!HOOOOLAAAAAAAA!

Aquí estoy con un nuevo capi.

Cómo veís, no os dejo esperar demasiado.

Hoy, momentito Jake&Bella y celos de nuestro vampiro posesivo ;-)

Os dejo con ... "Un ángel entre demonios"

CAPÍTULO 5


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Todos se reunieron junto a los coches, y charlaron durante unos minutos antes de despedirse.

No todos los días se reunían después de clase; a veces quedaban por separado, mezclados o todos juntos. Pero hacían vida aparte del resto, ya que podría llegar a ser insano, y muy agobiante. Además, solían hacer turnos de guardia, para velar por el pueblo, mezclados entre ambos clanes.

Los Quileutes si que tenían que estudiar, no como los Cullen. Aunque alguna vez en la semana los chicos bajaban hasta la casa Cullen y Alice, o incluso Edward les daba clases para echarles una mano en sus estudios.

A parte de las bromas, los chicos humanos también se preocupaban por sus futuros y los Cullen, tenían muy presente eso, extraordinariamente involucrados en la causa, ayudándolos en todo lo posible.

La hora de marcharse llegó y Bella comenzó a ponerse más nerviosa, ya que no sabía con quien sería correcto ir, porque algo le decía que todos se ofrecerían.

- Bella... ¿Vamos? - Alice le solucionó el problema, no dando opción a que fuese con nadie más.

- ¡Ey Bella! - La llamó Quill... - Otro día tienes que venirte con nosotros en moto. ¿O no te atreves? - La picó.

- Me atrevo a eso y a mucho más... - le sonrió con suficiencia. - No te dejes engañar por mi imagen frágil... puedo ser tan bruta como cualquier chico. Tú incluido. - Le señaló con su dedo índice.

- ¡Uuuhhh! Eso suena a nuevo reto. - Comenzó a picar Emmet. Bella inclinó los hombros. - ¿No me dirás que sabes montar? - Bella arrugó la boca. - ¿En serio? - Emmet se quedó alucinado. Esta chica era una caja de sorpresas.

Jake no daba crédito. A parte de todos los atributos que iba sacando en claro que Bella poseía, también sabía montar, y parecía que le gustaba. Esta chica lo tenía todo. Ella podría llegar a ser su todo.

- ¡En serio sabes montar? - Le preguntaron las chicas.

- A ver... no soy una experta, pero bueno. Me defiendo. Me dieron unas clases – Bella agachó por un segundo la mirada. El recuerdo de Richard le llegó sin previo aviso dejándola sin aire.

- Eso suena a novio motorizado – Rose también le alzó las cejas, pícara.

- ¿Has dejado novio en Poenix? - Le preguntó Alice. Bella pestañeó seguido, sorprendida por la pregunta.

- Alice, querida... tú tan directa como siempre. - La reprendió Jasper.

- O sea, que si... ¡Qué has dejado un novio!- Volvió a la carga Rose, intrigadísima.

Edward y Jacob contenían la respiración expectantes a la respuesta de Bella.

- No... No he dejado ningún novio allí... - Apretó los dientes antes de soltar cualquier barbaridad y ponerse en entredicho. Pero su cara lo decía todo.

- Pero si lo hubo... - Alice la miró de lado, traviesa. Bella asintió con un tímido movimiento de cabeza.

Edward y Jake, pudieron al fin, respirar tranquilos. "Su chica" estaba libre, y no parecía afectada sentimentalmente por la ruptura.

Ambos se lanzaron una mirada cómplice.

"Mejor que no haya novios de por medio"

Pensó mirando de soslayo para Edward, el cual asintió con una mirada tenebrosa.

- Bueno... - suspiró, alzando la cabeza orgullosa - algo bueno tuvo que tener... me enseñó a montar en moto... y lo hago bastante mejor que él - Se mordió los labios, intentando esconder una sonrisa que le salía a borbotones de los labios.

- ¡Así se habla Bellita! - Emmet la agarró por la cintura alzándola y comenzando a girar sobre sus pies.

Todos se pusieron tensos ante el osado gesto de Emmet, pero pronto eso pasó a risas contagiadas por las estrepitosas carcajadas de Bella.

