Yuuri le había pedido a Víctor hablar con él directamente, necesitaba aclarar esto cuanto antes y que si todo era mentira pudieran ver la manera de arreglarlo. Después de todo él tenía una pequeña a su cargo y eso implicaba que debía cuidar de ella también, Yuuri era su pareja y tenía que confiar en él, apoyarlo, porque eso hacían los novios.
"¿Qué haremos?", mientras esperaba en un café a que el platinado llegara, las palabras de Yuri llegaron a su mente tras pensar en apoyo, el rubio con esa simple frase le había indicado que estaban juntos en esto y que estaría ahí para él. De alguna manera se había sentido tan normal que no se detuvo a pensarlo antes, pero Yuri actuaba con ellos como si realmente fueran una familia y no solo frente a Nikolai, tal vez se estaban confundiendo los roles con la vida real, el problema era que todo esto llegaría a su fin en algún momento y…
—Yuuri —la voz de Víctor lo sacó de sus pensamientos, dejándolo un poco descolocado respecto a donde estaba y que era lo que quería hablar con él, ya que el hilo de sus pensamientos se había desviado hacia otro lado. Se levantó y lo saludó con un beso en los labios, el platinado parecía nervioso, como si supiera que iban a hablar de un tema delicado.
—Vino un policía a casa —le dijo sin rodeos una vez que se sentaron e hicieron su pedido— él dijo cosas muy malas sobre ti, pero yo no creo ni una palabra sobre ello —el platinado se tensó al escuchar aquello, puesto que eso solo significaba una cosa: Georgi sabía de Yuuri e incluso había encontrado donde vivía, eso era peligroso sobre todo porque el japonés tenía un pequeño.
— ¿Cómo… como era ese policía? —se atrevió a preguntar con la voz un poco temblorosa.
Yuuri lo describió e incluso le dijo su nombre, Víctor por supuesto lo reconoció y si Georgi había usado su nombre real era porque con eso hacía una advertencia clara de que no se estaba escondiendo y que Yuuri estaba en peligro. Sabía que era solo un aviso, porque si no habría maltratado al japonés, raptado al menor o algo peor, le estaba dando la oportunidad de alejarse de ellos, de entregarle a su hija para que así dejara de molestar y eso también conllevaba que él debía ser su pareja de nuevo. Porque aquel ruso de negros cabellos estaba obsesionado con él y al no poder conseguir lo que quería como estaba acostumbrado comenzó con esta clase de "juegos" y amenazas. Debía alejarse de Yuuri cuando antes.
—Víctor, quiero ayudarte, sé que debes estar pasando por algo que tal vez no puedes contarme, pero confía en mí —le pidió con desesperación tomando su mano por sobre la mesa, gesto que el platinado evadió corriendo su mano.
— Yuuri, solo te use para encubrir una coartada, pero como ya te encontraron no me sirves. Debemos terminar con esto, no podemos volver a vernos nuevamente —su intentó de que su voz saliera fría y sin sentimientos fue logrado a la perfección, el actuar de esa manera le había ayudado a no parecer temeroso frente a lo que le estaba sucediendo y lo ayudaría ahora a alejar a Yuuri, quien era una buena persona de la que había cometido el error de enamorarse al final, involucrándolo en sus asuntos.
El japonés no sabía que responder ante eso, quería pensar que no era cierto, pero ¿Para qué Víctor le mentiría? Por otro lado sonaba lógico ya que alguien como él jamás se fijaría en un chico de otro país que no tenía gracia alguna. Si lo pensaba detenidamente, no creía que Víctor fuera lo que decía aquel policía, pero si había algo extraño, algo que este ocultaba.
—Entonces solo fue eso —asumió con voz apagada, se levantó sin mirar al otro ni despedirse y se fue de ahí pensando en lo frío que estaba el exterior y que quería volver a su hogar, hacer clases para distraer su mente y cuidar de Yuki como siempre… pero ahora su hijo conocía otro tipo de mundo y él también ¿De verdad quería regresar a ese hogar? La respuesta era clara. No, no quería ir a "ese" hogar, porque ahora había otro lugar que sentía cálido aún si el país era frío, quería llegar a casa y abrazar a Yuki mientras escuchaba las historias del pasado que contaba el abuelo Nikolai, discutir con Yuri por cosas sin sentido para luego llegar a un acuerdo silencioso de hacer las cosas de la mejor manera para el hijo de ambos en vez de para ellos.
Víctor no lo siguió, con el dolor en su pecho dejó que se marchara el único que hubiera estado dispuesto a permanecer a su lado y ayudarlo aún si eso significaba ponerse en peligro. Yuuri tenía un corazón demasiado bondadoso y si lo hubiese conocido bajo otras circunstancias de verdad que hubiera sido el hombre más feliz del mundo, pudiendo tener los cuatro una hermosa familia, criando juntos a sus pequeños y dándoles el hogar que merecían, pero Lena no podría tener algo así por el momento y él tampoco. Esperaba que Yuuri si pudiera ser feliz con alguien que lo amara mucho a él y a Yuki.
