soportar el peso de las personas.

Todo parecía haber salido de un cuento de Hadas donde la gente se quedaba maravillada con esa nueva experiencia, no todos los días podías ser atendido por tal bellas meseras con cola de reptil y cuernos en la cabeza en lo que se podría decir "Un restaurante de otro mundo" claro que la gente no comprendía que ya no se encontraban en Edo si no que pensaban que La Yorosuya había invertido en efectos de realidad muy costosos que Gintoki no podría pagar.

Kanna junto a Sadaharu funcionaban como el entretenimiento principal y bien que les funcionaba, cada gesto que hacia la pequeña, el público entero se derretía de ternura, los hombres rudos no eran la excepción y más aún cuando se trataba de una niña manipulando el agua a su antojo con un toque especial de hielo que hacia parecer que Kanna era una sirena.

Todo salía tal y como Katsura lo había planeado, y más aún cuando el Chef designado era Gintoki quien apenas si sabía cocinar arroz con huevo, hubo algunos problemas para que este aceptase pero nada que una "buena Motivación" por parte de Nobume no arregle, ahora se encontraba cocinando las ordenes de varias familias enteras con ingredientes que ni él conocía –¿de verdad creen que comerán esto? Creo que ni Madao lo haría- opinaba el permanentado agarrando algo como si de ostras se tratase.

–no te preocupes Gintoki, con tus manos y mi ingenio este lugar llegara muy lejos, además… lo único que sabes cocinar son huevos con arroz así que ponte a trabajar- Katsura prosiguió a retirarse del lugar dejándolo a su suerte.

–vuelve aquí, esta fue tu brillante idea Zura- reclamaba este en vano viendo que no le hacían caso.

– Zura janai, Katsura… Elizabeth y yo tenemos cosas que hacer pero vendremos en unas horas. No puedes derrocar un gobierno con el estómago vacío- dicho eso, el Joui se retiró del local dejando a su viejo amigo encabronado por como había actuado.

–genial, nos da órdenes y luego se va ¿Quién se cree que es? Para colmo me dejo con las demás y esa cosa- con solo decir eso este sintió como su hombría casi era tajadeada por un cuchillo de cocina que por poco y se clavaba en los pantalones de Gintoki,

–que quieres decir con "Esa cosa" ¿Gin Chan?- la dueña de esa voz no era otra más que Nobume quien estaba a solo centímetros de la espalda de este con una voz mucho más tétrica como si de ultra tumba se tratase a punto de dejar sin herencia al Yorosuya que lejos de temer por su vida solo expreso aburrimiento.

–¿no tienes cosas que hacer? no sé, como ir y tomar ordenes- respondió este mientras se hurgaba la nariz ignorando olímpicamente a la asesina detrás suyo para después sentir como su cara era estampada contra un sartén que por poco y le volaba los dientes tirándolo al suelo pero que seguía con su misma expresión.

–lo vez, es por eso que apenas si tienes amigos, ni con ese traje lograrías que un chico se fije en ti- Nobume por otro lado perforaba con la mirada al permanentado echándole la culpa por como había acabado vestida así.

La comandante del Mimawarigumi vestía un tipo de lencería demasiado provocador que solo contaba con una gorra navideña, unas botas negras largas hasta el muslo, una pieza pequeña que cubría tanto su busto como su parte intima como si de un mini bañador escolar se tratase adornada de campanas en la punta de sus senos, unos guantes negros largos en los brazos y por si fuera poco tenia puesto un collar donde decía "Propiedad de la Yorosuya" y dado que Gintoki era el dueño de la Yorosuya a la gente le hizo parecer ciertas cosas que no eran ciertas.

–en primera no me mires así, fuiste tú la que se puso voluntariamente el traje, yo no te obligue- decía Gintoki mientras cocinaba con la sartén y atendía las ollas, estaba tan absorto en sus deberes que no noto que la carne estaba por quemarse y antes de poder voltearla Nobume interfirió que si bien no sabía cocinar por lo menos si podía darle vuelta a la carne para no quemarla.

–no es como si hubiese querido ponérmelo, tu hija me hizo esa mirada y no podía decirle que no- fue la simple respuesta de esta para luego ver como Gintoki volteaba su rostro hacia Kanna en un gran escenario de hielo para volver a sus quehaceres.

–bien, ponte esto y has todo lo que te diga- Nobume estando un poco absorta recibió un mandil blanco como el que usaba Gintoki para darle una mirada incrédula –no queremos otro cliente en coma solo porque te dio un piropo así que estarás conmigo en la cocina en lo que las demás atenderán como meseras- recalco este recordando como Nobume mando al hospital a un hombre que se estuvo pasando de listo al querer tocarla sin saber con quién se metía.

-¿y qué hay de las otras? ¿No tienes miedo de que alguien les haga algo mientras yo estoy aquí contigo?- Gintoki solo parpadeo un par de veces pensando en ese escenario pero con tranquilidad volvió a cortar los condimentos.

–para serte sincero me preocupan más los tontos que lo intenten- Nobume solo entendió el mensaje, era difícil pensar que existiera un humano o Amanto que les hiciese frente, a no ser que con una potente droga y un gran ejercito de última generación las dragonas les llevaban la delantera.

–¿Qué es lo primero que debo hacer?- sin previo aviso Gintoki le dirigió una mirada analítica donde la miraba de pies a cabeza para luego volver a su trabajo.

–Pervertida- fue lo único que dijo este ganándose un piquete en los ojos que lo hizo rodar por el suelo para calmar el dolor.

–Eres el menos indicado para decirme eso… basura- Gintoki solo pudo lavarse la cara tratando de salvar su vista.

