HOLAAAAAA MIS NIÑASSSSS!
Aquí estoy con el siguiente capí... que es la continuación del anterior:
La presentación de Bella con los chicos.
Espero que la disfrutéis!
Os dejo con... "Un ángel entre demonios"...
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CAPÍTULO 4
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Durante unos segundos, el silencio reinó en la mesa. Todos tenían sus ojos puestos en Isabella. Sin mala intención, por hacerla pasar un mal momento, pero nadie encontraba palabras para iniciar conversación.
Todos estaban pensando en qué decir, pero por alguna extraña razón, no encontraban léxico.
Bella, obviando las señales "místicas" de un supuesto peligro y controlando su halo, se sentía tremendamente avergonzada. Notaba todos los ojos puestos en ella. Y aunque no agachaba la mirada, no se atrevía a fijar la vista en ninguno.
Pasó la lengua por sus labios para, posteriormente mordérselo.
Gesto que no pasó desapercibido para Jake y Edward, que aún de forma más intensa que el resto, no le quitaban los ojos de encima.
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Ella carraspeó, sacando a todos de sus ensoñaciones, e inhalando una gran cantidad de aire, tomo la palabra.
- Bueno... en fin... ¡Aquí estoy! - Exclamó gesticulando con los brazos. Soy Bella. - Inclinó la cabeza hacía un lado, de forma angelical.
- ¡Chicos! - Los llamó Alice alzando la voz. - Bella pensará que si estáis mal de la cabeza... - Abrió los ojos dándole énfasis a sus palabras. - ¿Qué tal si os presentáis?
El primero, y habitualmente más lanzado, fue Emmet. Se levantó y estrechó a Bella entre sus brazos sin ningún tipo de pudor.
- Soy Emmet Cullen... menuda expectación has levantado... - Rió. Bella se quedó cortadísma. No le desagradó para nada el gesto, pero no lo esperaba.
- Hola, soy Rosalie – la cual le dio dos besos en sendas mejillas. - Tranquila por Emmet, ya te acostumbraras a él. - Bella asintió.
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- ¡Dios de mi vida...! Están helados... Tendré que cubrirme con el "halo", si no acabarán congelándome -
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Todos fueron presentándose por orden y muy simpáticos. Acto que apaciguo los nervios y la vergüenza inicial de Bella.
Hasta que llegaron las dos presentaciones más "esperadas y temidas" por ella.
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- Hola... soy Jake... Jacob Black – Se acercó a ella, dejando un espacio más que razonable entre ambos, y le dio un beso en una mejilla. No quiso acercarse más, porque era más que consciente que su temperatura corporal estaba más alta de lo normal.
El rubor de Bella, se intensificó notoriamente.
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- Sí... lo sabía. Es él... -
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Bella se volvió a morder el labio, no ayudando al problema de temperatura de Jake. El cual no notó de más ya que había sacado el halo, para protegerla de la temperatura de los Cullen.
- Yo soy Edward Cullen – Bella se giró hacía él, con las mejillas aún más rojas, si cabía.
- Hola... soy Bella... - Hizo un mohín con la boca, dándose cuenta de que eso, ya lo había dicho de antemano. Pero, no sabía ni qué decir.
Edward se acercó levemente a ella, con esa seguridad que siempre transmitía, y que hoy, frente a esa chiquilla no poseía para nada. Pero era un vampiro antiguo, por lo que no le resultó difícil montar su fachada. Se acercó despacio y le dio un suave beso en la mejilla.
Nada más que él se acercó, un olor indescriptiblemente exquisito, la atontó durante unos segundos.
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- ¿Cómo puede oler así... Es... enloquecedor" -
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- Siéntate Bella... - Le ofreció Alice.
No acabó de pronunciar las palabras, todos los varones, menos Jake y Edward que seguían de pie, se levantaron de sus sillas para afrocérsela.
Las chicas se miraron entre ellas, intentando aguantar la risa; cosa que no consiguieron ya que estallaron en carcajadas.
Los chicos no tardaron en seguirlas.
- ¡Vaya! Qué caballerosos... - Bella alzó una ceja, suspicaz.
- ¿Dudas de nuestros modales? - Preguntó Quil, haciéndose el ofendido de forma comediante.
- No, por supuesto... Lord Quil... - Bella se mordió el labio, escondiendo la risa.
- ¡Jajajaja!... Vaya buena... - Embry lo codeó, riéndose de su amigo.
