¿Por qué tardaste en llegar? —le preguntó Yuri cuando el japonés llegó a casa. Su pareja había tardado un par de horas más y ya había comenzado a preocuparse, pero al parecer no había ocurrido nada malo.

Me encontré con Víctor —respondió Yuuri, no tenía nada que esconder ya que no había hecho nada malo, aún si el rubio fruncía el ceño, él estaba tranquilo.

¿Y? no es como si debieras conversar con él, menos después de lo que te dijo —habló con molestia, chasqueando la lengua al terminar. No olvidaría cuan mal se veía el azabache aquel día.

Creo que Víctor tiene sus propios problemas y le hizo bien hablar conmigo un momento. No seas celoso —le dijo sonriendo y acercándose para besar a su novio. Por supuesto que Yuri recibió el gesto, no rechazaría un beso del azabache, pero eso no significaba que los celos hubieran disminuido, aunque confiaba en Yuuri y su transparente forma de ser.

Si son los problemas de Víctor, no te conciernen —refutó luego del beso.

¡Papi! —Yuki llegó corriendo a recibir a su padre, siempre lo extrañaba cuando este salía, pero sabía que debía ser un niño bueno y cuidar de su padre rubio.

Yuuri tomó en brazos a su hijo y lo llenó de besos. Pensó que tal vez podrían salir todos, invitar a Víctor y a Lena para que los niños pudieran divertirse, ahora mas, ya que Yuki se había acostumbrado bastante al idioma. Yuuri se sorprendía de la rapidez con que los niños absorbían la información.

Yuki estaba más alto, se notaba que había pasado un tiempo desde que habían llegado a Rusia y pronto cumpliría los cinco años, por lo que tal vez esa sería la instancia perfecta para invitar a Víctor y Lena. Sabía que Yuri se pondría celoso, pero él solo quería hacerles pasar un buen rato antes de que el platinado tuviera que separarse de su hija, fuera por la razón que fuera.

El asunto legal sobre el apellido de Yuki estuvo listo más rápido de lo que pensaban, ahora el menor tenía los apellidos de ambos padres apareciendo en su acta de nacimiento, como: Yuki Plisetsky Katsuki. Yuri se había negado al principio a que su apellido fuese el primero, después de todo no hace mucho que era parte de la vida de su hijo, pero Yuuri lo hizo cambiar de parecer con una frase que lo hizo conmoverse.

Quiero que el "Plisetsky" vaya primero, porque así el apellido del abuelo perdurara en el tiempo —le explicó con seriedad. No era como si su apellido fuera menos importante, pero el valor sentimental era mucho más grande hacia el del rubio, debido a Nikolai quien había dejado una gran marca en el corazón de todos.

En aquella ocasión, Yuri abrazó con fuerza a su pareja ya que esa respuesta le había sorprendido, además de que le alegraba enormemente aquello.

Los siguientes pasos serían obtener la ciudadanía para poder trabajar en Rusia, así como para que su hijo pudiera asistir a la escuela cuando tuviera seis si es que realmente querían quedarse en el país. Aún no estaban completamente seguros. Aunque esa preocupación pasó a segundo plano para Yuri cuando comenzó a sospechar de algo.

Yuuri hace un par de días estaba algo extraño, se sentía mareado y con ganas de vomitar, aunque al principio el rubio no le dio relevancia, ahora que lo pensaba con detenimiento creía tener la respuesta a todos esos síntomas: Yuuri estaba embarazado. Y como no lo estaría, habían estado teniendo relaciones sin preservativo desde que comenzaron a estar juntos. Quiso darse un golpe en la cabeza el mismo por ser tan imprudente, aunque por otro lado a Yuuri parecía no importarle en absoluto. Tal vez el japonés quería tener otro hijo y ni siquiera se lo había consultado.

Me siento mal —le decía nuevamente el azabache a su novio, mientras se acurrucaba junto a él en la cama esperando que este lo consintiera un poco ya que se sentía enfermo. Llevaba una semana de esa manera y ya le estaba molestando.

Tall vez… deberíamos ir con un médico —le ofreció el rubio intentando no sonar algo entusiasmado y es que, desde que tuvo la idea de ver a Yuuri embarazado hace un par de días, las ganas de tener otro hijo comenzaban a hacerse presentes.

No, creo que se me pasará pronto —le dijo mientras se apegaba mas al cuerpo de su novio. Cuando se sentía enfermo quería que alguien lo cuidara, antes estaba solo por lo que simplemente no decía nada y se aguantaba, pero ahora tenía a Yuri a su lado. Aunque estaba seguro de que en algún momento el rubio explotaría y lo mandaría a fastidiar a otro lado, pero ese momento nunca llegó, sino todo lo contrario.

Yuri estaba muy atento, cuidando del japonés como nunca. No lo dejaba levantarse de la cama y él mismo le servía comidas que él consideraba saludables y llenas de nutrientes, a pesar de que Yuuri le decía que con su dolor de estómago no debería comer aquello. Yuki parecía estar igual que su padre, muy pendiente de todo lo que su padre japonés hacía para poder ayudarlo si es que este se sentía mal.

Y así fue como Yuuri terminó con dos enfermeros que lo sobrecargaban de cariño, ricas comidas y descanso excesivo. Ni siquiera lo habían dejado ir a sus clases esa semana, Yuri fue directamente al lugar para avisar que su pareja se ausentaría por un tiempo.

