EL PLAN ES TENER HIJOS (PARECEN CONEJOS EN PRIMAVERA)
Tras la llegada a Edo prácticamente todos los involucrados en lo que respecta a la "Traición de Gintoki" cesaron en sus ataques al contemplar como las Dragonas habían regresado con Gintoki en sus manos al parecer saliendo triunfal de aquel encuentro con su suegro mas ya era de noche, después de todo el tiempo variaba en cada mundo. Claro que no todo fue color de rosas para todos, los que aún seguían bajo los efectos de la magia del padre de Tohru quedaron inconscientes de la nada dando así final a la batalla campal que se había armado desde la mañana.
Como toda Dragona orgullosa las Yorosuya ni se dieron la molestia de preocuparse por aquellos tontos en el suelo, mas solo se limitaron a curar y darles las gracias a los pocos que habían intercedido en su favor al haber ayudado a Gintoki para poder llegar hasta el final del camino, aunque su gratitud fue más seca que el corazón de una ex pues aun guardaban cierto rencor contra todos, no podían disculparlos de un día para el otro después de la brutal paliza con la que les habían entregado a Gintoki en año nuevo pero la ayuda que dieron era un buen inicio para todos.
Salvo Nobume quien se retiró con todas, por supuesto Gintoki no iba a mencionar su "casi asesinato" a no ser que quiere matarlos a todos y para suerte misma Nobume estaba deacuerdo con él.
Ya para esos momentos eran más de la media noche y Gintoki se encontraba en el bar de Otose bebiendo lo que podría venir a ser una bebida barata pero que era mejor que nada, con Kanna y las demás durmiendo en su cuarto debía aprovechar aquel momento para relajarse y descansar, habían pasado muchas cosas y parece que al fin le sonreía la vida y de eso era testigo Otose, desde que lo había recogido aquel día en invierno había sido testigo de todo por lo que aquel bueno para nada de Gintoki había pasado.
Desde los buenos momentos hasta los malos y justo ahora parecía que habían vuelto aquellos días tranquilos –así que el padre de Tohru te dio su permiso para cuidar a su hija, por lo que veo te fue bien en tu visita… entonces porque traes esa cara de retrasado en tu rostro- y es que era evidente, a pesar de lo bien que habían salido las cosas Gintoki solo permanecía en su lugar pensativo apenas tocando su vaso de licor.
–No me digas que se debe a la noticia que te dieron todas ellas- esta vez fue Katherine quien le hecho más sal al permanentado al recordarle lo que todas le dijeron apenas llego a casa.
Pues al parecer Tohru y las demás estaban embarazadas, aquella declaración logro salvarlo de una posible muerte a manos de ese viejo, por un lado se sentía bien al oír esa noticia y es que los recuerdos falsos que paso con Kazuya y Kagura aún permanecían frescos en su mente pero por el otro… no se sentía listo para ser Papá, no es que no quisiese, más bien no se sentía listo, nunca tuvo una figura paterna y no sabría cómo actuar como tal, toda la vida solo dependió de sí mismo para sobrevivir bajo sus propias reglas.
Tener más bocas que alimentar de seguro lo harían trabajar las 24 horas del día sin descanso y era más que obvio que sus perezas y ratos libres desaparecerían por completo dándole ingreso al mundo de la "Responsabilidad"… por el otro lado no podía evitar sentirse entusiasmado consigo mismo y clara evidencia de eso era su actitud –si no te conociera bien, diría que te has ilusionado al escuchar que serias Papá ¿o me equivoco?- Gintoki solo ladeo la cabeza como si respondiese a esa pregunta.
–no lo sé vieja, hace unas horas estaba en pánico pero ahora, no me parece tan mal esa idea- Otose y Katherine solo escuchaban atentamente las palabras de este, después de todo no tenían nada más que hacer.
–Entonces estas diciendo que te gusta cambiar pañales ¿cierto?- Gintoki solo trago duro ante esas palabras y puede que tuviese un poco de razón. Mentira o no este ya se había estado ilusionando al tener mini Gintokis corriendo por toda su casa mientras lo arrastraban a diestra y siniestra como todos los niños hiperactivos salvo que esos serian mitad humanos y mitad Dragones por lo cual debía cuidarlos más.
Según Damocles, pese a que el los haya dejado en paz al respetar la decisión de su hija, habría muchos otros dragones que no estarían deacuerdo con eso y que irían a por su cabeza de él junto a la de sus hijos, ya que en la historia nunca se hablo acerca de híbridos y si es que lo hubiese solo Dios sabría lo que los ocurrió –a propósito ¿Dónde están Fafnir y Tama? Pensé que estarían con ustedes- Otose solo suspiro para luego señalar hacia a fuera donde ese par venia de regreso de quien sabe dónde.
–Gintoki, creo que tienes un problema- el mencionado solo cayó ante la declaración del Fafnir para luego ponerse a escuchar las enormes carcajadas de Tohru que resonaban por todo el lugar a media noche.
–si te preocupa tanto tener unos mocosos corriendo por tu casa, ve arriba y haz mover tus caderas toda la noche con ellas, algunas por lo que veo parecen desesperadas- Gintoki solo pudo fruncir el ceño mientras tomaba lo último de su copa.
–supongo que tienen razón, el viejo Gin San debe sentar cabeza en algún momento- saliendo de ahí un Gintoki todo borracho, se disponía a ir a divertirse a lo grande ¿a quién le importaba lo que dijesen los demás? Iba a ser Papá y como tal debía agradecer de ser un hombre libre al menos una última vez y que mejor para celebrar que irse a jugar hasta el amanecer… o eso quiso hacer de no ser por Tama quien lo dejo inconsciente estampándole una botella en su cabeza para luego llevarlo a las dragonas de arriba.
Para cuando amaneció, el permanentado tuvo una pequeña resaca solo que al ver el reloj se fijó en lo temprano que era aún, apenas si eran las 6 de la mañana, lo raro fue no encontrar a nadie durmiendo a su lado y aunque se hubiesen levantado muy temprano no era para nada lógico puesto que no tenían trabajo pendiente y ya nadie los amenazaba –seguir pensando no arreglara nada- olvidándose de esas cosas, solo se paró sin más aun estando con su ropa de dormir, lo que necesitaba ahora era su medicina para la resaca y que mejor que unos buenos dulces para ese caso, no tardo en percatarse en cómo no había nadie en la casa.
Se encontraba completamente solo, tan solo su desayuno aún caliente yacía en la mesa con una pequeña nota, al parecer todas salieron temprano a ser sus cosas que dejaron pendientes hace 1 mes, no pudiendo estar más alegre, Gintoki solo se dispuso a comer su desayuno caliente mirando la TV en total calma, había olvidado la última vez en que comió así de tranquilo sin que le robasen la comida o que lo quisiesen comer a él.
Mas para cuando cambiaba los canales de la TV la única noticia era sobre el festejo del Día de San Valentín, al parecer esa festividad había acaparado todos los canales para mala suerte del permanentado quien solo se dispuso a ver las noticias como cualquier adulto aburrido –es un desperdicio darle chocolate a los demás, en todo caso me los comería yo, tan solo son propagandas de las empresas para hacerles comprar a los más tontos- eran los comentarios de este que solo se limitaba a comer.
Así siguió un buen rato hasta que la TV transmitió a varias parejas como un Show haciéndoles preguntas sobre enamorados buscándoles infidelidades para así atraer el Rating hacia su canal. Debía admitir que esa era una muy buena estrategia y quizás lo intentase, después de todo no tenía que hacer nada hoy, se encontraba solo mientras las dragonas hacían ¿quién sabe qué?
A decir verdad era muy extraño, nunca habían desaparecido todas al mismo tiempo… al menos no hasta ahora ¿habría una razón en especial? No, qué razón habría para dejar al buen Gin Chan solo en casa sin compañía alguna ¿verdad? No había nada de especial ese día salvo… San Valentín.
Tomando lo que quedaba de su plato se dispuso a hacer lo único que jamás pensó hacer en su miserable vida, sin perder tiempo alguno empezó a arreglar la casa entera con todo tipo de decoraciones sobre ese tedioso día, puede que a él no le interesase pero sabían de antemano que para las dragonas significaba mucho y solo eso era necesario para por lo menos esforzarse en cumplirles un capricho, en tan solo una hora la Yorosuya entera parecía un lugar repleto de decorativos con corazones y chocolates en la mesa al parecer para cada una, no teniendo suficiente Gintoki les preparo lo que vendrían a ser los gustos de cada una lo cual le demando un gran esfuerzo y más aún para hacerlos casi perfectos y en cantidad.
Después de todo sabía que las madres embarazadas tenían sus antojos y como no era muy experto en el tema supuso que era cierto… más la realidad con frecuencia era decepcionante.
Habían pasado más de 7 hora dese que termino por preparar todo y ninguna de las dragonas estaban presentes, no podían haber desaparecido en un peor día que ese, donde el ponerle los cuernos a tu pareja era lo más común del mundo y por supuesto alguien como él quien tuvo una experiencia similar en el pasado no dejaría que nadie se acercase a las Dragonas en su guardia, no mientras el respire.
Incluso el salir a esa velocidad ocasiono la burla de Otose y las demás hacia su persona que reían a la distancia pues Gintoki había pasado todo el día de un lado para el otro preguntando con notoria vergüenza en su rostro sobre lo que se hacía en un día como ese, mientras este se movía en motoneta para ponerse a buscar a sus compañeras, sin duda San Valentín se había vuelto su día menos preferido del año. Pasaron los minutos y no daba con el paradero de ninguna, así empezaba la desesperación de este que iba a velocidades altas sin importarle al pobre loco que atropellaba en el camino, después de todo solo veía cosas estúpidas de San Valentín por doquier, parejas acarameladas tomándose de las manos por todo los parques, niñatos pubertos dándose chocolates de San Valentín sin ninguna pisca de vergüenza.
–sigan así miserables que en 9 meses se las verán con los abogados- fue el comentario de este que mirando hacia otro lado en vez de tener la vista al frente dando así su gran caída y revolcada en el asfalto del piso hasta estrellarse con un montón de basura que le sirvió como amortiguador. Para cuando se dio cuenta, la cosa rara que lo había hecho perder el control de moto había sido al haber arrollado a un pobre estúpido que ni se daba cuenta que sus piernas estaban completamente rotas ante la vista de Gintoki que lo miraba con un rostro flojo.
De seguro ha de ser muy interesante en lo que pensaba ese sujeto como para ignorar el dolor en sus piernas y por supuesto que lo era. Frente a Gintoki se encontraba un gran tumulto de personas al parecer rodeando a alguien –de seguro debe ser una de esas estrellas de hoy en día- disponiéndose a ir, Gintoki no pudo hacerlo debido a que una de esas personas salió volando con tanta fuerza que le dio de lleno en la cabeza y eso fue más que suficiente para llamar su atención, con todo el enojo del mundo fijo su vista sobre el tonto que le hizo eso topándose con alguien que estaba colgando de un árbol.
Se trataba de Lucoa quien mandaba golpes y patadas a todo aquel que se le acercaba trepando las ramas ¿Cómo había llegado ahí? Pues al aparecer ese día tan especial había comenzado bien y que mejor que con chocolate gratis que todos le daban al pasar la calle mas no espero que se saliese de control al ser rodeada rápidamente por varios hombres e inclusive mujeres que le daban chocolates hasta de por gusto logrando arrinconarla contra un árbol donde se trepo a este por miedo a como actuaba la gente ese día, claro que le daba miedo hasta el punto de temblar de paranoia, por más que dijese que "no" las personas no paraban de llegar por todas partes pese a lo mucho que los golpeaba o pateaba si intentaban subir al árbol donde se encontraba refugiada.
–por favor, esto ya se salió de control… si pudieran irse- intentando ser persuasiva para alejarlos esos solo sirvió para animarlos a ir contra ella donde una de las piernas de Lucoa fue agarrada por los sujetos alertándola ¿y quién los culpaba? Lucoa no era una exhibicionista pero sí que sabía tentar a los hombres al vestir ropa ligera y cómoda para su gusto, y ese día no era diferente a los demás. Antes de que siquiera pensase en cómo salir de ahí, aquel hombre que la agarro del tobillo sintió como su rostro se deformaba producto de la patada voladora de Gintoki quien lo mando contra los demás cesando con ello al tumulto.
–oye ¿qué te pasa? Solo estábamos… - no pudiendo ni siquiera terminar de decir sus palabras, el Bokuto de madera de Gintoki lo golpeo en sus partes nobles al punto de dejarlo inconsciente mientras botaba espuma por la boca frente a todos.
