Torbellino De Desconcierto
El tren avanzaba rápido por los rieles, de vez en cuando habían pequeñas sacudidas. Todo era nervios en ese lugar, algunos soldados rezaban para que pudieran regresar a salvo con sus familias, otros que ya estaban más acostumbrados a pelear solamente miraban el cielo nocturno por la ventana con la mirada perdida.
Edward y Alphonse no eran la excepción. Si, era cierto que habían sido entrenados por su padre para la guerra, pero era la primera vez que iban a una. A pesar de ser tan de madrugada, no tenían nada de sueño.
-Y bien... ¿Estas nervioso?.- Alphonse intento romper la atmósfera tan pesada. Edward le dedico una mirada nerviosa.
-Si...
-Es la primera vez que te veo así.
-¿Y cuando me case?
-Aaah cierto, ibas a hacer un hoyo en el piso por tanta vuelta que dabas.
-Jajajaja cierto, cierto.
Pero eso no fue suficiente para calmarlos un poco.
-¿Y Mei? ¿Ya hablaste con ella?
-No hemos vuelto a hablar desde que regresé de Xing.
-¿Y piensas salir con ella pronto?
-Supongo que cuando regresemos la invitaré...
-Sabes que Winry y yo te estaremos apoyando.
-Si lo se...
-Tenemos muchas cosas que hacer cuando regresemos a Ciudad Central.
-Si, yo tengo que rehacer las relaciones diplomáticas con Docma y de seguro me espera un cerro de informes.
-Pues, yo no tengo gran cosa que hacer, además, creo que me quedaré una temporada hasta que Winry tenga al bebé. Puede que te ayude en ese tiempo. Ya sabes que no puedo estar sentado sin hacer nada.
-Si, tienes razón. Oye ¿Como llamaran a su hijo?
-Bueno, si es niña, espero que Winry me deje llamarlo como nuestra madre. Si es niño, no tengo un nombre en mente.
La pequeña conversación estaba comenzando a hacerse más casual y los estaba relajando, hasta que el tren dio otra sacudida y alguien abrió la puerta con fuerza haciendo que los dos hermanos se pusieran alerta.
-Bien chicos, vamos a repasar la estrategia.- les interrumpió Mustang. Puso un par de papeles en la mesa frente a ellos. Vio de reojo la cara que tenían ambos chicos.- saben que no tuvieron que haber hecho esto, podríamos hacerlo todo nosotros solos.
-Era mi obligación como Alquimista Estatal.- dijo Edward con voz firme.
-Que clase de gobernante soy si no estoy en el campo de batalla ni en una sola ocasión.- contestó Alphonse con determinación.
-Aaah mierda, ambos son muy tercos. Bueno en fin, ustedes son novatos en esto así que puede que estorben así que se encargarán de dar fuego de cobertura y de ser necesario crear fortificaciones o aberturas que nos permitan retirarnos en caso que nos veamos rodeados.
-¿Y que hay de los rehenes?
-... No sabemos en qué posición están.
-... ¿Tienen los lugares estratégicos de donde pueden estar?
-Seguramente siguen en el monte de Briggs, el clima a estado terrible como para regresar a Docma, además, si quieren intercambiarlos, ese es el sitio más cercano.
-¿No los llevarán con ellos?
-Es poco probable, puede que haya una bala perdida que los alcance, eso significa menos posibilidades de negociar. Saben que nunca dejaríamos a alguno de nuestros militares a su suerte, se aprovecharon de eso.
-Si saben eso, de seguro deben de tener a alguien del ejército.
-Y más por como se infiltraron en Briggs, cuando los curriculum vitae no eran lo suficientemente aptos como para estar en ese lugar.
-Debe de ser alguien muy poderoso para tener semejante poder ¿Saben quien fue el que los ayudó a infiltrarse?
-Tenemos a varios sospechosos. Aprovecharon el cambio de gobierno para poder hacer todo ésto, así que creemos que es alguien de los inconformes del alto mando u otro que tenga el poder suficiente para hacer semejante cambio.
-¿Crees que tenga algo que ver con mi intento de asesinato?
-¿A que te refieres, hermano?
-No lo sé... Muy pocas personas sabían que yo me había casado y me había marchado a Reseembol, todos piensan que estoy fuera del país.
-... Tienes razón.
-Probablemente Claire sepa algo o Winry.
-Intenta llamar primero a Winry, no podemos fiarnos de esa chica.
-Cierto.
Edward pidió que le llevarán un teléfono para poder comunicarse con Winry, después de sonar un poco, pudo escuchar la voz de su amada esposa del otro lado de la línea.
-Hola Winry, ¿como te sientes?
-Bien Ed, ¿Sucedió algo? ¿Porque llamas tan tarde?
-Win, ¿Esos tipos no mencionaron algo de quien los había contratado?
