HOLAAAAAAA MIS NIÑASSSSSS!
AQUI ESTOY CON UN NUEVO CAPI! COMO VEIS, ESTE VA ACTUALIZÁNDOSE MÁS RAPIDO QUE LOS ANTERIORES.
REALMENTE, ESTOY DESEANDO LLEGAR A LOS CAPIS "INTENSOS"
HOY, UN ADELANTO DE LO QUE VA A COMENZAR A LLEGAR...
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CAPÍTULO 7
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La comida transcurrió entre risas, bromas y anécdotas. Las cuales, por supuesto, también le tocaron a Bella de sus días estivales en la reserva.
Relatando lo buena y educada que era; y lo protestona y terca, también.
- ¡Oh... por favor! - Suplicó Bella tapándose la cara con ambas manos, muerta de vergüenza.
Todos los presentes reían, tanto por las anécdotas, como por ver a Bella roja como un tomate, suplicando que no siguiesen relatando.
- Bueno... Hay que tener en cuenta de que Bella venía de una ciudad grande, otro clima y otras costumbres diarias. - Aclaró Sue – Todos pretendíamos que te adaptases y conformases sin rechistar... Eso no era justo, la verdad – Meditó Sue. Los mayores asintieron a sus acertadas palabras.
- Aún recuerdo el día en que Embry se cayó del árbol por hacer el ganso y tú lo curaste – Mencionó Makah, la madre de este. - Fue todo un gesto por tu parte y además, siendo tan pequeña...
- Y con el asco que le daba la sangre... - Agregó Charlie mirando divertido hacía su hija.
- Eso no ha cambiado mucho, créeme... - Rodó ella los ojos.
El clan de los vampiros se lanzaron una mirada divertida entre ellos ante el comentario de Bella.
- ¿Recuerdas aquello? - Le preguntó Makah.
- Sí. - Sonrió melancólica. - Todos se fueron corriendo a avisarte dejándome allí sola con Embry, que se retorcía agarrándose el brazo – El nombrado se acarició la cicatriz, mientras escuchaba como Bella narraba la historia – Entonces, capte el olor de su sangre – Rodó los ojos, exagerando el gesto de repulsa.
- ¿Cómo que... oliste la sangre? - Preguntó Alice curiosa - ¿Tanto sangraba?
- No... tampoco era para tanto – Sonrió Bella divertida – Solo que, por poca que haya, yo la huelo a mil kilómetros de distancia... ¡jajaja! - El clan vampiro se lanzó una mirada cómplice entre ellos.
- Sigue contando Bella... yo a penas lo recuerdo – Instó Embry.
- Bueno... eso, todos se fueron, y tú sangrabas. Mi primer impulso fue levantarme e irme, pero tú seguías allí tirado, llorando...
- ¡Ahhh... Embry! - Interrumpió Emmet – Llorón... ¡jajaja! - Este le lanzó un trozo de pan a la cara.
- Pobrecito... - lo miró Bella con dulzura – éramos pequeños... y se había dado un golpe fortísimo. Todavía no entiendo como no te abriste la cabeza. - meneó la suya asombrada – Cuando caíste, parecía que hubiese caído un oso, no un niño de 9 años... ¡jajajaja! - A Bella se le escapó la risa ante su propia comparación.
Todos rieron ante la broma, pero más bien por el significado escondido. La comparación no iba demasiado desencaminada.
- Me quite una chaqueta de punto que llevaba puesta y le hice un torniquete alrededor de la herida. Me senté a su lado y... - Bella se mordió el labio mirando hacía Embry, tímida. - Lo acurruqué en mi regazo, para que se tranquilizase. - Él chico le devolvió la mirada, con una dulce sonrisa. - Es increíble que con nueve años, llegases a hacerle un torniquete... Fue toda una hazaña – Aclamó Carlisle.
Lo que Bella omitió de revelar, es que se puso tan nerviosa, que su halo, el cual empezaba a dar sus primeras muestras, fue la que la tranquilizó y le dio el coraje de hacer aquello, obviando su repelús a la sangre.
- Ya que estamos recordando... - comenzó Quil; Jake lo miró con terror imaginando lo que iba a soltar. - Bella, ¿recuerdas cuando Jake te llenó de barro? - Bella giró su cara, abriendo los ojos al igual que Jake.
