HOLAAAAAA MIS NIÑASSSS!

Hoy, toca la barbacoa... a ver qué tal les va!

Os dejo disfrutar del capi...

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CAPÍTULO 6


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Los nervios tenían trastocada a Bella esa mañana. No eran ni las 11 y ya se había duchado, lavado y secado el pelo y cambiado como unas cuatro veces de modelito.

Quería estar guapa, distinta de todos los días de clase. Pero iban a una barbacoa, por lo que debía ir cómoda y con ropa de batalla. ¿Cómo combinarlo todo?

Estuvo tentada a llamar a Alice y Rose y pedirles consejo, pero le parecía demasiado; además no quería ponerse en entredicho, dando a entender que le afectaba tanto su indumentaria como para llamarlas.

Tal como predijo Alice, ese día hacía calor. Habían asomado algunos rayos de sol, pero tan solo fue como una ilusión pasajera.

Eso dificultaba más aún su elección de ropa.

Al final se decantó por una camiseta de algodón azul claro, de tirante ancho, entallada y con escote en pico. Una camisa en cuadros azules y rojos y vaqueros. Unas convers completaban el conjunto.

También cogió una chaqueta, por si la velada se alargaba y el tiempo enfriaba.

Se ató el pelo como siempre, pero se hizo una cola alta no enroscándola como de costumbre, si no que la dejó suelta, dejando que los tirabuzones cayeran; se había percatado de que Edward y Jake no dejaban de mirarle el pelo, así que les mostraría una parte.

Otro día, para otra ocasión ya se lo soltaría.

Pero ella no fue la única que dudó sobre su indumentaria.

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Jake, tras probarse varias camisetas, se decidió por una de sus habituales: camiseta de algodón verde oscuro con escote redondo y vaqueros. los colores oscuros le quedaban bien, a juego con su piel oscura; de alguna forma resaltaban su atractivo, llamando aun más la atención de las féminas.

Edward, aunque siempre seguro de si mismo, esta vez, le llevó más tiempo del habitual escoger, y no dejó a Alice hacerlo, que era la que habitualmente lo hacía; se decantó por una camiseta de algodón en gris claro de pico y vaqueros. Sabía que esa camiseta les gustaba a las chicas; marcaba más su belleza facial y detallaba su cuerpo ligeramente definido.

Alice no pudo evitar reírse al verlo bajar ante la mirada felina de él.

- Estas guapísimo... Yo misma te habría recomendado esa camiseta... No hacía falta que te rompieras la cabeza – Después de depositarle un beso en la mejilla, salió disparada, riéndose, mientras su hermano le bufaba.

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Cinco minutos antes de la hora acordada, Charlie y Bella traspasaban el límite que determinaba la entrada a la reserva india.

Aparcaron delante de la casa de Billy, como habitualmente hacía Charlie cuando subía.

Dos de los coches de los Cullen ya estaban allí estacionados. El jeep de Emmet y el Volvo de Edward.

- No somos los primeros en llegar.

- No... la invitada de honor tiene que hacerse esperar un poco, ¿no crees? - preguntó Charlie cantarín.

- ¡Oh papá! No me pongas más nerviosa... - Suspiró audiblemente.

- No entiendo porqué tantos nervios. Ya los conoces... - ambos se inclinaron de hombros.

- ¡Chicos! - Billy salió a recibirlos. - Vamos, bajar. Todos estamos esperándoos.

- ¡Bellaaaa! - Quil, Embry y Emmet llegaron corriendo junto al coche patrulla. El resto de la pandilla venían unos pasos por detrás. - Hola Charlie. - El nombrado saludó a los chicos con una gran sonrisa.

Al bajarse del coche, la mirada se le escapó hacía el gigantesco árbol al lado de la entrada de la casa. El columpio... "su" columpio aún estaba allí.

Recordaba como entre Billy, que aun caminaba por aquel entonces, y Charlie lo habían puesto para ella. Incluso Jake, dentro de sus posibilidades como niño, también había ayudado.

Aquel día había sido muy bonito. Lucía el sol y mientras los chicos colgaban el columpio, ella se entretenía haciendo collares de flores.