- ¡Ahhh, Emmet! ¡jajaja! ¡jajaja! ¡Bá-ja-me! - Bella no era capaz de parar de reír.

- Emmet, bájala. Acabarás mareándola. - Le recomendó Edward, algo tenso por el gesto atrevido de su hermano.

El cual estaba embelesado contemplando la escena.

Emmet la bajó, sujetándola hasta que recuperó la capacidad del equilibrió.

- Bueno chicos... ¿Nos vamos? Nuestros padres nos echaran la bronca por llegar tarde a comer, como siempre – Indicó Alice, mirando con intención hacía los chicos, mientras Bella seguía riéndose con Emmet.

Edward le abrió la puerta del acompañante a Bella, haciéndola sonrojar.

- Bella... Acuérdate de ese paseo en moto, ¿ok? - Le recordó Quil, ella asintió, despidiéndose con la mano de los chicos.

Jacob le alzó la mano, acompañado de una sonrisa, la cual fue más que devuelta por parte de Bella.

Nada más montarse en el coche, el dulce olor de Edward, que allí se encontraba potenciado, le recorrió las fosas nasales, nublándole el raciocinio. El olor de ese chico, acabaría por enloquecerla.

- ¿Lista? - Preguntó Edward una vez se puso el cinturón de seguridad. Bella asintió.

- ¿Todos los días son así? - Preguntó ella después de un rato.

- Bueno, los hay más tranquilos, claro. - Contestó Alice desde el asiento trasero. - Hoy ha sido raro porque era tu primer día y todos estamos un poco tensos para que te vayas adaptando y nos conozcas... Bueno, menos Emmet. Él nunca se preocupa por nada, como ya has visto – Bella sonrió ampliamente.

- Poco a poco te irás adaptando más y más... Y bueno, nosotros a ti también, claro. Nadie, menos Emmet – Jasper rodó los ojos – quiere hacerte sentir incómoda.

- ¡Oh! Nadie ha echo eso. Y Emmet tampoco... me ha parecido que es... muy natural. Parece mucho mayor de lo que es, - los Cullen se lanzaron una mirada por el espejo retrovisor - aunque por sus acciones no lo parezca – Rió - He estado genial, en serio. Sois... geniales. Y de verdad que tengo que daros las gracias por las consideraciones y atenciones que me habéis dado hoy.

- No tienes que darnos las gracias por nada. Tú si que eres genial, en serio – La aduló Alice.

- Esto solo ha sido una pequeña muestra – Contestó Edward lanzándole una mirada cargada de promesas por cumplir.

Mirada que hizo temblar a Bella de anticipación. Cada vez que él la miraba, una fortísima descarga eléctrica parecía recorrer su cuerpo, abrasándolo.

Se despidió de todos con una hermosa y enorme sonrisa.

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Nada más entrar en casa saludó a su padre, el cual había salido pronto para comer con Bella, ya que era su primer día de clase.

Nada más verla entrar por la puerta, soltó el aire de alivio. Su cara lo decía todo:

Estaba radiante, exultante de alegría.

- Veo que vienes contenta – Sonrió aliviado.

- Sí... Los chicos son... ¡geniales! Me han dado un recibimiento mucho mejor de lo que podría esperar... Son... ¡geniales!

- Si, ya lo he oído... y lo sé. Son... - ¡Geniales- Dijeron a la vez, riendo.

Comieron y Bella se encargó de recoger, ya que su padre había hecho la comida.

Después subió a su cuarto a hacer algunas tareas que habían mandado para casa y a poner un poco de música; estaba excitada con todos los acontecimientos del día y necesitaba relajarse con alguna melodía tranquila.

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En la casa Cullen todos estaban igual de nerviosos que Bella. Todo había salido mucho mejor de lo esperado.

Les contaron a Esme y a Carlisle todo lo que había ocurrido con Bella durante el día, casi peleándose por hablar. Dando por echo, que Bella formaría parte del grupo desde ya.

Una vez finalizado el turno de anécdotas, Edward tomo la palabra de forma más seria.

- Hay cierto detalle que necesito que hablemos... Entre todos.

