LO BUENO ES MEJOR EN PEQUEÑAS CANTIDADES (CALIDAD ANTES QUE CANTIDAD)

Afortunadamente Hijikata junto a Umibouzu habían logrado detener el mortal tajo del peli plateado, todos miraban confiadamente como Umibouzu lo remataria en pleno aire pero… pronto el terror se apodero de todo por lo que veían, el cuerpo calcinado y magullado de Gintoki estaba cubierto por extrañas marcas moradas como si de tatuajes se tratase y lo peor era que aquel tremendo estoque del Bokuto de madera había obligado al viejo Yato a usar toda su fuerza para detenerlo pese a que contaba con la ayuda de Hijikata quien se encontraba en las mismas circunstancias.

No conforme con que detuvieran su ataque Gintoki giro sobre su propio eje propinándole a Umibouzu una segunda estocada con más fuerza al girar con tal velocidad que el cuerpo de su enemigo fuera azotado con el piso impresionando a los demás.

Obviamente ninguno de los presentes se iba a quedar quieto, rápidamente un filo venia por la espalda de Gintoki quien lo freno a tiempo utilizando solo sus dientes, sostenía el frio acero en su boca mirando con desprecio hacia Takasugi quien lucía un rostro de estar complacido de poder zanjar las cosas que dejaron pendientes en el pasado, Shinpachi aprovecho la situación viniendo por arriba más su fría mirada le duro poco debido al fuerte agarre que sintió en su garganta.

Sin remordimiento alguno Gintoki había destrozado la garganta de su antiguo compañero para luego azotarlo con tal fuerza que el suelo se había destrozado. Pronto todos lo atacaron queriendo frenarlo en ese instante pero… de un solo batir con su brazo, Gintoki se cargó a todos mandándolos a estrellarse o revolcarse contra el suelo, lo había logrado con solo fuerza pura similar a las de los Yato mas ese movimiento le había abierto la guardia donde Umibouzu le conecto un poderoso su puño que atravesaría a cualquiera pero…

El Yato fue recibido de la misma manera al sentir como el aire abandonaba sus pulmones al ver como el golpe de Gintoki también le había acertado, lo raro era que solo el cuerpo del Yato había salido volando -¿Qué es esto? De pronto tanto su fuerza como su velocidad incrementaron, es como si me enfrentase nuevamente a Hosen- la sorpresa le duro poco pues Gintoki ya estaba en su delante con espada lista para atravesarlo mas Kouka lo salvo de una posible muerte al golpear con su paraguas a su adversario mandándolo lejos contra algunas columnas.

–te diste cuenta ¿verdad?- Umibouzu solo asintió viendo como a la lejanía Gintoki salía de entre los escombros como si ese golpe no significase nada.

–sí, no tienes que repetírmelo- poniéndose junto a su esposa los 2 cambiaron de expresión, al parecer lucharían en pareja contra Gintoki

–no acaparen la diversión, quien mate a ese tonto seré yo- saliendo velozmente Takasugi se adelantó hacia Gintoki blandiendo su Katana que al solo agitarla contra su enemigo esta paro en seco pues Gintoki la había detenido entre sus manos pese a que su sangre se escurría como el agua.

-¡Takasugi!- viniendo a tiempo Katsura había salvado a su compañero de una posible muerte debido a la corrosión de la sangre del peli plateado.

–no es normal que haga eso ¿no?- todos miraban como de alguna manera la sangre de Gintoki ahora era como el veneno.

–aquí viene- dicho eso Gintoki desapareció de la vista de todos mientras Kondo miraba a todos lados por donde vendría el ataque más pronto sus ojos miraron algo rocoso, para cuando se había dado cuenta ya era muy tarde, ni siquiera había sentido en que momento Gintoki lo había dejado mordiendo el suelo para luego pasar a su siguiente presa.

–tranquilízate estúpido- Hijikata quien salió al rescate de su comandante solo recibió un golpe en el abdomen que no pudo ver venir vomitando grandes cantidades de sangre en el proceso, la velocidad misma de Gintoki era monstruosa para esos momentos. Katsura y Takasugi quienes venían por detrás junto al par de Yatos les costaba el poder seguir los movimientos del peli plata, el solo bloquear los ataques de este castigaba los músculos de todos y para sumar la dificultad debían evitar a toda costa esa sangre que salía de Gintoki.

El solo tocarlo parecía que podría matarlos pues iba mucho más que un simple veneno. La primera de las víctimas fue Umibouzu quien por distraerse un momento por la seguridad de su esposa recibió una estocada en el hombro que si bien no lo tumbo iba acompañado de sangre con veneno, sin miedo alguno el Yato encajo su puño dentro del rostro de Gintoki estampándolo contra el suelo brutalmente.

Todo mundo pensó que se había terminado pero… de un poderoso contra ataque Gintoki se engancho al brazo del Yato con tal presión que lo termino destruyendo, Umibouzu preso de la sorpresa no veía venir el azote de la espada contra su rostro que por suerte su esposa nuevamente había bloqueado salvo por un detalle, el ataque nunca había ido dirigido hacia el Yato macho, en lugar de eso. Los fríos ojos de Gintoki se posicionaron sobre Kouka quien lejos de intimidarse había aceptado el desafío de este.

Valiéndose solamente de sus puños Kouka golpeaba y golpeaba a su oponente; notando como no podría superarla en combate cuerpo a cuerpo Gintoki ideo por otro plan -¿Qué pretendes?- como si se tratase de una bestia, Gintoki saltaba de lado en lado con tal agilidad y velocidad que apenas unos pocos podían ver los movimientos de este.

–arriba- tarde fue el grito de advertencia de Kondo que Kouka no pudo ver venir el tremendo azote de Gintoki con su Bokuto que le dio de lleno en todo el rostro mandándola contra el suelo para sorpresa de todos al ver como la más fuerte de los Yato había caído frente a un simple humano, la rabia de Umibouzu no se hizo esperar que carente de toda piedad inserto su único brazo disponible en el rostro de Gintoki mas este contrataco de la misma manera aunque lastimosamente varias espadas se encajaron en su espalda al ser Shinpachi y los demás quienes tomaron ventaja en esa pequeña brecha de tiempo.

-¡ahora!- dando la señal, Sakamoto había sacado una tremenda arma semi automática que con solo una ráfaga podría dejar hueco incluso hasta la coraza mas dura, presionando el gatillo una lluvia de balas se avecinaba sobre un maltrecho hombre mientras que todos se ponían a cubiertos pero… lejos de huir o acobardarse Gintoki tomo una espada de su espalda para ponerse a hacer lo imposible…

Con gran velocidad y manejo de las Katana Gintoki iba reflejando cada bala de munición que el arma disparaba en su contra con el pequeño detalle que una que otra se le escapaba.

Al terminar la ráfaga de balas Sakamoto respiraba agitado por como tuvo que sostener esa arma para tener el blanco fijado y hacer que cada bala cuente… aunque de entre todo esa humo una bota negra se encajó en su rostro estampándolo contra el suelo mismo, se trataba de Gintoki quien respiraba agitadamente con ambas manos ensangrentadas al usarlas a tal velocidad, no tuvo tiempo ni de respirar cuando otro poderoso puño iba por su derecha –tu suerte acabo cuando lo atacaste a el- confiada por lo debilitado que estaba, Mutsu se disponía a dar fin a lo que había comenzado pero…

Caro le saldría el subestimar la tenacidad del samuray que carente de emociones le había conectado un rodillazo en todo el rostro que la desconcertó por completo por la brutal fuerza que había recibido en todo el rostro, el castigo para la Yato por interferir no termino por ahí pues con uno de sus brazos Gintoki le había agarrado el rostro dispuesto a estamparlo contra el suelo más Takasugi no se lo permitiría que en conjunto con Shinpachi estaban por tajadear al peli plata que, inteligentemente puso el cuerpo de Mutsu como escudo logrando disuadir el ataque de Shinpachi pero Takasugi prosiguió con el corte solo para darse cuenta de su error.

Lo único que había atravesado fue la capa de esa mujer, dándose cuenta muy tarde cuando el Bokuto de madera se encajó en su hombro más este lo sujetaría para impedirle a Gintoki retirarla mientras Shinpachi venia por el lado izquierdo de este hiriéndole de gravedad al cortar con su espada en la espalda de Gintoki pensando que eso lo derrumbaría más Shinpachi no sabía en lo que se había metido.

Tan solo había logrado llamar la atención de ese demonio que sin importarle quien fuese, lo atacaría como al resto, pese a que Takasugi sostenía el arma de este no pudo con la increíble fuerza que Gintoki ejecuto al sacarle el Bokuto de su cuerpo dispuesto a cortar a Shinpachi que en un acto de defenderse puso su espada como escudo esperando parar el ataque pero… el miedo inundo su interior al ver como aquel pedazo de madera cortaba su espada y piel como si fuese cualquier pedazo de carne.

Los gritos de dolor de este no se hicieron esperar pues el corte en su pecho no había sido limpio debido a que la espada de madera le había serruchado el pecho con todo y musculo. Gintoki solo lo miraba como este se revolcaba de dolor y se disponía a atravesarle por completo para darle fin si no fuera porque pronto dos piernas se encajaron en sus costillas al mismo tiempo con tal fuerza que lo hicieron dar vueltas en pleno aire dándole la oportunidad a Kamui de atinarle varios golpes consecutivos que ni Gintoki pudo bloquear dejándolo absorto por breves momentos.

Momentos donde Kouka aprovecho para seguir con la cadena de ataques enterrando su rodilla en el estómago de este con tal severidad que Gintoki juraría sentir sus órganos salirse por las múltiples aberturas de su caja torácica más los motivos por los que luchaba no eran tan vagos como antes, pensando que lo acabaría en el siguiente movimiento Kouka se disponía a hacerlo pedazos más la improvisación de Gintoki lo salvo al echar tierra en los ojos de esta quien solo quedo cegada para ser agarrada por la pierna y ser cruelmente azotada contra el suelo una y otra vez para ser soltada contra los demás como distracción en lo que Gintoki se recuperaba.

Así estaban las cosas, pese a que todos atacaban a matar Gintoki no cedía ni por un milímetro pese a la desventaja mientras Sougo miraba con detenimiento como todo sucedía, por meros momentos este sintió el verdadero terror ¿y si Gintoki le ganase a todos? Había esa posibilidad por cómo iban las cosas el permanentado tenía una pequeña posibilidad de poder vencer, al fin y al cabo si quería que algo se hiciera bien tenías que hacerlo tú mismo.

Mientras ambos bandos yacían combatiendo, Gintoki tuvo que parar debido a los misiles que venían en su contra obligándolo a retroceder, para cuando se dio cuenta tenia a milímetros la espada de Sougo cerca de su corazón, a continuación solo se escuchó el sonido de las espadas chocando, la ira de Gintoki había tocado su punto álgido y no contendría con ese maldito.

Por lo contrario Sougo estaba con una amplia sonrisa, poder rematarlo sería demasiado sencillo, en lugar de observar todos se abalanzaron contra un solitario Gintoki que saltaba de lugar en lugar mientras bloqueaba y atacaba a la vez. Pese al incremento que tuvo gracias a aquellas extrañas marcas su cuerpo estaba llegando al límite pero apenas si había logrado herir a uno que otro de esos monstruos.

Así que debía apostarlo todo o nada en su siguiente movimiento, sabía que no podía matarlos a todos pero… si al menos podría llevarse a ese cabron del sádico consigo sería más que suficiente, todos vieron como la guardia entera de Gintoki quedo por los suelos, estaba abierto a cualquier herida y eso lo quiso aprovechar Shinpachi quien junto a Kamui se disponían a terminar ese enfrentamiento… pero en lugar de que Gintoki saliese volando, eran ellos 2 quienes habían sido golpeados a una tremenda velocidad que para cuando se dieron cuenta sus cuerpos llenos de magulladuras estaba besando el suelo a excepción de Kamui quien había resistido el impacto pero Shinpachi no.

Mutsu y Kouka fueron las siguientes en atacar al lado de Hijikata y Takasugi que sin misericordia alguna fueron cortados en "X" por aquel pedazo de madera del cual salía humo debido a la gran velocidad con la cual cortaba el aire para poder herir el cuerpo de sus oponentes. Gintoki en lo profundo agradecía el haber aprendido una de las tantas técnicas de Lucoa aunque claro que no tenían punto de comparación con la de la dragona que si quería podría destruir una civilización con eso, la técnica era simple y consistía en cortar el mismo aire generando un ataque imperceptible para el ojo humano o siquiera para que el cuerpo reaccionase a tiempo.

Era una técnica que debía conllevar gran esfuerzo y debido a que Gintoki jamás la entreno o perfecciono tenía sus debilidades como la del agotamiento extremo, el sobre esfuerzo humano de sus pulmones que eran clave para la ejecución de la técnica pues los músculos exigían mayor cantidad de oxígeno para mover la espada a tal velocidad pero lo más peligroso era que debido al daño en el cuerpo de este, esa técnica solo podría usarla una vez más antes de que su brazo entero saliese desprendido de su cuerpo por como lo usaba negligentemente, y sabía perfectamente con quien hacer el ultimo corte.

