BUSHIDO SE ENCUENTRA UN SEGUNDO ANTES DE LA MUERTE (NO INTENTEN ESTO EN CASA)
Dentro de la inconciencia de Gintoki, tan pronto había quedado fuera de combate en el mundo real frente al Rey de la facción oscura, en aquel momento en que cerró los ojos, frente a él ya no se encontraba un viejo a punto de matarlo, en su lugar se encontraba Utsuro mirándolo de forma neutral pero… a su costado yacía otro sujeto con los mismos rasgos salvo que se le era difícil ver su rostro por toda la oscuridad en el lugar, queriendo abrir los ojos para ver claramente a aquel desconocido no pudo lograrlo pues el gran dolor en su estómago lo llevo devuelta a la realidad.
Tan pronto sintió aquel ardor en su vientre Gintoki pego un fuerte grito despertando de la inconciencia mientras respiraba agitadamente tratando de mantener la cordura por lo que había visto en su mente, mirando a todos lados se fijó que estaba dentro de su casa específicamente su habitación, la Yorosuya.
Su mirada se pozo en su cuerpo y vio que efectivamente estaba mal herido pero… aquella herida no estaba, el agujero en su estómago había desaparecido, en su lugar solo se hallaba vendas por todo su cuerpo ¿Qué había pasado? ¿Dónde estaba Elma? ¿Por qué parecía que su casa estaba intacta si hace unos momentos había sido destruida? Y más importante ¿Por qué esa mujer estaba parada en la puerta observándolo como si se tratase de un simple pedazo de carne? –veo que ya despertaste-
Gintoki estaba por contestarle pero sintió un dolor agudo recorrerle toda la medula espinal, por más que intentase seguir sentado en la cama termino por desplomarse sobre su espalda mientras trataba de controlar su respiración –será mejor que no intentes levantarte todavía, tu cuerpo aún sigue lastimado- como si se tratase de una enfermera, Kouka se encargaba de cambiarle los paños de la frente para disminuirle la fiebre mientras empezaba a retirar los vendajes de este para ponerle una nueva muda.
Mas fue denegado bruscamente por la mano de Gintoki que le dirigía una mirada de desconfianza por aquella actitud tan rara en la Yato -¿Qué haces aquí? ¿Dónde están Lucoa y las demás?- queriendo ser razonable, el solo ver el rostro de confusión de la mujer mayor le hacía parecer que no sabía nada con respecto a lo que hablaba.
-¿Lucoa? ¿Otras? No estarás engañando a mi hija ¿cierto Gin San?- esta última termino con un poco de risas en sus labios, cosa que no le hizo gracia a Gintoki para nada, viendo que no tendría sentido hablar con aquella mujer, pese al dolor, Gintoki se paró de su Futon empezando a rebuscar la casa entera por el paradero de las dragonas, llegando a la cocina se topó con un rostro no muy deseable.
–que bien que al fin despiertas, estábamos preocupados por ti, mi esposa y yo te hemos estado cuidando todo este tiempo, al menos deberías darnos las gracias- pese a su actitud, Gintoki veía como Umibouzu parecía hablarle naturalmente casi como si fueran conocidos, no teniendo tiempo para botarlos a patadas de su casa, la principal tarea de Gintoki era encontrar a Tohru, si lo hacía podría encontrar a las demás.
Vistiendo rápidamente su típica ropa fue en busca de la única persona capaz de ayudarlo en ese momento… Fafnir. Bajando al primer piso donde se encontraba Otose, esta lo recibió con lo mismo de siempre, las rentas vencidas y demás pero… cuando le hablo sobre el dragón, sobre Fafnir ella negó todo, como si jamás lo hubiese conocido, lo mismo sucedió cuando le hablo si sabía algo sobre las dragonas después de aquella noche en año nuevo topándose con la misma respuesta, harto de ese juego, Gintoki solo corrió por las calles mirando como todo el mundo yacía haciendo sus propias cosas, por más que preguntase, todos le salían con la misma respuesta.
Ninguno conocía o había escuchado alguna vez sobre la Yorosuya, la que él había creado junto a Tohru. Así había pasado toda la mañana preguntando de un lugar a otro, ni los Shinsengumi o en Yoshiwara pudo encontrar pistas, la tarde ya hacia presencia y por más que quisiese seguir buscando, Gintoki ya no hallaba lugares donde preguntar ¿Por qué todos decían que no las conocían? Más de 5 años haciendo destrozos y ayudando a los demás solo para que digan que no las conocen.
Tan solo quería llegar a su casa y pensar mejor las cosas, o eso hubiera querido hacer de no ser porque apenas abrió la puerta de la Yorosuya, un gran embestida lo tumbo en el suelo –tardaste mucho Papá, la abuela dijo que saliste corriendo apenas despertaste- los ojos del peli plata se abrieron como platos al tener encima suyo a aquel niño que conoció en la boda, era Kazuya.
Como si la sorpresa no acabase ahí, su alma casi abandono su cuerpo cuando aquella extraña figura femenina salía a recibirlo –Kazuya, deja a tu Papá y ve a darte una ducha que la comida está casi lista- obedeciendo a su madre, el niño se retiró alegremente al baño mientras Gintoki aun procesaba la información que había escuchado ¿Kazuya lo había llamado Papá? ¿Por qué estaba Kagura ahí? Que no se suponía que para estos momentos debería estar casada con aquel sádico de mierda ya en su luna de miel procreando hermanitos para Kazuya.
Tuvo que salir de su sorpresa al ser levantado del suelo por Kagura –mira como estas, no puedo creer lo tonto que eres para salir así en plena mañana, dejaste a Shinpachi plantado en el trabajo que se suponía debían realizar hoy- instintivamente Gintoki la aparto de su lado al empujarla mirándola como si no fuese más que otra desconocida.
–agradezco que me hayan cuidado y sanado mis heridas, pero no tengo tiempo que perder solo para ponerme a jugar a la "casita" con ustedes- como si se tratase de una pesadilla, apenas cuando Gintoki camino hacia la mesa no pudo evitar sentir repulsión al ver como aquellos sujetos se sentaban en su mesa a comer –háganme un favor, si no conocen a ninguna Tohru o Elma lárguense de aquí- ignorándolos olímpicamente, Gintoki paso a su despacho para ponerse a buscar algo más que los cuchillos y utensilios de cocina que Kagura le lanzo a la cabeza.
-¿Quién rayos es Elma y esas otras? Explícamelo maldito infiel- actuando como si se tratase de una simple pelea entre ellos, Kagura no espero que Gintoki esquivase todo lo que le había lanzado pese a estar de espaldas para luego, a ultimo segundo, tomase el cuchillo en el aire para arrojárselo muy cerca de su cabeza como una advertencia pese a la frialdad en sus ojos.
–pues quien más, es mi esposa- pronto el ambiente se inundó de un profundo silencio dejando sin palabras a los presentes. Rápidamente Gintoki sintió un golpe en su mejilla, pero no había sido Kagura.
–desde cuando estas engañando a mi hija maldito permanentado- las 2 mujeres presentes solo abrieron de par en par por la acción del Yato mayor al estar más preocupadas por la salud de Gintoki pensando que ese golpe lo dejaría muy mal… sin embargo, de la misma manera con la que había sido golpeado, Gintoki le incrusto su puño en el rostro a Umibouzu con la suficiente fuerza para mandarlo a volar contra la pared aventándolo contra la calle.
-¿engañando? ¿Perdón? En lo que a mí respecta, solo tengo una esposa y su nombre es Elma- limpiándose el hilo de sangre de su boca, Kouka y su hija tuvieron que salir del Shock solo para detenerlos antes de que algo malo pasase.
–tu… desgraciado- acomodándose la mandíbula, Umibouzu estaba listo para terminar lo que empezó si no fuera porque su esposa lo detuvo.
-¿Qué pasa viejo? Temes que te vuelva a patear el trasero como lo hice con tu hijo ¿o es que acaso quieres que te arranque la otra pierna?- su paciencia estaba por los suelos, no sabía dónde estaban las dragonas, no sabía si Kanna estuviese a salvo y lo peor ¿Por qué solo él las recordaba? Estaba pasando por un momento difícil al perderlas a todas y no estaba con la paciencia suficiente como para tener que aguantar a esos payasos que se habían metido a su casa a fingir ser su familia.
Estando a punto de lanzarse a botar a golpes a esa pareja, Kagura se interpuso en su camino al querer golpearlo pero Gintoki le había frenado en seco con solo su brazo -¿Qué diablos te pasa? Actúas muy extraño desde que despertaste, no sabes lo preocupada que estábamos yo y Kazuya después de que cayeras en Coma- los ojos de Gintoki se llenaron de miedo ¿Coma? ¿Qué? Al voltear su rostro pudo ver un letrero que indicaba la fecha de hoy, era 8 de febrero ¿estuvo dormido por más de un mes?
Soltando el puño de Kagura, esta creyó que por fin Gintoki había entrado en razón pero… pronto sus ojos apreciaron como el rostro antes enojado del peli plateado ahora estaban inundado de miedo –¿Gin Chan?- pese al llamarlo gentilmente, el mencionado, solo regreso en si devolviéndole una mirada neutra a punto de entrar en pánico.
–maldición, maldición- golpeando el suelo una y otra vez, este solo se maldecía por no haber despertado antes y hacer algo, mientras más trataba de recordar el rostro de las dragonas, más sentía que las olvidaba, ya ni siquiera era capaz de recordar sus rostros.
–¿Papá?- apenas escucho esa vos, tanto Kagura como Gintoki voltearon solo para ver como Kazuya los miraba tímidamente, había visto muchas veces pelear a sus padres pero siempre terminaban reconciliándose y dándose uno que otro beso para luego ir a una habitación pero… ahora veía como incluso la discusión había afectado a su abuelo –pap…- sin poder terminar su frase, Gintoki lo interrumpió al pasar por su lado sin siquiera mirarlo a los ojos.
–te equivocas de persona, yo no soy tu padre, si lo estás buscando, creo que debe de estar con los inútiles del Shinsengumi, si no me equivoco… su nombre es Sougo- queriendo seguir su camino, los ojos de Gintoki apenas si pudieron ver venir el tremendo puño que por poco y le daba en su espalda más logro desviarlo al ver que se trataba de Kagura que en un arrebato de ira lo sujeto por el cuello con toda sus fuerzas, estaba por liberarse pero… las lágrimas de Kazuya detuvieron su intento de forcejeo con Kagura.
–¿Qué te pasa? Tú no eres el Gin Chan con el que me case ¿Qué te sucedió? ¿Qué tan lejos debes caer incluso para decirle eso a nuestro hijo?- pese a que Kagura lo miraba con furia y lágrimas en los ojos reprochándole por cómo había estado actuando, la expresión de Gintoki solo demostró un ceño fruncido que estaba muy lejos de tranquilizarse.
-¿hijo? ¿Casados? Tienes idea de lo que estás diciendo- sin importarle nada, Gintoki tomo por la muñeca a la peli naranja para acertarle un golpe cargado con todas sus fuerzas directo en el rostro que la mando hacia atrás cayendo a un lado de Kazuya, antes de que Kouka y Umibouzu interfirieran, la expresión de Gintoki los detuvo, no parecía la de un hombre arrepentido y mucho menos culpable, en lugar de eso, solo yacía aquellos ojos de pez muerto que lo caracterizaban –no tienes ni un derecho a entrar a mi casa a gritar que eres mi esposa y mucho menos a decir que tuvimos un hijo. Me atravesaste el pecho, me reventaste el corazón, todos ustedes… se burlaron de mí, me botaron a un basurero esperando que me pudra ¿pero a nadie le importa si una cucaracha muere? ¿Cierto?- las ansias de golpearlo por parte de Kouka y Umibouzu no hicieron más que incrementar por estar actuando como patán frente a su esposa e hijo.
Pero también les entraba duda sobre lo que el permanentado los acusaba –no entiendo de lo que hablas, yo jamás haría eso, no después de que te me confesaras- rápidamente sin perder tiempo, Gintoki solo apretó los dientes con frustración, estaba más que obvio que seguir hablando no resolvería nada, queriendo retirarse de ahí no pudo evitar sentir nuevamente aquel dolor en la cabeza.
–no otra vez- agarrando su cabeza nuevamente, Gintoki empezó a sentir como los recuerdos de su boda, el nacimiento y hasta los cumple años de Kazuya se implantaban en su mente, para cuando se dio cuenta, ya era muy tarde, aquel dolor en la cabeza, que todos olvidasen a las dragonas, solo podría tratarse de algún lavado de cerebro –ese viejo debió hacerlo, después de desmayarme quizás…- perdiendo por completo la capacidad de sus extremidades cayó al suelo inconsciente.
Para cuando despertó, Gintoki habría los ojos lentamente topándose con muchos rostros en su habitación –pero que…- sin poder moverse, vio cómo su cuerpo estaba encadenado mientras todos sus conocidos yacía ahí, incluso Takasugi y Kamui estaban presentes cosa que este no lo entendió.
–Gin San ¿te encuentras bien?- esta vez fue Otae que viendo como el permanentado asentía con duda por cómo le habían atado, no tardo en sentir el tremendo golpe en su cabeza por parte de Otae que empezaba a reclamarle por su comportamiento tan estúpido ya siendo un hombre casado, claro que a Gintoki al recordar lo que sucedió en la noche, ni siquiera podía recordar el "porque" había hecho eso.
–yo… lo siento, no sé qué me paso, cuando desperté…- queriendo explicar, Kagura solo se lanzó a abrazarlo mientras lloraba en el pecho de este, por alguna extraña razón, Gintoki empezó a sentirse como un estúpido al haber hecho eso sin un motivo aparente.
–supongo que es normal, después de todo se enfrentaron a esos borra memorias hace ya más de un mes, por cierto Cuñado, gracias por salvarme de esa bomba- Gintoki solo volteo hacia Kamui quien fue recibido por un golpe de su madre en la cabeza levantándole un chichón.
–de no ser por eso, no hubiera ocurrido todo esto Kamui, debes de tener más cuidado- fue el simple consejo de su padre.
–ya que está bien, no creo que necesitemos esto- escondiendo la silla eléctrica Hijikata prosiguió a retirarse de ahí no sin antes de que Takasugi conversase un poco con Gintoki sobre el pasado y otras cosas junto a Sakamoto y Katsura.
Kagura pensó que eso sería lo mejor para que su esposo empezase a recobrar la memoria, para cuando todos se retiraron, Gintoki no hizo otra cosa más que sentarse en la mesa esperando la comida que Kagura le había dicho que prepararía –ya me imagino lo que hiciste- no pasaron ni 5 minutos cuando Kagura regreso con un plato de arroz frito con huevo encima –esto si es algo que recuerdo a la perfección- avergonzando a la Yato, comió de buena manera como para que Kagura se sintiese bien a pesar de su desastre culinario.
–sigo sin saber porque Papá te eligió si no sabes ni freír un huevo mamá- Gintoki solo le abrió la boca a Kazuya para meterle la comida de Kagura a su "Primogenito".
–vamos hijo, si no comes todo no podrás crecer grande y fuerte- mientras este jugaba junto a su pequeño, Kagura no pudo evitar sentir alivio al ver que las cosas regresaran a la normalidad.
Al final su familia estaba nuevamente completa, para cuando la noche cayo, Kazuya y sus abuelos se habían ido a dormir, lo que le extraño a Gintoki es que su suegra viviese con ellos bajo el mismo techo, al menos agradecía que Umibouzu los respetase más como pareja al confiar en él y vivir solo al costado de ellos pero aun así… eso no le quitaba la incomodidad de vivir junto a Kouka, de por sí ya era muy vergonzoso irse a duchar al baño mientras Kouka se peinaba frente a él sin vergüenza alguna.
Tendría que hablar con Kagura acerca de eso -¿en qué piensas Gin Chan?- pronto Gintoki salió de sus pensamientos al sentir como Kagura se metía a su cama vistiendo una lencería muy provocativa dejando muy poco a la imaginación.
–Nada, es solo que…- sin poder terminar, el permanentado pronto sintió como su esposa se acurrucaba en su pecho bajo las sabanas.
–Sigues pensando sobre tus sueños con esas mujeres ¿verdad?- como si hubiese metido la pata, Gintoki se arrepintió de haber metido ese tema.