–¿y cómo se supone que debería llamarte? ¿te has visto en un espejo?- Nobume paro un momento para tratar de verse en el reflejo del agua en sus pies llenándose de una gran vergüenza por cómo estaba vistiendo frente a un hombre, claro que no gritaba ni se exaltaba como todas las mujeres pero su sonrojo en las mejillas y los ojos llorosos pero furiosos en dirección de Gintoki disimulaban su estado mental –no se ni porque te molestas, ni que fueras tan hermosa- esas palabras chocaron de alguna manera a Nobume que lejos de enojarse volvió a su mirada muerta e inexpresiva.

Esas palabras eran ciertas después de todo pues comparada con Elma, Tohru, Lucoa hasta con Kanna ella no resaltaba mucho que digamos, les daba competencia pero en cuanto a atributos físicos ella salía perdiendo, Gintoki un poco asustado por ver que su amiga ya no contestaba lo tomo como algún berrinche temporal por lo que solo prosiguió a levantarse y seguir en la cocina sin esperarse que Lucoa lo había visto todo desde la lejanía y al parecer no le gusto para nada el como Gintoki trato a Nobume, claro que sabía que el permanentado no lo había hecho de mala gana pero tampoco era excusa como para haberle dicho eso a Nobume que solo se limitó a ayudar a Gintoki en la cocina

Eso no se iba a quedar así, Lucoa interferiría y lo haría a su manera, después de unos momentos donde el ambiente en la cocina era total silencio, Tohru llego con más de 40 órdenes de comida para Gintoki que tenía ya las manos acalambradas de tanto cortar, pelar, despellejar, ETC. No podía siquiera creer que las personas lo pudiesen comer a gusto, estaba por agarrar el cuchillo cuando Elma le gano el utensilio –yo te reemplazare por unos minutos, Lucoa dice que debes de descansar, mientras puedes ir ayudarla a ella y a Tohru con los pedidos- sin comprenderlo muy bien, una sonrisa retorcida adorno la cara de este pues apenas escucho que Elma lo sustituiría por unos minutos provocaron que los dedos de sus manos rechinasen como las tuercas de un reloj ya oxidado y en mal estado.

–quizás deba reemplazarte por unas horas- contemplo Elma viendo como su jefe caminaba encorvado agradeciendo el descanso, así fue como prosiguió a tomar los pedidos de los clientes que entraban al restaurante, claro que a algunos les dio su tremenda Putiza ya que se quejaban de que Elma no fuese quien les tomase la orden proclamando que habían entrado solo para ver a Elma y las demás.

No hacía falta decir que el rostro de Gintoki tenía ya varias marcas de venas muy resaltadas por la presión que hacía para no matar a esos sujetos, inclusive estaba muy tentado por gritar que todas las dragonas Vivian con el bajo el mismo techo y que una de ellas era SU ESPOSA con la cual había "tenido una linda hija" la cual era la estrella del Show acuático y es que a pesar de que la había adoptada la idea de que Kanna sea su hija le gustaba, incluso le daba cierta satisfacción que las personas saludasen a Kanna llamándola por su apellido.

Pudo seguir en sus pensamientos si no fuera porque uno de los clientes le chasqueo los dedos en su rostro para que despertase, saliendo del trance se dirigió a la cocina donde yacían Elma y Nobume hasta que a la distancia Lucoa lo llamo pidiendo ayuda, haciéndosele extraño su petición, Gintoki sin muchas opciones fue hacia donde la dragona que lo llevo de vuelta a Edo para ayudarla a descargar varias cajas de vino que Otose les había dado –de cuando aquí la vieja da ese tipo de regalos, supongo que es a lo que llaman el milagro navideño- comento este mirando como empezaba a nevar con los primeros copos de nieve que caían sobre Edo.

–vamos, no seas así. Quizás solo quiera ayudarnos- contesto Lucoa a la distancia sentada mirando como Gintoki hacia todo el trabajo, terminando de descargar las cajas ambos estaban apoyados en el balcón del segundo piso admirando toda la ciudad cubierta de nieve mientras Gintoki tomaba una taza de café, a diferencia de los Dragones los humanos no eran a prueba de frio y eso era evidente pues Lucoa seguía con aquellas diminutas prendas que todos los hombres veían embobados desde abajo aunque para Gintoki eso era de lo más natural.

Después de todo tenerla semi desnuda a un lado de su cama mientras dormía se le había hecho costumbre al punto en que era lo más natural del mundo –tenemos que hablar Gin Chan- tras esas palabras el mencionado solo pestañeo mientras temblaba en su sitio por como el viento golpeaba su cara provocando que su nariz se tornara roja ya aun paso de la gripe.

–si hablas de tu ropa interior, no te preocupes. Las lave hace 2 días con la de todas las demás, están en el armario debajo de mi ropa- la rubia solo suspiro en alivio por esa noticia pero negó con la cabeza al desviarse del tema.

–No hablo de eso, quiero hablar de Nobume- Gintoki solo abrió los ojos de manera espeluznante junto a sus pestañas congeladas.

–no pienso lavar la ropa interior de ella- el solo pensar en hacer eso provocaba que este se irritase, él no era su criado para hacer eso y mucho menos un perro que Nobume podía usar a su gusto… bueno a veces trabajaba como esclavo y era tratado como perro pero de ningún modo lo haría con esa mocosa, no señor, hasta un Samuray patético como él tenía un poco de dignidad.

–no es a eso a lo que me refiero, aunque ya que lo mencionas las hormonas de Nobume han estado alborotadas últimamente, quizás este en la etapa de la Menopausia y su ropa sufra uno que otro accidente así que…- con solo ver el rostro azul del permanentado sabía que debía parar ahí –iré al grano… escuche todo lo que le dijiste en la cocina- Gintoki sin mucha sorpresa solo bebía su taza de chocolate caliente como cualquier conversación manteniendo el silencio.

