Quedaron frente a frente, uno esperando una respuesta y el otro sin saber que decir al respecto. Yuuri abría y cerraba la boca en un intento de decir algo, pero las palabras no salían, su cerebro no lograba formular alguna frase coherente al haber sido tomado por sorpresa ya que jamás se imaginó que llegaría a gustarle a aquel hombre.

Lo siento… lo siento, pero yo… —Yuri puso un dedo sobre los labios del azabache callándolo al instante.

No me respondas ahora, sé que soy muy impulsivo y es muy repentino, pero piénsalo —habló mirándolo fijamente a los ojos. Yuuri estaba asustado y él lo sabía, pero de verdad no quería escuchar una negativa y menos en aquel lugar, porque estaba seguro de que en algún momento podría conquistar su corazón tal y como el japonés lo había hecho con el suyo— solo… solo déjame hacer una cosa más y no volveré a presionarte hasta que estés listo —sin esperar respuesta movió su mano que estaba sobre los labios ajenos para posarla en la mejilla de este y así atraerlo a un suave beso.

El roce de labios solo duró unos segundos, aunque no fue demandante, más bien parecía una necesidad del rubio por sentir la boca de Yuuri. El japonés solo cerró los ojos, si Yuri no quería una respuesta ahora entonces se tomaría su tiempo para pensarlo ya que si lo analizaba lógicamente, el rubio era la mejor opción, pero para ser una pareja debían haber sentimientos de por medio, sentimientos que tenía, pero que debía aclarar ya que comenzaba a confundirse después de que tantas cosas pasaran en un corto periodo de tiempo.

Cuando se separaron volvieron al silencio de antes, solo atinaron a tomarse de las manos y salir de aquel lugar para ir a pasear un rato más. Por la siguiente hora ninguno dijo nada, cada uno metido en sus propios pensamientos, invadidos por miles de ideas que rondaban sus cabezas además del deseo de poder darle lo mejor al hijo de ambos.

Te encontré, aunque no como yo quisiera —dijo la voz de Georgi al otro lado del teléfono. La mano de Víctor que sostenía el celular junto a su oído temblaba levemente.

¿A qué te refieres? No sé de que hablas —respondió haciendo un enorme esfuerzo por no tartamudear.

Encontré tu numero, tu nombre en unos documentos y una dirección… —un silencio incomodo se hizo entre ambos hasta que Georgi volvió a hablar— obviamente la dirección la revise y es falsa, pero… ¿Un trámite de adopción? ¿Qué crees que haces, Vitya? —preguntó con voz calmada, aunque por dentro la sangre le hervía ¿De verdad ese hombre pensaba que él no se enteraría de que haría algo tan estúpido? Era su hija y la quería de vuelta junto a su pareja. Porque todo lo que le pertenecía debía volver a él aún si debía ser a la fuerza.

Víctor no dijo nada, en su mente solo intentaba recordar que tanta información había en los papeles que habían en el sistema sobre el trámite de la adopción que quería realizar. Por supuesto había dado una dirección falsa, aunque su número era real ya que debían contactarse con él de alguna manera para saber sobre el proceso, pero ¿Y Mila? No sabía si la chica pelirroja había dado mucha o poca información al no estar completamente segura de que le entregaría a Lena.

No dices nada, entonces tendré que actuar —habló con su voz un poco mas alterada.

¿Qué harás? —se apresuró a preguntar, denotando la desesperación en su voz, creyendo estúpidamente que aquel hombre le diría algo sobre sus planes.

Ya verás —rio al teléfono y cortó la llamada dejando a Víctor completamente intranquilo. No sabía qué hacer, aún si se iba con Georgi este quería también a Lena y eso jamás se lo iba a entregar. Su hija era lo más importante que tenía y no se lo daría a un hombre como él por nada del mundo, aún si otros sufrían por ello.