–lo siento, no quise decir eso, es solo que… parecía tan real, como si fuese más que un sueño, cuando trato de acordarme, la cabeza duele más de lo habitual- poniéndose pensativo sobre esos recuerdos, pronto sus labios fueron envueltos por los de Kagura que sin pudor alguno se alzó encima de su esposo metiéndole mano donde solo ella podía hacerlo, dejándose llevar por el placer, Gintoki contesto con las mismas ansias carnales al acomodar los gruesos muslos de Kagura sobre él acariciando sus bien formados senos besándole los pezones al compás de sus gemidos mientras su erección presionaba con la intimidad ya húmeda de esta anhelando ser penetrada por Gintoki pero…
Tan pronto como sus manos tocaron sus caderas, este se detuvo en seco, cosa extraña que se le hizo a Kagura por como su esposo había parado sus caricias en su cuerpo -¿Gin Chan?- hablando en tono seductor, queriendo retornar a la lujuria, Gintoki solo se calmó y le sonrió.
–lo siento, estoy muy cansado, quizás solo deberíamos dormir, si continuamos despertaremos a la bruja de tu madre- con esa infalible excusa, Kagura no tuvo otra cosa más que aceptar a regañadientes que Gintoki le cancelase los fines de semana de sexo salvaje, mientras que por otro lado… el permanentado no podía evitar sentirse sucio, como si estuviese tocando a la mujer de otra persona, como si estuviese engañando a otra persona importante para él.
Era raro ¿Qué acaso el cómo su esposo no tendría el pleno derecho a disfrutar de su mujer así como ella de él? Incluso su erección entre sus pantalones había desaparecido, y eso lo había sentido Kagura quien pese a entender el cansancio de su esposo, no pudo evitar sentirse mal por cómo había sido rechazada después de todo lo que su madre y ella hicieron para que Gintoki gustase de ella al vestir esa lencería provocativa.
Por otro lado Kouka lucia fastidiada y frustrada del otro lado del cuarto al ver como Gintoki se había detenido justo antes de la acción –parece que esta noche no podre hacerlo- cerrando la cámara que tenía en sus manos, Kouka no tuvo otra opción más que guardar todo el equipo de sonido y video para luego ponerse a ordenar los discos que tenía por categoría de esos 2 haciéndolo de diferentes maneras, posiciones y lugares
Así pasaron los días donde Gintoki empezaba a familiarizarse con los demás descubriendo que no todo era tan malo, claro que esos recuerdos lo seguían dejando perplejos pero el solo ver su familia, lo hacía olvidarse del resto, al fin tenia lo que siempre había querido y no lo dejaría por nada.
Después de una semana se podría decir que todo había vuelto a la normalidad excepto que la actividad sexual de Gintoki y Kagura había cesado después de aquella noche, Kagura no podía quejarse, Gintoki era el mismo de siempre y se comportaba como un buen padre para Kazuya al enseñarle esgrima y llevarlo en casi todas sus aventuras junto a su Tío Shinpachi siendo ella la que a veces los acompañaba pero… no todo era perfecto.
Parecía como si Gintoki ya no la viese como mujer sino más bien como una simple amiga con la cual criaban un hijo, entre tanto sus pensamientos no se había dado cuenta que solo faltaba un día para San Valentín y con aquella fecha encima, no encontró una mejor oportunidad que recobrar las llamas de la pasión de su matrimonio
Entre tanto, Gintoki se encontraba en el bar de Otose tomando uno que otro trago festejando por todo lo que tenía, una familia, una sexy esposa, un hijo adorable, amigos, no podría pedir nada más… entonces ¿Por qué el alcohol sabia tan mal? ¿Por qué se sentía tan triste? No lo entendía, al fin era feliz mas no se sentía como si esa felicidad fuera suya, como si algo le faltase en su vida, ese comportamiento quizás nadie lo notase pero para una vieja que había vivido más años con la experiencia en sus hombros, sabía que Gintoki no estaba bien.
–sucede algo, actúas como idiota más de lo normal- Gintoki paso a explicarle lo que sentía, si había alguien que podía darle un consejo en estos momentos era Otose, no por nada tenía todas esas arrugas en su cara, al finalizar Gintoki esperaba sabias palabras o algún insulto por parte de esta, cualquiera de las 2 serviría para distraerlo, mas solo vio cómo su casera apagaba su cigarrillo para sacar un Sake barato y común.
–Siéntate- con esa orden, Gintoki hizo caso –con respecto a tu problema, lo lamento, no tengo ni idea por lo que estás pasando- era obvio ¿Quién rayos se sentiría feliz y miserable a la vez? Era algo ilógico –pero… por cómo me cuentas, dices que no sientes que merezcas todo lo que tienes ¿Qué crees que te haga decir eso?- pronto Gintoki trato de contestar a esa respuesta, pero por más que trataba las palabras no salían de sus garganta confirmando las sospechas de Otose.
–reconozco a los tipos como tú solo con verlos, no hay muchos como tú por las calles, sonriendo de un lado para el otro produciéndole lastimas a ancianas como yo, y solo tú sabes que no estas conforme contigo mismo, quizás buscas algo o alguien, quizás una mujer valiente, que se sacrifique, poniendo el ejemplo a todos. Todo el mundo ama a alguien, se juntan para verse, aclamar sus nombres y con los años relatan "como soportaron años de lluvia solo para ver cómo llegan a la vejes soportando un segundo más"- los ojos de Gintoki solo bajaron por eso, pues en parte tenía razón –me parece que hay alguien para todos nosotros, nos da fuerzas, nos hace nobles, nos mantiene honestos y al final… nos permite morir con orgullo… aunque a veces haya que ser firmes y renunciar a aquello que más queremos… hasta a nuestros sueños. Mi difunto esposo era eso para mí, me pregunto dónde estará, a veces lo necesito- viniendo de Otose, para Gintoki significaba mucho, no podía imaginarse a alguien capaz de renunciar a sus sueños.
–como sea, al final eres tu quien decide- pensándolo un poco más, quizás lo que escucho era cierto y como si se tratase de un viejo recuerdo, a la vista, Gintoki vio una fotos polvorienta en la repisa.
-¿puedo?- con el permiso de Otae, Gintoki agarro y casi se viene para atrás cuando vio los rostros de esa foto.
-¿Qué ocurre?- sin más, Otose observaba con asombro y sorpresa como del rostro del permanentado empezaban a caer lágrimas en abundancia pese a que este tenía la misma expresión que ella.
–vieja ¿Quiénes son ellas?- enseñándole la foto, Otose veía como en el retrato estaban plasmadas las imágenes de varias chicas junto a Gintoki frente a la Yorosuya, no teniendo palabras para responderle, una manta tapo la espalda de Gintoki por atrás.
–parece ser que es la hora- ambos voltearon y se toparon con Tama quien venía acompañado de alguien más, un chico alto con ojos rojos y cabello negro como la noche.
–tienes mucho trabajo que hacer Shiroyasha- tras decir eso, solo se vio como varias luces salieron del bar.
Al parecer el espectáculo había durado toda la noche sin que nadie se diese cuenta, al final ya era de madrugada y el único presente en todo el bar era Gintoki quien solo tomaba un pequeño trago en solitario, así sería de no ser porque en tan solo un pestañeo un conocido apareció de la nada sentado al lado suyo con la misma copa que el –tardaste más de lo que pensé… Utsuro- con una mueca en la cara, parecía que el hombre mayor sabia ya el ¿Por qué le habían llamado?
–Iras tras esas chicas ¿verdad?- con solo ver el rostro del peli plateado era más que obvio que si lo haría.
–sí, pero no podre hacerlo solo- la mueca de Utsuro paso a ser una de sorpresa y agrado viendo cómo iba todo el royo.
-¿Qué insinúas?- a pesar de las diferencias de ambos, lo único en común era que si uno moría el otro también lo haría.
–enfrentarme al viejo de Tohru será suicidio tanto para mí como para ti, si quiero tener una oportunidad necesitare de tu ayuda- tan pronto termino de decir eso, el vaso frente a ellos exploto en pedazos.
-¿y que te hace creer que te ayudare? Ambos sabemos que soy un monstruo… pero, incluso entre monstruos hay demonios y tú lo experimentaste de primera mano, de no haber sido por mí en estos momentos ya estarías muerto- y es que tenía razón, aunque ambos uniesen fuerza para enfrentar a Damocles sería imposible para ambos el siquiera pensar herirlo, no sería como ningún rival al que ambos se hubiesen enfrentado antes.
–esto no se trata de mi o de ti, se trata de ellas- pronto el ambiente se silenció con esa declaración, cabe decir que Utsuro lo encontraba divertido –no me confundas con el típico personaje tonto que alega como estúpido que quiere recuperarlas a como dé lugar creyendo que este sea su hogar- Utsuro solo miro de reojo el rostro que tendría al decir eso y efectivamente, no parecía que estuviese bromeando en lo más mínimo.
–entonces ¿Por qué? ¿Qué es lo que te hace querer llegar hasta ellas? Al fin tienes todo lo que siempre deseaste, una linda esposa, hijos, una casa… una familia ¿Y me estás diciendo que lo echaras todo por la borda solo por ellas?- Gintoki solo afirmo con la cabeza.
–puede que ese viejo no esté equivocado, Tohru no puede amarrarse a un simple humano como yo, ella pertenece a otro mundo, uno al que ni tu ni yo podremos acceder nunca, eventualmente ella crecerá y yo moriré y así deben ser las cosas, no quiero que llore por un Don nadie como yo cuando eso suceda. Tan solo quiero que crezca y sea feliz sin arrepentimientos, si ella intentara suicidarse otra vez… no lo soportaría- pese a lo burlesco de sus palabras, Gintoki no pudo lograr encubrir sus palabras con sarcasmo como de costumbre, ya la había visto infeliz una vez, no quería ver aquel rostro angelical de Tohru hundirse en la desesperación por culpa de el.
–que lastima, y eso que nosotros nos esforzamos tanto para planear una estrategia que derribe al líder de la Facción del Caos- con solo oír esas palabras Gintoki trago duro, quizás por el hecho de que Utsuro esté tan tranquilo al mencionar eso o por el hecho de que… dijera nosotros.
Apenas si se diera cuenta, al costado suyo, donde se supone que estuviese un asiento vacío, yacía aquella persona que Gintoki creyó muerta hace mucho tiempo, aquel maestro al que tuvo que darle muerte con sus propias manos por el bienestar de sus amigos… Yoshida Shouyou, no hacía falta imaginar que con tal sorpresa los pulmones de Gintoki por poco y se apagaban por lo que veía, frente a el la viva imagen de su mentor estaba sentado frente a el –ha pasado mucho tiempo Gintoki-
El mencionado devolvió la mirada a Utsuro notando como este seguía sonriendo como siempre demostrando que no se trataba de un engaño –supongo que puede ser difícil de creer que sea yo- pese a lo irracional que pudiera sonar, Gintoki no hallaba diferencia alguna con su mentor al que recordaba así que tal vez pudiese tratarse del real.
–De verdad eres tu… maestro- con solo decir eso, un tremendo golpe en la cabeza lo estampo contra la barra de bebidas llenándole la cabeza de chichones humeantes que salían de su cabellera plateada.
–estuviste muy ocupado en estos años ¿no es así Gintoki?- sí, ese si era su maestro ¿Quién más golpearía de esa manera?
-¿pero cómo es posible? Pensé que la personalidad de Utsuro tomo tu lugar- el otro simplemente asintió ante la respuesta.
–tal parece que una pequeña parte de Shouyou se quedó en mí, esa también fue una de las razones por la que en aquella ocasión no te mate- la cabeza de Gintoki era un desastre para esos entonces, más de lo de costumbre.
–sé que quieres explicaciones en estos momentos, pero hay cosas más importantes en en jueg…- siendo interrumpido, Shouyou sintió como Gintoki lo abrazaba tal y como un hijo lo haría con su padre –has crecido mucho desde la última vez que te vi, pero aun así debes cambiar esa dieta de dulces, ahora, porque no vamos a rescatar a mis nueras- pese a que el reencuentro había salido bien desde la perspectiva de Utsuro, Gintoki aún seguía sin un plan para enfrentarse a ese Dragón así que era tiempo de intervenir.
–si te preocupas por el padre de Tohru, Shouyou y yo planeamos algo para este tipo de casos, pero en caso el procedimiento falle, los 3 moriremos en el intento- la advertencia era clara, Gintoki comprendía que el más mínimo error no solo sería mortal para el sino también para ellos 2.
-¿Por qué haces todo esto? Pudiste haberte rehusado a ayudarme- era claro que detrás de esa sonrisa macabras Utsuro escondía sus verdaderas intenciones.
–ya te lo dije, si tu mueres yo muero… además, quiera o no, iras de todos modos y no hay nada que yo pueda hacer, considéralo un favor- pese a su semblante macabro, este no podria engañar a su otra contraparte.
-que no te engañe, solo quiere volver a comer las donas de Kanna otra vez- tras decir eso, una Katana se posiciono en el cuello de Shouyou a punto de cortarla.
–pensé que eso iba a quedar entre los 2, además, yo no soy el tonto que se desespera todas las mañanas para ir a la escuela a recogerla- pronto otro tajo estaba en el cuello de Utsuro siendo Shouyou quien la empuñaba.
–los estudios de Kanna son lo primero, el que sea una Dragona no es motivo para no preocuparme por ella- estaban a punto de armar un alboroto de no ser por Gintoki que rápidamente cerro los ojos tratando de salir de su subconsciente hasta que esos 2 se calmasen, originalmente planeaba pedirle ayuda a Utsuro pero no esperaba encontrarse a su maestro viviendo dentro de el al igual que Utsuro, a veces cuando planeas algo te sale otra cosa totalmente diferente.
Dejándolos ahí, tanto Utsuro como Shouyou solo veían como la imagen mental del bar aún se sostenía, y que mejor para aprovechar que con unas copas pese a que en cualquier momento desaparecerían, claramente incluso tenían sus dudas si es que el plan tuviese éxito –tu alumno es muy problemático ¿lo sabias?- Shouyou solo rio por lo bajo y es que era cierto, desde que lo encontró supo que Gintoki había sido golpeado y acosado en su terrible niñez maltratado injustamente.
No hubo héroe que lo rescatara en ese momento, enfrentando solo todo su dolor y sufrimiento jamás siguió a las multitudes siempre tuvo juicio propio ya que ciertas actitudes que pecaban en lo impropio le hicieron razonar de una manera diferente a lo que pensaba simplemente el común de la gente ¿Por qué los débiles siempre tienen que perder el duelo? ¿Por qué solo son sus sueños los que chocan contra el suelo? Mientras los demás celebran con euforia la victoria, el solo muere siendo para todos simplemente escoria.
Desde pequeño pudo experimentar la injusticia. Esos golpes que recibió iban llenos de malicia pues si tienes un montón de amigos todos te aplauden y te apoyan más si eres débil solo se aprovechan y te arrollan. El odio y el rencor que Gintoki tenía en su interior decidido a cobrar venganza y recuperar lo que perdió, dejaría la piel en ese duro enfrentamiento movido por las fuertes llamas del resentimiento.
Después de años de estar conviviendo con su verdadera familia, encontró su propio camino que comenzaría a llenar con aventuras y sonrisas de todas aquellas hembras, mas provoco sin querer una pelea cruel donde barrería el suelo con su examigos cual huracán. Peleando contra esos buitres olvido su humanidad y un Gintoki convertido en un demonio no tendrá piedad… les hará sentir el mismo dolor que sintió aquel día temblando por el terror que causa su venganza.
Ya no hay vuelta atrás no queda nada del Gintoki inocente, ahora es una bestia despiadada y demente. Las injusticias de la vida lo convirtieron en un monstruo que solo le apetece ver el pánico en sus rostros… todos en Edo sentirán la furia del "más débil" su sola presencia causara terror, cualquier esfuerzo se volverá estéril, será la hora de que sientan dolor… tarde o temprano todo se salda y hoy todos pagaran su inmenso rencor. Soporto la crueldad, a la iniquidad convirtiéndose en un demonio para recuperar su verdad.
-(esos par de locos habitando dentro de mí, eso explica por qué ahora como más de lo normal, pensé que era el hambre de Elma lo que se me había pegado)- al abrir los ojos se topó con Tama y Fafnir que solo limpiaban el lugar, Otose fumaba su cigarrillo junto a Katherine mientras Gintoki bebía su buen vaso de leche con fresas.
–¿Algún plan?- ante la pregunta del Dragón, Gintoki solo estornudo todo lo de la boca.
