Yuuri despertó al día siguiente pensando que era más temprano de lo que puso la alarma, grande fue su sorpresa al observar su teléfono y darse cuenta de que ya era medio día. Se levantó rápido para despertar a Yuki ya que debía tomar su leche y comer algo, pero el pequeño no estaba en su cama. Miró por toda la habitación, hasta debajo de la cama ya que al estar recién despierto no podía pensar con claridad, abrió la puerta y pudo escuchar la voz de Yura hablando con alguien. Puso más atención a la conversación y pudo escuchar la voz de su hijo respondiendo con monosílabos a lo que sea que el rubio le dijera.

Respiró aliviado y volvió a cerrar la puerta para poder vestirse y bajar donde estaban los otros dos, al llegar pudo ver que el menor ayudaba al ruso a lavar los trastes. En realidad solo jugaba con el agua, estaba de pie sobre una silla y con una bolsa de basura a modo de delantal y Yuri a su lado terminando de lavar.

Buenos días —les dijo a ambos y los dos miraron al japonés de inmediato.

¡Papi! —exclamó para luego bajar de la silla y correr a los brazos de Yuuri— mia, mia —le decía para mostrarle que estaba "lavando" una cuchara.

Muy bien —le dijo a su hijo sonriendo al felicitarlo.

Despertó temprano, te hablaba y no despertabas así que entré y lo saqué para darle desayuno como me dijiste —comentó el rubio en un tono molesto mientras volvía a lo suyo— deberías dejar de hablar hasta tan tarde con "quien sabe quien" —Yuuri entendió que el rubio debió haberlo escuchado hablar con Víctor. Se disculpó con el ruso por haber sido irresponsable y este no le contestó, solo le habló al menor, diciéndole que habían terminado y sacándole el delantal improvisado para luego llevarlo a la sala y poner dibujos animados para su hijo.

El japonés se sintió demasiado mal por ello, nunca antes le había pasado algo así, pero el cambio de horario y el hablar hasta tarde con Víctor hizo que se quedara dormido. Agradecía que el rubio hubiera estado ahí para atender al menor.

Gracias, Yura —le dijo en voz baja para luego darse cuenta que su hijo tenía las zapatillas al revés. Rio bajito mientras se acercaba al menor y le cambiaba de posición el calzado.

Yuri estaba molesto porque sentía que el japonés se estaba desviando un poco de su responsabilidad al proteger al menor ya que lo quería exponer frente a un extraño y esta mañana no había hecho lo que debía como padre de Yuki. Él también era el padre del niño y solo por eso acudió a verlo, pero aún así, no le gustaba esa relación que el japonés tenía con un completo desconocido, porque el hecho de que hablaran por internet no significaba que de verdad supiera con quien estaba hablando.

Yuuri comió algo rápido ya que ese día irían a buscar al abuelo para traerlo a casa, además de que les darían a conocer las indicaciones para el cuidado de este y quería saberlas para poder ayudar en todo lo que pudiera. Nikolai era un buen hombre y no se merecía pasarlo mal, por lo que él se encargaría de que todo estuviera bien. El único problema era que esa noche saldría a cenar con Víctor, en eso habían quedado al final y quería pedirle a Yuri que lo llevara a la dirección que el platinado le envió, pero dudaba que el rubio quisiera ayudarle con eso y él no hablaba ruso así que no sabría como llegar por su cuenta.

El hilo de las ideas se le fue cuando llegó la hora de ir a la clínica por el abuelo, Yuuri ayudó al rubio a guardar ropa para Nikolai para que pudiera abrigarse a la hora de salir de ahí, Yuri parecía feliz de por fin tener a su familiar en casa y eso hacía que a ratos esbozara una pequeña sonrisa que lo hacía ver lindo.

Una vez listos fueron en busca del abuelo quien los esperaba con el peluche a su lado, Yuki pidió que lo subieran junto a Nikolai para saludarlo. El mayor se sentía feliz de tenerlos ahí nuevamente.

¿Cómo se ha sentido? —preguntó Yuuri después de saludarlo, viendo que Yuki se acomodaba junto al abuelo como si estuviera acostumbrado a estar ahí.

Mejor ahora que sé que podré volver a casa, odio los hospitales —el japonés podía entenderlo ya que hubo una temporada en su vida que pasaba metido en esos lugares, si bien no debía quedarse a dormir, si pasaba la mayor parte del día ahí por los exámenes exhaustivos que debían hacerle por su condición que años atrás era extraña.

Hablaron un rato mientras Yuri iba a la recepción a hacer todo el papeleo necesario para poder llevarse a Nikolai a casa.

El trayecto y llegada a casa no fue complicado, Yuki pidió que el abuelo fuera sentado junto a él mientras le hablaba en un idioma que parecía entender solo él, de vez en cuando se le entendían algunas frases y Nikolai le enseñó a decir algunas palabras en ruso, gracias a eso el menor comenzó a llamar "ded" al abuelo.

Al llegar a casa lo primero que hizo el bisabuelo con el menor fue sentarse en el sofá a ver dibujos animados— cuando Yuratchka era pequeño, le encantaba que lo sentara en mis piernas para ver la televisión —dijo el mayor recordando viejos tiempos, Yuki tenía varias características físicas de su nieto y eso solo lo hacía sentir nostálgico. Agradecía poder pasar su último tiempo con su familia y haber conocido a tan hermoso angelito, aunque no podría criarlo, sabía que estaba en buenas manos ya que se notaba que su nieto amaba a su hijo y Yuuri cuidaba muy bien del pequeño también.

