Yuuri volvió al vehículo con su pequeño en brazos, esperaba que todo estuviese bien, tal vez debería llamar a la policía para que viniera en caso de que algo sucediera. Acomodó al menor y saco su celular para poder realizar la dichosa llamada, notando que estaba descargado. Bufó molesto consigo mismo por no tener un medio de comunicación en un momento como ese, se reprendió mentalmente por eso.

El sonido de un disparo lo alertó justo cuando iba a dejar el teléfono en el asiento del copiloto, el cuerpo comenzó a temblarle involuntariamente mientras mil ideas pasaban por su cabeza. Un segundo disparo lo hizo cerrar los ojos con fuerza mientras en su cabeza se repetía una y otra vez "cálmate, cálmate", debía estar tranquilo para pensar con claridad, además no quería despertar a Yuki o eso traería más problemas ya que este comenzaría a llorar.

Debía analizar la situación y tomar una decisión, si quedarse ahí donde su pareja le había indicado, ir a ver lo que sucedía dejando a Yuki en el vehículo o correr con su hijo a pedir ayuda. El problema era que si tomaba la primera opción y venían tras ellos les sería difícil arrancar, si tomaba la segunda era demasiado arriesgado y la tercera podía alertar al que estuviera disparando logrando captar su atención y que la centrara en ellos. No sabía qué hacer realmente.

Luego de pensar un rato y haber tomado una decisión, la puerta del vehículo se abrió logrando que Yuuri dejara escapar un grito ahogado— ¡No le hagas nada! —lo que más le preocupaba era su pequeño que aún dormía en sus brazos.

Yuri se adentró en la casa cuidadosamente, se le hacía demasiado extraño que alguien hubiera entrado con tanta facilidad puesto que la puerta no se veía forzada. En pocas palabras, era alguien que tenía la llave o eso pensaba, pero quería asegurarse de que su suposición era correcta, ya que si estaba equivocado, estaría arriesgando la seguridad de su familia.

Caminó por la sala de estar que se encontraba a oscuras, sintió como si alguien estuviera ahí, podía escuchar su respiración agitada. Intentó mirar, pero era inútil, estaba demasiado obscuro como para distinguir algo siquiera. Sin decir nada, siguió caminando sigilosamente hasta que vio algo moverse a un lado del sofá, se acercó con cuidado hasta que escucho otra persona tras él. Yuri iba a voltear, pero escuchó un disparo que fue a parar a la muralla junto a él, envalentonado se dio la vuelta tomando a la otra persona de la muñeca con la que suponía sostenía el arma y llevándola hacia arriba. Un segundo disparo se hizo notar, pero esta vez llegando al techo.

Al ver que su impulsivo plan funcionó, empujó a la persona para poder tirarla al suelo mientras seguía sosteniéndole la muñeca para evitar que volviera a disparar. Una voz familiar se hizo presente en sus oídos dejándolo estático por un momento mientras otra persona se abalanzaba por su espalda.

¡Suelta a mi mami! —dijo la voz de una niña en su idioma natal.

Mila ¿Qué mier…? —la grosería fue acallada por la mano de la mujer que estaba bajo él. Yuri sí que estaba molesto, había entrado en su hogar y por sobre todo había intentado dispararle, quería gritarle muchas cosas, pero sintió el cuerpo de su prima temblar bajo el suyo. Ella estaba asustada.

Horas antes…

Mila había tenido un día agotador y solo quería ir al departamento de Víctor para poder pasar un tiempo en familia con ellos. Le agradaba como se llevaban todos, a pesar de saber que aquello no duraría para siempre y que el tiempo estaba contado. A veces pensaba que le hubiese encantado conocer al platinado en otra situación, de otra manera y que pudieran ser algo más que solo amigos, poder criar junto a él a Lena quien era la princesa más hermosa del mundo entero.

Con ese pensamiento llegó al lugar, con una de las tantas pelucas que había comprado para poder ir a aquel lugar sin atraer la atención de nadie. Tocó a la puerta y le abrió la niñera, recibiéndola como siempre con una gran sonrisa. Al poco tiempo Lena estaba abrazada a una de sus piernas pidiéndole que jugaran a algo a lo que Mila aceptó enseguida.

Mientras jugaban, la pelirroja pudo notar que Lena estaba aburrida del encierro, se le notaban las ganas de salir y correr en el parque puesto que saltaba de un lado a otro en la habitación, con notoria energía retenida. La chica lo pensó un momento ¿Qué pasaría por unos minutos fuera de casa? Se preguntó y con eso en mente le dijo a su pequeña hija que se vistiera para salir.

Lena estaba feliz, hace bastante que no salía de casa, solo podía ver por la ventana como otros niños jugaban o más bien, imaginarlos, ya que desde la altura que estaban en el edificio, era difícil distinguir figuras. Salieron con la mentira de que Víctor las había autorizado y jamás en su vida Mila agradeció tanto haber roto las reglas.

Jugó con la pequeña en un parque cercano, rieron e incluso compraron helado. Lena pudo columpiarse y correr mientras jugaba al pillarse con un par de niños que conoció en aquel lugar. La pelirroja admiraba la capacidad de los niños para hacer amigos de la nada, mientras pensaba eso, vio la hora en su teléfono y se dio cuenta que Víctor estaba pronto a llegar. Le avisó a Lena que este sería el secreto de ambas y la llevó a casa.

