Nota: Los personajes son propiedad de Kurumada y Toei. No hay vuelta que darle, yo sólo escribo las historias para molestar a los santos de Atena, los guerreros divinos y los generales de Poseidón

Yo también quiero participar

La intempestiva llegada de los generales marinos no pasó inadvertida y causó molestia en alguno de los caballeros, pero el sentimiento era recíproco.

—Ahora sí que la hiciste buena Sorrento —dijo Baian arrugando las nariz —, yo no quiero entrar a este lugar.

—Sí —dijo Io imitando al caballo marino —, está lleno de esos.

—¿A qué te refieres con esos? —bufó Ikki —, y ¿a ustedes quién los invitó?

—Tan amable como siempre —Io dijo tranquilamente —, Ikki deberías escoger una carrera diplomática.

—Yo le hacía mejor como empleado de un expendio de pollos rostizados —Kanon añadió, lo que provocó las risas de los generales marinos y los guerreros de Asgard.

—Ya les voy a dar su pollo —el Fénix comenzó a incendiar su inflamable cosmos.

—Por su pollo —siguió Scylla, provocando más risas entre sus camaradas —. Kanon amigo, qué bueno verte.

—Ikki, por favor —Shun detuvo a Ikki con su mirada tierna, porque vio que su hermano comenzaba a perder la paciencia —, no queremos problemas, recuerda que estamos aquí para hacerle un favor a Seiya, no para meternos en problemas. Al menos trata de ser amistoso.

—¿Amistoso con estos tipos? —Ikki intentaba sonar civilizado —Debes estar bromeando Shun. Son nuestros rivales.

—El pajarraco tiene razón —Afrodita intervino —, y de paso son un espanto —dijo el santo de Piscis señalando a Kasa.

—Que chica tan bonita —dijo Kasa —. ¿Me das tu número de teléfono?

—¡Qué atrevido! —refunfuñó Afrodita al marcharse.

—Eres un bruto con las mujeres —dijo Isaac de Kraken —, así nunca tendrás una novia. A ver, intenta de nuevo con la pelirroja de aquel lugar.

—Hola linda —dijo con su voz melosa el general de Limnades —, ¿vienes sola o con alguien?

—Sigfried, no me gusta cómo me habla este arenque ahumado —se quejó Mime.

—Mala suerte —dijo Io —, parece que tiene novio.

—¿Qué? Mime no es mi novia —dijo ofendido Sigfried —, es un muchacho por si no lo habían notado.

—Yo no tengo prejuicios —respondió el general —. Cada quién que haga lo que quiera de su vida.

—No, no, no, Mime es mi amigo y colega solamente —trató de explicar Sigfried —, además me gustan las mujeres.

—Sí, de cabellos plateados y de mal carácter —siguió Bud

—Así como Hilda —añadió Syd.

—Cállense ustedes dos —les reprendió el guerrero de Odín —. Mejor nos vamos de este lugar de mala muerte.

—No Sigfried, lo prometiste —dijo Mime.

—Solamente porque le prometí a Hilda nos quedaremos —acordó el caballero de Alfa Dubhe —, pero en cuanto termines de participar nos vamos lejos —Sigfried fue a buscar una mesa para él y los demás asgardianos.

—Deja que se vaya, linda —dijo Kasa —. Yo me quedo contigo.

—Totalmente de acuerdo contigo Sigfried —dijo el guerrero de Benetnasch siguiendo a Alfa.

—Tipos raros —dijo Kanon —. A propósito de raros ¿qué hacen ustedes aquí?

—Vinimos a participar, ¿a qué más? —respondió Sorrento —¿No sabías que el primer puesto se gana un viaje para dos al Caribe?

—¿Es eso cierto? —dijo Hyoga que estaba cerca escuchando la conversación —. Pensé que como siempre Seiya estaba confundiendo las cosas. Por ese premio es posible que yo también participe.

—¿Por qué no? Si Seiya cantará, puede que cualquiera de nosotros tenga oportunidad de ganar. —añadió Shiryu—

—Hyoga, te prohíbo que hagas el ridículo en público —Camus sentenció.

—Pero maestro Camus —Hyoga dijo —, el premio es un viaje para dos al Caribe.

—Maestro Camus, si Hyoga participa yo también quiero —interrumpió Issac.

—¿Isaac? —Preguntó Camus mostrando como pocas veces una mirada de extrañeza —¿Dónde te habías metido todos estos años?

—¿Qué no le dijo nada Hyoga? ¿No le preguntó siquiera? —el general del Kraken habló —Fue por culpa de mi mal amigo que casi me ahogo y terminé siendo un general marino de Poseidón.