–Como si tuviese uno, hace unos momentos recupero la memoria por completo y ahora me exiges un plan, no soy computadora- Fafnir solo bufo con sensatez.
–supuse que esto pasaría así que me tome las molestias de darte piezas útiles en tu tablero, al menos esta vez no estarás solo- sin comprender nada en absoluto, Gintoki y los demás fueron golpeados por los primeros rayos solares de la mañana –no hay tiempo, es ahora o nunca- tomando lo último de la copa Gintoki se disponía a salir de ahí pero… Fafnir lo detuvo en la puerta con algo en manos.
–puede que no sea igual a la que usabas pero créeme que es lo mejor que tienes por ahora, al menos esta vez tendrás una oportunidad contra el- lo que Fafnir le había entregado a Gintoki no era otra cosa más que un Bokuto de madera que pese a lo simple que se veía se apreciaba como tenia detalles de lo que parecían ser maldiciones impuestas por el mismo Fafnir.
-¿Por qué haces todo esto? Pensé que no te agradaba- antes de que contestase, junto al Dragón apareció Tama golpeando 2 pedazos de carbón como buena señal en su partida.
–solo diré que estamos a mano- con esa simple respuesta, Gintoki quedo conforme.
–me asegurare de invitar la próxima ronda cuando vuelva- con eso dicho, Gintoki partió de ahí dejando a los demás tranquilos.
–es el mismo de siempre ¿verdad?- Fafnir solo pudo afirmar ante las palabras de Tama.
–sigo sin creer que ese idiota te haya salvado la vida hace varios años- y es que era cierto, durante la invasión de los Amanto, hubo una gran guerra en todo Japón donde por casualidades de la vida un herido Dragón termino varado y a puertas de la muerte después de una emboscada por parte de varios ejércitos que habían planeado asesinarlo por años, mas fue ayudado y rescatado por un joven Samuray que pese al descomunal tamaño de la criatura y su deber como estudiante para salvar a su maestro, termino ayudando a la gran criatura al cuidarlo durante algunos días donde le llevaba comida, sanaba sus heridas y ahuyentaba a cualquiera que entrase por aquella zona.
Aquel samuray había resultado ser Gintoki pero como en aquellos años la expresión del permanentado era muy seria y el único nombre que escucho de este había sido "Shiroyasha" le costó un poco el poder reconocerlo en el presente, si había alguien capaz de traer a Tohru y las demás era Gintoki.
Tras salir del bar de Otose, no tuvo mejor idea que subirse a su moto para partir hacia el único punto donde podría abrir un portal hacia donde se encontraba Tohru, Fafnir no pudo hacerlo debido a que ese lugar pertenecía al mismo Damocles por lo cual para todos era imposible acceder de no ser por la voluntad del mismo rey de la facción del Caos, claro que eso incluye la voluntad de Tohru al ser su hija por lo que sin querer queriendo Gintoki era el único capaz de acceder a esa Dimension.
–bastara con aquel lugar- aumentando la velocidad, su vista estaba fijada en la estación central de Edo de donde las naves partían al espacio, siguiendo su camino no tardaron en aparecer los problemas, saliendo de una de las tantas tiendas de la calle se hallaban aquellos 3 policías roba impuestos.
–ohh, si es el jefe- Hijikata volteo hacia donde miraba Sougo topándose con el Yorosuya saliendo a máxima velocidad hacia ellos.
–justo a tiempo… oye Gintoki, compre esto para tu hijo por su cumple añ…- sin poder terminar su frase Gintoki lo paso de largo sin mirar a tras dejando a los oficiales pasmados por esa acción.
–vieron sus ojos, parecía urgente el lugar al que quiere ir- Kondo solo trago duro pensando que por fin Gintoki había caído en la infidelidad pues el, al estar tanto tiempo en el negocio de las citas sin resultado alguno sabia reconocer cuando un hombre tenía los ojos puesto en una mujer y Gintoki los tenia gravado en su retina.
–no hay tiempo que perder tenemos un matrimonio que salvar- agarrando a ambos oficiales, Kondo los arrojo en dirección de Gintoki siendo Hijikata el que se estrellara contra la moto del permanentado terminando ambos revolcándose en el suelo.
–se puede saber que narices están haciendo- sin mas muchos oficiales del Shinsengumi habían salido de ahí al mando de Kondo.
–Gintoki, quiero que te tranquilices y lo pienses por un minuto lo que vas a hacer- como si se tratase de la respuesta de este, Gintoki se levantó del suelo mirándolo fijamente –nuevamente estas delirando, perdóname pero no puedo permitir que engañes a Kagura de esa manera- dando la orden de que lo detuviesen, antes de que pudiesen esposar con los grilletes a este, el subordinado de Kondo fue nockeado de un simple golpe por parte de Hijikata quien se levantaba del suelo mientras encendía un cigarrillo ante la sorpresa de sus compañeros por la acción realizada.
–Oye inútil ¿aun puedes moverte cierto? No me importa si no puedes, ve y tráelas de regreso- empezando a caminar por el lado de Gintoki, este no comprendía a lo que se refería –perdón por lo de tu moto, pero puedes decirle a Tohru que lo arregle una vez que la rescates- con solo decir eso, Gintoki comprendió el mensaje y sin más solo se dispuso a seguir su camino, varios intentaron detenerlo pero rápidamente fueron golpeados por Hijikata frente a Kondo que no comprendía lo que sucedía ni por qué el Vice comandante del Shinsengumi actuaba así.
–Hijikata ¿Qué significa esto?- el adicto a la mayonesa solo miro en dirección de su compañero apuntándole con su espada.
–no te confundas, esto no lo hago para ayudar a ese idiota, tan solo quiero verla nuevamente… es todo lo que pido- velozmente todo el Shinsengumi como el Mimawarigumi se hicieron presentes y tenían un objetivo en claro, detener a Sakata Gintoki.
–no quiero pelear contigo, apártate- enfundando su espada Hijikata solo exhalo el humo del tabaco como un amateur.
–te lo dije ¿no? Que nadie pasaría de aquí, te hare despertar de este engaño así que no te preocupes por los golpes que cuando vuelva Tohru le pediré que te cure-
Corriendo a pie iba muy lento, pero era lo único que Gintoki tenía para movilizarse, aunque no dejaba de pensar en cómo Hijikata lo había ayudado hace unos momentos ¿será que el sí recuerde a Elma y las demás? Quizás esa era la ayuda de la que menciono Fafnir- estaba tan distraído que apenas si pudo ver venir la balacera que por poco y le caía encima.
Al darse cuenta, pudo bloquear la tremenda patada de aquel extraño que luego de que su primer ataque fallara, empezó a atacar con un paraguas obligando a Gintoki a retroceder unos metro –no creí que fuera cierto cuando lo oí, pero ¿en verdad sigues engañando a mi hija?- escupiendo para un lado, Gintoki solo miraba como el viejo que más problemas le podía dar estaba justo frente a él, y para colmo no contaba con mucho tiempo, para cuando el sol saliera por completo era su única oportunidad, ni un minuto más ni uno menos.
–Viejo calvo, no lo repetiré de nuevo, apártate- Umibouzu solo chasqueo la lengua estando muy encabronado con el hombre frente a el.
–sabía que entregarte a mi hija en el altar fue la peor equivocación de mi vida, pero Kouka confiaba en ti y yo también. Ahora veo que me equivoque- apuntándole con su paraguas se disponía a abrir fuego pero… cada uno de los disparos fue desviado rápidamente por un tercero que había irrumpido frente a ambos mientras envainaba su Katana mirando con su rostro arrugado a su rival.
–perdón por la demora, pero los viejos como yo ya no corremos tan rápido como antes- Gintoki solo rio por lo bajo conociendo a la perfección esos cortes con la espada.
–no veo como un anciano con dolores en la espalda pueda ser útil en estos momentos, no me des esos sustos viejo- limpiándose su ropa Umibouzu no pudo reconocer al nuevo invitado.
–dices eso aun después de la paliza que te mande, debes tener muchas agallas mocoso. Puedes dejarle esto a este pobre anciano, en una pelea de adultos los niños no tienen permitido entrar- pronto hubo una fuerte explosión y tras el humo solo se veía como tanto Umibouzu como Jirocho forcejeaban con sus armas.
–Esto no te incumbe cara arrugada- esperando ganarle en fuera, pronto Umibouzu vio como Jirocho le igualaba en resistencia pese a solo ser un humano.
–no sabes a cuantos Amanto como tu he cortado durante mi vida, tú no eres diferente- usando el mango de la espada, Jirocho golpeo la mandíbula del Yato que si bien salió volando también le acertó una patada en el estómago a su rival más miraba como Gintoki había conseguido escapar.
–Bien, acabare contigo antes de ir a castrar a esa basura de hombre- Jirocho solo sonrió pues la sangre le hervía después de tanto tiempo al poder enfrentarse a alguien del clan de los Yatos que supuestamente son los más fuertes del universo.
–si crees que puedes vencerme ven e inténtalo, pero te aseguro que matar a este anciano no será tan fácil como lo es tu hija- esa fue la gota que derramo el vaso de la paciencia de Umibouzu que sin tregua alguna se lanzó contra Jirocho quien lo siguió al mismo tiempo.
Tras pasar varias cuadras, Gintoki escucho un fuerte estruendo a su espalda sabiendo mejor que nadie lo que lo causo –no te mueras anciano- siguiendo con su recorrido vio como ya estaba más cerca del gran edificio, tan solo bastaba con llegar a la entrada pero… como si el mundo conspirase contra él, de la tierra salió alguien golpeándolo en el pecho con tanta fuerza que lo hizo estrellarse contra la pared a su espalda, con tal poder solo podía significar… un Yato.
Evitando rápidamente los tiros consecutivos de algún arma de su atacante, pudo disuadir la figura de una femenina -¿Mutsu? ¿Sougo? ¿Qué no se supone que debes estar con Sakamoto? Como su niñera o algo así- sin hablar, estos se lanzaron nuevamente contra Gintoki que pese a que podía igualarlos en combate no le fue muy bien al confiarse pues varios disparos de una nave en el cielo lo desconcertaron.
Se trataba del Kaientai junto a la Séptima división del Harusame y eso solo significaba más problemas –lo siento Jefe, pero tengo ordenes de llevarlo vivo o muerto, aunque en lo personal prefiero la segunda opción- no pudiendo ver el contraataque de su adversario, Sougo recibió de lleno un golpe en el rostro que lo mando a estrellarse contra varios pilares mientras Mutsu se encargaba de mantener a raya al peli plata.
–y tú, ni siquiera sé qué haces aquí- Mutsu solo seguía con su ataque.
–No estoy aquí porque quiera- fue la única respuesta de esta, tan pronto como se reincorporo, Gintoki pudo sentir como un arma se posicionaba en su nuca y por el olor a pólvora era un arma de fuego.
–que mal señor Samuray, debe estar más atento en su retaguardia, de lo contrario podría acabar así, pronto se escuchó el sonar del gatillo y la munición por todo el lugar… más la cabeza de Gintoki seguía intacta, tan solo se veía como la pierna de Mutsu estaba lastimada por el impacto de la bala al confiarse en que Kamui le dispararía a Gintoki –opps supongo que falle-
Caminando a un lado de él, Gintoki solo miraba como el joven de mirada sádica se posiciono frente a él dándole la espalda –pensé que tu objetivo era yo ¿sucedió algo?- Kamui solo rio por lo bajo en lo que se acomodaba su arma en el hombro devolviéndole la mirada.
–Para nada, simplemente no pienso dejar que nadie me quite a mi presa, eso es todo… además, tu amigo es muy persuasivo- recordando a Fafnir, Kamui no pudo sentir escalofríos por haber conocido a alguien de ese calibre.
-¿adónde crees que estas mirando?- sin descuido alguno Kamui contesto la estocada de Sougo mientras que Gintoki lo cubría de las balas de Mutsu.
–vete ya, solo estas estorbando, me hare cargo de esos 2- Gintoki solo ladeo su cabeza en busca de la más mínima traición, después de todo no creía del todo que ese joven sanguinario lo ayudase de un día para el otro, aunque quizás la intervención de Fafnir debió causarlo ¿quizás le lavo la cabeza? O algo así.
–ayudas al desgraciado que engaña a tu hermana con otra mujer, lo sabias ¿no?- esperando la respuesta de este, Gintoki solo esperaba la oportunidad para cortar en 2 al Yato pero… en lugar de recibir una cara burlesca, algún síntoma de sarcasmo o insulto hacia el… tan solo recibió un rostro en pena.
Como si de lastima se tratase hacia el mismo -¿sabes? aunque haya sido solo un sueño, por un momento lo creí- Gintoki estaba más confundido que nadie, y no era un buen momento para hablar sobre eso pues Sougo y Mutsu se disponían atacar apenas se recompusiesen del suelo –creí que había recuperado mi familia, para serte sincero. Me apegue a la idea de que tú eras el único capaz de proteger y hacer feliz a Kagura, estaba bien con eso, quería ver cuál sería el resultado de ustedes 2, la sangre de Shiroyasha en el cuerpo de un Yato, la mejor parte iba a ser que ese mocoso iba a ser mi sobrino, tonterías como entrenarlo o llevarlo de paseo conmigo mientras tú y Kagura me regañaban por traerlo muy tarde vacilaban en mi cabeza… pero al final no era más que un sueño-
Rápidamente hubo una explosión en mitad de la torre donde pronto grandes escombros amenazaban con venirse abajo encima de todos los cercanos a la torre de Edo –yo he vivido más tiempo como pirata que como hijo o hermano. No tengo intención de dar la vuelta; seguiré avanzando… tanto que mi hermana nunca podrá alcanzarme, tan alto que mirare a mi padre desde arriba, tan lejos que casi llegare hasta ella, si no me mentalizo para hacerlo, no podre alcanzarla… no seré capaz de mirarla a la cara. Si algo te pasara estando yo presente… Elma se pondría muy triste- esto último lo dijo tan leve que casi pareció un susurro.
-¿dijiste algo?- rascándose la nuca, Kamui solo desenfundo su paraguas frente a sus adversarios.
–que para cuando todo esto termine, quiero comer algo preparado por aquella glotona con la que vives- antes de si quiera poder contestar a esa propuesta, Abuto lo había arrojado para adentro de la torre mientras los grandes escombros producidos por la explosión de hace un rato caían sobre la entrada imposibilitando el acceso para cualquiera.
–veamos ¿Quién quiere ser el primero? Lamentablemente no puedo matar al padre de mi sobrino pero no te preocupes, puedo romperte una que otra extremidad- Sougo solo parpadeo un par de veces incrédulo por lo que oía.
–déjate de estupideces ¿al menos sabes cómo se pondrá la China cuando se entere que su hermano mayor ayudo a escapar al tipo que le puso los cuernos?- Abuto estaba por interferir más la actitud tan despreocupada de su capitán lo detuvo.
–no niego que el señor Samuray hubiese sido un buen cuñado, pero lamentablemente las cosas no sucedieron así- Sougo y Mutsu solo se abalanzaron sin tener en cuenta nada de lo dicho por Kamui.
–un muro a tu espalda y una flota entera frente a ti ¿Cuál eliges?- nuevamente se generó otro gran caos en todo Edo y esta vez había sido en su centro de la estación espacial
Siguiendo su camino por las escaleras, Gintoki noto que habían cortado la electricidad por lo que el camino tendría que ser a pie, llegando a pisar apenas el 4 piso de la enorme construcción, fue recibido por una enorme explosión que por poco y le daba en toda la cara de no ser por unas rocas que este utilizo para cubrirse a tiempo, no tuvo tiempo ni de pestañar cuando tuvo que evitar un tremendo su puño que logro desviarlo a ultimo segundo provocándole solo un rasguño en la mejilla.
-¿en serio? ¿tu?- sin compasión alguna la extraña figura lo tomo del rostro para estamparlo contra los tantos pilares que habían por ahí terminando con Gintoki cayendo al suelo mientras se limpiaba la sangre de sus labios.
–no cabe duda de que eres la esposa de ese calvo- con el gran muro cayendo a espaldas de Gintoki la tenue luz del amanecer revelaba a la mujer de cabellera bermellón mirándolo como si solo estuviese viendo un gusano.
–debes tener muchos huevos para querer estar con otra mujer estando yo aquí, pensé haberte dejado en claro el día de la boda que si te atrevías a hacer llorar a mi hija, rogarías nunca haber nacid…- copiando los mismos movimientos con los cuales había sido sometido, Gintoki azoto su Bokuto de madera con el rostro de Kouka estampándola de la misma manera que ella hizo con el.
