EL DÍA QUE EL DEMONIO LLORO (QUE SE ARMEN LOS MADRAZ0S)

Con Kanna que llevaba de la mano a su madre Adoptiva había llegado a un acuerdo con esta, uno en el que tendría muchos Sukonbu de por medio. Al parecer le había agarrado el vicio incluso un poco más que a los dulces –no hagas nada en lo que yo hago mi parte- dando un pequeño impulso Kanna se posiciono en el centro recordando las instrucciones y las imágenes visuales que Gintoki le había dado.

Dando un gran salto logro aterrizar en medio de todo el lugar para luego golpear el suelo disparando su magia en todo el terreno que brillo como el blanco de las nubes generando que todo el terreno fuese de hielo acompañado de pequeños y grandes pilares que iban saliendo de la tierra con imágenes grabadas aunque… a pesar del detalle que quiso darle, los enorme pilares no se veían tan bien como los pequeños pues la imagen de la novia y el novio no estaban bien definidos como en los pequeños pilares.

-¿necesitas ayuda señorita?- Kanna solo parpadeo por ver al hombre que tenía en frente que en solo un instante con su espada había cortado los enorme pilares de hielo dejándolo al gusto de todos, el manejo que tenía con la Katana incluso lo comparaba con el de Gintoki.

–eres tu… Takasugi- esta vez el mencionado tenía una Katana en su cuello gracias a Katsura que lo miraba y apuntaba con su arma dando una clara advertencia.

-¿Qué haces aquí? otro golpe de estado o algún intento de asesinato hacia la princesa- pronto el Kiheitai entero apunto sus armas hacia Katsura que veía como lo superaban en armas.

–baja tu arma Katsura, no estoy aquí para matarlos… al menos no por ahora- con mayor seguridad Katsura sostuvo su espada listo para lo peor ante una Kanna que no entendía lo que pasaba pero si aquel hombre peli morado la había ayudado en su labor eso significaba que no podía ser tan malo ¿verdad?

Katsura estaba tan centrado en el próximo movimiento de Takasugi que apenas si percibió que Kanna jalaba de su ropa para llamar su atención –parece que le caes bien- fue el comentario del tuerto que no quitaba la vista de la niña hasta que se le vino a la mente un truco con la que su maestro Yoshida Shouyou los controlaba de pequeño, sacando de sus bolsillos un objeto se lo ofreció a la pequeña que sin dudarlo lo tomo para devorarlo sin piedad.

–¿que fue eso? darles dulces a los niños, actúas como si fueras un lolicon- Takasugi solo bufo por ese comentario.

–simplemente pensé que la niña heredo esa adicción de la azúcar por parte de su padre, tal parece que acerté- por otro lado el Kiheitai entero tenia jalando de las cadenas a su pistolera que quería dejar salir todo el plomo de sus pistolas en el cuerpo de la pequeña dragona que miraba a la distancia, al parecer a Matako no le caía muy bien Kanna por cómo se llevaba con Shinsuke.

Gintoki que había estado viendo todo a la distancia estaba en un remolino de emociones, por un lado estaba agradecido que Tohru empezase a llevar bien con Hijikata pues esos 2 casi siempre peleaban cuando se encontraban por la calle o alguno que otro sitio, las acciones de Elma que fueron desaprobatorias al intentar matar al hermano de la novia o el como Takasugi se llevaba con Kanna al punto en que la pequeña aceptaba lo que ese enano le ofrecía.

Todo eso lo pensaba mientras Lucoa veía como su jefe apretaba los dientes con una sonrisa psicópata por delante –Gin Chan, no olvides porque estamos aquí- pronto el peli plata volvió en si recordando lo que haría –será rápido, entrar y salir- tan pronto Lucoa dijo eso creo una brecha donde los 2 entraron y en tan solo unos segundos salieron nuevamente cargando algunas cosas redondas en grandes cantidades como si de pelotas se tratase.

–estas segura que estas no son de las que explotan, la última vez ustedes me volaron por los aires- Lucoa solo rio ante ese comentario, después de todo los accidentes eran partes de la aventura aunque Gintoki se llevaba casi todo el daño por cada viaje que hacían.

–cuando tú digas Gin Chan- esperando el aviso de este, Gintoki boto todas las esferas al cielo para luego desenfundar su Bokuto de madera y cortarlos por la mitad, quizás fuese un simple movimiento con la espada pero para Jirochou que había estado atento en los movimientos de este solo había visto unos cuantos cortes de los muchos que Gintoki realizo.

–Tu mocoso estuvo ocupado por lo que veo- Otose solo exhalo el humo del tabaco sin estar sorprendida por lo que el vago de su inquilino podía hacer.

–en vez de estar agitando esa cosa todos los días debería haber buscado un trabajo para pagarme la renta- fue la declaración de Otose que solo se limitó a mirar hacia otro lado para mirar con sosiego como Tama y Fafnir conversaban amenamente, claro que el azabache mantenía su frialdad como de costumbre.

Con Gintoki y Lucoa esta última termino el trabajo al insertar un poco de su magia en aquellas esferas logrando que estas al mero contacto con el suelo diese comienzo al surgimiento de grandes arboles de cerezo por todo el lugar, claro que manteniendo el ambiente lo suficientemente despejado como para que caminasen con normalidad.

Decir que la gente estaba boqui abierta era poco, ahora ya ni sabían si aquello era simples efectos visuales de alto calibre o simplemente magia por como todo el lugar había sido adornado. Comida extraña pero mucho mejor que lo de antes con sabores propios que a la Yorosuya le gustaba, un cielo que se asemejaba al gran océano con enormes corales de colores, decoración de esculturas de hielo tamaño macizo y una buena vista de árboles de cerezo pese a que todavía no era el tiempo para que estos floreciesen debido a la nieve y el frio de Diciembre que traía el año.

Gracias a la participación de la Yorosuya el sitio entero al menos era un sitio presentable para una digna ceremonia de boda, claro que había sido adornada con las preferencias de cada dragona para su propia boda a futuro siendo esta una mescla de todas ellas.

Tan pronto como todo se ordenó se miró como Hasegawa venia vistiendo como Obispo con un gran manto –dime que no es cierto- Elma miraba con un tic como aquel amigo de Gintoki lucia formalmente siendo el él encargado de llevar a cabo la ceremonia.

–Todos deben pasar al fondo para comenzar con la boda, la recepción será después- fueron las ordenes de Hijikata que miraba como Gintoki jalaba de las malas a Kanna que no quería salir de la recepción para estar sentada en una silla elegante lleno de silencio.

–vamos Kanna, solo será hasta que los novios digan "acepto" y después comeremos hasta mas no poder- fue el comentario de Tohru que ayudo de alguna manera a mejorar la actitud de la pequeña que con un mohín se subió a los brazos de Gintoki exigiendo que cuando todo ese acabase ella elegiría el canal a ver en la noche a lo que todas aceptaron.

Mas al fondo se podía ver como una gran capilla hacia acto de presencia pues pese a lo simple del color blanco los detalles gravados en esta hacia que todo el lugar pareciese mágico aunque claro que para las dragonas hubiese sido como cualquier otro lugar, todos se sentaban en sus sitios frente a la gran capilla donde Hasegawa disfrutaba de la vista al ver cómo la gente lucia ansiosa por lo que sucedería a continuación y aunque tenía sus dudas sobre si aceptar el empleo el solo mirar la tranquilidad de su amigo peli plata basto para continuar con su labor.

En otra parte del lugar Umibouzu había llegado en compañía de su esposa admirando la decoración del lugar quedando tan fascinado como los demás por lo increíble que todo el sitio desbordaba, pese a todos sus viajes por el universo nunca había visto algo así, inclusive su esposa estaba absorta por el bello momento que ni las estrellas le habrían brindado llegando a estar un poco celosa de su hija al casarse en tan bello lugar recordando que su esposo jamás le dio algo parecido.

La pareja de Yato veía con tranquilidad como los invitados empezaban a llegar hasta que de entre la multitud que los rodeaba dos cabelleras plateadas pasaron a su lado como si nada alertando por completo a ambos yatos en especial a Umibouzu –es increíble las agallas que tiene como para presentarse frente a mi como si nada- al contrario de la ira reflejada de su esposo, Kouka mantenía la compostura y tan solo se limitó a ver la acción violenta que su esposo daría comienzo.

Pese a que se había separado de las demás Gintoki empezaba a buscarlas por todo el sitio envidiando por primera vez la nariz que todas ellas poseían –crees que las encontremos sentadas en su sitio- Kanna solo negó con la cabeza igual que Gintoki pues imaginarlas tranquilas era como un sueño a no ser que se tratase de un domingo –deben estar por…- sin poder terminar eso último, Gintoki paro en seco al sentir un fuerte agarre en su espalda que lo detuvo en su sitio.

–no creí que siguieras vivo mocoso ¿vienes a que termine el trabajo que deje pendiente aquel día?- pese a su formalidad las intenciones del Yato eran claras respecto a matar a Gintoki y esclarecer que todo había sido un accidente –responde maldito ¿o es que acaso el ratón te comió la lengua?- pese a sus amenazas la mirada aburrida del permanentado no había cambiado en lo absoluto.

–Gin Chan ¿Quién es el?- señalaba la pequeña en sus brazos con curiosidad por como la piel de ese anciano era tan blanca pese a su edad.

–Kanna, él es la razón por la que siempre hay que lavarse el cabello todas las mañanas de lo contrario terminaras como el- ya harto de todo Umibouzu se disponía a partirle la cara a Gintoki y en un frenético ataque este nunca se ejecutó debido a que el golpe había sido detenido rápidamente y con un poco de dificultad.

–aquí nadie va a matar a nadie, no mientras todo este tranquilo- el puño del Yato había sido detenido por la espada de Hijikata que poniendo todas sus fuerzas había logrado pararlo justo a tiempo.

-¿Qué significa esto?- Kouka, quien había llegado al lugar no pudo evitar cruzar miradas con Gintoki que le dedicaba la misma mirada aburrida que a su esposo.

–ustedes dijeron que querían la mejor boda para su hija ¿no? Sin importar quien fuese, pues ahí la tienen y si quieren dar las gracias háganlo con ese hombre- Hijikata abrió los ojos de par en par al ver a su comandante encarando a esos 2 sujetos.

–Kondo- el tipo que siempre actuaba como idiota ahora se mostraba sereno y serio cual guerrero.

–Me estás diciendo que el responsable de todo esto es esa escoria- Kanna solo frunció el ceño al oír eso mirando con enojo a aquel señor.

–No había ningún tonto que aceptase el trabajo bajo esos términos pero afortunadamente encontramos a unos dispuestos a hacerlo… y esos son la Yorosuya- la paciencia de Kouka tenía limites pero eso estaba por terminar en esos momentos.

Hubiese sido un verdadero desastre pero… afortunadamente cierto transporte apaciguo el momento brusco del ambiente –se había tardado demasiado, si huía de verdad que lo iba a matar- Kondo y Hijikata abrieron de par en par sus ojos al saber de quien se trataba y no podía haber un momento peor para que aquella persona apareciera.

Apenas el enorme transporte aterrizaje del cielo una figura salía de a poco mostrando una sonrisa arrogante ante todos -¿Qué es esto? Me voy por cuanto, unos años y todo se vuelve un caos ¿Por qué ese hombre no está encarcelado? Hijikata- el mencionado no podía dar crédito a lo que veía, no había cambiado en todos estos años pero aún conservaba ese aire de sadismo que lo caracterizaba.

–Sougo ¿Por qué tardaste tanto?- preguntaba Umibouzu un tanto irritado que no se presentase para ese día.

–perdón, mi viaje se retrasó un poco de lo previsto- fue la simple respuesta de este ante el nerviosismo de sus 2 compañeros del Shinsengumi que no sabían en que momento Gintoki podría explotar en un arrebato contra Sougo mas no esperaban lo siguiente.

–disculpen ¿ya me puedo ir?- fueron las únicas palabras que salieron del permanentado arruinando el momento de suspenso que Hijikata y Kondo pensaron podría suceder.

-¿Qué dijiste?- Kondo lucia incrédulo ante la tranquilidad de Gintoki y no era para menos pues todos pensaban que Gintoki estaría ansioso de rebanar a Sougo apenas lo viese.

–sí, veraz, si no las encuentro es muy posible que Lucoa empiece a emborracharse, Tohru es la que más se controla pero aun así si alguna de esas idiotas la hace enfurecer terminara por destruir todo el lugar y en cuanto a Elma pues ella es la que más me preocupa- Sougo que había estado listo para enfrentarse a Gintoki con Katana encima no había previsto ese comportamiento en él, no había mentiras en sus palabras al decirles que necesitaba encontrar a esas personas.

Pronto su memoria paso a observar a esa pequeña en brazos de Gintoki que peculiarmente se parecía mucho al viejo samuray -¿Quién es la niña? Acaso tu…- Kanna solo parpadeo cuando la mencionaron bostezando en el proceso.

–Gin Chan, vámonos de aquí- con esas simples pero poderosas palabras Gintoki prosiguió su camino tranquilamente hasta sentir el como un pequeño filo frio se posicionaba en su nuca.

–ohh Shinpachi, has crecido desde la última vez que te vi- el mencionado solo tenía el rostro afilado mirando a Gintoki como si se tratase de cualquier extraño.

–no confundas las cosas, sabes perfectamente que no eres bienvenido y aun así… aquí estas, como si nada de lo que hicistes hubiese pasado- puede que no se notase pero Gintoki concentraba todas sus fuerzas en sus brazos para evitar que Kanna saliese disparado como un misil y terminase partiendo por la mitad a todos esos tontos.

Mientras Sougo analizaba la situación al ver esos físicos tan parecidos entre la pequeña y Gintoki –veo con claridad que no fui el único afortunado durante estos 5 años- pronto, del auto empezó a salir otra figura más pequeña pero muy parecida a Sougo, más solo que este llevaba un paraguas en vez de una Katana –te presento a mi hijo Kazuya. Puede parecer mayor por su físico pero sigue siendo un niño- las fichas estaban sobre la mesa y Sougo solo debía esperar que Gintoki reaccionase ante las provocaciones para terminar con su mayor obstáculo y terminar lo que empezó hace 5 años.

–oh señor Samuray ¿Qué hace aquí? pensé que no podría estar aquí- todo el mundo quedo en blanco por lo que oía, acaso ya se conocían.