–¿Alguien más quiere decir algo?- con la advertencia hecha, las personas dejaron el lugar al ver que meterse con Gintoki nada bueno pasaría. Más para alegría de Lucoa quien no esperaba ser rescatada tan temprano por su amigo quien en vez de recibirla con algún regaño o reclamo tan solo la cogió por la cintura llevándosela de ahí como si cargase un costal en su brazo.
-¿Gin Chan?- el mencionado tan solo ladeo la cabeza dándole toda la atención del mundo –acaso… ¿estas celoso?- logrando generar la emoción que quería, Gintoki solo bajo la mirada por eso, no iba a contestar a esa pregunta tan vergonzosa, de todas formas terminaría siendo la diversión de la mujer mayor y suficiente tenía con ver el rostro complaciente que tenía Lucoa –no seas tímido Gin Chan, es algo normal tener celos cuando tienes como pareja a alguien como yo, pero no te preocupes… mi virginidad solo es tuya- genial, ahora estaba actuando presumidamente frente a él y eso era lo que menos quería.
¿el motivo? Pues Lucoa le mandaba indirectas demasiada vergonzosas al abusar de sus atributos físicos para persuadir y coquetear con el sin importarle que estuviesen frente a un niño, por Dios que esa mujer no conocía la decencia -¿adónde iremos ahora? ¿A la casa? O… ¿algún lugar privado?- eso lo último lo había dicho casi como susurro en los oídos de Gintoki que sin perder tiempo le hinco ambos ojos con sus dedos viendo como la rubia se revolcaba en el suelo mientras Gintoki trataba de controlar su respiración después de eso.
Juraría que en cualquier momento perdería la cordura al lado de esa mujer para bajar a sus más bajos instintos, mas su vista se posó como a la lejanía algunas personas andaban tomadas de la mano actuando acarameladas una con la otra sin vergüenza alguna, era San Valentín después de todo… y eso fue notado por la Dragona quien solo escuchaba como las pulsaciones del permanentado se aceleraban pese a lo tranquilo que actuaba, tan solo necesitaba rematarlo y sabía perfectamente cómo.
Mientras Gintoki estaba mirando aquellas escenas con asco queriendo salir rápidamente de ahí, no se percató que su mano fue apretada, cuando volvió en si solo veía como Lucoa lo tomaba de la mano y aunque intentase dejarla esta oprimía más fuerza -¿esto hacen las parejas cierto?- comprendiendo las palabras de esta, Gintoki solo afirmo ante lo dicho generando una risilla por parte de su amiga.
–entonces no habrá problemas con que ágamos esto- sin pudor alguno Lucoa lo arrincono contra la pared de al lado de un callejón mientras posicionaba su pierna por encima del hombro del permanentado contra la pared donde Gintoki miraba aterrado como la rubia tenia las piernas abiertas demostrando una gran flexibilidad al poderlas abrirlas de esa manera y como lo tenía prisionero en esa pose intimidante donde parecía que su altura no representaba gran cosa.
-¿Lucoa? ¿Qué haces? Oye me estas escuchando, sé que puedes, no me ignores… oye- callándolo en el acto, Lucoa le robo el oxígeno al besarlo con locura y pasión mientras lo rodeaba con sus brazos por el cuello no queriendo apartarlo ni por un segundo aun si necesitase aire para respirar, entre tanto Gintoki estaba en Shock por tal acción de la rubia, si bien no era la primera vez que se besaban en esta ocasión parecía que la rubia quería llegar más lejos que un simple beso pues esta empezaba a frotarse contra el de manera lasciva y aquellos ojos de ellas demostraban que no se detendría si no habría una guerra mundial de por medio.
–(¿pero qué rayos?… se suponía que este manga sería más del tipo Shonem con un poco de Ecchi, a este paso terminaremos como uno de esos enfermizos hentay)- incluso estaba sintiendo como la rubia empezaba desvestirlo sin tregua alguna al no importarle que estuviesen en una vía publica donde de por sí ya empezaban a robarse la curiosidad de los que pasaban pero que no interferían, si no hacía algo pronto se saldría de control, antes caer presa de la lujuria, con la poca fuerza de voluntad que le quedaba necesitaba hacerla perder el control para que al menos lo dejase tomar oxígeno para pensar mejor las cosas y que mejor que usar aquella técnica que le había enseñado Elma hace ya algún tiempo.
Pues sabia de ante mano que la dragona lo superaba en fuerzas así que sus esfuerzos serian inútiles aun si iba en serio por lo que no tenía más opción que ir con todo al menos en lo que respecta a un punto débil de la dragona.
Jugando bajo los términos de esta Gintoki no tardo en agarrar la pierna levantada de Lucoa para levantarla del suelo apegándola hacia sí mismo mientras posicionaba la pierna de esta sobre su hombro teniendo ambos brazos soportando todo el peso de la Dragona por sus caderas al no dejarla tocar el suelo donde seguidamente esta dejo salir un pequeño suspiro de placer al sentir como las manos del Samuray la sujetaban de sus glúteos con tal fuerza que incluso los dedos de este empezaban hundirse en la piel blanca de Lucoa quien ya no pudiendo aguantar más tuvo que tomar aire para dejar salir los jadeos que esa posición le provocaba dándole la oportunidad al permanentado de poder tranquilizarla.
Sin perder tiempo Gintoki paso sus labios por el cuello de esta encajándole sus dientes succionándola en el proceso, no tenía tiempo de ser blando como lo había hecho con Elma mas no esperaba que Lucoa solo gimiese por ese acto dando grandes bocanadas de aire mientras se veía como el vapor salía de sus labios junto a su sudor que se escurría de su cuerpo, no queriendo gritar en un lugar como ese Lucoa no tuvo mejor idea que ahogar sus gemidos al morder la ropa de Gintoki en un intento de disimular sus gritos logrando su cometido.
Para cuando Gintoki se fijó solo veía como el cuerpo de Lucoa temblaba sin parar en sus brazos con sudor por todo el cuerpo al igual que él. Debía admitir que si no fuese por su increíble autocontrol en parte por Utsuro y Shouyou que lo miraban desde su subconsciente tal vez eso hubiese ido un más lejos de lo planeado.
Los minutos pasaron y Lucoa despertaba por la brisa en su rostro al fijarse en cómo era llevada por Gintoki en su moto por todo Edo –si vamos a seguir así cancelaran esta historia muy pronto, aun si es la OVA no puedes pasar los estándares del Fanservice, el mediocre del autor se enojara y nos mandara a segunda temporada- añadió este frio como el alba no queriendo pensar si Elma o Tohru se enteraban que casi llegaba a octava base con Lucoa.
De por si sería lo mismo que ir al matadero –con una condición- genial, aquí era donde empezaban los sobornos y Gintoki no tenía muchas cosas que ofrecer más pronto sintió una leve presión en su cuello percatándose en como Lucoa le devolvía la misma marca en el cuello que el hizo con ella para luego relamerse los labios frente a el –estamos a mano- sin comprender muy bien la ideología de esta, Gintoki solo agradeció por lo bajo que no se tratase de algo imposible.
–Ahora que mi vida no corre peligro ¿sabes dónde se encuentran las demás?- el rostro de Lucoa pronto paso a ser uno pensativo hasta indicarle con su dedo.
–si no mal recuerdo, Kanna me dijo que tenía que ir a visitar a un amigo suyo en Yoshiwara- no requirió otra palabra más para que Gintoki pisase el acelerador de la moto para cambiar en dirección a Yoshiwara rápidamente.
Mientras tanto en Yoshiwara más específicamente en la calle donde vivía Hinowa yacía toda la tripulación del Kiheitai aparentemente festejando que al menos su capitán les diese un día libre para descansar aunque claro aún se preguntaban ¿Cuál había sido la razón por la que Takasugi actuaba tan extraño? Pues la respuesta yacía sentada en el regazo del samuray tuerto que solo fumaba su Kiseru con toda la atención del mundo hacia el juego de Kanna con el hijo de Hinowa en el Shogi diferenciando que aunque la superioridad de Kanna la hacía una terrible rival.
Su mente aún era la de una niña pues las jugadas que hacía en el tablero eran peor que las de un principiante ya que Seita terminaba por ganarle en todas las partidas mas no paraba debido a que Kanna misma pedía la revancha una y otra vez llegando al extremo de tener los ojos llorosos de tanto perder consecutivamente –Kanna, creo que ya es hora de cambiar de juego, quizás podamos ir a otra parte…- no pudiendo terminar sus palabras la sola mirada muerta de Takasugi lo paro en seco al ver que Seita se quería llevar a Kanna a otro lugar.
–se ve que la tendrá difícil- fue el comentario de Hinowa viendo que su hijo no era el único interesado en la pequeña.
Estando fuera de discusión, todos veían que su jefe actuaba más raro de lo normal y quizás se debía a esa pequeña albina, no pudieron sacar sus análisis debido a que de la nada una bota negra se incrusto en el rostro de Shinsuke con tal fuerza que incluso sonó por todo el lugar, se trataba de él permanentado que restregaba su pie en el rostro de su compañero sin parar como si quisiese limpiar su bota para pesar de lo demás, quienes solo sudaron frio por como trataban a su jefe.
Obviamente Takasugi no se quedaría sin hacer nada y la sonrisa psicópata en su rostro era clara al empuñar su espada pero… justo al momento de desenvainar paro sin más por razones que todos desconocían, siempre habían visto a su capitán como alguien intimidante con el cual no podías bromear ni mucho menos quedártele cerca a no ser que quisieses un agujero en tu pecho pero… frente a ellos Takasugi no hacia otra cosa más que mirar con los ojos abiertos el rostro de Gintoki como si se tratase de otra persona.
–de entre los 3 pensé que tú eras el más responsable y ético con mayor moral… veo que me equivoque- finalizo este ante Shinsuke que estaba incrédulo por lo que pasaba frente a sus ojos, ese rostro no le pertenecía a Gintoki sino más bien a otra persona, una por la cual se había atormentado todos estos años pero que ahora estaba frente a el.
–maestro… Shouyou…- siendo cayado ahí por un fuerte golpe en su cabeza Takasugi fue enterrado en el suelo con severos chichones en su cabeza ante todos que solo palidecieron por eso mientras Kanna solo lo pinchaba con algún palo de por ahí.
–Creo que te excediste un poco Shouyou- comento Lucoa viniendo solo para ver como todo había quedado.
-¿tú crees? Yo digo que estará bien… al menos a un respira- respondió este tranquilo al ver como su discípulo estaba enterrado más pronto despertó con la mirada fija en Gintoki… no, en Shouyou que lo miraba como siempre solía hacerlo –no has crecido mucho desde la última vez que te vi… por eso decía que tenías que alimentarte más… ¿no es así… Katsura?- de la habitación de al fondo el mencionado salía teniendo la misma expresión de sorpresa y duda que Takasugi.
-¿de verdad eres tu… maestro?- Shouyou solo suspiro al saber que tendría que dar algunas explicaciones sobre su actual residencia y como había acabado en el cuerpo de Gintoki.
–creo que yo puedo ayudar en eso- interfiriendo en el encuentro del maestro y sus estudiantes, Lucoa disparo un pequeño rayo de luz hacia la cabeza de ambos jóvenes transmitiéndoles toda la información necesaria sobre el actual estado de Shouyou así como la de Utsuro, cabe decir que tanto Takasugi como Katsura estaban anonadados por la información en su cerebro al saber que Utsuro aún seguía vivo y como yacía en el cuerpo de Gintoki.
–no deben preocuparse por mi… al menos no por ahora- fueron las palabras que salieron de Gintoki poniendo alerta a ambos al sentir que Shouyou ya no se encontraba –como sabrán mis acciones están limitadas por el momento, y ya que no soy capaz de salir de este cuerpo me quedare aquí por un buen tiempo- la respuesta era lógica, tanto que incluso ambos jóvenes casi le creyeron.
–no se preocupen, lo estaré vigilando desde ahora, si hace algún problemas se las verá conmigo- Katsura solo suspiro ante esa respuesta, teniendo a Lucoa como la supervisora de Gintoki al menos podría respirar tranquilo que Utsuro no intentase tomar el cuerpo de su amigo y prueba de eso era el ver como Kanna se acercaba con toda la confianza del mundo hacia Utsuro mientras este la cargaba por los brazos como si fuera su nieta.
–me quedaría a charlar pero tenemos trabajo que hacer- disponiéndose a marcharse, Utsuro tuvo que parar en su acción después de ver como Kanna aceptaba lo que parecía ser chocolate en forma de corazones por parte de Seita.