Está bien, vamos al doctor —dijo el japonés dos días después al notar que las molestias persistían, él solo quería estar bien o no podría continuar con normalidad sus días y eso comenzaba a estresarlo en cierto punto. Si bien al principio quería toda la atención de Yuri, y la había conseguido, ahora necesitaba un poco de espacio, puesto que su pareja no lo dejaba ni bajar las escaleras sin estar él presente. Era demasiada sobreprotección.

Yuri pidió una hora siendo derivado a medicina general, a pesar de que le dijo a la recepcionista que estaba seguro de que su esposo estaba embarazado. La chica al otro lado del teléfono le dijo que el mismo doctor lo derivaría al área correspondiente luego de revisar. Por supuesto Yuuri no estaba al tanto de aquella pequeña discusión telefónica.

La hora era para el mismo día en la tarde, así que almorzaron para luego dirigirse al lugar. Yuki se estaba comportando bien, sabía que su padre se sentía mal y que estaba enfermo por lo que no quería causarle molestias, aunque no podía evitar removerse en la silla del auto cuando sentía que se aburría de estar tanto tiempo quieto, según su percepción, ya que en la realidad solo eran unos minutos.

Al llegar al lugar, tuvieron que esperar a que el doctor llamara el nombre de Yuuri. Entraron todos juntos y el doctor le pidió al japonés que se quitara la ropa detrás de un biombo blanco que había en la habitación. Yuuri se quedó solo en ropa interior y el rubio pensaba para que lo hacía desvestirse si solo debía revisar su estómago.

El hombre hizo un chequeo completo, por suerte hablaba inglés. Después de pasar el estetoscopio algunas veces por el estómago del japonés, haciéndolo estremecer por lo frío que se sentía el aparato. El doctor llegó a una conclusión— solo es un malestar estomacal, nada grave —les dijo y el rubio se sintió decepcionado.

¿Está seguro? —Le preguntó ya que él mismo sentía que debía haber algo mas— ¿No está embarazado o algo así? —Yuuri miró con extrañeza a su novio, pero en su mente todo comenzó a tener sentido.

No, solo está enfermo ¿Ha comido alimentos pesados últimamente? —le preguntó a Yuuri y este asintió para luego mencionar todo lo que había cocinado el rubio esos días, ya que al parecer creía que necesitaba vitaminas y otras cosas, por lo que cocinaba cosas contundentes— por eso no se ha recuperado aún, simplemente mantenga una dieta liviana y en un par de días comenzará a sentirse mejor —sentenció el de bata blanca y Yuri no sabía que decir. Al parecer había sido su culpa que los síntomas se prolongaran, no había bebé.

Después de agradecerle al médico, salieron del lugar en silencio hasta llegar al vehículo— ¿Estás bien? —le preguntó el azabache una vez arriba del auto. El ambiente se sentía un tanto pesado, ni Yuki decía palabra alguna lo cual era extraño.

Sí, solo… solo pensé que tu tal vez…

Estaba embarazado —completó la frase y el rubio no quería ni mirarlo a los ojos— Yura, no creo que sea momento de tener un bebé. Además yo me cuido con pastillas —le comentó. Jamás habían hablado de ello alguna vez y es que Yuuri asumió que el rubio sabía aquello ya que no le pedía usar preservativo, pero jamás se le pasó por la mente que sus intenciones fueran embarazarlo— así que si quieres que me embarace, no podrá ser.

¡Te equivocas! —Respondió Yuri intentando aclarar la situación, mirando fijamente a los ojos marrones de su novio— yo no lo pensé, hasta ahora. Creí que ya estabas embarazado y al principio me asusté… como los primeros cinco minutos —le explicó mientras una sonrisa bastante tierna se formaba en sus labios— luego pensé que hubiese sido lindo, ya que no fui parte de eso en la vida de Yuki.

El japonés lo entendió, sabía que debía haber sido una ilusión grande para el rubio, pero seguía sin ser el momento de tener otro hijo, al menos por ahora. Tal vez mas adelante, si lo planeaban con detenimiento, podrían ser padres nuevamente.

Yuuri tomó la mano de su pareja y la llevo a sus labios para besar el dorso de esta— lo siento, si te lo hubiera dicho… no te habrías hecho ilusiones. Por favor discúlpame —el rubio se sonrojó levemente por el gesto.

No tienes que disculparte, con que hagas méritos será más que suficiente —lo fastidió y el azabache soltó una pequeña risa para luego besar los labios de su pareja.

¡No! ¡Mío! —se escuchó la voz de Yuki en el asiento trasero mientras intentaba zafarse del cinturón para detener el acto de sus padres. Los adultos rieron para luego emprender marcha hacia algún lugar de comida rápida para cenar, Yuki se merecía un premio por comportarse tan bien.

Ya habían pasado un par de días desde que había visto a Yuuri, no había vuelto a encontrárselo de nuevo, pero esperaba que un futuro no muy distante pudieran compartir un café y conversar un poco.

Víctor llegó a su departamento, sacó sus llaves para abrir la puerta y notó que la cerradura estaba forzada. El miedo lo invadió por completo, obligándolo a abrir la puerta de golpe y encontrarse con el lugar hecho un desastre, no parecía haber nadie ahí.

¡Lena! —gritó en busca de su hija, pero nadie respondió.

Continuará…