Les relató lo del mutismo por tiempos, mental de Bella y que Alice no podía verle el futuro.

- Yo tampoco puedo captar sus estados de ánimo... Gracias por preguntar – Se mofó Jasper.

- ¿Qué...? ¿En serio? Es verdad que no te habíamos preguntado, perdona hermano. - Se disculpó Edward. - Esto es... raro. - Su frente se llenó de arrugas.

- Esa chica tiene un don. Solo que para ser humana, lo tiene muy desarrollado. - Carlisle estaba asombrado con esa chica. - Dices... que durante unos minutos, pudiste leerle el pensamiento, y que ella entonces, estaba tranquila, cómoda... y que al darte el toque en el brazo se quedó sorprendida... - Carlisle meditó durante unos instantes – Que depende de su confianza, seguro. Estoy de acuerdo contigo, hijo. Pero... ¿Pensaste si es que pudiese manejar su don de alguna forma, por ella misma?

Todos los presentes se quedaron atónitos.

- ¿Es eso posible? - preguntó Rose – ¿Siendo humana?

- Bueno, hay humanos que tienen el control de ciertos dones. Muchos son farsantes, por supuesto... pero no todos. - Aclaró - Lo iremos viendo poco a poco. Para ser el primer día, traéis un montón de anécdotas. Me alegro de que queráis incluirla en vuestro grupo, pero... - Carlisle les lanzó una mirada preocupada y de cierta advertencia. - Os recuerdo que ella no sabe absolutamente nada. He estado hablando con Charlie y me ha comentado que no le ha revelado absolutamente nada; mientras no sea totalmente necesario, no quiere involucrarla en temas "raros" – Sonrió divertido, ante el recuerdo de su conversación con el Jefe de policía.

Todos los "chicos" asintieron, prometieron ser cuidadosos.

- Pasados unos días, después de la barbacoa en La Push... tenéis que invitarla a casa. Con la excusa de algún examen o trabajo, ¿eh? - Propuso Esme – Esa chica me gusta. Me gusta mucho.

"No solo a ti" Pensó Edward

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Cuando acabó los deberes, Bella bajó hasta la cocina para picar algo, cuando sintió a su padre hablar por teléfono con quien parecía ser el Dr. Cullen.

- Papá... - lo llamó susurrando - ¿Es el Dr. Cullen? - Charlie asintió. - Antes de colgar, pásame el teléfono, ¿ok?

- Es mi hija, que quiere que le pase el teléfono... Aunque no te hagas ilusiones, no creo que quiera hablar contigo... ¡jajaja! Si... vale, nos vemos mañana. Te la paso, un saludo a Esme.

- Hola Dr. Cullen... Si, los chicos han sido... geniales. Me han dado un gran recibimiento y si... si... me han ayudado y atendido demasiado bien... – Ahí Bella comprendió de donde venía la manía de cuidar unos de otros. - ¿Estará por ahí Alice? ¡Genial! Salude a Esme de mi part... ¡Ok! Carlisle, saluda a Esme de mi parte.

¡Ey, Alice! Tengo que ir a comprar al super algunas cosas. Me preguntaba si me acompañarías... De paso que te uso de taxi, vamos juntas... ¡Ok! Nos vemos en media hora.

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- Hermanito... - Canturreó Alice llamando a Edward. - Me voy a llevar tu Volvo para acompañar a Bella al super. Supongo que no tendrás inconveniente... - Alice miró a su hermano con ojos cargados de intención.

- No... Claro que no hay problema. - Le contestó, intentando controlar su expectación.

- Bueno... Así te quedará el olor de Bella en el coche durante unos días. - Alice le sacó la lengua mientras se escabullía de su hermano predilecto.

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Alice, puntual como un reloj, recogió a Bella en el Volvo de Edward. Bella, nada más ver el coche, se le escapó una sonrisita, la cual no pasó desapercibida para Alice, que la sometió a un interrogatorio para qué le dijera su broma personal.

- No digas nada... - la miró con advertencia. - Me río, porque el coche... en fin... huele a tu hermano. A Edward... y huele... - puso los ojos en blanco de puro éxtasis.

