2.

Esa noche no pude dormir. Contra mi voluntad lo dejé ir sin decirme a dónde y, aunque cumplió su promesa de mandarme un mensaje al llegar a casa, no podía evitar sentirme preocupado, y con el corazón en las manos. Mientras rezaba para que Kurapika estuviese a salvo, solo podía recordar esa mañana del 6 de septiembre en York, cuando apenas se había recuperado de su fiebre y deseaba huir lo antes posible, lejos de mí y los chicos.

Le había llevado su ropa limpia y algunos caramelos para el viaje, intenté persuadirlo de quedarse un poco más y viajar cuando estuviese en mejor estado, no me mostré muy amable porque estaba molesto y solo podía observar mientras se esforzaba por mantenerse en pie fingiendo que estaba recuperado.

Yo creía que lo admiraba demasiado y que solo lo apreciaba en exceso por verse frágil y un poco ingenuo, quería acompañarlo para sostenerlo si el mundo lo atropellaba o si necesitaba un refugio; creía que la vida me estaba brindando la oportunidad de remediar el mal que había hecho descuidando a Pietro, quizás a Kurapika aún podía salvarlo; pero no fue hasta esa mañana que descubrí lo que realmente sentía.

Nos habíamos quedado solos y le ayudaba a guardar sus pertenencias en el bolsito nuevo que Senritsu le había regalado. Mis intentos por persuadirlo habían desistido y me esforzaba por mantenerme animado. Lo invité a desayunar a un café pero se negó y aguardó mirando por la ventana hasta la hora del vuelo. Me puse a su lado y hablamos, quizás de las nubes o el sol que se lucía después de días tan lluviosos, no había más, Kurapika temblaba y probablemente utilizaba su energía en fingir una mejora. A mí no me engañaba.

Recuerdo haberlo sostenido del brazo para evitar que tropezara con el borde de su tabardo, y haberme acercado a él para mirar de cerca sus pupilas un poco dilatadas y anisocóricas. Fue en ese instante en que me llamó la atención lo bello que eran sus ojos y lo tristemente lastimados que se veían. Me pareció que apenas lo conocía o que acababa de descubrir realmente quién era.

Aún me pregunto el por qué de pronto su boca se me hizo irresistible o por qué su mirada asustada no me detuvo, ¿en qué estaba pensando? ¿Por qué se me ocurrió besarlo sin motivo contra su voluntad?

Aún no olvido su reacción, en un principio forcejeó conmigo intentando quitarse, pero luego se acercó a mí y me permitió disfrutar un poquito más de sus labios ¡creí estar soñando!

Abrí los ojos dándome cuenta que había logrado dormir al menos una hora, suficiente para soportar otro día de trabajo. A mi alrededor apenas iluminaba la luz del alba, el teléfono aún no había dado con su tono de alarma y el problemita de cada mañana apretaba mi pantalón.

Me duché y salí sin siquiera desayunar. El sol nunca apareció, el día estaría nublado y desabrido, lleno de problemas, lo presentía.

Cuando llegué a la Asociación, Kurapika estaba sentado en su lugar alrededor de la mesa de reuniones, faltaba aún una hora para que llegasen los demás y estábamos solos en la planta del Zodiaco.

Un mala decisión llegar tan temprano.

-¿estás mejor?-le pregunté en voz baja

Kurapika asintió sin mirarme, abstraído en lo que leía sobre la mesa. Su mano aún estaba enrojecida e hinchada por el par de dedos fracturados y traía vendado parte de su brazo probablemente herido, quise preguntarle por qué no lo había curado con su propio nen ¿acaso no podía, o intentaba algo más? Llevaba ropa nueva y el cabello húmedo, un rasguño en su mejilla interrumpía la palidez de su rostro y aquellas profundas ojeras no dejaban de molestarme. Kurapika no podía estar tan débil como se veía.

-¿sabes de qué trata la reunión de hoy?-le pregunté diez minutos después, asfixiado por el silencio entre nosotros y en todo el edificio

-no, Cheadle no me dió detalles

-¿qué estás leyendo?-me acerqué a él curioseando la libreta que tenía captada toda su atención-¿qué son estos números?

-la mafia trabaja con códigos-resopló mirándome con cierto desdén, y cansancio-he trabajado en mantener a Neón a salvo y he intercambiado información a cambio

-con códigos-afirmé un poco asustado. Realmente no sabía prácticamente nada de lo que hacía Kurapika en su trabajo

-es agotador…-reconoció soltando un suspiro y refregando sus ojos con el dorso de su mano no herida

Volvió a mirarme, esta vez con indiferencia y poco interés, aunque no dejó de hacerlo y me vi obligado a perder la vista en las paredes del salón.

Cuando lo vi de reojo ya estaba leyendo nuevamente los números en su libreta y reescribiendo en otro idioma el asunto que lo tenía tan ocupado.

