Nota: Lo que es necesario declarar en esto de los fanfics, que todos los personajes, lugares y nombres son de Kurumada y Toei. Siguen la serie de absurdas situaciones en esto que insisto en llamar historia.
El remedio para tus males
—Camus ¿cómo pudiste engañarme así? —preguntó Milo con cierto tono de desilusión.
—¿De qué estás hablando Milo? —dijo Acuario sin entender la actitud de su amigo.
—No te hagas Camus —dijo Saga acorralando a Acuario—. Sabemos que les diste de beber a tus alumnitos el vaso que te dimos.
—Con el trabajo que nos costó traer tu sombrillita —dijo Kanon
—Un momento, ustedes solamente dijeron que querían ver el vaso vacío —dijo Acuario —, además no entiendo ese afán en que tome esa bebida de la que ni ustedes saben bien que es.
Para ese momento Saga ya estaba comenzando a contar hasta diez para no perder la paciencia con el caballero que se negaba a obedecerle.
—¡Silencio en esa mesa que no me dejan comenzar! —les reprochó Sorrento desde el escenario.
—Discutimos algo importante, así que no te metas donde no te llaman —le reprendió Shura.
—Son unos maleducados —respondió Sorrento —, si no se callan ahora voy a comenzar con mi sinfonía de la muerte y …
Lastimosamente para el general no pudo seguir porque en ese momento algo detuvo el ataque de Siren.
—Bien hecho Mime —dijo Sigfried para sorpresa de los otros guerreros —, desde hace tiempo que Sorrento me debía una.
—¿Te refieres a la vez en que abrazabas a Sorrento, pero te hizo caras y tuviste que soltarlo? —preguntó el malintencionado Alberich —¿Por qué le abrazabas así?
—¡No le estaba abrazando, estaba tratando de detenerlo para que no se lleve Hilda!
—¿Estás seguro de que fue por eso? —preguntó Alberich que no perdía la oportunidad de molestar al favorito de Hilda de Polaris.
—Si no te callas la vas a pasar mal —le amenazó Alfa Dubhe cansado de Delta Megrez.
—Mejor que Mime nos diga qué piensa hacer con Sorrento —dijo Syd a modo de apaciguar los ánimos de sus colegas.
Por supuesto Mime no podía hablar así que solamente sonrío.
Sorrento por su parte no estaba tan contento.
—Mimes, Mimes por todas partes —decía el general de la sirena —, y están tocando Rodolfo el Reno.
—¿Qué le pasa? —preguntó Baian —. ¿No sería buena idea que Io lo picara con una avispa para ver si reacciona?
—No creo que ayude —dijo Krishna —, mejor lo bajan de ahí mientras voy con Kanon para ver si nos puede ayudar.
—¿Señor Sorrento se encuentra bien? —preguntó el anunciador.
—Tú también eres Mime —dijo Sorrento —, todos aquí son Mime.
—Sabe —explicó Baian aproximándose al escenario —, será mejor que pase otro a cantar porque mi amigo no podrá hacerlo en este estado.
—¡No, no quiero cantar Rodolfo el Reno! —decía Sorrento mientras el caballo marino lo bajaba del escenario con la ayuda de Scylla.
Mientras Krishna llegó con Kanon que observaba como Saga comenzaba a enfurecerse.
—Oye Kanon —le dijo en tono confidencial —, ¿todavía tienes las pastillas de litio que me contaste le dabas a tu hermano?
—¡Sh! No tan alto que te va a oír —le dijo haciendo el gesto de que guardara silencio —, ven por aquí para que los demás no te escuchen.
—¿Por qué? —pregunto el general de Crisaor —¿Acaso no sabe que se las das?
—Por supuesto que no sabe —dijo Kanon —, se negaría a tomarlas. Por eso tengo que ocultarlas en el cereal para que no se dé cuenta. Además ¿para qué quiere tú una de estas pastillas?
—Parece que Sorrento también sufre una crisis y creo que tú sabes algo sobre cómo lidiar con gente desequilibrada —explicó Krishna
—Para eso deberías ir con Shaka —le dijo Kanon.
—¿Sabe cómo curar estas alucinaciones? —preguntó el general.
—No, pero las hace más divertidos —respondió el Dragón Marino
—No creo que sea buena idea luego de lo que paso hace un momento con Baian e Io.
