NOTAS DEL AUTOR: No esperen que haiga GinKagu en esta historia, quizás un poco para variar pero no pasara de ahí, pero si eres un fan del OkiKagu continua leyendo que esta pareja si tendrá sus momentos, respecto a Utsuro que yace en el cuerpo de Gintoki, si quieres saber ¿Cómo termino ahí? Continua leyendo, a propósito ¿alguien por aquí en fan del Ship GinNobu? ¿Nadie? Bueno que se le va hacer, de hecho creo que ni existe ese Ship
UN PADRE Y UN HIJO COMPARTEN CUALIDADES NEGATIVAS (DE LEY LES HA PASADO)
Después de la gran fiesta que todo Kabuki tuvo gracias a los Yorosuya, la popularidad de estos había subido al tope que eran más conocidos por los desastres que hacían por todo el lugar pero también por las inusuales ocurrencias que sucedían cuando estos estaban cercas, y a solo unos días de año nuevo el distrito entero no podía esperar festejar nuevamente junto a Gintoki y las demás pero esta vez en el mismo distrito pues querían darles las gracias de alguna manera por lo que habían hecho por ellos durante días pasaron y ya solo faltaba un día para año nuevo. Sin embargo, ellos no eran los únicos que planeaban algo grande para terminar el año.
En la sede del Shinsengumi todo era un alboroto, Kondo estaba al límite con solo lidiar el tener que dar órdenes mientras Hijikata supervisaba que estos los cumpliesen al pie de la letra y no solo el Shinsengumi, el Mimawarigumi también era un lio, sin Nobume para dirigirlos eran un caos total, al parecer su comandante había desaparecido hace unos días después de navidad, intentaron buscarla pero no dio resultado fue como si la misma tierra se la hubiese tragado y eso era algo que le tenía alterado a Hijikata, después de todo el y unos hombres fueron a la casa de esta para arrestarla por órdenes del Shogun más sin embargo no lograron atraparla a tiempo.
Después de ahí nadie más volvió a verla, estando tan concentrado en cómo darle esa noticia a Gintoki, Hijikata no se percató que delante de él estaba el mismísimo Umibouzu –chico, como van los arreglos- el peli negro volvió a la realidad tosiendo un poco para apartar esas ideas.
–todo va bien según lo previsto pero aún hay un problema- el Yato al escuchar eso estaba por desenfundar su paraguas en contra de este –quiere dejar de hacer eso, no es como si nos hubiese dado la noticia con anticipación- grito fuertemente Hijikata, no le importaba que fuese un reconocido cazador o lo que fuera pero por culpa de ese viejo calvo ahora sus vacaciones de fin de año se habían arruinado al tener que organizar ese evento de improviso.
–no puedo creer que se le ocurra realizar una boda de un día para el otro, para este punto pensé que esos 2 ya habían contraído matrimonio- Umibouzu solo rio por lo bajo por esa afirmación.
–créeme que lo hubiera mantenido así pero mi yerno insistió en que quería formalizar como es debido, y que mejor que aquí en Edo donde Kagura se sienta a gusto con todos sus conocidos. Al final mi esposa termino convenciéndome- rio este con orgullo ante la cara aburrida del comandante demoniaco que miraba los enormes chichones que este tenía en su cabeza, después de todo ni el hombre más fuerte puede con su esposa –como sea, espero que todo esté listo para esta noche de año nuevo, cuento contigo… "Padrino"- decreto Umibouzu retirándose del lugar dejando a un mal humorado Hijikata con un gran dolor en el culo.
–maldición, ese Sougo no pudo pedir un peor momento para casarse. Primero desaparece Nobume y luego esto. Con ese mocoso no puedo creer que ambos no lo hubieran pensado- meditándolo un momento, sabía que faltaba un montón de trabajo y que ninguna persona aceptaría trabajar para ese rato por motivos diferentes.
Sabía que todos estarían ocupados con la celebración en estas fechas y sin pensarlo mucho sus ojos se posaron en el cielo donde hubo una gran explosión por todo el hemisferio dejando a medio mundo ciego por unos segundos.
Tras limpiarse los ojos un momento Hijikata apreciaba como desde las nubes caía un gran pedazo de metal como si de un gran meteoro se tratase –veo que estas divirtiéndote perdiendo el tiempo- esa voz le dio un gran escalofrió a este, al voltear se topó con aquella figura femenina que tanto temía Umibouzu.
–si viene a ver sobre la boda, debo decirle que no creo que terminemos con lo que quieren para esta noche- Hijikata les guardaba respeto pero nadie se metía con sus preciadas vacaciones y menos cuando pensaba invitar a Tohru para pasar un buen momento a solas donde nadie los interrumpiese.
Al final y al cabo había perdido la cabeza por aquella rubia de ojos naranjas, debía admitir que lo que sentía por ella era muy diferente a lo que una vez sintió por Mitsuba en el pasado, Kondo que estaba cerca y que había salido para salvar el día trato de explicar el "Porque" No podrían terminar con todos los arreglos que se les pidió debido al escaso tiempo.
Kouka solo tomo un bocanada de su Kiseru como si las quejas de estos no representase nada –me habían dicho que eres muy aburrido pero no pensé que fuera cierto… Hijikata- el mencionado solo abrió los ojos y pensó en el único que calumniaría su imagen a la primera oportunidad… Sougo.
Antes de que reaccionase hubo una segunda explosión en el cielo donde aquel enorme pedazo de metal termino por explotar formando una sonrisa inusual en el rostro de Hijikata por como la suerte le favorecía, con la moral más alta encaro a la Yato mayor –usted quiere que todo esté listo para esta noche sin importa como ¿cierto?- esta mantenía su cara de póker esperando como aquel humano reaccionaria, pero solo se fue pasando a un lado de este confirmando las palabra de este.
–Toshi ¿tienes alguna idea?- Kondo sabía que su amigo podría ser atrevido y a veces un tanto arriesgado por no decir que le sobraban agallas en cuanto a tomar decisiones se refería.
–solo diré que… nuestras cabezas dependen de ellos- Kondo sin comprender mucho vio cómo su amigo veía el cielo con una gran sonrisa con sus binoculares, posteriormente el hizo lo mismo y trago duro con lo que veía.
–no puedes hablar en serio… ellos solo lograran que nos maten al terminar el día además… ya olvidaste la relación que hay entre ambas familias- Hijikata solo sonrió por lo bajo.
–tú mismo lo dijiste Kondo- este no comprendió nada por como hablaba su amigo.
-¿Qué quieres decir?- Hijikata quito su vista del cielo para mirar a su comandante con una gran seriedad.
–en todos estos años no me digas que no lo pensaste si quiera por un momento ¿de verdad sigues creyendo que fue Gintoki quien intentó asesinar a la señora Kouka?- Kondo guardo silencio agachando la cabeza y es que era cierto, en varias circunstancias se había cuestionado si lo que paso hace 5 años fuera cierto.
–en todo este tiempo que lo tratamos como basura, intentando arrestarlo basándonos en hechos que nunca fuimos testigos. Él nunca nos miraba con odio ni mucho menos rencor por lo que le hicimos, siguió tratándonos como sus amigos- las palabras de este eran ciertas, inclusive algunos de sus hombres como Yamazaki aun creían en Gintoki.
–no me malinterpretes, yo tampoco estoy seguro de lo que paso aquella noche pero… un hombre que cuida de una niña como si fuera hija, que se haya casado y que mantenga un hogar con el sudor de su frente… ¿sea realmente culpable?- el silencio se hizo presente, Kondo también había tenido ese presentimiento y es que era absurdo el solo pensarlo pero al parecer les había tomado 5 años el darse cuenta de esa probabilidad puesto que ninguna persona que cuidase su familia como lo hacía Gintoki sería capaz de cometer ese crimen.
–dijeron que querían una boda con todo y gala sin importar el "como" pues eso tendrán, Toshi, quedas a cargo- con esas palabras Kondo paso a retirarse dejando a su amigo satisfecho con esa orden.
–ahora ¿Cómo hare para comunicarme con ellos?- el adicto a la nicotina pozo nuevamente su vista en el cielo donde los pedazos de aquel objeto seguían cayendo y que curiosamente aquel samuray del permanente se encontraba cayendo junto a las demás gritando a los 4 vientos el "¿Por qué había terminado así?"
Afortunadamente todas las dragonas habían caído en el mar junto a su jefe saliendo ilesas como de costumbre a excepción de Gintoki que con solo mover una extremidad esta crujía desde adentro, sin poder caminar Lucoa se dispuso a cargarlo en la espalda, la rubia mayor pensaba en llevarlo al estilo nupcial pero a pedido de Elma termino por llevarlo en su espalda.
Estando entre las calles de Kabuki a solo unas cuadras de su casa, notaron como la gente murmuraba palabras como si de algún evento se tratase para celebrar aparte de año nuevo –no vuelvo a subir en una nave espacial otra vez- eran los murmuras que Gintoki hacía para sí mismo recordando lo que había vivido hace un par de días en el espacio.
–Vamos, fue agradable visitar a un viejo amigo, no digas que no te divertiste Gin Chan- Tohru intentaba animarlo, después de todo fue idea suya el de ir al espacio.
–pero no nos dijiste que tu amigo tenía la estrella de la muerte y que formaba parte del lado oscuro, si no fuera por Gin Chan en estos momento estaríamos en otra galaxia tonta- Gintoki solo afirmo ante las palabras de Elma pues todas se encontraban un tanto cansadas por lo que habían pasado pero Gintoki era un caso aparte.
Casi había perdido el brazo, termino enlistado en las fuerzas republicanas y por si fuera poco tuvo que entrenar con un pequeño duende verde que le hablaba con rimas. No tenía ganas de separar a aquellas 2 que empezaban con sus típicas peleas por la mañana –en cuanto lleguemos pondremos esta foto en el álbum, no todos los días puedes decir que hiciste volar la Estrella de la muerte ¿cierto Kanna?- la pequeña solo salía por debajo de la yukata de Gintoki tallándose los ojos por el sueño.
–tomare eso como un si- estaban a solo una cuadra de llegar a casa cuando de repente Tohru piso algo en el suelo provocando que todo el suelo se viniese para abajo tratándose de una trampa que pronto los envolvió en una gran saco.
–primera parte listo- seguidamente una grúa levanto el bulto asegurándolo para que no escapasen –segunda parte listo, terminemos con esto- dando unos pequeños golpes al vehículo, la grúa empezó a moverse en dirección al centro de Edo mientras Fafnir veía como se llevaban a todos en ese saco.
–Supongo que tardaran un poco más- sin importarle mucho entro nuevamente al bar, los deberes no se hacían por si solas y mucho menos cuando tenían de invitado a un viejo amigo de Otose
Tras llegar al destino final, la grúa desembarco el contenido en el piso dejando caer a Gintoki y las demás que venían durmiendo, al parecer no habían dormido por unos buenos días -¿Qué paso ya llegamos?- eran las palabras de una somnolienta Elma que miraba a su alrededor junto a Tohru que se estiraba.
–si ya terminaron, agradecería que se quitasen de mi espalda- solo Kanna seguía durmiendo entre los brazos de Gintoki, era el único lugar en el cual podía conciliar el sueño a parte de la cama, que casualmente compartía con Gintoki por capricho de esta y una que otra vez con Elma, después de todo ahora era su madre. Todos continuaban viendo el panorama frente a Yamazaki que pensaba que fue demasiado fácil el capturarlos por como actuaban.
Sin perder el tiempo Hijikata paso por la puerta serio como siempre llamando la atención de toda la Yorosuya –no es un poco temprano para capturar a la gente- Gintoki apenas si podía abrir los ojos debido al cansancio pero eso termino al escuchar el chasquido de los dedos de Hijikata que dieron comienzo a varias mesas llenas de comida logrando la reacción que quería en todas-
–tenemos un trabajo que queremos encargarle, si lo hacen todo esto es suyo- Kanna sin prestarle atención al adicto a la nicotina se abalanzó contra la carne con solo oler su olor, Gintoki estaba por hablar hasta que fue Tohru quien encaro a Hijikata al ponerse muy cerca de el con sus frentes casi chocando.
–tu ¿Qué demonios es esto?- tenerla tan de cerca desactivo momentánea mente los controles motores de Hijikata, apenas si había entrado y ya la tenía así de cerca pero debía comportarse como el de siempre.
–si, también me alegra que llegaran- siendo lo más monotoma posible.
–no trates de engañarnos maldito roba impuestos, estábamos a punto de llegar a casa para tomar una ducha con Gin Chan y ahora estamos aquí- Hijikata se quedó seco ante esas palabras y poco a poco volteaba su rostro para mirar como Gintoki se escondía detrás de Kanna mientras silbaba desorientada mente.
–no se de lo que habla- fueron las palabras en defensa de este.
-¿Qué no se suponía que estabas casado?- Gintoki solo volteo con un tic en el ojo.
–pues veras…- sin poder continuar la tos forzada de Elma lo interrumpió.
–debo suponer que tú eres su esposa ¿verdad?- Elma solo inflo el pecho con orgullo por como la llamaron.
–por supuesto- declaro está felizmente mientras Hijikata se fijaba en el anillo que esta traía en su dedo para luego mirar a Gintoki que tenía un sonrisa arrogante, Lucoa noto que las cosas se saldrían de control por como Tohru actuaba.
–No nos salgamos del tema ¿para qué nos trajeron aquí?- Hijikata solo bufo con pesadez, era más difícil mantener la conversación de lo que había pensado.
–pues al parecer nos hace falta mano de obra así que me di la libertad de poner sus servicios a mi voluntad- Hijikata se agacho de improviso al esquivar el enorme pedazo de concreto que Tohru le había lanzado.
-¿estás de broma verdad? No haremos ningún trabajo de caridad- Gintoki solo veía como la factura por la pared era anotada por Yamazaki que miraba desde la puerta.
