¡HOLAAAAAAA... YA ESTOY AQUÍ!

A VER... Ya sé que el fic va algo lento, y que queréis emoción, ¡ya!

Creo que lo estoy alargando demasiado para vuestro gusto. Así que estoy reformando los otros capis que tengo escritos, para ir adelantando la historia y que empiece la emoción ya!

Las que seguís leyendo, espero que tengáis un "poquito" de paciencia... y a las que empezáis a leer... darle una oportunidad!

GRACIASSSSS!

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CAPÍTULO 11


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Para cuando Bella llegó con el todoterreno, Jake ya estaba esperándola.

Al bajarse del coche y enfocar hacía donde él estaba aparcado, un suspiró involuntario escapó de sus labios.

La imagen que el chico ofrecía, le quitaba el aliento a cualquiera:

Estaba apoyado en la moto, con una pierna en el suelo y otra doblada, ligeramente recostado sobre el asiento.

Llevaba la chaqueta de cuero negra abierta, dejando entre ver una camiseta de algodón con escote en pico, en verde militar. La camiseta en cuestión, se ceñía a su cuerpo como una segunda piel, marcando su musculado tórax.

Viendo eso, cualquier mujer sentiría que podía morir en paz.

Jake le ofreció el casco, a la vez que se movía de su extremadamente sexy pose.

- ¿Vamos, preciosa? - La forma de decir "preciosa", a Bella le pareció canto de ángeles.

- Claro... Estoy deseándolo – Le confesó sonriéndole de forma dulce.

Ante ese gesto, esta vez fue Jacob el que tuvo que contener un suspiro. Esa chica lo mataba solo con mirarlo.

Subieron a la reserva, entre las risas de Bella por las peripecias que Jake hacía con la moto. Billy ya los esperaba fuera con una amplía sonrisa en la cara.

- Bienvenida pequeña... - La saludó.

- Hola Billy. Espero no importunar, pero Jake se ofreció... - Bella miró para Jake con un encanto del que ella, no era para nada consciente. Él le devolvió la mirada, atontado.

- ¡Para nada! Leah y Seth pasaron por aquí, y ya me dijeron que venías. Así que me ha dado tiempo a hacer algo más de comer. - Sonrió complacido – Incluso he avisado a tu padre, el cual quedó más que contento por que vinieras y no comieses sola. ¡Todo está controlado! - Alzó su pulgar simpático.

Los chicos entraron en casa haciendo bromas sobre la forma de conducir de Jake. Picándose entre ellos. Cosa que entusiasmaba a Billy.

- No me riñas, porque te encanta.

- Eso no tiene nada que ver... Vas como un loco – Lo reñía dulcemente.

- Pero... te encanta. - Jake se giró delante de Bella, pillándola desprevenida.

Jacob imaginó que pararía al ver que él se le cruzaba, pero ella, no dándole tiempo de reacción, dio un paso más hacía delante, por lo que quedaron más cerca de lo pensado. Tanto para uno, como para otro.

Ambos se quedaron mirándose fijamente a los ojos; era un momento intenso. Mucho. Hasta que el ruido de la silla de Billy aproximándose, los sacó de su letargo.

Por supuesto Bella, estaba colorada como un tomate. Incluso Jake, tenía cierto rubor en sus mejillas. El acercamiento lo había pillado con la guardia baja.

Cada vez estaba más seguro que esa chica era su auténtica perdición; era estar cerca de ella, y él perdía la capacidad de razonar.

Billy, aunque no llegó a verlos en esa cercanía, si le dio tiempo a divisar como se separaban de forma atropellada y por consiguiente, observó los rostros acalorados de ambos jóvenes.

Su imaginación viajó libre, imaginándose que Bella llegase a ser la elegida de Jacob, y ella, aceptase. Le encantaría tenerla de nuera. Y a Charlie de consuegro. Eso sería perfecto.

Comieron entre anécdotas divertidas, riéndose sin parar.

