HOLA CHICASSSSSSSS!

YA ESTOY AQUIIIIIIII!

Con este capi, encarrilamos la "acción" de ligoteo

Espero que os guste ;-)

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CAPÍTULO 9


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Edward estacionó el coche cerca del muelle, donde estaba el restaurante al que tenía pensado llevar a Bella a comer.

Dieron un agradable paseo por los muelles hasta llegar al establecimiento, mientras iban charlando animados.

- Espero que te guste. - Comentó Edward – Es un restaurante al que siempre he querido ir, pero... no encontraba con quien. - le confesó.

Edward no mentía en todo. Realmente él no tenía ningún interés en ir allí a comer, como es deducible, pero si era verdad que se había fijado en que le resultaba un sitio encantador y muy fino para ir con alguien.

También era verdad que aunque había tenido citas con varias chicas, ninguna llegó a la categoria suficiente como para él llevarlas a ese sitio, el cual estaba reservando por si alguna era merecedora de tal consideración por su parte.

Bella era sobradamente merecedora de eso, y de mucho más.

Bella le sonrió tímida y agradecida a sus palabras de halago. Mostrandole su encantador rubor. Había captado perfectamente el mensaje bastante directo que él le había mandado.

Se sentaron en la zona que daba a los muelles, con una enorme cristalera que permitía ver el mar estando resguardados. Una decoración cuidada con temática marinera, y mesas con manteles de cuadros azules y un finísimo jarrón con flores frescas. Era un sitio precioso.

-Es... maravilloso. - Aduló ella – Ya solo por las vistas... - Bella estaba eclipsada.

Edward se puso a leer con detenimiento los pensamientos de los presentes, para intentar averiguar algo interesante del restaurante y decirselo a Bella, quedando como un entendido.

- Su especialidad es el pez espada al horno, con crema de patatas bañadas en salsa de setas. Dicen que es una exquisitez. - Comentó como tal cosa – En carne, destacan por un entrecot de buey, con milhojas de patatas y crema de queso picante.

Bella lo miró pestañeando, sorprendida de lo informado que estaba Edward.

Él se sintió más que complacido por la cara de admiración que le había dedicado Bella.

- ¡Vaya...! Te veo muy enterado.

- Ya te he dicho, que hace tiempo que tenía curiosidad por venir... Pero no encontraba la compañía adecuada. - Bella volvió a sonrojarse.

- Así que... - Se mordió el labio, mirándolo fijamente. Pero las palabras no querían salir de entre sus labios.

- Yo acabaré la frase por ti... Tú, eres esa compañía – Le clavó la mirada con intención.

Le dieron la comanda al camarero, ambos pidieron el entrecot, y siguieron parloteando animadamente mientras le servían la comida.

Les pusieron un paté de pescado mientras esperaban, junto con un licor sin alcohol. Todo un detallazo por parte de la casa.

- No sé como estará la comida, pero la atención, las vistas y la decoración, son... ¡guau! - Exclamó ella.

-Y la compañía... eso, es lo mejor de todo. Aunque menudo detallazo se ha marcado trayéndome a un sitio tan fino. - Pensó ella, aguantando la sonrisa.

Edward tuvo que disimular la suya, por la satisfacción al escuchar ese pensamiento de Bella. Estaba que no cabía en si de gozo. Había acertado de pleno llevando a Bella allí, en su primera cita.

Además, era un cita para comer; a la luz del día. No por la noche, como siempre hacía con las demás.

La comida era una exquisitez. Para acabar de fascinar a Bella.

- La carne está... - agitó la cabeza mostrando su satisfacción. - Magnífica. Mi total enhorabuena por tu elección, Edward.

- Me alegro de que nuestra primera cita, esté saliendo tan bien – Edward metió la palabra "cita" como quien no quiere la cosa, para ver por donde respiraba Bella.

La cual, escuchando perfectamente la palabra, no hizo ningún comentario al respecto, evitándole la mirada a Edward a propósito. Prefirió hacerse la desentendida antes que ponerse en evidencia ante él.

Se mantuvieron en silencio durante unos minutos, con la excusa silenciosa de comer y masticar con calma. Edward, bien entrenado, disimulaba los trozos de carne, teniendo que tragarse alguno que otro, ya que sabía que Bella lo estaba observando por muy discreta que pretendiese parecer.

