.¡AQUIIIIII ESTOYYYY!

Y puedo apostar, que este capi, os va a gustar un poquito más que otros

No os entretengo más... A leer!

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CAPÍTULO 13


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Los días fueron pasando y Bella ya era una más del grupo; no era que hubiese encajado y por ello les cayese bien, que también, sino que todos, chicos y chicas, la querían. Y Bella a ellos también. Había sido una conexión instantánea y... cósmica.

Los "roces" entre Bella&Jake y Bella&Edward, siguieron sucediéndose; seguían manteniendo las apariencias, las cuales cada vez, eran más difíciles de ocultar, ya que el grupo fue percatándose del interés más que notorio de los dos "machitos" por la chica.

Entre Edward y Jake, solo había pensamientos y algún que otro comentario, pero ninguno habló de forma sincera con el otro respecto a Bella.

Sabían que si lo hacían, era reconocer abiertamente que sentían algo real por ella.

Al que más le costaba eso era a Edward; después de su desengaño con Michelle no quería volver a sentirse débil amando a una mujer; y menos si era humana.

Jacob era más pasional e impulsivo, pero también tenía miedo de mostrar sus sentimientos, ya que él no se había imprimado de Bella; y por otro lado, no quería faltarle al respecto. Bella no dejaba de ser la hija de Charlie, el cual era el mejor amigo de su padre.

Pero ambos, aunque tuviesen sus miedos, no podían dejar de rondar a Bella. Y ella, de forma inconsciente, tampoco dejaba que se alejaran.

Sus instintos, sus genes los hacían atender a la llamada tácita que ella les mandaba constantemente.

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El momento de comenzar los trabajos con Jake y Edward, llegaron. Y con ellos, más momentos intensos, cargados de roces y miradas.

Y tanto con uno como con el otro, Bella se sentía pletórica. Como en una nube constante de sensualidad y seducción. De atenciones constantes.

Después de unos días trabajando casi a diario en casa de Edward, rodeados de ese aura de sensualidad, estaban metidos de lleno en el trabajo, cuando de repente, la casa se quedó en silencio. Todos se habían ido y los habían dejado solos.

Bella no fue consciente de ello, pero Edward sí.

Se disculpó con Bella diciéndole que iba a por algo de beber a la cocina mientras ella seguía sumergida en los libros y los apuntes.

Edward subió un vaso con leche. Se había dado cuenta de que a Bella le gustaba beber un vaso a media tarde.

- ¡Vaya gracias! Eres muy amable – le sonrió con dulzura.

Él le sonrió de vuelta y se sentó en su sitio. Pero ya no prestaba atención al trabajo, ya no prestaba atención a nada que no fuera Bella.

Durante un rato, estuvo rozándola "casualmente" poniendo a Bella nerviosa; la miraba de forma dulce y acercó su silla a la de ella un par de veces. Las pulsaciones de ella subieron como la espuma.

Bella le lanzó una mirada fija y sexy; estaba dándose cuenta de lo cariñoso que se estaba poniendo Edward y no era para nada inmune a su cercanía.

Se levantó con la excusa de coger unos apuntes, para alejarse un poco de Edward. Su cercanía la intoxicaba; no la dejaba pensar en nada que no fuese él.

Lo miró durante dos segundos, pero ese, fue el gesto que acabó por activarlo: Sus pupilas se dilataron y su boca tenía un regusto a ponzoña.

- ¿Sabes? Estamos solos. - Bella se sobresaltó al sentirlo detrás de ella. Su corazón dio un repique y notó como su piel se calentaba en el punto donde Edward dio con su aliento – Y llevo deseando que eso pase desde que viniste el primer día. - Bella comenzó a respirar por la boca, ante la necesidad de oxigeno.

- ¿Ah, sí? - Le preguntó girándose y mordiéndose el labio. Edward asintió - ¿Por qué? - Fue directa. Su mirada y su tono de voz destilaba un erotismo arrollador.

- Porque llevo más de un mes queriendo hacer esto...

