Disclaimer: Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen. Derechos a Masami Kurumada.
Corte de cabello.
II. Misión.
Kanon había estado meditativo los últimos días desde que se cortara el cabello. Silencioso tomaba los alimentos, aseaba la parte que le tocaba del templo, leía algunos libros y se iba a entrenar. Por las noches se quedaba un rato sentado en la entrada de Géminis, dedicándose únicamente a mirar las estrellas en completo silencio.
Una tarde en el coliseo Saga encontró a su gemelo doblándose de la risa con Milo y Aioria. También notó que Milo llevaba el cabello corto, con una altura semejante a la del cabello de Kanon. Ahora Aioria parecía tener más cabello que ellos dos juntos, cuando en realidad siempre había sido al revés.
De repente Milo se colgó del cuello de Kanon y le incrustó los nudillos en la cabeza a manera de juego. Kanon echo a reír y comenzó a forcejear con él, divertido.
—¡Me vengaré por mi difunto cabello! —gritó Kanon, con una risa genuina.
—¿El mío no cuenta? ¡Era más bonito que el tuyo!
—¡Ja, ja! ¡Maldito!
Saga se fue en silencio a su templo. De repente se sintió cansado y debía alistarse para una misión a la cual partiría al día siguiente.
En la noche, escuchó la voz de Kanon, acompañada de las voces de Aioria, Aioros, Camus y Milo. Su plática parecía amena y su gemelo se oía bastante feliz. Saga salió de su habitación para recibirlos, pero su acto de presencia frenó la plática de sus compañeros y un silencio incómodo detuvo su camaradería. Sin saber qué hacer simplemente le desearon las buenas noches para continuar el ascenso a sus respectivos templos, aunque el Caballero de Géminis pudo notar cierta reticencia hacia él en la mirada cristalina de Milo.
—Ey, Saga —esa era la voz de Aioros, llamándole desde la salida del templo. El llamado había tomado sorprendido al gemelo, quien estaba un poco desairado por lo que recién había pasado, aunque intentaba no hacer divagaciones con respecto al tema.
—¿Qué sucede, Aioros? —preguntó, acercándose.
Aioria detuvo su andar a mitad de las escaleras que llevaban a Cáncer cuando se dio cuenta que su hermano no continuaba con ellos, por lo que le llamó a la distancia, pero Aioros le pidió que se adelantara ya que quería hablar un rato con el Santo de Géminis.
—Mañana irás de misión ¿no?
—Sí. Debo ir al monte Parnaso, al Oráculo de Delfos. El patriarca me ha dicho que la pitonisa tiene un mensaje importante para Athena y debo ir a recibirlo y traerlo. Nada realmente complicado.
—Tienes razón, no suena tan difícil —Aioros hizo un mohín de inconformidad—. De hecho, suena a una misión que incluso un soldado raso podría hacer.
—Lo he pensado ya, pero el Patriarca me ha dicho que es importante que la persona que reciba el mensaje sea yo, y que en su momento comprenderé por qué me ha enviado a mí —Saga se encogió ligeramente de hombros.
—¿Alguna suposición?
—Sí, tengo algunas conclusiones —respondió sincero—, pero prefiero no hablar de ellas —dicho eso, Saga simplemente suspiró y terminó por adornar su rostro con una sonrisa serena. Aioros le miró con esa simpatía que lo caracterizaba.
—¿Ya le dijiste a Kanon que tienes misión?
Saga negó con la cabeza. Aioros suspiró.
Para Saga, hablarle de sus misiones a su gemelo se le presentaba un poco complicado, ya que éste último carecía de algún rango en específico en el Santuario, por lo que no era enviado a ninguna misión ni se le asignaba ninguna tarea en especial salvo supervisar algunos escuadrones de entrenamiento, debido a que, al no poseer ningún título ni armadura, Kanon tampoco tenía permitido tomar algún discípulo bajo su cuidado. Se podía decir que su tarea se resumía a esperar a que Saga estuviera indispuesto para tomar su lugar, ya fuera por heridas de batalla o por deceso.
Y aunque Kanon no hacía ningún comentario desagradable como antaño, Saga ahora era un poco más considerado al pensar en lo que sus logros pudieran causar en su hermano.
Finalmente, si Kanon vivía en el Santuario y más específicamente en el templo de Géminis, había sido únicamente por petición de Saga.
—¿Y qué opinas de su corte de cabello? —preguntó Aioros, como para cambiar de tema.
—Tiene algunas mordidas en las puntas. Pero bueno… —Saga se encogió de hombros—, siempre fuimos muy problemáticos con eso de aprender a cortarnos el cabello, así que es normal.
Cuando Géminis volvió la mirada, pudo observar una profunda tristeza en el temple de Aioros. De repente un aura negra había reemplazado su semblante jovial.