- Toma – Edward solucionó el problema de la silla, trayendo una para ella. - Así no tendrás que escoger... - le guiñó un ojo, y el corazón de Bella dio un repique de campanas.
- ¡Oh, gracias! ¿Otro lord? - le alzó las cejas, juguetona. Necesitaba soltar algo... no podía quedarse callada, porque él notaría que se embobaba mirándole a los ojos.
Pero él no necesita de verle las reacciones puramente humanas; él, captaba cada cambio en su corazón. Cada inspiración que hacía cada vez que él se dirigía a ella. Eso le encantó e hinchó su orgullo.
- Puede... - le contestó él. Su mirada era felina. Demasiado. Pestañeó para relajar la mirada que sabía le estaba dedicando.
Bella agachó la mirada, intimidada, y se sentó al lado de Alice. A su otro lado, se suponía que iba Edward, pero Leah, se adelantó y le pidió que le cediese el sitio.
Por supuesto, Edward se lo cedió, a mala gana, pero no podía decir nada. No sería propio en él negar algo así. Los chicos del grupo siempre complacían a sus "hermanas" en todo.
- ¿Empezamos con grupitos femeninos? - Picó Emmet. - Esto puede ponerse interesante.
- Espera a que me quite la falda... - le soltó Bella chistosa, sin pensar. Alice estalló en risas. Emmet se quedó pasmado, mirando hacía las piernas de Bella.
- Pero si llevas vaqueros... - Hasta que entendió la broma: Ella se refería a que era una chica, que era normal que las demás se juntasen a ella.
- ¿No crees que es muy osado por tu parte hacerme una insinuación así delante de mi chica? - Le siguió el juego; Emmet nunca se quedaba sin salida; y menos si se trataba de bromas.
- Tranquilo, no era una insinuación. No eres mi tipo - Le espetó ella decidida. Emmet se quedó boquiabierto.
- ¿Cómo? - Bella se inclinó de hombros, a modo de disculpa. - ¿Entonces cuál es tu tipo, Bella? - le preguntó, picándola.
- Cualquiera menos tú. - Emmet abrió aun más los ojos.
- ¿Por qué? - Y entonces le puso pucheritos, sacándole una dulce y armoniosa risita a Bella.
Era igual que un repique de campanas. Un sonido extraordinario para dos finísimos oídos pendientes de cada sonido que saliese de su boca.
Bella se acercó un poco a Emmet, por encima de la mesa, como si fuese a revelarle un secreto.
- Cualquiera que no tenga novia – Le guiñó un ojo.
Al cabo de unos segundos, Emmet empezó a reírse.
- Me gustas... - Le dijo. Todos asintieron. - Eres de las nuestras... Serás dura de roer, pero acabaré dejándote sin respuesta. Al tiempo. - la amenazó, juguetón.
Ella alzó su brazo, para que estrechasen sus manos.
- ¡Acepto tu reto!... Bueno, no hace falta que escupamos ni nada por el estilo, ¿verdad?- Emmet volvió a romper a reír.
- Emmet... - lo avisó Rose.
- No, creo que así bastará. - Y ambos, juntaron sus manos, divertidos.
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Dos chicos que no se movían, ni hablaban, que casi ni respiraban, estaban atentos a cada movimiento, palabra y gesto de Bella.
La siguiente clase la tenía con Alice y Leah. La cual transcurrió bastante tranquila. Después del alboroto inicial, al tener que, por cuarta vez en el día, Bella tuvo que presentarse ante la clase.
Alice y Leah, muy discretamente, le prepararon una mesa al lado de la suya para así estar cerca las tres.
Bella era muy inteligente e iba sobrada al nivel de la clase. Ese detalle desató admiración por parte de Alice.
"Otro atributo perfecto para poder llegar a ser una Cullen..."
Alice se sorprendió de su propio pensamiento, quedándose ligeramente traspuesta. Leah la miró con pánico, y la vampira negó, dejando tranquila a su "hermana" loba.
"¿Y si Bella, se convirtiera? ¿Y si ella... pudiera llegar a ser la pareja de Edward?"
Pero no podía verle el futuro a Bella. Podría intentar quedar con ella a solas, lejos de los lobos. Aunque tampoco pudo ver su llegada al pueblo, y entonces no tenía contacto con los licántropos.
Era algo... extrañísimo y que jamás le había pasado con un humano.
- ¿Qué clase tienes ahora? - Le preguntó Leah.