Tomaron una exquisita mouse de chocolate con nata de postre por la cual a Bella se le salían los ojos de las órbitas.

Su ritmo cardíaco se elevó e introducía la cuchara con deleite en la boca. Edward dedujo facilmente que a ella le encantaba el chocolate.

- Viéndote saborear ese chocolate, no sé que te ha gustado más... Si el entrecot o el postre – Rió divertido Edward.

- ¡Ummm! Ni yo misma podría decirte, ¡jajaja!

Volvieron a iniciar una conversación más fluida, mientras reposaban la comida, sobre Shakespeare; Edward, tan metido y motivado por los comentarios y fluidez de Bella sobre el poeta, tenía que hacer verdaderos esfuerzos de no dejarse llevar y dar a enteder su más que ilógico conocimiento del tema, ya que no sería para nada normal que alguien de 17 años, fuese tan entendido.

Incluso el control que Bella tenía sobre el poeta, y el tema en general, no era normal ni frecuente.

Descubrir lo inteligente y aguda que Bella era, no hacía más que potenciar el sentimiento de atracción que esa chiquilla tenía sobre él.

Bella estaba pletórica. Por fin alguien de "su edad" con el que podía hablar tranquila e inteligentemente sobre Shakespeare, y dramaturgos similares sin sentirse una empollona o un bicho raro.

La compañía de Edward cada vez se le hacía más y más agradable; y cada vez más, se potenciaba la fuerza de atracción que se chico ejercía en ella.

Después de pagar, Edward propusto a Bella dar un paseo por los muelles, a lo que ella aceptó más que gustosa.

- Los fines de semana, hay varios puestos de artesania y chucherías. Te gustará. - Le prometió él.

Y mientras seguían hablando, conociéndose y a la vez, quedando el uno más encantado con el otro, fueron paseando suavemente por la zona.

Tal y como había dicho Edward, había mucha gente de todo tipo. Gente corriendo, familias con sus pequeños, parejas de ancianos sentados en un banco... Y varios puestos decoraban la imagen, con un mar calmo de fondo.

- Esto es precioso. Combina el ajetreo de la gente y los puestos, con la tranquilidad que da el mar, con los barquitos danzando a su son. Es... mágico - Recitó Bella sumida en el paisaje que se abría paso a través de sus ojos curiosos.

- Me alegro que te guste. - Edward se la quedó mirando fijamente, fascinado.

- ¿Qué? ¿Por qué me miras así? - Le sonrió

- Porque tu definición del paisaje me ha dejado... maravillado. - Gesticuló su agrado con un movimiento de ojos – Yo no podría haberlo descrito mejor.

Mientras seguían paseando, Edward, de forma totalmente calculada, iba haciendo que su brazo "casualmente" rozase de tanto en tanto con el de ella. Notando como cada vez que sus pieles se acercaban, el corazón de Bella daba un brinco.

Sonido que era un regalo para sus oidos.

Bella se sentía en una nube cada vez que sus manos se acariciaban de forma casual. Iba tensa esperando el próximo movimiento que hiciese que sus pieles se rozasen.

Se sentaron en un banco para que Bella descansara un poco del paseo, y Edward, muy gentil, le trajo un chocolate caliente del puesto que tenían al lado.

Un gran tazón de chocolate humeante con sipore de avellana.

- Ummm... Este chocolate está... ¡madre mía! - murmuraba Bella extasiada. - Mil gracias Edward.

Edward comenzó a imaginarse a Bella suspirar así, pero por otro motivos donde sus cuerpos desnudos estuviesen involucrados. Cortó radicalmente el pensamiento.

- Entonces, cuéntame... A parte de querer ser editora... ¿No te gustaría escribir algo tuyo? - Le preguntó retomando el tema sobre sus profesiones futuras, una vez acabado los estudios.

- Ahora mismo te contestaría que no. Que prefiero ayudar a otros escritores a darles ese último empujoncito que un libro suele necesitar para ser publicado, o llegar a tener la responsabilidad de decisión sobre que manuscrito se publica y cual no... Pero... - Se quedó unos segundos pensando – Te mentiría si te dijera que nunca lo haya pensado. Imagino que después de un tiempo, me entre mi propio gusanillo de escribir algo propio – se inclinó de hombros. - ¿Quién sabe?