- ¡Bienvenida... de nuevo! - La voz de Jacob la sobresaltó; sintiéndose completamente "pillada", ya que él dirigió la mirada al columpio y una sonrisa melancólica escapó entre sus labios. - Estás... muy guapa. - Se acercó y le dio dos besos. A Bella le supieron a gloria.

- Si, bueno... después de tantos años, supongo que habrá que darme la bienvenida, otra vez – Alzó suavemente sus cejas, ante la sonrisa pícara de él. - Y gracias, tú también estas... muy... genial. - Las palabras se le atragantaron; hoy Jake estaba espectacular con esa camiseta verde oliva.

Ante ese comentario, quedó sobradamente claro que Jacob se acordaba de ella; era absurdo no suponer que guardase algún recuerdo de su infancia juntos.

- Hola Bella... Estás preciosa – Edward se acercó con ese aire de seducción romántica que lo caracterizaba y también le dio dos besos, mirándola con cierto descaro.

- Hola Edward... gracias. Tú también estas... genial. - Tragó en seco. Edward estaba, deslumbrante con aquella camiseta.

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¿Hoy los chicos se habían propuesto que le diese un paro cardíaco?

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- ¡Bella! - Las chicas llegaron a su posición, dándole también besos, que devolvió gustosa.

- Ven, vamos... - Alice por una mano y Leah por otra, empezaron a tirar de ella.

- ¿Dónde vamos con tanta prisa? - Preguntó con la risa en los labios.

- Debes saludar a los padres – Leah rodó los ojos – y luego vamos a jugar. - Bella abrió los ojos con cierta alarma.

- A voleibol... Pero tranquila, los chicos suelen ser considerados con nostras – Rieron.

- No, no... Prefiero perder, a que me dejen ganar. - Su orgullo femenino salió a relucir.

- Guerrera y dura... - Emmet le susurró al oido haciéndola dar un brinco.

Como Leah le indicó, lo primero fue saludar a los "mayores".

Todos, a excepción de los amigos más íntimos de Charlie que habían bajado hasta su casa para darle la bienvenida, estaban allí, esperándola para saludarla.

- ¡Estás preciosa!

- ¡Menudo cambio!

- Te has convertido en una muchachita muy bonita.

- Serías perfecta para mi Quil... mi Embry... - según que madre hablase.

- Mujeres... no hagáis sonrojar a Bella con eso. - Billy la salvó del apuro – Además, ella sería perfecta, en todo caso, para mi Jacob, ¡jajaja! - Ese comentario hizo que Bella se pusiese de todos los colores.

Todos los chicos, que se habían apartado unos pasos para dejar a todos besar y abrazar a la invitada de honor, se desternillaban de risa.

Y más, viendo como a los varones nombrados, le salían los coloretes.

- Espero que lo pases mejor este año, que cuando venías de pequeña... - El comentario de Sue, fue una estocada para Bella, que se quedó pálida.

- ¡Oh... Dios! - murmuró ella.

- ¡Ey!... Eras una niña pequeña... no hay nada de lo que avergonzarse. Era lógico que aquí te aburrieses. - Sonrió la madre de Seth y Leah.

- A lo mejor ahora, después de pasar el curso, no quieras marcharte... ¿quién sabe? - Le guiñó un ojo, cómplice, Billy que dirigió su mirada intencionadamente hacía Jake, el cual miraba molesto hacía su padre.

- Venga, dejar de avergonzar a nuestra Bella. - Carlisle le tiró un capote, salvándola de tanto bochorno. - ¿Qué tal estos primeros días, cielo? - Ambos se fundieron en un abrazo. Fue un gesto inconsciente; automático. Y muy natural.

- Bien Carlisle... genial. Todos me tratan mejor de lo que podría haber esperado. - Él asintió complacido.

Esme también se acercó y abrazó a Bella con gran ternura.

- ¿Cómo van esos dibujos? - Ambas hablaron durante unos minutos sobre eso, hasta que las chicas vinieron a reclamarla, otra vez. - Está bien, está bien... os la devuelvo – rió Esme. - Bella, ¿Que te parece si vienes un sábado hasta casa? ¿Te parece en tres semanas? - Esme había sido muy oportuna en proponer ese día, aunque ninguno de sus hijos sabían los planes reales del porqué de esa invitación concreta. Bella miró hacía su padre el cual asintió complacido.