Ambos voltearon a la vez, mirándose. Y ambos pensaron lo mismo...
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"Es muy pronto para decirlo... No debía ser así. ¡Joder bocazas de Embry!"
El pensamiento de Jake, entró directo a Edward; el cual se giró discretamente hacía su amigo, intrigado de el por qué de aquel pensamiento. Jake le negó en un discreto movimiento.
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- Bueno... - Charlie se aclaró la garganta, salvando a ambos jóvenes de revelar aquel recuerdo concreto. - Creo que es hora de dejar las anécdotas para otro día... Habrá muchas más barbacoas – Bella no pudo estar más de acuerdo tanto con un plan, como por el otro.
- ¡Oh, si!... Es hora de las sorpresas – Jacob se levantó y al pasar al lado de Bella, le apretó con cariño un hombro. Mirándola con intención.
- ¿Sorpresas...? ¿Para mí? - Jake asintió con ojos emocionados.
- Espera aquí. - Bella con una sonrisa deslumbrante, asintió enérgica.
Todos contuvieron la respiración, mientras Bella se moría de curiosidad no quitando la sonrisa de su cara.
De pronto, el ronroneo del motor de un coche, rompió el silencio que se había hecho.
- ¿Vamos a dar una vuelta en... moto? - Recalcó la palabra juguetona. Nadie contestó. Todos estaban pletóricos expectantes por la reacción de Bella.
Aunque a Edward le hacía ilusión imaginarse la cara de Bella cuando le desvelaran la sorpresa, debía reconocer que ahora le daba rabia que ella estuviese motorizada, ya que eso le quitaba la excusa de tenerla en el coche con él para llevarla y traerla del instituto.
El todo terreno al fin se dejó ver.
Jacob bajó del coche, y se acercó a Bella con las llaves en la mano. Su sonrisa era la felicidad y el orgullo en estado puro.
- Toma... - le entregó las llaves – Son para ti.
Bella abrió la boca cual buzón de correos. No era capaz de decir nada; estaba en shock. La primera reacción que tuvo, fue mirar hacía su padre con los ojos brillantes de emoción.
- Es para ti. Es mi regalo de bienvenida – Sonrió nervioso. - Está un poco viejo, pero es un modelo precioso y...
- ¡Papá! Es... ¡perfecto! No tenías que haberte molestado. Es impresionante. - Su pecho subía y bajaba errático.
- Bueno... el regalo no es solo mío, realmente. Los Cullen aportaron las piezas nuevas y Jake las ha montado, reconstruyendo el motor desde cero. - Explicó. - Así que por dentro es completamente nuevo.
Bella se levantó y le dio un ligero abrazo. Entre ellos esas muestras de cariño seguían siendo un tanto abochornantes.
Luego se acerco a Jake y se lanzó a su cuello, abrazándolo fuertemente.
- Gracias... Eres... increíble – Le susurró. Pero muchos de los que estaban allí, tenían oído suficiente para escuchar eso, y mucho más.
Edward tuvo que controlar su cara. Aunque estaba emocionado por la reacción tan humana de Bella, no podía dejar de sentirse inferior y en desventaja por semejante muestra de afecto hacia Jake.
Una vez se hubo separado de Jake, Bella se acercó a Esme y Carlisle, situándose entre ambos, y los abrazo, dándoles dos besos; uno a cada uno. Gesto que les encantó, devolviéndole el abrazo a la chica, pasando sus brazos por la cintura de ella.
- Es... demasiado... - Su voz sonó entrecortada por la excitación. - No teníais que haberos molestado.
- Solo con tu sonrisa, nos sentimos más que pagados – Le contestó Carlisle sonriendo complacido.
- Eso, y que nos vengas a ver de vez en cuando – Agregó Esme.
- Así que... ¿se llevan ellos el abrazo? - Protestó Emmet. Bella se inclinó de hombros.
Pero cuando se disponía a ir a ver su nuevo coche, se detuvo detrás de Emmet, al cual abrazó por detrás y estampó un beso en su mejilla.
- Gracias a ti también... osote – le murmuró al oído. Miró hacía Rose con disculpa, la cual meneó la mano, restándole importancia.