- Literatura – Alice sonrió por lo bajo a sabiendas quien sería su compañero.
- Deberíamos sincronizar los horarios, para saber con quien tienes clase para ir juntos – Comentó la loba. - Vaya... si tu quieres... No pretendemos monopolizarte ni agobiarte – Sonrió con disculpa.
- Tranquila... no lo hacéis – Le contestó, agradeciendo así su disculpa.
- Es lo que nosotros hacemos. Así todos sabemos donde está cada cual a cada hora – Explicó Alice. - Sé que suena algo... excesivo. Pero nos gusta saber del resto. Nos cuidamos y protegemos entre nosotros. - Alice la miró con ternura – Y si tu quieres... puedes formar parte de nuestra familia. ¿Verdad Leah? - La nombrada asintió.
- ¡Oh, vaya! Eso es... muy... amable por vuestra parte. - Bella se sentía tremendamente encantada por la aceptación a su llegada. Aunque debía reconocer que sí que sonaba algo exagerado - Pues luego "sincronizamos" los horarios – Repitió la misma palabra de Leah a modo divertido.
La acompañaron hasta clase de literatura, donde Edward, apoyado en la pared con aire desenfadado charlaba animadamente con Quil y Jasper, que tenían su clase enfrente de la suya.
Los chicos captaron su presencia nada más girar en el pasillo. Todos estaban sincronizados con el aroma de cada "hermano" y ahora, empezaban a hacerse con el olor de Bella; el cual no resultaria difícil debido a que a todos se les ofrecía de lo más exquisito y agradable para sus finos olfatos.
Pero ya tenían bien ensayadas sus formas ante los humanos, ya que no sería para nada lógico que a varios metros ellos voltearan la cabeza para mirar a las chicas.
Llegaron a su posición y tras comentarles que Bella tenía clase de historia, todos se fueron a sus respectivas aulas.
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"Menudo regalito que te he traido, ¿eh hermanito? Por cierto... no se te nota nada que Bella te gusta... un poquito mucho... ¡jajaja! Pero no te quedes mirándola fijo tanto tiempo, la intimidas"
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- Hasta luego, chicos – Se despidió cantarina.
Y ahí se quedaron parados y solos. Bella realmente no sabía ni qué hacer. Había perdido la capacidad del movimiento.
Y lo que más rabia le daba era los golpeteos abrasadores que le daba el pecho cada vez que estaba cerca de Edward.
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- Menos mal que no puede escuchar mi ritmo cardíaco... si no, fliparía -
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- Ahí viene el profesor Moore. Es agradable y buen educador. A veces se pasa de romántico - rodó los ojos simpático – pero me gusta mucho esta clase. Es una de mis asignaturas favoritas. - Edward se dio cuenta de que parecía una cotorra.
Esta chica conseguía descontrolarlo... demasiado. Y sumándole el echo de no poder leerle los pensamientos, lo hacía estar más alerta, ya que no contaba con su habitual ventaja.
Bella miraba para Edward fijando y quitando sus ojos de su cara intermitentemente ya que no podía aguantarle los ojos por más de dos segundos seguidos.
La abrasaban... y la acaloraban.
- ¿Entramos? - Bella asintió con un movimiento de su cabeza.
Edward acompañó a Bella hasta su propio pupitre.
- Acomodaré el otro pupitre aquí, a mi lado. ¿Si te parece bien? - La miró fijamente a los ojos. No trataba de usar sus truquitos con ella, fue algo que le salió solo.
Por supuesto ella, tal como la había mirado él, no pudo ni quiso negarse. Por nada de este mundo.
En todo caso, preferiría que se abriese un agujero en la tierra y la tragara, pero solo eso.
- Sí, claro... Estará bien que nos sentemos juntos. - Bella abrió los ojos como platos, apartando rápidamente la vista.
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- ¡¿Cómo ha salido eso de mi boca?! ¡Joder Bella! -
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Edward escondió su sonrisa de pura satisfacción al escucharla y por consiguiente su gesto de auto riña acompañado de un repique de su alterado corazón.
- ¿Señorita Swan? - Bella bufó por lo bajo, sabiendo lo que venía a continuación. - ¿Le importaría venir y presentarse? - Frunció el ceño, mostrando su poca gana. - Imagino que estará cansada de esta presentación – Bella se puso colorada por la pillada del profesor. - Pero mañana ya no será necesario. - Ella asintió mientras se levantaba.