- Claro... estaré encantada, Esme.

- Bella, si no vienes ya... iré a buscarte, y será peor, créeme. - Amenazó, divertido, Emmet. Esme le indicó con la cabeza que fuese.

Las chicas fueron juntas charlando animadamente hasta la zona de la playa donde estaban los chicos, que quedaba bastante cerca de las casas.

Habían puesto una red de voley bol y marcado perfectamente el campo. Mientras acababan de llegar, jugaban a pasarse el balón divertidos.

- Venga chicas... ya tenemos los equipos listos – Anunció Emmet.

A Bella le recorrió un escalofrió. Nunca le habían gustado demasiado los deportes, porque por alguna extraña razón, era sumamente torpe en ellos.

- Chicos... somos impares – Anunció viendo ese detalle como su salvación.

- Yo no juego – Anunció Rose. - Prefiero quedarme con Emily y las demás. Así podéis jugar siendo pares.

- En serio Rose, por mi no lo hagas... - A Bella solo le faltaba ponerse de rodillas y suplicar. Pero la rubia, con un movimiento de la mano, negando, ya había echado a andar hasta donde estaban las chicas "mayores".

- Bella... juegas con nosotros. - Anunció Emmet - Formamos equipo, Alice, Seth, Jake tu y yo. ¿Sabes jugar? - Le preguntó dándose cuenta del detalle.

- Si te refieres a si me se las normas... Sí. Otra cosa es que juegue bien – Sin falta de genes extraordinarios como los presentes, cualquier humano podría darse cuenta de que Bella estaba pasando un momento apurado.

- ¿Qué ocurre Bella? - Le preguntó Edward.

- Bueno... yo... es que... - se mordió el labio, notando como tenía la cara completamente roja.

- Si es porque no sabes jugar bien, da igual. - Jacob se acercó a ella con voz dulce. - Venimos a jugar y divertirnos. No nos estamos jugando nada, tranquila.

- Habla por tí – Contestó Emmet, con pucheros.

- ¡Emmet! - Lo reprendió Jake mirándolo mal. - No agobies a Bella. Si no, no disfrutara del juego.

- ¡Valeee! - Respondió doblegando. - Venga Bella, no te agobies... Tú juega como sepas, no pasa nada. Entre todos te enseñaremos. - El resto asintió.

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- ¿De dónde habían salido? No era normal que unos chicos de esta edad y tan competitivos entre ellos, cedan así de fácil y complacientes... Alice me aviso: "Son complacientes con las chicas del grupo. Cuando te consideren una más, te darás cuenta"...Ummm vaya... Así que, ¿ya me consideran una más?-

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- Ven... - La agarró Jake de la mano – Ponte junto a mí. Te ayudaré, ¿ok? - Bella asintió, con los nervios a flor de piel.

El partido comenzó y como había imaginado, no pillaba ni una bola. Frustrándose y enfadándose por momentos.

Los chicos, por supuesto, no jugaban como solían hacerlo. Le daban al balón con gran suavidad; ya no solo por no delatarse, sino porque un balón lanzado con su fuerza podría darle a Bella y matarla en el acto.

Edward y Embry se pusieron delante en la misma posición que Jake y ella, y el vampiro no paraba de colarle balones, no llegando a ninguno. Y encima, calléndose la mayoria de las veces.

Después de un rato, donde Bella estaba empezando a agobiarse a niveles cercanos al infarto, un balón lanzado por Edward le dio en un brazo. Apenas le hizo daño físico, pero su orgullo... eso era otro tema.

Esto era una cuestión personal.

- ¡Lo siento Bella! ¿Te he hecho daño? - A Edward se le descompuso el gesto. Pero se quedó atónito, cuando le vio a Bella la cara.

Tenía la ira reflejada en sus pupilas. Parecía ser que a la humana, no le gustaba perder.

Bella pidió un minuto de pausa. Se quitó la camisa, quedando en camiseta. Estaba acalorada y comenzando a sudar.

La repentina muestra de piel que quedó al aire no pasó desapercibido para ciertos "dos" varones que no le quitaban ojo.

Se apretó la coleta y después de estirar el cuello, volvió a posicionarse.

