Nota: Saint Seiya, alias Los Caballeros del Zodiaco, como le pusieron en español, pertenece a Masami Kurumada y Toei.

Este es un buen lugar para esconderse

Shaka corría como alma que lleva el diablo, porque aunque era tentador, consideró que no era seguro quedarse a ver como Shion educaba una vez más al pequeño Mu. Si bien era cierto que era la reencarnación de Buda, eso no implicaba que fuera inmortal y como Buda que era tenía la sabiduría suficiente como para mantenerse a raya y esperar un poco antes de tener que reencarnar más adelante.

Pensó que el lugar más seguro era detrás del perchero, lugar bastante oscuro y alejado como para ser fácilmente encontrado, además tenía la ventaja de ser un lugar apto para avizorar el peligro si este se acercaba. Aunque no era el único que pensó de esta manera.

—Lo siento —dijo Máscara de la Muerte —, este lugar está ocupado.

—¿Máscara de la Muerte? —preguntó Shaka al ver al caballero de la cuarta casa —¿Qué haces aquí?

—¿Yo? —respondió con otra pregunta sorprendido —Nada, nada. ¿Qué, me vas a regañar por esto como es tu costumbre?

—¡No te creo! —dijo Shaka —Estás ocultando algo. Esa mirada te delata.

—¿Cuál mirada? —dijo sorprendido Cáncer —Si estoy con gafas oscuras.

—Además con sombrero y gabardina —siguió Shaka —, a mí no me engañas, te estás escondiendo de alguien.

—¿Escondiéndome? ¿Yo? —Máscara de la Muerte quiso sonar ofendido, pero en ese momento otra persona pasó cerca.

—Máscarita lindo ¿dónde estás? —preguntaba Tethis.

—Si esa loca te pregunta no me has visto —dijo Máscara de la Muerte cubriéndose el rostro con las solapas de la gabardina.

—¿Te estás escondiendo de Tethis? —Shaka comenzó con un nuevo regaño —Seguro le hiciste algo malo. Debería darte vergüenza Máscara.

—Silencio —dijo el caballero de la cuarta casa susurrando —, luego me das tu sermón.

—Oye precioso —dijo la sirena —, ¿no viste por aquí a ese que llaman Mascarita?

—Y ¿cómo para qué le buscas? —preguntó Virgo con curiosidad.

—Para que me enseñe ese baile tan sensual de hace rato —respondió Tethis —, ¿tú no podrás enseñarme?

—Lo siento, no —dijo Shaka —, Máscara de la Muerte es el experto en esas cuestiones.

—Si lo ves dile que no me iré hasta que bailemos —dijo la sirena.

—Se lo haré presente si lo veo —dijo Shaka con amabilidad y la sirena se fue del lugar.

—Así que era eso —dijo el caballero de la octava casa —. Máscara ¿no crees que ya estás suficientemente grande para que dejes de comportarte como en el jardín de niños?

—Eso no te incumbe —respondió Cáncer —, además nosotros no tenemos porqué intimar con el enemigo.

—¿Enemigo? Pero ya no somos enemigos —dijo Shaka sonriente —, además Tethis se veía muy amistosa.

—¡Vete al cuerno Shaka tú y tus amistosas locas! —le gritó el caballero de Cáncer.

—¡Sh! Parece que alguien se acerca —dijo Shaka lo que hizo que Máscara de la Muerte palideciera, pero no por mucho porque ese momento Mime llegó sigilosamente.

—Si les preguntan, ni me han visto —dijo Benetnasch colocándose otro sombrero y otra gabardina del perchero —, ni siquiera me conocen.

—Pero ¿qué estás haciendo aquí? —preguntó Shaka.

—¿Qué no es obvio? —dijo enojado el guerrero de Asgard —Me escondo.

—Por lo menos eres sincero —apuntó el cangrejo dorado —. ¿De quién te escondes?

—Ese con cara de arenque ahumado —explicó Mime —, se ha empeñado en bailar conmigo.

