Aqui estoy!
Veremos si el "brillo" de Bella, trae alguna consecuencia
Os dejo leer...
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CAPÍTULO 8
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Al día siguiente, cuando Bella se levantó, no pudo dejar de seguir dándole vueltas al asunto de la playa. Aunque solo fuese Edward el que lo hubiera visto...
¡Justamente él, tenía que haber sido!
El problema ya no fue solo lo que vio, que fácilmente podía confundirlo alegando que fue un destello del fuego, si no sus maneras de irse. Eso es lo que llamó realmente la atención del grupo.
Y Bella estaba completamente en lo cierto:
Solo Edward y Alice fueron conscientes de ese hálito que relució a través de su cuerpo. Edward estuvo pendiente de las mentes de sus amigos, y unos ni lo vieron, y otros lo achacaron al estallido de la leña en el fuego.
Pero de lo que todos fueron conscientes, fue de la forma tan brusca y repentina de marcharse. Sabían que algo había pasado, pero no encontraban motivo para ello.
Emmet se quedó desolado, pensando en que se había pasado y que ella se sintió avergonzada por lo del susto.
Una vez a solas, Edward y Alice comentaron lo ocurrido.
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- Edward... ¿Le ha salido una especie de neblina del cuerpo a Bella? - Exclamó con los ojos abiertos como platos. - Dime que hemos visto lo mismo, porque sino, seré la primera vampira loca del mundo. - Recitaba Alice nerviosa.
- Yo también lo he visto. Ha sido un segundo... ¡menos! Un pestañeo. Pero estoy seguro de lo que vi. La teoría de Carlisle sobre un posible escudo, cada día es más firme... Y que ella lo controla, me atrevería a asegurar que también. Si no, ¿por qué al comprobar que yo lo había visto, se puso tan nerviosa y se fue?
- Creo que esta chica, no es una simple humana. - Edward asintió a la deducción de su hermana.
- Tengo que indagar. Tengo que saber qué pasa con Bella.
- Estará sola todo el día. He visto a Charlie decidir ir de pesca – Alice le alzó las cejas juguetona.
- Pues hoy será un gran día para una, "cita", con Bella... y espero que sea la primera de muchas. - Al vampiro se le escapaba la sonrisita de suficiencia entre las comisuras de la boca.
- Edward... Vete con cuidado. Jacob también tiene sentimientos por ella. - Le advirtió a lo que su hermano se la quedó mirando ceñudo. - Debéis ser caballerosos ya no solo con ella, por supuesto, si no entre vosotros mismos.
- Sí... sé que le gusta. Pero no hay problema, Alice. - Intentó tranquilizar a su hermana. Realmente no iban a tener conflictos por una chica.
Edward, no tomándose excesivamente en serio la recomendación de su hermana, comenzó a trazar su plan a seguir.
En un rato, Bella recibiría una, esperaba, grata sorpresa.
Bella comprobó su móvil y había recibido varios whataps de Alice y de Jacob; ambos preguntándole qué tal lo había pasado y si estaba bien. Ambos mostraron su preocupación por su forma de irse.
"¡Genial Bella!" Se reprendió a sí misma.
Aunque sabía que había quedado marcado que había leído los mensajes, prefirió estar un poco más despejada antes de contestarles.
- Bella... - La llamó Charlie desde abajo, de donde provenían ruidos. - ¿De verdad no te importa quedarte todo el día sola? - Mi padre me miraba con ojos cargados de culpa.
– No, vete tranquilo. - Le sonreí para tranquilizarlo. - Pondré música y dibujaré un poco. Las tareas de clase las tengo listas. Disfruta de tu día, en serio.
- Estupendo entonces... Me sentía mal pensando que pudiese molestarte el quedarte sola todo el día. - Bella negó con la cabeza – Después de pescar, iremos a preparar a casa de Mills la pesca y cenaremos allí. No te digo de venir, porque somos todos hombres. Cada pocas semanas, organizamos un plan de "solo chicos" – rió Charlie de su propia broma.