- ¿Quieres probarlo? - Preguntó Jake. Bella se mordió el labio con anticipación.
- Solo si tu me acompañas. - Jake sonrió pletórico, sintiendo como su pecho se hinchaba de orgullo y satisfacción.
Le lanzó una mirada cómplice a Edward, el cual con cara de fastidio, pero con una sonrisita de superioridad, meneó la cabeza en respuesta.
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Jacob 1- Edward 0
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Ambos jóvenes se subieron al todoterreno, y tras unas instrucciones por parte del chico, Bella accionó el contacto.
Aunque por fuera se veía que tenía ya sus añitos, el motor sonó estupendo. Bella presionó un poco el acelerador y el coche rugió dándole a entender que tenía ganas de acción.
Los dos se miraron y se echaron a reír.
Una vez puestos en marcha, y tras haber disfrutado los primeros metros, rozando el volante con deleite, acción que ponía nervioso a Jake, le preguntó:
- Bueno... ¿Dónde le gustaría que le llevase, Sr. Black? - Su tono era divertido, escapándosele matices de completa felicidad.
- ¿Así que puedo elegir?
Jake le fue dando instrucciones para llevarla al acantilado desde donde se puede observar de fondo la First Beach. Un lugar precioso y misterioso. Incluso hasta un poquito romántico.
Bella aparcó en el arcén y ambos se bajaron. Jacob le puso por encima una sudadera suya, la cual había metido en el coche, ya que tenía previsto traerla aquí y sabía que podría tener frío.
- ¡Oh, vaya... gracias! - Bella frunció el ceño, pensativa. - Esto... Significa que, ya tenías previsto traerme aquí. - Jake sonrió pícaro – Creo que podría sentirme engañada... - Levantó ambas cejas, mostrando una más que falsa molestia.
Jake la agarró por los hombros, aprovechando a apretarla un poco contra él, y la giró dejándola cara al mar.
- ¡Vaya...! - Jadeó ella. - Es... precioso. - Murmuró. Parecía que su voz no quería sonar más fuerte para no romper el momento.
Jake acerco su boca a la oreja de Bella, haciéndola estremecer.
- ¿A qué ya se te ha pasado el enfado? - Le murmuró, haciéndole cosquillas con su aliento.
- Ajá... - Se había quedado sin palabras.
- Otro día, bajaremos a la playa... Es espectacular. Sé que te encantará.
Los trucos de seducción de los lobos, no tenían mucho que enviar a los de los vampiros. Ellos ganaban porque su belleza facial era extrañamente atrayente para los humanos al igual que su olor almizclado. Pero ambos, sabían que sus genes tenían algo que llamaba sobremanera... Su olor, sus ojos, su atractivo, la seguridad en si mismos...
Edward y Jacob, eran unos completos expertos en saber poner en juego sus "trucos" para atraer y seducir a las chicas.
Aunque nada tenía en comparanza, cuando su genética real, la verdaderamente fuerte, despertaba. Eso, eran palabras mayores.
Pero aunque Jake no quería simplemente seducir a Bella, le era extremadamente difícil controlar sus instintos de seducción. Ella le atraía, y sus generosos genes se ponían en funcionamiento atrayéndole a la fémina en cuestión.
Bella, inconscientemente se arrimó a Jake, que seguía detrás de ella, y apoyo su espalda contra el musculado pecho del chico. Sin poder evitarlo, y haciendo un esfuerzo hercúleo, Jake, simplemente depositó su mano por encima del brazo de Bella, el cual caía a su costado.
Igualmente que sus genes atraían a las mujeres hacía ellos, cuando encontraban a una por la que realmente se sentían atraídos, sin falta de imprimación en el caso de los lobos, esos mismos genes, instintos... les hacían estar ligados a ella; sintiéndose casi obligados a acercarse, a rozarlas, a seducirlas... Era un arma de doble filo.
Pero las sensaciones que Bella producía en él, eran abrasadoras.
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Jake al notar que comenzaba a dar pasos de gigante, con un esfuerzo sobre humano, tuvo que separarse de Bella, porque sabía que el momento comenzaba a ser demasiado idóneo y ella estaba empezando a ser vulnerable a él; y él no quería eso. No con Bella.