- Bueno... tienes toda la vida por delante. Habrá tiempo más que de sobra para tomar decisiones – Le contestó él.

- Así que tú... ¿Aún no tienes nada decidido? - Le preguntó simpática.

- Pues no... He escogido asignaturas muy dispares, para abrirme puertas. Medicina, arte, derecho... hay varias carreras que me llaman. Pero todas tienen pegas.

- "Tienes toda la vida por delante para decidir" – Bella meneó la cabeza, imitándolo de forma teatral.

- ¿Así que osas a hacerme burla? - Le preguntó juguetón. Ella asintió con la cabeza riéndose. Le encantaba picarlo.

Edward dio un brinco y se sentó pegado a ella, ahí tuvo una excusa más que buena para arrimarse, y comenzó a hacerle cosquillas.

Bella estalló en carcajadas a la par que Edward de oirla.

Para nada le importó el "atrevimiento" de Edward; realmente estaba deseando que se acercara un poco más.

Mientras se desternillaban, la gente que pasaba a su lado los miraba con ojos tiernos; y cuyos pensamientos llegaron de forma inmediata a Edward:

"Mira que pareja más encantadora"

"Lo que es estar enamorado de joven"

"El amor juvenil es lo que tiene"

"A ese chico se le nota el enamoramiento a ojos cerrados"

Edward, aunque no se le notó ya que no disminuyó su ataque de cosquillas sobre Bella, por dentro se quedó helado...

¿Enamorado? ¿Él?

Ese pensamiento lo despistó un segundo; incluso menos. Cuando fue otra vez consciente, después de ese microsegundo de distracción, se percató de que ambos habían dejado de reirse y ahora sus caras, y sus bocas, se habían quedado en una más que estrecha cercanía.

Bella detuvo sus risas de golpe. El ambiente entre los dos había cambiado; la forma de mirarla de él, había cambiado: Ya no había risas. Sus ojos ardían, quemándole las entrañas. Y la cara de Edward, estaba cerca; extremadamente cerca.

Los sonidos del corazón acelerado de Bella llegaban a los oidos de Edward altos, claros y fuertes. Ella misma era consciente de como su órgano latía desaforado.

Para él, fue el sonido más melódico y maravilloso que hubiese escuchado en sus 115 años.

En ese momento se sintió desfallecer. Sus "genes" adquirieron posiciones elevadas en su raciocinio, nublándo cualquier otro pensamiento; Pensamiento que no fuese Bella.

La fuerza de atracción de esa chica hacía él, era titánica.

Bella se sentía fuera de ella, fuera de su propio control. Pero de lo que estaba segura, es que ella, estaba mirándolo de la misma forma; llamándolo.

Su escudo, extrañamente, no la protegía contra ese "peligro" que conllevaba este juego de seducción con Edward.

De forma inconsciente e involuntaria, él movido por esa fuerza, por el embrujo al que ella, sin ser consciente, lo sometía, se acercó un poco más.

Sus alientos se mezclaban, y ambos podían degustar el olor del otro. Exquisitos.

Olían a beso.

Bella estaba inmóvil, pero Edward obnubilado aún más por la esencia de ella dio el último paso, acercandose a ella, despacio, para que sus labios, al fin, se encontrasen... Pero ella, completamente sofocada y colorada, agachó la cara.

- Creo... Creo... - Inspiró hondo – Que se está haciendo tarde. - Pestañeó, aturdida.

No entendía qué había pasado en tan solo unos segundos. La fuerza de atracción que ese chico ejercia en ella, era... peligrosa.

Edward no mostró ningún gesto de malestar, aunque así lo sentía por dentro, y con una dulce sonrisa, se separó de Bella, dándole un poco de espacio.

Espacio que ella agradeció en su fuero interno. Necesitaba respirar y aclararse.

Deseaba ese beso, pero... Algo le había obligado agachar la cabeza, evitándolo. No se sentía preparada para iniciar nada; ni con él ni con nadie. Lo de Richard, aunque no se había enamorado de él, aún estaba demasiado reciente en su recuerdo.

- Sí... Está oscureciendo. - Suspiró Edward – El tiempo contigo no anda... vuela – Le guiñó un ojo de forma cómplice.

