HOLAAAAA MIS GUAPASSSSSSS!

Siento el retraso de estos días, pero he estado algo liada. Mil perdones.

Bueno... el anterior capi ha sido... Guauuu!

Este, también se pone intenso y la historia comienza a girar.

HE LEÍDO LOS MENSAJES PRIVADOS... LOS CUALES AGRADEZCO. Tanto por que me respondieseis como por saber que seguís la historia... Pero... Si no fuese mucho pedir...A las que sigáis la historia, si no os importa, dejarme algo escrito cuando publique, para saber que seguís leyendo.

Con un... "leido" "me gusta"... me vale para saber que el fic esta siendo seguido. Las que queráis poner un comentario más largo... pues... ¡Genial! Porque cuando publicamos un fic, lo hacemos para entretener y compartir una idea que nos ha gustado con vosotras... Pero eso no quita el trabajo que conlleva escribir un fic (bien escrito, argumentado y coherente). Y que dejéis un "coment", es el pago que nos hacéis a las escritoras.

¡GRACIAS!

Ahora ya si... ¡Disfrutar el capi!

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CAPÍTULO 18


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Al día siguiente, Bella aún no se había quitado el susto de encima. Esa noche pudo dormir gracias a que dejó "encendido" su halo, ya que el terror de la imagen de aquel ser, la perseguía nada más que cerraba los ojos.

Y aunque había distinguido el miedo del… vampiro, aún le costaba incluso pensar en esa palabra, no estaba tranquila pensando en que pudiera volver a por ella.

A media mañana, Alice la llamó para decirle si necesitaba, o más bien quería, que la ayudase con el modelito de la fiesta. A lo que Bella, agradeciéndole el gesto, rechazó su ayuda.

Lo que menos quería era encontrase con los Cullen, ya que nada más que tuviese a uno delante, comenzaría con las comparaciones, las cuales ya sabía perfectamente donde desembocarían.

A parte, necesitaba tiempo para poder entrenar su escudo y así mantenerlo activo sin llegar a brillar; lo justo y necesario para no dejarse hechizar por Edward y por Jacob.

A parte de eso, estuvo navegando por mil páginas diferentes en Internet, y aunque encontró muchas chorradas, una de las páginas, describía rasgos de vampiros de forma más, seria.

"Parece que estuvieran describiendo a uno de los Cullen"

Y encima esa noche, tendría que pasarla con ellos. Festejando, riendo, compartiendo mesa… bailando.

La sola idea le hizo contraer el gesto.

"Si los Cullen son vampiros… ¿qué son los Quileuttes? Porque ellos no son normales tampoco. Y para tener esa camaradería entre ellos..."

Y tras escribir "Quileuttes" en Google, aparecieron varias entradas relatando antiguas leyendas, donde revelaban que esa tribu procedía de los lobos.

Ellos, eran licántropos: Mitad hombres, mitad lobos.

Y tal como había pasado con los Cullen, las descripciones eran bastante exactas.

¡Joder…! Vampiros, lobos… y yo, me he acostado con los dos"

Su pensamiento fue excesivamente masoquista, incluso saliendo de ella misma.

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Tanto en la casa Cullen, como en la reserva, los jóvenes que estaban al tanto del secreto de Bella, estaban nerviosos y revolucionados por encontrarse con Bella.

Nadie la había visto desde hacía días, y sobre todo desde el día anterior donde, parte de su secreto había sido resuelto.

- Ha rechazo mi ayuda – Alice entró en el salón donde estaban sus hermanos. - Y eso que habíamos quedado en que nos íbamos a peinar entre las tres para la fiesta de esta noche – El tono de Alice era una mezcla entre preocupado y lastimero.

Mezcla que no pasó desapercibida para Edward.

- ¿Que te preocupa, Alice?

- Tengo cierto temor a que Bella haya hecho conexiones. Distinguido las similitudes entre el vampiro nómada y nosotros. - Sus hermanos se la quedaron mirando con los ojos abiertos de par en par.

- Nadie había pensado en eso… - Meditó Rose en voz alta.

- El que haya rechazado venir o que tu fueses para maquillaros, no es buena señal para nada. - Contestó Jasper. - Ella lo pasa genial aquí con vosotras… bueno, con todos. - Una sonrisa melancólica asomó el los labios del vampiro, pensando en que eso podría cambiar radicalmente si Bella no los aceptaba.

