Capítulo 3: Si la trama central de tu fic no empieza en el capítulo 3, para mi estás soltera
—¡No puedo creer que haya funcionado!
—¡Dímelo a mí, Zanahorias!
El zorro y la coneja se habían infiltrado exitosamente a la organización criminal; sin embargo, todo fue tan rápido que en vez de investigarlos a fondo o conocer a los nuevos miembros del grupo delictivo, los habían mandado a los dos a su primera misión. Nick y la Judy del otro mundo estaban juntos en la parte trasera de un camión de carga, sentados a un lado de otros criminales que vestían ropas oscuras. Su transporte se dirigía a un lugar desconocido para ellos, les darían instrucciones al llegar al punto de reunión, según les habían dicho.
Aunque las cosas le había salido bien a ese dúo, la coneja de grandes atributos, quien se decía llamar Tsukuyo, no estaba conforme del todo con la situación actual.
—Sin embargo, Gintonick, esto no es lo que tenía en mente.
—Oye, ellos se la creyeron, agradece que estamos en una sola pieza, Zanahorias, —comentó el vulpino en un nivel de voz que sólo su compañera percibía.
—Te digo que mi prioridad no era sobrevivir, sólo estoy aquí por las pistas para resolver la crisis que tenemos en Yoshiwara.
—Nunca me dijiste el susodicho caso que estabas investigando o las pistas que estabas buscando, Pelusa.
—Claro que lo hice, en la mañana con… el verdadero Gintoki.
—Bueno, te recuerdo que yo no soy él, ¿te importaría al menos decirme que es ese caso tan importante por el que arriesgué mi cola?
—Ya que no conoces nada de mí, supongo que tendré que comenzar desde el principio.
—Gracias, llevo pidiendo eso desde el capítulo uno.
De pronto, la visión de Nick se oscureció y frente a sus ojos apareció un especie de pantalla que mostraba la ciudad de manera borrosa.
—Oye, ¿¡qué está pasando Doctor García, diga, Zanahorias!? ¿Qué demo…?
—"La tierra del samurai. Hace mucho tiempo que llaman a nuestro país así." —dijo Tsukuyo como si estuviera anunciando la introducción a un anime, mientras que Nick veía lo que parecía el intro de Gintama en su mente—. "Hace 20 años, una raza llamada Amanto aumentó su poder y prohibió el uso de las espadas. Los samurái ahora están al margen de la legalidad."
—Oye Pelusa, ¿qué rábanos está pasando? ¿Por qué parece que estoy teniendo una recapitulación de un programa de TV?
—"En esta era, hay un mamífero que aún es el alma del samurai y su nombre es Sakata Gintoki. Y esta es su historia…"
—¡Oye, Sara Bustani, cuando dije que comenzaras desde el principio, no me refería a que me contaras todo desde cero! ¡Atatata! —se quejó Nick.
La coneja de cicatrices dejó de hacerla de narradora y le dio al zorro un jalón de orejas.
—¿A quién llamas Sara Bustani, bastardo?
—Ayayaya, ¿No te gusta ese nombre? ¿Y qué tal, Bubi Curvas…? ¡Ay, no, era broma, era broma!
—¡Oigan, guarden silencio, se supone que es una misión de infiltración! No queremos llamar la atención, —exigió molesto un lobo rasurado que fungía como el líder de los maleantes que los acompañaba en el camión.
La furiosa presa de orejas largas soltó a Nick y se cruzó de brazos.
—Bien, supongo que será mejor si sólo te cuento lo más esencial.
—Zanahorias, dime como nos conocimos en este mundo, ¿qué somos tú y yo? Es obvio que no somos esposos y dudo mucho que seamos amigos por lo lindo que me tratas.
—Tú eres Gintoki, un samurái retirado y ex combatiente de la guerra, en aquel entonces te conocían por el apodo de "Akayasha" o el demonio rojo, en el campo de batalla.
—Eso suena cool… y muy poco característico de mí. No soy un guerrero, uso mi cerebro, no los músculos.
—Eso era antes, actualmente eres un flojo sin oficio ni beneficio que se la pasa "trabajando" en su empresa Yorozuya de Gin.
—Vaya, ese tal Gintoki suena más a mí. ¿Y de qué va mi ocupación?
—Básicamente tú y tus dos empleados hacen de todo y lo que sea que les pidan a cambio de dinero.
—¿Eso incluye…?
—Nada sexual, baboso.
—Entonces… ¿tú y yo cómo…?
—A eso voy. Hace unos meses, en uno de tus trabajos ayudaste a salvar mi hogar natal, Yoshiwara, del malvado señor de la noche, Housen. Desde entonces se te conoce como el salvador de Yoshiwara.
—Eso suena genial y todo, pero no explica cómo terminamos con esta chusma…
—¡Oye, tenemos sentimientos! —Un animal afeitado se quejó dolido.