–bueno, solo creí que ustedes serían los mejores para este trabajo pero si no pueden con algo tan simple le diré a los chicos que los dejen en casa- esas palabras las dragonas no se lo tomaron para nada bien, Gintoki agitaba los brazos en desesperación como advertencia para advertir a Hijikata que retirara sus palabras o de lo contrario alguien saldría herido y en este caso sería el.
-¿Qué? ¿Pensaste que podrías provocarnos con esas palabras y un poco de comida de lujo?...- Hijikata estaba que iba explotar por haber sido arrinconado por una Tohru con dientes afilados -¡pues estas en lo cierto!- sin perder el tiempo todo el grupo se abalanzo sobre la comida, no habían comido nada de comida que no sea polvo hidratado desde Navidad y lo que Hijikata proponía fue tentador… para el estómago por supuesto.
Al final terminaron por aceptar el trabajo, tan solo se trataba de alistar las cosas para un matrimonio de uno de los amigos del Shogun, al parecer Hijikata olvido mencionar de quien era la boda, pero lo ignoro por completo, después de todo ¿que podría envidiar Gintoki que traía comiendo de la mano a tales bellezas que Vivian dentro de su casa y encima que una era su esposa?
Regresando con el grupo entero, sus actividades no iban más allá de arreglar mesas, manteles, los instrumentos musicales, adornos por todo el lugar. Al principio ninguna de las integrantes del Yorosuya tenía ganas de hacer el trabajo, pero habían aceptado la comida como parte del trato y aunque Gintoki intento zafarse de ese lugar fue en vano debido a que las dragonas no querían ser la únicas que trabajasen, eso y que este no se enterase que había un enorme agujero en la casa que Fafnir debería reparar tarde o temprano a pedido de Lucoa sin embargo.
Con un poco de imaginación Tohru empezó a tener mayor motivación cambiando su actitud aburrida a una mucho más energética para despiste de las demás y es que la dragona empezó a fantasear con el día de su boda junto a su jefe rodeado de sus amigos y conocidos mientras Elma se moría de celos.
Para mala suerte de Gintoki, Tohru no fue la única en pensar sobre ese tema tan delicado.
En lo que este acomodaba algunas fundas para los invitados no pudo evitar sentarse en una de las sillas para intentar descansar los ojos, las ojeras en su rostro eran clara de una falta de sueño constante muy larga, con solo un parpadeo sintió como a su lado Elma también descansaba los ojos como el, aunque las ojeras de esta y de las demás no eran tan vistosas como las de Gintoki que parecía tener maquillaje corriéndose por los ojos –Gin Chan ¿puedo preguntarte algo?-
Perezosamente este ladeo la cabeza para mirar el comportamiento de esta –solo para aclarar, fue Tohru quien le hizo los agujeros a todos tus sostenes- la espalda de Elma se puso recta ante tal información y solo pudo dirigirle una mirada de muerte a Tohru que ni cuenta se daba por andar en sus fantasías sobre su boda.
–si tanto te preocupa, luego iré a comprarte unos nuevos, aunque quizás deba comprarte unos más grandes, los que tenían te quedan muy pequeños- Elma solo quedo con la cara roja por la vergüenza de que Gintoki tenga que hacer eso por ella cuando ya era una adulta.
-¿pero cómo sabes eso? No es como si te los hubiera… enseñado- esto último lo dijo con pena ya que desde hace mucho pensaba en mostrárselas a Gintoki debido a que Tohru presumía el tenerlas más grandes que las de ella.
–por si no te has dado cuenta, desde que dormimos juntos siempre has tenido la costumbre de aferrarte a mi estómago o subirte encima de mí. Y eso que ni tomo en cuenta las veces que todas se meten con solo una toalla cuando me estoy bañando- no hizo falta decir lo demás pues Elma solo se imaginó el escenario donde Gintoki le miraba su busto por las noches o cuando todas se bañaban en grupo con él.
Pero rápidamente alejo esas ideas para centrarse en lo que quería preguntarle, Gintoki por otro lado solo imaginaba llegar a casa para tomar un buen café cargado con harta azúcar y un poco de crema, tantos anhelos tenia de descansar que ni se dio cuenta que estaba babeando más de lo debido pero los murmuras de su amiga lo desconcentraban al punto de bajarle de las nubes.
–Elma, deja de murmurar y dime en que piensas- la mencionada solo tomo una gran bocanada y reuniendo todo su valor lo dijo, afortunadamente solo Gintoki lo había escuchado pero la sorpresa fue tanto que casi le genera un shock cerebral al punto de imitar a Elma en sus susurros –¿Qué fue lo que dijiste… Elma?- la dragona solo se ruborizo más por tener que repetirlo nuevamente pero no habría otra oportunidad si la dejaba pasar.
–legalmente ya soy tu esposa… Kanna es nuestra hija adoptiva… no me quejo de nada pero…- Gintoki solo la miro serio como si de un padre estuviese escuchando la petición de su hijo –aun así… yo también quiero eso que las hembras de tu especie llaman "Boda"- todo lo había dicho mirando al suelo con notoria timidez por como Gintoki lo tomaría, este lejos de sentirse avergonzado o nervioso por tal propuesta solo cruzo las piernas recostándose en el espaldar de la silla mientras la dragona esperaba una respuesta.
–Elma…- con solo escuchar su nombre esta se puso más nerviosa de lo que había esperado –¿eres feliz a mi lado?- como si un golpe se tratase, todos los recuerdos de esos 6 años golpearon la cabeza de Elma, la preocupación de la dragona pronto se esfumo y dio paso a una simple pero radiante sonrisa que a Gintoki le gustaba ver en ella como a las demás.
–Desde el día en que te conocí tuve una razón para vivir. Vivo para protegerte; cuidarte lo es todo para mí- Gintoki solo bajo la mirada ante esas palabras sinceras.
–Elma, sabes tan bien como yo que mi vida es tan solo un simple destello comparado al de ustedes, en unos años yo estaré muerto y no quiero que estén llorando frente a una piedra con mi nombre escrito en ella. El sentimiento que tienes ahora se esfumara con el tiempo tal y como lo hacen las flores- está sin dudarlo apego su cuerpo junto al de su jefe.
–aun si pierdo ese sentimiento, estoy segura que me enamoraría de ti una y otra vez- a pesar de haber querido bajarle las esperanzas a esta, pareciera que solo logro avivar sus emociones por él pero Gintoki aún tenía un has bajo la manga y aunque esta lo odiase tenía que hacerlo, él las quería y estimaba como si de sus hijas se tratase pero su relación con ellas no podía ir más lejos que eso.
–seguirías amándome… aun si yo no te correspondiese- listo, lo había dicho, ahora solo faltaba esperar el tremendo golpe por parte de esta por no corresponderla pero nada pasaba, en lugar de una triste Elma se encontraba una alegre dragona que sonreía a su lado pese a ver escuchado eso, Gintoki solo abrió los ojos con sorpresa por lo que pasaba.
Pronto el rostro de esta volteo hacia el –lo único que quiero es tu felicidad, incluso si yo no te la puedo dar… es por eso que te amo para amarte y no para ser amada… nada me complace tanto como verte feliz- aun si su jefe no sentía lo mismo por ella, estar a su lado le era más que suficiente y aun si Gintoki se enamorase de otra hembra ella permanecería fiel a sus sentimientos sin embargo… como si de una vieja emoción se tratase, Gintoki atrajo la cabeza de esta hacia su pecho para que Elma descanse sobre él.
–dijiste que querías una boda ¿cierto?- Elma solo parpadeo un par de veces incrédula por lo que escuchaba –no sé si poder costear una tan grande como está pero que te parece una al aire libre- pronto los ojos de Elma se iluminaron dejándole caer alguna que otra lagrima de emoción por lo que escuchaba.
–entonces… tú de verdad… conmigo- Gintoki solo le señalo su dedo anular que tenía el mismo anillo que el de ella.
–no le veo el problema, ya estamos casados de toda forma, solo que esta vez te daré mis votos- como si de magia se tratase Elma se lanzó sobre Gintoki plantándole un beso profundo que si bien nadie lo noto; para Gintoki no había nada mejor que sentir los labios de esa Dragona… quizás fuese un poco distraída, glotona, mayor de edad y un tanto tímida pero era eso lo que le gustaba de ella.
Poco a poco tuvo que separarse de ella por falta de oxígeno –fueron muchos los momentos que esperaste por mí ahora es tiempo de que sepas que yo muero por ti- con solo su ternura y pureza lo había conquistado, la profunda tristeza la alejo de él, y sin demora alguna Elma acerco su rostro al cuello de su pareja solo para lamerlo mientras ronroneaba cerca de su oreja.
–aunque a veces has sido torpe no es algo que realmente me importe, he seguido enamorada de tus gestos y mis sentimientos solo crecen más hacia ti… quiero sentir tu amor, sonreír… porque tú me diste el valor… para enfrentarme a mis temores y lograr vencer. Mírame… porque hoy sabrás lo que yo siento por ti- susurro está a los oídos de Gintoki que antes de poder hacer algo dejo salir un pequeño gruñido al sentir como los labios de Elma se posicionaban en su cuello para posteriormente morderle su carne con gentileza disfrutando el contacto de la piel de su pareja.
Pronto las caricias con su lengua se volvieron más fuertes al punto en que Elma dejo la marca de sus dientes en el cuello del permanentado quien por reacción la rodeo por la cintura atrayéndola más a su cuerpo al no querer dejarla ir de esa posición dado que tenía a Elma sentada en su regazo apretando sus senos contra el pecho del permanentado mientras esta aceptaba el abrazo al rodear con sus manos la amplia espalda de su pareja.
Donde con su lengua se encarga de darle pequeñas lamidas al cuello de Gintoki en especial a la zona donde había dejado su marca lo cual eso significa que ese hombre era suyo y de nadie más, ninguna mujer podría tocarlo más que ella, lo mismo aplicaba para Gintoki.
Sin darse cuenta… Elma se había estado esforzando por él mientras perseguía una estrella que no iluminaria su trayecto sin saber que el brillo de aquellos ojos era su albor perfecto –perdón por ignorar lo que sentías, pero prometo cuidar de ti la eternidad, te salvare en el peligro y daré seguridad- su compañera no podía estar más satisfecha por lo que oía, era como si se tratase de una fantasía de la cual nunca querría despertar, el hombre que la abrazaba le había dado la confianza para enfrentar a la vida con templanza, si tuviera que describirlo en simples palabras… Gintoki había sido su esperanza en tiempos difíciles permitiéndole ser fuerte donde todos fueron frágiles y no encontraba el modo de agradecérselo más que solo estar a su lado por el resto de la vida e incluso más allá.
–sé que hoy ya no hay nada que temer porque soy mucho más fuerte que ayer… bésame y veras como en mi alma crece el valor- haciéndole caso esta vez fue Gintoki quien se apropió de sus labios a voluntad propia saboreándola mientras exploraba el interior de su pareja que no daba resistencia alguna al darle pleno consentimiento de hacer con ella lo que el desee mientras que Gintoki disfrutaba el verla así, tan débil y suplicante y lo mejor era que solo él podía mirarla de esa manera.
—deja que mis brazos te protejan ahora y siempre, cuidare tu alma y tu sonrisa eternamente- por el amor de Dios, era la primera vez que hablaba de esa manera con una chica, jamás en su vida imagino que todas esas cursilerías lo diría en público y menos hacia una mujer, pero ahí estaba… como un tonto acaramelado con una bella mujer en sus piernas que contestaba a todo lo que él decía ¿y saben qué? Se sentía bien, no le importaba lo que dijesen, si ser un tonto acaramelado y cursi hablador con corazones en los ojos se necesitaba para estar con Elma, entonces sería lo más cursi y tonto posible solo por ella. Tan solo quería en sus labios detener el tiempo y guardar ese bello y puro sentimiento.
Ahora podía confirmarlo, lo que una vez había sentido por Kagura ahora lo sentía por esa mujer que le robaba el oxígeno y es que si Kagura era feliz al lado de Okita él no era nadie para impedirlo, tan solo la apoyaría como el padre que una vez lo fue para la Yato… dicen que el amor es como el dinero que crece en los árboles y que muy pocos son los afortunados de tenerlo… sin embargo, uno de esos afortunados era ese Samuray bueno para nada que por azares del destino termino envuelto con varias dragonas.
Gintoki quiso continuar con el beso más de repente lo único que se escucho fue un fuerte estruendo, lo único en su delante era la figura de una rubia apretando sus colmillos con rabia hacia el cuerpo de Elma que había sido mandado a volar con violencia quedando incrustada en una gran pared pero la diferencia era que esta mantenía una gran sonrisa pese a tener un delgada línea de sangre saliendo por su boca –no se puede evitar ¿cierto?... Tohru- Elma con un poco de esfuerzo salto hacia el suelo mirando fijamente hacia su Anienemiga.
–puedo tolerar que ese estúpido registro civil los considere familia pero… si vas a besarlo frente a mí, espero que sepas lo que sucederá a continuación- sin contenerse Tohru empezaba a formar varias balas de energía a su alrededor agachándose para tomar impulso antes de lanzarse con todo hacia Elma que ni mas solo desenfundo su tridente apuntando hacia la garganta de esta
– ¡pelea Tohru! Solo cuando dejes de respirar estaré tranquila, serás el primer y último obstáculo entre Gintoki y yo- antes de que estas 2 se matasen Gintoki agarro por la espalda a Tohru queriendo frenarla.
–déjate de tonterías, si empiezan a luchar terminaran por destruir todo el terreno- esto era grave, Gintoki sabía que si esas 2 peleaban no solo ese lugar seria carbonizado, posiblemente todo Edo también quedaría involucrado, con voltear el rostro vio que Lucoa no tenía intención de detenerlas así que dependía de él salvar a todos.
–Suéltame Gin Chan- por lo contrario este prosiguió a aumentar fuerza pese a ser inútil si se le comparaba su fuerza con la de ella.
–solo fue un beso, nada más- aun con esas palabras la ira de Tohru no fue calmada, pronto las rocas del lugar empezaron a levitar en contra de la gravedad mientras todo el lugar temblaba como un gran terremoto con Tohru mirando el suelo ocultando su rostro.
