¡Aun Estoy Aprendiendo!
Probablemente lo que más caracteriza a la etapa del embarazo, además de la adorable pancita que le crece a la mujer, son los cambios tan repentinos de humor. Aunque no les da a todas las mujeres por igual, en algunas es más notorio. Probablemente esté sea el caso de Winry.
-...- Edward se acerco en silencio a la puerta del taller de su esposa, ella parecía cansada y fastidiada, de vez en cuando se acariciaba el vientre que se estaba comenzando a notar. Él se acercó a ella y le dijo de la maneras más tierna que pudo.- Oye Winry-chan, ¿no quieres dormir?
-No, tengo que terminar este pedido.
-Vamos estas muy cansada, yo te llevaré cargan...
-¡Acaso crees que soy una inútil que ni siquiera sé puede valer por sí misma!.-le grito de repente. Edward se puso pálido ante la repentina aparición de una increíblemente y fuerte sed de sangre.
-Este... Yo solo quiero que descanses un ratito y te lle...
-¡LAAAARGOOOO DE AQUIIIII! ¡NO TE QUIERO VER PARA NADA AHORITA!
-¡Waaaah!.- una llave inglesa salio volando hacia su cabeza, si no hubiera tenido tan buenos reflejos de seguro le atinaba entre ceja y ceja.- ¡Winry! ¡Le harás daño al bebé!
-Oh... Tienes razón...- de repente, las lágrimas salieron de sus ojos y se soltó a llorar amargamente.- soy una mala madre, mira que estoy haciendo esto sin pensar en mi bebé ¡debes de estar muy molesto conmigo! ¡Ya no me quiereees! ¡Mereces a alguien más!
¡Pero que carajos!.- Edward no sabía si reírse o enojarse, aunque quería ayudarla, no sabía como, después de todo ¡Aun esta aprendiendo! Tomo un poco de aire y finalmente dijo:
-Ehmm... Winry-chan, no es eso amor, mira que yo solo quiero lo mejor para ambos.
-¡Vete! ¡No te quiero veeer!
-¡Ickkk!.- al ver que su estrategia fallo por completo, salio corriendo, se puso pálido cuando vio que Winry comenzó a atacarlo con otra llave inglesa.-¡pues cuantas de esas tienes!
-¡IDIOTAAA! Por si no lo sabes ¡TRABAJO CON MUCHAS DE ELLAS!
Edward salio corriendo velozmente para evitar que su esposa lo dejara inconsciente. Soltó un suspiro de alivio cuando salió ileso de la habitación. Escucho una carcajada y levanto la cabeza confundido.
-Vaya, si que te faltan muchas cosas que aprender muchacho.- su abuela adoptiva, Pinako Rockbell, estaba riendo a carcajadas frente a él.- ven sigueme.
-Siendo sincero, Winry siempre tuvo ese carácter explosivo. Pero ahora lo tiene peor.
-Pues verás, ella está en la época más hermosa de su vida. El ser madre para una mujer implica muchos cambios, sobre todo, en una madre primeriza. Ella está asustada y lo que menos quiere es sentirse sobreprotegida e inútil, ella sabe que su condición es algo delicada, pero si le quitas lo que ella más ama que es trabajar puede que se sienta aún peor.- dijo lentamente mientras sacaba algunos pankekes del horno, los coloco en la mesa y espolvoro un poco de azúcar glass.- más que ser su protector se su compañero, más que su esposo se su amigo. Evita recordarle su condición e intenta recordarle lo valiosa que es para ti y cuanto la amas.- De una tetera saco un poco de leche caliente y con una cuchara comenzó a hecharle un poco de chocolate. Después sirvió jugo de naranja y unas pocas galletas.
-¿Estas segura que eso funcionará?
-Obviamente, no por algo he vivido tanto tiempo. Ten.- le entrego la charola de comida que había preparado.- este es el desayuno favorito de Winry, llevalo a su cuarto y si te invita a entrar con ella, hazle ver cuanto la amas y que quieres estar con ella todo el tiempo que sea necesario sin que seas una molestia.
-Gracias abuela, intentaré hacerlo.
-Solo no seas tan idiota para que se te caigan las cosas antes de llegar con ella.
-¡Claro que no! Bueno eso espero...- dijo dudando un poco sobre como avanzar para no tirar la comida.
Con mucho cuidado llego de nuevo al taller de Winry, dudo un poco de como tocar la puerta. Intento tomar las cosas con una sola mano, pero el vaso de leche y el de jugo se tambalearon peligrosamente. Con un movimiento cómico evito hacer un enorme desastre. Decidió tocar la puerta con la punta de sus zapatos.