- Es mejor que nos vayamos ya... Estás muerta de frío. Te constiparás por mi culpa. - Le dijo suavemente; no quería que ella se sintiese avergonzada por el momento un tanto "íntimo" que estaban compartiendo. - Te llevaré a la playa, Bella – Jake la giró para tenerla enfrente, y le clavó con intención su mirada cargada de promesas. Bella se limitó a asentir.
Cuando sus cuerpos ya no se rozaban, y Bella pudo comenzar a razonar, se sintió perdida. Fue una leve sensación de tan solo unos segundos. Pero fue en plan...
¿Qué es lo que acaba de pasar?
Durante el viaje de vuelta, ambos fueron hablando de tribalidades; haciendo bromas, sacándose mutuamente las risas.
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Cuando llegaron de nuevo a la reserva, todos fueron a recibirlos, mientras ellos se bajaban del todoterreno aún riendo de una ocurrencia de Jake.
- Vaya... parejita... - les pico Emmet. - Pensábamos que os habíais olvidado que estábamos de barbacoa – Su mirada se intensifico, volviéndose lujuriosa. - ¿O es que habéis sido rápidos? - Le alzó las cejas a Bella juguetón. Jake meneó la cabeza.
Ella sin cortarse, se acerco a Emmet, y poniéndole una mirada bastante sensual, le contestó:
- Emmet, suelo alargarme más... con media hora, no tengo ni para empezar... ¿Tú si? - Le picó.
Las risas de los demás, no se hicieron esperar.
- ¡Buenísima Bella!
- ¡Menudo punto que te acaba de marcar!
- Juegas con fuego, Bellita... - la amenazó Emmet, con la misma cara, casi pervertida.
- A lo mejor el que está a punto de quemarse eres tú, osito – Bella le alzó una ceja en un movimiento picotero.
Por supuesto, aunque sus miradas eran "sexuales", solo jugaban entre ellos; retándose. Bella se había convertido en una magnífica rival para Emmet.
Aunque ella, no era una simple humana, con limitados recursos humanos: Bella jugaba con trampa; siempre. Su halo, incansable estaba ahí, acompañándola. Y aunque ella no lo supiera, aún, los vampiros y los licántropos no eran inmunes a su efecto.
Simplemente es que aún, no se habían percatado de él.
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- Bella... ¿Te gustan los perros? - Le preguntó Quil.
Por supuesto, había una broma escondida entre ellos, pero Bella no la entendió.
- Si, claro... Me chiflan. - Declaró - ¿Por qué?
- Una perrita con su cachorro se ha instalado en la reserva. Entre todos los alimentamos y ahora se ha quedado aquí, es una pasada. Nosotros somos los que más nos ocupamos de ella, la verdad. Nos ha costado mucho que confiase. - Relataba entusiasmado - Voy a darle de comer las sobras de la barbacoa, ¿quieres venir a verla?
- Sí, si... ¡claro!
- Es una Golden Retriever. La llamamos Lua – sonrió - Se ha debido escapar de su hogar porque la pegaban – Bella contrajo el gesto de tristeza. - Y aquí, somos todos muy buenos con ella y su perrito. Él se llama Torbón. Son palabras Quileutes. - Explicó.
Quil, Leah, Seth y Jake acompañados de Bella, atravesaron la zona de las casas hasta que Quil le lanzó un silbido y la perra, marrón claro con un pelaje precioso apareció; unos pasos por detrás, su cachorro, igual que su madre, con pasos torpes, la seguía.
Los Cullen no se acercaban a la perra porque la ponían nerviosa.
- Bella, no te entusiasmes demasiado con el cachorro. No sé si la madre te dejará acercarte. Es muy desconfiada – La avisó Jake.
Pero casi no había acabado la frase, Bella iba al encuentro de la perra con dulces palabras y voz mimosa.
La Retrieve se fue acercando a ella despacio. La olió con cierta desconfianza, hasta que comenzó a mover la cola y restregar su cabeza por las piernas de la chica.
Todos se quedaron de piedra. Era la primera vez que la perra hacía algo así con alguien extraño.
"Edward... acaba de pasar una cosa con Bella y la perra..."