—Baja la voz, menso.
—Ok, ok. Continúa, ¿quién era ese tal José y qué tiene que ver conmigo.
—¡Ejem! HOUSEN, era alguien de temer, mantenía a nuestro pueblo prácticamente esclavizado y comiendo de la palma de su pata, pero al mismo tiempo nos protegía de otros clanes criminales. Desde que te encargaste de él, los delitos aumentaron y las chicas y yo no nos damos abasto para combatir el mayor mal que ha tenido nuestra ciudad después de lo de Housen: El narcotráfico.
—Curioso, el primer gran caso de Zanahorias y el mío iba por ahí.
—Por eso acudí a ti, al salvador de Yoshiwara y al único vago que podría ayudarme a buscar pistas para encontrar al bastardo que está contaminando a nuestra ciudad y nuestro noble trabajo en el distrito del placer.
—Ya veo, así que necesitas investigar quién está detrás de esto de las drogas y… —Sus orejas se tensaron al procesar sus últimas palabras—. Un momento, pelusa ¿¡Di-di-dijiste distrito del placer!?
—Ah, ¿eso? Sí, olvidé mencionarlo, Yoshiwara es lo que se conoce como el distrito rojo o del placer de Edo. Es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo. —Se relajó de hombros como si acabara de decir la cosa más normal del mundo.
A Nick casi se le salen los ojos de sus cuencas. Su dulce y tierna zanahoria que parecía más virgen, pura e inocente que el aceite de oliva era en este mundo una hembra de la vida galante. De verdad tenía que estar en coma o estado vegetativo para imaginar semejante locura.
—¿Qui-qui-quiere decir que e-e-eres una de esas he-hembras que rentan sus cuerpos a machos ricos, feos y pervertidos que quieren profanarlas por todos los orificios posibles para…?
La impertinencia del vulpino hizo que se ganara un palmazo en la nuca y un reclamo de parte de ella.
—¡Eso lo hará tu zorra madre! —exclamó molesta y sonrojada la coneja, quien le cerró el hocico agresivamente de sólo imaginarse las sandeces que ese idiota decía—. Las hembras de Yoshiwara no somos unas prostitutas cualquiera, somos cortesanas y profesionales en el arte del acompañamiento, no sólo hacemos… ¡las cochinadas que estas pensando, pervertido!
—¿Cortesana? ¿Qué no es lo mismo? ¿Qué ellas no también co… ?
—¡Sí, pero sólo es una de sus funciones! Las hembras de Yoshiwara son damas cultas y profesionales que hacen más que dar placer carnal a quien paga sus servicios, son expertas animadoras que además de armonizar fiesta o brindar de su compañía a sus clientes, sirven té, escriben poesía, tocan instrumentos musicales o cualquier otra actividad que entretenga los nobles que contratan nuestros servicios o los cerdos pervertidos que quieren despilfarrar su dinero con nosotras.
—Suena como una escort. Y de las caras.
—Feh, ¿para qué pierdo mi tiempo? Al menos el verdadero Gintoki entendía la valía real de esas hembras, más allá de su profesión. Por eso nos ayudó a liberarlos de Housen y se ganó nuestro respeto.
—Lo siento Zanahorias, pero… es raro imaginar que una amiga tan pura e inocente como Judy sea una pro… cortesana en esta dimensión.
—¿Y cuándo dije que yo era una cortesana?
—¿Cómo? ¿No dijiste que trabajas en ese tal Yoshi's Island…?
—¡Yoshiwara!
—Sí, sí, lo que sea. ¿Si trabajas en un burdel es normal asumir que eres una de ellas, no?
—¡Qué no es un burdel cualquiera! Aunque es parecido, no es igual. Y como ya te lo había dicho capítulos atrás, renuncié a ser una hembra hace mucho. Antes de que tú, es decir, Gintoki nos liberara, las mamíferas en Yoshiwara sólo podían ser una cosa: O cortesanas que servían a Housen hasta que ya no le fueran de utilidad o eran "asesinadas", al menos espiritualmente; se les hacía una cicatriz en el rostro y se convertían en miembros del Hyakka, es decir, la fuerza paramilitar de Yoshiwara.
Tsukuyo señaló las dos cicatrices de su rostro y Nick la miró comprendiendo todo.
—¿Entonces tú…? ¿Jamás fuiste cortesana y te volviste una especie de… policía?
—Algo así. Yo soy la líder esas hembras. Se me apoda como la Cortesana de la Muerte, pero es sólo un título acorde al lugar, jamás he sido dama de compañía de ningún mamífero. Mis principales funciones son encargarme de que se respete la ley en Yoshiwara y castigar a quien ose dañar a una de nuestras cortesanas.
