HOLAAAAAA!
YA ESTOY AQUIIIIII!
Y CON UN CAPI MUY, MUY, MUYYYYYYYYYYYY INTERESANTEEEEEEE!
PARA MI, ES EL CAPITULO MÁS IMPORTANTE DE TODO EL FIC.
Marca un antes y un después en el transcurso de la historia.
Espero que lo disfrutéis... a mi, me ha encantado escribirlo!
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CAPÍTULO 19
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Las nubes se apartaron dejando entrar la claridad de la luna, la cual ilumino dos formas humanas a unos veinte pasos de ella.
Una era desconocida, pero la otra le resultó familiar al instante: Hacía poco más de un día que se habían conocido en el claro del bosque.
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Un murmullo se oyó, acompañado de unas risitas tenebrosas.
- Vaya, vaya… ¿Mira a quien me voy a encontrar? - Marius se acercó unos pasos, seguido de cerca de su acompañante. - Si eres tú… la humana que brilla. - Se mofó.
- No te acerques… - Lo amenazó. - Ya viste lo que te ocurrió ayer… Y puedo hacerlo más fuerte; mucho más. - Y era verdad. Bella podía notar una fuerza que crecía dentro de ella todo poderosa. Jamás antes había sentido su escudo tan potente.
- ¿Así que está humana debilucha fue la que te hizo saltar por los aires? - Podía notarse la risa escondida en la pregunta jocosa, del otro vampiro. - ¡Vamos Marius! - Se burló.
Decidido, y riéndose, acortó varios de los pasos que lo separaban de la humana. No llevaba más de cuatro recorridos cuando se vio volando por los aires.
- ¡Joder! - Gruñó, adolorido. Incorporándose de inmediato. - ¡Pero qué coño es esta tía!
- Te lo dije, Jonas. - Habló Marius con miedo en su voz. - No es una humana normal.
- Pero ahora somos dos. - Sonrió fanfarrón. - No creo que siendo humana, y estando sola, puedas con los dos, guapa… - No le dio tiempo a acabar la frase.
Varios aullidos sonaron, asomándose a través del bosque, haciendo a Bella abrir los ojos hasta lo imposible.
- Te equivocas… no está sola. - Edward se materializó de la nada, apareciendo al lado de Bella. Un paso por delante de ella, a modo protector. Bella contuvo la respiración ante la sorpresa.
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El resto de los Cullen y lobos fueron posicionándose a su lado, franqueando a Bella y a Edward, formando un semicirculo.
Ella los miraba, los contemplaba en todo el esplendor que su género les otorgaba.
Sus gestos y sus rasgos anunciaban peligro a gritos; pero jamás, los había visto tan hermosos.
El otro vampiro, Jonas, se puso en posición de ataque. Su compañero, Marius, no sabía muy bien que hacer.
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- Espero que sea una pelea justa… - Se dirigió a Edward – Y seas tú solo el que vengas a salvar a tu humana- pronunció esa palabra de forma rara. Eso extrañó a Bella.
- Por supuesto. No necesito de nadie más. - Le contestó Edward encendido.
Bella miraba de hito en hito entre Edward y Jonas; asombrada, perpleja y muerta de miedo.
Pero ahora ese sentimiento era invocado no por el vampiro visitante, si no por el temor a que algo le ocurriese a Edward.
Sin ser casi consciente, Edward y Jonas se lanzaron el uno por el otro, comenzando una tremenda pelea entre ellos.
Bella tenía la seguridad que sería una disputa a muerte. Uno de los dos debía caer.
Los lobos aullaron, helándole la sangre en las venas.
Dirigió la mirada a Alice; observando su reacción, podría hacerse una idea de la situación. Y lo que vio en el rostro de la vampira, no le gustó:
Había miedo y preocupación.
Eso solo significaba que, por alguna razón, ella debía saber que el otro vampiro era más fuerte que Edward. Y que la pelea no sería igualada.
Sin importarle lo tan enfadada y herida que estuviese por Edward, no iba a consentir que le ocurriese nada.
A él no.
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Apretó los dientes y agachó los ojos; Dirigió su mirada al tal Jonas y lanzó con fuerza. La ráfaga de energía fue tan sumamente imponente, que iluminó todo a su alrededor.