—¿Qué? —preguntó Saga, extrañado.
—Yo le corté el cabello —confesó Aioros en voz baja y con un tono de reproche que hizo que Saga ampliara la mirada.
—Eh, bueno… —Saga no supo qué decir. Un silencio dominó su porte y la mirada incómoda en sus ojos terminó por provocar que Aioros explotara entre risas. Saga no supo qué esperar, el estado de ánimo de su amigo tan repentino le había turbado los nervios.
—Descuida, descuida… —decía Aioros entre una respiración frenética, tomándose del abdomen por el esfuerzo de tanta carcajada. Terminó por tomar una larga bocanada de aire y se limpió una lágrima del ojo—. Tienes razón, Kanon tiene algunos tijerazos en el cabello, pero debo echarle la culpa a Milo por eso.
—¿Por qué Milo? —preguntó Saga un tanto descolocado. Aioros sonrió como quien atrapa un agradable recuerdo.
—Cuando le estaba cortando el cabello a Milo, Kanon me empujaba a propósito para cortarlo mal, por lo que Milo hizo lo mismo cuando fue el turno de Kanon —explicó y luego suspiró dramáticamente, como si de verdad estuviera exhausto —fue peor que cortarles el cabello a unos niños.
—Ah, ya veo, fuiste tú quien les cortó el cabello a esos dos. Debí suponerlo… —Saga sonrió— ¿Hicieron alguna apuesta, acaso? —preguntó, recordando la conversación que había escuchado en el coliseo horas antes.
—Hmm… Se podría decir que algo así.
Estuvieron conversando unos minutos más y compartieron otras cuantas risas hasta que finalmente Aioros se despidió y se marchó a su templo.
Por su lado, Saga se dirigió a la entrada de Géminis. Encontró a Kanon ahí, sentado con el torso y rostro inclinados hacia el cielo. Su mirada parecía enfocarse en la constelación que los precedía.
La expresión en el rostro de Kanon era tranquila. El viento mecía levemente sus cabellos, gracias a ello se llevó una mano al cuello desnudo para darse algo de calor, como acostumbrándose a no tener la mata de cabello que solía mantenerlo cálido. Luego cerró los ojos y sonrió.
Saga lo miró y se quedó pensativo por un momento. Había tenido la intención de hablarle de su misión, pero no sabría si al hacerlo arruinaría el aparentemente buen humor de su hermano.
Suspiró.
—¿Sabes? Estaba pensando que podemos turnarnos la armadura. Tú puedes usarla lunes, miércoles, viernes y días festivos. Yo la llevo el resto del tiempo. Y los domingos será uno tuya y otro mía y así sucesivamente.
Kanon lo miró un rato, analizando lo que su gemelo había dicho y terminó por reír ante su premisa.
—Estás loco —atinó a decir, con un aura tranquila—. No se puede compartir una armadura.
—Por algo es Géminis ¿Sabes? —acotó Saga, parándose a un lado de él.
—Esa armadura es tuya, tú te la ganaste. Quédatela, está bien por mí.
Luego de eso Kanon se levantó y se dirigió a su habitación, haciendo el mismo gesto de despedida que le daba cada noche. Saga se quedó en silencio y de pronto la noche le pareció muy fría.
NdA: Generalmente soy un poco vaga para dibujar algunas portadas para mis fics y uso dibujos que ya tenía si se da el caso, pero debo admitir que tenía ganas de ver a un Kanon con el cabello corto, y ahora escribiendo este capítulo me dieron ganas de dibujar a Milo con el cabello corto. xD En fin, si les da curiosidad mirar el fanart original pueden verlo en mi cuenta de Deviantart (link en mi perfil).
Por otro lado... ¡Mil, mi, mil millones de gracias a CamiSaintS y Sweet Victory por dejarme review en el cap anterior! La verdad como son capítulos muy cortitos no esperaba tener reviews, por lo que sus comentarios me hicieron mucho más amena la redacción de este cap. ¡Gracias!
De hecho, si soy honesta, decidí trabajar con este proyecto con capítulos cortitos porque desde hace meses estoy atascada con un bloqueo de escritor que no me ha permitido avanzar mis longfics pausados. Escribir capítulos largos me está liando bastante porque, aunque ya sé que seguirá en la historia, me quedó viendo la hoja en blanco esperando a decidirme como empezar, como dividir las escenas, planear los diálogos, narrarlos y en fin. Así que estoy volviendo a empezar a redactar con algo más pequeño y corto, así como que "paso a pasito". Es por esa razón que este fic nació y va de caps muy pequeños. Al menos por el momento todavía conservo la inspiración de continuarlo. xD
Nos vemos en el siguiente cap. ¡Abrazos!
Inat.