- Empecemos – Gruñó sería.

Emmet volvió a sacar, escondiendo la risa que le daba el genio de Bella; el balón estaba en juego. Fue pasando entre los juegadores hasta que calló en las manos de Edward. Lanzó hacía su campo, hacía ella. Juntó sus manos y lanzó, intentando direccionar el balón hacía Jake.

- ¡Tuya!

Cuando él se disponía a lanzar, le guiñó un ojo, y justo cuando debía darle, ella se adelantó apartándose Jake y lanzó, pillando así desprevenido a Edward y anotando.

Dándoles a ganar el set a su equipo.

- ¡Siiiii! - Bella comenzó a saltar enloquecida. Miró hacía Jake el cual estaba a su lado riéndose, y de un brincó, se abrazó a él.

Jake la alzó y comenzó a dar vueltas con ella entre sus brazos, mientras Bella seguía riendo.

- ¡Nos ha salido la jugada magistral! - Gritaba

- Si señorita... tienes toda la razón.

- ¡Ganamosssss! - Gritaba cual niña pequeña. Se separó de Jake y se lanzó a los brazos de Emmet, el cual la recibió riéndose y vitoreando su victoria.

Los miembros de su equipo corrieron y se dieron un abrazo de grupo, achuchando a Bella, la cual reía a carcajadas.

El que no reía, y no por haber perdido era Edward. Ver a Bella abrazarse a Jacob con tanta familiaridad y confianza, le dio un golpetazo de celos que no esperaba. Aunque por fuera a penas se le notaba, por dentro la ponzoña llenó su boca de rabia.

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"Edward... contrólate."

Alice siempre tan oportuna.

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- Chicos... a comer – Los llamaron.

- Venga... ¡papeo! Estoy muerto de hambre.

- Quil... tú siempre estás muerto de hambre... - Rió Emmet.

- Primero iremos a lavarnos, ¿no? - Comentó Bella.

- Si, claro... - Leah tiró de ella hacía las casas. - Nos lavaremos en casa de Jake - Pero Bella volvió a girarse hacía los chicos.

Ella estaba sudando, acalorada y la coleta se le había medio soltado de tanto brinco. En cambio ellos, estaban impolutos. Solo los chicos Quileutes estaban "un poquito" sonrojados.

Abrió los ojos pasmada.

¡¿Cómo podía ser eso posible?!

Pestañeó seguido varias veces, intentando quitar la cara de asombro que de seguro se le había quedado.

Leah, percatándose de la observación de Bella, tiró de ella y la llevó hasta la casa de los Black.

- Chicos... Nadie se percato de eso, ¿verdad? - Regañó Alice. Todos negaron. - ¿Sois conscientes de que se ha dado cuenta de que ninguno estaba acalorado ni sudando? - Asintieron.

- Por mucho que intentemos disimular, acabará dándose cuenta de más diferencias porque antes o después, a nosotros mismos se nos escapará algo. - Agregó Jasper.

- Sobre todo a nosotros – Puntualizó Edward. - Sé que le ha llamado la atención la similitud entre nosotros, a sabiendas que somos hermanos adoptivos.

- Y que estemos tan fríos... Es algo que le llama poderosamente la atención. - Intervino Alice. - El otro día nos rozamos las manos y aunque ella no se apartó ni puso mala cara, se me quedó mirando extrañada y me dijo... Estás helada - Alice gesticulaba, mostrando preocupación.

- Hay que ser más cuidadosos de ahora en adelante – Todos asintieron a la recomendación de Edward.

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Decirlo era sencillo; llevarlo acabo, sería otro asunto.

Con Bella era extremadamente fácil dejarse llevar. De algún modo, ella conseguía encajar con todos, aún siendo tan diferentes entre ambos grupos.

Parecía que estaba diseñada para ser el punto de unión entre lobos y vampiros... La única humana capaz de adaptarse.

Otro tema sería cuando ella se enterara de su secreto.

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Poco a poco van saliendo más cositas.

Estos chicos... ¡qué descuidados son! Y Bella, que observadora!

El siguiente capi, la continuación de la barbacoa... y, habrá otra sopresita...

Otra que también se descuida con sus "diferencias"...

BESOSSSSSSS!