Subieron por el ascensor mientras cantaban una canción, canción que se vio interrumpida por el grito de una mujer que pedía que por favor la soltaran. Algunos vecinos salieron a mirar y Mila notó que el sonido venía del departamento de Víctor, así como también notó un extraño hombre en la puerta quien observaba hacia adentro del lugar. Sin pensarlo retrocedió hacia el ascensor, pero este se había cerrado y aquel hombre fijó su mirada en ellas.

El hombre de cabello negro sonrió como si hubiese encontrado lo que buscaba, camino a paso lento hasta las dos mujeres mientras Mila apretaba desesperadamente el botón del ascensor. El tipo estaba a medio camino cuando las puertas se abrieron y ellas entraron, pero no alcanzaron a cerrar las puertas y el de cabello negro entró con ellas como si nada pasara.

Tranquila, me enviaron por algo muy específico. Coopera y no saldrás herida —habló con voz tranquila y Mila asintió con la cabeza mientras sostenía fuertemente la mano de Lena.

Llegaron a su destino y descendieron. En ese instante la pelirroja alzó a la niña en brazos quien se notaba nerviosa, dejando una mano libre para meterla en un pequeño bolso que siempre traía consigo dejando ver un arma. Sin pensarlo apuntó al tipo antes de que este pudiera sacar la propia.

No hagas una estupidez —le dijo con voz calmada el sujeto e intentó sacar su pistola, pero Mila sin pensarlo disparó a su mano, dándole en una pierna ya que no se manejaba con las armas. Mucha gente comenzó a prestar atención a la situación y se junto a ver, la pelirroja aprovechó para salir de ahí mientras socorrían al azabache.

Nadie pensó que la mujer con una niña en brazos había sido la causante del alboroto.

Mila tomó un taxi que por suerte pasaba por ahí y se dirigió al único lugar que conocía bien, sabía que la seguirían de alguna manera así que solo iría para calmarse y luego buscar otro lugar para ellas. Debía proteger a Lena.

Al llegar a la casa del abuelo, abrió con las llaves que ella disponía y caminó cautelosa sintiendo como un vehículo se estacionaba fuera de la casa. Rápidamente escondió a Lena al lado del sofá, pidiéndole que mantuviera silencio a lo que la niña obedeció con el miedo marcado en su rostro.

Yuri se levantó sin dejar que Lena cayera al suelo— ya, tranquila —le dijo con la voz que utilizaba para calmar a Yuki— todo está bien —cuando logró sostenerla bien, estiró su mano y esperó que Mila pudiera verlo a pesar de la oscuridad. Sintió la mano de su prima y pudo ver su silueta levantarse.

El rubio se acercó al interruptor de la luz, luego de prenderla pudo notar el rostro de la pelirroja completamente descompuesto. No entendía nada, no sabía por qué tenía una niña con ella, no comprendía por qué traía un arma consigo y mucho menos podía entender la razón por la que estaban ahí.

Lo siento Yuri —le dijo la chica entre sollozos ahogados, se notaba que estaba conteniéndose de llorar.

Está bien, solo dime ¿Qué sucede? —le preguntó mientras lograba que las chicas se sentaran en el sofá y él se sentaba junto a ellas. Olvidando momentáneamente que había alguien esperándolo afuera.

La pequeña niña se veía silenciosa y seria, no tenía rastros de haber llorado como si no fuera la primera vez que hubiese visto algo como aquello. Aunque permanecía apegada a la pelirroja, abrazándose con fuerza a ella denotando cuanto la necesitaba a su lado en ese momento.

Mila se calmó un poco y comenzó a hablar, de nada servía ya ocultar las cosas. Le contó todo al rubio, le habló de Víctor, de Georgi, de Lena, de la adopción y del peligro constante que vivan los Nikiforov. Le comentó sus planes, él como quería ayudar al platinado y que no le importaba ponerse en riesgo con tal de poder darle una buena vida a la pequeña Lena.

¿Me estás diciendo… que un psicópata está tras de ti y tú vienes a esconderte aquí? —"¿Estás loca?", fue lo que pensó, pero no se lo dijo. Sabía que era una situación delicada.

En la cabeza de Yuri todo daba vueltas, una parte de él sentía la necesidad de proteger a su familia y no se refería a Mila, sino a Yuuri y Yuki; y la otra parte quería ayudar a su prima y a la pequeña que no tenía culpa de nada, pero no podía arriesgar a su pareja e hijo.

Lo siento Yuri… no sabía donde… donde más… —la mujer no podía completar la frase, había sido valiente por su hija, pero ahora que se sentía un poco más a salvo por fin podía soltar el miedo y el llanto que se había estado guardando.

Tengo que ir por Yuuri —le dijo fríamente, no quería ser así, pero la sentía como una amenaza en ese momento. Se levantó y al pasar puso una mano sobre los cabellos rojos, en un gesto que le indicaba a la chica que a pesar de estar molesto, eran familia y eso no cambiaría.

Yuri se acercó a la puerta, pero esta se abrió antes de que llegara a tocarla. Pudo sentir como la sangre se le iba a los pies al ver a aquel "policía" de hace tiempo, junto a él estaba Yuuri quien no paraba de temblar al tener una pistola apuntándole en las costillas.

Ha pasado tiempo, por favor ¿Podrían cooperar conmigo? Así nadie saldrá lastimado.

Continuará…