–me pidieron un favor y no pude negarme, pero hey, todo sea por la comida gratis ¿no?- Sougo no entendía como el rostro inexpresivo y frio de su hijo pronto se llenó de vivacidad por solo ver a ese Samuray

–¿ya se conocían?- pregunto Kondo impresionado por la situación.

–fue hace algunas horas- eso lo explicaba todo, pues Kazuya había desaparecido desde la mañana y Otae lo había encontrado apenas al medio día lleno de azúcar.

–no creí que vinieses pero ¿cómo niñera? Porque no dejas a esa niña con sus padres y vamos a saquear algo como en la mañana, escuche que el pastel esta vez es de chocolate con fresas- pese a que las palabras sonasen infantiles sin ninguna pisca de malicia Gintoki negó por lo bajo.

–veraz ella es mi hija y si la pierdo de vista mi esposa es capaz de matarme y no quiero ni pensar que me hará Tohru cuando lleguemos a casa- todo el mundo cayó ante esa respuesta, acaso habían escuchado mal, ese tonto tenía una hija y no una cualquiera si no una Amanto pues los cuernos y cola de Kanna la asemejaban a una especie diferente a la de los humanos, mas nadie se había fijado en la mirada inexpresiva y para nada amigable que Kanna le dirigía a Kazuya.

–¿Puedo matarlo?- fueron las únicas palabras de Kanna aferrándose al cuerpo de Gintoki al punto de estrangularlo, a pesar de ser solo una niña denotaban un advertencia clara y sencilla "no toques lo que es mío" ¿Quién se creía ese mocoso para querer robarle a su única figura paterna? No mientras ella siguiese con vida.

Por otro lado Kazuya solo formo una sonrisa que competía con la de su tío Kamui –ohh hoo crees tener una oportunidad contra mí. No seré blando solo porque seas su hija- Kanna solo frunció el ceño pidiendo con los ojos a Gintoki el poder matarlo o por lo menos el mandarlo al hospital más cercano más Gintoki negó con la cabeza, al menos que lo resuelva después de haber comido el pastel que Kazuya menciono.

–Bueno, fue un placer el saludarlos- Kazuya solo veía con una sonrisa arrogante como el permanentado se llevaba a la albina no sin antes sacarle el dedo del medio junto a la lengua.

–Esa niñata, no permitiré que mi ñeto pase por esto- estando a punto de cometer una locura Kouka detuvo a su esposo para que no hiciese una tontería y su mirada era clara. Nada de peleas innecesarias en el día tan especial de su hija y eso estaba dirigido incluso para Shinpachi que solo guardo su Katana.

–por lo visto no causara problemas ahora que ya está con otra mujer y encima tiene una hija. No creo que sea tan tonto como para arruinarse a sí mismo- Umibouzu solo le dio la razón a su esposa.

–tienes razón, además, de seguro esa tonta no es ni la cuarta parte de hermosa que es mi princesa- decía y presumía a la vez el Yato mayor pensando que ese tonto del permanentado se había colgado de una mujerzuela barata de algún callejón.

Hijikata y Kondo solo contenían las risas ante ese comentario ¿prostitutas? ¿Baratas? ¿De algún callejón? Quizás por fuera tenían el rostro neutro por la situación pero ambos sabían a la perfección como eran las mujeres del Yorosuya y aunque Kondo le doliese debía admitir que incluso en el mundo siempre habrán mujeres mucho mejores que Otae como las que acompañaban a Gintoki pero no por eso sería infiel a sus sentimientos por Otae, para él esa tabla de planchar con astillas en lugar de feminidad era la única en el mundo.

Claro que aparte estaba Hijikata que sin poder evitarlo dejo salir una carcajada que fue notado por los presentes -¿Qué es tan gracioso Hijikata?- fue la pregunta de Sougo que dejo una amplia sonrisa en Hijikata que encendía un tabaco.

–nada en lo absoluto, solo pensaba en lo divertido que era la vida, nada mas eso. Por cierto Umibouzu, yo que tu retiraría mis palabras en caso me topara con ellas- sin más Hijikata prosiguió a retirarse junto a Kondo no sin antes ver una última vez a Sougo que también le dirigía la vista todavía sin comprender lo que había sucedido, Gintoki lo había ignorado olímpicamente como si no existiese y encima lo había tratado como siempre solía hacerlo en el pasado.

Llegando a estar todo listo para que la boda de comienzo, Gintoki pudo dar con el paradero de las dragonas al encontrarlas conversando sobre cómo serían sus bodas en algunos años mientras sostenían a Sadaharu quien las había seguido desde casa, Hasegawa dio inicio y como en todo lugar las palabras eran de sobra pero bueno, si así era todos debían aguantarse el enorme discurso de formalidad y como si de magia se tratase un carruaje jalado por caballo entraba por el lugar y era más que obvio quien era la que venía dentro.

–Gin Chan, mira es la novia- señalo Tohru hacia el carruaje de donde salía una figura femenina demasiado familiar para todos mientras Gintoki esperaba el momento perfecto para dar comienzo a la sorpresa que tenía preparada.

Por el lado de Kouka, solo miraba con felicidad como su pequeña bajaba del carruaje con el vestido de novia que ella misma había hecho a mano, Sougo su yerno estaba en el altar esperando que la novia llegase mientras Kazuya su nieto estaba listo ya con los anillos para pasar en cualquier momento y señalando el gran trabajo de la decoración era como un sueño cumplido para cualquier chica solo que… la presencia de aquel tipo la desconcertaba y tenía sus motivos para creer que ese Samuray haría algo que impediría el matrimonio de su hija menor.

Y es que después de haberlo enfrentado en el pasado donde casi fue asesinada por Gintoki había conocido mucho de ese humano que había cuidado por un tiempo a su hija en su ausencia. Estaba tan absorta en sus pensamientos que no se había dado cuenta que su hija ya había bajado del auto mirando a todo el mundo y el lugar donde se llevaría a cabo su unión con la persona que ella creía era la correcta, no hacía falta describir la belleza que Kagura había adquirido con los años y es que incluso podría compararse con la de Tohru o Elma en cuanto a físico pese haber tenido un hijo.

En la mente de Kagura solo habitaba la felicidad de haber podido llegar a ese día mientras era acompañado de su padre a su costado hacia el altar donde yacía Okita Sougo esperándola para comprometerse de por vida, podría decirse que todo iba genial y Gintoki no podía esperara a darle la sorpresa a Kagura que apenas miro hacia abajo noto como Kanna ya no se encontraba ni tampoco el control con el cual oprimiría la sorpresa que había hecho en la mañana.

No podía fallar y como si de un trueno se tratase pudo divisar a la distancia como Kanna jugaba con los caballos de aquel carruaje sosteniendo aquel dispositivo –maldición, no podía hacerlo en un peor momento- queriendo pararse de su sitio la mirada de Shinpachi a la distancia lo fulmino indicándole que si quería estar en aquella fiesta tendría que estar quieto y callado, Gintoki solo trago duro y como si la mala suerte lo persiguiese Kanna había presionado el botón rojo que ahora había cambiado a verde y eso era evidente para el peli plata que sudaba frio por lo que podría pasar, la sorpresa se arruinaría y para colmo Kanna estaba muy cerca de la explosión.

No podía regañar a la pequeña puesto que ella no sabía para que eran esas cosas y Gintoki sabía a la perfección que Kanna siempre había sido más curiosa que las demás metiéndose en problemas, sabia a la perfección que esa explosión no le haría nada a la pequeña pero tantos años metido en el papel de padre sobre protector le creo un tic nervioso como si se tratase de un reflejo que solo los padres tenían para evaluar circunstancias de peligro llamado "Instinto Paterno"

Importándole poco o nada las miradas asesinas de sus antiguos compañeros monto al enorme perro blanco sobre los invitados intentando llegar hacia su pequeña mientras Sadaharu corría lo más fuerte que podían sus patas con el único objetivo que Kanna no saliese herida mas no anticipo que desde otro punto de vista pareciese como si Gintoki quisiese interferir o algo mucho peor como robar a la novia y huir de ahí.

Los que no lo habían visto en más de 5 años supusieron eso y la que más segura estaba de eso era Kagura que apenas vio una figura salir disparada entre los invitados su alegría desapareció para ser transformado en amargura al solo fijarse en aquellos ojos carmesí adornado de una cabellera plateada que tantas veces la persiguió entre sus sueños más oscuros.

Su padre a su costado encargado de llevarla ante el altar sabía que ese intento de hombre dejaría salir su verdadera naturaleza en cualquier momento más solo esperaba el momento adecuado para hacerlo.

Lo mismo iba para su hija que pensó que siquiera permitirle entrar a su boda había sido un error desde un principio, como si el tiempo mismo se detuviese para todos, la carrera de Gintoki se volvió en cámara lenta –(¿Por qué?… ¿porque siempre tienes que estar detrás de mí? Te revente el corazón, me burle de tus sentimientos, no sabes cuánto te eh odiado desde aquel día. No ha pasado noche con que no sueñe con tu muerte… entonces… ¿Por qué mi cuerpo no reacciona?)- sin darse cuenta los brazos de esta en vez de estar levantados para algún contrataque como en el pasado ahora se denotaban caídos y temblorosos con cada paso que aquel hombre daba hacia ella y la razón lo sabía solo una persona en todo ese lugar.

No eran ni sus padres ni sus amigos o algún conocido sino su propio hijo que era solo un espectador más de lo que sucedía, el menor no podía quejarse de su vida puesto que tenía muchas puertas de oportunidades abiertas para él tanto como para su lado terrícola como para su lado Yato.

Tenía unos abuelos que lo querían con cada centímetro de su ser, excelentes maestros como Otae y las demás chicas, era un hábil peleador nato que incluso era considerado un prodigio dentro del Harusame bajo el cuidado de su tío que le enseñaba más y más acerca de su linaje como Yato pero como en todo lugar no siempre abundaba la felicidad… desde que Kazuya había tenido memoria, los únicos recuerdos felices que había tenido de su familia en lo que respecta a un Padre y a una Madre fueron escasos.

Al principio solo eran los fines de semana cuando pasaba tiempo con su padre, conforme el tiempo pasaba los 2 días se fueron reduciéndose hora en hora hasta llegar a un punto crítico donde Sougo ni se presentaba para su cumpleaños ni mucho menos para alguna festividad como el dia de los muertos o navidad.

En lugar de eso apenas si se hablaban por medio de hologramas en horarios que su Padre imponía, claro que al principio lo había tomado con madurez al recibir una charla con sus abuelos donde le explicaron que si no veía a su padre a menudo era porque este trabajaba muy lejos y era por su bien, como todo niño se tragó el cuento pero no lo hizo a conciencia, lo hizo por su madre quien era la más afectada en todo esto.

Las pocas veces que había visto a su madre sonreír cerca de su padre habían sido sonrisas forzadas por culpa de él, de su hijo al no querer preocuparlo a tan temprana edad como lo había hecho Kouka con Kamui provocando que su hijo mayor fuese por un mal camino y como toda madre no permitiría que su hijo tomase esas riendas, los días pasaban y la sonrisa de Kagura se marchitaba siendo Kazuya el único perceptible de eso, había ocasiones donde este se preguntaba cómo era que sus abuelos eran tan ciegos como para no poder ver que su propia hija sufría.

Soñaba tantas veces con volver a esos días donde su padre le enseñaba el arte de la espada hablándole de lo genial que eran sus compañeros en la tierra más sabia que esos días nunca los podría recuperar… había ocasiones donde este sin querer escuchaba las peleas de su padres terminando con amenazas de muerte y con su madre rompiendo en llanto en la almohada ahogando sus penas en el silencio de su habitación y cada vez que eso pasaba también había tenido el infortunio de ver a sus abuelos pelear mencionando casi siempre que un hombre tenía la culpa de todas las desgracias de su hija.

El único dato que tenía sobre aquel hombre se limitaba a solo un tonto que pertenecía a una tal Yorosuya, incluso había escuchado historias dentro del Harusame que ni su tío Kamui había podido vencerlo en un combate, lejos de llenarse der rencor en contra de aquel hombre sintió admiración, si algo había aprendido muy bien de sus encuentros por todo el universo es que no puedes juzgar a un libro por su portada y menos con un hombre capaz der rivalizar con los de su especie.

Pronto la ilusión lo llevo a un deseo de conocer a aquella persona de la cual su abuelo siempre hablaba mal cuando se emborrachaba a escondidas de su esposa hasta que llego el día cuando tuvo la oportunidad de encontrarse con su padre contándole todo lo que había aprendido sobre aquel hombre pidiéndole el poder conocerlo.

Lo único que recibió fue una cachetada por parte de este que si bien no le causaría mucho daño si le dejo un trauma de por vida el solo ver aquellos ojos de su padre que irradiaban odio junto con el de toda su familia que le dirigieron la misma mirada obligándolo a olvidarse de ese miserable por el cual su madre sufría, así paso el tiempo y todo iba empeorando.

El único consuelo que le quedaba era el poder conversar con sus tías y amigas de su madre como lo eran Otae, Tsukuyo, Kyuubei, su tío Kamui, su abuelo y hasta el mismo Abuto eran lo más cercano a lo que él podía abrirse. Su abuela por otro cambio le daba miedo, sabía que detrás de esa sonrisa tranquila habitaba alguien que incluso intimidaba a su abuelo y Madre.

Pronto también su sonrisa se fue apagando llegando a estar como su madre, no eran más que simples muñecos rotos por dentro. Básicamente Kagura crio sola a Kazuya desde que nació sin una figura paterna que lo guie. Fue así como adopto una actitud presumida y arrogante… hasta que se encontró con aquel tipo.

No era como los demás adultos, era como si estuviese al lado de otro niño que entendía su manera de pensar, no le importaba meterse en problemas, actuaba para sí mismo sin importarle la opinión de los demás, en el poco tiempo que había estado con aquel sujeto se sintió identificado. Como si ese hombre viviese bajo sus propias reglas en ese mundo caótico, de alguna manera al verlo con aquella niña de pelo blanco le entro celos al saber que ese sujeto de cabellera plateada era su padre.