La descarga le dio de lleno a Jonas, lanzándolo a varios metros de distancia, impactando contra un árbol, el cual cayó a plomo, hecho añicos, contra el suelo arenoso.
El vampiro comenzó a gimotear lastimero, mientras Edward se quedaba completamente parado sin saber qué hacer, como un mero espectador.
Bella lo había partido, prácticamente, por la mitad. Las dos partes de su cuerpo, quedaban unidas solo por uno de sus costados.
Y pese a que debería estar abrumada, asustada o incluso asqueada, la reacción de Bella, no dejó de asombrar a sus "compañeros".
- ¿Cómo muere? - Preguntó con la mirada fija en el vampiro moribundo y la voz afilada, ganándose un jadeo colectivo, y aullidos lastimeros - ¿Cómo lo mato, Alice? - Su voz sonaba a ultratumba.
- Debes descuartizarlo y luego, quemarlo. - Contestó ella, tranquila. Podría decirse que hasta asomaba una sonrisa de orgullo en su rostro. Alice es, Alice.
Dicho lo cual, Bella comenzó a acortar la distancia con el vampiro tirado en el suelo.
Edward voló a su lado. No podía permitir que se acercase y que el vampiro pudiese atacarla.
No llegó a rozarla, ya que cuando estaba a unos centímetros de ella, Bella giró levemente la mirada hacía él y agachando los ojos, le dio un ligero toque con su halo, haciéndolo retroceder, sin ocasionarle ningún tipo de daño. En la arena, podían verse las marcas de los pies de Edward siendo arrastrado.
Edward se quedó paralizado. Nunca había sentido la sensación de ser bloqueado de tal forma; y eso que se había enfrentado a algún vampiro de forma más individual, antes de que sus hermanos o camaradas, interviniesen.
Bella se quedó a unos pasos de Jonas, el cual la miró con el horror reflejado en sus ojos.
- Por favor… por favor… déjame vivir. - Le imploró. Bella le sonrió con un gesto tenebroso.
- ¿Igual que ibas a dejarme vivir a mí? - Le preguntó con voz sombría. - ¿O a él? - Inclinó la cabeza, en dirección a Edward.
- Siento haberte asustado… y siento… - miró hacía Edward. - Si me he metido con tu pareja. - Bella pestañeó sorprendida - Yo… yo no sabía que… que serías uno de los nuestros. - Sus palabras dejaron a Bella descolocada. Y con la guardia algo baja.
Jonas lo captó e intentó aprovecharse de la debilidad. Su herida comenzaba a sanar, uniendo su tronco. En cuanto estuviese recuperado, atacaría.
- ¡Bella! - La gritó Emmet – Hazlo… ¡Ahora! - El grito de Emmet la devolvió a la realidad.
- Esto no quedará así… - Murmuró Jonas, amenazante; sabiendo que su hora había llegado.
Volvió a mirar con ojos penetrantes y encendidos a Jonas, y con un leve achicamiento de sus orbes, lanzó varias ráfagas en contra del vampiro, partiéndolo por mil sitios.
Cuando lo vio casi pulverizado, Bella dejó de "disparar".
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- Bella… soy yo – Avisó Emmet. - Tranquila. Voy a acercarme. - Bella pestañeó seguido, aclarando su mente. Asintió.
Emmet le ofreció un mechero.
- Ya que es tú batalla… ¿quieres hacer los honores? - Le alzó ambas cejas. Bella volvió a asentir.
Atrapó el mechero que Emmet le tendió y, encendiéndolo, lo lanzó contra el puñado de trozos de mármol en el que ella había convertido a aquel vampiro.
En menos de dos segundos, una nube violácea inundó el lugar, acompañándolo de un sofocante olor almizclado.
Bella seguía allí parada, casi hipnotizada. En una especie de trance.
Pero no quería darse la vuelta y enfrentarse a lo que venía ahora: Explicaciones.
A parte, prefirió quedarse a una distancia prudencial de todos, ya que no sabía como su escudo reaccionaría ahora; nunca lo había usado de esa forma, y no estaba segura de si sería capaz a controlarlo.
De pronto, uno de los lobos, el de pelaje rojizo, se acercó a ella, ronroneando. Jacob no lo pensó y actuó por si solo. Ya que el resto de los presentes no se habían movido ni un ápice.