- Siento el gesto, Sr. Moore... - Se disculpo al llegar a su altura.
El profesor quedo encantado por la educación y modales de Bella.
Ella se giró y encaró a la clase.
- Bueno... muchos ya me conocéis de otras clases. Soy Isabella Swan, Bella. Acabo de mudarme desde Fénix. Mi padre es Charlie Swan, el jefe de policía. Y estoy muy contenta de estar aquí y compartir este último curso con vosotros. - Dedicó una tímida sonrisa a la clase.
Todos quedaron atónitos ante la dulzura y encantadora presentación de Bella. Pero también genero ciertos celos y envidias en el sector femenino.
Aunque llevaban un nivel inferior a su antiguo instituto en Fénix, debía reconocer que el profesor era bueno. Mantenía un ambiente en clase agradable, y la atención del alumnado en prácticamente toda la hora.
- En estos minutos que faltan para acabar la clase, pueden ir haciendo el ejercicio. Los que lo acaben aquí, se van libres de tarea para casa. - Anunció el Sr. Moore. - Pueden hacerlo con la ayuda de su compañero.
- ¿Tienes libro? - Preguntó Edward.
- Sí, mi padre se encargo de venir a por la lista y comprarlos. - Una tierna sonrisa asomo por sus labios dándose cuenta del detallazo de su padre.
Edward se maldijo de no poder leer la mente para descubrir qué había pasado por su cabecita para haber sonreído de esa forma tan encantadora.
Cuando Bella se giró hacía Edward, él ya estaba haciendo la tarea.
- Ummm... - Bella se quedó ligeramente cortada, ya que parecía que iba a hacer la tarea él solo.
- Estoy haciéndola para que así la tengas hecha y no la lleves para casa. - Bella le alzó una ceja.
- ¿Perdona? - Le salió solo, instintivo. Pero el ver que él ejercía de "cuidador" con ella, no le gustó. Edward la miró extrañado. - Debemos hacerla juntos. Además, ¿quién te ha dicho que me llevará mucho tiempo? - Él se inclinó de hombros.
Bella tomó su hoja, donde había tomado nota de las preguntas. Las leyó y las respondió en unos minutos.
Edward se quedó pasmado cuando ella le pasó su hoja con las respuestas; todas correctas, por supuesto.
- También es una de mis asignaturas favoritas – Le alzó ambas cejas, pagada de sí misma.
- Parece que tenemos cosas en común... Me alegro. - Le soltó él, mirándola fijamente. El corazón de Bella retumbó. - ¿Por qué no me hablas de ti...? Ya que tenemos un rato libre... - Ella se ruborizó al instante.
- No sé... ¡jaja! - Rió nerviosa. - Pregunta algo... y... ya veremos si te contesto -Alzó una ceja, retándolo.
Esto estaba encantándole a Edward. Bella no era una damisela en apuros como a simple vista podría suponerse.
Era guerrera. Era dura. Y tenía un carácter espectacular. Hecho a su medida.
Lo dicho... A cada mínima cosa que descubría de ella, más encantado estaba. Más ligado se sentía a ella, y más ansias de pasar más y más tiempo con ella sentía. Conociéndola, descubriéndola...
- ¿Tienes hermanos? - Edward sabía sobradamente la respuesta, pero quería hacer preguntas típicas en adolescentes humanos.
- No. Soy hija única. Mis padres se separaron cuando yo era muy pequeña y ninguno se ha vuelto a casar o tener más hijos. - Respiró. - Esa ha sido fácil.
- Bien... veamos. - Edward hizo qué pensaba. Mentira. - ¿Te gusta el cambio de clima? - Bella aguantó la risa, llevándose la mano a la boca. - ¿Qué? - Ella meneó la cabeza.
- Ni me gusta el sol extremo de Fénix, ni la niebla constante de aquí. Llevo cuatro días, y no he visto ni rastro de un mínimo rayo de sol – Abrió los ojos, exagerando el gesto.
- Ni lo verás... Aquí hace sol una vez al mes... En los meses de verano, sale algo más, pero... poco. La temperatura si aumenta, no te preocupes... pero no cuentes con días soleados. - Bella se inclinó de hombros.
- Bueno... qué se le va hacer... - Suspiró teatralmente.
- ¿Te gusta esquiar?
