¡HOLAAAAA YA ESTOY AQUI!

Y con un capi intenso y primordial en el fic.

A partir de aquí, todo se complica.

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CAPÍTULO 17


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Y no hizo falta más...

Como dos animales, comenzaron a besarse con ansia; la ropa pronto se interpuso en su camino de exploración de sus cuerpos ardientes y la hicieron desaparecer.

Jacob era avaricioso, cuanto más besaba y tocaba a Bella, más quería hacerlo. Era adictivo. Era enloquecedor. Y Bella, complementándose a él, seguía su ritmo gustosa. Gustosa y enajenada.

Jake juntó rápidamente la ropa en el suelo, para hacer una especie de cama y así tumbar a Bella. La quería rendida, la quería entregada.

Pero no era Jake quien la quería así; era el lobo que lo dominaba.

El momento se suavizó y Jake degustó el cuerpo, ahora completamente desnudo, de Bella, la cual se dejaba hacer encantada. Él la tocaba y la besaba, ganándose gemidos por parte de la chica.

Jacob deslizó sus ardientes manos, acariciando sus erguidos pechos. Apretándolos entre sus manos, haciendo ver el cielo a Bella. Acercó su boca y lamió con devoción los pezones erectos, hasta que se los metió en la boca, succionándolos.

- ¡Oh Dios mío, Jake…! - Gemía ella enloquecida.

- Bella… Bella… Cuánto llevo deseando tenerte así. Toda para mí… Eres tan preciosa – Murmuraba él entre jadeos en respuesta.

Su boca fue bajando por el cuerpo de Bella, hasta que llegó a su centro, el cual palpitaba aclamando atención. Sin preámbulos, lamió su clítoris, estimulándolo. Regalando dosis de excitación a su "hembra". Preparándola para penetrarla.

El acto era humano, pero estaba dominado por la lujuria del lobo.

Bella lo acarició, lo arañó e incluso lo mordió. Apreciando y degustando la perfecta anatomía del chico.

Llegando a su fuerte erección y masajeándola, ganándose fuerte gruñidos por parte de Jake.

- No puedo más… Necesito estar dentro de tí. Necesito poseerte – Gruñó.

Y tal como dijo, lo hizo.

Acercó su arma a la entrada empapada de la chica, y en dos estocadas, la penetró.

El momento llegaba y Jacob, o mejor dicho su lobo rojizo, comenzó a emitir ligeros aullidos mezclados entre jadeos humanos.

El clímax llegó, invadiendo el lugar de fuertes gemidos por parte de Bella y varios aullidos por parte de él.

Jacob acurrucó a Bella entre sus brazos para darle calor y que no se destemplase; a parte de eso, no quería separarse de ella aún.

El momento había sido glorioso. Pero ficticio.

Bella no lo sabía porque estaba hechizada por los encantos lobunos de Jacob, pero él si era conocedor de lo que había pasado:

No se arrepentía, porque quería a Bella. Podría decirse que estaba enamorado de ella, pero ahora, después de copular, sus ansias habían bajado y se sentía más calmado.

Copular, sí. Porque eso es lo que había echo. Se había dejado dominar por el lobo. Por sus instintos básicos de reproducción; el animal había distinguido en Bella una hembra propicia, prácticamente perfecta y hasta que no la había llenado con su semilla no había quedado conforme.

Jacob estaría más que encantado de emparejarse con ella; sobradamente. Pero su parte de hombre, sabía que era jugar a la ruleta rusa, ya que no había imprimación. No podía ofrecerle la luna, y que después de un tiempo, apareciese la realmente elegida por el lobo, dejando a Bella tirada. Despreciada y sin su luna.

Además, estaba prácticamente seguro de que Edward estaba sinceramente enamorado de ella, lo conocía. Lo había visto muchas veces seducir a mujeres, pero tal y como había "rondado" a Bella en la celebración de Noche Buena, no lo había echo nunca con nadie; y algo le decía, que ese sentimiento, era más que correspondido por la chica que ahora dormitaba entre sus brazos.

El renunciar a Bella, conscientemente, era un sentimiento de rendición. De respeto por ella. De preocupación por su futuro. De amor.

Pero ahora, era tarde…

"¿Que mierda he echo? Y si... ¿Y si la he dejado embarazada?"

El pensamiento lo torturo vilmente, haciéndolo sentir como la mayor de las escorias.