–no quería que te fueras… al menos no… sin que recibieras esto- con estrellas en los ojos Kanna solo miraba como Seita no sentía pena en dárselos a ella, claro que eso no fue bien recibido por Utsuro que apenas si se controlaba frente a todos al ver Kanna aceptaba el presente sin tener idea de lo que se trataba.
–Eres muy popular Kanna ¿Cuántos chocolates te han dado hoy?- la pequeña solo señalo hacia un costado viendo como había muchas envolturas de chocolates por parte del Kiheitai a excepción de Matako quien había sido encerrada en la nave para que no intentase matar a Kanna.
Pensando que no podría estar más cabreado en esos momentos, Takasugi prosiguió a sacar algo de entre su Yukata para luego entregárselo a Kanna de manera desinteresada –te paso, con Gintoki- fue el comentario de Utsuro quien prosiguió a darle el mando al verdadero líder del cuerpo frente a Takasugi que no sabía a lo que se refería mas no tardo en saltar con su Bokuto contra este mismo quien tuvo que contestar al bloquear el tajo de un muy pero muy cabreado Gintoki que lo miraba a muerte.
-¿Qué pretendías al darle ese chocolate a mi hija? Espero haya sido por obligación y no por lo que estoy pensando, en todo caso no saldrías vivo de aquí- pese a querer intimidarlo solo logro que la sonrisa burlesca de Takasugi se posara sobre el como si ya lo hubiese visto venir.
–Para ser su padre primerizo diría que no lo haces nada mal, lástima que no veo a la madre por ningún lado, es con ella con quien tengo que formalizar- sin darse cuenta había ocasionado el irritar de otra persona con ese comentario.
–Si buscas a la madre estoy yo aquí- tanto Takasugi como Gintoki voltearon topándose con Lucoa que los miraba a ambos como si esperase algo.
–¿es la abuela de Kanna?- fue la pregunta de Takasugi pues que el supiera, Elma era la verdadera madre de Kanna… al menos eso era lo que le habían contado, claro que no tardó en hacerse presente el enojo camuflado de la Dragona por como la llamaron, puede que sea mucho más mayor que Gintoki casi pareciendo pedofilia al meterse con alguien diez mil años menores, pero eso no era excusa para no ser la pareja de Gintoki.
–ella es mi mujer- fue la simple respuesta de Gintoki dejando callados a todos los presentes incluyendo a la misma Lucoa que no esperaba ser defendida de esa manera.
–¿y qué pasa con la otra?- esta vez fue Katsura quien lo interrogo estando serio, después de todo no podías estar con otra mujer si ya tenías esposa ¿o sí?
Viéndose contra las cuerdas, Gintoki no espero que ese tema tan incómodo saliese a la luz tan de repente más el respaldar de Lucoa lo ayudo al sentir como esta lo tomaba de la mano.
–dado el caso que no puedo matar a las otras, no sin antes destruir la ciudad de por medio por supuesto. Entre todas decidimos compartirlo para el bienestar común. Ya saben lo que dicen "Si no puedes con el enemigo, únetele"- cabe decir que todos solo callaron ante la declaración tan directa que mando Lucoa ¿de verdad destruirían la ciudad solo por Gintoki? De ser así Takasugi solo tendría que incitar a un de ellas para que se quede con Gintoki solo para ella dando así comienzo a un genocidio de todo Edo.
Claro que Lucoa los miraba extraño como si hubiese dicho algo fuera de lo común más tuvo que salir de ahí junto a Gintoki y Kanna para dejar procesar lo que escucharon –buena mentira Lucoa, por un segundo pensé que era cierto, incluso me engañaste- subiendo a ambas mujeres en la moto para irse del lugar, Gintoki sintió como su estómago era rodeado por unos brazos que lo estrujaban al punto en que la sangre se le escapaba de la boca.
–¿mentira? No recuerdo haber mentido haya a adentro, de no ser porque le tienes aprecio a esta ciudad, hace mucho que hubiera matado a Elma y a Tohru solo para llevarte a mis dominios y encerrarte en un castillo por toda tu vida. Déjame dejarte en claro que compartirte ha sido la más difícil decisión de mi vida pero no te preocupes, la sola idea de pensar sobre nuestros pequeñas hijas es suficiente para tranquilizarme por el momento- tras escuchar eso Gintoki trago en seco por lo que escucho.
–(esta mujer está loca)- fue el único pensamiento de este mientras lloraba cómicamente al saber las verdaderas intenciones de la mujer mayor que al parecer había hablado en serio cuando hablo sobre eso mientras eran observados por Elizabeth a la distancia con un gran cartel teniendo escrito.
–"esa perra está loca"-
Ya habiendo salido de Yoshiwara con Kanna, Lucoa y una extraña declaración por parte de la rubia. Gintoki no tuvo mejor idea que ponerse a buscar a las demás con la vieja confiable, ir de un lugar a otro esperando encontrarlas por pura suerte, claro que eso no le funcionaba muy bien pues con el peso extra de los 3 la moto apenas si podía llevarlos, en momentos como ese era cuando Gintoki extrañaba a Sadaharu que se había quedado dormido en el armario de la casa; sin más remedio tuvieron que ir a repostar la moto a una gasolinera donde Gintoki llenaba su vehículo mientras Lucoa y Kanna degustaban el Sukonbu que su jefe les había comprado.
–a este paso tardaremos todo el día- el comentario de Gintoki dio en el clavo pues ya era el medio día y apenas si había encontrado a dos de sus dragonas, tan solo faltaba la mitad, sin hacer otra cosa una enorme explosión a lo lejos en la calle de restaurantes les llamo la atención a los 3 por todo el alboroto que se escuchaba a la distancia –lamentablemente… creo saber quién es- con toda la pereza del mundo subió a las otras 2 en su moto disponiéndose a ir y buscar a la única Dragona que armaría un desastre en un establecimiento de comida rápida.
Para cuando llegaron no se hizo esperar el ver como las cocinas reventaban de una en una al sobrecalentarse de tanto funcionar sobre todo desde la madrugada solo para tener que satisfacer a esa mujer que parecía no tener llenadera por mucha comida que ingería –siguiente ronda… fideos- con solo decir eso, la mesa de Elma era llenada por todo comestibles con fideos mientras esta devoraba sin parar lo que le viniese frente a un Gintoki para nada contento con lo que veía.
–creo que este mes solo comeremos pan y agua… no, creo que eso sería un privilegio- fue el sarcasmo de Lucoa que no hizo más que alertar a Kanna quien solo tuvo un tic en su ojo al escuchar eso, ni de chiste iba a comer pan todas las mañanas solo porque su madre los dejara en banca rota.
No tardo mucho para que Gintoki saliese volando con una patada voladora directo hacia Elma para parar la carnicería que le daría a su billetera, mas fue detenida por esta misma quien lo agarro de su pie para botarlo hacia Lucoa quien no tuvo más opción que recibirlo mientras sus pechos servían como amortiguadores para Gintoki que no paraba de gritar maldiciones por el comportamiento de su esposa, incluso Kanna miraba con aquel tic nervioso en su ojo hacia su madre que al parecer no pensaba en que para mañana solo habría aire en su plato.
–yo que ustedes no me preocuparía mucho- pronto Gintoki reconoció esa voz y como si se tratase de un reflejo apunto con su Bokuto directo hacia su espalda donde se encontraba el propietario de aquella voz –no bajas la guardia ni aunque este fuera de tus cabos, impresionante señor Samuray- fueron las palabras de Kamui quien yacía en la misma pose que Gintoki listo para que ambos cometiesen doble suicidio donde uno le abriría el estómago al otro mientras este le rebanaba la cabeza.
–te sugiero que dejes eso… por tu propio bien niño- fue la amenaza con una sonrisa de Lucoa quien tenía su mano en forma de espada apuntando el cuello de Kamui.
–Tranquila, es solo un amigo ¿verdad?- Kamui solo empezó a reírse sin control frente a un desconcertado samuray que lo veía raro por como actuaba –ustedes los Yato tienen la cabeza por las nubes ¿lo sabias?- Kamui solo ceso en su arranque de risa para volver a su naturaleza alegre y juvenil.
–perdón por eso, pero no espere que vinieras- Gintoki solo levanto su ceja en señal de no entender nada de lo escuchado –si te preocupas por la cantidad de comida que esta ingiriendo, no lo hagas los gastos corren por mi cuenta, o por los menos de mi viejo- Gintoki solo se sacó un peso de encima al escuchar eso, y si la cuenta iba por parte de Umibouzu que mejor que sus Tragonas se llenasen en el proceso, después de todo Kanna y Lucoa se les habían unido a Elma en el festín mientras Gintoki se ponía a conversar con Kamui sobre lo que había sucedido cuando fue a rescatar a Tohru y las demás.
No hizo falta mencionar que Kagura y las demás aún seguían en cama después de haber recuperado la memoria junto con todos, al parecer era una de las que les afecto más que nadie –con que eso paso… lamento lo de tu familia- Kamui solo suspiro, no podía culpar al Samuray, su madre y todos sus parientes se lo habían buscado y producto de sus decisiones era el cómo estaban las cosas.
–ni que lo digas, apuesto a que ese policía debe estar de celebrando para estos momentos, si no mal recuerdo esto era lo que quería él- Gintoki solo le dio la razón, el problema de los demás ya no lo incumbía, puede que en el pasado haya querido ayudarlos en esa situación pero el ya no era el mismo.
Ahora lo único que le importaba era el bien de SU familia y no la de otros -¿Qué harás ahora? Seguir por el universo buscando el título del más fuerte no creo que este entre tus planes- Kamui solo afirmo con la cabeza pero a la vez negó.
–tienes razón pero tampoco no, si bien el calvo ya no posee el título del más fuerte… el sujeto en tu interior si, planeo vencerlo más adelante- fue la declaración de este mientras Gintoki solo lo miraba aburrido, tal parece que los jóvenes de hoy en día solo iban por ahí buscando cualquier excusa para holgazanear –claro que para esa tarea tendré mucho camino que recorrer y Abuto no será suficiente para llegar al nivel del monstruo que está dentro tuyo, quizás necesite ayuda extra- Gintoki solo se fijó en como el Yato le mandaba la indirecta mirando a Elma.
-¿ella? Puede que sea más fuerte que Utsuro pero no creo que quiera ayudarte a matarme- Kamui solo rio por lo bajo, tal parece que Gintoki no habría entendido el doble sentido de sus palabras.
–Como sea, debo irme- dejando a Gintoki solo, Kamui se disponía a irse mas no pudo debido a que alguien lo detuvo.
–espera- Kamui solo volteo en dirección de donde lo llamaban topándose con el rostro de Elma –esto es por lo de la comida, no quiero deberte nada así que tómalo- se trataba de chocolates los cuales estaban envueltos aun en su caja por lo cual habría sido muy difícil para esta el dárselo a un extraño como Kamui –tómalos rápido antes de que me arrepienta- no haciendo falta decir eso, Kamui acepto el regalo de esta estando conforme con eso.
No esperaba recibir chocolates en el día de San Valentín y menos por aquella mujer, de alguna manera estaba feliz con eso aunque claro que Gintoki no, si bien sabía que Elma no conocía esa festividad no pudo evitar mirar de reojo la expresión de Kamui y eso fue lo que derramo la gota del vaso, Kamui tenía una expresión feliz mientras charlaba amenamente con Elma sobre quedar para pelear en algún lugar mientras la Dragona hacia todo lo posible para decir que "no" una y otra vez.
Pronto Kamui sintió como su hombro era agarrado con tal fuerza que incluso sus huesos sonaron al dislocarse –oye mocoso, te faltan 100 años antes de intentar a ligar con la mujer de otro- por supuesto Gintoki no dejaría a esos 2 ni de chiste, suficiente tenía con tener que cuidar a Kanna y Lucoa de los buitres que volaban por todo el lugar como el asalta cunas de Takasugi solo para que esta vez viniese Kamui representando un peligro para su matrimonio con Elma.
–puedo intentarlo- pronto ambos hombres empezaron a forcejear estando a punto de empezar alguna batalla sin sentido donde para sorpresa de Gintoki, Elma lo empezó a jalar de su ropa en dirección a las demás mientras este luchaba en vano para poner en su sitio al Yato que lo había amenazado con llevarse a Elma consigo más tuvo que parar en seco cuando vio aquella mirada de su esposa que lo cayo enseguida, quizás partirle la cara a Kamui seria para otro día más esta acción solo emociono a Kamui por ver como de una sola mirada Elma había silenciado al samuray demostrando su poderío.