Los demás alrededor estaban incrédulos por lo que veían, Sougo que se quedaba sin escudos humanos parecía disfrutar el espectáculo y es que su plan iba según lo previsto. Mientras Gintoki se concentraba en atacar se había olvidado por completo de Sarutobi quien empezaba a curar a los heridos, estaba tan concentrado que Sougo vio como los cuerpos de Mutsu y Katsura caían al suelo repentinamente por varios cortes en el cuerpo. Ahora era su turno de enfrentar a la bestia y por cómo estaba Gintoki el dolor no estaba tan lejos.

Poniéndose a la defensiva Sougo solo desviaba o defendía las estocadas y azotes que su oponente hacia mientras evitaba la sangre de este, poco o nada le sirvió porque Gintoki, harto de los juegos de este logro encajarle su puño en la mandíbula de este mientras el grotesco Crack de los huesos de este sonaban, no conforme con eso Gintoki lo agarro de su pierna y estamparlo duramente contra el suelo percatándose que a sus costados tanto Mutsu como Kouka le apuntaban con sus armas pero… la sonrisa en Gintoki se hizo presente.

Abriendo las piernas y apoyándose en su Bokuto pudo proporcionarles una patada a cada una sin dejar de mirar a Sougo que en un acto de desesperación intento salir de ahí lográndolo con éxito debido a que Kamui había llegado a su rescate poniendo toda su fuerza en el siguiente golpe pero en lugar de que Gintoki retrocediese contraataco de la misma manera donde ambos chocaron sus puños con tal fuerza que terminaron por levantar levemente la tierra en sus pies…

Sin embargo el que más lo había sentido había sido Gintoki que arriesgando todo en ese ataque había perdido el brazo izquierdo que salió volando por los cielos ante la sonrisa engreída de Kamui por haber logrado ese logro.

Más lo que no sabía era que aunque su brazos no había sido desmembrado sin duda había resultado fracturado, esa confianza fue su perdición al recibir una estocada en su cabeza que a pesar de la fuerza ejercida no le atravesó el cráneo pero sí pudo casi nockearlo, Sougo trago duro al ver que a Gintoki no le importaba ser mutilado con tal de que muriese, esa clase de hombres sin duda eran peligrosos.

Para fortuna suya Takasugi no se había dado por vencido pues la espada que había perforado a Gintoki por su espalda le pertenecía, ignorando el dolor Gintoki quiso contraatacar pero… pronto varias armas lo atravesaron como si se tratase de un muñeco, no podía creer como todos estaban ilesos después de la brutal golpiza que les había dado a cada uno, volteando su rostro vio como Sarutobi lloraba amargamente al ser ella quien había curado a todos con esa extraña medicina en sus manos.

Tuvo que salir de su sorpresa debido al intenso dolor que le provocaban sus heridas donde cada uno de sus adversarios le retorcían las heridas, no podía sentir nada, tan solo murmuras diciéndole que su lucha era inútil, que se detuviese o cualquier tontería para que desistiese de su objetivo que aunque no pareciese, detrás de ese rostro de sorpresa e incertidumbre se ocultaba uno lleno de satisfacción al verlo nuevamente tal y como hace 5 años.

Al borde de la derrota de los que alguna vez llamo amigos, estaba por tirar la toalla, su cuerpo hace mucho que había roto su límite y el había abusado de ese privilegio pero ni aun así había logrado tocar a ese mocoso que se burlaba en su cara, estaba por perder la conciencia si no fuera por aquella imagen oscura de Nobume, al ser decapitada por esa basura.

Pronto una oleada de recuerdos lo golpeo en la mente al preguntarse porque hacia todo eso ¿Qué más pudo hacer? fue rechazado sin saber lo que ha pasado con el alma destruida por el sufrimiento. Sin ser culpable de aquellas acusaciones malditas y la implacable soledad que fuerte se precipita. Debió vivir la indiferencia de los seres que amaba cuando menos lo esperaba; la confusión y la dolencia que provoco el rechazo, que descoloca su vivir dejando su alma en pedazos.

Fue tan escaso el amor que tuvo en su amarga infancia entre duras circunstancias que mermaron su confianza; tras defenderse del ataque de un enemigo mayor despertaría su poder y causaría terror, para Edo y sus amigos era un monstruo peligroso que debía morir antes que causara más destrozos… pero una luz de esperanza, de su salvadora… le inclino la balanza a última hora, solos entre las olas de la vida que avanza logro escapar con la templanza de volver a comenzar.

Quiso utilizar su fuerza para ayudar a los humanos que sufrían por la adversidad, luchando sin descansar elimino la maldad más esto hizo que sus compañeros lo temieran aún más. Tratado al igual que un monstruo abominable fue víctima de una acusación del cual no es culpable, indigna soledad que lo acompaño y le suturo el corazón herido en la oscura tempestad donde se creyó perdido… apareció ella.

Una Dragona muy bella, una luz que entre sus sombras con firmeza destella. Nunca había conocido seres que no lo temieran y que lo amasen como era "Amistad sincera" Fue así que al final pudo vivir al lado de los suyos, demonio blanco que lleva sus pecados con orgullo tatuados en su alma y que jamás verán caer pues su inmensa fuerza no se inclinara hasta vencer.

Lamentablemente debió sufrir el encuentro de todos sus antiguos camaradas, una hipotética acción que no dio paso a palabras y separarse de sus amigas luchando por su venganza pero de repente llegaría una presencia extraña. Uno de los clanes más poderosos con pura maldad, poderosos y hambrientos de su sangre y muerte mas no pensaron toparse con tamaña rivalidad, pues él es el pináculo de la humanidad.

Todos los presentes sufrieron la humillación y la derrota en las manos de este fuerte contendor pues ni siquiera Umibouzu pudo contra su invencible orgullo que mantiene firme, fuerte e imbatible; después de haber sufrido en soledad por tanto tiempo pudo conocer amigas y formar un sentimiento de fraternidad que crece más entre cada aventura sin saber que dentro de su ser esta guardado un gran poder que ha destrozado todos sus demonios y calmaron sus tormentos.

Fue así que sin querer aquellas marcas oscuras en su cuerpo se esparcieron a tal grado que parecían escrituras imposibles de leer, aquel leve impulso fue más que suficiente para despertarlo nuevamente inundado de una profunda adrenalina que borro todo dolor de su cuerpo solo para ese momento, con un poderoso grito de guerra hacia los cielos se abalanzo con todo y armas incrustadas en su cuerpo con el único fin de dar fin a esa basura en su frente.

Nadie podía creer que aun en esas circunstancias las ganas de matar de Gintoki jamás desaparecieron, por lo contrario solo crecieron más y más hasta el punto donde ya no le importaba morir. Incrédulamente Shinpachi creyó que una segunda estocada en el cuerpo de Gintoki bastaría para acabar con el pero ese fue su más grande error, al retirar su espada de él, fue más que suficiente para que Gintoki tuviese una pisca de aire en sus pulmones dándole la fuerza necesaria para sostener su Bokuto una última vez y ejecutar un corte limpio y conciso que termino por destruir las armas que habían estado incrustadas en su cuerpo ante la mirada incrédula de todos que para cuando reaccionaron ya era muy tarde. Solo un tajo, un tajo y Gintoki partiría por la mitad a Sougo… pero… como si se tratase de un fantasma…

Gintoki titubeo en el último momento por la imagen frente a la persona a espaldas de Sougo, tiempo que Sougo aprovecho para incrustarle su Katana en el corazón de este devolviéndolo a la dura realidad sintiendo como el frio metal en su pecho le quitaba la poca fuerza que le quedaba, desesperadamente, Gintoki quiso acabar con eso si no fuera porque un brazo perforo su pecho llegando a sujetar su corazón deteniéndolo en el último momento antes que su Bokuto impactase contra Sougo –Kagu… ra-

Con su último aliento pudo ver aquella cabellera bermellón mirándolo con los mismos ojos fríos que le dirigió la última que vez que se vieron, seguidamente se escuchó como si un globo se reventase, Kagura había destrozado el corazón de Gintoki con sus propias manos –nadie toca a mi esposo- fríamente esta retiro su brazo cubierto de sangre y pedazos del corazón de este que cayó de espaldas cerrando los ojos lentamente al sentir como el frio dominaba su cuerpo.

Shiroyasha había caído, y los cielos lo sabían. Pronto no solo la lluvia hacia acto de presencia, también lo hicieron los truenos y relámpagos por todo el cielo mientras que la sangre abandonaba lo que parecía ser un cadáver en el suelo, todos miraban como se había vuelto a repetir lo mismo que hace 5 años pero… no contento con matarlo, Sougo quería quemar el cuerpo de ser necesario.

Así lo hubiese hecho de no ser por la intromisión de aquel niño que había venido junto a Kagura –si no hubiera sido por Kazuya, no hubiese podido llegar a tiempo- Kouka solo se sorprendió al oír que Kazuya había ido por Kagura cuando todo se puso mal, al parecer el niño no era tan tonto como parecía.

–aun no, el aún podría regresar de los muertos- fue el comentario de Kamui quien apuntaba el cuerpo del samuray tirado en el suelo hasta que Kazuya se lo impidió, Kouka quien se percató del comportamiento de su ñeto no pudo estar más feliz.

–Entonces que te parece que sea Kazuya el que termine con todo esto ¿te parece bien Kagura?- la mencionada estaba por objetar, no permitiría que su hijo estuviese implicado en un asesinato pero… los pasos de Kazuya la callaron.

El pequeño solo miraba como el cuerpo de aquel sujeto estaba envuelto en sangre y demás mugre solo por haber intentado cumplir con lo único que él y nadie pudo –Papá ¿tu amas a mamá?- La simple pregunta de este desconcertó a todos, nadie sabía el porqué de esa pregunta salvo una sola persona, Umibouzu puede que no haya sido un buen padre ni con Kagura ni con Kamui pero lo que sus ojos veían era más que obvio porque después de todo lo había experimentado de primera mano.

Kazuya tenía los mismo ojos que Kamui poseía aquel día en el que Kouka supuestamente había fallecido –¡cuidado!- tarde fue su advertencia donde Sougo volteado en dirección de Umibouzu solo para sentir un fuerte rodillazo en su estómago que le había sacado todo el aire en esa fracción de segundo más corta que un parpadeo.

Sougo pudo ver como un brazo yacía cayendo por los suelos, para cuando había recobrado la conciencia podía ver como Kazuya le había clavado su sombrilla sobre su brazo derecho desmembrándoselo en el proceso para sorpresa de todos que no creían lo que veían. Kazuya había atacado a su padre como si se tratase de algún extraño.

Respondiendo rápidamente, antes de que Kazuya fuera a por su cuello Sougo le inserto su pierna en el pecho de su hijo mandándolo a volar contra el cielo para caer pesadamente contra el suelo a un lado de Gintoki mientras se paraba poco a poco.

Sougo por otra parte estaba absorto por lo que había pasado, Kazuya lo había despojado de uno de sus brazos, no solo si no Kagura estaba anonadada por la acción de su hijo. Parecía como si la historia se repitiese dentro de su familia, donde cada uno de los padres perdía un brazo a manos de sus hijos.

Mientras todos prestaban ayuda a Sougo, inconscientemente Gintoki miraba como Kazuya intentaba pararse del suelo pese al dolor en su estómago por el fuerte golpe en sus entrañas, quería ayudarlo pero… ¿Qué podría hacer en sus condiciones?

Ya no le quedaban fuerzas y estaba a solo pasos de la muerte ¿Qué le diría a Tohru y las demás? De hecho, no podría decirles nada, de todas formas moriría en ese lugar y no había nadie quien lo ayudase.

Internamente odiaba esa parte, nuevamente se había enfrentado a su pasado pero solo para morder el suelo, no importaba cuanto se esforzase aún seguía siendo aquel hombre mediocre que no pudo defender a su familia ni a sus amigos, preso del miedo en su inconsciente sintió como una mano se posicionaba en su hombro -¿Cuánto tiempo?- esa voz, no podía ser verdad ¿o sí? Para cuando miro en su detrás vio la viva imagen de Utsuro.

Aquel ser que una vez intento destruir el planeta al hacerlo explotar por el gran nivel de Altana que poseía por el solo propósito de dar fin a su existencia -¿Qué haces aquí? se supone que estás muerto- Gintoki no lo podía creer, Utsuro seguía vivo y al parecer solo él podía verlo.

–Me tratas así después de lo que hice por ti, vaya que eres un desconsiderado- los ojos de Gintoki se inundaron de duda y sorpresa al oír eso –veo que no te has dado cuenta, pero solo diré que sin mí, tu hace mucho que hubieras muerto. Como aquel día donde quedaste al borde de la muerte en un callejón lleno de basura- pronto todo empezaba a encajar, Gintoki no era estúpido, sabía que una de las cualidades de ese monstruo era la regeneración.

–Entonces tu… me mantuviste vivo todo este tiempo ¿pero cómo?- Utsuro solo rio por lo bajo estando tranquilo.

–yo nunca deje de existir, lo que tu espada atravesó ese día no fue más que un caparazón, sin que te dieses cuenta una parte de mí se introdujo en tu cuerpo por una de las tantas heridas que tenías, fue así que fui creciendo y madurando dentro de ti esperando la oportunidad perfecta para tomar tu cuerpo- ante tal declaración Gintoki trago duro, había tenido un parasito todos estos años y ni cuenta se había dado.

–lastimosamente falle, todo la energía que había acumulado tuve que usarla para sanar tus heridas aquel día, de lo contrario yo también hubiese muerto- Gintoki no podía retener la información, Utsuro había estado viviendo dentro suyo todo este tiempo y ahora se presentaba así como así.