No podía explicarlo pero sentía como si el mereciese estar en el lugar de aquella niña, de alguna manera deseaba que su padre fuese igual a Gintoki al menos en ese sentido. Deseaba con todas sus fuerzas que su madre volviese a reír como en aquellos días y como si de esperanzas se tratase, pudo notar una mueca de dolor y alegría en los labios de su madre al ver correr de esa manera a ese desconocido hacia ella. Por primera vez después de tantos años pudo admirar como aquella sonrisa rota de su Madre recuperaba su brillo poco a poco…

Si no fuera porque Gintoki paso a un lado de Kagura donde está por breves momentos miro como aquellos ojos escarlatas nunca estuvieron dirigidos hacia ella, toda esa preocupación y deseo de los que alguna vez ella fue dueña ahora iban dirigidos hacia otra persona, tan pronto como Gintoki paso por el costado de ella el tiempo retomo su curso dejándola como tonta al tener los abrazos abiertos lista para recibirlo.

Mas Gintoki no fue el único que paso por su derecha, 3 chicas más pasaron por sus costados en dirección hacia Gintoki, chicas a las que nunca había visto en su vida. cuando de repente hubo una fuerte explosión en todo el lugar alertando a todos los guardias que estaban listos para asaltar contra la Yorosuya mas ninguno se esperaba lo siguiente, del cielo mismo empezaba a caer arroz como de nieve se tratase, nadie comprendía lo que pasaba en realidad ¿Qué tonto plan involucraba arroz?

Solo 2 personas sabían sobre eso. Kouka quien había tenido ese sueño desde siempre y que se lo confió a su hija para cuando ella tuviese esa dicha, nadie más sabia sobre ese sueño así que ¿Cómo había sucedido todo eso? fue cuando entonces un recuerdo dulce golpeo su mente, cuando hace 6 años ella se lo menciono a la única persona que en aquellos entonces era su mayor confidente.

Poco a poco fue volteando su cuello hasta toparse con aquel mismo hombre que abandono hace tantos años solo que esta vez había una gran diferencia, ya no estaba solo destrozado en la inmundicia pudriéndose entre la sangre pues estaba rodeado de aquellas 4 chicas a las cuales intentaba controlar por todos los medios posibles provocando un gran desmadre pues Elma chillaba de ver como se desperdiciaba todo ese arroz, Tohru quien estaba en las mismas circunstancias pidiendo piedad por toda la comida malgastada que caía al suelo con Kanna que veía todo con estrellas en los ojos asombrada por lo que veía mientras Lucoa solo ayudaba a Gintoki a tranquilizarlas antes de que cometan una locura.

–ya paren ustedes 2- decía este recibiendo golpes y patadas por ambas hasta que ambas desistieron con tristeza en sus ojos.

–cuando nos casemos no quiero esto en nuestra boda, si va a llover algo que sea la sangre de nuestros enemigos… o refresco, lo que menos manche mi vestido- fue el comentario de Tohru tomando nota por esa gran idea.

–que tal si nos casamos en el inframundo de Hades, escuche que los jueces del infierno saldrán por unos años y solo quedaran los Dioses Gemelos- fue la idea de Lucoa.

–estaba pensando en ir a aquella iglesia abandonada, con un poco de reparación quedara perfecta estando cerca de la playa- esta vez fue Elma quien propuso mientras Gintoki las veía con una venita resaltada en su frente.

–ni siquiera me preguntan y ya me quieren amarrar- Kanna solo bufo con tranquilidad ante esa respuesta de su jefe, así si podría conciliar el sueño. Mientras tanto Gintoki agitaba su brazo dando a entender que se trataba de una sorpresa que debería haber empezado cuando los novios saliesen del lugar, mas no notaban como eran observados a la lejanía por los demás.

–maldición, un poco más y me hubiesen causado un infarto. Pero tu padre no permitirá que interfieran con tu felicidad, eso tenlo por seguro mi niña- Umibouzu quedo callado al ver como Kagura miraba a ese hombre dialogando con aquellas mujeres sobre qué harían el fin de semana.

–Papá ¿esas son…?- Umibouzu solo asintió dándole la razón.

–al parecer son la Yorosuya. Son una organización que se dedica a realizar cualquier trabajo por dinero- Shinpachi que había estado al pendiente de todos los movimientos de Gintoki apareció al lado de Kagura.

-¿todo bien? Sougo está esperando en el altar- no recibió respuesta alguna, tan solo dirigió su mirada hacia donde su amiga lo hacía topándose con la misma imagen de aquel samuray divirtiéndose junto a esas chicas como ellos lo hacían en los viejos tiempos –fue bueno mientras duro ¿no?- a pesar de que odiase admitirlo, Shinpachi de alguna manera había extrañado el estar en la tierra al lado de su hermana trabajando en aquel lugar mientras Vivian aventuras bizarras pero ahora… eran aquellas chicas los que pasaban esos momentos al lado de aquel hombre que ellos mismos apartaron por voluntad propia.

–déjalo Kagura, tanto el como nosotros hicimos nuestras vidas por caminos diferentes, no olvides lo que hizo ese sujeto- sin aguantarlo más estaba a punto de estallar si no fuera porque frente a ella apareció Gintoki agachando la cabeza con formalidad junto a todas las demás pidiendo disculpas.

–Que conste que me obligaron- dirigió Tohru mirando a otro lado ganándose un chichón en la cabeza por parte de Gintoki.

–perdonen por lo del arroz, se suponía iba a ser una sorpresa pero…- tan pronto dijo eso Kanna agacho la cabeza pidiendo disculpas a Kagura por su travesura.

–debes enseñarle más modales a tu hija, de lo contrario acabara como tú- fue la respuesta de Umibouzu fría y seca impactando a Kagura ante esa afirmación aunque Elma se lo tomo a pecho esas palabras.

–lo dice un calvo que apenas si camina, para que lo sepa mi esposo tiene muy buenos modales- defendió Elma encarando al Yato viejo mientras era contenida por Lucoa por detrás que la sujetaba manteniendo su sonrisa como siempre.

–ya Elma, no debes golpear a los ancianos- defendía Lucoa provocando que el enojo del Yato creciera más y más por esas palabras sin darse cuenta por lo que su hija estaba pasando en esos momentos.

-¿Por qué viniste?- fue la simple pregunta que dejo en silencio al ambiente de discusión mientras todos alrededor miraban con atención por lo que sucedería –te pregunte ¿Por qué viniste?- pronto la actitud de Kagura tomo una más feroz cuando se dirigió hacia Gintoki que mantenía su tranquilidad con una sonrisa al verla de frente después de tanto tiempo, no podía creer que esa mujer era la misma Kagura a la que le sonaba la nariz de pequeña.

Recordar esos momentos sí que lo lleno de nostalgia –te has vuelto muy hermosa Kagura- la mencionada solo trago duro ante tal respuesta pero no podía mostrarse débil y mucho menos con ese hombre.

–no cambies el tema idiota ¿no tienes un poco de vergüenza al aparecerte por aquí?- su voz denotaba rabia pero eso era algo que a Gintoki no le importaba aunque esas palabras de ella le dolieron un poco, tal parece que aún lo odiaba por aquello que ocurrió.

–Gin Chan ¿quién es ella?- Tohru solo miraba con curiosidad como la novia era una antigua conocida de su jefe aunque no le gusto el cómo lo trataba.

–ella es…- con gran violencia Kagura lo corto en el último instante.

–no soy nada de él, ni amiga ni conocida y mucho menos alguien familiarizado con ese tipo- Lucoa estaba por interferir sabiendo de ante mano el cómo resultarían las cosas mas no esperaba lo siguiente.

–ya veo, en ese caso…- Gintoki y Lucoa pensaron lo peor más se quedaron quietos por la acción de la rubia menor. Sin intenciones homicidas Tohru tomo del brazo a Gintoki apegándose hacia este posesivamente –…veo con tristeza que eres más patética de lo que yo fui en el pasado- dicho y hecho Tohru empezó a retirarse con una sincera sonrisa dándoles la espalda junto a Gintoki que no había entendido nada de lo que había pasado mientras aquellas palabras resonaban en la mente de Kagura.

Umibouzu no se iba a quedar de brazos cruzados por lo que intento detener a esa joven para enseñarle una lección al insultar a su querida hija si no fuera porque en un destello veloz apareció aquella rubia de grandes proporciones interponiéndose en el camino de este pero lo más insultante para el Umibouzu fue que aquella mujer ni siquiera le dirigió la mirada pues se encontraba viendo como aquellos 2 se retiraban del lugar hacia sus asientos correspondientes.

-quita de en medio señora- esas palabras bastaron para que Lucoa girase su cuello lentamente hacia Umibouzu que permaneció alerta ante el comportamiento de aquella mujer sin embargo lo único que vio fue como esta agachaba la cabeza cortésmente.

–no creas que pedir disculpas hará que olvidemos todo esto- Lucoa solo recompuso su figura mirándolos con pena compadeciéndose de ellos por como actuaban.

–no me estoy disculpando, al contrario- Shinpachi ya estaba en el límite de su paciencia y no le importaba si esa mujer fuese conocida de Gintoki estaba por sacarla del lugar junto a las demás –en nombre de todas nosotras, les damos las gracias- ninguno de los presentes entendía nada ¿Por qué decir eso en esos momentos? ¿Qué significaban sus palabras?

Otose que había estado mirando a la distancia solo esbozo una sonrisa por cómo iban las cosas, Lucoa podía ser aterradora y perspicaz cuando se lo proponía -¿a qué quieres llegar?- la dragona solo levantó el dedo confundiéndolos aún más por sus acciones.

–de no haber sido por todo lo que ustedes le hicieron pasar… nosotras jamás lo hubiéramos conocido, nunca nos hubiéramos unido a la Yorosuya y quizás una de nosotras hubiese muerto… en lo que a mí respecta, Gin Chan jamás perdió ante ustedes ni por un segundo, los únicos que perdieron aquel día fueron vosotros- esas palabras ardieron más que el mismo fuego dentro de Kagura y Shinpachi que abrieron sus ojos de par en par al haber escuchado todo eso mientras que el Yato mayor apenas si contenía sus ansias de golpear a aquella mujer más fue detenido por su esposa que llegaba por atrás.

–muy buenas palabras viniendo de una perra ¿no lo crees?- Lucoa ni frunció el ceño al tener en frente a esa mujer de cabellera bermellón que vestía un atuendo chino que al parecer era la madre de la novia.

Su marido estaba por ayudarla pero con solo mirar a su esposa concluyo que si se metía en sus asunto el seria el siguiente cuando llegasen a casa, por lo contrario Kouka no daba crédito a lo que sus ojos veían, aquella mujer en su frente parecía como si hubiese salido de una revista porno para adultos mayores de 21 años que los adolescentes puvertos veían a diario.

el solo mirar el cuerpo de aquella tipa le molestaba pues no parecía conocer la decencia siendo que Lucoa podría representar la lujuria misma al poseer un cuerpo alto de piel clara y voluptuosa con enormes pechos hinchables, muslos muy amplios y caderas abundantes –al menos esta "perra" tiene un dueño, uno con cabello y mucho más joven- no parecía que ninguna de las 2 quería ceder ante la otra ya que ambas ocultaban sus intenciones homicidas bajo aquella sonrisa falsa mientras mantenían sus ojos cerrados como si fuese un gesto amigable.

–Mamá, para estas asustando a Kazuya- Kouka miro hacia el fondo como su nieto se ponía detrás de Kamui intentando desaparecer de la vista de su abuela, seguidamente Lucoa paso a retirarse de ahí hacia los demás no sin antes cruzar miradas con Kouka revelando ambas las pupilas de sus ojos.

Llegando con los demás Gintoki no pudo evitar sentir miedo al ver como Lucoa lo miraba como si lo examinase de arriba hacia abajo -no quiero ni preguntar de lo que hablaron pero a juzgar por tu ceño en la frente debieron haberte hecho enojar- era bien sabido que Lucoa mantenía la calma incluso en los peores momentos pero el solo conversar con aquella mujer hacia saliese su lado oscuro que solo Gintoki había conseguido lograr sacar debido a sus tonterías o por medio de una de sus bromas en su contra.

–sabes Gin Chan, existe un buen refrán en la cultura de ustedes los humanos para este tipo de situaciones "la basura de algunos… es el tesoro de otros" Gintoki solo bufo por esa respuesta.

–no sé si debo sentirme alagado o insultado- pronto sintió como Lucoa era ahora la que se envolvía en su brazo mientras acariciaba el cabello de este mirando de reojo a aquella mujer a la vista el como la miraba de manera seca y fría por la indirecta que Lucoa le mandaba, Umibouzu solo quedo callado por la actitud de su esposa al no comprender nada mas solo sabía que su falta de cabello estaba envuelto en todo eso.

Sin más distracciones la boda proseguido según lo planeado, todo el mundo guardaba silencio mientras Hasegawa decía sus palabras admirando más el entorno que el momento mismo y él no era la excepción, todo el público presente veía con estupefectacion el ambiente más que a la propia pareja aunque claro que para las dragonas les resultaba de lo más normal del mundo junto a Gintoki que estaba acostumbrado a esos escenarios.

Lo único que ahora se llevaba la atención de Gintoki era el ver a Kagura parada en el altar, de ser posible hubiera querido ser el quien la entregase en santo matrimonio pero ese deber se le era dado al padre biológico y no a él.

Sin darse cuenta que Kagura lo miraba de reojo como si esperase algo de aquel samuray con permanente, quizás el raptarla y sacarla de ahí para llevársela muy lejos de ahí donde nadie los molestase… cielos, en verdad se odiaba por pensar esas cosas en ese momento, que clase de mujer era para pensar eso en un día tan especial para cualquier mujer.

Tenía salud, un hijo adorable, sus padres seguían vivos, su hermano ya no era aquel loco obsesionado con matarla a él o sus amigos, tenía toda una vida por delante, una vida que compartiría junto a aquel sádico a su costado, entonces ¿Por qué? Porque tenía esos pensamientos egoístas.

Solo podía sacudir la cabeza cerrando los ojos esperando que todo eso que pasaba fuese un simple sueño y que aquel tonto del permanente natural la despertase por la mañana para desayunar arroz con huevo mientras esperaban la venida de Shinpachi para escuchar sus gritos sobre encontrar algún trabajo…

Más al abrir sus ojos sintió un frio entrar por sus dedos junto a los cientos de aplausos que escuchaba del público, estaba casada con Sougo y el anillo entres sus dedos era prueba de eso. Como si se tratase de una bofetada de la vida los ojos de Kagura se posaron sobre la figura de Gintoki sonriéndole a lo lejos mientras aplaudía junto a aquellas mujeres a su lado. El solo verlos juntos le provoco un sentimiento de enojo acompañado de una ilusión donde los veía desde los más bajo teniendo que levantar su mirada solo para toparse con un brillo plateado que por más que corriese nunca lo podría alcanzar.