Al notar su presencia demasiado cerca, Bella se asustó y lanzó otra descarga contra Jake, aunque muchísimo más suave. Su propio escudo sabía distinguir perfectamente quien era el enemigo y quien no.
El lobo se quedó patas arriba, a unos pocos metros de distancia. Se levantó y se sacudió, emitiendo un sonido parecido a una protesta.
- Te tiene bien empleado… ¡Por listo! – Emmet ya estaba riéndose. Tan él. - Es Jake – Le anunció a Bella, la cual miraba al lobo asombrada. Y con los pelos de punta y las pulsaciones más allá de lo imposible.
- Lo… siento… - Pronunció, entrecortada. Estaba tan angustiada, que no le salía ni la voz.
- Bella… - Alice dio un paso en su dirección, pero esta la detuvo.
- No Alice, no te acerques – Alzó las manos a modo de protección, aunque estaban a varios metros de distancia. - No… no sé… - respiró forzada – Si tengo el pleno control sobre mi escudo. - Volvió a respirar – No quiero hacer daño a nadie.
De pronto, algo se ilumino en su mente. Aun quedaba un vampiro.
Se giró, como poseída. De forma consciente, no sabía donde estaba el objetivo, pero giró hasta quedar en frente de él. Su escudo la guiaba en la "batalla".
En ese momento, fue consciente de que su "halo", su escudo, no solo había aumentado de fuerza, si no de poder en general.
Y eso, la asustó.
- ¡Tú! - Lo llamó.
- Oye… oye… yo no te he echo nada. - Gimoteó Marius.
- Pero trajiste a tu amigo, y supongo que tu intención no era celebrar la entrada de año nuevo con nosotros. - Lo miró alzándole una ceja.
- Ayer, me viste solo porque nos habíamos separado para cazar. Pero éramos compañeros de viaje. Pasamos por aquí para ir en dirección a Alaska. - Se explicó. - No soy peligroso. - En su voz quedaba más que clara la súplica.
- ¿Ah no? - le preguntó escéptica - ¿Entonces que ibas a hacerme ayer?
- Bueno… alimentarme. No iba a jugar contigo, lo prometo. - Los ojos de Bella se abrieron como platos y su pecho volvió a subir y bajar descontrolado. - ¿Qué? - Gritó. El brillo de su cuerpo se intensificó.
- Por favor – Marius se dirigió a Edward – Por favor… haz entrar en razón a tu pareja – Bella se quedó atónita. - Dile que no iba a hacerlo. Es la verdad. No iba a hacerla sufrir ni lo más mínimo.
- ¡No hables con él! - Bramó ella. - ¡No te atrevas a ignorarme…! - Su cuerpo brillaba cegador, con los puños apretados a sus costados. La ira estaba consumiéndola.
Clavó su mirada en él y le lanzó varias ráfagas, dejándolo machacado, pero vivo. Tirado en el suelo, con varios cortes profundos en su piel marmórea.
- Edward… hay que parar esto – susurró Alice a su hermano. Emmet asintió. - Bella se ha descontrolado. Tiene tal subidón de adrenalina que no será capaz de detenerse.
Jacob se alejó unos pasos para volver como humano.
- Sugetémosla entre los tres. - Sugirió Jake. - Cuando salga del trance, se arrepentirá de esto. - Edward y Emmet asintieron. Jasper se unió a ellos, por si necesitaban ayuda.
Con cuidado, Edward, Emmet y Jacob se situaron detrás de Bella, sujetándola. Emmet la apretó entre sus brazos por la espalda, haciendo de cárcel. Y Edward se abrazó a ella por delante, dejándola como un sandwich entre él y Emmet.
- ¡Soltarme! - Gritó enrabietada, mientras intentaba zafarse del agarre – ¡Acabaré con él!
- Bella… Bella, por favor mi vida… Tranquila – La voz de Edward sonaba conciliadora y tranquila. - Mírame Bella… Soy yo, Edward.
Bella lo miró, quedándose quieta instantáneamente, fijo a los ojos.
- Apartate de mí… no vuelvas a llamarme mi vida y mucho menos, te atrevas a tocarme – Le exigió con tono cortante. - Edward… - Siseó – Si no te quitas tu, seré yo quien lo haga. - Lo amenazó.
