Un Pequeño Paso

-¿Cuantos... Muertos a dejado la guerra?.- Edward hizo la pregunta que más le daba miedo hacer. Roy Mustang bajo la mirada y dijo en un susurro.

-Aún no sabemos los datos exactos, pero se piensa que diariamente son 250 bajas o más.

-¿Ya se les informó a las familias?

-Su padre y su hermano están haciendo un gran trabajo en ese aspecto.

-Es bueno escuchar eso, al menos hay que ofrecerles una sepultura digna.

Llegaron a la Cuartel General, Edward bajo del vehículo y comenzó a caminar para entrar por la gran puerta. Los guardias que estaban en la puerta no se molestaron en pedirle alguna identificación, se limitaron a abrir la puerta. Conforme iba avanzando por el pasillo, todos lo miraban asombrados por la visita... En especial una persona que había solicitado su muerte, este último se limito a chasquear los dientes.

-Viejo, Alphonse.- entró como siempre a la oficina principal.

-¡Edward!.- dijeron ambos al mismo tiempo.

-El mismo que viste y calza.- les dedico una sonrisa confiada.- Mierda si que esto se está poniendo muy feo.

-Hermano, ¿Qué haces aquí?

-Vengo a ayudarlos. Escuché de Roy que van a usar a los alquimistas estatales para retener en el norte a Docma.

-Pues si...

-Yo soy un alquimista después de todo. Estoy dispuesto a ir al frente.

-¡Ed no puedes ir! ¿Que le pasara a Winry?

-Yo se que tu la cuidarás en caso de que me pase algo.- le dijo con firmeza.- ella esta conciente del peligro que eso implica, pero esta segura que regresaré.

-... Estás loco hermano. En ese caso, iré contigo.

-Están locos los dos. Ninguno irá.

-Dicen que hierba mala no muere. Iremos los dos, después de todo, ambos podemos hacer estragos en el ejercito enemigo.- dijo Edward con aires de grandeza.

-Nuestros hombres necesitaran una figura para que hagan su mejor esfuerzo. Al tener al Fuhrer peleando junto a ellos, les hará sentir un gran optimismo.

-... Aaaahhhh, quiero arrepentirme de esto, pero tienen razón. Ambos son los mejores alquimistas que tenemos y ¡aaaaaagh! Solamente no se separen mucho de Roy Mustang y del alcance del rifle de Riza Haweye.

-¡A la orden!.- dijo Alphonse con felicidad.

-Ja, no necesito niñeras.- dijo Edward de manera altanera.

Hohenheim se acercó a sus hijos y los abrazo.

-Prometanme que regresarán sanos y salvos.

-Si, padre.- dijeron ambos y le regresaron el abrazo.

-Saldran mañana por la mañana, junto con los demás refuerzos. Se anexaran al pelotón comandado por Roy Mustang, también ahí están nuestros compañeros de Xing.

A Alphonse se le ilumino la mirada.

-Mei...

-Así es, Mei aún se encuentra aquí, solamente que no has tenido tiempo para poder disfrutar con ella de una velada romántica y esas cosas.

-¡¡!!.- los colores se le subieron a la cabeza y siento que le iba a estallar.

-¿Eeehhhh? Así que la linda novia de mi hermanito aun sigue aquí.- le dijo Edward a Alphonse rodeando sus hombros con su brazo y dándole pequeños puñetazos en un costado.- ¡Vamos! Quiero conocerla.

-Ed...

-Vayan chicos, quiero que gocen un tiempo juntos antes de salir de aquí. Total, ya no queda más que hacer.

-Está bien padre, ¿Sabes donde están?

-Oh, se están quedando en la casa.

-¡¡!!

-Jajajajaja la tenías tan cerca y no te diste cuenta jajajaja.

Sonrojado una vez más, salieron del edificio principal y se acercaron a la mansión que estaba dentro de los límites del cuartel general. Entraron por la gran puerta y Ed dio un largo y profundo respiro.

-Vaya, huele como siempre. Me pregunto qué ha hecho la señora Anya de comer.- fue dando pequeños saltitos a la cocina.

-¿Alphonse-sama?.- por una esquina, se asomo tímidamente Mei.

-Hola Mei.

Edward se quedó a la mitad del camino cuando escucho la voz tímida de su hermano.

-Vaya así que tu eres Mei, es un gusto, mi nombre es Ed...

-Edward Elric, el Alquimista de Acero. Su nombre es muy reconocido por nuestro pueblo. Desde que hizo un revuelto en una fiesta que ofreció mi padre.

-¿¿??

Era cierto que Edward había viajado a varios lugares junto a su padre y casi siempre en todos causaba ciertos... Eventos indeseables.

-Bueno...

-¿Que hiciste hermano...?

-Es una historia muy larga...

-Edward-sama y mi hermano Ling salieron a dar un paseo por el jardín imperial, pero, como la fiesta estaba muy aburrida salieron a repartir golpes a todos los ladrones que se encontraban por su camino con el nombre de Los Reyes.

-¿Los Reyes?

-Yo quería escuadrón lobo alfa, pero Ling me ganó en piedra, papel y tijeras y escogió ese nombre.- hizo un puchero.

-Y eso no es todo, mientras que nuestros padres estuvieron en una reunión, ellos se escabulleron e hicieron lo mismo los 5 días que duró.

-Era muy aburrido y solamente estábamos detrás de nuestros padres así que...

-Enserió hermano, contigo no se puede.

-Bueno, que les parece si vamos a buscar algo de comida en la cocina y vamos a almorzar en un árbol. Después de todo, a partir de mañana no vamos a poder descansar.

