Dieron una última vuelta por los alrededores, caminaron tomados de la mano con la felicidad notoria en su rostro. Se detuvieron en una tienda y compraron helado, cada uno de diferente sabor para compartir entre ellos, definitivamente había sido una hermosa cita.

Al llegar a casa, Irina estaba tomando una taza de té en la sala mientras veía la televisión, al verlos entrar los saludó con cordialidad— buenas noches, Yuki está dormido ¿Lo pasaron bien? —les preguntó al ver la sonrisa en sus rostros.

Sí, muchas gracias, Irina —respondió Yuuri mientras el rubio solo le daba un asentimiento de cabeza. Conversaron un momento más con la niñera para que luego Yuuri le hiciera una transferencia de dinero desde su celular para pagarle, al parecer Yuki se había dado bien con ella ya que incluso había dejado que lo hiciera dormir.

Yuri mientras el japonés realizaba la transacción, subió al cuarto de su hijo para ver que estuviera bien y tranquilo. Al subir pudo verlo durmiendo plácidamente y con una sonrisa en el rostro, al parecer lo había pasado bien y eso lo dejaba tranquilo, así que volvió a bajar.

Yuuri se despidió de Irina y le dijo que si volvía a necesitar sus servicios la llamaría, a lo que la mujer le respondió que encantada vendría nuevamente puesto que Yuki se había comportado bien y era un niño adorable, por lo menos cuando no se enojaba.

Apenas el japonés cerró la puerta, sintió como "alguien" aprovechaba el momento para abrazarlo por la espalda y dejar pequeños besos en su cuello, haciéndolo suspirar—algo falta para terminar bien la cita —le dijo al oído para luego morder el lóbulo de la oreja del azabache.

Yuuri se sorprendió por el actuar del rubio, aunque el también deseaba aquello por lo que no opuso resistencia— ¿Qué pasa si Yuki despierta? —le preguntó volteando levemente su cabeza para atrapar los labios del rubio antes de que este pudiera contestarle, aprovechando de meter su lengua y saborear su boca nuevamente.

Espera un poco —respondió Yuri cortando el beso y riendo porque el japonés hizo un sonido de molestia— solo iré a cerrar la escalera —le explicó para luego subir y cerrar la pequeña puerta que habían instalado hace tiempo y que casi no utilizaban, poniéndole el seguro para que Yuki no pudiera abrirla. Volvió donde su novio, pero esta vez lo tomó de la mano y lo llevó hasta el sofá, se sentó ahí e hizo que Yuuri se sentara sobre sus piernas a horcajadas para comenzar a besarlo ya con más seguridad al saber que el menor no podría bajar— tendrás que contener tu voz —le dijo al escuchar los pequeños gemidos que comenzaban a aflorar desde la garganta del azabache debido a los besos y las manos curiosas que se colaban bajo su camisa.

Para ti es fácil decirlo —se quejó el japonés— pero haré que tu también tengas que contener tu voz —habló con más confianza para luego acomodar su cabello hacia atrás dejando al rubio sin palabras por el cambio repentino de actitud. ¿Estaría borracho? Pero si no habían bebido.

Yuuri se bajó de las piernas de Yuri, este iba a levantarse, pero el japonés lo empujó del hombro para que se quedara donde estaba. El azabache le regaló una sonrisa coqueta mientras desabrochaba lentamente su camisa y la dejaba caer sensualmente, dejando que se deslizara por sus hombros y cayera al suelo para luego acercarse y poner sus manos sobre las rodillas del rubio, abriendo sus piernas y arrodillándose entre ellas bajo la atenta mirada verde del ruso.

Contén tu voz… Yuratchka —le dijo con su voz ronca para luego comenzar a morder suavemente por encima de la tela del pantalón, el miembro semi-erecto de Yuri, dejando la prenda húmeda por su saliva y dejando al otro casi sin aire al no esperarse aquello.