Pensó que solo vería esa acción con sus padres pues Kouka era la que mandaba en esa relación y al parecer Elma también era la que mandaba en la suya –ella no lo sabe aún pero va a ser mi esposa- fue lo último que dijo antes de que Gintoki saliese de ahí con todas para ponerse a buscar a la última de ellas
Mientras tanto por las calles de Edo, cierto adicto a la Nicotina venia de la tienda de la esquina con una caja repleta de chocolates intentando reunir el valor suficiente para dárselo a esa persona… sin perder la cabeza de por medio, Hijikata estaba que sufría sobre que podría decirle a Tohru para que aceptase los dulces en San Valentín y al parecer la noticia se había propagado por todo el Shinsengumi, cabe decir que incluso Yamasaki se sorprendió de que el temible vicecomandante del Shinsengumi tenga los ojos puestos en una dama más nadie sabía de quien se trataba ¿Quién sería la afortunada? Bueno, la respuesta estaba a punto de entrar por la puerta.
Pronto una explosión hizo explotar la enorme puerta de madera de los Shinsengumi alertando a todos de un ataque más cuando salieron se toparon con aquella rubia de traje de sirvienta –vengo a buscar al hombre mayonesa- como si lo conociesen, Tohru fue guiada hacia adentro donde le explicaron que Hijikata había salido y volvería en unos minutos, minutos donde todos actuaron de manera que Tohru no los matase pues ahora sabían de lo que eran capaces la Yorosuya después de aquel incidente en la boda.
Para cuando Hijikata volvió de la calle ni se tomó la molestia en ver toda la destrucción que había en el Shinsengumi por andar metido en su mundo –quizás solo deba dárselos y listo, no hace falta palabras para…- no pudiendo hablar más para sí mismo, Hijikata chocó contra un pedestal de madera que se asemejaba a una gran torre donde yacía Yamasaki gritando y azotando a diestra y siniestra a los demás para esforzarse en el entrenamiento mientras a la distancia se veía como en su oficina estaba aquella rubia tomando un té en lo que todos actuaban como sus sirvientes cumpliendo cualquier orden desde limpiar el lugar hasta hacer el papeleo que estaba en el escritorio.
Hijikata estaba que no se lo podía creer, años de esfuerzo y dedicación para que sus hombres actuasen de esa manera digna de la policía de Edo… Tohru lo había logrado en solo unos minutos. Pero oportunidad no había otra, si quería darle esos chocolates ese era el momento, caminando con decisión hacia Tohru todos alrededor esperaban que su capitán los salvase de esa tiranía –que bien que llegas, estaba buscándote- como si le diesen un duro puñetazo en la cara, Hijikata se quedó quieta en esas palabras.
¿lo había estado buscando? ¿A él? ¿En San Valentín? Ahora sí que lo había visto todo, mas era una buena oportunidad para empezar lo que tenía planeado –Tohru yo…- parando en seco, Hijikata veía como la Dragona empezaba a sacar varios chocolates de su bolsa frente a la mesa -¿chocolates?- pronto la actitud dominante de Tohru volvió en si mirando extraña hacia el policía.
–como fuiste un conocido de Gin Chan, quería preguntarte ¿Cuál de estos chocolates le gustaría a Gin Chan? el año pasado falle por culpa de Elma, Lucoa gano y todos rieron fue muy confuso la verdad- como si de una cachetada mental se tratase, Hijikata sintió como su valor se iba al tacho, al menos comprendía un poco el como Gintoki se sintió con Kagura en aquella situación.
–no lo pienses mucho, a ese tonto le da igual cualquier chocolate, solo asegúrate de dárselo extra dulce- ya dándolo por vencido, Hijikata puso su regalo en uno de sus cajones, estaba más que obvio que Tohru no le recibiría su presente ni por obligación.
–no- parando en sus actividades, el adicto a la nicotina solo ladeo sus ojos mirando como Tohru tenía puesto sus ojos sobre el –un chocolate que se da sin sentimiento de por medio, solo será un chocolate- ¿Qué diablos decía esa rubia? Hijikata o entendía nada en lo absoluto, un chocolate era solo eso y nada mas ¿no tenía nada de especial?.
–quiero que Gin Chan lo disfrute, que sepa que el mío es mucho mejor que el de las demás. Hoy en la mañana vi a muchas parejas dándose esos dulces en el parque así que supuse que Gin Chan querría unos, no como los que comemos a diario, sino uno que hecho por mí- no quería tener que involucrarse con ellos, pero el ver esa cara de la rubia logro mucho más que sus deberes.
–escucha, te ayudare a hacer un chocolate que le dará una sobre dosis de azúcar a ese bueno para nada de tu jefe- para cuando Tohru se dio cuenta, aquel policía estaba vistiendo un traje de cocinero convirtiendo su propia oficina en una cocina.
–Cuento con tu ayuda… maestro- fue así como ambos terminaron por hacer un desastre el lugar entero de la base del Shinsengumi logrando con ello llamar la atención de casi todo Kabuki y con ello de las Dragonas que ya veían donde se encontraba Tohru.
Tras la guerra culinaria, Hijikata y Tohru respiraban agitados por el sobre esfuerzo que tuvieron que hacer para crear el chocolate perfecto que con solo verlo te daría diabetes.
Luego de unos momentos Gintoki llegaría con las demás topándose con un paisaje un tanto perturbador donde el permanentado pensó que Hijikata se había pasado esta vez con eso de sus reglas y lo demás, entrando con todas solo veían como todos eran tratados como esclavos por Yamazaki que parecía ebrio de poder, nadie lo podía culpar después de todo supusieron que se estaba desahogando después de comer tanto ese vicio suyo.
Así prosiguieron hasta llegar lo que supusieron era el centro del todo el caos topándose solo con un pequeño chocolate en la mesa -¿están seguros que Tohru está por aquí?- Kanna solo afirmo, después de todo solo ellas podían causar tremendo alboroto en un solo lugar en tan poco tiempo.
No habiendo nadie más por ahí que ese pequeño dulce, Elma prosiguió a querer comérselo estando a punto de agarrarlo más fue sorprendido como por debajo de la mesa salió disparado aquel policía del Shinsengumi que sin decir nada hizo tragar entero el pequeño chocolate a Gintoki que nada pudo hacer después de que Hijikata le hiciera tragar a la fuerza donde seguidamente Tohru salía triunfal al lado del azabache esperando una reacción por parte de Gintoki como un agradecimiento o algo por el estilo.
Más lo único que consiguió fue un permanentado con espuma en la boca mientras balbuceaba cosas sin sentido, al parecer tenía un Shock epiléptico después de tragar aquel dulce –creo que no pudo soportar el estilo Toushirou- Pronto las dragonas empezaron a socorrerlo para no quedarse sin jefe en especial Elma quien empezaba a regañar a Tohru por hacer un veneno en lugar de un chocolate, con todas reunidas las dragonas no tenían nada más que hacer ahí, solo restaba retirarse con un Gintoki que empezaba a recuperarse poco a poco sin saber lo que había sucedido para alegría de Tohru.
Mas antes de retirarse vio como en la mesa estaba lo que parecía ser unas galletas de vainilla con su nombre en ella –Tohru, date prisa, ya está anocheciendo- fue el grito de Elma que escucho a la lejanía donde sin tardar agarro los dulces con su nombre llegando con los demás.
-¿Qué es eso?- Kanna solo miro con curiosidad como Tohru llevaba consigo dulces algo raros a los demás.
–al parecer Tohru tiene un admirador secreto, deberías ir y darles las gracias- fue el comentario de Elma queriendo deshacerse de Tohru de una vez por todas, así por lo menos tendría una menos en la competencia.
–no se de quien es, pero sería una lástima que se echen a perder… y ni pienses que te desaceras de mi tan fácilmente, tan solo aceptare este gesto por obligación- fue la respuesta de esta sin saber que a la distancia Hijikata buscaba por doquier aquella caja con galletas las cuales le iba a dar a Tohru, sin saber que ya había cumplido su cometido
De regreso a casa, tuvieron que ir caminando debido a que Gintoki dio la excusa de que su moto no tenía gasolina, mientras las dragonas caminaban por delante hablando de todos los dulces que les dieron los demás, Gintoki solo caminaba desde atrás maldiciendo que nadie le haya dado un mendigo chocolate ni por obligación, Elma quizás pues era su esposa pero no podía ir y obligarla a prepararle el chocolate, no sería lo mismo ¿pero de cuando aquí eso se le había hecho importante? De verdad que era un fastidio pensar en eso.
–oigan, más despacio que el correr es malo para él bebe- como si se tratase de una sorpresa, todas se voltearon para verle confundidas hasta que recordaron de lo que este hablaba donde prosiguieron a decirle que todo eso era falso, que solo lo habían dicho para que Damocles, el padre de Tohru, no lo matase en aquella ocasión.
Cabe decir que si bien para ellas fue una mentira piadosa para Gintoki fue mucho más que eso, como si se tratase de un golpe en sus pelotas Gintoki solo se les quedo mirando con una expresión vacía y como si no fuese suficiente aquella noticia, veía cómo estas empezaban a discutir sobre "¿Dónde irían a continuación?" sin tardar mucho, Gintoki subió a su moto dispuesto a ir a alguna tienda de por ahí a comprar un kilo de chocolate barato y comérselo solo en algún sitio.
Al parecer ni las dragonas se dieron cuenta pues ninguna lo detuvo o simplemente pensaron que este se habría olvidado algo –estúpido día de San Valentín, tan solo es un trampa para que los estúpidos gasten su dinero en porquerías- decía esté pensando que sería un desperdicio darle chocolates a los demás cuando el mismo se los podía comer, pero muy dentro de él sabía que solo daba cualquier pretexto para querer olvidarse sobre aquella mentira con respecto al embarazo.
No podían ir por ahí diciendo que estaban preñada para luego decirte que era una mentira ¿quizás lo pensaba demasiado? Y solo era un maldito sensible que se había ilusionado con esas palabras al tener un hijo, ahora parecía él quien fuese la mujer escapando a algún lugar después de que el irresponsable del padre lo abandonase a su suerte.
Así siguió unas buenas cuadras cuando sin querer había atropellado a alguien en el camino dejándolo pasmado por lo que había hecho, ahora sí que lo había arruinado, solo quedaba una cosa por hacer –tranquilo, todo estará bien, tan solo debo volver en el tiempo y…- decía este una y otra vez metiendo su cabeza en alguna máquina de sodas de por ahí ¿pero qué rayos hacia? Mejor sería ocultar el cuerpo mientras pensaba en como desaparecer por un tiempo.
O así quiso hacer si no fuera porque la víctima había sido una rubia con 2 cicatrices en la cara que provoco que toda la preocupación de Gintoki se esfumase por ver de quien se trataba -¿saben? Los accidentes no existen- disponiéndose a irse de ese lugar, noto como por más fuerza que le ponía a su motoneta esta no avanzaba -¿Qué raro? Abre engordado estos días- antes de que pudiera hacer otra cosa unos Kunai se insertaron en su cabeza obligándolo a voltear lentamente solo para toparse con un rostro para nada contento de Tsukuyo que le detenía la moto con una mano -¿puedes soltarla? Estas ensuciando mi…- sin poder terminar su frase Gintoki fue severamente golpeado por esta terminando ambos en un parque donde Gintoki se encargaba de vendarle el pie lastimado.
–y la próxima te va ir peor- fue la declaración de este con el rostro magullado ante Tsukuyo que solo fumaba su pipa.
–te pudiste ahorrar todos esos golpes si vieras por donde vas- el permanentado solo bufo, no estaba de buenas para tener que escuchar un sermón y menos si viniese de ella.
–escucha, siento mucho que te atropellara, de verdad, pero si no te morías con ese pequeño choque, morirás de seguro con algo peor así que tal vez deberías agradecérmelo- sintiendo nuevamente como su rostro era severamente golpeado por esta, no tuvo nada mejor que hacer que sentarse en la misma banca mientras se ajustaba los huesos de su rostro.
–todavía no sé qué haces por aquí ¿Qué no se supone que deberían estar con tu esposa en algún restaurante? Comiendo y riendo- con solo escuchar eso Gintoki escupió hacia el costado sorprendiendo a la rubia por cómo se expresó.