Los Yuris fueron a beber un café, tomándose su tiempo para conversar de cosas triviales que poco a poco fueron tomando forma de planes a futuro, como por ejemplo el que pasaría si Yuki estudiara en Rusia ya que estaba aprendiendo rápidamente el idioma o si sería mejor volver a Estados Unidos y educarlo ahí, cuantas veces al mes Yuri podría ver a su hijo cuando se devolvieran, etc.

Creo que si vivimos cerca podrías incluso verlo después de clases, yo no tendría problema que pasaras en mi casa —dijo Yuuri sin pensar demasiado en el tema y sin darse cuenta de que eso solo le daba esperanzas al rubio, después de todo pasar en la casa de una persona con la cual no tienes confianza sería extraño, así que eso significaba que serían algo más.

Entonces mejor me voy a vivir contigo o tu vienes a vivir a mi departamento —ofreció como si fuera lo más normal del mundo, logrando que el japonés lo mirara con el entrecejo fruncido.

Sin presiones ¿Eh? —dijo en tono serio para luego ambos largarse a reír. Habían estado tan tensos después de la declaración que con este simple momento podían relajarse un momento y dejar de ser tan serios sobre todo. El problema era que el relajo no duró mucho.

El teléfono de Yuri sonó y este contestó de inmediato escuchando la voz alterada de Mila— por favor vuelvan rápido, el abuelo… el abuelo… —las palabras no le salían al estar tan nerviosa.

Mila ¿El abuelo qué? ¡Demonios! —se alteró Yuri, alertando al japonés quien le prestó su total atención a aquella conversación telefónica donde no entendía nada al ellos estar hablando en ruso. Yuri se veía molesto y preocupado lo cual lo tenía con el corazón en la mano al no saber si a su hijo le había sucedido algo.

Luego de otro intercambio de palabras el rubio cortó y se levantó rápidamente de la mesa para pedir la cuenta, Yuuri lo observaba esperando que le explicara que sucedía— el abuelo tuvo una recaída, una ambulancia fue por él, pero como Mila está con Yuki no la dejaron acompañarlo.

El japonés no reaccionó, se quedó quieto en su lugar hasta que entendió que el tiempo era importante, se levantó veloz mientras Yuri pagaba y corrían hacia el vehículo con la intención de llegar a casa lo antes posible para poder tener noticias del estado de salud de Nikolai.

En todo el trayecto se fueron en silencio, la tensión volviendo pero por una razón distinta. Yuuri no sabía que decir ya que también estaba preocupado y no podía decirle al rubio que todo estaría bien, sería una inconsciencia de su parte así que decidió callar. Por su parte Yuri solo pensaba en llegar rápidamente, diciéndose a sí mismo que todo estaría bien, que solo era una falsa alarma y todo volvería a estar bien a los pocos días.

Mila estaba completamente nerviosa por la situación, habían estado compartiendo bien cuando repentinamente el abuelo se había desmayado de la nada y al estar con Yuki no sabía qué hacer. El menor lloraba al ver que Nikolai no reaccionaba y que el otro adulto en casa comenzaba a alterarse.

La mujer lloraba mientras marcaba con sus dedos temblorosos el numero de la ambulancia, una vez que le contestaron la voz le salió entrecortada mientras intentaba explicar lo que sucedía. Como ella no había estado con el abuelo en todo el proceso, no sabía cómo reaccionar ante nada ¿Cómo podría cuidar de una niña si ni siquiera podía mantener la compostura ahora?

Llamó a Yuri luego de que se llevaran a Nikolai y pudiera calmar a Yuki, es que el menor había estado llorando constantemente.

Una hora pasó y sintió la puerta abrirse por lo que corrió para hablar con los Yuris y así poder ir con ellos a la clínica, pero grande fue su sorpresa al encontrarse con un hombre alto de cabello negro al que jamás había visto en su vida— ¿Cómo entró aquí? —preguntó mientras retrocedía y rogaba porque Yuki siguiera durmiendo en la habitación donde lo dejó.

La pregunta debería ser ¿Para qué vine aquí? —preguntó con una sonrisa que daba miedo.

Continuará…