A Jake no le dio tiempo a acabar de pensar cuando Edward estaba a pocos metros. No se acercaba porque la perra los olía y olfateaba el peligro que ellos constituían. Pero estaba lo suficientemente cerca para ver lo que Jake intentó decirle.
Alice y Emmet también se acercaron a ver a Edward salir disparado.
"¡Fíjate! Es la primera vez que Lua hace algo así... ¡joder! La ha dejado coger al cachorro en brazos... ¡Increible!"
Edward lo miró, a varios metros de distancia, asombrado también.
"Luego te explico lo que "oíste" antes"
Edward asintió, sabiendo que Jake se refería al pensamiento que tuvo cuando las anécdotas.
"Simplemente que la recuerdo más de lo que había dicho"
Jake guiñó un ojo y Edward le devolvió el gesto con una sonrisita pícara.
Bella se tumbó en el suelo y madre e hijo se echaron sobre ella, lamiéndola y jugando. Haciéndola reír a carcajadas.
Bella los achuchó, acarició y besó.
"Si le gustan los perros... ¿Le gustaran los lobos gigantes? Que la laman y se restrieguen contra su cuerpo?"
El pensamiento entró en la mente de Edward rápido como la luz, mirando hacía Jake, con una ceja alzada.
"Omite es último pensamiento, Edward... Sé que estás dentro de mí mente"
El nombrado dejó escapar una sonrisita.
- No quiero ni tan siquiera suponer lo que estaréis "hablando" tú y Jake – Alice bufó, rodando los ojos.
- Pues no preguntes – Le contestó Edward.
Después de alimentar a Lua y Torbón, volvieron a donde la celebración seguía su curso. Los mayores, seguían allí sentados, conversando amigablemente.
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- ¿Por qué no vamos hasta la playa y jugamos a las cartas entre todos? - Propuso Embry.
- Eso suena genial... ¡Buena idea hermano! - Lo codeó Quil.
- ¿A la playa? Debéis estar de broma – Contestó Bella, alucinada. Todos la miraron sin entender. - Está anocheciendo y junto al mar debe hacer una rasca... Perdonar que no me haya traído el plumas – Soltó sarcástica. - ¿Vosotros no tenéis frío? - Les preguntó mirándolos fijamente.
- Pues tú te ves muy bien arropada – Le soltó Emmet, volviendo a picarla. Bella se miró las mangas y comprobó que aún tenía puesta la sudadera de Jake.
- Bella... Vamos a encender una hoguera... ¿O crees que nos pondríamos frente al mar así, sin más? No queremos congelarnos - Alice rodó los ojos, dándole a entender a Bella que estaba tonta.
Pero ella se la quedó mirando de forma inquisidora. No estaba demasiado convencida sobre que realmente fuesen a encender esa hoguera.
Los chicos fueron a buscar palos y troncos, y en unos minutos las llamas cobraron vida, dándole a la playa un aspecto entre misterioso y tétrico.
Se sentaron alrededor y todos, se pusieron chaquetas, fingiendo calentarse las manos ante el calor que desprendían las llamas.
Jake le trajo otra chaqueta a Bella ya que supuso que tendría frío aún con las llamas vivas.
Al final, en vez de jugar a las cartas, se pusieron a contar historias de miedo. Al principio, fueron más bien divertidas; Bella, aunque se asustaba un poco en alguna parte, acababa riéndose, mofándose del narrador; pero cuando le llego el turno a Edward, dejó toda diversión de lado, para narrar una historia que pondría los pelos de punta a cualquiera.
Él, con su voz suave e hipnótica sumado al aspecto casi fantasmagórico que le producía el efecto de las llamas al refrejar en su rostro, tenía a Bella completamente metida en la historia.
Ya que se había reído de él, Emmet ideó asustarla. Tenía que ganar algún punto contra esa humana. Edward le vio las intenciones, él y todos, pero le dejaron hacer. Alguna broma tenía que llevarse; estaban seguros de que sería divertido.
Emmet, escondido, comenzó a hacer ruiditos detrás de Bella. Todos se quedaron inmóviles, haciendo que no oían nada. Solo Bella se giraba, arrugando el ceño de ver que nadie más que ella se movía. Comenzó a sentirse asustada, por lo que su halo, comenzó su trabajo.
