Ahora sí parecerían distanciados, Yuri ya no sabía cómo seguir con ello ya que sabía que su manera de decir las cosas nunca fue la más adecuada, si bien tenían un trato Yuuri tenía razón al sentir que lo estaban pasando a llevar, después de todo él recién había aparecido en sus vidas y no podía simplemente llegar e imponer aduciendo que era su hijo.

Sabía todo eso, siempre tenía total conocimiento de cual había sido el momento donde la había jodido, pero simplemente no era de los que se disculpaba y daba pie atrás, simplemente podía buscar una manera de enmendar las cosas y eso haría, por el bien de Yuki y para que no le prohibieran volver a verlo.

Caminó por donde Yuuri se había ido y vio la puerta de la casa abierta, entró apresurado sin saber por qué y encontró a Yuuri al lado del abuelo en el sofá, lo miraba mientras el mayor tenía una mano sobre su pecho.

¡Abuelo! —se sentó al otro lado, preocupado, para luego mirar a Yuuri en busca de una explicación a lo que este negó con la cabeza.

El japonés solo había llegado un par de minutos antes y vio a Nikolai tambalearse y haciendo un sonido como si le faltara el aire, por lo que lo guió al sofá para que se sentara y así pudiera tranquilizarse.

Tranquilo —le dijo el abuelo un poco agitado— solo… de repente… no podía respirar bien —se explicó y el rubio lejos de tranquilizarse solo fingió hacerlo para no alterar mas al mayor.

Yuki solo observaba sentado en el suelo abrazando su cachorro, sin entender exactamente lo que sucedía, pero si comprendiendo que debía quedarse tranquilo en ese momento. Algo instintivo de algunos menores, es como si supieran que hay momentos donde no deben molestar.

El momento de susto pasó, al parecer solo era un síntoma de la enfermedad al ya estar avanzada y no había mucho más que hacer que darle su medicación y en el siguiente control preguntarle al médico que tan normal era y que medidas debían tomar.

Yuuri se levantó y preparó un té para el anciano quien se sintió agradecido de que el japonés tuviera genuina preocupación por su salud, ya que al llegar lo atendió de inmediato y no se alejó hasta verlo bien.

Quizás deberías ir a dormir, fue un día ajetreado —le comentó Yuri sabiendo que su abuelo se negaría ya que ambos eran igual de tercos. De algún lado debió haber salido la personalidad de Yuki.

No soy un niño, Yuratchka, creo saber cuándo debo acostarme y cuando no —le respondió frunciendo el ceño, pero cambiando su semblante a uno más amable cuando Yuuri se acercó y tomó su mano.

Abuelo, por favor tome en cuenta lo que Yura dice —le hablaba con amabilidad— estamos preocupados por su salud y creemos que lo mejor para usted es descansar. Prometo despertarlo para la cena.

Nikolai no pudo negarse a Yuuri, quien lo trataba tan gentilmente, que no era nada de ellos menos cuando estaban separados con su nieto y aún así se preocupaba genuinamente por él.

Está bien, un par de horas es todo lo que necesito —dijo levantándose y dirigiéndose a las habitaciones— espero con ansias saber que prepararas muchacho —miró por última vez al japonés y subió para acostarse.

Una vez que los Yuris se quedaron solos, el rubio se derrumbo por un momento, sosteniendo su cabeza con ambas manos. Al ver de cerca los síntomas y si bien no había sido tan grave, esto solo lo hacía ver la realidad más cercana ya que antes estaba lejos y solo lo había visitado por unos días en el hospital, donde lo mantenían controlado antes de ir en busca de su hijo biológico.

Tal vez debería haber dedicado ese tiempo en pasarlo con el mayor, aunque no se arrepentía, la experiencia de tener a su propio hijo en brazos, conocerlo y darse cuenta de que tan parecidos eran a pesar de no haberse visto nunca, era inexplicable.

Yuri sintió una mano acariciando suavemente su espalda, reconfortándolo. Quitó sus manos y pudo ver a Yuuri junto a él, regalándole una pequeña sonrisa— gracias —le dijo de inmediato, sabía que no era el deber del japonés atender de esa manera a su abuelo, pero aún así lo hacía y eso para él era importante, por eso le tenía cariño.

No pasa nada, yo en este poco tiempo les he tomado mucho aprecio —ambos decidieron olvidar por el momento la conversación anterior. No era momento para seguir discutiendo así que simplemente se limitarían a llevarse bien dentro de lo que podían.

Un par de días pasaron donde no volvieron a tocar el tema sobre Víctor, pero llegó el momento donde no podían retrasarlo más. Yuuri volvería a juntarse a solas con el platinado y quería tenerle una respuesta para cuando fuera, quería poder decirle si los hijos de ambos podrían conocerse o no.

Yura, lo estuve pensando con detenimiento y… tal vez quisieras venir con nosotros y así sentirte más tranquilo —le ofreció el japonés, Víctor ya sabía sobre su situación así que no creía que le incomodara tener al rubio ahí, después de todo si los niños estaban presentes no hablarían de cosas de adultos y se limitarían a velar por el bienestar de ellos.