- ¿En serio vas a hacerme daño? - Clavó su mirada, enamorada, en los ojos casi inertes de Bella. - No lo creo. Me quieres demasiado para herirme – Le soltó seguro de sus palabras. Ella jadeó, y abrió los ojos pasmada; hasta que una centésima de segundo después, cambió su mirada a otra prepotente y arrogante.
- ¿Qué yo qué? ¿Por qué nos acostamos una vez, engañada por alguna artimaña que utilizaras contra mi voluntad, crees en serio que te quiero? - Le escupió con sarcasmo. A su alrededor se pudo escuchar un - ¡Oh! - colectivo. A parte de un gruñido de lobo. Edward contrajo el gesto de puro dolor ante sus palabras. - Me das tanto asco como ese que está tirado ahí – Ahora su voz, adquirió un tono mucho más hiriente.
- Bella… - Intervino Jacob, el cual estaba al lado de Edward. - Vamos, tranquila. Acompáñame, vamos a casa y… - Bella no lo dejó acabar.
- Y tú… Tú no eres mucho mejor. ¿Un hombre que se convierte en un lobo gigante? - Gesticulo mostrando el mismo sarcasmo que con Edward. - Tú, me has engañado y seducido de la misma manera – Meneó la cabeza, frunciendo el ceño – No… Lo tuyo fue peor.
Y otro - ¡Oh! - pudo escucharse de fondo.
Los presentes no daban crédito a lo que escuchaban. Bella había sido seducida por ambos chicos, y algo les decía que Bella había sido el foco de sus instintos más primitivos, no siendo consciente de los "juegos" de seducción de Edward y Jacob.
Bella apretó los ojos y contrajo el cuerpo. Su escudo se extendió, arrastrando a Edward, Emmet y Jacob; separándolos de ella.
Edward y Jacob se lanzaron sendas miradas de confusión, mezclada con un claro sentimiento de traición. Pero las duras palabras que comenzaron a salir de los labios de Bella, los trajo a la realidad.
- No quiero saber nada más de vosotros… No os acerquéis a mí, absolutamente para nada. - Escupió envenenada. - Y vosotros – señaló con el dedo a Edward y a Jacob – Sobre todo vosotros, no volváis ni tan siquiera mirarme. Si lo hacéis, no respondo de mis actos. - Los miró fijo a los ojos – Estáis advertidos.
- Bella… hablemos – Alice intentó acercarse despacio a ella.
- ¡No! No te acerques Alice. - Le advirtió – No sé hasta que punto tengo control sobre mi misma – Por su rostro cruzo una mueca de dolor, aunque fue algo casi imperceptible.
- Sabes que nosotros no somos el peligro – Intervino Jasper – Jamás ha pasado nada, nunca has estado en peligro. Y lo sabes perfectamente. - Bella negaba con la cabeza.
- Necesito irme – Murmuró – Y por favor, no me sigáis. No os acerquéis a mí para nada. Todo ha acabado entre nosotros. - Sentenció.
- Bella… deberías calmarte un poco antes de volver al salón – Le sugirió Rosalie. Bella la miró con el entrecejo fruncido – Aún… brillas.
Bella se quedó parada un instante; alzó sus manos y las contempló. Su cuerpo, tal y como le informó Rose, aún centelleaba.
Bajó las manos y las meneó; apretó fuerte los ojos, alzó la cabeza y la movió, como si estuviese destensando los músculos. Respiró profundo varias veces.
Poco a poco, el brillo de su cuerpo fue apagándose lentamente hasta desaparecer.
- ¿Estás más tranquila? - Le preguntó Alice, mirándola maravillada. - Has dejado de brillar.
- ¿Te encuentras bien? - Jasper la miró fijamente; asombrado. Bella le devolvió una mirada abatida.
Bella se había relajado tanto, anulando por completo su escudo, que podía captar sus sentimientos en todo su esplendor. El subidón de adrenalina pasó y la dejó agotada.
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Cansancio. Culpa. Tristeza. Ira… y observando bien, podía captarse otro sentimiento: Amor.
Esos cuatro sentimientos predominaban en la chica. Los gritaba de tal forma que, aunque hubiese querido, no podría haberlos ignorado.