En la realidad los gritos del público femenino la devolvieron en si al oír los gritos de que lanzase el ramo de flores por tradición para ver quién sería la siguiente afortunada en casarse, apenas lo hizo no tardo un segundo siquiera que el rosal permaneció en el aire donde hubo un fuerte estruendo de una onda explosiva mientras Gintoki que cargaba a Kanna miraban con cara aburrida como pronto tendrían que intervenir.

Al terminar ese fuerte impacto se miraba como el ramo de flores estaba en el suelo y como a sus extremos caían pesadamente aquellas chicas tan extravagantes –de verdad que ustedes son infantiles, hacer todo eso por unas flores no les garantiza que serán las primeras en casarse con Gin Chan- Elma y Tohru solo dirigieron sus miradas hacia Lucoa como si ella no fuese la más indicada para decir eso.

–Me corresponde por derecho a ser la primera- Tohru solo escupió a un lado cuando Elma señalo aquel anillo de bodas que esta traía en sus dedos.

–Con más razón debo ser yo, fui la primera en llegar así que es mi derecho- notando como ninguna llegarían a ningún acuerdo se lanzaron nuevamente cual dragonas sobre su presa provocando una polvareda que termino por lanzar el ramo por los aires aterrizando en el lugar menos apropiado para la situación.

–Kanna, estaría más tranquilo si te bajaras al suelo- la mencionada ni lo escucho por lo maravillada que estaba al haber sido ella la que agarrase el ramo de flores en el regazo de Gintoki provocando que muchas miradas de homicidas se colasen sobre el samuray que sentía como el aire empezaba a faltarle sin darse cuenta que a unos metros Takasugi estaba por desenvainar su espada para dejar castrado al demonio blanco.

Todo eso pasaba mientras Sougo y su hijo se percataron el como Kagura perdía estabilidad en la manera de pararse y sin más Sougo acompaño a su esposa hacia adentro para que descansase, su única conclusión fue que Kagura había estado bajo mucho estrés emocional los últimos días y que el ver a Gintoki fue la gota que derramo el vaso.

Los invitados solo comprendieron que los novios querían algo de privacidad así que sin más pasaron a la recepción donde todo mundo paso más que complacido sabiendo que ahora si empezaba la celebración… por otro lado Kagura fue llevada a una enfermería para ser recargada contra la cama descansando donde un Doctor explico que solo era cansancio mental y que debía descansar algunas horas, Kouka y sus demás familiares se tranquilizaron y prosiguieron a salir de ahí.

Entre tanto Sougo caminaba por los pasillos del lugar tratando de asimilar la nueva conducta de Gintoki, aún se le era difícil aceptar que ese hombre no quisiese matarlo después de todo lo que le hizo, tan metido en sus pensamientos estaba que no se había dado cuenta que había chocado con la persona que menos quería toparse en esos momentos, se trataba del jefe de la Yorosuya que a juzgar por su expresión se notaba que estaba perdido.

–ohh Okita. Perdón por eso, no sabía que este lugar fuese tan grande que creo que me perdí- el sádico por otra parte no creyó en las palabras de este, más bien lo único lógico fue pensar en que Gintoki había actuado para llegar a ese momento donde solo estuvieran ellos 2.

–este es el momento donde sacas tu espada y me rebanas- sin comprenderlo muy bien Gintoki solo tuvo una gota en su nuca por tal acusación.

–tal vez… o tal vez solo quiero que me ayudes a salir de aquí- pese a la situación parecía que decía la verdad, aun no confiaba en la actitud del permanentado pero mientras no interfiriese no tendría problemas con él.

Guiándolo por el camino correcto Sougo mantenía un ojo sobre Gintoki que caminaba por delante sin percatarse cuando una pequeña figura aparecía del otro extremo con la misma inexpresiva mirada de siempre pero eso cambio cuando vio al samuray de risos parados –señor samuray, su esposa lo está buscando. Me dijo que si lo encontraba le dijese que se retiraron a su casa porque al parecer la novela de las 4 de la tarde estaba por comenzar- Gintoki abrió los ojos de par en par por haber olvidado que hoy era el último capítulo de la temporada final de su Dorama favorito.

–no se preocupe, si quiere ver esa novela tenemos una TV enormes por aquí, si gusta puede ver ahí- el samuray solo agradecía que por lo menos aquel niño fuese tan amable y no como los padres aunque… esa actitud de su hijo no fue bien recibida por Sougo que veía como su hijo parecía ser otra persona con Gintoki.

–Kazuya, vámonos, tu madre aguarda- tratando de sonar lo más serio Okita intento separar a ambos más Kazuya se rehusó al ponerse detrás de Gintoki.

–no, mamá no despertara hasta en un par de horas, hasta que eso suceda quiero ir con el señor samuray- la poca de compostura de Sougo se desarticulo al tomar del brazo a Kazuya para jalarlo a la fuerza notando como el pequeño oponía resistencia ante el jaloneo.

–Sougo, puedo cuidarlo unas horas hasta que Kagura despiert…- con sola una mirada fría Okita lo silencio al hacerle quedar claro que no era de su incumbencia el meterse en los asuntos de su familia, harto de la resistencia del menor, sin pensarlo 2 veces levantó su mano con claras intenciones de dejar en claro que cuando el padre ordenaba el hijo cumplía…

A pesar de haber cerrado los ojos, Kazuya jamás sintió el golpe, al abrir los ojos no podía creer lo que veía –suéltame- fue la orden de Sougo hacia Gintoki que lo sostenía de su brazo por atrás con tal fuerza que incluso se oía los crujidos de este, de un solo movimiento Gintoki lo levantó por el aire para arrojarlo hacia el otro extremo del pasillo ante la incredulidad de Kazuya que no sabía cómo reaccionar.

Aquel tipo lo había defendido pero lo que más le llamo la atención fue el ver aquellos ojos tan rojos como la sangre en aquel momento, era como si fuese un tipo totalmente distinto al señor alegre con mentalidad de niño que conoció en el día –sabes, siempre he dicho que no hay mejor que unas buenas nalgueadas para rectificar a los mocosos de hoy en día pero…- de pronto la mirada de este se volvió fría y sombría contra Okita –en que mierda pensabas al golpearlo de esa manera- el ambiente era hostil, pese a ello Gintoki no armaría un escándalo sin necesidad pero…

Lo que estaba en sus pies, despertó a aquel demonio que con tanto esfuerzo había encerrado dentro suyo, Pronto Sougo tuvo un recorrido frio en su espina dorsal cuando vio como Gintoki levantaba aquellas fotos que se le habían caído cuando fue arrojado por el pasillo

A fuera en la fiesta de la boda todo el mundo yacía tranquilo debido a que las dragonas habían abandonado el lugar por una grave urgencia según ellas, no tardo mucho cuando de entre los gruesos muros un objeto salió disparado por los aires para aterrizar con gran fuerza por los suelos alertando a todos los presentes por lo que pasaba.

Hijikata junto a todo el Shinsengumi salieron solo para encontrarse a un mal herido Sougo que respiraba entre cortado por el tremendo golpe que había recibido en su pecho –parece que la diversión acaba de comenzar- Katsura solo bufo por el comentario de Takasugi.

–ese tonto no habrá… imposible- saliendo de aquel enorme agujero en la pared se encontraba aquel hombre de cabellera plateada con sangre en sus nudillos demostrando ser el quien golpeo a Sougo, no parecía ser el mismo de hace poco, sus intenciones eran más que claras y su objetivo era Sougo.

Rápidamente varios hombres del Shinsengumi se arrojaron contra Gintoki dispuestos a cortarlo en pedazos más fue inútil, de un rápido movimiento el samuray desarmo a todos sus atacantes golpeándolos tan fuerte que no despertarían en unos buenos momentos –detén todo esto, si sigues así solo lograras…- a pesar de querer ser razonable Hijikata apenas si pudo ver venir el tajo que Gintoki mando en contra de Sougo que por pura suerte había sido detenido por Kondo que tomando toda la fuerza que tenía logro arrojar a Gintoki a unos metros.

–Toshi, él va enserio, quiere matar a Sougo como de a lugar- Kondo si bien logro detener el tajo no podía creer lo que sentía, sus brazos estaban hechos trizas al haber recibido toda aquella presión, de no haber sido porque Gintoki no tenía la intención de matarlo a él, en esos momentos no estaría respirando entre cortado por toda aquella esencia que miro por detrás de Gintoki.

–lo diré solo una vez, quítense y nadie saldrá herido- apenas dijo eso una gran piedra cayó sobre este aplastando todo el lugar generando el pánico y que casi todos los invitados saliesen corriendo de ahí.

–sabía que los tipos de tu calibre solo causarían problemas, recuérdenme enviarle flores a esas chicas- mientras Umibouzu daba media vuelta, el gran pedazo de piedra tembló para posteriormente romperse en varios pedazos finamente cortados de donde salía sin ningún rasguño aquel sujeto.

–veo que no has perdido tus colmillos, pensé que con los años y tu nueva familia estarías en pésima forma- aunque la sonrisa de Kamui era divertido Gintoki solo se limitó a botar la espada que sostenía por ya estar inservible después de todos esos cortes.

–Kamui, no te guardo rencor por lo que me hicistes a mí y a Elma pero si interfieres no dudare en cortarte- el Yato solo esbozo una sonrisa al oír esa respuesta.

–Estamos deacuerdo en eso- Agarrando una espada de por ahí de uno de los guardias del Shinsengumi Gintoki levantó su brazo deteniendo la estocada letal que Shinpachi le había mandado.

–sabía que fue un error el que vinieras, no permitiré que sigas con esto, tu camino termina aquí- tomando una gran respiración de aire Shinpachi termino por romper la espada de Gintoki estando a solo centímetro de perforar el corazón de este si no fuera porque el peli plata lo detuvo a último minuto.

–de entre todos ellos, pensé que tú te encargarías de protegerla pero… sigues siendo el mismo mocoso llorón e inútil de siempre- la sorpresa de Shinpachi salto al ver como su enemigo agarraba la hoja de la espada con solo 2 dedos como si nada, no cabio el momento de sorpresa para este hasta que Gintoki le dirigió un tremendo golpe en la mejilla que lo mando a volar por los aires que de no ser por Hijikata, su cuerpo hubiese salido disparado por otro lado.

No hubo tiempo de relajación cuando Gintoki sintió un frio filo en su cuello –acaso quieres destruir toda la confianza que has ganado, por unos estúpidos celos- se trataba de Katsura que junto a Sakamoto le apuntaban por atrás.

–no crees que ya es hora de dejar ir todo esto, el pasado no cambiara, hagas lo que hagas- por primera vez desde que llego Sakamoto actuaba con seriedad frente a su antiguo compañero de armas que lejos de desistir solo rio por lo bajo.

–entonces, así son las cosas ¿defenderán a esa basura?- la respuesta que Gintoki recibió también fue clara, pronto todos los que quedaron en el lugar le apuntaron con sus armas.

–justo como hace 5 años, sabes cómo terminara todo esto, tu cara contra el suelo y mi bota en ella- como si las cosas no pudieran complicarse más el cielo empezaba a nublarse dando aviso de una fuerte lluvia.

YOROSUYA

En todo Edo las personas empezaban a refugiarse de la posible tormenta mientras que Tohru y las demás yacían sentadas frente a la TV mirando el reloj –¿creen que este en problemas?- Lucoa solo bufo con cansancio, ya era muy tarde y no tenían noticias sobre él, quizás el haberlo dejado en aquel lugar no había sido una sabia decisión.

–es Gin Chan, si algo malo sucede romperá el papel de invocación y nosotras apareceremos de inmediato- pese a ello a Tohru aún le preocupaba la situación, más el solo ver a Kanna esperar frente a la puerta como siempre solía hacerlo la tranquilizo de alguna manera.

–iré hacer la cena, cuando Gin Chan vuelva tendrá hambre- Elma solo parpadeo ante esas palabras para luego unirse a su amiga, si ella era capaz de confiar en Gintoki entonces ella también podía hacerlo

EN EL COMBATE

Entre tanto en el lugar del conflicto, a simple vista parecía que nada sucedía más de un momento a otro hubo un fuerte estruendo que termino por destrozar varios árboles de la zona, sin poder respirar Gintoki se recompuso del suelo mirando a todas partes pues los ataques venían de todas las direcciones, apenas si tenía tiempo de respirar.

Si hubiese sido un uno contra uno quizás hubiese tenido posibilidades pero… ya no tendría esas oportunidades. Divagando en ese segundo, su punto ciego quedo desprotegido.

-¿adónde crees que estas mirando?- apenas lo percibió Kamui aserto un tremendo punta pie en los brazos de su enemigo que si bien lo bloqueo no tuvo el suficiente tiempo para poner fuerza en sus piernas y resistir el impacto que termino por lanzarlo hacia arriba donde Umibouzu lo había rematado de un golpe con ambos brazos mandándolo a estrellarse brutalmente contra el suelo donde apenas su espalda toco el frio pavimento sus ojos se toparon con el brillo inusual de una espada.

Posteriormente varias chorros de sangre salieron por todo el lugar –eres un tipo duro de matar ¿no?- la espada de Shinpachi había atravesado el brazo y hombro de Gintoki quien por instinto mismo movió la cabeza. Tomando una gran bocanada de aire, Shinpachi recibió un duro cabezazo que si bien no lo mando para atrás si tuvo la fuerza para aturdirlo momentáneamente donde su oponente estaba por conectarle un golpe directo en su cara si no fuera porque su mano fue perforada por una bala desde su espalda.

–ni se te ocurra olvidarte de mí- con esa advertencia Gintoki solo podía ponerse a cubierto con todos los arboles de la zona evitando las balas de Sakamoto que si bien solo eran de una pistola en manos de su compañero se convertían en un arma letal, mas eso le costaría caro pues no pudo ver venir la lluvia de Kunai que se incrustaron por todo su cuerpo cual agujas obligándolo a rechinar los dientes en un intento de disuadir el dolor.

Mas no le basto debido a que tanto por su derecha e izquierda venían dos pequeños filos que cortaron su cuerpo en "X" se trataba de Tsukuyo y Kyuubei quienes sin piedad alguna enterraron sus armas en el cuerpo de este tan profundo que incluso el solo escuchar el sonido del derrame de sangre hacia entender que habían acertado en algún órgano vital del cuerpo de Gintoki, como si no fuese suficiente castigo, Gintoki sintió un peso descomunal hundiéndose en su espalda, era Kamui quien le había acertado un tremenda patada hacha desde el cielo provocando que este saliese disparado en diagonal a estrellarse con un gran muro de concreto.