- Pues genial... Pásalo bien. Y pesca mucho.
Bella se preparó un rico desayuno y cuando se disponía a saborearlo, su padre se despidió de ella hasta la noche. Entró en la cocina y tras dudarlo unos segundos, se acerco a ella y depositó sobre la coronilla de su cabeza un suave beso.
Una vez acabado de desayunar, aprovechó a hacer una colada y poner en orden su habitación.
Se dio una relajante ducha, y le dedicó unos mimos a su pelo, aplicándole la mascarilla natural que acostumbraba una vez a la semana.
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Jacob estaba esa mañana nervioso. Danzando de un lado a otro por casa, mareando a Billy, que lo observaba en silencio.
Más alteró sus nervios cuando comprobó que Bella había visto los mensajes y no había respondido nada.
Por otro lado, ver como ella no era para nada inmune a la fuerza de atracción de él, lo hacía estar pletórico; pero también preocupado, ya que ella ejercía la misma, o incluso más fuerza sobre él mismo.
- Jake... ¿Me quieres decir qué te pasa? - Le preguntó Billy.
Aunque algo le decía que ya sabía qué le pasaba... o mejor dicho, por quién le pasaba.
- Te lo voy a poner fácil hijo... - Sonrió. - ¿Qué pasó ayer con Bella? A parte de oirla gritar, supongo que por alguna broma, ya que también os sentí reir a carcajadas... Algo pasó, ¿verdad? - Jake se lo quedó mirando, serio.
No sabía qué hacer. Él venía de otra generación, por lo que era más abierto de mente que sus antecesores. Y sabía que su padre no se tomaría bien eso de que "Bella brillase", dándole una importancia, por ahora, excesiva.
- No. Realmente no sabemos qué fue lo que pasó. Pero hablando después con Edward, él cree que le sentó mal el susto. Que se sintió avergonzada. - Jake se inclinó de hombros y su padre frunció el ceño, no muy convencido.
Cuando parecía que la conversación había dado a término, Billy volvió a hablar.
- Debéis tener cuidado con Bella. - Lo soltó casi como una amenaza, haciendo voltear a Jake sorprendido por su tono. - Os observé ayer con ella y os veo a todos muy cómodos. No me malinterpretes – Suavizó el gesto – Me alegro de ello, pero cuidado con dejarla ver demasiado. Algo me dice que ella es excesivamente suspicaz, muy observadora. - meditó unos segundos - Por otro lado... Me impresiona la capacidad de adaptación que ha tenido con todos; tanto con nosotros como con los Cullen. ¿Te has fijado como abrazó a Esme y Carlisle... a Emmet, y a ti, cuando le diste las llaves del todo terreno? - Billy estaba gratamente sorprendido. - Jake asintió con una sonrisa melosa. Billy se le quedó mirando fijamente.
- ¿Qué? Me pone nervioso que me mires así, ya lo sabes – protestó Jake – Pregunta lo que quieras... - le soltó vencido.
- Bella... Te gusta, ¿verdad? - Jake rió, ya que estaba claro que la mirada de su padre llevaba esa dirección. Asintió a la pregunta - ¿Cuánto te gusta?
- Papá... - suspiró – ¡Me encanta...! De lo que he conocido de ella hasta ahora, creo que sería perfecta para mí. Estoy seguro de que encajaríamos a la perfección. - La cara de Jake era la viva imagen de un "tonto enamorado". - Además, cada vez que la siento cerca... Es... como si todo dejase de importar a mí alrededor; necesito mucho autocontrol para no dejarme llevar y... bueno... - La conversación subía de tono y Jake paró su recital.
Billy se lo quedó mirando entre preocupado, sorprendido y... en cierta manera, feliz.
- Jacob... ¿Te has imprimado de Bella?
- No lo sé...
