¡YA ESTOY AQUÍ!

Os pido desde ya, que NO ME MATÉIS, cuando acabéis de leer...! (no digo más)

Una ACLARACIÓN: Bella, no es consciente de sus actos cuando está con Edward y/o Jake.

Os recuerdo lo de los GENES en ellos. Son capaces de (vamos a decirlo así), HIPNOTIZAR (atontar) a Bella

hasta el punto de no darse cuenta de sus actos. ¿OK?

Espero que os guste el capi... ;-)

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CAPÍTULO 14


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Jake y Bella llevaban varios días haciendo el trabajo juntos, en casa del chico. En un par de días más, el trabajo quedaría listo.

Entre ellos, también se habían dado momentos "cariñosos": Roces, miradas y sonrisas. Las cuales disfrutaban ambos de igual manera.

Bella estaba genial en compañía de Jacob. Era sencillo, divertido y en cierta manera protector con ella. Se pasaban el rato haciéndose bromas y picándose.

En clase, a punto estuvieron de separarlos por esos motivos, pero al final, Bella con su "don" suplicante había conseguido que no los cambiasen de asientos.

Estar con Jake, era olvidarse de todo; él hacía que todo fuese más fácil

Bella también veía en Jacob un "hombre"; atractivo, sexy... Tenía una belleza masculina arrebatadora.

Su forma de mirarla a veces, la dejaba sin aliento. Sus ojazos negros se clavaban en los suyos y parecía que estuviese viéndole hasta el alma.

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Jacob ya se había dado cuenta de que lo que sentía por Bella no era imprimación. A parte de estar él seguro, lo había comentado con Sam, ya que llevaba imprimado de Emily bastante tiempo y sabía bien lo que se sentía.

Pero la conversación con su compañero Alpha, (la manada había llegado a ser tan numerosa, que se había admitido dos Alphas), le quedó grabada y la rememoraba una y otra vez en su mente:

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""- Jake... si hubieses imprimado en Bella, lo sabrías perfectamente. - Le había contestado Sam – El estar separado de ella, te causaría dolor físico; sentirías que te ahogas, que te falta el aire. Estarías pendiente de ella al extremo. - Explicaba ante un muy atento Jake – Y por supuesto, no consentirías que Edward, siendo encima un vampiro, estuviese rondándola – Sam acabó por reírse de su propia afirmación ante el ceño fruncido del chico.

- Si, bueno... a Edward le gusta más de lo que pretende demostrar – Contestó serio. - Pero ninguno hemos hablado del tema.

- Pues por eso mismo... Ahí tienes la confirmación de que no estás imprimado. Si lo estuvieses no tendrías miedo a desvelar tus sentimientos hacía ella. Y por norma general, ella te correspondería. - Jake frunció la boca en un mohín – Aunque en cierta manera lo hace y tú lo sabes. Ella se siente atraída por tí, no hace falta ser muy listo para darse cuenta. Solo con vuestros gestos corporales, como os miráis... Pero... - Jake arrugó el gesto ante ese "pero" – Bella también se siente atraída por Edward... y él lo sabe también.

- No soy tonto... ¡ya lo sé! - Protestó Jake desdeñoso. - Pero ya te he dicho que ninguno hemos hablado nada. Nadie le ha puesto límites al otro... Pero yo... - Sam cortó su retahíla.

- ¡Vamos a ver, Jake! Lo que te pasa con Bella, es el poder de los genes. Tu genética lobuna, tus instintos primarios de animal, le dan señales a tu parte de hombre, de que ella sería una candidata perfecta para la continuación de la especie; compatible para procrear – Le soltó de forma muy biológica.

- ¡Joder Sam! - Jake se notaba algo molesto por la forma de narrar de su compañero. Sam se inclinó de hombros.