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Bella estaba somnolienta, así que, gentilmente, la ayudo a vestirse mientras intentaba despejarla.

- Bella… Bella, despierta. Debemos irnos o te congelarás.

- Umm… tú me das calor más que de sobra – Le susurró con una sonrisa complacida. Jake se sintió feliz por sus palabras, y más, por su forma de pronunciarlas. Pero estaba seguro que todo era mentira.

Bella estaba complacida. Le habían dedicado una sesión de sexo magistral, y se sentía en una nube.

Lo que no sabía era que su consciente estaba anulado por la fuerza licántropa de Jacob.

Jake subió a Bella en la moto delante de él, para llevarla más sujeta, ya que seguía algo atontada por el sopor.

La suerte es que se había echo bastante tarde y Charlie estaba completamente dormido, por lo que pudo subir a Bella hasta su dormitorio y acostarla.

Se la quedó mirando, con sentimientos encontrados.

Por un lado estaba pletórico por el momento sexual que habían compartido, porque jamás, había tenido uno igual, con nadie. Bella era una auténtica Diosa; un suspiro escapó de sus labios.

Pero por otro, sabía que todo había sido inducido por su genética.

Siempre había estado más que complacido por su condición de licántropo, hasta ese día; donde maldijo al lobo hormonado que lo dominaba.

Ella lo quería, estaba seguro. Sus reacciones no eran exclusivamente provocadas e inducidas; el comportamiento de Bella con él, la mayoría de las veces, eran naturales y espontáneas. Pero no estaba enamorada de él. Jacob sabía de quien estaba Bella realmente enamorada.

Le escribió una nota, despidiéndose; le dio un dulce beso en la frente y después de lanzarle una última mirada, salió por la ventana.

"Adiós, mi Bella… Siento tantísimo lo que ha pasado… Espero que no me odies"

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Al día siguiente, cuando Bella despertó y se estiró, notó un leve dolor en sus muslos y en sus zonas íntimas.

Frunció el ceño, confundida; hasta que a su mente llegaron los recuerdos de la pasada noche, dejándola sin aire.

"¡Dios mío…!"

Su pulso se desató llevándola al borde del infarto. Incluso comenzó a sentir un sudor frío por su espalda.

Miró el reloj y comprobó por la hora, que Charlie ya se había ido y que estaba sola en casa. Respiró profundo e invocó a su "halo" en todo su esplendor. Necesitaba entrar en su burbuja durante un rato y serenarse. Pensar y analizar las cosas con calma.

Llevaba demasiado tiempo controlándolo por miedo a que se le fuese de las manos y comenzar a brillar. ¿Qué explicación daría?

Ya tuvo un pequeño susto con Edward en la barbacoa y no podía arriesgarse.

Se concentró y su escudo comenzó a envolverla.

Rápido, sus pensamientos, su capacidad de razonar fue entrando en ella de forma clara. Clara y aplastante, al darse cuenta de lo que había echo, de lo acontecido con Edward y Jacob estos últimos días.

Imágenes de sus coqueteos, de sus insinuaciones, y de sus dos noches de pasión, la invadieron.

"Pero… ¿Qué es lo que ha pasado? Y... ¿Cómo ha pasado? Esta, no soy yo"

Aunque dolía, tanto sus sentimientos como su orgullo, hurgó en profundidad en los recuerdos, que ahora, protegida por su escudo, podía ver claramente.

Y a la deducción que llegó, no le gustó nada:

- Me han utilizado… Me han estado seduciendo como dos cazadores hasta que he caído en sus redes… - Habló al silencio de su habitación, jadeante por la impresión – Y yo, les he seguido el juego como una vulgar fulana – Dos lágrimas cayeron de sus ojos. - Yo… pensé que me querían… pero… ¿Cómo he llegado a esto, sin darme ni la más mínima cuenta de que estaba actuando como una calentona con los dos? - frunció el ceño – Es como si… ¡cómo si estuviese hipnotizada! - Exclamó perpleja. Se frotó las sienes y contrajo su hálito. - Necesito desaparecer.

Se levantó de la cama, dispuesta a perderse entre los bosques. Hacía un día bastante bueno y le vendría bien caminar en soledad.

Entonces, vio la nota de Jacob.

- Querida Bella…

Te acosté y me quedé un rato contigo. Estabas profundamente dormida y no quise espabilarte. Me hubiese gustado despertar juntos, pero no creo que a Charlie le gustase mucho encontrarme en tu cama.