–de verdad que ya estoy harto de que digan la misma palabrería de siempre. Si no tienes algo mejor que decir te aconsejo que cierres la boca, tengo asuntos más importantes que atender que estar aguantando las acusaciones sin sentido de un montón de idiotas como ustedes- sin demora alguna, un tremendo escombro salió de la nada a punto de aplastarlo pero que fue cortado en 2 por Gintoki solo para bloquear el golpe de Kouka con su arma en mano forcejeando en el proceso.
–eres la peor basura que he podido conocer ¿te has puesto a pensar en lo que pasara con Kazuya? ¿Planeas abandonar a tu hijo? ¿A tu esposa? ¿a tu familia?- se notaba el odio en las palabras de la mujer mayor que iban directo con veneno hacia Gintoki que pese a la mirada asesina de Kouka su rostro se notaba más preocupado por el tiempo que le quedaba.
–yo tengo una esposa. Es tragona, deja la nevera limpia incluso después de hacer las compras, no tiene modales en la mesa, patea y golpea todas las noches que duerme conmigo… pero aun así, es amable, gentil, tierna, siempre me sonríe cada mañana, se preocupa por las demás, no le importo estar conmigo pese a que le dije que no la correspondía, si hay alguien que ha sido mi esposa es Elma- oprimiendo más fuerza en sus brazos, estuvo a punto de tumbar a Kouka mas el sol creciente a espaldas de la Yato lo desconcertó por los pocos minutos que le quedaban.
Momento en el cual Kouka estaba por rematar a su adversario de no ser porque unos disparos la obligaron a usar sus manos para defenderse y bloquear la Katana de alguien obligándola a tomar distancia con los tiros consecutivos de un arma de fuego –eso es todo lo que quería oír- para cuando Gintoki abrió los ojos casi salta de la sorpresa al ver a las personas en su delante.
-¿ustedes?... Sakamoto, Zura, Takasugi- los mencionados solo yacían frente a él encarando a la Yato mayor.
-Zura janai, Katsura da- Sakamoto solo rio por lo bajo mirando cómo los 4 estaban nuevamente juntos y no como enemigos.
–ya habrá tiempo de explicaciones, ahora ve y sálvalas, nosotros nos ocuparemos de la vieja- haciendo caso a las palabras de Takasugi, Gintoki salió de ahí rumbo al piso más alto, Kouka quiso intervenir pero… los agiles movimientos de esos 2 y como el tercero los cubría a punta de balazos le imposibilito el perseguir a su yerno.
–esto no les incumbe- como si se tratase de una saludo, Elizabeth salió de la nada lanzándole un lanza cohetes por la espalda que Kouka lo bloqueo con su paraguas mas no la tacleada del enorme pingüino que la hizo dar giros en el cielo.
–ustedes los Yato no son la única raza reconocida en el universo, si subestimas a Elizabeth, te saldrá caro- incluso Takasugi debía admitir que ese pingüino servía para algo.
–todavía no sé porque nos ayudas, apenas te dijimos que nos prestaras tu ayuda no pensé que aceptarías de inmediato, creí que nos costaría más trabajo el reclutarte- Katsura ladeo la cabeza, era cierto que Fafnir los había ayudado en persuadirlo pero en ningún momento el Dragón tuvo que intimidarlo para actuar.
–solo diré que tengo mis propios intereses, para cuando esto acabe todo volverá a la normalidad- sin decir nada más, tanto Sakamoto como Katsura solo asintieron.
–pues bien, asegurémonos de que esto jamás termine, le diré a Kanna que me ayude a derrocar el gobierno- apenas escucho eso, la oreja del Samuray tuerto se movió involuntariamente dándoles la respuesta a los 2 -¿o es que acaso piensas reclutar a la hija de Gintoki en tu afán de destruir el mundo?- Takasugi ni volteo a verlos, no quería que esos tontos lo viesen con esa sonrisa en su rostro, el poder ver a esa pequeña albina se le hizo tentador.
Quizás reclutarla para el Kiheitai no sería una mala idea, hasta podría suceder su lugar cuando algo le pasase, incluso enseñarle el arte de la espada como su maestro Shouyou hizo con él. Mas eso tendría que esperar pues la mujer frente a ellos estaba completamente cabreada por lo que había escuchado, que el inútil del permanentado engañase a su hija con otra mujer era una cosa pero que este tuviese otra hija era algo muy diferente, aunque para alcanzarlo primero tendría que deshacerse de eso 3 molestos humanos y que al parecer no sería cosa fácil pues su hijo Kamui le había contado que al menos los conocidos del señor samuray eran rivales a tomar en cuenta.
Faltando poco para llegar a su destino, Gintoki corría lo máximo que le permitiesen las piernas más el desbalance de todo el lugar provocaría el derrumbe del edificio en cualquier momento pues la pelea de esos 3 en contra de la Yato parecía reñida. Faltando solo un piso para llegar a la cima del lugar, Gintoki tuvo que detenerse inmediatamente y no por un ataque sorpresa o más intentos homicidas, si no por el hecho que frente a él estaban las personas que más problemas podrían darle –Shinpachi… Kagura-
Aquellas 2 personas si bien no eran muy agradables en ese momento para Gintoki, este no podía negar que ellos habían sido lo más cercano que tendría a una familia en el pasado, pero eso estaba fuera de discusión en esos momentos.
–detén toda esta locura Gin Chan… por favor- en vez de mirarlo con un rostro de odio o ira, el rostro de Kagura estaba envuelto en lágrimas suplicándole que se detuviese.
–Gin San, no creí que fuera cierto hasta que llegaras, aquí no hay ninguna nave ni nadie que te haya estado esperando, así que te preguntare solo una vez- moviéndose ágilmente por todo el lugar, Shinpachi logro incrustar su puño en la mejilla de Gintoki -¿Por qué diablos cometes todas estas estupideces? ¿Acaso no pensaste en los sentimientos de Kagura? ¿Cómo pudiste traicionarla de esa forma? ¿Cuán bajo tienes que caer para estar satisfecho? Que no vez que somos nosotros los que nunca te hemos abandonado pese a lo malo de la situación- pese al enojo y al golpe que había acertado.
El cuerpo de Gintoki jamás se movió de su lugar, ni siquiera consiguió enderezar el rostro del peli plata –eso es todo… lo que tu enojo y tristeza pueden hacer. En ese caso te demostrare el mío- propinándole un puñetazo en el estómago de este, Shinpachi salió disparado contra el techo atravesándolo en el proceso para luego caer por el mismo agujero estrellándose con el duro suelo estando a los pies de Gintoki que lo miraba como de costumbre, con sus clásicos ojos de pez muerto y una aburrida expresión –te prometo que aunque ellas me den la espalda, aunque me quede sin un lugar al cual regresar, yo las recuperare, por más miserable que sea la realidad, recuperare la verdad que hemos construido con nuestras manos… ¡no las abandonare!- disponiéndose a ir, tuvo que ponerse alerta por el gran punta pie de Kagura en forma de hacha que venia del cielo a punto de clavarle su pierna en su rostro.
Saltando hacia atrás, Gintoki visualizo como Kagura ayudaba a Shinpachi a recuperarse del suelo –es esto lo que quieres ¿Gin Chan? ¿Acaso la Yorosuya no significa nada para ti?- el propio silencio del peli plata basto para contestar a esa pregunta.
-¿sabes lo que es ser maltratado por la gente de tu entorno? ¿Qué por unas simples palabras te miren como un estorbo? Yo si lo sé pero no me quedare quieto, no soy de los que se rinden desde que aparece un reto. Me enfrente a ustedes sin saber si debía, aunque para mí fuera una tortura cada risa exigiéndome el triple cuando ni el doble podía… pero hoy pienso comprobar como la venganza se sirve fría. Llaméis familia ¿a qué? Una panda de personas que escupiendo a una persona muchas veces ni razonan ¿solo porque sus ideales con los míos des entornan? Yo paso de esa mierda de lo que penséis vosotros compartiendo recuerdos falsos al igual que los otros. Yo me encargo de mí mismo no os necesito a vosotros… os voy a enseñar la rabia que tiene un jodido monstruo- viendo que las palabras eran inútiles, solo restaba los golpes.
–entonces no hay alternativa- cogiendo su paraguas y Shinpachi ya recuperado también se disponía a ayudar –queremos al verdadero Gin San, no al impostor que esta frente nuestro- sin más palabras ambos se lanzaron contra el permanentado que sin mucho esfuerzo logro detener a Shinpachi pero con Kagura, fue otra cosa, apenas si pudo resistir el tajo con el paraguas que lo mando hacia atrás.
Golpes y tajos iban de un lugar para otro, pese a que Gintoki quería terminar rápidamente con eso, se le era imposible hacerlo a no ser que los lastimase seriamente y eso era lo último que quería, ni bien era cierto que esos 2 lo habían tratado como basura no podía ignorar el hecho de que había pasado buenos momentos con ellos. Incluso llego a dudar sobre lo que hacía al ver la tenacidad y la decisión con la que Kagura y Shinpachi lo enfrentaban, era la misma sensaciones tenía cuando se enfrentaba a sus rivales en el pasado.
Solo que esta vez se sentía como el villano a punto de destruir una familia solo por sus caprichos, en el último instante tuvo que bloquear el golpe de Kagura con su Bokuto pasando desapercibido a Shinpachi que logro encajarle su espada en su brazo arrastrándolo hacia atrás hasta estrellar a Gintoki con una gran pared que se caía a pedazos –se acabó- a punto de rematarlo con un ataque combinado, en ese instante, en ese preciso momento, aquel segundo vasto para que el permanentado reflexionase sobre sus acciones.
¿Por qué se sentía así? ¿Acaso no quería volver a ver a Tohru y las demás? Si eso era cierto ¿Por qué su brazo había bajado en contra de su voluntad esperando a recibir el ataque de esos 2? Para luego quedar inconsciente y ser sacado de ahí perdiendo su única oportunidad de rescatar a Tohru ¿de qué había servido el sacrificio y ayuda de todos los demás? ¿Acaso eso era lo que su corazón le decía? No tenía una respuesta a esa pregunta, quizás el solo cerrar los ojos resolvería sus problemas… porque a él todos lo odian usándolo como un juego –(¿Por qué yo no puedo? ¿Por qué siempre tengo que ser yo al que tienen que patear de nuevo? ¿Por qué? ¿Por un gusto diferente o por diversión? No lo sé… ¿en este mundo es el mal fuerte el que dirige lo que hacer?)-
Sin demora algunas ambos ataques fallaron sorprendiendo a ambos jóvenes que veían como el rostro del Samuray los miraba diferente a lo que alguna vez fueron donde seguidamente azoto el Bokuto contra ambos con tal fuerza que los mando a revolcarse por el suelo –¡entonces voy a ser yo! El que destroce a puñetazos a la gente de mi paso que quiera pararme ahora ¡voy a ser yo! El nuevo punto de inflexión que me permita no llorar cuando me enfrente a una persona… voy a ser yo, el nuevo demonio al que la gente con tan solo pronunciarme no quiera verme ni en broma… voy a ser yo, el inútil del que se reían, aquel al que antes le escupían pero que no cayó por mucho que ellos le insultaban- fue el razonamiento que hayo después de todo lo que había vivido en un mundo de odio, de guerras y destrucción donde unos admiran a otros por las palabras que de ellos hablan.
En un mundo de mierda corrompido por la gente… volvería a ser el demonio que necesitaba por sus ideales –observen mi sonría sangrienta y obsesionada con dejarlos mutilados. Recordad el nombre de quien va matarlos… el demonio al que despertaron-
O así hubiese pasado de no ser por el frio acero que rozo su cuello, para cuando abrió los ojos, solo pudo ver con sorpresa como Shinpachi había sido atravesado por una espada de madera al defender a Kagura del ataque sorpresa.
Sin perder tiempo, la peli naranja aparto a Shinpachi del filo de la espada al saltar hacia atrás mirando con desdén y miedo a la persona a espaldas de Gintoki –que patético, no me digas que pensaste en tirar la toalla por esos estúpidos… dependiendo de tu respuesta, será un placer mancharte tu ropa de rojo… Gin Chan- nadie podía creerlo, se supone que esa mujer debería estar muerta, pero ahí estaba, tan viva y radiante apuntando con su espada de madera a Gintoki.
–¿y bien? Estoy esperando tu respuesta…- no pudiendo seguir hablando, Nobume fue callada por Gintoki quien se abalanzo sobre ella abrazándola como si su vida dependiera de ello, debía comprobar si no se trataba de una ilusión o algún fantasma –detente por favor, esto es vergonzoso Gin Chan- Nobume no había planeado nada de eso, tan solo planeaba ayudar a Gintoki mas nunca espero que el permanentado la abrasase de esa manera, casi podía decir que la sofocaba pero no le molestaba para nada.
Al contrario, disfrutaba compartir el aliento con ese hombre más grande y mayor que ella, si pudiera se hubiese quedado un poco más en esa posición y corresponderle el abrazo pero todavía faltaba una cosa –yo también te extrañe, pero no es un buen momento Gin Chan, nunca estuve muerta pero hubiese visto tu rostro pate… ti… co- no pudiendo terminar su frase, Nobume abrió de lleno sus pupilas cuando sentía como varias líneas de agua mojaban su hombro, al verlo directamente se topó con la imagen de un destrozado Gintoki llorando como un pequeño niño sobre ella mientras la abrazaba con todas sus fuerzas no queriendo soltarla.
-¿de verdad eres tú? Nobume- la mencionada, solo sonrió por lo bajo, contestando el gesto del permanentado al rodearlo con sus brazos por toda la estrecha espalda de Gintoki mientras hundía su rostro en los pectorales de este calmándolo.
–ya habrá tiempo para nosotros, pero no olvides tu misión así que por ahora…- sin comprender mucho la indirecta, Gintoki no pudo ver venir el beso que esta le planto en los labios con gentileza y sin experiencia alguna, y aunque solo duro unos segundos, basto para desconcertar a Gintoki por esa acción, claro que estaba feliz de verla con vida, es más, había recuperado a un miembro de su familia pero no esperaba esa clase de afecto de Nobume hacia el.
–cuando esto termine te acompañare adonde quieras, ya sea en el infierno o debajo de las sabanas, mientras estemos juntos… todo estará bien- más que una despedida, para Gintoki fue un cumplido disfrazado en una indirecta.
-¿eres Nobume? ¿Cierto? ¿Mi Nobume? ¿No?- estaba tan absorto por el nuevo comportamiento de la peli azul que incluso dudaba si fuera ella ¿de cuándo aquí esa mujer le mandaba indirectas que no fueran insultos o burlas?
–soy la misma de siempre, la que se encargara de mantenerte cuerdo mientras vivas, considérame tu niñera personal… Gin Chan- no paso ni un segundo cuando Nobume sintió un invasor en su parte trasera que la masajeaba descaradamente.
–pensé que eras alguien haciéndose pasar por la verdadera pero la suavidad, el ancho de tus caderas y el grosor de tus muslos demuestran que eres la auténtica. Después de todo aquí vienen a parar todas las rosquillas que te tragas con Elma- recibiendo su merecido, Gintoki solo se tocaba su mejilla roja por la tremenda cachetada por parte de Nobume que hervía como tomate maduro.
–si fueras un desconocido te hubiera cortado ambas manos sin dudarlo- no queriendo mirarlo al rostro por ocultar su sonrojo en el rostro, este incremento su tonalidad al sentir la nalgueada que le dio Gintoki con tanta fuerza que resonó por todo el lugar, queriéndole partir la cara, Nobume se disponía a golpearlo pero tuvo que parar al ver como su amigo y futuro padre de su hija yacía parado de espaldas frente a ella.
–no mueras por favor- dicho y hecho, Gintoki salió de ahí viendo que ya no quedaba tiempo.
Lamentablemente no se había dado cuenta de que las 2 personas menos deseadas habían estado observando el comportamiento de ellos y en especial una no lo había tomado para nada bien –así que es ella con la que querías estar- empezando a caminar lentamente para alcanzar al permanentado, poco a poco iba tomando velocidad estando solo metros de azotar su paraguas con la espada de Gintoki mas nunca sucedió, tras la colisión, se podía apreciar como Nobume detuvo el ataque de Kagura con su Bokuto de madera.