–¿Crees que Nobume es hermosa?- esas palabras sacarían lo más vergonzoso de un típico personaje princeso de un típico Harem de un típico Anime de romance con más clichés que con Trama pero… Gintoki no era un princeso, fuera de agitar las manos y avergonzarse de esas palabras solo respondió con silencio aunque sabía que Lucoa no estaría satisfecha con esa respuesta.

Como si de verdad lo intentase, trato de pensar en la relación que había surgido con Nobume desde hace ya 5 años siendo ella la única que confió en sus palabras cuando todos los demás le dieron la espalda.

A decir verdad si se ponía a pensar detalladamente Nobume era la única amiga que le quedaba y que de alguna manera intentaba ayudarlo a recuperar la confianza de los demás, habían vivido aventuras en otros mundos donde habían conocido un sinfín de personas que una que otra vez los confundieron como pareja, quizás en el pasado no habían sido tan cercanos como lo eran en estos momentos pues lo máximo que los había unido fue la relación que ambos tuvieron con su difunto maestro Yoshida Shouyou.

Lejos de ahí solo eran conocidos –¿a qué quieres llegar?- Lucoa solo abrió sus ojos lentamente y eso no era nada bueno para Gintoki, sabía que cuando ella hacia eso significaba que la situación era seria.

–no hace falta decirte que yo también viví la misma experiencia que Tohru al convivir con Kobayashi ¿verdad?- pronto la nieve empezó a caer por todos lados mientras Gintoki mantenía la misma mirada de pez muerto que lo caracterizaba.

–¿hablas de ese niño que te invoco? ¿Shouta?- la rubia solo afirmo con la cabeza al recordar a su viejo amigo de otro mundo.

–Como sabes… el tiempo para nosotras transcurre de manera diferente a la de ustedes los humanos y eso no es la excepción para los magos- la dragona solo tomo una gran bocanada de aire para disuadir esos pensamientos.

–lo siento por eso, supongo que el tiempo no perdona a nadie- fue la simple respuesta de Gintoki que se limpiaba la nariz que le goteaba debido al frio.

–coincido contigo, el tiempo suele ser como la muerte, es imparcial con todos. Quita más de lo que te da- ambos solo quedaron callados por esas palabras pues cada uno había sufrido diferentes eventos a lo largo de sus vidas –pero…- Gintoki solo giro la cabeza al llamarle la atención las palabras de esta.

–gracias a eso también tuve la oportunidad de verlo crecer desde que tan solo era un niño, tuve la alegría de poder contemplar como formaba una familia con una hermosa mujer y llegar a convertirse en un gran mago. Si quieres puedo mostrarte las fotos de los niños cuando aún eran bebes- Gintoki solo puso los ojos en blanco arrojándole una bola de nieve en el rostro de esta.

–Arruinaste el momento- la dragona solo sonrió mientras se limpiaba la nieve del rostro.

–fueron buenos tiempos. Yo era como la nana en esa familia, los años pasaron y cada uno de los hijos de Shouta fue creciendo y formando su propia familia, al final solo quede yo… ni siquiera tuve la oportunidad de despedirme de él, para cuando me entere el ya había fallecido postrado en una cama rodeado de sus hijos, nietos y esposa- Gintoki solo suspiro con cansancio, al parecer a Lucoa tampoco le había ido tan bien en la vida pero había algo que no encajaba para él.

–supongo que ni tu ni yo hemos tenido suerte, sin embargo… ¿Qué tiene que ver todo esto con Nobume?- la rubia solo formo una sonrisa sincera mirándolo directamente.

–ella es descendiente de esa familia de magos. En pocas palabras ella es la Tataranieta de Shouta- Gintoki abrió los ojos de par en par con solo escuchar eso, había escuchado por parte de Isaburo que adopto a Nobume cuando apenas era una niña que solo se dedicaba a seguir ordenes funcionando como una asesina.

-entonces ella…- Lucoa solo sonrió como si contestase a esa respuesta.

–correcto, tampoco lo creí cuando la vi pero tras observarla detalladamente, no había duda alguna. Desconozco como llego a esta Dimension o quienes fueron sus padres- Gintoki dejo su asombro a un lado y solo esbozo una sonrisa diminuta para posteriormente sacar un cigarrillo de su bolsillo, al parecer le había agarrado el vicio desde hace unos meses aunque siempre lo hacía a escondidas de ellas-

–eso lo explica todo ¿no? Le agarraste afecto y te sientes responsable por ella, de la misma manera que lo hiciste con aquel mago… a decir verdad actúas de manera muy maternal cuando ella está cerca… como si ella fuera tu hij… - el suspiro de esta lo detuvo ahí.

–no, ella no es mi hija. Si te preguntas el "Porque" actuó así cuando ella está cerca, es por esto- la dragona le paso una hoja que esta hizo aparecer de la nada donde apenas miro Gintoki trago duro por lo que veía.

–Lucoa… esto es…- en aquella hoja había varias fotos de diferentes personas desde niños hasta ancianos, sin embargo cada rostro estaba tachado con una "X" encima.

–Nobume es la última sobreviviente de su familia, los demás murieron debido a las guerras de las facciones- tras eso, el ambiente se volvió lúgubre para ambos, Lucoa se sorprendió que Gintoki seguía con su típica mirada sin saber que el ya había pasado por eso y por lo tanto ya estaba acostumbrado a ese tipo de noticias.

–lo siento- fueron sus únicas palabras de consuelo mientras aspiraba la mitad del cigarrillo, tampoco era un desalmado que no sentiría empatía con aquellos que habían perdido un ser querido.

–yo no pude hacer nada y créeme que me lamento cada noche el no haberlos ayudado, sin embargo… ahora la vida me ha dado una oportunidad de rectificar mi error- dedico está muy convencida de sus palabras tocando levemente la conciencia de su amigo, después de todo el también buscaba desesperadamente esa oportunidad para rectificar su error

Tras una última bocanada, Gintoki paso a retirarse de lugar dejando a Lucoa sola en el balcón del lugar –iré a ayudar- dicho y hecho Gintoki desapareció de la vista de Lucoa llegando justo a tiempo para el concurso que Tohru y las demás habían organizado, mientras el había estado fuera al parecer el sol dentro de aquella Dimension ya se había postrado dando a continuación a un anochecer muy peculiar pues las estrellas brillaban con más intensidad que las de la tierra.