–si tanto te interesaba obtener un nuevo cuerpo, pudiste haber tomado el mío ¿entonces porque mantenerme vivo? Debió ser muy sencillo para ti abandonar un cuerpo débil y buscar otro como la de los Yato- tenía que haber una explicación para las acciones de Utsuro, no por nada lo hubiese salvado.

–créeme que mi primera opción al verte herido fue irme de tu cuerpo, muerto ya no me serbias pero… para cuando lo intente ya era muy tarde, había pasado tanto tiempo pegado a ti que mis células se habían combinado contigo, como si formase un nuevo ser, fue ahí cuando me di cuenta que tomar tu cuerpo había sido una decisión estúpida. Para empeorar mi situación, cuando intente tomar tu mente esas extrañas bacterias me lo impidieron, esas toxinas son algo que ni mi renegación podría curar, me pregunte muchos días como algo que ni yo puedo sanar tú lo podías soportar como si se tratase de un simple refriado. Te lo pondré así de sencillo, si tu mueres yo muero- Gintoki solo miraba con un poco de duda por cómo se habían tornado las cosas.

–estas diciéndome que fuiste tú el que me mantuvo con vida todo este tiempo mientras estabas encerrado en mi cuerpo tratando de apoderarte de mi mente pero que desafortunadamente no pudiste lograr gracias a que tengo algún parasito que te restringe de esa zona y que te mantiene a raya ¿verdad?- Utsuro solo asintió amigablemente –suena más estúpido cuando lo digo yo- Utsuro estaba por perder la paciencia.

–de verdad que quisiera matarte en este momento, pero si no lo hago yo lo harán tus heridas, al parecer mi regeneración en estos momentos no es capaz de hacer todo el trabajo- Gintoki solo trago duro ante lo que oía –a no ser que me dejes libre como en aquella ocasión- las pupilas del peli plata se abrieron de par en par –no te alteres, ya mencione que no puedo escapar de tu cuerpo y aunque lo hiciese ambos moriríamos al instante, pero soy el único que puede salvarte en estos momentos, Tohru y las demás no podrán llegar antes de que nos desangremos- la serenidad ahora era dueña del rostro de Gintoki, los juegos se habían acabado.

–en aquella ocasión fui capaz de curar tus heridas gracias a que quedaste inconsciente sin control absoluto tanto de tu cerebro como tu corazón. Solías ser un humano corriente como cualquiera pero aquel día cambiaste tu senda, no obstante yo me trasladaría a tu cuerpo y un gran poder dentro nuestro emergería. Logre escapar de aquel lugar pero muy pronto extraños síntomas me causarían agobio, aquel vil virus que invadió toda mi persona, una enfermedad peligrosa en tu interior ahora brota. Si no hago lo mismo en unos nosotros estaremos junto a Nobume en los campos Elíseos- esas simples palabras bastaron para que Gintoki tomase el riesgo, si dejarse tomar por un demonio le daría la fuerza necesaria para sujetar la espada entonces así seria.

Seria buscado por llevar a ese ser oscuro mas no importa lo que haga pues ya no tenía futuro… ya no era el mismo, se había convertido en una bestia. Formaría una alianza con el monstruo que acarreaba, usaría su fortaleza por el bien de nuevos tiempos; fornido guerrero un antihéroe perfecto.

Utsuro era oscuridad, él era destrucción, una vida extraterrestre que mataba sin compasión, tanta fuerza abismal que portaba en su interior nadie lograba hacerle frente no hay comparación, solo pura maldad demostraba en acción un demonio despiadado esa era su definición, todos miedos sentirán ya no existe salvación todos perecerán ante su abominable determinación –si lo que dices es cierto, supongo que no hay más opción- como si se tratase de niebla oscura, la visión de Gintoki empezaba a oscurecerse mientras miraba como Utsuro caminaba por su lado a lo que parecía ser una destellante luz como si se tratase del final de algún túnel, no pudiendo resistir más Gintoki cayo dentro de su subconsciente

Mientras que en la realidad, Kagura había logrado parar el sangrado de su esposo gracias a un torniquete de último momento mientras los demás miraban a Kazuya extraño y desconforme por lo que había hecho, claro que Takasugi y alguno que otro no le importo en lo más mínimo esos asuntos -¿debes tener una buena explicación para haber hecho eso Kazuya?- el niño solo escupió la sangre de sus labios mirando atentamente la mirada fría de su abuela que le exigía una buena explicación junto a su abuelo que yacía en la misma posición.

Los demás solo parecían espectadores como si se tratase de un espectáculo, internamente se lamentaba el no haber apuntado a la garganta de su padre, mirando a su lado solo pudo ver el cuerpo de aquel hombre, si hubiera llegado unos segundos antes… no… no era el momento de lamentarse –aparátate niño- Takasugi hablo y apunto su Katana en dirección del cuerpo solo para ser interceptado por el paraguas del Yato más joven –mocoso- a Takasugi no le importaba si ese niño era familiar de esos monstruos pero si le apuntaba debía tener muchas agallas.

–ya basta Takasugi- pronto el tuerto sintió como Katsura lo apuntaba desde su espalda dándole una advertencia.

–Parece que todo se salió de control- fue el comentario burlón de Kamui viendo todo como si se tratase de un buen chiste.

Mutsu y Sakamoto solo estaban parados sin hacer nada a excepción del último que solo miraba con pena ajena el estado tan lamentable de su compañero, quizás solo quizás querría al menos enterrarlo dignamente, lo mismo había pensado Katsura.

Rápidamente varios hombres llegaron, al parecer se trataba del Shinsengumi y el Mimawarigumi los cuales había solicitado Hijikata desde hace rato –se tardaron demasiado- Kondo mando a curar a los heridos pero…

-todos ustedes, córtenle la cabeza a ese sujeto- Kondo sudo frio por aquella orden tan despiadada ¿Qué más podría querer? Gintoki ya había muerto, no hacía falta decir que Katsura junto a Sakamoto no lo tomaron muy bien esas palabras, puede que esa basura la cual yacía tirada en el suelo no tenía valor alguno pero para ellos… había sido un buen amigo en el pasado y no permitirían que profanasen el cuerpo más de lo que ya estaba.

Katsura no podría mirar a los ojos a Tohru si les entregase la cabeza de Gintoki como disculpas, antes de que estos 2 intentasen algo, los hombres que fueron a por la cabeza de Shiroyasha fueron brutalmente golpeados en el rostro a tal grado que salieron despedidos como balas contra los muros -¿Qué crees que haces jovencito?- la paciencia de Kouka había tocado su clímax.

–yo no vine para luchar con mi familia, pero dejare algo muy claro- mirando desafiantemente a todos, no le importo si tuviese que enfrentarse a sus abuelos o padres para completar la tarea de Gintoki –sea quien sea, si quieren tocar a este hombre. Lo harán por encima de mí- rápidamente Kamui ya estaba a su espalda mientras sonreía felizmente por la iniciativa de su sobrino, de alguna manera le hacía recordar a él en su juventud cuando se unió al Harusame.

–muy buenas palabras pero… - agarrando el hombro de Kazuya con fuerza se disponía a dejarlo inconsciente de un golpe en la nuca –careces de la fuerza necesaria para respaldarlas- increíblemente fue Kamui quien resulto golpeado al sentir como el cuerpo de Kazuya le había acertado un punta pie en el rostro haciéndolo retroceder, no terminando ahí, Kazuya ya estaba a milímetros de conectar un buen golpe en el rostro de su tío con su paraguas si no fuera porque Kouka intervino.

De un solo movimiento había destrozado el arma de su nieto para darle un golpe en la espalda del pequeño tumbándolo al suelo alertando a Kagura por la forma en que golpearon a su hijo, se notaba que Kazuya había sentido mucho dolor en un solo ataque –ya basta de juegos ¿Cómo puedes querer defender al hombre que arruino la vida de tu madre? ¿es que no piensas en otras personas que no seas tú?- a simple vista parecerían simples palabras pero para Kazuya fue la gota que derramo el vaso.

Años de haber actuado como un buen nieto e hijo solo para complacer a su familia había acumulado un gran rencor que ahora estaba desatado por la hipocresía de aquellos que afirmaban defender la felicidad de su madre, no, eso no podría llamarse felicidad, en ese momento más corto que un segundo, justo antes de que la pierna de Kouka destrozase el cráneo del peli plateado.

Kouka sintió un dolor punzante en su vientre percatándose a tiempo de que su atacante era su nieto quien la había embestido con aquel Bokuto de madera mas no sirvió de mucho pues la experiencia de la Yato mayor fue más que suficiente para salir de ese aprieto logrando zafarse fácilmente de la embestida topándose con algo que la repugno por dentro.

Frente a sus ojos yacía su nieto adoptando una postura de esgrima sujetando fuertemente el Bokuto de madera entre sus manos mientras su cabello laceo se rebelaba dando forma a ondulados rizo rebeldes bermellón –suelta esa arma jovencito- pese a la orden de su abuela Kazuya le apunto con esta.

–no importa quien, así seas tú o el mismo demonio. Quien quiera que se atreva a pararse dentro del territorio de esta espada lo aplastare- con palabras determinadas parecía que Kazuya había apostado todo en esos momentos, por leve que parezca Hijikata, Katsura, Takasugi y cualquier otro que usara la espada sintió empatía por Kazuya ¿Quién iba a decir que un Yato abandonaría su paraguas por un pedazo de madera?

Sea cual sea la respuesta Kazuya parecía más un samuray que un Yato, Umibouzu que había estado ajeno a la situación no podía decir que estaba orgulloso de esas palabras pero… después de tanto tiempo, podía sentir como el júbilo y entusiasmo renacía dentro de su nieto, le hacía sentir feliz de alguna manera más cuando se dio cuenta, pudo ver como su esposa estaba por estallar en cólera y así lo hizo.

Estaba a solo milímetros de golpear a su nieto en el rostro pensando que con eso lo devolvería en sí pero… pronto un terror la inundo desde adentro al sentir una presencia vaga venir del cadáver de aquel sujeto, solo vasto un segundo donde parpadeo para llevarse la sorpresa que frente a ella ya no estaba Kazuya y mucho menos Gintoki.

Todo el mundo solo quedo en completo silencio por la persona que tenían delante de ellos, parado en los restos de aquella estructura yacía Kazuya siendo cargado como costal por un sujeto completamente ajeno a los que los demás creyeron haber vencido.

Tomando una gran bocanada de aire, lleno sus pulmones con aquel néctar del cual había olvidado como se sentía, podía sentir nuevamente el poder mover sus articulaciones, escuchar el latir de su corazón, sentir como las gotas de la lluvia golpeaban su rostro nuevamente, el alma de Utsuro se había llenado de paz tanto así que incluso ignoro la situación en la que se encontraba.

Solo vasto voltear su rostro para ver el pánico en los caras de todos esos sujetos, era como si estuviesen viendo a un fantasma y es que así parecía ser. Sougo y los demás estaban seguros de haber escuchado reventar el corazón de Gintoki en las manos de Kagura, pese a todo ese daño Gintoki yacía parado ahí como si nada con todas sus heridas sanadas y con aquella espeluznante sonrisa carente de emociones –es que acaso es inmortal- Sougo no daba créditos a lo que veía, nadie podría sobrevivir a esa clase de heridas en el cuerpo y mucho menos un simple humano, ni siquiera un Yato en plena forma podría sobrevivir a eso pero…

Frente a todos estaba la prueba viviente o más bien una pesadilla –ya es suficiente Gintoki, ya has demostrado tu punto. No tienes que seguir con esto- sumándose a la conversación, Tsukuyo venia caminando con ayuda de Kyuubei y Otae solo para toparse con todo el lugar hecho añicos. Todos creyeron que desistiría, aun si sus heridas se hubiesen cerrados sabían que contra todos las posibilidades de Gintoki eran nulas, lastimosamente ya no era así.

Intentando convencerlo, Tsukuyo intento acercársele para persuadirlo de que desistiera y se fuese pero la espada de Takasugi la detuvo en el acto –no me importa las diferencias entre ustedes 2 pero no creas que me quedare quieta al ver como lo matan- su mirada afilada de la mujer había vuelto más se dio cuenta que en ningún momento Takasugi le devolvió el gesto, pronto se dio cuenta como todos alrededor tomaban sus armas… sin embargo.

Había algo diferente en cada uno de los presentes, las manos de todos temblaban, sus rostros sudaban mientras apretaban los dientes tratando de contener el pavor que tenían en esos momentos -¿de verdad crees que ese hombre aun es Gintoki?- los ojos de Tsukuyo se llevaron la sorpresa ¿Quién más podría ser? No entendía por qué todos actuaban de esa manera ¿quizás por la sorpresa del regreso de un hombre sin corazón? No, la respuesta era clara si uno se fijaba bien, poniendo más atención Tsukuyo obtuvo la misma reacción que todos mientras su cuerpo se congelaba en su sitio

–no puede ser…- frente a ellos se encontraba un viejo enemigo que pensaron se había quedado en el pasado como un viejo recuerdo.

–veo que ya se dieron cuenta- pronto todos sudaron frio al ver como aquel monstruo probaba su brazo al balancear cuidadosamente el Bokuto de madera como todo un experto en el manejo de las Katana mientras Kazuya despertaba.

-¿Dónde? ¿Cómo llegue aquí?- el pequeño solo veía como el mundo estaba de cabezas, percatándose en como su cuerpo tenia ligeros calambres en sus articulaciones.