Pensando que al menos podría recuperar el aliento, Gintoki no vio venir el desmesurado agarre en el rostro del brazo de Umibouzu que termino por hacerle atravesar el enorme muro llevándoselo por varios muros mas cual juguete se tratase, al terminar, solo se veía como Umibouzu mantenía todavía su brazo contra el rostro de Gintoki con tal fuerza que incluso la cabellera plateada se iba tornando de un rojo escarlata.

–se acabó- con esas últimas palabras, el Yato mayor se disponía estampar su siguiente golpe en el rostro de su oponente que lo único que podía hacer era observar como aquel potente puño se enterraría en su cráneo, a solo centímetros del impacto la victoria de Umibouzu parecía asegurada, sin embargo…

Lo que todos observaron fue como el cuerpo de Umibouzu salió disparado violentamente en la dirección contraria cual misil se tratase llevándose consigo varios árboles en la hectárea del terreno –imposible, aun a esa distancia- Shinpachi no lo podía creer, de hecho nadie lo podía creer en especial el viejo Yato que se levantaba del suelo limpiándose la sangre de su boca producto del tremendo golpe recibido.

–(a solo segundos de recibir el golpe… el)- a pesar que el momento había pasado, Umibouzu no podía olvidar la sensación que sintió en aquel entonces, el como Gintoki había esquivado su golpe para responderle de la misma manera e igual fuerza que la de él, no había duda, no estaban peleando con el mismo sujeto que fue derrotado hace 5 años –todos, no dejen que los toque siquiera- todos miraron incrédulos ante la advertencia del Yato ¿Qué tan fuerte había sido aquel golpe como para que el más poderoso cazador del universo lo tomase como peligro? O solo se trataba de alguna broma.

Gintoki por otra parte solo los miraba con una aburrida expresión mientras se limpiaba la sangre seca que caía por su rostro –¿pensaron que no haría nada en estos 5 años? ¿Qué no haría nada para reducir la brecha entre ustedes y yo? Cada día recibo golpes mucho más fuertes que el de ustedes, veo movimientos más elegantes y veloces. Comparado con ellas, ustedes no son más que una resaca de mal gusto- botando a un lado su saco, Gintoki adopto una extraña postura mientras sacaba algo de entre sus bolsillos.

–puede que no sea tan bueno como el, pero… al menos puedo presumir que pensamos igual- el objeto sacado se trataba de algo simple, se trataba de unos clackers morados que a simple vista no parecían una amenaza real pero en manos de un experto podrían convertirse en un arma letal –ahora, que tal si empezamos con el siguiente round-

Sin previo aviso Kyuubei se aventó con ira en sus ojos –no nos subestimes imbécil- de un simple movimiento la espada de Kyuubei se quebró en 2 frente a Gintoki –como eres una mujer, evitare golpearte la cara- la sorpresa no le duro a Kyuubei quien pronto sintió como sus pulmones perdían todo el oxígeno.

Gintoki le había encajado un golpe en las costillas que si bien no la mataron, la obligaron a arrodillarse en el suelo con los ojos abiertos de par en par, no podía siguiera articular alguna palabra, jamás en su vida la habían golpeado de esa manera, apenas si podía mantenerse consiente mirando desde abajo la imponente mirada de su rival.

Sorpresivamente Hijikata aparecido desde arriba planeando cortar a su oponente que solo paso a defenderse con los hilos de los clackers –miserable ¿crees que cortaras mi espada como lo hicistes con Kyuubei?- aplicando más fuerza en sus brazos, Hijikata obligo a su rival a tomar distancia en lo que Katsura atendía a Kyuubei al ver el estado en el que se encontraba, las costillas de esta se encontraban rotas.

–caíste tan bajo, que incluso no disminuiste tu fuerza al golpear a una mujer, ahora lo tengo claro. La espada de alguien como tu jamás podrá vencernos- la rabia de Katsura era evidente más el comportamiento de Gintoki avivo las llamas en este.

–déjenme dejarles claro algo, me importa muy poco o nada que mis rivales sean mujeres u hombres. Pero como defensor de la igualdad de género, no tendría reparos en repartir patadas entre mis enemigas- solo vasto ese comentario para que incluso la atención de Takasugi se posicionase sobre él, aun con su único ojo Takasugi podía ver con claridad que aquel que quien había luchado codo a codo era alguien completamente diferente-

–Bien, entonces yo seré tu próximo oponente, comprobare si realmente eres el mismo de antes- con eso dicho, todos se abalanzaron contra Gintoki que pese a tener una arma a un se le dificultaba el poder pelear contra todos ellos, gracias al terreno Gintoki tenía cierta ventaja sobre ellos al conocer mejor que nadie donde estaban.

-¿adónde crees que vas?- de la nada había aparecido Kondo que no reparo en daños al disparar un lanzacohetes a tan corta distancia donde afortunadamente Gintoki había evitado al ladear la cabeza impresionando a Kondo que posteriormente recibió un rodillazo por parte de su enemigo que ya se preparaba para rematarlo si no fuera por Sougo que había llegado a tiempo al bloquear los clackers de Gintoki.

–Kondo, no tenemos otra opción que matar a este sujeto, si lo dejamos vivos seguirá intentando llegar a Kagura- sin demora alguna Gintoki fue obligado a moverse rápidamente al evitar nuevamente los Kunai que Tsukuyo y Sarutobi le lanzaba a diestra y siniestra pero… pronto la velocidad de Gintoki iba disminuyendo hasta llegar a un punto crítico donde el respirar ardía como si respirase fuego, incluso empezaba a sentir como la vista le fallaba.

-¿sorprendido? Es increíble lo que puedes hacer con unos cuchillos y un poco de veneno, la toxina en tu cuerpo ya debe estar circulando por doquier, es cuestión de tiempo para que caigas muerto sin dolor alguno pero para ti…- sin clemencia alguna Tsukuyo encajo una de sus Kunai en la pierna de este que tenía los ojos con sorpresa ¿acaso se había equivocado al bloquear el ataque? –ni siquiera tendrás el privilegio de morir sin dolor- bruscamente Tsukuyo revolvió su arma generando una gran herida en la pierna de Gintoki que al mero dolor contrataco pero lastimosamente no aserto.

Solo pudo caer al suelo tratando de siquiera ver la palma de sus manos que conforme pasaba el tiempo iba perdiendo la visión –no te distraigas- desde su punto ciego Kamui estaba por acertarle un poderoso golpe si no fuera porque su adversario arrojo aquellas clackers, al final solo hubo el sonido de la madera rompiéndose –me distrajiste por un momento, pero gracias a ello alargaste tu vida unos minutos más- el brazo de Kamui se encontraba insertado a un costado del estómago de Gintoki.

–a tu espalda- fue el grito de advertencia de Hijikata hacia el Yato que apenas escucho vio como una de esas bolas le dio de lleno en la mejilla con tal fuerza que juraría que se trataba de un puño y no un simple Clacker.

La técnica había sido sencilla, Un clacker se lanzó en la partición, haciendo que un lado del mismo se aloje en su lugar. El otro lado se agarró al segundo par de Clackers, y esencialmente los arrojo de vuelta hacia el adversario desde atrás, muy parecido a cómo funcionaba un búmeran, lastimosamente Gintoki también había salido volando del lugar directo a estrellarse contra un montículo de piedra.

Apenas abrió sus ojos vio con claridad como aquella mujer le clavaba un fuerte golpe en su pecho mandándolo a estrellarse contra el gran muro de concreto de atrás logrando que el cuerpo de su enemigo se revolcase por el impulso antes de poder detenerse –basuras tan egoístas como tu son la causa de tanto sufrimiento por donde quiera que pasen- Kouka que se había mantenido al margen de las cosas esperando que todos acabasen con el intruso.

No pudo evitar entrometerse en la pelea al ver como Gintoki pese a ser superado en número daba más problemas de lo previsto, esperando toparse con algún gesto de odio o ira en su enemigo, lo único que Kouka observo fue como su adversario la miraba con lastima -¿Por qué esa cara?- Gintoki no respondió, en cambio su gesto solo cambio a compasión, Kouka solo asintió seriamente, aun en aquella posición podía darse el lujo de mirar a sus rivales de esa forma.

–pobrecita, ahora veo porque Kagura escapo a la tierra… tenerte como madre debe haber sido como una tortura- la poca paciencia de Kouka se fue al caño cuando escucho esas palabras ¿Qué podría saber ese sujeto? No tenía ni un derecho a juzgarla como madre y menos alguien tan incompetente como el.

–ohhh me asegurare de cortarte esa lengua para cuando acabemos esto- sin más palabras Gintoki se arrojó en contra de Kouka que sin previo aviso, desapareció, sus ojos no podían seguirle el ritmo y prueba de eso fue el tremendo rodillazo en el rostro que recibió Gintoki por parte de la Yato que sin terminar ahí desenfundo su paraguas.

–maldición- fue lo único que llego a decir el permanentado poniendo los hilos de los clackers como defensa que fueron cortados fácilmente por la presión ejercida de Kouka quien había azotado su arma contra su oponente que no pudo evitar dejar salir un gemido de dolor al recibir tremendo impacto en su cuerpo, como único recurso utilizo su brazo derecho queriendo conectar un gancho sobre su rival pero…

-no soy tan débil como para dejarme golpear por una rata como tú- instantáneamente Kouka retorció el brazo de su oponente rompiéndole los huesos, sin limitarse a solo los huesos. Esta le conecto una tremenda patada hacia su enemigo que a duras penas lo bloqueo con su único brazo en buenas condiciones logrando quedar en pie, mas no estuvo preparado para lo siguiente que sucedió, sin misericordia alguna, Kouka empezó a disparar toda la munición de su paraguas sobre este evitando los órganos vitales para mantenerlo el mayor tiempo posible.

Una persona estaría muerta para esos momentos, el cuerpo de Gintoki parecía una coladera perforada por doquier, ni siquiera podían creer que se sostuviese en pie después de todo eso. Al finalizar los tiros, grandes cantidades de sangre salían a chorros por doquier alrededor del samuray que cayó de rodillas sintiendo como poco a poco la vida se le escapaba, incluso para algunos de los presentes ese ataque fue inhumano –hace 5 años estuviste a punto de asesinarme. Pero ahora, no puedo ni imaginarme perdiendo contra ti- poco a poco los demás se iban acercando, sin embargo… se detuvieron en seco.

Frente a ellos, aquel enemigo en común se recomponía del suelo lentamente mirándolos de una manera que nunca imaginaron, la única expresión en el rostro de Gintoki era pena, una profunda lastima al ver a todos, como si se compadeciese por ellos. Lamentablemente, todos vieron como el cuerpo mal herido de Gintoki fue atravesado por una estocada de la espada de Sougo que no a gusto, saco una daga con la que apuñalaba una y otra vez a su contrincante sin piedad alguna sobre el estómago provocando que la sangre de Gintoki saliese a borbotones de su boca al no encontrar salida en su interior.

Un poco más y las entrañas del permanentado se podrían ver escurriendo de entre sus heridas, no satisfecho por esa tortura, de entre las mangas de Okita apareció un báculo de metal la cual la utilizo para romperle la pierna obligándolo a que caiga al suelo donde de un certero golpe en su pecho lo mando a encajarse con un pilar mientras el lugar era teñido de rojo. Katsura estuvo por detener la brutalidad del ataque de Sougo mas fue detenido por Umibouzu, incluso Hijikata no podía creer el sadismo que su compañero mostraba, era diferente a como era antes, como si en verdad quisiese eliminar a Gintoki pero de una manera tan cruel que todos recordarían.

–Muere- de un momento a otro Sougo se cargó al hombro una tremenda bazuca que prometía no dejar ni un rastro del permanentado, pudo haber disparado si no fuera porque en su camino se interpuso aquella mujer.

–ya basta- se trataba de Tsukuyo quien tapaba con su propio cuerpo a Gintoki que no alcanzaba a ver lo que sucedía.

–apártate, no podemos darnos el lujo de dejarlo vivo- la fría mirada de este incluso helo a la rubia.

–Todos aquí estamos dispuesto a matarlo pero… no de esta manera, solo te limitas a torturarlo- Sougo solo esbozo una sonrisa por aquel comentario de Tsukuyo.

–no estarás retractándote a este punto ¿verdad? ¿o es que acaso aun sientes algo por ese sujeto?- Tsukuyo solo trago duro ante tal acusación dándole la respuesta que quería a Sougo que sin reparo alguno disparo el misil en dirección de esta sin advertirle ni nada de eso, los demás estaban absortos por la acción de Sougo al disparar con Tsukuyo en frente -(si quieres morir con él, cumpliré tu deseo)- mientras el misil se acercaba poco a poco, Tsukuyo no pudo evitar sentir miedo por aquel misil que se acercaba y por instinto mismo lo único que pudo hacer fue cerrar los ojos esperando ser destrozada en la explosión aunque…

Tras la gran explosión lo único que se logró ver fue como un cuerpo chamuscado salió disparado en contra de varios muros destruyéndolos en el proceso debido a la potencia con la cual salió volando –trabajo terminado- la sonrisa en el rostro del sádico denotaba éxtasis puro y no podía esperar a romper en risas cuando nadie lo viera pero, pronto el humo empezaba a dispersarse revelando como de entre el lugar de la explosión se encontraba Tsukuyo con solo algunos raspones en su cuerpo mientras traía los ojos abiertos de par en par como si un fantasma se tratase, pronto fue socorrida por los demás que empezaron hacerle preguntas sin parar sin fijarse en como esta los ignoraba olímpicamente debido a la sorpresa que tuvo en su cabeza hace solo unos segundos.

A solo metros de que el misil impactase sobre ella pudo sentir como unos fornidos brazos la envolvieron cubriéndola por todo su cuerpo, al parpadear un par de veces pudo ver con claridad algunos mechones plateados sobre su frente, Gintoki había utilizado su cuerpo como escudo para protegerla siendo el quien recibió todo el daño, poco a poco miraba como su cuerpo estaba cubierto de sangre fresca al haber tenido tan de cerca a Gintoki en sus brazos.