–lo peor de todo no fue el beso entre ustedes 2…- levantándose de golpe las iris de la rubia se agudizaron a tal punto que parecía que se iba a convertir en cualquier momento en su figura original –la única que se casara con el… soy yo- como si se tratase de un trueno Tohru desapareció del agarre de Gintoki disparando todos los misiles de energía en contra de Elma que solo se limitó a girar si tridente lo suficientemente rápido como para desviar la energía hacia el cielo sin contar que en un parpadeo Tohru la tenía agarrada de la garganta con una gran sonrisa desquiciada para luego llevársela por todo un recorrido doloroso contra el suelo en dirección de las montañas estampándola duramente contra el pavimento destruyendo el valle en el proceso.
Tohru solo miraba la destrucción del lugar pero… sin poder contener la sonrisa en sus labios, su garganta se abrió dejando ver un corte profundo de donde la sangre empezaba a salir en cantidades para luego aparecer Elma por su detrás plantándole su rodilla en la espalda de está llevándola contra el suelo velozmente abriendo un gran hoyo en el proceso; tan pronto el humo se disipo se dejó ver a ambas mirándose con una sonrisa sádica la una a la otra.
–Terminemos esto de una vez- concentrando toda la magia en su puño Tohru empezó a seguirla con la misma táctica.
–concuerdo contigo- apenas la hoja de un árbol toco el suelo ambas desaparecieron y como si el mundo se detuviese, las 2 estaban a escasos centímetros de conectarse un golpe mortal que si bien no las mataría en el acto si tenía la suficiente potencia como para atravesarse el pecho mutuamente.
Tras unos breves segundos hubo una enorme columna de energía que se disparó contra el cielo hasta llegar a la atmosfera donde termino por explotar ocasionando que medio mundo tiemble en el transcurso. Al disiparse el polvo ninguna de las 2 dragonas se encontraba herida de muerte –Ara, eso estuvo demasiado cerca, si hubiera tardado una milésima de segundo más en estos momento una de ustedes tendría un agujero en su pecho… ¿realmente pensaban matarse la una a la otra?- Lucoa podría ser maternal y gentil incluso cuando ambas peleaban pero…
Las últimas palabras que dijo pudo intimidar a las más jóvenes dragonas que solo voltearon el rostro, el ambiente callado entre las 3 ceso con la llegada del Gintoki en el lomo de Kanna, Lucoa estaba por explicarles las cosas a este mas no pudo hacerlo debido a que con solo tocar el suelo Gintoki se encontraba regañando a Elma y a Tohru mientras ambas estaban sentadas en el suelo con grandes chichones en la cabeza que dejaban escapar vapor mientras seguían escuchando la riña que tenía Gintoki en esos momentos.
Lucoa estaba absorta en sus pensamientos, Gintoki se las arregló para poder tener a esas 2 de rodillas sumisas e impotentes con solo unas palabras, realmente los humanos tenían algo aterrador en cuanto a crianza se referían, saliendo de sus pensamientos solo pudo escuchar como Gintoki las obligo a tomarse de las manos con un abrazo, Lucoa no sabía si Gintoki actuaba como un esposo con ellas o como un padre reprendiendo el comportamiento inadecuado de sus hijas en público –y no quiero que vuelva a suceder, si van a pelear háganlo en otro lado, de preferencia en otra dimensión- Elma solo asintió con la cabeza asustada por aquella faceta de su esposo pero… Tohru era otra historia.
Esta solo apretaba los dientes con frustración y cólera – ¿Por qué?… ¿Por Qué Gin Chan?- lo que dijo fue casi un susurro que el permanentado no pudo escuchar puesto que seguía reprendiéndolas, perdiendo todos los estribos -¡¿Por qué ella y yo no?!- no hacía falta decir que este grito callo al samuray que solo paso a verla con su típica expresión muerta –sé muy bien que no soy la mejor en lo que hago y lo sé mejor que nadie. Todos los días me levanto y solo quiero que me mimes o me elogies, trato de que seas feliz, siempre estuve a tu lado… - sin poder contenerse más, Tohru rompió en llanto mirando el suelo ante todos que no podían hacer más que mirar.
–antes de conocerte intente muchas veces suicidarme… estaba harta, ya no quería sentir dolor y estaba dispuesta a enfrentarme al Hijo de Dios… era el plan perfecto, ningún dragón salía vivo del territorio de Dios. Al menos eso pensé… hasta que te conocí en aquel bar…- pronto viejos recuerdos empezaron a golpear la cabeza de este que empezó a ver lo que sucedió en el pasado
FLASH BACK. (5 AÑOS ATRÁS)
Era una noche fría ya muy tarde pasado ya la media noche y en uno de los tantos bares de la ciudad de Edo se hallaba un hombre de cabellera plateada envuelto en vendas ahogándose en alcohol hasta mas no poder, solo en una mesa en la esquina del local; pese al estado de su cuerpo con aquellas heridas abiertas y sangre filtrándose por su torso, este seguía en lo suyo borracho a mas no poder pero a diferencia de otros alcohólicos este se hallaba en silencio sin molestar a otros.
Y es que nadie se le acercaba ni mucho menos lo miraba, todo el mundo sabía el lio en el que Gintoki se había metido hace un par de días y el cómo habían terminado las cosas, de por si los rumores decían que estaba muerto pero estaba ahí, justo en ese maldito lugar ahogando las penas de no haber podido limpiar su nombre y el recuperar la confianza de todos sus amigos ¿pero que más podría hacer? Ya había perdido la guerra y su espada estaba quebrada, lo habían humillado en público al punto de quebrar su orgullo y sus creencias.
Pero lo que más le dolía era haber perdido a esos 2 jóvenes que apreciaba como su familia, la expresión en los ojos de Shinpachi y Kagura realmente le cortaban el alma más de lo que llego a creer y todo solo por unas cuantas palabras de aquel miserable de Okita ¿Cuándo fue que lo planeo? ¿Por qué el? Su mente divagaba en miles de imágenes donde el resultado era otro.
No fue hasta que un ruido lo saco de sus pensamientos en dirección de la puerta, en ese lugar yacía una joven mujer aparentemente vistiendo solo una túnica con unas cosas raras en su cabeza que asemejaban a unos cuernos. Lo más inusual era que era la única mujer en toda la cantina, pero bueno, poco o nada le importaba eso en estos momentos…
O así quería el si no fuera porque aquella desconocida se sentó frente a él en silencio. Que tan estúpido se podía ser como para sentarse junto a un borracho apestando a tabaco y licor barato a altas horas de la noche sin captar la indirecta que cuando un hombre se ponía así era que quería estar solo.
Decidido a ignorarla pensó que se trataba de otra mujer más que había sido abandonada por su esposo, sin tener la intención observo que los ojos de aquella chica estaban apagados como si les faltase un brillo peculiar esencial para todos los seres vivos, solo pudo reír por lo bajo; había comprendido que los únicos que salían por las noches a esa horas eran las personas patéticas e inútiles como ellos.
Los problemas no se hicieron esperar cuando varios hombres empezaron a rodearlo mirando atentamente el cuerpo de aquella rubia, puesto que aquella túnica dejaba ver una que otra parte de su cuerpo desnudo –oye preciosa, luces decaída ¿Por qué no vamos a aquella esquina y te hago feliz hasta el amanecer?- pronto uno de sus compañeros lo detuvo al señalar hacia el hombre que estaba sentado en la misma mesa.
–ten cuidado, este es el hombre que se enfrentó a toda la séptima tropa del Harusame, enfrento a su capitán y lo destrozo en combate- el disgusto les duro poco ya que el samuray solo se dispuso a beber de la jarra para luego limpiarse la boca con su brazo.
–solo para aclarar, no me interesa lo que hagan, pero si se atreven a derramar mi bebida entonces habrá problemas- con eso ultimo los hombres rieron, sin nadie que lo interrumpiese la diversión para ellos sería la mejor –(es tu culpa por haber venido a estos lugares, debiste pensarlo 2 veces antes de entrar a un lugar lleno de ebrios púberos con la cabeza caliente)- sin más que pensar Gintoki prosiguió a retirarse hacia la barra para pagar su cuenta e irse a vomitar a otro lugar.
Entre tanto los hombres solo se relamían los labios con solo imaginarse como serían los gemidos de esa rubia al profanarla cerca de un basurero –prefiero las mujeres mayores pero tu muñeca, no estas nada mal- la sonrisa de este desapareció al no recibir una respuesta de esta, y es que estaba más claro que el agua, con sola verla a los ojos era fácil que aquella jovencita estaba rota emocionalmente, como si solo fuese un cadáver viviente, el enorme hombre gordo no tuvo mejor idea que tomarla por el rostro apretándole las mejillas obligándola a que lo vea directamente.
–he disfrutado de muchas putas en mi trabajo, pero créeme que no será distinto cuando termine contigo- sin delicadez alguna quiso desprenderla de su única vestimenta queriéndola ver desnuda antes de ultrajarla, lo más raro era que la muchacha no oponía resistencia alguna como las demás mujeres a las que había violado en el pasado y mucho menos tenía la expresión de horror que sus víctimas tenían a menudo, tan solo era como una muñeca sin expresiones pero eso cambiaria dentro de poco…
En todo el bar solo hubo un sonido que hizo eco por todo el lugar, de repente el enorme hombre robusto cayó al suelo muerto producto de un pedazo de madera encajado en su cabeza –que mal, y yo que no quería meterme en líos esta noche… supongo que da igual- el dueño de aquella voz era nada más y nada menos que Sakata Gintoki que solo retiro su Bokuto del cadáver que se desangraba en el piso frente a una inexpresiva joven.
–lo pagaras caro- dicho eso uno de los matones se abalanzo contra el samuray que sin mucho esfuerzo lo empujo rápidamente hacia el otro lado donde este pego un fuerte grito de dolor por cómo había caído.
–parece que no volverás a usar esa tontería- todos miraban como aquel matón tenia insertado un pedazo de vidrio en su entrepierna que no lucia para nada bien, seguidamente Gintoki rompió una botella de vidrio para ingerir la bebida de manera grotesca terminando con un leve eructo –chicos ¿Por qué tan tensos? La noche aun es joven- pronto todos empezaron a salir del lugar a excepción de algunos tontos que no sabían con quien se estaban metiendo.
Las cosas pudieron terminar peor si no fuera porque de entre las puertas del local entraron varios policías del Shinsengumi que sin piedad empezaron a golpear a Gintoki, que lejos de defenderse solo recibió los golpes y cortes que estos le provocaban en su cuerpo ante los ojos de la chica desconocida que solo se limitaba a observar como golpeaban salvajemente a aquel hombre de cabellera plateada –y no vuelvas a este lugar gusano infeliz- con esas palabras Gintoki termino siendo echado del lugar de un tremendo punta pie en su estómago que termino por abrirle sus heridas vendadas.
–genial, nada más podría salir mal- con un poco de sarcasmo, este intento pararse solo para sentir como unas pequeñas gotas de agua le tocaban la nariz, segundos después una torrencial lluvia empezó a caer sobre toda la ciudad llenándola de agua en cuestión de segundos, tal parecía que sus amigos no fueron los únicos que lo habían olvidado, sin queja alguna solo prosiguió su camino en silencio, así paso varias horas deambulando sin un rumbo en especial.
Solo quería que fuese ya de mañana para dormir hasta la tarde y salir nuevamente a beber a otro lugar sin tener en cuenta que había llegado a un pequeño y viejo puente abandonado fuera de la ciudad situado al costado de un enorme abismo lleno de árboles, al darse cuenta de donde estaba no pudo contener la risa, parecía el típico caso donde las personas terminaban por lanzarse y terminar su vida hecha un montón de excremento –de verdad que soy patético, si inconscientemente llegue aquí… quizás sea una señal- tal y como dijo el viento empezó a soplar fuertemente sobre el llevándose consigo unas cuantas gotas de sangre de su estómago abierto.
–terminar mis días con una gran vista… no me parece algo tan malo- lo malo de sus palabras es que si eran ciertas, había caído tan bajo que ya ni si quiera podía verse a un espejo por la vergüenza que sentía en esos momentos, qué clase de enfermo se enamoraría de una niña adolecente con la que vivía bajo el mismo techo, corrección… que había vivido con él.
Ni el mismo lo comprendía, solo sabía que un día, empezó a sentir algo por aquella Marimacho que tenía por nombre Kagura, se lo había guardado pensando que solo era algo pasajero pero… las cosas solo empeoraron al punto en que lo llevaron a donde se encontraba, solo podía pensar en lo gracioso que operaba la vida para algunos que ni se dio cuenta cuando una figura se encontraba caminando del otro extremo del puente aparentemente hacia donde él se encontraba.
Enfocando su vista un poco más la sorpresa no se hizo esperar, era la misma chica que había estado en el bar hace un par de horas, con un poco de molestia solo la ignoro, no le importaba saber él porque estaba ahí, pronto ese pensamiento desapareció cuando vio como la desconocida se sentó a su lado en silencio, ninguno de los 2 hablaba.
Y Gintoki empezaba a impacientarse por la incomodidad, había estado disfrutando cómodamente estar solo con esa gran vista de toda la ciudad y ahora tenía que pasar por lo mismo que en la cantina –nhe ¿te gusta acabar con la vida de los demás?- fueron las palabras que salieron de la boca de esta, pero que Gintoki no contesto –por supuesto que sí, es evidente con solo mirarte a los ojos, tienes la mirada de alguien que quiere encajarle su espada a una persona- pero Gintoki ni se inmuto, no iba a responder ni una pregunta de aquella desconocida.
–Estás perdiendo mucha sangre- el simple comentario de esta no hizo otra cosa que molestar al permanentado que frunció el ceño en el acto.
–las niñas como tu deberían estar en casa con sus padres, no en bares a punto de ser violadas- para ser precisos, ni uno de los 2 se había dirigido la mirada hasta ahora, tan solo habían hablado mirando al frente.