–apártate zorra, esto no tiene que ver contigo- disponiéndose a enterrarla contra el suelo, Kagura le lanzo un gancho que para cualquiera significaría la muerte mas no para esa mujer, hábilmente pudo desviarlo hacia la dirección donde Shinpachi pasaba en un intento de atrapar a Gintoki pero que tuvo que frenar por la sorpresa de la peli azul –de entre todas las personas ¿Por qué tú? Creí que tú y Okita eran novios- los gritos y disgustos por la moral de Nobume no se hicieron esperar más Nobume solo sintió nauseas al oír eso.
–si tu objetivo es matarme del asco, sigue así y lo conseguirás. Pero jamás en mi sano juicio estaría con esa basura, si tuviese que estar interesada en un hombre seria…- no pudiendo completar sus palabras tuvo que evadir las balas de Kagura que disparaba a diestra y siniestra contra ella.
–…mi marido ¿tantos hombres en el universo y tenías que fijarte en mi esposo? Nunca distes señales de interés por él, jamás estuviste a su lado ¿Y ahora llegas y dices que estas enamorada de mi Gin Chan?- intentando atacar nuevamente, Kagura solo pudo sentir un tremendo golpe horrible en sus intestinos al ver como Nobume le había clavado su Bokuto en su estómago, quizás no lo atravesó pero la espada de madera si la golpeo con tanta fuerza que la hizo arrodillar frente a la peli azul que la miraba de la misma forma con la que Gintoki miro a Shinpachi hace unos momentos.
–¡suéltala maldita!- queriendo defender a su amiga, Shinpachi quiso hacer algo mas solo recibió de lleno el tacón de Nobume que se enterró en su rostro de un solo pisotón.
–no recuerdo haber cometido ningún acto inhumano para que grites de esa forma, solo golpee a una mujer que me saco de mis casillas y resulto que era una simple mujer con delirios en la cabeza, tuve que tranquilizarla. No me compares con un montón de idiotas como ustedes- apenas dijo eso, Nobume tuvo que apartarse de Kagura debido al instinto asesino que emanaba –maldición ¿esto no podría ponerse mejor?- al parecer Kagura había entrado en su modo Berserker, muy similar a cuando Kamui había perdido el control hace mucho tiempo.
Mientras tanto Gintoki ya estaba en la azotea y como era de esperarse no había nada, tan pronto como llego ahí, a su espalda pudo escuchar el crujir de la pared rompiéndose notando como del agujero en el piso salían Nobume y Kagura peleando al mismo nivel para sorpresa de Gintoki, pero no había tiempo que perder, el momento se acercaba y no habría otra oportunidad más que esa, estando a punto de realizar el viaje interdimencional, Shinpachi se colocó frente a él, se notaba que había sido golpeado muy fuerte por parte de Nobume pues parecía que el chico caería inconsciente en cualquier momento.
-¿Cuál es tu problema? ¿Qué ganas con hacer todo esto? ¿Qué crees que dirá Kazuya cuando se entere?- Gintoki pudo sentir su postura estoica de no ser porque pronto los pasos a su espalda lo hicieron voltear solo para ver como aquel pequeño lo miraba preocupado y desconcertado por lo que sucedía, todos peleaban entre sí, su madre estaba fuera de control contra aquella mujer y su padre ahora planeaba algo que nadie conocía.
–papá ¿Qué sucede?- queriendo una explicación, Kazuya no podía evitar temblar en sus piernas y el tartamudeo en sus palabras, mas Gintoki jamás le dirigió la mirada -¿papá?- apenas dijo eso, Gintoki solo bufo, después de todo Kazuya tenía implantado recuerdos falsos que incluso compartía con él.
–Kazuya… ¿alguna vez te has preguntado por qué sientes que lo tienes todo… pero que al final sientes que nada de esto es real?- el pequeño no entendía de lo que hablaba su padre, más el brillo de sus ojos iba desapareciendo poco a poco por como la situación iba desenvolviéndose –Kazuya, aunque no hayas sido mi hijo… fue agradable el tiempo que compartimos juntos, esos recuerdos por mas falsos que sean, de alguna manera… quisiera creer que fueron reales- siendo esa la gota de desbordo la cordura del pequeño, Kazuya no podía creer lo que le habían dicho, sus ojos perdieron el brillo, ya nada quedaba después de oír eso, ni siquiera Shinpachi creía lo que había escuchado.
Jamás hubiese creído que Gintoki tendría las agallas de decirle eso a Kazuya, había convivido con ese hombre lo suficiente para conocer cuando Gintoki hablaba con el corazón y cuando no, pero ahora lo había dicho libremente como si no estuviese atado a nada como una consecuencia o algo por el estilo.
Para cuando se dio cuenta, Gintoki ya estaba al filo del borde del gran vacío que daría paso a una dura caída –Nobume, cuento contigo- pronto todos vieron como Gintoki se había lanzado hacia el gran abismo mientras el aire recorría todo su cuerpo al compás en que el sol salía por las montañas entre el gran horizonte –ya voy… chicas- pensando que había cometido suicidio, Kagura salió de su trance solo para acercarse a ver como el cuerpo inerte de Gintoki estaba por impactar contra el pavimento, al igual que todos los que le habían ayudado a llegar hasta ahí veían como Gintoki caía a gran velocidad más antes de tocar el suelo el cuerpo de este se desintegro en pequeñas luces para sorpresa de todos que no creían lo que veían.
–todo depende de ti… Gin Chan- con eso ultimo dicho Nobume solo volteo para plantar cara a una encabronada Kagura que la miraba con ojos homicidas mientras Shinpachi lo miraba de la misma manera pero con menos intensidad –no sabes cuantas ganas tengo de patearte el trasero- Shinpachi estaba por contestar más la sola mirada de Kagura lo paro en seco.
–no te metas en esto 4 ojos, ella es toda mía- desapareciendo de la nada, Shinpachi solo vio como ambas aparecieron en el centro del lugar chocando sus respectivas armas mirándose con locura y sadismo por ver quien perdería la cabeza primero
TERRITORIO DE LA FACCION OSCURA/CASTILLO DE DAMOCLES (ENTRADA)
Pensando que aterrizaría suavemente, la cara de Gintoki dio de lleno con el gran portón de rocas maldiciendo por lo bajo a Fafnir al no explicarle el aterrizaje –y aquí es donde me escabullo- no tardó mucho en que los problemas se le aparecieran cuando sintió pisadas de varias hordas que fueron al lugar a inspeccionar, si lo descubrían, seria fin del juego y todo habría sido en vano, pensando en una estrategia de escapar lo único que se le vino a la mente fue aquella estrategia que una vez realizo junto a aquel sujeto para poder infiltrarse a una base militar Alemana.
–si JoJo pudo hacerlo, yo también- pasaron unos segundos y varios monstruos aparecieron, alguno que otro mantenía una similitud con los humanos pero la mayoría sí que eran verdaderos demonios, obviamente hubo gruñidos como si se tratasen de acechos hacia su presa en frente pero, claramente eran especies diferentes por lo que Gintoki no entendía nada de nada, tan solo ladridos y gruñidos como si de perros de tratase –(vamos, tu puedes hacerlo, esto no es diferente a como cuando entre a la casa de Libra)- tomando aire para tranquilizarse, Gintoki empezó a actuar como mujer y dado que llevaba maquillaje y vestido le hacía parecer más creíble su intento de engaño para la persona promedio.
Pero esos no eran personas promedios sino monstruos que se guiaban por el instinto, sudando por el resultado de su actuación, Gintoki se preparaba para el plan "B" si llegase a fallar, sin embargo, solo observo como las criaturas de aspecto colosal junto a las más diminutas y de tamaño medio lo miraban y olfateaban al mismo tiempo, no tardo mucho para que casi todos se abalanzasen sobre el mas Gintoki nunca sintió arañazos, ni intentos de comerse sus tripas, en lugar de eso las bestias lo lamian o envolvían en sus tentáculos mientras se peleaban por el como si se tratase de su cena o alguna mascota.
–voy a fingir que nada de esto paso- haciendo fuerzas para soltarse del agarre de las criaturas, Gintoki se puso a escalar el tremendo muro de piedra y agradecía profundamente que el portal lo haya traído a la puerta y no por allá, de lo contrario tendría que pasar aquel puente en mal estado para caer a un mar de lava hirviendo, poniéndose a analizar el ambiente, no era muy diferente a los demás mundos que había visitado con las dragonas, claro que era tenebroso y lúgubre en lo que respecta al cielo nublado con nubes color cenizas, la extrema calor por todo ese magma alrededor del castillo, las incontables criaturas que respaldaban la entrada principal y el aspecto tan demacrado que tenía el castillo que parecía se iba a caer en cualquier momento.
–para ser el Rey del Caos, ese título le queda muy bien, su propia casa es un caos- adentrándome en la fortaleza, no tardo en siquiera dar un paso cuando el piso a sus pies se quebró dejándolo caer varios pisos hacia abajo dejándolo en lo que podría parecer ser una prisión por todos esos barrotes y aparatos de tortura, eso y que veía que en lo que había caído eran vísceras y cadáveres de algunos monstruos.
La reacción normal para cualquiera seria gritar presa del pánico, pero para el descerebrado de Gintoki no funcionaba pues este tan solo lo tomo como algo normal, tenerle miedo a cuerpos muertos se lo podía dejar para las mujeres y hombres sin huevos… a lo único que le tenía más miedo era a los fantasmas y el hecho de enojar a Lucoa sin un plan de respaldo que le impida matarlo en el proceso.
–estaré perdido si no busco una luz- intentando buscar algo con que ver a su alrededor, no tardo en tocar una manivela que sin mucho apuro termino por encender el lugar entero con antorchas mientras que en frente de Gintoki yacía Elma con pedazos de lo que se podría describir los cuerpos frescos de algunos monstruos.
Ambos solo quedaron viéndose unos momentos por el Shock de verse en esas circunstancias, pensando que la abrazaría y besaría de la preocupación, Elma quiso saltar sobre Gintoki mas este apago nuevamente la luz desconcertando a la Dragona pues ya no podía verlo y pese a que sus sentidos eran más agudos, aquel ambiente estaba hecho para aprisionar a Dragonas como ellas por lo que estaba en las mismas circunstancias que Gintoki en la oscuridad.
–Gin Chan ¿Dónde estás? ¿prende la luz por favor?- intentando alcanzarlo, logro agarrar la Yukata de Gintoki mientras este peleaba por quitársela de encima.
–al menos límpiate antes de venir hacia mí- no pudiendo quitársela de encima, Elma termino por empapar a Gintoki con la sangre y carne de esas bestias abrazándola en el transcurso mientras Gintoki no hacía nada más que mirar el techo –ya tengo suficiente problemas con venir por ustedes, ahora por tu culpa tendré que lavar tu ropa cuando volvamos a casa- no pudiendo querer oír otra cosa, Elma rompió en llanto por esa afirmación.
-¿de verdad podremos ir a casa?- Gintoki solo la apego hacia el mostrando afecto hacia Elma mientras esta se sonrojaba a mas no poder por aquella acción, si era cierto que había deseado mucho volver a los brazos de su marido pero no era un buen momento para que Gintoki la calentara en su zona intima –Gin Chan… aquí no, al menos no en frente de nuestra hija- dicho eso, las luces se prendieron nuevamente pero esta vez apareció Kanna sosteniendo algún crustáceo dejándolo caer en el proceso por la sorpresa de volver a su figura paterna.
–tranquila Elma, lo que vera Kanna no es algo de lo que debas avergonzarte- con aquellas palabras Elma no pudo evitar pensar en imágenes indecentes que le haría Gintoki en esos momentos y como se encontraban en un calabozo lo más probable es que Gintoki la sometería en sus más íntimos deseos… poco a poco Gintoki la levantaba de la cintura mientras Elma lo rodeaba con sus brazos, pronto las manos de Gintoki sostenían todo el peso de Elma al haberla levantado del suelo, esta quiso comenzar con un beso suaves, más lo único que sintió fue como su cuerpo era levantado para que su espalda chocara contra el suelo debido al Suplex Alemán que el permanentado le había aplicado.
–de camino aquí, un pajarito me conto que debes una gran cuenta en muchos restaurantes, al parecer una mujer con un cuerno en la frente junto a un muchacho con paraguas salieron de los restaurantes sin pagar la cuenta, y ahora resulta que soy yo quien tiene que pagar la cuenta ¿tienes algo que decir al respecto… Elma?- la mencionada solo trago duro al recordar la travesura que había hecho con Kamui cuando lo conoció aquel día en el festival, y más temor tuvo al enterarse que el borrado de memoria desapareció de las personas pues el padre de Tohru había desecho su magia logrando que recuperasen su memoria.
–bueno… veraz… sobre eso- no pudiendo terminar de contar su versión, Gintoki tuvo que deshacer su llave para aguantar la tacleada de Kanna que no pudo hacer otra cosa más que llorar en el pecho de Gintoki mientras esta la consolaba.
–Estuviste mucho tiempo sola ¿Kanna?- esta solo negó con la cabeza señalando a Elma.
–Mamá se quedó a mi lado, gracias a ella pudimos mantenernos a salvo… aun así te extrañábamos- queriendo aprovechar la ocasión Elma solo paso a contar que después de que el padre de Tohru las desterrara de la tierra, Elma se encargó de cuidar a Kanna todo este tiempo mientras pensaban en un plan para volver a la tierra con él y luego recuperar a las demás.
Al finalizar Gintoki no podía hacer otra cosa más que agradecer a Elma por su gran logro como Madre soltera al menos en esos 2 meses de ausencia –entonces ¿todo perdonado?- pensando que Gintoki dejaría de acusarla de ese problema, este solo suspiro por lo bajo.
-tendremos que trabajar más nosotros 2 para pagar tus deudas- Elma solo lloriqueaba porque al fin y al cabo tendría que hacerse responsable de sus actos más tras razonar, se detuvo en seco al recordar lo último que dijo Gintoki.
–dijiste "tendremos" ¿solo nosotros 2?- tras tomar de la mano Kanna, Gintoki solo la miro confundido por cómo estaba esta.
–no creo que Tohru y Lucoa quieran trabajar por tus deudas, y no tengo muchas esperanzas de que completes un trabajo sin tener que endeudarte más así que solo seremos nosotros 2 y si es que Kanna quiere pues seremos solo nosotros 3- no pudo seguir hablando, en menos de un segundo Elma lo tenía entre sus brazos mientras lo abrazaba a tal punto en que lo sofocaba por tremenda fuerza.
–lo vas a matar- haciendo caso a las palabras de Kanna, Elma se detuvo para hacerle viento a su marido para que este no se fuese al más allá. Tras recuperarse, la misión era clara, coger a Tohru y salir pitando de ahí y eso significaba vencer de alguna manera al emperador del Caos.
Gintoki tuvo casi que suplicar que Elma no interfiriera cuando el actuase pero al final no tuvo más opción que confiar en sus palabras.
Mientras tanto, en su trono yacía el líder de la facción del caos… Damocles, al parecer sus ojos estaban pegados en el gran portón al frente como si estuviese esperando a alguien, y así fue, después de que la gran puerta de piedra se derrumbase, Damocles abrió sus ojos topándose con la figura de aquel humano insignificante que su hija se había encontrado –me tome las molestias de cumplir tus sueños, mi hija suplico que te perdonara la vida y así lo hice. Te di la vida que siempre quisiste, y ahora te presentas ante mí para morir de una manera tan lamentable sin haber aprovechado la segunda oportunidad que se te otorgo. No sé si eres un tonto o… solo un estúpido que quiere morir, no creas que saldrás ileso después de entrar a mis dominios- parpadeando un par de veces, Gintoki solo desenfundo su Bokuto de madera apuntándoselo directamente a Damocles.
-Incluso sin que dieras ese hermoso discurso tuyo, sabia de mi impotencia hace mucho, así que hice un juramento, incluso si significaba asesinar a los que alguna vez considere mis amigos, recuperare lo que perdí aquel día, y eso es algo de lo que no me voy a retractar- parándose de su trono, la idea del juego era clara, quien moría primero… perdía.
–no hace falta que te muevas, con solo un chasquido de mis dedos tu cuerpo explotara en mil pedazos- disponiéndose a cumplir su palabra, Gintoki no tardo en formar una sonrisa arrogante que si bien no causó un efecto en Damocles, si le dio el tiempo suficiente para que unas extrañas marcas recorriesen el cuerpo del peli plateado cubriéndolo por completo.