- Te gusta, te atrae... te la pone dura – Jake abrió los ojos con sorpresa, pero con una sonrisa maliciosa. - ¿Mejor así? - Sam meneó la cabeza divertido – Llevo escuchando tus pensamientos un tiempo respecto a Bella y estaba esperando a que vinieses a hablar conmigo. - suspiró – Para que me entiendas... para ser una imprimada, Bella tendría que ser un 10, pero solo llega a un... 8. Es casi perfecta, pero algo tiene, o algo le falta para que tus genes de imprimación no hayan saltado; aún así, si que han estado a punto. Por eso, tu parte de lobo te avisa con esa ansia de acercarte a ella, de tenerla cerca y por supuesto, de tirártela. - Sonrió divertido.

- He estado con muchas chicas, y alguna me ha traído de cabeza, pero ninguna como con Bella. Me tiene completamente loco. - Reconoció, por fin, en voz alta.

- Jake... lo que te pasa, es fácil. Estas enamorado de Bella. Simplemente. Tu parte animal está avisando a tu parte de hombre; por eso actuás como un chico normal. Si quieres algo con ella, adelante. Si todo va bien, sabes que no habrá problema porque le vayas contando quien eres en realidad. - Le sonrió, tranquilizándolo. - Pero recuerda, que ella no es la elegida por el lobo, si no por el hombre. - Su tono a parte de advertirlo, contenía un trasfondo de tristeza.

- ¿Te refieres a que puede pasar como contigo y Leah? - Le preguntó Jake con cuidado. Sabía que era un tema que aún después de tanto tiempo, seguía siendo doloroso.

- Si, exacto. Leah era la elegida por mi parte racional. Pero cuando el lobo encontró a su alma gemela, no le dio opción al hombre. Él eligió por ambos sin alternativa. Y eso puede pasar en cualquier momento de tu vida. Y por cierto, si realmente quieres algo con Bella, deberías decírselo a Edward. Te vuelvo a decir, que a él le gusta mucho más de lo que aparenta. Y... Jake... cuidado con el lobo. Su ansia por Bella, por poseerla, por marcarla, puede dominarte y piensa que él, es un animal. La parte racional, es tuya... Pero él puede doblegarte.""

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Esa conversación hacía a Jacob mantenerse "calmado" con Bella, ya que tenía ese miedo del que le había avisado Sam:

""Ella es casi perfecta para tí. Podría ser tú mujer y tendrías hijos que llevarían tus genes; el lobo lo sabe y por eso te atrae hacía ella y ella lo está hacía tí. Pero la chica del 10, sigue estando por ahí y puedes encontrarte con ella en cualquier momento de tu vida.""

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En un par de días, Jake y Bella acabarían el trabajo de Informática y ya no tendrían excusa para estar a solas, sin el resto del grupo.

Si es verdad que lo pasaban genial y disfrutaban de su compañía, habiéndose prometido hacer alguna escapada en moto por ahí, una vez finalizado el trabajo; pero Jake sabía que las chicas le robaban mucho tiempo a Bella... y Edward también.

Estaban en casa de Jake, solos. Billy había salido con Harry y tardaría aún algo de tiempo en volver.

Ese día, Jake estaba inquieto. Decidiendo si atreverse a dar un paso con ella. Pero la conversación con Sam, seguía rondando su mente, atorándolo.

Bella enredó el lápiz en su coleta, la cual desde hacía días, solía llevar suelta, sin enroscarla como hacía al principio.

Se levantó para ir al baño, y cuando volvió se puso a buscar el lápiz como una loca.

- Pero si lo tenía aquí ahora mismo... - Protestaba ante la atenta y sonriente mirada de Jake.

- ¿Por qué no buscas en tu coleta? - Le insinuó con media sonrisa. Bella rodó los ojos.

Cuando fue a tirar del lápiz, este, no se sabe bien cómo, se enredó en su pelo.

- ¡Auuu! - Se quejó al tirarse del pelo. - ¡Joder!

- Espera anda... ven que te ayude.

Jacob se levantó y la ayudó con su pelo. Para quitar el lápiz, tuvo que tirarle de la goma que sujetaba el moño, el cual quedó medio desecho en el proceso.

- Perdona Bella. Te he desecho la coleta - Se disculpó tímido.

- No te preocupes... me la vuelvo a hacer y listo. - Contestó dulcemente, restándole importancia.