–que empiece la votación, recuerden que no habrá segundas oportunidades, la ganadora será la que más votos haya acumulado- gritaba el comentarista que no era otro más que Katsura quien era ayudado de Elizabeth para presentar a Elma, Tohru, Kanna y a Lucoa que llegaba por detrás de Gintoki –tienen 30 segundos para votar- fue el grito final de Katsura dando por iniciado la votación por la mejor chica del restaurante, nada podría salir mal solo había un problema que nadie había notado a excepción de Gintoki que solo se limitaba a mirar al escenario con el cigarrillo en sus labios.

Las dragonas por otro lado solo hacían poses para ganar favoritismo en el público con la intención de llamar la atención de Gintoki al ganar el concurso –de seguro Gin Chan votara por mí, no hay duda de eso, está mirando para acá- los oídos de Elma se agrandaron tras esa declaración por lo que solo tomo una bocanada de aire tratando de contenerse.

–creo que estas malinterpretando la situación, él me está viendo a mí- fue la declaración de Elma que comenzó una rabieta por parte de Tohru que empezó a aplicar fuerza al agarre que ambas habían hecho con sus manos para ver quien tenía la razón, Kanna por el contrario tenía fijada la mirada en el rostro decaído de Lucoa, no era normal que el rostro alegre de la rubia mayor se viese tan forzado por lo que hizo lo único que una niña podía hacer.

Tomarla de la mano y mirarla a los ojos expresándose mejor en silencio –todo va a salir bien, Gin Chan lo arreglara- aunque su intención fue buena, Lucoa pensó que tal vez había hecho mal en hablar con Gintoki sobre ese tema, pronto dejo de pensar en eso cuando escucho la cuenta regresiva para decidir quién sería la ganadora.

La mayoría de la gente se había dividido en 4 bandos donde cada uno apoyaba a su Dragona favorita. Unos decían que Tohru era la mejor por su increíble manejo de palabras en cuanto a una sirvienta correspondía y es que lo años vivido con los fetiches de Kobayashi no habían sido en vanos.

Otros afirmaban que Elma era la Besto Milf pues por ahí circularon los rumores de que estaba casada y que tenía ya una hija pero eso hizo que ganara popularidad entre el público que la veía como una mujer demasiado humilde pues en todas las veces que hablaba desprendía un tono amable y a la vez materno.

Otros alegaban que la inocencia de Kanna opacaba a todos y es que las Lolis eran una dura competencia hoy en día, aunque no por eso Lucoa quedaba fuera ya que ella era una dura rival en cuanto a popularidad pues su tono coqueto le daba muchos puntos a favor.

Había muchas declaraciones sobre quien sería la ganadora, fue así como la cuenta regresiva llego a cero y pronto una pantalla de agua dio los resultados. Todo había quedado en un gran empate, solo un voto haría la diferencia y a Katsura no se le ocurrió otra mejor manera que hacer lo siguiente –bien señores, no cabe duda que todos queremos una ganadora y no un empate ¿cierto?- el público entero grito como una tropa espartana afirmando las palabras de Katsura que solo rio por lo bajo –pues vaya coincidencia, todos ustedes botaron pero hubo uno que no lo hizo, esa persona decidirá quién será la ganadora- Tohru y las demás estaban por ir a sobornar a ese tal sujeto que no participo pero como por arte de magia, Elizabeth apunto con un enorme reflector hacia una cabellera en particular.

-¿Gin Chan?- dijeron al unísono todas las dragonas que miraban como su jefe yacía parado sin mucha emoción, pronto Tohru y Elma quisieron reprocharle al permanentado que botara por ellas, una porque era su deber apoyar a su esposa y la otra porque de no hacerlo lo golpearía tan fuerte hasta que se enamore de ella, Lucoa por el contrario solo esperaba que eso acabase pero no contaba con lo que haría Gintoki a continuación.

El permanentado fuera de actuar maduramente solo atino a limpiarse los oídos con su meñique –si piensan que votare solo porque me lo ordenan están muy equivocados- pronto la multitud se le echó encima en especial el público masculino casi al extremo de golpearlo pero Gintoki ni se inmutaba por los insultos o burlas sobre su dirección sexual –bla bla bla ¿están en época de celo o algo? No votare por ninguna de ellas- el enfado por parte de las dragonas no se hizo esperar incluso el de Kanna que poco le importaba los votos del resto pero si tenía el de Gintoki se le era más que suficiente.

–no hasta que todas las participantes estén presentes ¡¿cierto?! Participante número 5- declaro este fuertemente en dirección a la cocina donde alguien estaba mirando desde la sombra, la gente empezó a preguntarse quién más podría ser, no había muchas mujeres que hicieran competencia contra las dragonas, pero nada pasaba, nadie aparecía y la gente empezaba a impacientarse.

Fue así como uno de los tantos hombres perdió los estribos y le mando un derechazo al rostro de Gintoki que lejos de esquivarlo no hizo nada para defenderse recibiendo el golpe de lleno, por la emoción del momento otro hombre más se unió al juego golpeando al samuray que no hacía nada, pronto varios hombres empezaron a rodear a Gintoki empezando a golpearlo por como actuaba. El temple de las dragonas no se hizo esperar y antes de que actuaran, una persona salió volando por los cielos con el rostro desfigurado, el montón de gente que rodeaba a Gintoki pronto fue dispersándose para no quedar igual que aquel hombre

-te tardaste demasiado… tonta- fue lo único que dijo Gintoki tirado en el suelo con un pequeño hilo de sangre que caía por su nariz. Frente a él, yacía una Nobume para nada contenta y es que sus ojos rojos abiertos de par en par no eran una buena señal para nadie a su alrededor.