-¿restaurante? Sabes lo caro que son esos lugares, además, deben de estar llenas después de todo lo que tragaron esta mañana- no hizo falta decir nada más para que Tsukuyo entendiera el mensaje, después de todo era inevitable que eso sucediese ya que las mujeres del Yorosuya eran muy populares por lo cual esa noticia de que recibieran dulces en ese día no era novedad.
-¿estas molesto? ¿por eso?- como si se tratase de la respuesta, el permanentado solo miro a otro lugar no queriendo hablar más de eso, sabia de ante mano que Elma y las demás habían recibido buenos regalos de los demás y ahora sabía que estaba siendo amenazado por ese mocoso de Kamui en cuanto a Elma, Hijikata quien últimamente había pasado más cercano a Tohru y como si fuese poco también Takasugi ¿Qué diablos le pasaba a la vida? al menos daba gracias que nadie estuviese tras Lucoa salvo casi todo el distrito, quizás no debió pensar en ello, ahora solo se sentía peor que antes…
Queriendo salir de ahí, no pudo debido a como Tsukuyo lo jalaba de su ropa –no pensaras dejarme con un pie herido en este lugar ¿verdad?- Gintoki solo empezó a forcejear con ella dándole la respuesta con su acción, poco o nada le importaba Tsukuyo en esos momentos, ya había tratado sus heridas ¿Qué más podría querer? ¿Qué la llevase a casa?
Como si se tratase de los delirios de la vida, Gintoki se golpeó mentalmente por haber pensado eso pues ahora se encontraba con Tsukuyo en la motoneta llevándola hacia su apartamento –nadie hablara de esto- Tsukuyo solo afirmo con la cabeza, ni de chiste iba a decir que estaba abrazando a Gintoki por la cintura a no ser que quisiese como enemigas a las Dragonas.
No tardaron en llegar a la casa de esta donde parecía ser un departamento pues el edificio era de muchos pisos –bueno, hasta que te trae los servicio del buen Gin Chan, solo pido que mis propinas no sean menor al sueldo promedio- queriendo librarse de la rubia ahí mismo, no pudo debido a que esta le indico con su dedo hacia adentro donde decía que el ascensor estaba malogrado y que donde vivía era el último piso –¿estás de broma verdad?-
Para cuando se había dado cuenta, Gintoki no pudo maldecir su "buen corazón" que de seguro había sido Shouyou al meterlo en eso pues se encontraba ayudando a Tsukuyo a subir las escaleras al cargarla en su espalda piso por piso –recuérdame que para cuando te atropelle lo haga bien- no aguantando el sarcasmo de este, Tsukuyo le clavo algunos Kunai en la cabeza cayéndolo de inmediato.
–como si me gustase que me rompieras las piernas con cada embestida tuya, la culpa es tuya por andar distraído- no pudiendo argumentar contra esa lógica este solo riño en silencio, se le era tentador dejarla a medio camino.
–a propósito ¿Cómo están los demás? Kamui me conto que aún siguen durmiendo- Tsukuyo solo guardo silencio, aun no podía olvidarse el momento en que todos recordaron de golpe los acontecimientos de los últimos 5 años donde tuvieron que asimilar que nada de lo que recordaban era real, sino que lo que parecía falso era la verdad absoluta.
El maltratar a Gintoki y abandonarlo al parecer fue un duro golpe para todos pues ahora pocos eran los que asimilaban esa información y claro que dentro de esos pocos se encontraba ella –por ahora tardaran un poco en despertarse, al parecer solo Kagura y unos cuantos tardaran un poco más que el resto en recuperarse, le es duro admitir que nunca se casó contigo y que su hijo es de Sougo- esto último lo dijo con un poco de desdén.
Claro estaba que se sentía aliviada de que Gintoki no estuviese amarrado a la Yato por un hijo que ni era suyo, después de todo también había recuperado la memoria de cuando Gintoki arriesgo su pellejo para salvarla en la boda de ser un montón de carne quemada, sumándole a eso los años donde ambos convivieron como amigos y que Gintoki la ayudo en sus momentos más difíciles… se le era casi imposible olvidar al único hombre que de verdad se preocupó por ella.
No podía negar lo que sentía por ese tonto del permanente, y eso era algo que todos sabían pues antes de que las dragonas llegasen ella fue la mujer con la que Gintoki tuvo más contacto y por supuesto la primera en fijarse en el samuray. Por supuesto que para cuando llegaron hasta el último piso, Gintoki pensaba en dejarla y retirarse de ahí –eso es todo, puedes dejarme aquí, yo me ocupo del resto- intentando mantenerse en ambas piernas Tsukuyo solo toco el timbre despertando la curiosidad de Gintoki.
–no sabía que convivías con alguien, de seguro debe ser una tortura para ese tipo- queriendo sonar burlesco, el permanentado tuvo que cerrar la boca al ver a la persona quien habría la puerta.
–me olvide las llaves en casa, es normal que la que está adentro me habrá- disponiéndose a entrar, esta solo se fijó como su compañera se le quedo mirando a Gintoki por un buen momento como si no lo esperase ver en todo el día.
-¿Nobume?- la mencionada volvió en si dando media vuelta para no mirar hacia su amigo.
-¿Qué le hiciste?- de inmediato Gintoki se fijó en como Tsukuyo lo miraba con acusación sobre el por como la peli azul había actuado.
-¿Qué te hace pensar que fui yo?- ambos solo empezaron a discutir sobre quien tenía la razón.
–no lo sé ¿quizás la persona que apenas si aparece hace que los demás den media vuelta?- fue la respuesta de la rubia que nuevamente volvía a ganarle la discusión al permanentado, rechinando los dientes solo se dispuso a irse, ya no tenía nada que hacer ahí hasta que… de la nada las nubes grises que se habían acumulado en el cielo empezaron a descargar una torrencial lluvia por doquier mientras una densa neblina cubría a Edo como una gran manta blanca imposibilitando la visión para cualquiera –buena suerte regresando a casa, la necesitaras- queriendo cerrar la puerta de su casa para dejar a su suerte al permanentado, esta no pudo hacerlo debido a como el pie de Gintoki obstruyo la puerta.
-¿sabes? pasar la tarde con tus amigos no debe ser tan malo ¿podemos jugar un juego de mesas mientras tanto? ¿Qué te parece?- Tsukuyo solo aplico más fuerza torciéndole el pie intentando que este se apartase.
–Pensé que querías volver a casa rápidamente, ahora es tu oportunidad- ambos solo tenían una enorme sonrisa fingida mientras forcejeaban para deshacer el uno al otro.
–no es que no pueda llegar a casa, digo que si podría pero lo mejor será esperar que todo se tranquilice- ¿Quién diablos lo entendía? Primero no quiso acompañarla a casa? Y ahora de la nada quería buscar refugio de la lluvia, sabía que Gintoki le temía a los fantasmas ¿pero a la lluvia? Ahora sí que lo había visto todo salvo que… no fuese la lluvia a lo que temiese.
Pronto un ruido ensordecedor lo cubrió todo al ser los truenos quienes tronaban por todo el cielo, para cuando se dio cuenta Gintoki ya no se encontraba frente a ella sino en su sala debajo del Kotatsu temblando sin parar –hoy ¿Qué diablos te paso?- este apenas tartamudeando alcanzo a contestarle.
-no me pasa nada- contesto, así que Tsukuyo pensó que quizás eso era un efecto secundario de vivir con esas criaturas aladas.
–si te vas a quedar aquí, por lo menos compórtate- pasándole alguna manta de por ahí, esta no tuvo mejor idea que ir a la cocina por un poco de té, quizás no estuviesen en buenos términos pero ella sabía atender a sus invitados fuese quien fuese, no por nada había sido una cortesana.
Llevándoselo a Gintoki no pudo evitar preguntarse el "¿Por qué?" Nobume había actuado así al encerrarse en su cuarto de esa manera.
Mientras tanto con la asesina de pelo azul, esta yacía en su cama abrazando su almohada pensando en cómo la persona que menos quería ver en un momento así, había aparecido de la nada… y con Tsukuyo.
No le guardaba rencor ni nada por el estilo pero de cierta manera le molestaba que la rubia estuviese al lado del futuro padre de sus hijas… aunque este no le supiese, no queriendo pensar en otra cosa, se dispuso a salir a fuera, si seguía actuando de esa manera solo preocuparía a Gintoki lo suficiente como para que este intentase ayudarla y de ser así el ocultar su embarazo se volvería más difícil.
Mas el tiro le salió por la culata al salir de su habitación solo para encontrarse como Gintoki se pegaba a una fastidiada Tsukuyo que luchaba para quitarse al permanentado que se acurrucaba más hacia ella al oír los truenos –suéltame si no quieres que te deje como un colador- fija con su amenaza, Gintoki no desistió en su acto pues cada vez que sucedía eso el siempre abrazaba lo más cercano y en la mayoría de casos había sido Kanna su confort pues la pequeña también desarrollo ese miedo pese a que ya debería estar acostumbrado para su edad y condición.
Mientras ambos seguían en los forcejeos, Tsukuyo noto como Nobume había decidido salir de su cuarto al parecer para recibir al permanentado salvo que su mirada fría y afilada parecía ser más amenazante de lo usual –apártate- no tardaron ni unos segundos cuando Nobume puso en su sitio a Gintoki al golpearlo con tal fuerza que lo dejo con más miedo hacia ella que a los rayos.
–no deberías hacer eso, al menos no en tu condición- escuchando como la rubia estaba por revelar su secreto frente a la persona que menos quería que supiese, Nobume le tapó la boca de improviso siendo así que Tsukuyo recapacito a tiempo viendo que estuvo a punto de echarlo a perder al decir eso.
Poco después la rubia paso a explicar el "porque" Nobume se estaba quedando con ella pues la casa de esta había sido destruida tras el intento de asesinato en su contra por lo que no tuvo mejor idea que pedir ayuda a Tsukuyo… claro que evitaron contar el embarazo de esta, no es como si Nobume se lo hubiese dicho, pero la rubia al estar tanto tiempo en Yoshiwara sabía perfectamente cuando una mujer estaba embarazada y cuando no; y Nobume mostraba todos los síntomas de una embarazo prematuro y notando como esta se esforzó por ocultarlo, asumió que no quería que nadie supiese sobre su condición y menos sobre quien fuese el padre de la criatura que su amiga llevaba dentro.
Gintoki no tuvo otra opción que aceptar la historia, después de todo era muy convincente puesto que Hijikata le conto sobre el incidente y todo concordaba con lo escuchado –no crees que ellas te estén buscando… en estos momentos- con aquella declaración de Tsukuyo, Gintoki paso de temblar en su sitio a taparse con la manta no queriendo pensar en eso pero al parecer no lo dejarían en paz si no contestase.
–lo dudo, deben estar ocupadas con esos idiotas- la forma como lo dijo dejo en claro a las 2 que el permanentado no lo había pasado muy bien ese día –de todas formas ¿Quién querría un desayuno barato en su cama? Cuando puedes tener todo lo que quieras con solo decirlo- con lo que se había esforzado en planear un día romántico para todas solo para que estas desplaciesen y se fuesen a otro lugar sin avisarle.
Sabía que podía confiar en ellas, ellas mismas se lo dijeron un montón de veces pero… como no hacerlo cuando veía como ellas disfrutaban y se divertían más teniendo las cosas que Kamui, Takasugi, Hijikata e inclusive cualquier otro hombre podría ofrecerles.
Sabía que no eran materialistas sin embargo un pequeño detalle al menos significaría mucho para alguien dependiendo de quién venia, ahora solo se sentía un estúpido por haber hecho toda esa decoración en la casa, incluso les había cocinado sus platillos favoritos, había planeado llevarlas a pasear aun con los pocos ahorros que había juntado en esos últimos días queriendo demostrarles que al menos un muerto de hambre como él les podía dar algo pese a su condición.
Pudo seguir pensando en eso de no ser porque vio como Nobume se había parado de su asiento para venir con unas mandarinas hacia el Kotatsu –puede que no haya sido un día perfecto… a uno lo abandonaron- con solo decir Gintoki bajo la cabeza incomodo ante esa acusación aunque no era del todo falsa –a otros ni se le acercaron- Tsukuyo solo tuvo una vena en su frente por tal declaración pues a ella no le importaba en lo más mínimo ese día –y luego estoy yo que ni siquiera sabía que era San Valentín- ambos solo asintieron por lo dicho, al parecer eran los únicos tontos en Edo que no habían tenido ni un presente en ese estúpido día, hasta los vagabundos tenían sus parejas en la calle…
-iré por vino a la cocina- al parecer el discurso en vez de motivarlos lo que había hecho era todo lo contrario y prueba de eso era Gintoki quien ni se molestó en pedirle permiso a Tsukuyo para husmear en su refrigeradora ya que esta misma tenía sus dudas existenciales sobre si ya era tiempo de estar con alguien o seguir soltera hasta envejecer, a decir verdad jamás lo pensó hasta ese momento y lo peor era que el único tonto de su gusto estaba en su casa haciendo quien sabe que en su cocina.