—Recuerdo que no viniste a cenar esa noche —Camus explicó —, justo preparé un parfait de frutas y tuve que comerme tu ración.

—¿No me busco cuando no regresé a casa? —preguntó con los ojos vidriosos Issac —Hyoga debió haberle dicho algo

—Ahora que lo mencionas —respondió fríamente Camus —, algo dijo sobre una familia adinerada que te había adoptado. Pensé que era lo mejor para ti.

—Y así fue —Hyoga explicó —, recuerda Isaac que Julian Solo tiene mucho dinero. Al final terminaste bien. El maestro Camus siempre tiene la razón —luego añadió —, por eso me va a dejar participar en el concurso de canto para ganar esos boletos.

—De ninguna manera participarás —fue tácito Acuario —. Yo no participaré y no lo harás tú.

—Ya te registré en el concurso —llegó Milo muy contento.

—¿Cuál concurso? —preguntó Camus.

—De canto Camus —dijo Milo —, estoy seguro de que si cantas algo en francés serás el seguro ganador.

—¡Estás loco Milo! —respondió Camus —¡Yo no quiero cantar! ¡Cómo pudiste hacer semejante cosa!

—Fue sencillo, te anoté con el sujeto del bar —explicó el escorpión —. Piénsalo Camus, son dos boletos al Caribe. Hay muchas mujeres hermosas ahí.

—Si usted va a participar, yo también quiero inscribirme —dijo Hyoga.

—También yo, maestro Camus —siguió Isaac.

—Ves lo que provocas Milo —protestó Camus —. ¿Qué ejemplo crees que les estoy dando a mis pupilos?

—Pero Camus, los participantes tienen el bar abierto —explicó el caballero de la octava casa.

—Peor, no puedo permitir que Hyoga beba a tan temprana edad.

—Pero si usted bebe vino como si fuera agua —dijo Hyoga.

—¿Y yo maestro Camus? —interrumpió el general del Kraken —¿Tampoco va a permitir que yo beba?

—Ven Camus, será divertido —Milo se llevó a Acuario del brazo—. Vamos con los amigos que están por esa mesa.

Al parecer Camus estaba en estado de shock porque se dejó llevar por Milo y ambos caballeros dorados fueron seguidos por los pupilos de Acuario.

—Tal vez no es mala idea —habló Shun —. Si concursamos podemos tener posibilidades de ganar.

—No digas tonterías Shun —Ikki reprendió a su hermano —, no me interesa en lo más mínimo este tipo de concursos.

—Claro, es que no tienes la mínima oportunidad —se burló Afrodita.

—Al fin coincido contigo —siguió Sorrento —. Todos saben que tú no tienes más talento que repartir patadas y golpes sin ton ni son.

—Son tan prosaicos — Mime añadió.

—Hasta aquí —bufó el Fénix —. No voy a permitir que hablen así. Participaremos en este concurso y les aseguro que ganaremos. ¡Vamos Shun!

—Está bien, hermano —Andrómeda siguió a Ikki.

Por su parte los caballeros de oro, más bien Tauro tenía ya todo planeado.

—Listo, ya escogí mi canción. Ahora solamente falta que ustedes dos firmen.

—¿Firmar qué? —preguntaron al mismo tiempo Mu y Máscara de la Muerte.

—Que firmen en aquel libro que tiene el sujeto del bar —explicó el caballero de la segunda casa.

—No Aldebaran, nos entendiste mal —Mu intentó sonar diplomático —, nosotros no cantaremos esta noche.

—Sí, sólo vinimos a ver como quedas en rid...—Máscara de la Muerte recibió un codazo de Mu —digo en primer lugar.

—Pero yo quiero que ustedes dos también se diviertan.

—Te aseguro que nos divertiremos —prometió Aries.

—Sí, ya estoy listo para reír de lo lindo —Añadió cáncer. Fue justo el momento en que Aldebaran comenzó a poner cara de buey que va al matadero —. Aldebaran, no comiences de nuevo. No lo soporto. Detente, no vuelvo a comer res en todo el mes, pero deja eso

—Está bien Aldebaran —finalmente habló Mu —. ¿Dónde hay que registrarse?

—¡No hace falta, ya están inscritos, solamente deben firmar la conformidad con las reglas —dijo un sonriente y alegre Tauro llevando a los dos caballeros de las primeras casas hacia el bar.

—Pobre Mu —dijo Shura que había observado toda la escena —. Todavía no aprendió a manejar las tretas de Aldebaran.

—Cierto —afirmó Aioros —, todavía es joven y manipulable. ¿Qué crees tú Aioria?