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Bella tenía todos sus artilugios de dibujo ya preparados, dispuesta para ponerse a dibujar, cuando alguien pico a la puerta, sobresaltándola.
Su halo no se hizo esperar.
Bajó las escaleras, ya tranquila de saberse protegida y abrió; hasta ese momento no se percató de que llevaba un pantalón extremadamente corto y una camiseta de tirantes sin sujetador; su pelo danzaba suelto al compás de sus movimientos.
- Buenos... - Edward se quedó con el saludo atragantado en la boca al ver a aquella divinidad griega – días, Bella.
Ella se quedó tan cortada como él... No. Mentira. Mucho, muchísimo más avergonzada que él. Notó el calor en sus mejillas, el corazón agitado y como pestañeaba evitando así enfrentarle la mirada a Edward.
- Buenos días... - Suspiró.
- ¿Puedo pasar? - Bella abrió los ojos como platos.
- Bueno... - Giró la cabeza hacía dentro, y otra vez pestañeando, la volvió hacía Edward. - Mi padre no está y no se sí... - se mordió el labio – si a él le parecería bien...
- Charlie es amigo de mi familia. Amigo mío, incluso. No creo que le molestase, pero si te quedas más tranquila lo llamo y le pregunto. No hay problema – Edward iba sacando su teléfono móvil mientras acababa de explicarse.
Bella alzó la mano y la puso sobre la de Edward, sintiendo un corrientazo que se distribuyó a lo largo del brazo.
Parecía que su mano, quisiese quedarse pegada a la de él.
- No... Creo que es exagerar un poco las cosas. No es como si no te conociese... - Sonrió nerviosa a la par que abría la puerta dándole acceso a Edward. - Pasa.
- De acuerdo, gracias... Pero si te sientes más cómoda... - inclinó la cabeza con dulzura.
- No, no... Está bien.
Después de acomodarse en el salón y ofrecerle varias cosas de comer o beber ante la negativa de él, ambos se quedaron en un silencio tenso. En el ambiente se mascaban las preguntas inconclusas de la noche anterior.
- Bella... - Había llegado el momento; ella trago en seco y encaró a Edward lo más tranquila que pudo. - Ayer... Vuelvo a disculparme por la broma de Emmet. - Bella sacudió la cabeza, restándole importancia – No, espera... Yo, también me siento responsable, ya que sabía sus intenciones y le seguí el juego... - Bella inclinó los hombros. - Ya sabes... historias de miedo, una hoguera, de noche en la playa... Una chica asustada... y guapa – Sonrió pícaro a lo que ella le devolvió el gesto.
- Es un poco típico, pero siempre funciona... - inclinó la cabeza de forma infantil y encantadora. El "piropo" de Edward no le había pasado desapercibido, pero prefirió dejarlo correr.
- Sí, supongo que sí.
Y otra vez ese molesto silencio, que no hacía más que ponerla de los nervios, ya que sabía que Edward estaba dándole vueltas para enfrentar la pregunta.
Pero él la superaba en años, en experiencia y en picardía, por lo que no iba a quedarse en evidencia o hacerla encerrarse en si misma, agobiándola a preguntas sobre su forma de brillar. No podía leerle los pensamientos, pero tenía otras formas de "leerla".
Era momento de jugar sus cartas.
- ¿Y dónde está Charlie? Pensé que estaría por aquí. - Cambió radical de tema.
- Se fue de pesca con sus compañeros de la comisaría. - Bella se sintió un poco defraudada, ya que parecía que Edward pretendía ver más a Charlie que a ella. Pero respiró viendo que Edward no había indagado en el tema de la noche pasada.
- Al final, ¿no habrá visto nada...? ¿O simplemente quiere ser educado? -
- ¡Ah! Así que... tardará en volver... - La miró, mostrándole uno ojos entre divertidos e inocentes. Bella asintió, empezando a hipnotizarse ante la mirada de Edward. - Pues... mucho mejor para llevar a cabo lo que tenía pensado hoy contigo.