-¿puedes traerme un café?-me preguntó echándose sobre la mesa-tengo sueño y no quiero dormir en la reunión

-¿por qué no me acompañas?

-no quiero que nos vean demasiado amigos, Leorio

Era quizás la primera vez que me llamaba por mi nombre desde que nos encontramos y sonaba extrañamente avergonzado, como si le doliera decirlo o no quisiera. Nuevamente no me miraba y se escondía detrás de sus gestos sin permitirme entenderlo siquiera un poco, no tenía sentido su actitud ¿qué pretendía? Aunque tal vez nuestro encuentro en la madrugada lo había vuelto un poco más amable, al menos era capaz de responderme cuando le hablaba.

-no entiendo-le dije al instante-apenas hablamos, ni siquiera tengo tu email y te mantienes siempre lejos de mí, ¿qué más quieres?

-no lo malentiendas, necesito concentrarme y trabajar, no puedo estar perdiendo mi tiempo...en esto-puntualizó incorporándose en su lugar para verme a la cara. Sus ojos azules me miraban decididos

-¿"esto"?-ironicé marcando las comillas en el aire-¿qué demonios es "esto"?-insistí. De pronto me hablaba de algo que no lograba interpretar-¿por qué no podemos ser como los chicos? Ellos no se andan con rodeos y no se dicen mentiras

-no somos como Gon y Killua-alzó la voz-ellos solo son…-contuvo las palabras moviendo los labios y guardó silencio abruptamente mientras sus mejillas se encendían sonrojándose hasta las orejas.

Quise reír con todas mis ganas, pero estaba molesto y confundido. No entendía sus señales, ¿por qué ahora se sonrojaba y me miraba con ansiedad olvidando su falsa rudeza y frialdad?

-¿ellos qué?-pregunté nervioso sintiendo también el rostro caliente

-viene la jefa-dijo mirando hacia la puerta del salón y volviendo al instante a su modo de completa seriedad.

Cheadle llegó segundos después y nos llamó a ambos a su oficina. La jefa de los cazadores canceló la reunión y estaba sorprendida de vernos en la Asociación cuando apenas eran las nueve de la mañana. Creí que nos enviaría a casa como al resto del Zodiaco, pero no lo hizo y luego de dejarnos unos incómodos minutos a solas, regresó con una ficha criminal en sus manos.

-de todas formas iba a llamarlos para que se hagan cargo de este sujeto-nos dijo con rapidez. Parecía apresurada por enviarnos al combate-y cuando regresen, tengo que hablar contigo-dijo apuntándome con la mirada

-¿yo?-estaba sorprendido. Incluso Kurapika me dirigió una mirada inquisitiva

-bien, tienen toda la información aquí y lo que tienen que hacer, nos encontramos al mediodía en el punto indicado en el mapa, solo tienen que debilitarlo antes de que lleguemos. Mientras ustedes lo distraen, Mizai y yo nos encargaremos de sus seguidores ¿alguna duda?

-no-se adelantó Kurapika a responder

La jefa nos sonrió y salió casi corriendo de la oficina marcando un número en su teléfono. Quizás estaban todos en alguna misión, y al menos yo estaba nervioso. Cheadle había evitado involucrarme en trabajos para la Asociación y me daba el espacio necesario para estudiar, de cierto modo era un beneficio que ninguno de mis compañeros tenía.

-no será difícil si lo hacemos tal como indica aquí-me dijo Kurapika leyendo el informe-tenemos 15 minutos para llegar al punto inicial

-¿qué tenemos que hacer exactamente?

-al parecer han estudiado sus movimientos muy cuidadosamente, nosotros lo seguiremos y lo emboscaremos, yo ataco, tú esperas, lo atrapas y lo llevamos con Cheadle

-suena muy sencillo

-probablemente sea un tipo peligroso, los planes más sencillos son para sujetos difíciles, es el principio de Ockham

-¿y puedes pelear?-le pregunté tomándolo de la muñeca izquierda para mostrarle sus dedos rotos

-no es nada-me sonrió mentiroso soltándose de mí-¿vienes? No tenemos mucho tiempo

Lo seguí casi por instinto, feliz de caminar tras esa melena rubia y su hipnótico aroma.


Fue un caos.

Suirimiho era un cazador de listas negras perseguido por casi una década, había burlado alguna vez la seguridad del mismo Netero y tenía a su haber una lista interminable de asesinatos y crímenes de lavado de dinero. Tenía un nivel nen muy alto, y su meta era involucrarse en la expedición a toda costa. Había llamado la atención de la Asociación matando a varios cazadores de una y dos estrellas que estaban llamados a participar en el viaje, era prioridad cazarlo y evitar cualquier atrocidad que quisiera hacer.