–¿Quién de ustedes bastardos… se atrevió a tocar mi juguete?- apunto esta con su espada a todos que solo callaron mientras tragaban saliva al ver a esa chica, no es como si no la conocieran porque después de todo ella era la comandante del Mimawarigumi, es solo que…

Jamás imaginaron verla en esas ropas tan diminutas que dejaban volar la imaginación de cualquier adolecente con las hormonas alborotadas y es que el cuerpo de Nobume siempre había estado cubierto por su gabardina blanca pero… nadie se imaginó que tras toda esa ropa se encontraba el cuerpo de una verdadera mujer y el que se llevaba la mejor parte era aquel samuray de cabellera plateada que podía ver por debajo de la falda de esta debido a que estaba tirado.

–con que blancos ehhh- fue lo único que dijo este hasta notar como todos empezaron a retroceder.

-¿estás bien?- Gintoki solo asintió ante la pregunta de esta pero no tenía muchas ganas de levantarse en esos momentos, no por la buena vista que tenía en esos momentos.

–como si fuese a caer por esos golpes- tan pronto dijo eso este se puso de pie pero no contaba con que Nobume lo ayudara al poner su brazo por encima del cuello de esta a pesar de no que era necesario.

–estoy bien, ya suéltame- indicaba este haciendo fuerzas para soltarse del agarre de esta que sin mucho esfuerzo domo al samuray al presionar más fuerte en su agarre pegándose al cuerpo de este como si fuese goma de mascar pegada al banco de un parque mientras hacia un puchero como si tuviese lo que había querido.

–el voto está más que decidido ¿no es así Gintoki?- confirmo Katsura por el micrófono hacia su amigo que solo bufo con pesadez.

–pues tu qué crees…- con un poco de fuerza, Gintoki logro cargar el cuerpo de Nobume entre sus brazos mientras esta lo miraba confundido con más interrogantes que antes.

–pero necesitamos un desempate, lo que haces no está permit… - Katsura rápidamente fue silenciado por Tohru quien tomó el micrófono mirando a Gintoki amenazadoramente.

–Nobume… tienes 5 segundos para soltar el cuello de Gin Chan si no quieres perder los brazos- la mencionada ni se había dado cuenta cuando había hecho eso al fijarse en como tenia abrazado al permanentado que sudaba a balas por como terminaría eso.

–así que a esto se le llama infidelidad- esta vez fue el turno de Elma quien traía consigo un cuchillo en mano –vamos, déjame ver si tienes a alguien dentro de ti- dedico Elma con claras intenciones asesinas.

–creo que te equivocaste de escena… no estamos en School Days- respondió un tímido Gintoki que empezaba a temblar por la situación notando como Kanna lo miraba con rabieta desde el lomo de Sadaharu que estaba por embestirlo, solo faltaba que Lucoa se uniese a la locura pero esta no se encontraba en ninguna parte.

Solo pasaron unos segundos cuando un enorme pez emergió de entre las nubes con dirección hacia el dúo de Gintoki y Nobume, así como lo leen, de las nubes –ese es el espíritu, pero no crean que cederé tan fácilmente al voto de Gin Chan- grito una emocionada Lucoa montada en una enorme ballena que surcaba los cielos y es que no era la única pues toda una manada de enormes cetáceos volaban por el cielo nocturno entre las estrellas como si fuese el gran océano para la vista incrédula de la gente de Edo que no creía lo que veía, inclusive si te fijabas bien podías ver como un gran barco a vela acompañaba a los grandes cetáceos por todo el firmamento comandado por un pirata peculiar encima de su adorado "Perla negra".

Gintoki que solo traía gotas de sudor por la nuca de su rostro trago duro por querer ver como terminarían las cosas, o así hubiese querido si no fuera porque pronto sintió como el cuerpo de Nobume se apegó más hacia el como si no quisiese separarse de ese confort que le brindaba ese samuray.

Eso y que Nobume le dio un pequeño beso en la mejilla que si bien para algunos fue como un saludo o una despedida en estos casos, para las dragonas no fue tan bien recibido en especial Elma que empezó a rechinar los dientes teniendo su blanco ya fijado –No… Bu… Me…- deletreo esta con su tridente ya en mano.

Mientras Gintoki salía del trance del roce de los labios de Nobume, a diferencia de los tímidos y gentiles labios de Elma, el beso de Nobume fue cálido y firme a la vez con decisión –no me sueltes- fue lo único que dijo está enterrando su rostro en el pecho del permanentado que solo sudo a montones por ver como Nobume prefirió recostarse en su pecho que ayudarlo en contra de todas esas locas que venían por el…

Y por ella, pero lo que no sabían era que el tenía una técnica definitiva mucho más poderosa que un Bankai o un Kame hame, la técnica que había aprendido de un viejo amigo en su aventura por el Egipto de otro mundo, capaz de igualar el poder de los dragones e inclusive superarlos.

Dando media vuelta enseñando la espalda hacia las dragonas se puso en posición –Nigerundayou- rápidamente empezó a correr con Nobume en brazos por todo el sitio con el fin de evitar a todas sus asesinas mientras que sin darse cuenta por la entrada venían Otose junto a los demás como Madao, Gengai, Fafnir, Tama, Zenzou, Hinowa, Seita y casi todo Kabuki para pasar la noche de navidad.

Claro que al entrar todo fue un caos por cómo iban las cosas pero eso no era problema, no para Otose –¿Qué están esperando? Esto es una fiesta, vallan a divertirse que mañana hay que volver al trabajo- con esas palabras, todo Kabuki se puso a festejar en el lugar como si no hubiese un mañana, risas por ahí, cantos por acá, niños corriendo y jugando con los peces que venían del cielo por la curiosidad.