–inténtalo si puedes, pero si yo muero, tú me acompañaras- con el paso del tiempo, Damocles había vivido incontables batallas adquiriendo una gran experiencia en el campo de lucha, y sabía perfectamente cuando un guerrero tenía un haz bajo la manga y cuando solo fanfarroneaba, la pregunta era ¿Por qué un simple humano que provenía de un mundo mediocre le causaba esos pensamientos? Quizás por los ojos del muchacho, no parecía que aquel sujeto con aquella espada de madera hubiese crecido con una buena infancia, al contrario, parecía que tenía cierta experiencia en la guerra.
Viendo como el anciano bajaba las manos, Gintoki solo frunció el ceño, plan "A" arruinado, solo quedaba el plan "B" -¿Qué pasa? Pensé que me matarías con solo tus dedos ¿ o es que acaso no quieres ensuciarte las manos?- Damocles solo comenzó a avanzar lentamente seguido por Gintoki que lo imito al mismo tiempo.
–he matado incontables héroes que se atrevieron a desafiarme, comparado con esas moscas tu tan solo eres una sucia larva- formando su brazo como espada, Damocles se disponía a dar fin a la vida de este de un solo tajo.
–veras que esta larva es más que una simple gripe- llegando a encararse cara a cara, Gintoki azoto con su Bokuto el cuerpo de su enemigo que no se movió ni en lo más mínimo, era clara la diferencia de fuerzas entre ambos, como si un gusano desafiase a un león.
Disponiéndose a partirlo por la mitad, Damocles bajo su brazo generando un corte en el mismo aire que termino por cortar su castillo en 2 llegando hasta alcanzar el gran mar de lava que se abrió en 2 –se acabó- pensando que la victoria estaba de su lado, el emperador del Caos solo parpadeo un par de veces para ver como aquel humano había detenido su brazo con ambas manos y su Bokuto que no tenía ni un rasguño –impresionante, casi alabador, a juzgar por esas extrañas maldiciones en ese pedazo de madera, diría que algún Dragón te ayudo pero eso no cambiara nada, apenas si pudiste bloquear mi ataque, dime como piensas reaccionar ante mil cortes- queriendo hacerlo pedazos con sus garras, Gintoki solo apretó los dientes viendo que no sería capaz de esquivar y mucho menos bloquear todos los cortes pero…
Tan pronto como Damocles agitaba su brazo en busca de su víctima, veía como milagrosamente el humano esquivaba y repelía su ataque a la perfección, tras finalizar su ataque, el viejo Dragón cambio su mirada a una más feroz -¿Quién eres tú?- poco a poco el cuerpo de Gintoki hizo una pequeña reverencia al compás en que levantaba su rostro dejando ver una gran sonrisa en su rostro con los ojos cerrados.
–les dije a esos 2 que engañarlo no sería para nada educado, aunque claro no es que usted pueda ser visto con esa clases de trucos, mucho gusto señor Damocles, mi nombre es Yoshida Shouyou y hemos venido por mi nuera- llenando el ambiente de un profundo silencio, el soplar del viento fue el único sonido en toda la habitación.
-¿Qué dijiste "que"?- como si se tratase de una ola violenta de viento, la presión alrededor de Damocles hizo resquebrajar el lugar más la expresión en el rostro de Gintoki no cambiaba.
–será muy difícil vencerlo, esto de cambiar personalidades aun no lo hemos practicado así que les recomiendo a ustedes 2 estar alerta cuando ya no pueda más- saltando del lugar, Shouyou no tuvo más opción que empezar a esquivar las grandes rocas que caían de las estructuras dañadas mientras trataba de acercarse a su rival.
–sucio y despreciable humano, te atreves a hablarme con ese tono, te enseñare tu lugar- no pudiendo contener más su ira, Damocles se transformó en un colosal Dragón rojo amenazando con extinguir la vida de Gintoki si este no hacía nada, había planeado matarlo sin dolor alguno y para ello por supuesto no necesitaría de su verdadera forma pero… después de ese declaración, pensaba devorarlo y masticarlo lentamente por siquiera pensar que podría llevarse a Tohru,
Mientras tanto, en alguna de las tantas cuevas de por ahí, se encontraba una dragona reposando en lo que vendría a hacer solo una simple rincón, el único sonido apenas audible era el gotear del agua que caía del techo hacia el suelo resonando por todo el sitio, o así hubiese sido de no ser porque repentinamente la pared de al lado quedo completamente destruida llenándola de sorpresa, por mero que parezca, la esperanza se apodero de ella esperando ver una cabellera plateada… más lo único que encontró fue a Elma y a Kanna que la miraban desde abajo al parecer un poco agitadas.
–por fin, tu casa parece un laberinto, hazme un favor y saca tu gordo trasero de aquí- no habiendo respuesta, Tohru solo volteo hacia otro lado encabronando a Elma por esa acción –te he dicho que salgas de aquí, vete y busca un lugar seguro- no esperando nada de las acciones de Elma, Tohru solo cerro los ojos esperando que se fueran más repentinamente su cuerpo salió volando por la pared debido a la gran embestida que recibió, al recuperarse solo veía como la culpable había sido Elma en su forma de Dragón.
–tienes solo una cosa que cumplir, no lo hechos a perder- no pudiendo aguantar las ganas, Tohru contesto con la misma fuerza al taclearla de la misma manera aventando a Elma contra el muro mientras la Dragona esmeralda enseñaba sus dientes amenazantemente –no compliques mi trabajo más de lo que ya está- Elma se recompuso y con solo la mirada le ordeno a Kanna no interferir.
–no quiero vuestra ayuda, salgan de aquí antes de que terminen muertas- más que un tono imperativo, las palabras de Tohru parecían suplicas hacia las 2.
–pues que lastima, las únicas que saldrán de aquí son tú y Kanna, yo me quedare e intentare ganar algo de tiempo- ganándose la furia de Tohru, Elma no tuvo más opción que contraatacar la gran embestida que su amiga le aplico terminando ambas forcejeando por ver quién era la primera en ceder –por un demonio Tohru, no cuento con mucho tiempo- queriendo terminar rápido con ella, Elma se disponía usar magia de ser necesario mas no pudo hacerlo… ¿la razón? Los ojos de Tohru dejaban salir gruesas lágrimas mientras apretaba los dientes con fuerza intentando no llorar frente a su rival.
-¿y luego qué? ¿Enfrentar a mi padre y morir en solitario? Entiende que no quiero que me ayudes, no estoy aquí en contra de mi voluntad, estoy aquí porque así lo decidí- llenándose de mas ira, Elma le dio un fuerte cabezazo a su amiga que cayo hacia atrás después de recibir ese duro golpe.
-¿Qué estas aquí por voluntad? ¿entonces explícame porque diablos lloras?- Tohru solo volteo su cabeza hacia el otro lado intentando no verla directamente por la vergüenza –yo, Kanna, incluso Gin Chan… estamos arriesgando la vida por ti y lo único que haces es llorar como una inútil, así que te lo preguntare solo una vez ¿te quedaras sola en este lugar lamentando nuestras muertes o utilizaras nuestros cuerpos para avanzar?- sin poder responder, Tohru abrió los ojos de lleno al escuchar que Gintoki había venido por ella.
-¿Dónde? ¿Dónde se encuentra?- pidiendo a suplicas, su respuesta fue contestada por un gran terremoto en la zona preocupándolas.
–maldición, perdí demasiado tiempo- queriendo salir de ahí, Tohru no se lo permitió pues le obstruyo el paso.
–voy contigo- Elma estaba por negarse, sus órdenes habían sido claras, rescatar a Tohru y salir con ellas fuera de ahí sin mirar atrás, claro que lo cumpliría, excepto que ella se quedaría con Gintoki para ganar tiempo suficiente en lo que Tohru y Kanna escapaban.
–si haces esto no habrá marcha atrás ¿estas segura?- las consecuencias serían graves y eso lo sabían todas las presentes, con solo mirar los ojos de su amiga, Elma comprendió que tanto ella como Tohru estaban listas para dar la vida si era necesario, ahora era su turno de proteger lo que era suyo y aunque no simpatizaban siempre, ahora era el momento de mostrar de lo que eran capaces y ese derecho lo tenía Tohru.
Elma sabía que su compañera desde pequeña en su alma se gravo su destino pues fue entrenada para ser una despiadada asesina, una mirada tan fría que a todos estremecía… la consecuencia de torturas que agravaron sus días. Toda su vida aprendiendo la doctrina de un arma hecha para matar y despertar en miles de alarmas del miedo y la inseguridad porque no mostraba piedad, si eran su objetivo vivos jamás quedaron.
Sin conocer la amistad, con la ausencia de afecto siguió su camino cual asesina perfecta. Garras afiladas combinadas con su gran destreza, con sigilo desgarraba y arrancaba las cabezas… pero su maldad artificial en su corazón le lleno de angustia y sazón sin tener una mínima razón para cambiar, siguió viviendo en la tensión. Decidió convivir con un hombre por su admiración para defenderlo de cualquier contendor sin imaginarse que entre simples escenarios, se enamoraría de aquel humano que la sacaría del calvario…
Un amigo que acepto la oscuridad de su pasado, deshielo la frialdad que la mantuvo congelada. Juntos avanzaron derrumbando todo codo a codo más la mente de Gintoki seguiría en el lodo. Atormentado por su pasado y por sus terribles traumas, en aquella batalla final perdería la calma queriendo asesinar a su rival de forma letal atrapada sin saber que hacer entre el bien y el mal. Después de eso se marchó sin despedirse de su amigo… regresando a su hogar con la tristeza y el castigo, de pensar que perdería su amistad por lo ocurrido lamentando el hecho de a su padre no haber vencido…
Pero Gintoki no dejaría sola a su querida compañera pues sabia del dolor que está en su interior guardaba y contra todo fue a buscarla demostrando el cariño, el mismo del cual él careció desde niño… aquel despiadado demonio fue cambiando su visión, destrozando su pasado gracias a aquel Dragón y por ella pudo librarse del yugo de su oscura maldición.
Alejándose por completo de aquel pensamiento insano… pero la vida es muy dura y siempre trae amargura, etapas que son oscuras y nos llenan de fisuras… y desechando la suerte tuvo que hacerse más fuerte sin saber que Gintoki estaba al borde de la muerte. Desolada y con el corazón en grietas por el hecho, por su amor decidió cruzar aquel difícil trecho y con ayuda de Elma encontraría la salida para continuar su historia y dar comienzo a una nueva vida aun si para aquello no debían mostrar piedad si es que deben matar, no se contendrían si es que deben asesinar.
Mientras tanto en el enfrentamiento, antes de que siquiera pudiera matarlo con algún tipo de magia, Damocles estaba decidido a aplastar la humanidad del humano que por más que intentaba, no lograba atinarle ni un solo zarpazo y no contemplaba la idea de usar su magia, que dirían los demás Dragones sobre el líder de la facción del Caos quien utilizo su magia con un ser tan insignificante, sería la burla de todos si eso llegara a suceder, mas nunca tomo en cuenta que pese a su diminuto tamaño su adversario sería más rápido que el, mientras este trataba de aplastarlo debajo de sus garras, Gintoki no hacia otra cosa más que esquivar y esquivar.
Pese a que su rival era extremadamente pesado eso le daba la ventaja de una increíble resistencia pues ninguno de sus estocadas con el Bokuto de madera lo había herido –los Dragones sí que son fascinantes, sin duda alguna esto tardara más de lo que pensamos- logrando irritar más a Damocles por su vocabulario, Shouyou tuvo que esquivar el aliento de fuego que el gran Dragón rojo le lanzo al cubrirse tras varias escombros que poco a poco se iban desintegrando por el inmenso calor del fuego –(no quiero ser negativo, pero a este paso terminaremos como carbón)- fue el comentario de Gintoki en la subconsciente de los 3.
–Tiene razón, hemos estado a la defensiva todo este tiempo, sería bueno pasar a la ofensiva- notando como se quedaba sin escudos de roca, Shouyou no tuvo más opción que saltar hacia arriba evitando las llamas más Damocles ya esperaba esa acción.
–en el aire no tienes salida- procurando partirlo a la mitad, antes de que el gran zarpazo de la criatura partiese en 2 el cuerpo de Gintoki, este cerro los ojos más para cuando los abrió, en vez de esquivar o parar el tremendo ataque, tan solo lo utilizo como impulso para ponerse a correr por uno de los grandes brazos del Dragón buscando su objetivo –volvió a cambiar- deshaciéndose del humano en su cuerpo, Damocles solo afilo la mirada por el nuevo invitado que tenía en su delante.
–¿Quién eres esta vez?- el cuerpo de Gintoki tras aterrizar, tan solo permanecía inerte, lo único que hizo fue pasar su cabello hacia atrás pero había algo más extraño, su extraña sonrisa pese a ser la misma era totalmente diferente en lo que respecta a un rostro amable y gentil, ahora no era más que un expresión sombría con una mueca vacía.
–ya conociste a los otros 2, no quiero alargar las cosas así que solo llámame Utsuro, y si te preguntas si hay más como nosotros, no, solo somos 3- Damocles solo gruño siguiendo con sus ataques más lo que siguió por lo menos hizo que abriera los ojos de golpe, la postura de su adversario había cambiado completamente, si antes se basaba en la defensa, esa nueva personalidad era todo lo contrario ya que solo se centraba en la ofensiva y nada más que eso –porque no vuelves a tu forma humana, siendo una lagartija enorme solo me facilitas mi trabajo- y es que era cierto, pese a la enorme resistencia de Damocles, empezaba a sentir los ataques del humano que si bien no eran gran cosa, eran molestos y con el pasar de los segundos el dolor se iba incrementando pasando de ser solo una mosca a ser una presa débil que enseñaba los colmillos ante su depredador.
–insolente humano- disponiéndose a destrozar el lugar, tan solo basto uno de sus rugidos para mandar a volar todo a su alrededor haciendo añicos casi todo el castillo esperando que con eso el humano por lo menos haya resultado herido porque muerto no estaba, aun podía escuchar el sonido de los latidos de su corazón mas no podía decir donde estaba debido a que las pulsaciones cardiacas de Gintoki poco a poco bajaban hasta legar a cero –¿habrá muerto?- estando seguro de su victoria, un gran peñasco estaba por caer encima de la gran criatura, claro que el enorme reptil no se tomaría las molestias de esquivarlo pues no significaba un gran peligro.
Tras el impacto de los escombros de una de las torres sobre Damocles, en una de las tantas piedras rotas yacía Gintoki mirándolo fijamente antes de golpearlo con el Bokuto en toda la frente de la criatura –(Controlo su respiración y el ritmo de su corazón para que no lo escuchara… pero para eso tendría que haber estado muerto)- dando unos pasos para atrás, el cuerpo de Gintoki cayo pesadamente al suelo mientras respiraba agitadamente después de todo lo que tuvo que hacer para poder sobrevivir a esa explosión de energía, sumándole el cambio de personalidades de Shouyou y Utsuro que abusaban de su cuerpo al llevarlo a límites que él no podría hacerlo, su cuerpo no soportaría mucho más la carga de estrés.
–(Ustedes 2 deberían de medirse en lo que hacen, mi cuerpo no es juguete para que estén saltando de un lado para otro, apenas si puedo seguirles el ritmo)- dentro de su subconsciente tanto Shouyou como Utsuro sudaban y respiraban al igual que Gintoki después pues el escapar casi ilesos de ese Dragón había sido mucho más difícil de lo que pensaron y lo peor era que aún no peleaba en serio.
–(Pueden recordarme porque vamos a morir)- Shouyou solo miro al otro inquilino que parecía estar pensando en alguna estrategia para que los 3 saliesen con vida de ahí.
–(la respuesta yace frete a ti)- escuchando las palabras de este, Utsuro se fijó hacia donde Gintoki veía abriendo los parpados al ver como de lo que podría ser unos pasadizo subterráneos salían Tohru y las demás admirando el lugar hecho trizas pero más le sorprendió que Gintoki estuviese vivo tras todo ese ajetreo.