Bella se quitó la goma y una vez el pelo suelto, meneó la cabeza ondeando su preciosísima melena; la cual caía suave y brillante hasta más abajo de la mitad de su espalda, acabando en unos delicados tirabuzones.

Jacob contuvo el aliento. La cara de Bella, que ya era una preciosidad, se vio rodeada de esa mata de pelo castaña con reflejos rojizos, envolviéndola en un aura de dulzor y sensualidad imposible de resistir.

Y así fue:

Jake clavó sus ojazos negros en los agrisados de Bella, la cual se quedó hipnotizada una vez hizo contacto visual con él. Acortó los dos pasos escasos que los separaban sin dejar de mirarla, y alzó la mano, enredando sus dedos en la melena de Bella.

Ella cerró los ojos ante la caricia, degustándola.

- Que suave... - Murmuró Jake – Llevo deseando acariciarlo desde que te vi entrar en la cafetería del instituto. - Se sinceró. - Tienes un pelo precioso... Precioso como toda tu.

- Gra-cias... - Jadeó Bella, la cual se sentía sobrepasada por las sensaciones que le daba esa simple caricia. Ese sentimiento tan sensorial la dejó aturdida por un instante.

- Pero llevo queriendo hacer otra cosa desde ese mismo momento.… Acabar lo que no me dejaste hacer aquel día en la playa, de niños… - Recordó él. De pronto se sintió sobre pasado por las sensaciones.

- Hazlo – Bella fue la que le clavó ahora los ojos, retándolo. Dándole ese permiso tácito que él le pedía.

Sin más, Jake se acercó a ella, lo poco que los distanciaba, y apoyando su otra mano en la mejilla sonrojada de Bella, la besó.

Ella alzó sus manos, apoyándolas en los brazos de Jake; apretándolos, atraiéndolo hacía ella.

El beso se alargó hasta el infinito; hasta el borde de la asfixia. Pero ninguno pretendía romperlo de ninguna forma; respirar era algo secundario. Así que se separaron unos milímetros, recuperaron aire y volvieron a besarse.

Esta vez sus manos cambiaron posiciones: Jake rodeó a Bella con sus brazos, apoyando una mano en su espalda y otra en su baja espalda, rozándole donde esta pierde su nombre.

Bella alzó los suyos, y enredó sus manos en la nuca de Jake, jugando y tirando de su pelo.

El beso adquirió intensidad desde el momento cero.

Tanto sus bocas como sus manos, eran avariciosas y querían saborear y tocar todo lo que les fuese posible.

Sin tardar, los suspiros cargados de sensualidad llegaron, llenando la boca del otro; activándolos aún más.

Esta vez, ambos eran humanos, y ninguno tenía control sobre sí mismo; su lívido estaba desatado y ninguno era capaz de parar.

- ¡Dios Bella...! Eres una diosa... Eres mi ángel y mi demonio – Murmuró él, en otro descanso para respirar.

- ¡Ummm Jake! - Gimoteaba ella, completamente lujuriosa.

- Te deseo... No sabes cuanto... - La voz de Jake se había tornado ronca y erótica.

- Y yo... mucho... Ahora – Bella no conseguía respirar con normalidad. Sentía como su sexo palpitaba humedeciéndose ante las sensaciones.

Jacob, venido arriba por las palabras y la voz de Bella, comenzó a tocarla de una forma mucho más íntima. Apretando con sus grandes manos sus muslos, su trasero, subiendo por sus costillas, hasta llegar a sus pechos, los cuales rozó con prudencia por los costados; pero Bella viva por el deseo, le dio permiso a más, cogiéndole las manos con las suyas y poniéndoselas de lleno encima de sus pechos, apretándolos. Eso la hizo gemir audiblemente, enloqueciendo a Jake que soltó un gruñido de placer.

Mientras le masajeaba los pechos, bajó su cara y comenzó a besarle y succionarle el cuello.

Bella no se quedó quieta para nada, y dejó a sus manos libres para explorar el monumental cuerpo de Jacob; apretó sus pectorales, su cadera, el trasero hasta llegar hasta al cinturón de sus vaqueros, y metiendo sus manos curiosas por dentro de la camiseta, le acaricio la "V" que bajaba y se perdía dentro de sus pantalones.