Mañana hablaremos sobre lo que ocurrió ayer. Por supuesto, no me arrepiento de nada, espero que tú tampoco. Pero debemos hablar. -

- ¡Joder…! ¿Hablar? ¿Hablar de qué… sobre qué? - Bufó, dando tumbos por su dormitorio – No hay nada de que hablar. Todo ha terminado entre nosotros… tres – pronunció el número con asco.

Se duchó, frotándose la piel hasta que se le puso roja; necesitaba sacarse el olor de Jake y las pruebas de lo que había pasado. Se vistió ropa cómoda, alistó una mochila con algo de comida, sus cascos para escuchar música y eligió uno de sus libros favoritos. También metió en su equipaje una manta.

Le dejó a su padre una nota, de que se iba a dar un paseo y salió de casa.

Condujo hasta entrar en el territorio de la Push, pero sin llegar a entrar en la reserva, por supuesto.

Aparcó el todoterreno al borde del bosque, intentando dejarlo lo más oculto posible de la carretera general y se dispuso a hacer una excursión por el bosque.

Había escuchado a los chicos hablar de claros preciosos adentrándose en el bosque. Sitios tranquilos y silenciosos. Justo lo que necesitaba hoy.

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En la casa Cullen, todos estaban pletóricos con la celebración al día siguiente en la reserva para despedir el año.

Edward andaba algo cabizbajo, pero estaba decidido a hablar con Jacob y exponerle abiertamente sus sentimientos por Bella. Aunque el pensar en esa conversación lo tenía algo ansioso, por otro lado, parecía que el haberlo decidido lo hacía estar ilusionado y animado.

De pronto, Alice entró en el salón donde toda la familia estaba reunida haciendo cada uno lo suyo.

- ¡Alice! - la llamó Jasper acercándose a ella veloz - ¿Una visión?

- ¿Ocurre algo Alice? - Preguntó Carlisle saliendo del libro que estaba devorando.

- Tendremos visita – Anunció. - Un nómada. Un chico joven, de pelo largo y negro. Marius. No es peligroso. Está de paso… pero debemos echarlo; he visto que se alimentará en el pueblo. - Todos jadearon.

- ¿Cuándo Alice? - preguntó Edward.

- Esta tarde. Un par de horas antes de que anochezca; será el momento indicado.

- Avisaré a Jacob. - Edward se levantó para telefonearlo.

- Sí. Da aviso, porque puede que pase cerca de la reserva. Tengo una cierta laguna en mi visión y eso es que va a estar cerca de ellos.

Los Cullen se coordinaron con los lobos para echar a su "visitante".

Hacía meses desde la última visita, así que era algo que estaban esperando que sucediese.

Edward tal como dijo, telefoneó a Jacob para ponerlo al corriente del visitante.

- ¿Sabes algo de Bella? - Le preguntó Jake a Edward tras contarle la visión de su hermana. - No. Estuvo hace un par de días con Alice. ¿Por qué? ¿Temes que el nómada pueda cruzarse con ella? - El tono de alarma de Edward, alertó al resto de los presentes.

- Bueno, la posibilidad existe, por supuesto… pero no te preguntaba exactamente por eso. - Jake suspiró, y Edward frunció el ceño. Eso no era normal en Jake – Llevo un par de horas escribiéndola por whatsapp y llamándola y… no contesta. No es normal en ella.

Alice negó a Edward su pregunta muda. Ella no sabía nada de Bella desde el día anterior que habían hablado por whatsapp.

- Alice o Rose se pasarán por su casa. Así a parte de saber de ella, la tendremos protegida. - Sentenció Edward.

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Después de caminar durante casi una hora, Bella encontró un bonito claro, cerca de los acantilados. Desde allí, podía escuchar las olas romper contra la montaña.

Era precioso y relajante. Justo lo que buscaba y necesitaba.

Se sentó en la manta, y con calma invocó a su halo, otra vez. Quería regodearse en su sufrimiento, rememorando una y otra vez los sucesos de este último mes. Intentar ver algo que le diese una pista de por qué se había comportado así.

Y observar, otra vez, como Edward y Jacob la habían estado utilizando a su antojo.

Cuando se cansó de "sufrir" sin llegar a nada en claro, desconectó su escudo. Sacó los cascos, el libro y su comida. Por supuesto, desconectó el teléfono, ya que antes de salir, había visto varios whatsapp de Jake, y no quería hablar con él.

