¡YA ESTOY AQUI!
No os digo nada... os dejo leer.
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CAPÍTULO 15
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Los días fueron sucediéndose a una velocidad vertiginosa y la fecha de entrega de trabajos había llegado.
Ambos, estaban hechos, ya hacía días. Pero las dos parejas habían alargado el tema, para poder pasar más días a solas.
Y a excepción de Alice, nadie en el grupo sabía absolutamente nada del triangulo amoroso. Edward y Jacob, los cuales se conocían perfectamente, si que intuían que algo pasaba, pero ninguno quería hablar con el otro.
Lo que si era evidente para todos, era que Jake y Edward estaban más que interesados en Bella, pero como ella no daba ninguna muestra de declinación por ninguno de ellos, nadie había dicho nada. Incluso Emmet solía ser prudente y sus bromas no eran provocadoras, si no más bien, por sacarle los colores a la chica.
Y aunque Alice con Edward y Sam con Jake, les habían aconsejado hablar con el otro, ninguno se sinceró con su camarada. Estaban tan absortos con Bella, con no delatarse y que nadie se enterase, sobre todo uno con el otro, que habían dejado el tema de lado completamente a propósito.
Pero a cada día que transcurría, ambos estaban más recelosos con Bella. Se estaba convirtiendo en su droga personal. Estaban completamente enamorados de ella. O por lo menos su parte humana; la irracional, iba dominándolos día a día, obsesionándolos de forma enloquecida con la chica.
¿Y qué sale de un enamoramiento? Celos.
Y eso es lo que estaba empezando a formarse entre ese par de amigos, los cuales darían la vida el uno por el otro. Pero ahora había un sentimiento más fuerte que la lealtad:
El amor. La territorialidad de proteger y marcar como suya a la que sus genes llamaban como pareja idónea.
- Señorita Swan y Señor Black… - El profesor Lee los llamó a su atención – Su trabajo es impresionante. - Los alabó – Sé que sus metas profesionales nada tienen que ver con esto, pero formarían un buen equipo. Cualquier empresa que fuese un poco avispada, no dudaría en contratarlos juntos. - Bella se ruborizó y Jake se hinchó, cargado de orgullo. - Para el proyecto de fin de curso, estaría encantado de que volviesen a trabajar juntos. - Las mejillas de Bella ya no eran coloradas, eran puro fuego.
- Señor Cullen y Señorita Swan… - Los llamó el profesor Moor – Su trabajo es excepcional. - Los felicitó. Se nota que saben de lo que hablan. Conocen a la perfección al dramaturgo y sus obras. Han echo buen equipo juntándose para este trabajo. Espero que para el siguiente, vuelvan a formar pareja. - Ambos asintieron, agradeciendo las palabras del profesor, para a continuación, lanzarse una mirada cómplice.
Por supuesto que estarían encantados en volver a realizar otro trabajo juntos.
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- Ya nos han contado los halagos por vuestros trabajos – Comentó Seth. - Sois unos empollones. - Se burló en broma.
- Seth, estás molesto porque como eres de un curso inferior no puedes trabajar con Bella – Se burló Leah, dándole codazos divertidos a su hermano, el cual se ruborizó de inmediato.
- Bueno… Hacer un trabajo con Bella debe ser súper entretenido – se inclinó de hombros - me refiero a que nunca había visto a Jake tan aplicado en nada de la escuela… ¡jajaja!
Bella abrió los ojos asombrada por las palabras de Seth, y Jake se puso tenso.
"Maldito bocazas de Seth… Nos va a poner en entre dicho"
El pensamiento de Jacob llegó alto y claro a Edward, el cual no dejaba de mirar a su amigo y a Bella, ya que ambos se habían puesto tensos ante las simples e inocentes palabras del chico.
- Bueno… nosotros tenemos que hacer otro trabajo de literatura – Comentó Edward - ¿Verdad Bella? - La miró dulce e intensamente, mientras Jake no le quitaba ojo de encima.
- Sí, así es… - contestó ella roja como un tomate. - Aunque aún no hay fecha.
- Si… otros, que se encerraban en la habitación y no se les podía molestar para nada. - Rió Emmet guiñándole un ojo a Jasper, el cual intentaba ocultar la sonrisa.