–ya despertaste, lo hiciste muy bien para ser un niño- Kagura quien pese a saber contra que se enfrentaba se abalanzo contra el cuerpo de Gintoki en un ataque esperando rescatar a su hijo de las garras de ese demonio más su ataque nunca conecto, como si se tratase de una cámara lenta, su golpe había sido detenido con suma facilidad.

–imposible- todo mundo quedo absorto por como en vez de bloquear o esquivar, el cuerpo de Gintoki había recibido el impacto de frente pero… no mostraba síntomas de dolor o algún tipo de lesión, tan solo aquella Sonrisa tranquila ajena al del líder de la Yorosuya. Furiosamente Kagura intento dar otro golpe más su padre se lo impidió al sujetarla y apartarla lejos de el.

Kazuya no podía creer lo que había visto, ese sujeto había recibido un puñetazo con toda la fuerza de su madre y ni se había inmutado pero, había algo extraño en el señor samuray –agradezco que compraras tiempo para regenerarme pero ya es tiempo que ellos y yo resolvamos esto como adultos- Kazuya quería objetar pero la sonrisa de aquel hombre lo lleno de tranquilidad, como si le dijese que todo estaría bien, que podría dejárselo en sus manos.

–está bien, pero a cambio, quiero que tenga esto. Lo encontré entre los tesoros de mi abuelo, pensaba utilizarlo para este momento pero creo que usted le dar un mejor uso que yo- Utsuro no podía contener la emoción de poder blandir nuevamente su espada, la cual le había sido arrebatada el día de su derrota. Sin más Kazuya decidió marcharse del lugar, sabía cuándo podía representar una carga y cuando era su pelea pero en esos momentos había hecho más que suficientes.

–Que oportuno, las cabezas de todas las personas que se me opusieron están aquí, quizás debería agradecérselos pero eso sería muy incómodo estando en este cuerpo- Umibouzu lo cayo al dispararle en el rostro más su disparo fue bloqueado por este.

–quizás una explicación nos vendría bien en estos momentos Utsuro- esta vez fue Hijikata quien apunto su espada en contra de este –queremos escuchar lo que tenga que decir, depende de lo que diga será un placer teñirlo de rojo- viendo como todos le daban la razón.

–aquí no hay nada que explicar, en un combate las palabras sobran ¿verdad Kouka?- la mencionada solo trago duro al sentir como la atención de ese monstruo reposaba en ella.

–Mamá ¿de qué está hablando?- Kamui veía como la respiración de su madre se aceleró hasta el punto en que podría ahogarse en su propia respiración más fue sacado de su preocupación por escuchar la voz de mando de Utsuro.

–hace 5 años, mientras estaba recuperándome dentro de este cuerpo, pude sentir la rara presencia de un ser muy similar a mí. Que había nacido de la altana de algún planeta, que conocía la soledad también que podría llamarla amiga, en aquel entonces tu también debiste haberlo sentido- Kouka recuperaba el control de sí misma pero no dejaba de temblar por tener a ese hombre en su delante mientras se reia de todos –¿nunca se preguntaron porque este cuerpo ataco a muerte a esa mujer?- pronto los recuerdos de todos volvieron hace 5 años cuando un Gintoki fuera de control había atacado a Kouka durante la noche casi matándola de no ser por la intervención de todos.

–Entonces fuiste tú…- esta vez había sido Shinpachi que como si se tratase de un golpe duro, había asimilado la situación.

–es difícil explicar incluso para mí, pero basado en mi experiencia puedo decir libremente que cuando 2 sujetos hechos a partir de la altana se encuentras no pueden evitar redimirse a sus más bajos instintos, en mi caso no pude evitar querer matarla aquella noche, lo mismo debió sucederte- Kouka solo bajo la cabeza afirmando las palabras de Utsuro, no podía negar que cuando había llegado a la tierra para conocer a los amigos de su hija, ciertas tendencias homicidas le habían nacido en contra de Gintoki.

No pudiendo explicar el porqué, supuso que se trataba de los celos de una madre al ver como su hija vivía bajo el mismo techo que un hombre mayor. Jamás imagino que se debería a los genes de su especie al ver a otro de su misma categoría –sí, ese es el mismo rostro que vi aquella noche, con razón se me hizo extraño cuando te vi después de 5 años, pensé que el tiempo te ablando… pero ahora me doy cuenta de que estaba totalmente equivocada, siempre estuviste cerca y lo peor es que nadie se dio cuenta- Utsuro solo rio por lo bajo, era cierto que nadie lo había descubierto, ni siquiera esas poderosas dragonas asimilaron que algo estaba dentro de Gintoki.

–basta de charla, hace unos momentos querían decapitar este cuerpo, ahora es nuestro turno de devolverles el favor- a punto de atacar, se detuvo en el último instante al ver como 2 personas salían de entre todos con la vista perdida hacia el -2 voluntarios, y parece ser que son los primeros en mi lista- Shinpachi y Kagura estaban en shock después de haber escuchado toda la verdad, si lo que decía Utsuro era cierto, significaba que Gintoki era inocente, que todo el odio hacia él, todo el daño y castigo que le habían causado fue en vano.

Gintoki jamás los abandono ni en las peores crisis, pero ellos no supieron corresponder a todo el afecto que el samuray les había otorgado; le habían escupido en su cara al marcharse y abandonarlo aquel día entre la lluvia justo como hoy.

Ellos 2 no eran los únicos frustrados pues todos los presentes lucían iguales, se sentían basuras por cómo habían tratado a su amigo, hasta que recordaron quien había sido el que inicio el rumor de la supuesta locura de Gintoki, lentamente todos miraron hacia Sougo.

–tu… tu nos dijiste, me dijiste que Gin Chan se había vuelto loco, que él había sido el asesino de mi madre- Sougo por su parte solo guardo silencio ante la acusación de Kagura.

-¿y que no fue así? Tu madre casi murió aquella noche de no ser por mí- rápidamente fue silenciado por Hijikata que le encajo su puño en el rostro de este.

–nos mentiste a todos. Nos hicistes creer que había sido Gintoki quien había querido matar a Kouka, te aprovechasteis de la situación y la usaste a tu favor, la pregunta es ¿Por qué? Que ganabas con mentir de esa manera- el rostro de Hijikata lucia sombrío, Sougo sabía que lo que diría dependería mucho si quería conservar su otra extremidad pero… la respuesta era tan obvia que incluso todos la veían.

Kagura, lentamente se tocaba el vientre asqueada por todo lo que en su cabeza rebotaba –tu objetivo nunca fue salvar a mi madre, tan solo querías quedarte con mi hermana pero para eso necesitabas deshacerte del señor samuray. Cuando tuviste la oportunidad no se te ocurrió otra cosa mejor que inculparlo, así podrías acercarte a mi hermana y consolarla ¿verdad?- Sougo solo gruño por lo bajo al oír como Kamui había contado lo que en resumen había hecho.

–Nos manipulaste haciéndonos creer que Gintoki era nuestro enemigo solo por… ¿Kagura?- Umibouzu no podía creer lo que había escuchado, todo había sido una treta para acercarse a su hija y ellos habían caído en la trampa.

–y sí así fuera ¿Qué planeas hacer? ¿Matarme? Lo dudo mucho, no puedo imaginar cuando el buen tío Kamui le diga a su sobrino que asesino a su padre solo por una mentira- sin reacción alguna la cabeza de Sougo quedo insertada contra el suelo al ser Shinpachi el culpable.

–no, matarte no sería suficiente, al contrario. Sería algo muy piadoso concederte lo que quieres, ni toda una tortura nos devolverá al Gin San que abandonamos aquel día- las palabras de Shinpachi estaban cargadas de pena, y no solo el, Kagura había roto en llanto cayendo de rodillas mientras se sujetaba el vientre con ira, por haber sido utilizada vilmente para satisfacer a Sougo ¿Qué había pasado con ella? ¿Cuándo perdió el camino? Fue ahí cuando los recuerdos de su antigua yo llegaron a su mente.

Cuando era más joven tuvo lo que todos llamarían el "primer amor" y ese alguien para Kagura había sido Gintoki. Nunca se lamentó por tener esos sentimientos hacia el permanentado, de hecho pasaba las noches junto a Sadaharu soñando en como seria formar una familia al lado de Gintoki, lo que toda niña soñaría con su príncipe azul, sus sueños y esperanzas ahora solo eran parte del polvo.

Sin duda alguna no fueron más que un simple sueño pues con la llagada de su madre sintió como empezaba a distanciarse de Gintoki al tener que mudarse viéndolo casi algunos días a la semana hasta que sucedió aquel fatídico día donde sin compasión alguna había atravesado el corazón de su primer amor dándole muerte con sus propias manos, con razón todos esos años al lado de Sougo no fueron más que amargos recuerdos que intento disfrazar de dulces alegrías.

Con la llegada de Kazuya pensó que todo mejoraría pero… estaba completamente equivocada, las cosas empeoraron y casi nunca veía a su marido, de vez en cuando pensaba en que Gintoki jamás le hubiera hecho eso, que ese tonto del permanentado estaría con ella aun en la pobreza arreglándoselas como podía. Pero ya era muy tarde para haberse dado cuenta de su error, ahora comprendía las palabras de esa mujer llamada Lucoa. Gintoki jamás perdió aquel día, los únicos que salieron perdiendo fueron ellos

Sin excepción alguna todos sintieron vergüenza por cómo habían actuado hasta ahora injustamente con Gintoki incluso Takasugi quien indirectamente había ayudado a realizar todo eso, después de todo era el padrino de Kazuya y aunque no estuviese a favor de nadie, dejarse manipular por aquel mocoso había sido un golpe bajo para su orgullo –que alegría que todos se diesen cuenta de su error pero…- rápidamente y sin compasión alguna Utsuro se tajeado a medio escuadrón del Shinsengumi y el Mimawarigumi como si nada frente a los ojos atónitos de todos.

Ninguno pudo ver las estocadas que ese monstruo con el cuerpo de Gintoki realizo, solo Kouka quien estaba casi al nivel de este –creo que me excedí un poco, todavía no estoy acostumbrado a este cuerpo, así que tendrán que disculparme si les arranco una pierna o brazo por accidente- la imagen de Utsuro era evidente, ese ya no era Gintoki, sino aquel monstruo que por poco y destruía la tierra.

Tomando la sangre de la hoja de su Katana Utsuro no tardo en adquirir su viejo peinado al pasarse su cabello con la mano cubierta de sangre para atrás mientras veía su nueva figura en la hoja de la espada –iré al grano, él tipo que en estos momentos está durmiendo, no siente empatía por ustedes, de hecho, creo que ya no siente nada por ustedes, la débil llama que poseía el alumno de Yoshida Shouyou fue apagada cuando asesinaron a esa mujer- pronto todos estuvieron en seco al recordar a Nobume y como Gintoki había actuado al verla.

–a decir verdad esa muchacha me caía bien, así que no esperen compasión de nosotros 2 pero no se preocupen, no morirán tan fácilmente- rápidamente en menos de un pestañeo, el Bokuto de madera estaba insertado en el vientre de Tsukuyo, nadie pudo ver venir el mortal tajo de Utsuro, era muy diferente a como lo habían enfrentado en el pasado.

Sin miedo alguno Katsura se lanzó al contrataque solo para recibir un gran corte en la espalda dejándolo en el suelo debido a la profundidad de la herida, no siendo el único con cuentas pendientes Takasugi se unió al combate y pese a que demostraba una buena técnica en la esgrima Utsuro fue superior a este que sin muchos problemas le asesto varios cortes en su estómago y hombros.

Sakamoto solo disparaba en cadena varios disparos pero la velocidad monstruosa de su oponente superaba a la de sus balas –apártate- sigilosamente Mutsu se había colocado detrás de Utsuro asestándole una tremenda patada en el cuello de este pensado que le había causado algo de daño.

–ustedes los Yato siempre tan orgullosos de su fuerza, si tan solo supieran que la niña con la que vivo es más fuerte que ustedes- desconcertándola con esas palabras Mutsu sintió como el pedazo de madera le rompía el brazo de un solo azote mandándola contra algunos pilares donde intento pararse nuevamente solo para ser pisoteada con tal fuerza que casi sentía perder la conciencia -¿Quién te dio permiso de dormir?- incrustándole el Bokuto de madera Mutsu volvió a la realidad donde rápidamente le agarro el pie mientras Kamui venia por atrás listo para desencadenar una ráfaga de golpes consecutivos si no fuera porque Utsuro pateo el cuerpo de Mutsu aventándoselo.

Donde sin tregua alguna corto a ambos en "x" con ambas espadas en sus brazos incapacitando a ambos Yatos debido a la letalidad de las heridas –maldito, me asegurare de que abandones ese cuerpo- Umibouzu sin querer queriendo había entrado en su modo Berzerker, muy similar a cuando Kamui y Kagura perdían el control sobre su sangre pero… al parecer no fue suficiente, sin demora alguna, solo vasto un golpe en el pecho para destrozarles las costillas por completo.

Así todos fueron cayendo, parecía que nadie estaba a la altura de Utsuro, su velocidad monstruosa y el manejo con la espada eran algo fuera de ese mundo, y pues con tanto tiempo estando dentro del cuerpo de Gintoki observando en silencio a aquellos seres capaces de trascender dimensiones, destruir civilizaciones enteras, con un poder que desafiaba las leyes de la naturaleza se podía aprender algo.