Al mismo tiempo, otra vampira dotada de un valioso don, y por vez primera, discernía el futuro de la chica.
Bella estaba enfadada. Edward dolido. Él y Jacob discuten. Edward se va. Bella está triste, ella llora.
Jasper miró hacía su mujer, la cual le hizo señas de : - Después te cuento -
Y Edward, el cual no apartaba la vista de Bella, pudo escucharle los pensamientos. Aunque, en esos momentos, hubiese preferido estar bloqueado por el don de Bella.
"No sé que me pasa, no puedo moverme… El subidón de adrenalina me ha dejado KO. Y saber que me están observando tan fijamente, me está poniendo nerviosa. Sobretodo después de admitir que me he acostado con los dos. Aunque saber que Jake es humano, lo hace menos grotesco… ¿no? Muévete Bella… Muévete. Edward está mirándote fijamente..."
Sus miradas se encontraron. No fue más que un segundo, ya que Bella apartó la vista y otro pensamiento entró en la cabeza de Edward.
"No sé… No sé que me pasa… La vista se me nubla y me encuentro débil… ¡Joder Bella…! Ahora no. Saca fuerza, de donde sea… ¿Dónde está ese maldito escudo ahora que vuelvo a necesitarlo? ¿Esto significa que él también se agota? No puedo más..."
El pensamiento no se completó, ya que Bella se desplomó como un bloque inerte directa al suelo. Pero Edward, pendiente de ella y de sus pensamientos, ya estaba preparado, porque suponía que algo así pasaría.
- Bella… mi vida. - Murmuró sujetándola entre sus brazos. Pero Bella no escuchaba. Estaba inconsciente en cuanto comenzó a caer al suelo. - Tranquila, aquí, conmigo, estás a salvo. - Besó con gran ternura su frente.
- ¡Oh Dios! - Gimió Alice, posicionándose al lado de su hermano. - Se ha desmayado.
- Ha sido demasiado esfuerzo… Es una humana – Declaró Rose, destacando lo obvio. - Al relajarse tanto, el bajón de adrenalina ha sido brutal. No debí decirle nada. - Se lamentó.
- Rosalie, no ha sido culpa tuya. Antes o después, pasaría. - Jasper pasó sus manos por los hombros de su hermana.- Y mejor que haya pasado aquí, que al llegar al salón. Charlie se hubiese llevado un susto de muerte.
Edward llevó en brazos a Bella hasta una zona de bosque, para alejarla de la arena y la humedad tan cercana del mar. Entre los demás, hicieron un fuego para que le diese calor a la chica, ya que observaron que su calor corporal había bajado considerablemente.
Alice y Leah fueron hasta la zona de las casas y recogieron una manta térmica de su casa y prepararon chocolate caliente. Azúcar y calor, eran buena combinación para una bajada tan brusca.
- Así no haremos nada. No entra en calor. - Jacob se posicionó detrás de Bella, metiéndose con ella bajo la manta que habían traído las chicas. - De esta forma recuperará la temperatura más rápido.
Edward lo miraba fijamente, con los ojos saliéndosele de las órbitas. Ver esa intimidad entre ellos, le hacía enloquecer de celos. Y más aún cuando había escuchado esos pensamientos de Bella, donde se declinaba por Jake.
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Después de casi media hora, Bella comenzó a moverse. Se sentía sofocada.
Abrió los ojos poco a poco, desperezándose. Hasta que su vista enfocó, a lo lejos, la nube violácea de la hoguera donde habían quemado a los vampiros nómadas.
Eso la hizo abrir sus ojos a lo imposible y sentarse de golpe, jadeando asustada.
Su escudo no volvió a hacer acto de presencia. Se sentía cómodo y sabía que su protegida estaba bien con sus compañeros. Ahora, eran camaradas de batallas.
- ¡Oh…! - Gimió al darle un ligero mareo al sentarse tan rápido, teniendo que apoyar una mano para no caer hacía un lado.
- Recuéstate otra vez… Vamos con calma, Bella. - La dulce y suave voz de Jake llegaron acompañando sus brazos, los cuales la rodearon para hacerla volver a tumbarse.
Bella se giró alarmada, con los ojos saliéndosele de las órbitas hacia Jacob. Cuando sus miradas se encontraron, el pulso de ambos se disparó.