Puede que solo haya bastado unas milésimas de segundos donde Gintoki pudo ver a esas 3 juntas nuevamente pero… en ese lapso de tiempo donde se distrajo, el rostro de felicidad de Tohru quedo hecha trizas tras ver como su padre de un rápido movimiento había atrapado entre sus fauces de los dientes el brazo de Gintoki levantándolo violentamente mientras lo agitaba intentando devorarlo por completo -¡Gin Chan!-
Intentando auxiliar al permanentado, Elma quiso hacer algo en ayuda de su marido mas no pudo hacerlo debido al Shock que todas tuvieron al ver como de un mordisco limpio, Damocles le arranco el brazo izquierdo a Gintoki seguidamente de un zarpazo que mando el cuerpo del permanentado a estrellarse contra el gran techo rocoso dejando en su camino solo la gran polvareda de la tierra levantada –al final solo eres un humano- devorando el trozo de carne en su boca, Damocles solo tenía que terminar con los restos del humano aunque…
Pronto su cuerpo sintió un dolor punzante que llamo su atención solo para ver como aquella pequeña albina le había clavado su pequeño puño en su lomo sin resultado alguno debido a las gruesas escamas que este tenía –es inútil- queriendo deshacerse de Kanna al azotarla con su cola, el enorme reptil sintió como su larga extremidad estaba siendo retenida por su hija quien había detenido su ataque –Tohru… - no alcanzando a decir nada más, Damocles sintió un dolor justificable en su barbilla percatándose de que la otra hembra de pelo corto de la facción de la armonía le había acertado un derechazo en toda su mandíbula –maldita- preparándose para desencadenar una fuerte explosión de sus mandíbulas.
Damocles estaba harto de tener que lidiar con simples insectos, al ya no tratarse de un simple humano sino más bien de otros de su especie, no tendría consideración con ellas aun si fuesen hembras más con Tohru hablaría después de enseñarle quien es el que manda, sabiendo lo que se avecinaba, Tohru solo se preparó para lo peor abrazando a Kanna para servir como escudo mientras Elma solo alcanzo a cubrirse con ambos brazos estando lista para recibir el ataque… sin embargo.
El pequeño sonido ensordecedor de entre los escombros alerto al gran reptil quien solo ladeo la cabeza mirando junto a todas como Gintoki se había impulsado del gran techo rocoso cayendo a una gran velocidad en contra del reptil rojo –los gusanos como tu son un fastidio- cambiando la dirección de su hechizo, su blanco ahora era el samuray del permanente, Damocles estaba seguro de su victoria, con solo un poco de su aliento infernal, ese simple humano pasaría a ser nada más que cenizas ni si quiera otros Dragones podrían sobrevivir a su llamarada pero… antes de que siquiera pudiera canalizar Mana, sus piernas empezaron a perder el equilibrio tambaleándose en el proceso.
Pensando que se trataba de algún ataque por la espalda por parte de su hija y las otras, Damocles se equivocó pues apenas si volteo no había nadie, es más, Elma y las demás recién se iban a unir para ayudar al humano ¿entonces qué era lo que le sucedía a sus extremidades? No había sido golpeado de manera letal, de hecho, el único con el que había estado peleando era aquel sujeto que caía del cielo a gran velocidad ¿podría ser que todos esos ataques débiles le hubiesen causado algún daño sin que se percatase? No, eso sería imposible ¿entonces porque diablos sentía sus parpados cansados? Eso no importaba ahora, solo se sentía cansado, nada más, incluso así podía acabar con cucarachas como si nada.
Ignorando el agotamiento de su cuerpo, Damocles se disponía a carbonizar a Gintoki hasta el alma y para ello se requería magia, con decisión estuvo a punto de ejecutar un poderoso hechizo que no solo acabaría con la vida de Gintoki, sino también con su espíritu… o eso quería hacer si no fuera porque repentinamente de sus grandes fauces pequeños hilos de sangre salían a toda velocidad obligándolo a fallar el disparo que por poco y le daba al Samuray.
–¿querías comerme? ten tu postre- incrustándole su Bokuto de madera en la única parte de la enorme criatura que por lo menos demostraba un poco de fragilidad, Gintoki logro insertar su espada en uno de los ojos del Dragón que apenas sintió el punzón en su pupila, la enorme criatura no resistió el ardor que este le produjo –¿el dolor es nuevo para ti? Acostúmbrate- retorciendo su espada, Damocles solo movía la cabeza de un lado para el otro con tal fuerza que sin más logro zafarse de la espada pues Gintoki no aguanto el jaloneo quedando a rastras contra el piso.
–tu… miserable- tocándose la herida en el rostro, la ira del emperador del Caos era notable, un simple humano lo había herido de esa manera, queriendo descargar toda su ira contra el Samuray se preparaba para rematarlo de una vez por todas más nunca espero que su cuerpo lo traicionase de esa manera, sin poder controlar su organismo, el padre de Tohru empezó a votar una gran cantidad de sangre por la boca sin causa aparente logrando que este caiga sobre sus rodillas anonadado por lo que estaba pasando.
Su sangre, su propia sangre estaba por los suelos, queriendo hallar al responsable, su vista se topó con la sonrisa triunfante de aquel humano que lo miraba divertido como luchaba por respirar adecuadamente –¿cansado? Déjame ayudarte- corriendo lo más rápido posible Gintoki salto y azoto su espada de madera contra el gran hocico de la criatura que no hizo nada por defenderse, al parecer se encontraba confiado en que ese débil ataque no le haría nada debido a que los anteriores ataques de Gintoki no le habían causado nada en lo absoluto pero… ese azote en su mandíbula de verdad que lo había sentido.
–no fue fácil hacer esto ¿sabes? requirió mucho tiempo y uno de mis brazos. Por suerte tenia ambas- seguidamente el Dragón Rojo sintió como cada parte de sus células ardían como el infierno obligándolo a respirar agitadamente tratando de persuadir el dolor, no solo eso, su vista se nublaba y empezaba perder el conocimiento poco a poco –ya lo sientes ¿no es así? Con lo que el resto de nosotros vivimos… tu mortalidad. Pero sobrevivirás, el veneno desaparecerá en algunos días- poco a poco Gintoki se acercaba hacia la criatura para luego darle una estocada con tal potencia que incluso Damocles tuvo que retroceder unos pasos al sentir como algunos de sus colmillos estuvieron por romperse.
–pero no tenía que ser bueno contigo, una mescla más fuerte. Quiero que recuerdes esto, mantente fuera de mi camino… en todos los años por venir, en tus momentos más oscuros recordaras que yo fui el único hombre que te venció- apenas escucho eso último, Gintoki no le dio tiempo de razonar aquellas palabras puesto que sin piedad alguna empezó a azotar y dar estocadas una y otra vez en el gran rostro de la criatura que nada podía hacer para defenderse.
No hasta que Gintoki le perforó el mismo ojo mal herido volviendo a retorcérselo para causar dolor y agonía en su rival, atacar los puntos débiles de tu rival más grande, esa era la estrategia pero aun así el enorme animal seguía consiente y parecía que se acostumbraba al dolor –no tienes ni idea de lo que sucederá si sigues con esto, los problemas que causaras, el desorden en nuestras leyes- siendo callado de inmediato al sentir como su ojo era de igual manera arrancado de raíz por la espada de madera, Gintoki tuvo que saltar hacia atrás para evitar ser partido en 2 por la criatura que en ese acto de dolor le mando un zarpazo.
–entonces ¿dices que respondes ante una autoridad? ¿Ellos me querran muerto porque los desobedezco? Porque yo hago lo que ellos no pudieron ¿Qué clase de autoridad es esa?- sin arrepentimiento alguno, Gintoki iba a por el segundo ojo más cuando estaba cerca de incrustar su espada en el otro ojo, las fauces del Dragón se abrieron a tal punto en que su cuerpo cabía exactamente, solo faltaba un pequeño movimiento y su cuerpo seria partido en pedazos mas eso nunca sucedió debido a que cuando Gintoki pestaño, en ese momento se dio cuenta que ya no estaba en la boca del lobo.
Solo sentía como unos brazos cálidos lo envolvían entre sus heridas y aunque ardiese como el mismo infierno, su cuerpo entero se relajó por aquel contacto físico que aunque haya sido breve, lo lleno de una paz que hace mucho tiempo había olvidado… más cuando recordó la situación, no pudo evitar empujar a su salvadora violentamente recuperando la cordura y con ello el dolor de sus heridas abiertas por aquellos colmillo -¿Gin Chan?- este solo miraba el rostro de asombro de Tohru que con solo su expresión denotaba que no entendía el "porque" de su actitud.
Sin mucho tiempo, sus ojos se posaron en Elma y Kanna que venían a su lado más Gintoki se apartó de inmediato al toma distancia con ellas –te dije que salieran de aquí- Elma solo empezó a explicar que todas estaban ahí por él mas era inútil, Gintoki no podía escucharlas en lo más mínimo, sus sentidos desaparecían poco a poco por el sobre esfuerzo y la demanda a la que se había sometido.
–(Gintoki, debemos darnos prisa, de lo contrario este cuerpo se desmoronara pronto)- las palabras de Shouyou eran claras, tenía poco tiempo y eso lo sabían los 3, no había tiempos de charlas mas solo para una explicación breve.
–escuchen, escúchenme bien…- pronto todas guardaron silencio ante esa orden mientras el Dragón a espaldas de todas se iba recuperando –esto que ven aquí…- señalándose a sí mismo y a la sangre que caía de su cuerpo con aquellas extrañas marcas –ya no es más que un cuerpo podrido con veneno por doquier… a decir verdad es la única razón por la que alguien como yo haya sobrevivido tanto tiempo contra ese viejo- todas tragaron en seco por lo que escucharon, era cierto que lo habían visto un par de veces con ese aspecto pero no con aquella descripción que el mismo les daba.
–Quizás podamos- intentando tocarlo, Gintoki les apunto con la espada en mano impidiéndoles acercarse.
-¿Qué acaso no lo entienden? Si se acercan se infectaran, igual que el- todas voltearon hacia donde se encontraba el padre de Tohru topándose con la imagen agonizante pero para nada vencida de Damocles –tardo 5 años pero el virus dentro de mi tuvo el suficiente tiempo para estudiarlas a ustedes y crear una enfermedad que nadie podría curar, originalmente este virus fue hecho para acabar con los humanos pero… al parecer también las estudio y recopilo información sobre sus genes creando y evolucionando hasta el punto en que ni vuestra magia surgiera efecto, en pocas palabras, no hay cura para esta enfermedad, ni Lucoa pudo lograrlo mucho menos lo harán ustedes ahora, lo único que pido es que se vayan de aquí… de prisa- esperando que una de ellas haga algún reclamo o se enterque ante su pedido.
Solo miro como Tohru cayo de rodillas intentando no caer en la locura aguantándose las lágrimas, Elma yacía en su lugar con los ojos vacíos pues ella de alguna manera tenía conocimiento sobre esas marcas en el cuerpo de Gintoki mientras que Kanna solo quería acercarse hacia su figura paterna más la mirada fría de este la alejaba -¿Por qué?- Gintoki miro hacia Tohru y se fijó en que esta solo apretaba los dientes mientras gruesas lagrimas salían por su mejilla -¿Por qué no nos lo dijiste? Pudimos haber hecho algo, yo… nosotras- siendo callada por el rugido de su padre, Damocles amenazaba con recuperarse en cualquier momento.
–es gracioso, ni yo mismo sabía que esta cosa corría por mis venas hace algunas horas, pero tal parece que cumplió su cometido- tomando aliento, este logro recomponerse alejándose de ellas arrastrando su espada consigo, no se arrepentía de nada, su trabajo estaba hecho después de todo, solo quizás le hubiera gustado vivir un poco más con todas ellas, hablando de todas ellas ¿Qué habrá sido de Lucoa? No la había visto desde que le modificaron los recuerdos, dadas las circunstancias, no le vendría nada mal escuchar uno de los comentarios de la rubia mayor.
–(No sabía que te enfrentaste a esos mercenarios, eso explica por qué tenemos estas extrañas marcas en el cuerpo)- avanzando a paso lento pero seguro, Gintoki no podía evitar escuchar como Utsuro y Shouyou tenían una última conversación.
–(Lamento mucho que tengamos que terminar así Gintoki, de alguna manera esto es mi culpa)- y es que era cierto, con el afán de salvar a su maestro en el pasado, Gintoki se hizo enemigo de muchos Amanto y entre ellos estaban los mercenarios del clan Emmi.
–(no hace falta que digas eso, si no era yo sería alguien más)- llegando a estar frente a la enorme criatura, este paro en seco al ver como el enorme reptil cambiaba de forma a la humana –pensé que me matarías en tu otra forma ¿paso algo?- Damocles que antes era un gran Dragón rojo, ahora no era más que un solo anciano frente a Gintoki pero eso no quitaba que aún era letal.
–admito que te subestime, jamás pensé que un simple humano me llevara hasta estos extremos, eres diferente y no lo digo en el sentido común- Gintoki solo afilo la mirada, no estaba para oír comentarios de ese tipo y ciertamente el viejo tampoco lo estaba –tu… ¿alguna vez viajaste en el tiempo?- esa pregunta solo hiso sudar al permanentado, era cierto que buscaba máquinas de tiempo cuando tenía grandes problemas pero jamás llego a encontrar una cuando se la necesitaba –por supuesto que no, de ser así aun tendrías los recuerdos de aquella experiencia, eso también explicaría el porqué de tu aura turbia e intranquila, casi como una anomalía del espacio tiempo- el permanentado solo puso fuerza en el agarre de su espada ignorando todo eso.
-¿Qué quieres decir?- Damocles solo rio por lo bajo mientras formaba una sonrisa cínica.
–quiero decir que en algún momento de tu vida viajaste en el tiempo y cáusate anomalías en el flujo del espacio, quizás en ese viaje obtuviste esa habilidad en tu cuerpo- su adversario solo abrió los ojos en shock más tuvo que disimular el efecto para no ser tomado por el pelo –recuerdo muy bien a ver visto tu condición en algún lugar, creo que fue hace unos miles de años, cuando me entere de su existencia desterré a la gente que creo el virus a un mundo inhabitable creo que se hacían llamar Enmi, nunca espere que lo volvería a ver y menos en manos de un humano- sin comprender mucho de lo que dijo Gintoki solo parpadeo un par de veces queriendo lucir como que si entendió pero la verdad es que no presto atención alguna.
Para sorpresa de Damocles, vio como Gintoki empezaba a golpearse a sí mismo una y otra vez logrando crear un ambiente incómodo con su rival pues los brazos de Gintoki no paraban de golpearlo –para cuando este se recompuso, era claro que era otra personalidad.
–espero disculpe a mi estudiante, es un idiota de nacimiento- pronto sus piernas empezaron a patear su propio cuerpo una y otra vez donde los gritos eran esta vez de Gintoki dejándolo boca abajo por todo el dolor, mas luego se recompuso nuevamente siendo esta vez la tercera personalidad de este.
–le pido mi más humilde disculpa, pero compartir cuerpo con este idiota es agotador, nunca hace caso y siempre hace de las suyas por más que le indiquemos el camino correcto- Gintoki por otra parte estaba que quería matar a Utsuro tras hacerlo quedar mal frente al sujeto que lo quería matar, no era común que tus personalidades lo quisiesen matar de la vergüenza a que lo haga tu rival.
–comprendo de lo que hablas- pronto la risa de Utsuro ceso la ver como esas eran las primeras palabras del emperador del caos –Tohru siempre hace lo mismo, actúa sin conciencia alguna, no tiende a pensar en la consecuencia de sus actos y siempre está a la defensiva, aunque no siempre fue así, no desde que su madre falleció- era la primera vez que este hablo de esa manera y tanto Utsuro como Shouyou no dejarían pasar esa oportunidad al ver como Damocles miro a lo lejos a Tohru que solo miro hacia otra parte no queriendo chocar miradas con su padre ente ese tema.
–¿hijos ehh? De alguna manera comparto tu sentir- el viejo anciano solo levanto una ceja por ese comentario –preocuparnos por ellos hasta llegar al punto en que los cuidemos de todo incluyendo de su felicidad, ya pase por eso, provoque cosas horribles en el pasado y en consecuencia los niños tuvieron que pagar mis errores… mis alumnos- tanto Gintoki como Utsuro guardaron silencio después de todo ellos eran participes en esa historia.
-no se con quién de ustedes estaré hablando, pero me disculpo si en algún momento los subestime por ser solo humanos- la disculpa fue sincera más el cuerpo de Gintoki agacho la mirada en vez de el.