Okita por el contrario solo chasqueo el labio viendo como Gintoki aún se encontraba respirando a duras penas y es que era un verdadero milagro que al menos su cuerpo estuviese en una pieza, aquella explosión fue lo suficientemente fuerte como para triturarle todos los huesos de su columna, la mayoría de su cuerpo estaba calcinado con quemadura de cuarto grado que terminaron por destrozarle los órganos internos, para empeorar las cosas el haber salvado a Tsukuyo le había costado el ojo izquierdo pues uno de los adornos del cabello de la rubia estaba insertado en su ojo mientras este trataba por todos los medios el poder mantenerse consiente pese a su estado tan deplorable en el que se encontraba.

Su cuerpo estaba al límite, ya no daba para más y pese a que ya lo sabía trataba con todas sus fuerza el siquiera pararse en sus piernas una última vez. Era inútil, había perdido todo rastro de sensibilidad en las piernas, lo único que percibió fue un frio chorro en su rostro, las nubes que antes se adueñaron del cielo de Edo ahora descargaban una lluvia que no era ni muy poca ni mucha.

Como si se tratase de la mejilla de Dios, como si alguien le dijese que continúe, que esas heridas no eran más que simples rasguños, de alguna manera el cielo pedía que se pusiese de pies una última vez. A paso lento pero seguro, su cuerpo empezaba a recuperar el aliento… sin embargo la ruptura en los huesos de su rodilla lo hizo desplomarse de rodillas respirando agitadamente para contener el dolor y no gritar en el proceso.

No les daría el gusto a esos sujetos de verlo sufrir; como si no pudiese ponerse peor, sentía como unos pasos se acercaban hacia él desde atrás, lo único que pensó en esos momentos era el recibir el ataque y contraatacar de alguna manera más solo sintió como los pasos seguían su camino –eres como un dolor de muela ¿lo sabias?- esa voz era inconfundible, se trataba de Sougo, por más que quisiese romperle la cara a ese sádico en sus condiciones apenas si podría ponerse de pie y sin un arma no tendría muchas oportunidades contra el –aquel día… tuviste una oportunidad que nadie tendría en sus vidas, pudiste morir tranquilamente y olvidarte de Kagura, irte lejos de aquí pero no…- de un solo punta pie, Okita inserto su pie en el estómago de su oponente con tal fuerza que logro sacarle todo el aire haciéndole escupir sangre en el proceso.

–tenías que sobrevivir y arruinarlo todo, no tienes idea de lo que tuve que hacer para conseguir todo lo que tengo ahora- con gran fuerza Sougo pisoteo la cabeza de Gintoki obligándolo a ponerse de rodillas frente a él, de verdad que era humillante estar así, Gintoki solo podía ver desde abajo como aquel sujeto se limpiaba la bota en su rostro -5 años, 5 miserables años y tu rostro aun me persigue en sueños- levantándolo de la camisa le conecto un gancho tan potente que el cuerpo del peli plata salió volando por los aires para caer pesadamente contra el suelo de cabeza mientras la sangre de su cuerpo empezaba a formar un charco a su alrededor

–aquel día… yo te lo arrebate todo lo que alguna vez construiste, corte los lazos que te unía a los demás pero… parece que me olvide de uno, sabrás lo estúpido que me sentí al haberme acordado de aquella mujer, fue gracioso el verle el rostro antes de cortarle la cabeza, un deleite sin igual…- de un solo chasquido una compuerta a la distancia se habría dejado ver una imagen macabra y atroz que Gintoki jamás olvidaría en toda su vida, toda la rabia en su interior desapareció así como todos sus sentimientos que desaparecieron como si lo hubiesen roto tanto emocionalmente como espiritualmente.

Aquella figura era tan perturbador que incluso la mente de acero que Gintoki había adquirido a la larga de todas sus batallas en la guerra no lo prepararon para ese momento, lo único que ahora residía en el samuray era una desesperación tan grande que iba consumiéndole por dentro. Su único ojo había perdido la luz, sentía como si un gran nudo se formase en su garganta oprimiéndole cada vez más fuerte prohibiéndole respirar, era raro para él, todo el daño recibido hasta ahora había desaparecido en un instante, sin embargo… eso abrió las puertas hacia un mundo lleno de dolor que se concentró en su pecho oprimiéndole el corazón al punto de reventarlo.

En toda su vida siempre había recibido increíble palizas que lo habían dejado al borde la muerte e incluso en algunas juraría haber visto una enorme puerta en las nubes pero jamás algo como lo que sentía ahora, a excepción de aquella vez donde sintió los mismos sentimientos al no haber podido salvar a su maestro, donde con gran dolor en su corazón acompañado de una sonrisa en lágrimas tuvo que apagar la vida de su mentor por el bien de sus compañeros

–me la encontré de casualidad mientras paseaba y quise pasar a saludarla, lástima que no coopero- frente a todos se hallaba la cabeza de Nobume insertada en una lanza como si de trofeo se tratase, todos los presentes solo guardaron silencio por lo que veían frente a ellos.

Las pocas mujeres como Sarutobi y Tsukuyo solo alcanzaron a taparse la boca con ambas manos ante el horror de ver a su amiga muerta, el resto solo se mantenía neutral pero por respeto solo guardaron silencio –como muestra de piedad, que mejor que darte el beneficio de enterrar sus restos, deberías agradecérmelo, de lo contrario esa cabeza estaría siendo digerida en el estómago de mis perros para este momento- sin quedarse quieto.

De un poderoso golpe Hijikata había mandado a volar a Sougo contra un muro sin darle tiempo de reponerse para agarrarlo por el cuello mirándolo como si de un desconocido se tratase -¿Qué mierda hiciste… Sougo?- el mencionado solo rio por lo bajo logrando enfurecer aún más a su compañero que puso más fuerza en su agarre levantándolo del suelo obligándolo a mirarlo de frente –de que te ríes infeliz ¿acaso dije algo gracioso?- Sougo quien solo mantenía su sonrisa cínica veía como los demás no habían escuchado nada de lo que había dicho hace unos momentos o de lo contrario todos se hubiesen lanzado a matarlo pero tal parece que el destino quería que las cosas mantuviesen su curso.

–tú mismo deberías saberlo Hijikata, aquella mujer era una aliada de este hombre, trabajaba para la Yorosuya mientras ostentaba el cargo de mando en el Mimawarigumi, nos traiciono a todos e hice lo que tuve que hacer ¿Qué hay de malo en eso?- Hijikata estaba por partirle la cara más fue detenido por Kondo que lo detuvo pidiendo con la mirada que se detuviese.

–Toshi, comparto tu pesar y créeme que también busco respuestas pero… si lo matas no serás mejor que el- el peli negro solo apretaba los dientes con gran frustración al no poder cumplir su cometido.

Sin querer pudo ver como el rostro del hijo mayor de Umibouzu yacía pensativo mirando el suelo y eso solo significaba algo –tu- Kamui solo salió de sus pensamientos para toparse con la cuchilla de Hijikata en su garganta -¿tuviste algo que ver en todo esto?- el peli naranja solo miro hacia otro lado dándole la razón al azabache que antes de decapitar al Yato oyó como este murmuraba.

–Kamui ¿sabes algo de esto?- la voz de Umibouzu era seria y Kamui sabía que si el viejo se ponía así podría ser peligroso sumándole ahora que su madre podría reprenderlo si no contaba todo lo que sabía.

–tampoco tengo idea de lo que paso, sucedió el día anterior, justo después de que tú y tus hombres fueron a interrogarla- dicho eso Hijikata empezó a recordar lo que sucedió el día posterior a la desaparición de Nobume

FLASH BACK

Era 25 de Diciembre, navidad, un día glorioso que debería ser acompañado de júbilo y alegría por todos pero… lastimosamente gracias a la gran fiesta de los Yorosuya en la otra dimensión todo el mundo sufría una gran resaca en la cabeza, quizás la peor que sentirían en toda su vida porque ni el mejor bebedor se salvó de visitar el baño, sumándole a eso que los cuerpos de la mayoría de las personas estaban regadas por todo el lugar, al parecer Fafnir solo se había tomado la molestia de llevar a sus casas a mujeres y niños más los hombres no tuvieron tanta surte pues tuvieron que dormir a la intemperie.

Fuera de todo eso parecía un día normal en Kabuki salvo por una persona en especial que recién habría los ojos en pleno medio día topándose con el mismo mal que todos padecían, tallándose los ojos para mejorar su vista, se dio cuenta que estaba en la cama de su habitación de su departamento, no queriendo pensar en nada mas debido al dolor de cabeza se desplomo para atrás agradeciendo que las persianas estuviesen cerradas para que el sol no la torturase más de lo que ya estaba.

Tratando de acomodarse en su pequeña cama esta no tuvo mejor idea que estirar sus extremidades buscando un confort que solo se obtenía al despertar por las mañanas, mas no sabría que por ese simple movimiento se llevaría la sorpresa de su vida, sin querer queriendo la mano de esta se pozo en algo lanudo como si se tratase de algún peluche o algo por el estilo, hizo memoria de cuando obtuvo uno de esos pero el dolor le prohibió el recordar.

Sin muchas ganas la mujer doblo su cuerpo acurrucándose entre las sabanas tratando de hallar el calor que había perdido al destaparse más su cuerpo se topó con una sensación satisfactoria pero ajena a la vez, podía sentir como un aire tibio pero caliente golpeaba su rostro como si alguien respirase sobre ella, con gran esfuerzo los ojos de esta se habrían poco a poco topándose con 2 pectorales marcados y fornidos.

Su cerebro apenas si podía procesar lo que pasaba, con un par de parpadeos los ojos carmesí de esta miraron hacia arriba observando con detenimiento aquellos rizos plateados característicos de la única persona que conocía en todo el maldito mundo, no hacía falta decir que incluso el corazón de esta casi se sale por su boca al ver a esa persona en su habitación al lado de esta ¿Qué diablos había pasado en noche buena para que terminara con Gintoki en la cama?

Eran preguntas que Nobume se hacía ignorando el dolor de la resaca pues la sorpresa que tenía frente a sus ojos superaba al alcohol en su cuerpo, su mente trato de analizar la situación a tal grado que su visión desapareció de la realidad pero que fue traída gracias a que el cuerpo de Gintoki se movió por instinto tratando de buscar el calor.

Donde por ocurrencias de la vida, la mano de este paso a presionar sobre una de las anchas y redondeadas caderas de Nobume que sin poder evitarlo pego un pequeño gemido al sentir como Gintoki la atraía hacia él mientras pasaba su otro brazo por la espalda de su compañera oprimiéndola suavemente contra su cuerpo más grande pues Gintoki la superaba en tamaño, mientras los senos de esta se oprimían contra los pectorales de este –(¿yo hice eso?)- decía esta mentalmente por lo que había escuchado salir de su boca.

Fue ahí cuando se dio cuenta de que estaba completamente desnuda al igual que su compañero de cuarto. Por eso era la necesidad de buscar calor entra las sabanas, lo primero que se le vino a la cabeza era botar a patadas y apunta de espadazos a Gintoki de su departamento más sabia que eso sería una mala jugada, actuar con paranoia no era una opción pero que más podría hacer en esa situación, su cerebro no funcionaba al 100% debido a lo que estaba sintiendo en esos momentos.

Jamás en su vida había estado tan nerviosa como lo estaba ahora ¿Qué pasaría si Tohru y las demás se enterasen de lo que había hecho? O peor ¿si Kagura llegase a saber la verdad? Su mente era un remolino de emociones en ese momento.

Más tuvo que salir de ese trance al sentir como la rodilla de Gintoki había rozado su entre pierna obligándola a soltar un gemido de placer que ni en sus más oscuros sueños imagino poder realizar, tan repentino fue el roce entre ambos que Nobume no se había dado cuenta que su cuerpo inconscientemente había acomodado su pierna dándole la libertad para que la rodilla de Gintoki se posicionase en medio de sus gruesos y abultados muslos mientras que ella no podía describir la ola de emociones que su cuerpo sentía en esos momentos.

Eran ajenos a lo que alguna vez experimento sin embargo… la forma en como reaccionaba al más mínimo movimiento de Gintoki le hizo pensar que tal vez esa no había sido la primera vez en que el permanentado la tocaba de esa manera, Nobume solo trago duro reflexionando sobre cómo salir de ahí sin despertar al permanentado a su lado, teniendo más control sobre sus 5 sentidos sus ojos no pudieron evitar recorrer todo el cuerpo de Gintoki que pese a que ambos estaban cubiertos por las sabanas podía apreciar el perfecto cuerpo trabajado de este adornado de cicatrices tanto grandes como pequeñas, más todas reflejaban que habían sido hace mucho tiempo.

Dándose una bofetada mentalmente por pensar en eso decidió retirar lentamente sin hacer ni un ruido extraño por mas roce que tenga, mas fue un grave error, al intentarlo nuevamente el resultado fue el mismo, no podía sentir sus piernas, de hecho, Nobume no podía sentir la parte inferior de su cuerpo por más que quisiese pues sus piernas no respondían como ella deseaba y si lo hacían solo llegaban a temblar, al igual que sus caderas, no las podía mover ni un milímetro como si los huesos de su cintura hubiesen sido molidos por algún fuerte golpe.

Fue ahí cuando un olor familiar golpeo su nariz haciéndola palidecer de pies a cabezas, al dirigir su vista hacia abajo pudo apreciar como de entre sus piernas y en las mismas sabanas había rastros de sangre fresca con algunos fluidos blancos esparcidos por toda la habitación y no solo eso, su vientre estaba tan hinchado como si la hubiesen rellanado como un pavo en navidad mientras algo blanco salía de su entre pierna gota a gota por lo que solo podía significar una cosa…

Hace sola unas horas ella había dejado de ser virgen y el campeón que lo había logrado ahora dormía plácidamente abrazándola, listo, eso fue todo para la paciencia de esta. Gintoki por otro lado iba despertando poco a poco mientras sus ojos que apenas parpadeaban se abrieron de golpe al ver como una figura desnuda sostenía una Katana mirando su masculinidad con claras intenciones para nada buenas.

Seguido de un pequeño estruendo el cuerpo de Gintoki salió volando por el balcón de esta con tal fuerza que fue a caer por algún lugar de por ahí completamente desnudo mientras que en el departamento de Nobume, esta no hacia otra cosa que destrozar sus cosas como loca para seguido azotar su cabeza contra el muro una y otra vez sin parar, así prosiguió unos minutos donde se desahogaba para luego arreglar el lugar entero, pese a haber destruido el lugar ella era una mujer que le gustaba las cosas en su sitio.