Yuri se quedó estático, se esperaba otra discusión como la de antes. Un Yuuri más agresivo con las palabras era lo que pensaba que encontraría al volver a tocar aquel tema de conversación, nunca pasó por su mente que el japonés lo invitara a llegar a un acuerdo donde ambos pudieran de alguna manera, obtener lo que querían.

Creo que… creo que sería una buena idea —le dijo mientras lo analizaba con más detenimiento sin encontrar una razón para negarse, no le importaba ver a Yuuri con otra persona, después de todo ellos realmente no eran nada.

El japonés sonrió al poder haber llegado a un acuerdo, no le gustaba que le impusieran cosas ya que desde que Yuki nació había vivido solo y tomado sus propias decisiones, el que días atrás llegara ese rubio y se intentara imponer simplemente porque tenían un acuerdo, no le había parecido nada bien. Aunque debía admitir que su forma de reaccionar no fue la más adecuada, lo volvería a hacer si sentía que lo pasaba a llevar nuevamente.

Era de noche, todos dormían por lo que se dedicaron a conversar de más cosas, Yuri se abrió un poco contándole sus miedos y su vida, el porqué su abuelo era tan importante para él y cuanto sentía que lo necesitaba. Así Yuuri pudo entender que cuando el momento de que Nikolai pasara al mas allá llegara, el rubio realmente decaería y al no tener familia que lo levantara, estaría a la deriva.

Yura, sé que lo del abuelo es algo inevitable, pero no creas que estarás solo, Yuki y yo estaremos contigo. Te lo prometo —le ofreció en un intento de tranquilizarlo, lo quisieran o no eran una familia ahora y recién se estaba dando cuenta de ello, al saber que no podría alejarse fríamente sabiendo que el rubio estaría pasando por un mal momento, porque le preocupaba.

Yuri agradeció sus palabras, sentía que podía confiar en el japonés, que cuando todo lo malo sucediera podría aferrarse a él aunque nunca fue de las personas que les gustara que lo vieran débil, sentía que tal vez con el azabache si podría llegar a tener aquella confianza en algún momento.

La siguiente salida con Víctor fue un desayuno, temprano en la mañana para no dejar tanto rato a solas a Yuri con el abuelo y Yuki, simplemente porque al japonés le preocupaba que Nikolai se agravara de un momento a otro y el rubio estuviera solo con toda la carga. No era justo, además de que no podría actuar con rapidez si en ese momento estaba con el menor.

Hola, a Víctor —lo saludó contento de volver a verlo, el platinado se atrevió a saludarlo con un rápido beso en los labios.

Hola, Yuuri —Víctor lucía igual que la vez anterior, una persona segura de sí misma y que no aparentaba tener su misma condición ya que los cuerpos de los hombres que tenían la capacidad de concebir solían ser más delgados y de caderas más anchas, aunque si se fijaba bien, Víctor tenía las caderas de esa manera solo que simplemente pasaban desapercibidas al tener la musculatura de su torso más desarrollada.

Hablaron sobre el tema en cuestión, el platinado le explicó que siempre ocultó quien era para no ser rechazado y que gracias a eso pudo ascender en su rubro. Yuuri preguntó a que se dedicaba, pero solo recibió palabras vagas como respuesta— negocios, por aquí y por allá. Por eso viajo tanto —le dijo como si no le diera demasiada importancia y el japonés prefirió no profundizar.

Después de un rato, Yuuri se atrevió a proponerle lo que tanto ansiaba— entonces ¿Podríamos juntarnos un día con nuestros hijos? —Preguntó y notó como el platinado se tensaba levemente— claro, solo si tú estás de acuerdo.

Está bien, déjame decirte cuando y donde. Tengo que arreglar mis horarios primero —le dijo con aparente tranquilidad.

Yuuri soltó un suspiro y se atrevió a preguntar si podía llevar al rubio con él, le explicó brevemente que este estaba preocupado por Yuki y quería estar presente. Víctor se quedó en silencio por un momento, como si lo meditara, pero terminó por aceptar de todos modos. Todo el tiempo parecía que el platinado al hablar de su hija, pensaba demasiado las cosas, pero si había aceptado era porque no había nada malo con ello.

Yuuri volvió a casa feliz, todo estaba saliendo bien y tal vez su relación iba a ir mejorando más con Víctor si todo iba como hasta ahora. Solo quería que le avisara pronto cuando se encontrarían nuevamente para poder conocerse todos y que Yuri se diera cuenta de que Víctor era una buena persona.

Fue recibido por Yuki y el cachorro, quien siempre seguía más a Yuri que a alguien mas, molestándolo por momentos ya que el rubio era más de gatos, pero por su hijo prefería tener un perrito y así podía complacerlo.

Tomó en brazos a su hijo y compartió con la familia, poco a poco la rutina se le estaba haciendo habitual, iba olvidando su rutina solitaria en su departamento cuando solo eran Yuki y él. Lo más extraño era que no le molestaba para nada, sobre todo al ver que su hijo se veía mucho más feliz.

Continuará…