- En unas horas saldremos de dudas – Sentenció Alice. - Solo por la forma en que ella reaccione cuando nos vea, nos dará la pista sobre si sabe algo.

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Por la tarde, Bella comenzó a prepararse antes de que llegara su padre y la reprendiera por no estar lista. No tenía ni la más mínima gracia por lo que se le venía encima.

Pero aún con el poco entusiasmo puesto en acicalarse, el resultado fue asombroso:

Una blusa negra atada a un solo hombro con un gran lazo, una falda de tul rosa vaporosa, larga hasta debajo de las rodillas y estilettos negros.

Se onduló la melena, dejándola completamente suelta, cayendo sobre el hombro descubierto.

El maquillaje, sencillo: base, raya negra, una sombra de ojos en rosa claro, bastante máscara de pestañas y un toque de colorete en rosa.

¡Preciosa… Espectacular!

- Hija… cada vez estás más guapa – La aduló Charlie. - Esta noche, romperás muchos corazones – Sonrió de forma pícara.

- Gracias papá… - le menó la cabeza. Si el supiese… no estaría tan emocionado con la idea de que su hija "rompiera ningún corazón" esta noche.

- Ven anda, deja que te ayude a ponerte el abrigo – Charlie estaba repleto de orgullo al ver a su hija tan espectacular.

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El camino hacía la Push se lo pasó Charlie hablando sobre un nuevo sitio de pesca que había descubierto con los chicos de la comisaría y que tenía que llevar a Billy.

Mucho antes de lo que Bella hubiese querido, las luces navideñas de la Push se dejaron ver.

Nada más aparcar, Billy acompañado de Jacob, salieron a recibirles, al igual que los patriarcas Cullen habían hecho en la pasada fiesta.

- Hola chicos… Llegáis a tiempo – Anunció Billy – Los Cullen acaban de llegar – Bella no pudo evitar que un escalofrío le recorriera la espalda. - Con el resto, nos veremos en el salón. - Deja el coche ahí, Charlie. En el aparcamiento no hay sitio.

Dicho lo cual, pudo ver a toda la familia Cullen desfilar desde el aparcamiento que había al lado de la casa de los Black, hacía su dirección hablando animadamente.

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En la Push, todas las familias se reunían en un salón de actos, el cual decoraban y así celebraban la entrada del Año Nuevo todos juntos; Charlie llevaba asistiendo muchísimos años.

Tras la llegada de los Cullen, ellos también fueron invitados a dicha celebración. Y tras pedir permiso, se encargaron de reformar el salón haciéndolo mayor, calefactándolo y añadiéndole varias comodidades, como un equipo de música de última generación, aseos, una barra de bar…

Muy al estilo Cullen.

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Bella apretó los ojos, respiró varias veces y cuando fue a salir del coche, alguien se le adelantó abriéndo su puerta.

- Hola Bella… - La avergonzada voz de Jake, entró en el coche a la vez que su mano, tendida para ayudarla a bajar. Bella no pudo ni siquiera alzar la mirada. Aunque no le rechazó el gesto a Jake apoyándose en su mano para salir del coche.

Sus manos se tocaron, y pudieron sentir cierto cosquilleo, pero nada en comparación al fuego que destilaban dos noches atrás.

Al bajar, se quedaron uno enfrente del otro, muy cerca. Ambos podían distinguir perfectamente el olor del otro, evocando recuerdos de su intensa noche juntos.

Y aunque ambos, por diferentes motivos, tenían remordimientos, por otro lado, no podían negar lo mucho que lo habían disfrutado.

Bella se soltó de la mano de Jacob. No podía permitirse, ni quería, el más mínimo contacto físico con él.

Bella comenzó a notar como su corazón martilleaba agitado en su pecho ante los recuerdos. Y el contemplar a Jake esa noche no ayudaba a mantener la calma… Su atuendo, podría dejar sin aire a cualquiera:

Un traje gris oscuro brillante con una camiseta negra en pico, dejando entrever sus potentes pectorales.

"Pectorales que ya he visto… ¡ufff!

El pensamiento llegó a Edward, el cual se quedó descolocado, no queriendo ver lo que eso significaba.

Pero esta vez, Bella venía preparada, y aunque la cercanía con Jake envolvió sus sentidos, no la descontroló como siempre que estaban en tal cercanía.