Todo mundo se divertía en especial con las tonterías que hacia Gintoki para esquivar a Tohru y las demás hasta llegar al límite tras esconderse detrás de Otose que como toda buena madre defendió al inútil de su hijo de sus posibles homicidas.

Fueron pasando las horas pero nadie se daba cuenta que el tiempo corría más lento en ese lugar y con las bebidas la diversión no acababa. Tras unas cuantas copas de más y una buena cantidad de alcohol en competencia con Katsura y Zenzou, Gintoki se encontraba recostado en el suelo mientras la fiesta aún continuaba, a lo lejos Tohru y las demás yacían en una competencia de quien podía tomar más alcohol compitiendo contra todos siendo ella la favorita de ser la vencedora, eso le genero unas carcajadas que no paraba de reír al verlas desde la distancia.

Inclusive Elma competía contra Tohru, Kanna yacía jugando con Seita en compañía de otros niños alrededor de Hinowa y Zenzou que actuaba como niñero de todos, de alguna manera Gintoki se sentía en paz, como si hubiese recuperado lo que había perdido aquel fatídico día hace ya 5 años…

Una familia… una muy Bizarra pero que no cambiaría por nada del mundo, quizás eran los efectos del Alcohol pero… su rostro formo una sonrisa que hace mucho no formaba y era la expresión pura de un hombre que veía los resultados de sus cosechas listas para alimentar a su esposa e hijos y es que para Gintoki el sola verlas vivir, reír e interactuar con otras personas le era más que suficiente y que mejor que celebrar el momento que un buen cigarrillo.

Tras prenderlo quiso disfrutar el sabor del tabaco y es que una Navidad no era una Navidad sin un buen cigarro, entre sus bocanadas sin querer llamo la atención de Lucoa quien había aparecido mágicamente a su lado –fumar es malo para tu salud- Gintoki solo esbozo una sonrisa con esas palabras.

–Prometo que será el último- tras decir eso se dispuso a apagarlo pero en eso el cigarrillo de sus manos fue tomado por Lucoa que con gran confianza tomo una gran bocanada de aquel humo frente a Gintoki que la miraba raro ¿de aquí cuando ella fumaba así?

Sin previo aviso Lucoa le planto un beso en los labios que sorprendió a Gintoki por el repentino acto abriendo sus ojos de par en par por lo que sucedía, su suerte sí que había aumentado pues ahora era Lucoa quien le había robado un beso y no uno cualquiera ya que tras aspirar el mismo cigarrillo Lucoa dejo salir todo el humo dentro de Gintoki que acepto el aliento de esta.

Tras separarse Lucoa solo abrió uno de sus ojos fijándose en la expresión del permanentado que estaba entre la duda y la satisfacción –para haber besado un par de veces no lo haces nada mal Gin Chan- este solo se sonrojo al grado de voltear su rostro a otra parte pues no soportaba que lo viesen así, de aquí cuando él era el juguete sexual de todas.

Lucoa no era una mujer normal así como cualquiera, una belleza deslumbrante es lo que en ella se reflejaba con una fuerza abrumadora capaz de golpes letales, vigor y fortaleza con poderío incomparable. Sonrisa sobresaliente y una actitud diferenciable sin ningún objetivo pues esa era la clave donde sin sudor y sin empeño se terminó uniendo a un grupo para nada parejo.

Conservando sentimiento instruidos en su pasado, viviendo sola pues no era lo anhelado más encontraría a la persona que su vida cambiaria donde con un beso se despidió… y así daría su partida -¿a qué vino eso?- la rubia solo se retiró de ahí meneando sus caderas como si quisiese provocar al permanentado y vaya que lo logro pues los ojos de Gintoki no se despegaban de sus enormes glúteos aun vistosos con el traje de Mamanuela.

Una chica tan atractiva ¿a quién no enamoraría? Su capacidad en la lucha que también fascinaría, una mujer discreta digna que encantaría a un pobre demonio con los colmillos rotos, encanto resplandeciente con una mirada tranquila, cabello rubio y ojos de colores que al arcoíris se parecía.

Un tanto materialista seria e impertinente, una chica muy sensual que llevaba un carácter fuerte; a pesar de sus pérdidas no perdió su humanidad, sin interés en sus propósitos se mostraba neutral, la Dragona no podía comprender la decisión de Gintoki cuando quiso responder, la decisión de incluir a Nobume dentro de aquel juego…

Aquella acción toco su corazón dentro de su pecho al darse cuenta que aquella persona la cuido en los hechos… hizo que se percatara de sus sentimientos y en la magia del amor ella termino cayendo –solo diré que es mi agradecimiento, lo que hicistes por Nobume… de verdad te lo agradezco- dicho eso ella prosiguió a retirarse a la barra para charlar con Otose y las demás Dragonas sin darse cuenta que ahora tenía una nueva perspectiva sobre su jefe, de igual manera Gintoki la tenía. Fuerza y firmeza de hermosa mujer que insensata suele ser… que a pesar de las circunstancias pudo encontrar y sentir aquello que llamamos felicidad.

Gintoki solo permanecía en su sitio y tras procesar la información solo bufó con cansancio –qué más da, no es como si fuese algo malo besar a tus amigas ¿verdad?- con solo decir eso Kanna había estado a su lado todo ese momento mirando las acciones de su jefe.

–eres muy afortunado Gin Chan- el mencionado solo parpadeo un par de veces sin entender nada –ese fue el primer beso de Lucoa con un hombre- Gintoki solo se quedó azul por lo que había escuchado por parte de la pequeña y es que esta no le iba a decir que el primer beso de Lucoa fue con su pequeña hermana tras haberla violado, pero bueno, eso sería una historia para otro día.