No paso una noche en la que no se ponía a estudiar el movimiento, la respiración, la forma de caminar, la forma en como Vivian y actuaban. Donde lleno de esos conocimientos le había otorgado una nueva perspectiva de la vida, una nueva noción de cómo usar sus habilidades al máximo, traspasando sus límites y es que aunque no pudiese superar o siquiera alcanzar a las dragonas, los humanos o los Yato estaban por debajo de él.

Incluso llego a sentir admiración hacia esos seres que convivían entre humanos, ahora era hora de mostrar los resultados de toda su investigación y perfección de su cuerpo, se había dejado llevar por el momento que no se había fijado que en menos de un minuto había derrotado cruelmente a sus oponentes imponiendo su dominio se alzó con creces mostrando habilidades en todo su esplendor.

Brutalmente origino el máximo terror pues es un sanguinario ente indomable, desencadenando una inmensa ferocidad ninguno tendrá salida ninguno se salvara. Por su bienestar, por la sed de matar, unidos lucharan contra toda tempestad, juntos sin titubear por una propia justicia siempre va avanzar siendo esa la manera de cumplir con su labor superando lo obstáculos que se encuentren en el trayecto… los extinguiremos porque ellos eran uno.

Sin piedad con su poder siniestro acaba a los rivales borrando todo impedimento sacudiendo fuertemente el suelo se encargara la bestia creada por la tierra. Solo en su frente yacía una agotada Kouka junto a su hija mirándolo desafiantes –supongo que no mantuve mi palabra, así que en compensación les arrancare la cabeza igual que hicieron con aquella mujer, alégrense, morirán sin dolor alguno- acercándose hacia madre e hija.

Kouka no pudo evitar sentir temor por ese sujeto que las miraba con superioridad con toda la razón del mundo, jamás en su vida había conocido a alguien capaz de pelear a ese nivel, ni siquiera Umibouzu o Hosen en su juventud podrían compararse al monstruo en su delante –Kagura, te daré tiempo- la mencionada solo palideció con aquellas palabras y antes de que contestase recibió una bofetada en el rostro que la devolvió en sí, sus ojos antes concentrados en el enemigo ahora yacían sobre todos sus amigos y compañeros caídos, ninguno estaba en condiciones de pelear pues Utsuro los había masacrado sin dudar a cada uno de ellos, ni siquiera su padre o Takasugi habían podido frente a los ataques de su adversario, incluso Kamui yacía inconsciente en un charco de sangre, era como si se tratase de una pesadilla.

Utsuro solo podía regocijarse por su nuevo poder, tal destreza y técnica no lo hubiera podido conseguir de no ser por aquellas dragonas a las que estuvo analizando todo este tiempo, estaba tan seguro de su victoria, que no se había dado cuenta cuando su vista se nublo de improviso –pero que…- dando unos pasos hacia atrás cayo de rodillas al sentir como perdía la movilidad del cuerpo.

Al ver fijamente sus manos pudo darse cuenta que aquellas extrañas marcas moradas iban creciendo cada vez más y más –maldición, sin la conciencia de la otra parte el virus no tiene control, a este paso se irá extendiendo hasta cubrir por completo este cuerpo- sus ojos se abrieron de par en par al ver como en su delante ya tenía a esas 2 mujeres a punto de conectarle un golpe, rápidamente tomo ambas armas y se defendió como pudo.

Mientras que Kouka y Kagura habían notado el comportamiento extraño de este desde hace unos momentos, quizás esa sería la única oportunidad que tendrían –(ingenuas, las matare antes de que pierda el control sobre este cuerpo)- arrojándose a una velocidad monstruosa estaba por cortar en 2 a Kagura pero… su ataque se detuvo en seco, no por la interrupción de Kouka, sino por la intromisión de Shinpachi que aun con aquella herida en el cuello tuvo la suficiente fuerza para bloquear aquel ataque a tiempo.

–Gin San se pondría triste si algo te pasara- con esas últimas palabras Utsuro quiso acertarle un golpe con el Bokuto de no ser por Umibouzu que pese a no tener ambos brazos, había sacrificado su pierna izquierda con tal de detener el tajo de la espada.

–si no hago algo…- sin perder tiempo una fuerza sobre humana se puso detrás de Utsuro sosteniéndolo por la espalda.

–no te habrás olvidado de mi ¿cierto?- era Kamui quien había sujetado fuertemente al adversario junto a todos inmovilizándolo por completo, pese a que los superaba con creces en cuento a fuerza y habilidad, el tener que mantener el control del cuerpo para detener el avance del virus y el tener que lidiar con esos insectos se le complicaba a cada segundo, podía sentir como poco a poco Gintoki iba despertando.

–Todavía no, solo un poco más, de un solo movimiento partiré en 2 a todos- queriendo realizar el tajo el cuerpo de Gintoki quedo en seco mientras Utsuro miraba a sus espaldas como aquel ser que creyó haber asesinado lo sujetaba por atrás.

–ya has causado demasiado daño a mi alumno, Utsuro- era Yoshida Shouyou, en aquel segundo, antes de recibir todo el daño. Utsuro solo pensó en como aquella personalidad entre todas sus facetas que había creado dentro de su conciencia se mantenía firma en detenerlo, como en aquella ocasión donde de no ser por el habría acabado con Gintoki.

Ahora nuevamente se interponía en su camino y para pesar suyo ambas mujeres le habían acertado un poderoso ataque en el estómago mandándolo por los aires abriéndole las heridas que recién se habían cerrado… había perdido, nuevamente por aquel mismo sujeto que tanto tiempo creyó haber olvidado… Yoshida Shouyou… sin duda tendría que hablar con ese hombre cuando lo encontrase entre los recuerdos de Gintoki

Todos pensaron que por fin se había acabado, que las cosas regresarían a como era antes, que el gran malentendido se había resuelto y ahora solo bastaba redimirse ante Gintoki por todo lo que le hicieron pasar mientras buscaban la manera de sacar a ese monstruo de su interior. Parecía ser un final feliz y es que Kagura y Shinpachi no podrían pedir otra cosa más que recuperar al viejo Gin San mientras la gran mayoría se reunía alrededor del cuerpo de Gintoki para ayudar a reanimarlo pero lamentablemente los problemas estaban por empezar

–¿Gin Chan?- esa simple palabras bastaron para que todos mirasen en dirección de donde yacían aquellas extrañas que habían estado acompañando a Gintoki desde la mañana, de entre todos los presentes solo uno, solo uno se percató del grave problema en el que se encontraban Kagura y su madre.

Las cuencas de los ojos de Katsura por poco y explotan al ver a la distancia a Tohru y las demás observando en silencio y con los ojos vacíos como todos reían y charlaban amenamente alrededor del cuerpo moribundo de Gintoki y eso, desde la perspectiva de Elma y las demás, les hizo creer que estaban celebrando el haber humillado y casi matado a Gintoki mientras se burlaban alrededor de este.

¿Pero cuánto tiempo estaban ahí paradas? Katsura no lo entendía, tratándose de Lucoa y las demás ellas no dejarían que tocasen ni un pelo a Gintoki sea quien sea… entonces… eso significaba que habían llegado recién solo para ver como golpeaban salvajemente a Gintoki en el último instante –todos apártense de ahí- rápidamente Katsura volteo hacia el que los advirtió, se trataba de Takasugi, al parecer estaba al tanto del peligro que representaban aquellas mujeres o al menos sabia de lo que era capaz la más menor del grupo.

Dicha advertencia nadie la entendió ¿había otro peligro? Sin demora alguna, el enorme pingüino Elizabeth se encargó de cargar a Katsura y a los que pudiese alejándolos del cuerpo moribundo de Gintoki mientras la tripulación del Kiheitai ayudaba en la evacuación de los que podían, incluso Hijikata se encargó de apartar a los que pudo de ahí al recordar a los monstruos que conformaban el Yorosuya.

Para cuando los pusieron a salvo los reclamos por parte de estos en especial los de Kagura y Shinpachi no se hicieron faltar pues reclamaron de que debían a atender a Gintoki antes de que algo malo pasase pero… fue callada por una cachetada en la mejilla por parte de Hijikata que la miraba tan frio como nunca antes pensó en su vida, claro que Umibouzu y Kouka no iban a permitir que golpeasen a su hija delante de ellos pero Kondo se interpuso entre su camino mirándolos de la misma manera parándolos en seco.

–no tienes ningún derecho a reclamar el querer estar al lado de ese tonto, tu más que nadie sabes que no lo mereces… aunque no sea quien para hablar, el solo ver tu actitud me repugna- las palabras habían sido frías pero ciertas, pronto todos voltearon hacia donde se encontraba Gintoki siendo rodeado por las dragonas que solo podían ver como la sangre cubría el cuerpo

La única cuerda de las integrantes era Lucoa que por primera vez en su vida tenia abierto de par en par los ojos que siempre llevaba cerrados mirando con horror como habían maltratado a Gintoki de esa manera tan brutal, las lágrimas inundaron sus ojos y sin más se desparramaron sobre todo su bello rostro mirando con impotencia como la vida de Gintoki se apagaba frente a ella, ahora lo entendía todo, no fue su negligencia la que le impidió despedirse de Shouta en el pasado.

Ella sabía que el pequeño mago moriría en cuestión de días pero… nunca se presentó, no quería verlo morir postrado en una cama donde ni siquiera se acordaría de ella, sin embargo ahora le tocaba pagar la cuenta al tener que ver morir a Gintoki.

Pese a todos sus esfuerzos su magia no podía cerrar las heridas de Gintoki, era como si el cuerpo del peli plateado se lo negase a pesar de lo herido que estaba, no hubo un momento en su vida donde no se sintiese más frustrada que ahora, se suponía que ella había sido una Ex-Diosa teniendo un poder casi ilimitado pero nada de eso serbia ahora, ni con todos sus conocimientos sobre medicina podía hacer que el estado de Gintoki mejorase.

Inútilmente trato de poner la cabeza de este en su regazo pero con solo tocar gentilmente el rostro de Gintoki fue suficiente estímulo para que una gran cantidad de sangre saliese de la boca de este mientras manchaba el rostro desesperado de Lucoa que poco a poco miraba como su mano estaba teñida por la sangre de un ser querido.

Elma y Tohru solo miraban en Shock con sus ojos carentes de vida como el gran agujero en el pecho de Gintoki mostraba su corazón, este ya no latía más, no pudiendo sentir otra cosa que no sea desesperación, por primera vez desde hace mucho tiempo ambas tenían miedo de dejar escuchar los latidos de su ser amado sin que pudieran hacer nada.

Con un poco de esperanzas miraron a Lucoa esperando que la mayor las confortara de alguna manera al curar a Gintoki pero… solo pudieron toparse con la imagen de una pobre mujer destrozada llorando amargamente sobre el rostro de su amado suplicando en silencio que todo se solucionase

Kanna… Kanna no podía ni siquiera romper en llanto por lo que sus ojos le mostraban, tan solo era una niña y a pesar de ello le había tocado ver como las entrañas colgaban del estómago de su figura paterna, su condición de Dragón ni siquiera la había preparado para afrontar aquella imagen tan cruel que de seguro se quedaría grabado en su memoria por el resto de su vida, ya había perdido a Kobayashi, no quería perder también a Gintoki, no de esa manera.

Ni siquiera Kazuya quien montaba en el lomo de Sadaharu podía creer lo que veía, habían asesinado a Gintoki, se maldecía internamente de haberlo dejado solo contra todos ellos, pero en esos momentos sabía que si alguien podría ayudar al samuray eran esas extrañas mujeres

Mientras tanto la lluvia había aumentado a tal punto en que había cubierto todo Edo como si fuese un diluvio. Las dragonas habían caído presa del pánico que ni se dieron cuenta que habían sido rodeadas con más de un millar de hombres y Amantos armados hasta los dientes apuntándoles contra todo tipo de armas tecnológicas, Hijikata y los demás ni siquiera sabían de donde habían salido tantos hombre y porque apuntaban a la Yorosuya hasta que un ave mensajera se poco en el hombro de Kondo.

Leyendo rápidamente, Hijikata mordió con fuerza su cigarrillo ante tal orden del Shogun, con solo verlo a los ojos Kagura sintió como su corazón se detendría en cualquier momento –quieren matar al jefe ¿verdad?- esta vez fue Sougo quien ya se había anticipado a esas órdenes, Shinpachi estuvo por cerrarle la boca de no ser porque pronto vieron como todos esos amantos se disponían a dar caza a la Yorosuya completa pero las simples palabras de Takasugi los detuvieron en ese preciso momento.

–estamos perdidos- fueron las palabras del samuray tuerto que empezó a reírse descontroladamente mirando como aquellas bestias despertarían en menos de un segundo, no podía estar más agradecido de poder ver ese esplendido poder nuevamente. Todos sudaron frio por la sombría expresión de Takasugi, sabían que era un demente pero… ¿perder la cabeza en un momento como ese? No, el único que lo entendía era Katsura quien miraba el suelo con impotencia, sabiendo de ante mano lo aterrador que podrían llegar a ser la Yorosuya si uno de sus integrantes llegase a ser lastimado.

Sorpresivamente varios amantos de descomunal tamaño se abalanzaron sobre sus presas riendo de oreja a oreja al solo tener que matar a esas mocosas, puede que algunos de ellos sintiera pavor al escuchar que el trabajo consistía en matar a Shiroyasha pero… nadie les dijo que el ya estaría muerto para esos momentos… sin embargo, olvidaron mencionarles solo una cosa… lo que sucedió a continuación dejo pasmado a todo mundo.