No llegó a tocar nada, solo notó el enorme bulto que Jake escondía ahí dentro; ese era el premio que escondía su flamante "V".

Jacob perdió completamente los papeles ante el "casi" roce de Bella en su amiguito.

Se separó unos centímetros de Bella la agarró por los brazos y cogiéndola en volandas la dejó caer en la cama.

No podía más. Tenía que hacerla suya. Tenía que tocarla, que verla desnuda; sudando y gozando ante sus caricias.

Tenía que estar dentro de ella. Ahora.

Bella se dejó hacer. Estaba completamente excitada; su humedad era más que patente y los corrientazos que sentía en su centro la estaban matando.

Necesitaba sentirlo. Disfrutar de su cuerpo. Verlo sudar y disfrutar de las caricias que ella estaba ansiosa por darle.

Quería tenerlo entre sus muslos ya. Ahora.

Jake le sacó la camiseta, dejándola en sujetador, y pasando las manos por encima mientras recorría con la boca el cuerpo de Bella desde el cuello hasta llegar a la cúspide de sus montañas. Las cual lamió por encima del encaje del sujetador, haciendo a Bella gemir.

- ¡Oh Jake...! - Suspiró.

- Quiero desnudarte. Quiero tocarte, chuparte, meterme entre tus piernas y hacer que te corras para mí. ¡Ahora! - gruñó.

- Estamos de acuerdo en todo... - Bella se mordió el labio, lanzándole una mirada más que picante a Jake. - Solo hay un problema... - Jake frunció el ceño, sin entender, pero la sonrisa lasciva de Bella le hizo captarla.

Bella se removió y haciendo fuerza, intentó darle la vuelta a Jake. Él se dejó hacer ayudándola a que lo girara.

Ella se puso a horcajadas encima de él, dejándole los pechos a la altura perfecta de su boca. Y sacándole a él la camiseta.

- Esta postura me va a ayudar a entretenerme – socarroneó él, ganándose una sonrisita pícara por parte de Bella. La cual había querido cambiar de posición justamente para eso.

Jacob bajó una de las copas del sujetador de Bella, y comenzó a chuparla y lamerla. Con la otra mano, la apretó desde la espalda.

- Tienes unos pechos… preciosos… ¡perfectos! - Ronroneaba Jake, mirando el pecho redondo y duro, adornado por su pezón sonrosado y erecto. Era una tentación.

- ¡Oh, Dios... Jake! - Gritó ella.

Ella comenzó a lamerle y morderle el cuello mientras tiraba de su negro pelo.

Era el momento y ambos lo sabían. Querían seguir adelante y llegar hasta el final. Lo necesitaban y lo deseaban.

Llevaban días tonteando, cada vez más, pidiéndolo con gritos silenciosos.

Pero realmente no eran ellos mismos: Él estaba inducido por su lobo interior y ella había sido seducida, más bien hipnotizada por la fuerza lobuna de Jake.

Justo cuando Jake iba a quitarle el sujetador, sintió el coche de Harry llegar. Estaba a pocos metros de su casa.

- El coche de Harry está aparcando. - Anunció agitado. Bella se quedó pálida.

Ambos comenzaron a buscar sus camisetas y ponérselas. Bella salió disparada hacía el baño, para lavarse la cara y rehacer su coleta.

Ambos, maldijeron mentalmente esta interrupción. Estaba hecho y ambos lo querían.

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Billy entró en casa despidiéndose de Harry a los pocos minutos, los suficientes para darles tiempo a los chicos a calmarse y poder disimular.

- Bueno... yo me voy ya. - Se despidió Bella. - Se ha echo tarde – Aunque estaba tímida, le lanzó una sonrisita traviesa a Jake, el cual se la devolvió.

- Hola Bella... ¿no te quedas a cenar? - le propuso Billy. - Hace mucho que no compartes una cena con nosotros.

- Mañana hay clase y todavía tengo ejercicios que terminar. Otro día, ¿de acuerdo? - Billy asintió complacido.