Ocultarla porque estaba captando los sentimientos de Edward, y para nada eran de diversión. Él estaba tenso, nervioso… irritado.
De los sentimientos de Bella... ¡nada! Como siempre. Ella era muda mental, sentimental y futuramente para los dones de los vampiros.
Jacob puso mala cara ante las palabras de Emmet.
Ambos comenzaban a sospechar de las intenciones del otro para con Bella y los chicos se lanzaron una mirada algo tensa.
La mesa se sumió en una tensión acreciente por momentos, mientras el resto captaba perfectametne la tensión, pero no entendían qué era lo que pasaba en realidad.
Alice, conocedora de parte de la historia, aligeró el ambiente:
- ¡Chicos! - Exclamó, llamando así la atención de los presentes. - En unos días, empezamos las vacaciones de navidad... y... - Gesticuló divertida – Vienen fiestas, celebraciones. Hay que ir organizándose para ver donde vamos a celebrar cada una.
Eso aligeró notablemente el ambiente, haciendo que las chicas se pusieran a organizar entre ellas. Incluso los chicos también se unieron a las pláticas, dando ideas.
- Bella, tu estate tranquila por tu padre, él siempre se adapta a los planes del grupo – Le sonrió Rosalie al darse cuenta de que la chica no intervenía.
- ¡Ah, genial! Gracias. Pues entonces... - Y comenzó a hablar con el resto.
Edward y Jake mantuvieron las miradas durante unos minutos, hasta que el resto del grupo los "obligó" a meterse en la organización.
"Edward... por favor. Para esto, ¡ya! No es sitio ni momento. Siente los latidos de Bella, está avergonzada y nerviosa por observaros"
Los pensamientos de Alice, hicieron a Edward bajar la guardia; al mirar de reojo a Bella, pudo comprobar lo que su hermana le había dicho. Ella estaba completamente abochornada y angustiada.
Decidieron que la cena de Noche Buena la harían en la mansión Cullen y la de Noche Vieja en la reserva.
Durante unos días, Bella evitó quedarse a solas con los chicos; con Edward y con Jacob. Y ambos notaron el distanciamiento que ella les había marcado, sobradamente.
Pero necios y orgullosos como eran, seguían sin querer hablar entre ellos.
Ahora ya no por vergüenza, o por no admitir sus sentimientos, los cuales tenían más que claros; sino por el temor de la respuesta del otro.
¿Quién de los dos, debería dar el brazo a torcer? ¿Quién debería ser el que se retirara
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Era viernes, el último día de instituto, comenzando las vacaciones, y como todos los viernes desde hacía varias semanas, donde se había vuelto costumbre que Bella subiese a comer a la reserva, Jake dio el paso de preguntarle al ver que Bella se hacía la desentendida.
Nunca, incluso después de haberse enfrentado a vampiros despiadados, había sentido tanto miedo. Pánico y terror al rechazo.
- Bella... - la llamó cuando esta se estaba despidiendo de las chicas – Dejas el coche y paso a buscarte en la moto – Afirmó, mostrándose de lo más normal. Edward giró levemente la cara.
- No, Jacob. Hoy no. Tengo planes con mi padre. Vamos a celebrar mis notas y el inicio de las vacaciones, yendo a comer solos a la cafetería. - Tragó en seco, pero su rostro era inmutable. - Discúlpame con Billy – Agachó la cabeza, pesarosa, y con un rubor en las mejillas que delataba su bochorno.
"¡Maldita sea...! Lo sabía. Sabía que no querría subir... ¡Joder...! Edward..."
Pensó con cierta rabia. El vampiro, por supuesto, captó el pensamiento, pero se hizo el indiferente.
Todo el grupo captó que algo raro estaba pasando. Y la que les dio la clave, fue la propia Bella por su conducta distante y algo fría con los chicos.
- Bella... - La llamó Alice cuando se dirigía a su coche - ¿Siguen en pie nuestros planes?
- Sí Alice... Solo es ir a comer. ¿Me recoges a las 5? - La vampira asintió.
"Edward... Es mentira. No hay comida con Charlie. Él está trabajando como cualquier viernes normal. Ha rechazado a Jake..."
Edward, de primeras frunció el ceño, intrigado por la reacción de Bella. Pero pronto eso dio lugar a una sonrisa socarrona.