Su escudo, su fiel protector, estaba con las armas levantadas y no dejaba que a su protegida le afectase absolutamente nada.

- Hoy no es momento de hablar de nada – Susurró Jake – Quiero que estés tranquila y disfrutes de la noche, ¿de acuerdo? -Jake quiso dejarle ese aspecto claro a Bella, ya que notaba como la tensión bullía del cuerpo de la chica. Bella alzó, al fin, la cabeza, encarándolo.

Los ojos de Jacob reflejaban un arrepentimiento cristalino. No quería arruinarle la noche a Bella porque se sintiese agobiada por él.

- Es un detalle por tu parte aclararme eso. - Aunque no lo pretendía, su voz destilaba cierto sarcasmo. Se sacudió la cabeza – Si, ya hablaremos… otro día. - Su tono esa vez, fue más natural y limpio.

Jacob respiraba pesadamente; se sentía abrumado por ella, más aún ahora que la había saboreado. El lobo intentó salir, pero Jake estaba tan arrepentido y se sentía tan mal por haber "atacado" a Bella de aquella manera, que su fuerza humana pudo con los instintos de su lobo.

- Estas preciosa – Su adulación fue acompañada por una sonrisa muy Jake.

- Gracias… Tu estás muy elegante – Bella también le regaló una sonrisa; aunque no tan sincera.

- Holaaa – Alice, tan cantarina como siempre, llegó a la posición de los chicos. - ¡Guauu! Estás increíble. Estoy deseando verte sin el abrigo – Le guiñó un ojo a su amiga.

Y comenzando con su plan, se acercó a Bella y la abrazó. La primera reacción de ella, ya le dio la mejor pista de que la chica sabía algo.

Le respondió el gesto, si, pero sus brazos y su cuerpo se tensaron en cuanto la rozó.

Por supuesto, Alice fingió no darse cuenta, siguiendo con su plan.

- ¡Vamos! Todos están esperando para saludarte – Le anunció a Bella.

Se adelantó unos pasos, mientras Jacob caminaba al lado de Bella.

"- Bella se ha tensando nada más que la he tocado. Confirmado. Ella sabe algo." Les anunció a sus hermanos en un susurro.

Unos pasos más adelante, el resto de los Cullen la esperaban; incluso Carlisle y Esme, parados hablando con Charlie estaban al tanto para saludarla.

- Hola hija – Charlie se giró para contemplar lo bien que se entendían sus amigos con su hija. - Estás preciosa. - La halagaron.

- Gracias… vosotros también estáis muy elegantes. - Les contestó.

Los patriarcas acortaron las distancias y abrazaron a Bella con adoración, como siempre.

Carlisle y Esme, desconocedores de lo que sus hijos sabían, pudieron notar la misma tensión que había recibido Alice en el abrazo de Bella, no entendiendo su reacción, pero tampoco dándole demasiado importancia.

- ¡Enana! - Emmet llegó por detrás y atrapando a Bella por la cintura, la alzó en un abrazo divertido pero cálido.

- ¡Emmet! - Gritó ella. Aunque estaba tensa con ellos, no pudo evitar que unas tímidas risas se escapasen de sus labios. - ¡Mi faldaaaa! - Chilló no pudiendo esconder la diversión en el gesto de Emmet.

- ¡Emmet! Estropearas el vestido de Bella – Lo riñó Rose. - Estás genial, en serio. - Rose también se acercó y la abrazó. Y ella, también captó su tensión.

- Hola… - Jasper no pronunció palabra; con su mirada encandilada, se lo dijo todo. Pero también la estrechó entre sus brazos, sintiendo lo mismo que sus hermanos.

- Gracias chicos. Vosotros también estáis… espectaculares. - Bella bajó la mirada, emanando su nerviosismo por cada poro de su piel.

Una vez saludados, comenzaron a andar hacía el salón. Bella siguía con la cabeza gacha, y el pulso tronándole en las venas porque sabía que aún no se había encontrado con Edward.

Intentaba evitarlo, cualquier cercanía a él, porque aunque llevaba su escudo protegiéndola, no sabía cómo reaccionaría al verlo… Mientras pensaba eso, y no recorriendo más de cuatro pasos, una mano agarró su brazo, deteniéndola.

- ¿No pensabas saludarme? - Edward clavó su dura mirada en Bella, la cual contrajo su cara en un gesto cargado de tensión y dolor.