Hasta que, cuando la historia estaba en el punto de más tensión, fue fácil saberlo por los latidos de su corazón, Emmet le dio un susto de infarto.
- ¡Ahhhhhh! - El grito de Bella se pudo escuchar en toda la reserva. Incluso Lua, dio varios ladridos.
Todo pasó en décimas de segundo; incluso menos. La mayoría ya había comenzado a reírse sin percatarse realmente de lo que había pasado:
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Una tenue luz... muy suave, apenas perceptible, salió como un chispazo del cuerpo de Bella.
No todos vieron el neblino resplandor, ya que lo achacaron a un chispoteo del fuego, pero Edward lo vio perfectamente, y no solo él. Por la posición de las llamas, tenía visión directa y clara de Bella, por lo que pudo ver ese "hálito".
- ¿Qué ha sido eso? - Preguntó mirando fijamente a Bella. La cual había sido más que consciente que, debido al susto, su halo se intensificó de forma involuntaria.
Bella lo miró con los ojos abiertos como platos. Notaba cómo el pánico salía a través de sus pupilas, mientras que él no apartaba la mirada de ella.
Era imposible que Edward lo hubiese visto. Solo había sido un leve vaho; menos que el que hace la boca al hablar cuando hace frío, y había durado menos de un segundo.
Un ojo humano, normal, no podría haberlo visto. Nunca antes, nadie se había percatado de su "halo"; varias veces se había visto apurada entre gente, y ese "vaho" la había rodeado de forma muy tenue, no percatándose nadie de nada.
Y ahora Edward, ¿lo ve?
"Es imposible que lo haya visto... Y menos de noche y con las llamas bailoteando... ¡Imposible! A no ser que... ¡Venga Bella!... ¿Qué? ¿Qué no sea humano? No digas gilipolleces."
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- Creo que se está haciendo tarde. - Bella se puso de pie de un salto.
- ¡Ey Bella! No te enfades... Era una broma. - Comenzó a disculparse Emmet. - Lo siento si me he pasado.
- No, tranquilo... Ha estado bien. Te puedes sumar un punto – Sonrió forzada – Estoy cansada... Y seguro que Charlie quiere marcharse... Ya quedamos, ¿ok? Todo ha estado genial, en serio – Su sonrisa ahora, si fue más genuina. - Espero que repitamos pronto.
- Claro... Eso está hecho. Nos reunimos de vez en cuando – Contestó Leah. - Esta barbacoa fue en tu honor. Pero la próxima, ya no serás una invitada.
- No... Ahora ya serás una más – Le guiñó un ojo Embry, completando la frase de Leah - Además... debes andar por aqui, por si vuelvo a caerme – Sonrió, divertido. Ella le devolvió el gesto. Mientras se giraba.
No dio tiempo a nada más. Tal cual se giró, se encaminó, apretando el paso, hasta las casas.
- Hola hija... - la saludó Charlie.
- Hola papá... ¿Nos vamos ya? Estoy algo cansada... El día ha sido largo. - Sonrió. Pero Billy estaba clavándole la mirada. Sabía que algo había pasado.
- Si, espera 10 minutos, Billy va a darme un poco de cebo para ir de pesca mañana. - Su hija asintió.
Mientras esperaba, se fue a despedir de Lua y Torbón, los cuales nada más que la sintieron, se acercaron hasta ella, dándole lametazos y arrumacos.
- ¡Ey!... Sois una preciosidad, ¿sabéis? Vendré a veros pronto, ¿ok? - Les decía con tono mimoso.
- Eso espero. - Jake que estaba detrás de ella contemplando la escena, la hizo sobresaltarse. Los perros fueron a saludarlo.
Se sentó al lado de Bella, dejando a los perros encantados de tenerlos a ambos juntos.
- Ellos no serán los únicos que te estarán esperando. - Le soltó. Fue plenamente consciente de lo que había soltado, pero el tono, meloso y cargado de sinceridad, se le fue un poco de las manos, dejando a Bella en una mezcla de atónita y encantada.
- ¡Ah... vaya...! ¿Y quien más me estará esperando? - Le preguntó ella mirándolo seria, con la respiración contenida.