"No seas presuntuoso. Nuestro plan original era que ella vendría hasta casa, dejaría el coche allí y después de volver de Port Ángeles se quedaría a dormir. Pero... Me ha puesto de excusa que no le apetecía, porque estaba con la regla. Y como bien sabes, es mentira. No se ha querido quedar por no estar contigo"
El ceño de Edward, volvió a llenarse de arrugas. Dirigió su mirada hacía Jake, el cual lo estaba mirando con la misma cara que, suponía, él mismo tendría.
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Bella llegó a casa y mientras descongeló una lasaña en el horno, se dio una ducha. No era algo habitual en ella, pero lo necesitaba.
Desde el "encontronazo" de Edward y Jacob el otro día en la cafetería, estaba tensa. No se había dado cuenta del embrollo en el que se estaba metiendo, tonteando con los dos, hasta ese día. Y no entendía qué era lo que pasaba para perder así el norte cuando estaba con ellos. Por lo que había decidido distanciarse un poco de ambos.
- No quiero que le saques ningún tema a Bella esta tarde cuando vayáis de compras. - El tono de Edward no daba lugar a réplica. - ¿Alice?
- Siii – Contestó condescendiente, ella. - Vosotros seguir sin hablaros... veréis como acabáis. Y todo, por no dejar las cosas claras.
- Yo, en todo caso de echar culpa, se la cargo a Bella. Ella debería decidirse – Comentó Jasper despreocupadamente.
Edward lanzó un rugido aterrador, dejando a sus dos hermanos clavados.
- ¡No vuelvas a decir algo así! ¡Jamásss! - Bramó.
Alice y Jasper se lanzaron una mirada confusa y aterrada. Edward estaba mucho más enamorado de esa chica de lo que suponían.
Esa tarde Alice, Rose, Leah y Bella se fueron a Port Ángeles a comprarse ropa para las fiestas. Por supuesto Bella protestó lo indecible, pero al final, Alice pagó todas las compras.
- Por favor, Bella... deja de darle importancia al dinero. Tú ahorra tú dinero, y déjame a mí dar uso al mío como me plazca. Para nuestra familia no tiene importancia. En serio.
- Pero Alice... ¿Qué pensaran tus padres de esto? - Contraatacaba avergonzada Bella. Alice giró su mano y le dio la espalda, mientras pagaba las varias bolsas de ropa que habían adquirido para las cuatro.
Leah se acercó a Bella y le susurró al oído:
- Los Cullen son muy ricos. Carlisle y Esme han ganado mucho dinero en sus trabajos; además, hace unos años, tuvieron un golpe de suerte – rodó los ojos – de muuucha suerte en la bolsa. Tienen más dinero del que pueden contar. - Bella abrió los ojos asomobrada. Mientras, Alice escuchaba como Leah le daba una versión mas que creible al tema del dinero, mitigando así, el agobio que a Bella le ocasionaba ese particular. - Aunque dan impresión de ser adinerados... ¿A qué no parece que sean multimillonarios? - Bella negó, rotunda; mientras Alice aguantaba la risa. – Jamás nos han echo de menos, ni una sola vez en ese sentido. Tienen tanta educación y tacto, que no se dan los aires que realmente podrían.
- Pero... igualmente... No sé... - Dudaba Bella.
- Carlisle y Esme se alegran de que sus hijos sean generosos con nosotros. Porque nos quieren y saben que no podemos permitirnos el nivel de vida que llevan ellos. - Leah sonrió melancólica. - Está conversación ha tenido lugar hace mucho tiempo, y Carlisle y Esme fueron los encargados, personalmente, de dejar claro esa forma de pensar y gastar su dinero. - Bella asintió, asombrada por la generosidad de los Cullen.
Después de cenar y ver una película en el cine, volvieron al pueblo y ninguna sacó a relucir a los chicos, y por supuesto, el tema del triangulo amoroso que habían formado entre Bella, Jake y Edward.
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Los días de vacaciones fueron pasando tranquilos. Bella seguía sin querer hacer nada a solas con ninguno de ellos, por lo que siempre hacían planes con las chicas o con todo el grupo.
Fueron al cine, a cenar, de compras, de barbacoa en la Push, de excursión. Fueron una vacaciones estupendas y divertidas, pero Bella rehuía cualquier acercamiento con los chicos... Y el día de Noche Buena, llegó.