Kanon sabiendo que aquello era obra de Saga decidió cooperar con sus ex camaradas.
—Bueno, te daré una —dijo el antiguo general mirando su frasquito y al darse cuenta de que solamente quedaban dos tabletas —. Bueno, supongo que alcanza. Por cierto, ya va siendo hora de darle su dosis a Saga. Espérame un segundo.
—¿Vas a darle su tableta a Saga Ahora?
—Sí, ya comienza a ponerse violento —explicó el antes Dragón Marino —, la última vez que dejé pasar mucho tiempo me encerró en Cabo Sunion y se apoderó del santuario. No quiero que esto pase de nuevo.
—Porque ahora eres un caballero de Atena.
—No, porque no quiere compartir el poder conmigo —dijo Kanon al momento en que se fue a esconder la tableta para Saga, que por el momento estaba muy ocupado haciendo que Camus se embriagara.
—¡Que te bebas esta botella que Shura te trajo con tanto cariño! —decía zarandeando a Acuario por el cuello.
—Cálmate Saga, no consigues nada con la violencia —le decía Capricornio —. A ver Camus, ¿por qué no quiere beber un poco?
—¡Qué no me gusta el vino español! —decía Camus haciéndose soltar.
—Que no es vino —explicó Shura para luego caer en cuenta —, oye ¿por qué no te gusta el vino español?
—Porque es español —respondió Camus con cierto aire nacionalista.
—Eso sí que no te lo permito —dijo Shura siendo él esta vez el que saltó al cuello de Camus.
—Suelten a Camus que lo van a estropear —Milo salió en defensa de Acuario.
—Cierto —intervino Marin —, si no quiere beber es su problema, todos sabemos que Camus siempre fue muy descortés.
—¿De qué estás hablando? —preguntó Camus intrigado
—De que la famosa galantería francesa era pura habladuría —dijo la amazona del Águila —. Siempre nos has mostrado que no existe.
—Marin tiene razón —Aioros continuó —, fue muy descortés de tu parte no aceptar una invitación como la de Shura.
—No fue mi intención ofender a Shura —dijo Acuario con cierto tono avergonzado.
—Pero lo hiciste —siguió Aioria —, heriste los sentimientos de Shura.
—¿Mis sentimientos? —preguntó Shura extrañado recibiendo un codazo de Aioros. —¡Auch! Digo, sí, mis sentimientos.
—Actúas como un sociópata Camus —le reprochó Saga.
—Es que tenía la sospecha de que ustedes se confabularon para emborracharme —dijo Acuario —, aunque todavía no adivino para qué.
—Nosotros no —respondió rápidamente Milo al ver que Camus parecía saber más de lo debido.
—Actúas como un orate—el reprochó Saga —, un paranoico que tiene delirios de persecución.
—¿Yo tengo delirios? —preguntó Camus mirando a Saga con incredulidad —No creo que seas la persona que deba acusarme de esas cosas.
—A veces Camus, simplemente la gente quiere pasar un momento agradable con los amigos sin pedir nada a cambio —explicó Aioros.
—Ni que pensáramos envenenarte o algo parecido —explicó Shura.
—Además ¿para qué haríamos eso? —dijo Saga — Ahora bebe de una buena vez que no tenemos toda la noche.
—Bueno, pero yo no quiero beber solo —dijo Acuario y fue una fortuna para él que Hyoga no estuviera presente para contradecirle —. Mejor hagamos un brindis por nuestra amistad. A ver ¿dónde están sus vasos?
—¿Nuestros vasos? —preguntó Milo —¡Ah sí! ¡Nuestros vasos! —dijo el escorpión mirando a los otros caballeros —. Piñas coladas a para todos los caballeros dorados —le ordenó al mesero y luego pensó —. Qué caro me va a salir esto.
Diligente el mesero fue por las piñas, mientras Kanon ya había logrado esconder dentro del relleno de un chocolate la pastilla para Saga.
—Me muero de hambre —decía Aldebaran mientras observaba a Kanon llevando un chocolate relleno.
—Tú siempre tienes hambre —le dijo Máscara de la Muerte.
—Eso no es cierto —le contradijo el Toro dorado —, solamente tengo hambre cuando ya es hora de comer. Además ya comienzo a sentirme débil. Debo encontrar algo para comer porque se me baja el azúcar.