Yuuri sonrió satisfecho al ver como Yuri abría un poco la boca ya que su respiración se había vuelto levemente errática, así que prosiguió con la siguiente fase. Abrió el pantalón del rubio y bajó la prenda junto a la ropa interior, por supuesto que Yuri no opuso resistencia alguna, quería saber hasta dónde podía llegar aquel japonés que ya no se parecía en nada al Yuuri tímido que solía ver, era como tener dos novios y eso le encantaba.

¿Vas a hacer algo o solo te quedaras viendo? —preguntó Yuri, sonriendo altanero al ver que el japonés había perdido un poco de su valentía al ver el miembro ya grande y duro del rubio. Al parecer se había quedado sin palabras, pero la pregunta del otro lo molestó, era como si lo desafiara, así que sin aviso previo, tomó el miembro ajeno y lo metió por completo en su boca, sorprendiendo a su pareja una vez más quien soltó un pequeño gemido que no pudo contener.

Yuuri era bastante hábil con su boca ¿Cuántas veces habría hecho aquello y con quién? Prefirió borrar ese pensamiento de su cabeza, ahora estaba con él y no era como si Yuri no hubiese hecho cosas con otras personas antes de conocer al japonés. Se dejó llevar, disfrutando de cómo la boca de Yuuri subía y bajaba, jugando con su lengua y chupando la punta mientras con su mano comenzaba a masturbarlo.

Yo también quiero probarte —habló el rubio con la voz entrecortada, tomando al japonés del brazo para hacer que se levantara y por supuesto que este no se iba a hacer de rogar.

Yuuri se levantó de su lugar, quedando de pie frente al rubio para que este hiciera lo que quisiera con él. Yuri no perdió tiempo y rápidamente le bajó los pantalones para luego quitárselos y hacer lo mismo con sus bóxers, quería tenerlo por competo desnudo frente a él, hacerlo suyo de una vez como había estado fantaseando en el último tiempo.

El rubio se relamió los labios al tener frente a él la excitación del japonés, la tomó con una mano para luego pasear su lengua por toda la extensión, desde la base hasta la punta, sintiendo como el cuerpo del contrario temblaba un poco. Sonrió satisfecho para luego tomarse su tiempo, volviendo a lamer lentamente a la vez que comenzaba a mover su mano masturbándolo, repitiendo la acción un par de veces más antes de ponerlo por completo en su boca y engullirlo hasta la base, dejando que la punta casi tocara su garganta.

Supo que iba por buen camino cuando Yuuri reprimió un gemido mordiéndose los labios, entonces comenzó con el siguiente paso. Siguió devorando la erección de su compañero, metiéndola y sacándola de su boca cada vez mas rápido, mientras sus manos se deslizaban hasta llegar a las nalgas del azabache, apretándolas a gusto, sintiéndose bien de saber lo mucho que le gustaba al otro al casi no poder contener su voz— Yura… por favor —le rogó Yuuri mientras se cubría la boca con una mano. El ruso no le hizo caso y continúo con su tortura.

Siguió con el jugueteo de su boca mientras sus dedos se abrían paso entre las nalgas de su novio, encontrando aquel lugar que tanto ansiaba tocar desde el principio, sintiéndolo húmedo y listo para poder ingresar de una sola vez dos de sus dígitos, y así lo hizo. Ingresó en la entrada dos dedos, los metió de una sola vez y sin miramientos, logrando esta vez que el otro soltara un fuerte gemido mientras él detenía el movimiento de sus dedos y boca solo para escuchar o más bien, para asegurarse de que no escuchaba nada en el piso de arriba.

Al darse cuenta de que todo estaba en orden continuó, chupaba el miembro del japonés sincronizando su boca con el movimiento de sus dedos en la parte trasera de este, aquellos dígitos que entraban a la vez que él metía todo en su boca y salían al momento que sacaba de su cavidad bucal la ya completamente húmeda erección. Cuando sintió que Yuuri estaba listo, añadió otro dedo para dejarlo completamente dilatado. Yuuri se retorcía, sus piernas flaqueaban y como venganza tiraba de los cabellos rubios, pero no con el afán de detenerlo, sino con la intención de liberar un poco de energía ya que no podía gritar.