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- Bella, llegaremos tarde a casa de los Cullen. - Apremiaba Charlie.
- Dos minutos, papá. - Gritó desde su habitación – Además, es pronto... No sean apresurado.
A los cinco minutos, Bella apareció en lo alto de la escalera. Estaba preciosa. (* Foto en mi perfil. Ligeramente "retocada" por mí en la descripción)
Una mini falda tubo dorada de brillos, una blusa negra levemente transparente de tirante ancho y ligero escote. Medias negras tupidas negras. Taconazos stilletos negros y capa negra. Unos pendientes de aro dorados y una anillo grande, dorado, para el dedo corazón hacían de complementos.
Para ese día, se separó el flequillo a la mitad haciéndole forma en las puntas. Se recogió el pelo en una cola baja y floja, dejando el pelo caer; se marcó más las puntas, haciéndoles unos adorables tirabuzones.
Se aplicó una ligera base de maquillaje, colorete rosa, un poco de mascara de pestañas, raya negra en la linea inferior del ojo y una discreta sombra dorada. Y para completar, se pintó los labios de rojo intenso. Estaba... ¡arrebatadora!
- Vaya... hija... Estás... ¡preciosa! - Tartamudeo Charlie, haciendo a Bella sonrojar.
- Gracias papá. - Le sonrió dulcemente. - ¿Vamos? - Charlie asintió, complacido.
Al llegar, Carlisle y Esme fueron los encargados de darles la bienvenida, como perfectos anfitriones.
- Hola familia Swan – Los saludaron. - Vaya, Bella... Estás, preciosísima, hija. - Aduló Carlisle ante el asentimiento de Esme.
- Sí. Estás perfecta. - Le sonrió la matriarca. - Los Black acaban de llegar. Los Cleawather están a punto de aparecer.
- Bueno... no somos los últimos – suspiró Charlie agradecido. Siempre odió llegar tarde a los sitios y hacerse esperar.
- Ves papá... - Bella rodó los ojos ante las risas de Carlisle y Esme – Estaba súper ansioso por llegar tarde.
Carlisle estrechó la mano de Charlie y le dio un beso a Bella. Esme recibió un beso de Charlie y otro de Bella, después de abrazar a la chica con gran familiaridad y ternura.
- Pasa, los chicos te están esperando. - La miró pícara – Deja que te vean... - Le alzó los ojos. - A alguno se le va a caer la baba.
Ese comentario no hizo más que poner aún más nerviosa a Bella; su corazón dio un repique de anticipación.
- Chicos, los Swan acaban de llegar. - Anunció muy familiar y refinado Carlisle.
- Hola familia – Saludó Charlie, tan despreocupado como siempre.
- Hola... - Bella dio un vistazo rápido por la sala y bajó la vista. Todos. Absolutamente todos, estaban allí de pie, plantados, mirando su entrada.
- ¡Joder!... ¿Bella, eres tu? - El primero en abrir la boca, por supuesto, fue Emmet. - Estás... - lanzó un silbido.
- ¡Emmet... compórtate! - Lo reprendió Esme.
- Tranquila, Esme... - Contestó Bella sonriendo como una niña traviesa – Ya sabemos que los actos protocolarios, no son lo suyo- Le alzó las cejas, prepotente.
Emmet se acercó a ella, felino, con una sonrisa guasona en la cara.
- Emmet... mira la longitud de mi falda... - ambos miraron hacía las piernas de ella – Hoy, no es buen día para que me cargues cual saco de patatas. - Le sonrió angelical.
- Vale. Hoy te salvas... pero esta te la guardo – Le guiñó un ojo.
- Bella, estás preciosa. ¡Magnífica! - Aduló Alice acercándose y dándole un abrazo. Leah y Rose imitaron a la primera, elogiando a Bella y abrazándola también.
- Gracias chicas, vosotras también estáis, espectaculares.
Jasper y Seth se acercaron y después de decirle lo guapa que estaba, le dieron besos con apretones en los hombros a la chica.
Ahora llegaba la "peor y la mejor" parte: Jacob y Edward.
Jake no alargó más el momento. Era humano, estaba nervioso, y sobretodo, estaba deseando tocar a Bella.