—Je, ya veo. Entonces eres más parecida de mi Zanahorias de lo que pensé; eres también una figura de autoridad y, gracias al cielo, una vírgen.
Ella le soltó un golpe en la cara mientras miraba a otro lado sonrojada.
—¡Ay! ¿Acaso dije algo malo? Era más un cumplido que un…
—¡No tonto, pero eso no se dice! ¿Y por qué asumes que soy una virgen? ¿¡O por qué te alegra tanto, pervertido!?
—Era sólo un comentario, y me parece gracioso que hables con mucha tranquilidad y normalidad de la trata de hembras pero que te avergüence una observación como esa.
—¡No es trata de nada! Las hembras que trabajan como cortesanas en Yoshiwara lo hacen de manera libre, el verdadero Gintoki ayudó a acabar con Housen, el bastardo que las obligaba a hacerlo o mandaba a asesinarlas si querían escapar; pero ahora, ya son libres de decidir si quieren ser cortesanas o no, pero la mayoría de ellas, al no saber hacer otra cosa, prefirió seguir al lado de Hinowa, la actual líder de las cortesanas y una hembra a la que admiro y respeto profundamente.
Nick relajó los hombros y se rascó una oreja.
—Bien, bien, Zanahorias; lo lamento, pero en mi mundo esto no es algo muy bien visto, si fueras la verdadera Zanahorias, de seguro lucharía por clausurar un lugar así, je, je, je. —Suspiró—. Pero en fin. Es evidente que si te tomaste muchas molestias de venir a un nido de criminales extra peligrosos y arriesgar tu pellejo, esa tal Joshy guarra.
—Yoshiwara…
—Eso pues, debe ser muy importante para ti.
—Sí, por supuesto que lo es.
—Bueno, conozco un poco más de la razón de la que estamos aquí, Pelusa, ¿pero y yo? O más bien? ¿Eso es todo sobre Gintoki? ¿Venció a un proxeneta y salvó a esas hembras de tener tratos injustos? ¿Esa es toda nuestra relación? Digo, su relación… Ay, maldita sea, ¡Esto es muy confuso! ¿Pero tú me entiendes, no?
—Descuida, es algo complicado, pero comprendo. Pero básicamente, sí, en resumen somos algo así como colegas. ¿Pero por qué? ¿Esperabas algo más? ¿Creías que tú y yo éramos amigos o algo así?
—¿Y no lo somos? E-e-es decir, ¿ese tal Gintoki y tú no eran nada?
La coneja se quedó pensando unos segundos y no tardó en encontrar las palabras correctas.
—No éramos exactamente cercanos, Gintonick. Pero en su momento, él y yo luchamos juntos por liberar Yoshiwara y teníamos metas comunes. Y, odio admitirlo, pero desde que lo conocí, noté que era distinto a otros machos. Aún cuando él pensó que éramos enemigos la primera vez que nos conocimos, él jamás me subestimó ni me trató como la hacen la mayoría de los machos, no me veía como una hembra indefensa o una cortesana debido a mi atuendo, el verdadero Gintoki me vió como su igual, y el trato siguió siendo el mismo una vez que nos hicimos aliados.
La coneja tomó un respiro e intentó ocultar cierta vergüenza; decir aquellas palabras que nunca le dijo al verdadero Gintoki a un zorro casi idéntico a él la hacía aflorar sentimientos que, generalmente, mantenía ocultos. Miró al vulpino a los ojos y reanudó su explicación con un poco de más seguridad.
—Tal vez tú no seas el mismo samurai desaliñado que conocí, pero pese a tus mañas y tu fastidiosa forma de ser, eres bastante parecido a ese idiota que se ganó mi confianza al luchar a mi lado sin conocerme. Gintonick, no somos tan cercanos, y posiblemente no llegamos ni a ser amigos, pero si has decidido a confiar mi vida en tus manos en este momento de confusión y soportado mi pésimo carácter, algo parecido debemos ser. Una vez que salgamos de esta, con gusto te ayudaré a regresar a tu mundo.
Nick analizó las palabras de ella, se perdió por algunos momentos en sus ojos o en sus pechos, más en sus pechos, pero comprendió mejor la situación y la relación en la que estaba con ella. Por un momento, esa forma fugaz en que Tsukuyo y Judy lo conocieron a él y su otro yo, le recordó a su verdadera Zanahorias y la forma tan similar en la que se hicieron amigos. Vaya que pese a sus diferencias y personalidades opuestas, estos animales lograron comprenderse y llevarse más o menos bien en tan poco tiempo. El vulpino aclaró su garganta, subió la mirada para no verse como un degenerado y tomó la palabra.
—Ya veo, estamos en ese punto medio entre colegas y amigos. Bueno, está bien para mí. Es casi como mi relación actual con mi verdadera Zanahorias y yo.
