Georgi se había sorprendido al no tener muchos datos de la chica que quería adoptar a su hija, pero gracias a la poca información que había de ella pudo acceder a su árbol familiar. Logró ver quiénes eran sus padres y otros parientes logrando dar con una dirección que reconoció al instante como la del chico que había estado saliendo con su Víctor. Porque el platinado era de su propiedad aún si él no lo quería de esa manera.
Al parecer era nieta del dueño de la casa y parte de las personas que había enviado a vigilar el lugar en caso de que Víctor se apareciera por ahí, habían visto a la pelirroja ir de visita. Por eso sabía que estaba ahí aquel día y por esa razón decidió aparecerse en ese lugar.
La pobre mujer estaba tan asustada que provocaba en él una satisfacción inmediata, le gustaba ver sufrir a las personas, ya fuera por heridas físicas o por sus propios miedos.
Al parecer no había nadie más en casa, le habían dicho que una ambulancia había estado en el lugar llevándose al más anciano por lo que podía suponer que aquel hombre estaba enfermo, así que no representaba ninguna amenaza para él. ¿Qué tipo de cosa podría hacer para que le quedara claro a la chica la advertencia de no acercarse a su hija? ¿Con simples palabras bastaría? Era lo que se preguntaba mientras ambos permanecían en silencio.
Mila no sabía cómo actuar, se obligó a no mirar hacia la escalera para que el extraño pensara que estaba sola, no le importaba si algo le pasaba mientras que el pequeño estuviera bien. Eso era lo único que tenía en mente por el momento.
— ¿Para qué vino aquí? —se atrevió a preguntar, intentando adoptar una postura recta para verse mas recompuesta. No debía verse débil o temerosa.
—Tu nombre es Mila Babicheva ¿Verdad? —avanzó con tranquilidad como si esa fuera su casa y se sentó en el sofá— y quieres adoptar una linda niña ¿No es cierto? —sacó un cigarrillo de su chaqueta y lo encendió para darle una calada mientras esperaba que ella respondiera— por favor siéntate, estamos conversando —con su índice apuntó la pistola que llevaba en el pantalón para que la chica no hiciera algo estúpido. No era fácil limpiar luego de matar a alguien, sacarse a la policía de encima y tener que gastar dinero en sobornos.
Mila no tuvo más opción que sentarse, respiró profundo y respondió con un asentimiento de cabeza. Al parecer había cosas que Víctor no le había dicho ya que si estaba hablando de la adopción específicamente era porque ese era el punto.
—Bueno, entonces te diré. Ella es mi hija —Mila se sorprendió por aquella afirmación, la pobre e inocente Lena era hija de un tipo como ese. Podía entender las razones de Víctor para separarse de ella, Ahora sabía el porqué aquel hombre se veía tan indeciso.
Los Yuris se apresuraron lo mas que pudieron— primero iremos a la clínica y luego a casa —dijo el rubio, sabía que Yuki estaba en buenas manos al estar con Mila, así que lo más urgente en ese instante era estar cerca de Nikolai. Yuuri asintió rápidamente, estaba de acuerdo con el ruso, él también estaba demasiado preocupado por el abuelo.
El japonés marcó en su celular el número de Mila, le diría que abrigara a Yuki y tomaran un taxi hacia la clínica, así ella estaría tranquila sabiendo que sucedió con Nikolai y ellos tendrían a su hijo para sentirse más calmados al saber que lo tenían cerca para cuidarlo como debían.
—No contesta —habló mientras volvía a marcar y esta vez lo recibía la voz de la operadora avisándole que el número estaba apagado o fuera del área de servicio. Yuuri frunció el ceño mirando la pantalla de su celular.
—Tal vez se quedó sin batería —respondió el rubio sin quitar su mirada del camino— llegando allá llamamos directo a la casa.
—Está bien —dio un suspiro, el pecho se le había apretado al no obtener respuesta. Muy dentro de él sentía que más cosas podían estar pasando, pero tal vez solo era la preocupación a causa de todo lo que sucedía.