Así todos prosiguieron a seguir festejando como dicta las leyes y es que para Fafnir y Tama no era la excepción, el Dragón quería aprovechar el momento pasar el rato con la Androide y que mejor que aquellas fiestas de los humanos para interactuar con esta. Todo había salido bien pero como en toda fiesta.

No a todos les gustaba los gritos y el olor a alcohol, así que la pareja se encontraba a las a fueras del establecimiento más específicamente frente al local apreciando las calles llenas de nieve junto a todo el distrito comercial apagado y sin vida como si en todo Kabuki no hubiese ni un alma y pues no era para menor pues todo Kabuki se encontraba festejando la Navidad del otro lado de esa puerta así que toda esa tranquilidad era solo para ellos 2.

Fafnir al no ser un hombre de muchas palabras solo prosiguió a acercarse a Tama tal y como había leído en un Manga de Romance, era raro para este el hacer eso, incluso se había cuestionado el "porque" lo había hecho pero ya no iba a dar marcha atrás, si Tohru y las demás podían vivir con Gintoki teniendo una relación muy cercana… ¿porque no él?

Y es que le agradaba la actitud de esta, una mujer de pocas palabras pero recta en sus decisiones con un corazón más noble y amoroso que una humana tenga y al parecer a esta también le interesaba el Dragón a su lado, no había entendido el concepto del amor y nunca lo había experimentado pero estar en compañía de Fafnir de alguna manera la hacía sentir tranquila, más de lo normal, inclusive había reemplazado la imagen de su Rey Leucocito en su interior por la imagen de Fafnir al considerarlo como alguien capaz de hacer muchas cosas con un buen motivo.

A pesar de que el silencio era lo único que reinaba en esos momentos para ellos no había mejor momento que ese donde la única compañía eran ellos 2… pero como en todo buen romance, siempre había algo que arruinaría el momento entre ellos, de repente los ojos de Tama se agrandaron de par en par debido a la señal que sus sensores habían captado.

Rápidamente se puso de pie alertando a Fafnir por ese comportamiento, había visto a Tama preocupada pero nunca la había visto así, tras meditarlo unos momentos no había muchas cosas que la pusieran así y la única posible explicación eran aquellas señales de vida que había sentido desde hace un buen rato que deambulaban por todo el sitio.

Tama por otro lado no sabía que hacer debido a las circunstancias, pero el sentir el tacto de aquellas manos la devolvió en sí, tras visualizar bien se encontró con el rostro de Fafnir muy cerca de ella lleno de determinación… a su manera fría por supuesto –¿son esas personas las que te preocupan?- Tama solo afirmo con la cabeza y es que no podía vocalizar una palabra debido a la desesperación.

Fafnir solo tomo una gran bocanada de aire y se dispuso a ser lo necesario para tranquilizarla, a juzgar por su reacción esas personas que se acercaban no eran amigos de Otose y mucho menos de Tama, no sabía leer las expresiones humanas pero los de Tama eran como un libro abierto pues convivir con ella durante tanto tiempo le había beneficiado de alguna manera –los eliminare- con solo decir eso una ráfaga de energía se presentó en la palma del dragón dispuesto a eliminar a esos sujetos que se acercaban más fue detenido por Tama que negó con la cabeza.

Fafnir a regañadientes tuvo que hacerle caso, así que solo se puso a idear una buena estrategia para deshacerse de ellos sin llegar a lastimarlos, nadie le arruinaba una noche tranquila a un Dragón con la futura madre de sus hijos y salía ileso.

Por lo que supuso que Tama no quería que esos extraños ingresaran a donde Gintoki se encontraba con todos festejando y pues era claro que los desconocidos querrían ingresar debido al decorativo que tenía el restaurante ya que era el único iluminado de toda la zona.

Concluyo que solo se trataba de una familia que había salido a pasear en plena Navidad para comer algo y como no había otro local abierto se acercaron al único disponible, el problema era deshacerse de ellos y contaba con muy poco tiempo al sentir como estos ya estaban solo a la vuelta de la esquina

Al parecer solo eran un grupo de 5 personas como cualquier otra familia, sin embargo… había algo curioso con esta familia. Todos los presentes llevaban una sombrilla mientras utilizaban vestimentas chinas con vendas en sus brazos –parece un pueblo fantasma- fue el comentario del hombre mayor del grupo pareciendo ser el esposo.

–es como si la tierra los hubiese tragado- esta vez fue el hijo mayor que estaba en alerta por si algo sospechoso sucedía, y nadie podría culparlo, todo el lugar estaba desierto siendo el restaurante en su delante el único en funcionamiento, el más pequeño del grupo solo pudo apegarse mas al vestido de su madre como si buscase seguridad por como lucia el ambiente llegando así a la puerta del enorme local topándose con viejos conocidos.

No cabe decir que la atmosfera se llenó de un enorme silencio sepulcral donde la mirada afilada de Fafnir chocaba con el del mayor del otro lado –Tama…- con esas palabras la mencionada solo parpadeo un par de veces, no iba a perder los estribos solo por esa persona y ese comportamiento fue notado por su compañero azabache que fijo su vista en aquella mujer de cabellera naranja que parecía desesperada por hablar con Tama.

–buenas noches ¿Qué se les ofrece?- con decir eso Fafnir dio un paso delante de Tama encarando a toda la familia entera que prosiguió a cerrar sus paraguas para dejar ver sus rostros después de tanto tiempo, se trataba de una de las razas más poderosas de todo el universo, temida y respetada en todos los lugares donde hayan puesto un pie… eran los Yato.

-al parecer mi familia y yo salimos para una velada, pero tal parece que todo el mundo cerro ¿comprende lo que quiero decir?- Fafnir entendió la indirecta, aquella mujer que se suponía era la esposa de ese sujeto solicitaba entrar con toda su familia al restaurante y por como habían ido las cosas dependía de él arreglar las cosas.