- Me he criado en Fénix... Allí el esquí no existe. Por lo de que nunca bajamos de 30 grados y esas cosas, ¿sabes? ¡jajaja! - Edward volvió a deslumbrarse con su risa, pero fingió cierta molestia. - ¡Oh! Perdona, no quise molestarte... A veces no mido mis bromas... yo... - Vale, a ella le importaba haberlo ofendido. Eso era bueno, pero ya era momento de cortar el apuro que la chica estaba pasando.
Pero justo cuando iba a hablar... un murmullo le llegó a la mente.
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-¡Joder Bella! Esta siendo encantador contigo, y tu vas y le sueltas una de tus sobradas... Pero está guapísimo incluso enfadado... ¡Virgen Santa! Me quita hasta el aliento...-
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Bella... Él... ¡Había podido escucharla! Y a parte de que su pensamiento le encantó, más encantado estaba de poder, al fin, oírla.
Siguió con la táctica planeada, ya que a ella se le estaba desencajando la cara pensando que realmente lo había molestado.
- Creo, que si me pones esa carita... - Edward se acercó un par de centímetros a su cara – podré perdonarte – Intentó no mirarla así, "coaccionándola", pero de sus ojos salía un brillo demasiado cegador para una humana.
- ¿¡Estabas fingiendo!? - Le alzó el tono, pero manteniendo el volumen en susurros. - ¡Eres... un tramposo! - Frunció la boca en un mohín lo de más divertido. Lo que hizo a Edward reírse.
- Debes esforzarte bastante más para ofenderme... Sé captar una broma, no soy tan cortito – Le alzó las cejas, chistoso.
Ella ni corta ni perezosa, le dio un suave golpe en el hombro, a modo de broma, como hubiese echo con cualquier chico. Pero lo que no creyó encontrar fue la dureza que chocó contra su mano.
Edward aguantó la respiración, expectante por la reacción de Bella.
Eso la dejó trastocada, mirando de hito en hito del hombro de Edward a su mano, pestañeando por la sorpresa.
- ¡Oh, vaya...! - Murmuró.
- No contabas con que estaba tan fuerte, ¿eh? - Disimuló él perfectamente. Bella se mordió el labio. - Hago ejercicio, pero no como para tener un cuerpo tan definido como Emmet o Jake. Igualmente me halaga tu reacción de sorpresa.
Entonces Bella se sintió avergonzada por su exposición de asombro ante la musculatura de su acompañante.
Pero lo que realmente la sorprendió no fue eso, si no esa clase de dureza. Solo le había rozado y notaba la mano caliente como si hubiese dado un golpe contra una pared.
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Y otra vez esa sensación de alerta. Entonces fue consciente de como su "halo" la protegía, volviendo a ella.
Estaba tan cómoda con Edward que se había olvidado completamente de el y lo tenía "desconectado" como ella definía a cuando bajaba sus defensas.
Ese chico la desconcertaba. Tan fácil le había bajado su "halo", tan rápido lo había conectado con toda la artillería pesada.
Edward entonces fue consciente de que ya no podía escucharla; se había vuelto muda... otra vez.
Tenía que encontrale sentido a esto. Ella estaba distraída, contenta y confiada... hasta que le dio el golpe y se sobresalto.
¡Eso era!... la clave es su confianza. Esa chica, aún siendo humana, debía tener algún don. Una especie de escudo. Por eso Alice tampoco podía verle el futuro.
Si lo tenía desarrollado de humana, si ella llegase a ser una de ellos...
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"Edward... para... ¡para! ¿Dónde vas pensando eso? Esta chica una futura vampira..."
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Se engañaría a si mismo si no admitiese lo tentador de esa idea.
Las clases dieron fin. Y juntos, salieron al pasillo para ir encontrándose con el resto del grupo.
Aunque hicieron borrón y cuenta nueva, Edward sabía que Bella aún le daba vueltas al asunto. En cuanto la despistara un poco, lo olvidaría, estaba seguro. Por lo que decidió empezar con el plan de distracción.
- Al final, no me has contestado a lo de esquiar – Volvió él a preguntarle. Ella abrió los ojos sorprendida de que volviese con eso.
- No, no sé esquiar... ¿recuerdas lo que la temperatura alta, y esas cosas? - arrugó la boca en un mohín divertido.
- Sí, lo recuerdo... me diste un buen derechazo... ¡jajaja! - Se frotó el hombro donde ella le había "rozado" con la mano, de forma exagerada.