Bella les contó sobre sus vivencias en esos años en que no había vuelto. Tanto Billy como Jake la escuchaban atentamente.

Bella era muy buena narradora; además su voz dulce y clara, hacían del escucharla todo un arte.

La hora del postre llegó, y Seth fue a buscarlos, alegando que sus padres estaban esperando por Bella.

- Tranquilo Seth – Lo calmó Billy – Dile a tus padres que no sean tan ansiosos, que ahora les entrego a Bella – Bufó.

Ella se despidió de Billy con un beso y un sincero gracias por la velada y la comida; por supuesto prometiendo que subiría a comer otro viernes.

- Tienes a mi padre atontado contigo, ¡jajaja! - Rió Jake, ante la sonrisa complacida de Bella – Bueno... a él... y a todos. - Su mirada no podía ser más intencionada, dejando a Bella sin aliento.

El postre en la casa Clearwather, fue más de lo mismo. Anécdotas, risas y simpatía por doquier.

Bella se sentía querida y aceptada en cualquier sitio donde entraba.

"Viendo esto, creo que hice mal en no venirme a vivir aquí hace años"

El pensamiento le alegro la cara; gesto que no pasó desapercibido para Jake.

El cual consiguió llevarse a Bella de casa de Harry y Sue, más de una hora después.

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- Creí que no sería capaz a sacarte de aquí – Sonrió travieso – Y deja que se enteren de que pasas el fin de semana con los Cullen... Estarán peleándose para que vengas a pasar otro aquí – Esa idea era tremendamente tentadora.

- Estaría encantada – Contestó ella sin más, dejando a Jake sin palabras. - ¿Dónde vamos? Porque sé que para insistir tanto en irnos, es que quieres llevarme a algún sitio en concreto. - Le guiñó un ojo.

- Muy observadora. - Le alzó las cejas. - Realmente quería enseñarte la otra playa, la que te dije el día de la barbacoa cuando fuimos a estrenar tu coche.

- First Beach – Le soltó Bella. Ella no había olvidado su "cita".

- ¡Sí! Veo que no se te ha olvidado – Eso hizo tremendamente feliz a Jake.

- No, claro que no se me ha olvidado... Lo tenemos de asunto pendiente.

- No lo dudes... Pero hoy, ya que estamos aquí, te enseñaré las isletas de la Push. Solo pueden verse cuando la marea está completamente baja. Son preciosas.

Su fueron dando un paseo, mientras hablaban animadamente. Jake le relataba sus ideas para el taller, las cuales no creía que ella recordara de cuando le contaba cuando eran unos niños.

Pero Bella si que se acordaba de cada cosa, de cada idea, de cada sueño.

- Esto es... ¡espectacular! - Bella giró alrededor, con los brazos estirados. Estaba maravillada. - Es como estar en medio del mar... - Seguía danzando, mientras mechones de su pelo atado bailaban al son de la suave brisa.

Jacob la contemplaba completamente embobado. Bella estaba indescriptiblemente hermosa, danzando con los brazos extendidos, cual pájaro, sobre la arena.

- Sabía que te gustaría – Afirmó, acercándose a ella.

- Aunque... No es la primera vez que estoy aquí - Bella paró de girar, y quedó de frente a él. - Ya me habías traído aquí... hace años.

Jacob se quedó lívido. Ella, se acordaba. Una sonrisa "estilo Jacob" se asomó a sus labios.

- ¿En serio te acuerdas? - Le preguntó entusiasmado. Ella asintió, con una sonrisa tímida, pero pletórica en la boca. - Creo... que te acuerdas de más cosas de las que has dado a entender. - La miró de reojo, travieso.

Bella suspiró sonoramente, para armarse de valor.

- Tengo tu camiseta – Le soltó, con la cara completamente roja.

Jacob de primeras no entendió, hasta que en su cerebro algo hizo "clik".

Su camiseta

La que Billy le dio para que se quitara la blusa que él había manchado de barro.