—Bueno Gintonick. Yo ya te dije sobre mí, ¿ahora por qué no me cuentas que hay entre tú y esa otra Zanahorias? ¿La llamaste Judy, cierto?
Nick miró la cara curiosa de la coneja de cicatrices, mientras se mordía la lengua por haber metido ese tema en discusión.
—Esto yo… no hay mucho que decir, ella y tú son parecidas y diferentes en algunas cosas. Especialmente en el tamaño de copa y personalidad, oye, ¿crees que haya alguna relación entre una cosa y otra…? ¡Auch!
—¡No trates de cambiar el tema y menos si lo pones en términos de talla de sostén, idiota! Ya te conté mi breve historia y lo que el zorro de mi mundo y yo éramos. Ahora te toca decirme a ti, me lo debes.
Tsukuyo se cruzó de brazos y luego de que Nick hiciera un esfuerzo por verla a la cara, suspiró resignado a decirle la verdad. Se sentía bastante raro hablar de Judy con alguien que se parece a ella, y era un tema que prefería guardarse para sí, pero a fin de cuentas, no tenía sentido ocultarlo más.
—La Judy de mi mundo y yo somos compañeros de trabajo, como te mencioné, somos oficiales de policía, aunque no siempre fue así. Para no hacerte el cuento largo, va más o menos así: La otra tú de mi mundo tenía como sueño desde pequeña ser policía y, años más tarde, lo logró; mientras que yo era un estafador que vivía de engañar mamíferos. Un día nuestros destinos se cruzaron y luego de un montón de problemas, resolvimos un caso de desapariciones y drogas que atormentó nuestra ciudad.
El zorro inspiró profundamente y siguió narrando.
—En el proceso y pese a las dificultades, nos hicimos amigos, y ella, me hizo darme cuenta que podía ser más que un mugre zorro estafador y me enseñó a creer en mí mismo con el poder de la amistad y esa basura que sale en las caricaturas de ponies. En fin, básicamente, eso es todo.
—¿Y ya? ¿Sólo son amigos y ya? ¿O sea que eras el típico chico malo y ella te cambió como una especie de historia cliché donde la chica hace cambiar al malo por amor?
—Wowowowo, quitando lo del amor, sí, fue algo así. Pero suena feo si lo pones así.
Tsukuyo rió. Por primera vez, Nick vio como la fría y seria hembra de esa realidad sonrió con naturalidad.
—¿De qué te ríes? ¿Qué es tan gracioso, Pelusa?
—No, no me rió de ti… sólo… es sólo… parece que yo, es decir, la tal Judy era una hembra normal… una verdadera hembra.
—¡Ja! ¿Zanahorias? ¿Una chica normal? ¡No me hagas reír, Zanahorias! Judy era todo menos alguien normal.
—¿Cómo dices? —Abrió los ojos sorprendida—. ¿Hablas serio?
—Bueno, ¿por dónde empiezo? Puede que ya lo sepas, pero los zorros y los conejos no son bien vistos como líderes o figuras de autoridad. Pese a todo pronóstico, tú, es decir, la Judy de mi realidad, quiso luchar contra el sistema y volverse policía. En un mundo donde los oficiales de la ley son grandes y enormes mamíferos, obviamente una pequeña y tierna conejita no pintaba ahí.
—¿En serio? ¿O sea que en tu mundo podía ser una hembra pequeña y frágil, pero al mismo tiempo una policía ruda y temeraria?
—Pues le faltaba algo de feminidad a la otra tú, pero sí que tiene su encanto. ¿Recuerdas lo que hicimos hoy hablando con mafiosos y vivir para contarlo? ¡Eso no fue nada! Tú, es decir, mi Judy se hizo amiga del mamífero más peligroso de la ciudad sólo por sus ovarios. Y eso es sólo el inicio de una larga lista de cosas locas y bárbaras que ella hacía como la primera coneja policía de Zootopia.
—¿¡De-de verdad!? —preguntó maravillada sobre una versión de ella que nunca había soñado—. Cuéntame más de mí, errrr… es decir, de ella, Gintonick.
—Eres la determinación andante, Pelusa. Además de fuerte, inteligente y muy, muy testaruda, eres una gran pareja policíaca y una excepcional mamífera. Logras convencer a cualquiera con tu encanto sin recurrir a la seducción por la que son famosos los conejos, si no con tu ingenio, voluntad y enorme bondad. Eres… eres… la mejor amiga que un torpe e idiota zorro puede tener. Una amiga… —susurró con amargura—, sólo eso y nada más.
Las orejas de Tsukuyo se tensaron enseguida al notar el cambio de ánimo repentino de Nick.
—Ella parece ser una amiga muy valiosa, pero no significa sólo eso para ti, ¿verdad?
—Nada se te escapa, ¿eh?
Tsukuyo tragó saliva
—¿Tú la amas?