Ya más calmada se puso a recordar lo que había pasado la noche anterior mas no recordaba nada, harta de ese plan fallido no tuvo mejor idea que regresar a sus labores cotidianas repitiéndose una y otra vez que lo que había tenido con Gintoki no fue más que un penoso accidente que no volvería a ocurrir claro que mientras caminaba lo hacía de puntitas llegando al extremo de usar muletas por el resto del día.

Estaba al tanto de que tanto Tohru como Elma e inclusive Lucoa se sentían atraídas hacia Gintoki mientras que este aún seguía enamorado de Kagura, sin duda alguna se sentía como una prostituta, lo mejor para todos seria que aquello nunca se supiese.

Así pasaron los días donde ella evitaba a toda costa encontrarse con la Yorosuya agradeciendo que Gintoki no recordase nada al igual que ella, sin embargo no le había ido también como esperaba.

Pese a que los días pasaban Nobume empezaba a sentirse extraña conforme iba pasando el tiempo, en esos últimos 3 días había tenido náuseas y vómitos más seguidos por lo que pensó que se debía a la ingesta de alcohol durante la noche de navidad pero las náuseas no fueron el único motivo para visitar el baño más seguido, la frecuencia con la que orinaba se había vuelto más seguida de lo acostumbrado llegando a estar en el baño la mayoría del día.

Cuando caminaba por ciertos lugares no podía tolerar el olor de ciertas cosas y lo mismo se repetía con la comida que ingería llegando a sentir como su nariz tanto como su lengua estaban más sensibles, sumándole a eso el cansancio y la fatiga que su cuerpo experimentaba la somnolencia era el último de sus problemas en esos momentos y para rematar su estado físico, sus senos se habían vuelto tan sensibles al punto en que su sostén le sacaba de vez en cuando alguno que otro gemido que ocultaba con un estornudo de improviso.

Harta de aquella situación recurrió al hospital ms cercano queriendo hallar el remedio a su problema, su posición como comandante del Mimawarigumi le dio pase a ser atendida por uno de los mejores doctores de todo Edo, con ayuda de algunas enfermeras el señor de avanzada edad realizo todas las pruebas posibles en el cuerpo de su paciente, Nobume que esperaba en una habitación sentada vistiendo solo una bata blanca vio como la puerta se abrió dando paso al doctor que traía los resultados, a juzgar por la expresión en el caballero de avanzada edad el problema en su cuerpo no era tan grave.

Esa fue la suposición de Nobume quien esperaba escuchar la indicación de comprar alguna medicina e ingerirl veces al día más nunca en su vida espero aquellas palabras que la helaron desde adentro hacia a fuera –perdón doctor ¿podría repetírmelo de nuevo?- con una gran sonrisa el pequeño anciano le entrego los resultados para que su paciente viera por si misma.

–felicidades señorita Nobume, usted será Mamá- aquella última palabra resonaba en la cabeza de esta una y otra vez como un rebote mental, el doctor que se distrajo volteando unos momentos para dar paso a las enfermeras que vestirían a la paciente no se percató que Nobume estaba por lanzarse desde la ventana y en una caída de más de 20 pisos de seguro ya no se levantaría, con un esfuerzo sobre humano el doctor junto a las enfermeras lograron detener a la futura madre que por poco y se nos iba a las puertas de San Pedro.

Con unas cuantas indicaciones más el doctor la regreso a casa con severas reglas del "que si podía hacer y que no podía hacer una mujer embarazada" esta por el contrario aun no asimilaba lo que le habían dicho, la noticia había sido como un balde de agua fría para su cordura que apenas llego a casa abrió la refrigeradora para ponerse a comer sus preciadas donas acompañada de helado hasta la noche sin pensar en absolutamente nada llegando al extremo de dormirse sobre la mesa hasta el día siguiente.

Era 30 de diciembre, un día antes de celebrar año nuevo y la gente lo sabía, podía apreciar como todos empezaban a adornar los vecindarios para recibir el siguiente años y ella ahí sentada en la banca de un parque pensando en lo que haría a partir de ahí, huir parecía la mejor opción, quiero decir ¿qué otra opción había?

Quedarse en Edo solo le traería pesares, sabía perfectamente que ocultar los signos de su embarazo sería inútil y para cuando su vientre le creciese ¿Qué explicaciones daría a los demás? ¿Qué quedo embarazada de un vagabundo de por ahí? ¿Quién era el padre de aquella criatura? Sería la pregunta número 1 que de seguro escucharía de los demás.

Todo eso lo pensaba mientras el ocaso del sol golpeaba su rostro, pero la pregunta más importante era el "¿Cómo se lo explicaría a Gintoki?" no podía llegar así como así a la Yorosuya diciendo que estaba embarazada del permanentado, Elma y las demás de seguro la matarían pero si no se lo decía, se sentiría despreciable, Gintoki también merecía saber la verdad, fue gracioso cuando lo pensó así.

Jamás imagino que quedaría embarazada o que al menos formase una familia con algún hombre; y ahora se había enterado que sería Madre de los hijos de Gintoki, debía admitir que el samuray no era para nada feo, quizás un poco flojo, desordenado, guarro, irresponsable y tonto pero… sin duda era un hombre al que respetaba mucho como guerrero y padre pues el solo verlo a diario cuidando de Kanna desde su punto de vista, le hacía parecer que Gintoki era un hombre divorciado que cuidaba de su hija dragona.

Quizás solo quizás en algún momento de su vida llego a sentir algo por ese hombre y que lo que hicieron entre las sabanas si fue amor, podía jurar que en esos 5 largos años Gintoki fue el segundo hombre al que realmente abrió sus sentimientos después de Isaburo al cual consideraba como su padre y creyó que esos sentimientos eran los mismos que con Gintoki, habían pasado tanto tiempo junto que incluso se atrevía a decir que lo conocía mejor que Tohru o Elma pero…

Y ¿si Gintoki la rechazaría gentilmente? ¿Qué ocurriría si Gintoki no aceptara que ese niño dentro de ella no era de él? O lo peor, que la aceptase por lastima, sin duda alguna ese sería el peor escenario posible que se imaginaba. Cualquier mujer hoy en día optaría por lo más fácil, abortar al niño librándose de cualquier responsabilidad pero Nobume no era ni una de esas mujerzuelas baratas de las esquinas, aquella idea ni siquiera había pasado por su mente.

Y es que a pesar de lo fría que resultaba llegar a ser, Nobume criaría a su hijo aunque tuviese que hacerlo sola. Con gran pesar prosiguió a dirigirse a su hogar lentamente pensando todavía sobre lo que haría, al llegar a su departamento no hizo otra cosa que tirarse a su cama queriendo dormirse y esperar que todo fuera solo un sueño más la vida no le daría el gusto, pronto un sonido llamo a su puerta, se trataba de Hijikata quien llamaba a su nombre desde a fuera ¿quizás vendría a regañarla por no cumplir su papel como comandante del Mimawarigumi? y si a si lo fuera esta no le abriría, tenía suficientes problemas como para tener que lidiar con ese adicto a la mayonesa.

–sé que estás ahí, abre. Tenemos que hablar en lo que respecta tu relación con el Yorosuya- solo basto esas palabras para que Nobume saltase de su cama con los ojos tan afilados como si su antiguo yo regresase ¿acaso ya sabían sobre su condición? ¿Sabían que estaba embarazada y que el padre de la criatura era Gintoki?

No, Hijikata no lo descubriría tan pronto de no ser con un poco de ayuda ¿entonces qué? Puede ser que hubo algún chismoso por ahí pero también había la posibilidad de que viniesen a otra cosa, sin embargo Hijikata había mencionado algo con respecto al Yorosuya, sin importarle el motivo, estaba segura de que si Hijikata no venía solo eso significaba que esos hombres acompañándolo de seguro tenían la orden de capturarla, mirando hacia su alrededor no había ni un arma con la cual poder defenderse excepto eso…

Mientras que afuera Hijikata de un solo punta pie tumbo la puerta encontrándose con el lugar vacío –Nobume, tenemos información de que has estado trabajando con la Yorosuya en silencio- pese a sus palabras parecía que nadie saldría –no estés nerviosa, no hemos venido a hacerte daño, tan solo venimos a hablar- dicho eso una pequeña lata cayo en alguna esquina del departamento llamando la atención de todos que sin más desenfundaron sus espadas para acercarse hacia el objeto.

–cuidado es una tram…- a último momento Hijikata logro salir de la habitación a tiempo evitando la bomba que termino por ocasionar un pequeño incendio, para cuando Hijikata abrió los ojos pudo sentir como algo se colocaba en su espalda.

–si querías hablar no hubieses traído tantos hombres ¿Qué quieres?- el azabache solo levantó sus manos tranquilamente viendo de reojo que todos esos hombres estuviesen inconscientes.

–la verdad es que no son mis hombres, fueron mandados por orden de los superiores para capturarte, al parecer esos cretinos creen que eres alguna especie de espía que trabaja para los Joui debido a que te llevas muy bien con ese tonto del azúcar ¿estúpido no lo crees?- por supuesto que lo era, sacar conclusiones por algo como eso vaya que era estúpido –si te preguntas porque estoy aquí es para resolver todo este enrollo, iras conmigo y Kondo a encarar a esos cerdos para aclarar todo este malentendido de una buena vez, de lo contrario tendré que hacer más papeleo esta noche- Nobume solo guardo silencio declarando su respuesta con eso mientras el incendio a sus espaldas iba creciendo.

Hijikata estaba por tratar de convencerla nuevamente si no fuera porque uno de esos hombres aún estaba consciente y lo peor es que cada uno de esos granujas llevaba chalecos explosivos. Tras una fuerte explosión el departamento entero quedo hecho trizas y Hijikata apenas si había salido ileso de milagro al ser Nobume su salvadora, lastimosamente le había perdido el rastro, mientras que con nuestra asesina, esta se encontraba saltando de tejado en tejado yendo hacia el único sitio seguro donde al menos podría tomar un respiro, la yorosuya.

Si había alguien en quien confiar en esos momentos y en su situación era Lucoa y Gintoki. O así hubiera querido de no ser porque por su flanco izquierdo vino un misil que gracias al arma en sus manos fue capaz de re direccionarlo hacia otro lugar –ahora entiendo porque Gin Chan la usa tanto- se trataba del Bokuto de madera que el permanentado siempre traía en la cintura, al parecer Gintoki lo había dejado por error en la casa de esta el día de navidad.

Mirando en dirección desde donde le habían disparado pudo ver como aparecía uno de los tipos que más problemas podría traerle –ustedes los samuray sí que son buenas con esas cosas, no olvido la última vez desde que me azotaron con esa espada de madera, aunque claro que el dueño era otro- se trataba de Kamui quien en solitario la miraba desde el otro tejado con su sonrisa típica.

Mientras que Nobume no podía hacer otra cosa que mirar a los alrededores por algún sitio donde escapar, sabía perfectamente que enfrentar al Yato en sus condiciones no solo era un peligro para ella si no también para el niño que llevaba dentro suyo, aunque se lo explicase de seguro ese sádico no le tomaría importancia –creo que ya sabes a lo que vengo, así que me ahorrarías mucho trabajo si no te resintieses y no, no he venido a matarte- a pesar de las palabras de esta Nobume aún se encontraba desconfiada sabiendo la reputación de ese sujeto.

–lo siento, pero tengo planes en otro sitio- dicho eso Nobume salió de ahí pensando que por lo menos podría perderlo entre las casas.

–veo que no me entendiste- rápidamente Kamui la había alcanzado propinándole un fuerte golpe que esta logro detener con el Bokuto, al parecer la única opción para llegar hasta la Yorosuya era derrotar a Kamui, pese a la desventaja de esta Kamui veía como la velocidad de esta aumento de golpe al punto en que lo obligo a desenfundar su paraguas para contrarrestar los tajos que su oponente enviaba, así pasaron unos buenos minutos donde ambos habían causado un destrozo por aquella zona, pese a que la distancia parecía que era una pelea reñida solo los profesionales veían como la condición de Nobume era inferior a la del Yato que solo se dedicaba a seguirle el paso a su oponente.

–terminemos con esto- desapareciendo de la vista de su oponente, Kamui no tuvo mejor idea de acertarle un tremendo punta pie en el estómago que levantó por los aires el cuerpo de su adversario cayendo en el duro suelo de cabeza, quizás en el pasado esa no sería una herida tan fatal pero… los ojos de Nobume se abrieron de lado a lado por el miedo, no del como estaría su cuerpo si no de su bebe, ese golpe tuvo la suficiente potencia como para romperle algunos huesos de la costilla, apenas si podía agarrar su arma para ponerse de pie, ahora se había convertido en un matar o morir.

Apoyándose en el Bokuto de madera mientras tocaba su vientre, Nobume solo podía respirar tratando de recobrar el aliento, el siguiente golpe no lo contaría y su cuerpo lo sabía –me habían dicho que eras fuerte y a juzgar por tu espada creí que era cierto- Nobume palideció al escuchar esas palabras provenir de su espalda ¿en qué momento el Yato se había puesto detrás suyo? ¿así de veloces eran los de esa especie? ¿A esa clase de monstruo se enfrentó Gintoki en solitario? –pero si esto es todo lo que tienes me has decepcionado mucho- de un rápido tajo con la espada, el ataque de Nobume fallo al ser bloqueado por aquel paraguas sin mucho esfuerzo.

–maldición- con esas palabras el rostro de Kamui cambio a uno mucho más serio, de un golpe certero en la mejilla Nobume salió disparada contra los barandales de la azotea mientras el viento soplaba por su espalda, si caía de esa altura la muerte era lo más seguro.

–una caída en tu detrás o venir conmigo, tú eliges- la victoria estaba decidida, en esas condiciones apenas si le servia de calentamiento a Kamui ¿Qué otra carta podría utilizar? No podía caer presa del miedo, si no salía de ahí… Dios sabe lo que le harían a ella y a su bebe si se dejaba capturar –con que esa es tu respuesta- rápidamente Kamui se abalanzo enterrando su puño en el piso al ver como su adversario lo había esquivado a tiempo, mas no le duro mucho el júbilo.

Pues girando sobre su propio eje Kamui le conecto una fuerte patada en el rostro con tal fuerza que la mando revolcándose en el suelo a encajarse contra la pared del otro lugar de la azotea donde apenas habría los ojos, su cuerpo nuevamente fue azotado contra el muro a sus espaldas después del golpe de Kamui en su vientre provocando que esta botase sangre a chorros por su boca al sentir como sus entrañas eran aplastadas por adentro.