Con una sonrisa cínica le dirigió una mirada muerta a la mujer mayor que no borraba la sonrisa de su rostro pese a haber recibido esa respuesta, el hombre mayor tomo cartas en el asunto y no se le ocurrió otra cosa que agarrar por la camisa a Fafnir con la intención de amenazarlo –mocoso ¿sabes con quien estas tratando?- lejos de intimidarlo Fafnir solo ladeo sus ojos notando la preocupación de Tama por como saldrían las cosas.

–me temo que vinieron en mal momento, el restaurante está a su máxima capacidad, además, necesitan una reservación de un mes para ingresar… pero si gustan, podemos atenderlos cerca del baño- las ganas de pelear de Kamui no tardaron en presentarse y es que el no permitiría que nadie les faltase el respeto a su familia ni mucho menos… a su madre.

Umibouzu también estaba por actuar en contra del azabache que solo esperaba el momento adecuado para actuar y dejar por los pisos a ese par, quizás para los demás los Yatos fuesen un gran peligro pero para alguien que ya había vivido ciento y cientos de guerras, haber sobrevividos a poderosos guerreros que iban tras sus tesoros y reclamar un puesto en la facción de la oscuridad que todos los dragones matarían por tener; los Yatos no eran más que simples aperitivos.

El plan de Fafnir iba a la perfección si no fuera por aquella mujer –deténganse- con solo decir eso, ambos hombres se detuvieron a solo centímetros de golpear a Fafnir que chasqueo la lengua.

–Parece ser que una de ustedes usa la cabeza- la mujer mayor solo formo una sonrisa digna de una asesina pues se le comparaba a la expresión de Lucoa cuando también planeaba algo.

–Tienen un hermoso balcón- todos dirigieron sus miradas hacia arriba y notaron que este se encontraba desocupado, la sonrisa triunfadora de esta no se hizo esperar.

–Kouka ¿estas segura? Podemos ir a otro lado- Kamui solo afirmo en lo dicho con su padre.

–ya es muy tarde para eso, además, no quiero que mi ñeto pase hambre esta noche, es navidad ¿cierto?- Tama solo abrió los ojos de par en par al escuchar eso, aquel chiquillo era…

-no pudiste haberlo hecho… no con el… Kagura- Tama afilo su mirada, jamás espero que Kagura se rebajara a ese nivel, la peli naranja paso de una mirada sumisa a una de total defensiva y antes de que las cosas se complicasen, Fafnir se interpuso entre ambas.

–deberán disculpar a mi compañera, hemos tenido una larga noche muy ocupada- sin querer queriendo el pequeño que se pegaba a las piernas de su madre cruzo miradas con el Dragón logrando que este se encogiese de hombros, había visto y hecho cosas que un Yato haría a su edad pero esos ojos… a pesar de no ser dirigidos hacia él pudo sentir un inmenso miedo por aquella iris rasgada de Fafnir.

–si gustan, pueden seguirme- Umibouzu fue el primero en entrar y lejos de encontrar una Dimension donde había gente festejando se encontró con un restaurante vacío, se le hizo extraño pero solo prosiguieron a seguir al azabache que había logrado anular la brecha dimensional solo para ellos.

Tras llegar al balcón todos los Yato se toparon con un lugar VIP con vela y todo tipo de lujo, lo único malo… era la comida –como sabrán, como es navidad nuestras provisiones se redujeron drásticamente, lo único que tenemos por ofrecer es esto- los únicos alimentos presentes eran un tazón de arroz con un huevo encima.

–es una broma ¿verdad? Me quieres ver la cara de estúpido- Umibouzu estaba por estallar nuevamente, Tama tuvo que ocultar su sonrisa por lo que veía, lo que daría para que Gintoki viese esos rostros sin embargo… su alegría cambio a sorpresa cuando se fijó en el rostro de Kagura.

Esta lloraba al haber probado un bocado de la comida –Mamá ¿estás bien?- preguntaba el pequeño Yato hacia su madre junto a su abuela que lucía preocupada por el repentino cambio de su hija menor.

–Este arroz… ¿Quién lo hizo?- Kamui solo se dispuso a probar el plato obteniendo una reacción diferente, pese a que solo era un plato simple, el sabor ridiculizaba a la de los demás platos que habían probado por toda la galaxia.

–respóndeme Tama- Kouka solo poso su vista en el alimento frente a sus ojos para probarlo junto a su nieto que por curiosidad también lo probo teniendo la misma reacción que su tío Kamui.

–El chef hace ya mucho que se retiró a casa, solo estamos nosotros- dedico Fafnir sombríamente callando la curiosidad de Kagura tras probar aquel plato que la lleno de una gran nostalgia que no pensó volver a sentir.

–Pueden retirarse tras comer- esta vez fue Tama quien hablo recuperando la confianza perdida de hace un rato.

-¿adónde van?- esta vez fue el pelón de Umibouzu quien pregunto recibiendo una sonrisa arrogante por parte de Fafnir.

-¿pues adonde más? Es navidad, y la navidad se la pasa con la familia- finalizo Tama mirando directamente a Kagura que intento alcanzarla para obtener respuestas pero al querer hacerlo Tama ya había desaparecido tras pasar aquella puerta de madera… dejando con la boca abierta a los presentes por lo sucedido.

–es imposible, desaparecieron solo con pasar la puerta- decía Kamui abriendo y cerrando la puerta una y otra vez, Kagura solo expreso un rostro más ligero, y tras pensarlo un poco, aquel chico que había estado con Tama no lo había visto nunca, al parecer muchas cosas habían pasado en esos 5 años fuera de la tierra.

–Mamá ¿Cuándo conoceremos a la abuela Otose, el tío Katsura y los demás?- era la pregunta del pequeño hijo de Kagura que solo le sonrió apuntando a que sería muy pronto mientras Kouka volteaba hacia la ciudad apagada.

–interesante, de verdad… que han pasado muchas cosas por aquí-