Silencio. Nick enmudeció y la supuesta Judy no presionó hasta que él se sintiera seguro de compartir eso con una extraña y conocida para él al mismo tiempo.
—No la amo. Si no lo que le sigue.
—¿Pero? —preguntó sabiendo lo que vendría a continuación.
—Pero ella a mí no.
Otro silencio interrumpió el ambiente feliz y confianzudo que se había formado entre ambos animales que habían olvidado que estaban rodeados de la peor escoria de la sociedad en esa ciudad, pero poco les importaba en esos momentos. Tsukuyo había abierto sin querer una herida, y era ella, al menos en apariencia, la causa del dolor del zorro.
—La… lamento escuchar eso, Gintonick… pero, ¿cómo lo sabes? ¿Cómo estás tan seguro? ¿Ella te lo dijo?
—No, no lo hizo. Pero no lo necesita decir. La conozco muy bien. Sé lo que piensa de mí. Sólo soy su amigo y no más.
—Pero no… eso no lo sabes, sólo estás suponiendo cosas. Una hembra dice una cosa y piensa otra. Nunca puedes asumir al cien por ciento lo que piensa una chica.
—Ese nunca ha sido un problema contigo… es decir, con Judy. Ella es muy directa y transparente con sus emociones y pensamientos. Es como un libro abierto cuya lectura ha sido mi favorita por años. Y sé muy bien que en su vida sólo hay espacio para su carrera policiaca y para el amor… sólo caben machos de su misma especie.
—Oye Gintonick… no… no sé que decir.
—No digas nada más, Za… Tsukuyo, ¿cierto? Es mejor así, no sé ni porque te cuento esto.
La coneja de marcadas cicatrices iba a agregar algo más, pero el camión en el que viajaban se detuvo al mismo tiempo que un lobo rapado habló.
—Muy bien, aquí nos dividiremos. El equipo encargado del robo de pescado se baja aquí. ¡Ustedes! —Señaló a Nick y a la supuesta Judy— Los novatos, vienen con ellos. ¡En marcha!
—¿Robo de pescado? No, no, no. ¡Nosotros debemos ir donde transportan la droga, Gintonick!
—Tranquila Zanahorias, yo me encargo. ¡Oye tú! —Se dirigió al mandamás—. No nos dijeron nada de pescado. ¿Qué no íbamos a otro lado?
—Ah, el equipo de drogas se baja hasta la siguiente parada, pero tengo órdenes de que ustedes vengan con nosotros.
—Ah, ya veo…
—Gintonick, dile algo…
—Lo sé, lo sé, Zanahorias. —Se volvió a dirigir al lupino líder—. ¿Y dime, viejo? ¿Qué clase de pescado vamos a robar exactamente?
—¡No me refería a eso, idiota!
—¿Yo que voy a saber? A mí sólo me dieron órdenes de bajar del camión en el puerto y descargar la mercancía. En este negocio es mejor hacer lo que te dicen y no hacer preguntas estúpidas. ¡Así que ya bájense de una perra vez!
—Oh, ya veo…
—Idiota. —La coneja se dio un palmazo en la cara—. Lo lamento, pero yo no pienso bajar ahí. —Comenzó a agitar su pata de un lado a otro—. No tolero el olor a pescado, me da náuseas. Si no les importa, prefiero quedarme y acompañar al equipo de drogas.
—Oh, ya veo, —repitió Nick—. Bueno querida, en ese caso, nos vemos más tarde, luego te alcanzo.
El vulpino se puso de pie y estaba dispuesto a seguir al lobo cuando Tsukuyo la detuvo molesta.
—¿¡Qué haces, idiota!? —exclamó ella—. ¡Se supone que vienes conmigo!
—Oye, pero tengo hambre, no he comido nada desde la mañana y a mí sí me gusta el pescado.
—¡Grrrr, Gintonick!
—¡Argh, no tengo tiempo para esto! —Se quejó el animal rapado—. Ni me pagan lo suficiente. Hagan lo que quieran, imbéciles. El jefe les cortará la cabeza si lo defraudan.
El lupino se bajó de mala gana junto a otros rudos e intimidantes criminales. La coneja, el zorro y un puñado más de animales permanecieron en la camioneta, segundos después, esta arrancó de nueva cuenta.
—Eso estuvo cerca, no sé por qué demonios hay en equipo de pescado y de drogas en primer lugar pero…
—Zanahorias.
—¿Qué cosa, Gintonick?
—¿Ya le echaste un vistazo al Team Drogas?
Tsukuyo analizó a los animales que estaban junto a ellos y en vez de ver a más fornidos y peligrosos mamíferos rapados, en su lugar a tres lindas ardillitas de cola corta y un tejón de edad avanzada.
—¡Debe ser una broma!