Aquellos extraterrestres de descomunal tamaño habían explotado en pedazos con solo tocar a sus objetivos que ni se molestaron en voltear para ver el grotesco espectáculo que causaban sin siquiera darse cuenta, la preocupación de Umibouzu junto a los demás desapareció con ese acto ¿Quién diablos eran esas mocosas? ¿De verdad eran humanas? Sin más tuvieron que salir de su sorpresa por ver como 2 de esas mujeres se paraba mientras una de ellas agarraba un tridente en sus manos.

–son solo 2 mujeres, a por ellas- pese a ver visto el asesinato de sus compañeros, la mayoría de amantos creyó que fue Shiroyasha quien lo hizo, nunca tuvieron en cuenta a las mujeres pero ese fue su mayor error, pronto la cabeza de un centenar de soldados salieron rodando por los suelos mientras de sus cuellos salpicaba aquel liquido de carmesí que no tardo en regarse por todo el suelo ¿el culpable? Había sido Elma quien con solo agitar su tridente pudo decapitar sin mayores problemas a una buena parte de todos los soldados.

Algunos que otros retrocedieron por lo que veían frente a ellos –vámonos de aquí…- pronto varios amantos empezaron a retirarse de ahí pero… torpemente tropezaron en el suelo solo para darse cuenta con horror como sus pierna habían sido arrancadas sin que pudieran hacer nadas, antes de que siquiera pudiesen gritar de dolor los cuerpos de estos reventaron por doquier mientras en el centro yacía Tohru teniendo en su mano la extremidad de alguno de los cadáveres.

–no se queden ahí, disparen los tanques, todo el armamento de ser necesario- sin tener que escuchar la orden, todo los cañones del ejercito empezaron a disparar al cielo munición explosiva en dirección de esas 2.

Desde el otro lado, Kagura intento meterse en la confrontación pero fue detenida por su padre quien sin más la jalo del brazo para salir de ahí junto a todos, caso contrario quedarían envueltos en el fuego cruzado, los Amantos reían asegurando ya la victoria, ni siquiera el bunker de seguridad más fuerte de la tierra quedaría intacto después de todo ese bombardeo, aquellas bombas eran mayormente usadas para limpiar zonas en cuarentena pero si con esos mataban a esos monstruos dispararían hasta la última granada.

La felicidad les duro poco pues vieron asombrados como aquella rubia con cola de lagarto levantaba su mano en dirección al cielo donde sin más apretó su mano generando un gran círculo mágico que cubrió todo el cielo que termino por tragarse toda la munición disparadas en su contra, lentamente el circulo se hizo más pequeño hasta posarse en la mano de Tohru generando una luz brillante que vendría a ser la pólvora reventando acumulada en un solo punto.

Nadia daba crédito a lo que veía, todo su poder de ataque había sido reducido a una pequeña luz en la mano de esas mocosas, desconcentrados de lo que pasaba en la realidad no vieron venir como aquellas dos mujeres se lanzaron en picada desde el cielo en medio de todos ellos dando comienzo al espectáculo de la masacre del que tanto tiempo habían estado ausente

Facciones distintas en la batalla, fuertes como una muralla, manteniendo a los enemigos a raya mientras su poder estalla cual furia desintegrando a los canallas, esas 2 eran el equipo más fuerte que arrasaban con todo como el puro fuego, que hasta los generales que se creían valientes no duraron ni un poco en el campo de juego, ninguno tenía los huevos para darle la cara solo lloraban como niñitas esperando su turno en la larga lista de esas 2 que no parecían distinguir entre jóvenes, adultos, mujeres e incluso ancianos.

Lo único claro era matar a los bastardos que hicieron sufrir a Gintoki, y sin duda se asegurarían de matarlos muy lentamente. A pesar de los incontables números de los Amantos junto a su poder militar Katsura sabía que era cuestión de tiempo antes de que los alcanzasen –ustedes 2 salgan de aquí, intentaremos ganar tiempo- Kagura estaba por reclamar más el agarre en su brazo por parte de su madre le quito las palabras de la boca al jalarla de aquel lugar dejando a todos como última barrera entre las dragonas y ellas.

Mientras todos guardaban silencio vieron como una explosión a lo lejos los alerto –aquí vienen- con esas últimas palabras 2 peligrosas bestias cayeron del cielo frente a todos moviendo los suelo por completo, era imposible describir la expresión en el rostro de cada una de ellas pues el cabello de ambas les tapaba los ojos siendo sus iris lo único que se notaba.

No habiendo otra opción que cooperar entre ellos, Takasugi tanto como Kamui arremetieron contra ambas mujeres que sin inmutarse recibieron el ataque en sus cuerpos dejando pasmados a ambos, ni la espada ni el paraguas de ambos lograron si quiera rasguñar la vestimenta de Tohru y Elma.

Ignorando a sus atacantes, ambas dragonas se abalanzaron sobre el cuello de Kagura con intención de darle muerte pero para eso tendrían que eliminar a todos los que se interpusiesen en su camino. Como si sus instintos más bajos predominasen sobre ellas, los movimientos de Tohru eran más parecidos a los de una bestia que los de Elma que aunque hubiese perdido la cordura mantenía la naturaleza de su técnica de ataque con el tridente.

No importaba que incluso los amantos se sumasen al ataque combinado con aquellas cucarachas, eso no cambiaba nada para Tohru o para Elma que sin muchos esfuerzos tajadeaban y decapitaban a diestra y siniestra a todo tonto en su camino, pero ellas tendrían solo una excepción, que esos cobardes que atacaron en grupo a Gintoki no morirían tan fácilmente, no al menos que ellas se los permitiesen.

Sin demora alguna Katsura dio una estocada directo a los ojos de Elma que a pesar de ser un ataque sucio, sabía que si no lo daba todo en ese combate, no sería capaz de siquiera hacerle un rasguño a esas 2, mas tuvo que volver a la dura realidad donde su espada fue hecha pedazos por los mandíbula de Elma que con solo sus dientes había detenido el ataque de Katsura quien ahora estaba a merced de ella –agáchate- escuchando esas palabras Katsura hizo caso solo para ver como Sakamoto desenfundaba su arma contra el cuerpo de Elma que recibió de lleno las balas que no tardaron en desintegrase con solo tocar el cuerpo de esta.

Incrédulamente Sakamoto no podía creer que su mejor munición no pudiera perforar la piel de esa chica, tuvo que pagarlo caro al sentir como su brazo era destrozado con solo sentir el agarre de Tohru por su espalda que sin mucho esfuerzo lo azoto contra Mutsu que venía en su rescate mas solo recibió a su jefe mirando como el brazo de este colgaba de los huesos al tener los músculos desgarrados como si filosas cuchillas hubiesen perforado su carne.

–maldito monstruo- arremetiendo con todo hacia Tohru, pudo encajarle su puño en el rostro de la rubia solo para sentir como golpeaba un muro de acero impenetrable.

–sal de aquí- tarde a la advertencia de Katsura, Tohru había atravesado con su brazo el vientre de Mutsu dejándola desconcertada por ver como un brazo yacía en su interior mientras Elma solo había tocado a Katsura en el pecho destrozándole las costillas con ese simple toque.

La rubia se disponía a reventar a su víctima desde adentro de no ser por la intervención de Hijikata que le mando una estocada en el cuello que termino por quebrar su espada con solo tocar la piel de esta –(no puede ser)- anonadado por ver como su ataque había sido inútil, estuvo a punto de perder la cabeza a manos de Elma de no ser por Kondo quien se interpuso recibiendo todo el daño en ambos brazos que utilizo para cubrirse siendo lanzado contra un gran muro para quedar incrustado como muñeco.

–no te distraigas ahora Hijikata- Sakamoto le había arrojado una Katana nueva mientras a espaldas de este saltaron Umibouzu y Kamui golpeando con sus paraguas en las cabezas de estas que ni se inmutaron ante los intrusos pues ambas armas de estos se destrozaron por completo.

–apártate Kamui- el mencionado no pudo hacer caso a su padre debido a que el tridente de Elma se encajó en su estómago atravesándolo como papel logrando que este vomitase sangre.

–ahora viejo- sujetando fuertemente el arma de Elma para que esta no lo utilizase, Umibouzu no pudo hacer otra cosa que agarrar la oportunidad que su hijo le brindo viendo como Hijikata se disponía atacar a Tohru, con una nueva prótesis en sus brazos Umibouzu desato una cadena de golpes en Elma… pero, mientras más golpeaba más se daba cuenta como sus golpes eran inútiles, la expresión de la dragona no había cambiado en lo más mínimo, no daba señales de querer bloquear sus golpes.

Lo mismo iba para Tohru que ni se molestaba en esquivar las estocadas de Hijikata que veía como el filo de su Katana no era suficiente para atravesar la piel de Tohru, hartas de los intentos de estos, Elma los detuvo sin siquiera mover un dedo, después de todo estaban en su elemento de la dragona que sin mucho esfuerzo los hizo estamparse contra el suelo al aumentar la densidad del cuerpo de sus víctimas pues los seres vivos estaban conformados en su mayoría por agua y los Yatos y humanos no eran la excepción.

Estando a merced de la dragona, Umibouzu estuvo a punto de tener un agujero en la cabeza de no ser por la interrupción de su esposa que lo había sacado de la trayectoria del puño de Tohru –(debemos retirarnos por ahora)- con ello en mente, Kouka trato de sacar a su marido de ahí más sus ojos se abrieron con horror al solo ver a una de esa mujeres mirándola, fue demasiado tarde cuando sintió la respiración de Elma en su cuello a punto de partirla por la mitad, el único sonido espantoso que se escucho fue el desmembrar de la carne por el tridente de Elma…

-es muy fuerte- con esas palabras Kamui cayó al suelo con medio cuerpo abierto desde las entrañas habiendo perdido un brazo al proteger a su madre de una posible muerte… Tanto Umibouzu como Kouka tenían el cuerpo seco al ver como su hijo literalmente había sido partido por la mitad, los labios de Kouka temblaban como escalofríos al sentir como la sangre de Kamui le cubría el rostro, mas Elma no sabía que había despertado la furia de otra integrante de esa familia que sin miedo alguno se abalanzo al lado de Shinpachi contra Elma acertando todo tipo de golpes sin parar.

Pese a que era una buena combinación de ataque, el cuerpo de Elma no lo sentía en lo más mínimo –ahora Kagura- dándole la señal a su amiga, Shinpachi lanzó una granada cegadora tratando de cubrir a la peli naranja que con gran fuerza caía del cielo encajando su puño en el rostro de su enemiga generando una gran cortina de polvo que se levantó debido al impacto de la Yato.

Kagura estaba tan confiada en su golpe que creyó haber acabado con ella, pero su sonrisa lentamente fue desapareciendo al ver como su puño en el rostro de Elma estaba destrozado –im… imposible- la sorpresa le duro poco ya que al costado de esta pudo sentir como una mano se posaba en su hombro rompiéndoselo en pedazos provocando que esta diese un profundo grito de dolor y aunque intentase disminuir el dolor sus quejidos no paraban de salir de su boca, y es que para Tohru y Elma, el solo oírla gritar de esa manera era música para los oídos de ambas, querían escuchar más de esa melodiosa armonía.

¿Qué tan bien gritaría si le arrancasen un brazo o un ojo? A punto de averiguarlo, ambas fueron atacadas desde la espalda al ser Okita junto a su hijo los culpables del acto –dejen a mi mamá- con furia en sus palabras Kazuya ataco con todo en dirección a Tohru quien harta de los gritos del infante se disponía a dormirlo permanentemente.

–¡ahora!- con la señal mandada, Sougo tomo en sus brazos a su hijo para salir de ahí junto con los demás más las dragonas no dejarían escapar tan fácilmente a Kagura de no ser por el gran rayo de energía nuclear que las golpeo sin previo aviso mandándolas contra varios edificios del alrededor que terminaron por enterrarlas entre los grandes escombros caídos mientras a la distancia.

Del gran cañón que había disparado salía Tsukuyo respirando agitadamente al haber tenido que ir a robar una de esas naves de improviso para lograr hacerle algún daño a esas 2 –carguen el siguiente ataque- escuchando la orden de la rubia, los amantos hicieron caso. Pronto todo el cielo de Edo fue invadido por innumerables naves de guerra con un gran barco en el medio demostrando ser la nave guía por su descomunal tamaño que dejaba muy pequeños incluso a la forma Dragón de Tohru, lo más sorprendente era ver como aquella descomunal nave del centro cargaba un gran rayo macizo de energía junto a las demás naves que le brindaban más poder generando una desmesurada bola amarilla.

Mientras la bola de energía atómica crecía más y más, en los paneles de energía se encontraba Otae mirando lo que sucedía mediante un monitor como su plan había funcionado, convencer al Shogun de formar una alianza temporal con los Amanto fue fácil con solo mencionar a la princesa Soyo y a Kagura. Y es que aquella inconmensurable nave era lo último en tecnología de guerra fabricadas especialmente para la destrucción de planetas enteros, pero a esa distancia el disparo solo arrasaría con lo que se encontrase en su camino siguiendo así hasta salir fuera del planeta no sin antes haber pulverizado a las dragonas.