—Sé de quién hablas —dijo Shaka arrugando la nariz—, parece que es del equipo de Afrodita.

—Yo te comprendo perfectamente —dijo en un poco conocido tono solidario Máscara de la Muerte —, no sé cuál es el problema con la gente de Julian, ¿acaso no hay salones de baile bajo el mar?

—Ojalá que no —dijo Mime —, porque después querrá llevarme y yo ni sé nadar.

—Le habrás dado motivos —dijo Shaka adivinando

—¿Quién te dijo sobre la apues…? Digo, no sé qué motivos tendrá —dijo Mime corrigiendo —. Lo que pasa es que me cae mal ese tipo, si no fuera porque no me gusta la violencia, ya le habría dado su merecido.

—Eso fue lo que escuché —dijo Shaka —, que no te gustan las peleas.

—Claro que no me gustan, ¡yo soy pacífico! —dijo claramente alterado el guerrero de Benetnasch —. Y tú también deberías serlo. ¿Acaso no eres budista?

—No soy budista —dijo Shaka enojado —, soy Buda.

Mime le dirigió una mirada de extrañeza y luego le habló a Máscara de la Muerte en forma confidencial.

—¿Siempre dice eso? —preguntó el guerrero de Asgard.

—Nada más cuando está despierto —respondió Cáncer —. Por cierto Shaka, ¿qué estás haciendo aquí, en este lugar tan apartado y oscuro?

—¿Yo? —dijo Virgo que no esperaba la pregunta —Nada, nada.

—¡No te creo! —siguió el cangrejo

—Pero Máscara de la Muerte ¿cuándo yo te he mentido?

—Siempre que me dices que eres la reencarnación de Buda.

—¿Yo sí soy la reencarnación de Buda?

—No sé —dijo el cangrejo dorado —, una vez vi en un libro una fotografía de una estatua de Buda y no te le pareces mucho. Tienes mucho cabello para comenzar y te faltan como cien kilos.

—Además ni tu nombre concuerda —siguió Mime como Máscara de la Muerte —, Al menos podrías llamarte Sidartha o Gotama.

—¡Con ustedes no se puede hablar! —Finalmente le hicieron perder la paciencia a Shaka.

Mientras en la mesa de Ikki.

—Aquí te traje el jarabe para los Ikki —dijo Seiya solidario —, no quiero que te mueras.

—Pero ¿en serio te lo creíste? —preguntó el Fénix

—Vamos Ikki —dijo Shun que había escuchado al Pegaso —, bébelo que yo tampoco quiero que te mueras

—Pero Shun, era solamente para deshacerme de Seiya y conseguir…—Ikki trató de explicar, pero tampoco quería decepcionar a su hermanito —, digo, no me miras con esa cara, sabes que no puede dejar de sentir remordimientos cuando me miras así. ¡Está bien! Tomaré un poco sólo para darte gusto.

—¡No! ¡No tomarás! —dijo repentinamente Shun ahora con el cabello oscuro —¡Así morirás más rápido!

—Shun ¿de qué estás hablando? —preguntó confundido el Fénix

—Vamos Ikki —dijo Shun con esa dulce mirada y sus cabellos verdes —, bebe de una vez tu medicina, no quiero que tu tos se complique.

—Sí, que se complique —volvió al cabello oscuro —, así sufrirás mucho antes de morir.

—Hazlo por tu hermanito —dijo el tierno Shun

—Que te odia —el malvado Shun habló.

—No sé qué haría si me faltaras

—Saldría conquistar el mundo

—No quiero que te mueras

—¡Por qué no te mueres de una vez!

Ante esta inusual escena se pudo encontrar con otra aún más inusual. Era Ikki y Seiya abrazados mirando con ojos desorbitados al pequeño y tierno Shun que sin necesidad de anillo mágico alguno, se comportaba como un famoso personaje de unos libros excelentes.

—Seiya —dijo Ikki con la voz temblorosa —, haz algo.

—Está bien —dijo el Pegaso —. ¡Socorro!