Ya está —dijo Yuri bajito al liberar su boca y sacar sus dedos, dejando que el japonés se sintiera vacío y echara en falta aquello que lo había estado llenando— móntame —exigió mientras lo miraba, apoyando su espalda en respaldar del sofá.

Yuuri se acercó lentamente y antes de acatar la orden le quitó la camiseta a su novio, si iban a hacerlo, debían estar en igualdad de condiciones, sobre todo porque también quería admirar el delgado cuerpo que el rubio se gastaba. Le quitó también las prendas inferiores por completo y el rubio sonrió orgulloso al ver como a Yuuri casi se le caía la baba al verlo.

El japonés quedó embobado un par de segundos para luego seguir con lo suyo, no tenía mucho tiempo, estaban contra el reloj ya que si Yuki despertaba era el fin del juego automáticamente.

Yuuri se subió al sofá, poniendo una pierna a cada lado de las caderas del rubio, mientras lo miraba atentamente a los ojos, puesto que quería ver su rostro mientras se auto penetraba. Levantó sus caderas y con su mano derecha tomó el miembro del contrario para alinearlo con su ya dilatada entrada, mientras con la izquierda se afirmaba del hombro de su pareja. De un momento a otro se sentó sobre la erección ajena, dejando que esta entrara toda de una vez, llenándolo por completo y haciéndolo estremecer. Casi gimió, pero Yuri fue mas rápido, tomándolo por la nuca y robándole un demandante beso para que ahogara el sonido en su boca.

Yuuri puso su otra mano en el hombro libre del rubio y comenzó a moverse, subía y bajaba lentamente mientras Yuri no le quitaba la vista de encima y lo ayudaba tomándolo por las caderas. Empujándolo hacia abajo cuando el japonés bajaba, con la intención de llegar lo más profundo en él, obligándolo a quedarse así unos momentos para disfrutar de cómo las paredes internas de este lo apretaban. No durarían mucho, el juego previo había estado bastante bueno y los dos habían ansiado esto por mucho tiempo.

Yuuri se impulsaba con sus piernas para subir y bajar, cada vez aumentando más el ritmo y la fuerza con la que bajaba, haciendo ruido al chocar sus pieles, pero ellos estaban más concentrados de no exponerse dejando salir algún gemido de sus bocas, por lo que no notaban el otro morboso sonido.

Yura… ya no puedo —le decía el japonés al sentir como el rubio tocaba ese punto dentro de él que lo llevaba a la gloria y el cual Yuri sabía que había tocado al sentir como su novio se esforzaba mas por no gritar su nombre.

Ya… casi —fue lo único que le dijo antes de atrapar su boca nuevamente a la vez que sentía llegar su orgasmo, tomando con una de sus manos el miembro ajeno y masturbándolo para poder llegar juntos al final de esto. Al final no pudo reprimirse más y gruño en la boca de su amado mientras este soltaba el gemido que había estado conteniendo durante tanto tiempo a la vez que dejaba salir su esencia.

Se corrieron al mismo tiempo, Yuuri manchando sus estómagos y el rubio dentro de su amado, había sido un orgasmo intenso y duradero. Con la respiración agitada, el japonés apoyó su cabeza sobre el hombro del rubio, sentía como las fuerzas se le iban repentinamente al sentirse lleno.

Yuri besó la frente de su novio, esperaba pudieran quedarse ahí un momento para luego tomar una ducha juntos, pero la vida de padres era difícil.

¡Papi! —se escuchó a Yuki gritar desde la planta alta a la vez que movía la puerta intentando pasar— ¿Estás bien, papi? ¿Po que gritaste? —preguntaba con su tierna vocecita que en este momento no podía ser menos adecuada.

Continuará…