Al verlo acercarse, con ese aire desenfadado y seguro, con ese traje que estaba hecho para su cuerpo... Bella inhaló aire y su corazón latió desenfrenado.
- Estás... guapísima... - Suspiró Jake – Bueno, eso es quedarse corto. - Rodó los ojos. Se acercó con cautela y le dio un beso, el cual se alargó un par de segundos de más, en la mejilla. - En serio – Le susurró al oído cuando se iba a separar de su cara – Estás perfecta. Bellísima. - Bella sonrió notando como sus mejillas se coloreaban.
- Gracias... - susurró. - Tú también estás guapísimo. - Y era cierto. Jake llevaba un traje de paño en gris ligeramente oscuro con matices claros y camiseta blanca de pico.
¡Guapísimo! Atractivo, atrayente, sensual...
Jake se separó y Bella alzó la cabeza. Sabía que faltaba alguien. Alguien demasiado importante como pasar desapercibido su saludo: Edward.
El cual la miraba de forma intensa, haciendo a Bella torturar su labio entre sus dientes.
Se fue acercando a ella, despacio. Alargando el momento. Sabía que ella lo estaba mirando; admirando más bien. Su atuendo no pasaba desapercibido para Bella y quería que se embebiera de él.
Y efectivamente, Edward estaba... ¡atractivo hasta lo irreal! La sensualidad, el carisma... incluso lo erótico, en estado puro.
Su atuendo consistía en un traje de paño de lana virgen, en gris oscuro, camisa de rayas en distintos tonos de gris, todos oscuros, y su habitual pelo alborotado, lucía ligeramente más peinado.
Lo dicho... atractivo, hasta lo irreal.
El pulso de Bella se disparó aún más, rozando el infarto.
Edward se acercó a ella, apoyó una mano en su hombro y mientras le daba dos besos en las mejillas, dejando el último un segundo más de lo políticamente correcto, dejó caer la mano por el brazo de Bella; rozándola suavemente. Enloqueciéndola.
- Estás espectacular. - Le susurró – Indescriptiblemente hermosa. - Se separó unos centímetros de su cara, aún quedando bastante cerca, - No hay palabra que pudiese describirte esta noche. - Le clavó la mirada de forma intensa, recibiendo de Bella la misma. Sus ojos se quedaron enlazados durante unos segundos; degustándose mutuamente.
- Tú estás... - Exhaló el aire, cerrando los ojos dos segundos. - Increíble. - Se mordió el labio sensual y angelicalmente. Un gesto muy particular de Bella, que volvía loco a Edward.
- Toma Bella... Es champagne francés – interrumpió el momento, muy oportunamente Alice, mirando reprobatoriamente a su hermano – A ver si te gusta. - Le sonrió.
- ¡Oh, claro...! Gracias Alice. - Bella pestañeó, sacudiéndose el atontamiento. - Nunca lo había probado.
Poco después, llegó la familia Clearwater, y tras multitud de halagos, cumplidos y saludos, se pusieron a charlar entre todos.
Los Cullen habían ambientado una sala contigua al salón para poner allí la mesa para todos los comensales, dejando el salón como sala de reunión, con una mesa llena de dulces propios de las fiestas navideñas y bebidas.
Cenaron entre bromas, anécdotas y risas. Este año tenían un payasete más a la mesa: Bella. Que se unía a las bromas de Emmet y Seth como una más. Incluso Jake se "atrevió" con alguna.
Los cuatro patriarcas los contemplaban con adoración, viendo lo bien que habían encajado.
Aunque esa estampa tan adorable, se vio perturbada con una mirada de tensión, cuando Bella pronuncio una frase que aunque debían estar esperando, a todos pilló desprevenidos.
- Y... ¿cómo cuatro familias tan distintas... Han forjado una amistad tan... familiar? - Bella inclinó la cabeza. Su pregunta estaba cargada de inocencia; de buenas intenciones.
Pero para los presentes, fue un jarro de agua fría. Se quedaron, literalmente en blanco; mirándose los unos a los otros.
- ¿Escondéis un secreto legendario, o qué? - Preguntó Bella riéndose de su propia broma. Pero pronto dejó de reír al ver que nadie le seguía las carcajadas.