Ambos corazones latían desaforados. Este, era un momento. Un momentazo para los dos.

- ¿La has guardado... todos estos años? - Le preguntó casi como un jadeo.

- Ajá. Me la llevé a Phoenix. - Sonrió como un niña traviesa – De primeras, tenía intención de tirarla... - le sacó la lengua – pero no sé... en el último momento decidí guardarla y lo he echo durante estos ocho años, esperando tener la ocasión, algún día, de devolvértela. - Le confesó sofocada.

- Yo... no creí que te acordaras. Durante todos estos días, me has tratado... como si acabases de conocerme. No dabas ninguna muestra de que tú, te acordaras de mí hasta ese punto.

- ¿Tú recuerdas por qué tuve que ponerme tu camiseta? - su voz sonaba nerviosa. Y esa debilidad alentó a Jake.

- Por supuesto que lo recuerdo... y... lo siento mucho. Muchísimo. No debí hacerte aquello – Meneó la cabeza, molesto consigo mismo. - Eras tan dulce... Brillabas con luz propia, igual que un ángel. Y yo... - Meneó la cabeza con el ceño fruncido.

- Bueno... paso hace mucho y éramos unos crios. No te lo tengo en cuenta, en serio... - Bella agachó la cabeza y se mordió el labio.

Claro indicativo que no estaba siendo sincera por completo.

Jacob acortó la distancia entre ellos, sus cuerpos practicamente se rozaban y el calor extremo de él, le llegó de pleno a Bella. Le alzó la barbilla con su dedo índice, obligándola a que lo mirase.

- Sí... si me lo tienes en cuenta. - Bella suspiró – Lo sé, porque al año siguiente solo estuviste en Forks unos días. Y a la reserva apenas subiste un par de veces. Yo era un orgulloso y no quería que te dieses cuenta, un año después, de que seguía sintiéndome ofendido por aquel rechazo. - Bella jadeó. Sus ojos estaban enlazados los uno en los otros. Cristalinos - Me sentí fatal cuando escuché una conversación entre Billy y Charlie, donde decían que tu no querías volver más porque aquí, nadie te quería... - Jacob suspiró con pesar. - Todo lo más lejos de la realidad.

- Jacob... no hace falta que... - Bella se comenzó a sentir incómoda. El tema se estaba volviendo más íntimo de lo que ella había calculado.

Aunque tenía la esperanza de que Jacob se acordase de ella, y mantuviera algún recuerdo de infancia juntos, no se había imaginado que Jake tuviera tan vívidos los recuerdos y que se pusiera tan... melancólico.

- Sí... si que hace falta. Llevo ocho años esperando a disculparme... - Jake ya estaba lanzado.

- Solo fueron tonterias de niños... - El pecho de Bella subía y bajaba errático. - Por mi, ya estás más que disculpado. - Su corazón brincaba encabritado.

- Bella – Jake la agarró de los brazos evitando que se girara, o dejase de escucharlo.

Por mucho que Bella quisiera cortar el momento, la mirada ardiente de Jake sobre sus ojos, la forma de tenerla sujeta... todo en su conjunto, la hacían no poder, ni querer, moverse de donde estaba.

- Todos te queríamos aquí... Yo... te quería aquí. - Ahora era el turno para que el pecho de Jake se balancease agitado. - Fui un completo idiota por darte de lado. - Su mirada se endulzó, envuelta en una patente tristeza.

Sin voluntad, movida por una fuerza superior a ella, traspasando incluso su halo, Bella alzó la mano y le acarició la mejilla a Jake con una ternura desconocida en ella.

Él recibió la carantoña cerrando los ojos, degustando el momento. Degustando la cercanía de Bella, su olor, sus barreras completamente bajadas.

Estaban completa y literalmente, hipnotizados el uno con el otro.

- Jake... - Envolvió su nombre en una seductora caricia, haciendo al lobo estremecerse. - Yo... - Inhaló. Estaba ciegamente extasiada.