Oh si, liderazgo, habilidad de combate entre muchas otras cosas, sobretodo su alquimia, es temible. Si te toca te hace explotar. Para que una asesina a sangre fría como yo te diga eso, debes de entender el miedo que te provoca.
-Si menciono algo de alquimia, si no mal recuerdo dijo que si te toca te hace explotar.
-¿Que si te toca te hace explotar?.- repitió Edward en voz alta para que lo escucharan.
-... Hay varios alquimistas que cumplen con esa descripción... Pero el único que se me ocurre es Kimblee, aunque el siempre fue un devoto de mi padre.- analizo Alphonse.
-Si, por eso mismo puede que sea él, si fue devoto del señor Hohenheim, le hubiera gustado que gobernará alguien como él.- aclaro Roy.
-Eso solo es una hipótesis, puede que haya aún más. La que nos dará la respuesta definitiva es Claire.- terminó Edward.- Winry, cuídate mucho y descansa no te preocupes por mi.
-Si por favor, te esperaré.
-Cuídate, te amo a ti y a nuestro bebé.- ninguno de los dos quería colgar el teléfono y guardaron silencio como dos niños, hasta que ella soltó una leve risita y colgó el teléfono.- bien ahora llamaré a Claire.
Igual como la vez pasada, el teléfono sonó un par de veces hasta que por fin Claire contestó.
-¡Ed! ¿Pensé que no me volverías a hablar?.- se escuchaba emocionada.
-Hola, ¿tienes todo lo necesario en ese departamento?
-Si, muchas gracias por todo lo que hiciste por mi.
-No es nada. Lamento llamarte para pedirte cosas, pero ten en cuenta que si me contestas esto, salvarás la vida de mucha gente.- escucho como del otro lado tragaban saliva, Edward sonrió y dijo con voz calmada.- ¿Quien te ordenó que nos matarás?
-Ed...
-Por favor, ¿porque no me quieres decir?.
-¿Es parte del código de honor de un asesino...?
-Tu ya no perteneces a ese mundo, así que no tienes que obedecer esas reglas.
-Necesitamos tu ayuda detener la guerra. Si nos dices, daremos un golpe clave a todo esto.
-Nuestro jefe es Solf J. Kimblee, el Alquimista Carmesí.
-Ese hijo de puta, sabía que estaba planeando algo, ¿Vino con nosotros en este tren?
-Si.
-Seguramente lo hizo para terminar con lo que comenzó, jejeje que bueno, porque yo también terminaré de una puta vez.- colgó el teléfono y salió hecho una fiera del cubículo.
En el pasillo comenzó a gritar:
-¡Kimblee! ¡Kimblee!.- Todos se asomaron, menos a quien habían llamado.- hijo de puta, ya sabemos lo que tenías pensado hacer, sal para que pueda partirte la cara.
Una puerta se abrió de golpe.
-Así que te crees muy listo al intentar retarme de frente. Te advierto que no soy como tus anteriores contrincantes.
-Para enfrentarme a basura como tú, no es necesario usar mucha fuerza.
-Sabía que tu tenías lo necesario para ser un buen Fuhrer, lástima que no sabes escoger. Tu mujer y ese niño, deberían de desaparecer de este mundo.
-¡Eres un maldito!.- se acercó a él y lo tomó del cuello de la camiseta.
-Y tu eres un idiota.- estuvo a punto de tocar a Edward, pero llegó a tiempo Alphonse para evitarlo. Detuvo su mano tomándolo desde atrás y Edward lo inmovilizo dándole un fuerte golpe en el estómago.- ¡Gah!
-Detengan a este hombre, quedará arrestado por alta traición. Hagan una orden de cateo para su departamento en Ciudad Central, hay que ver si no tiene algún documento que nos dé una pista para poder llegar a los rehenes.
-Alphonse, déjame matarlo.
-No gastes energía hermano. Aún no.
-Depende de la información que tengamos de Central, cambiarán los planes.- Roy se acercó a los dos hermanos.
-Supones bien.- dijo con voz calmada Alphonse.- si obtenemos la información que necesitamos, puede que usemos un plan un poco diferente.
-¿Y que planeas?
-Usar el mismo plan que usaron los de Docma. Eso fue muy ingenioso, pero antes tenemos que confirmar lo que necesitamos.
-Puede que también obtengamos información extra, si usamos a alguien que esté con Kimblee.- dijo pensativo Edward.
-¿Y como sabremos eso?
-Fácil, para eso tenemos a nuestro padre en Ciudad Central.
-... ¡Ohhh! Cierto.
Roy miraba a los dos hermanos mientras hacían sus maléficos planes.
Estos chicos, pueden llegar a ser realmente aterradores.
¡Hola chic@s!
¡Ya nos falta poco para terminar este fanfic!