Alice estallo en carcajadas, hasta que Bella le puso morros y se calló. Ella sabía perfectamente porqué Bella había sonreído así al ver que la recogía en el coche de Edward.

- Si. Es verdad que Edward huele muy bien. - La miró con gran picardía. - Yo ya no lo noto pero... imagino que en el coche estará el olor más concentrado – Bella asintió meneando con énfasis la cabeza. - ¿Sabes? - Alice la miró con ojos traviesos – Mi hermano está encantado contigo... - Bella abrió los ojos sorprendida – Vamos, que le has gustado. Y creo que bastante – Sonrió pilla – Pero no vayas a delatarme.

- No, por supuesto. - Agachó la cabeza, tímida.

- ¿Bella...?

- Bueno, él a mí... también me ha gustado... - sus coloretes no tardaron en hacer acto de presencia.

Pasaron una tarde entretenida en el super, donde Bella aprovechó a comprar cosas femeninas y algunos alimentos, ya que su padre no tenía una despensa demasiado bien suministrada.

- La semana que viene iremos a Port Ángeles, ¿de acuerdo? Así aprovecharás a comprarte algo de ropa de abrigo, porque supongo que no tendrás mucha – Bella negó – y no tardará en comenzar a hacer frío.

- Perfecto. Pasaremos una tarde de compras – A Alice no le entraba la sonrisa en la boca. Por fin una amiga, humana, y que le gustaba ir de compras.

Esta chica era incluso más genial de lo que había pensado en un primer momento. No dejaba de sorprenderla y a sus hermanos, tanto los auténticos como los lobos, pensaban exactamente igual.

Bella encajaba con ellos de una forma tan fácil como el respirar.

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Los siguientes días, pasaron volados. Ya se sabe, que cuando eres feliz, el tiempo, no anda... ¡vuela! Y seas humano, licántropo o vampiro... esa percepción es relativamente parecida.

La unión entre los chicos y Bella fue forjándose día a día, aumentando su complicidad y entendimiento. Y por supuesto, las bromas y travesuras.

Ahora en las clases, el apellido Swan, había sido unido al de ellos por los profesores para regañar. Pero la dulzura y modales refinados que Bella usaba en su beneficio, solían salvarla.

Después de un par de días, Jacob comenzó a acercarse más a Bella. Tenía necesidad de su cercanía, pero los temblores que le ocasionaba el simple echo de tenerla demasiado cerca, lo obligaban a mantenerse a cierta distancia.

Además, cada vez que compartían alguna palabra, Bella se coloreaba como una rosa, ya que él conseguía ponerla nerviosa al igual que Edward, y esos coloretes, no ayudaban a la causa de Jake.

El viernes, a última hora Jacob tendría una muy deseada y a la vez, temida, sorpresa:

Bella y él compartían clase de informática.

Ese día y los lunes, la tendría en clase como su compañera, solo para él... bueno, y para el resto de la clase. Pero estarían alejados del resto del grupo.

- Creo que compartimos esta clase – le comentó Bella, nerviosa, cuando estaban en la puerta apoyados, charlando con Emmet y Rose, que iban al aula contigua.

- Sí. ¿Te parece si... Si, somos compañeros? - Le preguntó él, tímidamente.

- Me encantaría – Sus miradas se encontraron, quedándose enlazadas por unos instantes, hasta que el profesor Lee, los interrumpio.

- Sr. Black... ¿Srta...? - Dejó la pregunta en el aire.

- Soy Isabella Swan – Contestó ella.

- Es la hija de Charlie, Sr. Lee – Agregó Jacob.

- ¡Ah! No contaba contigo hasta el lunes – Aclaró. - Es un placer conocerte al fin. Soy amigo de tu padre, por eso la aclaración de Jake. Voy a ahorrarte la presentación, imagino que estarás cansada de ese rollo – Frunció la boca en un gesto desenfadado. Bella agradeció el detalle. - Venga, entremos en clase.

A Jacob no se le daban mal los ordenadores. Él entendía más de sistemas y Bella de programas, así que juntos, harían un gran equipo.