Edward acortó los centímetros que los distanciaban, alargó una mano hasta la nuca de ella y la otra la puso en su espalda; acercándola. Pegándola a su cuerpo para que no escapase.

Sus labios acompañaron la cercanía de su cuerpo, apretándose contra los de Bella.

Ella cerró los ojos y se dejó hacer. Hasta que sintió los dulces y fríos labios de él sobre los suyos y un corrientazo la atravesó, enloqueciéndola; entonces subió sus manos; una a su nuca, enredando sus dedos en su precioso pelo y la otra, la puso en el fuerte y duro brazo de Edward, apretándolo entre su mano.

El roce dio paso a un beso más intenso, pero siempre íntimo y delicado. Bella entreabrió ligeramente la boca y Edward deslizó la punta de su lengua, degustando esos cálidos y tiernos labios.

Una sensación de ardor, comenzó a invadirlos. La temperatura de sus cuerpos se elevó, incluso en Edward, haciéndolos perder el razonamiento. Sus lenguas asomaron, rozándose, probándose. Instantáneamente y ante un calor que los abrasaba, enlazaron los labios jugando con sus lenguas; el beso ya no era tierno, era completamente sexual.

A su vez, sus manos volaron por el cuerpo del otro; descubriendo y degustando a cada centímetro de piel que tocaban.

Bella necesitó respirar y cortó el beso, pero simplemente despegaron sus labios, ya que sus cuerpos seguían pegados, abrazos y unidos por sus manos.

Bella, arrastrada por una atracción irreconocible en ella, alzó de nuevo la cabeza, dándole a entender a Edward que quería más; que necesitaba más de él.

Edward lo entendió; realmente estaba esperando una reacción así en ella. Por lo que volvió a unir sus labios, y sus lenguas.

Sus manos danzaban por el cuerpo del otro, sintiendo esa corriente en cada punto de piel que descubrían del otro.

Bella acarició su pecho, sus mejillas, sus hombros... Necesitaba sentir su contacto.

Edward se aventuró algo más, llevando sus manos a los costados del cuerpo de ella, rozando sus pechos. Ante el contacto, Bella soltó un leve gemido en la boca de él, ahogándolo de placer y satisfacción.

Pero Bella, seguía siendo humana y seguía necesitando respirar. Por lo que tuvieron que romper el beso, otra vez.

Bella apoyó la cabeza en el hombro de él y Edward dejó descansar su barbilla en la cabeza de ella.

Ninguno quería separarse del otro.

- Umm... Bella... - Ronroneó él.

Bella se estremeció de puro éxtasis al oír su nombre salir así de su boca.

Ambos sabían que si volvían a besarse, no se quedarían solo ahí. La fastuosa cama de Edward, reinando en la habitación, los llamaba entre susurros, invitándolos.

Pero no era el momento.

Edward se separó un paso de Bella y le alzó la cabeza con uno de sus dedos.

- Bella... - La llamó en un susurro. - Yo... Lo siento... - Meneó la cabeza, y sonrió. - No. Realmente no lo siento. - Bella sonrió en respuesta ante la sonrisa de lado, repleta de picardía de Edward.

- Yo tampoco lo siento – En su voz se notaba un deje de picardía.

Edward estaba tenso. Los pensamientos de Bella, estaban más bloqueados aún que de costumbre, y su cara estaba demasiado neutral. Pero podía percibirse un deje de confusión.

Él estaba más que seguro de que ella deseaba ese beso tanto como él; sus gestos, su cuerpo y su forma de besarlo la delataban. Pero Bella no era como las demás chicas y eso le encantaba, pero también lo desarmaba.

Bella no sabía a qué a tenerse ahora. Edward le gustaba, mucho; y siendo sincera con ella misma, podría decir que sentía algo más profundo por él. Pero... Acababa de llegar al pueblo y este estaba siendo un gran año para ella, lleno de cambios positivos, y lo que menos quería era complicarse en un noviazgo.

- ¿Qué tal si lo dejamos para mañana? - Comentó Bella después de unos minutos de silencio. - El trabajo, me refiero – Lo miró pícara - Al final, se ha echo tarde – le guiñó un ojo cómplice.