–¿me harías un favor…?- Gintoki por primera vez prosiguió a mirarla de reojo, tan solo se trataba de una niña un poco joven que solo llevaba una túnica como ropa, tenía el pelo suelto de color rubio con un increíble físico –serias tan amable de matarme- esto último lo dijo con una pequeña sonrisa mirando el gran cielo nocturno ante el permanentado que solo rio por el comentario de esta, seguidamente esta también empezó a reírse junto a Gintoki.
–Eres patética- esas palabras cesaron las risas de ambos, pronto el ambiente lúgubre lleno el lugar nuevamente –no eres la única que puede diferenciar a las personas por la mirada- la expresión muerta de la joven pronto obtuvo fuerza de enojo por esas palabras de un simple humano.
-¿Qué quieres decir?- Gintoki solo ladeo la cabeza mirando como la primer expresión en ella era una de ira camuflada por curiosidad.
–quiero decir que la gente como tu es patética, tus ojos no son más que el reflejo de un pez muerto, dime, acaso perdiste a alguien preciado- esas palabras golpearon fuertemente la conciencia de la desconocida que por la rabia empezaba a emanar una fuerza desconocida para los humanos pero que era visible con solo ver los cabellos de esta levitar.
–¿y tú qué sabes? tan solo eres un patético borracho que apesta a alcohol- la sonrisa por parte de este no se hicieron esperar, y la paciencia de la joven llegaba a su límite.
–Lo siento, pero un asesino no juega a ayudar en suicidios con un simple corte de espada. Para tipos como tú o para bastardos como yo. Un sucio pedazo de madera es más que suficiente, ahora será duro pero lo peor aún está por llegar. Ten eso en mente y todo irá bien- pese al optimismo de este, el rostro de la joven no cambiaba.
-¿Cómo lo sabes? aunque te dijera lo que siento no lo entenderías, los humanos como tú solo son seres despreciables- Gintoki solo prosiguió a sacar una botella de su ropa con una pequeña copa.
–no sabes cuantas veces me he topado con gente como tú, no se puede huir de cosas como estas. Especialmente de las cosas que quieres olvidar- de un solo movimiento, la jarra de alcohol estallo producto del veloz corte de esta al ya no poder aguantarlo más.
–cómo puedes querer enfatizar conmigo, no eres nadie, un simple cerdo entendería más de lo que tu podrías hacerlo. Si perdieras a un ser querido entonces y solo entonces te pediría tu maldita lastima- la expresión en esta era clara, ahora solo la ira la dominaba y Gintoki era el único que recibiría toda su descarga.
–Mhn puede que tengas razón…- creyéndose ganadora del conflicto Tohru estaba por golpearlo con todas sus fuerzas para rematar la conversación pero… lo único que miro fue un pedazo de madera que se encajó en su mejilla con tanta fuerza que la mando a encajarse contra el gran muro de piedras a su espalda dejándola absorta en sus pensamientos por lo sucedido.
Un simple ebrio la había golpeado de esa manera y para empeorar las cosas sentía como un pequeño hilo rojo caía por la comisura de sus labios, el olor era indiscutible, estaba sangrando y todo solo por un simple golpe con aquel pedazo de madera que el hombre llevaba en su mano.
Como toda dragona orgullosa quiso destrozar y desmembrar a aquel sujeto por su osadía queriéndole regresar todo el daño multiplicado x 100 sin embargo… toda la rabia y enojo reprimido que quería expulsar desapareció en un instante, la mirada seria y fría de él Samuray fue más que suficiente para amansarla en esos momentos.
Esa mirada solo la había visto en una persona y ese era su padre cuando la reprendía por alguna locura que hacía a sus espaldas –…aunque no creo que eso sea posible, la persona de la que tú hablas ya está muerta- la expresión de esta paso a sorpresa por lo escuchado —realmente ¿te crees tan especial como para pensar que eres la única que sufre? Hace mucho yo pase por algo similar pero a diferencia tuya yo quería proteger 2 cosas, no quería perder ninguna. Pero si no me deshacía de una, perdería ambas. Intente proteger las 2 cosas pero fue lo mismo que deshacerme de ambas. Todavía sueño sobre eso, sobre si habría una solución mejor o no- la rubia no articulo palabra alguna.
Las palabras de aquel hombre no parecían ser simples palabras, era como escuchar los consejos de un viejo anciano que ya había pasado por eso, no se necesitaba leer los pensamientos de este para saber que mentía, sus propias lagrimas concordaban a sus palabras –yo… lo siento- fue lo único que dijo está volviendo a su antigua expresión pero esta vez con algo más de culpa y decadencia por cómo había actuado –maldición, hable más de la cuenta- rápidamente Gintoki paso a limpiarse la cara, que tan estúpido se necesitaba ser como para llorar frente a alguien que no conoces.
–entonces dime… ¿Qué debería hacer? Ella no volverá a estar conmigo, no importa lo que haga no podre estar junto a ella- pronto un líquido empezó a salir de los ojos de esta, sus ojos empezaron a llorar descontroladamente después de tanto tiempo que se sentía raramente bien dejar salir todo lo que se había guardado en su interior.
–seguramente harás algo terrible… pero…- tomando un poco de la bebida que quedaba en la copa –…escucha al dolor, es tanto maestro de historia como adivino… el dolor nos muestra lo que somos. A veces es tan fuerte que sentimos que morimos, pero no puedes vivir si no mueres un poco- finalizo Gintoki bebiendo un pequeño sorbo del alcohol para después retirarse del lugar en paz.
Si no fuera porque una vos lo llamo por su espalda deteniéndose en su sitio –dime… ¿Cómo lo hicistes?... cómo pudiste olvidarlos- la pregunta fue simple y Gintoki dio una carcajada por ello.
–yo nunca los olvide- la incredulidad se hizo presente en el rostro de la rubia que sentía como algo en ella se habría desde lo más profundo de su ser y es que era cierto lo que escuchaba.
Gintoki no tenía motivos para seguir vivo, perdido en el mundo sin ningún objetivo pues todos sus sueños se hicieron esquivos, cautivo entre masas perdió los estribos. Sin dinero ni trabajo, vivió depresivo abatido por ese pensar destructivo más aquella muchacha como un explosivo hizo que detonen de golpe sus emociones. Pues en sus almas una esperanza tenue aun agonizaba lista para renacer y hacer desaparecer el miedo que los hizo perder.
Cada quien se sometió a un diferente enfrentamiento… Tohru había vivido entre cientos con el único objetivo de cuidar a su preciada amiga escapando de la soledad, con cada día de su vida entregándose al máximo para superarse y vivir con los humanos, se enfrentó a su padre por su inmensa decisión que sin quejarse soporto, el querer vivir por siempre junto a Kobayashi fue su motivación… pero sin quererlo eso mismo fue su perdición.
Después de eso vivió vacía, sin deseos o una motivación pero su corazón aun quería buscar aquel calor, se esforzó al máximo dando todo de su ser para poder vencer a esa dura verdad… su corazón se hizo tan frio que le daba igual sus pares… con apatía enfrentaba sus males.
Sentía tristemente que había tocado fondo y que ahora ningún hecho la dejaría satisfecha… por lo cual quiso buscarle a su vida un terrible final con la esperanza de encontrarse otra vez con aquella persona especial. Su habilidad y fuerza eran sumamente superiores por lo que no pudo hallar alguien ni entre los mejores, pensó que encontraría un sentido en la vida pero solamente decepción esta ilusión le trajo… ella no buscaba reconocimiento mucho menos de los humanos el temer.
No quería ser aquel típico Dragón que toda la gente teme. Solo quería ser feliz haciendo aquello que más ama viviendo como una criada al lado de su amada… y aunque a pesar de que su cuerpo estuviese lleno de virtudes en su mente y en su alma solo habían inquietudes.
Queriendo adentrarse a territorio sagrado para ver si la mataban esas técnicas mortales pero tampoco encontró a quien pudiera hacerla perecer y nuevamente choco contra esa realidad tan cruel ¿de qué sirve ser tan fuerte si no eres feliz? Si esta vida es aburrida, tan insípida y gris.
Sin darse cuenta olvido aquella importante razón que tenía para ser un verdadero Dragón… más aquel extraño hombre le indico que su meta era superficial. Que una verdadera amistad perdurara… y así Tohru encontró un nuevo ideal. Que es armarse de valor y vivir por los demás.
—nuestra existencia no es tan fácil y menos superficial, siempre hay algo especial que aun debes buscar. Si estas sintiendo que en la vida ya no hay motivación, busca en tu corazón y ahí la encontraras… en vez de verte sufrir por cómo eres, apuesto a que esa persona preferiría verte sufriendo por el esfuerzo a cambiar- por instinto mismo Gintoki saco su Katana y la apunto en dirección de esta —porque eso es una familia…- levantando su mirada somnolienta le dirigió.
—mi nombre es Sakata Gintoki y soy el fundador de la Yorosuya. Si tienes un problema no dudes en acudir hacia mi aunque por el momento solo soy yo, si te interesa unirte hay vacantes disponibles- quizás eso solo fue un simple discurso que Gintoki realizo dejándose llevar por el momento queriéndose desahogar un poco y quizás un poco el alcohol pero para Tohru… fueron las palabras que había querido escuchar de un ser cercano y jamás espero que un simple humano se las dijera, pronto sintió como sus hombros se hacían más ligeros, como si se deshiciese de una carga pesada con la que había estado cargando todos estos años.
A la distancia Gintoki solo vio como los ojos de aquella muchacha recuperaban el brillo, al menos alguien se había levantado del fango en aquella noche aunque por desgracia no había sido él, pero por lo bajo se sentía feliz de que la joven recuperase la cordura. Al menos algo le había salido bien en todo ese tiempo aunque solo fuese con una desconocida.
Dándose media vuelta para ir a su hogar tropezó sobre sí mismo al pisar una de las tablas del puente que crujió con solo tocarlo –eso no suena nada bien- y como si el universo lo odiase aquella rubia empezaba a acercársele con una gran sonrisa empeorando la situación por el doble peso que ambos le daban al suelo.
–no te he dicho mi nombre, soy…- la desconocida al parecer no capto las señas para no acercarse pues las tablas debajo de Gintoki terminaron por romperse dejándolo caer al enorme y oscuro abismo mientras chillaba y rezaba por su vida siendo la figura alegre de aquella joven lo último que vio aquella noche –¡Tohru!- fue el fuerte grito que dio está mirando alegremente hacia abajo pensando que la habían escuchado –bien…- con más entusiasmo en sus palabras su vista se posó en la enorme ciudad frente a ella.
–sé que estas por ahí Sakata Gintoki…- tomando la copa con alcohol que el permanentado había dejado en el barandal de madera para tomarla de un sorbo –…y voy a encontrarte- sin más su cuerpo cayó al suelo con las mejillas rojas debido a lo que había tomado, al parecer aquel alcohol si había sido bastante fuerte como para dejarla mareada mientras pensaba la manera de encontrarse y presentarse con aquel desconocido, supongo que lo haría al amanecer.
FIN DEL FLASH BACK
En aquellos instantes los recuerdos de aquella noche iban llegando al permanentado que empezaba a recordar todo mientras Elma solo trago en seco por lo que sucedería a continuación -¿Qué hizo ella que yo no?- esa simple pregunta basto para que los nervios de Elma saltasen a altos niveles ¿y si Gintoki eligiese a Tohru en lugar de ella? Por cómo iban las cosas era lo más probable más ninguna se daba cuenta el como Lucoa analizaba las cosas.
Conocía lo suficientemente bien a Gin San como para saber cuáles serían las próximas palabras de Gintoki quien para no lastimar a ninguna de las 2, inventaría cualquier excusa como mencionar que sentía algo por la chica del tiempo del canal de noticias.
Sintiendo un gran peso en su hombro derecho pudo visualizar como Lucoa envolvía su brazo por su cuello para agacharlo junto con ella mientras lo apretaba contra sus enormes senos –mira que tener a 2 pretendientes como ellas, debes ser muy galán entre las mujeres Gin Chan, pero no crees que te estas olvidando de algo- Gintoki solo volteo hacia ella pretendiendo sacársela de encima por como lo asfixiaba entre sus ubres más fue inútil debido a que esta se arrodillaba en una pierna mientras lo sujetaba de una mano poniendo inquietas a todas las presentes por lo que sucedía.
–Sakata Gintoki… ¿te casarías conmigo?- el silencio era poco para describir el ambiente en donde se encontraban seguido de un fuerte grito por parte de las 2 dragonas más jóvenes que quedaron incrédulas por lo que veían, Gintoki por otro lado tenía los ojos abiertos de par en par ¿Cuántas declaraciones había tenido en un solo día? Y de mujeres tan hermosas con las que solo los vírgenes Otakus soñaban a diario y para remate Lucoa le había propuesto matrimonio frente a esas 2
¿Qué tan fuerte seria como para enfrentarse a muerte contra esas 2 de ahí? Antes de que pudiese contestar algo coherente Kanna salto hacia su espalda sujetándose por el cuello de este queriendo llamar la atención de su Padre adoptivo que al verla se topó con que esta traía consigo unos papeles antiguos que parecían papiros antiguos de alguna ruina mientras Lucoa reia por lo bajo.
Gintoki sin más lo cogió y viendo que tenía algo, pronto las demás se acercaron hacia el para leer en grupo lo que Kanna había traído "Por la ley que dicta y rige a las facciones del orden y del caos. Toda confrontación entre Dragones por la disputa de alguna hembra deberá ser resuelto mediante una confrontación a muerte… el macho vencedor tendrá el derecho legítimo de poder aparearse con todas las hembras que quiera dentro del territorio…" tan pronto como termino de leer las últimas palabras hicieron eco dentro del samuray y sin poder evitarlo un miedo llego a su columna vertebral al sentir como un líquido viscoso chorreaba por su cabeza.