Se tumbó cómoda y relajadamente después de comer y leyó en la soledad del bosque, acompañada únicamente por la música, durante un buen rato.

Cuando se encontró más tranquila, decidió que era hora de ir recogiendo. No tardaría en oscurecer y no quería llegar a casa de noche, para no preocupar a Charlie.

No había dado dos pasos, cuando sintió algo, o a alguien a su espalda. Se volteó y se encontró con un hombre joven; con un chico, más bien.

Le sonrió, ya que parecía sociable.

El chico, se acercó unos pasos, quedando más cerca de su campo de visión pudiendo así, observalo:

Estaba desaliñado, con ropas raras, que no coordinaban unas con otras y la camisa abierta con el pecho completamente descubierto. Llevaba el pelo largo y negro y tenía los ojos… rojos.

La sonrisa de Bella se disipó Ipsofacto.

- Ummm… vaya bien que hueles, muñeca – Le murmuró, olisqueando en su dirección.

Bella frunció el ceño, descolocada tanto por su comentario, como por su gesto.

El chico se acercó a ella, otra vez. Pero a una velocidad inhumana. En un momento estaba a unos 30 metros y en un pestañeo lo tenía a menos de diez.

- ¡Joder! - murmuró, dando un salto hacía atrás. Su halo ya la había rodeado por completo.

- No… no te voy a joder… ¡jaja! - Rió de su propia gracia – Lo que voy es a comerte, guapa. Eres una exquisitez – Ronroneó con lascivia.

- ¿Cómo? - Bella estaba perpleja.

Aunque se sabía protegida, el momento era tan terrorífico, a la par que extraño, que su corazón latía descontrolado.

- ¡Jajajaja! Tranquila, no te dolerá, será un mordisquito de nada. A penas te dolerá. Te dejaré seca en un segundo… Estoy sediento - El chico clavó sus ojos en ella, fijamente, atravesándola.

"¿Un mordisquito? ¿Sediento? ¿Dejarme seca? Pero qué coño..."

El chico volvió a acercarse otra vez, a esa velocidad imposible, quedando a unos dos metros de ella. Si estiraban las manos, podrían tocarse.

A esa distancia, Bella pudo observarlo perfectamente; entonces, entró en pánico.

No por su seguridad ya que su halo estaba preparado, si no por el parecido que le encontró al chico:

Era idéntico a los Cullen. Pálido; sombra morada bajo los ojos; cuerpo esculpido cual estatua griega; hermoso; joven; y olía exquisito incluso a esa distancia.

"¿Qué era aquel chico? ¿Qué eran los Cullen?"

- Vampiro, muñeca. Soy un vampiro – Y como si leyese su mente, el chico contestó su pregunta, haciendo a Bella contraerse. - ¡Jajaja! Qué reacción tan previsible. Todos los humanos reaccionáis igual. Mi nombre es Marius. - Se presentó – No suelo perder tiempo en presentarme ante mi comida, pero tú, eres tan exquisita, que voy a hacer una excepción. - Sonrió socarrón, mientras ponía a Bella más y más nerviosa.

"¿Un, qué? ¡No puede ser…! Es, ¡imposible!"

El vampiro avanzó a paso humano hacía ella, y alargó el brazo. Sus intenciones eran más que claras: Tocarla. O más bien, agarrarla para hacerle daño.

Justo cuando estaba a unos centímetros de rozarla, Bella comenzó a brillar fuertemente, lanzando una luz cegadora en contra del vampiro, arrojándolo varios metros hacía atrás.

- ¡Pero qué coño…! - Murmuró él asombrado. - ¿Qué eres tú?

- No vuelvas a acercarte, o lo lanzaré mucho más fuerte – Lo amenazó.

El vampiro aún perplejo y con su orgullo herido, se abalanzó contra ella, veloz; casi invisible para el ojo humano. Pero Bella estaba esperándolo.

Apretó el cuerpo, concentrándose y lanzó su halo con mucha más fuerza; volviendo a lanzar, aún más lejos y mucho más fuerte.

- ¡Auuuchh! - Se quejó. Le había echo daño. Lo que parecía una simple humana, lo había herido. Le había resquebrajado su dura piel por varios sitios.

- Ven a por más… - Lo miró Bella desafiante y muy segura de si misma. Notaba como su hálito se crecía y fortalecía por momentos.