Sin perder tiempo Nobume quiso encajar el Bokuto de madera en el rostro de su enemigo más su movimiento fue lento, Kamui había detenido la estocado con la palma de su mano.

Rápido como el trueno con su otro brazo, Kamui había agarrado el rostro de Nobume ejerciendo tal fuerza que enterró la cabeza de esta más de lo que ya estaba en el gran muro donde ya para finalizar de un solo pisotón le destrozo la muñeca a esta que no tuvo más opción que soltar el Bokuto de madera por la horrible lesión en su brazo mientras sentía como las fuerzas se le iban poco a poco, la vista se le nublaba y no sabía cuánto tiempo más podría soportar los ataques del Yato.

–(así acaba todo ehh… perdóname… no pude hacer nada)- contra las cuerdas, esta iba perdiendo la conciencia sumiéndose en el sueño eterno llamado "Muerte" (ya te vas a dar por vencida) como si se tratase de un fantasma, los ojos de Nobume se toparon con aquella figura familiar parada en un campo de flores blancas dándole la espalda –(Isaburo)- caminando lentamente hacia ese hombre sintió como el terreno donde estaba parado se habría de lado a lado generando una gran grieta que le prohibió el paso (aun no es tu hora) a paso lento aquella figura del excomandante del Mimawarigumi iba desapareciendo a la lejanía dejándola sola (todavía tienes a personas que te están esperando, no solo tu vida está en juego, también tienes otra responsabilidad en estos momentos) los ojos de Nobume poco a poco iban siendo cegados por un gran destello a la distancia mientras aquel terreno se iba destruyendo.

En la realidad, Kamui estaba por rematarla con el golpe de gracia el cual consistía en acertarle un golpe más al moribundo cuerpo de la mujer, lástima que su confianza le costó caro. Igualando la velocidad del Yato, Nobume logró esquivar el golpe en el rostro al desviar el brazo de Kamui para luego, de un certero rodillazo se lo quebrace viendo en cámara lenta la sorpresa que este se llevaba al no poder sentir su mano.

Sin titubeo alguno Nobume le encajo una fuerte patada en el pecho de este alejándole de ella mientras Kamui veía asombrado como su adversaria le había roto el brazo –dicen que hasta las presas más débiles se pueden volver extremadamente peligrosas cuando están arrinconadas, creo que ese es tu caso- ignorando las palabras de este, Nobume solo se limitó a agarrar nuevamente el Bokuto de madera torpemente pues los huesos de sus dedos estaban más que rotos después de todo el castigo por parte de Kamui.

Rompiendo un largo pedazo de tela de su ropa esta envolvía su brazo y mano para que de esta manera pudiese agarrar la espada de madera de igual manera terminando con un vendaje improvisado que por lo menos le permitía volver al combate –veraz que no soy tan fácil de matar- con esas palabras Nobume se lanzó al ataque donde Kamui contesto de igual manera, el Yato pronto sintió el enorme aumento de velocidad de la mujer, era como si pelease con otra persona con la cual ya había luchado, como si esos movimientos los hubiese visto en otra parte.

Cuando de repente la espada de madera aserto en el blanco azotando el cuerpo entero de Kamui siendo herido por primera vez –(es ahora o nunca)- sin perder un segundo más Nobume dio comienzo a una secuencia en cadena de veloces estocadas en contra de su adversario que no podía hacer nada por defenderse –(debo terminarlo con el siguiente ataque, de lo contrario…)- a continuación solo se pudo escuchar el desmembrar de la carne por todo el sitio, Nobume había insertado el Bokuto de madera entre las costillas de Kamui pero… de igual manera ella había sido atravesada por el paraguas mientras gruesos hilos de sangre se escapaban por la comisura de sus labios.

–esa forma de atacar, la simple manera en la que agarras y usas la espada es idéntica a la de ese sujeto, al parecer estuviste mucho tiempo con el señor Samuray- pese a las palabras de este Nobume iba perdiendo el conocimiento por la enorme herida en su pecho, o así lo hubiera querido hacer… de no ser por el enorme resplandor frente a ella, no, no se trataba de aquel estúpido túnel que todos afirmaban ver cuando morían, a espaldas de Kamui veía la viva imagen de los 2 únicos hombres que de alguna manera la hicieron sentir viva y que le dieron un propósito para vivir.

Se trataba de Gintoki e Isaburo, a esa distancia solo podía ver las espaldas de ambos y que por más que tratase no podía alcanzar ¿acaso moriría sola en ese lugar? No podría volver a ver ese rostro nuevamente y sin querer queriendo su vida pasaba frente a sus ojos. Sin ningún tipo de jerarquía nacería despreciada desde pequeña pues como una arma la trataron y así solía ser, adoctrinada para poder cumplir cualquier misión sin pensar que por ese camino conocería aquel hombre del permanente suceso con el cual su vida cambiaria para siempre. Temiendo las acciones que Gintoki había mostrado, como monstruos todos sus amigos lo trataron considerándolo una amenaza no tardaron en actuar para asesinarlo sin más.

No obstante ella misma le brindaría su amabilidad al joven pues le salvaría la vida, llevando en su alma a esa persona viviría, con un duro recorrido el transitar los uniría. Logrando convivir de aquel crudo incidente pasarían los años pero el rechazo seguiría vigente pese a sus buenas intenciones. Sin embargo hallaría personas que no le temían, fuertes dragones que a la Yorosuya se unirían, ese evento le otorgo una luz en su trayecto y seria el resplandor para un nuevo comienzo.

Fue que así la comandante del Mimawarigumi, desmesurada guerrera envuelta en aquel calor, con el amor hacia ese hombre la impulso a convivir al lado de todas, acabando enemigos que se imponen en el rumbo junto a las dragonas descubrió su lugar en el mundo pues ella no frenaría ante las adversidades decidida abatirá con su espada a los rivales sin rendirse hasta acabar con todos los rivales. Majestuosa e imparable mujer que jamás va ceder así era como Gintoki la miraba y como tal debía responder.

Desesperadamente esta logro encajar un severo cabezazo hacia Kamui que si bien no lo hizo caer si lo pudo aturdir por una brecha pequeña de menos de un segundo, con un esfuerzo sobre humano nuevamente tomo la Katana de madera lanzándose con su último aliento de vida. Para cuando Kamui habría los ojos, quedo absorto por lo que veía, su adversaria era Nobume y eso era claro, entonces ¿Por qué estaba ese hombre en su lugar?

Pronto los ojos del Yato se abrieron bruscamente por el dolor en su pecho y aunque se tratase de solo un segundo pudo apreciar como en lugar de una espada, 2 fuertes estocadas le desgarraban el pecho con tal fuerza que lograron botarlo fuera del barandal de la azotea, Kamui podía apreciar en cámara lenta como la segunda estocada le pertenecía a ese samuray de cabellera plateada que junto a Nobume con un grito de guerra lograron llevarlo a esos extremos.

Sin embargo Kamui no iba a caer tan fácilmente, por la experiencia en los combates Kamui sostuvo la espada entre sus manos imposibilitando que su adversario retirase el sable de su pecho para que así este pueda llevársela consigo al gran abismo más nunca espero que Nobume, voluntariamente saltase con el de la azotea ¿Quién rayos haría eso? se trataba de una altura de más de 30 pisos donde ambos resultarían con heridas letales.

Siendo el un Yato podría sobrevivir pero una simple humana… lo que Kamui no sabía era que había despertado algo mucho más peligroso que toda la raza Yato en modo Berserker, y ese algo estaba por averiguarlo.

A una velocidad sobre humana Nobume empezó a correr sobre la pared del gran edificio usando cada paso como impulso para impedir que Kamui lograse zafarse de la estocada en su pecho –perdiste por una única razón… me hiciste enojar- apenas escucho eso, ambos cayeron al suelo pesadamente generando un gran escándalo por todo el lugar, Kamui yacía inconsciente tirado en un camión de frutas debido a su negligencia al Heber subestimado a su oponente mientras que Nobume yacía colgada de su brazo en un barandal.

No hacía falta decir que ese brazo estaba más que roto con los huesos que se le salían por el musculo, lo único que quería era dormir pero el enorme brillo a la distancia pego fuerte en sus ojos, se trataba del sol anunciándose por las montañas, cayendo al suelo de rodillas se dispuso a caminar lentamente con la meta fijada, la Yorosuya no podía estar tan lejos ahora, apoyándose en el Bokuto daba uno que otro paso tambaleándose mientras resistía todo lo que podía para dar un paso más hasta que por fin…

Los ojos de esta se llenaron de esperanzas al visualizar el hogar de la Yorosuya a solo unas cuadras, la alegría fue tanta que no se había dado cuenta de la persona a su espalda –tan cerca… pero tan lejos… hola Nobume- pronto la esperanzas de esta desaparecieron al oír esas palabras a su espalda, podía sentir como la desesperación nuevamente se apoderaba de ella –pasaba por aquí y me encontré con el tonto de mi yerno inconsciente ¿Qué crees que habrá pasado?- velozmente Nobume mando un tajo limpio topándose con nada más que "Nada" su espada solo había cortado el vacío

-¿adónde crees que estas apuntando?- pronto el cuerpo de Nobume cayo pesadamente de rodillas mientras sentía como las pocas fuerzas que le quedaban desaparecían, mirando su cuerpo veía como esta estaba perforada por varias lanzas en todo su cuerpo con el gran milagro que ni una de esas le había tocado el vientre pero aun así eso no dejaba de ser letal.

Levantando la vista lo único que logro alcanzar a ver fue a Gintoki caminando hacia la dirección contraria de ella, a esa distancia quizás la escucharía por algún grito de auxilio pero… por más que tratase de gritar su garganta ya no respondía, una de esas lanzas le había perforado los pulmones y con ello su garganta –es una pena, estas tan cerca de tu única salvación aunque dudo mucho que logres alcanzarlo- sin importarle aquellas palabras Nobume daba cada paso pese a sus heridas con la ilusión de alcanzar a Gintoki pero…

Pronto todo el mundo empezaba a verse extraño, veía como todo el lugar se ponía al revés, para cuando se había dado cuenta, su cabeza había sido sersionada por el Bokuto de madera que el extraño había alzado –Gin… Chan…- con esas últimas palabras la vida de esta se apagó lentamente mientras sus ojos se cerraban lentamente ante Sougo que solo veía como el cuerpo sin cabeza de Nobume aún seguía caminando con los brazos extendidos.

–que mal por ti, hubieras llegado muy lejos- dicho y hecho este paso a irse de ahí no sin antes chasquear los dedos para que varios hombres apareciesen y limpiasen la escena del crimen

FIN DEL FLASH BACK

Eso había sido todo lo que Kamui relato, más lo último tan solo lo pensó Sougo al recordar lo que paso en la madrugada de ese día, pronto todos empezaron a pensar sobre la situación más nunca se dieron cuenta del estado catatónico en el que se encontraba Gintoki mirando a su única amiga muerta frente a él, Sougo quien se percató de ello supo que solo hacía falta un pequeño empujón para destrozar la cordura de Gintoki y que mejor cosa que lo que pensaba en esos momentos.

Con solo voltear su rostro en una dirección unos hombres de negro arrojaron un objeto que quedo insertado frente a Gintoki junto a la cabeza de Nobume, se trataba de su propio Bokuto bañado en sangre seca, no hacía falta decir que aquella arma había sido la responsable de haberle quitado la vida a Nobume.

Su propia espada había dado fin a la única mujer que creyó en el desde un principio, con las manos temblando, Gintoki no pudo evitar aferrarse a los restos de su querida amiga observando con detenimientos las facciones de esta mientras la envolvía en sus brazos oprimiéndola delicadamente contra su pecho enterrando su rostro en la larga cabellera de esta.

Aunque los demás no lo viesen, Gintoki no hacia otra cosa más que pedir perdón una y otra vez mientras derramaba lágrimas en silencio sosteniendo a la única amiga que creyó en él, que jamás lo abandono pese a que todos le dieron la espalda, quería gritar con todas sus fuerzas pero el nudo en la garganta se lo impedía, tan solo podía llorar descontroladamente sobre sus restos de rodillas maldiciéndose a si mismo por involucrarla en todo esto sin embargo… los ideales por los que había estado luchando hasta ahora cambiaron drásticamente.

Ahora se había vuelto personal, con todo el dolor desaparecido, pudo ponerse de pie dando media vuelta hasta encontrar un lugar adecuado donde poner a reposar la cabeza de Nobume, incluso muerta Gintoki podía apreciar el rostro tranquilo de esta –te prometo que regresaremos a casa, solo espera… por favor- todo mundo pese a no saber lo que sucedía no pudieron evitar parar la discusión por la muerte de Nobume a manos de Sougo y es que a pesar de a nadie la gustase pensaban dejar ir a Gintoki mas nunca esperaron lo siguiente.

Caminando en solitario, Gintoki se posiciono frente a todos mientras en su brazo sostenía su sable de madera apuntando hacia ellos –lárgate, ya no tienes nada que hacer aquí, arreglaremos las cosas otro día, vete a curarte esas heridas antes de que mueras- fueron la última advertencia de Umibouzu hacia un samuray que aún seguía blandiendo la espada.

-¿quieres continuar? A pesar de todas tus heridas- Sarutobi solo veía como la vista de Gintoki ahora estaba fijada en todos y no solo en Sougo.

–Gin San…- como si se tratase de susurros Shinpachi no podía ver a su antiguo amigo con ojos de no ser un asesino pero…

-huye de aquí, si te quedas solo harás que te maten- la voz de aquella mujer le pertenecía a Sarutobi, ya estaba harta de jugar a la buena muchacha y por fin se había dado cuenta de al menos una parte de la verdad, aquel hombre que se ganó su corazón jamás haría algo que arriesgase la vida de las personas, ese no era el Gintoki que conocía.

–es posible que si me enfrente a ustedes muera y mi cuerpo sea destrozado… pero, si no hago nada al respecto… entonces. ¡Sera mi alma la que rompa en mil pedazos!- desapareciendo de la vista de los demás, su objetivo no salía de sus ojos, para cuando Sougo se dio cuenta, tenía a sus espaldas a un peligroso hombre a punto de cortarle la garganta de un limpio movimiento mientras el trueno a sus espaldas resaltaba el único ojo escarlata en su rostro como si se tratase de un demonio come cadáveres.