Un remolino de recuerdos, les llenaron la mente, dejándolos por unos segundos fuera de todo lo que no fuese ellos dos.
Y esos recuerdos se convirtieron en imágenes, las cuales llegaron claras y nítidas a Edward:
Las manos de Jacob sobre el cuerpo desnudo de Bella. Ella inclinando la espalda, recibiéndolo. Como él la besaba y ella enredaba sus dedos entre el pelo de él, atrayéndolo.
Edward se quedó fuera de juego. Completamente noqueado. Nunca, jamás se había sentido tan herido. Tan defraudado y humillado. Y nunca, le había dolido el pecho, a la altura donde debía estar el corazón, tantísimo como en ese momento.
Alice lo miró con el ceño completamente fruncido y una sensación de opresión en el pecho. Algo marchaba mal con su hermano. Muy mal.
Sabía que él se sentía herido por enterarse y más así, de que Jacob y Bella se habían acostado, pero el gesto de su rostro no decía nada bueno.
Y más, recordando su visión…
"Edward se iba"
- ¡Fueraaa! - El grito ensordecedor de Bella, la hizo salir de su propia ensoñación. - Te he dicho que no volvieses a tocarme. - Le repetía la chica mientras intentaba empujarlo y así él dejase de rodearla con sus brazos.
- Bella… solo te estaba sujetando para que no cayeses. Tranquila. Vamos… - La voz de Jake intentaba ser conciliadora, pero una parte de él, su parte menos humana, necesitaba tocarla.
- Jake… deberías apartarte – Le indico Alice con una mirada seria. - No la pongas otra vez nerviosa. Ha de estar tranquila y presentable para poder volver al salón. - La vampira le lanzó una mirada significativa a Jake, el cual, refunfuñando, se apartó. - ¿Puedo? - Bella suspiró derrotada, y con cierto agradecimiento en la mirada, asintió a la petición de Alice. - Toma. Te hemos traído un poco de chocolate caliente. Respira tranquila e intenta serenarte. Llevamos una hora fuera del salón, y aunque todos están muy entretenidos, no podemos retrasarnos mucho más sin que noten nuestra ausencia. - Alice miró de forma seria para Bella; la cual asintió.
- Nos hemos turnado para hacer acto de presencia. Así que tenemos un margen – Agregó Embry – Tómatelo con calma, podemos estar aquí un rato más. – Le sonrió con cierta timidez; Bella lo miró con agradecimiento, pero sin sonrisa.
- Quiero que mantengas la calma – Jasper se acercó un poco, quedando a varios pasos, sentándose en la hierba. - Y aunque pudiera ser mejor esperar a otro día para hablar… creo que este, es el mejor de los momentos. Todos tenemos mucho que explicar.
- No… no me lo parece Jasper. - Bella se levantó, ya totalmente recuperada. - Yo no tengo nada que explicaros a ninguno. - Escupió más que habló. - No quiero saber nada más… ¡jamás! Espero haber sido suficientemente clara.
Comenzó a andar en dirección a las casas sin voltearse ni una sola vez.
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Edward apretó el rostro en un gesto cargado de dolor. Sabía que el que Bella no quisiera quedarse y hablar ahora, solo complicaría las cosas para una futura reconciliación entre todos; y sobretodo, entre ellos.
El corazón de Bella latía frenético, pero no por miedo, o por nervios. Si no por el dolor que la separación le ocasionaría; que, ya le estaba doliendo en lo más profundo de su alma.
El saber que se desligaba de Edward, le estaba pasando factura y tan solo había recorrido unos metros.
El desprenderse de Jacob, tampoco sería fácil…
Alice… otro punto débil para ella.
Y el resto… Todos eran especiales a su manera para ella.
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Bueno... ahí queda esto!
Nuestra Bella es una asesina mejor que los quileuttes y los vampiros juntos.
Menudo "super don" que se curra la niña... jajajaja! Los ha dejado a todos boquiabiertos!
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Repito, espero que os haya gustado :-)
Por lo que espero muchos coments... Incluso más que los del anterior capi... Que por cierto, quiero agradeceros vuestro detalle comentando.
MUCHAS GRACIAS
No sabéis lo mucho que significan vuestros comentarios. Es la unica manera de saber que el fic os está gustando!