–prenderé el Netflix- con la cabeza gacha los 3 terminaron viendo películas toda la tarde mientras tomaban vino y comían helado maldiciendo por lo bajo al imbécil que creo ese mendigo día… y por supuesto Gintoki quien estaba cabreado al saber que pese al mal clima todas las parejas aún seguían con pinches paraguas bajo la lluvia como si se tratase de un maldito Shoujo de romance.
Se suponía que era un Shonem y él era él personaje principal más ahora solo parecía ser un extra, ya todo daba igual, si Elma y las demás habían salido sin avisarle ¿Por qué no él? De seguro para esas horas estarían en la Yorosuya sanas y salvas y por mucho que quisiera… "la verdad no" no podría regresar a la Yorosuya con esa lluvia sin imaginarse lo que ocurriría tras su desaparición
En la Yorosuya más específicamente en la sala donde todos siempre solían estar, yacían todas las dragonas aparentemente normales pues ninguna hacia ni una pisca de sonido ¿la respuesta? Pues frente a ellas todo el sitio estaba decorado con corazones y demás adornos por el día festivo que solo se celebraba el 14 de febrero, en la mesa 5 platos de los cuales solo uno estaba vacío mientras los otros contenían comida ya fría junto a unos papeles que parecían ser una ruta que todas transitarían y la cereza de la sorpresa fue el ver como en aquel escritorio de su jefe se veía 4 regalos de diferentes colores con los nombres de cada una.
Ninguna articulaba palabras por lo que pasaba, tan solo estaban ahí, paradas como si fuese lo más interesante del mundo -¿Qué hemos hecho?- sin perder tiempo Elma se puso a buscar por toda la casa junto a las demás buscando al permanentado, no encontrándolo adentro, Tohru salió cual misil por el techo mirando a todas partes acordándose de un pequeño detalle, el hechizo de rastreo que tenía Gintoki fue anulado debido a su padre hace más de un mes y se había olvidado de conjurarlo nuevamente.
Buscarlo en ese momento seria como buscar un aguja en un pajar pues la cantidad de gente en Edo era inimaginable y sobre todo porque el permanentado era muy diferente a los demás en cuanto a anatomía humana debido a su condición como receptor de Utsuro y Shouyou. No importándoles eso, todas salieron a buscarlo por todas las calles y barrios bajos esperando encontrarlo en algún bar de por ahí o jugando al Pachinko ya todo ebrio… más nunca lo encontraron, se hacía tarde y la lluvia empeoraba, aunque Elma y Tohru pudiesen seguir buscando, no era sensato dejar que Kanna estuviese en esas condiciones bajo el frio por muy fuerte que sea, a regañadientes tuvieron que volver a casa solo para guardar silencio.
Al parecer habían olvidado por completo de que hoy era San Valentín, y nadie podría culparlas pues apenas si hace unas horas habían discutido a muerte con el padre de Tohru sobre el derecho a querer estar en la tierra al lado de un humano… pero Gintoki sí que se había tomado las molestias de por lo menos acordarse y prepararles algo especial mas todo se fue al caño, fueron unas estúpidas que hasta para un ciego era más claro que el agua que habían cometido una verdadera estupidez al dejar de lado a Gintoki en una fecha como esa.
Puede que los años anteriores no hicieran gran cosa más que solo llamar la atención de su jefe pero… este año Gintoki sí que se había esforzado para darles ese detalle -¿creen que este molesto con nosotras?- la pregunta de Kanna era válida, ya eran más de las 10 y ni rastro del permanentado, al menos solía avisar que llegaría muy tarde más esta vez no era una de esas ocasiones, pronto un trueno sonó por todo el cielo alertándolas.
–iré a buscarlo- como si la vida conspirase contra ella, no tardo mucho para cuando un viento azotador junto a una llovizna la golpease en el rostro como si le dijese que buscar era inútil, aun con su condición de Dragón encontrar a Gintoki no sería tarea fácil ¿pero que más podrían hacer? Sabían de ante mano lo asustadizo que era su jefe con los truenos y eso le constaba a Kanna, sin imaginarse que Gintoki para esos momentos estaba cubierto de sabanas bien calientito en un gran sofá viendo Doramas con Helado y vino a la mano junto a otras 2 oportunistas que no dudaron en apegarse a él por motivos diferentes.
Una porque quería recuperar la confianza perdida con el permanentado que su ingenuidad cembro en el pasado y la otra… bueno, se diría que era para acurrucarse buscando calor mientras el trio miraba la TV pero si fuéramos sinceros diríamos que eran los celos por ver como la rubia se acercaba hacia EL padre de sus hijas, no era noticia saber que Tsukuyo aun sentía algo por Gintoki después de todo ella misma se lo confeso como recompensa al confiar en ella antes que a otros sobre su embarazo, incluso el estar así se les hacía olvidar que dentro de Gintoki vivía un monstruo capaz de hacer un plan donde todo terminen muertos, si… ocurrencias de la vida como el cualquier otro lugar.
Para cuando amaneció, Gintoki trataba de abrir los ojos con suma pereza pues su horario de levantarse se centraba alrededor de las 6 de la mañana, más para cuando lo hizo notaba algo diferente, no podía moverse por más que quisiese, de hecho, no quería moverse para nada pues el calor era lo único bueno debido a que se encontraba cubierto de varias sabanas, como si fuese por obligación. No tardó en darse cuenta que frente a él estaba Tsukuyo aparentemente durmiendo en el sillón agarrando la botella de licor, pero lo que casi le origino un paro cardiaco fue el sentir como a su costado yacía durmiendo Nobume apoyada en su hombro –debí quedarme dormido, maldición… Tohru y las demás deben estar…- recordando lo del día anterior, supuso que nuevamente estarían con Takasugi y los otros haciendo quien sabe qué.
Sin mayor preocupaciones solo se acurruco entre el Kotatsu y las sabanas buscando sueño, después de todo ¿Qué podría salir mal? Desde hace mucho que quería unas pequeñas vacaciones al ya no querer actuar de niñera con las dragonas y que mejor que aprovechar ahora, de seguro Tohru y las demás estarían durmiendo aun, supuso que cada una haría sus cosas y no es como si el tuviese que pedir permiso para ir a un lugar que el quería, lo mismo sucedía con ellas, si ellas decidían ir a divertirse él no era nadie para impedírselas…
Mas no se imaginó el desastre que causo en Edo por su desaparición debido a que en toda la noche Lucoa y las demás no dejaron de buscarlo por doquier llegando al extremo de ir a otras dimensiones a preguntar su paradero. Otra cosa extraña que noto, fue el sentir como el estómago de Nobume se había hinchado y este lo podía confirmar al tocar el vientre de esta –ya decía yo que comer toda esa harina y dulce sería malo para tu cuerpo, mírate ahora, a este paso serás una pelota de play…- sin poder terminar lo que dijo, de entre la ropa de Tsukuyo cayo unos papeles que a simple vista parecerían aburridos pero… estos tenían algo extraño.
Y como la curiosidad de este fue mayor, no dudo en agarrarlos para ponerse a leer y saber de lo que se trataba pues tenían el logo del hospital y eso lo hizo pensar que tenía relación con el estado de salud de los demás que aún no despertaban tras recordar sus memorias, más la sorpresa fue otra cuando iba leyendo el documento encontrándose con aquello que Nobume intento ocultar.
Mientras este iba leyendo pronto a su lado iba despertando la peli azul acomodando su visión borrosa mas esta entro en shock cuando vio a Gintoki leer unos papeles con la insignia del hospital y el cómo tenía sus ojos abiertos de par en par.
Más rápida que un trueno, esta corto esos papeles con la esperanza de que este no los haya terminado de leer más su reacción había sido lenta, Gintoki ya lo sabía –Nobume tu…- queriendo salir de ahí lo más rápido, no pudo hacerlo debido a que nuevamente los síntomas atacaron y esta vez parecía ser náuseas y no del alcohol pues esta no había tomado nada en lo absoluto, esa acción solo confirmo las sospechas de Gintoki que sin demora alguna la ayudo a entrar al baño para darle palmadas en la espalda en lo que esta se recuperaba.
Cuando termino de limpiarse lo que salía por su boca, no podía decir nada por ver la reacción que tendría el permanentado, de por si la vergüenza la embargaba el rostro mientras estaba sentada frente a él y Tsukuyo que se había despertado hace poco, a decir verdad solo esperaba cualquier cosa que le diese la vida… mas no esperaba que Gintoki se pusiese como loco preguntándole una y otra vez sobre quién era el degenerado que se atrevió a tocarla.
De por si sabía que Gintoki consideraba a las dragonas como sus hijas pero no pensó que también la veía de esa manera, claro que para que el permanentado no cometiese una locura como ir por las calles castrando a diestra y siniestra, Tsukuyo tuvo que intervenir en beneficio de Nobume poniéndose a discutir con Gintoki, tal ambiente solo era comparable como la discusión de 2 padres al saber que su hija había resultado embarazada por algún enfermo de por ahí sin imaginarse que el "padre" había sido el responsable.
Ya más tranquilo el ambiente, los 3 solo se sentaron en medio de la sala en silencio, ninguno decía nada, el único sonido era el de las manecillas del reloj que marcaba la hora sin parar. Nobume no podía estar en un peor aprieto que ese ¿Qué debía hacer? ¿Contarle toda la verdad? No, tenía miedo que este no le creyese, que la acusaría como loca por semejantes palabras, el solo pensar eso le provocaba dolor en el pecho al saber que se encontraba contra la espada y la pared pues si no lo decía ahora, en el futuro ya no tendría otro chance de poder hacerlo pues Gintoki la acusaría de no haberle dicho nada en el momento oportuno.
Su cabeza era un tornado de emociones negativas, por primera vez en su vida había algo que no podía resolver por sí misma, tan solo quería que la tierra se la tragase o en el mejor de los casos que Gintoki perdiese la memoria… incluso la mirada tranquila del hombre frente a ella no ayudaba para nada, tan solo lograba ponerla más incómoda por lo que tendría que escuchar pero tuvo que salir de sus pensamientos cuando veía como el permanentado se puso de pie para posteriormente irse de ahí sin decir nada en lo absoluto dejando a ambas mujeres solas.
–lo siento, debí guardar esos papeles… yo- queriendo disculparse por su negligencia, Tsukuyo solo cayo cuando su amiga negó –no, está bien… de todas formas lo sabrán tarde o temprano, es algo inevitable- queriendo irse a su habitación, Tsukuyo no la detuvo pues sabía que no quería que nadie supiese sobre su condición y ahora resultaba que alguien más la sabia ¿Qué buena era guardando secretos?
Pronto ambas mujeres se pararon para comenzar el día como cualquier otro mas no tardaron en escuchar el fuerte azote de la puerta que termino por romperse lo que ocasionó que Tsukuyo se pusiese a la defensiva contra el invasor sabiendo que Nobume no estaba apta para pelear… sin embargo no esperaban toparse nuevamente con ese tipo –Gin Chan… pensé que regresarías a casa- el mencionado solo volteo con la mirada apática hacia Nobume mirándola como esta tenía sus dudas por sus acciones.
–Solo fui a comprar mi cepillo y jabón, no podre quedarme contigo si no tengo una buena higiene- fueron las palabras de este… ¿Qué? ¿Qué había dicho? Era su imaginación o había escuchado mal.
-¿puedes repetir lo último que dijiste?- sin nada de vergüenza Gintoki desenfundo su Bokuto de madera entregándoselo por la empuñadura.
–¿Qué no es obvio? Hace 5 años fuiste la única que se quedó a mi lado, ya sea por motivos personales o lo que sea, solo tú de entre todos esos idiotas me tendió la mano… ahora es momento de hacer lo mismo, así que trátame como tu familia que desde este momento viviremos juntos- listo, esa fue la gota que derramo el vaso de todos los presentes ¿Qué había querido decir con eso? ¿Vivir juntos? ¿Acaso él quería… estar con ella? ¿Cómo familia? ¿Cómo una pareja?