- Edward… - Su tono estaba cargado de lamentación.

- ¿Qué ocurre? - Dejó salir el aire de sus pulmones en un sonoro suspiro. - Bella… - Envolvió su nombre en un aura cargada de sentimientos. - Llevo sin saber de ti, días… y ahora, - frunció el ceño, intentando aclararse.

Realmente no había pensado que Bella lo fuese a rechazar así, de una forma tan cruel; y eso lo había dejado fuera de juego.

A parte de que su desprecio lo hería. Por vez primera desde que era un vampiro, pudo rememorar la sensación de dolor. Y percibir lo vulnerable que lo hacía.

- Edward... - Dirigió su mirada hacía el punto donde la mano de Edward seguía sujetando su brazo con cierto desprecio.

- Edward… ¿Qué? No dices nada. - Su tono estaba contraído; disfrazando su dolor en ira.

– Que no es el momento – Con todo el dolor de su corazón, Bella lo miró clavándole la mirada y alzando una ceja con cierta soberbia. - Ya hablaremos. - Sentenció. - Y ahora… - lanzó otra mirada a su mano con rabia - ¡Suéltame! - Le siseó entre dientes.

Y si que fue con dolor; uno que se le clavaba en el alma. Pero él, la había utilizado, la había engañado. Si hubo algún momento en el que él, había llegado a tener algún derecho, alguna oportunidad… Se había esfumado con la misma facilidad con la él la había mentido.

Edward la soltó tan rápido como si su piel le quemase.

Tan pronto ella se vio liberada, echó a andar hacía el salón a paso airado.

"Vaya… Bella no ha querido ni hablar con Edward… Eso, ¿podría significar un cambio en la elección hacía él que yo había supuesto? ¿Pudiera ser que ella no esté arrepentida de lo que pasó la otra noche entre nosotros?"

A Jake se le fue el pensamiento irracionalmente, sin darse cuenta de que tenía a Edward demasiado cerca.

Al mencionado, el pensamiento de su "amigo" no hizo más que confirmarle lo que ya suponía por el anterior pensamiento de Bella: Ellos habían tenido algo.

Una oleada de celos y rabia lo envolvió, reflejándose en su rostro tanto el tormento por perder a Bella, como la traición de su amigo.

Una vez dentro, Bella deposito su abrigo en el ropero y comenzó a saludar a todo el mundo, intentando parecer despreocupada y feliz.

- ¡Edward! - Lo llamó Alice acercándose acompañada de Jasper. - Pero… - pestañeó seguido sin encontrar explicación a lo que acababa de ver - ¿Qué ha ocurrido con Bella?

- Lo sabe, Alice. Confirmado… Si no, ¿a que ha venido ese desprecio?

- ¿Y qué más Edward? - Jasper estaba captando sus sentimientos y no solo había tristeza. - ¿A qué vienen esos celos?

- Bella y Jacob han tenido algo. Creo que se han acostado – Murmuró abatido. Decirlo en voz alta, acabó de matarlo. Alice jadeó, sorprendida.

- Todo esto ha de aclararse… Cuanto antes. - Sentenció Jasper. - Antes de que ocurra algo – Suspiró fuertemente – Edward, tu parte de hombre y vampiro han encontrado a tu pareja. A tu igual… A la mujer que amarás más que a ti mismo... Llevo décadas deseando captarlo de ti. Pero, que exista otro competidor, no es bueno. - Jasper le dirigió una mirada significativa a Alice.

- Mantendré la calma… No es el momento. Tranquilos – Les aseguró Edward.

Los tres se reunieron con el resto, manteniendo una buena fachada.

Los presentes, se los quedaron mirando interrogativos, esperando a que dijesen algo sobre Bella.

- Ella lo sabe. Sabe lo que somos. - Sentenció Alice. Todos asintieron abatidos – Solo con su forma distante de tratarnos… Creo que sobra agregar nada más.

- Y ahora… ¿qué? - Apremió Emmet visiblemente nervioso – No podemos dejarlo correr. Debemos hablar con ella. Aclararle las cosas… - Rose acarició el brazo de su esposo, reconfortándolo. Era extraño ver a Emmet preocupado por algo.

- ¡Claro que hablaremos con ella! - Jake sonó decidido. Estaba decidido. - Hoy no es un buen momento, pero mañana quedaremos y expondremos todo lo que sabe. Nos expondremos a ella.