Cuando Winry abrió la puerta, sus ojos brillaron a ver lo delicioso que lucia su desayuno.
-Ed...
-Vamos a desayunar juntos, ¿Que te parece?.- intento sonreír para que sonara más convincente.
-Sí, pasa.
¡Primera fase completa!.- sonrió para sus adentros.
Dejó la bandeja encima de la mesa de noche. El se sentó en el banquito donde se sentaban sus clientes y Winry en su silla.
-Te está quedando genial ese modelo.- dijo señalando el auto-mail a medio construir que estaba en la mesa.
-Sí, el cliente solicitó que fuera muy ligero sin que se viera comprometido su durabilidad.
-Eres muy talentosa, con razón estas tan empeñada en ello.
-Jejeje muchas gracias.
¡Segunda fase completa!.- festejo en su mente su gran logro.
-¿Te gustaría un ayudante?
-Uhmm, no estoy muy segura.
-¡Vamos! Me gustaría aprender a hacer auto-mails como lo haces tú.
-Ehmm, esta bien. Necesito fundir algunas cosas y me da miedo que me lastime.
-No tengas miedo cariño.- la tomó de las manos.- eres la persona más increíble, valiente e inteligente que jamás he conocido, se que no te pasará nada y que cumplirás con todos tus encargos.
Ella sonrió y se puso completamente roja.
-Gracias Ed.- se acercó a él y lo beso con ternura.
¡Misión completa!.- grito para si. Si tan solo la abuela se lo hubiera dicho desde mucho antes, se pudo haber evitado muchos golpes.
Mientras que Edward celebraba un nuevo logro con Winry, Alphonse se miraba sus manos, le dolían las articulaciones y empezó a notar una ligera deformación en sus dedos, después de pasarse escribiendo y firmando documentos durante todo el día y parte de la noche era de esperarse. Volteo a ver a su padre que parecía tan tranquilo y sereno.
-¿Tu también firmabas esa cantidad de papeles?
-En realidad, son menos. Pero te guarde una buena cantidad para que fueras aprendiendo, Jajajajajaja.- su padre soltó una gran carcajada.
En realidad, él no quería hacer nada y como sabía que le quedaba poco tiempo en el cargo, decidió dejarmelo todo a mi.- soltó un suspiro al entender el sarcasmo de su padre. Miró fascinado el paisaje que pasaba por su ventana. Iban camino a Xing para saludar al nuevo Rey de ese país que hace poco había asumido el cargo. Era la primera vez que viajaba lo suficientemente lejos de la capital y se sentía muy nervioso y emocionado por las cosas nuevas que iba a encontrar.
-Dime, Alphonse.
-¿Que pasa padre?
-¿Cuando piensas encontrar una pareja? Bueno, realmente no tengo nada en contra que estés soltero, pero no me gustaría que te la pasaras solo toda tu vida por culpa de tu cargo.
-Estuve enamorado en una época, pero ella escogió a otra persona. Estoy feliz de eso, pero si me duele un poco. Aún no estoy muy seguro de querer enamorarme de nuevo.
-Al, eres muy joven y guapo, apuesto a que a muchas chicas les gustaría tenerte como su novio.
-Sí pero, aún no encuentro a esa chica.
-Está bien, no te quiero presionar. Cuando menos te lo esperes, la encontrarás de la manera más simple del mundo.
Alphonse sonrió ante las palabras de su padre. Hace un año que su primer amor, Winry, se había casado con su hermano mayor y después de eso, él solo tuvo ojos para su nuevo trabajo, así que no se había dado tiempo para esas cosas.
Como habían salido casi de madrugada de Ciudad Central, llegaron a la hora exacta que habían acordado para reunirse con el Rey. Alphonse se sorprendió al ver a un joven que aparentaba tener la misma edad que él, ojos caídos, cabello negro peinado con una cola de caballo que los estaba esperando en la estación, se suponia que el Rey los iba a recibir. A su lado iba una persona enmascarada.
-¡Bienvenidos! Mi nombre es Ling Yao, es un gusto tenerlos aquí en Xing.
-Hola, el placer es mío.- se inclino para mostrar respeto.- Mi nombre es Alphonse Elric, el Fuhrer de Amestris, estoy ansioso por conocer al Rey.
-Pues ¡aquí estoy!.- el chico sonrió de oreja a oreja. Alphonse no pudo evitar reír un poco, cuando escucho la palabra rey, se había imaginado otra cosa. Ya saben corona, trajes elegantes y llamativos, muchos anillos, un viejo panzon. Se sintió estafado.