- Bella... mi dulce Bella...

Él bajó la cabeza. Ella bajó su mirada a sus labios, entreabriendo los suyos. Los ojos de él, también bajaron a los labios de ella.

El momento era este. Ahora. Las señales eran inequívocas.

El beso, era inminente.

Jacob no tenía voluntad de parar. Su atracción por Bella lo superaba.

Bella estaba hipnotizada, sin voluntad. Y su raciocinio solo pensaba en los labios de Jake sobre los suyos. Lo llamaba de forma inconsciente, y él respondía a esa llamada.

- ¡Jake... Bella...! - La voz de los chicos, los sobresaltaron, haciendo a ambos dar un brinco hacía atrás.

Se quedaron mirándose con los rostros sonrojados, los ojos cristalinos y una mirada más que ardiente.

Después de unos segundos, sus gestos se suavizaron, y ambos acabaron riéndose.

Saludaron a los chicos y se encaminaron a su encuentro.

- Otra vez que nuestro beso, va a quedarse pendiente. - Le susurró desde la espalda de Bella - Aunque esta vez, no me has rechazado. - Se separó de ella, riéndose, con una picardía arrolladora en la mirada.

Los pelos de la nuca de Bella se erizaron de inmediato al sentir el aliento caliente del chico en ese sitio tan sensible.

Lo miró girando su cabeza de forma fingidamente inocente.

Él, sin poder evitarlo, le dio un beso en la mejilla.

- ¡Eyy! Ese, ha sido robado – Lo acusó ella entre risas.

- No te lo voy a negar... pero por lo menos, me llevo algo – Él le sonrió juguetón.

Y era verdad. Ese beso llevaba demasiado tiempo quedando pendiente y ambos lo sabían. Pero ahora ya no eran unos niños. Eran unos jóvenes, hormonados y con capacidad y edad para llevar el beso más allá.

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Los chicos estuvieron durante un buen rato jugueteando por la playa, hasta que empezó a oscurecer y hacer demasiado frío para Bella.

Jake se ofreció a bajarla a casa en moto, después de abrigarla con uno de sus chaquetones.

Cuando estuvieron delante de la casa Swan, ambos se quedaron algo cohíbidos. Dudando de qué hacer.

Pero lo que tenían claro, es que no era el momento. No eran nada, como para despedirse con un beso en los labios y tampoco querían que su primer beso, ese que llevaba pendiente tanto tiempo, fuese de esa forma: Apresurado, un roce, vergonzosos y despidiéndose.

Jake, tomó la iniciativa y le dio uno en la mejilla a Bella, el cual ella aceptó gustosa.

- Este fin de semana, estarás secuestrada por los Cullen – Sonrió él divertido – Así que imagino que te veré el lunes en clase.

- Sí. Alice me tendrá retenida. El domingo cuando llegue a casa, te escribo y charlamos, ¿ok? - Jacob asintió encantado.

Bella no había sido del todo sincera, ya que algo le decía que no iba a estar "secuestrada" solo por Alice. Y un nombre de varón le vino automáticamente al pensamiento. O por lo menos, en el fondo, era lo que esperaba.

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El sábado, en la mañana, ya sola en casa, ya que Charlie se había ido de amanecida a su maratón de pesca, Bella aprovechó a recoger, poner una lavadora... tareas de "ama de casa"

Su padre no estaría en todo el fin de semana, y ella tampoco. Así que quería tenerlo todo listo para cuando llegara el domingo, no tener que ponerse a limpiar.

Su móvil vibró y no le hizo falta mucho para imaginarse quien podía estar llamando:

Alice.

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Primer acercamiento con Jake...

Y el fin de semana, lo pasa en la casa Cullen.

¿Habrá acercamiento también con Edward?

En unos días... más!

ESPERO VUESTROS COMENTS... Y ASÍ VER QUE OS VA GUSTANDO EL FIC, OK?