- Si Bella guarda un secreto, el cual no querrá dar a conocer, será leal con los nuestros – Apoyó Jasper.

- Mirarla – Todos se giraron a la dirección a la que miraba Rose – Se ha refugiado con su padre, en vez de venir con nosotros. - Su voz sonaba triste.

Jasper mantenía su ceño completamente fruncido, ya que captaba la tristeza de todos los presentes, a parte de la suya propia. Ese era el sentimiento reinante en el grupo.

Charlie se llevó a Bella a por bebidas, quedando solos. Que era su intención.

- ¿Me quieres explicar qué es lo que pasa? - Le preguntó desconcertado – Llevas desde que llegamos pegada a mis pantalones. - No había reproche en sus palabras, pero si cierta preocupación.

Bella tragó en seco. No había tenido en cuenta que tanto su padre, como los demás padres se darían cuenta de que no se había unido a su grupo.

- Papá… yo… - Se mordió el labio, indecisa. No sabía qué decir. - Es… complicado.

- ¿Problemas entre Edward y Jacob? - Preguntó directo. Bella agachó la cabeza – No soy bueno en estas cosas, pero mi único consejo es que pienses con el corazón. - Charlie le acarició la cara con suma ternura. - Anda… ve con ellos. No te quitan los ojos de encima. Las chicas están tristes sin ti.

Bella apretó los ojos, aguantando las lágrimas. Ella también se sentía rara sin sus chicas; sin Alice correteando a su alrededor. Pero, si su padre supiera la verdad… No estaría demasiado segura de que la arrastrará a su lado.

- Claro papá. Hoy es una noche para celebrar. - Sonrió, como mejor pudo, ganándose un suspiro de alivio por parte de su padre.

Haciendo acopio de valor, porque en el fondo estaba muerta de miedo, se encaminó a su grupo.

- Pensé que no me soltarían nunca – Rodó los ojos, poniendo cara de fastidio – Los padres pueden llegar a ser inagotables cuando se ponen a hablar – Rió. Su fachada podría haber sido un éxito entre humanos, pero no para los finos sentidos de cinco vampiros y cuatro licántropos.

- No te preocupes, si llegas a tardar más, hubiésemos ido a por ti – Le contestó Emmet sonriente.

Todos mostraron sus mejores caras, en un concurso para ver quien fingía mejor.

Todos se sumaron a una cháchara sin sustancia, guardando silencios demasiado largos.

La tensión era palpable en el ambiente. Incluso en don de Jasper no estaba haciendo demasiado efecto.

"Bella es completamente inmune a mi don. ¡Extraordinario y… perturbador!" Pensó Jasper.

Edward no pudo estar más de acuerdo con el pensamiento de su hermano.

- ¡Chicos! - Llamó Sue – Es hora de cenar. Ir sentándoos.

- Vamos… nuestra mesa está por ahí. - Alice agarró de la mano a Bella en un gesto muy natural y desenfadado.

Bella se quedó mirando sus manos enlazadas, con un gesto de dolor extremo en su rostro.

Alice, al ver que Bella no caminaba se giró; su rostro se tornó como un espejo con el de Bella.

No había repulsa, pero verla con un dolor tan macerante, le rompía su inerte y silencioso corazón.

Ambas se miraron a los ojos.

Sus pechos subían y bajaban erráticos. Los nervios estaban a flor de piel.

- Chicas… muy bonito vuestro momento, - Jake sonrió mirando hacía las dos chicas - ¿vamos?

Agarró a Bella de la otra mano, con la intención de llevarla a las mesas y así, cenar sentados juntos. Jacob por la discusión entre ella y Edward se había dejado llevar por una muy alta autoestima y por suposiciones. Erróneas, por supuesto.

Bella sacudió su mano de forma algo tosca, soltándose.

- Puedo ir sola – Le escupió, mirándolo fijamente. Alice le soltó la otra mano al instante.

Llegaron a la mesa, y Bella después de estudiar la situación y entrar casi en pánico, no le quedó otra que tomar el único asiento libre:

Entre Edward y Jacob.

"¡Esto tiene que ser una broma!" Pensó malhumorada.

Nunca antes, una hora y media se le había echo tan sumamente larga. Pensó mil excusas para poder irse, pero sabía que indiferentemente de la que escogiese, su padre se sentiría en la obligación de marcharse con ella.