Ese gesto, relajó sobremanera a Edward. Ella no estaba molesta.

- Me parece perfecto. - Edward se acercó a ella cual felino. - Así te tendré más días aquí, conmigo. - Su tono era susurrante y ronco.

- Ummm – Ronroneó ella, sensual. Se acercó a él y le acarició la mejilla - ¿Así que quieres tenerme más días pululando por aquí? - le susurró acercando la boca a su oído.

- Si vamos a entretenernos como hoy... - Bella le lanzó una mirada cargada de picardía. - Pero me gusta tenerte cerca, aún sin estos entretenimientos – La sinceridad brillaba en sus ojos dejando a Bella sin palabras.

Ella acortó el simple paso que los distanciaba y rozó con sus labios los de él. Se acercó con los ojos clavados en los suyos, intensificando el momento, hasta que ambos se encontraron; entonces los cerró degustando la sensación de los carnosos labios del monumento de hombre que la tenía entre sus brazos.

- ¿Así es cómo quieres que nos entretengamos? - Le preguntó seductora. Edward asintió, pletórico. Su cuerpo vibraba de verla tan sensual.

- También me parece buena forma así... - Edward se lanzó a su boca hambriento. Famélico y loco de deseo. Bella le respondió en el acto.

Cuando el beso cobró una intensidad más sexual, Bella gimió en la boca de Edward, desatando el monstruo sexual del vampiro, el cual en un movimiento rápido y eficaz, la agarró de su trasero y la puso a horcajadas sobre él apoyándola contra la pared, mientras Bella enredaba las piernas en su cintura.

En ese momento Bella vio, o mejor dicho, sintió el paraíso del Edén entre sus piernas: Edward estaba clavándole su poderosa erección en su centro.

Eso no hizo más que volverlos aún más locos, besándose con ansia; con hambre.

Bella paró el beso para respirar y miró directa a los ojos a Edward. Sus pupilas estaban dilatadas de placer. Ella, estaba pidiéndole a gritos que la tirara en esa cama y la hiciese suya.

Pero no. Él, por vez primera, no quería hacerlo así. Sabía que tenían el tiempo contado, así que tendría que ser algo rápido y no quería eso. Deseaba tenerla, pero con calma. Poder degustar su cuerpo, sus besos, su sexo... Llegar a verle el alma mientras le hacía el amor.

"¿Hacerle el amor? ¿Desde cuando yo quiero hacer el amor?"

- Mis hermanos están a punto de llegar – Le susurró él. - No quiero que esto sea algo rápido y banal. Quiero que cuando pase, sea especial para los dos.

Edward le dio un beso tierno en la frente y la bajó con cuidado de su cuerpo.

Las palabras de Edward se clavaron a fuego en Bella. Esas formas caballerosas, su delicadeza... Cualquier otro chico, la habría follado sin contemplaciones sobre esa tremenda cama. Ella quería eso, notaba su centro palpitar de anticipación.

Pero también quería lo que él le proponía... Sin prisas; especial.

Edward despidió a Bella en la puerta de su casa, como buen caballero. Justo cuando ella iba a darle la espalda para subirse a su todo terreno, se volvió hacía él, con la cara contraída.

- Edward... yo... no quiero darte una impresión que no es, pero... - suspiró – Yo, no quiero nada serio – lo dijo de carrerilla – Pero tampoco quiero darte la sensación de que ando restregándome con cualquiera – Sus mejillas estaban rojas como tomates.

- Tranquila. No me has dado esa sensación para nada. - Y era verdad. Edward había andado con muchas mujeres, y le fue fácil deducir que Bella era más bien escogida.

- Me gustas, pero prefiero que las cosas sigan como están entre nosotros. - Lo miró con timidez. - Me gusta lo que tenemos, y... - sonrió maliciosa – me gustan tus besos – se pasó la lengua por ellos, y Edward tuvo que hacer esfuerzos hercúleos para estarse quieto y no volver a besarla. - Espero que esto... bueno... - A Bella se le lanzó toda la sangre a la cara, coloreándose de golpe.