Era una escena muy penosa, pero no tanto como lo que pasaba con Máscara de la Muerte, Shaka y Mime

—Shaka todavía no nos dices qué haces aquí —preguntó Máscara de la Muerte.

—No es de su incumbencia —respondió Virgo.

—Claro que sí —dijo Mime —. Si vamos a escondernos juntos, tenemos el derecho de saber porqué te buscan.

—El que se cree perfecto habrá hecho algo incorrecto —se burló el cangrejo dorado —, no lo puedo creer.

—Máscara, si no te callas llamaré a Tethis —le amenazo el caballero de la sexta casa.

—No creo que puedas —Mime intervino —, ya vinieron por ti.

—Shaka, mi maestro Shion quiere verte —dijo Mu cuando de materializó delante de todos.

—¿A mí? —preguntó como haciéndose el desentendido —Me pregunto qué querrá. Tú todavía te ves completo, eso quiere decir que Shion se tragó la farsa de la piña colada.

—Así que también fue tu idea pequeño Shaka —dijo Shion materializándose como Mu delante del grupo.

—Gran maestro, yo… —dijo Shaka y se puso a tartamudear —verá usted… ¡Rayos! Le dije a Mu que no resultaría.

—Gracias Shaka —dijo Aries —, yo pensé que eras mi amigo.

—Soy tu amigo —dijo en su defensa virgo —, por eso te advertí, para ayudarte.

—De gran ayuda eres ahora —le reclamó el caballero de la primera casa.

—Mu no te quejes —interrumpió Shion —, ya conoces tu castigo por portarte mal.

—Sí maestro —respondió Aries muy compungido —, ahora mismo lo cumplo —dicho esto se teletransportó muy cabizbajo

—Shaka —dijo con esa voz serena que hacía temblar al más valiente de los caballeros —, me has decepcionado, tú que eres la reencarnación de Buda.

—¿Entonces no mentías? —preguntó Mime intrigado.

—¡Claro que no! —respondió Shaka enojado —Ya te dije que yo nunca miento.

—¿Nunca? —dijo Máscara de la Muerte, pero hace rato cuando vino Tethis le mentiste.

—Eso lo hice por ti —respondió Shaka —, no puedo creer que seas tan traicionero, Judas

—Lo reconoces entonces —dijo Shion con su voz serena.

—No gran maestro, no fue más que una mentirita blanca.

—Me apena mucho tener que hacer esto, pero creo que mereces un castigo por estas faltas —dijo Shion y el caballero de la sexta casa perdió el color de las mejillas —, desde mañana…

—Ya estoy listo maestro —Mu apareció vistiendo una túnica larga y una máscara de las que usaba el patriarca—¿alguna recomendación?

—Sí, no hables con nadie y si ves que Saori ya bebió demasiado como acostumbra, teletranspórtala a la mansión Kido.

—Está bien maestro —dijo tristemente Mu —, me voy.

No hizo falta que el resto de caballeros viera el rostro de Mu, imaginaron sus ojitos llorosos al marcharse, que el castigo que le impuso Shion, era el peor que se le puede dar a un caballero, acompañar a Saori a sus fiestas. Algo para lo que sólo alguien con el temple del Patriarca estaba preparado a soportar.

—Pobre Mu —dijo Shion sacudiendo su cabeza retornando a la mesa de Dokho —, me duele mucho hacerle esto, pero de alguna forma tiene que aprender a comportarse.

—Creo que se te fue la mano Shion —dijo el caballero de Libra.

—¿De veras lo crees Dokho? —preguntó el patriarca.

—Sí, no creo que debieras ser tan severo con ellos —abogó el caballero de la séptima casa —, después de todo son sólo muchachos. Debería levantarle el castigo a Mu.

—¿De veras lo cree maestro? —preguntó el caballero dragón —¿Eso quiere decir que me levantará el castigo?

—Shiryu ¿qué haces aquí? —le reprendió Dokho Vete a hacer las comprar para preparar mañana el desayuno.

—Ya voy maestro —dijo el caballero de bronce saliendo del lugar.