Esta era una gran clase para compartir, ya que quitando algunos momentos en donde el Sr. Lee explicaba, el resto de la clase era más movida; se podía hablar, moverse... Y los alumnos respetaban esa libertad no desmelenándose.

El Sr. Lee era de los profesores más queridos por el alumnado. Era más joven que la media de profesores del instituto y muy "enrollado" con los chicos. Incluso los ayudaba con los bailes de fin de curso y cosas similares.

- No tienes pinta de gustarte los ordenadores... - le comentó Jake. Aparte de que le intrigaba, no sabía cómo iniciar conversación con Bella.

- No, ¿verdad? - Rió en respuesta. - Realmente, para la carrera que quiero hacer, no necestio esta asignatura, pero la he elegido porque a modo personal quiero saber funcionar bien con un ordenador. Hoy en día, no se es nadie si no tienes una base en informática – le explicó.

- Pues entonces, coincidimos en la elección por motivos similares. Yo tampoco necesito infomática para lo que quiero estudiar, pero si que necesito tener una base. Aparte de que me gustan estos trastos. Aunque me hacen perder la paciencia... - rodó los ojos - y realmente tengo más bien poca – sonrió.

- ¿Y qué quieres estudiar?

- Mecánica. Los Cullen intentaron convencerme de ir a la universidad, pero quiero montar un taller y sabiendo manejar estos cacharros, puedo poner un taller adecuado para los coches de última generación. En todo el condado de Forks no hay ninguno, así que es un negocio asegurado... Además, se me dan bien los motores. Siempre me han encantado, desde niño. - Bella asintió.

Bella se dejo llevar por la dulce sensación de los recuerdos, y a punto estuvo de soltarle a Jake que recordaba la de veces que le había dicho que montaría un taller y se pasaría la vida entre motores. Ya por aquel entonces, muchas de las veces que subía a la reserva, lo tenía encontrado rodeado de piezas de motor con las que jugaba él.

- Si, yo lo... - Se mordió los labios, contrayendo el rostro. Jacob se la quedó mirando, intrigado. - Me parece estupendo, y muy sensato por tu parte, preocuparte así por tu futuro intentando prosperar desde ya.

- Gracias... - su sonrisa, tan dulce y pícara, hacía a Bella estremecerse. - ¿Y tú, que quieres estudiar?

- Literatura Inglesa. Quiero ser editora. - Contestó inflando su pecho de satisfacción. - Me gustaría irme a Nueva York, e intentar entrar en una gran editorial... pero sé que eso son negocios, no literatura- suspiró – Otra opción es quedarme en un sitio más pequeño, donde sí se mira el valor del libro, no del dinero... Pero bueno... - Se animó - ya se verá. Es una carrera que siendo aguda a la hora de escoger las asignaturas, tiene varias salidas.

- No soy el único que tiene su futuro estructurado, ¿eh? - la picó.

- Chicos... - El profesor Lee llamó la atención de la clase – Os voy comentando. Os voy a encargar un trabajo para fin de trimestre. De nota, por supuesto. Podeís hacerlo individualmente o en parejas, os dejo a libre elección.

Jacob y Bella se miraron.

- ¿Lo hacemos juntos? - Dijeron a la vez, haciéndolos reírse.

- Me parece genial. Espero que mi ordenador aguante... - puso los ojos en blanco – Tuve un ligero incidente con él y ahora no funciona demasiado bien.

- Tranquila, yo tengo uno nuevo y va genial. Los Cullen consiguieron, bueno... una red de Internet que llegase a la reserva en condiciones.

Lo que a Jacob casi se le escapa es que su "familia" vampira, pagó un dineral porque pusiesen una antena en el pueblo y así mejorara la conexión; y en el caso de la reserva que por fin, llegase la civilización vía inet hasta allí.

Y lo que Bella no le relató fue que el "incidente" del ordenador lo produjo inconscientemente ella misma. Cuando vio a su madre con Richard en la cama, se enfadó tantísimo, que su "halo" se expandió rodeándola, ya le había pasado alguna vez, aunque no en semejantes dimensiones, pero estaba tan dolida que se descontroló y en un movimiento de sus manos, lanzó una parte de ese halo fuera de su cuerpo convertido en una nube de fuerza. El ordenador estaba en el medio y bueno, ya se sabe como acaba la historia.

