26. Un par de neutrones

7:25 AM

– ¡Muuuuy buenos días, mi hermosa familia! – exclamó un optimista Hugh mientras entraba a la cocina donde se encontraban su esposa e hijo. Con un beso muy afectuoso saludó a su mujer quien se veía muy atareada.

–¡Hola, Hugh! Buen día. Ya tengo listo tu desayuno.

– Hola, papá

Hugh se sentó a la mesa sin antes olvidar despeinar con mimos la cabeza de su hijo que parecía abstraído en sus cosas de siempre, luego el hombre se dio un momento para apreciar su plato; su desayuno también le sonreía, y no era cualquier desayuno, sino su favorito: huevos con tocino, cortesía de su encantadora señora. Pero su expresión paró en seco por un instante tan pronto se percató de un elemento muy importante faltante en su rutina sábatina.

– Mi terroncito de azúcar, ¿y el periódico del día de hoy? Hoy publican el desenlace de la aventuras de Don Pato, ¡no puedo perdérmelo! ¿Dónde está?

– Oh, perdón, Hugh. Lo tenía hace unos momentos por aquí, pero, ¿dónde lo habré dejado? – respondió la sra. Neutrón, ligeramente desorientada.

– ¿No es eso que está ahí, mamá? En la bolsa de tu delantal. – señaló Jimmy.

– Oh, por supuesto. Qué observador, hijo. Gracias. – respondió la mujer riéndose un poco de sí misma, – Aquí tienes, Hugh.– Y siguió con sus tareas del hogar.

Con una cara llena de emoción, Hugh tomó el periódico y sin perder más el tiempo lo abrió en la penúltima página, justo donde se encontraban todas las historietas del diario y seguidamente comenzó a echarse unas carcajadas.

– Don Pato, eres increíble, – exclamó, finalmente secándose una lágrima de los ojos.

Jimmy y Judy cruzaron miradas para posteriormente rolar sus ojos y sonreír también.

– Bueno, ahora veamos el pronóstico del clima… – comenzó a decir el Sr. Neutrón, finalmente dándole un bocado a su platillo. – Aja… el pronóstico indica que este será un día perrrrfecto amorcito. ¿Tienes algún plan para el día de hoy? – interrogó, moviendo de arriba a abajo sus cejas.

La Sra. Neutrón correspondió sus intenciones con una sonrisa, pero su agenda estaba ocupada.

– Lo siento, Hugh. He quedado de reunirme el día de hoy con las mamás de los amigos de Jimmy. Recuerda que estamos organizando el…–

– Oh, ya me lo imaginaba, – le interrumpió el Sr. Neutrón, ignorando todo lo demás. Su rostro no ocultaba su desencanto. – No te preocupes, terroncito, sobreviviré, supongo.

Un poco apenada de haber echado por la borda el entusiasmo de su esposo, la Sra. Neutrón procedió a enmendarlo de otra manera.

– Pero, ¿por qué no haces planes con Jimmy? Deberían salir a divertirse, es un día estupendo.

– ¡Mamá! – exclamó rápidamente Jimmy, en una señal de total desacuerdo. El Sr. Neutrón parecía sopesar la idea.

– ¡Me parece una excelente sugerencia, amor mío! – afirmó él. Las manos de Jimmy se agitaban de lado a lado en negación, pero Hugh parecía ignorar todos sus movimientos. – No recuerdo cuándo fue la última vez que Jimmy y yo pasamos un tiempo de calidad como padre e hijo, ¡podría ser como un experimento! Sí, lo llamaré: El experimento de padre e hijo. Está decidido. Hijo, prepárate. ¡Hoy te divertirás como nunca.! – exclamó Hugh, poniéndose de pie inesperadamente.

–Pero papá, hoy ya tengo planes de salir con C–

– Shhh, no no no, no diga más, hijo mío. Cancela todos los planes que tengas con tus amigos. Este es nuestro día, así que te veo en 5 min. en el auto. ¿Qué te parece? – preguntó con una amplia sonrisa y poniendo su mano sobre el hombro de su hijo.

Jimmy miraba de lado a lado hacia sus papás sonrientes. Aunque algo dubitativo exhaló.