No hacía falta voltear para ver que las 3 dragonas a su espalda babeaban sobre el como si se hubiesen encontrado un gran pedazo de carne en media hambruna, era como si él fuese la presa y ellas las cazadoras –supongo que eso lo arregla todo- Elma y Tohru solo asintieron por lo dicho.
–cómo eres el único macho disponible en toda la zona…- de repente las uñas de Elma empezaron a crecerle como si de navajas se tratase.
–tendrás todo el derecho para aparearte con nosotras Gin Chan- deletreo Tohru a oídos de este que se puso azul por lo que podría suceder si no salía de las montañas por ayuda o si no, el ser violado por esas ninfómanas sería el primero de sus muchos posibles problemas futuros con crías incluidas.
Su cerebro funcionaba a mil por hora y como un destello de luz en solo un parpadeo se dio cuenta que estaba levitando por los aires, Kanna lo cargaba de regreso a la civilización donde Gintoki al menos tendría un chance para escapar de las demás –eres la mejor hija que un padre pudiese tener- lloriqueaba este estando agradecido de que al menos una de ellas no lo viese como un muñeco o juguete sexual, lo que no se había dado cuenta era que Kanna no actuaba en beneficio de su padre.
Si algo había aprendido de Otose era que si soñabas con una gran familia lleno de mocosos que te sacasen arrugas al lado de un hombre con permanente el primer paso era proteger ese sueño, da igual lo que costase, aunque aún era una niña con el tiempo tendría un cuerpo adulto que ni el samuray que llevaba en sus manos podría resistirse, después de todo aquel tonto de Gintoki era el segundo que le provocaba esas sensaciones en su estómago como lo hizo Saikawa alguna vez.
Mas tuvo que regresar a la realidad al sentir como 3 proyectiles caían del cielo hacia ella obligándola a caer empicada directo en el mismo sitio donde habían empezado las cosas, no hacía falta decir que terminaron por destrozar todo el lugar llevándose consigo casi todos los arreglos de la fiesta.
Para empezar todo era un gran desastre que justo Hijikata observaba frente a él, hace apenas un segundo todo estaba de maravilla y en menos de un parpadeo todo se había ido al traste, en medio de todo ese desastre solo observaba como aquellas 4 jalaban de las extremidades de Gintoki casi pareciendo que lo querían partir –supongo que nuestras cabezas rodaran esta noche- declaro Kondo que llegaba a la escena del crimen donde Gintoki estando a punto de ser desmembrado donde sintió una poderosa embestida que lo tacleo pero que finalizo a la tortura de sus amigas.
–tienes idea de lo que has hecho, destruiste propiedad valorizada en quien sabe cuánto- gritaba un paranoico Hijikata tragando harto oxigeno por la situación al punto en que sus hombros caían en desgana por solo pensar en la excusa que diría frente a Umibouzu.
–deja de quejarte, si tanto problemas haces por eso solo observa- de un solo chasquido Tohru restauro todas las decoraciones mejorando el aspecto del lugar mejor que como quedo antes –listo, vez que fácil resulto, ahora párate del suelo y deja de estar chillando- Hijikata ni se había dado cuenta en que momento estaba en el suelo mirando como Tohru le ofrecía su mano para que se levantase, el solo tocar el tacto de ella hizo que valiera la pena el haber hecho toda esa escena frente a todos más reacciono de golpe al recordar porque estaba ahí.
–Gintoki, tengo que hablar contigo- las palabras de este sonaron tan serias que provoco que incluso las dragonas lo tomasen enserio –es sobre Kagura, ella…- Gintoki solo lo interrumpió al pasar caminando de largo por su costado.
–no tienes que explicarme nada, supuse que tarde o temprano volvería a la tierra, además, Kamui ya me explico sobre ella y su hijo- Hijikata abrió los ojos por esa noticia al ver lo positivo que lo había tomado Gintoki hasta el momento.
–Gin Chan- fue el susurro preocupante de Tohru al escuchar sobre aquella otra mujer que menciono Hijikata, Elma tenía al menos una idea de lo que pasaba por cómo iban las cosas, Lucoa solo mostro interés sobre la relación de Gintoki con aquella desconocida y el tono de sus palabras al mencionarla mientras Kanna no hacia otra cosa que mirar de reojo al otro extremo donde se hallaba alguien mirándolos a la distancia, no era un adulto, se trataba de un niño con cabellera naranja, piel tan blanca como la nieve y un paraguas en su hombro, decidió ignorarlo por la situación presente.
–despreocúpate, no hare nada que interrumpa la boda de esos 2, tan solo quiero que las cosas vuelvan a ser como antes, compartir algunos tragos con todos no estaría mal para empezar- Kondo que lo había escuchado todo solo dio un paso al frente tocando el hombro de este.
–Por un demonio, por supuesto que estaríamos gustosos de compartir unas bebidas contigo ¿cierto Toshi?- el mencionado solo bufo mientras prendía un cigarrillo en su boca.
–Qué más da, supongo que no hay opción- Gintoki solo sonrió por esa respuesta, al fin empezaba a sentirse como antes que todo sucediese.
–Nosotras también iremos- fue el impulso que dio Lucoa levantando el brazo en afirmación palideciendo al permanentado.
–si vienes tu pagaras lo que tu bebas y las apuestas que hagas irán por tu cuenta- Lucoa solo chasqueo por esa condición dejando una mala impresión hacia los policías –ahora veo de donde surgió la química entre ustedes- fue el comentario de Kondo comparando la personalidad de aquellos dos.
–como sea, si quieren beber con Gin Chan, lo harán frente a nosotras, lo siento pero aunque tengamos confianza con ustedes eso no quita que desconfiemos de los demás- señalo Tohru hacía varias esquinas donde varios ninjas y mujeres de Yoshiwara los vigilaban.
–lo siento por eso, pero como sabrán. El nombre de este tonto fue manchado hace 5 años, desconozco por qué Sougo te hizo eso- la expresión de Gintoki solo se divertía más por lo que escuchaba.
–estas diciéndome que me crees, después de 5 años, dices que crees en mi palabra- Kondou solo bajo la cabeza por esa acusación.
–perdón por la demora, estábamos tan segados por las palabras de Sougo… que no te dimos la oportunidad de aclarar las cosas- Tohru y las demás estaban por patearles tan duro si no fuera porque Gintoki estallo en risas por lo dicho confundiendo a los presentes por ese comportamiento.
–levanten la cabeza par de idiotas, es verdad que estuve molesto y no miento que aún tengo cuentas pendientes con su mocoso pero… de no haber sido por eso… jamás hubiera conocido a las tontas que me sacan de quicio todos los días o que me dejan con más deudas que ganancias- las dragonas solo se avergonzaron por todas las acusaciones, pues eran verdades.
–Gintoki, sé que ya lo sabes. Pero debo recordarte que reconciliarte con los demás no será tan sencillo, sabes a lo que me refiero- el permanentado solo paso a rascarse el oído como se le era costumbre.
–tienes razón, tomara más que palabras para convencerlos pero hey… si pude con ustedes ¿Qué les hace pensar que no podre con los demás? Y aun si no lo lograse, no es como si necesitase de ellos para seguir adelante- con solo decir eso, Kondou y Hijikata dirigieron la mirada hacia donde veía Gintoki topándose con la imagen de todas las dragonas que hacían de las suyas, ambos comprendieron el mensaje, no importaba si los demás creyesen en el o no, Gintoki ya había ganado desde hace mucho tiempo solo que nadie se había dado cuenta.
Sin más que decir, ambos policías solo prosiguieron a retirarse satisfechos con la respuesta de la Yorosuya. Las dragonas tuvieron que regresar a casa para cambiarse y descansar por todo el trabajo hecho hasta ahora, viajar al espacio y destruir la estrella de la muerte no había sido tarea fácil.
Solo Gintoki se quedó en aquel lugar alegando que tenía cosas que hacer, obviamente ninguna quiso dejarlo solo en territorio enemigo pero tras ver la confianza de su jefe decidieron confiar en él. El trabajo era fácil, solo tendría que arreglar el altar de la ceremonia, si bien no era bien recibido por todos al menos quería hacer algo especial por Kagura en su día tan especial pese a que esta quizás ni se lo reconociese.
El detalle era simple, pues hace mucho tiempo la Yato le hablo que cuando ella se casase con la persona ideal para ella, quería que del cielo lloviese arroz como si de agua se tratase, lo gracioso era que se lo había comentado mientras ambos habían estado cenando huevo con arroz y las palabras de esta sonaron más a fantasía que a realidad sin embargo… el viejo Gin Chan al menos le cumpliría aquella ilusión; gracias a que conocía un poco sobre magia se las pudo ingeniar.
El trabajo estaba hecho y solo podía admirar el lugar en silencio, pronto los invitados vendrían y conociéndolos seguro que lo botarían a patadas apenas lo viesen, con gran esfuerzo abrió los ojos topándose con un gran día soleado, se notaba a leguas que era más del medio día y su estómago se lo recordó –supongo que es hora de irme, le prometí a Elma comprarle ropa interior nueva, tal vez aproveche y les compre a las demás, crecen demasiado rápido- sujetándose su espada en la cintura se disponía a salir del lugar si no fuera porque un pequeño bulto se estrelló contra el por su espalda.
Se trataba de un niño de cabellera naranja y atuendos chinos llevando un paraguas, al parecer huía de unas mujeres del Yoshiwara que lo perseguían –oye mocoso, fíjate por donde vas- el pequeño solo se le quedo viendo raro y con disgusto por haberlo hecho tropezar.
–no tengo tiempo para esto- el menor con un poco de impulso salto hacia el muro disponiéndose a ir pero… pronto sintió como su cuerpo estaba más ligero, al voltear se topó con aquel hombre de cabellera plateada que comía los dulces que había robado hace unos momentos.
–un pequeño consejo mocoso, siempre vigila tus pertenencias- como si fuera poco que aquel hombre le robara su comida también traía en sus manos su monedero lleno de dinero, estaba por reclamarle y hacerle pelea más el sonido de los pasos de los que lo perseguían lo alerto.
Pensando rápidamente lo único que se le vino a la mente fue el recuperar sus cosas rápidamente y salir del lugar, con su fuerza y habilidad aquel viejo con espada de madera no debería representar un gran problema, grande fue su sorpresa cuando se dio cuenta que aquel hombre había desaparecido del lugar, mirando de un lugar a otro lo visualizo sentado en un tejado disfrutando de los dulces que le había arrebatado mientras le daba las indicaciones de donde estaba a sus perseguidoras.
El menor solo apretó los dientes por haber sido engañado de esa manera pero no era momento para un berrinche, o escapaba o era atrapado. Tuvo que hacer muchas piruetas, saltos y caídas para deshacerse de las que lo perseguían. Sus planes habían cambiado, ahora su objetivo era encontrar a ese tonto del permanentado y darle una paliza por haberlo hecho pasar por todo eso, después de todo su madre le había dado el sabio consejo "Si te hacían algo, tu regrésales el doble de daño" su madre nunca dio explicación de quien se lo había dicho pues su abuelo y abuela negaron haberle enseñado algo como eso y su tío no era de muchas palabras.
Buscando por todos lados no consiguió dar con aquel desconocido –adonde fue ese loco- como si el cielo lo escuchase una bola de helado de fresa le cayó en su cabeza, mirando hacia arriba pudo visualizar a aquel hombre que yacía sentado en el árbol lamiendo su helado de ahora una bola.
–que mal, este helado era muy bueno- con mucha tranquilidad arrojo lo poco que quedaba del barquillo dándole en toda la cara al menor que lo miraba con gran enojo.
–oye tu ¿se puede saber que estás haciendo?- Gintoki solo prosiguió a rascarse la nariz con indiferencia por el mocoso que lo miraba mal desde abajo.
–tu qué crees- la rabia de aquel chico no hizo más que aumentar, sacando su paraguas lo apunto en contra de este, nadie lo había tratado así y quien lo hacia su madre se aseguraba de enviarlo al hospital.
–¿sabes lo que esto significa? Pertenezco al clan más fuerte del universo así que más te vale disculparte si no quieres que te acomode la cara- la arrogancia era visible en la cara de este y solo esperaba ver el sentimiento de terror que pondría el viejo al escuchar eso, todo al que se lo decía salía corriendo de ahí o le pedía disculpas agachando la cabeza hasta el suelo sin embargo…
El hombre sentado en el árbol no hizo ni lo uno ni lo otro, solo lo miraba con aburrimiento mientras se hurgaba la nariz –con que un Yato ehhh, la verdad pensé que solo eras un niño loco agitando un paraguas en plena tarde- el menor estaba por explotar de la rabia, el viejo sabía que era un Yato y no había tenido ni una reacción, era como si ya eso fuese noticia vieja.
–vete a casa niño, tu papa debe estar preocupado por ti y tu mama debe estar esperándote con el almuerzo ya hecho. Maldición, olvide que hoy me toca cocinar a mí, esas tontas morirán de hambre si no regreso en seguida- esto último lo dijo saltando en su sitio preocupado de las dragonas al no dejarles nada en la cocina o la nevera, más la expresión del infante le llamo la atención, toda la arrogancia del muchacho desapareció dando a un rostro reflexivo y triste -¿Por qué tan triste chico? Los jóvenes como ustedes deberían tener más energía que los viejos como yo- la expresión decaída del muchacho solo bajo a más.
–cállate, de todos modos, no es como si mi padre se preocupase por mí y mi madre- Gintoki solo cayo, al parecer había tocado algo sensible en lo que respecta a la familia del muchacho pero sabía la cura perfecta para cualquier tristeza.
-¿Cuál es tu nombre?- el peli naranja con cabellera lacea solo afilo la mirada, no iba a mostrarse débil ante un desconocido o al menos eso es lo que le había dicho su tío Kamui cuando entrenaban.
–me llamo Kazuya- si hubiera sido un niño normal quizás hubiese dicho su nombre completo pero debido a sus problemas con su padre no le gustaba mencionar su apellido.