—Y bueno, la razón por la que te insistí en bajar, era porque, en mi experiencia policíaca, los criminales usan términos confusos para despistar a los infiltrados o agentes dobles, quizás eso de robo de pescado no es más que una forma de…
—¡Llamar a sus operaciones delictivas!
—Mejor dejemos a Alvin y a sus amigos ir a la supuesta fábrica de anfetaminas solos. Nosotros vamos a pescar un par de criminales. ¿Estás de acuerdo, Pelusa?
La coneja asintió y, sin perder más tiempo, Nick y Tsukuyo abandonaron el enorme vehículo en movimiento.
Ya sin las ropas oscuras que le habían prestado y con su vestuario habitual (al menos para Tsukuyo), el zorro y la coneja de cicatrices se encontraban cerca de un puerto de descarga donde los criminales habían bajado antes que ellos. Nick y Tsukuyo permanecían bien ocultos entre uno de los contenedores de la zona. Mientras el vulpino cuidaba sus espaldas, como él solía hacer con la verdadera Judy en algunos de los casos que requerían vigilancia, la coneja atisbaba con detenimiento la actividad criminal con un catalejo.
—¿Ha visto algo interesante, Capitana Orejas?
—Cierra la boca, Gintonick, estoy en ello.
—Eso quiere decir que no. ¿Estás segura que le quitaste la tapa?
—Lo único que veo es lo que ya sabíamos, el supuesto pescado que esos criminales están robando, no es más que sacos de alguna droga, sólo están descargando de los barcos, pero lo que yo busco es a su líder. Si acabamos con él, salvaremos a Yoshiwara inmediatamente.
—Suena demasiado fácil, Pelusa. No se necesita ser un policía para saber que no puedes detener a toda una organización criminal arrestando a su líder. Especialmente una de narcotráfico.
—¿Quién habló de arrestar? —Sonrió Tsukuyo sin apartar el ojo de vista de su catalejo.
—Oh, jo, jo. En definitiva no compartes los mismos principios de justicia que mi Zanahorias. Eso me agrada. Pero hasta ella sabría que sigue siendo algo imprudente, si el jefe muere, uno de los subordinados se hará cargo.
—¿Y qué tal si este jefe mató a todos sus subordinados?
—¿Cómo dices?
—Los rumores dicen que el tipo que perseguimos es un asesino retirado que ha estado cazando a las cabezas del narcotráfico una por una y que ahora él es el líder absoluto del negocio. Nadie conoce su rostro ni sabe su nombre, pero sí que es él único líder actual. Por lo tanto, no dudo que él esté aquí.
—Mira Zanahorias, suponiendo que lo que dices tiene sentido y que en verdad exista una organización criminal con un solo líder supremo, sigue siendo una locura enfrentarlo sola. Seas criminal, policía o la fuerza paramilitar de una casa de burlesque, nunca actúas por tu cuenta cuando te encuentras con algo grande, siempre pides refuerzos.
—No estoy diciendo que voy a enfrentar a ese tipo sola ahora mismo, aunque ganas no me faltan, pero sé muy bien lo importante que es descubrir su identidad antes de planear algo, por eso quiero… ¡momento!
—¿Lo encontraste?
—¡Tiene que ser él! Pero no logro verlo desde aquí. Cúbreme Gintonick.
—¿Cómo que cúbreme? ¿¡Qué haces, torpe coneja!? ¡Vas a comprometer nuestra posición!
La Judy del otro mundo no hizo caso y, con una agilidad propia de un ninja, se acercó más al puerto; mientras que su compañero observó preocupado desde unos contenedores más atrás y la siguió con mucha más cautela que ella.
—¡Zanahorias! ¿Estás loca? —Le dijo con un tono golpeado pero que carecía de volumen para no llamar la atención. —¡Son demasiados, si nos descubren, estamos fritos!
—¡Silencio! Creo que ya vi a su líder.
—¿Ah sí? ¿Qué animal es?
—Sin dudas es un… es un… ¡Argh!
—Zanahorias… ¡Judy!
Sin haberlo esperado, un kunai se impactó contra el lente de su catalejo, la coneja quedó pasmada ante tan sorprendido ataque que pudo haberla dejado ciega. Nick no dudó ni un segundo y se arrojó contra ella y la llevó al suelo, en un instinto de preservar la vida de su amiga.
—Gintonick, ¡me descubrió!
—¿Ah, en serio? No lo noté con el bonito saludo que te mandó. Se acabó el factor sorpresa y la misión de infiltración. Nos largamos ya, Zanahorias.
—¿Qué? ¿Ahora? ¡Eso no! ¡Estaba a nada de descubrir su identidad!
—¡Y a nada de qué te dejara el ojo como el de un pirata! —gritó con sarcasmo—. ¡Olvídate de eso, ellos son cientos, nosotros dos! ¡Sería un suicidio quedarse! ¡Eso sin contar el tipo que casi te deja tuerta!