¿Necesitas algo, abuelo? —le preguntó el rubio sentándose a su lado— sabes que puedes pedirme lo que sea.

No, quédate tranquilo —le respondió con tranquilidad.

Yuuri desde la puerta de la cocina le hizo gestos a Yura para que se acercara y poder conversar sobre lo que necesitaba hacer esa noche, el rubio se acercó intrigado ya que no entendía la razón de tanto misterio. Se adentraron en la cocina y el japonés le explicó toda la situación a lo que Yuri se negó rotundamente.

Si quieres arriesgarte a ver a un extraño es tu problema, yo no voy a ayudarte ni tampoco dejaré que te lleves a Yuki contigo —respondió tajante— puedes ir, pero yo cuidaré de él mientras sales.

Yuuri lo pensó un momento con detenimiento y le encontró la razón al rubio, no podía sacar a su pequeño a ver a alguien a quien no conocía bien y que no era nada de ellos— tienes razón, entonces ¿Puedo encargártelo? —le preguntó sin mirarlo y el rubio suspiró.

Sí, pero no tardes que es peligroso —le respondió, también le preocupaba el japonés aunque no lo diría en voz alta. Era una buena persona que se preocupaba por su abuelo y seguramente se sentía solo y por eso buscaba pareja en internet, lo entendía, después de todo debía ser difícil encontrar a alguien que lo aceptara con un niño a cuestas— te acompañaré al taxi y le indicaré la dirección para que llegues bien, pero deberás pedirle a él lo mismo para volver ¿De acuerdo?

Yuuri sonrió ampliamente y lo abrazó dándole las gracias, al principio el rubio levantó las manos sin saber cómo reaccionar a eso para poco a poco bajar sus manos y posarlas en la espalda del otro correspondiendo su abrazo.

Las horas pasaron rápido y Yuuri se vistió con la ropa que le había comprado Yura, se veía tan bien que el rubio quedo sin palabras.

¿A dónde vas tan arreglado hijo? —preguntó Nikolai al verlo así. Ambos Yuris se miraron sin saber que decir puesto que se les había olvidado el detalle del abuelo.

Va a ver a un amigo —respondió lo primero que se le ocurrió—volverá pronto, abuelo.

El mayor los observó como si no les creyera, pero no dijo nada mas, se limitó a despedirse del japonés dándole una amable sonrisa mientras este salía junto al rubio, dejando solos a Nikolai y Yuki.

¿Qué tal si hacemos piroshkis? —le preguntó al menor que lo miró con rostro de no entender— ven, yo te enseño —se levantó dejando al pequeño en el piso para que lo siguiera, fueron a la cocina y lo dejó pararse en una silla para que le ayudara a prepararlos— estos son los favoritos de Yuratchka —le dijo al niño que miraba atento como el abuelo sacaba los ingredientes.

Ded, también yo —le dijo estirando sus manos hacia los ingredientes y el abuelo tuvo otro recuerdo de su nieto.

Iban a comenzar con los preparativos cuando el rubio volvió, encontrándolos en la cocina y deduciendo lo que cocinarían se acercó a ayudar— también quiero piroshkis —dijo mientras se arremangaba para poder ayudar.

Los dos más jóvenes quedaron todos sucios al cocinar por lo que el rubio fue a darle un baño a Yuki, aunque no sabía muy bien cómo y el abuelo tuvo que ayudar al escuchar como lloraba el menor porque le cayó shampoo en los ojos y Yuri comenzaba a entrar en pánico.

Listo —dijo el abuelo cuando terminó de asearlo, Yuri lo tomó con la toalla para llevarlo a la habitación y vestirlo para luego el darse un baño. Una vez todos estuvieron listos pudieron bajar a comer piroshkis en la sala mientras veían programas infantiles.

Yuri observaba la hora cada cierto rato preocupado por el japonés, no sabía si el tal Víctor era un asesino serial o algo así. Exageraba y lo sabía, pero no podía evitar pensar el peor de los escenarios, lo peor era que no podía salir a buscarlo ya que Yuki no podía quedarse tanto tiempo con el abuelo solos. No sabía si Nikolai podía sentirse mal de repente.

El tiempo pasó y el menor se quedó dormido en los brazos del abuelo por lo que Yuri lo llevó a su habitación y lo acostó a dormir para luego bajar para decirle a su abuelo que también debería ir a descansar.

Tonterías, aún es temprano —le dijo Nikolai un poco molesto al ser tratado como un niño.

Abuelo, el médico dijo que debías descansar y tomar la medicina —le dijo mientras le pasaba un vaso de agua y sus pastillas. El anciano refunfuño mientras tomaba la medicación.

¿Por que aún no llega Yuuri? —preguntó el mayor y el otro se quedo sin palabras, no sabía que responderle a eso— Yuratchka, no puedes mentirme. Ya sé que es lo que está pasando aquí —le dijo Nikolai. Yuri se sintió nervioso al verse descubierto ¿Qué explicación le daría a su abuelo?

Continuará…