–bien Kazuya ¿Qué te parece si planeamos nuestro siguiente objetivo?- el mencionado solo arqueo una ceja sin saber a lo que se refería pero pronto dirigió su mirada hacia donde veía el hombre mayor, se trataba del pastel de boda a la distancia donde varios hombres del Mimawarigumi lo custodiaban.
En menos de un segundo ambos tenían una sonrisa zorruna en su rostro pareciendo que tenían el mismo plan -¿estás pensando lo mismo que yo?- Kazuya solo afirmo –robar y comernos el pastel- el adulto solo sonrió por lo dicho y sin más se dispusieron a ejecutar el plan, para Kazuya no debería ser diferente a las otras veces que ya había hecho eso pero debido a los consejos del permanentado y su experiencia lidiando con aquellos hombres de uniforme blanco decidió escucharlo.
Al parecer sería más difícil burlarlos a los hombres del Mimawarigumi que los del Shinsengumi y antes de empezar a Kazuya le entro curiosidad por el nombre de aquel sujeto desconocido, no era como los adultos que había conocido a lo largo de la vida, no sentía como si estuviese con una persona madura, era más como si tuviese a un cómplice que pensaba y actuaba como el, como si fuera un niño atrapado dentro del cuerpo de un adulto –por cierto ¿Cuál es tu nombre?- el permanentado solo le miro extraño pero supuso que no habría problema con decirlo.
–me llamo Sakata Gintoki- Kazuya solo escucho atento hasta parpadear y fijarse que aquel hombre ya no se encontraba, aclarando su visión lo denoto corriendo por todo el lugar a una gran velocidad evadiendo la seguridad con suma facilidad, no tenía palabras para describirlo pues solo había visto a su familia ser los únicos capaces de ejecutar esas maniobras imposibles para un humano, de hecho, si aquel permanentado no llevase un paraguas como él lo hubiera confundido con alguien de su clan más decidió ignorarlo y apegarse al plan.
Plan que si bien funciono requirió extremo cuidado para no ser descubiertos mientras robaban el enorme pastel blanco que yacía en el almacén –eres increíble Gin San- ambos estaban frente a aquel pastel gigante oliendo la crema dulce que les hacía agua la boca.
-¿tú crees?- apenas dijo eso sintieron los pasos de tacón por lo que era una mujer.
–maldición, es ella, esta vez nos atraparan- Kazuya sabía de quien eran esas pisadas, se trataba de Tsukuyo quien se encargaba de cuidarlo en algunas ocasiones como si fuera su niñera y sabía perfectamente que a esa mujer no se le podía engañar tan fácilmente más la sonrisa en el samuray no desapareció.
–te enseñare un truco muchacho- dicho eso las puertas se abrieron mostrando a una rubia con rostro serio que miraba a todos lados en busca del muchacho para llevárselo y arreglarlo para la ceremonia.
Lamentablemente no encontró nada en aquel sitio –me abre equivocado…- mirando una vez más en todas la direcciones nada encontró por lo que se retiró del lugar jurando que había alguien ahí sin percatarse de que siempre los tubo de frente, Kazuya solo estaba impresionado por esa habilidad del samuray, prácticamente los había vuelto invisible frente a la rubia de los Kunai.
-¿Cómo lo hiciste? Nos tuvo frente a ella y no pudo darse cuenta de nuestra presencia- con solo decir eso Gintoki destrozo unas pequeñas piedras en sus manos haciéndolos visibles para los demás.
–¿verdad que son geniales? Lamentablemente solo funciona por unos minutos, Tohru y las otras son capaces de mantenerlo por más tiempo- Kazuya solo formo una expresión de curiosidad por aquellas personas –ignórame, son solo unas amigas del trabajo- el Yato solo levanto una ceja ante esa respuesta.
–por como lo dijiste parece que esas compañeras tuyas son más que solo unas amigas- el permanentado solo esbozo tranquilidad al oír eso.
–quizás tengas razón- no podía negarlo, sin saber en qué momento, empezó a sentir algo por esas dragonas, al principio pensó que solo era algo pasajero y que solo se debía debido al físico y no lo sentimental pero más equivocado no podía estar.
Con el pasar del tiempo, había vivido tantas aventuras con ellas que un día tranquilo al lado de todas ellas era poco usual ya que por lo general siempre se metían en líos y no unos simples como había estado acostumbrado en el pasado, sino más bien problemas dimensionales donde había conocido cientos de lugares y personas con las cuales no pensó ver nunca.
De hecho, algunas veces pensó que los iban a demandar debido al copyright, pero bueno eso sería problema del escritor… espera ¿Khe?…
Estaba tan absorto en sus pensamientos que no se había dado cuenta de las muchas pisadas que venían justo a esa habitación, para cuando se había dado cuenta se fijó en que una alarma estaba prendida y que el culpable había sido Kazuya quien comía feliz enorme pastel que venía con alarma de seguridad incluida —será mejor salir de aquí, ya no me quedan más piedras- tomando a Kazuya como un costal se dispuso a saltar por la ventana rompiendo el vidrio en el proceso sin percatarse que habían estado a unos pisos del suelo –sujétate-
Dicho eso Gintoki encajo su espada en la pared que le sirvió como freno para que ambos no quedasen estampaos contra el suelo, después de haber escapado del sitio Kazuya se mostraba satisfecho por haberse salido de la suya mientras Gintoki pateaba un árbol desahogándose por no haber probado un mísero bocado de aquel pastel que no volverá a ver al menos en un buen tiempo.
Estaba tan cabreado que de un punta pie sin querer quebró el árbol por la mitad hasta que su olfato le indico la presencia de algo esponjoso, dulce y cremoso, al fijarse, vio como Kazuya sostenía un porción del pastel de hace unos momentos ofreciéndosele como parte del botín –tómalo antes de que me arrepienta- como una bestia, Gintoki se arrojó contra el pequeño pedazo de pastel disgustando el sabor de este lentamente en compañía de Kazuya impresionando por lo infantil que este podría llegar a ser.
–esto sabría mejor con alguna bebida- en menos de un segundo Gintoki le arrojo un envase que le dio de lleno en la mejilla adolorida de este, observando el empaque miro fijamente aquella bebida que el mayor tomaba con gran gusto a su lado –¿leche con… fresas?- con un poco de curiosidad tomo un pequeño sorbo esperando algo asqueroso sin imaginarse el viaje astral que tuvo su lengua en esos momentos.
Pronto le agarro el gusto y empezó a tomar como esclavo en pleno desierto hasta saciarse quedando junto a Gintoki recostado contra lo que quedaba del árbol partido –la leche de fresa es como leche… pero con fresas- fueron las palabras de Kazuya quien tenía los ojos abiertos de par en par en dirección del cielo con una gran sobre dosis de azúcar.
–no es por presumir pero mi sangre es dulce, según los doctores estoy a un paso a la diabetes- Kazuya solo sonrió por lo bajo, jamás espero conocer a un sujeto como él y menos en un planeta tan pequeño como lo es la tierra, pudieron seguir descansando en aquel lugar si no fuera porque el golpe de las campanas los alarmo –supongo que debo irme, no quiero ni saber lo que harán las demás si no vuelvo pronto- Kazuya solo miraba como el hombre mayor se disponía a irse del lugar.
–¿no piensas quedarte?- como si fuese una reacción, Gintoki solo prosiguió a hurgarse la nariz.
–digamos que… no soy bienvenido por estos lugares, aunque quisiera quedarme me botarían apenas me viesen- Kazuya solo se paró de su lugar limpiándose la grama de su ropa.
–si hablas de una invitación no te preocupes, puedo hacer que entres como si nada, considéralo un regalo por ayudarme a infiltrarme al almacén, no puedo esperar a ver la cara que pondrá mi madre cuando vea el pastel y no sepa quién lo hizo- esas palabras fueron más que suficientes para darle una idea de quien era Kazuya, había tenido sus ideas desde un principio al verlo.
Ropa china, un paraguas, cabellera naranja y aquel cabello laceo; todo encajaba y solo pudo suspirar por lo divertido que podría llegar a ser la vida y lo pequeño que resultaba ser el mundo –tus padres deben estar preocupados, será mejor que vuelvas enseguida. Yo también tengo que ir a ver que mi esposa e hija no terminen por destruir la casa o peor…- pronto las imágenes innombrables que podían llegar hacer Tohru y Elma golpearon su cabeza.
–hablando del diablo, creo que vienen a recogerte- Kazuya solo miro a sus espaldas viendo a las amigas de su madre que venían a prisa por él, se trataba de Otae y Kyuubei donde esta última desenvaino su espada estando alerta mientras Otae loa abrazaba fuertemente.
-¿estás bien? ¿No te hizo nada?- aquellas preguntas desconcertaron al Yato que sin comprender nada solo negó con la cabeza mientras veía a la lejanía como Gintoki se retiraba del lugar.
–Solo estuve con un amigo, no es nada- con solo decir eso Otae frunció el ceño con enojo.
–Escucha Kazuya, no vuelvas a acercarte a ese hombre, es demasiado peligroso- fue la simple respuesta de Otae reprendiendo al muchacho que tragando saliva asintió para no seguir con el sermón, nada bueno salía cuando discutía con su tía Otae, a diferencia de su tío Shinpachi ella era más salvaje, casi como un gorila. Sin embargo, su cuerpo se llenó de curiosidad por aquel hombre que había conocido ¿Quién era? Y de ser posible ¿lo volvería a ver?
Con Gintoki, este iba camino a casa pensando en que haría por la noche, salir a tomar con Lucoa era una opción, necesitaba relajarse y nada mejor que una copa de alcohol para satisfacerlo en aquellos momentos, tan pensativo se hallaba que no se había dado cuenta que en todo el trayecto hacia la salida había estado atravesando un mar de gente que había estado llegando a la boda mientras lo miraban con desprecio por como vestía pues la ropa de este lucia desgastada, vieja y maltrecha por todo lo que había pasado hasta el momento, su aspecto físico también dejaba mucho que desear pues no había tocado el agua en unos buenos días ya que la del mar no contaba.
Una que otra persona lo confundió con algún vagabundo que se había perdido y había llegado a parar ahí. No se podía esperar menos de la alta clase de familias adineradas las cuales habían sido invitadas a la boda.
A solo unos metros de la salida la distracción de Gintoki le jugó una mala pasada al ser tacleado por una pequeña que por poco y lo dejaba invalido por la fuerza aplicada, al abrir los ojos podía diferenciar que estaba rodeado de gente a la cual conocía muy bien, eran todos los del distrito de Kabuki –aún es temprano para que estés cayéndote por el suelo mocoso- esa voz gruesa y áspera era inconfundible.
-¿viejo ganguro?- aquel viejo Samuray que alguna vez enfrento se encontraba frente a él junto a su hija y Otose.
–señor Jirochou para ti mocoso- parándose del suelo pudo admirar la increíble cantidad de gente que estaba ahí y la lógica era más que obvia.
–por lo visto estarán ocupados todo el día- de un simple movimiento Otose saco un sobre la cual partió en varios pedazos como si de basura se tratase impresionando a Gintoki por aquella acción, seguidamente los demás empezaron a hacer lo mismo con sus invitaciones arrojándolos hacia el aire.
–Gintoki, no estamos aquí por aquella tonta ni mucho menos para reconciliar lazos que ellos mismos cortaron. Estamos aquí por ti- el samuray solo abrió los ojos con sorpresa mirándolos a todos.
–si esa Amanto quiere venir y actuar como si nada hubiese pasado está muy equivocada- esta vez fue Hinowa quien estaba en compañía de su hijo Seita y Zenzou que solo asintió.
–esos idiotas creen que sigues siendo el mismo perro miserable que dejaron hace 5 años, debes demostrarles que cuando se toca fondo la única opción es subir por más difícil que sea- declaro Gengai con alegoría mientras Gintoki no sabía si tomarlo como un cumplido o un insulto.
–no sé lo que está pasando, pero si esos bastardos intentan algo en tu contra puedes contar conmigo- Gintoki solo pudo mirar a Tohru que lucía entusiasmada por cómo iban las cosas.
–Gin Chan, no tienes que ir si no quieres- la preocupación de Elma era notable pues sabia de ante mano la relación que había tenido con aquellas personas.
–abuela, lo tenías planeado desde un principio ¿no es así? Todos ustedes- Otose solo se dispuso a fumar su cigarrillo con una sonrisa arrogante por lo escuchado.
–no pienso dejarte marchar a la boca del lobo sin refuerzos, todos estos tontos te seguirán sea cual sea tu decisión, piensa en esto como el favor por todo lo que tú y tus amigas han hecho por nosotros- todo Kabuki solo grito en un mismo sonido mirando ampliamente al líder de la Yorosuya.
Dentro de la puerta los guardias estaban que no toleraban la bulla de toda aquella gente que se había reunido a fuera de la enorme puerta de madera como si hubiesen salido de un mercado en pleno día –esos malditos ¿Por qué crees que la princesa se molestó en invitar a esa gente- el guardia solo escupió a un lado al escuchar eso.
–según parece todos ellos son conocidos de la amiga de la princesa, ya sabes, son los invitados de la novia- pronto el guardia comprendió el mensaje hasta que ambos empezaron a partirse de la risa pues tenían órdenes claras, no dejar entrar a ninguno que estuviese relacionado con aquella gente de los suburbios más nunca tomaron en cuenta algo muy importante.
Es que en todo barrio siempre tenía su perro guardián para defenderlo y en este caso Kabuki tenia a un demonio de pelo plateado, pronto un tremendo estruendo a la distancia hizo eco por todo el lugar, desde el enorme castillo se veía como la enorme puerta de madera se quebraba en 2 por un fuerte golpe desde a fuera mientras todo el Shinsengumi miraba pensando que se trataba de un ataque de los Joui –ese tonto tardo mucho- Kondo solo afirmo en respuesta por Hijikata.
En todo ese humo una figura se hacía revelador con una espada de madera en su cuello –perdón por la tardanza pero aquí traigo a los invitados de la novia ¿este es el lugar cierto?- los guardias solo estaban con la boca abierta por tener frente a ellos al criminal más buscado en todo Edo, como marea el distrito entero de Kabuki empezó a pasar provocando el alboroto el cual les caracterizaba mientras que a la distancia desde el gran edifico un sujeto con gafas miraba el espectáculo.