Las primeras dos horas se me fueron escuchando las quejas de Kurapika por las fallas del plan que partieron desde el primer instante. No dejaba de repetir que él lo hubiese hecho mucho mejor y no tendríamos tantos inconvenientes o vacíos si él estuviese a cargo. Yo guardé silencio, la verdad no quería estar ahí, no presentía nada bueno.

A las 11:00am Kurapika dio con Suirimiho luego de buscarlo con radiestesia y hacerme ir de un lado a otro en el auto. Confiaba en su experticia y sus dotes de estratega, pero estaba preocupado por su actitud y la forma en que la ira lo atrapaba con facilidad.

Me dejó atrás al llegar a la guarida del tipo y me obligó a quedarme observando fuera del edificio en ruinas al que habíamos llegado. Intenté utilizar todas mis estrategias nen para mantenerme al nivel, Kurapika era mil veces mejor usuario que yo y seguramente no podría defenderlo, pero estaba dando lo mejor de mí.

Esperé al menos cuarenta minutos sin oír más que el murmullo de la ciudad detrás de la carretera. Comencé a ponerme nervioso, ¿y si estaba herido y necesitaba mi ayuda?

No podía quedarme así sin más.

Caminé lentamente persiguiendo mi instinto, Kurapika estaba en estado de hatsu, no podía sentirlo por ningún lado y realmente no sabía a dónde ir.

Me apoyé contra la pared y miré hacia las escaleras antes de subirlas con la mano puesta sobre la cuchilla en mi chaqueta. Estaba asustado.

La segunda planta parecía tan vacía como la primera, pero no terminé de poner un pie en ella y vi junto a mi rostro una bala venir hacia mí.

Caí al suelo al instante y el fuerte dolor que cruzó mis sienes me hizo creer que moriría, no podía ver y mi corazón se volvió un loco en medio de la confusión.

Oí pasos acercándose y una cadena arrastrándose por el suelo. Intenté abrir los ojos para verlo, pero el dolor era insoportable y parecía haberme anulado todos los sentidos.

-Leorio-me dijo colocando sus manos en mi rostro-¡Leorio!-me llamó con insistencia y cierto temor en su voz-no me hagas esto, levántate

Entreabrí los ojos con todas mis fuerza y lo vi desesperado por huir.

Estaba herido, sangraba mucho. Y el sujeto que iba tras él no tenía rasguño alguno.

Me levanté por instinto y jalé a Kurapika contra mi pecho rodando escaleras abajo, no sabía de dónde había sacado la energía necesaria, pero le había salvado la vida y no permitiría que fuese en vano.

Kurapika se quejó y escupió un poco de sangre intentando ponerse de pie. Yo aún no podía divisarlo con claridad, mi ojo izquierdo estaba casi ciego y el derecho no podía enfocar correctamente.

La risa de Suirimiho desde el segundo piso me dio escalofríos y el impulso suficiente para tomar a Kurapika del brazo contra mi pecho queriendo protegerlo, ¿había algo más que pudiera hacer? ¡Me necesitaba!

-vete, vete-me dijo exhausto pasándose la mano por el rostro-Leorio…

Un nuevo dolor en mi espalda me obligó a caer con el peso de Kurapika sobre mí y mis sentidos nuevamente se nublaron dejando en mis oídos su voz diciendo mi nombre como un chillido. No sé cuánto tiempo estuve ahí, pero mi ojo derecho ya veía un poco cuando llegaron Cheadle y Mizai a cubrir a Kurapika mientras me arrastraba hacia la salida.

Suspiré tranquilo al saber que ya no estábamos solos y habíamos cumplido la misión.

Cuando abrí nuevamente los ojos, estaba apoyado junto a la pared y el dolor había disminuido casi por completo. A solo metros de mí Cheadle discutía con Kurapika, él parecía haber recuperado su energía a pesar de estar ensangrentado y adolorido. La presidenta lo reprendía como a un niño y Mizai asentía a su lado estando completamente de acuerdo. Creo que nunca sabré cuál fue el error que cometió Kurapika aquel día o por qué ella estaba tan enojada.

-¡no me dejes hablando sola!-gritó Cheadle cuando él se volteó dándole la espalda para dejar de hablar-¿Leorio?-me miró con una sonrisa brillante al verme un poco mejor, y corrió hacia mí examinándome con sus ojos grandes

Kurapika me vio desde lejos y se quedó mirándome unos momentos antes de pedirle a Mizai que lo acompañara a algún lugar. No me sonrió ni se mostró aliviado, ni siquiera culpable, simplemente huyó como sabía hacerlo y regresó al tonito sombrío que le gustaba mostrar.

No supe más de él por el resto del día.

Hola! Muchas gracias a los que se pasan a leer y a 2backbiter4 por su comentario n_n Espero les guste y pronto actualización¡

Besos desde Chile! 3 y felices fiestas patrias a mis compatriotas jajaja tikitkiti :P