La mano de Yuri se puso sobre la del japonés, no sabía si estaba buscando apoyo o intentando tranquilizarlo, de cualquier forma ese simple acto les servía a ambos por lo que correspondió el gesto y entrelazo sus dedos con los del ruso. Ambos en silencio mientras esperaban llegar prontamente al lugar y obtener información.
Llegaron directamente a recepción, Yuuri no podía hacer mucho ya que no hablaba ruso. El rubio habló rápidamente con la recepcionista, al parecer se tardaba en darle información y Yuri comenzaba a molestarse, les dijeron a dónde dirigirse sin darles mayor información ya que según la chica eso le correspondía al médico.
Enojado, Yuri tomó la mano del japonés y se dirigió a los ascensores para luego llegar al lugar indicado y hablar con una enfermera preguntando por el nombre del médico a cargo. La mujer se retiró y volvió con el hombre de bata blanca a quien inmediatamente se acercaron para por fin saber lo que sucedía.
Nuevamente el idioma era un problema para Yuuri, tendría que esperar a que Yuri terminara de hablar para que le explicara. Hubiese preferido ir a esperar sentado ya que estando ahí solo se ponía más nervioso puesto que la manera de hablar de los rusos era algo brusca debido a su acento, pero no podía irse ya que los dedos de su mano seguían entrelazados con los del rubio y no lo soltaría. Estaría ahí para él.
Sintió como Yuri relajaba el agarre por lo que no debía ser algo grave, al menos eso quería creer. La conversación terminó y fueron a sentarse a la sala de espera— tienen que hacerle exámenes —habló de inmediato el rubio apenas se sentaron— al parecer este tipo de recaídas son normales ya que no le queda mucho tiempo. No entendí todo lo que dijo ya que utilizan muchos tecnicismos estúpido, pero… podrá volver a casa mañana si todo está bien.
El semblante del ruso era serio, pero no se veía tristeza ni enojo, Yuri estaba asimilando aún más la situación. Lo bueno es que podían tener a Nikolai en casa, pero pronto necesitarían una enfermera que pudiera ayudarlos, además de algunas cosas extras. La habitación del abuelo poco a poco se parecería a la de la clínica, pero era necesario si querían mantenerlo cerca y no en aquel frío lugar.
—Sabíamos que este punto llegaría —respondió Yuuri con la mirada gacha, debía ser fuerte ya que quería ser alguien en quien el rubio pudiera apoyarse— lo importante es hacer que sean buenos días ¿Verdad?
Era cierto, Yuri sabía que lo único que podían hacer por Nikolai era hacerlo sentir cómodo y darle muchos días felices, lo cual lograban con creces al tener a Yuki cerca. El abuelo amaba a su bisnieto por lo que el rubio estaba agradecido de Yuuri y de haber tomado las decisiones que tomó en el pasado, si alguien le hubiese dicho en ese entonces que más adelante él mismo buscaría a aquel hijo, no lo hubiera creído y mucho menos que iba a ser tan feliz de tenerlo cerca.
—Así que lo que te estoy pidiendo "amablemente" —explicó haciendo comillas con sus dedos— es que te alejes de ella o habrá consecuencias.
Mila frunció los labios, no iba a dejar que esa pobre niña se quedara junto a un tipo como ese, pero tampoco tenía muchas opciones luego de ver que se había metido en la casa y que traía un arma consigo.
—No quiero —dijo casi en un murmullo y Georgi comenzó a alterarse.
—Entonces no hay opción —sacó el arma y la apuntó con ella, mientras veía el terror en el rostro de la chica su mente comenzó a pensar rápidamente en algo más. Bajó el arma un momento mientras alineaba las palabras en su cabeza— ¿sabes qué? Haremos algo. Te daré dos opciones: te alejas de ella o… la adoptas y voy por ella donde tú estés —cualquiera le servía, pero la segunda sería mucho más fácil ya que Víctor había averiguado sobre su mundo para poder esconderse, pero claramente esa chica no sabría como ocultarse de él.
Continuará…