-Lo siento, esque yo...
-Jajaja lo se nadie se espera a un rey tan joven. Supongo que te pasa lo mismo a ti.
-Sí, es complicado ser joven.
-Señor.
Alphonse se sorprendió que la persona al lado de Ling hablara, sobretodo que su voz sonará tan femenina.
-Ah cierto, vamos a pasar a mi palacio para que puedan descansar tranquilamente después de todo es un viaje muy largo, ya en la tarde podremos hablar.
-Muchas gracias por su hospitalidad, su alteza.
-Solo Ling, aun no logro acostumbrarme al titulo de su Alteza.
-Está bien Ling, tu solo puedes llamarme Al.
-Es un gusto Al.
Ambos chicos se dieron la mano y entablaron una animada charla sobre las ventajas y desventajas de ser alguien joven en un cargo tan alto. Su padre suspiro y miro con satisfacción a su hijo, el primer paso para poder hacer amigos es tener empatia hacia el otro y esa era una de las características más importantes de Alphonse y eso era lo que mas resaltaba de un buen gobernante.
-Oh cierto, él es mi padre y el anterior Fuhrer.
-Recuerdo haberlo visto en las reuniones con mi padre, es un placer conocerlo señor...
-Van Hohenheim, solo llámame Hohenheim.
-Un gusto señor.
El paisaje de ese país, era completamente diferente, más sereno y lleno de vegetación, durante el viaje en Xing era raro ver a un pueblo con mucha gente. Sin embargo, el centro del país donde vivía el Rey y su familia era increíblemente grande y lleno de vida. El palacio era enorme, con elegantes decoraciones, rodeado de una gran e imponente muralla, Alphonse esta fascinado al ver tan espectacular arquitectura.
-Bien, bajemos, los llevare a su habitación y después los llamare para que comamos algún refrigerio.
-Oye Ling, tu casa es bellísima.
-Gracias, ¿Quieres que te de un paseo por el jardín? Es increíblemente grande.
-¡Sí!.- dijo el chico emocionado.
El jardín era el doble o el triple de grande que su casa en Amestris. Lleno de flores silvestres desconocidas para él, pequeños lagos con peces de colores, algunos instrumentos para ejercitarse y un lugar para hacer yoga.
Sin embargo lo que más le llamó la atención a Alphonse y que provocó que casi se golpeara la cara con una columna fue una pequeña y delgada figura, balanceándose con una gracia maravillosa, casi inhumana, sentía que estaba viendo un espejismo. Quedo boquiabierto al ver como lanzaba unos kunais a un árbol con una increíble precisión, con su pie dibujo algo y después de inclinarse el círculo que había dibujado brillo al igual que los kunais enterrados en el árbol y en la corteza del árbol se formo un pequeño animalito de madera.
-Oh, así que te llamo la atención el rentanjutsu.- dijo Ling al ver tan interesado a Alphonse.
-¿Eh? ¿Que es eso?.- dio un salto cuando sintió la mano de Ling sobre su hombro e intento disimular.
-Es similar a lo que ustedes llaman Alquimia en Amestris. Si quieres ver más de cerca, le pediré a mi hermana que haga una demostración.
-Ehmm, no es necesario...
-¡Oye Mei! ¡Mei!
-¡¿?!.- la belleza de cabello azabache peinado con un chongo en cada lado de su cabeza con unas trenzas cayendo como cascadas que bailaron cuando ella se giro para ver a su hermano, sus enormes y profundos ojos negros cautivaron a Al.- ¿Quienes son ellos Ling?
-Pues veras, ellos son nuestros invitados de Amestris. Él es el Fuhrer Alphonse Elric y su padre, el anterior Fuhrer, Van Hohenheim.
-Un gusto tenerlos con nosotros.- ella sonrió de oreja a oreja.
-A Al le gustaría verte hacer el retanjutsu.
-¡Claro! ¿Por qué no?
-Gracias por tomarte la molestia de enseñarme. Es un honor aprender contigo.- Al se sonrojo al ver a la chica tan cerca de él. Ella parecía no darse cuenta del efecto que tenía sobre él.
Su padre estaba feliz, ya que, probablemente, ella sería la única persona capaz de sacar a Alphonse de su triste soledad.
¡Hola chicas!
Espero que les guste el nuevo capítulo.
Estaré publicando más seguido, ya que publico cada mil años jejeje
¡Nos vemos pronto!