–no han cambiado nada en todo este tiempo ¿no Kagura?- la mencionada solo esbozo una sonrisa al saber que todas las personas a las que había invitado si habían venido a un día tan especial para ella.
–te lo dije Shinpachi, que ellos aún son nuestros amigos y los amigos no se abandonan- contesto una bella muchacha de cabellera bermellón con adornos extraños en su cabeza vistiendo un hermoso vestido de novia tan blanco como la nieve, su mejor amigo solo se acomodó los lentes al oír eso, ambos no podían esperar para poder hablar nuevamente con todos sus conocidos después de tanto tiempo.
O al menos eso es lo que pensaban hasta que un miembro del Shinsengumi entro por la puerta alertando a ambos por la intromisión de esa manera –malas noticias, unos desconocidos destrozaron la puerta principal y ahora están entrando con un una gran cantidad de gente, Shinpachi solo frunció el ceño ante esa acusatoria junto a Kagura estando enojados por como trataban a sus invitados.
–ellos son nuestros amigos, en primera no debieron cerrarles la puerta- el policía fue agarrado de su uniforme por un Shinpachi enojado más el hombre aún tenía algo que decir.
–pero señor, no solo los invitados de la novia entraron por la puerta principal, también ellos lo hicieron- Shinpachi solo bufo sin preocupación, de seguro se trataba de Katsura con algún loco presente de obsequios o un regalo exagerado para Kagura tipo Joui.
–déjalos entrar, al fin de cuentas son viejos conocidos nuestros- luciendo más calmado el policía del Shinsengumi hasta que un miembro del Mimawarigumi entro todo agitado con más noticias.
–Acaban de destruir la puerta principal, el criminal de guerra es el responsable- Kagura y Shinpachi abrieron de par en par los ojos al escuchar eso.
-¿Qué dijiste?- la voz de Shinpachi sonaba fría pero sería al mismo tiempo, después de todo había madurado y crecido mucho en estos años que había cambiado de apariencia.
–tranquilízate Shinpachi, no puede ser ese sujeto, el murió hace 5 años- estando segura de sus palabras ambos policías solo negaron con la cabeza ante lo dicho.
–se ve que han estado mucho tiempo fuera chicos- esta vez fue Hijikata quien entro a la habitación estando recostado en la puerta fumando un cigarrillo.
-¿Qué quieres decir?- la seguridad de Kagura estaba inestable por lo que podría escuchar.
–aquel tonto jamás murió, tal parece que ni el mismo demonio lo quiso en sus dominios- dándole una buena inhalada al tabaco en sus dedos se dispuso a exhalarlo en todo el ambiente.
–imposible yo misma le revente el corazón aquel día, debe ser un error- grito una histérica Kagura parándose de su sitio por la sonrisa arrogante del policía frente a sus ojos.
–quieras o no, él está vivo…- seguidamente hubo otra explosión en el terreno alertando a los presentes sin percatarse que Hijikata había sacado a sus 2 oficiales del cuarto rápidamente para evitar muertes innecesarias –tal parece que no vino solo- el par frente a él lo miro confundido por eso.
–no tienes de que preocuparte, ellos no vinieron a detener tu boda ni nada por el estilo- con decir eso Hijikata prosiguió a retirarse del lugar siendo detenido por Shinpachi que lo miraba con ojos afilados.
–dijiste ¿"Ellos"?- Hijikata solo suspiro como si recordase algo volteando para ver el rostro de esos 2.
–ohhh olvide decirlos, ese tonto tiene nuevos compañeros- seguidamente hubo una explosión en todo el lugar alertando a los 2 de ahí sin poder ver en qué momento Hijikata había desaparecido.
–no creerás que el…- Kagura solo negó con la cabeza apretando los dientes con fuerza.
–por su propio bien espero que no haga nada. Esto es lo mismo que hizo cuando sucedió lo de Kintoki, formo una Yorosuya de último momento queriendo crear confusión entre nosotros- tras pensarlo detenidamente Shinpachi llego a la misma conclusión, si envía a los guardias a sacar a Gintoki este los vencería fácilmente y no quería ocasionar el mismo desastre campal de aquel día y menos en un día tan especial para su amiga.
Fueron interrumpidos por otras personas que entraron a la puerta, se trataba de los padres de Kagura que venían a ver si todo estaba bien –Kagura, por Dios Santo pensé que algo te había pasado- gritaba Umibouzu alarmado por todo lo que sucedía más la mirada seria de su hija lo tranquilizo y eso solo significaba problemas –es el ¿verdad?- esta vez fue Kouka quien lucía preocupada por su hija menor que consideraba ir personalmente a botar a patadas a ese Samuray.
Todos los presentes estaban deacuerdo en eso hasta que otro más se unió a la fiesta –yo que ustedes me mantendría al margen- era Kamui quien había entrado a la habitación con su típica sonrisa mirando como todos estaban serios en un día tan especial para su hermana –solo, el señor samuray no representa una gran amenaza para nosotros pero… aquellas chicas que lo acompañan si serian un verdadero problema- pronto la sonrisa cambio a una expresión sería igual a la del resto.
–¿Chicas?- dijo Shinpachi incrédulo por lo que oía.
–en total son 4 una adulta, una niña y 2 mujeres jóvenes— puede que Kouka y su esposo no sonasen tan interesados en esos sujetos pero Shinpachi y Kagura sí que se sorprendieron por esa declaración.
–Así que el bueno para nada se buscó unas prostitutas para este día- Umibouzu solo se tronaba el cuello esperando el momento para toparse con aquel permanentado.
–Esto les encantara, según los rumores el señor samuray está casado con una de ellas y actualmente tienen una hija, o al menos eso es lo que dicen los rumores- con más seguridad que antes, Kagura solo esbozo una sonrisa.
–eso significa que ya no causara problemas, pero no podemos estar seguros, lo mejor será bajar y vigilar por nuestra cuenta que ese sujeto no haga nada estúpido- la vos de Shinpachi sonaba agria cuando se dirigía hacia su antiguo jefe y Kagura no era la excepción.
–díganle a todos que vigilen a ese sujeto, si hacen algo por más mínimo que sea para interrumpir la boda de mi hija, deben echarlos de inmediato, por supuesto deberán llamarme a mí para que yo personalmente lo mande al diablo- Kouka solo asintió ante la respuesta de su esposo más la expresión de Kamui cambio cuando su padre se refirió a toda la Yorosuya.
–hagan lo que quieran pero… no toquen a la mujer con cola de pez- disponiéndose a ir Kagura y los demás notaron algo en ese tono inusual de su hermano –ella es mi presa y solo mía- esto último lo dijo con su típica sonrisa infantil dejando a todo el mundo confundido por esa respuesta pero para Kouka no, ningún hijo suyo podía engañarlo y menos el mayor.
Mientras que todos entraban por la puerta Lucoa pedía disculpas por cómo habían destrozado la puerta de una tremenda patada en conjunto de toda su familia que empezaba a caminar hacia adentro si no fuera porque Kanna hizo el berrinche de querer lucir un vestido hermoso como el que todas usaban y como Gintoki casi nunca le decía que "no"
Era obvio que Kanna había adoptado una actitud más engreída al ser Gintoki y Elma quienes más la consentían aunque esta última lo había hecho desde que la adopto como hija suya –Tohru, estas segura que debemos entrar con esto puesto- decía una avergonzada Elma por como el vestido le ajustaba el cuerpo mientras su rival se reia por lo bajo al darle una talla menor a lo que ella usaba.
-¿Qué pasa Elma? Subiste de peso, Gin Chan te vera como una vaca si sigues comiendo demasiado- Elma solo se tiño de rojo por la vergüenza que sentía en esos momentos pues el vestido le ajustaba tanto que resaltaba su enorme busto junto con el de Tohru pero si de bustos hablamos, clara ventaja les sacaba Lucoa quien presumía de sus atributos ante el vestido que Tohru había sacado de la nada con un poco de magia.
–vamos chicas, todas se ven hermosas aunque claro, después de mi- el dúo frente a ella solo la miro con una venita en la frente por aquellas palabras y es que no podían decir nada, la figura de Lucoa resaltaba la madurez en su máximo esplendor mientras que ellas aún estaban creciendo.
–Gin Chan, tú debes de poder decidir quién es más lind…- Tohru no pudo continuar debido a que toda la atención de Gintoki se la llevaba Kanna quien era peinada por el peli plata preocupando a las dragonas por ese comportamiento.
–De casualidad alguien tendrá al número de la ONU- Lucoa sonreía por fuera pero por dentro al menos quería escuchar un cumplido de aquel bueno para nada de su jefe que se centraba más en la pequeña que en ellas.
–Casi lo olvido, te prepare un traje elegante para esta ocasión- aclaro Tohru para recibir un empujón por una Elma molesta.
-¿preparaste? Querrás decir preparamos "ambas"- Tohru solo escupió a un lado por haber fallado en su engaño mientras Elma estaba por querer darle unos buenos madrazos por su comportamiento tan infantil.
–ya Elma, déjala tu eres más madura que ella- aunque sonasen mas a que este defendía a la rubia para Elma fue un cumplido que su esposo la llamase "madura" mientras Tohru empezaba a reclamar.
–Supongo que yo te daré el detalle de esas 2- de un chasquido por parte de Lucoa el cuerpo de Gintoki empezó a brillar junto a una espesa niebla que empezaba a llenar el ambiente.
Por otro lado al parecer en la recepción de la boda las cosas no iban muy bien, todas las personas se habían separado en 2 grupos. Por un lado estaban los de la clase alta y las personas de distrito de Kabuki, era como si fuesen perros y gatos. La única razón por la que los de la clase alta o refinados como se les llame, no habían actuado era porque habían reconocido algunos rostros conocidos en el bajo mundo tanto de la mafia como el de los criminales; entre ellos resaltaba Jirochou que estaba sentado junto a Otose y su hija en plena tranquilidad.
Katsura que solo admiraba el decorativo que las dragonas tuvieron con el lugar al lado de su fiel compañero y amigo Elizabeth.
¡¿Takasugi?! Que hacia ese enano en ese lugar nadie lo sabía y mucho menos su tripulación que solo estaban alertas por si las cosas se complicasen sin saber por qué Shinsuke había querido estar ahí justo ese día.
Sakamoto quien por asares de la vida se había extraviado de la vista de Mutsu para quedar confundido en ese lugar agitando la mano para llamar la atención sus 2 excompañeros Joui.
Kamui que aburrido de estar con la gente engreída y aburrida con la que su familia se relacionaba a diario decidió unirse adonde pensó se sentiría más cómodo buscando entre las masas a Elma, claro que Abuto lo cuidaba para que su capitán no hiciese de las suyas.
Hijikata que en lugar de estar cumpliendo su trabajo al servicio de todos esos idiotas elegantes se limitó a fumar en paz pero siempre alerta si ocurriese algo en compañía de Kondo.
Si, al parecer las personas más peligrosas de la tierra y la galaxia se habían reunido en un solo sitio guardando silencio por el espectáculo principal. Shinpachi mismo no podía creerlo, todas esas personas estaban reunidas ahí a fuera guardando la compostura necesaria en una celebración formal ¿la pregunta era por qué ese comportamiento tan pacifico ese día?
Como si tuviese suficiente problemas, un hombre obeso harto de estar mirando a todas las personas del otro lado de los criminales, piratas, Yakuza, etc. Se levantó de su asiento a gritar mil barbaridades en contra de todo Kabuki refutando que ese tipo de gente no tenía ni un derecho a asistir a una celebración tan formal como esa por más amigos de la novia que fueran.
El idiota de los refinados estaba cavando su tumba sin darse cuenta que todos esos "Don Nadies" empezaban a desenvainar sus espadas para descuartizar a ese cerdo mugriento que se ahogaba en comida y alcohol mientras los insultaba ¿Quién diablos se creía ese mugriento hombre? No estaban ahí por una estúpida boda ni mucho menos para felicitar a Kagura. Cada quien mantenía sus intenciones ocultas pero todas coincidían con estar esperando la llegada del idiota del permanente.
Antes de que ocurriese algún desastre Shinpachi decidió tomar cartas en el asunto al encarar a ese hombre dejándole en claro con la mirada que si un insulto más salía de su boca hacia la gente con la cual había crecido, no podría utilizar su lengua nunca más.
El asqueante hombre trago duro al tener en frente al muchacho con aquellos ojos fríos, estuvo a punto de guardar silencio si no fuera porque vio la sonrisa triunfante del otro lado al ver como cerraba la boca de una vez, pese a la advertencia de Shinpachi el cerdo no se detuvo al llamarlos basura y amenazarlos con que el mandaría a su propia tropa para sacarlos a la calle hasta que un pequeño pero poderoso golpe le dio de lleno en la mejilla como si se tratase de algún proyectil de aire el cual lo había dejado tirado en el suelo con el rostro desfigurado por el tremendo impacto alertando a Shinpachi el cual solo se dispuso a mirar hacia atrás creyendo poder hallar al culpable.
-¿Quién lo hizo? Díganlo de una vez- la vos del adolescente había subido de tono al buscar con la mirada al culpable mas no dio con nadie pues todos estaban tan sorprendidos como él y aunque sea por solo unos milímetros, una pequeña bala de aire paso a un costado de Shinpachi rasguñándole la mejilla para proseguir su camino y dejar un pequeño agujero en la pared.
–Blah, blah, blah, blah… cállate de una vez- Kamui salto de su sitio abriendo sus ojos de emoción al escuchar esa voz, era la misma mujer de cabello corto con un cuerno en la cabeza con cola de pez que conoció aquella vez.
–¿Ya estás en temporada de apareamiento o qué?- Hijikata solo rio por ese comentario, no había duda que esa lengua había sido afilada por aquel loco del azúcar.