—Saga es el mejor cantante del mundo —dijo Leo con la mirada perdida

—Ah cierto, tu hermanito sigue en el trance en el que lo puso Saga —dijo Shura —. ¿Crees que debamos sacarlo de ese estado?

—Podemos intentar —respondió Aioros —. ¿Cómo lo hacemos?

—Que cante —sugirió Capricornio —, y también hay que ayudar a Shaka. ¿Qué dices Shaka, quieres participar?

—Saga es el mejor cantante del mundo —fue la única repuesta del santo de la sexta casa.

—Creo que está de acuerdo.

Y fue así como los dos comedidos caballeros inscribieron a dos inocentes en el concurso.

Por su parte los guerreros de Odín tenían sus propios planes.

—Ahí está ese avechucho de Hyoga —Hagen miró con desprecio al caballero de bronce.

—De seguro quiere participar en el concurso —Tholl hizo una suposición —, es que el premio es un viaje al Cariba para dos personas.

—¿Y crees que invitará a Freya? —Hagen parecía ponerse furioso ante la idea.

—Puede ser, yo no me meto en la vida ajena —dijo el guerrero de Gamma.

—En ese caso tendré que ganar el concurso yo —sentenció el guerrero de Beta.

—No, no, no —le interrumpió rápidamente Tholl —, no queremos que hagas eso. Bastaría con que le sabotees —y luego añadió por lo bajo —, así no tendré que escucharte.

—Estás diciendo que canto mal —de pronto la furia del guerrero de Merak se estrelló contra Tholl

—No, no, no, solamente quería saber ¿qué quieres cantar?

—No lo había pensado —dijo Hagen —. ¿Tienes alguna sugerencia?

—Yo qué voy a saber, cantga algo relacionado con los caballos.

Pero el guerrero de Merak Beta no era el único con resentimientos del pasado.

—Ese condenado Hyoga —refunfuñaba cuando Isaac regresó con sus camaradas generales —, siempre se creyó mejor que yo y el favorito del maestro Camus.

—¿Quién es el maestro Camus? —preguntó Io

—Mi maestro —respondió Issac con los ojos vidriosos—, yo quería ser su mejor alumno, pero Hyoga se interpuso. Ese ruso nunca entendió lo que era la verdadera justicia, siempre estaba recordando a su madre. En cambio yo entrenaba duro y mi maestro Camus ni se daba por enterado.

—Ves lo que provocas Io —Kanon le reclamó al general de Scylla

—Lo siento —se disculpó Io —, yo pensé que ya lo había superado.

—Por tu culpa vamos a tener que escuchar la misma historia que ya hemos escuchado un millón de veces —seguía con sus reprimendas el antiguo líder de los generales marinos —. Mejor me voy porque ustedes nunca aprenden.

El antiguo general de Dragón Marino y hoy caballero de Géminis se fue con sus actuales colegas.

—Mi buen Dokho —dijo Kanon —, ¿quieres algo refrescante?

—Genial, ¿Qué tal un helado?—respondió el caballero de Libra.

—No creo que haya por aquí —respondió Géminis —, pero que te parece esta exótica bebida, se llama mezcal.

—Estupendo, pide una botella — y así hizo el santo de la tercera casa, para decepción de Libra que mostró su inconformidad cuando el mesero le trajo su pedido —. Espere un momento. Mi botella tiene un gusano dentro.

—Está bien Dokho —explicó Kanon —, se supone que es así.

—Nunca me hablaste de beber gusanos —se quejó Libra

—Está bien, creo que es muy exótico para ti. ¿Qué te parece si pides una piña colada?

—Excelente.

Y así cambiaron la orden y el mesero trajo el pedido.

—Su piña colada —dijo el servicial mesero.

—¿Y la piña? —protestó Dokho.

Kanon simplemente golpeó su frente con la palma a de su mano.

Y así, sumidos en esos temas de vital importancia los caballeros, los guerreros y los generales se fueron inscribiendo uno a uno en el concurso. De pronto la música de fondo calló y un sujeto con un micrófono subió al escenario.

—Bienvenidos al concurso anual de Karaoke —dijo el anunciador —, ¿están listos para participar?

Solamente se oyeron los grillos.

—Público difícil —dijo el anunciador —. Como primer participante tenemos a: Seiya, que nos cantará la canción "sobreviviré" de Lucero.

—¡No! Yo te dije sobreviviré de Gloria Gaynor —se quejó el Pegaso detrás de las cortinas.

—Ya es tarde para cambiar —le empujó el anunciador a Seiya hacia el micrófono —, canta o quedarás descalificado.