—Siempre buscas excusas para darte atracones de comida —le reprochó Máscara de la Muerte ajeno a lo que ocurría en la mesa de Saga.
—Oye Saga —dijo Kanon con cierto tono confidencial —, te convido mi chocolate si me das tu cubito de hielo.
—¿Es de esos chocolates con relleno que me gustan tanto? —preguntó Géminis
—Sí, esos mismos.
—Acepto solamente porque eres mi hermano —dijo Saga.
—Idiota —pensaron al mismo tiempo los gemelos mientras hacían el intercambio, pero en ese momento algo imprevisto sucedió.
—¡Matanga! —Aldebaran con la velocidad de la luz de los caballeros dorados le arrebató la golosina a Saga.
—¡Aldebaran! —le gritó Kanon —¡Eso es mío, devuélvemelo!
—¡Cómo que tuyo, es mío! ¡Hicimos un trato! —le gritó Saga —, y tú ¡Búfalo mojado, me las pagarás! ¡Explosión de Galaxias!
—Fue así como Aldebaran que huía con una mal habida golosina cayó de espaldas y su botín fue a dar a la piña colada de Dokho.
—Te decía Shiryu, las cosas ya no son lo que eran —le explicaba el antiguo maestro de Rozan a su alumno —, me dijeron que me darían una piña y mira lo que me trajeron.
—Pero maestro creo que usted está en un error —dijo Shiryu eligiendo las peores palabras.
—¡Cómo que me equivoco! ¡Con quién crees que hablas jovencito! Por eso mismo ve a traerme a una piña, ¡yo les enseñaré a todos lo que es una verdadera piña colada!
—Está bien maestro, pero no se enoje conmigo —dijo el dragón pensando que la sacó barata —. Ahora ¿de dónde saco una piña a estas horas?
—Estos jóvenes que no saben nada —Dokho levantó su vaso para beber.
—¡No Dokho! —Kanon saltó junto al caballero de Libra —¡Esa era la última!
—¿La última qué? —preguntó Dokho apunto de beber su copa.
—La última tab… digo piña colada —corrigió Kanon —¿No me convidas un poco?
—Ya entiendo tu plan —dijo suspicaz Saga —. Ahí cayó mi chocolate y quieres apropiarte de él. No te lo permitiré. Hicimos un trato.
—Demasiado tarde —suspiró Kanon mientras intentó salir fuera del alcance de su hermano.
—¡Quieres engañarme de nuevo Kanon! —dijo Saga con los ojos más enrojecidos que lo habitual —Tendré que volver a encerrarte.
—¡Detenlo Dokho! —dijo Kanon al momento que salió huyendo de su gemelo.
—Estoy ocupado —dijo Dokho —, tengo que reclamar porqué me han dado una piña colada sin piña y con un chocolate.
Dicho esto libra fue hacia el bar para hacer su reclamo.
—Shun, ¿has visto al barman? —pregunto Libra —tengo que hacerle un reclamo. Mira lo que me dieron en lugar de una piña colada —dijo el caballero de los cinco picos enseñándole al joven santo su vaso con el chocolate de Saga —. ¿Qué se supone que es esto, un chocolate colado?
—Yo no sé, parece leche chocolatada —respondió Shun.
—Eso mismo pienso yo —dijo Dokho —, esto no es ninguna piña colada.
—Yo no podría saberlo, nunca he probado la piña colada —explicó Andrómeda —. Ikki no me deja, dijo que estoy muy chico todavía y que sería malo para mí, por eso él se bebió la piña colada que me convidó Milo.
—En eso tiene razón —dijo Libra —, no es bueno que a tu edad estés bebiendo alcohol —luego reflexionó un momento —. Creo que se confundieron y me dieron la leche con chocolate que te tocaba a ti.
—Puede ser —dijo Shun.
—Voy a corregir ese error —dijo el sabio Dokho —. Ten Shun, bebe esto, mientras yo voy a reclamar mi piña colada.
—Muchas gracias —Shun agradeció y se bebió todo el contenido del vaso más el chocolate.
Mientras en el escenario
—Como Sorrento no pudo cantar, quedó descalificado — dijo el anunciador —. Es hora de darle paso a nuestro nuevo concursante. Denle un aplauso a Shun.