Un compañero de instituto consiguió "curarlo" pero nunca quedó recuperado de las lesiones.

Esa fue la primera vez que Bella fue consciente de que su poder aumentaba y evolucionaba.

La hora finalizaba y a Jacob le parecía que hubiesen pasado tan solo unos minutos. Bella era genial, y le gustaba la sensación de embobamiento que le producía al mirarla hablar, moverse, gesticular... Tenía una manía que le parecía encantadora y muy femenina:

Le gustaba tocarse el pelo de una forma casi infantil. Manía que ya tenía desde pequeña.

Aunque Bella llevaba el pelo recogido en una coleta y está a su vez enrollada sobre si misma, como un moño de bailarina, algunos mechones caían por su cara, con los que ella jugueteaba.

Debía tener una melena larga y preciosa; siempre la había tenido... Era una pena que no se la dejase suelta.

Se dirigían a la salida para unirse al resto de los chicos junto a los coches para su "charlita" de despedida antes de finalizar el día de clases, mientras seguían conversando encantados por la compañía mutua.

- ¿Animada para la barbacoa de mañana? - Le preguntó él.

- ¡Sí! Pero siéndote sincera... estoy un poco... nerviosa – Sonrió infantil.

- No debes estarlo... para nada. Todos estamos encantados contigo.

- Gracias... yo con vosotros también. Este va a ser un año inolvidable, y todo gracias a vosotros.

- Bueno, no pensemos en el final. Esto acaba de empezar. Nos esperan muchas diversiones y momentos juntos. - La miró con unos ojos cargados de promesas.

Y Bella volvió a perderse en aquellos hipnóticos y penetrantes ojos negros que parecían atravesarla.

Después de un rato de cháchara, empezaron a despedirse quedando en verse al día siguiente en la reserva.

- Bella... - La llamó Edward indicándole que subiese al coche.

Y sin saber muy porque... antes de girarse, le lanzó una última mirada a Jacob, el cual intercepto y al que se le ocurrió una gran idea.

- ¡Bella! - La nombrada volvió a girarse sobre sus pies para encararlo. - ¿Y ese paseo en moto? - Bella abrió los ojos como platos por la invitación.

- ¿Ahora? - Su pulso estaba agitado de antelación.

- ¿Para qué esperar? - Bella asintió entusiasmada.

Edward se quedó planchado. Siempre había considerado las motos un peligro de dos ruedas para los humanos y ahora, ella, la primera mujer que relamente le robaba el aliento, iba a montarse en una.

- Pero... - Edward, inconscientemente, iba a detener a Bella; pero su hermana fue más ágil y lo cortó.

Edward... No. Si la detienes, te pondrás en evidencia. Tú verás...

El pensamiento oportuno de Alice, lo salvó, tal y como le dijo, de quedar en evidencia delante de todos.

- Bella... Te cogeré los libros y te los acerco a casa. ¿Te parece? - Se ofreció Alice.

Sabía que así Edward la vería una vez acabado el paseo en moto y se quedaría tranquilo. Estaba empezando a percatarse de que esa chica significaba más para él, de lo que quería demostrar; o incluso darse cuenta él mismo.

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Una vez junto a la moto, Jake le pasó su casco y agarrándose a él, se subió de un ágil movimiento.

Se sujetó a la cintura de Jake y este apretó fuerte los dientes para tranquilizarse. Bella se arrimó más a él y una vez sintiéndola segura, arrancó.

Un humano normal no lo hubiese sentido del mismo modo, y no era la primera vez que Jacob subía a alguna chica a la moto y las había sentido pegadas a él; le encantaba sentir su pecho apretado a su espalda, subiendo y bajando errático por la adrenalina de la velocidad. Pero esta vez, era muy diferente a las otras.

Bella era completamente distinta a cualquier chica.

Sentir sus pechos en su espalda, mullidos, blandos, agitados debido a los acelerados latidos de su corazón, estaba volviéndose una de las mejores sensaciones de toda su vida.