- ¡Shuu! Tranquila... Esto quedara entre nosotros, no te preocupes. - La tranquilizó él. - Si esto, fuese a más, sería otro tema. Pero por ahora, yo también prefiero tener nuestra "peculiar" amistad así. - Bella respiró tranquila.

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En esa parte, Edward no fue tan sincero. A él le hubiese encantado poder decir que se habían besado y que tenían una amistad con "derechos"; ¡No! Él quería gritarle al mundo que ella era suya... pero Bella se lo había pedido, mirándolo con esos ojitos tiernos a los que él no podría decirle no a nada.

Su orgullo se había quedado algo tocado, por el hecho de ser ella quien sugiera que quedase entre ellos; siempre era él, quien solía proponer esa intimidad. No estaba acostumbrado a que le negasen. Pero pese a su orgullo maltrecho, ese detalle no hizo más que hacer incrementar su interés por Bella.

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Nada más salir de casa de Edward, le dio vueltas a lo sucedido, pero tampoco en demasía; no igual que lo que se supondría. S se fue conduciendo despacio a casa, meditando lo que había pasado. Ahora que estaba más calmada y relajada, ya que había notado que estando cerca de Edward no pensaba con claridad, y su "halo" no la protegía frente a Edward en esos momentos, reflexionaba sobre su "momento beso" y su conversación al despedirse.

Ella no era virgen ya, por lo que no era la primera vez que se "enrollaba" con un chico, pero no sería extraño que le diese alguna que otra vuelta al asunto. Pero no.

Estaba bien. Mejor que bien. No había avisto de remordimiento o duda en todo su organismo.

Estaba segura de que aunque Edward hubiese dicho que estaba de acuerdo con mantener en secreto sus "derechos", algo le decía que no era cierto del todo.

Esa noche, pese a lo que se esperaba, Bella durmió dulce y placenteramente.

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Lo que Bella no sabía, era que tanto ella como Edward, estaban envueltos en el roll de la atracción física y psíquica que el vampiro había ejercido en ella debido a su genética. A la atracción, parecida a la imprimación en los lobos, que los vampiros podían ejercer sobre la que consideraban apta para ser su pareja. Su pareja eterna.

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Edward y Bella, después de su momento beso, se comportaban exactamente igual en presencia de los demás. Solo se dejaban llevar un poco más a la hora de mirarse, acariciarse una mano y decirse alguna picardía, delante de Alice y en privado. La cual estaba más que avisada por Edward. Incluso por Bella.

- Alice... - la llamó Bella en la clase de Español. Ese día estaban solas porque Leah no se encontraba bien.

- Ya lo sé... A parte de que delante de mí, disimuláis más bien poco – rodó los ojos simpática – cosa que agradezco, Edward ya me ha avisado. - Puso los ojos en blanco, esta vez con fastidio.

- Bien – Soltó el aire Bella. - Estaba intranquila, porque bueno... sé que estás deseando que tu hermano y yo fuésemos más, pero... las cosas están así. - Sentenció, no dando lugar a dudas.

- De mi boca no saldrá nada. Tranquila. Puedes confiar en mí. - Alice la miró intensa, dándole seguridad.

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Jacob y Bella también habían comenzado su trabajo de informática juntos. El fin del trimestre se acercaba y ambos trabajos debían estar entregados.

Bella se repartía los días entre ambos chicos, para ir manteniendo sus trabajos al día. Y debía reconocer que le encantaba la compañía de ambos.

Tanto Edward como Jacob, tenían atributos que la complementaban. Incluso su "halo" solía estar "desconectado" en su compañía. Aunque algo que le llamaba la atención, era que con Edward si solía mantenerse en alza, al mínimo, pero aún así activo.

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Bueno...

El tema de la "atracción animal" (genes) ha comenzado.

Edward ha sido el primero... veremos si en el siguiente capi, le toca el turno a Jake.

Espero vuestros coments!