Bella abrió los ojos perpleja. No quería ser mal tomada, pero las palabras de Edward, no dejaban muchas opciones a pensar.
O a lo mejor, es que estaba influenciada por sus propios deseos.
- Quería invitarte a comer. En Port Ángeles... por eso me alegro de que Charlie tarde... porque así tú no tendrás prisa en volver. - Aclaró, con ojos divertidos y pícaros.
- ¡Ah...! Ya... claro... - Se excusó ella. Pero por supuesto a Edward no le coló su "trabada" explicación.
La forma de tartamudear, el agitado bombeo de sus latidos, y la ligera dilatación de sus pupilas, eran para Edward leer un libro abierto. Bella tenía atracción sexual hacía él.
Aunque sabía que era atrayente para todas la mujeres humanas, en mayor o menor medida, no todas pasaban la raya de tener deseos realmente sexuales con él.
Pero Bella sí.
- ¿Entonces? ¿Vendrás, verdad? - Edward miró fijamente a Bella, deslumbrándola con sus dotes de vampiro, coaccionando a Bella deliberadamente. No iba a permitirle ni la más mínima duda.
Y ahora que conocía sus deseos hacía él, lo hacía sentirse menos culpable por manipular a Bella con sus dotes de seducción.
- Cla-ro... - El pecho de Bella subía y bajaba errático. La tenía donde quería.
Ahora sería tan fácil, y más a sabiendas que su padre no vendría, dejarse llevar un poco más. Acercarse a ella... Un roce. Un beso y... ¡ya!. No haría falta más, y sería suya. Se entregaría a él, sin la más mínima duda. Para cuando quisiera darse cuenta, lo tendría metido entre sus muslos...
Edward detuvo el rumbo de sus pensamientos. Su "amiguito" empezaba a ocupar más sitio del normal dentro de sus pantalones, y lo que menos quería era que Bella pudiese percatarse de su bulto.
No quería las cosas fáciles con ella, manipularla y que acabara en su cama sin voluntad. Quería que lo hiciese porque realmente lo sentía y lo deseaba. Hacer las cosas, a la vieja usanza.
Pero... ¿Podría esperar? ¿Sería capaz de controlarse?
- ¿Prefieres que te espera fuera? Mientras te vistes, digo... - La miró de arriba abajo. Sus ojos se oscurecieron levemente. - Por mi no hay problema que vayas así... - Meneó la cabeza, igual que cuando silbas – Pero a lo mejor te sientes algo incómoda... y seguro que tendré que pegarme con media ciudad. - Rió divertido.
Bella ya estaba de pie, dispuesta a subir a cambiarse, pero espero hasta que Edward acabó de soltar su broma.
Algo dentro de ella se activo; algo inconsciente, impulsivo.
Se acercó a él, que permanecía sentado en el sofá, y se inclinó un poco, quedando a unos 10 cm de su cara.
- ¿Y por qué tendrías que pelearte con media ciudad? - Su voz era la seducción en estado puro, helándole la ponzoña a Edward en las venas.
- Por ti... - Le contestó con el mismo tono. - Porque no permitiría que nadie se te acercase ni te mirase, menos yo. - Sus ojos fijos el uno en el otro. Gris contra dorado.
- ¡Ah! - Bella hizo un pestañeo lento. Y cuando abrió sus ojos, pestañeó seguido, asombrándose de lo cerca que estaba de Edward. De él y de su boca.
Se separó de golpe, marcando una más que amplia distancia con él.
- Ponte cómodo... Bajo en nada.
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Jacob estuvo intentando distraerse de mil maneras diferentes a la espera de que Bella diese alguna señal.
Eran más de las 11 de la mañana y hacía horas que ella había visto el whatsap en el móvil, sin contestar nada.
Así que decidió que sería él, quien diera el siguiente paso.