–fuego- dicha la orden, el enorme rayo fue disparado con una tremenda potencia arrasando con todo en su camino mientras los demás veían con asombro como toda esa energía de la nave golpearía a Elma y a Tohru que aún se encontraban dentro de los enormes bloques de escombros de los rascacielos, Hijikata y los demás solo apretaron los diente preparándose para el impacto.

–(ni siquiera ellas podrán con eso)- fue el pensamiento de Hijikata cerrando los ojos en el proceso… sin embargo, lo único que sucedió fue el gran sismo que se provocó por todo el terreno destrozando el terreno de por medio mientras Otae miraba con pánico desde la nave como el gigantesco rayo capaz de destruir un planeta entero había sido detenido en seco.

No solo ella, todos los amantos sobrevivientes restantes junto al grupo de Kagura miraban incrédulamente como el ataque combinado de todas las naves no avanzaba más allá de aquel punto pero lo que les destrozo su concepto de la lógica fue el ver como la responsable de todo eso era aquella mujer que hasta ahora se había mantenido al margen de toda la discusión -¿Lucoa?- con esas simple palabras Hijikata se llevó la atención completa de todos que le exigían una respuesta para resolver sus dudas.

-¿Quién es ella? ¿Cómo pudo hacer eso? ¿Qué clase de monstruos son?- fueron las preguntas de Kouka mientras sujetaba por el cuello de la camisa a Hijikata que ni se inmuto por el comportamiento de la mujer mayor.

–tampoco lo sé, pero de lo que si estoy seguro… es que esa mujer… es la más fuerte de toda la Yorosuya- en efecto, pese a toda la energía disparada, la dragona mayor había frenado el avance de toda esa energía con las manos desnudas ejerciendo un poco de esfuerzo debido a la potencia con la que había sido disparado.

–miserables gusanos- increíblemente, toda la energía del cañón iba siendo absorbida por las palmas de la mano de Lucoa mientras todos miraban con la boca abierta como aquella mujer devoraba la energía por la boca desapareciendo poco a poco el descomunal rayo haciéndolo más que una simple línea de luz que salía de entre los dientes de esta que solo se limitó a limpiarse los labios con su mano mientras habría sus ojos en dirección de todas las naves en el cielo –les dejo el resto a ustedes- sorpresivamente, de la espalda de Lucoa emergieron 2 gigantescas criaturas que rugieron en todo el cielo asustando por completo a todo el público presente.

¿Acaso se trataba de un sueño? ¿Una broma? No, frente al público de espectadores 2 inmensos dragones de color verde esmeralda y azul marino hicieron acto de presencia desconcertando tanto a Amantos como Humanos, como si no fuese poco el terror en los corazones de estos al ver a esas criaturas, la esperanza los abandono por completo al fijarse como ambos dragones, de entre sus mandíbulas generaban una inmensa bola de energía color morada que a cada segundo iba creciendo cada vez más y más ya habiendo sobrepasado por mucho al poder de ataque con la que les dispararon.

A la distancia, Kagura miraba como todos habían perdido la esperanza, era comprensible, después de todo no habían tenido idea de lo que se enfrentaban ni de lo que provocarían al haber atacado a Gintoki a muerte; debía admitir que incluso él se sentía como un insecto frente a esas jóvenes, el gran Umibouzu siendo reducido a mas que solo un insecto de clase baja, realmente era patético pero por lo menos, su ultimo deber como Padre de una familia era poner a salvo a su familia sacándola de ahí…

O así hubiese querido si no fuera porque de entre todos ellos un cuerpo aterrizo del cielo cual misil teniendo su vista no solo en Kagura, a diferencia de Tohru y Elma ella no tendría compasión al matar solo a esa pequeña mocosa, se encargaría personalmente de aplastar a cada uno de ellos como es debido y que mejor forma que desintegrarlos con la misma energía en la que todos ellos depositaron sus esperanzas de vencerlas.

Cayendo de rodillas, Hijikata veía como Lucoa planeaba calcinarlos hasta los huesos con aquella energía que desprendía de sus manos –no planeas dejar ni nuestros restos ehh- la mirada de Hijikata se encontró con aquellos orbes inexpresivos de la matriarca de las Yorosuya que parecía no reconocerlo.

–pidan disculpas a Gin Chan en el otro mundo- con esas últimas palabras las 3 dragonas se disponían a atacar sin cuartel… mas no pudieron debido a la intromisión de un sujeto que cayó de los rasca cielos de Edo a tal velocidad que junto a su fuerza fue capaz de golpear la mandíbula del enorme reptil verde logrando de milagro que ambos dragones pierdan el equilibrio y la puntería al disparar hacia el cielo la monstruosa carga de energía de sus mandíbulas que fue desapareciendo de poco a poco entre las nubes hasta explotar muy cerca de la atmosfera cegando a casi medio continente por toda la luz emitida…

Incluso Lucoa tuvo que detenerse por momentos por la interrupción de aquel sujeto, momentos en los que Umibouzu aprovecho junto a los demás para salir del rango de visión de Lucoa que como si se tratase de milagro, no los persiguió, solo se mantuvo estática mirando en dirección de donde Tohru y Elma se recomponían del suelo queriendo aplastar a la cucaracha que se había entrometido en su venganza, pronto toda la ira en los ojos de estas desapareció al ver como Kanna cargaba con el cuerpo maltrecho, herido y ¿vivo? De Gintoki que reposaba sobre Sadaharu.

Ambas dragonas no creían que se trataba de la misma persona, habían sentido como el corazón de Gintoki había dejado de latir frente a ellas pero… el olor, el sudor, aquella cabellera plateada, el ver como Kanna no se separaba ni por un momento del pecho de Gintoki les aparto toda duda de la mente, tras un gran círculo mágico ambas regresaron a la normalidad todavía atónitas por ver como Gintoki pese a su estado se las arreglaba para caminar hacia ellas con Kanna encima mientras se ayudaba de Sadaharu para caminar.

Estaban tan alegres de verlo con vida que en lugar de que este las recibiese con un abrazo, lo único que sintieron fue un coscorrón en la cabeza de ambas seguido de un buen sermón por parte de esta mientras las regañaba por lo imprudentes que llegaron a ser al disparar ese ataque en conjunto contra todo Edo –de veras que ustedes no tienen remedio, un poco mas y no la contábamos ¿tienen idea del lio y las facturas de las que las salve? Mejor dicho de las que yo me salve, siempre que ustedes hacen algo soy yo el que sale pagando- pese a su estado, Gintoki parecía actuar como siempre, y fue ese mismo comportamiento el que provoco que ambas se lanzasen sobre el abrazándolo para sentir que se trataba del verdadero Gin Chan y no una copia sin fijarse en cómo le sacaban todo el relleno a este que pedía a suplicas un poco de aire.

Mas fue salvado gracias a que Lucoa que parecía caminar lentamente hacia ellos salto en el último momento haciendo que todas quedasen sobre el permanentado que con sus heridas se le hizo imposible apartarlas pero… sus jaloneos por apartarlas cesaron cuando sintió como su pecho era empapado por todas las dragonas, de Kanna quizás lo entendiese por su condición de niña ¿pero las demás?

Lloraban igual que la pequeña de Kanna, quizás por esa vez podría dejárselas pasar –si siguen así, el próximo en llorar seré yo- secándose las lágrimas, Lucoa aparto a las otras para poner su mejilla contra el pecho de Gintoki queriendo escuchar el resonar del corazón de este obteniendo una satisfactoria respuesta –Lucoa, no frente a Kanna por favor- cargándolo como princesa, Gintoki tuvo un tic en su ojo al ver como Lucoa lo cargaba en sus brazos mientras se subía encima de Sadaharu en lo que Gintoki sostenía a Kanna para no soltarla.

–eso es trampa Lucoa, se supone que la esposa debe hacer eso- subiéndose para pelear sobre quien cargaría de regreso a casa a Gintoki, Tohru no pudo evitar botar una última lagrima mientras sonreía al ver como todos reían como si nada de nada hubiese pasado.

–y pensar que pude haber perdido todo esto- mirando hacia abajo, no pudo evitar sentir nostalgia, sin querer queriendo había formado una familia, lazos que no rompería por nada existente, estaba tan absorta que no se había dado cuenta que alguien la había dado un pequeño empujón desde su espalda, lo único que Tohru logro alcanza a ver fue unos mechones rosados desconocidos para cualquiera pero no para ella.

Intentando alcanzar aquella figura, sus ojos se toparon con el resplandor del sol entre las grises nubes después de la lluvia lo que le impidió ver por completo a esa persona más solo la mitad de su rostro que denotaba una pequeña sonrisa. Para cuando la visión de Tohru volvió, no había nadie ahí, solo ella -¿Kobayashi San?- sin darse cuenta sus ojos se inundaron de lágrimas al recordar aquella cálida sensación que solo su vieja amiga le podía otorgar, instintivamente agacho la cabeza como saludo mientras trataba de sonreír aun con sus ojos llorosos siendo observada por las demás que la miraban extrañas por como actuaba.

A excepción de Gintoki quien mantenía la calma al ver como esa extraña mujer de cabellera rosa con lentes y de pecho plano lo miraba a la distancia con satisfacción al saber que podía confiar en él, para cuando parpadeo, la extraña figura de esa mujer desapareció –quizás me golpearon muy fuerte- de un gran salto, Tohru se acomodó en el lomo de Sadaharu mientras el gran perro corría en dirección del único lugar en calma para descansar… la Yorosuya.

Ignorando olímpicamente los desastres claro –¿crees que nos harán problemas por todo esto?- fue la pregunta de Lucoa que miraba como los edificios se desmoronaban de a poco.

–al menos le darán buen uso a nuestros impuestos- fue el comentario de Gintoki quien detuvo a Lucoa para no restablecer el daño hecho, al menos el Shogun debía pagar la cuenta después de todo el lio que les causaron

Por otro lado Gintoki se había olvidado de Shinpachi y los demás que eran rescatados por los supervivientes del Shinsengumi encargados del grupo médico, casi todos fueron llevado a maquinas regeneradoras de última generación donde el líquido verde los envolvía por completo para sanar sus heridas, los únicos estables eran Kagura, sus padres y su hijo, aunque claro que Umibouzu estaba peor, se negó a separarse de su familia por temor a que esas bestias regresasen a por ellos.

Mientras tanto Kagura lloraba en los brazos de su madre tratando de asimilar todo lo que había pasado, su día más importante en la vida había sido arruinado, y no por culpa de Gintoki, si no por ella misma. Fue ella la que enterró su futuro con sus propias manos al apartar a Gintoki de su vida, caso contrario aun estaría al lado de él durmiendo en la Yorosuya esperando el desayuno junto a Sadaharu, para rematar.

Su único hijo venia hacia ella con algo en las manos, se trataba de la foto por la cual Gintoki había iniciado todo el problema. En la fotografía se veía como Okita se divertía de lo grande junto a unas prostitutas y a juzgar por la foto, había sucedido ese mismo día, presa de la sorpresa, Kagura dejó caer la foto mientras sus padres veían lo mismo que su hija.

La sorpresa en ambos Yatos no se podía describir, Umibouzu mas encabronado que nunca estaba por ir a partirle la boca a ese desgraciado que estaba engañando a su hija más el agarre de su esposa se lo impidió con solo negar con la cabeza al señalar hacia su pequeña que no paraba de llorar abrazando a su hijo que parecía ser su único consuelo en esos momentos.

Kazuya no era un tonto, pese a su corta edad sabia comprender las situaciones que incluso los adultos les costaba, y aunque era rebelde y se oponía pese a saberlo, en esta ocasión era distinto, jamás había visto a su madre tan rota como ahora, y toda la culpa la había tenido el bastardo de su padre, no hizo falta que le preguntase a sus abuelos o tías para descubrir la verdad de todo eso, con la ayuda de una anciana que vivía en Kabuki, fue que pudo enterarse de todo, al parecer la vieja anciana era la casera donde antes su madre se quedaba en la tierra en su juventud junto a su tío Shinpachi.

Cabe decir que la sorpresa al enterarse que su madre y el señor samuray eran muy unidos por poco y lo dejaba en un trance del que no saldría, jamás hubiese imaginado que aquel señor de cabellera permanente estuviese alguna vez enamorado de su madre y que de no ser por Sougo, quizás, solo quizás, su madre se hubiese casado con Gintoki al corresponderle de la misma manera, entonces hubiese tenido a un padre a su lado, hubiese tenido a Gintoki como su padre, ahora lo entendía todo.

El ¿Por qué? Sentía celos de Kanna cuando se aferraba a Gintoki como su padre, el como todas esas mujeres sonreían al lado de ese hombre… lo que pudo a ver tenido de no ser por ese desgraciado, arrancarle el brazo no sería suficiente, y de eso se encargaría Umibouzu en persona.

Ya era de noche y todas las dragonas estaban junto a Gintoki en la Yorosuya mimándolo más de lo que se pudo imaginar mientras Sadaharu dormía plácidamente en el armario, a decir verdad después de lo sucedido en la tarde todas se mostraron más posesivamente con Gintoki al no dejarlo ir a ningún lugar solo y eso incluía el baño.

Gintoki agradecía que se preocupasen por él y de que lo demostrasen abiertamente al contrario de Otose y los demás que no lo demostraba para nada pero eso no significaba que Jirocho y ella no se preocupasen por él, alrededor de las 10 todos yacían en la sala mirando la TV el Dorama que todos compartían cada noche, si, parecía que todo volvía a la normalidad hasta que… el sonido en la puerta los interrumpió, alguien había tocado el timbre.