Su corazón comenzó a latir fuerte, golpeándole las costillas, y tuvo que concentrarse, mucho, en mantener a su "hálito" sosegado para no comenzar a brillar, ya que notó como se extendía sobre ella, protegiéndola.
"¡¿Qué coño pasa aquí?!"
El pensamiento llegó a Edward alto y claro, pero él se había quedado tan "pillado" como el resto. Sus ojos volaron a Bella, la cual apretaba fuertemente la mandíbula, como si estuviese haciendo un gran esfuerzo por concentrarse en algo.
Siguió observándola con ojos escrutadores, y percibió, como unas ligeras gotitas de sudor, perlaban su frente al tiempo que su rostro se había vuelto blanco, a pesar del maquillaje y unos ligeros redondeles rojos asomaban en sus mejillas.
"¡Mierda! Hay que pensar algo... ¡ya! Edward, deja de comerte a Bella... piensa"
Exclamó estresada Alice.
- Verás... - Pero su pensamiento, fue cortado por quien menos lo imaginaba: Charlie – Los Cullen, antes de adoptar a sus hijos, ya habían estado en el pueblo y habían comprado esta casa. Pasaban aquí las vacaciones, y fueron conociendo a la gente. Los chicos de la reserva, que como bien sabes, les gusta hacer excursiones, paseaban cerca de la casa un día, y... - Charlie alzó las manos, gesticulando – bueno, resumiendo... evitaron que les robaran. Unos rateros llevaban un tiempo por estas tierras saqueando casas solas. - Bella abrió los ojos gesticulando, hasta que frunció el ceño; la historia encajaba, pero algo seguían sin cuadrar.
Charlie se dio cuenta y engordó la historia, lanzándole una mirada cómplice a Carlisle, para hacerla creíble.
- Carlisle, de carácter confiado, - Rodó los ojos hacía el nombrado. - Tenía en la casa, varios cuadros, obras de arte de un grandísimo valor. - Alzó las manos – Gracias eso, - se dirigió directamente a Carlisle, - fue con lo que invertiste en bolsa, ¿verdad?
- Sí, así es. Gracias eso, compramos aquellas acciones que bueno... nos aportaron una muy relajada jubilación anticipada, ¡jaja! - Rió divertido.
- Y Carlisle estuvo tan agradecido con aquel gesto, que comenzó a tener generosos detalles con toda la reserva. - Agregó Billy – Y poco a poco, fue forjandose la amistad.
- Luego los chicos comenzaron a llevarse bien, a encajar. - Intervino Sue Clearwater. - Se escribían, mantenían todo el contacto que podían. Se echaban muchísimo de menos. - Suspiró.
- Hasta que decidimos venirnos a vivir aquí. - Habló Esme – Carlisle y yo queríamos un poco de tranquilidad lejos de la ajetreada vida de la gran ciudad y los chicos, estaban más que encantados de mudarnos. Y así poder ayudarnos, querernos y protegernos como familia – Esme, puso la guinda final de la historia, con su habitual dulzura.
- ¡Ah! - Bella pestañeó. La historia era creíble; por supuesto. Pero... Eso, que seguía habiendo un "pero". - Es genial. Es... muy bonito. - Sonrió dulce, pero algo forzada.
"Bella no se acaba de creer del todo la historia"
"Bella es mucho más lista como para tragarse eso"
"¡Joder! Menos mal que intervino Charlie. Aunque la historia estuvo bien, fue algo floja.
"Ya que la ha contado su padre... Tendrá más validez, ¿no?"
"Hay que engordarla más, que parezca más real"
Los presentes comenzaron a pensar, volviendo loco a Edward.
Después del momento un tanto raro. La noche continuo sin problemas. Siguieron con bromas, relacionadas con aquella época. De como se habían ido haciendo amigos, como se hacían perrerías entre ellos, el bum en el instituto cuando comenzaron a andar todos juntos... Y a Bella comenzó a ir encajándole más la "historia", pero no podía evitar seguir pensando en ese "pero".
Entre los chicos, despejaron el salón de las mesas que solo había para la recepción, y pusieron música.
Bella abrió los ojos como platos al escuchar los primeros acordes, poniéndose nerviosa por momentos.
- ¿Qué pasa Bellita? ¿Tienes miedo? - la picó Emmet, acercándose a ella con los brazos extendidos.