—¡Pero no puedo irme! Si se escapa ahora, quizás no haya una oportunidad así otra vez, ¡soy la única que lo vio!
—De nada te servirá saberlo estando muerta, ¡no seas tan testaruda y ya vámonos, Pelusa!
—¡No! Sé que puedo…
Nick y Tsukuyo vislumbraron a varios mamíferos peligrosos con espadas y palos dirigirse hacia ellos a una distancia considerable, entre más tiempo pasaba, menos posibilidades de salir allí con vida tenía, y eso carcomía al zorro más que a su compañera.
—¡Olvídalo ya, mientras lo hayas visto, ya es ganancia! Vive hoy y pelea mañana. ¿Porque viste claramente cómo era ese infeliz, cierto?
—Era un zorro. Uno nada atlético, de hecho.
Nick sintió un escalofrío recorrer su cuerpo y percibió cierta familiaridad en las palabras de la coneja.
—¿De casualidad no era gordo?
—Sí, exacto, era demasiado corpulento, dudé que fuera el líder, y más con ese…
—¿E-e-ese peinado estúpido? Un tipo obeso que tiene cara de ser depravado reformado y de ojos azules?
—Sí, sí… y sí, ¿cómo lo…?
—¡Por los pelos de mi cola! —clamó Nick confundido—. El matón qué estás buscando… ¿¡Es Gideon Gray!?
Notas de…
El triste letrero de "Notas de autor" y otros más permanecían tirados en el suelo, mientras que aún prevalecía el cartel de la vez anterior con la leyenda "Preguntas y respuestas" a la que habían agregado un par de cosas más, por lo que ahora sobre el letrero estaba escrita la oración:
Preguntas y respuestas 2: El regreso
Con un genérico subtítulo digno de una innecesaria segunda parte, las versiones animales de Gintoki, Kagura y Shinpachi habían renombrado una nueva edición de esta sección. Tanto la chica murciélago como el cabrito con lentes estaban asustados porque su líder, el zorro Gintoki permanecía estupefacto y con una cara de asombro.
—¡Gin-chan, deja de jugar-aru! —Kagura le suplicaba a su jefe—. Sé que ya te spoilearon la película de Endgame antes de que la vieras-aru, pero no es para que te quedes engarrotado como menso-aru.
—No creo que sea por eso, Kagura, se ve que tiene que ver con la carta que acaba de abrir —Shinpachi mencionó.
—¿De verdad-aru? ¡En ese caso podré ser la primera en decirle en qué acaba Endgame-aru!
—¡Kagura, no seas así! ¡No des spoilers, vas a hacer enojar a Gin y a los lectores!
—¿Y qué van a hacer-aru? ¿Acusarme con su Vengador favorito-aru? ¡Oh espera! ¡Tal vez ya esté muerto-aru! Ja, ja, ja… ¡auch!
La risa de la vampiresa fue interrumpida por un periodicazo que el mismísimo Gintoki le propinó a Kagura.
—¡Mocosa torpe, te dije que sin spoilers de Endgame en esta sección! ¡Y no es por eso por lo que me quedé atónito! ¡Si no por esto, vean!
Gintoki les extendió a sus trabajadores la carta que se encontraba leyendo.
—¡Oh por el cuello de Loki-aru!
—¡Kagura!
—¿Esta es la gran sorpresa-aru?
—¿¡Acaso no ves el impacto de esto, niña tonta!? —El zorro le reclamó muy enojado— ¡Por fin, después de 84 años…! ¡Nos enviaron preguntas!
—Bah, eso no es la gran cosa-aru.
—¿¡Qué no es la gran cosa!? ¿¡QUÉ NO LO ES!? ¿¡CÓMO DE QUÉ NO!? ¡Esta carta es la prueba de que al fin alguien muestra señales de vida de este remedo de historia y…! Oh, cierto, ahora que lo pienso, es sólo este feo ficucho, así que sí, tienes razón, enana. No es la gran cosa.
—¡Gin! —exclamó Shinpachi—. Está bien que no sea algo destacable, pero en serio me parece importante que al fin haya preguntas enviadas por los propios lectores para esta historia. Creo que bien vale la pena mencionarlo y alegrarse con el autor por ello.
—Sí bueno, ¿quién tiene hambre-aru? Por que yo…
—¡Kagura! Esta bien que no te importe, pero al menos muestra un poco de interés, ¡O mínimo respondamos las dudas que nos mandan juntos!
—Ok, ok, pues ya-aru. Encárguense de ello en lo que yo pienso que parte será mejor spoilearles de Endgame-aru.
—Como desearía que Thanos hubiera lanzado de un risco a esta niña y no a Gamora… —farfulló el vulpino.
—¿Qué dijiste, estúpido-aru?