- De eso nada… Ya buscaré otra cena. No voy a morir a manos de una humana – Dicho lo cual, el vampiro, tras echarle una última mirada, se esfumó.

Tras unos segundos, y aún con su escudo en posición de ataque, Bella respiró.

No sabía por lo que estaba más aterrada:

Si por ser consciente de que los vampiros existían.

De estar a punto de ser la cena de uno.

De enfrentarse, sola, a uno de ellos.

O lo que más temía…

¿Los Cullen eran vampiros?

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Con la ayuda de su escudo, que la ayudaba a no cansarse, a no tropezar y a orientarse en el bosque, voló hacía su coche.

Llegó en un tiempo record. Se montó y salió zumbando hacía casa.

"¿Vampiros? ¿No me jodas que me he acostado con un vampiro?"

Llegó a casa y con la ayuda aún de su escudo entró tan normal. Charlie ya había llegado, y estaba preparando la cena para ambos.

- Hola hija. Espero que te guste mi plato especial de pasta con atún. - En su voz se denotaba la sonrisa de satisfacción personal.

- Claro… huele estupendo. Voy a subir a cambiarme y lavarme.

- Vale. Así me cuentas qué tal tu excursión.

"Si te contara… No me creerías"

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Edward, Emmet y Jasper llegaron al punto de encuentro con los lobos.

Para esta misión por parte de los Quileuttes, habían ido Jake, Quill y Embry.

- ¿Estamos todos? - Preguntó Jacob.

- Si… solo es uno, y Alice dice que no es peligroso. Está de paso.

- Bien… con los que somos, lo asustaremos lo suficiente para que se vaya. Paul y Jared, están esperando para seguir su ruta y asegurarse de que se aleja de nuestras tierras. - Edward asintió al plan táctico de Jake.

- Vamos, pues. - Emmet ya estaba ansioso.

Justo cuando se iban, Alice llegó corriendo alarmada.

- ¡Chicos! Esperad. - Todos se la quedaron mirando asustados. Algo había pasado.

- Alice… ¿Bella? - Edward fue el primero en preguntar, pero él y Jake fueron los que se adelantaron del grupo para asediar a Alice.

- No… Tranquilo… - miró hacía Jake – Tranquilos. - Rectificó – Rose y Leah están rondando su casa. La visión ha cambiado. Algo ha pasado y el nómada cambiará de decisión. Se va de nuestras tierras.

Todos fruncieron el ceño sin entender.

- Acaba de pasar, hace unos minutos – Explicó atropellada - La visión me llegó de imprevisto. Fue un cambio de último momento. Algo, más bien alguien, se enfrentó a él. Lo hirió y se fue con el rabo entre las piernas.

- ¿Alguien? ¿Quién, Alice? - Preguntó Jasper.

- No lo sé… No he podido verlo. - Suspiró como si estuviese agotada – Solo lo vi con intención de alimentarse de un humano, y lo siguiente que me llegó fue a él volando por los aires, como si alguien lo hubiese lanzado con una grandísima fuerza, resquebrajando su piel.

- ¿Otro vampiro? - Preguntó Jake.

- No… No lo sé – Suspiró Alice derrotada – Si es otro de los nuestros, entonces tiene algún don que bloquea el mío. No sé… - Alice meneaba la cabeza desorientada y frustrada.

Todos jadearon ante la imagen que daba la vampira.

- Llévanos al sitio exacto. Debemos ir a ver si encontramos algo – Jake asintió a las palabras de Edward. - Alguno de vosotros deberíais convertiros. Por si acaso. - Jake miró hacía Embry, y acto seguido, un lobo gris y marrón estaba a su lado.

Volaron bosque a través, hasta llegar al claro que Alice les señaló.

Nada más llegar, todos se quedaron estupefactos:

Allí olía a… Bella.

Se miraron los unos a los otros, asombrados. Incluso Embry aulló, reconociendo el olor de su amiga.

- ¿Pero que coño…? - Emmet fue le primero en hablar. - Reconocéis el olor, ¿verdad? - Todos asintieron.

- Huele a… Bella. - Jadeo Jasper – Ella ha estado aquí, y hace muy poco.

Edward y Jacob se lanzaron una mirada de entendimiento.

"Crees que ha sido ella, ¿verdad?"

Edward asintió al pensamiento de su camarada.

Alice se separó unos pasos del grupo, agachándose a recoger algo del suelo y oliéndolo.