- ¿Yo? ¿Miedo de qué? - le contestó intentando mantener la dignidad; o lo que podía quedarle.
Sabía bailar, pero delante de todos... delante de Jacob y Edward... Sobre todo después de llevar casi diez días evitando cualquier cercanía con ellos... Eso sería otro tema.
Antes de que pudiese reaccionar a algo más, Emmet la agarró de la mano y le hizo dar varias vueltas sobre si misma, para acabar entre sus brazos.
- Venga Bella... demuestra lo bien que sabes mover ese cuerpo – Le guiñó un ojo – No te dejaré caer... Jamás. - Emmet le clavó la mirada con una intención escondida. Como si fuese un juramento más allá de un simple baile. Bella asintió y se posicionó para bailar.
Ambos fueron los que estrenaron el baile. Poco después, se les fue uniendo el resto de invitados.
Después de bailar con Emmet un par de bailes. Otro con Charlie y otro con Carlisle, Edward no iba a dejar que Jake se le adelantará.
El lobo estaba haciendo esfuerzos por no pensarlo, pero Edward jugaba con la ventaja de que lo conocía, y sabía que estaba esperando a que ella repartiera sus bailes de rigor.
Pero él fue mucho más listo. Le mandó a Emmet que pusiera una canción en el reproductor, y justo cuando comenzó a sonar, él estaba al lado de Bella, rozándole una mano de forma sensual.
Enrique Iglesias, El perdedor. No podía ser más oportuna, y cargada de significado.
Y así se lo hizo saber Edward, mirándola intensamente, y cantándole el estribillo susurrante al oído, mientras comenzaban a danzar suavemente.
- "No, no vayas presumiendo que me has robado el corazón, y no me queda nada más. Sí, prefiero ser un perdedor, que te lo ha dado todo, y no le queda nada más. No me queda nada más... Qué más quieres de mí, si he pasado esa prueba de tu amor..." - Le susurró al oído, poniendo de gallina cada centímetro de piel de Bella.
Bailaron compensados, rítmicos y sensuales. Esa era una bachata lenta, romántica; y así la danzaron ellos: Como dos enamorados.
Edward, arrastrado por una fuerza que no controlaba, no podía dejar de arrimarse al cuerpo de Bella, excitándola.
Ella se daba cuenta del "coqueteó" de Edward, pero llevaba tanto tiempo deseándolo, anhelando volver a estar en contacto con su cuerpo, que le siguió el juego más que complacida.
Alice, fue la encargada de retratar cada momento con su cámara de fotos.
La siguiente, Carlos Vives, Volví a nacer.
Edward jugaba sus cartas fuertemente. Ya que está canción tenía tanto significado, o incluso más, que la anterior.
Los latidos de Bella retumbaban en todo el salón. Por lo que Edward, comenzó a bailar de forma más, divertida con ella. Haciéndola dar vueltas y giros, saltando las risas de la chica.
Pero no dejando su lado sensual en ningún momento.
- Tengo que beber... - Bella se apartó el flequillo que se le había pegado a la frente. - Guauu... me has echo sudar... - Miró hacía Edward divertida ante su comentario, pero la imagen que le devolvió Edward, la hizo sudar aun más.
Él la estaba mirando con una ceja alzada y una mirada muy clara que decía que esa no era la manera en que él quería hacerla sudar.
Ella se mordió el labio y le sonrió sensual, mirándolo entre sus pestañas, haciendo enloquecer de estímulo sexual al vampiro.
Después de que Bella se aseará y bebiese un vaso de agua, casi del tirón, Jake la esperaba para bailar.
- No te me escaparás – Le susurró con un tono oscuro y sensual. Bella se pasó la lengua por los labios, y acortó los dos pasos que los separaban.
Tito el Bambino y Mark Anthoni, ¿Por qué les mientes?
Otra que la letra estaba cargada de dobles raseros.
Bailaron un par de piezas más. Ni Jake estaba dispuesto a soltarla, ni Bella a que la soltase. Bailar con Jake era muy divertido, a parte de la nota sexual que le ponía en los movimientos, cuando sus partes más intimas se rozaban en el baile.