Se fue a casa, se duchó, se vistió "guapo" y agarrando su moto, se dirigió a la casa Swan. Invitaría a Bella a comer a ese restaurante tan coqueto cerca de First Beach. Era muy rural y familiar, pero estaba seguro que a ella le parecería encantador.
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Bella subió, intentando mostrarse relajada, cosa que no era así; ya que aunque ella misma se sentía acalorada, el ir tropezando con todo a su paso, era una señal inequívoca de que estaba atorada.
Se puso un vestido, tipo camisola con unas medias tupidas, una chaqueta de punto, unas botas camperas y complementó su indumentaria con una maxi pasmina y un abrigo de entretiempo.
Se aplicó una ligera base de maquillaje, una sombra suave, raya fina negra en la parte de abajo del ojo y un poco de mascara de pestañas.
Se puso unas gotas de perfume, de ese que floral que olía deliciosamente dulce.
¡Lista! El reflejo del espejo le agradó. Esperaba que a Edward también.
- ¡Estoy! - Anunció entrando en el salón.
Edward se había levantado del sofá y estaba mirando sus retratos de pequeña, los cuales Charlie tenía repartidos por el mueble del salón.
- Eras una niña preciosa... - le dijo.
Al girarse, se quedó mirándola fijamente. Bella estaba, indescriptiblemente hermosa.
Fina, elegante, sensual...
Esta mujer, sería su perdición.
- Bueno... - Inhaló aire, mientras se acercaba con aire un tanto felino a ella – Ya se predecía como serías de mayor. - Su mirada consiguió enlazarse con la de Bella, la cual hacía enormes esfuerzos por no encontrase con sus ojos; esfuerzos que le resultaron en vano. Ya que Bella sabía que una vez presa de sus ojos, estaba perdida en ellos.
- Gracias, Edward... Eres muy amable. - El rubor de sus mejillas era encantador para Edward, vergonzoso para Bella.
- ¿Nos vamos? - Ella asintió y él estiro el brazo dándole paso.
Le abrió la puerta del coche, como todo un caballero y una vez ambos acomodados, puso el Volvo en funcionamiento.
Ya tenía previsto, si o si, que Bella lo acompañaría a comer, por lo que tenía una selección de música preparada, para orientarse sobre sus gustos, sin falta de preguntarle.
Sabía que a las chicas les encantaba que él supiera de sus preferencias musicales sin falta de las típicas preguntas.
- Edward... - lo llamó nada más comenzar el viaje. - Gracias por tu invitación. Ha sido todo un, detalle por tu parte. - Le agradeció con voz suave y musical.
- Gracias a ti por aceptarla. - Le sonrió – Algo me dice que lo pasaremos bien – Sentenció, alzando la cabeza.
- Estoy de acuerdo contigo.
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Pocos minutos después de irse, la moto de Jake aparcaba en la entrada de los Swan.
Olisqueó el aire y supo que alguien se le había adelantado.
- ¡Mierda! Edward... - Gruñó.
Entró con discreción en la casa y allí estaba: El olor de Edward, el cual tenía memorizado en su sistema, estaba en la entrada de la casa y el salón.
Una oleada del perfume de Bella recién aplicado, pululaban en el aire.
Ellos iba a tener su primera cita.
Se maldijo por no haberla llamado. Pero intentando no parecer agobiante, prefirió esperar y a una hora razonable, bajar de forma casual.
La próxima vez tendría que andarse más ligero. No podía arriesgarse a que Edward le sacara ventaja con Bella, y delante de sus morros, se la levantara.
Ella era demasiado especial para él.
Después de unos minutos en el coche, Bella recordó los whatsaps que no había contestado por la mañana, así que tecleó a Alice y Jake.
A ella le especificó con quien estaba... a Jacob simplemente le informó de que pasaría el día fuera de casa.
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Veremos a ver qué tal esa "cita"...
Para saberlo, habrá que esperar al siguiente capi.
Besossssssss!
ps: Ser generosas con vuestros coments :-)