–Para ser un día especial parece más un velorio que una boda- incrédulamente Shinpachi junto a todos los demás dirigieron su vista hacia aquellas personas que habían llegado con aquella espesa niebla a sus espaldas.
–perdón por la demora muchachos- el rostro frio de Takasugi pronto formo una mueca de vivacidad al ver a su viejo compañero de armas sosteniendo a esa pequeña figura albina con traje blanco.
–la Yorosuya está aquí- fue el anuncio de Kanna levantando el brazo dándoles paso hacia el lugar logrando avivar las cosas por como los gritos de todo Kabuki miraban como Gintoki y las demás habían ingresado dramáticamente al lugar.
Las dragonas se llevaron muchas miradas por parte de los hombres debido a como vestían y no era para menos, si bien todos llevaban trajes elegantes de muy alta costura el diseño era igual al de los demás pues se suponía que era una boda y como en toda boda todos utilizaban un kimono tradicional para dicha celebración más nunca esperaron ver ese tipo de vestimenta por aquellos lugares.
Las chicas del yorosuya llevaban trajes reveladores al estilo del occidente pero manteniendo la formalidad y es que a pesar de que los vestidos fueron lo más sencillos sin llegar a mostrar mucha piel como Lucoa estaba acostumbrada esto resulto inútil debido a que las telas se pegaban a sus cuerpos con cada movimiento que hacían resaltando sus atractivos físicos como sus bien formadas piernas, el escote resaltante copa D e inclusive sus delineadas curvas que hasta Kanna poseía pese a su edad superando con creces a todas las simplonas con exceso de maquillaje en el rostro.
Era como si estuviesen en presencia de verdaderas Diosas… Diosas que caminaban al lado de aquel hombre con permanente natural de ojos de pez muerto que no se quedaba atrás pues llevaba un terno que consistía en una chaqueta, pantalón y un chaleco negro junto a una camisa blanca que si bien parecía algo sencillo resaltaba a la vista por quien lo vestía pues como dicen por ahí el traje no hace al hombre, el hombre hace al traje.
No hacía falta decir que la atención completa se la llevaban Gintoki al lado de las dragonas opacando incluso a esos aristocráticos de tercera que pese a llevar lo mejor en marcas para la ocasión se quedaban cortos ante los trajes de estas que incluso opacarían a la novia de turno –Gin Chan, será mejor ir a sentarnos a nuestra mesa, creo que llamamos la atención demasiado- el comentario de Lucoa aserto pues todos los estaban mirando de diferentes maneras.
Sin más todos empezaron a sentarse con tranquilidad aunque… Shinpachi era otra historia ¿Qué diablos había sido todo eso? ¿Quiénes eran ellas? ¿Nueva Yorosuya? ¿Quién era esa niña que sostenía Gintoki en sus manos? ¿Qué había pasado durante esos 5 años? Muchas preguntas surgían en su cabeza para ese momento y como es que nunca se les informo sobre eso en todo este tiempo.
De reojo paso a mirar hacia donde se encontraba aquel hombre de cabellera plateada que estaba conversando amenamente con aquella rubia de enormes proporciones en su pecho y para colmo la gente empezaba a hablar sobre ellos en lugar de la boda de su amiga
–ya te enteraste, son ellos-
-es cierto, ellos son esos sujetos de la Yorosuya-
-dicen que adonde quiera que van siempre hay explosiones-
-ya viste a esas mujeres, son demasiado hermosas como para que vivan en aquel distrito de Edo-
-caya ¿Qué no sabes que una de ellas está casada con ese hombre?-
-mira que tener a esas bellezas escondidas por lo bajo- eran los comentarios de todos los hombres que miraban a las dragonas alrededor de Gintoki.
Pasaron unos buenos minutos donde los mozos habían pasado los bocaditos y la orquesta tocaba la melodía correspondiente para la ocasión, todo parecía ser perfecto salvo que todo lucia muy aburrido para el gusto de la mayoría a excepción de los de la clase alta que parecían disfrutar el ambiente –esto es un asco- fue el primer comentario de Elma que solo se limitaba a mirar la comida frente a ella con gran disgusto, ni siquiera lo podría describir pero con solo ver te hacia perder el apetito haciéndote pensar que incluso comer una rata de alcantarilla sería más sabroso.
–Gin Chan, tengo hambre- el estómago de Kanna hacia ruidos que afirmaban las palabras de la pequeña que empezaba a dormirse en la mesa.
–No parece que tus amigos tengan buenos gustos Gin Chan- Lucoa no era asquienta y tampoco muy exigente con la comida pero ni de broma comía lo que estaba en el plato.
–qué raro, según pensé a Kagura le gustaba las cosas raras pero esto… esto ya es otro problema- decía Gintoki picando el plato con el tenedor fijándose en como todo el mundo incluso llegaba a atorarse con la comida con solo probarla, debió suponer que en todo este tiempo los gustos de ellos debieron cambiar al estar por el espacio, hasta que se le ocurrió una buena idea –Hey Kamui- el mencionado solo giro su cabeza con pereza hacia donde lo llamaban y era obvio que incluso él estaba asqueado por la comida que su hermana había mandado hacer para los invitados.
-¿Qué quieres?- Abuto que solo miraba cautelosamente se fijó en la expresión que el samuray tenía en el rostro.
–estaba pensando en que quizás podríamos mejorar este sitio, claro que necesitamos un permiso y como eres el más cercano pues…- Kamui solo ladeo la cabeza observando el deplorante lugar que hasta Abuto le suplicaba que se fuesen de ahí para hacer cualquier cosa y es que a pesar de estar ahí en contra de su voluntad no quería que el día más importante de su hermana fuese algo que ninguno de sus amistades recordaría y si ese Samuray podría hacer algo ¿Qué podría perder?
–si tienes comida por mí no habrá problemas- Gintoki solo tuvo un tic en su ojo por ese comentario creyendo haberlo oído en algún otro sitio. Sin más interrupciones Gintoki reunió a su equipo formando un circulo en su mesa mientras las dragonas susurraban por lo bajo como si planeasen algo, claro que a la vista de los demás parecía raro y algo tonto hacer eso en plena ceremonia hasta que en un pequeño grito de guerra el Yorosuya entero levantó los brazos como si ya supiesen que fueran a hacer.
Inclusive Hijikata estaba curioso por lo que harían aparecer esta vez de la nada fijándose en como Tohru buscaba con la mirada, al parecer algo y en menos de un segundo los ojos de la dragona se posaron sobre él o más específicamente a lo que sostenía en sus pantalones.
De un solo movimiento Tohru jalo a Hijikata sorprendiendo a este por ese acto al llevarlo al otro extremo del campo mirándolo fijamente como si le pidiese algo –oye, al menos avísame que vas a jalarme de esa manera o…- sus quejas no fueron escuchadas debido a los ojos intimidantes de la rubia que lo examinaba de arriba abajo.
–Gin Chan me dijo que eres bueno con la espada- el oficial del Shinsengumi solo parpadeo por ese comentario, acaso ese tonto con permanente le había hablado a Tohru bien de él. Eso sí era algo anormal como para preocuparse –te pregunte si eres bueno con la espada, a decir verdad necesito tu ayuda, podría hacerlo yo sola pero estropearía lo que tengo en mente- Hijikata solo pozo su mano en la Katana asintiendo.
–por quien me tomas, si tienes algo que quiera cortar con gusto lo hare- Tohru solo sonrió ante ese comentario al ver como el ego de Hijikata subía.
–tu trabajo es sencillo, lo que prepare tú lo cortas en pedazos- Hijikata sin comprender esto último quiso replantear la idea de ella mas no pudo al ver como esta lo tomo de la mano para moverse a una gran velocidad mientras Hijikata no creía lo que veía, era como moverse en un tiempo suspendido debido a que todo el mundo iba en cámara lenta pero el gusto le duro poco al ver como Tohru hacia caer del cielo pequeños trozos como si de comida se tratase comprendiendo al fin la idea de esta y sin muchas opciones se dispuso a tajadear todo a la vista.
Puede que para ambos durase al menos unos segundos pero para los demás no fue ni más que un instante. Mirando al otro lugar como Tohru sostenía a un agitado Hijikata que tomaba grandes bocanadas de aire para recuperar el aliento perdido –estoy seguro que pudiste haberlo hecho todo tu sola- Tohru solo frunció el ceño ante esa acusatoria.
-¿crees que no pude haberlo hecho? Por supuesto que sí pero necesitaba a alguien que cortase por mí y tú eras el único que tenía una espada con filo por aquí, si yo lo hubiese hecho la comida ya no sería comida- Hijikata estaba por reclamarle estando con el ceño fruncido pues había sentido como su cuerpo casi se partía a la mitad mas no pudo debido a que apenas volteo sus ojos se toparon con aquellos orbes naranjas rasgados de la rubia que parecían enojados y preocupados por el –listo, con esto tu cuerpo debería estar bien- Hijikata pronto sintió como aquella luz recuperaba la fatiga que sentía estando absorto por lo que sucedía con él.
A la distancia Elma comprendió la señal y se dispuso a proseguir con el plan –supongo que es mi turno- desenfundando su tridente dio un gran salto por los aires atrayendo la atención del público al ver lo que intentaba esta, de una sola estocada el tridente de Elma perforo el cielo ocasionando pequeñas rasgaduras en este –ahora solo necesito…- cayendo en picada mientras cubría todo el lugar su tridente había rasgado la superficie de la realidad.
Trayendo consigo una brecha interdimencional como si de un espejo se tratase donde a la vista desde abajo parecía como si tuviesen al mismo océano sobre ellos adornados de bellos corales de diferentes colores que cubrían todo el cielo del terreno donde estaban todos pasmados por lo que sucedía, mas solo creyeron que se trataba de efectos especiales muy caros de algún planeta con tecnología de realidad virtual muy avanzada.
Apenas Elma toco el suelo solo vio con orgullo su trabajo bien hecho al mostrarles a los humanos una pequeña parte de los arrecifes de coral de uno de sus mundos favoritos aunque… le disgustaba un poco esos pequeños detalles imperfectos que tenía el domo en el cielo pues no era un circulo perfecto como ella quería desde un principio y antes de hacer algo pudo ver como un chirrido de un arma disparo hacia el cielo provocando que los disparos destruyesen los pequeños bordes redondeando la figura en el cielo.
–a juzgar por tus ojos pensé que harías eso- fue el pequeño cumplido de Kamui recostado en una pared sin embargo… en tan solo un parpadeo este se encontraba insertado en la pared con el tridente a solo centímetros de abrirle su garganta mientras Elma lo sostenía de su garganta –si… a mí también me alegra volverte a ver- hablaba este entre cortado con una pequeña delgada línea de sangre saliendo por sus labios, demonios debía admitir que esa mujer golpeaba tan fuerte como su madre cuando se enojaba con el.
–lo único que debías hacer era no mostrar tu rostro en mi presencia y solo así quizás… solo quizás te hubiese permitido vivir- Abuto no lo creía, las palabras tan frías de esa mocosa no sonaban a amenaza más bien sonaba a que lo haría en esos momentos sin importarle lo que digan los demás.
–puedes decir todo eso aun en esta situación- Abuto sonaba tranquilo pero dentro de él no sabía si eso habría sido buena idea, a pesar de tenerla en la mira con su arma lista para disparar por su espalda a menos de 2 pasos de distancia, la expresión de aquella mujer no había cambiado en lo absoluto como si le diese igual que recibiese un tiro en la cabeza por atrás.
–creyeron que olvidaría lo que nos hicieron… denle gracias a Gin Chan por obligarme a no matarlos- Kamui solo sonreía por lo bajo, no podía imaginarse la tremenda amenaza con la cual el samuray la había convencido de no actuar en su contra –pero… si él no se entera… no habrá problemas ¿verdad?- Kamui solo podía admirar como aquel alegre rostro de esa chica cambiaba radicalmente a uno sediento de sangre con claras intenciones de abrirle la garganta.
Por meros segundos Kamui estuvo decidido a tomar la iniciativa para pelear en contra de esta hasta que un pequeño pedazo de piedra le dio de lleno en la cabeza, Abuto y Kamui solo veían como aquella niña de albina jugaba con algunas piedrecillas en sus manos –sabes que no puedes hacer eso Mamá, si Gin Chan se entera dormirás en el sofá de la sala- Elma solo trago duro ante esa advertencia –si los matas ya no podrás dormir con Papá y Tohru lo hará en tu lugar- la dragona mayor se puso de rodillas frente a Kanna suplicándole que no le diga nada de eso a su padre mientras lloraba a chorros cómicamente suplicando que Kanna no habrá la boca hasta ser jalada de la mano por la pequeña para salir de ahí.
–disculpen las molestias, mi Mamá está aprendiendo a controlar su ira, con permiso- Abuto estaba sorprendido por lo que escuchaba, había llamado a aquel samuray peli plateado "Papá" y encima la mocosa había llamado "Mamá" a esa mujer que por poco y los mataba en ese lugar apartado de los demás.
–puedes creerlo, esa niña es más educada que el padre. No creí que ese sujeto tuviese tan buenos gustos ¿verdad Kamui?- Abuto quedo en shock al ver a su comandante arreglando su cabello elegantemente en un espejo sonriendo de manera amena como si se preparase para algo -¿pero tú que crees que haces?- Kamui solo levantó una ceja ante esa acusación.
–es simple Abuto, gánate a la becerrita… y la vaca será tuya- fueron las palabras de él Yato menor que Abuto capto de inmediato.
–no harás lo que creo que harás ¿cierto? Ella ya está casada y encima con una hija con ese sujeto que casi matas. Además, de cuando aquí te interesas en el sexo opuesto- Kamui solo sonrió por eso.
–desde que encontré a la única mujer más fuerte que yo, y quizás la única que sobreviva a una entrevista con mi madre- aún no se podía quitar de la cabeza cuando su madre casi lo mata al haber bromeado que el seria el siguiente en casarse después de Kagura, simplemente era un trauma más que debía borrar de su cabeza.