Los tres se quedaron en silencio, hasta que llegó Ling junto a Lan Fa y ánimaron un poco las cosas. Después de conseguir la comida, buscaron una buena sombra para poder disfrutar de la comida, la encontraron en un árbol muy cerca de la puerta principal.

-¡Por favor! ¡¡Permitanme pasar!! Es muy importante que Edward Elric me escuche.- escucharon que comenzaron a gritar desesperadamente.

-¿¿??

-¿Quien es?

-La voz me suena muy conocida.- se puso de pie y fue a ver quien era la persona que lo buscaba con tanta desesperación. Se sorprendió al ver a la chica que había salvado de unos guardias en Reseembol.- Disculpa, pero, ¿Que haces aquí?

-He venido para decirle que su esposa esta en grave peligro.

-Señor, ¿La conoce?.- le dijo el soldado mientras la seguía sosteniendo del brazo.

-Así es... Ella es...

-Claire Diaz.

-Ah, cierto, si así se llama.

¿Ella no estará involucrada con la mujer que amenazó a Winry? Tengo que tener cuidado.

-¿Que tiene Winry?

-Esta secuestrada en Reseembol.

-Pero si envié a alguien para cuidarla.

-No fue suficiente, son dos personas las que están con ellas.

-Hermano, ¿Porque no la llamas para confirmar lo que esta diciendo?

-Es lo que haré.- pero cuando se dio media vuelta, una de sus sirvientas se acercó corriendo a él.

-Señor, le llaman de Reseembol.- Edward sintió palidecer.- es urgente que regrese.

-Mierda...

-Edward. Ve con algunos...

-No eso tomará tiempo, me iré ahora mismo.

Sin decir palabra alguna, salió corriendo para poder alcanzar el tren a Reseembol. Claire lo siguió, sonriendo. Todo iba de acuerdo al plan.

Pero antes de que lo llamarán, Reseembol estaba en completa calma, como la que sucede antes de una tragedia. El tren llegó a la estación sin ningún retraso, de el descendieron dos militares, quienes iban vestidos de civil para no llamar la atención.

-¡María-san!.- Winry corrió a abrazar a su amiga, Maria Ross, quien le había enseñado muchas cosas además de que fue su compañera mientras se acostumbraba a la nueva vida en Ciudad Central.- Hola, Denny-kun. Es un gusto verlos a ambos.

-¿Como estas Winry? ¿Y tu bebé?.- María le dedico una sonrisa amable.

Winry se acaricio el vientre con ternura.

-Estamos bien, gracias. Mira ella es mi abuela, Pinako Rockbell.

-Oh, es un placer conocer a la gran y legendaria Pinako Rockbell.- le estrecho la mano a la pequeña anciana.- Mi nombre es Maria Ross, y el es me compañero Denny Bosh.

-Es un honor.- el joven de cabello castaño, se inclino a modo de respeto.

-El gusto es mío. Vengan, de seguro están cansados.- prendió su cigarrillo y les hizo un gesto para que la siguieran.

Camino a casa, Winry y Pinako les dijeron todo lo que estaba sucediendo y la descripción de Sandra.

-Cielos, debiste de haber estado muy asustada Winry.

-Pues no, aplique todo lo que ustedes me enseñaron. Por cierto, ¿Y Riza-san?

-... Ella está en la guerra, fue de los primeros elementos que pisaron el campo de batalla.

-...

-Pero esta bien, ella es una francotiradora muy hábil y la volveremos a ver pronto. Los alquimistas de seguro saldrán mañana o pasado. No tenemos que perder más tiempo, es peligroso que sigan avanzando, hasta el momento han tomado 3 pueblos del norte y planean usarlos en nuestra contra, pero el Fuhrer piensa detenerlos en Ciudad del Norte. Los están dirigiendo hasta ahí.

-Esperemos que todo termine pronto.

Cuando llegaron a la casa, fueron a ver a Sandra. Ella aparentaba estar amarrada y dormida, pero cuando ellas salieron a recibir a los militares, sacó de debajo de su manga, una pequeña navaja y comenzó a cortar con rapidez los lazos que la tenían atada. Después, le dio la señal a su marido que estaba escondido entre los arbustos para que entrará a la casa.

-Seguramente enviaron a dos personas, de ser así, será pan comido, tu te encargas de la segunda persona y de la embarazada, dejaremos a la anciana para que le avise a Edward Elric. Claire se encargará del resto.

Para cuando llegaron, todos estaban en sus posiciones. Conforme el grupo de Winry subía las escaleras, Dom, el esposo de Sandra, comenzó a seguirlos con sigilo.

-Así que está es la famosa Sandra.- la que se acercó fue María, en cuanto estuvo lo suficientemente cerca, Sandra de repente abrió los ojos y con un ágil movimiento, hundió su rodilla en el estómago de María, al punto que está escupió sangre y se dejó caer de rodillas, inconsciente.

Cuando Denny intento ayudar a su compañera, Dom llegó por detrás de él y simplemente le dio un golpe en el cuello para que quedara inconsciente.

-¿¡Que...!?.- antes de que Winry pudiera hacer algo, el hombre ya la tenía sometida y con un cuchillo en su garganta.- ¿¿¡¡!!??

-¡Winry!

-Silencio anciana. Has lo que te diremos y tu adorable nieta no sufrirá las consecuencias.

-Bien hecho cariño.- dijo Sandra, radiante. Se acercó a Winry y le tomó de la barbilla.- me has causado muchos problemas, no sabes como voy disfrutar ejecutandote frente a tu esposo y a tu abuela.

-¡¡!!

Lo que paso después, no fue sencillo para ninguno.

¡Hola!

¿Que tal el capítulo?

Espero de todo corazón que les haya gustado, fue algo así como flashblack de lo que paso en la primera historia jajaja.

¡Bien nos vemos la siguiente semana!