Eran muchas las emociones que golpeaban la cabeza de Nobume por como sucedían las cosas, en un momento perdió todas las esperanzas de poder decirle la verdad y de un momento a otro este venía diciendo que vivirían juntos –un momento, no puedes venir a mi apartamento así como así- intentando cambiar el rumbo de las cosas no noto cuando Gintoki cogió a Nobume en sus brazos dispuesto a salir por la puerta.
–entonces nos las arreglaremos solos- como si fuese un baño de agua fría, ambas mujeres no podían creer el cómo actuaba Gintoki en esos momentos, en especial Nobume pues nunca lo había visto actuar de esa manera, quizás en bromas pero el rostro de este no parecía de esas veces, era como si esta vez hablase en serio al decir que se las arreglaría para encontrar un hogar para ambos.
–no me estas entendiendo, no puedes llevarla a la Yorosuya, es muy peligroso para ella y su bebe- las palabras de Tsukuyo eran válidas, por mucho que Gintoki quisiese llevarla a su casa el solo pensar en Tohru y las demás no ayudaba en mucho a la idea pues una sola de sus estupideces y Nobume perdería su bebe, sin embargo Tsukuyo no esperaba lo siguiente.
–nunca dije en volver a la Yorosuya, sé muy bien que esas tontas de por sí ya son peligrosas estando tranquilas así que no planeo arriesgarme, lo que intento decir… es que me la llevare a otra parte- ahora sí que lo había visto todo, Nobume solo tenía los ojos abierto de par en par por lo que escuchaba estando atónita ¿de cuándo aquí Gintoki actuaba así con ella? Ni siquiera podía articular palabra alguna por la emoción que sus corazón sentía en esos momentos, inclusive Tsukuyo no daba crédito a lo que sucedía pero el solo ver la expresión seria de Gintoki la hacía cambiar de parecer.
–en todo caso no te la puedes llevar, el que se quede conmigo es mejor opción- por muy noble que fuese la acción de Gintoki, Tsukuyo sabía que este no tendría los medios suficientes para cuidar de Nobume él solo.
–Listo, me quedare aquí- ¿pero qué rayos? Ahora podía recordar por qué el permanentado de vez en cuando era molesto, hacia las cosas sin pensar en los resultados más ambos no se dieron cuenta como la mirada fría y gélida de aquella mujer en los brazos de Gintoki permanecía intacta.
–Bájame- con esa simple orden Gintoki obedeció sin rechistar siendo ahora a Nobume quien tenía que encarar -¿Qué pretendes?- La pregunta era clara y por mucho que esta quisiese intimidar a Gintoki no lo lograba, este seguía con la misma mirada de pez muerto que siempre traía.
Nobume agradecía el gesto de este, el poder vivir con el seguro que sería algo positivo para ella, con tan solo pensarlo no podría pedir otra cosa… pero siendo realistas ¿Cuál era el significado de todo eso? ¿Acaso Gintoki solo lo hacía por pena hacia ella? o tan solo se trataba de devolverle el favor del pasado para que este no sintiese remordimiento alguno, si, de seguro de eso trataba… -te lo volveré a repetir ¿Qué pretendes con toda esa actuación? ¿Qué quieres lograr? Acaso no piensas el cómo actuaran Elma y las demás, te recuerdo que eres un hombre casado- apuntándole con su espada, la amenaza ya estaba hecha, no necesitaba la lastima de Gintoki para poder vivir y criar al niño entre sus entrañas, de ser necesario lo haría sola.
Como si se tratase de su respuesta, Gintoki agarro la Katana de esta con las manos desnudas bañando en sangre todo el lugar por como aquel liquido se escurría entre la palma de su mano –¿lastima? De verdad me crees tan estúpido para actuar por algo tan trivial como eso- con un poco de fuerza, la hoja de la espada de Nobume fue quebrada en 2 debido a la fuerza con la que Gintoki ejerció en su agarre –es cierto que no tengo idea de cómo lo tomaran Tohru y las demás, lo más cercano que se me ocurre es que quizás quieran matarnos a ambos o solo a mí, en el peor de los casos tan solo destruirán Edo… pero créeme cuando te digo que…-
Ofreciéndole nuevamente su Bokuto de madera, este se puso de rodillas frente a ella dándole un vaso de leche con fresas –si te doy esto es por voluntad, así que… considérate importante en mi vida- aun con duda en sus palabras, Nobume se puso a su altura al estar en cuclillas mirando como este la miraba fijamente como si un "No" no sería suficiente para botarlo de ahí.
-¿Por qué?...- no pudiendo articular palabra alguna, sabía que no todo podía ser color rosa, siempre había algo que te echaba a perder la poca felicidad que la vida te ofrecía... y ese momento no era diferente a otro, era demasiado bueno como para ser cierto, casi incluso pensaba que se trataba de un sueño del cual despertaría solo para toparse en un cuarto oscuro y frio donde solo ella estaría -¿Por qué haces esto por mí? No soy nada de ti, apenas una amiga… de hecho, creo que hubo veces en las que quisimos asesinarnos, y ahora vienes y dices que te harás cargo de mi aun si para ello te deshaces de las demás- no quería romper en llanto, no en frente de ese hombre, quería ser la misma mujer fuerte con la mirada fría que nadie había visto destrozarse pese a lo difícil de la vida… sin embargo…
Frente a ese hombre se sentía tan frágil e indefensa como si con el no hiciese falta hacerse la mujer fuerte y temida que era –es cierto que aún tengo una responsabilidad con Kanna y las otras… pero eso solo aplicaba cuando pensaba que no podrían cuidarse solas, y ellas ya me han demostrado que son capaces de valerse por sí mismas sin necesidad de que yo esté a su lado, desde mi punto de vista es como ver a mis hijas crecer e independizarse dejando al viejo de su padre para que con el tiempo solo me visiten con mis nietos, ellas están creciendo y yo no puedo hacer nada para detenerlo- después de todo tenía razón.
Gintoki había visto como las Dragonas podían relacionarse con los demás sin la necesidad de destruir todo a su alrededor, quizás… no… el verdadero motivo por el cual ellas no lograban congeniar o llevarse bien con los demás de sus amigos se debía a su culpa, ellas solo actuaban amigables con las personas que él aun consideraba sus amigos más para los demás cerraban sus emociones… debían pensar por sí mismas, ser capaces de tomar sus propias decisiones sin que el intervenga, abrirse a nuevas amistades.
No limitarse a solo hablar y pensar en él todo el tiempo, lo último que quería era que las dragonas se cerrasen del mundo por culpa de él, con el tiempo aquella admiración de ellas hacia él se volvería obsesión llegando al punto de romperlas emocionalmente cuando le tocase la hora de dejar este mundo, lo único que quería para todas era su libertad y que puedan vivir su vida al máximo incluso sin él.
No importaba que tan hermosas fuesen o cuan bellos eran los sentimientos de ellas por él. No podía beber ni una sola gota de alcohol en ese lugar. No podía disfrutar de una bebida servida por una mujer que estaba encadenada, no por alguien que estuviese sonriendo por algo vacío.
Teniendo que aceptar que no siempre estaría ahí para ellas. Si la felicidad de todas no estaba con él, Gintoki la aceptaría… de hecho, ya la había aceptado. Si Tohru algún día sintió algo por él, no querría que ella lo considerase como un reemplazo de Kobayashi… las dragonas debían empezar sus cambio solas, sin estar condicionadas no por él ni por nadie.
Gintoki sabía que ellas no pueden estar siguiendo dependiendo de él, que las cosas cambiarían a partir de ese punto y que deben empezar a vivir por si mismas… de que en algún momento él ya no formaría parte de sus vidas. Si todo ese crecimiento de ellas fuese causado por él… perdería todo significado, porque eso significaría que simplemente cambiaron de adicción.
Durante esos cambios, Gintoki podrá ser un apoyo, un amigo, un compañero que pueda ayudarlas pero absolutamente no alguien que impulse sus desarrollos. Ellas no necesitan un nuevo amor para crecer sino todo sería inútil. Lo único que podría hacer es permanecer cerca de ellas e intentar ayudarlas, como siempre lo ha hecho… y solo después de eso, cuando la adicción de Gintoki no sea más que un recuerdo. Tohru, Elma, Kanna y Lucoa podrán considerar sus sentimientos para vivir una vida de amor limpio y verdadero, sin ninguna obsesión que las perturbe.
Ahora su misión era ayudar a su amiga, tal y como ella hizo con él en algún momento del pasado –aun si el niño que llevas dentro tuyo no es mío, aunque no estemos conectados por sangre… viviremos bajo el mismo techo y comeremos de la misma olla. Reiremos, lloraremos y nos enojaremos con las mismas cosas… porque… ESO, es una familia- sin que pudiera ver venir el movimiento de Nobume, Gintoki solo sintió como Nobume se abalanzo sobre el plantándole un beso que nunca olvidaría en su vida, a diferencia de cuando beso a las demás, en este el sentimiento era mutuo y no solo de una parte.
Era gracioso, siempre había tenido a la mujer de su vida frente a él y nunca se dio cuenta de ello, estuvo persiguiendo estrellas que nunca podría alcanzar, creyendo que podía formar una familia con Kanna y las demás pero… estaba equivocado, y justo por esa equivocación debió pagar al enterarse que Nobume estaba embarazada de otro tipo, debía admitir que eso dolía y más aun con solo pensar que otro hombre había tenido el privilegio de tocar a Nobume…
-si quieres hacer eso- ambos jóvenes solo voltearon para ver como Tsukuyo venía con un desayuno simple pero basto para los 3 –necesitaras una casa y casualmente a mí me sobra una, no es como este sitio pero… tiene sus lujos- no pudiendo terminar su oración, la rubia sentía como Nobume se había apegado en ella mientras lloraba desconsoladamente en sus pechos dándole las gracias una y otra vez. Después de todo era lo menos que podía hacer por esos 2, Tsukuyo sabía que ya no podría estar con Gintoki, había echado al barro su oportunidad desde el momento en que lo ataco a traición y eso lo sabía bien, pero si al menos pudiese estar al lado de este, no como su mujer, sino como una amiga, una compañera de vida… le era suficiente.
Si Gintoki era lo suficientemente maduro como para ayudar a Nobume en un momento tan delicado como ese, entonces ella debía hacerlo de igual forma y que mejor que ayudarlo a cumplir el cometido que facilitándole al menos en donde podrían quedarse –estas son las llaves de su nueva casa, supuse que la ciudad sería una tortura para ambos dado el hecho de que la estúpida de la Yato despertara pronto o por los problemas que esas dragonas te causaran, así que me tome las molestias de darte mi casa en el campo- Gintoki solo tenía un tic en el ojo, agradecía el gesto pero desde su punto de vista parecía que le estuviese diciendo que ella era mejor que él al encontrar un nuevo hogar.
–gracias… supongo- recogiendo las llaves de la mesa, Gintoki y Nobume solo se disponían a salir de ahí con unas cuantas cosas, nada fuera de lo normal.
–iré a visitarlos en algunas ocasiones, Gintoki mas te vale que no le pase nada a ella ni al bebe- esto último lo dijo con tono amenazante que Gintoki tomo en cuenta pues la rubia parecía no estar bromeando, notando como ambos habían dejado su casa Tsukuyo se fijó en como Gintoki le había dejado el vaso de leche con fresas en la mesa para ella recordando las palabras de este cuando se los ofreció a Nobume causándole felicidad y confusión al mismo tiempo –ese tonto- sin más que pensar, esta tomo el vaso para tomárselo de un sorbo –como pensé… sigues siendo demasiado dulce… Gintoki-
Montados en la moto del permanentado, antes de salir de Edo, este tenía una última cosa que hacer y por supuesto era el de avisarle a las dragonas sobre todo lo que había sucedido, pensando que las encontraría en casa para esas horas, cuando abrió la puerta de la Yorosuya encontró todo tal cual lo dejo el día anterior, con solo ver los platos fríos que cocino era más que claro que ninguna había vuelto a casa, de seguro aún se encontraban con los demás divirtiéndose en algún lugar de Edo.
Lejos de estar molesto, Gintoki solo esbozo una sonrisa por eso. Sin nadie con quien conversar, se dispuso a limpiar la casa dejándola reluciente con un extra el cual fue dejar el almuerzo listo para Kanna y las demás junto con una nota donde este explicaba el motivo por el cual se iba de Edo describiendo todo lo importante como el de sus razones y el "porque" hacia eso.