Necesitaba relajar un poco el ambiente, ya que notaba a Bella bastante aturdida. Sabía que algo había pasado para que ella evitase el beso.

Entonces se sintió frustrado por no poder leer la mente.

De vuelta a casa, fueron escuchando música hasta que Edward comenzó a canturrear una canción. Bella se lo quedó mirando sonriente, y animada al alzar él un poco la voz, también se decidió a seguirle el ritmo.

Así, cantando a duo muy animados, llegaron a Forks antes de lo que ambos hubiesen querido.

Aunque el corte del "casi" beso, había dejado el ambiente ligeramente trastocado, el truco de la música y del canturreo había salvado la situación, manteniendo así la buena sintonía entre ambos.

Edward paró el coche delante de la casa Swan, la cual permanecía completamente a oscuras.

- Hemos llegado antes que tu padre – Anunció Edward, ante el asentimiento de Bella – Así no tendrás que decirle que has tenido una cita conmigo – El tono de voz de Edward, más que intencionado, denotaba un deje de pesar. Bella se quedó paralizada.

- ¡Noo!... No es eso – Se excusó ella rapidamente – Tenía pensado decirle que había salido contigo – Bella miró a Edward clavándole sus ojos, intentando mostrarle la sinceridad de sus palabras – Simplemente no quería tener que preguntarle en plan pedir permiso... Y más, saliendo con un chico. - suspiró – No quiero que esto adquiera más importancia de la que tiene – Su mirada se volvió suplicante. - Y... él es un padre. - Gesticuló – Si le pregunto, dará por sentado que es una cita seria y... - Suspiró pesadamente.

Mientras ella se explicaba, Edward mantenía su fachada de desilusión, rompiendo las barreras que Bella ponía entre ellos.

La mejor técnica de que alguien, sobretodo una mujer, te cuente sus verdaderos motivos, es dándole pena.

- Edward... por favor... no me mires así. Ha sido un día fabuloso, súper especial – Su corazón trotaba saltarín en su pecho.

- Pero... - Edward dejó la pregunta en el aire. Necesitaba saber cuales eran los motivos que detenían a Bella para haber cortado ese "casi" beso, y el no querer ningún compromiso con él.

- Pero... es muy pronto... Aún, es demasiado pronto – Murmuró.

Edward se acercó a ella, y le levantó la barbilla con la mano. Sus caras, volvían a estar demasiado cerca.

- Yo también creo que ha sido un día súper especial. - Bella suspiró aliviada.

Ella acortó la distancia, sus alientos volvían a mezclarse, la respiración de uno daba de lleno en la boca del otro.

Estaba hecho. Pero Edward en un movimeinto rápido, le dio un beso en la punta de la nariz; Bella pestañeó seguido, incrédula.

Edward se separó de ella y Bella intentó mantener la compostura.

- Me ha encantado pasar el día contigo, Bella. - Le declaró, completamente sincero. - Por mí parte, me gustaría que se repitiera más veces... O eso espero. - Le sonrió.

- Y a mí, Edward. En serio. Y sí... yo también espero que se repita, pronto.

Cuando estaba girándose para bajar del coche, Bella volvió a su posición y se inclinó hacía Edward, dándole un beso en la mejilla.

Su movimiento estaba más que calculado, para que aunque pareciese un beso de "amigos", sus labios, rozasen la comisura de los labios de él.

No podía irse sin llevarse aunque fuese es mínima parte de sus labios.

Edward se quedó estático. No imaginaba que Bella llegaría a hacer algo así, pero le fascino. Mucho más que eso: Le dio la confirmación de ella, quería algo más con él.

Ahora tenía que descubrir porque ella había dicho eso de "Aún es pronto"...

Desde ese momento, se convirtió en un reto; en algo personal. Lo descubriría, así le fuese la vida en ello.

Ambos se despidieron con una dulce sensación en sus almas. Había sido una "no cita" perfecta. Ambos eran perfectos el uno para el otro y lo sabían.

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Edward ha sido más avispado que Jake...!

Como no se ponga las pilas... su "hermano" se la va a levantar delante de su cara...

¡jajajajaja!

EN UNOS DÍAS... MÁS!

¡ESPERO VUESTROS COMENT'S...! (NO SEAIS PEREZOSASSSSS... !jajajaja¡