Y Charlie estaba disfrutando tantísimo, que se sentía ruin solo en pensar en estropearle la noche.

En la mesa, redonda como la del instituto, todos hablaban con todos. Por supuesto, no era más que una fachada. Pero si se quedaban callados, era confirmar abiertamente que pasaba algo.

Después de brindar por la entrada del nuevo año, y con la gente comenzando a levantarse, Alice tiró un anzuelo, a ver si Bella lo picaba:

- Ayer estuve con un viejo amigo. Estaba por aquí de visita, por las fiestas. - Bella miró de reojo a Alice, sin prestarle demasiada atención, acabándose su café.

- ¿Quién Alice? No habías dicho nada. - Le siguió el juego Edward.

Toda la mesa, fingiendo una tranquilidad pasmosa, estaba atenta a la reacción de Bella; la bomba estaba a punto de explosionar; pero no imaginaban hasta que punto.

- Marius… - Alice dejó caer el nombre despreocupada, mirando fijamente a Bella.

Bella tosió al medio atragantarse con el último sorbo del café. Abrió los ojos, casi hasta el punto de salírsele de las cuencas y clavó la mirada en los ojos de Alice. Todo en una fracción de segundo.

Su miedo, su pánico era palpable.

Y de pronto… del cuerpo de Bella, comenzó a relucir un leve resplandor.

Bella, estaba brillando. Era casi imperceptible, incluso para sus finos sentidos. Pero Bella, brillaba.

- ¡Guauuu! - Emmet fue el único que consiguió articular algo parecido a una palabra.

Bella y Alice seguían con los ojos clavados la una en la otra. Pero ante la exclamación de Emmet y la mirada asombrada de Alice, Bella bajó los ojos dirigiéndolos a sus manos, las cuales relucían al igual que si le estuviese dando una luz directo a un objeto brillante.

- ¡Mierda! - Sus manos temblaban por los nervios. Alzó la mirada al rededor, comprobando que nadie más se hubiese percatado de su "hálito". Frunció el ceño y cerrando los ojos un segundo, la luz comenzó a apagarse.

Todos la miraban atónitos, pero una tímida sonrisa de orgullo en la cara delataba su admiración.

Bella era un portento.

Se levantó sobresaltada de la silla dispuesta a irse. No podía quedarse allí; sabía que tendría que dar explicaciones, tantas como ellos mismo, pero no ahora. No podía.

- ¡Bella, espera! - La llamó Alice.

Pero Bella no esperó. Salió a paso acelerado del salón dirección a la puerta.

Nada más salir al aire helado de la noche, miró hacía un lado y a otro, sopesando qué hacer.

- ¡Bella! - La llamó Seth, que venía acompañado por otro de los chicos más jóvenes - ¿Qué haces fuera? Te vas a helar – Le comentó preocupado de ver a Bella allí fuera sin abrigo.

Bella se sintió ahogada, prisionera. Necesitaba alejarse y respirar.

Tomo la opción contraria a las casas, en dirección a la playa.

Con su escudo puesto, no le temía a la oscuridad ni al silencio. Estaba protegida y lo sabía.

Echó a correr como loca, quitándose los zapatos en cuanto sintió la arena en sus pies.

"¡Joder… joder! ¿Cómo he sido tan boba de caer en la trampa? ¿Cómo me he dejado ver así?"

Siguió corriendo hasta adentrarse en las dunas de la playa, por donde hacía unas semanas paseaba con Jacob recordando su etapa de niña en Forks.

El bosque que lindaba con la playa, formaba sombras espeluznantes en la arena. La oscuridad allí era completa. Aterradora.

Algo dentro de Bella le dio a entender que estaba en peligro. Uno real. Igual que el que sintió cuando se enfrentó a aquel vampiro… Marius.

Las nubes se apartaron dejando entrar la claridad de la luna, la cual ilumino dos formas humanas a unos veinte pasos de ella.

Una era desconocida, pero la otra le resultó familiar al instante: Hacía poco más de un día que se habían conocido en el claro del bosque.

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¡vaya, vaya!

Hasta yo misma que lo he escrito, me he quedado muerta al leerlo para darle el último retoque antes de publicarlo... ¡jajajaja!

Todos los secretos han salido a la luz de forma silenciosa y tácita.

Espero que lo hayais disfrutado, tanto como yo escribiéndolo.

BESOSSSSSSSS!