–Te toca- todas se desplomaron sobre el mueble dejando a Gintoki como el único para que abriese la puerta.

–si no me rompo las piernas ustedes son capaces de mandarme a trabajar- realmente aún no estaba al 100%, pese a que la regeneración de Utsuro era efectiva tardaría unos días para reponerse y poder tomar algún trabajo, mientras tanto, podía agradecer la tranquilidad que tenía, lo único que le pesaba era la muerte de Nobume.

Antes de que Tohru y Elma cargasen aquel ataque devastador logro rescatar los restos de Nobume llevándosela a algún lugar seguro, sabía que el decirles a ellas de seguro solo crearía más rencores entre ellos y los demás, en especial Lucoa, ella era capaz de destruir toda la ciudad si llegase a enterarse que Nobume estaba muerta.

Pese a no saber cómo debía decírselo, solo tendría que hallar el momento adecuado, ya se había quedado bastante seco al llorar por Nobume enterrándola lejos de ahí junto a lo que quedaba de la antigua escuela donde creció, pese a no ser un lugar bonito, sabía que por lo menos Nobume estaría en paz en aquel lugar donde alguna vez enseño Yoshida Shouyou, después de todo ambos habían sido sus estudiantes.

Tratando de no pensar más en eso, se golpeó las mejillas para una sonrisa fingida, no quería preocupar más de lo que ya estaban Lucoa y las demás, sabia el cariño que la dragona mayor le tenía a Nobume y que ella más que nadie merecía saber la verdad, ajeno a sus pensamientos, cuando abría la puerta no pudo evitar sentir como 5 largas lanzas se clavaban en su pecho y estómago.

¿En qué momento lo habían atacado con esas armas? No, fijándose bien eso que lo atravesaba no eran lanzas ¿oscuro? Algo parecido a materia oscura lo había atravesado en múltiples lugares de su cuerpo y el culpable estaba frente a él, un pequeño viejo cubierto por una capa color oscuro con una enorme barba y cabello canoso que lo miraba como si no fuese más que basura –(no puedo moverme)- pese a ya estar a acostumbrados a ser atravesado en el cuerpo con todo tipo de arma, esas extrañas cosas le habían inmovilizado los nervios de cada extremidad ¿Quién rayos era ese tipo?

Como sea, si no hacía algo de seguro lo mataría en el siguiente movimiento –humano, espero sepas a lo que vengo- esperando que el sujeto en su delante se arrodillase por el dolor en el cuerpo, no espero que ese simple humano se mantuviese en pie dirigiéndole una mirada de igual a igual pese a como se encontraba –esos ojos, son desagradables- apuntándole con sus dedos hacia la cabeza de Gintoki, se dispuso a darle muerte si no fuera porque detrás suyo un tridente estuvo a punto de perforarlo pero que fue detenido por los dedos del anciano que ni si quiera se había molestado en voltear hacia atrás para ver como Elma forcejeaba inútilmente.

–Te faltan siglos de entrenamiento si realmente quieres atacarme por sorpresa- dicho eso, el pequeño hombre partió en 2 el gran tridente de su atacante mientras calmadamente cerraba los ojos.

–y que tal alguien que ataque de frente- en menos de un pestañeo, el puño de Lucoa había sido frenado por el anciano quien solo se limitó a mirarla directamente al contrario de Elma.

–sorprendente, incluso alguien como tú se rebajó hasta este punto, pero bueno ¿Qué más puedo esperar de una Ex Diosa?- concentrando una gran cantidad de magia en la palma de su mano, apenas pudo venir el ataque encima de él que si bien no le aserto si pudo alejarlo un poco para atrás dejando el cuerpo de Gintoki que caía al suelo pesadamente –¿Cuántas veces debemos repetir el mismo capítulo… Tohru?- la mencionada solo tenía apretados los dientes mostrándose por primera vez nerviosa ante Gintoki quien con solo ver el gesto en el rostro de todas supuso que aquel anciano no era un simple conocido.

Pronto sintió como Kanna salto a su rescate cubriéndolo por si las cosas se saliesen sin control – Gin Chan ¿estás bien?- mirando de reojo, Elma vio como Gintoki detenía como podía la sangre de sus heridas.

–no te preocupes por mí- no queriendo dar más problemas, las heridas anteriores de este empezaron a cobrarle factura después de todo el esfuerzo que hizo ese día obligándolo a toser sangre sin control, al parecer una de esas lanzas le había dañado seriamente un pulmón.

Las demás al ver el estado crítico de su jefe se les olvido casi con quien estaban tratando, ni Elma, Tohru o Kanna sabia porque ese sujeto se encontraba ahí a excepción de Lucoa, sabía que toda esa concentración de energía mágica por parte de Tohru y Elma debió llamar la atención del emperador de la muerte… el padre de Tohru.

-se puede saber qué hace por estos lugares su majestad- podría parecer más que un simple anciano a primera vista pero… tanto Lucoa como las demás sabían de lo que era capaz el líder de la facción del Caos.

–eso es más que Obvio, vine para llevarme a mi hija, regresare a Tohru a su hogar- impregnando el ambiente de un aire pesado, se notaba a leguas que era un hombre de pocas palabras pues sus ojos estaban centrados solo en la rubia menor que apretaba sus dientes al ver a su padre delante de ella.

–no, no me iré, soy feliz en este lug…- sin poder continuar, Tohru pudo sentir como el aura asesina de su padre se incrementó a niveles críticos provocando que incluso las nubes y los vientos se volviesen locos con solo la presencia del líder de la facción del caos demostrando que no se andaba con juegos.

–a pesar de haberlo experimentado en carne propia, sigues aferrándote a los humanos. Después de todo el dolor que pasaste sigo sin comprender el ¿Por qué? De tus caprichos Tohru- la mencionada solo bajo la mirada y guardo silencio, sabía perfectamente la indirecta que su padre le había mandado –sabes perfectamente que la historia se volverá a repetir, como la de la otra humana, la vida de ese humano se terminara en pocos años ¿y luego qué? ¿Encerrarte en una cueva para aislarte del mundo? ¿Sufrir por años sin razón alguna? ¿Abandonar tus deberes y la causa de tu familia? ¿Buscar acabar con tu vida? Ya me demostraste que no eres capaz de confrontar la realidad, no hay razón para que te deje nuevamente con los humanos, si debo llevarte a la fuerza que así sea- acercándose con pasos lentos, nadie espero que Gintoki se pusiese en frente de Tohru y las demás encarando al padre de esta a la misma altura donde cruzaron miradas.

Lucoa y las demás estaban por actuar pensando en lo peor pero… –quizás tengas razón, llevarte a Tohru tal vez sea la opción adecuada…- todos abrieron de par en par sus ojos por lo que estaban escuchando ¿no haría nada para impedir que se marchase? El padre de Tohru solo bufo queriendo seguir su camino al ver que el humano no interferiría… aunque, el brazo de Gintoki se levantó lo suficiente como para prohibirle su caminar –sin embargo, pronto volverá a escaparse al igual que las raíces de tu cabello. Así que sin importar lo que digas, yo fui quien la encontró primero llorando. Por lo tanto yo herede el título de ser su niñera y eso incluye a las demás- como si se tratase de una ventisca fría y sincera, el viento golpeo el rostro de todas al ver que aquel bueno para nada de su jefe encaraba al líder de la facción oscura por ellas… más el resultado fue inevitable.

–Desaparece- con esas palabras el padre de Tohru solo agito su brazo en contra del humano en su delante destrozando consigo la casa entera a sus espaldas generando una gran cortina de humo en toda la zona. Al finalizar solo se veía como el ataque del Dragón más viejo había sido detenido por el Bokuto de madera de Gintoki quien tuvo que utilizar ambos brazos que quedaron completamente destrozados por el impacto y pese a ello seguía resistiendo la presión con la cual su cuerpo era aplastado –vaya, parece que te sobreestime, después de todo no parece ser que seas un simple humano pero… al final solo sigues siendo un mortal- levantando su otro brazo, este se disponía a acabar con el humano más tuvo que retractarse al detener el golpe de su hija que por más fuerza que empleaba, su padre no parecía estar tomándoselo en serio.

–ya te lo había dicho, que vendrías conmigo con o sin tu consentimiento- incrustándole un golpe en el vientre de esta, Tohru sintió como todo el aire dejaba sus pulmones mientras caía de rodillas tocándose la parte afectada, su padre iba en serio, ese golpe fue el mejor ejemplo de ese pensamiento.

–no la toques- atacando por su punto ciego, el ataque de Elma fue detenido de la misma manera.

–incluso los de la facción de la armonía que se supone deberían ser los primeros en respetar el acuerdo de las facciones, rompen su palabra por un estúpido capricho- intentando zafarse del agarre del viejo, Elma intento lanzar un hechizo a esa distancia sin importarle las consecuencias –inútil- con esas palabras los círculos de magia de Elma desaparecieron para luego recibir un tremendo golpe en la espalda que la mando a estrellarse contra el suelo violentamente.

–solo faltas tú- girando rápidamente, el líder de la facción oscura veía como Lucoa seguía en su sitio apretando los dientes con tanta fuerza que incluso sus caninos se romperían en cualquier instante –parece ser que alguien aún recuerda su posición, ustedes la facción neutra tienen prohibido meterse en asuntos ajenos tanto de los demás mundos como los problemas de las otras facciones, y para alguien que ya ha sido expulsada de su trono… se nota que conoces tu posición en estos momentos- caminando a un lado de esta, Lucoa solo pudo pararse quieta sabiendo de ante mano las consecuencias si interfería en este asunto.

–solo resta arrancar el problema de raíz- mirando fijamente hacia Gintoki, el anciano dragón solo debía chasquear los dedos y con ello daría muerte de una vez por todas al humano en frente sin embargo, un gran rayo eléctrico golpeo su espalda pero a pesar de la potencia, no fue suficiente ni siquiera para lograr que el veterano lo desviase o esquivase.

–Kanna…- abriendo los ojos con miedo, tarde fue la reacción de Lucoa al ver como la pequeña estaba ya a centímetros de ser golpeada por el dragón mayor que sin importarle la edad de la pequeña pensaba contestar con la misma fuerza.

–no muestres tus dientes si no estás preparada para ser mordida… mocosa- con el impacto del trueno en todo el cielo, en esa milésima de segundo justo antes de que el dragón conectase su golpe en el rostro de la pequeña, a sus espaldas se encontraba un hombre convertido en demonio cubierto de extraños tatuajes morados enfundando su espada mirándolo con el carmesí de sus ojos hacia su enemigo, agitando su espada a tal velocidad que termino con el tronar de las aves de la zona, nadie tocaba a su pequeña en su presencia, ni siquiera el mismo Diablo.

Al final solo se observaba como Kanna miraba con miedo en sus ojos sin brillo como el Bokuto de madera de Gintoki había sido destrozada por el simple dedo del anciano mientras los pedazos de madera giraban en cámara lenta en el aire –se acabó, muere ya- disponiéndose a darle el golpe de gracia, el dragón ignoro algo muy importante, que aunque quebrase la espada de los Samuray, jamás podría quebrar sus almas…

Antes de que pudiese rematar a Gintoki, el dragón más viejo sintió como era agarrado por detrás por aquella mujer de cabellos cortos pertenecientes a la facción de la armonía con un rostro casi tan macabro como el suyo –ni se te ocurra ponerle un dedo a mi esposo- inerte por esas palabras el anciano se fijó que aquella chiquilla había aumentado su fuerza de golpe y aunque pudiese librarse de ella, lo tuvo retenido el suficiente tiempo donde rápidamente en el aire, Gintoki agarro uno de los trozos de su Bokuto para luego querer incrustárselo en el ojo del Dragón que tan pronto se dio cuenta, pudo deshacerse del agarre de Elma enviándola a revolcar contra el suelo violentamente mientras esquivaba el ataque suicida del humano para posteriormente poner la palma de su mano sobre el pecho de Gintoki donde aparecieron varios círculos mágicos aterrorizando a las presentes por lo que estaba por suceder.

Sin que pudiese hacer nada, un gran rayo de energía termino por atravesar el estómago de Gintoki sin que este pudiese hacer nada, terminando con un hueco en su cuerpo, pese a ello no cayó al suelo, tan solo se sentía como iba perdiendo el conocimiento –como muestra de respeto por haber llegado tan lejos pese a ser un simple humano…- directo y seguro, el Dragón mayor le incrusto un golpe suave pero poderoso que termino por destrozar la caja torácica de Gintoki al pulverizarle todas las costillas con ese simple ataque que termino por lanzarlo contra los escombros de la Yorosuya alertando a las demás por lo sucedido.

–sería una lástima asesinarte en estos momentos, yo Damocles, le pondré fin a tu vida con mis propias manos- conjurando otro círculo mágico en contra de un agonizante Samuray, Gintoki solo veía con los ojos borrosos como su fin se acercaba, jamás lo habían golpeado como hasta ahora, ni siquiera cuando se enfrentó a todos sus conocidos en solitario sentía el dolor que ahora su cuerpo experimentaba, los dragones de verdad que estaban a un sentido muy superior en cuanto a los humanos…

Hasta que Tohru se interpuso entre él y su padre, por más que intentaba escuchar las palabras de la rubia se le hizo imposible pues ya había perdido la conciencia, lo último que alcanzo a ver fue como aquel viejo envolvía a Tohru en materia oscura mientras esta lo miraba por última vez antes de que cayese por completo en la oscuridad de la inconciencia