- Yo... por supuesto.
Se hizo el silencio durante unos segundos; Jake fue el encargado de romperlo.
- Bella... ¿Qué es lo que ha pasado en la playa con Edward? - Le preguntó directamente, pero con tono cauto.
- Nada... ¿Qué iba a pasar? - Aunque mantuvo la compostura, su voz la delato vilmente. - Creo que Charlie ya a acabado de recoger ese cebo. - Suspiró – Nos vemos Jake... y... Gracias por el coche. - Le sonrió. Ya había dado un paso alejándose, el cual desanduvo, se agachó y le dio al chico un beso en la mejilla, dejándolo traspuesto.
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Esa noche no pudo pegar ojo, maldiciendose del despiste en la playa.
"¡Joder Bella...! Te pusiste en evidencia. Pero... ¿quién supondría que alguien, de noche, pudiese ver el levísimo vaho que desprendí? ¡Era imposible! No es normal que Edward lo haya visto."
Si él insistía en seguir preguntando, jugaría al despiste. Además, parecía que nadie más hubiese visto nada.
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Nada más marcharse Bella, Edward se acercó a Jake, el cual seguía en la zona de las casas, tras despedir a Bella y a su padre.
- ¿Qué es lo que ha pasado Edward? - Le preguntó Jake. Edward se quedó en silencio unos instantes. Inhaló aire y miró directo a los ojos a Jacob.
- Bella ha brillado – le soltó. Jake se quedó mirándolo asombrado. - Cuando Emmet la asustó, de su cuerpo ha salido un especie de vaho, igual que el que sale por la boca cuando hace frío – Jake asintió – pero por todo su cuerpo. Era un hálito... brillante. Fue muy tenue, pero yo estaba mirándola de frente, esperando su reacción ante la broma de mi hermano, y de pronto... ¡zas!
- Sabía que algo había pasado. No era lógico, con la educación que ha demostrado durante estos días, que se levantase y se fuera así. Pero... - Jake frunció el ceño, realmente no encontraba palabras. - ¿Brillar? ¿Un vaho?
- Además, recuerda que te comenté que ella es inmune a nuestros dones – Le recordó Edward – Solo yo, la he podido escuchar un par de veces. De algún modo, consigue bloquearnos. Aunque claro, ella no tiene ni idea de esto.
- ¿Y Carlisle qué dice?
- Que tiene un don muy potenciado para ser humana. Pero lo que estamos en dudas, es si ella lo pude controlar; si es consciente de ese "don".
Ambos se quedaron en silencio unos instantes, meditando.
- Bueno, lo iremos comprobando con el paso del tiempo. - Concluyó Jake, ante el asentimiento de Edward.
- Por cierto... ¿Qué fueron esos pensamientos? - Edward le mostró una sonrisa picardiosa a su amigo.
Jake le narró brevemente, que la conocía de cuando eran pequeños, y que se acordaba más de ella de lo que había comentado aquel día en el instituto.
Aunque por supuesto, omitió el tema beso.
Edward escuchaba a su amigo atentamente, mientras hablaba de Bella. A lo mejor un humano normal, no hubiese descifrado el tono "meloso" de Jake, pero él sí.
Así que pudo comprobar que lo que Alice le decía, sobre que a él le gustaba, era cierto.
Sería otro reto entre ellos; simplemente que con esta chica habría que hilar más fino. Las chicas del grupo y todos en general, estaban encantados con ella, así que no podrían actuar como con otras, en plan acostarse con ella y luego pasar.
Ella solo estaría aquí un año. Lo que se llama de paso, y seguramente no volverían a verla nunca... o tal vez en alguna ocasión que viniese a ver a Charlie... Por lo que no sería una conquista con la que cargar...
Edward tuvo que poner freno a sus pensamientos ya que el simple hecho de pensar de ese modo con Bella, le molestó a él mismo.
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.aSI QUE BELLA... ¿¡BRILLA!?
Y VAYA CASUALIDAD, QUE DE TODOS, ES EDWARD QUIEN LO VE...
¡JAJAJAJAJAJA!
ESPERO SUS COMENTARIOS... PARA VER QUÉ TAL LES VA PARECIENDO LA HISTORIA!