–al contrario, fue un placer hablar con alguien más en cuanto a problemas de paternidad, como sabrá hablar con los otros 2 puede ser un dolor de cabeza, hay veces que creo que ellos son idiotas menos yo, pero duele que ese par idiotas no me entiendan- tras decir eso, ambos solo estallaron carcajadas confundiendo a las dragonas que miraban desde atrás confundida por lo que pasaba, incluso Tohru estaba asustada de ver reír a su padre de esa manera.
–supongo que no somos tan diferentes después de todo ¿retomamos lo que empezamos?- esta vez fue Utsuro quien tomo posesión del cuerpo y ya tenía planeado el siguiente movimiento para rematar a Damocles.
–es lo único en lo que tu yo podemos estar deacuerdo- desapareciendo sin dejar ver rastro. Tanto Utsuro como Shouyou y Gintoki sabían que el siguiente movimiento seria el definitivo, mas su cuerpo permanecía inmóvil pese a que el peligro estaba a solo centímetros de perforar su cuerpo, el plan era simple dejar que ese Dragón entre en contacto directamente con la sangre envenenada que corría por su cuerpo infectándolo de una vez por todas sin remedio alguno, claro que para eso recibiría un agujero en todo su pecho dejándolo muerto también a él, después de todo la regeneración de Utsuro y Shouyou estaba al límite y una herida de esa magnitud sin duda lo mataría enseguida, solo rogaba con que Tohru y las demás no cometiesen ninguna estupidez con interferir o algo así.
Mas cabrona no podía ser la vida al contradecirle, esperando que lo maten, Gintoki apenas si tuvo tiempo de ver como frente a él yacían las 3 dragonas hembras encarando al Dragón adulto al servir como escudos para Gintoki –si vas a matarlo, mátame con él, de esa manera no tendré arrepentimientos en mi vida, ya perdí a alguien muy preciado, no lo volveré a perder- Damocles solo abrió de lleno los ojos al escuchar las palabras de su propia hija.
–ella habla por todas nosotras, excepto que si quieres matar a Gin Chan, lo harás sobre mi cadáver- de igual manera Kanna asintió demostrando que todas iban enserio.
-¿Por qué? ¿Por qué llegar tan lejos por un humano? ¿Qué es lo que te impulsa a llegar tan lejos por él? Si contestas sinceramente a mi pregunta quizás…- no pudiendo seguir con su frase, Tohru lo interrumpió al gritar fuertemente unas palabras que lo marcarían de por vida y no solo a él si no a Gintoki que quedo en el mismo estado que el viejo Dragón por tal sorpresa que incluso casi olvidaron que estaban al borde de la muerte.
-¿q… qu… que fue lo que di… dijis… dijiste- no pudiendo pronunciar bien sus palabras, Tohru tomo un gran aliento de aire para dejar en claro sus palabras –¡estoy embarazada!- como si se tratase de un remate, tanto Gintoki como Damocles tuvieron un Shock al mismo tiempo cayendo al suelo pesadamente tratando de asimilar lo escuchado, claro que Elma no lo tomo muy bien.
–¿embarazada? ¿de quién? No me quiero ni imaginar quien fue el valiente que lo hizo contigo- queriendo sonar burlesca, Tohru solo rio malévolamente por lo bajo mostrando una gran sonrisa arrogante frente a su rival.
–pues ya que lo preguntas, el padre de mi hija está muy cerca de aquí, incluso diría que esta frente a nosotros- antes de que siquiera pudiera contestar a esa respuesta. Tanto Gintoki como Damocles se pusieron a destrozar todo el lugar, uno con explosiones violentas de magia que carbonizaban hasta la más mínima roca y el otro tajadeando y partiendo con su espada sin parar.
-¿Cómo lo encuentre lo castrare- fueron las palabras que salieron de la boca de ambos hombres poniéndose a rebuscar al hombre mal parido que desfloro a Tohru sin el consentimiento de ambos. Por otro lado Tohru solo los miraba resignada por el bajo coeficiente de esos 2.
–Tohru, tienes que decirme quien es el padre, de otra forma no podre asesinarlo- Damocles solo asintió.
–lo que él dijo, me asegurare de torturarlo eternamente por atreverse a tocarte- Tohru solo sudo por lo bajo, pero con un poco de timidez. Agarro de los brazos a Gintoki para luego guiarlos a su vientre aun plano.
–Tohru ¿Qué haces? Esto no es divertido, suéltame, por favor, duele- repetía una y otra vez Gintoki sudando a mares estando de un color azul pálido como si de un fantasma se tratase por la indirecta que esta le mostraba.
–felicidades Gin Chan, vas a ser Papá- al principio Gintoki creyó que era una broma, pero con solo ver esa sonrisa de felicidad y esperanza en el rostro de la rubia, la sonrisa de Gintoki desapareció
La cabeza del permanentado era un torbellino de pensamientos, sus neuronas apenas si procesaban lo que pasaba -¿Tohru Chan? Ya te he dicho que mentir es malo, no es bueno que hagas ese tipo de bromas- pronto las lágrimas amenazaron por salir de su rostro logrando palidecer a Gintoki por aquella acción.
–pero es tu hija Gin Chan ¿es que ya no te acuerdas cuando lo hicimos? Incluso me hicistes gritar tu nombre toda la noche cuando estabas dentro de mí, de por si en aquella extraña pose del "69" me hicistes cosas muy raras- Gintoki estaba por declararse inocente pues nunca en su sano juicio tocaría a Tohru.
–Con que tú eres la sabandija que se aprovechó de mi hija- pronto Gintoki sintió un fuerte apretón en su hombro que de por si lo había roto por completo aquel viejo encabronado con él.
–le juro que jamás he hecho algo así- que otra opción tenia si nomas rogar por su vida.
–te creo pero mi mano no- dispuesto a descuartizarlo, otra voz interfirió deteniendo a Damocles antes de cometer el asesinato siendo esta Elma –no me vengas a decir con que deje vivo a este gusano, no después de lo que hizo, si te preocupan que los niños no tengan a su padre, despreocúpate que yo mismo los criare- Elma solo negó con la cabeza, mientras que Gintoki pensó que al menos podría contar con Elma para que lo saque de ese problema.
–no puede matarlo porque… porque… lo había mantenido en secreto, pero llevo en mi vientre… al hijo de Gin Chan- sin hacerse faltar el incómodo silencio en el ambiente, cabe decir que incluso Tohru era la más encabronada de todos al oír esas palabras.
–¡piensas incriminar a un virgen como yo!- no pudiendo alegar nada a su favor, Damocles empezaba a recitar una brujería en un diferente idioma asustando en el proceso a Gintoki pues su instinto le decía que no era nada bueno.
–Tu…- sin contenerse más, Tohru empezó a forcejear con su rival esperando una buena explicación por parte de esta.
–no me vengas con esa cara, sabias que él es mi marido, en todo caso yo debería ser la molesta ¿sabes qué? Si estoy molesta ¿cómo pudiste meterte con un hombre casado y para colmo con el mío? Pero me alegra informarte que yo fui su primera vez, no tienes ni idea de lo que hicimos toda la noche, sabias que Gin Chan tiene un fetiche por mis axilas- Tohru solo escupió a un lado ante esa declaración.
–quien se lo encuentra se lo queda, además, Gin Chan tiene el fetiche de besarme mis piernas- logrando irritar aún más a Elma, esta no se hizo para atrás sino más bien parecía que pronto iban a entrar en una discusión donde los golpes estarían de por medio, mientras tanto, Kanna seguía sin comprender muy bien lo que pasaba, mas solo veía como pronto se quedaría sin papá al ver como el viejo Dragón le ahorcaba hasta el punto de dejarlo pálido cual fantasma más la entrada de aquella mujer la tranquilizo.
–creo que ya entendiste todo lo que te dije ¿no es así… Damocles?- pronto todos voltearon hacia la dueña de aquella voz topándose con aquel rostro tan familiar.
–¿Lucoa?- no se hicieron esperar las preguntas de todos al querer saber dónde se había metido en todos estos días más esta solo sonreía de manera natural pero dentro estaba que ardía de la rabia al saber que esas 2 ya estaban embarazadas y que peor que SU Gin Chan.
–mientras ustedes estaban conviviendo con otra familia, encerrados en un cuarto o yendo de un lugar para el otro sin saber a dónde iban. Yo estaba arreglando el problema en el que nos metimos- todas solo tuvieron caras de confusión ante tal declaración logrando generar varias venas en el rostro paciente de Lucoa.
–esta mujer intercedió por ustedes desde que te borre la memoria, si tienes que agradecerle a alguien de que no te matara en esos momentos, agrádeselo a ella- Gintoki solo miro a Lucoa que yacía con la misma expresión sonriente esperando un gracias más recibió más de lo planeado, sin proponérselo había conseguido que todas se reuniesen alrededor de ella abrazándola en el proceso.
–No es lo que esperaba… pero estoy satisfecha- pronto sus manos rodearon a todos, era bueno tenerlos nuevamente cercas y como matriarca de la casa se sentía bien consigo misma al lograr su objetivo.
–Prometo compensar todas tus bebidas que vendí y las que rellene con alcohol barato- pronto la imagen familiar se quebró y la mirada tranquila de Lucoa paso a ser una fría y lúgubre en dirección de Gintoki.
-¿Qué tu hicistes que?- más encabronada no podía estar con su jefe pero sabía la mejor manera de vengarse.
–pero sigo sin comprender ¿Cómo lo hicistes cambiar de opinión?- la pregunta de Tohru era válida y antes de que Lucoa respondiese, Damocles prosiguió a contar la conversación que ambos tuvieron, de cómo Lucoa no logro convencerlo pero sí pudo por lo menos conseguir que le diera una oportunidad a su humano, fue así como le permitió entrar al castillo y tener un enfrentamiento limpio.
–supongo que nada de esto lo hubiese podido lograr sin tu ayuda- Lucoa solo agarro de los hombros al permanentado como si ya tuviese su recompensa y pensaba disfrutarla al máximo al exprimirlo durante toda la noche y que mejor que empezar a disfrutar de su premio no sin antes una travesura.
–en vista de que todo está arreglado, supongo que dejara que Tohru y Elma estén con Gintoki ¿verdad?- Damocles solo asintió.
–me negué a tus palabras pero después de conocerlo a través de los golpes, concluyo en que podrá cuidar de mi hija- caminando poco a poco hacia Gintoki hasta encarar a este para luego dar un chasquido con sus dedos –ahora todas las personas bajo el efecto de mi magia empezaran a recuperar sus memorias, para cuando amanezca en tu mundo, todo debería regresar a la normalidad- Gintoki solo agradeció que se deshiciese ese lavado de cerebro pues no quería tener que seguir lidiando con las tonterías de los demás pero no siendo todas las noticias…
En vez de mirarlo con una mirada asesina por lo que le había hecho a su hija, este solo le hizo entrega de un simple papel con varios nombres escritos en el logrando confundir al permanentado –es una lista de los posibles nombres de mis nietos- Gintoki solo sudo frio, queriendo aclarar las cosas de una vez por todas, este miro de reojo a Lucoa que con solo un movimiento de sus dedos en el cuello, le indico que lo que estaba por decir serían sus últimas palabras.
–gra… gracias supongo, será muy difícil escoger entre tantos nombres- Damocles solo negó con el rostro serio.
–no me estas entendiendo, esta es una lista de todos los nietos que quiero tener, los nombres yacen ahí- Gintoki solo sudo frio pues al abrir aquella hoja de papel se topó con la sorpresa de que la lista seguía y seguía hasta parecer su lista del súper mercado.
-¿es que acaso cree que moveré mis caderas todas las noches? Por otra parte me alegra que piense eso de mi… ¡pero no soy una maquina sexual!- sin prestarle mucha atención, Damocles solo le paso a entregar otra hoja con el mismo contenido.
–no te preocupes, esta lista es para tu otra hembra- Gintoki solo miro como el viejo Dragón señalaba hacia Elma y antes de que pudiese contradecirle, Elma solo le encajo un fuerte derechazo que lo silencio de inmediato al sacarle todo el aire de sus pulmones.
–será todo un gusto aceptar su bendición- fue la declaración de Elma agachando la cabeza en gratitud por la bendición del emperador del caos de la facción oscura, el viejo anciano solo bufo más salió de su expresión seria al sentir como por su espalda su hija se colgaba con gran energía agradeciéndole una y otra vez sobre cómo había aceptado a Gintoki como su futuro cuñado.
Queriendo regañarla por resultar embarazada a tan temprana edad, Damocles no pudo hacerlo después de ver aquella alegría en el rostro de su hija, era igual a la de su madre, a decir verdad era la primera vez que la veía irradiar esa felicidad desde hace mucho tiempo, sin duda alguna aquel humano logro lo que el no pudo, darle una sonrisa.
–Estoy contento por todos, pero tu necesitaras esto- nadie había notado como una de las personalidades de Gintoki había tomado posesión de su cuerpo en lo que el golpe de Elma lo había dejado fuera de si.
–¿y eso?- Shouyou solo prosiguió a informarle que se trataba de un antídoto en el cual él y Utsuro habían estado trabajando y estudiando en secreto en caso de que alguna de las dragonas resultase infectada más nunca pensaron que se lo darían a su enemigo, pasado unos minutos, el estado de salud del viejo anciano empezaba a mejorar poco a poco demostrando ser efectiva.
Claro que las preguntas de las dragonas no se hicieron faltar más Shouyou solo sonreía alegremente mientras miraba con curiosidad a Kanna, incluso Utsuro lo hacía –(si siguen así llamare a la policía)- fue el argumento de Gintoki queriendo detener a ambos.
–por cierto Gin Chan, necesitamos comprar cosas para él bebe- el permanentado solo trago duro pues aquella noticia seguía vigente y no necesitaba que Lucoa se lo encarase –no me lo recuerdes, todavía trato de asimilar que seré padre- más la sonrisa burlona de la rubia no desapareció, es más, incluso rozo la sensación de que coqueteaba con este.
–no me estas entendiendo cariño- apegándose más hacia Gintoki, Lucoa guio el rostro de Gintoki hacia su vientre dejando pasmado y asustado a Gintoki por lo que escuchaba, se trataba de pequeños latidos y eso significaba solo una cosa –de verdad que fuiste un semental aquella noche, un poco más y me rompías las caderas, recuerdo que no pude andar por una semana- listo, era todo, Gintoki yacía en posición fetal en una esquina de los escombros con una aura oscura y fría torturándose a si mismo por todas las estupideces que había hecho borracho, incluso dentro de él Shouyou y Utsuro lo miraban en la misma pose ¿cuándo diablos lo había hecho sin que ellos se diesen cuenta?.
–creo que lo necesitaras- Gintoki solo miro a su costado viendo como Damocles le hacía entrega de otra enorme lista de nombres de sus futuras hijas logrando herir peor al permanentado; como si la vida no lo odiase más, la pequeña Kanna se acercaba hacia Gintoki que viendo como la pequeña lo abrazaba pensó que esta trataba de confortarlo en ese difícil problema de su vida más el miedo lo inundo al ver como Kanna se acomodaba en su regazo mientras acomodaba los brazos de su jefe en su pequeña cintura.
-Gin Chan yo también estoy embarazada- fueron las palabras que provocaron la crisis existencial de Gintoki que si bien lucia pálido y frio como un muerto por fuera, por dentro era brutalmente golpeado por Utsuro y Shouyou que no paraban de torturarlo con toda clase de golpes, no por nada ellos habían sido asesinos por mucho tiempo de Naraku.
Mientras que en la realidad, Gintoki no hacia otra cosa más que babear por el ataque epiléptico que le había dado tras escuchar eso, por otro lado las dragonas solo trataban de reanimarlo inútilmente –ten, creo que lo necesitara- dando otro papel, Damocles le hizo entrega de los nombres a Lucoa que con gusto acepto.
–Nos veremos en otra ocasión- dicho eso, Tohru y las demás cruzaron el portal no sin antes despedirse a la distancia de un viejo dragón que solo suspiraba, su pequeña ya no era tan pequeña
Entre tanto, en Edo donde se veía un gran desastre por la pequeña guerra civil de todos al ayudar a Gintoki, vieron como un gran circulo apareció de la nada calmando a todos en el transcurso que Lucoa y las demás salían cargando a un inconsciente Gintoki entre sus brazos para sorpresa y desagrado de algunos, más que todo una gran molestia por parte de la gran mayoría en contra de Gintoki –La Yorosuya ha regresado- fue el grito de todas las Dragonas levantando al cielo a Gintoki como trofeo