Jake la acompañó al coche. Ambos iban callados, sumidos en sus pensamientos. Bella llevaba su cara mirando de forma perpetua al suelo; acción que consumía a Jacob, ya que no podía verle la cara para intentar interpretar sus gestos. Aunque que ella no le hubiese mirado más, no era una buena señal.

- Bella… - Jake cerró la puerta del todo terreno que Bella había abierto – No quiero que te marches sin hablar de lo que acaba de suceder.

- Jacob… no quiero que me malinterpretes, pero… prefiero que esto quede entre nosotros. - Bella notaba sus mejillas arder y Jake se sintió ligeramente ofendido. - Creo que… no somos niños y no tenemos que casarnos por habernos dejado llevar… ¿verdad? - Intentó sonar simpática. Jake asintió, aunque no muy convencido.

- ¿Te arrepientes de lo que casi acaba de pasar? - Le preguntó directo; tal como él era.

- No. - Respondió ella rápidamente. - Para nada… - Sonrió, ruborizándose otra vez. Jacob sonrió genuino.

- Yo tampoco – Susurró mirándola fijamente.

Bella se mordió el labio inferior mirándolo provocadora.

- Puedo preguntarte, ¿por qué quieres mantenerlo en secreto? - Su tono no era recriminatorio; y aunque la respetaba, necesitaba saber por qué.

- Porque no quiero que nada cambie en el grupo, y, aparte... no quiero novios… Aún es… pronto - pestañeó seguido, buscando las palabras. - Unas semanas antes de venir, rompí con un chico y bueno… no fue una ruptura fácil. - Suspiró profundamente.

- ¿Aún sientes algo por él? - Le preguntó tenso por su respuesta.

- No. La verdad es que nunca hubo un sentimiento de amor entre nosotros. Simplemente nos gustábamos, nos atraíamos y después de un tiempo, comenzamos a salir. Creímos que era lo más lógico… pero ambos sabíamos que no duraría. Solo que la forma que tuvimos de cortar, fue… bueno… apoteósica. - Río de la palabra elegida. Jake la miraba sin entender de que podía reírse, así que se inclinó de hombros para restarle importancia.

Eran tan fácil hablar con Jacob… Era un chico genial. Y en ese momento, Bella sintió un apego por él, un vínculo de amistad que se gravó en su corazón.

- Está bien. No diré nada. Tienes mi palabra… Aunque por supuesto no lo haría aún sin habérmelo pedido, soy un caballero, aunque no lo parezca a simple vista. - Le guiñó un ojo de forma cómplice.

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De camino a casa, Bella fue pensando en lo que "casi" acababa de suceder con Jake.

La fuerza de atracción de ese chico sobre ella, era bestial. Tenía una sensualidad arrolladora. Ese punto rebelde, salvaje, impetuoso… la volvía loca.

Y aunque le había costado tener que decirle que mantuviese el secreto, era lo mejor. No solo no estaba preparada para novios… sino que había otra causa y bastante más fuerte que las que le había relatado a Jake, y no era otro que Edward.

De lo que Bella no era consciente era que no tenía remordimientos, ni se sentía rara por haberse enrollado con ambos chicos en cuestión de unos días de diferencia. Esos pensamientos ni tan siquiera se habían cruzado por su mente; no lo veía. Su mente, no lo procesaba como lo haría cualquier chica.

Porque estaba "embrujada" por los encantos de ambos chicos, pero por supuesto, ella no lo sabía. Ni tan siquiera podría haberlo imaginado.

Bella los había mantenido a "ralla" con el tema de desvelar lo que había pasado entre ellos porque simplemente no quería cambios en el buen ambiente del grupo y no quería novios. Sabía que eso cambiaría todo el roll que tenían y ahora quería disfrutar de esas nuevas amistades que había hecho. Nunca había estado tan cómoda y reconfortada con nadie, como lo estaba con ellos. Debía reconocer que los quería. De forma auténtica…

Los quería y le importaban.

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Bueno... Bueno...!

Esto empieza a complicarse por momentos!

BESOSSSSSSSSS!