Sin darse cuenta que se había olvidado de describir en donde se quedaría junto a Nobume aunque esta ultimo si lo noto, pero le resto importancia, no quería que nadie los interrumpiese y mucho menos ellas, de ante mano sabia lo impulsiva y celosas que podrían llegar a ser. No habiendo otra cosa que hacer en la Yorosuya, ambos solo pasaron a despedirse de Otose y los demás, Fafnir por supuesto pregunto el motivo de su acción, para cuando escucho todo, entendió a la perfección, después de todo el tenia al menos el mismo pensamiento que él, que Tohru debía aceptar que los humanos son seres frágiles que podrían perecer en cualquier momento y que depender de ellos emocionalmente sería lo mismo que poner la cabeza en la guillotina, ya que eventualmente la llevaría a la muerte nuevamente tal y como la ausencia de Kobayashi había hecho con Tohru.
Tama no podía estar más orgullosa de Fafnir, de igual manera Otose quien por lo menos veía como el mocoso que recogió en el pasado de un cementerio, ahora por lo menos tenía la decencia de actuar responsablemente con alguien que no sea el mismo, ella no era quien para oponerse a la decisión de Gintoki, sabía que la convivencia con las dragonas había sido un cambio positivo pero eso no quitaba el hecho de que quien tenía la última palabra era Gintoki, al final y al cabo era decisión del permanentado con quien quisiese estar, para cuando se dio cuenta ambos ya se habían retirado, claro que ni Gintoki ni Nobume les dijeron sobre el embarazo que esta tenia.
Mientras que con Gintoki y Nobume, ambos estaban en dirección hacia la estación central de Edo ¿Por qué? si se suponía que la casa que Tsukuyo les había ofrecido estaba a unos kilómetros de Edo en un pequeño pueblo, la razón era simple, no queriendo conformarse con solo eso, Gintoki no tuvo mejor idea que pedirle un favor a Fafnir el cual fue tele transportar aquella casa hacia una dimisión ajena a esa, claramente el dragón se negó pero cuando Nobume se acercó hacia Tama, esta empezó a hablar cosas sobre las que las mujeres solo podían y por supuesto eso excluía a los hombre.
Siendo el dragón que era Fafnir, este exigiría saber de lo que hablan ambas más sabia que hacer eso haría enfadar a Tama, pero Nobume le dio la oferta de decírselo si les cumplía aquel favor, como si no fuese gran cosa, solo vasto un chasquido de este para cumplir el trato. Pero la única forma de llegar a ese lugar era de la misma manera en la que Gintoki podría utilizar esa magia, arrojarse de una gran altura a determinado día y hora, si no fuese porque estuviesen en la Shonem Jump Gintoki juraría que eso era solo un plagio barato de "Hombres de Negro 3"
Mientras que por otro lado Nobume yacía cómodamente por la espalda de Gintoki con una sonrisa inusualmente rara en ella, parecía una niña saliendo de una dulcería con las golosinas que comería más tarde, y es que había conseguido la golosina que ninguna más tendría en su vida, ni siquiera sabía cómo sus labios habían podido formar esa mueca en su rostro ¿a eso se refería Isaburo cuando le conto sobre la felicidad de las parejas? en especial el de las mujeres, mas conforme no podría estar y con solo presionar el abdomen de ese hombre era más que suficiente para hacerle creer que no se trataba de un sueño o una ilusión como solía ser en la mayoría de veces.
Sus hijas no crecerían sin un padre, crecería con una familia, una familia donde por muy cursi que sonase ella los amaría como nunca antes amo a nadie. Años de dolor solo para que al final la vida te diese lo único que atesorarías hasta la muerte, una vida junto al hombre que se ganó su corazón, unas hermosas hijas que cuidaría con su vida… en un lugar donde nadie los molestase.
Pero por supuesto, como en cualquier lugar los problemas no podían faltar, faltando poco para que llegasen a la estación, a la distancia se veía como una persona estaba en medio camino siendo su característica más notable el enorme paraguas que llevaba está en sus manos -¿Kagura?- apenas dijo ese nombre, Nobume no reparo detalles al sacar el Bokuto de madera que traía en la cintura.
–sigue conduciendo- haciendo caso a esta a gran velocidad, antes de que la moto chocase contra la Yato quien se disponía a hacer pedazos el único transporte de este, ambas mujeres azotaron sus armas correspondientes la una con la otra, no hizo falta decir que la preocupación adornaba el rostro de Gintoki al ver como Nobume había parado aquel tremendo ataque.
–no te perderé nuevamente Gin Chan… por favor… regresa con nosotros… conmigo- teniendo toda su atención en Gintoki, Kagura no se fijó en como su arma termino por destruirse en pedazos mientras Nobume le azotaba el Bokuto de madera en su rostro.
–no en mi guardia… hija de puta- tal fue la fuerza que mando a la Yato a estrellarse contra el duro suelo votando sangre por sus labios después de ese duro azote sorprendiendo incluso a Gintoki quien la miraba asustado y pálido por tal fuerza que Nobume demostraba.
–quizás deberíamos dejarle una ambulancia, a juzgar por como viste debo suponer que acaba de escapar del hospital- pues era cierto ya que Kagura vestía apenas una bata del hospital de Edo más la fría mirada de su pareja lo silencio en el acto.
–Eso no la detendrá por mucho- volviendo en sí, Gintoki presiono el acelerador nuevamente yendo a la terminal en frente de ellos, después de todo, no es como si tuviese algo que le atara a Kagura en esos momentos, ella había elegido su compañero al igual que el había elegido a Nobume ¿y saben? Más feliz no podría estar, había vivido buenos momentos con Tohru desde que la conoció, llevar a Kanna a la escuela, convivir con Elma como pareja, salir a tomar con Lucoa en las noches… y ahora, poder compartir su vida con aquella asesina, era irónico como la vida funcionaba para algunas personas.
Presentarte a la mujer con la que creíste tener algo pero que al final, no fuese más que solo una buena amiga. Para cuando se dio cuenta, ambos ya habían llegado a la cima y prueba de eso era el sol incandescente que brillaba a medio día –lista para esto- como si fuese la respuesta de esta Nobume solo se apegó hacia él con todas sus fuerzas al momento en que ambos saltaron en la moto por el gran vacío en su delante viendo cuan enorme era la ciudad desde ese punto solo para luego descender a una gran velocidad hacia el suelo donde poco a poco empezaba a formarse un vórtice donde sin más desaparecieron de aquel lugar en pequeños fragmentos de luz.
Pronto las horas pasaron y había llegado la noche en Edo, como de costumbre los locales abrieron dando así paso a la noche de la cual Kabuki solo podía ofrecer más en cierto lugar no todo era gozo y alegrías, por unas calles todas las dragonas venían cansadas y agotadas después de haber buscado al permanentado por cielo y tierra sin ningún resultado junto a Sadaharu que venía con Kanna en su lomo durmiendo con inconformidad, no hacía falta decir que todas estaban afectadas por la desaparición de su jefe.
Pronto llegaron a la Yorosuya y la sorpresa las abofeteo de una a una, todo el lugar estaba limpio y reluciente contrario a como ellas lo habían dejado pues ninguna se tomó la molestia de limpiar al salir apresuradamente a buscar el paradero de su jefe –Gin Chan… ¿Dónde estás?- con la esperanza y la fe recobrada, Lucoa y las demás solo se pusieron a buscar nuevamente por todo el lugar de ser posible bajo los cojines mas no encontraron nada, lo único que pudieron hallar fueron 4 pudines servidos en la mesa con el nombre de cada una… y por supuesto con aquella nota que Gintoki dejo para ellas.
Sin demora alguna todas formaron un circulo para empezar a leerla lentamente analizando su contenido… y después de unos segundos, la hoja que Tohru sostenía cayo a los pies de todas mientras estas tenían nuevas emociones encontradas al leer esa carta –lo arruinamos- fue el simple comentario de Lucoa que cayó para atrás contra la pared acurrucándose mientras temblaba y se agarraba la cabeza intentando salir de esa pesadilla.
Kanna quien solo recogió aquella hoja para ponerse a leer nuevamente intentando buscar algún error en esas palabras con los ojos abiertos de par en par carente de emociones al no poder expresar ni siquiera lo que sentía pues tan solo era una niña pero que comprendía a la perfección lo que había causado.
Elma quien solo rompió en llanto estando en pie mientras presionaba sus nudillo con tal fuerza que estos terminaron por reventar dando paso a la sangre mientras gruesas lagrimas caían de su rostro por la noticia y finalmente Tohru… ¿Qué se podía decir de ella? Estaba en shock sentada en el sofá con los ojos pegados al techo culpándose de todo aquello, un día lo tenía todo… pero al siguiente lo perdía todo.
Y lo peor es que en esa carta Gintoki específico y conto desde su punto de vista cuando los vio con Kamui y los otros en el día de San Valentín… ya todo estaba perdido, no sabían dónde estaba y por supuesto… no tenían idea de cuando iba a regresar. Ahora sí que lo sabían… ahora sí que lo sentían, sabían lo que aquella mujer llamada Kagura sentía en esos momentos… el darte cuentas de tus errores a último momento solo para darte cuenta que ya nada de lo que harían sería útil, habían perdido a Gintoki para siempre y ellas mismas se lo buscaron…
Lo peor de todo era que en aquella carta firmada por Gintoki también estaba la firma de Nobume, sin duda esa fue una dura estocada al corazón de todas en especial al de Elma quien sentía como su mundo se caía en pedazos… fueron ellas mismas las que enterraron sus sueños y esperanzas de poder estar con el único hombre que quizás las entendió y trato diferente al resto.
Mientras que en otro lugar, más específicamente en otro mundo cubierto de basta vegetación, montañas, animales y un cielo que parecían haber salido de un libro de ficción. Estaban las 2 únicas personas presentes en aquel lugar… bueno, ahora 3 personas contando al nuevo integrante de esa pequeña familia –Gin Chan ¿crees que habrá sido lo correcto? Dejar todo atrás y…- no pudiendo terminar sus palabras, su pareja le robo el oxígeno al besarla con ternura en sus pequeños labios mientras la rodeaba por la cintura.
–esto responde tu pregunta- Nobume solo sonrió por lo bajo, error o no lo afrontaría con Gintoki, mientras estuviese con ese hombre incluso los días lluviosos podrían convertirse en los más alegres de su vida -¿sabes? estaba pensando en que…- mostrando curiosidad, Gintoki puso toda su atención en Nobume sintiendo como esta lo atrajo hacia ella para empezar a frotarse contra él al pagarse a tal grado en que podía sentir lo redondeado y abultados que se habían puestos los senos de Nobume, al parecer producto del embarazo.
–aquel día de navidad, solo yo estuve gimiendo tu nombre mientras me rompías las piernas contra la cama- como si fuese el interruptor de algún cabo suelto, las imágenes de aquella noche de navidad golpearon su cabeza dando paso a una sonrisa en el rostro del permanentado al ver la picara mirada de su pareja que le sonreía en complicidad.
–entonces eso quiere decir que yo… y… tu- dándole la respuesta que quería, Nobume guio el rostro de Gintoki hacia su vientre con delicadeza para hacerle sentir los latidos de la nueva vida que ambos habían formado juntos en las sabanas –felicidades Gin Chan… vas a ser papá- sintiendo como el permanentado la atraía hacia el mirándola directamente en lo que ella lo rodeaba con los brazos perdiéndose en la mirada escarlata de su pareja –corrección, vamos a ser Padres- apagando las velas de la habitación y abriendo las ventanas, ambos se pusieron a trabajar moviendo las caderas sin parar, no querían que su hija creciese sola y que mejor que para una niña que más hermanitas para jugar
¿THE END?
NOTAS DEL AUTOR: Bueno caballeros, hasta aquí con la historia de Gintoki con las dragonas, puede que la gran mayoría de ustedes no este conforme con este final, lo sé, suena un poco tonto destruir la relación de Gintoki con Tohru y las demás a ultimo momento para que Nobume fuese la ganadora, pero es que desde que me entere que habría segunda temporada de las dragonas pensé en que el final feliz no era una buena opción, así que, qué mejor que una buena continuación cuando la segunda parte del anime de las dragonas, espero les haya gustado leer esta historia, honestamente la estuve haciendo desde el año pasado pero como no me gustaba subir un capitulo cada 2 meses decidí subir todo de golpe, de esta manera me encargo de subir historias ya completas, por supuesto de gran contenido porque son como mínimo 12 hojas y 30 hojas como máximo máximos de mis capítulos, muchas gracias si es que pasaste por aquí a leer mi historia, no sé si les guste o no pero mi siguiente crossover será un de Saint Seiya con Pegaso como el protagonista, solo quise escribir eso.
De ante mano un gran saludo y SAYONARA :v :v :v