- Son sus cascos. Tienen su olor impregnado. - El grupo entero no salía de su asomo. - Y ha estado aquí… tumbada y comiendo.

- ¿Me estás diciendo que Bella se vino aquí de pícnic, se topo con un vampiro y ella solita lo hirió? - Emmet no daba crédito a sus propias palabras.

Embry desapreció bosque a través, volviendo al cabo de unos minutos.

- El rastro de Bella se introduce por allí, al interior del bosque. - Tradujo Jacob. - Y es reciente. Menos de media hora.

- Acabo de hablar con Rose. Y dice que no había nadie. Charlie acaba de llegar hace unos minutos. - Todos fruncieron el ceño – Pero ni rastro de Bella.

- Nos repartiremos. Unos seguir el rastro del nómada, a ver por donde se ha ido, otros iremos tras el rastro de Bella. - organizó Edward.

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Él, Jake y Alice, fueron tras el olor de Bella; el resto se fueron en la otra dirección a por el nómada.

Después de un par de horas, todos se reunieron en el bosque detrás de la casa de Bella.

- El nómada se ha dirigido hacía Alaska – hemos avisado a nuestros primos, para que estén al tanto. - Informó Edward.

- El rastro de Bella nos llevó a su todo terreno, lo tenía aparcado en el arcén y vino directa a casa. - Alice también explicó el resultado de su misión.

- Leah y yo estuvimos pendientes y media hora después de que os separarais, Bella regresó a casa. - Rose y Leah cruzaron una mirada confusa.

- ¿Qué Rosalie? - Apremió Edward.

- Ella… cuando se bajo del coche – Leah no sabía cómo contar aquello – se la veía muy afectada por algo.

- Su corazón tronaba como un tren de mercancías y su olor estaba potenciado por haber sudado. A parte, que podía captar el olor inconfundible del miedo. - Explicó Rose.

- Pero lo más asombroso, es que ella… - Leah y Rose volvieron a mirarse – Ella, relucía. - soltó de golpe. - Igual que vosotros cuando os da la luz del sol. Puede que un poco menos intenso. Pero… brillaba – dejó salir el aire de sus pulmones de golpe.

Edward y Jacob volvieron a mirarse de forma cómplice.

Pero Jasper les interceptó el gesto.

- ¿Qué pasa Edward? ¿Qué sabéis de Bella que no nos habéis dicho? - Preguntó inquisidor.

Entre Edward y Jake, les contaron a todos lo que había pasado el día de la barbacoa. Dejándolos contrariados y confusos.

- Entonces, creéis que Bella tiene… - Jasper gesticulaba sin encontrar léxico adecuado – Un don no… Mas bien, ¿poderes? - Su hermano y el lobo asintieron.

- ¿Y ahora que? - Preguntó Emmet – ¿Vamos a contar esto, delatándola, o nos lo callamos? - Nadie contestó. - Suponiendo que ella tiene un poder, que lo controla y no nos lo ha contado, está guardando su propio secreto. Nosotros también guardamos uno y no se lo hemos dicho. Y en nuestro caso – Emmet se refirió a su familia – Es más… delicado.

"Sobretodo ahora, que os habéis acostado y no le dijiste lo que eras"

Pensó Emmet, haciendo contraer el gesto a su hermano.

- Emmet tiene razón – Intervino Alice – No creo que sea justo hacerle un juicio. Lo mejor, es hablar con ella, nosotros. Intentar resolverlo en grupo, como hemos hecho otras veces ante otros percances.

- Si metemos a los mayores, esto se complicará. Y ella debe guardar más apariencias delante de su padre. - Meditó Embry – Apoyo a Alice. De ante mano, deberíamos hablar con ella, como amigos. A ver que clase de secreto guarda.

- Si lo hacemos… lo justo es que también le contemos el nuestro. - Propuso Leah.

- Sí. Es lo más justo y lo más sensato. - Decidió Edward ante el asentimiento colectivo del grupo. - Ya se irá viendo como procedemos con los mayores.

- Mañana es la fiesta de Fin de Año. Dejémosla pasar la celebración tranquila. En un par de días, organizaré una quedada y lo hablaremos. ¿Estamos todos de acuerdo?

El asentimiento fue general.

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El "secreto" de Bella, ha sido descubierto.

Veremos a ver qué pasa a partir de ahora.

Espero vuestros comentarios :-)