—Nada, nada. —Gintoki aclaró su garganta y prosiguió—. Dije que ya voy a contestar las tres primeras preguntas que nos mandan. Azzy_AR mandó tres, de hecho. La pregunta Namber Güan dice: "¿Cuántos capítulos tendrá el fic?". De acuerdo, la respuesta a esta es muy sencilla y se resume en tres simples letras: N. P. I.
—¡Gin! —Shinpachi se quejó.
—Qué son las siglas para la frase: "No Poseo Información". pero bueno, como la mayoría de sus historias, ni el mismo inútil del autor lo sabe con certeza.
—El Señor Janyo. —El cabrito de lentes añadió—. Nos contó que en esta historia se enfoca en hacer capítulos cortos, pero sin llegar a hacer esto un Long Fic, es decir, un fanfic de larga duración. Él estima que podrían ser entre 10 o hasta 15 capítulos, pero que ese número podría variar o modificarse dependiendo de como organice la trama.
—Eso claro si lo termina-aru.
—¡Kagura!
—Bien, bien, cálmense y prosigamos —Gintoki leyó nuevamente el contenido de la carta—. La pregunta Namber Tu. "¿Qué hacen los personajes Furrolizados de Gintama mientras la trama se desarrolla? ¿Juegan al parchís o algo?"
—Muy buena pregunta Dorothy.
—Esto… Gin, se llama Azzy la que escribe.
—Y tú te mereces unas buenas clases de memelogía-aru, cuatro ojos.
—¡Ejem! —El zorro tosió para silenciar a los dos animales quejosos—. Bueno, ahora que estamos en un extraño limbo entre ser personajes de un fanfic en unas notas de autor y una especie de subtrama, algunos de nuestros pasatiempos favoritos aquí incluyen hundirnos en la miseria, escribir insultos a la madre del autor, pedir disculpas por los insultos a la madre del autor, escapar del Furronator (aquel gigante verde apalea furros del capítulo uno) y finalmente jugar al UNO, es el mejor juego del mundo mundial.
—¡Sobre todo cuando no sigues la reglas y usas la carta de 4+ aru! No es como si el resto de la gente o furros le hiciera caso a esa regla-aru.
—Y finalmente, la pregunta Namber Tri. "Si en el universo de Gintama está Nick por Gintoki, entonces ¿Gintoki está siendo un policía en Zootopia? ¡Aclárenme esa duda a mi y al público por favor!"
Los tres animales, se cubrieron con sorpresa sus respectivos hocicos.
—¡Ah, caray! —mencionó el zorro sorprendido—. No pensamos que alguien hiciera esa pregunta. Así que simplemente no la vamos a contestar… ¡Ciao!
—¡Gin! —Shinpachi respondió molesto—. Aunque desgraciadamente, debo coincidir con Gin esta vez, pero el señor Janyo sólo dijo que esa duda se resolverá en el último capítulo del fanfic y que no quiere hacer más comentarios al respecto.
—Pero gracias por tu gran observación-aru. 10 puntos para Griffindorf-aru.
—Entonces, así acaba la segunda edición de "Preguntas y respuestas". esperemos que haya sido de ayuda.
—Ahora-aru, ¡es hora de un mega spoiler de Endgame-aru!
—¡Shinpachi, cállala!
El zorro y el cabrito de lentes se arrojaron contra la inoportuna chica, pero la vulpina voladora les superaba en fuerza y de una buena patada en sus kintamas, Kagura doblegó a los dos machos en un lugar que nunca debería ser pateado.
—¡Bien amiguitos-aru! Sé que saber esto les romperá el corazón-aru, pero será mejor que se enteren aquí y no gasten su dinero en el cine-aru. Desgraciadamente, en Avenger: Endgame, lo más triste que sucede aru es-aru:
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—Que Ant-man no entra ni sale por el - de Thanos para derrotarlo-aru…
—…
—...
—¡¿ESE ERA TU MENTADO SPOILER!? —bramaron ambos machos llenos de cólera y unas irrefrenables ganas asesinas.
La chica sólo se carcajeó de lo lindo.
—Ja, ja, ja, ay pero que idiotas-aru. ¡Debieron ver su cara-aru! Se la creyeron todita, ¡son unos… !
De pronto, una enorme mano verde salió de la tierra silenciando las burlas o los insultos a la chica.
—¡Ay no, es el hombre verde!
—¡SI HAY ALGO QUE ODIE MÁS QUE UN PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINCHE FURRO, —gritó la voz que emergía del subsuelo— ES A UN PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINCHE FURRO SPOILEADOR!
—¡AAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
—¡Kagura, niña idiota! ¡¿Qué hiciste?!
—¡Sólo cállate y corre-aru!
Y así, el trío de animales huyó una vez más de Shr… el misterioso ogro verde que estaba más furioso que 10 Hulks enojados.
