6. Cansancio

-hola señora Fuiro

-Leorio ¿cómo está? Lo vi salir furioso en la mañana y Kurapika no desayunó ¿discutieron?

-algo así, no sabe agradecer-le sonreí mientras me permitía entrar a la pensión

Me odiaba tanto por estar ahí luego de tan solo tres horas de haber discutido con él en el hotel. Me había dejado con el corazón roto y lleno de culpa ¿qué más podía hacer? Lo extrañaba, lo necesitaba y prefería su indiferencia a saber que le había hecho daño. No podía perdonármelo.

-¿está en su cuarto?

-sí, hace poco tomamos té en el jardín. Me hace compañía ya que los inquilinos que tenía aparte de él se han ido ¿no es lindo de su parte? También noté que estaba recuperado, ser cazador no debe ser fácil-suspiró-aunque llegó triste y con los ojitos hinchados, parecía haber llorado mucho

-que extraño, iré a verlo, quizás necesita a un amigo

Fuiro me sonrió enormemente complacida y volvió a sus quehaceres junto al jardín mientras yo iba escaleras arriba hacia la habitación de Kurapika.

Me latía el corazón con mucha fuerza, era el día y el momento de hablar, ser sinceros, la ciudad prácticamente se había vaciado para darnos una única oportunidad.

La puerta estaba abierta de par en par y junto a ella había una maleta y el bolsito de cuero que Sen le regaló. Parecía que partía de viaje ese mismo día, debía apresurarme.

-¿Leorio?-me llamó desde el pasillo viniendo hacia mí con un chocolate a medio comer, cosa extraña

-¿te vas?

-volveré a casa de Neón esta semana, podré ver a Senritsu y la pasaré muy bien

-con tus amigos mafiosos

-sí, con mis amigos mafiosos-resopló con cierta ironía y enfado-¿viniste a disculparte?-preguntó entrando a la habitación para seguir acomodando lo que llevaría para su viaje

-sí

Me miró desde la silla junto al alféizar terminando de mordisquear el chocolate.

-¿de verdad?-dijo entrecerrando los ojos, con la ironía desbordando por sus pupilas

-sí, vine a disculparme-le sonreí apuntando el pañuelo color vino que había puesto en mi cuello-¿lo ves? Lo estoy usando

-no era literal eso de...usarlo-dijo moviendo los dedos con nerviosismo-al menos no todos los días, es un regalo, puedes usarlo cuando quieras

-asumiré que es tu forma de marcarme

-¿marcarte?-rió extrañado

-claro, cada vez que me encuentre con alguien me preguntarán "¿de dónde lo has sacado? Es lujoso y bello" y yo me veré obligado a contestar que me lo diste tú. Es una marca

-tuviste tiempo para pensar estupideces-me dijo soltando una risa algo queda. Era extraño para él y para mí hablarnos luego de lo que nos habíamos dicho.

-lo siento mucho, me dejé llevar por todo lo que me ha atormentado tu ausencia todos estos meses. Entiendo perfectamente tu situación, también la mía y lamento haberte herido, ¿me perdonas?

Creí que todo estaba bien, era perfecto el momento y su respuesta era obvia. No había más opciones, incluso se estaba riendo ¿por qué de pronto sus ojos se llenaban de lágrimas como si yo solo dijera mentiras?

-no es tan sencillo-me dijo apoyándose en la pared con gesto cansado-¿qué esperas ahora? ¿Quieres que salte a tus brazos y haga de cuenta que nada ha ocurrido?

-¿qué? Kurapika no voy a caer en tu juego-le advertí-la víctima no eres tú, no en este contexto. Fuiste tú quien desapareció sin dejar rastro y se alejó de nosotros sin dar señales de vida

-quita a los chicos de esto, se trata de nosotros y no de ellos

-¿nosotros? ¿Ahora piensas en "nosotros"?-pregunté remarcando las comillas en el aire. No caería en su juego del tira y afloja, conocía el truco.