Los "mayores" se fueron a la terraza, por supuesto calefactada, a beber tranquilamente y así dejar a los "jóvenes" poner música más movida.
Emmet se encargó con sumo gusto de poner piezas más de su estilo.
Chayanne, Torero.
Nakor, Eres tu mi luz.
Y similares.
Gente de Zona, La gozadera, comenzó a sonar.
Era una de las canciones favoritas de Bella. Y Alice, lo sabía. Por lo que se puso en complot con Emmet, para meter esa canción y así separar un poco a Bella del agobio a la que la tenían sometida tanto su hermano como Jacob.
- ¡Oh... me chiflaaa! - Gritó Bella emocionada.
Las chicas comenzaron a bailar sueltas entre ellas. Emmet y Seth, tardaron poco en unirse a ellas.
- "¡Y se hizo una buena gozadera, Miami me lo confirmó. El arroz con habichuelas, Puerto Rico me lo regaló...!" - Gritaron al unísono divertidos.
Y así fue pasando la velada.
Bella estaba pletórica. Feliz, animada, protegida sin su halo; se sentía protegida y reconfortaba por personas, no por algo místico que la cuidaba desde niña.
Varias veces tuvo que ir a asearse y beber algo fresco, porque se quedaba sin aire y con la boca seca de bailar y cantar.
Ya a la buena hora, los mayores "humanos", decidieron irse. Y los jóvenes Quileutes, tuvieron que dejar la fiesta.
Jake estaba que echaba chispas al ver que Charlie cedía ante las súplicas de Alice y Rose de que dejase a Bella quedarse.
Charlie, por supuesto, no pudo negarse ante la insistencia y, posterior permiso de Carlisle y Esme, de que Bella pasase la noche allí.
- Te veré mañana – Jake le dio dos besos a Bella, regalándole una caricia en la mejilla, de forma íntima y hasta romántica.
- Claro. - Le contestó ella animada. - Es una pena que te tengas que ir ya... Pero, nos queda la fiesta de Noche Vieja – Le sonrió. Pero no era la sonrisa que él esperaba; con ese punto de sensualidad que solía regalarle. Fue un gesto más de amiga, que de otra cosa.
Y eso, no hizo más que encolerizarlo más de lo que ya estaba. Había estudiado a Edward, y había captado su juego con Bella; seduciéndola con sus artes de vampiro.
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La fiesta siguió un buen rato más, hasta que Bella no podía más. Estaba agotada y todos podían darse cuenta.
- Es bien entrada la madrugada... creo que sería bueno ir dejando la fiesta, ¿eh chicos? - sugirió Carlisle.
- Sí... habrá que ir recogiéndose a la cama. Si no mañana no se levantará nadie – Alice y Emmet ya habían apagado la música.
Bella, que estaba al lado de Edward, lo agarró del brazo para que se agachará a su altura; una vez echo, le susurró al oído.
- ¿Te importa si damos un paseo? - Lo miró con toda la intención que su fuerza humana pudo. - Solos. - Edward tragó saliva.
"Prepárate Edward... Creo que hoy vas a triunfar... Deja el pabellón Cullen bien alto"
Los pensamientos jocosos de Emmet solo consiguieron poner a Edward más nervioso.
Porque sí, estaba nervioso. Sabía que algo más intenso e intimo, estaba a punto de suceder con Bella. Pero no hasta el punto en que la humana tenía planeado.
Salieron cogidos de la mano, y nada más traspasar la puerta de la casa, ella se agarró mimosa al brazo de él, mientras iba dándole caricias con su cabeza en el mismo.
Edward no podía estar más pletórico y más... nervioso.
De pronto ella paró de caminar y lo hizo parar a él. Lo miró fijamente y se acercó despacio a él; a su boca. Y lo besó. Directa, sin rodeos.
Pero suave, dulce... embebiéndose de sus labios y de su lengua, la cual cobró protagonismo rápidamente.
- Llévame a un sitio más intimo – Se lo dijo mirándolo a los ojos, sin dudas y sin vergüenzas.
Edward la miró con la interrogación en los ojos. Ella se limitó a asentir.
Un sitio le llegó veloz a la mente: La cabaña del bosque.
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¿Queda claro lo que van a hacer Edward y Bella...?
¿O serán interrumpidos?
En unos días... más!
BESITOSSSSSS!