- ¡Vamos! No te he tocado... No seas quejica. Y además... ¿Por qué tanta insistencia en lo del esquí?
- En poco más de un mes, habrá nieve cerca de aquí, y todos solemos juntarnos para practicar. ¿Te gustaría venir con nosotros? - Le preguntó mirándola a los ojos.
- Bueno... yo... ya te he dicho que no sé esquiar. - Se inclinó de hombros.
- A partir de ahora, estás invitada a todos nuestros eventos. - Ahí Edward mintió tremendamente, ya que había ciertos aspectos "privados" en el grupo donde Bella no estaría jamás invitada.
Un pensamiento de ella viéndolos cazar, le atravesó el pensamiento, teniendo que aguantar la risa. Pero esa risa pronto dio lugar a un escalofrío... ¿Qué podría pasar si en un momento así, tan salvaje, donde todos se dejan llevar por sus instintos primitivos, ella estuviese en el medio?
Bloqueó el pensamiento antes de que Bella se diera cuenta del cambio en su semblante.
- Y por el hecho de que no sepas esquiar... es lo de menos. Yo podría enseñarte. - Se habían parado, esperando a que Alice y Leah se les unieran, por lo que podía mirarla directamente a los ojos, poniéndola nerviosa, como había comprobado que le encantaba hacer.
- ¿A sí? ¿Tú te encargarías de eso? - Le susurró sin apartar la mirada, con la respiración entrecortada. - Te aviso de que soy muy torpe – Se mordió el labio.
A Edward le llegó el olor de sus "camaradas" Quileutes, así que discretamente se separó un poco de Bella, ya que se habían acercado el uno al otro sin darse cuenta; eso Bella, ya que él había sido muy consciente de ese acercamiento.
Al Edward separarse, ella salió de su deslumbramiento, sacudiéndose discretamente la cabeza.
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- Ey... - Los saludó Quil - ¿El resto aún no han salido?
- Jasper ha ido a buscar a Alice y Leah, no tardarán; con Rose y Emmet nos encontraremos en el aparcamiento. - Explicó.
Las voces de sus hermanos le llegaban próximas.
- Bueno Bella... ¿Qué tal el primer día? - Le preguntó Embry acercándose a ella.
Jacob se había quedado algunos pasos por detrás. Cuando tenía cerca a Bella, perdía capacidades de autocontrol. Y lo que menos quería, era empezar a temblar y dar la nota.
- Jake... hermano... ¿Qué haces ahí detrás? - Lo llamó Edward. - Ven.
Edward se separó de Bella, y abrazó a Jake por los hombros.
- Estas dos horas estarían tranquilos los profesores, que nos han tenido separados – Rió el vampiro.
- Ya te digo... La profesora Scott me lo ha dicho... "cómo se nota que no comparte clase con el señor Cullen... Qué paz! - imitó Jake a la profesora, exagerando los gestos y sacando las risas de todos, incluida la de Bella.
Jasper, Alice y Leah se unieron al grupo, y juntos se encaminaron al aparcamiento donde seguro, estarían ya Rose y Emmet esperando.
Alice se colgó de los hombros de Bella, la cual le agarró cariñosamente un brazo y así, enlazadas salieron del edificio.
- ¿Qué tal esta hora con mi hermano? ¿Se ha portado bien? Porqué sino tendrá que vérselas conmigo. - Amenazó, ganándose la risa de Bella.
- Creo que podras perdonarle la vida, por lo menos hoy... Se ha portado muy bien conmigo. Otro Lord, ¡jaja! - Rieron, acompañadas de Leah – Veremos cuando pasen unos días... - Rodó los ojos.
- No... no creas. Esto irá a más. Los chicos son protectores y muy consentidores con las chicas del grupo. En poco tiempo, en cuanto se adapten a tí, sus atenciones irán en aumento. Ya no quedan chicos como los nuestros, ¿verdad Alice? - La nombrada asintió.
Bella alzó las cejas sorprendida de tal revelación. Y era cierto, ya no quedaban chicos que cuidaran como ellas explicaban a "sus" chicas.
Entonces las palabras de Alice, antes de entrar en la última clase, cobraron más sentido. Cuando se referia a los cuidados y protección.
Solo esperaba que no fuese ahogante.
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Espero que os haya gustado...!
Ya os había comentado que los primeros capis pueden resultar algo lentos...
Aunque os dejo ver algunas cosillas para que vayáis haciendo boca
UN BESAZOOOOOOO!