Observó a su alrededor con extrañeza, como si hubiese cometido un error.

-¿"esto"?-insistí-¿qué demonios es "esto"? Pareciera que lo recuerdas solo cuando te conviene

-deja de tratarme como a un criminal, Leorio. No solo tú has extrañado

-¿me extrañaste?

-¿no lo ves? Te hice un maldito regalo-me recordó impaciente-¿no es suficiente para decir "lo siento"?

-ni siquiera lo dijiste, esperas que yo asuma que sentiste remordimiento por un regalo que compraste una hora antes de ir a visitarme

-pude haberme ido sin decir una palabra y sin ir a verte

-nadie te pidió que lo hicieras

-lárgate

De pronto supe que lo había arruinado.

-¡vete de aquí!-gritó lanzando contra mí uno de los libros empolvados sobre el alféizar-¡no voy a rogarte perdón si eso quieres! Eres tan ingenuo, me desesperas

Cerré la puerta empujándola con el pie y caminé hacia Kurapika hasta tenerlo tan cerca que podía oler el chocolate amargo que había comido. Esos ojos celestes mirándome con desprecio y necesidad, demasiado bellos para este mundo, sobrenaturales, como los de un ángel o un demonio.

Puse una mano contra la pared y me pegué a él sintiendo su rechazo. Me odiaba.

-bésame

Lo dije fuerte y claro un segundo antes que Kurapika me arrastrara hacia él jalándome del pañuelo para aniquilar los pocos centímetros que nos separaban.

Toda mi rudeza se deshizo al sentir sus labios aún achocolatados sobre los míos, tibios y húmedos, atrapándome en un beso torpe e impertinente.

Me empujó casi al instante y fue hacia la puerta invitándome a salir por ella.

-¿estás feliz? Ahora lárgate-me dijo al borde de la furia. Sus ojos celestes se habían aguado y un suave carmesí brotaba de ellos como advertencia

-acabas de besarme ¿y reaccionas así?

-hice lo que me pediste-respondió un poco confundido

-Kurapika me gustas demasiado…-susurré tomándome la cabeza

Di algunos pasos y me dejé caer tropezando con la mesita de la sala. Tenía mucho sueño, seguía cansado y no lograba recuperar las energías.

No perdí la conciencia, al menos no lo suficiente para borrar momentos de mi memoria. Tuve el impulso de levantarme en el mismo instante en que mi cabeza tocó el suelo y aunque pude incorporarme, mi cuerpo no me permitió hacer mucho más. Kurapika me ayudó a caminar hasta su cama donde me dejé caer en busca de un sueño reparador. Pero no podía, no sin antes aclararlo.

-me besaste-le dije respirando fuerte y hondo intentando enfocar nuevamente mis ojos

-lo he hecho otras cien veces ¿cuál es el problema?-me preguntó preocupado y ansioso. No sabía qué hacer frente a alguien que podía desmayarse en cualquier momento

-creí que…-suspiré agotado cerrando los ojos-creí que se había acabado, que tú y yo…

-llamaré a la señora Fuiro, tal vez tenga alguna medicina que te ayude

Lo tomé del brazo cuando quiso salir corriendo en busca de la mujer. No era necesaria.

-quédate-le pedí casi dormido

-¿estarás bien?-me preguntó colocando sus manos en mis mejillas para examinarme mejor

Asentí.

-solo debo dormir-le dije sosteniendo su mano-solo necesito...quédate conmigo ¿quieres?-insistí ante su intransigencia

-¿esto es mi culpa?-preguntó sosteniendo mi mano con un poco más de fuerza

Negué con la cabeza y cerré los ojos. No había nada que pudiera ser su culpa, solo éramos yo y mi ganas de salvarlo luchando contra él.


Creo a esta altura todos somos Leorio uwu solo nos preocupamos, pero en el fondo lo amamos TnT

¿Creen que Kurapika ceda? ¿será amor o solo culpa?

Nos leemos pronto! Besos desde Chile n_n