– Uhm. Bueno. Está bien.

– ¡Muy bien! Es la mejor elección, – exclamó Hugh, dándole una palmada en la espalda y saliendo emocionado de la cocina. – No te arrepentirás, Jimbo,


06:17 PM

Horas más tarde, Hugh y Jimmy arrastraron sus pies hasta el pórtico de su casa. Tanto padre como hijo se desrrumbaron en los escalones de la entrada, y a duras penas se acomodaron para mirar hacia el atarceder. Finalmente, el Sr. Neutrón exhaló agotado.

– Lo siento, Jimbo. Pensé que este día de padre e hijo sería perfecto, y que podría compartir mis consejos y experiencia contigo, pero parece que fue todo lo contrario.

Jimmy se encogió de hombros.

– Bueno, ¿cómo podríamos haber imaginado que habrían ecologistas extremos cercando el lago de Retroville y que nos perseguirían con palos al ver nuestras cañas de pescar, o que los juegos de retrolandia estuviesen en reparación, todos los juegos, o que se nos poncharía la llanta del auto a media carretera y habría que caminar 5km hasta la próxima tienda de llantas porque la de respuesto la habrías sacado antes para poner el equipo de pesca, o que posteriormente te golpearía una pelota en el partido de beisbol de los Rangers, y que te agarrararías a golpes con el viejo Joe peléandote por quién se quedaba la bola?

– Sí, ¿quién se lo imaginaría?… oye, pero al final, conseguí la bola – sonrió Hugh, exhibiendo su logro. En su mandíbula se alzaba también un abultamiento de casi igual tamaño.

Jimmy sonrió en ironía.

– Sí, creo que ha sido una enriquecedora experiencia, papá.

– ¿De verdad lo crees, hijo?

El castaño asintió.

– Bueno, pero no le cuentes a tu madre los detalles.

– De acuerdo. – Asintió Jimmy.

Hugh se relajó por un momento.

–Sí, quizá, haciendo un lado todo lo ocurrido, ha sido un buen sábado. – dijo, cruzándose de brazos por detrás de la cabeza y recargándose en el pórtico.

Más adelante, al otro lado de la calle, se encontraba la niña rubia, compañera de su hijo, realizando extenuantes ejercicios de Tae Kwan Do en la calle. Por cada golpe o patada que esta daba al aire, un kiap* resonaba en toda la cuadra.

– Parece que tu amiguita tampoco la ha pasado del todo bien hoy. ¿Qué la tendrá molesta?

Jimmy se acaricó por detrás de la nuca, apenado.

– Creo que eso es en parte mi culpa. La verdad es que esta mañana tuve que cancelar mi salida con Cindy para salir contigo, papá.

Los ojos de Hugh quedaron perplejos.

– ¿Tenías planes, Jimbo? ¿Y por qué no me lo dijiste? Bueno, que no se diga más. Aún podemos hacer algo para arreglarlo.

– ¿Sí? ¿Qué? – preguntó escéptico el niño.

Hugh sin responder, entró a la casa y momentos más tarde emergió cargando algo entre sus manos. Sacó dos botellas de bebida morada de su mini-nevera y se la extendió a su hijo con una sonrisa.

– Yo creo que tú sabrás qué hacer con estas.

Jimmy miró con sorpresa y enseguida, se extendió una sonrisa en su rostro. Se paró y abrazó fuertemente a su padre. Tomó ambas botellas con sus manos y se dirigió a cruzar la calle.

El sr. Neutrón se sentó en el pórtico de su casa mientras veía a su hijo invitarle la bebida a la chica. Vió como rápidamente ambos se sentaron en el pórtico vecino e intercambiaron sonrisas.

Sí, había sido un perfecto día, después de todo.


Notas: *Kiap; grito de guerra en artes marciales.
Comentario de la autora: había esperado desarrollar más este fic, lo almacené en mi disco duro desde 2016 con la intención de detallarlo a tiempo para publicarlo el día del padre, pero como cada año me quedaba sin tiempo de hacerlo finalmente me he rendido. Decidí retocarlo ligeramente y compartirlo aquí, como parte de esta colección de "momentos" :). Espero sea de su agrado. Feliz día del padre para todos.