El bulto que comenzaba a apretar en sus pantalones, pensaba exactamente igual que él.

Para Bella el estar apretada a Jake, tampoco fue indiferente. La sensación que le recorría el cuerpo cuando estaba junto a él, era indescriptible.

Se sentía segura, cómoda... en casa.

A parte claro está, de lo que le hacía sentir en el centro del placer femenino; el cual palpitaba cada vez que el chico la rozaba.

- ¿Quieres soltar adrenalina? - Le preguntó, a lo que Bella respondió con un fuerte Si.

Jake le dio gas a la moto y está, controlada en todo momento por él, hizo un ligero caballito sacándole un grito de puro extasis a Bella.

Jake estaba pletórico.

Al acelerar tanto, llegaron demasiado rápido a casa de Bella. Para ambos, el paseo se había hecho demasiado corto.

- ¿Te ha gustado?

- ¡Oh, si! Mucho... Muchísimo... Solo que... - Bella mordió su labio.

- Se te ha echo corto, ¿eh? - Ella asintió – A mí también. - Clavó su intensa mirada en ella, ruborizándola. - Te prometo que pronto, te daré otro paseo. Iremos a hacer una ruta y te enseñaré sitios que seguro, te encantarán - Aunque no se había bajado de la moto, Bella estaba a su alcance así que se inclinó un poco hacía ella y le rozó la mejilla suavemente con un dedo.

A penas si fue un roce. Pero estaba cargado de significado para ambos.

En ese momento el coche de Edward frenó, haciendo rugir las ruedas, despertando a la "parejita" de su burbuja, y a Bella dar un brinco, sobresaltada.

"No te mosquees Cullen... Ha sido un punto a mi favor que a ella le gusten las motos"

Pensó Jake, sonriendo, haciendo así de rabiar a Edward.

- Ese Jake... - Gruñó Edward. - Siempre con el truquito de la moto – Bufó molestó. Su orgullo estaba seriamente dañado. Alice rodó los ojos.

Se bajó del coche encaminándose hacía Bella.

- Te he traído los libros – Comentó Alice entregándoselos a su propietaria.

- Gracias Alice... No hacía falta que dieses tal desvio para esto. - La vampira se inclinó de hombros restándole importancia.

Pero había otro significado para haberle traido los libros.

Edward ni siquiera se bajó. Sabía que ahora mismo su cara estaba demasiado tensa para encarar a Bella.

Se despidió con un movimiento de mano cuando dio la vuelta al coche para irse, haciendo sonar otra vez las ruedas del Volvo.

Bella y Jake también se despidieron hasta el día siguiente que se verían en la barbacoa.

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- Edward... - lo llamó Alice una vez su alejaron de la casa Swan. - No puedes ponerte así.

- Así... ¿Cómo? No se a qué te refieres, Alice. - Le contestó cortante.

- ¿Pretendes engañarme... a mí? Eso es muy gracioso por tu parte, hermanito. - Edward bufó. - Bella no, recalco, no es tuya. Ni de Jake... ni de nadie. - Edward giró la cabeza ante la mención del nombre del lobo. - No me pongas esa cara. Sé que tenéis el reto de conquista en alza. Da igual que estaba vez no lo compartieseis con el resto del grupo... Y puede que los demás no se hayan dado cuenta... Pero yo si. Sé que estáis compitiendo por Bella. - Edward frunció el ceño – Y lo que me asusta, es que este, es un reto distinto. No a ver quien se tira a la tía primero, o a cuántas... Esta vez hay sentimientos por medio. Y una mujer tiene la fuerza suficiente para romper una alianza entre hombres, más que cualquier tratado o ejército de vampiros.

- ¿Crees en serio que rompería mi amistad con Jacob por una chica?

- Por una chica no... Pero por Bella... - Alice la levantó una ceja, inquisidora.

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Así que a nuestra Bella... le gustan las motos!

Y ante los pensamientos de los chicos, Alice tiene razón: Su reto de conquista está en alza.

Veremos a ver si su amistad, es más fuerte que la fuerza de atracción de Bella...

¡BESOSSSSSSSSS!