Se levantó después de un rato para irse a su hogar, no sin antes meterse a un baño público y cambiar su vestimenta a la vez que se ponía una peluca para que nadie supiera que era él, para que Georgi o alguno de los que estaban a su cargo no lo siguieran, porque Elena debía estar a salvo, podían encontrarlo a él, pero su hija no tenía porque vivir con un mafioso y exponerse a peligros innecesarios. "Espera un poco más, Lena, ya solucionaré esto y serás libre. Podrás salir al parque, ir a la escuela y conocer a otros niños. Lo prometo" pensaba mientras se dirigía a encontrarse con su pequeña. Sus días juntos estaban contados.
Sin darse cuenta había caminado un montón, llegando a un lugar que no conocía, las letras en los carteles estaban en cirílico por lo que no entendía nada y al intentar hablar con algún transeúnte se dio cuenta que nadie hablaba ingles. Sacó su celular para llamar a Yuri, pero estaba apagado, su batería había muerto ya que había olvidado cargarlo al estar preocupado de otras cosas ¿Qué debería hacer? Era un hombre adulto, si se hubiese perdido con Yuki tendría que encontrar una solución sin perder la compostura, pero ahora estaba solo, así que no estaba obligado a parecer fuerte. El aire comenzó a faltarle al comenzar a desesperarse y casi le da un ataque pánico cuando alguien lo tomó del hombro haciendo que diera la vuelta.
— ¿Estás bien? —preguntó en ingles, cosa que tranquilizó a Yuuri al saber que era un idioma que podía entender. Asintió con la cabeza a la amable chica pelirroja que le ofrecía su ayuda, ella le preguntó su nombre para luego decirle que el suyo era Mila y preguntarle si sabía su dirección o algún número de teléfono, así ella podía prestarle su celular para llamar.
Se sentaron en una banca cercana, la chica compró agua y se la dio a Yuuri para luego ofrecerle su teléfono— muchas gracias, de verdad yo… no sé cómo podría pagarte esto —ella soltó una pequeña risa y le dijo que no era nada.
Yuuri ingresó el número en el celular recién percatándose que se había aprendido de memoria el número de Yuri, pero antes de llamar algo lo detuvo. La chica ya tenía el número registrado en su teléfono, estaba en cirílico por supuesto, pero tenía un corazón al lado.
— ¿Qué ocurre? —Preguntó ella al ver que el japonés se había quedado quieto— ¿Pasa algo malo?
Yuuri no sabía que responder, nunca se puso a pensar que tal vez el rubio también tenía su propia relación con alguien ¿Y si tal vez la chica era su novia, pero él no le había contado nada sobre que tenía un hijo? Él no podía arruinarlo todo dejando que supiera su secreto, después de todo no le correspondía a él decírselo y entre él y Yuri no había nada así que no la estaba engañando. Solo tenían un acuerdo por el bien de su abuelo.
Aun así, no tenía otra forma de regresar a casa por lo que no tenía más opciones, necesitaba llamar a Yuri si o si. Sin pensarlo más se disculpó con la chica por actuar extraño y llamó al número, la voz del rubio se escuchó después de unos cuantos tonos— ¿Mila, que sucede? —Preguntó el chico al momento de responder la llamada y Yuuri se quedó en silencio— no tengo todo el día ¿Sabes? Estoy trabajando —"mentira" pensó Yuuri y no sabía qué hacer para que el rubio no fuera descubierto ahí mismo.
Yuri había dejado que el japonés saliera a su encuentro con Víctor, esperando que todo saliera bien y que no tuvieran inconvenientes, el también creía que había algo raro en toda la situación pero así como Yuuri, confiaba en que Víctor no era la clase de persona que aquel policía le había dicho, porque él lo había visto aquel día en el parque. Había logrado ver su preocupación genuina por aquella niña que era su hija, además de que eran iguales solo se diferenciaban por el cabello, Lena era una niña muy tierna y educada por lo que se notaba su buena crianza y era obvio que eso venía de parte de Nikiforov.
Yuki y el abuelo estaban en la cocina preparando el desayuno, mientras él seguía pensando en Víctor y los problemas que podía tener, no podía evitar también pensar en Yuuri y su buen corazón al querer ayudarlo aunque era algo normal, después de todo eran novios. Una pequeña molestia se sintió en su pecho al pensar en eso, era normal después de todo ellos convivían en el día a día y hasta parecían una pareja, el que confundieran sus roles con la realidad era algo que debió haber previsto que pasaría, aunque sabía que era imposible. Ellos no eran una familia aunque lo quisiera, solo podía abogar por tener contacto continuo con Yuki cuando esto terminara, pero Yuuri era un asunto aparte.
Estaba apunto de llamar a Yuuri cuando su celular sonó, pensó que era el japonés, pero se sorprendió al ver que era otra persona quien marcaba su número. Se calmó, tomó aire y contestó diciéndole que estaba trabajando al no escuchar respuesta alguna al otro lado del auricular.
—Soy Yuuri, me perdí y esta amable chica me encontró ¿Puedes decirme la dirección de mi hotel, Yura? Para así poder volver —el japonésno sabía que más inventar, podría decir que era un amigo que había venido de visita y así ella no sabría que era mentira.
Continuará…
